REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. VIII Barcelona: 1.0 Marzo de 1914 N.O 3 TRABAJOS ORIGINALES Investig~ción del bacilo de Koch Examen crítico del método de C. Biot. Modificaciones de que es susceptible (l) POR ABELARDO GALLEGO Catedrático de la Escuela de Veterinaria de Santiago Seamos sinceros. No escosa fácil distinguir el bacilo de Koch ni aun en las preparaciones microscópicas teñidas por el método de Ziehl-Neelsen. Sin embargo, .no lo creen así gran número de médicos y veterinarios, y menos aún los pretendidos aficionados a los estudios bacteriológicos. En efecto; si interrogáis a médicos y veterinarios, que sólo conocen el bacilo de Koch por las láminas del libro, os dirán que es fácil distinguirle puesto que, en las preparaciones obtenidas por el método de Ziehl-Neelsen apa- rece teñido en rojo, mientras los demás microbios se coloran en azul; que es ácido resistente, etc. Los pretendidos aficionados serán más francos -: os asegurarán que han visto el bacilo de la tuberculosis en el laboratorio de 'su amigo, fulano o mengano, y que es como una rayiia encarnada. Pero mostrad a unos y a otros una preparación microscópica -de un producto 'tuberculoso, o sobre todo, de esputo o de orina, donde abunden diversas especies de bacilos, y decidles que bus- quen' el bacilo de Koch. Observaréis entonces que unos per- manecerán mudos mientras examinan, no atentamente, sino len- tamente la preparación, y ya convencidos de que' están haciendo el ridículo, terminarán por confesar su ignorancia; otros os preguntarán, a cada instante: ¿no es éste el bacilo de Koch? Y, en fin, algunos se atreverán a decir, como hablando para sí : éste se parece mucho .al bacilo de Kocti. A estos últimos podéis de- cirles, si no teméis cometer ninguna incorrección, lo que, según me han referido, suele decir Turró en casos semejantes: Los microbios son como los chinos; todos se parecen. (1) Trabajo del Laboratorio de Fisiologia y Anatomía Patológica de la Escuela de Veterinaria de Santiago. ·138 REVISTA VETERINAR1A DE ESPAÑA > En una palabra : el bacilo de Koch solamente es bien cono- . cido por los especialistas, esto es, por quienes están hartos de analizar productos tuberculosos. ' Dos son las causas que hacen difícil la diferenciación del bacilo de Koch : l.a, su polimorfismo, y 2.a, su variable aptitud para dejarse teñir por los colorantes generalmente usados. Efectivamente; el bacilo de Koch aparece en las prepara- ciones en forma de bastón delgado o grueso, recto o encorvado, corto o largo, homogéneo o granuloso, y, en fin, algunas veces, en forma de gránulos de tamaño variable (gránulos de Ferrán-. Much, splitter de Spengler). y todavía se pretende por algunos bacteriólogos - B. Hu- genin, entre otros - diferenciar el bacilo de tipo humano y bovino, atribuyendo a éste, como carácter morfológico, el aparecer más tosco y algo encorvado, siendo así que, como estoy harto de ver, hay bacilos de tipo bovino tan rectos y tan esbeltos . I ; como los de tipo humano, y no menos polimorfos, lo que nace imposible su diferenciación microscópica. Es, pues, indudable que, como ha dicho Nicolle, el detalle forma debe ceder el paso al detalle coloración. Pero tampoco el bacilo de Koch puede, en muchos casos, ser identificado por sus reacciones colorantes. Así, aunque en casi todas las obras de técnica se afirma que el bacilo de la tu- . berculosis se tiñe bien por los procedimientos ordinarios de co- loración, no es esto exacto en absoluto, como he tenido ocasión de comprobar muchas veces. Hay bacilos tuberculígenos que se tiñen por las anilinas básiéas (thionina, azul de metileno, azul de Unna, etc.), usadas en la forma- que generalmente se em- plean, es decir, en frío y actuando por pocos minutos; pero exis- ten, asimismo, otros bacilos de la tuberculosis que no se tiñen por tales colorantes así usados. y otro tanto cabe decir' respecto a la aptitud para calorarse por el método de Gram. Ya Nicolle hace observar que el bacilo de Koch no se tiñe siempre por el Gram. Observación con la que estoy absolutamente de acuerdo, por haber tenido muchas oca- siones de observarlo. Por consiguiente, existen bacilos' de Koch que toman el Gram; pero hay otros que no le toman. Pero no es esto sólo.' A!Jn con el método clásico de Ziehl- Neelsen el bacilo de Koch no se presenta siempre con. la misma coloración. Cierto que, generalmente, aparece teñido en rojo; pero en ocasiones, quizá porque la acción del ácido nítrico' o REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 139 sulfúrico, seguida de la decoloración al alcohol, ha sido dema- siado enérgica, o porque la .tinción por el azul de metileno se ha prolongado en exceso, el bacilo tuberculígeno aparece en rojo pálido y hasta en rojo azulado. Es más, todavía; estoy conven- cido de que aun en las buenas preparaciones no todos los obser- vadores aprecian la coloración de igual manera. No una vez, sino muchas, al presentar a mis alumnos preparaciones de bacilos de' Koch, que creí irreprochablemente teñidos, me ha sorpren- dido el detalle de que, mientras a unos les -parecía que tales ba- cilos estaban teñidos en rojo, a' otros se les figuraba que su colo- ración era rojoazulada. En fin, ¿por qué no decirlo? también yo he tenido mis dudas en algunos casos, sobre todo examinando preparaciones de esputos en que los bacilos de Koch eran extre- madamente raros y la decóloración o recolo ración no había sido bien hecha. 'Es verdad que en tales circunstancias se acostumbra a repetir la preparación, practicando el método de Ziehl-Neelsen, sin doble coloración por el azul de metileno; mas, operando así, se corre el riesgo de no encontrar los bacilos, ya que, como quedan teñidos en rojo, resaltan escasamente sobre el fondo rosa de la .preparación. Insisto, pues, en mi afirmación. No es cosa fácil distinguir el bacilo de Koch, ni .aun en-las preparaciones microscópicas te- ñidas por el métcdo de Ziehl-Neelsen. Ahora bien: ¿son preferibles al método de Ziehl-Neelsen los métodos de Gabbet, Hermann, Kühne, Frankol, Spengler, . Much, Fontes o Biot? , a ' .' Voy contestar a esta pregunta con el resultado de mis in- vestigaciones. He ensayado todos estos métodos. Conozco bien su técnica y sus' resultados, con excepción, quizá, del método , de Spengler, que no he' experimentado lo suficiente, y puedo afirmar que, en efecto, hay un método preferible al de Ziehl- Neelsen : es el método de Biot (1). A igual conclusión han llegado, sin que yo tuviese noticias de sus trabajos, F. Arloing y R. Biot (2). Voy, pues', a describir el método de coloración del bacilo de Koch por el Ziehl-formol o método de C. Biot, y las modificacio- nes que he introducid? en su técnica, según se utilice en la in- (1) C, "Bioí. Nouvelle methode de coloration in/ensille del Bacillus de l(OCh.' e, R. As- soc, des anatomistes. Congreso de Lyon, ps, 234-237 (l90i) . . (2) Lvon médicale, t. CXXI, tI,O 50,14 de diciembre de 1913,ps,l,021 ysiguient,es.- Presse médicale , n.» 103,20 de diciembre de 1913 y n.« 3,10 de enero de 1914. 140 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA vestigación del bacilo tuberculígeno en los froitis (única aplicación hecha hasta el día, al menos que yo sepa) o en los cortes. IN,VESTIGAClóN DEL BACILO DE KOCH EN LOS FROTTIS. - Obtenido el frotiis, bien extendiendo el líquido orgánico sospe- choso, o la emulsión del tejido patológico o, en fin, frotando el porta o el cubreobjetos con el trozo de órgano a examinar, y procurando siempre que dicho [rotiis sea de una delgadez extre- ma, se fija, por el procedimiento clásico (tres pases por la llama). En seguida se practica el método de Ziehl-Neelsen en la forma de todos conocida, pero con esta diferencia: después de la deco- loración por el alcohol absoluto se lava al agua, y se hace ac- tuar el formol puro durante cuatro o cinco minutos. Tal es, en síntesis, el método de C. Biot. Voy, sin embargo, a exponerlo más detalladamente para mayor claridad. MÉTODO ORIGINAL DE C. BlOT. - 1.0 Tinción por la fuchina de Ziehl (fuchina, 1 gramo; ácido fénic~, 5 gramos; alcohol absoluto, 10 cm." ; agua destilada 100 cm"), en caliente hasta la emisión de vapores, y repitiendo tres veces esta operación. 2.° Lavado al agua (1). 3.0 Decoloración por el ácido nítrico al 1/4 (ácido nítrico puro, una parte; agua destilada, tres partes), durante medio a un minuto. 4.° 'Lavado al agua. 5.° Decoloración por el alcohol absoluto, hasta que la pre- . paración adquiera un tinte rosa, casi imperceptible, lo que se logra, según los casos, en uno a cinco minutos (2). 6.° Lavado al agua. 7.° Lavado al formol puro (solución acuosa al 40 por 100) durante cuatro o cinco minutos. 8.° Lavado al agua. 9.° Secado y examinado a inmersión. Operando así se obtiene el siguiente resultado, según la des- cripción de F. Arloing y R. Biot, que voy a exponer por consi- derarla la más completa. El bacilo pe Koch aparece en violeta negro sobre el fondo claro, no recolorado de la preparación. Los bacilos granulosos presentan dos clases, de granulaciones teñidas con desigual intensidad. El protoplasma 'de ciertos 'baci- (1) F. Arloing y R. Biot, decoloran en ácido nítrico al 1/4 sin lavado previo al agua. Ignoro qué ventajas podrán encontrar en operar así. Yo no he obtenido mejores resul- tados. (2) F. Arloing y R. Biot aconsejan decolorar lo más pqsible. Yo demostraré. que es ésta una práctica poco conveniente. REVISTA VETERINARIA DE 'ESPAÑA 141 los parece condensado hacia la periferia, como si fuera una vaina que encerrara granulaciones. Otros bacilos no poseen protoplasma intergranular y se asemejan a verdaderas cadenas de granos, separados por espacios' claros (1). Algunas veces se denuncian granulaciones protoplasmáticas polares más intensamente te- ñidas. Las granulaciones (gránulos de Ferrán-Much, Splitter, deSpengler) se perciben admirablemente mucho mejor que con el Ziehl-Neelsen. No obstante considerar esta descripción como la más com- pleta de las dadas hasta el día, vOY' a hacer dos observaciones: l.a No es cierto que en todos los casos quede sin recolorar el fondo de la preparación, pues cuando la fuchina actúa el tiem- po. necesario y la decoloración por el ácido nítrico y el alcohol no es demasiado intensa, el fondo de la. preparación es violeta, les elementos celulares y, sobre todo, sus núcleos, que antes de la acción del formol estaban teñidos en rosa, adquieren la colo- ración violeta (2).' 2.a P~ecisamente porque el formoi recolara, no sólo el ba- cilo de Koch, sino también todo elemento celular que fué teñido por la fuchina, no es exacto, como parece desprenderse de la des- cripción de F. Arloing y R. Biot, que queden sin teñir los demás microbios que pueden acompañar al de la tuberculosis. Al me- nos yo siempre he 'logrado teñirlos en violeta muy claro o en rojo, según la intensidad de la decoloración, lo que me ha evi- tado una doble tinción. Por lo demás, el contraste entre la coloración del bacilo de Koch y cualquier otro bacilo que pueda .acompañarle es tal, que no hay posibilidad de confundirlos. Vista una preparación obtenida con el método de C. Biot, no se comprende como este método no se ha vulgarizado. Pero aun con todas estas ventajas el método de Biot es susceptible, en mi sentir, de modificaciones importantes. Yo he substituido, con ventaja, el ácido nítrico 'al 1/4 por el alcohol clorhídrico (3) (ácido clorhídrico de 23° Beaumé, 1 cm." ; aleo- (1) Es esto un aspecto que yo había -ya observado en algunos bacilos de tipo bo- vino, y que interpreté de i¡:ual modo que/F. Arloing y R. Biot. El aspecto de estos bacilos es el de estreptococos, con cuatro o cinco esferas, intensamente teñidas en violeta-negro- (2), Precisamente, y fundado en esta, al parecer, rara propiedad del formol, he con- seguido un método de tinción, aplicable en Histologia y Anatomia patológica, del que daré detalle en un próximo artículo. .' (3) Acostumbraba yo, desde hace tiempo, a utilizar el decolorante de Ebner, en vez del ácido nítrico al '/. , en ,el método de Ziehl-Neelsen clásico, siguiendo las indica- ciones de Sahli. . 144 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Detallaré sintéticamente la técnica reseñada para su más fácil comprensión. MÉTODO ACONSEJABLE PARA LA I VESTIGACIÓN DEL BACILO DE KOCH EN LOS CORTES. 1.0 Tinción con la fuchina de Ziehl, - en caliente, durante' quince a veinte minutos, como mínimo. Se colocarárí. los cortes (1) en un pocillo de porcelana que contenga el colorante, cuya concentración en ácido fénico no sea superior a un 2'5 por 100, y se someterán a la acción del calor hasta que la fuchina empiece a emitir vapores, dejándola después enfriar lentamente. 2.° Lavado en agua abundante. 3.° Decoloración en alcohol clorhídrico durante cinco o diez minutos. 4.° . Lavado al agua. 7.° Tinción por el' picroíndigocarmín, de Cajal, por medio a un minuto. 8.° Lavado al agua, diferenciando o no previamente con agua acética. 9.° Alcohol de 95°, uno a tres minutos. 10. Alcohol absoluto, uno a tres' minutos. 11. Xilol fenicado (Xilol, 100 cm.": ácido fénico fundido, 25 gramos). 12. Montaje en bálsamo del Canadá. Los núcleos aparecen teñidos en rojoviolado; los protoplas- mas en rosa o verde; el núcleo y las granulaciones de las células cebadas de Ehrlich en violeta obscuro, casi negro; los haces conjuntivos toman un hermoso tinte azul; las fibras musculares se coloran en verde; la materia caseosa destaca en verde amari- llento, y, en fin, el bacilo de Koch resalta admirablemente en violeta muy obscuro, casi negro. En una palabra; el aspecto de las preparaciones es el que se logra con el método tricrómico de Caja\. Todavía es posible poner de manifiesto las fibras elásticas. Para lograrlo, después de pasar los cortes por el formol, y bien lavados en agua, se tiñen durante seis a ocho horas por la solu- ción de orceína (orceína, 0'50 gramos; alcohol de 95°, 45 cm.s : ácido nítrico puro, 20. gotas; agua destilada, 20 cm."), diferen- ciando luego por el alcohol clorhídrico, y, en fin, tiñendo con el (1) No he ensayado este procedimiento sino con cortes obtenidos por congelación o los procedentes de inclusiones en celoidina. Creo, sin embargo, que podría operarse igualmente con los obtenidos por inclusión en parafina. REVISTA VETERINARIA DE' ESPAÑA ·145 picroíndigocarrnln, etc. El aspecto de las preparaciones es el ya descrito, con la sola diferencia de aparecer las fibras teñidas .en rojomoreno., Debería terminar aquí.. pero entiendo que jamás se peca por exceso de detalles en la exposición de trabajos de laboratorio; considero un deber de conciencia advertir que los métodos re- señados pueden fratasar alguna vez, como fracasan los demás -métodos que parecen suficientemente conocidos. Sería, pues, conveniente señalar las que estimo únicas causas de posibles fra- casos para poder operar siempre con seguridad. No creo yo - y en esto me aparto de la opinión corriente ~ que sea cuestión esencial, la preparación de la fuchina de Ziehl. Casi todos los autores aconsejan que se prepare del modo si- guiente: Disolver en el mortero, y agitando .lentamente, 1 gramo de fuchina básica en 10 cm." de alcohol absoluto; añadir 5 cm." de ácido fénico fundido, sin dejar de agitar; verter toda esta so- lución en un frasco perfectamente límpio ; lavar el mortero con pequeñas cantidades de agua destilada, que, teñida por la por- ción de colorante que quedó en el' mortero, se irá agregando a la solución fenolalcohólica que hay en el frasco; completar hasta 100 cm." de agua destilada, que habrá servido para lavar el mortero; dejar reposar veinticuatro horas, y filtrar. Yo no procedo en esta forma, y no tengo -por qué arrepentirme. Mi procedimiento es éste : disuelvo en 'el mortero la fucsina básica en alcohol de 95° en la proporción de 1 gramo de la pri- mera, por 10 cm." del 'segundo; vierto esta solución en un frasco perfectamente limpio; aprovecho la parte de 'colorante que quedó en 'el mortero, vertiendo en éste 1 cm." de alcohol de 95° por cada grano de fucsina utilizada en la solución anterior, que agrego, claro está, a la solución alcohólica obtenida; añado 'todavía a esta solució~ una pequeña cantidad de _fucsina básica, que por el momento se precipita, pero que con el tiempo llega a di- solverse. Así tengo siempre preparada una solución alcohólica saturada de fucsina. Para preparar la fucsina de Ziehl no tengo que hacer otra cosa que disolver 10 cm." de la solución madre en ~O cm." de agua fenicada al 2'5 ó 5 por 100 (preparada en ca- liente), agitar la mezcla y filtrar. El único detalle que creo de importancia es el de disolver el ácido fénico en caliente (y esto no se hace al preparar la fucsi- na por el método clásico), porque si se hace en frío no se ob- tiene una buena solución, sino mas bien una suspensión grosera, 146 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA corno lo indica la turbidez del líquido. Por lo demás, yo he ob- tenido muy buenos resultados preparando una solución alco- hólica de fucsina, sin más que dejar disolver en cualquier can. tídad de alcohol de 95°, no. importa qué cantidad de fucsina (a condición de obtener una solución saturada), por unos cuantos . días, utilizando esta solución madre para preparar' en todo mo- mento la fuchina fenicada. . En cambio, estoy convencido de 'que es absolutamente pre- ciso desterrar la costumbre de filtrar la fuchina de Ziehl siempre, que se utiliza, sobre todo si se maneja con frecuencia. Téngase en cuenta que tanto la fucsina como el ácido fénico son cuerpos de moléculas grandes, y que sus soluciones se empobrecen de tales substancias si se abusa de la filtración. Y, en fin, es necesario desechar toda fuchina que ha servido para teñir cortes, no sólo porque el calor la altera casi siempre, sino porque al estar expuesta al aire por algún tiempo se ad- hiere a las agujas y a los cortes, que son, por tal motivo, difí- ciles de manejar. Santiago I.O de febrero de I9I4 .' . Sobre los efectos de la morfina POR F AUSTINO ABASCAL Veterinario en Tomelloso La ponderación exagerada que de los efectos de la morfina se ha hecho en estos últimos tiempos, ha conducido al abuso que de dicho alcaloide /se hace hoy todavía en' Medicina veteri- naria, prescribiéndole a grandes dosis en todas aquellas afec- ciones que vienen acompañadas del síntoma dolor, principal- mente en las de los órganos contenidos en el abdomen, sin tener en cuenta muchas veces sus contraindicaciones, y que por otra parte sus efectos soporíferos no, son todo lo que se ha dicho, según multitud de observaciones que a diario se recogen en la clínica. . Ya sabemos, por los diversos. Tratados de Terapéutica y Far- macología, que todas las drogas, cuyos efectos son debidos a uno o varios alcaloides, así como también estos mismos princi- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 147 pi os activos" producen sus efectos en dos períodos; uno de ex- citación general" más o menos adecuada,' según las condiciones del individuo y otro dé depresión o comatoso. Por lo que al opio respecta, se hace notar por reputadísimos autores, que ese periodo de excitación es muy ostensible y dura- dero, notándose en los animales que se hallan bajo su influencia cierto estado de intranquilidad, acompañada ge excitación ce- rebral. Esto no obstante, somos muchos los que haciendo caso omiso de las sabias observaciones de esas eminencias científicas y copiandoIo que vemos en 1;Medicina humana, hemos empleado la morfina, a la que, como es sabido, se asignan los mismos efec- tos que a la droga de que procede, en las dosis medias recomen- dadas por casi todos los .autores, persuadidos de que obtendría- mos los efectos soporlferos deseados. El resultado no se ha hecho esperar. Repetidas veces; lo mis- mo" en mi práctica profesional que en la de otros compañeros, a quienes conoeptúo .muy ilustrados, he tenido ocasión de obser- var, que lejos de producir la hipnosis deseada, el susodicho me- dicamento ha producido una violenta excitación análoga al cuadro sintornatológico de la congestión cerebral, que ha durado algunas horas, llegando a producir, en ocasiones, la muerte del animal. Citaré a este propósito algunos casos Mula de 10 años, 1'44 metros de alzada, temperamento sanguíneo y buen estado de carnes. Padecía una cojera de la región coxofemoral, que fué tratada por inyecciones subcutáneas de la solución siguiente : Sulfato de atropina : . 25 centigramos Cloruro mórfico : ' . 1 gramo Agua destilada . 50 Practicada la primera inyección de 10 gramos de esta: solu- ción" el animal fué atacado, pocos minutos después, de una gran excitación, acompañada de inyección de la conjuntiva; dilata- ción pupi.\ar, perturbació.nde las funciones vesical y acústica, aceleración de los movimientos respiratorio y cardíaco, pleni- tud de los vasos de la cabeza, ligera sudoración, relinchos frecuen- tes, extremada inquietud y tendencia del animal a marchar hacia. adelante, tratando de vencer cuantos obstáculos se opo- nían a su paso. Estos síntomas duraron solamente dos horas, al cabo de las cuales el animal quedó normalizado por sí solo. 48 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Al día siguiente y sucesivos siguió repitiéndose la inyección, disminuyendo una cuarta parte la dosis, hasta hacer desaparecer la cojera, sin que el animal volviese a experimentar, por la ac- ción' del medicamento, la más leve alteración, 2,° ,caso. Burro de 4 años, 1'34 metros de alzada, tempe- ramento sanguíneo, en buen estado de carnes. Sufría cojera de la región escápulohumeral. Sometido al mismo tratamiento, la primera inyección fué practicada con 5 gramos de la solución citada en el caso ante- rior, notándose los mismos síntomas, aunque menos acentuados. Los días sucesivos, hasta la desaparición de la cojera, sólo le fueron inyectados 4 gramos, sin producir accidente alguno, 3.er caso. Mula de 5 años, 1'45 metros de alzada, tempe ramento sanguíneo y mal nutrida. Padecía una indigestión estomacal con fuertes cólicos. Dos horas después de haberle administrado un brebaje, com- puesto de medio cuartillo de aguardiente, mezclado a un litro de una infusión aromática, le fueron inyectados 40 centigramos de clorhidrato de morfina, disuelto en 20 gramos de agua destilada. A los pocos momentos el animal fué presa de una gran ex- citación general, que duró cerca de cuatro horas, siendo nece- saria la intervención de algunos ayudantes para sujetarle. 4.° caso. Mula de 6 años, 1'42 metros de alzada tempera- , mento sanguíneonervioso, en buen estado de carnes y atacada también de indigestión estomacal. Inyección de 5 centigramos de clorhidrato de pilocarpina. Dos horas después, ante la persistencia de los cólicos, se le inyectaron 35 centigrarnos de cloruro mórfico. A los cinco minutos de practicada la inyección, el animal presentaba el mismo cuadro sintomatológico, aunque mucho más acentuado que el descripto en el primer caso, muriendo dos horas después, presa de terrible agitación. En la autopsia no se halló lesión alguna en el' 'aparato di- gestivo. El, estómago' estaba vacío, así como las dos últimas por- ciones del intestino grueso. Sólo el intestino delgado y la' porción del grueso correspondiente al ciego contenían bastante excre- mento. Por lo demás, las vísceras presentaban su' situación y' ca- racteres normales. No así la región craneana y órganos más próximos, cuyos tejidos estaban fuertemente hiperherniados. • 1 -REVISTA VETERINARIA DE ES'PAÑA 149 Las meninges eran también asiento de intensa congestión. La masa encefálica principalmente el cerebro, hallábase sembrada de numerosos puntos rojoobscuros y de focos hemo- rrágicos. En una palabra : el animal presentaba las mismas Iesiones .que caracterizan la congestión cerebral. .5.0 caso. Mula de 5 años, 1.'48 metros de alzada, Tempera- mento sanguíneo y en estado pletórico. Sufría una cojera de la región' ooxof'ernoral, según pudo comprobarse por las inyecciones de cocaína. Ptescripto el mismo tratamiento indicarlo en los dos prime- ros casos, .sóln lefueron inyectados el primer día 5 gramos' de la mencionada solución, aumentandQ' gradual y sucesivamente .Ia dosis hasta llegar a' 10 gramos.vsín producir accidente alguno. Terminada esta preparación, y como la mula, siguiese cojean- do, mandóse por otra igual. . De esta segunda solución, que no pudo der despachada por el farmacéutico, 'sólo se le iayectaron ,9' gramos ante el' temor de que' no' estuviese. bien preparada. Cincominu1'os después la mul'apl'esentaba los mismos 'sín- tomas, aunque menos acentuados que en el caso anterior. Cuantos esfuerzos se hicieron para administrarle un antí- . - doto fueron inútiles ante -Ia violenta excltación del animal. , 'Esto .no obstante, empezó a tranquilizarse a las cuatro ho- ras de practicad_a la' inyección, desapareciendo totalmente los síntomas a las doce horas. • Más tarde pudo comprobarse • I que la disolución , contenía toda la cantidad de principio .activo demandada, err la mitad. de agua. , He aquí, errtre los muchos observados, algunos de los casos más notables que he tenido ocasión de recoger en la' práctica. Ahora bien : ¿puege haber influído la' atropina en la deter- minaoión de estos accidentes? Sabido es, y en ello están conformes la mayoría de los auto- res, que los efectos de este medicamento guardan cierta analo- gía con los .acciderites expuestos. Mas como se han presentado, con.más o menos intensidad, en los casos en que la morfina ha sido empleada aisladamente, cabe suponer que ésta ha sido la causa principal de los trastornos mencionados, si bien puede ha- ber contribuido a acentuarlos la excitación y demás efectos producidos por la 'atropina, toda vez que como hemos visto por las anteriores observaciones, en los casos en que ambos princi- 150 REVisTA VETERINARIA DE ESPAÑA pios medicamentosos han sido asociados, la cantidad de cloruro mórfico era menor que en aquellos otros .en que se ha usado aisladamente. Claro está que estas dosis, y aun mayores" suelen ser sopor- tadas fácilmente por ciertos individuos, que sin estar habituados al uso del alcaloide que nos ocupa, manifiestan para él una mar- cada tolerancia, como lo prueba el hecho de haber inyectado en una mula, de 'mediana alzada, 50 centigramos de una vez y otros 50 a la media hora, sin que haya sobrevenido al más ligero accidente ; pero estos hechos que, tomados como base por al- gunos, entre los cuales me incluyo, han dado lugar a lamenta- bles accidentes, no pueden servirnos de norma. Las consecuencias que de ello obtendríamos nos alejarían cada vez más de la realidad. El medicamento en cuestión llena indicaciones preciosas que pueden sernas muy útiles aprovechándolas con oportunidad; pero sin pretender jamás que mi humilde opinión, que nada ha ' de valer por ser mía, prevalezca, creo que tratándose' de ani- males de temperamento sanguíneo o nervioso, basta una dosis media de 20 centigramos para obtener el resultado que se desea. En ésta, y aun en menor proporción, la usamos con bastante frecuencia y no estamos arrepentidos: Cuando se trata de animales linfáticos no hay inconveniente alguno en propinar dosis mayores; pero esto no obstante, ya se trate de unos o de otros, no me cansaré de repetir que siempre que tengamos necesidad de, emplear el susodicho medicamento debemos manejarlo con prudencia. REVIST'A VETERINARIA DE ESPAÑA 151 TRABAJOS TRADUCIDOS Enfermedad maculosa de los équidos (1) (Morltus maculosus equorurrr) POR LOS DOCTORESF. HUTYRA y J. MAREK Catedráticos de la Esc~ela Superior de Veterinaria de Budapest SINONIMIA: Anasarca, fiebre petequial, fiebre maculosa, tifus equino, púrpura hemorrá- gica (esp.); Anásarca (port.) ; iiphus equorum, purpura haemorrhagica (lat.); Blutjíec- kenkranheit der Pferde, Peiecnialfieber, Fleckenfieber, Pferdetyphus (al.); Anasarque essent ielle ou idiopalhique (fran.); Petechial [ever, "Acul ñaemorrhagie-anasarcous 10- xaemia (ing.); Febbre pelechiale, morbo maculoso (ita!.) .La enfermedad maculosa es un proceso agudo no contagioso del caballo, ' debido, probablemente, a una intoxicación bacteriana séptica y caracteri- zado, principalmente, por grandes.fumefacciones edematosas del tejido con- juntivo subcutáneo y por hemorragias del mismo, de las mucosas y de los órganos internos. HISTORIA'.