VoL VIII .Barcelona: 1.0 Abril de 1914 TRABAJOS ORIGINALES , Aislamiento del representante saproñto del bacíló. de Koch, del virus tuberculoso natural POR jOAQU ÍN RAVETLLAT . Veterinario en Salí (Gerona) PLEOMORF.lSMO DEL BACI.LO DE KOCH. La forma y di- mensiones del bacilo de Koch distan mucho de' ser absolutas; al lado del bacilo clásico se encuentran en el virus, tuberculoso natural y en los cultivos, bastoncitos de igual, longitud que al).- chura y bastoncitos de una longitud extraordinaria.' Además, teñido por el Ziehl, el bacilo de Koch puede teñirse uniformemente en rojo y puede presentarse constituido por una serie de gránulos teñidos en rojo y separados los .unos de los otros por espacios incoloros (bacilos arrosariados). Los. citados gránulos pueden también presentarse, coloreando las preparaciones por el indi- cado método, completamente independientes los unos de los otros, o sea en forma de granulación libre. Nocard y Roux han descrito en los cultivos formas alargadas, ramificadas y termi- nadas en maza. Metchníkoff considera estas. anomalías como formas de involución. Babés y Levaditi obtuvieron granulaciones actinomicósicas, inyectando, previa trepanación, en las meninges y cerebro del conejo, un cultivo de tuberculosis humana poco virulento. Schultze obtiene iguales resultados y no titubea en incluir el bacilo de Koch entre los actinomices, VARIABILIDAD DE OTRpS ·CARACTERES. ~ Uno de los carac- teres más constantes asignados al bacilo de Koch, carácter muy natural en un microbio que determina una enfermedad de marcha lenta, es el desarrollarse, en los medios artificiales de cultivo, en un lapso de tiempo que no baja de unos doce días. Turró 'y Alomar, valiéndose como materia de cultivo de un caldo prepa- rado con patata de Holanda en agua glicerinada, y con agar a base del anterior caldo, obtienengermi~ación manifiesta a las cuarenta Y ocho horas. REVISTA VETERINARIA DE ESPA'ÑA \ Otro de los caracteres esenciales del bacilo de Koch es el de resistir, una vez teñido, la acción decolorante pe los acidos mi- nerales diluídos. Bien conocidos son entre nosotros los trabajos de Ferrán sobre su bacteria, existente en el virus tuberculoso natural, saprófita, no ácidorresistente, tuberculizante en deter- minadas condiciones y mutable en bacilo de Koch. Iguales afir- maciones hacen Alejandro García, Sieffen Maer, Leo Karwaky y Kleptzow. Nosotros también hemos publicado algunos trabajos confirmatorios de la teoría de Ferrán. Dixon, cultivando a tem- peraturas disgenésicas el bacilo, de Koch, señala la pérdida de su ácidorresistencia. Ferrán, en una comunicación a la Academia de Ciencias de París (cultivos homogéneos), había señalado ya antes la 'pérdida de la ácidorresistencia del tal bacilo,' cultivándole en medios cada vez más. pobres eh glucosa y peptona. El virus tuberculoso natural, en muchas ocasiones, contiene un escaso número de bacilos de Koch, o bien no contiene ninguno. Esta escasez o falta absoluta de bacilos, hoy señalada por todos los tisiólógos, Ileva al ánimo del observador las dos reflexiones siguientes : no, se explica la importancia de las lesiones tubercu- losas por el eseaso número de bacilos de Koch que contienen; debe existir alguna forma no reconocible en' el virus tuberculoso natural, toda vez que cantidades infinitesimales del expresado virus tuberculizan siempre el conejito de Indias, y' en el virus inoculado, en muchos casos, no hemos podido descubrir el bacilo de Koch. Tales observaciones han Ilevado a Middendorp a negar sea' el bacilo de Koch el causante de la tuberculosis. El profe- sor de la Universidad de' Groningen funda sus 'afirmaciones en centenares de exámenes de tubérculos, sin comunicación directa con el 'exterior, en que no le fué posible encontrar ni un sólo ba- cilo de Koch, o haberlos encontrado en sinnúmero de simples unidades. A nosotros; que hemos pasado muchos años experimen- tando sobre la tuberculosis, verdaderamente nos ha sorprendido, en muchos casos, la' falta absoluta de bacilos de Koch en pro- ductos tan tuberculógenos