REVISTA VETERIN,ARIA DE ',ESPAÑA Vol. vn. Barcelona: Abril 1913 N,O 8 , TRA.BAJOS ORIGINALES" El abast~cimi~nto ~~ l~ch~Sen las gran~~s urb~s y ~sp~cialm~nt~',~nBarc~lona- Mejoras ~e que, con las ~ebi~as garantías para la salu~ in~ivi~ual , y colectiva, es susceptible en nuestra ciu~a~ (1) POR DON FRANCISCO SUGRAfiES Subdecano del Cuerpo de Veterinarios Municipales de Barcelona y Subdelegado de Sanidad Una ley de humanidad nos obliga a conservar el hombre sano,juerte y dig- no del objeto para que fué creado, De cuantas cuestiones plantea la higiene de las grandes poblaciones, acaso, ninguna ofrezca mayor interés qUe la que se refiere a su aprovisionamiento de leches en, condi- ciones apropiadas para la nutrición y desprovistas de impu- rezas y de gérmenes microbianos capaces de, transmitir. al hombre, las enfermedades que afectan, a las l;eq;~s.Jecheras., Conocidos son los continuados y laudables.esfuerzos que el AyuntamientodeBarcelona viene desarrollandc, para hi- gienizar el abastecimiento de leches, principalmente el que se refiere a la lactancia artificial, sin; que" ,por desgracia, hasta la fecha haya podido llegar a soluciones convenientes de una reálizacióri inmediata, en, armonía con la higiene pública. ' Lo ~ismo q.ue acontece en nuestra urbe podemos decir que sucede en las demás ciudades importantes de España, tal es el número de dificultades que surgen y el. cúmulo de circunstanci,as que entorpecen la resolución .de tan magno problema. (1) Trabajo premiado por la Acaderr¡¡~ del Cuerpo Médico Municipal de Bar- celonaen el Concurso ele1912. 338 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑÁ La Acad~mia del Cuerpo Médico i\t{u~-íj~jpa'l)~ual centi-, nela avanzado de la salud pública) no podía permanecer im- pasible ante el serio peligro social que dimana del actual abastecimiento de leches en Barcelona y al organizar este concurso) tija principalmente su atención en tan trascen- dental asunto) cuya solución práctica) reportaría incalcula- bles beneficios sanitarios. Es un deber) pues) de buen ciudadano aportar .a esta in- formación) datos) antecedentes y observaciones experimen- tales para que con la suma de todos. los esfuerzos) poda- mos llegar a resolver tan capital cuestión y evitar los gravísimos efectos del actual sistema de .. bastecimiento a lácteo. . Me propongo desarrollar el tema bajo la orieu tación del siguiente' SUMARIO 1. Importancia de la higiene en la alimentación láctea . ...:... Abas- 2. tecimiento actual de leches en las grandes' ciudades: a) Vaque- rías; b) Cabr er ias urbanas; e) Granjas o Alquerías; d) Leches resi- duos de industrialización y leche condensada. - 3. Consumo de' leches en Barcelona. - 4. Abastecimiento oficial por medio ele zonas 'm un icipates y provinciales. -.5. Municipalización de la venta de leches. 1. IMPOHTANCIA DE LA HrGIENE EN LA ALIMENTAGlÓN LÁC- TEA. -El consumo de leches principalmente en las grandes ciudades, ha adquirido en pocos años un enorme incre- mento, debido) en granparte, al aumento de consumo entre todas las clases sociales de tan precioso alimento y también por.efecto de la frecuente dieta láctea indicada por los mé- dicos. Así) pues) por ambas razones y no solamente por la de aumento de población) Barcelona en el último decenio ha triplicado el consumo de dicho líquido) pudiendo afirmar que en la actualidad es la ciudad de España y de algunas de Europa que más leche 'cousume, como ya tendremos ocasión de demostrar en el transcurso de este trabajo- Por este concepto) la higiene de la alimentación láctea debe guardar parangón y aumentar las intervenciones sani- tarias, con relación al consumo) para evitar que diche ali- mento sea. portador de, causas patógenas y objeto de sofisti- caciones capaces de ocasionar grandes trastornos en, el REVISTA V'ETERINARIA DE EspANA 339' organismohumano. Además) la higiene de la alimentación láctea constituye la mayor garantía para la nutrición de los niños) bien por sus efectos inmediatos, ora 1)01' los ulterio- res (enfermedades transmitidas por la lactancia artificial) entreellas la-tuberculcsisj-raquitismo, etc.) Todas las preciosas condiciones que acompañan a la le- ' che cuando es pura y procede de animales sanos) se con- vierten en nocivas 'si la vanguardia de la higiene no separa del consumo las leches de dudosa procedencia o sofisti- cadas. Dada la complejidadde la composición de la leche) nin- gúnotro líquido existe que sea tan excelente medio de cul- , tura para toda clase de microorganismos. Una leche reco- gida en un vaso lavado según los procedimientos general- mente usados en nuestraci udad , contenía) según análisis bacteriológico) 4,2~1O gérmenes por centímetro cúbico) mien- tras que la misma leche recogida) previo lavado de las ubres y manos del ordeñador con una solución de ácido bórico, en recipientes escaldados con agua a 80 y lavados' con una so:.: 0 lución de carbonato de sosa) no contenía más que 230 gérme- nes por centímetro cúbico; esas dos leches fueron colocadas luego en un departamento a 25°de temperatura) y la última se conservó durante seis horas más que la primera. He ahí, la.gran importancia de la limpieza y desinfección que debe- rían presidir todas las operaciones de tan delicada produc- ción antes de ser entregada al público consumo .. La higiene general del 'establo donde se alojan resesle- cheras, la sana alimentación de las mismas, la gimnasia f.uncional necesaria, a dichos animales, el aislamiento de los sospechosos o enfermos) la tuberculinización , el severo régi- men de limpieza en el departamento de lechería) la limpieza y desinfección de los envases y manos de los ordeñadores y) por fin, eltransporteacoudicionado-de la leche) constituyen los factores higiénicos en que deben basarse los sistemas de. abastecimiento pata las grandes -ciudades y' sólo así podre- mos garan tir la pureza de la leche y revestir de la más rigu- rosa higiene a tan importante abasto .. " n.' ABASTECIMIENTO ACTUAL DE LECHES EN LAS GRANDÉS CIUDADES. - En general pueden reducirse a tres las fuentes de leche de que se abastecen las grandes urbes: L° Vaque- rías y cabrerías .urbanas; 2.° Granjas o alquerías; 3,·0 Le- 340 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ches industrializadas y de recogida 6 ramassaqe y conden- sadas. Describiremos con la extensión que merecen, cada uno de estos puntos de procedencia de las leches que surten las grandes ciudades y que constituyen su actual abasteci s- miento. a) Vaquerías urbanas. - Son los establos dedicados a albergar las vacas destinadas á la producción láctea y cuyo emplazamiento se halla situado dentro del radio de po- blación. En estos establecimientos, las vacas son alimentadas constantemente en el establo y privadas de vida de relación con el exterior; se estabulan las reses a su llegada de los países importadores (Holanda, Suiza e Italia principal- mente) para 00 salir del local hasta su agptamiento produc- tor, bien por alguna enfermedad o causa que exija su sacri- ficio, en cuyo caso son conducidas al matadero. Este sistema, desechado por las principales ciudades de Europa, resulta ruinoso para los vaqueros desde el punto de vista económico. Los alimentos son comprados al precio del mercado y gravados con derechos de consumos; el alquiler de los loca- les es elevado y las crecidas contribuciones y otras gabelas que pesan sobre las vaquerías, hacen imposible este sistema de abastecimiento. Hay que agregar a' todo esto, las bajas del ganado pro- ductor que son superiores a la cifra normal, como conse- cuencia de las condiciones en qué ha de-vivir. 'Hacemos esta digresión de orden puramente económico, por considerarla de gran interés para nuestra finalidad sani- taria que como ya expondremos, tiende a la desaparición de estos establos que no sólo perjudican a los industriales, sino que constituyen una nota vergonzosa para la Higiene pública. - La higiene que rige en estos establos yla inspección sa- nitaria del ganado lactógeno albergado en los mismos, está a cargo en nuestra ciudad y se practica, por el Cuerpo de Veterinarios Municipales, el cual vela por el cump'limiento de los preceptos dictados por las vigentes disposiciones de las Ordenanzas Municipales y Reglamento de Policía Sani- taria de los animales domésticos. Merced a la gestión de di- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 341 chos funcionarios se ha conseguido la reforma de cierto número de vaquerías) subsanando algunas deficiencias que afectaban a la cubicación, ventilación) luz) excreta) lim- pieza) desinfección, etc.; no obstante) el mayor número de dichos locales no son reformables y) por lo tanto) aquellas mejoras impracticables por la razón de hallarse enclavados en calles estrechas y edificios vetustos del casco antiguo de nuestra urbe. En honor a la verdad) preciso es confesar que no es posible la instalación de estos corrales por más condi- ciones que reúnan dentro del radio de población, sin que por lo menosy molesten ya que no perjudiquen al vecinda- rio. De un modo racional podemos; sentar) como principio invariable) que la instalación de' vaquerías urbanas es in- compatible con la higiene de la ciudad) por las molestias y perjuicios que pueden ocasionar. Las vacas lecheras en estabulación perpetua pierden sus condiciones fisiológicas- muy pronto) como consecuencia de la falta de gimnasia locomotriz y la privación de la benefi- ciosa influencia directa de los agentes atmosféricos. ' La alimentación destinada ordinariamente a este ganado) es más bien preparada y dirigida para obtener más cau- tidad de leche que calidad, lo cual da lugar a un producto pobre en elementos nutritivos y al rápido agotamiento de las reses) creando en las mismas la predisposición a en- fermar como consecuencia de un exceso de trabajo de pro- ducción. Sabido es también) que según la forma y condiciones en que se practique el ordeño la leche puede resultar infectada por las' mismas manos del operador, ora por la suciedad adherida a la ubre de la vaca; nada de esto se tiene en cuenta en nuestras vaquerías y así sólo puede explicarse que las leches que facilitan al público consumo) sean muy ricas en colonias microbianas más o menos patógenas y propensas a una rápida alteración .. En la mayor parte de .estas vaquerías) por carecer de local) ,se hallan los alimentos 'depositados en ·el mismo esta- blo, esto es) en mutuo consorcio con l~? excrementos) causa por la que se impregnan de las emanaciones de éstos-origi- nando la fermentación y alteración ·en su calidad) todo lo cual redunda en perjuicio de la salud del ganado y por ende de su buena producción. 342 REVISTA VETERINARIA DE ESP!\.ÑA I En los casos -de enfermedad de las reses, no es posible su separación por no disponer los establos de un departa- mento especial, ni existir un Lazareto Municipal donde po del' albergar las reses enfermas o-sospechosas, sucediendo -que los casos de enfermedades infecciosas tienen fatalmente que ser numerosos JI de fácil difusión en todo el ganado de la urbe. Hasta hoy no se practica en las vacas lecheras de nues- tra nación de un modo oficial y obligatorio la tuberculiniza- ción de las mismas) única piedra de toque que permitiría rechazar las reses que reaccionaran positivamente. La prác tica de este medio diagnóstico significa un grandísimo pro- greso para la profilaxis de la tuberculosis humana y para evitar que dicho azote se fomente ,y difunda en la ganadería, lesionando importantes veneros de riqueza nacional; así lo han' comprendido las clases directoras de 'los principales países de Europa JI América donde se practica ya hace mu- cho tiempo la tuberculinización. El número de vaquerías urbanas existentes en Barcelona es el de 570, albergando 9,300 vacas destinadas a la produc- ción láctea. Claro está) clue dado el divorcio existente entre este sistema de abasto de leches y la higiene pública, consi- deramos al mismo desprovisto de toda clase de garantías sanitarias e impropio de un país que se preocupe por la sa- lud de sus ciudadanos. b) Cabrerias urbanas. - Nuestro criterio higiénico re- ferente a esta clase de abasto, guarda íntimá relación con el expuesto al ocuparnos de las vaquerías urbanas. Los loca- les donde se albergan las cabras lecheras) compiten en ma- las condiciones con los establos de vacas. Los cabreros tie- nen la costumbre perniciosa de que el pavimiento de. sus locales esté cubierto constantemente con una capa de ho- jas de maíz, paja) u otras materias que sirve de cama a las' reses) la cual llega a transformarse en estiércol merced a las deyecciones de los animales, 'COI1 grave perjuicio de los mismos. . Las medidas sanitarias.que se refieren a limpieza ex- creta, desinfección, etc., brillan también pOT su ausencia en estas habitaciones. . . Por una tolerancia inexplicable se permite circular por nuestras calles el ganado cabrío para el reparto de leche a HEVISTA VETERINARIA DE ESPA~A 313 domicilio; tolerancia altamente' perj ~dicial si se tiene en 'cuenta que este ganado deposita en la vía pública sus deyec: ciones, que pueden contener ·gérmenes patógenos y que los transeuntes se encargan de recoger con las suelas de sus calzados para transportarlos a sus respectivos domicilios. Los microorganismos que podemos hallar en dichos excre- mentos) son) entre otros) principalmente) los productores de la tuberculosis y los específicos de las fiebres llamadas Me- litenses o de .Malta. Llegado este punto nos hemos' de .permitir una digre- sión) pero que creemos un deber hacer constar. Nuestra opinión) mejor dicho) tenernos el convenci- miento de que las tristemente llamadas fiebres de Barce- lona) no SOI1 más que las fiebres de Malta) ocasionadas y difundidas en nuestra ciudad) por los gérmenes muy comu- nes y afines al ganado cabral, esparcidos abundanteme'nte por las calles junto con las deyecciones, y valga por lo' que valierenuestra observación. .' _ - . Respecto a, la inmunid~d atribuida a este ganado [Jara adquirir la tuberculosis) se- ha demostrado con estadísticas tomadas en los mataderos de Barcel-ona, que el ganado ca- brío es tan propense como el vacuno a padecer la en'fer- medad. A la cabra) por instinto) le es grato recoger del suelo los desperdicios vegetales que encuentra y el lamer frecuente- mente puntos del pavimento donde existe algún esputo) pu- diéndose) por lo tanto) infectar a sí misma en la vía pública: Hay más :el ganado cabrío) acostumbra) durante las pa- radas que se suceden en el reparto de leche a domicilio, a acostarse) poniendo en contacto-sus ubres con el suelo) las cuales recogeri.del mismo) gérmenes mezclados con el polvo) pudiendo suceder) que algunos de ellos invadan su orga- nismo a través de los orificios humedecidos de los pezones y los restantes adheridos a las mamas) desprenderse. du- I'ante el in mediato ordeño; en los reci pientes donde se re- coge la leche por .efecto de ·las traed on-es manuales practi- cadas sobre las mamas 'al verificar dicha operación. Las razones apuntadas y otras que sería prolijo enume-. rar, demuestran que este abasto constituye una nota de ~desdoro para nuestra ciudad y el escarnio de la higiene pública. . 