- i\ntiguamente la1:enfermedad se incluyó en el grupo de las fiebres pútridas o de las. enfermedades tificas (tifus equino) y se atribuyó a una descomposición primitiva de la sangre. Más tarde se consideró ya corno una forma del carbunco esencial (Roll), ya como un padecimiento emparen- tado con la escarlatina del hombre (Percivall, Zschokke). Hering (1841- 1850) demostró su naturaleza no contagiosa, y, al mismo tiempo, la separó . de otras enfermedades análogas, como padecimiento independiente (fiebre petequial). Recientemente se tiende a conceptuar la enfermedad como una intoxicación por toxinas bacterianas (Dieckerhoff, Lignieres y otros); pero es posible que se trate de un proceso anafiláctico. Las denominaciones de uso corriente (enfermeüad maculosa hemática, de Dieckerhoff, fiebre petequial, de Hering): tienen por fundamento un sín- toma irnportante,.: las hemorragias mucosas; la denominación de tifus equi- . no,. usada en otro tiempo, parece poco adecuada, por tratarse 'de una enfer- medad distinta de las tifoideas del hombre, sobre todo del tifus abdominal. PRESENTACIÓN.- La enfermedad se suele presentar esporádicamente, pero, a veces, en particular en los ganados castigados antes por la influenza pector~1 o por la 'papera, se presentan 'en 'poco tiempo numerosos casos. El padecimiento .es importante, porque mata con bastante frecuencia, por su curso generalmente largo y por la prolongada incapacidad para el trabajo que lleva consigo. Según javorsky, en Moscou, en los años 1892-1901, hubo 544 casos de a enfermedad; el tanto por ciento de morbosidad fué 0'3 a 0'8; (por término medio 0'42 por 100), de los équidos tratados. ETIOLOG - La enfermedad petequial, prescindiendo. de casos raros, ÍA. se desarrolla por lo regular de modo secundario, a consecuencia de otras (1) Capitulo de la trad\lcció'; española de la Palologia y Terapéuiira especiales de los animales domésticos, de los doctores Hutyra y Marek, en publicación. \ 152 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA enfermedades, en el curso de las cuales ha tenido lugar, en algún punto del cuerpo, una supuración o una necrosis. Tales enfermedades son, especial- mente, la papera, la pulmonía, la faringitis y la influenza pectoral, yen casos más raros, el muermo, el catarro de las vías respiratorias altas y del intes- tino, el empiema de los senos de la cabeza, las caries óseas, los exantemas cutáneos, las heridas, cualquiera que sea 'su causa, los abscesos y los focos gangrenosos del tejido conjuntivo subcutáneo o de órganos internos. Como todas estas enfermedades tienen relaciones etiológicas con microorganis- mos y la enfermedad maculosa se observa en ocasiones de modo enzoótico, , es probable que los microorganismos, directa o indirectamente, desempeñen un papel esencial en su producción; pero al mismo tiempo, el hecho de que la enfermedad no pase de los animales enfermos a los sanos, ni pueda trans- mitirse artíñcíalrnente de unos animales a otros, por inoculación de secre- ciones patológicas o de sangre (Haubner, Hering), ni por transfusión directa de sangre (Arloing), más bien indica el influjo indirecto de los gérmenes. La hemorragias y exudaciones serosas, características de la enfermedad, revelan que las paredes vasculares- enferman de modo grave, muy proba- blemente porque circula con la sangre una substancia química que ha dis- minuído la elasticidad y la resistencia normales de las paredes de los va- sos. Verdad es que también pueden ser efecto de un trastorno sanguíneo primitivo, a consecuencia del cual es deficiente la nutrición de las pare- des vasculares; además, el estado acuoso de la sangre facilita por sí solo la trasudación de su plasma; pero, de todos modos, la rápida y a veces muy súbita producción de las hemorragias y de las infiltraciones serosas, hace mucho más probable un influjo tóxico directó. Desde que se sabe que las bacterias patógenas producen 'substancias tóxicas, parece muy verosímil que intervenga uno de tales venenos en este proceso. Según Dieckerhoff, la supuesta toxina se origina con la colabora- ción de microorganismos, durante el curso de la enfermedad primitiva, en algún foco de necrosis o de supuración que se ha formado entre tanto. Esta hipótesis descansa, sobre todo, en el hecho de que la fiebre petequial suele suceder a enfermedades, durante cuya evolución se producen abscesos o focos necróticos que, desde su origen o más tarde, comunican con .el exte- rior, de modo que los microorganismos pueden. llegar a ellos fácilmente y producir venenos que luego son reabsorbidos. Cierto que la fiebre petequial, en casos raros, parece desarrollarse de modo independiente o a consecuencia de heridas recientes (castración), en animales hasta entonces sanos; pero aun en estos casos, no se pueden excluir con seguridad procesos necróti- cos locales. Por otra parte, no se debe olvidar la posibilidad de que la enfermedad se desarrolle de modo anoflláctico. Esta posibilidad la indica, por lo menos, el resultado, de un experimento de Marek: inyectó subcutáneamente varias veces consecutivas un extracto estreptocócico a un caballo; al cabo de un mes lo volvió a inyectar y siete días después, observó el desarrollo de una enfermedad maculosa típica de terminación mortal. Según las investigaciones de Lignieres (1895-1898), en los órganos inter- nos y en la sangre de los animales fallecidos, hay, por lo regular, junto a otras bacterias, estreptococos; las más veces el pyógenes y, menos a menudo, el de la papera. Existe, además, con bastante frecuencia, el bac. equi- " .REVISTA VETERINARIA DE ESPARA 153 septicus (en veintiséis casos hallóse nueve veces), y esta circunstancia y el he- cho de que en la Argentina, donde la influenza evoluciona las más veces de 'modo muy. agudo, sin inflamación de los órganos torácicos, más tarde se observe muy. a menudo la fiebre petequial, como enfermedad consecutiva (Theiler hizo en el Transvaal observaciones análogas), indican que ambas en- fermedades están en íntima relación, es decir, que los síntomas graves son producidos por los estreptococos o por sus toxinas, Lignieres, a pesar de haber inyectado en las venas de los équidos hasta .s,000 cm." de . cultivo de estreptococos y de exponer luego los animales a una lluvia fría" no legró producir una sola vez la enfermedad en la forma característica', Pero vió demostrado el papel: de' los estreptococos en las ob- servaciones de Frasery, quien en 'dos caballos tratados con 'cultivos ml!Y virulentos (para obtener suero antiestreptocóclco) vió desarrollarse un cuadro sintomático idéntico al de la fiebre petequial. Drouin observó la en- fermedad en dos casos, después de la herida casual' de un tronco, venoso, al hacer la punción de abscesos ganglionares, y Pricolo después de la inyec- ción intravenosa de un cultivo de estreptococos, _ . Cadeac también considera la enfermedad petequial como una intoxica- cíón originada en animales, debilitados por otra enfermedad por toxinas vusodilutadoras producidas por distintas' bacterias, especialmente por cocos piógenos ,diverso'S, y de esta opinión es también Marxer, quien halló 'en , un caso estafilococos hernolítícos en la sangre, Mouilleron y Rossignol y también Cornier asignan el princi.pal papel a los estreptococos, principal- mente fundados' en los excelentes resultados del tratamiento con suero an- ti estreptocócico, pero no excluyen el papel de otros microorganismos; en cambio, Coquot considera la enfermedad como una pasteurelosis. Javorsky, por el contrario, sólo en 'siete casos, de ciento cuarenta Y ocho de .mal petequial,apres;ió un padecimiento previo (dos veces papera, cinco pleuropneurnonja). Wohlmuth cree también que la enfermedad' se' puede desarrollar de modo independiente, y .por esto distingue una forma idiopática y otra einiomátlca, siendo el sistema, vascular siempre, sobre todo la túnica interna de los capilares, el punto atacado por el supuesto veneno patógeno, Baruchello y Nori, y después también Perrucci, han' expuesto la idea, poco probable; de que la enfermedad petequial es una piroplasmosis, pues , en los glóbulos de la sangre de muchos caballos enfermos encontraron pro- tozoos parecidos a' piroplasmas ; pero los síntomas iniciales graves (fiebre alta» indican ya que no se ha tratado en estos casos del padecimiento de que hablamos, ' La' enfermedad se observa, de preferencia, en 'las cuadras mal ventiladas Sr con el suelo sucio; mas también la 'padecen caballos bien cuidados y bien alojados. Su frecuencia es mayor en la primavera y a principios del verano, .', La edad sólo parece -inñuir en el sentido de 'que los animales de menos de dos años -no suelen 'enfermar (Dieckerhoff) ; por lo demás, no seadvierte relación alguna. con el mantenimiento y el trabajo, ALTERACIONESANATÓMICAS, Son. características de la enfermedad: - las hemorragias en la piel y en las mucosas; así como también en el tejido conjuiüivo subcutáneo o submucoso, 'coexistentes con pronuncladas y volu- minosas ,.tumefacciones edematosas, que suelen ir seguidas de inflamación , y necrosis. ' ' En la superficie de sección 'de las tumefacciones edematosas, el tejido' conjuntivo subcutáneo forma una capa de varios centímetros de grosor; amarilla, gelatinosa, sembrada de hemorragias rojoobscuras, la cual, en algunos casos, contiene cavidades llenas de un líquido purulentopútrido o de restos de tejidos necrosados. 'La infiltración, gelatinosa invade también los' espacios. que 'hay entre' lbs músculos y. entre los hacecillos musculares, mientras la substancia' muscular misma, por efecto de la degeneración pa- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA renquirnatosa y adiposa de las fibras musculares, aparece 'friable y de color grismoreno pálido o de arcilla; es grasosa al tacto y contiene pequeñas hemorragias dispersas. En algunos puntos existen trocitos de músculo muer- tos y transformados en un detritus como arcilla, o rojomoreno sucios,por estar mezclados con sangre. En los tendones y vainas tendinosas, bajo el periostio y en las articulaciones, existen hemorragias y a veces hasta pueden. mortificarse los cartílagos articulares (Prevost). De las mucosas enferman, en primer lugar, generalmente las de la nariz, de la faringe y de la laringe; luego las del estómago y del 'intestino delgado y, menos a menudo, las de las vías respiratorias profundas, de las otras por- ciones del tubo digestivo y de los genitales. Además de la rubicundez y de la tumefacción- inflamatorias, existen, tanto en la mucosa misma como en el tejido conjuntivo submucoso (en el tubo intestinal, inclusa en la capa muscu- lar ,y bajo la serosa)" hemorragias, ya pequeñas, pimtiforrnes y lineales, ya mayores, alrededor' de las cuales el tejido conjuntivo laxo aparece siempre con más o menos infiltración gelatinosa. La mucosa que se halla por encima de las grandes extravasaciones, puede estar necrosada, o, después de des- prenderse las partes necrosadas amarillo claras, presentar úlceras irregula- . res, cubiertas con restos de tejidos sucios. Las úlceras en el intestino pueden penetrar hasta el peritoneo y hasta perforar la pared intestinal, produciendo consiguientemente peritonitis purulentas o pútridas. En la nariz, el proceso ulceroso destruye a veces el tabique nasal. Por lo regular se hallan también hemorragias en algunos órganos internos, en particular en los pulmones y en el bazo, y bajo las cápsulas hepática y renal. Los pulmones pueden contener focos hemorrágicos del tamaño de guisantes al, de puños, y su superficie de sección puede presentarse ati~ grada, por efecto de la aspiración de sangre en los bronquios. El, bazo está, en ocasiones, muy aumentado de volumen por' los derrames de sangre; también se han observado rupturas mayores o menores del bazo y herno- rragías internas. Son mucho más raras las hemorragias en el tejido con- juntivo retroperitoneal o en el perirrenal, en las vías respiratorias o en el tubo' digestivo. En algunos casos también se hallan extravasaciones de san- gre dentro del globo del ojo, en la médula ósea, en el miocardio y bajo el pericardio. Como causas inmediatas de 'la muerte se aprecian, las más veces, septi- cemias, piemia o pulmonía gangrenosa; mas rara vez asfixia. En fin, la necropsia puede ilustrar acerca de la patogenia del mal, por descubrir alte- raciones orgánicas antiguas. SÍNTOMAS.- La enfermedad suele comenzar por pequeñas hemorragias en forma de puntos y estrías en la mucosa nasal. Al propio tiempo los ani- males no suelen acusar malestar alguno; pero en otros casos disminuye un poco su apetito y presentan algo de atontamiento y laxitud. ' 'Gas.hemorragias en la mucosa nasal se hacen después más numerosas y se' fusionan entre sí las vecinas, originando hematomas voluminosos; entre tanto la mucosa trasuda un líquido seroso amarillento, que se seca formandó costras, primero amarillas, más tarde' morenosucias. En los casos graves, la mucosa que cubre las hemorragias se necrosa, y pronto aparecen úlceras, y el flujo nasal, hasta entonces escaso y mucoso, se hace más -abun- dante, de' color desagradable, se mezcla con restos necrosados, no rarajvez REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 155 también con sangre, y despide mal olor. Con frecuencia se hinchan, al mismo- tiempo, los párpados; exprimidos uno contra otro, rezuman por la hendi- dura palpebral un líquido rojizo y también sangre pura. Tanto en la con- juntiva ocular como en I~ palpebral se ven hemorragias en superficie (ex- FIG. l. - Enfertnedadmaculosa. Erupción urticariforme del comienzo de la enfermedad. 'Hinchazón edematosa del pecho y de la cara inferior del vientre cepcionalrnente se producen asinusrno necrosis de la conjuntiva, hemo- rragias en el interior del ojo (Rol!) y atrofia de los' nervios ópticos (Schin- del ka). El cuadro morboso puede recordar también el muermo agudo, pues en el tabique nasal aparecen manchas algo prominentes, que llegan a tener el tamaño de cañamones, rodeadas de un halo rojo, con el centro gris blan- quecino, acompañadas de infarto de los ganglios y de nódulos cu ~-., del tamaño de guisantes, ordenados en series (Frohner). ~~.VZ ;, Inmediatamente después de presentarse las petequias en ~cosa -1 nasal aparecen tumefacciones en la piel y en el tejido conjuntiva ;@i:utáneo. (,~ ('l. O\!-v c¡:. s En muchos. casos se desarrollan, distribuidos por todo el. cuerp #tmerosos habones, parecidos a los de la urticaria, que al cabo de algún iernpo d~;:): aparecen o confluyen hasta formar tumefacciones redondea 4, p~'Js~ C) del tamaño de duros (fig. 1; Kleinpaul ha observado al mi nempo <> . !v/~=1l3 ,,~"> 156 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA caída del pelo). Sin embargo, las más de las veces aparecenlzinchazones difusas, en particularen los miembros, cara anterior del pecho, bajo vientre, sobre iodo en el prepucio y en las ubres, y además en la cara ( fig. 2). Ad- FIG. 2. -.Enfermedad maculosa. Hinchazón de la extremidad inferoanterior de la cabeza y de la parte inferior del pecho quieren con frecuencia muy rápidamente grandes dimensiones, deformando los contornos de las partes correspondientes del cuerpo, las cuales quedan completamente desfiguradas. En casos graves las extremidades. adquieren un, grosor giganteséo, pues desde el borde de la corona hasta los codos o hasta la babilla, se hinchan hasta tener un grosor dos o tres veces mayor que el normal, pareciendo, por lo tanto, gruesas columnas, en las cuales .algunos surcos transversales indican vagamente las articulaciones. En la extremi- dad cefálica suelen hincharse primero las alas de la nariz y los labios, y como el edema invade también el dorso de la nariz y los carrillos.. la parte ante- rior de la cabeza es tan gruesa que su diámetro transversal es mayor que el de la parte superior; la cabeza, en cuya parte nasal el cabestro produce una huella profunda, semeja la de un hipopótamo (fig. 2). Es característico de las tumefacciones el que siempre haya límites precisos entre ellas y las REVISTA VETERINA'RIA DÉ ESPAÑA 157 partes sanas, y que, además, tengan gran consistencia y dureza, siendo di- fícil producir depresíones-en ellas. .l.. La piel que cubre las tumefacciones es tensa, y por su superficie rezuma, en algunos puntos, un líquido seroso, viscoso, amarillento, que más tarde FIG. 3. - Enfermedad maculosa. Necrosis incipiente del labio anterior tumefacto se seca en costras morenas. 'En los lados ó pliegues de flexión de las articula- ciones la piel presenta roturas que ponen al descubierto' el dermis rojo y hú- medo. En los puntos donde la tensión de la piel es mayor, sobre todo por en- cima de las eminencias óseas, en aquéllos en los que sufre con frecuencia presiones exteriores y excepcionalmente también en otras partes del cuerpo, por ejemplo, en el labio anterior (fig. 43) se pone insensible, fría y seca, en pun- tos' circunscriptos, y toma un color obscuro, hasta que, por último, trozos de piel, redondos, del tamaño de duros o mayores aún, rojornorenos y secos como pergamino, se desprenden y caen. La necrosis puede penetrar más profunda- mente y llegar hasta los músculos, el dorso de la nariz, y por debajo de las articulaciones carpianas y tarsíanas, hasta los huesos, formándose' úlceras de mal aspecto, de las que fluye sin cesar una secreción repugnante, fétida, 'purulentopútrida, mezclada con restos de tejido ganglionar. 158 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Con el aumento de la tumefacción de la mucosa y de las alas de la nariz la respiración se hace ruidosa, y, sobre todo en la inspiración, difícil. Las dificultades .respiratorias aumentan aun más cuando la hinchazón invade las mucosas faríngea y laríngea; en este caso se observan todos los sínto- mas de la disnea inspiratoria (mirada angustiosa, respiración sibilante o estridente, separación de los miembros, violenta distensión del tórax con hundimiento de los espacios intercostales) y, cuándo la' estenosls aumenta, tiene lugar la asfixia. La gran, hinchazón de la. parte anterior de la cabeza dificulta los movi- mientos del maxilar inferior, y, por lo tanto, la masticación; la infiltración de la mucosa faríngea y del tejido conjuntivo subyacente dificulta la deglu- ción. La hinchazón de las extremidades lleva consigo trastornos motores más o menos pronunciados. Al principio, y en los casos leves también después el trastorno funcional, se manifiesta simplemente por marcha rígida y difí- cil, y porque los animales no pueden echarse, o si se han echado 110 pueden levantarse ;, cuando las tumefacciones son grandes, permanecen inmóviles y no andan en modo alguno (los trastornos motores, en parte, pueden ser debidos también a una enfermedad de la musculatura). A consecuencia de la hinchazón del forro, el animal no puede sacar el pene, y la atina sale por una estrecha hendidura prepucial cuyos bordes escoria. La nuiricum de los pacientes, prescindiendo de los casos leves, es defi- ciente siempre, desde luego por las ya citadas dificultades de la masticación y de la deglución. El apetito persiste bastante tiempo, en los casos leves, hasta durante todo el curso de la enfermedad; la sensación de la sed está exaltada; sin embargo, en casos graves también se advierten trastornos del apetito a causa de las alteraciones de la mucosa gástrica. Los fenómenos de cólico que se presentan, ya en forma de accesos violentos, ya menos intensos, pero persistentes, indican a veces alteraciones profundas, en particular hemorragias e infiltración edematosa inflamatoria de las paredes del estó- mago y del intestino. En algunos casos aparecen de pronto manifestacio- nes de anemia pronunciada como signos de una hemorragia interna ocurrida en la cavidad abdominal ;' en otros la parálisis o la perforación del intestino causan rápidamente la muerte. Las deposiciones son expulsadas en cantidad moderada; su aspecto sanguinolento revela una hemorragia intestinal; su evacuación frecuente, recubiertas de una capa mucopurulenta, una in- flamación del recto; la diarrea profusa, una enteritis profunda. La orina, en casos graves, contiene albúmina y sangre. La temperatura del cuerpo, en los casos leves, permanece al nivel normal durante todo el curso de la enfermedad, o, a lo sumo, está elevada unas décimas: En cambio, en la necrosis y ulceración de la piel o de las mucosas, la fiebre, a consecuencia_ de la reabsorción de productos sépticos, alcanza un alto grado, y su marcha puede tomar el carácter de las fiebres sépticas. El comportamientó de la temperatura también varía en los casos en los cuales la enfermedad sigue inmediatamente a un proceso febril ya existente (fig. 4), o cuando. sobrevienen complicaciones durante su curso. La actividad cardíaca es algo acelerada, pero bastante fuerte, al principio; rnás .tarde se excita, y, por último, a consecuencia de los trastornos respira- torios de las alteraciones de la tensión producidas por las hemorragias y '. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 159 a causa de la piemia :¡: . "'o:'" ",. o septicerni a sobreve- .E:~ nidas, el ritmo del co- ~ PUlIf:il9 ~"CE razón se acelera y de- ~ .~-~~ bilita mucho y el pulso f-- :¡; ~:::¡'" ..... s::: ._ f-- .- '" casi no se pe.rcibe. s I~ .!!!EQ t-- 111 "'''' ;¡;:O t '" '" ptÓUiJp'IIJ.fi'llI11i'ltNÓOJ/ -o Según la estadística g:j ~5.o '5 E;'(ñ de Javorsky, que com- ",00: prende 148 casos, exis- ~. WjRIltI111f!S'.JilC /S7J1iJflJJ1¡par.p 1 aJt::C..l ""'" +' '" tieron hemorragias en ~ ++ti· +H-H++I+ '".. C::;'3 0.-" o: la mucosa nasal en to- 11 .~ Uo7!l{:W:V ~1pS?J.:f 1 1 """O" "'"", dos ellos, en la cavidad 11 ~ +ti t 1 1 ~2~ bucal en 58 y en la conjuntiva en 38 ; hin- 1--- gj 1 1 1 .. ,,- - "'- " "C:::..t: t: <>", chuzones edematosas en ::j 11 I ,,"'''' - el abdomen en 47'3 por 100 de los casos; en los oi . ~ifJjV]U)!lU.nj;; :§·i~ :;j '5 ~~ . miembros posteriores en ~ ~~ ~.~ 1...ct1 74'3 por 100 y en las :¡¡ cuatro extremidades en "'- '" (ñ"O CI) u ~ ~~~~ 45'5· por 100. El examen microscá- .. .., 0_eoc- 'w ca t: e .~ ~:§ 8 pico de la sangre nada característico descubre, ~ ;:j UiJ!1f,.."ad ,npS?+! ~:~~~ .- "O <..l :::s fuera de' una hiperleu- 111 "'cCl) ~ cocitosis que se advierte ~ 11 «'~~-o a veces. Según Smith - :.i 1 1 1 --(\lCü ~~~~- la cantidad de albumi- 1 • 1 noides y grasas de la ~ 11 0.-- .:= ~.o IV ::¡ 0.._-.__ ';i lJ,1D¡mll·1anpf sangre aumenta, y, en 11,iJUlU/OtliJ&¡o ... ~o ~ cambio, la de fibrirra ~ 1 11 ~2 ~ ~ de agua y de hierro -'~ ....... Q) ;,j 1 1 1 11 ~~ctIbJ] 1 disminuye. Mielke halló $..otl)C,.Jo en casos leves hiper- ~ 11 11 1 ~~~"-g t: ... t~ 11 'leucocitosis ligera, y en " 1 ~~~!·v,VJilpSun¡pllJ1PS' i1 E ._::l ro de [os eritrocitos. 'Ce~ ",O' ~ "'.o'" a. "C ..... ::: ",e ]~ª ilSSF.I.npliUl1/¡k1I1pf MODIFICACIONES E.~ ~ DEL CURSO.- El cua- ~ ~I'JJp y'1 U:J!1/»¡7á 11 ~E> 1 ,dro patológico descrito, aderñás de que puede '" o; 1 ~~ ~ .. 1 ii)C"t3 terminar en cada fase ,,~ I1 ~~~ D!JV:J77J 1 del desarrollo de la en- 'E~~ '";-.. + ~~'" ~.=.:::: fermedad, experimenta '¡ +'-<> -'" modificaciones esencia- ,- C\'S >"'l!., ~';:: les, ya por persistir to- B t¡ ~r ~,~ .; (/!71b'uIi.IVllá e, ea '-" ~, p.. davía la enfermedad '" "" '" '" '" ~, '" ..... .... '-" o::t="t::~ e, c~ ':) ,,¡ '" <:> '" 1i:;5 ;:¡ "" primitiva, que fué se- o.