como el tubérculo grís y la materia caseosa de los ganglios linfáticos, -sin que nos haya ocurrido tan siquiera la duda de Middendorp, pues si los cultivos puros del bacilo, de Koch tubérculizan los animales de experiencia, ¡qué remedio queda, sino admitir la etiología de la enfermedad por la expresada bacteria! Behring, -Iundado en las anteriores razones, cree que, dejando aparte el bacilo de Koch, debe existir alguna forma no reconoci- REVISTA .VETERINARIA DE ESPAÑA 21i ble en el virus tuberculoso natural, igualmente tuberculógena que el expresado bacilo, y confía a Mych el descubrimiento del hipotético nuevo estado de la bacteria tuberculosa. Sobre preparaciones de tuberculosis ~bovina, Much: no pudo descubrir, mediante el método de Ziehl, el bacilo de Koch ; sin embargo, la inoculación de tales tubérculos tuberculizaron el conejito de Indias, y en los tubérculos del referido animal aparecié el bacilo de Koch. Much aplicó entonces a tales preparaciones un método de Gram algo modificado (método de Much), y p.uso de manifiesto : granulaciones redondas, desiguales en talla, des- iguales -tambíén. en sus' afinidades tintoriales, teñidas en azul violeta; granulaciones dispuestas en montón, en cortas cadenas; rectilineas 'o no, o bien aisladas; al lado de tales granulaciones había algunos bastoncitos, la mayor parte granulosos, algunos homogéneos. Much consideró entonces dichas granulaciones como la nueva forma del virus tuberculoso, buscado sin -resultado por Behring y sus discípulos (1); y describió com? tipos nuevos del microbio tuberculógeno < la granulación libré, el bastoncito gra- nuloso, el bastoncito' homogéneo. Dado que el bastoncito homogéneo se presenta muy escaso por el método de Much, la denominación de gránulo. prevaleció para significar los elementos cuya característica esencial es te- ñirse pOL el método de Much (debiendo, por lo tanto, distinguir las granulaclones que- pone de manifiesto el método de Ziehl) y no por. el de Ziehl. . Al mismo tiempo que Much, Michaelidés obtenía iguales re- sultados a favor de un método análogo. Para probar que los mentados gránulos no son más que una etapa del .bacilo de Koch, Much demuestra que en ciertas oca- siones el bacilo de Koch les puede dar origen, y que en otras los citados gránulos pueden 'transformarse en bacilos de Koch. En los cultivos viejos el bácilode Kóch se transforma en gránulos. Sembrad~ en leche perhidratada, el bacilo de Koch pierde poco (1) Los primeros trabajos de Much datan de 1907. Ferrán en 1901, en un folleto ti- tulado Investigaciones sobre la tuberculosis y su bacilo, describe con el nombre de bacilo espermigeno una bacteria saprófita, sin ninguna de las reacciones cromáticas del bacilo de Koch, y que en determinado grado de virulencia puede tubercuJizar los ani- males de experiencia v transformarse en bacilo de Koch. . En 1907, en un f;Ueto titulado Estudios experimentales sobre la tuberculosis, publica- mos nosotros la descripción de una bacteria (I~' misma' de que nos ocuparemos en el pr~sente trabajo), extraída del virus tuberculoso natural, no ácidorresistente, flogógena y determinando la muerte del conejo en pocos días; pero también tuberculizante en los animales que resistian algún tiempo sus efectos. . 212 REVIS:TA VET'ERI'NARM DE ESPAÑA a poco. s.1:1forma. bacilar y su poder de colorearse por la fucsina fenicada,. y se .transforrna en gránulos- La adición de glicerina al . medio hace reaparecer el aspecto bacilar .prirnitivo.. La-inoculación en el peritoneo del conejito de Indias tuberculoso de bacilos procedentes de cultivos envejecidos y algo desecados, va se·guida' de la desaparición progresiva de formas bacilares y de la apari- ción de gránulos. . , Los granules de, Much se caracterizan, pues, por colorearse solamente por un método especial (método de Much), y por des- arrollarse difícilmente en los medios extraorgánicos en. los que se cultiva el bacilo de Koch. Ferrán, en' 1905 (por lo tanto dDS años antes, de los trabajos de Much), en una comunicación al Con- greso de Jatuberculosis de