344 REVISTA VETERI.NARIA DE ESPAÑA El número de establos cabrerías existentes en Barcelona es el de 400; albergándose en las mismas 10,400 cabras. e) Granjas o ALquerías. - Esta denominación se aplica a las haciendas de campo cercadas o no y en que suele haber un caserío donde se alberga la gente de labor y el ga· nado en explotación. Por lo que respecta a Barcelona y su provincia sólo co- nocemos un reducidísimo número que puedan calificarse de granjas modelo, dadas las buenas condiciones higiénicas de sus establos y extensión' agrícola casi capaz de producir lo necesario para la alimentación del ganado que explotan. Otro corto número que pueden llamarse remedos de granja y que sus condiciones sólo son aceptables y el resto o la ma- yoría que se viene llamando granjas abusivamente y que sólo son establos en pésimas condiciones sanitarias (casas de payés). En estos establos, enclavados muchos de ellos fuera de la jurisdicción municipal, la inspección sanitaria se halla menos atendida que en la ciudad, no siendo visitados por los veterinarios, más que en los casos que necesidades im- periosas reclaman su intervención profesional ya instancias de los dueños de los mismos. La alimentación del ganado es a pesebre como en nuestras vaquerías. Tienen las granjas más ventajas desde el punto de vista económico que los establos urbanos,puesto que no pesan sobre las mismas tantas gabelas contributivas como en 'aquéllos, per'o, en el concepto higiénico, nos merecen sus leches, en general, análogas garantías que las facilitadas por las vaquerías y cabrerías de la urbe. En estos centros de producción láctea, podemos observar (salvo algunas excepciones de granjas modelos que conoce- mos) las mismas deficiencias anotadas al ocuparnos de los establos urbanos en Jo referente a ordeño antihigiénico, ali- mentación, limpieza de local y del ganado, desinfección, todo, como es natural, en perjuicio de la calidad del producto lácteo. Sólo: debemos. reconocer en algunas de estas granjas la mejora de SU8 locales en lo referente a cubicación y depar- tamentos destinados a depósitos de alimentos y excremen- tos instalados fuera del establo, esto en general; pero conc-' cernas algunas de ellas que compiten en deficiencias de ,- REVISTA VETERINARIA DE ESPANA 345 condiciones higiénicas con las vaquerías y cabrerías de nuestra ciudad. Alguna de estas granjas, no contando con el suficiente número de animales productores. para poder abastecer de leche su numerosa clientela, contratan y acaparan numero- sas partidas de aquel líquido procedentes de pequeños pro- ductores (casas de payés ), resultando estas granjas centros de tráfico e industrialización de leches de distinta proce- dencia. Se abusa bastante de la ignorancia del público que) como es natural) desconoce las interioridades de las granjas) su- gestionándole con envases y etiquetas que) según los vende- dores) son la garantía de una leche riquísima y rebosante en sanidad y hasta existen consumidores que notan al beber tan delicioso líquido el aroma de alguna planta labiada" fruto gel bosque que circunda los prados donde pasta el ganado .. y no es más que la sugestión) pues aquella mis- mísima leche ha sido ordeñada en 'una vaquería urbana mo- mentos antes como vamos a demostrar. , Un mediano observador que se sitúe en algunas estacio- nes tranviarias y ferroviarias de nuestra ciudad a ciertas .horas de la mañana) podrá ver llegar bastantes individuos de ambos sexos) con envases destinados a contener leche). y si la curiosidad le llevaal extremo de examinaralgunos de estos en vases, se convencerá de que están vacíos; pocos momentos después son conducidos dichos recipientes llerios de leche' de vaq uería ul~ba:na a sus respectivos domicilios' para que se consuma como leche de granja ... d), Leches residuos de industrialisacion q leche conden- sada. -Las' leches residuos de industrialización, o leches pequeñas como también se llaman) proceden de algunos establecimientos dedicados a la fabricación de requesones, manteca) etc. En Barcelona se suele ,vender esta leche en las barriadas pobres) durante la primavera) a quince y veinte céntimos de peseta el litro) por más que se persigue bas- . . tante dicha expendición e imponen a los vendedores multas Como castigo. Es un mal alimento) pues se trata de suero y no de leche) pudiendo además hallarse infectada por gérme- nes patógenos, por todo lo cual con vendría extremar las medidas prohibitivas de semejante producto para el consumo público. 346 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Afortunadamente es muy poco el abasto de estas leches, destinándose por los industriales en general a la recría de cerdos y terneras, Las leches condensadas han adquirido gran aceptación de algunos años a esta 'parte para el consumo Y" sin duda alguna, atribuímos dicho incremento a la desconfianza que al vecindario merece la demás clase de leches. Es una garantía sanitaria la que acompaña a estas le- ches, si tenemos en cuenta' que han sido previamente sorne- tidas a la ebullición prolongada para reducirlas a la cuarta o quinta parte de su volumen, operación que destruye toda clase de gérmenes microbianos que pueden contener las le- ches crudas que sirvieron para su elaboración. Consiste este leche en una masa sircposa, de un colal' blanco mate, presentándola el comercio en latas hermética- mente cerradas al vacío y esterilizadas después de llenas a , la temperatura de 120 centígrados. 0 ' La primera fábrica de leche condensada que se instaló en Europa fué en Champ (Suiza) en el año 1866, desde aquella fecha, esta industria se ha desarrolla o notable- mente en América, Inglaterra, Austria, Alemania, Francia, Noruega, Italia, Holanda y España en donde hoy, existen ya varias fábricas. ' ' , Bastantes vaqueros y granjeros aprovechan la leche con- densada y diluída mezclándola con la de vaca, cuarido : escasea la producción de su ganado" constituyendo ésta, la sofisticación menos nociva que practican dichos indus- triales. La inspección sanitaria debe ordenar frecuentemente la recogida y análisis de los' botes que contienen la leche con- densadapara comprobar si su composición es análoga a la de la leche normal, pues a menudo se observa que contiene menos cantidad de manteca que la que le corresponde, y, por lo tanto, que ha ~ido objeto de fraude comercial con idea' de lucro, lo cual debe castigarse y desacreditar las marcas preparadas de este modo. También se ha 'llegado a conseguir hace pocos años la ' separación' del agua de la leche par.a convertirla en polvo inalterable y de un transporte económico.. ", Con la leche seca o polvo de leche, se preparan tabletas comprimidas de poco uso hasta el día, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 347 Para convertir en leche dicho polvo) basta adicionarle una cantidad de agua a 60° (88 partes de agua por 12 de polvo de leche) obteniéndose un líquido de sabor de leche hervida. El consumo de este producto como también el de las ha- rinas lacteadas y oteas derivados, de la leche) no ha llegado a difundirse en el grado adquirido por las leches canden":' sadas. Omitimos decir algo sobre el consumo de la leche de burra) por serde indicaciones especiales y ya casi desusado) siendo insignificante la producción y abasto, según veremos más adelante. lII. CONSUMOACTUAL DE LECHE EN BA13CELONA. Los - siguientes datos representan la importancia del consumo' diario de leche en nuestra ciudad. LITROS Vaquerías ur-banas producen.al día l39,500 Cabrerías íd. íd. íd' 20,000 Granjas o Alq uer-ías ( vaca y cabra) '18,000 Leches pequeñas o de r-ecogida . . 2,000 Leche condeosada 2',100 kilogramos diarios eq uí valente a leche en substancia. . . . . . . . . . '. .-. . 10,500 Leche de burra. . ', .'. .' . . . . . . . , . . . 20 Leche seca o en polvo y harinas lacteadas' 100 kilogramos equivalente a leche en substancia \ 1,500 Total consumo diar-io de litros . . . . . . . . . 191,520 rV, ABASTECIMIENTO CONINTERV ENCIÓNOFICIALPOR ME- DIODE ZONASMUNICIPALES PROVINCIALES.- Visto el grave Y peligroque para los intereses de la salud pública constituye el actual modo de provisión de leches para nuestra ciudad) vamos a exponer los medios de abastecer a esta urbe de tan importante alimento) fundando nuestro sistema en la de- fensa de dichos intereses a la par que amparando los no menos atendibles representados por la Industria Pecuaria y' sus derivados. Para la implantación del sistema de abastecimiento de le- ches que nos dignamos proponer, se impone antes que nada: 1.0 La abolición de las vaquerías y cabrerías urbanas cuya existencia consideramos incompatible con la higiene. 2.° . Ceea~ión en el extrarradio de Barcelona de zonas municipalespr0ductoras olactógenas. 348 REVISTA VÉTERINARIA DE ESPAÑA 3.° Creación asimismo de zonas lactógenas provincia- les) comprendidas fuera del límite municipal de nuestra ciudad y extensivas a toda su provincia. 4.° Las granjas o alquerías existentes hoy) se clasifica- rían entre las zonas municipales o provinciales según donde se hallen enclavadas. 5.° La vigilancia sanitaria de las zonas municipales, dependería del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputa- ción) la refer-ente a las zonas provinciales. 6.° El personal técnico encargado del servicio sanitario de las zonas lactógenas sería el que constituye el cuerpo de Veterinarios del Ayuntamiento, para las municipales y para las provinciales, los Veterinarios municipales correspon- dientes a cada término donde se hallen emplazadas. 7." Regirá un reglamento único para dichas zonas y el personal técnico será el encargado y el responsable (le su cumplimiento. 8.° En el expresado reglamento) se harán constar las condiciones que han de reunir los establos destinados a alo- jar reses lecheras; régimen que hay que observar en los mismos con respecto a su limpieza) desinfección) etc.; con- diciones y estado sanitario del personal que há de intervenir' en los cuidados del ganado) ordeño) etc.; higiene del depar- tamento de lechería y envases. Cundiciones de estos depar- tamentos; vigilancia y dirección del régimen alimenticio del ganado; gimnasia funcional y sanidad del mismo. Tubercu- linización periódica de las reses. 8.° Los establos) vaquerías y cabrerías de nueva insta- lación) se atendrán a las condiciones expuestas en un plano oficial. . 10.° Los Arquitectos provinciales y municipales serán los encargados y responsables de que se cumpla lo que dis- ponga elplano oficial y los interesados solicitarán del Ayun- tamiento o Diputación permiso indispensable parala cons- trucción de establos) ateniéndose al mismo. 11.° Las granjas que hoy existen deberán sujetarse a I las condiciones que, ~xija el plano oficial y reformar sus es' tablos con arreglo a, dicho plano. 12.° Aparte de las condiciones d.e cubicación, excreta, luz) naturaleza y disposición del pavimento) ventilación, etc., que se indique en el plano oficial, deberán existir necesa- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ,349 riamente como accesorios a los establos, un departamento para alimentos, otro para el estiércol, un tercero destinado a lechería; y finalmente; el habilitado para enfermería. , 13.0 Se formará un censo oficial de los establos muni- cipales y provinciales, prohibiendo el funcionamiento de los que no figuren inscritos en el mismo. Hasta aquí las principales disposiciones que deberían servir de base a la implantación de nuestro abastecimiento de leches, en lo que se refiere á los establos y ganado; dire- mos algo también de las que habrían de dictarse y que se aplicarían a todo lo concerniente a las leches antes de ser entregadas al consumo público. La leche procedente de animales sanos, cuyas ubres son normales no contienen gérmenes microbianos: no obstante, la inspección microscópica de todas las leches que hoy se entregan al consumo público nos denuncia numerosas colo- nias bacterianas; proceden éstas de animales afectos de le- siones locales o genenales y tam bién pueden proceder de la escasa limpieza de las ubres y suciedad de las manos de los ordenadores. Contribuyen notablemente al desarrollo de dichas colo- nias, la poquísima higiene de que son objeto los envases y los sitios' de expendición de leches. Para evitar estos inconvenientes ha de hacerse constar en el reglamento' general .para el abasto de las leches, las medidas higiénicas apropiadas para ,que el ordeño se prac- , tique después ALIZACIÓN LA VENTADE LECHES.-A· base DE de la mismaorganización y para garantir de un modo más eficaz la venta de leches puras; podría municipalizarse ésta) estableciendo expendedurías limitadas en cada distrito con relación al consumo. Estas lecherías municipales) especie. de mercados de FtEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 351 leches y sus derivados, funciónarían bajo la tutela del mu- nicipio y constituirían los únicos centros de expendición de dichos productos en la ciudad) sometiéndose a un regla- mento especial. . No se nos oculta que este procedimiento levantaría pro- testas de orden económico) pero serían menos -atendibles , que las razones higiénicas en las cuales se basaría el mismo. Ante el grave problema social que significa el actual abastecimiento de leches en las grandes ciudades y princi- palmente en la nuestra) no hemos titubeado en invocar la intervención directa de las entidades que constituyen nues- tras clases directoras y máxime cuando no sería un grava- men a sus presupuestos ordinarios) contando con algunos ingresos que podrían obtenerse en concepto de inspección) marcharnos sanitarios) derechos de venta) etc. Es inhumano) no nos cansaremos de repetirlo) y hasta punible el descuido que en la actualidad se observa en el servicio de abasto lechero y debemos recabar lo antes posi- ble la abolición inmediata de los actuales sistemas que lo presiden, pues en vez de un alimento puro) se facilita gene- ralmente a los consumidores Una substancia que contiene gérmenes contagiantes o impurezas debidas a la sofisti cación. Para terminar, réstame solamente decir que mi modesto trabajo se basa en sanas doctrinas de higiene y anteceden- tes prácticos obtenidos de países donde se vela incesante- mente por los sacratísimos intereses de la salud pública y no nos cabe duda) que la consecuencia de su.implantación sería la de restar gran número de víctimas que engrosan más y más de cada día las estadísticas de enfermedades in- fectocontagiosas. Además) nuestro 'sistema beneficiaría no- tablemente los intereses ganaderos) eliminando de la circu- ción, cual moneda falsa) las reses enfermas incurables) que hoy constituyen otros .tantosfocos infectivos ruinosos para la ganadería) y que son el' princi pal semillero de esa pande- mia social llamada tuberculosis. . , Barcelona 1.° de noviembre de 1912. 352 REV[STA VETER[NAR[A DE ESPAÑA Un caso ~~ sup~rf~cun~ación , POR MANUEL LOSADA ORENGa El 18 de marzo del presente año fuí llamado por don José Alonso Ortiz, vecino de esta ciudad y domiciliado en la calle de -San Cristóbal) núm. 118) para que asistiera a una burra de cuatro años de edad, de su propiedad) que según él, después de parir una pollina no había echado las parias . 'v que estaba muy mal. Una vez en.su casa) dicho señor me . comunicó que el día 13 de aquél mes había parido aquella burra) quedándose bien al parecer; empero, a los tres días se murió la pollina ya la madre le daban dolores como si fueran de parto, asomándole por la abertura. vulvar una cosa como una tripa, que les asustó y les hizo traer la burra al pueblo, pues esto sucedió en el campo y a cuatro horas de distancia. Al día siguiente de suceder esto fuí reclamado, y 'como nada me advirtieron y la burra en cuestión es muy ventruda, creí se trataba de un caso de no secundiuación ; hice ligeras tracciones sobre el cordón que salía, el que a causa de la adelantada descomposición) se rompió) despi- diendo un olor insoportable. Ante la gravedad del caso pro- cedí, después de rigurosa asepsia, al desprendimiento ma- nual de la placenta y ¡ oh sorpresa l, al introducir la mano en el útero me encontré una masa dura que, observada, pude reconocer un feto que venía en, presentación anterior, pero con la cabeza y ambas extremidades torácicas cornple- tamente vueltas sobre el lado derecho; seguidamente re- currí a la extracción forzada) y, secundado por dos ayu- dantes, extraje el feto que.ireconocido, vi era una mulita muerta muy chica) razón por la que se pudo extraer con tan pocas fuerzas, pero completamente desarrollada) puesto que tenía el cuerpo cubierto de abundante pelo y los estu- ches córneos asaz consistentes. Ante caso tan imprevisto pregunté al dueño si la burra había sido cubierta en su presencia por el burro y el caballo, a lo que contestó) que el día 8 de marzo de 1912 había sido, HEVISTA' VETERINARI'A DE ESPAÑA 353 cubierta por el caballo, pero qua presentándosele el celo de nuevo la llevó a una parada particular que hay en una labor del vecino pueblo de Almansa y el día 6de abril la cubrió el, burro recibiéndole con agrado, De todo lo expuesto se deduce: 1.0 Que el caballo cubrió a la burra en cuestión 29 días antes que el burro.. 2.