¡ § ~ .... g ~ ¡¡¡ 1:: <5 >;¡ ~ '" .... "".c guida de la presente, ~ ~ ~ ~ " c, J; :il? ~ ., ~ ~ tl.-~ o ot::~ &i s ., - ::::,= .~ z-, ya-y este casó" es el, "" '" , 16Q REVIST-AVETERINARIA DE ESPAÑA el más frecuente - por sobrevenir una complicación en él curso de la enfermedad maculosa. Una de las COMPLICACIONES frecuentes es la pulmonia, generalmente más LobuLiLLar que sigue. a las hemorragias intrapulmonares, .. o más rara vez a la aspiración de partes mortificadas de la mucosa, y que con frecuencia se hace gangrenosa. La respiración frecuente y difícil, particularmente cuando las vías .respiratorias altas no están muy estrechadas, acompañada de fiebre, hace sospechar la pulmonía, que generalmente confirma una dete- nida exploración de' los órganos torácicos. . Con igual frecuencia se desarrolla' una gastroenteritis profunda, no rara vez uLcerosa, que se traduce por síntomas de cólico y diarrea pútrida .. Por lo demás, en los casos de marcha funesta,. casi siempre cierran el cuadro patológico manifestaciones de piemia o septicemia, en cuyo des- arrollo, además de las causas mencionadas, contribuyen también de ordi- nario las lesíones producidas por el decúbito. Según Payrou,.la enfermedad macuLosa, observada por él a consecuencia de la papera¡ se presenta en una forma ioxémica (Linfática), producida por toxinas absorbidas en la .sangre, y en una forma septicémica, engendrada por una infección hernática estreptocócica. La primera se desarrolla en la segunda semana después del comienzo de la papera; entonces, con fiebre li- gera.se hinchan lentamente los miembros de abajo arriba y se producen peque- ñas petequias en la mucosa nasal. El curso es, a menudo, benigno. La se- gunda forma evoluciona de modo sobreagudo, con fiebre alta y petequias voluminosas, apareciendo .turnefacciones por todas partes, en particular en la cabeza y en las conjuntivas, y existiendo propensión a las necrosis pro- fundas. La enfermedad termina en ocho o diez días por la muerte. (Por la frecuencia de las formas intermedias, el deslinde de los dos tipos, en la hipó- tesis de que 'los haya, es a menudo difícil). CURSO.- El curso de la enfermedad maculosa difiere mucho en cada caso : desde los casos leves, en los cuales las petequias de la mucosa nasal y las tumefacciones .cutáneas ligeras desaparecen del todo en dos o tres días, hasta los casos graves, con gran desfiguración de los pacientes y ter- minación mortal por asfixia o septicemia, se observan las más variadas formas intermedias. En la sucésién de los fenómenos, acostumbran primero a presentarse los de la mucosa nasal, que casi nunca faltan; siguen las hin- chazones cutáneas uno o dos días después, y, más tarde sobrevienen las le- siones faríngeas; en cambio, los fenómenos intestinales aparecen de or di- nario en períodos avanzados. Sin embargo, hay casos raros, en los cuales los edemas de la piel preceden a las petequias de la nariz, o en los que se presentan desde un principio cólicos inteosos. La evolución y el curso de la enfermedad dependen esencialmente de la Localización y de la rapidez del desarrollo de las hemorragias y de las hincha- "zones edematosas: Los casos graves, en. los cuales' las alteraciones están exclu- sivamente limitadas a la mucosa nasal, a la piel y al tejido conjuntivo subcu- táneo, también pueden terminar por la curación completa, incluso cuando la piel está necrosada en gran extensión; en cambio, los casos con lesiones en órganos internos, tanto hemorragias como flegmasías, son de curso muy desfavorable,. las más veces mortal. En los 'casos de curso benigno las tumefacciones desaparecen, ya rápida, ya lentamente ; sin embargo, muchas veces la mejoría es pasajera, pues REVISTA' VETERINARIA DE ES~AÑA 161 más tarde sobreviene un empeoramiento y la enfermedad, con tales alter- nativas, dura varias semanas, hasta que finalmente tiene lugar la, curación. La duración media ..de íoscasos benignos es, aproximadamente, de quince dias; pero excepcionalmente puede llegar a ser de seis a ocho semanas .. Sobre todo en -Ios casos en los que se han mortificado grandes trozos de piel, los defectos pueden necesitar .varios meses para la curación definitiva, y entonces ésta puede no ser completa, por quedar en el sitio de las úlceras -cicatrices que se retraen mucho, dificultan los movimientos de los miembros y disminuyen la capacidad del caballo para el trabajo.' La duración de los cdsos de marcha mortal, también varia a veces; las tumefacciones' se desarrollan con tal rapidez y con tanta extensión, que la muerte tiene lugar del tercero al quinto días. (Dernbach vió morir un caballo al cabo de siete horas de enfermedad, por una hemorragia en las inrnedia- , ciones del bulbo). Las complicaciones (pulmonía gangrenosa, enteritis, pie- mia, septicemia) sólo suelen desarrollarse, por 10 general, cuando las tume- facciones han alcanzado alto grado y han producido importantes trastor- nos' funcionales y procesos necróticos : pero, generalmente" transcurren hasta entonces una, o dos semanas. Así que se presenta una de las compli- caciones mencionadas, la terminación mortal sobreviene siempre algunos días después. DIAGNÓSTICO. El conocimiento de la enfermedad sólo suele tropezar - con dificultades cuando se acompaña de fiebre desde un principio o cuando las hinchazones edematosas y hemorragias aparecen en el curso, de un pro- ceso febril precursor'. Las infiltraciones edematosas pueden producirse, tanto por causas locales (flemones, linjangitis), como en enfermedades in, fecciosas generales (carbunco, edema maligno); sin embargo, por 10 vago de sus límites y por lo pronunciado de sus manifestaciones inflamatorias, pueden distinguirse de las tumefacciones de la enfermedad maculosa .. Estas. están de ordinario limitadas claramente, suelen desarrollarse de modo simétrico en ambas mitades del cuerpo y, cosa capital, con petequias en la mucosa: nasal, 'simultánea o sucesivamente. En el período inicial de la enfermedad hay que pensar en la urticaria, que a veces también se mani- fiesta por tumefacciones cutáneas voluminosas, claramente circunscriptas: pero en ella faltan las petequias en la mucosa nasal, y el exantema desaparece del todo en breve tiempo. El muermo agudo puede semejar la enfermedad maculosa, en cierto modo, cuando la mucosa y las alas de la nariz, los miem- bros y el 'bajo vientre se hinchan con rapidez; pero en el muermo no se ha- llan petequias en la mucosa nasal, sino granulaciones y úlceras; los ganglios linfáticos guturales están abultados y, además, en tales .casos, acostumbran a desarrollarse nódulos, en ,la piel, en éstos úlceras, y en fin, cordones linfáticos moniliformes. Por lo demás, no hay que olvidar que la enfermedad maculosa también puede asociarse al muermo, lo, cual debe sospecharse sobre todo cuando existe un flujo nasal grisamarillento, mucosoviscoso. PRONÓSTICO.- Por lo variado del curso de la enfermedad es muy incierto" y por esto debe hacerse con prudencia. Cierto que con un trata- miento adecuado suelen curar, por término' medio, 40 a 50 por 100 (según javorsky 60 a 65 por 100) de los pacientes, pero las cifras oscilan entre lí- mites amplios. Cuanto más lentamente y en menor número se desarrollan las hemorragias e hinchazones, tanto más benigno es el pronóstico; en cam- 162 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA bio su extensión y aumento rápidos tienen mala significación. Sin embargo, hay casos con fenómenos muy graves en los cuales los animales, al cabo de cierto tiempo, mejoran rápidamente, y con un tratamiento adecuado curan, sobre todo cuando se han evitado las complicaciones peligrosas. Hay esperanzas de curación mientras los pacientes están apiréticos o tienen, a lo sumo, una fiebre ligera y se alimentan medianamente; n cambio la fiebre alta siempre hace crítica la situación, porque indica tina infección séptica o una inflamación de órganos internos. Son, además, de significación funesta: la cianosis pronunciada o el tinte amarillo de las mucosas, una gran proporción de sangre o de albúmina en la orina, el decúbito persistente, los latidos cardíacos frecuentes y débiles y la rápida desaparición de las tumefacciones, síntoma que parece favorable y que las más veces indica que, bajo el influjo de la fiebre alta, se han destruído rápidamente los te- jidos o se han derramado grandes cantidades de sangre o de plasma san- guíneo en los órganos internos. Por último, al hacer el pronóstico, también hay que tener en cuenta las posibles enfermedades consecutivas, pues tienen una importancia decisiva, porque de las mismas dependen la duración del tratamiento y la incapacidad del animal para el trabajo. En la clínica de Budapest, de 353 équidos asistidos en los años 1887-1911, curaron 189, o sea 53'5 por 100; las cifras límites fueron, según los años, 20 y 95 por 100. - En el ejército prusiano enfermaron, desde 1895 hasta 1911,332 caballos, de los que curaron 249, o sea 75 por 100 (cifras límites 50 y 87 por 100). TRATAMIENTO.- El tratamiento sintomático ejerce un importante in- flujo en el curso ulterior de la enfermedad, sobre todo en el sentido de que a menudo aleja el peligro de la muerte por asfixia y evita o detiene las complicaciones peligrosas. Ante todo, hay que dar al paciente una alimentación adecuada yagua fresca suficiente. Al agua pueden agregarse ácido clorhídrico o sulfúrico . (8 a 10 gramos en un cubo) y, si hay fiebre, vino o alcohol (1/2 a 1 litro por cada cubo). Si hay dificultades 'para la masticación y la deglución, se les da pienso verde y harina o salvado remojados. Si los trastornos aumentan se procura conservar las fuerzas del enfermo, alirnentándolo artificialmente por el recto. Se aconseja tener los animales en aire puro y renovado; en ve- rano, al aire libre; cuando hace mal tiempo, en cuadras espaciosas. El ca- bestro puede comprimir los carrillos y dorso de la nariz hinchados, y por esto hay que quitarlo. Los abscesos, úlceras y heridas requieren un tratamiento quirúrgico anti- séptico. Contra la hinchazón intensa de la mucosa nasal se recomienda lavar prudentemente las cavidades nasales dos o tres veces diarias con un líquido antiséptico no irritante (ácido bórico del 3 al 4 por 100, solución de creolina o de Iisol al 2 ó 3 por 100,. solución de alumbre del 1/2 al 1 por 100). Las tumefacciones cutáneas son favorablemente influidas, en muchos casos, por fricciones repetidas, dos ó tres veces al día, con alcohol trementinado, pues con semejante tratamiento rara vez se produce gangrena cutánea, Con e mismo fin puede. emplearse también la solución alcanforada de Burow, recomendada calurosamente por Dieckerhoff (alcanfor 50, acetato de plo- mo 200, alumbre 100.;, una cucharada de las de sopa llena en 1litro' de agua) el agua de Goulard, la solución de alumbre o de acetato plúmbico al 5 por REVISTA VETERIN.1.RIA DE 'ESPAÑA 163 100, el alcohol alcanforado, etc. Evitar en absoluto las fricciones enérgicas, porque la producción de una flegmasía iría seguida 'de necrosis cutánea. Si, a pesar de todo; se gangrena la piel que cubre las tumefacciones, los defectos que' se producen, tanto por esto como después de caer los tejidos necrosados, deben tratarse con uno de los liquides mencionados, o mejor aún, por medio de polvos. Para esto son muy apropiados el 'polvo de carbón de madera con sublimado (polvo de .carbón mezclado con solución alcohó- lica de sublimado al 1 por 100 y luego desecada), el dermatol, el alumnol, el iodoformo, el tioformo, el tanoformo, etc.;' sin embargo, puede usarse también 'un linimento creolinado al 5 ó 7 por 100. En cambio, las tinturas (de mirra, de áloes) obran menos bien. Si se producen vegetaciones excesivas hay que moderarlas mediante la cauterización (con lápiz de nitrato de plata o con ácido nítrico fumante). Los decúbitos se tratan también de modo análogo. Contra la conjuntivitis úsanse insuflaciones de borato sódico; contra la gangrena conjuntival, solución al 2 por 100 de creolina. Los buenos resultados obtenidos en la pleuresía exudativa, hicieron ensayar a Marek, para evitar nuevas tumefacciones, la inyección intravenosa del clorato cálcico (después de quitar de 2 a 3 litros de sangre; inyecta en la yugular 2 litros de solución al 1 por 100 en agua fisiológica, repetida en caso necesario). Los resultados obtenidos animan a practicar nuevos ensayos. . Si hay peligro de asfixia, por la pronunciada estenosis de las vías res- piratorias altas, no hay que demorar la traqueotomía. La operación hasta puede practícarse antes de que sobrevenga el peligro de la asfixia,.sobre.todo cuando el, rápido desarrollo de las tumefacciones hace temer una estenosis nasal peligrosa. Cierto que ésta también se puede atenuar cosiendo el ala medial de la nariz al dorso de la misma, o, como propone ]ohne, introdu- ciendo tubos de hoja de lata en los hollares, pero estos procedimientos son poco recomendables, porque, tanto los hilos como, sobre todo, la hoja de lata, producen fácilmente necrosis de la piel y de la mucosa. . Para el tratamiento de la gastroenteritis, únicamente sirven los medica- mentos que pueden administrarse con el agua de bebida o lamiendo, pues hay que. tener en cuenta que, las más de las veces, está dificultada la deglu- ción, Un medicamento que' por una parte obra como antiséptico y por otra favorece la reabsorción de la serosidad derramada, por combinarse con los . albuminoides de la sangre (Jendrássik), lo constituyen los calomelanos (3 ó 4 gramos al día, divididos, en varias dosis), Pueden usarse, además, el ácido bórico, el tanino, el acetato de plomo, el ictiol (sulfoictiolato de sosa Q de amoníaco, 20 ó 30 gramos al día), la corteza de quina, etc, Si el recto está gravemente afecto, están indicados los enemas de líquidos astringentes o antisépticos (por ejemplo, de solución tibia de ácido bórico del 2 al 4 por 100), Si el estado del paciente ha mejorado, tan pronto como se halle apirético y se mueva fácilmente, conviene hacerle dar cortos paseos al aire libre dos o tres veces al día, Las pérdidas líquidas que ha sufrido hay que reponerlas me- diante alimentación suficiente. A pesar de numerosos estudios hechos para lograr una terapéutica causal, no se dispone aún de remedio alguno específico eficaz, Azary recomienda el extracto flúido de hydr asiis catuuiensis (5 a 8 gramos cada vez bajo la piel) y Payrou la adrenalina, al comienzo de la enfermedad, 164 . REVISTA VETERiNARIA DE "ESPAÑA' teniendo en cuenta la aceren vasoconstrictora de estos fármacos; la: adre- .nalina la celebran también Schlampp y Lichtenstern; pero estos medica- mentos deben ser poco eficaces, porque los edemas dependen de una lesión de los endotelios vasculares. Dieckerhoff empleó inyecciones introirnqueales de solución de Lugol (iodo 1, ioduro potásico 5, 'agua de 100 a 200 ; 'de 30 a 40 gramos cada vez; al mismo tiempo pueden añadirse al agua de bebida 10 ó 20 gramos de ioduro potásico), pero este tratamiento fué pronto abandonado, máxime porque al- gunos autores (Zschokke, Cadéac, Lemke, Johne), observaron también inconvenientes inmediatos (gangrena de la mucosa respiratoria, síntomas de intoxicación). Más tarde se probó el vasógeno iodado (15 ó 20 gramos en la tráquea o 50 a 80 gramos diarios por la boca de solución al 6 ó 10 por lOO); pero tam- bién con resultados dudosos, pues contra los favorables de Straube, Thomas, CJausen, Richter y Feuerhack, existen los desfavorables de Zerler, Giesensch- lag y de Gutzeit, El valor de la iotiipina, recomendada por Franz, Thomas, Tantos y Leimer (10 a 25 gramos diarios de solución al 25 por 100 de iodi- pina bajo la piel y cada dos días 50 gramos de solución al 10 por 100 de iodi- pina por la boca), es también dudoso, como el tratamiento por el ioduro po- tásico (100 gramos en las venas de solución al 10 por 100), recomendado por Schaffner. Dé los preparados argéniicos Dieckerhoff prefiere la plata coloidal de Credé o colargol (50 gramos en las venas dos o cuatro veces al día de una so- lución recién preparada al 1 por 100 cuando comienza la enfermedad); . pero los resultados también son variables. Mientras Thomassen, Zimrner- mann, Rüder, Dresdow, Mollerau y otros están satisfechos del tratamiento, los ensayos hechos en el ejército prusiano y en la clínica de Butiapesi (Fet- tizk), no han confirmado su valor curativo. Payrou considera el remedio como absolutamente inútil, pero Brohle observó tres casos de muerte, a con- 'secuencia de la oclusión de la arteria pulmonar, después de la inyección intravenosa de' 0'4 : 40 gramos de colargol. El protargol, análogo, ha sido recomendado por Kingston (40 a 60 gramos bajo la piel de solución al 5 por lOO). Las cosas pasan de modo semejante con el iciargan (50 gramos en las venas de solución al 1 por 100), recomendado por Lange y Jost, pues los ensayos hechos eon él en el ejército prusiano, en 1904 y 1905, han dado también resultados variados. Por lo demás, Zürn llama la atención hacia las acciones destructora' de los glóbulos de la sangre y fuertemente irri- tante del medicamento, y por esto recomienda soluciones, a lo sumo de 0'1 a 0'2 por 100, para inyecciones intravenosas. (Lovy vió en un caballo viejo síntomas graves de intoxicación, después de inyectar 0'5 gramos de solución al 1 por 100). Por último Bertelotti usó el alcohol tremenitnado (50 gramos inyectados en las venas), Howe el aceite de trementina (perros), Pelz, Thomas y Feuerhack - la iallianina (10 a 30 cm." en las venas), Gorjaew el sublimado (10 cm." de solución al 1 por 100 en las venas) y Beck el lactato de plata o actol (40 cm." tres veces al día en las venas de solución al 1 por 100), con éxito, según dicen. Sl!EROTERAPIA.- Animados por los resultados, en parte favorables; obtenidos con el suero antiestreptocócico de Marmorek en las infecciones es- treptocócicas del hombre, varios autores han ensayado este tratamiento en la enfermedad maculosa de los équidos, como proceso debido también a una infección estreptocócica, según las ideas actuales. Esto 'parecía tanto más justificado por cuanto Lignieres halló el estreptococo de que aquí se trata idéntico al estreptococo piógeno del hombre, y el suero de Marmorek activo contra él en las ratas. El tratamiento consiste en la inyección sub- cutánea de 10 a 40 gramos de suero) repetida diariamente tres a seis veces o también cada hora. (Sommermeyer inyecta primero subcutáneamente 10 gra- mos de ínrnunsuero, y después, en las venas, 20 gramos de suero normal). Los trabajos publicados hasta hoy relatan resultados favorables del ,uso, tanto del suero de Marmorek (Lignieres, MouilÍeron y Rossignol, Peuch, Pecus, Maier (¡este ha empleado en un caso 190 gramos de suero y en otro REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 165 440 gramos en dos semanas!), como también del suero de jess-Piorkowski, preparado de modo análogo (Sommermeyer, Bolz). De quince pacientes de Lignieres tratados así, sólo murieron dos; según una estadística de Mouille- ron y Rossignol, de sesenta y dos pacientes únicamente fallecieron once, pero en cambio de otros doscientos nueve sucumbieron ciento sesenta y uno. Recientemente se ha preparado en el « Institut Pasteur », de París, con es- treptococos del hombre y del caballo, un suero polivalente, y Payrou y Ver- linde pretenden haber obtenido también con él buenos resultados. (Verlinde ha tenido sólo el 1 por 100 de pérdidas contra el 50 por 100 en otros tiem- pos). Pero como en la etiología de la enfermedad maculosa es posible que intervengan otras. bacterias, y como Cadiot ha obtenido también buenos re- sultados con suero normal (100 a 125 gramos), el valor de la sueroterapia, por 10 demás bastante costosa, no puede apreciarse todavía. Según jensen, se obtienen mejores resultados cuando se usa un suero preparado de estreptococos de pacientes con fiebre petequial. Según su ex, periencia con dicho 'suero, la enfermedad, si no termina siempre, con frecuen_ cia se detiene; además, también parece haber sido útil en animales enfermos pues, de cuarenta y cinco caballos tratados con él, curaron treinta y tres' BIBLIOGRAFíA. - Percivall, The v et., 1914. - Hering, Spez: Path ., 1858,371 (bíb.)- Dieckerhoff, Spez: Patli., 1892, 417; B. t. W., 1898,541. - Mouilleron y Rossignol Bull., ¡¡i98, 168. - Lange, Z. f. vu., 1903, XV, 117. - Jost, B. t. W., 1904. - Ligni e- res, Bull., 1895,587; 1898,722; 1903,363. - Javorsky, A. f. 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En el primer caso el Gobierno puede ordenar el sacrificio (y por ende la indemnización de la res), si se trata de tuberculosis abierta evidente (por haberse descubierto bacilos de Koch en los productos patológicos) o muy probable, ctinicamente (cuando han resultado negativos dos .análisis bacte- riológicos), y, desde luego si se trata de tuberculosis mamaria. En cambio, en el segundo caso sólo puede ordenar el sacrificio de las reses que padecen tuberculosis mamaria; en las demás tuberculosis únicamente dispone la marca y el aislamiento. 166 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA La base de la rucha legal alemana es, por lo tanto, el diagnóstico de las tuberculosis abiertas y mamarias. Este diagnóstico debe hacerse cuanto an- tes, clínica y bacteriológicamente, siempre que sea posible. Cuando el análi- sis bacteriológico resulte negativo dos veces, entonces, como he dicho, el .diagnósticn puramente clinico también es válido, con. tal de que sea muy probable. Todo esto en Alemania es facilísimo, dado lo que abundan allí los Insti- tutos bacteriológicos y dada la gran cultura moderna de los veterinarios alemanes. V, precisamente, para facilitarlo más, Ostertag publicó un libro precioso (Die Bekiimpfung der Tuberkulose des Rindes mil besontierer Be- rúcksicinigung der klinisciten 1117d bakieriologisctien Feststellung). Titze y Fenner imaginaron un estuche práctico con los instrumentos -Y medios más necesarios para obtener los productos patológicos y remi tirios a los labora- torios (V. REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA, vol. VI l, p. 493), Y Nevermann, Foth y otros veterinarios ilustres dieron conferencias públicas en asam- bleas profesionales, explicando ampliamente la nueva legislación. En otros paises 110 sería tan fácil dar cumplimiento a disposiciones le- gales tan complejas como las germánicas. Esto es lo que se ha notado en In- glaterra, inmediatamente después de promulgar la Tuberculosis Ortier, de 1913, a pesar de ser menos complicada que la teutona. Pero, veamos, ante todo, lo que dispone la nueva ley inglesa. *** Está en vigor desde 1.0 de mayo de 19[3. Empieza por obligar a los encargados y propietarios de bóvidos y a los veterinarios que asisten a los últimos a declarar a las autoridades locales si alguna de las vacas que po- seen o visitan padece tuberculosis de la mama, induración de las ubres u otra enfermedad mamaria, y si alguno de los demás bóvidos sufre o parece sufrir tuberculosis con emaciación. Al propio tiempo, la persona encargada o el propietario de las reses, vienen obligados a hervir inmediatamente la leche de las vacas sospechosas de tuberculosis mamaria o de otros órganos (pero con emaciación general), a esterilizar los utensilios empleados para recogerla y a tener aislados los demás bóvidos sospechosos de tubreculosis -con emaciación. Las Autoridades locales que han recibido la declaración o denuncia, ordenan al veterinario inspector la visita del establo donde se halla el bó- vido sospechoso. El veterinario inspector examina el ganado, toma muestras de leche para examinarlas, y si lo estima necesario, de deposiciones, orina u otra ,secreción anormal. También podrá someter la res al tuberculino- diagnóstico; pero s610 con' consentimiento escrito del propietario de la res o del representante del dueño. Si el' veterinario inspector establece que una vaca padece tuberculosis mamaria o proporciona leche tuberculosa o que un bóvido sufre tubercu- losis con emaciación, lo comunica, lo antes posible, a las Autoridades loca- les. Estas, a la vez, y con la mayor celeridad, lo comunican al propietario del animal y al Ministerio, .y ordenan al primero el sacrificio del animal. Si el propietario se resiste, las Autoridades locales necesitarán' autorización especial del Ministerio para ordenar dicho sacrificio. Tal autorización no se concederá para una res que valga más de 30 libras esterlinas (150 duros), < REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 167 mientras esté aislada y se someta su 'leche a la esterilización. La Autoridad 10caI necesitará orden especial del Ministerio para disponer el sacrificio de toda res que valga más de 30 libras. Antes de sacrificar una res presunta tuberculosa, las Autoridades locales, de acuerdo con los propietarios, o por medio de un perito, evaluarán el im- porte del animal. Una vez sacrificado, su cadáver es examinado por el veterinario inspec- tor o por otro designado para ello. Si se deja de practicar tal examen, o si del mismo resulta que la res no era tuberculosa, las Autoridades locales pagarán al propietario una cantidad igual al valor de la res, estipulado previamente; si resulta que la res padece tuberculosis, pero ésta no es avan- zada, el dueño percibe tres cuartas partes del valor. estipulado; y si la res padece tuberculosis avanzada el propietario sólo percibe una cuarta' parte del importe fijado de antemano, del modo dicho ya. Las Autoridades locales pueden hacer retirar de las ferias toda vaca con tuberculosis mamaria, induración de las ubres o con otra masiopoiia crónica cualquiera. También pueden obligar a que los propietarios de locales en que haya estado una vaca con tuberculosis de la mama, o que segregaba leche tuberculosa, o un bóvido afecto de tuberculosis con emaciación, limpien y desinfecten a sus expensas y a satisfacción del inspector la parte del establo en que recientemente se halló el animal tuberculoso. *** Esta ley, como se vé, difiere de la germánica en que no tiende a fomentar la lucha particular de los propietarios. Además, es mucho menos precisa. Por una parte aplica medidas antituberculosas a procesos mamarios no tuberculosos. Por otra exige que la tuberculosis de cualquier otra parte coexista con emaciación. Olvida, por lo tanto, que hay reses con tuberculo- sis, no emaciadas,' que difunden los bacilos de la enfermedad con su expecto- ración y con sus deposiciones. La Tuberculosis Order, además, confiere de modo exclusivo a los veteri- narios las disposiciones técnicas relativas a la lucha contra la tuberculosis bovina. Y en este punto existe otra diferencia notable, de carácter personal entre las luchas alemana e inglesa. En Alernania el personal veterinario, con la cultura necesaria para luchar' científicamente contra la tuberculosis, abunda. En cambio, en Inglaterra, dicho personal escasea, Y esto consti- tuye,no diré un escollo, pero sí un banco de arena en el que vara la nueva ley inglesa, ' Lo han dicho The Veterinary [ournal, en su editorial de abril último y la Revue Générale de Métiecine VétÚinaire, del 1.0 de junio retro próximo. La Tuberculosis Order asigna un gran papel al veterinario, al que libra de .la tutela del médico. Pero también impone a los veterinarios la grave obli- gación de aprender los métodos de laboratorio; de lo contrario, comprome- terán el éxito de.Ia lucha contra la tuberculosis bovina y la independencia cíeuttñca de su profesión. Por esto The Véterinary [ournal aconseja, con toda franqueza, que los veterinarios ingleses que no estén iniciados en las prácticas de laboratorio, resignen sus funciones y dejen el sitio a otros vete- rinarios competentes. No transcribo esto a humo de pajas. En esta REVISTA he señalado hace afias la urgencia de una ·orientación semejante a los veterinarios españoles, 168 -REVISTA VETERINARIA DE, ESPAÑA y en sus mismas paginas procuro infórrnar a mis lectores en tal sentido. Claro está ; . no soy sólo yo quien anhela y procura íorneritar en España semejante cultura; son muchos más los .veterinartos españoles jóvenes, y aun viejos, que suspiran y laboran' por ella. En este mismo número,' por 'ejemplo, el ilustre profesor de la Escuela de Santiago. señor Gallego, publica un trabajo, por todos conceptos plausible, que demuestra cuánto se afana 'para que' sus' discípulos conozcan a fondo la técnica del diagnóstico bacterio- lógico de la tuberculosis. Ojalá 'tenga muchos imitadores, para que lo antes posible abunden en España' los veterinarios con la cultura bacteriológica necesaria para luchar éñcazrnense contra la tuberculosis y contra las demás zoopatías infecciosas en general. REVISTA PRACTICA El muelle traqueal de Elschner ,POR J. FARRERAS Aun cuando la traqueotomía sea una intervención quirúrgica no tan frecuente como otras operaciones ejecutadas diariamente en el ejercicio pro- fesional, hay casos en los que el práctico no puede prescindir de hacer.la, 'por reclamarla una- imperiosa e imprescindible indicación. Así ocurre en los 'casos de alteraciones de las cavidades nasales, tales como las neoplasias, estenosis congénita o adquirida, hipertrofia de los cornetes, cuerpos extra- 'ños, fracturas de los huesos de la nariz; en las enfermedades de la faringe. y laringe, tales como procesos inflamatorios externos o internos, anginas, paralisis, tumores, cuerpos extraños, en las enfermedades de las glándulas parótidas (inflamaciones, abscesos, tumores); en la repleción de las bolsas .guturales, ocasionada por acúrnulc de aire, pus, sangre, substancias alimenti- -cias; en las enfermedades de la tráquea (estenosis, deformidades congé- 'nitas o adquiridas, tumores, 'cuerpos extraños); o bien en los casos de hemiplegia laríngea dependiente de la parálisis del recurrente u ocasionada por procesos infecciosos. En todas estas circunstancias el práctico se ve en la necesidad de echar mano' de una vía artificial que garantice la entrada y salida del arre en [os pulmones, impedida por cualquiera de los obstáculos 'antes mencionados. No obstante ser la traqueotomía una operación relativamente fácil en los animales grandes, debido al calibre de la tráquea, los operadores han ideado y han hecho una infinidad de instrumentos y hasta modificaciones en los procedimientos operatorios, con el fin de" hacerla lo más sencilla posible. Desde el tubo traqueal de Pilger, inventado en 1803; el de Hayne en 1840, eÍ de Gowing en 1850, el -de Murray' en 'i-guál fecha, los traqueotomos de Brogniez en 1845, el de Thompsom en i853, el de 'Spovner, el de 8ailleux REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 169 en 1865, el de Vanderrnarken en 1878, los de cánula sencilla de Barthelemy de Dicterichs, de Brogniez, de Hilmer, de King, de U. Leblanc, el de éste modificado por Johne, el de Chelchowsky, el de Renault, de Ernes, el tra- . queotubo universal de Hauptner, de Damoiseau, él de Degíve, el de Peuch, Vandenmaegdenbergh, Van Passen , Musci, Trasbot, Vachette, hasta los di-. latadores de Vandermarken y de Chel- chowsky, que no describimos por ser de todos conocidos, puede asegurarse que cada operador ha inventado o modificado un nuevo, instrumento, se- gún hubiera de ser la traqueotomía provisional o definitiva y permanente. Muelle traqueal de EIschner . De esta última nada diremos en esta breve reseña, y únicamente lo ha- remos de la primera, considerada como operación de urgencia, para sostener la respiración durante el tiempo que lo reclame el tratamiento de algunas dolencias de carácter agudo, que comprometen la vida del animal por insu- ficiencia respiratoria y mediante el empleo del muelle traqueal de Elschner. En realidad el muelle traqueal de este autor no es más que el dilatador de Chelchowsky, perfeccionado; pero con la diferencia de que así como el de éste era de hojadelata, ~l de Elschner es de acero niquelado, con cuya pri- mera condición y la elasticidad que le da el temple, ejerce una presión late- ral constante, que asegura la abertura permanente de la vía aérea artificial abierta en la tráquea. Este dilatador substituye perfectamente las cánulas traqueales, es poco' voluminoso y mucho más económico que cualquiera otro instrumento de los empleados para sostener la función respiratoria en la traqueotomía provi- sional. No describiremos el modo de hacer la operación, ni los tiempos de la misma, .por ser de todos conocida y practicada. Unicamente diremos que la aplicación del muelle traqueal de Elschner se hace previa incisión perpen- dicular de los anillos, y por ella se introduce la parte convexa de dicho muelle, juntando antes las ramas con los dedos pulgar e índice de la mano derecha, a fin de reducir la anchura que tiene cuando está abierto y facilitar de este modo la penetración en la abertura traqueal. En esta disposición queda aplicado el aparato, que no Iequiere más cuidado que el de cambiarlo por otro cada veinticuatro horas, para poderlo esterilizar, evitando el peligro \ de posibles complicaciones sépticas. ' En fin, es tan sencillo y práctico, que el veterinario que lo use, le prefe- rirá a los traqueotornos de uso corriente; de mucho más coste, y por este motivo no tan fáciles de figurar en el arsenal quirúrgico del práctico rural. Con el importe 'de un traqueotomo hay suficiente para adquirir varios mue- lles de Elschner. 170 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TRABAJOS EXTRACTADOS B.ACTER IOLOGÍA BRISCOE, CH. Comportamiento de los bacilos tuberculosos fuera del cuerpo de los animales. - Los resultados de este trabajo experimental se hallan reunidos en un cuadro sinóptico, cuyas conclusiones son éstas: Los bacilos de la tuberculosis en cultivo puro, esparcidos en capa fina sobre hojas de papel barnizado, esterilizado y expuesto a los rayos solares mueren eh muy poco tiempo (1 a 4 minutos). Expuestos en las mismas con- diciones a la desecación, mueren en pocos días. En las expectoraciones y otras substancias impuras los gérmenes viven bastante tiempo, para ser transportados por el viento con el polvo de las substancias mismas e infectar otros animales. La luz del sol tiene l;lna gran importancia en la desinfección de este polvo infectado; por consiguiente, las casas, las fábricas, deben tener las ventanas suficientemente amplias y numerosas para dar libre ingreso a la luz solar. Introducido un cultivo puro de bacilos tuberculosos en una muestra de estiércol de vaca expuesto a las intemperies de un pastizal y a la sombra, los bacilos viven setenta y dos días, y sólo cuarenta y nueve días cuando el mismo estiércol está expuesto al sol. Por el contrario, los bacilos que existían naturalmente en el estiércol de una vaca tuberculosa fueron hallados muertos en el primer examen efectuado después de trece días. Estas experiencias, que el autor no pudo repetir, deben confirmarse. . En la tierra vegetal los bacilos de la tuberculosis bovina se conservan más tiempo; los que provienen de un cultivo puro vivieron '213 días, y 77 días los que procedían de los tejidos de un conejo de Indias muerto de tuberculosis. El agua potable puede constituir un origen de infección. Los bacilos tuberculosos humanos se conservan vivos más de un año; igual vitalidad demuestran los bacilos de la tuberculosis bovina. En la manteca conservada a 100 los bacilos tuberculosos se 'muestran virulentos durante mucho 'tiempo (274 días en las experiencias del autor) y constituyen un grave peligro. - C. S. E. - (el.Jniversity of Illinois Agricultu- ral Experiment Station ", Bulleiin, 161, noviembre 1912). ANATOMIA y FISIOLOGIA CAMUS, J. Acerca de la pdlipnea térmica. - La denominación de polip- nea térmica expresa este fenómeno, descubierto y estudiado por Ch. Richet, que se observa sobre todo en los perros, y que consiste en respirar acelerada- mente con la' lengua fuera. Según Richet, al respirar así los perros exhalan por las superficies pulmonar, bronquial, traqueal, bucal y lingual" una cariti- dad grande de agua, que hace las veces del sudor; y que, al evaporarse, roba calor al cuerpo y contribuye a la regulación de la temperatura del mismo. REVISTA VETERINARIA DE .ESPAÑA 171 Camus' ha visto que la inyección de una cantidad muy pequeña de apo- morfina detiene instantáneamente la polipnea térmica del perro, y, como era de suponer, lleva consigo una hipertermia mortal. Y es de advertir que la dosis de apornorfina, capaz de matar un perro en estado de polipnea térmica, es cien veces menor (3 miligramos) que la que causa la muerte de un perro (200 - 40"0 miligramos) descansado y fresco. Por otra parte, y esto. es más importante quizá, basta una dosis peque- ñísimade apomorfina para detener la polipnea (menos, de 1 por 100 de mi- ligramo por kilogramo de peso del animal). Esto indica que la regulación térmica del perro tal vez puede trastornarse por influjos, al parecer, nimios. Esto explicaría por qué mueren tantos perros de insolación: causas en apa- riencia mínimas, tales como una indigestión, una infección o una intoxica- ción ligeras, acaso perturben profundamente la regulación térmica, en el perro tan hipersensible. - P. F. ~ (C. R. de la Soco de' Biol., 22 de noviem- bre de 1913). VIGNES:' Acerca dela función de la glándula invernante. - Se ha dado el nombre de glándula invernante a una masa morena, situada- entre las dos escápulas, q.ue se ha observado sobre todo en animales invernantes, y, claro está, se ha considerado como una reserva nutritiva que se consumiría durante la invernación. Pero, según Vignes, esto no es verosimil. En primer lugar, la glándula invernante se halla en animales no invernantes, tales como la rata y el ratón. En segundo término la poseen animales invernantes dotados de abundante tejido adiposo. En fin, el. autor ha observado que dicha glándula contiene una gran proporción de jecorina. ' Por otra parte ha ensayado 'la extirpación de la glándula .en el ratón y en la, rata blanca. El ratón soporta perfectamente la operación ; 'en cambio la rata blanca la resiste muy rara vez, y siempre presenta signos de una profunda y progresiva desnutrición. No se trata, pues, de una simple reserva .nutritiva, sino de una glándula que desempeña un papel fisiológico impor- tante, puesto que su supresión lleva siempre consigo la muerte de animales que no son invernantes. - P: F. - (C. R. de la Soco de Biol., 8 de noviem- bre de 1913). PATotOGIA y CLÍNI.CA LAVERAN, A. Y NATTAN-LARRIER. Plroplasrnosls caninas de Europa y de Africa. - El tema de la identidad de las piroplasmosis caninas de Euro- pa y Africa ha sido tratado por Nuttall, que asegura que por los síntomas "y las lesiones no existen diferencias esenciales. Christophers asegura' que las piroplasmosis canina de la India y la de Africa son de la misma especie. Schillig saca la misma conclusión que Nuttall. Los autores han querido comprobar personalmente esta identidad, y valiéndose de piroplasmas franceses y africanos (Colonia' del Cabo) han emprendido una serie de es- tudios experimentales en perros. El estudio comparativo .de las infecciones, debidas al virus francés y al virus africano, demuestran que ni en la evolución de esta enfermedad, ni en la sintomatología, ni en la anatomía patológica se encuentran caracteres 172 .REVISTA. VETERINARJA DE ESPAÑA suficientes para diferenciar las dos piroplasmosis ; solamente puede decirse que el virus africano, que mató 17 perros, de 19, es más activo que el virus francés, que mató 15, de 23. La morfología de los piroplasmas de ambos orí- genes, que los autores han estudiado con gran cuidado, no permite ninguna diferenciación. En estas condiciones han intentado estudiar la inmunidad cruzada entre los dos piroplasmas, pues sabido es que este método da excelentes re- sultados en la identificación de los tripanosomas. El resumen de estas experiencias es : 7 perros inmunizados con el virus indígena, inoculados con el virus africano; todos se infectan y mueren 6: 2 perros inmunizados con el virus africano, inoculados con el virus indígena; son infectados, la enfermedad es benigna, y terminan curándose. Se puede concluir de estos hechos: que el virus africano difiere notable- mente del indígena ; si el virus africano fuese más activo que el indígena, pero de la misma naturaleza, los resultados de la inmunización cruzada serían otros; los perros inmunizados con virus indígena podrían infectarse con virus africano, pero su infección sería atenuada, lo contrario de lo que ocurre; por otra parte, los perros inmunizados con virus más fuerte, el afri- cano, tendrían una inmunidad completa para el virus indígena, más débil; lo contrario de los resultados de nuestras experiencias, la piroplasmosis canina africana, si no una especie, constituye al menos una variedad muy distinta de la piroplasmosis canina francesa. - C. S. E. - (Annales de l' lns- titut Pasteur, septiembre de 1913, ps. 701 Y 717.) MAJA A. La aglutinación del bacilo del muermo por medio del suero normal de caballo, mulo y asno. - Entre los métodos serológicos de diagnós- tico más usados hay la aglutinación, procédímiento empleado mucho para el diagnóstico del- muermo, porque el suero del caballo afecto de tal enfer- medad aglutina el bacilo Mallei hasta una dilución igual o superior al 1 por 1,000. Negre y Raynaud demostraron que el suero humano normal aglutina' el suero melitensis de la fiebre pe Malta. Oyuela también ha demostrado que el suero de caballo sano aglutina el bacilo muermoso a un título de 1 : 800; está demostrado que esta aglutinación no es debida a ninguna aglutinina específica; tanto Negre y Raynaud como Oyuela proponen el calentamiento del suero a 56-580 para privarlos de las aglutinínas no específicas. Maja, en sus experiencias, se ha propuesto demostrar: 1.0, poder agluti- nante del suero normal' fresco de caballo, mulo y asno; 2.0, el del calentado a 56-580 durante 30-45 minutos; 3.0, diferencia entre el suero fresco y el enve- jecido; sus resultados son éstos: que el suero fresco de caballo normal aglu- tina a un título de 1 : 700; el de mulo y asno 1 : 800; con el calentamiento a 56-580 disminuye el poder al: 200 en el caballo y 1 : 300 en el mulo y asno iguales resultados se obtienen con suero de veinte días después de la sangría Como conclusión práctica, Maja establece ·ésta : que los sueros de cana- 110, mulo o asno, para demostrar la aglutinación del bacilo Mallei, conviene usarlos previo calentamiento a 56-580 durante treinta minutos o previa con- servación de veinte días' después de la sangría. - C. S. E. - (Giornale di Medicina veurtnorio, n.v 39. 27 septiembre 1913, págs. 937, 940.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 173 MOLLET. Importancia de los cuervos y de las zorras en la difusión del carbunco bacteridiano, - Muchas veces el origen de una enzootia carbuncosa es difícil de determinar cuando aparecen focos de infección en localidades donde no se han muerto ni se han enterrado animales muertos de car- bunco. A propósito de esta enzootia, y cuando se ignora el origen, es muy racio- nal dar importancia a los animales portabacilos, aquéllos que pueden ínge- rir impunemente los gérmenes de la infección sin sufrir sus consecuencias patógenas y diseminar los esporos con los excrementos. Entre los animales sembradores de esporos carbuncosos debemos' con- ceptuar, en primer término, las aves (las rapaces), 'que tienen, según se ha demostrado, una notable resistencia a la infección carbuncosa; después vienen los carnívoros (perro, gato, lobo, zorra, oso, león), algunos de los cua- les pueden enfermar y morir de carbunco, según observaciones recogidas, cuando ingieren carnes de animales muertos de esta' infección. Que estos, animales pueden ser capaces de difundir el carbunco lo de- muestra el' hecho observado en Francia, donde .se han dado casos de esta enfermedad en bóvidos que habían comido ramos de olivo manchado de ex- cremento de pájaros. . Para tener una prueba- experimental de este hecho el autor ha practi- cado algunas observaciones en los cuervos (corvus corone) y en las zorras (canis vulpis), que son en Suiza y en Italia los animales más comunes que se alimentan de la rapiña y de cadáveres abandonados en los cal?Pos. En estas experiencias, consistentes en suministrar material carbuncoso (bacilos, esporas) con los alimentos, eJ autor ha podido observar que tanto en la zorra como en el cuervo los esporas del carbunco se eliminan con los excrementos, sin haber sufrido, a su -paso por el intestino, ninguna alteración o modificación. Los bacilos, por el contrario, son destruidos. Los cadáveres frescos de animales muertos de carbunco, aunque sean presa de cuervos y zorras, no ofrecen ningún peligro para la difusión del carbunco; pero en el caso de que estos' 'cadáveres contengan esporas, los animales que coman sus carnes se hacen activos diseminadores del germen carbuncoso. Con sus excrementos repartirán, en una gran extensión de terreno, los esporas que alberga su intestino, que, mezclados con las hierbas o con el agua, pueden arribar al organismo de los animales receptibles. - C. S. E. - (Centrabl. f. Bakteriolog., parte 1, Orig., vol. 70, pág. 19, 1913.) RÉMOND y PÉRARD. La tuberculosis subcutánea en los bóvidos. - Esta forma de tuberculosis es considerada como rara en los bóvidos, y, sin embargo, los autores han dado con ella seis veces en otros tantos animales sacrificados en el matadero de París. Han percibido bajo la piel, generalmente movible, unas nudosidades duras e insensibles, de volumen y forma variable, situadas de preferencia en el cue- llo, las espaldas, 'riliones, grupa y cola. Aunque algunas se hallan adheridas a la, piel, la mayoría lo son a la superficie de los músculos subcutáneos; unas tienen un tejido firme-de apariencia homogénea, y otras contienen una materia caseosa reblandecida. Lo más frecuente es que los ganglios correspondientes es- tén indemnes, En los seis casos estas nudosidades subcutáneas coexistían con lesiones de los pulmones y órganos diversos. 174 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Pero mientras el hallazgo del bacilo de Koch en las lesiones orgarncas ha sido siempre positivo, en aquellas lesiones resultó negativo. Con ellas las ino- culaciones al conejito de Indias fueron negativas dos veces y positivas otras tantas, más con un desarrollo muy lento. Los autores esperan poder explicar más adelante la estructura particular de estas lesiones y la inconstancia de los resultados bacteriológicos, al propio tiempo que la patogenia desconocida aún de estas nudosidades. - A. S.- (Revue véiérinaire, junio 1913.) , RUMPL. Contribución a la etiología del acné. - En patología se llama acné a la inflamación de las glándulas sebáceas que determina la formación de un pequeño foco purulento. Las causas más diversas han sido invocadas en la etiología de esta enfermedad; unos la atribuyen a los parásitos, otros a las irritaciones mecánicas (rozaduras, sudor, calor, polvo). El acné del caballo aparece con preferencia durante la muda y en la estación calurosa; las espaldas y los ijares son las regiones donde se presenta preferentemente, La aparición de nódulos, confluentes o no, al nivel de los cuales el reves- timiento piloso se eriza, permite diagnosticar el acné; estos nódulos llegan a transformarse en focos purulentos con abcedación o sin ella. El examen del contenido purulento de estos nódulos ha permitido encontrar en todos los casos el micrococo piógeno, asociado alguna vez al estafilococo dorado, blanco o amarillo. - _ Para realizar las experiencias de transmisión, el autor ha procedido de la forma siguiente: en una región cualquiera del. caballo - sujeto de la ex- periencia - se esquila perfectamente un trozo pequeño, y en seguida se desin- fecta, y después se lava con agua esterilizada; para secarla se frota vigorosa- mente con una porción de algodón esterilizado; por último, se embadurna con un cultivo de estafilococo dorado, que se sostiene en el sitio con un ligero apósito. En todos los casos fué fácil producir 'una pústula de acné o de ver- daderos abscesos que para nada influían en el estado general del caballo que servía para el experimento. El mismo resultado positivo se consigue con los estafilococos de diversas procedencias; pero los resultados son negativos cuando se utiliza como semilla el estreptococo papérico. Los roces, sudores, irritaciones cutáneas de orden mecánico constituyen una causa predisponente en la etiología del acné en el caballo. - (CEstúreichis- che wocnenecnrij: [úr Tierheilkunde, 3 Julio 1913.) TROUETTE. Sobre el diagnóstico clínico de las localizaciones nasales del muermo y de la Iinfangitis epizoótica. - El autor cree que es posible dife- renciar clinicamente estas dos afecciones sin necesidad de recurrir a la mal- leina. La deyección y el infarto glandular en la linfangitis son síntomas simila- res al muermo agudo; pero no van nunca acompañados de un estado general alarmante. En cuanto a las úlceras, mucosas o cutáneas, conservan siempre' la forma circular sin ninguna tendencia a la cicatrización, y no son reemplaza- das, como en el muermo, por las placas cícatriciales estrelladas o lineales. Ellas ofrecen relieve sobre la pituitaria, en -vez de ser cavadas en su' espesor con pér- dida de substancia, y sus bordes son blandos, depresibles, mientras la úlcera muermosa los tiene duros y cartilaginosos. - A. S. '-- (Revue véiéritiaire, t. VI, pág. 13.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 175 TERAPÉUTICA Y FARMACOLOoiA GOTTSCHALK,W. Algunos experimentos con el « extracto hípoñsarío» de Aubing. - La frecuencia con que la falta de energía en las contraccio- nes .uterínas de las cerdas preñadas determina el sacrificio de las mis- mas, hizo ensayar al autor el extracto hipofisario preparado por la fábrica de Aubing. La dosis marcada de 2 cm." le pareció sólo suficiente para perras pequeñas y por. esto comenzó, desde luego, inyectando a las cerdas dosis de 5 cm.", que aumentó a 10 crn.? en seguida. Los resultados obtenidos por él en cuatro casos no pueden ser más alen- tadores. A una cerda que, después de parir un lechón, estuvo largo tiempo sin dolores, le inyectó primero 5 cm.