° Que dicha burra parió a los 341 días, o sean 11 meses y 6 días, una' pollina de tamaño. normal a la época del parto natural, pero no biendesar,rollada, en cuanto, según confesión del dueño, no podía tenerse en pie, r:i podía coger bien la mama; y 3,° Que a los 375 días, o sean 12 meses y 10 días, le ex- traje una mulita muerta de completo desarrollo y de tamaño mucho más pequeño que el de la pollina. , 1" A qué es debido el mayor tamaño de la pollina a pesar de tener 33 días menos que la mulita ~ Yo creo sinceramente que debe, haber .más afinidad entre el espermatozoide del burro y el. óvulo de la burra, que entre el espermatozoide del caballo y el óvulo de 'la buera, y a esta mayOl~ afinidad atribuyo 1:;1. diferencia de tamaño, pues en el presente caso no cabe pensar que el feto engendrado por el caballo per- maneciese muerto en la matriz desde antes de llegar el úl- timo período de la gestación, porque los caracteres aparen- tes de dicho feto indican 'que habíaJlegado al dúodécimo mes de la gestación , 1. , De muy atrevida puede calificarse la respuesta que en las anteriores líneas queda manifiesta, pues ni los conoci- mientos, ni la escasa -o casi nula experiencia del que estos renglones eseribe, le autorizan para ello; por tanto, hago un llamamiento sincero a los hombres de ciencia para que aporten toda Ía luz posible a estos 'asuntos, ya que ellos' son los encargados de alumbrar la senda ,por donde marchamos los que vivimos en las tinieblas: ' La burra fué tratada con irrigaciones antisépticas intra- uterinas, ,y a los diez días, anulada la 'fiebre y restablecido el apetito, la dí de .alta, volviendo paulatinamente al trabajo, Yecla (Murcia) 23 de abril de 1913 l' ,\> 354 HEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA REVISTA DE ACTUALIDAD La matanza Oe terOos en veraño POR FHANCISCO FARRERAS Abogado Un apreciable suscriptor nuestro, escribe una carta a esta Re- dacción para que le pongamos al-corriente de lo que existe legislado respecto a la matanza del ganado porcino en verano, pues según nos dice, el Ayuntamiento de la población donde él ejerce jrata este año de tomar algún acuerdo acerca del particular. Y como esta cuestión, batallona por excelencia, ha motivado y motiva todavía las más encontradas opiniones, creemos de interés para nuestros lec- tores hacer un liger-o estudio de la misma. *** Todos los años al llegar a fines de marzo, el Grern io de expende- dores de-tocino de Barcelona dir-ige u na instancia al Ayuntamiento de esta capital pidiéndole que prohiba la matanza de cerdos en ve- rano; y todos los años también, el Instituto Agrícola catalán de San Isidro dirige otea solicitud para que se desestime la primera, y que, ensu consecuencia, se autorice la matanza durante el estío, fun- dándose en que, si se accediese a lo que pide el Gr-emio de tocineros, a la vez que se atentar'ía a la libertad de comercio se irrogarían graves perjuicios a los agricultores y ganaderos que se dedican a la cr ía y engorde del ganado porcino. General mente el. Ayuntamiento suele resolver.Ia cuestión en este último sentido y por esto es lo co- mún que en Barcelona 'se verifique la matanza de aquel ganado in- cluso en los meses de más calor. En r-ealidad pocascuestiones relativas a mataderos han apasio- nado tanto como la que nos ocupa, y por esto no es de extrañar que acerca de ella se hayan sostenido las op in iou es más opuestas. Los partidarios de la prohibic-ión van a buscar los fundamentos de su criterio en los remotos tiempos de la historia JI así r-ecuerdan que esta práctica se ha seguido -en numerosos pueblos de la anti- güvdad como vestigio de las leyes de Moisés JI de Mabom~ Que.. prohiben el consumo de la carne de cerdo a sus adeptos. Además, " añaden, durante los meses de calor esta carne es más indigesta; se. , altera muy fácilmente y puede por tanto- ocasionar graves teastql'- nos en el organismo de quienes la utilizan como alimento. Los par'tic]lai'i'os de la matanza Libr-e pr-otestan de que se invoque como ar-gumento una práctica rutinaria y absurda que no justifica , REVISTA VE'JlERINARIA DE ESHA¡\¡A 355 más que una excesiva veneración pOI' las cosas antiguas y añaden que si bien es cierto que en verano la carne se descompone' fácil- mente, no es éste un íuccnvení ente exclusivo de la carne de cerdo si no de todas las caen es en general, inconveniente que hoy puede evitarse con las cámaras frigoríficas y demás aparatos modernos de reft-igeración. Nuestra opinión se inclina a favor de estos últimos, mayormente si se tiene en cuenta que los autor-izadisimos trabajos de Leclainche, Galtier, Morot, Mar-tal j~ oteas insignes veterinarios han demostrado hasta la evidencia que la car-ne de cerdo no ofrece en verano ningún peligro especial para el consumidor. Pero, a pesar de todo esto, es Io cierto que el sacrificio del ganado por-cino durante el verano es mirado con algun recelo. no sólo en nuestro país sino aun en el extranjero. En algunas importantes poblaciones del sur de Francia como Cette, Nice, Montpellier, y en otras capitales de Italia y Grecia, se prohibe durante el estío el sa- crificio del ganado de cerda. La único, que var-Ia es la fecha en que, dentro de aquella época, ha de terminar y ha de reanudarse la ma- tanza. Así, en Mon tpel liar se ha señalada como tiempo de prohibi- ción del 15 de maya ;115 de septiembre; en Cette, dell.° de junio al 25 de agosto; en Beziers, del 25 de julio al 25 de' agosto, etc., etc.' Por lo que se refiere a España, se han dictado numerosas dispo- siciones sobre el particular q uerio pueden ser ni más variables ni más contmdictorias, prueba evidente de que la tan discutida proh i- bición no se apoya en un principio r-acional e inconmovible, si .nb que le inspira una acomodaticia ar-bitrar-iedad. En términos genei-atea.r-egula esta materia al artículo. 72 de la vigente ley municipal el cual concede a los Ayuntamientos atribu- ciones y facultades en todo lo relativo a higiene y, salubridad en sus respecti vos pueblos. " Pero frente a este principio de carácter general, han aparecido nu- merosas disposiciones pretendiendo satisfacer exigencias particu- lares que sólo han ser-vido para hacer más compleja y enmarañada esta cuestión. > Recordérnoslas sucintamente. En 9 de octubre de 1883, se dictó una R. O. disponiendo que en los pueblos que con objeto industrial se dedican a la fabricación de embutidos y demás conservas de carne, se prohiba la matanza de cerdos para la elaboración de dichos. productos antes de 1.0 de noviembre y después de 31 de enero, ex- , ceptuáridose Madrid, donde pOI' las necesidades del consumo puede prolongal'se el plazo hasta el 31 de marzo. Esta R. O. no era más que una ampliación de otra de 26 de septiembre de 1877 que no se publicó en la Gaceta de Madrid, si no en el Boletín Oficial de la pl'O-' vincia de Burgos. En 21 de mar-zo de 188~jse dispuso también pOI' real orden que e} plazo papa la matanza del ganado porcino fuese desde 1.0 de noviem bl'e a 31 de marzo. E,n 18 de octubre de 1887,se publicó otra.R. O. en Ja,q¡ue:se permitía la Venta de la carne de cardo en f'résco desde el 15 de octu bre hasta 356 REVISTA VETERINARIA' DE ESPANA el 15 de abril, mas no debió ser muy bien recibida cuando en 10 de abril de 1889 se pu blicó otra R. O'. autorizado du rante todo el año la matanza de reses de cerda para vender su carne en fresco, a menos que los Ayuntamientos acordasen lo contrar-io, y ordenando, además que respecto a la salazón y fabricación de embutidos se estuviese a lo. dispuesto en la R. O. de 9 de octubre de 1883 que ya conocemos. Tampoco fué esta solución del agr-ado del Gremio de tocineros de Barcelona y por esto, su junta directiva elevó 'una solicitud al Go- bierno pidiendo la derogación de dicha real orden y que se fijase como época para realizar la matanza de cerdos el tiempo que media desde el 25 de octubre al 25 de abril. Resultado de todo esto fué otra R. O. de 27 de julio de 1893, la-cual después de afirmarque era perfectamentecompatible la existencia de un plazo general estable- cido por el Gobier-no fijando el principio y fin de la temporada de 'matanza, con las facultades que corresponde a los Ayuntamientos por la ley municipal, disponí-a que el plazo para realizar la matanza de cerdos era el comprendido desde el 1." de noviembre al 31 de marzo, es decir , el mismo que señalaba la R. O. de 21 de marzo de 1885. Esta R. O. no podía ser ni más desatinada ni más absurda; por una parte mermaba atribuciones a los Ayuntamientos únicos encar- gados por la ley municipal de todo lo relativo a la higiene y salu- bridad en los pueblos, y por otro. limitaba arbitrariamente y sin ninguna razón el plazo para la matanza del ganado por-cino. La R. O. de 10 de abril de 1889, sólo limitaba la matanza destinada ala salazón y confección de embutidos; en cambio la de 1893, de que nos ocupamos era mucho más draconiana, pues limitaba la matanza, fuese cual fuese la forma en que se expenaiese la carne (en fresco o en embutidos) alas plazos que taxativamente señalaba. Fácilmente se comprende que tal absurdo no podía subsistir y a consecuencia de las numerosas quejas y peticiones que recibió el Gobierno, se publicó en 25 de octubre de 1894 otra R. O. que es la que' hoy está en vigor, derogando la de 1893. Dicha R. O. dice así: 1.0 La matanza de las reses de cerda para el consumo de sus carnes en fresco podrá hacerse en todas épocas del año, sin 'otra limitación que la que establezcan los Ayuntamientos previo el informe de las juntas locales y pr-ovinciales de sanidad. 2.° Las operaciones industriales de acecinado y embutido de dichas carnes no podrán efectuarse sino desde 1.0 de noviembre a 31 de marzo de cada año. 3.° Queda derogada la R. O. de 27 de julio de 1893 y demás dispo- siciones que se opongan a la presente. En virtud de lo dispuesto en esta R. O., puede sacrificarse el ga- nado de cerda durante todo el año, pero esta facultad no es absoluta, si no que se halla condicionada por las l'hanes de higiene ysalu I r d bridad q ue en todo caso debe apreciar el Ayuntamiento, ya fin e que éste no pueda ob rar a su antoj o, está obligado por la R. O. de referencia a consultar previamente la junta de sanidad para justi- ficar y fund~mentar la resolución que tome. REYISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 357 Mas aquí ocurre preguntar ~ debe el Ayuntam ientó acatar forzo- samente el informe de la junta de sanidad o puede obrar en' sentido opuesto? Nosotros entendemos que sí, es decir, entendemos que después de haber oído el parecer de la junta de sanidad queda el Ayuntamiento completamenteIibre para seguirlo o desestimarlo, Y para opinar así, nos fundamos: en que los únicos acuerdos obliga- torios en un municipio, son los que toma el Ayuntamiento, en quien reside 'la facultad de deliberar: en quela ley concede amplias facul- tades a los Ayuntamientos en todo lo relativo a la higiene y salu- bridad municipales y, por último, en que es aplicable el criterio de analogia que se sigue con los demás cuerpos consultivos, incluso ~n los más elevados ya que si la ley obliga a que una entidad consulte un determinado cuerpo para que le ilustre, no le obliga a seguir. necesariamente sus indicaciones, Sin embargo, no será muy común que la junta de sanidad yel Ayuutam íento estén .en desacuerdo, pues, pOI' lo regular, sus indicaciones, como emanadas de personas técnicas, influirán, 'cuando menos moralmente, en el acuerdo que tome el cabildo municipal. Pero es digno de advertir que si se per- mite la matanza de cerdos durante todo el año para vender las carnes en fresco con las limitaciones que acabamos de exponer, no ocurre lo propio cuando se trata de la-matanza de cerdos destinados a la salazón o fabricación de em butidos, pues, en tal caso sólo puede auto- rizarse en el plazo señalado en la R, O. que estamos comentando, y aun dentro de este periodo pueden los alcaldes' por si mismos, bajo su absoluta responsabilidad sin el. concurso del Ayuntamiento, suspender la matanza por el tiempo preciso cuando las condiciones atmosféricas u otras circunstancias de la localidad así lo aconsejen. Para ello sólo deben oir la opinión de la junta local de sanidad y comunicar la decisión que tomen al gobernador civil respectivo. En cuanto a.la clase de embutidos cuya elaboración pr-ohibe esta R. Q. fu e ra del tiempo que la misma estatuye, debemos indicar que, a tenor de una r-esolución de la Dirección General de Sanidad, pu- blicada en el Boletín Ofictal de Barcelona, de 16 noviembre de 1889, sólo se prohiben los embutidos destinados a la exportación, pero no aquellos, como las morcillas llamadas butifarra catalana, que se consumen inmediatamente de ser elaboradas. rodas estas limitaciones que acabamos de ver, se aplican úni- camente a los que se dedican a la matanza de cerdos para la salazón o fabricación de embutidos con un fin industrial, pues cuando se trata del sacrificio de una res que verIfica un particular para su consumo, puede hacerse en cualquier época del año; ya sea para utilizar la carne en fresco ya para p repa.rar embutidos para el exclusivo consumo de su familia. En tal caso, bastará que el que pretende sacrificar una 1~~S para el fin indicado, lo ponga en conoci- miento de la Alcaldía con,lla debida anticipación, para que el ins- pector de carnes pueda hacer el oportuno reconocimiento, Así se desprende de lo dispuesto en la R. O. de 9 de octubre !'. de 1883, que , . tri ,f¡ Junto con la de 25 deoctub re de 1894, regulan hoy por hoy, a nuestro entender-, esta cuestión ta-n debatida. HEVISTA VETERI ARIA DE ESPAÑA REVISTA PRÁCTICA .La extracción operatoria ~.elos cuerpos extraños ~el esófago po r el DR. JOHANN de Pyr tzí En las comarcas en donde se alimenta los bóvidos con zanaho- rias o patatas 110 desmenuzadas acune con frecuencia que se atasca un trozo de zauahor-ia o una patata en el esófago del ani- mal. El veterinacío práctico, según sé por experiencia propia.ise suele ver no' poco apurado cuando se le llama para tales casos- Claro que la tarea es fácil cuando hay grandes hinchazones edema- tosas o enfisematosas en la región esofágica, o cuando pOI' la boca o por la nariz salen masas mucosanguinolentas mezcladas con res- tos de alimentos; entonces hay herida considerable o desgarro del esófago y se aconseja el sacrificio de la res. Pero ~,y cuando el caso no es éste ~ Los diversos tratados de operaciones proponen general- mente la propulsión del cuerpo extraño hacia la boca o hacia el es- tórnago, su desmenuzamiento y en ocasiones hasta la espera de su autodigestión en el esófago mismo, y, en último término, la esófago- temía. Pero quien ha visto una sola vez un-trozo esquinado de zana- horia.o de remolacha o una patata voluminosa fuertemente atascados en elesófago sabe que todos estos procedimientos no son eficaces, excepto la esofagotomla.j la cual, por otras razones, que tampoco ignoran los veterinarios prácticos, lleva también indirectamente los animales al matadero. Tampoco he visto resultado alguno del uso subcutáneo de medicamentos, ni de la inyección de un liquido mucilaginoso seguido de la ascensión del paciente a una montaña, como se ha recomendado. En fin, en el catálogo de la casa «Hauptner» vienen dibujad'as una serie de sondas con aparatos perfer adór es y prensares de los cuerpos extraños, Yo los he poseído todos y hasta los he usado con frecuencia; pero. sólo puedo venderlos a coleccionistas. y los doy mucho más baratos de lo que costaron, ¡Sapienti sai! . , Desdehace algunos años empleo el siguiente procedimiento que hasta hoy (en' 17 casos) todavía no me ha fallado una sola vez. Primero, mediante la explo ración , se fija la situación del cuerpo extraño y se averigua si por maniobras imperitas (del vulgo) se-ha producido ya o no una herida considerábl[e o un desgarro del esó- fago. En este caso se prescinde de toda irrter-vención, se aconseja el -sacr iflcio del auimal Y' en el' matadero: se puede demostrar al dueño de la res; a, quien Ira de culpar de tal sacrificio hecho a costa de su bolsillo. ¡ASÍ aprende para otra vez! Una-vez, fijada la sítueción del r REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 359 cuerpo extraño, si éste se halla en la porción cervical del ,esóJago- y he de advertir que todavía no se me ha presentado caso alguno en la porción torácica, -. se' intenta primero llevarlo hacia la boca 0 empujar-lo hacia el estómago, mediante la sonda esofágica; pero evitando toda violencia. Si no se consigue, se hace la punción de la panza del animal, generalmente muy.tirripanizado. Luego se sujeta el animal en un potro giratorio o cama bás- culay se le acuesta sobre el lado derecho. Dos o tres hombres le sostienen la cabeza por los cuernos en esta posición. No es menester Zcm. cabestro alguno. En el sitio donde se hace la traqueotomía del caballo se lavay desinfecta la piel, se practica la traqueotomía sin pér- dida de substancia y se coloca un tubotraq ueal , ordinario en la traque- arter-ía. Luego se aplica el abrebocas de Gün- th e r' (n.o 319 del catá-' lago de Hauptn er ) (fi- gura 1); colocándolo lo más profundamente po- sible poi' detrás de los dientes de la mandíbula inferior y: se abre cuan- to se puede. Entonces, cumprimiendo la epi- glotis, puede introducir- Fig. '1 . I se córnodamenteun b ra- Fig. 2 zo hasta el hombro y ex- . traer el cuerpo extraño con la mano. En todos los ca~os conviene que una persona dirija por fuera el cuer-po extraño bacia la boca, para que no escape de la mano. ,Si este cuerpoextraño está enclavado demasiado ñrrnemente o no se puede alcanzar con lamano, se hace con un alambr-e de co- bre o de cinc fugrte un lazo no corredizo de una anchura máxima de'? censimen-os (fig. 2) Y de la forma del cuerpo extr-año, y algo en- cor vado, se pasa pOI' debajo del último. Si ahorase aprieta el asa con la mano contra las caras ven tral o dorsal del esófago, según la situa- ción del cuerpo extraño i se hace que-una persona tire lentamente del extremo del alambre, se consigue a menudo inmediatamente traer el cuerpo extraño a la boca.' Verdad que muchas veces a cada tennativa sólo se hace corr-er unos centímetros; pero con insistencia se logra con seguridad el fl.n deseado. Nunca he observado que pro- . 