> bajo la piel, y .al cabo de quince mi- nutos, en vista de que la hembra no paría, 5 cm." en los músculos de la es- palda. Pasados otros quince minutos tuvo dolores enérgicos y parió tres lechones más .. Otra cerda parió un lechón solamente. Creyendo que tenia otros, el autor le inyectó 10 cm." de extracto hipofisario bajo la piel, sin ob- tener efecto alguno, y treinta minutos después la misma dosis en los múscu- los. Una hora más tarde, todavía no se habían presentado los dolores; el ani- mal no llevaba más fetos. En otros dos casos obtuvo también las contrae- ciones deseadas con sólo 10 cm." de extracto; en uno, en inyección subcu- tánea; en otro, en inyección intramuscular. No advirtió efecto nocivo alguno. Cree que se trata de un remedio ino- cuo, que se debe usar en la cerda siempre que las contracciones uterinas falten o parezcan insuficientes, en dosis intramusculares de 10 cm» cada una. Sólo echa de menos que nosea más barato el producto para la práctica ru- ral. - P. F. - (Berl. iier, Woch., 18 de septiembre de 1913.) HOTZEL, H. La glanduitrina en la práctica zooiátrica. - La glandui- trina es un extracto de hipofisis. Estos extractos aumentan las contraccio- nes ecbólicas, la .presión sanguínea y la secreción urinaria. En medicina hu- mana están indicados 'en las atonías uterinas primitivas y secundarias, en las fiebres de las puérperas, en la eclampsia, en las hemorragias, etc. En me- dicina zoológica todavía se han ensayado poco. El autor probó primero la pituitrina y después la glanduitrina en 29 vacas. De sus observaciones resulta que 'la glanduitrina aumenta las contracciones uterinas del parto; pero no . parece actuar sobre la matriz que no se halle grávida, ni sobre la grávida antes del comienzo del parto; no es, p.or lo -tanto, abortiva. Se da en inyec- ciones hipodérmicas a la vaca en .dosis de 4'4 crn.", que puede aumentarse hasta llegar a 12 cm." en diez o quince.minutos. Puede usarse, pues, la glan- duitrina en las vacas con atonía primitiva y secundaria para distinguir los dolores de parto verdaderos de los falsos, para acelerar la involución uteri- na (combinándola con extracto de cornezuelo de centeno o con secacorní- na), y, por último, para disminuir las hemorragias causadas por heridas de la mucosa uterina. - P. F. - (Allatorvosi Lapok, 1913, n.» 25, anal., por Z. Berl. tier. Woch., 11 de septiembre de 1913.) HOUSSAY, GIUSTI y' MAAG. Acción del extracto de hipófisis sobre la secreción láctea. - Los autores no usaron para sus investigaciones los prepa- 176 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA radas que se hallan en el comercio con los nombres de pituitrina, pituglan- dol, etc., sino que se prepararon ellos mismos los extractos con glándulas pituitarias de bóvidos. Ensayaron : 1.0 Simples maceraciones en solución , de sal al"7 por 100, a la temperatura ordinaria. 2.° Cocimientos en la misma solución durante cinco minutos. 3.° Cocimientos exentos de albúmina, que casi contienen puro el principio activo (obtenidos hirviendo cinco minutos las glándulas en agua, defecando luego con acetato plúmbico, separando el plomo mediante ácido sulfúrico, dejando en reposo, centrifugando y neutra- lizando el líquido). Hicieron los experimentos de preferencia en vacas, y de modo secunda- rio en perras, gatas, conejitas de Indias, conejas, ovejas, cabras y hasta en mujeres. En inyección intravenosa es como mejor obra el extracto. La in- yección subcutánea es poco o nada activa en la vaca; en cambio, lo es en la mujer, en la que hasta es preferible a la intravenosa, por los fenómenos des- agradables de que se acompaña ésta. Los expresados extractos resultaron galactágogos poderosos en todas las hembras en que fueron ensayados. Vacas, por ejemplo, que acababan de ser ordeñadas hasta el agotamiento, daban ya, veinte o treinta segundos después de la inyección, chorros gruesos de leche. durante cinco. a diez mi- nutos. Al prppio tiempo se les hinchaban las ubres y se les ingurgitaban las venas mamarias. Las reinyecciones daban también resultado, pero en menor abundancia, incluso cuando la dosis reinyectada era mayor que la inyectada por vez primera. No sólo aumentaba la cantidad global, sino también la pro-o porción de grasa de la leche. Los otros componentes variaban menos. La substancia activa se halla de modo exclusivo en los lóbulos posterio- res de la hipofisis, es decir, en las porciones nerviosa y epitelial, en particu- lar en la última. El lóbulo anterior es inactivo en todas sus partes. La hipó- fisis de las gallináceas y de los peces se comporta como la de los bóvidos. La substancia activa resiste la cocción hasta cierto grado y no precipita por el acetato plúmbico. No hay paralelismo absoluto entre la acción sobre la circulación sanguínea general y el efecto secretorio. Este dura más que aqué- lla, y se debe, según todas las apariencias, a una influencia directa sobre las glándulas mamarias. - P. F. ~ (Revista Zootécnica de Buenos Aires, 1913, n.o 46. Ana!., por Pflücke en Berl. tier. Woch., 23 de octubre de 1913.) KUBASCHEWSKI,FR. El tigenol « Rache». - El tigenol es un óleato sódico de un ácido sulfúrico preparado sintéticamente con 10 por 100 de azufre en combinación orgánica. Líquido moreno, casi sin olor, que, al se- carse, se adhiere a la piel, formando una cubierta elástica muy adherente, que hace innecesario el vendaje y que se puede quitar con facilidad por medio de agua caliente. Se mezcla en todas las proporciones con agua, glicerina, espíritu de vino diluido, etc., y también con ungüentos y grasas. Es anti- séptico, antiparasitario, antiflogistico, cicatrizante, resolutivo, antihidró- tico y analgésico. Se ha usado con éxito contra el arestin, las grietas, la en-- cabestradúra y los alcances y tendonitis del caballo, las mastitis de la vaca y los catarros intestinales y eczemas del perro. Kubaschewski lo ha empleado también con resultados satisfactorios. En los casos graves usaba el ti gen al puro; en embrocaciones y en los leves el maukelan (del alemán Mauke, arestín), pomada de tigenol al 10 por 100. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 177 Tanto con el tigenol como con el maukelán ha obtenido, en general, resul- tados excelentes en veinticinco casos, y en alguno, sorprendentes. Hay, sin embargo, casos de grandes destrucciones, y necrosis en los que, natural- mente, rro ,es eficaz el tigenol. Este.se usa en embrocaciones, después de de- terger bien las partes enfermas con solución de creolina, de lisol, etc. - P. F. (Berl. tier. Woc/z., 13 de 'noviembre de' 1913.) SCHMIDT, J. El profiláctico Mallebrein. - El profiláctico Mallebrein, del consejero secreto doctor Mallebrein, de Karlsruhe, no es otra cosa- que una solución acuosa de clorato de aluminio. En medicina humana se usa en colutorios y gargarismos como profiláctico de los catarros y de otras enfer- medades 'de las vías respiratorias. También se usa como curativo deIa tu- berculosis, difteria, tos ferina, etc. Ensayado en medicina zoológica también ha dado resultados excelentes, en particular en la influenza torácica (pleuropneumonía contagiosa de los équidos). Se administra tres veces al día una mezcla de 5 gramos del reme- dio con' doble cantidad de agua; la mezcla' debe darse muy lentamente. Desinfecta pr.ofundamente las mucosas, en particular la de las fauces, puerta de entrada de infecciones diversas. ~ P. F. - (Mi!f. d. Veresias badisc/zer Tieroriz, 13, ]ahrgarg, n.« 2. Ber/. iier, Woc/z., 20 de no,:iembre de 1913.) SCHMIDT, P. Experiencias con preparados de pitileno. - Según dice Rodríguez Méndez, en sus Apuntes de Medicamentos, el pitileno es un polvo fino, ligero, amarillo parduzco a obscuro gris, pálido, con ligero olor y sabor a qrea, soluble en alcohol, cloroformo, acetona, colodrón y líquidos alcalinos calientes, que resulta de la condensación del formaldehido y de la brea de madera, y que se usa en solución (5 a 10 por 100) contra el eczema, cuyo prurito calma y cuya curación acelera, y en pomadas, jabones, etc.; al 5 Ó la por 100. Schrnidt .dice haber obtenido excelentes resultados con todos los prepa- rados 'de pitileno; pero que considera como el mejor el jabón líquido de piti- lena al 10 por 100. Ha tratado con él unos 10 perros y algunos gatos, afectos de eczernas agudo y crónico. Con dos o tres lavados diarios obtuvo resulta- dos superiores. La curación se consiguió con suma rapidez y el prurito cesó del todo al cabo de pocos lavados. Jamás ha observado accidentes desagra- dables. También ha combatido con éxito, gracias al jabón de pitileno, y después de haber ensayado iinúltilmente otros remedios conocidos, esos pruritos tan rebeldes de los miembros posteriores de los équidos. Añade, además, que asimismo ha visto muy buenos efectos del pítileno mezclado con sulfato de cinc en el tratamiento del arestín. La fórmula em- pleada es : Dp. Pitileno . 75 gramos Sulfato de cinc . 25 » M. para espolvorear el arestín dos o tres veces al día.-P. F.-( Berliner tieriirzil. Woc/Jens., 27 de noviembre de 1913,) , 178 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA INSPECCIÓN DE ALIMENTOS CHRETIEN, A. - Estudios sobre la acidez de la leche de vaca. - La acidez de la leche de vaca es constante y oscila entre J '4 grs. y 2'1 grs. de ácido lác- tico por litro. Las variaciones del grado de acidez han sido estudiadas por el autor: 1.0; a consecuencia de la fatiga; 2.°, alimentación; 3.0, en el curso de diversas afecciones de las mamas. 1.0 INFLUENCIA DE LA FATIGA.- Examinada la leche de varias vacas que habían hecho un trayecto en ferrocarril, se vió que la leche acusaba un lige-ro aumento de acidez de 2'079 grs. a 2'970 grs. Además de la fatiga, con- tribuye a estos resultados el ayuno casi absoluto a que estuvieron sometidas las reses durante el viaje y la congestión local por en aumento de leche. 2.0 INFLUENCIA·DE LA ALIMENTACIÓN. Examinada - la leche de algu- . nas reses, en cuya alimentación entran en gran parte - hasta 80 litros dia- rios - de residuos industriales de destilería, de marcada reacción ácida, el re- sultado de las pruebas es que la acidez de la leche ha sido la normal; estos resultados están de acuerdo con los de Lirnbach, del Instituto de Proskau; por. 10 tanto, los residuos industriales, utilizados como alimento, no modifican ni la acidez de la leche ni la composición química de una forma apreciable. 3.0 INFLUENCIA DE LAS LESIONES DE LA MAMA.- Las leches examina- das pueden agruparse en dos series: A. Leches de acidez igualo superior a la normal, cuyas cifras de acidezson muy variables: la superior de 10'51 grs. ; las 309 muestras analizadas, pro- ceden: 125 de rnarnitis estreptocócicas, 22 de mamitis causadas por el bacilo mastitidis contagiosa. Las otras procedían de rnarnitis causadas por bacilo coli, por estreptococos y estafilococos no especificas. B. Leches de acidez inferior a la normal - son en su mayoría de ·proce- dencia tuberculosa; las leches de animales, con tuberculosis mamaria, tienen una acidez inferior de la cifra normal hasta 0'247 grs. por litro. La leche de acidez ínfetior a la normal y procedente de una res con rnastitis, cuya natura- leza se ignore, puede referirse a la tuberculosis. La acidez de la leche normal es debida a las sales ácidas, que son princi- palmente los fosfatos, a una débil cantidad de ácidos nitrogenados, a la caseí- na y al ácido carbónico disueltos. En los casos de una marnitis, tuberculosa o no, la consecuencia inmediata de la invasión microbiana es una destrucción progresiva del epitelio de los acinis gran dulares, y la glándula, en parte destruída, cumple imperfectamente Su función secretoria, y el suero sanguíneo -atraviesa por filtración; "la secre- ción de uña mama tuberculosa se aproxima en su composición química al suero sanguíneo» (Monvoisin). La acidez de la leche debe disminuir en el curso de una rriarnitis; la sola cau- sa capaz de modificar esta acidez decreciente es la formación de ácido láctico a espensas de la lactosa por una acción microbiana, como son los estreptoco- . . cos; cuando no- hay desdoblamiento de lactosa la acidez disminuye, como ocu- rre en las lesiones tuberculosas, en las parenquimatosas en las vacas viejas, y al fin de la lactancia . . El autor establece estas conclusiones: , REVISTA yETERINARIA DE ESPAÑA 179 I.a La leche normal tiene una acidez entre 1'04 grs: y 2 grs. de ácido láctico por litro, cualquiera que sea la alimentación. 2.a El calostro·tiene una acidez interior a la normal.' Estas cifrás pueden modificarse: ' . 1.0 La leche de vacas, que han' hecho un recorrido en ferrocarril. acusa un ligero aumento de .acídez. 2.0 .La leche de vacas atacadas de marnitis, tiene una acidez que varía en límites muy estensos. a) Disminuye 'la acidez en reses de mamitis tuberculosa. b) Cuando la acidez es inferior a la normal y no puede diagnosticarse la naturaleza de la enfermedad, puede atribuirse exclusivamente a la mamitis tu- berculosa. e) La leche invadida por otros micrógemenes (estreptococos de la rnarni- tis contagiosa, bucillus mastitidis coniagiosie. Bacilo coli, estafilococos, es- treptococos, etc.), tienen, generalmente, una acidez igualo superior a la normal. Aunque la hipoacidez - termina el autor - de la leche no es siempre de- 'bida esclusivamente a la tuberculosis mamaria, la determinación de la acidez al principio de una mastitises de una importancia práctica, señalada por pri- mera vez por Moinvoisin, pues permite eliminar la tuberculosis cada vez que nota hiper acidez y sospecharla en caso contrario. - C. S. E. - (L'Hygiéne de la viandeetdu laii, la mayo 1913, págs. 244-257.) ISCHIVARRA,1. Sobre la presencia de bacilos tuberculosos en los tejidos' aparentemente sanos de las mamas de vacas tuberculosas. - El autor examinó en los mataderos de Munich las ubres, de 26 vacas con tuberculosis genera- lizada, pero que no afectaba a las mamas, y encontró en el 19'3 por 100 una tuberculosis latente en estos órganos. Teniendo en cuenta el pequeño número de bacilos encontrados en las -mamas de cinco vacas, el áutor saca esta conclusión conforme con los trabajos de Ostertag: que animales clínicamente sanos, aunque reaccionen con la tuber- cúlina, no excretan bacilos tuberculosos con la leche. - Por e'l contrario, la leche de vacas clínicamente tuberculosas, aunque no presenten lesiones en las ubres, debe hervirse antes de consumirla. -C. S. E. (Backteriologie utui In!ektionskr,anklJeitw, vol. 70, ps. l Y 2, julio 1913,) MAJA, A. La' conservación de la leche de modo aséptico por medio del agua oxigenada, ~ El uso de los antisépticos ha constituido una de las mas hermosas conquistas de la higiene moderna; su utilización en la con- servación de los alimentos ha sido muy combatida, especialmente para la leche . . El único antiséptico que se utiliza para conservar este alimento es el agua' oxigenada (H2 02), propuesto por Bert y Regnard; gracias a los tra- bajos de Budde, se ha popularizado. El autor, después de citar numerosas opiruones de los más afamados químicos e higienistas, asegura que, a pesar de las varias dosis y técnicas; aconsejadas' por los diversos autores, casi todos afirman, escepto Rousseau, Gordan, Baurnen, jensen, que .el 'H2 02 es un .buen medio de conservación de la leche, destructor de ciertos microorganismos, e impide el desarrollo de otros. 180 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Dada la importancia del asunto, Maja ha querido demostrar experimen-, talmente los resultados del uso del agua oxigenada. Las cuestiones propuestas fueron: acción microbicida en general, tiem- po que tarda en desaparecer el H2 02 en la leche, poder bactericida para algunos microbios patógenos. La leche fué recogida asépticamente en frascos de Erlenmeyer, y después de media hora de ordeñada se le añadía el 2 por 100 de agua oxigenada (a 12 volúmenes) comercial. El examen de las colonias bacterianas demuestra que el H2 02 ejerce una ac~ión microbicida marcada: a la temperatura ambiente (220 a 240); el número de colonias, a la media hora del ordeño, en un centímetro cúbico de leche, era 25,000; a las cuatro horas, 175,000; a las ocho horas, 259,000; con la adición de H2 02, las colonias a las cuatro y ocho horas eran 10,000 y 1,500 respectivamente, término medio. En cambio, este antiséptico no tiene acción alguna sobre determinados gérmenes (bacilo del tifus, bacilo anthracis, bacilo diftérico, bacilo coli). El poder de descomposición de H2 02 varía mucho con la naturaleza de la leche: en 30 muestras, 25 se descompusieron, con una proporción del 2 por 100 de H2 02 a 12 volúmenes en cuatro horas; sólo 5 muestras tarda- ron ocho horas. El agua oxigenada no debe considerarse como un medio absoluto de esterilización de la leche; pero permite asegurar su conservación por un tiempo suficiente para las necesidades comerciales sin acarrear ningún perjuicio a la calidad de la leche y a la salud de los consumidores; este medio sólo es aconsejable a los pequeños productores, pues nunca podría substituir a los medios físicos que utilizan las grandes industrias. - C. S. E. - (Archivio Scieniijico de Medecina Veterinaria, núrns. 9 y 10, p. 131, 1913.) HIGIENE COMPARADA OTTOLENGHI, D. V LONDINI, A. La destrucción del virus tuberculoso en el establo. (Contribución a la. profilaxis de la tuberculosis.) - La tubercu- losis bovina no sólo representa un origen de la infección humana, sino una gravísima epizootia que acarrea graves pérdidas: carne, leche y trabajo a la ganadería bovina; es un problema que tiene más importancia en el as- pecto zooeconómico que en el sanitario; la necesidad de- una profilaxis antitu- berculosa está justificada. Es indudable que la desinfección del establo es de una eficacia efectiva en la lucha contra la tuberculosis; los animales, con la tos (Chourse), pero principalmente con las heces fecales (Schrüder y Cot- ton), eliminan el bacilo que se fija en las paredes, pesebreras, que infecta alimentos, agua, etc., difundiéndose por todas partes; la desinfección del establo debe practicarse siempre que existan casos de tuberculosis; aun en los _modernos tratados de desinfección, en las disposiciones - ministeriales, no se le da a la desinfección de los establos, en casos de tuberculosis, la im- portancia debida; en algunas monografías recientes, especialmente alema- nas e italianas, se trata de este asunto, demostrando que el clofuro de cal y el hiposulfito de sosa son desinfectantes poco enérgicos para destruir el ba- cilo tuberculoso; los autores han pensado en utilizar el sublimado, ya que en trabajos anteriorés Ottolenghi, lo había utilizado satisfactoriamente en la .REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 181 desinfección de los esputos tuberculosos. Para aplicar este desinfectante a los establos se presentaba un obstáculo, era preciso determinar expe- rimentalmente hasta qué punto podía neutralizar la acción del sublimado la presencia de hidrógeno sulfurado, amoníaco y sales amoniacales en ·los excrementos, orinas y camas de los animales; la acidificación de la so- lución sublimada con ácido acético, oxálico, láctico, tartárico, cítrico, fór- mico resuelve la cuestión, y tales productos de descomposición orgánica no -neutralizan el bicloruro de mercurio; los ácidos que mejores resultados dan son el tartárico y el cítrico. Con estas nociones los autores quisieron determinar si el bacilo tubercu- loso humano presenta la misma resistencia que el bovino, a la solución de sublimado al 3 por 1,000; experimentalmente resultó igual; la finalidad de esta prueba era utilizar cultivos de bacilos humanos de que disponían. Despues .de estos estudios preliminares quisieron determinar si el su- blimado era capaz de destruir el virus tuberculoso mezclado a los excrementos, camas, etc., y, por lo tanto, utilizable en la desinfección de los establos; para esto practicaron varias pruebas, utilizando como material sospechoso una mezcla de 1/5 de esputos tuberculosos ricos en bacilos, 4/5 de .heces y orina de bovidos mezclados a un poco de material utilizado como cama, re- sultado de la mezcla de 1/3 de materias conservadas diez o treinta días en vasos abiertos; 1/3 de materias conservadas el mismo tiempo en vasos ce- rrados y 1/3 de materias frescas; al microscopio se demostraba la presencia de numerosos bacilos. Con el fin de aproximarse más 'a las condiciones de la práctica se siguieron dos series de experiencias, una con mezcla fresca y otra con desecada; la solución desinfectante estaba compuesta de una solu- ción de sublimado al 2 por 100 y de ácido tartárico al 2'5 por 100 o ácido cítrico al 3'5 por 100; la mezcla se hacía en proporciones iguales de mate- rial a desinfectar que de solución desinfectante, abandonados a la tempera- .tura ambiente durantes quince horas, transcurridas las cuales se inoculaba 1/4 de cm." de la mezcla a una serie de conejitos de Indias; como control, el material infecto diluido en igual volumen de agua, fué inyectado a la dosis de 0'25 centímetros cúbicos subcutáneamente también a conejitos de Indias; de los 12 conejitos de Indias inoculados con material virulento desinfectante murieron ocho, entre el primero y cuarto día, por intoxicación mercurial; los cuatro supervivientes, sacrificados a los ochenta y dos días, presentábanse sanos a la autopsia. De los cuatro inoculados con material virulento, sólo dos murieron al cabo de dos días, con peri tonitis aguda, otros dos al cabo de sesenta y cuatro o sesenta y seis días, con tuberculosis generalizada. Para mejor aproximarse a las condiciones naturales los autores exten- dieron sobre Iadrillos usados en las contrucciones de los. establos la mezcla infectada; una vez seca lavaron los ladrillos con la solución tartárica o cí- trica de sublimado :' (sublimado I por 100, ácido cítrico 3'5 por 100 o ácido tartárico- 2'5 por 100); después de quince horas de actuar el desinfectante, con un escalpelo de hierro se raspó la capa adherida al ladrillo, y diluído en agua se inyectó al conejito de Indias 0'25 cm.3; otros ladrillos, antes de lavarlos, fueron raspados con un cepillo de hierbas; la inyección de una y otra solución no produjo la muerte de 16 conejitos de Indias; en cambio, de los testigos inoculados con material infectado lavado con agua, uno murió y dos fueron sacrificados, observándose que padecían tuberculosis generalizada. 182 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Quedaba un punto interesante a determin ar : el tiempo mI11ImO nece- sario para la desinfección La técnica seguida fué idéntica a la precedente, con la diferencia de que el material procedente del lavado del ladrillo, esterili- zado con sublimado, se inoculaba al conejito de Indias en una bolsa subcutánea con un<\ pipeta. muy afilada, con el fin de inocular parte líquida y partículas sólidas; el resultado fué que, después de tres, seis y doce horas de desinfección, los conejitos que sobrevivieron a la intoxicación mercurial, a la autopsia apa- recieran sanos; en cambio, de los testigos, el que no murió de peritonitis apa- reció tuberculoso. Las anteriores experiencias demuestran la gran eficacia del sublimado en' presencia del ácido tartárico o cítrico para la destrucción del virus tu- berculoso mezclado a la ca¡pas y demás productos estercoráceos, aunque estén secos; sobre materiales tan porosos como los ladrillos; a esta desinf'e- cíórr puede presentarse estos inconvenientes : carestía y peligro de intoxi- car ef ganado. Un .hectólitro de sublimado corrosivo al 1 por 100 con el 2'5 por 100 de ácido tartárico cuesta 18'58 liras; con el 3'5 por 100 de ácido cítrico 28'55 liras próximamente; en cuanto a la toxicidad, Canalis, que ya se ocupó de este asunto al tratar de la desinfección de vagones, propone, para evitar' el peligro, espolvorear el campo desinfectado con carbonato sódico al 1 por' 100. Esmarch y Guillerg conceptúan suficiente un lavado con agua caliente; los autores recomiendan este lavado cuando el establo tenga pared de cemento o baldosín con brillo; en las casas de pared lisa debe utilizarse el raspado de la misma cuando está fresca, sobre todo en aquellos sitios próximos al comedero. Como conclusiones establecen éstas: l.a El bacilo tuberculoso bovino presenta a la solución sublimada idéntica resistencia que el bacilo tuberculoso humano. 2.a La solución de sublimado ácidificada con ácido clorhídrico, tartá- rico, cítrico; es propia para la desinfección de materiales ricos en amo-o níaco y sus sales. 3.a La solución de sublimado corrosivo al 1 por 100, adicionada del 2'5 por 100 de ácido tartárico cpmercial o del 3'5 por 100 de ácido citrico omercial, -hace inofensivo, a las ...res horas, el virus tuberculoso mezclado t a la cama del establo, húmedo o seco, y también al que se encuentra adhe- rido a materiales tan porosos como los ladrillos. 4.a El precio relativamente alto de una desinfección con sublimado y ácido tartárico y la toxicidad del sublimado no son razones suficientes' para desechar el uso de este desinfectante, porque en los casos de un establo I contaminado por bóvidos tuberculosos es el único adoptable por su acción segura y rápida. - C. S. E -.- (La Clínica Veterinaria, núms. 18, 19 Y 20, 15 de septiembre y 15 Y 30 de octubre de 1913.) REVISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA 183 SECCION PROFESIONAL La .ínspeccíún de carnes en España POR J. y F. FARRERAS f •• • Desde algún tiempo a esta parte los casos de triquinosis ocurren con una frecuencia aterradora. U~ día en El Palmar, otro en Écija, ayer en Fueñ- teovejuna, hoy en Algar, han enfermado y fallecido numerosas personas, cuyo único delito es haber nacido en un país donde la inspección brornato- lógica es, las más de las veces, pura farsa. Si no fuese que el mal del prójimo nos duele como propio, casi nos ale- graríamos de que tales hechos ocurriesen, porque ellos, a la vez que demues- tran la importancia capital que tiene la inspección de carnes, son. el justo castigo 'infligido a esos pueblos que la miran con suicida indiferencia cuando no con vesánico desdén. Es triste, .es m.uy sensible, que todos los años ocurran" víctimas a causa de la triquina; pero más doloroso es aún, que no escarmentemos después de tan amargas experiencias, que toleremos se perpetúe este vergonzoso abandono, propio de los pueblos que han perdido hasta elInstínto de con- servación. El mal es, por desgracia, crónico. En una Real orden de 16 de julio de 1878, publicada con motivo de los casos de triquinosis' ocurridos en Villar del Arzobispo (Valencia), se reconoce explícitamente que « la salud pública está indefensa o poco menos en. lo referente a bromatología o ali- mentación ", y .a pesar de los muchos años transcurridos, a pesar de las nu- merosas víctimas que este abandono ha venido ocasionando, hoy, en pleno siglo xx podríamos aplicar a la inmensa mayoría de los pueblos de España los más duros apóstrofes 'y censuras, repitiendo con la referida Real orden que la salud pública se 'halla indefensa o poco menos en lo referente a broma- tología o alimentación. Se dirá: ¿es que el Gobierno no dicta las oportunas disposiciones para garantizar la salud de los ciudadanos? De ninguna manera. Lo que nos sobra son precisamente disposiciones. Lo único que nos falta es energía para hacer- las cumplir. He aquí resumidos los preceptos legales vigentes relativos a la materia que nos ocupa: El Reglamento para la inspección de carnes de 25 de febrero de 1859, declarado vigente y en toda su fuerza por Real orden de 25 de septiembre de 1872, tiene, entre otros, los artículos siguientes : « Artículo 1.0 Todas las reses destinadas al público consumo' deberán sacrificarse en un punto determinado, señalado por Autoridad local, llama- do Matadero, » « Art, 2.0 Habrá en todos los Mataderos un inspector de carnes nom- brado entre los profesores de Veterinaria, eligiendo de los de más categoría, y un delegado del Ayuntamiento, » i84 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA « Art. 3.0 No podrá sacrificarse res alguna sin que' antes sea recono- cida por el inspector de carnes. » El párrafo 9.