1 ' dU,lese lesión alguna del. (lsófago con esta .maniobra: 1c . pero hay que procurar que, de .todos modos, el asa de alam bre sea lisa en sus pun- tos todos, para lo cual eventualmente se rodea con bramante las partes que sobresalen y pueden herir el esófago. ' Una vez extraído el cuerpo extraño, se quitan ei abrebocas, el 360. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tubo traqueal y el tr ócar , se' cura la her-ida con per h idr-ol , se espol- vorea con dermatol o tanoformo y se deja levantar el animal. El ija- deo, la tos con espectoración sanguinolenta, el temblor muscular intenso y la expiración ruidosa por la her-ida operatoria, carecen de importancia y suelen cesar al cuarto de hora. Como alimento se da líquidos y piensos blandos du rante los tres primeros dias que siguen a la operación. Se desinfectan y espolvorean. diariamente las heri- das. La curación de las mismas tiene lugar enuna semana. Nunca se han observado secuelas morbosas. - P. F. - ·Be·rl. Tieras. Wo- chens., 27 marzo 1913), TRABAJOS EXTRACTADOS BACTERIOLOGÍA VAUDREMER. Acción de algunos microbios sobre la tuber- culina. Contribución al estudio de la naturaleza de la tuberou- linao - Vaudremer se ha propuesto saber si los microbios cultiva- dos en los medios tubercullnizados son capaces de modificar las propiedades biológicas de la tuber-culina. Rápidamente, el autor, se ha convencido de que la tuberculina bruta diluida en la proporción de 2 a 4 por 100 conviene perfectamente como medio de cultivo. Para apreciar las modificaciones a que puede ser asequible la tubercu- lina, Vaudremer ha determinado la dosis mortal y la dosis reactiva valiéndose de conejitos de Indias de un peso determinado en una época precisa después dé la tu her-cu lin izaci n. Ha obset-vado ele ó paso que los .conejitos de Indias inoculados subcutáneamente son mucho más sensibles y reaccionan con más r-egular-idad a la tuber- culina que los inoculados en el peritoneo . . El bacillus erueritidis, el coli bacilo, el bacilo tífico, el bacillus me- qatherium no tienen acción sobre la tuber-culina. P..or el contrario 81' bacilo piociánico, el asper qiilus niqer; el asperqillue fumiqatus, elpe- nicillium glaucum, destruyen, en la tuberculina, la substancia capaz. de provocar la muer-te de los conejitos de Indias tuberculosos. La acción sobre la substancia hiperterrn ieaute es .paralela a la acción sobre la substancia tóxica sle la tuberculina; el pode!' reac- tivo disminuye tanto .más cuanto los cultivos permanecen mas tiempo en la estufa. . . Los microbios que obran principalmente sobre la tU:berculinason agentes pr-oteol iticos."lo q'ue ha inducido arpensar a Vaudr-emer qUB el elemento activo de la tuberculina es una toxalbúmina. Los mi- crobios que sólo- atacan la peptona noso n modificadores de la niber- culina. - Al S. ,y ).\1. - ( Réoue Générale de Médecine Vétérinaire, II; 1913). REVISTA _ VETERINARIA DE ESPAÑA 361· PATOLOGÍA Y CLÍNICA KOVARZIK. Septicemia polimorfa del ternero y del buey. -- Como resultado de las observaciones recogidas en muchas explota- ciones vacunas. Kovarzik se cr ee autorizado para sentar la conclu- sión de que la septicemia de los terneros procede con mucha mayor frecuencia de una infección intrauterina-que de una infección um- bilical. En apoyo de su opinión cita el autor casos de ter-neros enfermos a las pocas horas, a veces dos o tres, después del parto, dernostrau- do su autopsia la existencia de una degeneración pr-ofundacuyo de- san-olio exige-un espacio de tiempo mayor de veinticuatro horas. La propagación o e la enfermedad está favorecida por la promis- cuidad de los animales jóvenes, tiempo lluvioso.Tr ío , húmedo o nu- blado, así corno también por la estabulación muy larga. Además de los síntomas ya conocidos, Kovarztk.cousidera como manifestación' muy caracter-ística el rech inam iento de dientes; siendo en ciertas oca-. siones el -único pródromo apreciable de dicha enfermedad, de tal modo que en las explotaciones infectadas en que se aprecie, su dem ostra-. ción nos permi-tirá diagnosticar la enfermedad antes de la-aparición: de otros sin tomas. La inflamación catarral .de las mucosas de 'las primeras vías digestivas y respiratorias constituye otro síntoma pre- coz durante la-duración del cual hay abundante salivación y la len- gua está colgante. ' El tratamiento sintomático no da ningún resultado. Hay que 'com- batir la enfermedad con suero inrn uniza.nte y vacuna, Los sueros son más activos si los- cultivos bacter-Iológicos utilizados para su ob- tención provienen de regiones en las cuales se haya aplicado bien el tratamiento; per o en casos de urgencia o bien en las formas benig- nas, se puede u tilizar el suer-o contr-a el carbunco bacter id iano o el procedente de sangr-e de animales sanos -, El empleo de la vacuna esta indicado en Jos casos en que no haya dado resultado el suero, y en las formas graves, la ínoculacíón .de la vacuna debe- ser intra- venosa. No en todas las epidemiasse.neceaita el-empleo del suero, pues en muchos casos basta dejar a los anímales en el campo, en ca m- _ pleta libertad para que .al cabo dé poco tiempo se vea: desaparecer- Conrapidez la enfermedad en cuestión. - E. T. ~ (Allatorcosi Lapok, 1912, p_ 210). ' SEIBEL. - Contribución al conocimiento de la nef.ritis _de- perro. - La anatomía patológica de la nefr-itis en g sneral y de la nefritis crónica en par-tieular ies uno de los capítulos más discuti- dos de esta rama'cieutiflca. La el ificultad de ello obedece a la com ple- jidadde la estructura delriño n, en el que cada uno de .Ios elementos se maniñesta-de una Iormadiferente. sobre todo en el proceso de curación que se persigue po r espacio de muchosaños, y aun en pre- 262 REVISTA VETERINAI:'IIA DE ESPAÑA .:sencia de las lesiones cicatr-izadas es dificil de pro nunciat-se sobre ua causa y evolución de la enfer-medad. Las denominaciones antiguas de nefritis parenquimatosa y de nefritis intersticial deben ser aban- donadas: en todas las nefritis existen siem pre , más o menos mar- -cadas, las lesiones del par-énquima, lo propio que la inflamación de Ios glomérulos o de los tubos va acompañada de lesiones vascula- res o intersticiales. En el caso de quererse co nservar- estas deno- minaciones con todo su valor- siempre relativo, habrá que distinguir -el concepto general e impreciso de- nefr-itis par-enquimatosa de los -casos de nefritis gl om er-u lar o tubular, según ella. Seibel estudia la nefr-itis del perro por las observaciones reco- .gidas en la sala de autopsias. Las degeneraciones parenquimatosas son de observación fre- -cuen te. El autor lo ha observado 100 veces en 500 caballos, cuando no -existen nunca modificaciones que trad uzcan el estado infíamatorio {rifión contraído, por ejemplo), sucediendo igual en los demás ani- males domésticos, sal vo en el peno. En esta especie las alteraciones r-ecientes o antiguas, se traducen [as más de las veces por modificaciones fácil mente apreciables . . En 800 perros au topsiados, en el período de un año, se manifes- ta'ron 34 casos (4'2:3 por 100), de lesiones inflamatorias agudas, yen -:22 ocasiones (2'75 po r 100) se observó la de inflamación crónica. Un pequeño númer-o de estas alteraciones eran debidas a tr-auma- tismos (aplastamiento pOI' un vehículo, patadas). Orth ha llegado experimentalmente pOI' aplastamiento con la mano a pro vocal' la -contr-actut-a del riñón. Lo más frecuente es que la nefr-itis aguda sea la consecuencia de la enfermedad, así como lógico es adrn itir en la mayoria. de los casos de-la crónica, la misma causa. Ciertas for-mas de nefritis aguda o -crónica del perro tienen cierto par ecido con las lesiones de la escar- latina humana. ' La n ef'r itis purulenta es rara en el peno; en cambio se observa .con Irecuencla en los ratones inoculados con el estreptococo de la papera. En Ias lesiones de origen reciente, Seibel pro.pone distinguir una .glorneru litis y una nefritis tubercular. aunque no se trata de vsrda- -deras lesiones' inflamatorias, por lo que prefiere el nombre de nefro- -sis que no pr-ejuzgapara nada lá naturaleza de la afección. Pero la -palabra nefrosis es usada en un 'sentido muy particular,. tal' como hidro o pielonefrosis, per o es la más pr-efer-ible de conserva l' de to- .daslas denominaciones imperfectas. . El autor ha observado que la disti nció u entre la nefr-itis paren- -quimatosa y la intersticial es tan inconveniente pararlas lesiones crónicas como para las agudas; pues,' ha demostrado con algunas .obser-vacion es de nefr-itis crónica que muy a 'menudo, casi s·iempl'e en 'un estado muy avanzado de la evolución de la nefritis, es,impO- síble establecer una d ifer-enciación .. Seib el' [Jlrefiere distinguir dos for-mas inspiradas' en los elementos :siguientes: en la pr-imer-a for-ma lo que la distingue es la hipeeplasia REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 363 de la tr-ama conjuntiva. No existe, en ella, exudado en.' la-cápsula glomel'ular y p.ocos o ningún cilíndr-o en los tubos urinar ios. Por el contl'al'io, existe una infiltración de la trama por tejido conjuntivo de nueva formación, muy r ico en núcleos. Al principio, la degene- . ración de las asas: de los glomérulos y de los tubos 'contorneados no es visible; después, se pueden observar lesiones degenerativas y exudativas, pero, siempre pocomarcadas. . En la segunda forma, la degeneración: .y la exudación dominan el cuadro histológico; como no hay hiperplasia de tejido conjuntivo, resultan de ciertas degeneraciones la atrofia renal (l'iñén' con- ~ai~). \ El autor'. aborda la cuestión de los quistes del riñón que Dunger clasifica en quistes-por retención.tquistes de nefritis cr-ónica y riño- nes quísticos congénitos. Seibel ha d emosu-ado la frecuencia de los riñones quisticos en la nefr-itis crónica (4 casos en 10 riñones con- traídos) y su rareza, en cambio, en los riñones normales (1 ó 2 PÚI' 100). ' , La arter ioesclesis del r ífió n si bien es común en el hombre, es muyrara en el perro (una sola observación). La hipei-u-ofia del corazón se observa a menudo co'íncidiendo con la nefritis crónica. Es una hiper-n-ofía compensadora. La retin itis crónica, consecuencia muy común de la album inu- nia en el hombre: ha sido observada. una vez en. el per ro. El autor cree q u e debe llamar la atención de los clín icos respecto de esta com- plicación, que reseña en su bosquejo corno elemento de diagnóstico. A. S. y M. -(Révue Générale de Médecine Vétérinaire. Febrero 1913). WULFF F. - Diagnóstrco del carbunco sintomático ·por el examen de.la bilis., - .En un preoeden te trabajo, este autor: ha demostrarlo que el diagnóstico del carbunco sintomático por el sim- ple examen microscópico de las lesiones sospechosas es imposible si no va acompañado de las inoculaciones reveladoras. Según Arloiug, Cornevin y Tho mas, los bacilos existen en gran abundancia en la bilis de los enfer-mos. Por este motivo. Wulff ha practicado siempre el examen microscópico de la bilis sospechosa y la inoculación de la misma al conejito de Indias. El' simple: examen microscópico es, incierto, lo propio que las inoculaciones directas, por lo' cual el autor inocula; desde luego, los conejitos de Indias con lragmeutos de tumormusculat y extrae de estos conejitos de Indias así inoculados, el contenido biliar para proceder con el mismo a la inoculución de otros animales de experimentación. Pero se ha en- centrado con fr-ecuencia al abr-ir- y examinar los tumores carbun- casos resultantes, con la presencia del bacilo del edema maligno, cuyo 'paso a la-bi'lis, según propia conclusión, debe ser por el in- testino. ~[Jf .' ' . He aquí porque el examen de la bilis y su utilización para las inoculaciones investigadoras no tiene ningún valor, toda vez que puede inducir a error, y conducir, en último tér-m inoüafalsos resul- tados. - 364 tiEvISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Sobre 30 casos tipicos de carbunco sintomático, Wu lff ha obte- nido, por el, procedimiento preindicado, 18 de carbunco y 12 de edema maligno-A. S,. y M. -(Deuts. Tierárst Wochenschrift, 1912; R evo Gén. de Méd. Vét. 1'5febrero 1913). ZWISK y KRAGE. - La eliminación del bacilo del aborto por la leche de los a.nfma.Ies infectados. - Teobaldo Smith, en un . estudio sobre el bacilo del aborto, 'señala la presencia posible de este microbio en la leche, pero, sin emitir opinión sobre el origen de la infecci n, dejando, porlo tanto, suponec el efecto de un conta- ó gio por contacto. i Zwick y Krage han observado la frecuencia del bacilo especifico (de Bang), en la leche de las hembras abortadas y han probado de determinar durante cuanto tiempo y por qué mecanismo la leche' ha podido ser infectada. Por el cultivo del precipitado del material centr-ifugado, los auto- res han observado la presencia del bacilo, del aborto en la leche de vacas abortadas después de cator-ce dias, seis y aun trece meses. La leche no presenta ninguna alteración, las mamas y los ganglios ninguna modificación; de lo que parece resultar c¡ue el bacilo abor- . tivo es· capaz de franquear la ubre sin pr-ovocar alteración en e paren quima glandular ni en el producto de secreción. Zwick y Krage han querido convencerse por la experimentación del fundamento de su opinión relativa alcultivo del bacilo del aborto en el inter-ior de las mamas. A dos cabras sanas. en quienes el suero no da ningnna reacción específica cori el bacilo del aborto, donde la leche no ofr-ece más que algunos cocos y un pequeño nú m e.ro de leu- cocitos (prueba de Tr-om medor-ff) han inoculado por el pezón una emulsión de bacilos del aborto. El ordeño no ha sido practicado durante ocho días, pasadps los cuales la leche ha sido examinada por espacio de muchos meses, cada ocho días primero, y cada quince. después. Los bacilos. han sido nuevamente encontrados, por lo menos, durante cinco meses en una de las cabras y tres en la otra. Los microbios se han evidenciado sólo en un cuarto i;noculado, no apareciendo en el opuesto. . Cuando' faltan, si se examinan los humores, se vé que han adqui- rido las propiedades específicas y el suero se ha vuelto aglutinante en un grado variable de Lpcr 400 a 1 por 800, según.los animales. Para sorprender el paso. de los microbios a la leche, Zwick y Krage han inoculado otras cabras por inyección subcutánea e intra- venosa. En cualquiera de los dos procedimientos empleados, se ma- nifestaron los microbios 'en las ubres de ambos lados; no obstante, en el' procedimiento subcutáneo, Íos bacilos desaparecieron de la leche desde' el cuarto día.' - A. S. y M. - (Revu.e Générale de M'éde- cine Vétérinaire, febrero 1913. 1 -:- .~)' ,~'1 REVISTA VETERINARiA DE ESPAÑA 36f:> TERAPÉUTICA Y FARMACOLOGÍA CSEKE. :E:l salvarsií.n oontra la neumonía infecciosa. - El salvarsán más conocido todavía con el nombre de 606 y cuyos resul- tados en medicina humana son tan discutidos, se va empleando en veter-inar-ia, si no contr-a la avar-iosis, contra otras afecciones, de una de cuyas tentativas da cuenta Cseke en los siguientes términos: Diez caballos atacados de neumonía irifecciosa fueron tratados pOI'inyección intravenosacon 3 gramos de salvarsán, en solución de -cloruro sódico al 9 por 1,000, Entre ellos, los hubo afectados de neumonía doble y de pleuroneumorua , pues bien, tanto unos como otros, quedaron cu rados entr-e dos y cuatro días. Todos los caballos presentar-on a los diez ó quince minutos si- guientes a la inyección sin tomas de cóli cos, tem blores, debilidad del tercio posterior y abundan tes sudores. Estos desórdenes, que habían desaparecido completamente en unos a las tres o cuatro horas, per- sistieron en -otros hasta doce y veinticuatro. Generalmente se pro- duce una elevación de temperatura, seguida de un pr-onto descenso que ~e puede apreciar desde las tres o cuatro horas de practicada la inyección. Más tarde, la temperatura aumenta, sin que llegue a.al- canzar la del principio, quédando estacionaria la normal a los dos días o a los tres, si al m ismo tiempo coexiste la pleuresia. Los en- fermos presentaban siempre algo' de constipación, para combatir la cual se ad.ministró un ligero purgante que se alternó con el trata-: miento por el salvar-san. - E. T. -,--'t Atlatoroosi Lapok, 19+2, - ReD. qén. de méd. »ét, 1 febrero 1913 ). BAN, Tratamiento del moquillo del perro por el monoio- doamidobenz·ol. -!... Sometido un peno de 3 meses, atacado de la forma catarr-al de la enfermedad al tratamiento por eLmonoiodoami- clobenzol, por el veter-inario Betegh, le "fueron .adminísu-ados en inyección subcutánea 2 décimas de cm.' de .una solución al milési- mo y al día siguiente, d.os inyecciones por la misma vía, cada una de medio cm." de una solución a11 por 300. El estado general del en- fermo, mejor-ó rápidamente, quedando completamente curado des- pués de dos inyecciones más. En otros dos casos Betegh obtuvo análogo resultado, a pesar de' aprecial'se síntomas de gastr-oenter-itis y de bl'onco'neumonía.,- E. T. - (Allatoroosi Lapok, 1912). , STANDFUSS. Acción profiláctica del yoghourt 'contra la dia- rrea de los terneros. - Después ele muchos ensayos ha podido demosn-arse la acción ejer-cida por el yoghourt sobre los microbios del intestino en general, y sobre las .bacterias del tipo coli en partí- cular-. La acción antiséptica del ycghour t podemos explicárnosla, o bien por la producción de ácido láctico por las bacterias del yoghourt 366 REVISTA VETERINARIA DE- ESPAÑA (ácido láctico, suficiente para desinfectar el intestino) Q también en la concurrencia vital que se establece entre las bacter-ias del yo- g ho u rt y las del intestino. Quizás se trate de un antagonismo espe- cífico de los microbios detyoghourty de los colibacilos del intes- tino, análogo al antagonismo riel bacilo piociánico con el de la bacteridia carbu n cosa. Standfuss ha utilizado yoghou rt preparado con gérmenes remi- tidos por un Instituto bacteriológico o con el v-erdadero «maja» búlgaro, que le fué man dad o desde Sofía por su colega Angeloff, ha- biendo obtenido los cultivos a 45°. La aptitud de los gérmenes para pr-oducir ácido láctico, está reforzada por las siembras diarias, de tal manera, que la coagula- ción, que no aparecía basta las cinco o seis horas, comienza regu- larmente desde la segunda hora. Standfuss ha comprobado también, que es en este momento, al principio de la coagulación de la leche, cuando los gérmenes tienen su mayor grado de vitalidad, pOI' cuyo motivo aprovecha esta circunstancia para introducirlos entonces en el intestino. - _ El tratamiento profiláctico consiste en obtener la formación de la flora riel yoghourt en el intesti no, lo que S3 consigue haciendo ingerir leche sembrada con yoghourt, conservada dos horas en la estufa a 45°, debiendo pr-olongarse el tratamiento hasta el quinto día des- pués del nacimiento . .La siemhra puede realizarse prácticamente, en leche hervida, enfr-iada a 40 45° y mantenida en un gran recipiente ó que contenga agua a 46 Q 47", tapando el todo con un paño. El método -del tratamiento recomendado por Standfuss es dife- rente del. descrito recientemente por Piorkowski. Este-último preco- niza para el tratamiento de los terneros, el empleo de un suero obtenido de animales tratados por yoghourt, pr-etendiendo también conseguir la in m u n izacibn del ternero por mediación de la madre, haciéndola ingerir yoghou rt durante la gestación. No se explica del todo bien el mecanismo de acción de los méto- dos propuestos. Para el tratamiento directo por via bucal Piorkows- ki , se ha.ser vido de polvos de yoghourt. Stanclfuss y otros experimentadores, se muestran -muy excépticos sobre el valor de los productos de esta naturaleza, en los cuales con fr ecúencia es difícil encontrar gérmenes vivos. =: E. T. - ( Berliner Tierdrztiiche Wochenschrlft, septiembre, 1911). WOOLIJRlDGE. Empleo del clorhidrato. de urea y. de quínéne como auestésico local. - El clorhidrato de urea y de quinina es un anestésico local muy eficaz en solución al 1 1;. por 100_Su acción ó se limita al campo impregnado. No posee ninguna acción hemostá- tica, pero puede usárselo unido a las pre@aracíones-.a base de adre- nalina. Comparado con la cocaína, es mucho menos tóxico y mucho me- nos car-o. Su acción es más lenta y hay que-esperar al menos,.media hora para que sea completa; pero a veces dura varios días, evitando, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 367 de este modo, las sensacionea.prucig+nosas del comienzo de la cica- trizacíón . . Así como la cocaína perj udica a veces la unión de las heridas, ero clor-hidrato de' quinina y. urea no lo hace. Wooldridge cita cuatro intervenciones quirúrg icas practicadas. usando el anestési.co que 'nos ocupa, que han consistido en la am- putación de falanges en el perro, tumores mamar-ios-y tumores de la. espalda en el caballo ..'La insensibilldad obtenida ha sido completa y la cicatr-ización se ha hecho siempre, por pr-imera íntención. - J. F. -(The Veterinaru Journai, octubre, 1912, pág. 582). O'BSTETRICIA KOPPITz.· Metritts infecciosa. - La metr itis espo n tánea o mejor- dicho oc;sionada por partos disLócicos,' her-idas del Útero, retención de las secundinas, .etc, ete, es bastante fl~ecuente, siendo su pronós- tico, en ,estos casos, reservado. En las obras de veterina.ria apenas. si se cita la m etr-itis como enfermedad infecciosa, mientras que en medicina humana se menciona con mucha frecuencia bajo esta forma En cuar en ta y .tres años de pr-áctica veter ínaria en un país de' producción y cría de ganado vacuno, Ko ppitz , no habla observ·ado· un sólo caso; pero fué llamado un día para prestar sus servicios en una g ranjá en plena explotación, compuesta de 19 caballos, 141 bó- vidos y 89 cerdos, todos m uy bien mán tenidos y cuidados con arre- glo a las p eescripciones de la higiene. Algún tiempo antes el propie- tario había compr-ado una partida de vacas de la Frise oriental (Holanda), ter-neras en período algo avanzado de gestación, un tor-o- y un novillo. Todos estos animales, aunque sometidos a la visita sa- nitar ia de la frontera, fueron aislados en un extremo del establo de' las vacas lecher-as. La pr irnera res enferma, para la cual fué llamado Koppitz, era. una vaca que hacía diez días había parido y a la cual se apreciar-on pronto sjnto mas de metritis, que, al agravarse, hizo pensar en man- darla al matadero para S'U sacrrfício, pero como quiera que la car-ne- resultara: modificada de color y de consistencia, y con hemorragias. en el pericardio y en otros órganos fué declarada impropia para el, consumo público y decomisada pOI' los veter inari os sanitarios. El examen de las reses adquir-idas últimamente demostró que" dos-vacas que habían parido algún tiempo antes de la compra, pre- sentaban sintomas sospechosos de metritis, disponiendo acto conti- nuo el aislamiento riguroso de ellas yla desinfección ciel suelo y de' los excrementos. Dos días después parió otra vaca, muriendo casi' instantánea- mente; practicada su auttlilp'sia, r-esultó p.I útero muy aumentado de- volúmen, lleno de un líquido sanioso, de olor xlesagradable y color- de chocolate; sus par-edes se habian engrosado estando inñ ltradas. . y hem orrágicas y los cotíledones como corr-otdos. Ell,pulmón pre- sentaba lesiones congestivas, las serosas, la mucosa del estómago y: , 368 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA del intestino pequeñas hemorragias. A pesar de.la existencia de la metritis, Koppitz creyó se pudiese tratar de la septicemia hemorrá- gica, siendo confirmada esta suposición pOI' haberse demostrado la exist~ncia de bacterias ovoideas en el bazo y en el pulmón; en cam- . bio este diagnóstico bacteriológico no Iué confirmado posterior- mente por la Escuela de Veteuinar ia de Viena. Muy pronto las dos vacas sospechosas presentaban síntomas alar- mantes que se atribuyeron en aquel momento a la forma pectoral de la septicemia hemorrágica de los bóvidos; después sucedió lo mis- mo con otras tres vacas recién campeadas y también paridas en aque- llos días y más tarde con una vaca' de las antiguas de la granja. Tres de estas vacas sucumbier-on con rapidez, habiéndose conseguido la curación de las restantes con el empleo de ir i-igaciones vaginales frías y desinfectantes, febrífugos y compresas húmedas. En resumen, los síntomas observados fueron: pérdida de apetito 'y suspensión de la rumia, temperatura de' 40° a 41'5°, respiración acelerada, postración, infiltración de la vulva, color-ación rojoazu- lada de la mucosa de la misma y flujo seroso hemort-ágico. Koppitz cr-ee que la infección que sólo se observa en las vacas re- cién paridas puede ser transmitida pOI' los vaqueros en los casos de parto o por contaminación del tercio posterior cuando los animales se echan estando el suelo infectado. Las condiciones de apat-ició n de la enfermedad, su localización, la ausencia de tumores, el resultado negativo del examen bacterio- lógico permiten eliminar la hipótesis primitiva de la existencia de la septicemia hemor-rágica, trátase seguramente de metritis infecciosa preponiendo el autor los medios profilácticos siguientes: separación absolutapor medio de un tabique entre el ganado antiguo y el nue- vamente introducido; prohibición rigurosa de que el personal des- tinado a prestar- servicios en un departamento intervenga en el otro; desinfección del suelo, de los excrementos y cuanto tenga relación con las vacas enfermas mediante soluciones ele ácido fénico al5 por lúO ó de sublimado al I por 1,000 y suspensión de la compraventa de ganado. En menos de un mes de observarse con rigor estas medi- das, la epizootia pudo considerar-se ter-mirrada. -,E, T. - (lierarzt- liches Ceniralblatt, 10 de septiembre de 19i1). INSPECCI6N DE ALIMENTOS GLAGE. ~ Sobre la utilización de los derivados gaseoSOs del nitro o salitre para obtener la coÍóración roja de los em- ~utidos. - Glage ha estudiado la coloración gris de los embutidps frescos y la pretendida conservación del COlOI' rojo en los mismos, dejando sentada la conclusión de que se trata de dos procesos anta- .gónicos. Después de la muerte, la destrucción tanatológica de las materias .albu m inóideas va acampanada de la formación de compuestos volá- , .tiles derivados del' azufre, capaces de combinarse con la, materia co- lorante del músculo. El COlOl' de éste, en presencia del oxígeno del " R~VISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 369 aire, se vuel ve gr-is, gris verdoso o verde brillante, segun la irueusi- dad del fenómeno por la formación de metahemoglobina sulfu- rosa, ¡ , El salitre no posee pOI' sí la propiedad. que se le haatr-ibuido de conservar la color-ación. roja de la car ne. Esta es, debida a los elementos de otros.ouer-posque se forman bajo la-influencia de la acción reductora del músculo y se combinan con la mate,ria colorante del mismo para dar lugar a una nueva materia colorante rojo vivo." No posee, 'pues, la' propiedad de conser-var el color rojo' del músculo, si no la de producir una nueva coloraclón., La combina- ción asi formada ¡'esiste a la acción del oxígeno y.del hidrógeno sul- furado y la carne de los embutidos no adquiere el tinte gris carac- terístico, Estas son las, pr-imeras: proposiciones por las que resume Glage sus primeras exper ienclas. El autor 110 ha averiguado aun si estos fenómenos se producen sin la inter-vención de las' bacterias, siendo como son estas eli minadas eu una salazón bien hecha con una.sal- muera suficientemente concentrada. En las carnes frescas. o en las . salazones mal preparadas, la coloración verde ~e la putrefacción .o la coloración cojo vivo delas conservas alteradasson pr-oducidas por la acción microbiana que engendr-a una abundante elaboración de hidI'ógeno sutfurado e intensa desnitrificación, fenómenos que se suceden lenta y discr-etamente en las carnes saladas en buenas con- diciones, , ' Hay aun que r-esolver la cuestión del peligro, de cier-tos procedí- mientos de conservación, que, sin emplear de elementos nocivos, tienden a la for-mación de combinaciones tó x icasen el inter-ior de los organismos vi vos y que pueden perjudicar al ser inger-idas. En la . salazón 'se hacen var-ías cotúbiuaciones n ítrosas o sulfurcsas: en el ahumado, las combinaciones.son con el fé no l , ácido carbónico y el óxido de carbono. I La adición del salitre no modifica el aspecto de la hemoglobina -ni reporta cambio alguno en los caracteres físicos de la sangre. En cambio, elácido nitroso, pr-imer estado .de la r'educció n del salitre ,pOI' la car-ne, determina un cambio de coloración de la sangre y un aspecto particu lar que. car-acter-Iza la methemcgIobina nitrica. Por la cocción, ,las ca.rnes co.n nitr-ito toman un aspecto especial. de «ja- món cocido» .Y de «salchichas cocidas», que es debido::.. una subs- tancia q ue puede ser caracter-izada por su aspecto y designada bajo' ,elnoinbl'e ele hemoroseina. Estas couaideraclonés permiten deter-minar los medios para im- pedir la coloración gris de los embutidos frescos o para darles una .colo~acion rojo vivo, La carné de los animales sanos, bien nutridos y' descansados, n1anifiesta poca tendencia a la producción. de productos sulfurados;. siendo propios de las car-nes de animales enfermos, sacr-Ificados de Ul'gencia o' fatigados. " . La salazón o la salmuera deben ser practicadas con cuidado. La sal debe se)' de buena calidad y su disolución completa. En las sal- " 370 ,REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA, chicherias alemanas, ciertas sales (la de Lu nebourg) con vendrán más que otras (la de Stassfo urr, pOI' ejemplo). . - La Limpieza debe ser observada en todas las manipulaciones y en todos los utensilios. La' solución de salo la salmuera podrán ser- her vldasántes de usarse, La carne pa.ra embutidos debe contener el menor air-e posible, Ya que no es postble r-ealizar una prepar-ación 'ver-daderamente anaero- bia, debe, por lo menos, procur-arse utilizar en la elaboración tripas perfectamente integras y sin agujeros. La carne colorada debe ser preferida a la pálida", Debe ser cortada, antes de su salazón en trozos bastante grandes y, picada en el pre- ciso momento de su introducción en los intestinos o tripas. El salitre debe ser examinado desde el punto de vista de su cali- dad; el salitre inglés es pr-efer-ible al de Bohemia. No es necesario que el nitro sea pUI'O; al con n-ar¡o, cuando maniflesta erl su compo- sicióu algo de nitrito conviene urejcr . La adicición de azúcar favorece la descomposición del salitre y exagera la coloración roja de la carne La descomposición del salitre no se limita a la formación de ni- tr ito: puede también con vertu-se en óxido o bióxido de ázoe, cuyo pr-imer cuerpo da a las preparaciones de carrre cruda, principal- mente, un color obscuro. Glageha estudiado la acción de los com- ponentes oxigenados del ázoe sobre el músculo o sobre la sangre, pudiendo observar las modiñcaciones de la coloración. Sin embargo, en la práctica no SOIl aprovechables por razón de las dificultades e incon ven ientes de su preparación, En presencia de estos hechos, es por lo que Glage ha ideado el ensayo de la acción de los dsriva- dos gaseosos del salitre sobre las carnes colocadas e nIas cáma- ras de ahumado [fumaqe). Dur-ante el ahumado, las carnes toman una coloración roja ade- cuada, sin duda, debida ~ la acción del óxido de carbono resultante de la combustión inco mpleta sobre la materia colorante del m ósculo, Dos. factores intervienen para explicac la acción del ahumado desde' el punto de vista de la coloración: el humo y la temper-atura. En el ahumado al calor, realizado en una atmósfera donde la, temperatura es de 70 a 100°, la coloración rosada se obtiene rápida- mente bajo la influencia del nitrito y los embutidos puestos ~l abrigo del humo en el mismo medio, enrojecen, tan rápidamente como los, otros, - . En las condiciones habituales del ahumado; la temperatura val'ia en tre 6 y 14° Y en ciertos talleres hasta 25. Todas las partidas de' piezas sometidas a' este proced imiento se vuelven rojas bajo la in, fl ueu cia de la reducción del salitre que se opera por la carne misma sin intervención del calor ni del humo, . Bajo la influencia del humo, la en voltura y las partes supel'flciales, de las pr-epar-aciones sometidas a este procedimiento de conserva- 'ción , toman una coloración amar-illa, amarilla rojiza o l?Orena, , Produciendo el óxido de ázpe en las cámaras ele ahumado, ha con- seguido Glage ernoutid os enIcs que la envoltúra era arrrarilla rojize- 'REVISTA 'vETERINARIA DE ESPAÑA 3.71 y la carne perfectamente roja sin que en su preparación haya sido adicionado el salitre. Los embutidos preparados con la misma mez- cla, sin salitre y ahumados como de costumbre, se manifestaron con un tinte gris: El óxido ·de nitrógeno no comunica a la carne olor ni gusto anormal. Glage se pregunta si llegará a ser posible utilizar la acidez de los derivados gaseosos del salitre y acaso de otros gases capaces de reforzar la coloración rajá de las carnes conservadas. A. S. y M.