° de la Real orden de 9 de octubre de 1883 dice textualmente: « Debe prohibirse en absoluto la matanza de reses, especialmente anima- les de cerda, de los destinados al consumo en los pueblos en que el Ayunta- miento no tuviese para la inspección de carnes los instrumentos que la cien- cia aconseja como necesarios. » El n.v 5 de la Real orden de 4 de enero de 1887, dice: « Los, Goberna- dores excitarán el celo de los Ayuntamientos para que establezcan labora- torios químicos municipales donde puedan analizarse todos los artículos de- dÍcados al' consurrio, y comprobar su bondad o las adulteraciones que con- tengan, así como para que en los pueblos donde haya médico, farmacéutico o veterinario' se someta al examen microscópico la carne de cerdo. " El artículo 95 de la vigente Instrucción de Sanidad, dice textualmente: « En todos los Municipios de más de 2,000 habitantes habrá, por lo menos, un veterinario contratado por el Ayuntamiento, a quien se encargará el re- conocimiento de las carnes de los animares destinados a la alimentación del vecindario y reconocimiento de los ganados'. importados y los informes y cuidados relativos a las epizootias. » « Los Ayuntamientos de escaso vecindario se agruparán para sufragar este servicio ... » • El artículo 1.° del Real decreto de 5 de abril de 1905, dice: « Los Muni- cipios de las capitales de provincia y pueblos de más de 10,000 almas pro- cederán can la mayor urgencia a construir en las respectivas localidades, si ya no lo tuviesen, un Matadero general para toda clase de ganados, o a re- formar los ya existentes, según lo exijan las circunstancias de cada punto. -» Y, finalmente, la Real orden circular de 6 de octubre de 1908 encarece a los Gobernadores civiles que « procuren el más eficaz cumplimiento de las . disposiciones' del Reglamento para la inspección de carnes, de 25 de febrero de 1859, respecto al reconocimiento y sacrificio de las reses, excitando para ello el celo de los funcionarios encargados de dicho servicio ». Tal es, en 'síntesis, la legalidad vigente en lo relativo a la inspección de Mataderos, que el artículo 72 de la ley Municipal ha puesto bajo la tutela de los Municipios. Estos preceptos que, acatados por los Ayuntamientos, serían la más sólida garantía de la salud del pueblo, sólo tienen eficacia en el papel. En la realidad, en la práctica, o se vulneran o no se cumplen. En la mayoría de las poblaciones rurales se empieza por infringir abier- tamente el artículo 1.0 del Reglamento de 1859. El Matadero brilla por su ausencia. Los sacrificios ·los practican los particulares en su casa o en medio de la calle. Bien es verdad que, en parte, el rigorismo de este artículo 1.0 queda desvirtuado si se interpreta abusivamente la. Real orden de .17 de marzo de 1864, que señala el sueldo que deben percibir los inspectores de carnes. En esta última disposición se consigna que, con aquel sueldo, deben los inspectores reconocer todos los animales destinados al consumo público, y REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 185 « si alguno de los pueblos careciera de abastecedor, sacrificándose por los vecinos las reses. para el abasto público, o que, aún habiéndolo, se hagan los sacrificios en las casas particulares, pasará el inspector para hacer los I reconocimientos, ya en vida, ya después del degüello, ya en canal, a fin de que nada se venda sin que -preceda la revisión », La contradicción entre ambos preceptos no puede ser más flagrante. Si todas las reses destinadas al abasto público han de sacrificarse en un punto llamado Matadero, ¿por qué se obliga al inspector a pasar por el domicilio de los vecinos cuando éstos sacrifican las reses para el abasto público en sus casas particulares? A pesar de ello, y de que esta última Real orden es posterior al Regla- mento de 1859, creemos que el artículo 1.0 del mismo continúa en todo su vigor, porque si el espíritu de esta disposición y de cuantas posteriormente se han dictado es procurar que todas las carnes destinadas al consumo pú- blico sean reconocidas por el veterinario inspector, mal puede éste desem- peñar su misión fiscalizadora si ha de ir de casa en casa, de Ceca en Meca, vagando como el alma de Garibay. Que tampoco se cumple lo preceptuado en el n.v 9 de "la Real' orden de 1883, salta a. la vista. Si en un día determinado se prohibiese en absoluto la matanza de ganado porcino en los pueblos que carecen de los instrumen- tos que la ciencia considera precisos para lá inspección de carnes, se queda- rían sin sacrificar este ganado la mayor parte de los pueblos de España. Y no se crea que comprendiese esta medida jan sólo los villorrios insignificantes, no; también vendrían comprendidas en la misma poblaciones de alguna importancia, con ribetes de gran ciudad, Hace pocos días recibimos una carta del inspector del Matadero de Cuenca y otra del de Ciudad Real, en la que ambos se lamentan de que los Matade- ros de dichas capitales carecen de microscopio, iY esto ocurre en dos capi- tales de provincia del centro' de España, que tienen Instituto de segunda enseñanza, y Audiencia provincial, y Gobierno civil y hasta Obispo; pero que, en cambio, carecen· de un microscopio para que. el veterinario pueda des- empeñar a conciencia su delicada misión! Pero lo más bochornoso es que estos Ayuntamientos, como todos los que tienen Matadero, perciben cierta cantidad por derechos de matanza, de los ganaderos que en ellos sacrifican las reses, Esta cantidad, quien la paga en defintiva, es el consumidor, pues el tocinero grava con ella el importe de la ,- carne que expende al público. Si se invirtiese esta suma en atender debida- mente los servicios de inspección bromatológica, nada tendríamos que ob- jetar; pero lo grave del caso es que en aquellas poblaciones se engaña al con- sumidor villanamente, porque se le obllga a sufragar un servicio que el Ayun- tamiento no presta o presta mal; porque se le hace satisfacer una suma por velar por la salud de su cuerpo, y ésta queda indefensa, Periódicamente el Fiscal del Tribunal Supremo dirige una Circular a los de las Audiencias, encareciéndoles que se pongan de acuerdo con las Autoridades gubernativas de la provincia para perseguir a los' vendedores de -alímentos sofisticados, ¿ Por qué no se extiende más esta persecución? ¿Acaso es más punible que un tendero entregue a un comprador en vez de azafrán, por ejemplo, esparto teñido, que no que un tocinero le venda en vez de carne sana carne de cerdo triquinoso? 186 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA y no comentemos los demás preceptos que antes hemos expuesto, por- que este trabajo sería interminable. Digamos sólo que tampoco se cumple el artículo 95 de la Instrucción de Sanidad. Cierto que todos los años los Gobernadores civiles advierten a los Muni- cipios que no les aprobarán sus presupuestos si en ellos falta la consignación para el veterinario titular; pero no es menos cierto también que muchos saben burlar esta precaución muy fácilmente, haciendo figurar en el presu- puesto una partida ilusoria, que no puede percibir el veterinario titular, por la sencilla razón de que en el pueblo no hay tal veterinario. Ante esa intolerable anarquía, ante el olímpico desprecio que sienten gran parte de los Ayuntamientos hacia las disposiciones legales indicadas y ante la indefensión en que se deja la vida y la salud de millares de ciudadanos, es cosa de pensar si ha llegado el momento de pedir que el Estado intervenga eficazmente para acabar de una vez con tamaños desafueros. Ya sabemos que la ley Municipal .otorga a los Ayuntamientos amplias facultades para organizar el servicio de abastos; pero en atención al mal uso que de las mismas hacen la mayoría de aquéllos, urge que el Estado ejerza sobre los mismos su función tutelar suprema, arrebatándoles, en bien de la salud pública, un servicio que no saben o no quieren desempeñar' bien. Este caso tiene un inmediato precedente en la instrucción primaria. Tam- bién la ley Municipal faculta a los Municipios para organizar la primera enseñanza, ·n13.s ante el abandono en que aquéllos la tenían, un Ministro, el Conde de Romanones, tuvo un bello gesto de energía y arrancó del Muni- cipio aquella noble función docente, incorporándola al Estado. Hoy las Es- cuelas primarias se llaman Escuelas nacionales y los maestros perciben del Estado la retribución de sus servicios. Con aquel rasgo del Conde de Roma- nones se redimió el Magisterio español. ¿Cuándo habrá un Gobierno que, percatándose de la grandiosa influencia que ejerce la inspección bromatológica en la salud del pueblo, atienda debi- damente este servicio, incorporándolo al Estado? La cosa no es imposible ni mucho menos, y con un poco de buena voluntad pronto sería un hecho. Mas mientras se aguarda ese día venturoso no demos alas a la fantasía; es preciso volver los ojos en torno nuestro mirando a la realidad. Y la realidad nos dice que hay muchísimos pueblos donde legalmente se retribuye al ve- terinario con 90 pesetas anuales (i25 céntimos diarios!), y donde se le exige que responda de la salubridad de las carnes que ha de reconocer a simple vista, porque en el Matadero no hay microscopía ni aparato alguno de inves- tigación. " En tales condiciones, si permite que se libre al consumo público la carne aparentemente sana de un cerdo con triquina, cuyo germen es humanamente imposible a simple vista distinguir, si a consecuencia de la ingestión de aquella carne enferman o mueren algunas personas, [ahl, entonces las Auto- ridades y el público y esa prensa vocinglera, que de todo habla sin saber de nada, se revuelven airados, contra el infeliz veterinario, y se le destituye, se le procesa y se le encarcela como si fuese un asesino vulgar. Siempre que parecidos hechos ocurren se produce entre los veterinarios un generoso movimiento de indignación. Los más decididos aconsejan renunciar en el acto todas las titulares, y los más impetuosos pregonan la huelga ge- REVISTA VETERINA~IA DE ESPAÑA 187 neral de todos los veterinarios inspectores de carnes,. sin aquilatar antes de- bidamente el alcance de esta determinación. Quienes se vean desligados de todo sólido compromiso con un Ayunta- miento que les retribuye con una suma irrisoria y les niega los medios de in- vestigación, harán bien en renunciar la titular. Al fin y al cabo para ganar 25 céntimos diarios' o menos no es cosa de exponerse a ir a la cárcel el mejor día. Pero hay otros muchos veterinarios" que no se encuentran en el mismo caso. Algunos que han obtenido, mediante oposición, el cargo que desern- peñan en Mataderos bien organizados (San Sebastián, Bilbao, Zaragoza, Bar- celona, Valencia, etc.), no pueden desatenderlo, porque el Código penal castiga al funcionario público que abandona el servicio que le está encomendado. y hay, además, muchísimos veterinarios que, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 95 de la Instrucción de Sanidad, tienen un can trato celebradocon el Ayuntamiento, que no pueden quebrantar sin más ni más. En tales casos, las represalias podrían hacer el remedio peor que la enfermedad. N o nos opone- mos a la huelga; sólo advertí mas que no es tan fácil como algunos creen;' , Convenimos, desde luego, en la necesidad de que los veterinarios formulen una protesta colectiva enérgica, que bien. podría consistir eri una exposición dirigida al Gobierno, llamándole la, atención sobre este punto, subscrita por todos los compañeros españoles, publicada. además en. toda la prensa de la nación. E! trabajo de recoger firmas no sería difícil, pues cada veterinario firmaría en una hoja, que luego se uniría a la exposición. El Colegio de Mur- cia quizá sería el más indicado para dar vida a esta idea, contando, claro está, con el apoyo de los demás. No somos tan cándidos que vayamos a creer que con sólo esta protesta se lograsen los justos anhelos de la clase, pero, por de pronto, daría ésta fe de vida, y se enteraría la opinión pública de la importancia social de la ve- terinaria y de lo mucho en que estima su decoro profesional. Lo mejor sería.t-para corregir los males que lamentamos, mientras el Es , tado no organice el iservicio, que ningún veterinario aceptase una plaza de titular que no fuese retribuida decorosamente y dotada de los medios mi- crográficos de investigación indispensables: mas ante el hecho evidente de que por diversas causas hay veterinarios que se ven obligados a desempeñar sus funciones sin los medi-os' adecuados, deben procurar ponerse a salvo de cualquier contingencia futura, evitando, en lo posible, toda responsabilidad indebida que les pueda sobrev.enir. ' \.. Una medida de indudable previsión, adoptada por algunos, es la de pre- sentar al Ayuntamiento una instancia por duplicado, uno de cuyos ejempla- res, después de firmado. por el Alcalde yel Secretario, y timbrado con el sello de la Corporación, se queda en poder del veterinario en calidad de recibo. En la instancia se expone' la influencia que tiene la inspección de carnes en la salud púbhca.Ia imposibilidad absoluta de desempeñar bien este delicado ser vicio sin cortar con los instrumentos, adecuados; la necesidad que tiene el Municipio de adquirirlos, invocando al efecto los preceptos legales pertinen- tes.al principio de este' artículo indicados; y, finalmente, terminar declinando respetuosamente toda responsabilidad en el caso de que, a causa de las defi- ciencias que el veterinario. expone, ocurra algún accidente desagradable, Esta medida precautoria, al parecer insignificante, atenúa mucho, si no excluye por completo, la responsabilidad que en su día ,pudiera caber al vete- 188 REVISTA VETERINARrA DE ESPAÑA rinario inspector. Por de pronto, en ningún caso se le puede considerar reo de imprudencia temeraria. La imprudencia, según tiene declarado el Tribu- nal Supremo, se caracteriza por la falta de previsión del mal que puede ocu- rrir, y jamás puede reputarse imprudente al veterinario que no sólo preve el mal futuro, sino que advierte, además, el peligro, y señala los medios con- ducentes para lograrlo evitar. Entonces toda la responsabilidad cae de lleno sobre las Autori.dades locales que, desoyendo los saludables avisos del vete- rinario, dejan indefensa la salud pública por no invertir. unas pesetas en la compra de un microscopio, que derrochan estúpidamente en fuegos artifi- ciales cualquier día de feria. y antes de terminar, digamos dos palabras respecto de don Ignacio To- rres, que, como nuestros lectores saben, se halla procesado por los casos de triquinosis ocurridos en Algar. . Ya en el número anterior de esta REVISTA adelatábarnos la opinión de que el señor Torres es irresponsable de los hechos que se le atribuyen. Pues bien; confirmando nuestro aserto, el periódico conservador La Lucha que aparece en La' Unión (Murcia), ha publicado una serie de artículos, bajo el título de « El equívoco en una campaña», que constituyen la más sólida argumentación en pro de la inocencia del señor Torres. He aquí los párra- fos más salientes de uno de ellos. « Todo lo brevemente que nos imponen la falta de tiempo y de espacio vamos a hacer algunas consideraciones que sometemos a la meditación del lector. l.a El veterinario señor Torres tiene a su cargo un enorme radio de acción, que abr.rca pueblos muy importantes; por la pequeñez del sueldo que percibe no puede trasladarse de unos a otros, y reside en el Llano; allí han de llevarle trozos de carne de las reses sacrificadas en el Algar y otros puntos, y de la bondad de estos trozos certifica. Claro está que si un co- merciante de un punto -lejano mata clandestinamente un cerdo - estamos suponiendo, y no afirmamos -la responsabilidad de los males que puedan irrogarse será de las Autoridadas de Cartagena, que no tienen en esas Dipu- taciones, ni mataderos, ni inspectores en número suficiente. 2.a De esto mismo se deduce la posibilidad del fraude, y viene a con- firmarlo que para los catorce establecimientos dedicados a la venta en el Algar, se hayan sacrificado veintisiete cerdos en los primeros veinte días de enero, habiendo estable5imiento que suministra a más de cuatrocientas fa- milias obreras; cada establecimiento necesita para este consumo más de un cerdo diario; también corroboraría el fraude un examen de los libros de registro del ganado que se llevan en Cartagena; y no hablemos de otros li- bros. ¿ Se ha hecho algo de esto? 3.a . Por autoridades e inspectores se han recogido e in'utilizado ya tal número de kilogramos de carnes y embutidos, que es imposible que pro- cedan de un cerdo solo, sin incluir lo ingerido por los enfermos; y el embu- tido que ha salido fuera. ,4.a En estos embutidos los exámenes microscópicos hechos por los ins- pectores de esta ciudad, Cartagena y Murcia comprueban que hay trozos .de carne sin. triquina y trozos con ella, de tal forma, que en una preparación aparecen CUATRO triquinas; esto demuestra lá enorme invasión del cerdo enfermo. REVISTA VETERINARIA DE ESPA!'iA 189 ¿ Cómo aparecen trozos sin triquina en el mismo embutido P. 5.a Solamente como detalle, exp-onemos esta consideración; en el ma-: tadero de La Unión, las 'muestras, una vez reconocidas, se reparten entre los empleados, que las consumen; lo mismo se hace en el de Cartagena. De labios de don Antonio Mercader hemos oido que él mismo, muchas veces, ha almorzado con estas muestras. Es lógico, y así sucede, que dada la precaria situación de don Ignacio Torres, él y los suyos consuman las muestras que le llevan. ¿Si se le lleva- ron muestras del cerdo enfermo, cómo no hay entre ellos ningún atacado?» Estos y otros razonamientos han debido influir de tal modo en el ánimo del Juez instructor del sumario, que, según nuestras noticias, ha.decretado ya la libertad provisional del señor Torres, sin fianza alguna. Esperemos, pues, que brille al fin la justicia en toda su pureza y que el señor Torres, al volver a su hogar con el espíritu amargado por la infa- mia de que ha sido víctima, irá con la frente alta, con la conciencia tran- quila por haber cumplido siempre con su deber. Intrusismo e ignorancia POR C. SANZ y EGAÑA Inspector de Higiene Pecuaria en Málaga Hay temas como el del intrusismo cuya discusión es inagotable por los múltiples aspectos que en la realidad presenta y por la dificultad de su so- lución, a pesar de las muchas fórmulas propuestas para acabarlo. Al intrusismo se le ha calificado como un proceso patológico dentro del ejercicio de las profesiones médicas; [qué mejor y más adecuada comparan- za! Como enfermedad, se 'ha estudiado su etiología, sus síntomas, su patoge- nia y se han -ptopuesto infinitos tratamientos; en una palabra, tenemos su historia clínica, completa, y a pesar de este conocimiento no hemos podido extirpar las manifestaciones del intrusismo, que vive lozano y próspero corn pitiendo con los profesionales titulares. Ello se debe a que hay un estado dia- tésico en el organismo social que hace inútil todo tratamiento localista, aun- qu~ sea muy enérgico y heroico. Para .creer en esto, me fundo en que el intruso - me refiero al intruso en veterinaria por ser campo más conocido - existe y causa los mismos perjui- cios en España que en todos los países latinos; los intrusos o empíricos de Francia e Italia son semejantes a los nuestros; unos sin título de ninguna clase, los más osados; otros con títulos menores equivalentes a nuestros castradores y herradores. El francés tiene el hongrer. tan conocido en Espa-. ña ; el italiano el mariscalco, con una organización societaria poderosa, ór- ganos en la prensa que tierien en jaque al veterinario; en todas partes la in- fracción de la leyes efectiva, porque en estas naciones, como en España, el estado social es propicio para la aparición y desarrollo del intruso. 190 REVISTA VETERINARIA ·DE ESPAÑA La causa-generadora del intrusismo en Francia, Italia, España y donde quiera que exista,:es única: la ignorancia, la incultura. En los fenómenos socia- les, como en los físicos; existe la misma relación de causa a efecto; la incultura y la ignorancia. de la población rural, en cuyas .manos está la mayor parte de la ganadería, son firmes pilares del intruso; si ciertos parásitos y determinadas vegetaciones necesitan de la suciedad para prosperar, el intruso vive y se desarrcíla protegido por la roña social: la ignorancia. La limpieza, el aseo, la luz, desinfectan, sanean lugares y organismos pestilentes; la cultura, la instrucción, destruyen, acaban con los intrusos. Hemos querido dar a estas opiniones una base cierta, una garantía de veracidad, y para ello hemos dedicado un rato a números, y como cense- cuencia de este trabajo vemos confirmado que en España, en las. regiones donde abundan los analfabetos, abundan los intrusos, y-, por el contrario, cuanto más' ilustrados son los habitantes más veterinarios existen. Los datos los hemos tomado del censo pe 1900, publicado por el «Insti- tuto Geográfico y Estadístice » en cuanto al analtabetisrno, y de Los v eie- rinarias españoles, publicado por el Colegio de Valencia, en 1911; es lástima que las fechas de ambas. publicaciones no coincidan;' pero las consecuencias que saquemos de los datos han de tener igual valor en todas las provincias, su- puesto que para todas el riesgo de las variaciones es el mismo (1). De nuestros cálculos vemos que hay relación directa entre la carencia de instrucción en las poblaciones y la falta de veterinarios; tomemos, por ejemplo, Andalucia y Castilla: Carecen de instrucción Provincias por 100 Veterinarios de' varones por Km.' ---- --,---- Almería . 71'38 381'63 Cádiz. :' . 59'16 162'85 Córdoba.' .. ' ,' 67'27 95'99 (2) Granada .. , . ,., " 72'66 272'47 Huelva . 53'85 214'69 Jaén o. o •• 72'79 130'30 Málaga o ••••• o: •••••••• o o 72'58 140'10 Sevilla .. 0 •••••• o ••••••••• o. o. o 55'79 130'40 Promedio. 65'70 191 '50 Avila o ••••• o o o ••••••••••••••• 41'57 ¡'04'51 Burgos o • ~ •••••••• o • 21'82 99'27 Logroño o •••••••••• 34'41 50'41 Palencia ' . 23'00 69'12. Santander o •••••••••••••• 33'24 165'45 Segovia o ••••••• '.' _ •• o •••••••• 24'02 80'31 Soria o •• o ••••••• o 23'55 114'65 Valladolid : o •••••• 37'93 38'22 Promedio o •••••••• 32'44 90'23 _ (1) .. Este articulo lo escribí hace tiempo; ahora,;al corregirlo, se qL!eel gInstituto Geo- gráñco-ha publicado el tomo 1 del Censo, correspondiente a 1910; canto las correcciones no habían de alterar fundamentalmente la argumentación, quedan así las cifras. . (2) Inf.luencia del personal de la Escuela de Veterinaria , . REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 191 Estas cifras son bastante elocuentes para demostrar la relación entre intrusos y analfabetos; examinando nuestros cálculos hemos visto, confir- mativamente a nuestra creencia, que cuanto más instruída es una región, cuando sus analfabetos discienden del 54 por 100, cifra inedia en España, ma- yor es el número de veterinarios, el' decir, que hay más veterinarios por kiló- metro cuadrado, y, al contrario, cuando los analfabetos se aproximan a 100 la ausencia del veterinario es más marcada. Como ejemplo, citaremos a las provincias Vascongadas y murcianas: Analfabe- Veterina- Provincias tismo rios por 100 por Km.' ---- Alava .. ' . 21'20 72'45 G~ipÚzcoa ~' .. 38'53 38'46 Vizcaya . 33~88 38'68 Promedio . 31 '12 49'86 Albacete " . 67'23 206'43 Murcia . 69'22 164'02 Promedio . 