- (Berl. Tierarztl. Wochenschrift, 20 junio 1912; Rév. Gén. de Méd. Vét. 15 febrero 1913). SECCIÓN PROFESIONAL Organización' sanitaria ,O~ las ferias Oe ganaOos POR C. SANZ y EGAÑA Inspector de Higiene Pecuaria en Málaga. Uno de los temas más interesantes en policía sanitaria es la or- ganización de las ferias de ganados que, por la numerosa concu- rrencia y promiscuidad de animales de distintas especies y diversos orígenes,.son un peligro constante en la difusión de los epizootías. Tema es este que merece se le preste la atención debida parapo- der inaugurar una nueva organización sanitar-ia de las ferias y mer- cados de animales. Ni en nuestra copiosa legislación (1), ni eh nuestro curioso dere- cho consuetudinario he podido encontrar ningún vestigio, ningún antecedente que pueda ser-vir' de base para ulter-iores y más per, fectas reformas, en armonía co n los modernos conocimientos de epizootología; todo está por hacer. Ya el año pasado puro esta época se sacaban a colación en La Industria Pecuaria los p'el!gros que su- (1) Unicamente e~ Reglamento del Mercado para ganados de Barcelona (dic- tado en 16 de Novlern bre de 1895),contiene los siguientes artículos, muy rel'acio- cionados con este tema: ART.2.0 EL mercado estal'á dtví didoen departamentos.uno para cada clase de ganado, con la separación correspondiente para ei de cada ganadero.-ART. 4.0Se establecerán también dos departamentos separados convenientemente, uno para las reses enfermas y otro para las que, apareciendo sanas, hayan estado en con- tacto con alguna afectada d e.enfer-medad contagiosa. ~ ART. 8.° Siempre que sea necesario se reclamará el certificado de or-igen de las reses, subscrito por el veterinariO del punto de su procedencia, visado por la alcaldía del mísmo.c- ART.10.o Tampoco se permitirá la entrada de reses enfermas o que presenten se- Ijales de estar atacadas ele enfermedad infecciosa; las primeras se mandarán en e: acto al depósito de observación y curación, y.las que hayan estado en contacto c~n las últimas serán secuestradas, pasando al departamento correspondiente. -ART.13.0 Las reses que adquieran alguna enfermedad en el mercado, serán tras:aelaelas 1all:iepósito de curación. -·ART. 26. Asimismo se prohibe la entrada 'de toda clase de antmales que n-o sean Objeto de' con trataclón. J3'12 REVISTA VSTERINARIA DE, ESPAÑA p.onen las ferias en la tr-ansmisión de las en farmeda des ; por enton- .ces (1.0 abr il, 1912) escribi un articulo en la citada revista, expo- niendo algunas refor-mas de que son susceptibles las fer-ias de gana- dos; aquellos argumentos me servirán, e.n la presente ocasión, para redactar este artículo. ' La única solución que trae nuestr-o reglamento de Policía sani- , taria, es que, en los casos de epizootias de gran poder difusivo y evidente gravedad; se proh ibu-á la celebración de. ferias, mercados, exposiciones, en los términos municipales donde exista la enferme- dad; pero hay pueblos donde no se puede aplicar este criterio, porque no existen focos epizoóticos y los existentes están a m ucha distan- cia. No obstante, la celebración de la feria constituye un peligro, por concurrir animales de muy diversos parajes, que muchas veces es dificil precisar su or-igen y los sitios que han Irecueruado. "Los certi ficados de or-igen que exige el m ismó reglamento en estos casos son muy útiles, pero no resuelven el problema sanitario de las fer-ias. Los animales pueden estar sanos y: ser+portavirus ; esto es frecuente en epizootiologla, pueden proceder de or-igen lim- pio y haber transitado por lugar-es infectados, carr-eteras. posadas.jet- céte ra, y, además, en provi ncias como las andaluzas, donde faltan tantos veterinar+os. pues, existen distr-itos enteros sin ellos, el certi- , ficado sanitario expedido por las alcaldias, no puede garantizar más que la ausencia de enfermedades infecciosas en el lugar de, -origen del animal; ese documento es un factor importante al q ue.debernos asocial' algunos otros que no cita la ley y pueden conducir al mismo fin: a evitar la difusión de las enfermedades contagiosas en las ferias. Esta finalidad es difícil, pero no por eso debemos abandonar su resolución a la ventura; cierto que a la dificultad une.la complejidad de cuestiones que se ventilan en cada feria: intereses locales, inte- reses comerciales, etc., yla variabilidad de costumbres y 'hábitos en cada región, en cada pueblo; pero pensando sobre ello llegará mo- mento en que quedé resuelto satisfactoriamente, lo que no puede, ocur-rir si se le abandona. Por mi parte, vengo ,pensando mucho en este asunto. Desde el momento que Ia Dirección de Agricultura me confió 'el servicio de Inspección de las ferias de esta provi ricia. servicio que tiene todas las simpatías del público ganadero, sen ti la necesidad de una regla- mentación que sirviese de norma de éonducta para quela vigilancia fuese todo lo fructífera que los intereses de la ganadería requieren- No creo haber encontrado la fórmula que garantice la sanidad de las fer ias ; me conformo, aunque receloso.de pecar de ingenuo, con aportar, mis observaciones en este asunto, encauzadas por derrote- 'ros distintos de los señalados por la ley. ' El i~eal deseado en.toda fer!a, mercado.iconcurso, etc., de garia- dos, sería: animales sanos ,y local Iimpio ; impedir la llegada de animales -enferrnos. ( de 'enfermedades infecciosas) se consigue con 'elcer-tifica'do déorigen que muchas veces puede ser útil, y con la , nspeccíón del ganado quellega ál ferial. ' - HEVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 373 Si querernos sea útil esta inspección debe cambiarse la forma de' hacerla; en la actualidad es dificil y nada práctica'; los animales llegan' revueltos' unas, especies con otras, en pelotones pOI' todas partes, y es imposible queel' inspector veter-inar-io a quien se le con fíe esa misión pueda cumplir-la a satisfacción, aunque tenga gran costumbve y mucha vistapara reconocer animales. Tal inspección es flctic'ia y no da ninguna garantía; pero si en España intentára- mas lo que se hace, pOI' ejemplo, en los mercados anexos a los mataderos alemanes de Offenbach, Fr-ancfo rt, que obligan a que los animales entr-en en el mercado, cada especie pOI' diferente' puerta y para cada especie animal existe apartado distinto, se fa-' cilitarja mucho la inspección y sus resultados serían más prove- chosos, Los Ayuntamientos deben señalar- en el campo de fer ia una en- trada para cada especie de ganado, anunciándolo pr-ofusamente y' obligando, con el concurso de la fuerza pública, el cumplimiento' de semejante acuerdo ;,señalará tambíén el ter-reno que cada ganado ha de ocupar; esto no es difícil, pues habitualmente vemos en las fe' rías esa separación; obligando un poco más se llegaría al aisla- miento perfecto de unas eón otras especies. En todo ferial deber-la existir, a previsión, un sitio señalado para' aislar los.animal es que resultasen sospechosos () enfermos, impre- visión que actualmente puede ocasionar funestas consecuencias' cuando aparecen al examen animales peligrosos. ' " En el fer-ial se debe prohibir en 'absoluto la entrada de los perros que, en su continuo am bular-, pueden esparci r gérmenes patógenos,' obligando a los dueños a que los tengan atados fuera de la fer ia, y' si no serán r-ecogidos por lo autoridad municipal y secuestrados, , En los feriales n'o,deben existir abrevader-os comunes'; el ganado' beberá en baldes o cubos individuales; sabemos que elagúa es un sector muy importante de los gér-menes infecciosos: Lo más dí ñcil es conseguir 10Lal limpio; este detalle que tanta: impol'ti:tncia le conceden los alemanes en sus mercados, y sobr-e el qnebasan, la profilaxis sanitaria de esos sitios y ciñ-an la segur-ida' de evitar el contagio, lo han resuelto con la desinfección del mer-' cado; para' ro cual han asfaltado o empor lanadotodos lbs pisos, dotán- dolos de regueras y canales que facil itan el desagüe 'de deyecciones' y consienten la pr-oyección de soluciones' desinfectan tes : general-' merita nuestras fer-ias se celebran en los suJ)ul'biós de los pueblos, en campos de laból' o eras de tr-illar"; hacer la: desinfección en serne-' jants terreno resultaría algo qu imér ico y' caro ; 'se puede intentar,' no con la perfección 'que 'la policía sanitat-iaex ige, la desinfeccióri:' delos sttios de entr-ada y salida y los más concurridos , Enelter-r-eno de la desinfección ha:fúna'muy importante': la· de' las cuadras, corrales, etc" donde se albergan' los' an imales; debe oiJligarse a los Ayuntarn ien tos que antes aé'céleb!'al'se la fer ia reúnan laJunta municipal de Sanidad y pr-actíquenuna inspección de toda~i las posadas', ventas; etc., dóhde pued'a:n' gual'ecerse animales, y oblt- 3ar'a los dueños a practicar una desinfeccióntperfecta 'j 'completa' 3'14 HEVISTA. VETERINARIA DE ESPAÑA de esos locales, prohibiendo se recojan animales en derribos o sola, res que no puedan lim piarse con facilidad; a los dueños que 'no cum- plan con esta obligación, debe cerrárseles el establecimiento pOI' atentado a la propiedad ajena, y multarles por incumplimiento de la ley. También se señalará un sitio para los reconocimientos de los ani- males, indispensables en toda compra-venta, y para las pruebas impidiendo se hagan fuera del sitio señalado. ' . Serán prácticas prohibidas en la feria el esquileo de los animales y las castraciones, que deben haceree en sitios determinados con an telación y fuera del ferial. A esta acción coercitiva puede acom pañal' otra educativa, tal como colocar grandes y llamati vos carteles aconsejando preceptos higié- nicos y demostrando los daños que ocasiona el incumplimiento de las más elementales medidas sanitarias, recomendándoles la desin- fección y la 1im pieza de sus calzados y de las extrem idades de los ganados; también pueden repartirse prospectos, cartillas lacónicas, que los Consejos de Fomento editarían gustosos, aconsejando a los compradores la observación de los animales recién adquiridos y los cuidados que han de tener antes de mezclarlos con sus pia- ras, etc., etc. Todo esto parece tiempo perdido, pero puede ser semilla que fructifique á su tiempo. i Dificultades, disgustos, apatías! Tales serán los primeros abrojos al intentar semejante campaña; con un poco de abnegación y mucha persistencia y constancia conseguire- mos poner algún orden, metodizar algo estas reuniones de ganado, tan peligrosas para su sanidad. . A modo de conclusión, encierro mi pensamiento en estas pre- misas como reglas sanitarias a que deben sujetarse las ferias de ganados: 1.' .El ganado debe traer- certificado ele origen siempre que sea posible. 2.' El campo de feria tendrá distintas entradas, una para cada 'especie dean imal ; también tendrá señalado el terreno que cada una ha de ocupar. _ 3.' Se desinfectarán, hasta donde sea posible, las terrenos del (erial, y especialmente las salidas y las entradas. 4a No existirán abrevaderos comunes por ser peligrosos. 5'_' Las autor-idades obligarán a los dueños de las posadas, ven- {as, etc .. donde se alberguen animales, que practiquen con antela- ción, y durante la feria, la desinfección de las cuadras, corrales" etc .. cerrando aquéllos que no reúnan condiciones,' 6: En el ferial se pondrán carteles con consejos higiénicos: también se repar-tirán prospectos, cartillas, etc., recomendando las prácticas sanitarias. I , . Ter-mi naba aq uel artículo rogando a los compañeros y a los gana- deros que aporte a este tema cuantas observaciones les haya suge- rido en la práctica, para resolver el magno problema d'e la higiene en las ferias de ganados. ,I REVISTA VETE.RINARIA DE ESPAÑA' 3i5 -La vulgarización ci~ntífica vderinaria (1) POR JUAN ROF CODINA Inspector de Higiene Pecuaria en La Coruña . Cuando mi 'querido compañero e ilustrado redactor de esta RE- VISTA do~ Cesáreo Sanz Egaña escr-ibió un artículo tratando del tema que motiva estas líneas, me prepuse rebatir las dudas que le asaltaban, pero desistí de ello al saber que pensaba, rectificar , como asi lo hizo, en el número siguiente. . Pero la reproducción del-mencionado tr-abajo en el número del I." de abr-il en la Gaceta de Medicina Zoológica, con una nota de la Dirección, haciendo' constar su confor-midad ; la publicación en. el número último de la misma de unrarticulo del ilustrado veterinario militar don Maque) Medina, abundando en las mismas idéas: y la petición elel culto veterinario titular de Garcinarro (Cuenca) don Gregorio Crespo, proponiendo que la tercera Asamblea se ocupe de « Que las Cartillas divulgadoras n o desciendan a detalles.que sirvan para crear nuevos intrusos y perjudicar a los Veterinarios », me / obligan a sa.lir a la defensa de la labor de divulgación científica ve- terinarjaque r-ealizarnos, principalmente los Inspectores de Higiene pecuaria, secundados por un pequeño número de Catedráticos, Ve- terinarios civiles y militares. .' y salgo a defender nuestros trabajos, aceptarido Ja invitación de clon Manuel Medina, al que espero convencer , lo mismo que a todos los que se coaside~en perjudicados por el proceder de los que así pensamos y laboramos, porque soy un ferviente propagador de que los Veterinarios realicen trabajos de divnlgación, porque he sido, quizá, el que más ha contribuido a que los Inspectores de Higiene pecuar-ia se hayan. lanzado a esta obra y porque puedo ofrecer ejem- plos que demuestran todo lo contr-ar-io de lo que temen que ocurra a los intereses' respetab il ísim os de los Veterinarios rurales. _- Abarca la obra qué realizamos con la divulgación científica vete- rinar-ía tres pr-incipales aspectos: 'social, económico y profesional. ASPECTO SOCIAL. - En la sociedad española se trata de r-esolver. lo antes posible, el ar-duo problema de la educación del ciudadano para la lucha ventajosa en 10S diferéntes ramos de la producción nacional. ., . , E:I menos observador- puede apreciar que-todas las clases sociales ansían poseer el mayor númer-o ge conocimientos para perfeccionar, mejorar y obtener más ren dim iento.de su trabajo. . (~) 'Como prueba del respetó que nos merecen todas las opiniones, sean o no equtvocauas,' siempre que sus 'parttdartos las sostienen noblemente y con la ma- " yo, buena 'fe, ínsertarnos este arttoulo y terminamos definitivamente con él esta discusión sobre la vulgarización cienttñca ..- N. ele la D. '316 RE'lSTA VETERINARrA DE ESPAÑA Compr-endiéndolo asi los Gobiernos, atienden cuanto pueden a fomentar las enseñanzas en todos los ramos, favoreciendo la divul- .gación de conocimientos por medio de conferencias, folletos, hojas, bibliotecas circu lan tes, 'certámenes, concursos, exposiciones, via- jes, pensiones, etc., etc. Las colect.ividades agrupadas, que constituyen fuerza organizada. han reclamado de los poderes los medios deed ucación que han con- siderado útiles, obteniendo la creación de Escuelas de Industrias, Ar-tes, Oficios, Mer-cantiles, Agrícolas, etc., etc., que han influido notablemente en elevar su consideración social. En estos centros 00 'se hace más que poner al alcance del trabajador conocimientos de ciencia y arte que antes eran patrimonio de unos pocos titulados. España es una nación eminentemente rural, la par-te más im- portante de su población vive dedicada a la explotación de la agri- cultura y ganadería. Per-o esta población no está agrupada, de aquí que no for-me fuerza social que cree dificultades al Gobierno y me- nos que exija los medios de educación' que precisa. ES.Laes la causa de que la. agr-icu ltura y ganader-ía españolas no se encuentren 'en el estado próspero que fuera. de desear y que todos 'los profesionales que tienen que vivir a expensas dé la agr-icultura y del ganadero sufran las consecuencias de ese estado mísero. Los agricu·1 tores han consegui do que el Estado sostenga trece Escuela-s prácticas de Agr icultu ra regional, var-ias de Agr icuhura general, Campos de demostración, Estaciones vitícolas, enológicas, sericícolas, etc., confiadas a un Cuerpo de Ingenieros agl'ónomos y lino de Ayudantes, que proporcionan a los labradores de cada l'e- gión enseñanzas, máquinas, semillas, consultas, medios para ex- tinguir las plagas de las plantas cultivadas, etc., etc" ' En cambio, los ganaderos nunca habían conseguido que se les facilitasen elementos educador-es hasta que se creó el Cuerpo de Inspectores de Higiene pecuar-ia. Los ganaderos que forman parte de los Consejos provi nciales de Fomento, al encontrarse con' una de sus más justas aspir-aciones realizadas, han sido el pr-incipal acicate para que' cumpliésemos con una de las misiones que nos están con- fiadas. cual es la divulgación de conocimientos que inter-esen al ani- malicultor, . . Nuestros pr-imer-os pasos en el estudio de la gauader ía de cada provincia hall servido para recoge!' ima aspiración unánime: el ansia de saber el criador los medios que debía poner en práctica para d ismin u ir la mortalidad de sus ganados. Hemos comprobado personalmén te que hay comarcas que desde hace cientos de años pagan un tribujo anual' al carbunco de un 14 por roo, otras que pier- den por enfer-medades rojas un 20 por 100, otras que la: viruela siem- bra los campos de reses lanares, otras .que tienen la cría. caballal' amenazada por la durina, etc., etc., que ur-gía apelar a todos los me- • dios para conseguir la desaparición de esa vergüenza nacional, <;lue, sin d.i~minuir esa mortalidad, es imposible conseguir la mejora de los animales indígenas y que esto sólo se logr-ará ctlando,cadaga- nadero conozca los pr-incipalesccnocim íentos de Higiene y policía RE'VI'STA VETERINARIA DR ESPAÑA 377 pecuarias, que 'posee en las naciones que marchan a la cabeza del progreso de la iridustt-ia animal.' Estimulados poi:' los Consejos de Fomento, empezamos 'nuestra. labor divulgado r-a, sin limites, procurando llevar al último r-incón de cada pr-ovincia cuantos conocimientos profilácticos --?f curativos nos ha sido posible.rpor medio de la prensa diar-ia, la ganadera, con cartillas, hojas, conferencias, visitas; etc., y que nuestro trabajó es fructifero lo dem uestr-an dos cosas: los .aplausos co n que pr-emian nuestro alteuismo autoridades, ganaderos 'y particulares, y el que algunos veter-inar-ios se consideren lesionados en lo que ellos esti- man como su der-echo. Del resultado de mi labor solamente daré a conocer un dato: En una comarca de esta provincia sufr-ían los ganaderos una pérdida de un 6'l2pol' 100 en el ganado vacuno, 'po r carbunco bacteridian o. El mes pasado he tenido ocasión' de visitar a todos aquellos criado- res y he comprobado que las pérdidas que han experimentado han disminuido al 0'64 pOI' 100; que el término medio de reses que cada uno poseia an tes era de'3'76 y que ha aumentado a 4'64; q ue en vir- tud cte mis consejos lo que antes e ra Sociedád.de seguros de ganados arru inada, hoyes un Sindicato de ganaderos prósper-o, q Íl e sostiene tres paradas de sem entales.pr-emiados en concursos, que estas para- das.funcionan bajo un plan, que cuentan con libros de salto y parto y que antes no gastaba laAsociación un céntimo en Veterinaria y actual- mente' tiene contr-atados los servicios de asistencia de sus reses con un profesor- inmediato, El Ayuntamiento en que el Veterinario de la Sociedad' ganadera pi-esta sus servicios, en 'vista de ,este' ejem plo, este año' ha consignad o en sus presu puestos '200 pesetas para ad qui- , sición de vacu nas y 750 para su bven cionár un co ncu rso de ganados, cantidades, que antes n'o habían figurado nunca en sus· presu- puestos, Gracias a la labor divulgadora realizada por 'el Cuerpo de Inspec- tores de Higiene-pecuar-ia, empiezan a'pre'ocup~¡'sé los gobernantes de la interesante misión que en pro 'de la mejora ganadera pueden y deben llevar a cabo-los veterinarios; vamos consiguiendo que el ganadero nos miré como su mejo r auxiliar y hemos hecho que el' papel Veter inar-iase cotice en alza, destr-uyendo conceptos equivo- cados que por personas dignisimas se tenía dé la carrera, Nuestra inter-eención-enlos concursos de ganados, los estudios que de los mismos se Dan publicado por casi todos los compañeros han abier-to los ojos ~ muchos que no conocían más misión en el veterinar,io que la de herrar y tratar alguna que 'otra enfermedad de les équidos, ' ';, La misión social que se persigue, con la divulgación' científica veterina¡'ia es la de educar al-ganader-o en cuan to precise para: me- jorar su producci'ófi, convencidos de que solamente pr ocurandóeh- señar al an i rnal icultor-, aumentamos la riqueza'pecuar-ia de España, hacemos patria y todo pr-ogr-eso' naclonal ha dé' reper'cufir , el1 más o meuos, en todos' sus ciudadanos, , ASPECTO ECONÓMICO. "- Todos IOsveterinal'ios rurales se quejan :378 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA I de que 'el intr-usismo profesional no les permite vivir- más que po- niendo herr-adur-as. Las consultas, operaciones, visitas y dictáme- nes que imiten, son poquí'simos los que los tienen y menos los que los cobran. Lo oi-dinar ioes que el ganadero sólo acuda para estos casos al veterinario en ocasiones muy excepcionales .. Que hay enfer-medades en fa ganader-ía española es bien maní- fiesto, pero como el ganader-o, el cochero, el pastor y el zagal tienen un conceptoespecial de las dolencias, an-ibuyéndolas casi siempre .a una fatalidad del destino o de la providencia de aquí que sufran .con resignación ferviente cuantoscontratiempos les OCUlTen en sus reses y sólo en casos de apur-o utilizan remedios tradicionales. cu- yas Iórrnulas se trasmiten de gener-ación en generación. Estos tra- , tamientos son eficaces pocas veces, pero Sil coste suele ser baratísi- mo, puesto .que se componen de hier-bas espontáneas casi siempre o de substancias corr-ientes en el uso doméstico, a las "que no les d an valor. , En cambio, el utilizar los servicios del veter-inar-io representa el coste de la visita, mas el de la medicación y es preciso tener en -cuenta que el ganadero es pobr-e, que apenas puede comer y que todo lo que represente desembolsar dinero encuentra en él marcada oposición. , Para destr-uir- el concepto de causa fatal q Ile tiene el ganadero de , las enfermedades que más pérdidas le ocasionan, es porq ue también se ha hecho indispensable el ti-abajo de divulgación científica en esa forma clar-a.jsencilla y que convence al cerebro más tosco, bl'indán-, dole a la par- tratamientos económicos, fáciles de aplicar- y adquirir, Consider-an los veter-inar-ios que al principio de este artículo he mencionado, que es contrario a los intereses. de la clase enseñar a manejar la: jer i ngu.illa Pravaz a los ganaderos' para practicar la va- cu n ació n preventiva de sus ganados. La propaganda intensá que para dar a conocer sus vacunas rea- lizan los Inst.itutosde Alfonso XII, Pasteur-, Fer rán , Berna, Llorente y otros" que envían sus productos a cuantos los solicitan, yel servi- -cio de envío de toda clase de vacunas que tiene organizado la «Aso- elación ,General de Ganader-os del Reino» para sus asociarlos: no [a-puede contr-ar-r-estar él silencip que sobre este par-ticular se im- pongan'todos los veterinarios de España. La grandeza del empleo de muchas de las vacunas' preventivas está, pr-ecisamente, en que su aplicación es tan sencilla y fácil, que está al alcance de' todo ganadero medianamente ilustrado Para que la generalización de las vacunas preventivas produzca su máximum de beneficio y puedan emplearlas el mayor númer-o posible de ga- naderos, debemos p rocu rar que su costé quede r-educido a. una in- significancia, y est0 se logra cuando la vacunación la. practica por su mano el dueño dé las reses. , ASPECTOPROFESioNAL':"" Hace diez años, en Galioia nadie vacu- naba sus ['eses cantea ninguna enfer-medad. No conozco que en di- cha época. hubiese ningún veter-inario en la región q"!e ganase, vacunando" una peseta. Puesbten, en la actualídad existen en ma- REVISTA VETERINARI>\DE ESPAÑA" 379 nos de los ganaderos más de mil jer-inguillas Pravaz, se vacunan muchos m ilesde reses al año y todos los veter-inar-ios rurales ganan más o menos dinero vacunando, y algunos, q ue se han acreditado con ellas, disfru tan de desahogada posición y gran prestigio en tre los ganaderos, gr-acias a la 'divulgación del empleo dejas vacunas preventivas JT enfermedades endémicas en la región, Antea que nadie he pensado en la conveniencia de que los vete- rinarios monopolizar-an la vacunación de las especies domésticas, pero al contemplar- la' pobreza del criador, su poca acometividad para emplear las vacunas por- mano del veter-inar-io y la necesidad urgente de acabar con ciertas infeciones fáciles de prevenir, gene- ralizando la vacunación, invitándole a hacerlas por su mano e ins:- truyéndole convenientemente, no he dudado un momento en propa- gar el sistema como el más conveniente pal'a los intereses de la nación 'Y de ello no me ar-r-epiento. Me consta que la labor realizada en este sentido por los Inspec- tares de Higiene-pecuar-ia no ha lesionado los Inter-eses de los vete-' rinarios, antes bien, los ha favor-ecido, por-que antes de la pi-opa- ganda d ivd lgadora era muy escaso el n mei-o de ganaderos ú qué vacunaban y muy corto el número de veterinarios que obtenían algún ingr-eso con las inoculaciones pr-eventivas y hoy encuentran buenas remuneraciones, por tal motivo, los vetet-inar ios que tra- bajan en los Institutos de vacunación, los que han obtenido repre- sentaciones de estos centros y todos, en gener-al, porque, debido a la propaganda de los ganaderos que vacunan, ha aumentado el nú- , mero de los que llaman al profesional a practicar estas .sencillas operaciones, con lo cual la clase ha ganado y se ha abierto un ele- mento de vida con el que antes no contaba. Muchas mas razones podría apor-tar en defensa de la labor de divulgación cien tífica veter inat-ía que ,se pretende com batir, a mi entender, equivocadamente por il ustr-ad lsimos compañeros, pero temo ser molesto a los lectores de la REVISTA VETERINARIA DE Es- PAÑAY doy por terminado este artlculo, que celebraría en extremo sirviese para convencer a los que han dudado de la gran trascen- dencia y beneficios que puede. r-eportar a l-os veterinarios españoles ya la riqueza nacional obra tan plausible. La Coruña 20 abril 1913. CRÓNICA EXTRANJERA' Profilaxis be,la tuberculosis bovina Entre los proyectos que están a despacho de la Comisión de Ga- nader-ía y Agr-icultura de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos AireY:'el que se refiere a la profilaxis de la tuberculosis bovina es, de traseendenba evidente para la ganadería, que debe ser 380 'REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA prevenida contra un flagelo que avanza a medida que pasa, el tiempo, Compt-endiéndolo así, el Pr-esidente de la Comisión de Ganaderíaseñor Massey, nombró un asesor téctico, poniendo a co utr-ibució n los es- tudios realizados por los diputados Hita y Parodi, quienes han pre- , sentado los proyectos de ley declarando la proñlaxis libre, ' En el proyecto, q ue será considerado en la l egislatu ra, y que ha sidd estudiado deten idamente por el asesor doctor Mendoza y los se- ñores Parodi, Hita y Masey , se establece quela defensa de los gana> dos contra la tuberculosis se hará efectiva por el peder ejecutivo en el ter-ritor-io de la provincia, conforme al régimen de policía sanitaria: especial que se indica, La, Dirección de Ganader-ía, pul' medio del personal veterinario que .crea, realizará en las cabañas.y estancias las medidas de profí- Iaxis de la tuberculosis bovina, El personal técnico y la tuberculina serán gratuitos para los establecimientos' donde se hagan efectivas las medidas sanitat-ias. A los efectos de la' nueva ley, los municipios r-emitirán semanal- mente 'a la Dirección de Ganadería una plantilla del movimiento dia-' rio de cada establecí mien to ele matanza, especi ficanelo excl usi va.., mente los casos de tuber-culosls gener-al iz ada-y localizada, el número de al~'imales sacr-ificados, bovinos y porcinos; la pr-ocedencia de los que resulten tuberculosos; el nombre del propietar-io y la cubicación del establecimiento ele elonde pr-oceden. Especi'ficará 'claramente en, , cada caso la can tidad de an imal es que for-man el rebaño donde se ha comprobado la tuberculosis. La Dirección de Ganader ia, solicitar-á la remisión semanal de los, mismos informes el'e los fr igor ificos y ele los saladeros o de Otl'OS eso' tablecimientos ele matanza que sacrifican ganados procedeutes de la pr-o vincia de Buenos Aires, Además, proceder-á a decla.rar in restado un establecim ien to cuando se haya comprobado en los ganados ele su procedencia un 10 por 100 o más ele tuberculosis, y notificará al d ueüo o encargado que deberá tomar medidasd.e profilaxis contra esa enfer-medad. Hasta tanto no se haya dado cumplimiento a esta disposición por el personal técnico de la Dirección de Ganader-ía o bajo su int~rve~-' tor, I!O se par m iti r-áIa extracción de los animales de cría de las espe- cies bovina y porcina, debiendo la Dir ecció n intervenir dentro de los qu ince días siguientes a la notificación al propietario, La Dirección procederá a la separación de los animales tubercu- losas de los sanos, ,previo'examen clínico y tuberculinizaclón de los ganados elel ostableoim ien to infastad o. El .rnéto do o la prueba i de la , tuberculin'ización podrá var iar según se aplique a los ganados de establo o en animales de campo, La tubar-cu lin izacjón s,erá realizada .ú n icamente en, los ganados de cria. Las 'haciendas de in ver nada están relevadas de .dicho examen, Bajo la vigilancia del personal técnico de la Dirección de Gan'a-, dería se har-á la separación de los tuberculosos y el' recuento dela's animales tuberculinizados. El veterinario que haya intervelJi40-Ble.,.1 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 381 vara a la Dirección de Ganadería un proceso escrito en esta ope- ración. La dir-ección procederá a la revisión semestral de los animales del establecimiento infectado. Llevará un registro de epidemiología de la tuber-culosis, distribución g-eográfi-ca y computo aproximadode las pérdidas causadas an ual men te por esta en fer m edad. El Poder ejecutivo procederá a levautar la declaración de infec- ción cuando se hayan realizado las medidas de profilaxis indicadas. Además acordar-á pr-emios para los repr-oductores bovinos única- mente a las sociedades r-ur-ales de la. provincia que inserten en sus reglamentos un artículo en que se haga obligator-ia la tubercu- linización de los an i m al es , que se presenten en sus exposiciones o Ierias. El Poder ejecutivo e n tregat-á un diploma de honor a 10s cabañe- ros y hacendados 1ue hayan efectuado profilaxis de la tuberculosis bovina bajo el i nter ven to r de la Dir-ección de Ganadería, cuando ellos lo solici ten, o bajo la in tervención de profesores veteri nar ios inscriptos en dicha r-epar-tición. La profilaxis de la. tuberculosis en las vacas de establo será objeto de una ley especial, cuyo estudio estará a' cargo de la Comisión de Agricultura y Ganadería. A los efectos de esta ley se crea la sección Profilaxis Tubei'culosa Bovina, en la Dirección de Ganadería, con un veteri narío jefe y diez inspectores veter-inarios. La r~sponsabiliOaO penal en policía sanitaria Ya que acabarnos de hablar de este proyecto de ley del Gobier-no argentino, resulta muy oportuno recor-dar aquí que la teoría des- arrollada en el número anterior de esta REVISTA por los señores Sanz Egaña y Far reras (F), sobre la responsabilidad en que deberían in- curt-ir los infractor-es de las leyes de sanidad pecuaria, tiene una adecuada apl icación en la ley d13 policía sanitaiia de los animales do- mésticos de la República Argentina, promulgada en 1902, En efecto, la parte relativa a penalidades dice así: Art. 29. Toda infracción a las disposiciones contenidas en los artículos 4,°, 5.°, 6.0 yen los Reglamentos del .Poder ejecutivo en cuanto a estos a.ctículos se r-efieran, será castigada con multa de 100 a 500 pesos o arresto de trei n ta a setenta días, según la importancia de la infracción, . Toda infracción a las disposiciones de esta ley, será castigada, si no tuviera una pena especial establecida, con multa de 100 a 500 pesos o arresto de. treinta a sesenta días, según la .importancia ele la inrracción. Art. 30.. Será castigados con arr-esto de dos a seis meses o multa de 200 a 1,000 pesos: 382 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 1,0 Los pr-opietar-ios o encargados-y los íu ncionar-ios o panicu- lares que, desobedeciendo ór-denes de las autor-idades competentes hubiesen dejado comunicar animales enfermos con sanos, 3.0 Los empr-esar-ios de transpor-tes que conduzcan an im alas en pie, con infracciórr de los rEiglamentos, debiendo duplicar-se la pena cuando, pOI' la omisión de las medidas de desinfección o higiene re- glamentarias, se hubiese comunicado una enfermedad contagiosa a otros animales. Art. 32. Las penas impuestas en los ar-tículos anter-ior-es serán duplicadas en caso de reincidencia en la misma violación, sin per- juicio de hacerse efecti vas las revol uciones del Poder ejecutivo a espensas elel obligado si no las cumpliese él mismo. Art. 33. Las penas impuestas en los artículos anteriores, serán aplicadas por los Jueces Federales o de Terr-itor-io Federal, en juicio sumar-io, a pedido de las autoridades sanitar-ias que serán parte de él. Las resoluciones que pronuncien ser-án apelables en relación». Como se lee en lo transcr-ito, dicha ley, no sólo estatuya la res- ponsabilidad penal, sino que confia a los Jueces la aplicación de las infracciones sanitarias. i Que falta está haciendo en España que se promulgue la ley de epizootias con estas y otras necesarias innova- ciones ! linestesia obligatoria' en cirugía veterinaria Refier-en los periódicos ingleses que, como consecuencia de las insistentes campañas de las ligas antiviviseccionistas y protectoras de animales. que en Inglater-ra han adqu ir ido un gl'an desarrollo, el gobierno británico ha presentado al Parlamento un bill, cuyas dis- posiciones más importantes son las siguientes:' ' 1.0 Toda persona que someta, o siendo propietario consienta que un animal sufr-a u na oper-ació n quirúrgica en condiciones contrarias a las aprobadas en esta ley, será culpable de su infracción. 