68'22 185'22 Admitiendo como causa del intrusismo la incultura de nuestra pobla- ción rural tenemos una explicación del por qué fracasan cuantas medidas coer- citivas se proponen para perseguir y extinguir el intrusismo; aun suponiendo que la aspiración suprema de la clase, lo que se ha defendido en revistas y asambleas, que el intrusismo fuese conceptuado como delito y no como falta para los efectos del código penal, poco o nada adelantaríamos en esta cuestión; ¡delito, y delito grave, es asesinar a una persona, y no faltan jura- dos populares que absuelven al criminal, con el asombro de jueces, legisla- dores y personas honradas! Para creer en la escasa utilidad de esa pretendida reforma me fundo en un hecho de todos conocido, a saber: creo no exista en España veterinario alguno que no haya intentado combatir a los intrusos apelando a la vía administra- tiva o judicial. Y ¿qué han conseguido?; los menos, que se multe al intruso; muy pocos, que se le cierre el «establecimiento»; desterrar al intruso casi nin- guno, porque el pueblo, la clientela, por un fenómeno social muy frecuente de sensiblería colectiva y quizás también por esa innata rebeldía al cum- plimiento de la ley, protege y defiende a quien la burla, y el intruso visita, y hierra en la propia casa del cliente, si es menester. El ganadero hace todo esto porque tiene confianz~ en los conocimientos del intruso, porque su ignorancia no le permite distinguir entre la ciencia de veterinario y la de un intruso; si a esto se agrega una economía en las tarifas, tendremos expli- cada la existencia y persistencia del intrusismo. Estoy convencido que la represión del intrusismo no es problema ad- ministrativo, sino de educación; ya se puede legislar sobre este asunto, que nada se conseguirá mientras la ilustración no ilumine al pueblo y sepa distinguir y razonar lo más beneficioso para la defensa de sus intereses ga- naderos entre la intervención de un veterinaria, hombre de ciencia, y la de un intruso, práctico rutinario. Y esto no se consigue ni con la Guardia civil, 192 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA . ni con el JU'ez; ésta es una rrusion reservada al maestro de escuela; el día en' que se mate la ignorancia, cuando la población rural sea culta e ilus- trada, el intruso desaparecerá por consunción, como desaparecen los ectopa- rásitos animales ante el aseo y la limpieza; la nigromancia y la hechicería se esterilizan con la luz de la civilización. Que la cultura del ganadero es el mejor tratamiento contra el intruso, nos lo confirman prácticamente estas noticias. El Veterinary Record decía meses pasados : « En Inglaterra no existen intrusos. Los castradores y mariscales no se meten en este país en el ejerci- cio de la veterinaria. El ganadero no considera la intervención de hombres sin estudios, ni preparación especial como útil para la salvaguardia de la riqueza del país." También es muy consoladora la noticia que publicó La Setnaine Yétérinaire con el título de los « Alcaldes reclaman veterina- naríos ", y a continuación publica una de las infinitas cartas llegadas a su redacción, cartas donde manifiesta la primera Autoridad local « que en su pueblo existen cuatro o cinco castradores que hacen mucho negocio; pero que la reputación de estos empíricos disminuye de día en día a medida que la población rural se ilustra y se va convenciendo de que el veterinario des- empeña mucho mejor los asuntos complejos de la ganadería y la inspección de substancias alimenticias ». Cuando' en España podamos decir lo mismo que en esas naciones, cesa- rán los colegios de Veterinaria, las asambleas y la prensa de pedir al Go- bierno leyes represivas contra el in trusismo; el veterinario será estimado y buscado por los ganaderos; los intrusos herrarán y no visitarán, porque el público no aceptará sus servicios ni les reconocerá competencia en estos asuntos; al que lo intente le contestarán « herrador a tus herraduras », La ignorancia, la incultura de la población rural, esa es nuestra enemiga, esa alimenta al intruso, como alimenta toda infracción a las leyes. CRÓN ICA EXTRANJERA Serodíagnéstíco de la preñez. - Los nuevos métodos de análisis bio- químicos o sera lógicos, que tanta importancia han adquirido en el diagnós- . tico de las enfermedades en mayor número y con más precisión cada día, se han aplicado recientemente para el diagnóstico de la preñez, a cuyo es- tudio vamos a dedicar esta crónica. Los trabajos del profeso r berlinés Abderhalden y sus discípulos, recopi- lados en una monografía titulada Abwehrjermenie des iierischen Organis- mus, cuya segunda edición se ha publicado recientemente en Berlín, dan a conocer la naturaleza de los anticuerpos (precipitinas, aglutininas, anti- toxinas, etc.) que la penetración de toda substancia extraña produce en los organismos superiores. Sobre la naturaleza de estos cuerpos existían' diver- sas hipótesis, que ha destruido el profesor Abderhalden, demostrando' que tales substancias son fermentos, cuya actividad es transformar los cuerpos " REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 193 extraños en substancias asimilables. No puedo dedicar. el espacio que se me- recen a la explicación de los fundamentos científicos, en que el citado pro- fesor fundamenta sus conclusiones. Para Abderhalden toda célula interna de un animal superior funciona como un animal inferior, esto es, desarrollando una actividad fermentativa. Con los actuales métodos químicos, tales fermentos no pueden demostrarse directamente, pero sí de un modo indirecto; el método utilizado para este objeto por Abderhalden ha sido la dialisis. Comq es sabido, las substancias coloides no atraviesan las membranas dializadoras sino en el curso de di- solución; pues bien: colocando en un dializador suero antígeno, los proteidos coloidales, albúmina, etc., no atraviesan la membrana; si el suero tiene actividad fermentativa y digiere dichos proteidos en el agua destilada se encontrará albúmina dializada en forma de peptona. La primera aplicación del método Abderhalden ha sido para diagnosticar la preñez; a este asunto le ha dedicado un interesante artículo Bernhardt en el Zeitschrift für Gestiukunde und Pferdezuihi, correspondiente al mes de julio de 1913, y del cual vamos a extractar algunos párrafos. La base del método estriba en este hecho científico demostrado: cuando un animal se queda preñado se observa regularmente en la sangre la presen- cia de fermentos aptos para descomponer la proteina de la placenta, fer- mentos que desaparecen entre los diez y catorce días después del parto. En cambio, el plasma de los animales que se encuentran en estado de gestación no contiene fermentos que descompongan la proteína placentaria. Para utilizar con fines diagnósticos este método se mezcla sangre de yegua o de otro animal doméstico; en la .mujer también tiene aplicación con placenta procedente de otro animal, de especie diferente; se coloca en un dializador la elección de la membrana dializadora; la prueba de su permea- bilidad, etc., etc., requiere una' serie de ensayos previos muy delicados, cuya técnica describe Abderhalden en su obra, muy detalladamente; la investiga- ción de la peptona en el agua destilada, que rodea la membrana dializadora, es la que imprime criterio al método; si la peptona existe se infiere que la sangre elegida contiene ferinentos aptos para desconocer la potencia de la placenta; si no existe peptona es que faltan en el suero los fermentos; por lo tanto, la presencia en el suero de fermentos es una indicación preciosa para determinar el estado de gestación. Para descubrir la peptona en el líquido dializado se utiliza una solución de niuhidrina al 1 por 100; 10 cm." de líquido dializado, más 0'2 cm." de so- lución de niuhidrina, se hacen hervir al Bunsen; la presencia de un hermoso color azul señala la existencia de la peptona; si la mezcla toma un tono morenoobscuro es que ha habido algún error en la técnica, y conviene repetir la operación. Un detalle muy importante: la sangre debe extraerse del animal después de -veinticuatro horas de ayuno, pues es indudable que durante la digestión pueden' existir fermentos proteolíticos procedentes del aparato digestivo, que pueden inducir a causas de error. Ciertamente este método es muy sensible y de técnica complicada, y por eso quedará por ahora exclusivamente para el laboratorio; necesita que por ulteriores perfecionamientos y simplificaciones pueda adaptarse a la práctica. . 194 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ,El método de Abderhalden también se ha utilizado para diagnosticar las enfermedades infecciosas; a este objeto Miessner le ha dedicado un in- teresante artículo en el Oesterreichische Woc/zenschrift für Tierlieilkutuie, del mes de octubre pasado; el articulista no se muestra muy satisfecho del resultado obtenido en el diagnóstico del muermo, papera, carbunco, tubercu- losis, y asegura que este método no será medio de diagnóstico práctico; pero está llamado indudablemente a resolver importantes problemas en el campo de la sueroterapia y, del suero diagnóstico. - C. S. EGAÑA. JURISPRUDENCIA VETERINARIA e Venta de animales atacados de enfermedades infecciosas. - Una de las causas que contribuyen a la difusión de las epizootias es la mala fe de los pequeños ganaderos. Muchos de ellos, cuando ven que una enfermedad infec- ciosa diezma sus ganados, en lugar de denunciarla a las Autoridades y ata- jar el mal en sus comienzos, cumpliendo los preceptos sanitarios, la ocultan sigilosamente y procuran vender las reses que, por vivir en contacto con las enfermas, se hallan igualmente contaminadas, aunque por no manifestarse todavía la dolencia en toda su crudeza se muestran ante los inexpertos en aparente estado de sanidad. La mala fe tíe estos ganaderos halla el medio adecuado para prosperar en la ignorancia de los que' son sus víctimas, ya que éstos, a menos de que los perjuicios causados sean muy graves, no suelen acudir a los tribunales de Justicia, unas veces por desconocer sus derechos y otras por apatía en hacerlos valer. Y así contribuyen todos a que se- haga permanente un mal que, con un poco de buena voluntad, podría reducirse en gran parte. A este propósito nos parece útil referir el siguiente caso, del que acaba de entender el Tribunal civil de Aurillac (Franci-a). Se trataba de un ganadero que vendió a un particular, en una feria, siete vacas atacadas de fiebre aftosa. La infección estaba ya en un período tan avanzado, que cuando el comprador llevaba los animales hacia su casa empezaron éstos a cojear. En el período probatorio del pleito se demostró que el vendedor co- nocía la enfermedad de las vacas; que éstas pr.ocedían de una región infec- tada, y, finalmente, el dictamen pericial de los veterinarios confirmó plena- mente que las vacas se vendieron ya enfermas, puesto que las lesiones buco- digitales que presentaban eran desde lueg,ir anteriores a la fecha en que se realizó la venta. En su consecuencía, el Tribunal anuló aquel contrato y condenó al ven- dedor a que se hi'ciera nuevamente cargo de las vacas vendidas; a que res- tituyese al comprador el precio pagado, más los intereses; a que satísfaciera los gastos de manutención de los animales y de los servicios facultativos del veterinario- y Iarmacéutico, y, finalmente, además de las costas, se le con- denó al pago de 500 francos por los daños y perjuicios causados al com- prador. REVISTA VETER(NARIA DE ESPANA 195 *** Este fallo nos parecemuy justo, y no dudamos que si un caso parecido se plantease ante los Juzgados españoles se resolvería en parecidos térmi- nos. En efecto; el artículo 1,494 de nuestro Código civil establece que' no serán objeto de venta los ganados y animales que padezcan enfermedades infecciosas, y que cualquier contrato que se hiciere respecto de ellos será nulo. Este precepto es tan termínante y absoluto que ni siquiera escapan de él los anímales comprados en. feria o en pública subasta, a quienes el ar- tículo 1,492 no hace extensivo el saneamiento por vicios ocultos. Tratándose . de enfermedades infecciosas la ley no distingue, y tanto si la compra se ha hecho en el domicilio del vendedor como en una feria, es nula de pleno derecho. Este mayor rigorismo obedece, con toda seguridad, al propósito del le- gislador de coadyuvar, en lo posible, a la efectividad de las medidas sanita- rias que dicta ¿I Poder Ejecutivo para evitar la difusión de las enfermedades infecciosas. Puede ocurrir, como en el' pleito fallado por el 'tribunal francés, que los animales na mueran, o bien que la infección se halle ya tan avanzada que no sea posible .detenerla, y sucumban aquellos víctimas de la enfermedad. Una' vez declarada la riulidad .del contrato, éste queda, en ambos casos, por" completo sin efecto, y en su virtud el comprador debe devolver los ani- males que había adquirido y el vendedor está obligado a restituir el precio de los mismos con sus intereses, y a. indemnizar los daños y perjuicios que se hayan ocasionado una ve.z se 'determine la cuantía de los enfermedad . . Si' los animales han perecido a consecuencia de la infección, el único obligado es el vendedor, toda vez que el comprador no puede .devolver los animales por la sencilla razón de que ya no existen. Mas ahora ocurre preguntar: ¿ dentro de qué plazo puede interponerse la acción de nulidad? Aplicando a la letra el artículo 1,301 del Código civil podría sostenerse que tal plazo es de cuatro anos; sin embargo, hay motivos q.ue nos inducen a creer que-es mucho más breve.' Por una parte, la difi- cultad de probar la existencia de la infección cuando se celebró la venta, aumenta con el transcurso del tiempo'; y, por otra, creemos, con un distin- guido comentarista del Código civil, que la acción de nulidad de que aquí se trata, queda comprendida en el concepto. de la acción redhibitoria, a la que se da así un mayor alcance que antes no tenía.. Estimamos exagerado que por la sola especialidad del vicio redhibitorio, es decir, por e! hecho de que consista el mismo en una enfermedad infecciosa, se . extienda hasta cuatro años el plazo que ordinariamente es de cuarenta días. Entendemos que en cuanto al término, el artículo 1,494 se halla' subordinado' al 1,496.; Y que, en su virtud.rel plazo para interponer la acción de nulidad cuando el vicio de que adolezcan los animales sea una enfermedad infecciosa, será, en tesis gener.al, el· de cuarenta días, .síernpre que la costumbre de la localidad no haya establecido mayores o menores plazos. - F. F. 196 -REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA CURIOSIDADES El asno POR PI ERRE MILLE A. M. Cunisset Carnot Sólo a usted, mi querido amigo, sólo a usted me atreverí~ yo a confesar la veneración singular que siento por Santo Tomás de Aquino. Los demás, incluso los teólogos, no me comprenderían. iSobre todo los teólogos! Porque, desgraciadamente, mis amistades, mis pasiones, mis rencores, mis odios, mís admiraciones, en suma, todos mis sentimientos, están motivados por razones· tan personales, a veces tan frívolas quizá, que antes de confesar- las necesito elegir el confidente. Y en esta ocasión sólo usted -puede ser el mío. Porque, sépalo de una vez, si venero al Angel de las Escuelas, no es por los méritos que comúnmente se le reconocen, sino sólo por esta frasecita incluída en algún sitio de su Suma: « ... que los animales tienen, a su modo, un alrna ». Esta frase me impresionó profundamente. Pues qué: ¿no quiso decir con ella que las bestias, en cierta medida, son capaces de distinguir el bien del mal? Y como que, por añadidura, excepto la serpiente, que no me preocupa; no fueron cómplices delpecado original. .. ¿es una herejía conde- nable la de imaginarme que los animales que tienen, a su' modo, un alma tendrán también una especie de paraíso, y que, distinguiendo el bien del mal serán castigados o recompensados con arreglo a sus luces? Una vida .futura, querido amigo, en la que no hubiese perros, ni gatos, ni pájaros, 'ni animal alguno, me parecería muy triste y muy monótona : en ella echaría yo de menos algo. y si la intención de Dios bondadoso es hacerme feliz en el caso de que me haya portado yo bien o después de mi permanencia en el purgatorio, ¿por qué me habría EL de negar la compañía de los perros, 'Ios gatos, las avecicas Y' de todas las bestias amigas' mías? Sólo usted puede comprenderme, ,Y por esto' me dirijo' a usted. Sé que usted cree en la inteli- gencia, en cierta especiede inteligencia-y ¿por qué no decir de alma, toda vez que 'nos demuestran a diario que también tienen « sentirnientos »? - , en nuestros antiguos compañeros. Por esto me permito dedicar a usted 'este « caso », verdaderamente excepcional, que descubro al releer la Conquéie du Saltara (de E, F. Gautier)" uno' de los libros de hístoriav de filosofía coloniales más originales y más profundos que se ha escrito desde cincuenta años acá. * * * Ya sabe usted como denominan al Sahara los árabes y los tu aricas : « el país de la sed ». En el Ti'díkelt, que no es una dé l'as regiones más deshere- dadas del gran desierto' africano, pues está dotada de bonitos pastos, a ve- REVIS'TA VETERINARIA DE ESP.;\ÑA 197 ces han transcurrido cinco años sin llover una sola gota de agl.\a. Foreau, cuando atravesó el Sahara para llegar al Tchad, anota perpetuamente: « No se ve ni siquiera la sombra de una brizna de hierba ... No hay madera, ni ve- getación ... Aquí sólo hay arena y piedras.)) Sin embargo, hay agua, pero está oculta en las entrañas del subsuelo, por las que corren delgados hilos subterráneos. Los pozos tienen 75 y a veces 100 metros de profundidad. Los moros y. tuaricos los conservan cuidadosamente y los consideran como cosa sagrada. A veces, al alejarse de ellos, les dirigen oraciones. Estos pozos, objeto de una especie de culto religioso, son raros, y no en- contrarlos, es la muerte. Por lo demás¡' morir 'de sed no es muy doloroso, según se dice, lo cual es un consuelo: uno deja de sentir con bastante rapidez. y como ni siquiera 'existe microbio alguno bajo ese cielo y esa tierra esté- riles - los microbios necesitan agua, - los cadáveres no se descomponen: se momifican. . « De tales momias, escribe E. ·F. Gautier, hallé tres, extendidas juntas, a la sombra de un peñasco. Estaban allí desde hacía dos meses, 'completa- mente solas, con un pequeño tesoro de algunos centenares de francos en sus bolsillos. El abandono de sus miembros, lo tranquilo de, sus caras, con los labios entreabiertos, expresaban el agotamiento, no dolores vivos; y el pozo; el pozo salvador, estaba a 1,500 metros de ellos. Los viajeros habían desis- tido de buscarlo, descor.azonados, o no habían podido arrastrarse hasta él. )) En estas condiciones, continúa diciendo el autor de la Conquéte du Sallara, que resumo lo más exactamente ..posible," con sus mismas palabras las más de las veces, los animales son raros; han de adaptarse al medio, es decir, han de habituarse a vivir sin beber. A las gacelas les basta la escasa hume- dad contenida en las raras briznas de hierba que ingieren. No hay ratas, ni ratones, ni siquiera pulgas, ni chinches, Sin embargo, en las boñigas de los camellos hállanse gruesos coleópteros, insectos extraordinarios. Parece que se fabrican ellos mismos el agua que .necesitan con el oxígeno del aire y el hidrógeno del estiércol que les nutre. [Son aparatos ambulantes de física! A veces, empero, se ven chacales, y el chacal es gran bebedor; pero nunca se aleja de los pozos, y abre largas galerías para llegar hasta el agua que con- tienen, Es el chacal ingeniero. Ahora, escuche usted, querido Cunisset.-Carnot: En 1905 atravesaba el capitán Dinoux, con una caravana y una banda de tiradores, la meseta de Tademait, una de las menos regadas de aquel infierno de sequedad, cuando víó, con gran sorpresa, que un asno, desde cierta estancia seguía su convoy, con aire resuelto. Este asno no era de la ca- ravana. Venía no se sabe de dónde, rebosando salud, caracoleando, .pedo- rreando, conduciéndose como todos los rucios de todas partes, cuando la vida les es grata. Era de aspecto inteligente y aun astuto, y se acercaba, insensiblemente, como un animal bien criado, que viene a hacer una visita y no quiere que se interpreten mal sus intenciones. Pronto se unió al con- voy, meneó las orejas con cierta gracia y se dejó acariciar. El pelo le lucía, su mirada era viva, su abdomen redondo, en fin, era el mejor de los .burros, el más bello, un asno en estado excelente. [Pero era también el más estu- pendo de los asnos! ¿De dónde venía? ¿Cómo habría podido' vivir, abando- nado a sí propio? Allí había pastos; pero ¿dónde había encontrado de beber? Era un misterio. 198 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA La caravana llegó al pozo. El burro, con mirada ducha, consideró ras maniobras que se hacían para levantar las losas que cubrían el bocal. Luego se acercó y presentó su lomo amablemente y aun de modo apremiante: ise ofrecía para tirar los cubos! Se aprovechó su buena voluntad, iY el asno tiró, tiró y tiró! No podía dejarse sin recompensa servicio tan leal, y se le puso -bajo las narices uno de los cubos, que acababan de subir de las profundida- des de la tierra. No se hizo rogar : bebió voluptuosamente, y hasta expresó que deseaba un poco más. Accedióse a sus deseos. Y una vez apagada la sed de los camellos y de las personas, y renovada la provisión de agua, la cara- vana reanudó la marcha. Pero el asno no se movió. Parecía compadecer estas bestias y esas gentes, que arriesgaban la fatiga y los peligros de un viaje más lejano. Un tirador senegalés tuvó entonces una idea muy natural: He aquí - se dijo - una bestia que no es de nadie. [Luego es mía! y de un salto montó encima del animal. .. Ya conoce usted, querido ami- go, esos mulos; impertinentemente calificados de « chuscos ", que algunos propietarios de Circo exhiben por las ferias, prometiendo 500 francos, quien, montado en ellos, logre hacerles dar una vuelta por la pista. Nunca se ha dado el caso de que alguien ganase los 500 francos; nunca, jamás. El mulo resopla, cocea, salta, se revuelve y echa al jinete al suelo. Ese asno, hasta entonces el más manso, el más disciplinado, el más cor- tés de los asnos, mostróse de pronto digno de los más célebres « chuscos ». En un segundo encabritóse, coceó, cayó de lado, dió un salto de carnero, y, libre de su jinete, se marchó caracoleando. No sé si lo comprenderá usted así, estimado amigo : creyó preferible la vida libre del desierto a la esclavitud. Comía casi lo suficíente para saciar su hambre; sólo le faltaba resolver el problema de hallar de beber; para ello esperaba las caravanas y ofrec.ía sus servicios para sacar el agua del poza y obtener su parte. Después no hacía nada más, i a no ser una reve1 rencia! Tal es el relato del explorador Gautier, mi querido Cunisset-Carnot. Me ha parecido digno de que lo guarde usted en sus archivos. Yo, por mi parte, sólo tengo el temor de que un asno tan inteligente acaso estuviese plagado de vicios; su pereza y su egoísmo lo hacen sospechar. Y entonces iría al infier- no de los asnos, cosa que yo sentiría mucho. (Le Temps del 4 de febrero de Ü)]2.) Trad. por P: F. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 199 ~--~----~---------------~------------------------------- SECCION OFICIAL Instrucción Pública. -- Subsecretaría. -- Disponiendo que en la época regla- mentaria se conceda matricula y examen no oficial en la Escuela de Veteri- naria a los que lo soliciten. Vista la instancia de don Antonio Martínez que, a su decir, tiene apro- bado el primer curso de Veterinaria por el plan moderno, en la cual solícita para él y otros que se hallan en Igual caso, se les conceda matrícula no ofi- cial 'en el segundo y tercer curso de la carrera. Resultando que por no estar implantado el vigente plan .en toda su in- tegridad no existen los programas del tercer curso, exigidos por' el artícu- lo 9.° del Reglamento de exámenes, ni tampoco el profesor de la nueva asig- natura de Enfermedades parasitarias, etc., que debe formar parte del Tri- bunal de exámenes; y Considerando que los alumnos tienen derecho a la matrícula no oficial y consiguiente examen; que los profesores que falten pueden substituirse por otros, como en el caso ordinario de cátedra vacante, y que la redacción de los programas puede encomendarse al Claustro, aun cuando no se dé to- davía la enseñanza de las asignaturas correspondientes.' Esta Subsecretaría, de conformidad con el parecer de la Junta de profe- sores de esa Escuela, acuerda: 1.0 Que en la época reglamentaria se con- cedan matrículas y examen no oficiales a los que lo soliciten. 2.° Que 'ur- gentemente el Claustro de esa Escuela de Veterinaria proceda a redactar los consiguientes programas que las demás Escuelas podrán adoptar sin modificaciones o con las que estimen 'oportunas y estén justificadas; y 3.0 Que los Tribunales de exámenes de las nuevas asignaturas se constitu- yan con profesores de las más análogas. Lo que comunico a V. S. para SLi conocimiento, el de los interesados y demás efectos. Dios guarde, a V. S'. muchos años. Madrid 9 de diciembre .de 19i3. -- El Subsecretario, Silvela. -- Señor Director de la Escuela de Ve- terinaria de Madrid. -- (Gaceta de 19 de enero de 1914.) , R. O. aprobando la distribución del crédito de I5,oOO pesetas para los gastos de manutención y sostenimiento de animales enfermos y dotación de La- boratorios de las Escuelas de Veterinaria. Ilustrísimo señor : S. M. el Rey ( q. D. g. ) ha tenido a bien aprobar la siguíente dístribución del crédito de 15,000 pesetas, consígnado en el capí- tulo 12, artículo 1.0, concepto 4.0 del presupuesto vigente, de gastos de 'este Ministerio, como asignación del material destinado a los gastos de manu- tención y sostenimiento de animales enfermos y dotación de Laboratorios de las Escuelas de Veterinaria. Para la escuela de Madrid, 3,000 pesetas; para la de León, 3,000 pese- tas; para la de Zaragoza. 3,000' pesetas; para la de Córdoba, 3,000 .pesetas pata la de Santiago, 3,000 pesetas. ' De Real Orden lo digo a V. S. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V. S. muchos años: Madrid 5 de febrero de 1914. -- BER- GAMiN. Señor subsecretario de este Ministerio. -- (Gaceta del 6. ) 200 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ----- ---~-------- ------------ BIBUOGRAFÍA La vaca lechera, por don SANTOS ARÁN, Inspector de Higiene pecuaria . Un-tomo de más de 200 páginas con 104 grabados. -- Sevilla, 1914 Indudablemente Santos Arán es uno de los veterinarios españoles contem- poráneos de más talento y mayor facundia. En pocos años ha publicado una serie de obras relativas a la cría y explotación de nuestros ganados que le acreditan de publicista infatigable y de zoatecnista consumado. Lo que más encanta de sus obras, aparte de la originalidad que en to- das ellas domina, es su estilo sobrio y claro, exento de ripios y hojarasca, que recuerda a veces, por su donosura, el del ilustre Martínez Baselga. Dí- galo sino el capítulo titulado "Yo quiero ser vaquero », modelo de ingenio y de gracejo. En el libro que nos ocupa estudia su autor todo cuanto es preciso co- nocer para explotar científicamente la vaca lechera, a fin de obtener de ella los mayores rendimientos posibles. En tal sentido, si este libro es para los ganaderos insubstituible, ya que en él hallan todo cuanto deben conocer para el mejor éxito de su industria, no es menos interesante para los vete- rinarios, especialmente en la parte destinada al estudio de las enfermeda- des del ganado vacuno, donde en pocas páginas se condensa lo más mo- cierno de la patología bovina. Nuestra enhorabuena a don Santos Arán, y que se le agote pronto la edición de este libro. Enfermedades parasitarias del ganado lanar; Distomatosis hepática. - Bron- coneumonía verminosa. - Cenurosis, por don CARLOS DíEZ BLAS, Ins- pector de Higiene Pecuaria: - Teruel, 1913. Bajo los auspicios del Consejo provincial de Fomento de Teruel ha pu- blicado nuestro distinguido compañero señor Díez un folleto de 30 páginas, en el que se' estudian suscintarnente las causas, síntomas, tratamiento y pro- filaxis de aquellas enfermedades. Es un trabajo que honra a su autor y que puede colocarse dignamente al lado de los muchos que, de índole parecida, lleva publicados el cuerpo de Inspectores de Higiene Pecuaria. ' Relación nominal de los Veterinarios en ejercicio en la provincía de Jaén, en 31 de diciembre 'de 1913 Nuestro buen amigo don Emiliano Sierra ha publicado una relación no- minal de los veterinarios que ejercen en aquella provincia, junto con la clasificación que deben tener los titulares de cada pueblo, 'según las con- clusiones aprobadas en la II I Asamblea nacional veterinaria. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 201 Es un, trabajo completísimo que ha puesto a prueba la. sagacidad' y la paciencia del distinguido inspector de Jaén, Contiene, además de los nombres de todos los veterinarios de la pro- vincia, la indicación de la techa y escuela en que terminaron sus estudios; la edad que tenían en aquella época; cargo que en la actualidad desempe- ñan; fecha de su nombramiento; dotación anual de la titular; población donde ejercen y habitantes que ésta tiene; número de cabezas de ganado que hay en el término, junto con su extensión superficial en hectáreas, y, finalmente, la clasificación que corresponde a cada uno según lo acordado en la III Asamblea nacional. Todos estos datos son de una autenticidad "absoluta, habiéndolos adqui- rido el señor Sierra por conducto oficial. Al felicitar a este laborioso compañero por su meritorio trabajo, y al colegio de Jaén, que con entusiasmo le ha secundado, hacemos votos para que imiten su proceder los demás inspectores y colegios de España, ya que sólo contando con datos tan completos y precisos como éstos será posible llevar a cabo-la organización de la' veterinaria rural. NOTICIAS Entrega de conclusiones. El día 6 de febrero los señores Melina, Garcia Izcara, Castro, Gordón y demás compañeros que componen la Comi- sión representativa de la tércera Asamblea nacional veterinaria, visitaron a los ministros de Fomento, Gobernación y Guerra para hacerles entrega de las conclusiones aprobadas en la tercera Asamblea, a fin de' conseguir su im- plantación en los servicios que dependen de aquellos Ministerios. Los comisionados salieron gratamente impresionados de dicha visita, después de prometerles los indicados ministros que estudiarán con el mejor deseo las referidas conclusiones. Medida plausible. - Por el Gobierno civil de la provincia de Valladolid ha sido publicada una interesantísima circular, en vista de los últimos acci- dentes causados por haber comido carne de cerdo atacada de triquinosis en .distintas poblaciones de España, en la q1fe se dispone que todos los Muni- cipios de aquella provincia se provean de un aparato de los llamados « tri- quinoscopios ", con los accesorios necesarios para el examen de las carnes, y se establezcan, por la Inspección provincial de Higiene pecuaria, cur- sos breves de enseñanza técnica gratuita para los veterinarios de la pro- vincia. ' Es ésta una circular que merecería ser publicada por todos los Gobiernos civiles de España. Los estudiantes .de Veterinaria. - Los estudiantes de Veterinaria de Ma- drid se reunieron hace pocos días, tomando los siguientes acuerdos: 202 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 1.0 Pedir al ministro de la Gobernación que recuerde a los Alcaldes el extricto cumplimiento del artículo 95 de la Instrucción general de Sanidad. 2.0 La construcción de mataderos que, ateniéndose a las necesidades del pueblo, reúnan las condiciones higiénicas y estén dotados del material necesario para el fiel cumplimiento de la sagrada misién confiada a los ins- pectores de carnes. 3.0 Creación- del cuerpo de veterinarios municipales. 4.0 Exigir para el ingreso en la carrera de Veterinaria iguales estudios preparatorios que para hacerlo en las de Medicina, Farmacia y Ciencias. 5.0 Mientras se acuerda la creación pedida en tercer lugar, que se obli- gue al aumento en los presupuestos venideros de la asignación de los veteri- narios municipales, especialmente a los rurales, para que puedan representar dignamente el cargo conferido. Nos parece muy puesta en razón la actitud de estos escolares. Gordón en Barcelona. - Durante unos días hemos tenido la satisfacción de albergar en .nuestra ciudad al valiente Inspector de Higiene pecuaria de Madrid, cuyos trabajos en pro de la dignificación de nuestra carrera le otorgan merecida popularidad. Aprovechando su estancia en ésta dió dos conferencias en el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro, en los días 26 y 27 del pasado febrero. En la primera de ellas trató de « La política en el carnpo », exponiendo' las orientaciones que debe tomar ésta para la regeneración del país. ' En España, dijo, la política tiene que ser agraria; tiene que promover el perfeccionamiento en los cultivos y la mejora de la ganadería, que fué y volverá a ser fuente importante de riqueza. Se dice que nuestro ganado es sobrio; mas con tal palabra no se hace otra cosa que ocultar una condición característica de la ganadería española, que es la falta de buena alimenta- ción; no se atiende debidamente a la selección de razas ni a la creación de industrias derivadas. Después de indicar el conferenciante los medios que hay que poner en práctica para impulsar el progreso de la agricultura y la ganaderia, dió por terminada su disertación, interrumpida varias veces por los aplausos de la numerosa concurreneia. El día 27, y ante la mayor parte de los veterinarios de la provincia, dió el señor Gordón su segunda conferencia, que versó acerca de la « Acción social de la Veterinaria ». Después de ser presentado el conferenciante con frases de elogio, por el secretario del Colegio de Veterinarfos, señor García Neira, comenzó el señor· Gordón su conferencia. Empieza expresando su satisfacción por hallarse en un pueblo tan labo- rioso como el nuestro, y ensalza a los veterinarios catalanes, especialmente los de Barcelona, en loor de los cuales basta citar, dijo, los nombres de Turró, Arderius y Darder, y el haber nacido en ella el primer periódico pro- fesional, verdaderamente merecedor del calificativo de científico. Entrando de lleno en el tema dijo: en toda profesión hay que considerar dos aspectos, el científico y el social; éste último es tan importante como el primero, porque el mundo sólo juzga por lo externo, por la manera cómo nos manifestamos en la sociedad. El hombre de ciencia, no sólo debe serlo, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 203 sino que debe; además, aparentarlo; ha de hacer como la mujer del César, que no le basta con ser honrada, sino que debe también parecerlo. Que la Veterinaria es una ciencia, es indiscutible, y sería ocioso repetirlo aquí precisamente entre veterinarios. Pero ¿ cree lo mismo la sociedad? He ahí el secreto principal de nuestro divorcio con ella. En el teatro, donde se reflejan las costumbres de los pueblos y donde se ridiculizan sus defectos, se ha ridiculizado también a la Veterinaria. Hasta hoy, cuando un autor quería burlarse del hambre, hada aparecer al maestro de escuela; cuando quería ridiculizar un pedan te, hacía salir al secretario del. pueblo; cuando quería ridiculizar un memo, salía el hijo del alcalde, y cuando quería presentar a un bruto; hacía salir al veterinario' Cuando se ha ridiculizado a nuestra profesión de tal manera, es porque se ha considerado al veterinario poco menos que un animal ¿ En qué podía fundarse esta Injusticia? Decía Spencer, que en el fondo de toda mentira hay una verdad, y que en el fondo de tóda injusticia hay un hecho justo. La injusticia con que se trata hoya la Veterinaria es anormal; pero reconoz- camos que no lo fué siempre. \ Hace años, el estudiante de Veterinaria iba a' nuestras Escuelas aban- donando el terruño y sin apenas saber leer, y cuando salía de ellas, era, salvo excepciones, el veterinario de taberna, el que se confabulaba con 103 cocheros, el veterinario de la jeringa y de las flores cordiales; el que se en tregaba á los más indignos actos de chalaneo. Bien es verdad que tales dis- cípulos eran bien dignos de sus profesores. Recuerda a este propósito a un profesor que, al llegar a su cátedra se quitaba la chaqueta y enseñaba a sus discípulos, con' un martilllo en la mano, la forma en que se debía golpear el hierro, y cita una serie de herejías científicas contenidas en muchos li- bros de, texto. POi>esto, dice, es preciso atacar el mal en su base, y la base de nuestra decadencia está en nuestras Escuelas. La injusticia con que se nos trata es asombrosa. Hace algún tiempo, dice, hablaba yo acerca de la literatura universal con un amigo, en el Ate- neo de Madrid. Cuando yo le dije que era veterinario me miró asombrado, diciendo: "i pero qué ganas tiene usted de brornear l » como queriendo decir: un veterinario es incapaz de entender estas cosas. Este e; un signo de que la conciencia social está aún contra nosotros. Cierto que se van deshaciendo muchos prejuicios, principalmente desde la creación de las . Inspecciones de Higiene pecuaria, que con su intervención en los Consejos de Fomento, con sus conferencias y folletos contribuyen a que la sociedad vaya' conocién- donos. Pero no basta con esto; el problema es de lucha permanente; es pre- ciso que la Veterinaria no se duerma, porque si no, al ir a conquistar un me- jor bienestar, tal vez se vea sorprendida por otras profesiones que están al acecho, y ya se sabe que quién llega primero es quién se apodera de las cosas. Debemos, pues, agitarnos constantemente; intervenir en todas las cues- tiones; entrar en los laboratorios, en las sociedades, en los ateneos,porque sólo así se nos tomará en consideración. Dos veterinarios insignes, Chauveau y Schütz, ocupan las presidencias de las Academias más 'eminentes de Francia y Alemania. Si han conquis- tado, estos puestos .no es por el solo hecho de ser veterinarios, si no porque 204 REVISTA VETERINARIA 0E ESPAÑA detrás de ellos hay una Veterinaria cu1ta y fuerte que goza de gran con- sideración social. y ¿ nó podremos nosotros hacer lo mismo? Indudablemente, poniendo en ello toda nuestra voluntad, porque la voluntad humana es tan fuerte que casi ha hecho desaparecer la palabra « imposible ». Lo primero que debemos hacer es arrojar el pujavarÍte, que nos forma una muralla que nos aisla de la sociedad. Si yo tuviese en mis manos la Gaceta mañana mismo publicaría un decreto declarando el herrado libre, aunque ello me valiera las iras de muchos que verían lesionarse sus inte- reses creados, Un solo hombre no puede nada, la acción individual no puede nada. Debe hacerse acción social, ya que el espíritu de nuestro' siglo es social, y ya 'que por instinto de conservación se asocian los individuos de todos los oficios. Las demás profesiones, et derecho, la medicina, la ingeniería, etc., tie- nen fuerza porque de ellas han salido políticos y sociólogos que han in- fluído en la marcha de la sociedad. De la Veterinaria, no han salido todavía. Por esto nuestra fuerza debe consistir en agruparnos dentro de un pro- grama común, aunque sea preciso derribar ídolos y quitar de frente de la clase a los traidores y a los que estorben. Conviene, pues, ante todo, reor- ganizar los colegios de Veterinaria y luchar los veterinarios jóvenes por la Asociación nacional. Y cuando esto se logre, cuando se consiga nuestro ideal, podremos decirle al Estado: detrás de nosotros hay 5,000 veterina- rios que piden el reconocimiento de su título, que se les desconoce por in- diferencia de los Gobiernos. y antes áe terminar, permitidme un desahogo; al fin y al cabo, estoy entre compañeros y amigos. Yo no pido nada para mí. Cuando se haya constituído la Asociación nacional no quiero honor ni cargo alguno, porque mi temperamento es de lucha, es de destructor de ídolos viejos, no de edi- ficador. Mi anhelo es sólo ser un veterinario activo, amante de su profesión. ¡Animo, pues! a luchar sin desmayos, y si alguien vacila en la lucha, hay que decirle las palabras de Crísto : « ¿por qué dudas, hombre de poca fe?" Una salva de aplausos, que había antes interrumpído al orador durante su conferencia, acogió 'estas últimas palabras del señor Gordón, que fué fe- licitado con entusiasmo por todos los concurrentes. Antes de partir a Madrid fué obsequiado con un banquete en el « Mun- dial Palace », al que asistieron muchos veterinarios militares. En el momento del brindis, hablaron breve y elocuentemente ios seño- res Neira, López, Conti, Sobreviela, Sabatés y Mas, abogando todos por- que la Asociación nacíonalde Veterinarios sea pronto un hecho. Finalmente, el señor Gordón }ISÓ. de la palabra para agradecer el obse- quio que se le dedicaba, insistiendo en los mismos conceptos que señaló en su conferencia. y al enviar desde estas páginas un cariñoso saludo de despedida a nuestro buen amigo y compañero, deseamos que se lleve de los veterina- rios catalanes las más lisonjeras impresiones.vy que repita con frecuencia sus agradables visitas, para· avivar el entusiasmo que todos sentimos al aplaudir su palabra elocuente, fogosa y veraz.' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 205 Reunión de veterinarios. -,El día 20 de febrero se reunieron gran nú- mero de veterinarios de la provincia, de Palencia a fin de tomar acuerdos respecto 'a la conducta que hay que seguir ante-la posibilidad de que .se repitan casos como el de Algar. Se designó la mesa-que había de presidir la sesión en la siguiente forma: presidencia, don Santiago Vázguez; vocales, don Fidel Ruiz de 'los Paños, don Manuel V. Alemán, don Braulio González, don Froilán Bamos, y como secretario don Mariano Ramos. Después de leídas' por el secretario gran número de cartas de adhesión, hicieron uso deIa palabra los señores Alemán, Ruiz de los Panas, Santurde y Amado Calvo, censurando enérgicamente el abandono en que tienen los Municipios el .servicio de inspección de carnes. A continuación se nombró una comisión para que visitase al Gobernador civil de aquella provincia, felicitándolepor la circular publicada en el Bole- tín Oficial, en la que ordena a los Ayuntamientos se provean de microscopio. Reanudada la sesión, se tomaron los siguientes acuerdos : 1.0 Reconocimien to al señor Gobernador por las atenciones y conside- raciones de 'que fué objeto la Comisión que fué a visitarle. 2.° Dirigir una carta de compañerismo alentando al procesado, 3.° Dirigir un mensaje al señor ministro de la Gobernación en sentido de protesta por la determinación del alcalde de Algar (Murcia). 4.° Cuando en los casos de inspección de carnes haya que declarar o certificar del reconocimiento practicado y el Municipio carezca de microsco- pio y demás elementos de investigación, hacerlo así constar en el docu- mento que se subscriba para la Autoridad o particular que lo soliciten. 5,,° Extender y firmar un acta, haciendo constar estos acuerdos y,en- viarlos para su publicación en la prensa profesional. Epidemia de rabia. - Reina una verdadera epidemia de hidrofobia en la Alta Saboy a , En tres meses han sido mordidas" por perros, hidrófobos, ,más de cincuenta personas. ' La fiesta de la ostra; '---=- No todo han de ser acusaciones contra las os- tras, En Colchester (Inglaterra, condado de Esex), se ha celebrado reciente- mente, como todos los años, la fiesta' de la ostra, que, por cierto, no lo es para este moluséo, pues es devorado en grandes cantidades. Es un banquete a base de ostras , presidido por el alcalde de la ostrícola población, en el último agape se han consumido 12,500. En Colchester se recuerda el caso de un entusiasta qué ingirió 23 docenas. Nuevo animal doméstico. - La boga creciente de las pieles, por exigen- cias de la moda y de la molicie, ha originado ya una serie de 'tentativas y trabajos para domesticar la vulpeja. , Según un !flato 'consular, publicado hace poco en Il Secolo de Milán, los Ingleses tiendan a aclimatar, en la Gran Bretaña, los skungs (zorras de América), y los canadienses tratan de domesticar la vulpeja indígena. Pa- rece ser que tras no pocos esfuerzos, por fin se ha logrado domesticar en el Canadá la zorra plateada, cuya piel tanto se paga. Hasta 1910 los criadores guardaban el secreto y no había más que lO o 12 parques de zorras en todo 206 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA el dominio; pero ~I éxito es ya un hecho consumado, Ya se pagan precios fabulosos por una pareja de reproductores plateados. En diciembre úl timo se pagaron 11,000 y hasta 15,000 dólares, cosa que parecería increible sino procediera de un relato consular fidedigno. Hay demanda grande, como se comprende, de vástagos vulpinos, y no hay parque que no tenga ya com- prometidos los primeros zorritos que nazcan en él. Desinfección de Real orden. -'- En la Gaceta del 5 de febrero se publica una Real orden del Ministerio de la Gobernación acerca de la desinfección de las estaciones ferroviarias, y de los vagones destinados a la conducción de viajeros y al transporte de ganados. Entre otros preceptos, establece dicha Real orden que « los vagones destinados a la conducción de animales serán desinfectados al fin de cada viaje, con arreglo a lo dispuesto en el Re- glamento de policía sanitaria de los animales domésticos de 1914 ». Esto está muy bien; pero estamos seguros de que las Compañías ferro- viarias se harán el sordo. Todo ello sin perjuicio de seguir cobrando, en los transportes de ganados, cierta cantidad para gastos de una desinfección que no se hace. Feminismo y veterinaria. - Se ha concedido el nombramiento de profe- sora de la Escuela de Veterinaria de Munich a la señorita doctora doña Mariana Plehn. Pequeñas noticias. - Ha fallecido en Igualada el que fué prestigioso ve- terinario de aquella localidad don Ramón Franquesa. Acompañamos a su desconsolada familia, y especialmente a su hijo don José, en el dolor que les embarga. - Ha sido nombrado inspector del Laboratorio de análisis de Mahón (Menorca) nuestro querido compañero y amigo don Luis Fiol Alorda. - El distinguido farmacéutico de La Bañeza, D. Gonzalo F. de Mata, autor del popular Resolutivo Rojo Mala, nos ha obsequiado con un hipómetro y un elegante bloque para recetas que regala a sus clientes yamigos. Agradecemos esta delicadeza, como la agradecerán seguramente, los infi- nitos veterinarios españoles que emplean el Resolutivo Roja Mata. - Desde el mes de febrero el Colegio de Veterinarios de Valencia pu- blica un periódico mensual, órgano del mismo, titulado Valencia pecuaria. Que viva muchos años. - En la noticia que publicamos en el número anterior, con el título « Víctimas de la triquina ", se deslizó una errata; en vez de irresponsable, dice rresponsable, por no haber salido impresa la i de dicha palabra. No rectificaríamos esta errata puramente material, que el buen sentido' de nuestros lectores debió subsanar fácilmente, sino fuese que al reproducir nuestra noticia los colegas madrileños Revista de especialidades médicas y La veterinaria española, en vez de corregir el error, todavía lo acentúan, pues dicen responsable en vez de irresponsable, que es lo que nosotros qui- simos decir, y lo que se deduce claramente leyendo nuestra noticia. - A todos los suscriptores de la Patología y Terapéutica especiales de los animales domésticos, de los doctores Hutyra y Marek, les hemos remitido ya el primer fascículo de dicha obra. Si alguno ha' dejado de recibirlo por de- ficiencia de correo, sírvase reclamarlo. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA: 207 Resumen de las enfermedades infectocontagiosas que han atacado a los animales domésticos en España durante los meses de noviembre y diciembre de, 1913, según datos remitidos por los inspectores de Higiene Pecuaria.. NOVIEMBRE Enfermos Invasio- que Muertos Enfermedades existían nes en el o Quedan mes de Curados sacrifica- enfermo s en el mes la fecha anterior dos Perineumonía contagiosa . 8 15 3 14 6 Glosopeda . 36 6 40 2 Viruela . 14,310 12,656 12,258, 1,046 13,662 Carbuncn bacteridiano . 2 342 6 338 Carbunco sintomático . 7 7 Mal ro jo o roseola . 605 2,190 919 1,235 641 Pulmonía contagiosa . 1,281 6,2R3 1,025 4,895 1,644 Cólera de los porcinos . 318 2,936 216 2,220 818 Tuberculosis ' . 68 68 Pasterelosis . 7 54 27 19 15 Cólera y difteria de las aves. 11 1,059 37 1,026 7 Muermo . 1 4 3 2 Durina . 33 33 18 48 Rabia . 13 13 Sarna . 47 101 60 ]8 70 Triquinosis . 18 18 Cisticercosis. . . 33 33 Madrid 26 diciembre 1913. - El Inspector Jefe del Servicio de 'Higiene pecuaria, D. GARcíA E IZCARA.- V.o B.O, el Director. general, C. CASTEL. DICIEMBRE Enfermos Invasio- Muertos que nes en el o Quedan Enfermedades existlan Curados enfermos en el mes mes de sacrifica- anterior la fecha dos Perineumonía contagiosa . 6 28 4 26 4 Glosopeda . 2 2 Viruela . 13,662 10,266 13,400 1,033 11,429 Carbunco bacteridiano . 278 6 272 Carbunco sintomático . 16 16 Mal rojo o roseola . 641 852 705 645 143 Pulmonía contagiosa ".. 1,644 2,801 476 2,781 1,188 Cólera de .los porcinos . 818 1,986 523 1,458 823 Tuberculosis . 52 52 Pasterelosis . ' . 15 90 29 68 8 Cólera y difteria de las aves. 7 440 447 Muermo , ' . 2 1 1 2 Durina . 48 1 5 43 33 33 ~ar~i:: : : : : : : : : : : : : : : : : : : : : 70 263 49 7 277 Triquinosis Cisticercosis . . 18 66 18 I 66 I Madrid 25 enero 1914. - El Inspector Jefe del Servicio de Higiene pe- cuaria, D. GARCÍA E IZCARA.- v» B.O, el Director general, C. CASl'EL. 2'08 REVISTA VETERINARIA· DE ESPAÑA Necrología J. GUITTARD. A mediados del mes de enero último falleció en su casa de Astaffort, a los 69 años, este ilustre veterinario, uno de los mejores prácticos que tenía Francia en la actualidad. Ejerció la profesión por espacio de más de cuarenta y cinco años, y deja al morir, una labor científica en extremo copiosa. Además de su revista Le Progrés Yéiérinaire, que publicaba mensualmente desde hacía veintiséis años, era autor de una Patología bovina y de un Manual operatorio para la espe- cie bovina, que consultaban siempre los veterinarios con gran provecho. . Hace poco tiempo, tal vez presintiendo su próximo fin, publicó un fo- lleto cón su retrato, en el que resume su biografLa,. sus trabajos y las re- compensas de que había sido objeto. En él verán reflejada las generaciones futuras la laboriosidad de este veterinario, tan sabio como modesto, a quien Francia, que sabe honrar a sus más preclaros hijos, no rindió todo el tributo que merecía. ' TEODORODE LA MORENA.- Con sentimiento nos hemos enterado por los telegramas de la prensa diaria de la trágica muerte de este valeroso ve- terinario militar. El día 14 de febrero, el señor La Morena, que, junto con el 'otro teniente veterinario don José Cabello, estaban en la Remonta de Übeda, intenta- ron vadear el Guadalquivír, montados a caballo, para cumplir ciertas obligaciones del servicio. El corcel que montaba el señor Cabello cayó al llegar al centro del cauce, corriendo, dicho señor inminente peligro de ahogarse. Al verlo su compañero. señor La Morena, se arrojó al agua Rara salvarle, mas con tan mala fortuna, que a pesar de ser buen nadador, le arrastró la corriente y murió ahogado. A las voces de auxilio que daba el señor Cabello acudió el sargento Ma- nuel Améscua, quien, exponiendo su vida, logró salvar al teniente Cabello. La muerte de don Teodoro de La Morena fué sentidísima, pues era un veterinario joven y animoso, sumamente querido de sus compañeros. Descanse en paz nuestro infortunado amigo, que, si como militar no pudo dar su vida en defensa de la patria, la dió como hombre para salvar a un compañero. I Ofertas y demandas , En esta sección publicaremos gratuitamente tres veces 'consecutivas los anuncios de carácter profesional que nos envíen nuestros suscriptores. - Veterinario soltero, de 32 años de edad y ocho de práctica, se ofrece para ejercer la profesión en población importante y mejor en Barcelona. Para más detalles, dirigirse a esta Administración. - Se cede en traspaso un establecimiento de Veterinario en un pueblo del reino de Valencia que da un rendimiento líquido de 3,500 pesetas. Para informes en la Administración de este periódico. - Veterinario joven, con ocho años de práctica, se ofrece para ejercer en cualquier pueblo de Cataluña o de Valencia. informarán en esta Administración. - Veterinario, con varios años de práctica, aceptaría partido en el que no tuviera que encargarse de la· práctica del herrado. En las mismas condi- ciones se ofrece también como auxiliar de otro profesor. Informes en esta Administración. Tipografía La Académica, de Serra Hnos y Russell, .Rorrda Universidad, 6; Teléfono 861