2.0 Los caballos no podrán someterse a ninguna de las operacio- nes citadas en el anexo 1y los perros a las citadas en el anexo 11, sin que el animal esté durante la operación bajo la influencia de la anes- tesia general que le evite todo sufr-imiento. Ningún caballo podrá someterse a las operaciones citadas en el anexo lII, si durante'toda la operación no está bajo la influencia de una anestesia local que pueda evitar toda sensación dolorosa. Ningún tOI'Oo ver-raco será castrado después de la edad de seis meses, a no ser que la inter-vención tenga por objeto curar o'aliv,ia'r una enfer-medad o las ccnsecuen ciasde un accidente. 3 o Toda persona que i nfr inja lo dispuesto en este artículo, será castigada con una multa que no exceder-á de 51ibms (\25 pesetas); en caso de reincidencia la multa ascenderá a 25 libr-as (725) y a una prisión con o sin liara labour, cuya duración podrá' ser de u-es meses. :REVIST.A. VETERINARIA 'DE ESPAÑA 383 4.° El Ministro de Agricultura puede añadir a las operaciones. citadas en este bill, todas aquellas .que estime conveniente en cual- quier especie animal. . , , , ANEXO1 (caballo). r-' Castración. - Extracción de molares. Trepanación -'Operación del cuarto. - Despalme. - Operación de' la talpa. - Operación deIa cruz. ,- Enucleación del ojo. A:-.'EXO (perr-o). - Castración. - Ovariotomía. II ANEXOIl I (caballo),":"';' Fuego en rayas. - Neurotomia. - Abla- ción del cuerpo clignotante. Tales son las p rinci pales disposiciones de ley que la piedad a nuestr-os hermanos menores (según expresión inglesa), 'ha dictado para regular la conducta del cirujano vetet-inarfo. Ahora unas cuan- tas pregu n tas, algu nas son de n uestro colega La Semaine Vétéri- naire. ¿,La a.nestesia en la práctica rural, en donde sólo existe un ve-o terinar¡o, será algo dificil? ¿,Quédirán los propietarios que para con- sentir la extracción de una mola!' de unpenco tienen que pagar la anestesia? y sobre todo ¿,a qué queda reducida la libertad profesio- nal, en cuanto a la indicación -de la anestesia? Todos sabernos que dicha operación tiene 'sus contraindicaciones, que la ley no ha tenido presente. No somos enemigos de tal medida, quizá la más importante par~ acabar con los intrusos, castradores, etc, etc., ni queremos' atraer- las iras de los pr-otectores -de los animales, y como además a noso- tros 110 nos alcanza .las disposiciones de esta ley, quédense los co- mentarios más serios paralos colegas ingleses. CURIOSIDADES linimal'es infeligentes .- . POR C. S. E. Con tan sugestivo título han publicado los colegas alemanes i Berliner tierárstiiche VIochenschrift y' el Deuische tierarstiiche Wochenschl'ift j, una. interesante intorrnación acerca de los caballos sabios de -Kl'all, que desde hace tiempo son objeto de estudio pOI' parte del mundo científico. ¡Caballos inteligentes y con cultur-al Ahí es nada, el inter-és particularísimo que esto tiene para el veter-inar-io no solamente Plor el gran desar-rollo que va tomando la psicología animal, si no porque halaga nuestro amor profesional al curar seres que son más inteligentes que algunos hombr-es. Es sumamente cur-ioso como el señor Kr al l, un rico joyero de' Ebel'feld se ha aficionado a estos asuntos; refieren los citados cole- gas que el. señor KI'alJ tu va ocasión ele ~el' al inieliqenie '((H>l S», otro ., U caballo sabio del señor van Ostemy, tanto le interesó que entabló 384 REVISTA' VETERINARIA DE ESPAÑA amistad con este afortunado propietario y consiguió no sólo asistir a la instrucción de «Haus'», sino, que muer-to el señor van Osten, se adueñó de] caballo. En vista de sus éxitos como profesor y de los brillantes resultados de su alumno compró deshermosos caballos árabes (eligió esta raza por repútar a sus individuos los más inteli- gentes dentro de la especie) a los que nombr-ó «Muhamed» y «Zarif». Muy atinadas S011 las observaciones ,que hacen dichas revistas respecto a la semejanza del método educativo que Krall siguió con sus caballns, con el de maestro de niños; al desarrnllo cerebral de los équidos; a la expr-esividad de la mirada, etc, etc., cuestiones importantes de la 'em br-iona.ria psicología animal. Mas ~qué' hacen los citados caballos par-a causar admiración! Vamos a.traducir lo que.el profesor L. Eclinger refier-e después de una visita a los alumnos del señal' Krall. Los caballos conocen los númer-os escritos en una pizarra : su- man, restan, multiplican, dividen." y contestan a cualq uier pregunta que se lee-haga. Su lenguaje es sencillo y expresivo; para la lstra A, por eJemplo,. dan dos golpes con la mano der-echa y tres con la izq u ierda, hecho con tanta rapidez que admir-a; al final de la palabra dan un golpe más fuerte y con un poco de práctica es posible man- te~el' una con versación. Algunas veces equivocan la respuesta, pero ~qüién no se equi- vocaj y la corr-igen si de nuevo se les interroga. «Muhamed» y «Zar if » no han tenido más escuela que la del señor Kr-all ; las pci- meras lecciones consistian en volver la cabeza a derecha o izquier- da, según se lo mandasen, en alzar las manos y contar, dando peq ueños gol pes en el piso. Pronto establecieron un sistema original para contar; así indican las unidades con una pata, las decenas con otra, las centenas con otra y los millares con la otra. Después pasa- ron al alfabeto, despreciando la ortog raña (i como los modernos inielectuales ! ) así dicen «Fert» (pronunciación fonética de «Pferd»), caballo, Pero su Iuer.teiud udablemen te son las matemáticas, así cita los siguientes casos: El profesor Kram er , le dijo al señor Krall que, uno de sus caballos extrajese la raíz' cuadrada de 12,32]; escrita esta cantidad en la pizarra, « Zar if'» encuentr-a como resultado In, pero inmediatameu te corr-ige el er-ror y señala 112. El doctor Ritter, ma- ravillado de este hecho le propone el siguiente problema, que nin- guno de los presentes conocía; 1/ 1;),876 - V 12,769 = El. caballo « Muham ed», con tranquilidad asombrosa, responde golpeando; 13. (1), Inútil es decir Ia admir-ación que esto causó en los presentes. Y todos a porfía le prnpon íau problemas que los caballos fácilmente 'solucionaban. ' (1) v' 15,876 = 126 - v' 12,769 = 1.1.3. 126 - 1.1.3 = 13 385 ': El señor Krall, presentó a,(,Zarif»'iU'n -vieitante, redactor ,d,e,'Un importante diario y' le dice: presta atenci'ón: este señor:,$,eJla'I}1á Berges. Ahora repite su nomhre : "ZaTif!) :it;lcli,na cortéssu-cebeza y contesta golpeando «Berg$»,.su,nombr,e ~(:Hei)1I'j(tjl)1 'l E!1l'i:que,~;:yrél caballo repite «lIeinlich .», nota laequivocación Y'Jsi¡l5ala la JiHIit~d1'7 dica su colocación: Haciendo que se-mure a un espejo; eJ;.s(lñocK1lall le pregunta: ¡,Quién es este'~;,«Yo»,',respolÍ~le ::l' Otros hechos y orras notabilidades se j-efíeren de.los caballcs.del señor Krall, pero los citados son suficientes para dar ,un~#).ea (!le la- inteligencia deestos 'animales, El te~tirnonio ele :hombr~~ cle;G,iJ:lnGia como Bescedko, Avzogioli, )Ylackenzie:.,. :Xoü'os q u e ,11aJ1:.¡:LS!stjpQ!a las lecciones del señor Krall, aseguran que no hay ~ruGOS, ni·com'-. binaciones en el trabajode los caballos; sólo.aídesarrollo -de sU,in-' teligencia, al. método educitivo seguido en sus lecciones se deben semejantes, méritos. El señor Krall anuncia la.publicaciórrde una revista de.Paicolog.ía animal, que él mismo dírtig+rá, en la cualapa- recerán los estudies y observaciones sobre elalma de los animales. , , , I I ~ . J " • j \ BIBLIOGRA:FIA ' ; n'; -r- ---------- P¡'(D¡¡'W MOYANo. '2...: Higi~ne de 'Ía, leche, ~ ,Un folle~o :~e l6? 'j)ági', " " «e,' nas, r pesetas ,. 'l, (,Ndls vemos 'obI:igados a reproducir este folleto He Hir;'ief¿e de la leche, por.la derhanda que' tiene 'entre l1uestros'alúmn(jls'y"los vete- rinarios mun icipai'es, al servirles vde '1)iemorandum, en "18/ técnica seguida.con-Ios aparatos ~; rrredioé qtt13 '80n -necesarios' ery el-análisis de las leches», ' ,.,',~:~él' ,j ' ..h 0~<.'. , , : ,<,~ G0n:;estas palabras comienzael" foilét6" i:lel)§~fiór' Moyano, en y ve'rdáiét queeriellas 'está 'hecho- su mejór-e'logib, pueS:~l1ada habla ta,iw enfavot- dela bondad de un libro C(\l110 la aeep!tía'ciÓi1 con -qu e Sé',récilYe: ", ';', ' , 'o,; .t :". . :;- En esta segunda edición ha añadido 'el 'señor Moyario u'n apén- dice donde se contienen interesantes datos para nuestros cornpañe- I'os,y las principales disposiciones legales hoy eo vigor sobre varias Materias profesionales y san itar'ias. _. ;, ' ...... '>~' . : l"; .':.'.' ; :1 or i f 'tI ~ " .: J: '.:~-'-- ¡-. , , • 1 • O. {. Las catnas de oab aflo y Similares, .,-- Dos -Memorias-de don ANTo- . '¡-no'PIERA, presentadasa la Comisión de Mercados- del Ayunta- . ':·miento de Madr-id. ' ,_., ,[,'.':,i![02 ¡'¡~é ' . ~ l •. : .~ :-._ ,;.r:] ~:I"'~I' 'L·:t 'd. i;[:l. , :E\!,e,ñor ,'piel~a(ha-;:tenido la bondad de peJ:niti,L"pe: P '1.-.I35,e'111 p)jl1L¡de estas ,M,eqlOL:ia8';.!~lagl'adezco su atención, Yrdq\Ylp)as .jd'~Nl,,q\ú,e,d(}-::: fi~nd,~,su,a,~tq'r,~ie:ne¡n,;toda mi simpatía" me cl'~o"enÉ:{FLORES',"Cate'clratf¿bgid;e , 'Madrid .: ... '.~'~ '\, i za'rag9za, ,~ Maclr'icF/19i~:\ Prec'j'ó,''6' p~setk~ '(~~:: ' ,'J'; ,í l.' , .". ! , , .t '.:l:.". ".~~ - ,1, • {~~I.,~ ;:';:~.'i-~ ~'~:¡ .. \}: ,'..;';' , AIrara' q ue tan tó se di:scute'y. sé, l~abl'a sobresi 'el vet'éJ'in~río~illebé o no her-rar y de SI nuestra 't'egeneracion,inejorl-dicho; sr-nuestra cohsider-aeión vsocíal vendrá': cuando abandonamos- 'la h'e'rrcúüira cuando él,vetel'inaeio ~olvi'd'e,la: tienda'o-ñerrado; ahora ,<,{u'e'hemos introducidoJas -palabrae-podolegta ;Y.'side1'0,tecnia: en substitución delas dear te '(J.e,hel'rary. forjar: encestes hrorn'entos-qúe. pa:v'8éeri de olvido, desidia o abandono POt',el llenado, en fin, en plena',era pe- cuaria, .apár-eee la 'segunda Y' te!'cel!3:.¡:iartes del> P¡'atgdo:,del :a'r.te de herrar del señor-Gaucla Izcara¡ en 'i'a-s;cna-!gs ha.colaborado el'j'oven ~qtedr¡Hico de'Z:úa;gozal, :Señ6d.'.6¡:iez,'Flol'es, ' 'f' '", t ' ::', ',', , ":Á¡'1\11ooser,va'd0'l' 'éxtr.añ'9·a~nLL(lstr'a'pI'0fesióil, per-o-conocedorrls nuestros' deseos, ~de 11 uesn-as aspu'aciones, le" pareceeía algorrauo que lbs séñoresGiIzcara 'Y. L' Ftores.rdediquen su activldad y tálento a estas-cuestíones ,del! arte de '!iet'¡'at',Dláximé teniendo en ,eU81'1ta que los firmantes d'e,.,es'ta;tibra, sOlldos vetertnarios.ce losque más se distinguen' 81\.' los' modernos: éstudiosrde bacter-iología.' patoldgía de las: infécciorres, .sueros.: etc',;, que tanto abr-illantan' ytan hala- güeño p'orvenil' 'señalan a la'Veterrnar ia. ., ' Ahondando en la trama íntima de n uestrarpr-ofesiórr quedaría desvanecida 'esa extrañeza, porq ue el' artede .her-rae tien e su aspecto cienttñco que 'debe conocertodo .profesor- veteri nar íopana poder re- solver muehascuestiones enla práctica! ': .. ,', .: .Ó: " :;'; 'Nocreo'pu'eclaofrec8r::(iud'a de que hevcorrtt-ihuldo cuanto me' ha sido''posible para bO'rrar"éÍ' concéptoerr-óneo eruela 'sociedad 'tiene de¡:vetednario, parabor-rarIa imagen de aquel 'antepasado rque=se cont.eiÚócon eev-atoeitar'o.maeetro; POt' eso pregunto.q se puede ser biíéh',veteri nari'o,irige'niero ,pecúa'.ri'ó ~ corno -queráis .-llam o <\s'- ar sil~'conocel' a,pet'fébcióri el ar.te,de herrar? " ' "~,, ":'j' " 'J '.. ' l _'., , t. ., .',' - J ': •• ' - ~ 7 1: ~ "] , \ 1, " "" " ,..,' .' , '~¿.. " 1,' • :. ~•, '!' l' . I .' •. :. ,(1) 'Estañottctaes interesanteespeclalmentepara aquellpsIectores que corn- uraron la primera liarte de esta obra, pites con la i,irb1icaeión' dé 'estás 'dos partes queda completo este' T'ratado. .' .' ,,' ,' , 388 La respuesta. 110S ladan ,íos 'amores de está' obra; el señal' Garcia Izcara, es urrconsagrádo de lal veterinar-ia, entendidoy icompetante en todos los asuntos de biolcgla yen cuantos certámenes cientificos concurre deja-el pabellón de 'la veterinaria a uuaaltura irícomensu- ra:l:íl'é;'él; sel~:Ól'! :ójJeZl Fldl'e~ es útil:\. esperanza, sutnotf bre vaú'Ñido n á. uujnerosbs' e'it1teres~IJ1Les trabajos -de laborator-io,' dein vlJstigae'i'ót1 biológica; sólo los estudios de la du r ina son suflcieutes-para respeJ tal"SÚ'llo,nibre';'¡901, '. -' ',', ' . Por autorlzadón és-ptécial.deJ'Ayu'ntal'ntento to mar.par-teerilade Exposicíón'debsré ',! 1" l' I~áber . en iosAra:ine~ del Buen Rétu-odel Par-que '. '1, • de Madrid, y tanto por este motivo , .como, por el prestigio de que goza • laSociedad Central, ., su . competencia \' ení' la materia " y los\ nunre- 1 ' ' , '1 J' . . .' • ~ ("; . rosos pedidós de iriscrfpcióri que ya se le han hecho, el Certamen IJl'ometé~erun'acónt~é¡mientocanino,' ',' ".:'.' Estadistica¡. tuberculosa, '.-:.. labor-ioso Inspector Pe :lfig'ie'n'e El Peeuariade Banceloria, nuestro quer-ido amigo don Cayetano López, está for-mando actualmente una Inter-esa.nte-estadístlca de los casos de.tuberculosis.hu mana y -ho vina ocurr-idos en la, provincia de Bar- celona durante !-!}i2, y Jascantrdádes de carue de bóvidos yrsclie de vaca oonsumtdas.en aq uélpértodo de tiempo, . ¡' ,., ' ". Por 16que 'se-refleresolamenté a n uéstra capital, dicha 'es ta(;J}s ca tí arroja estos dates: con unapoblación de, ?9~,690 habitantesseregis- . .' {I • I teMon 1,667 casos de tubercúlosis en laespecie humana, lS5 tu·bercu- lososbovinos, genl}¡'alizad()s, desechados en los mataderos: 99,0'"11 bueyes, vacas y terneras sacrificadas en i0S mataderos; '48'.180;000 l i- , , .... -- . -".", .. ,' ;. .:~ ,",'" 392 REVls'rA VETERINARIA b'~~,ESPA'Ñ~ t¡;Ó~ide leche natu rah y 13',168,OOO'lül,ogramos 'de', leche condensada: cansmnidos. "['('¡"',' ',' ,:'~, 1 ' , ' 'b,h. '" . ~'I .1. : ;.' • l ¡. :'.( ,¡B~sum~,n deJas ,ep(er,rñ~rl-ade~ infecfocontagjosas, ~ue h3;.ilatá- cado a los animales domésticos en España durante el.mes de febrero de 1913, según datos remitidos por los Inspectores ,de' Higíe¡ie,Pe- cuaria. '" " , , ," ., ¡. 'i' • ~i • "', Enfermos Ilnvasio, M' j 'J''-, " ,que '1 ue:to~s, Quedan Enfermedades exis tían n:,se~~:, Curados sacrifica. enfermos en el '?les 1 fecha ' dos. ,. • -, ~ ~ __ ~ ~_'I",_a_o~te_n_o_r_I __a I ~~( :~. ~ Perineumonía GlOs0f:eda. contagiosa, 48 208'.9 1 (068 '. 55 \ I 36 '_.... 43 ;.·3H 8 24', 22'4::: Virue a., . " ¡5,75f.¡1' ' 4,52~ "1 5,8~i? 445 4;,Q04 Carbunco bacte'ridiano , 4 • 95' 29 107 ~:i...¿ '- 7' " i' \ f 6 Car-bunco sintomático ! Mal rojo o roséola . '67 ;. "1;093 ' '529' ; "1466 ' 165 Pulmonía contagiosa 18R :1,147 ' ' (404 ' ,~f 653 ,'21'8, Cólera de los porcinos 48 ,840· ~5!3 764 , .. 1 '62 Tuberculosis . . . 33 .. 140, 33 Pasterelosis .' . .. 29 -'57" 49 70" Cólera y diftería de las aves .:no' , ,,' 90" i' '590 ;30 ; Muermo 6 .• ' . 18 ~ :i' 3. 21 Durina, ;30 52 , ;31 ":1_51 Rabia 'Ú' ''1'1 ' .... Sarna 337 236 25' 17 ,531 ' Cisticercosis. 47 •. r 47 : , Triquinosis 6 ,6 , Madrid, 22 de marzo de 1913, - El Inspector Jefe del Servicio de Higiene Pecuaria, D: GARcfA E 'IZCARA; Y'" B.", el Dir-ector general, T. GALLEGO,', .:1" Periódio'o denuncla.do,- - El "núm¿ro del' diar-io de Madrid La' Correspondencia de España, del '1:9 del actual, l'1.lé.ciénu,nciado'al juz- gado mjlitar pOI' un ar-ticulo titulado «'El ca,rbh:¡;Jco profesional», fir- mado por el veterinario primer-o del ejér-cito, don' Ernesto López Mo- retó n. En el artículo de referencia, censuraba su autor lo poco ateúaidós que son erl nuestro país los servicios de policía sanitaria, y copiaba pár-rafos de una obra francesa para demostrar lafl~ecúer_ cia can que los obreros franceses se contagian .por las ,pielés de,~ni_ males carbuncosos procedentes de España, : " Lameritamo~ el peL'cance,' ',' /" I " ,'< " : J¡ ¡ Ofertas y ,Demandas I ... En esta sección publicaremos gratuitamente tres veces consecuuvas tés anun. cios de carácter profesional que nos envíen: nuestrossuscrtptores - Veterinario con mucha pnácticadeaea saber-si hay algún COL11i pañero gu,e necesite :repl'esentación ;de:"fis:~ablecim.iento o l~raspaso en condiciones aceptables. " ",' , r-Ói- , " "" '"" ' Para informes a esta Adminlstracidri. ' " , ,l :éf , ' " - Yetérinario joven, con dos años Clep¡'ábMá,' éé ~fL'e'ce¡ral'~ gental' establecimiento' duranteuno o varios meses, ,.,', .,,:' ,l',' .Inforrnacán en esta Administración. . v : " J," ,;",0\tl .: !l'lpcrrafiaLa Aea4élliea, 4, 8111aB"" 1 ¡un.l!, "a4& lIalnralh4, G; ~.lélc.c '61 I ,