París, dice-: Entre este tipo dé bac- teria hipertóxica (bacilo espermígeno) y el bacilo de Koch existe toda una serie de especies intermedias. Existen también especies que tuberculizan y se esconden en los tejidos enfermos, sin trans- formarse en bacilos de Koch, ni dejarse -revelar por los reactivos éoloreantes, 'y que son igualmente difíciles de cultivar en los medios artificiales. De manera que .los caracteres, esenciales del corpúsculo de Much (difícil coloración y difícil cultivo) están completamente descritos en los anteriores párrafos de Ferrán. A Ferrán corresponde el descubrimiento de la tal bacteria; a Much su método de coloración. Por lo tanto, debiera llamarse corpúsculo de Ferrán y no de Much.: Stefan Pekanovich describe la existencia de granulaciones dispuestas en cadena, en montón o aisladas; a menudo' intrace- lulares, en el pulmón humano tuberculoso y en el bazo de cone- jitos 'de Indias tuberculosos, granulaciones' exclusivamente co- -Ioreables por, el método 'de MtlCI1.· Iguales granulaciones describe en el pus de abcesos fríos y' en el líquido 'de las, hidrartrosis.: Según Leschke, en.las 'preparaciones de esputos tuberculosos, el método de Ziehl puede no mostrar la existencia .de bacilos, mientras que el método- de Much pone de manifiesto la -existen- cia de gránulos. En fin, .para los que .han venido a apoyar la .tesis de Much, Wirths, Wehrli, Trincas, Knoll, Deycke y Lebeder, existe una forma de virus tuberculoso que colorea: el méto'do de Mucn y ·no el dé Ziehl. .. Lieberrneister, . Geipel,: Arof;lson;" K.ay~er,. DoId, . Bittwlf..y Momose, Dumare~dy' Murad, exponen: que el método de ' Much no es superior al de Zieli¡ para. e.examen de productos.patoló- 213 gicos. Cuando el método de .Ziehl no' da resultado, tampoco lo da el, de Much. La misma afirrnaciórr hizo el doctor-Coca en una' comunicación i3-1Congreso de la tuberculosis . de Barcelona. De manera que', según opinión de-los, sabios últimamente ci- tados, el corpúsculo de Much no se presenta de uria manera' constante en el virus tuberculoso natural.· Por lo tanto, el pro- blerna que buscaba Much, o sea una hueva forma de' microbio que explicara el por qué ciertos productos patológicos sin bacilos de, Koch tuberculizaban los animales 'de experiencia, queda to-' davía en pie, puesto 'que en dichos productos, lo mismo que el' bacilo de Koch, puede faltar también el corpúsculo de Much. Ya, hemos dicho' que varios autores señalan la presencia en' el virus -tuberculoso natural de un microbio' no"ácidorresistente,' tuberculógenoy mutable en bacilo de Koch (el corpúsculo de' Much todavía resiste la acción 'decolorante de los ácidos mine- rales bastante diluídos). Ateniéndonos a nuestros' estudios sobre la expresada bacteria, bacteria .que hemos estudiado 'en varios trabajos y que describimos más particularmente en la Revista de Higiene y tuberculosis, bajo el nombre de representante sa- prófito del bacilo de Koch, podemos decir que el virus tubercu- loso natural contiene un microbio que se tiñe fácilmente por las solucioneshidroalcohólicas de fucsina, que es gramnegativo y que no posee ninguna ácidorresistencia. El tal' microbio, en determinado grado de -virulerrcia, si n9 mata en pocos días, provocando simples inflamaciones, acaba pór tuberculizar, y los tubérculos que produce pueden contener bacilos de' Koch. A dicha bacteria creemos, pues, son' debidos los casosen que el ' virus natural, que río contiene bacilos de Koch ni' corpúsculos de Much, tuberculiza 105 animales de experiencia'. ALGUNAS GENERALIDADES SOBRE LA TAL BACTERIA, - El que quiera más detalles sobre la expresada bacteria, puede consul- tar nuestras' publicaciones acerca de ella; no obstante, como de lo contrario nuestro trabajo actuar resultaría poco comprensible, nos vemos precisados a señalar sus principales caracteres. El representante saprófito del bacilo de Koch, tal como se encuentra .en el 'virus tuberculoso' natural, algunas veces ha su- frido adaptaciones al organismo, 'que hacen algo difícil su aclima- tación a los .medios artificiales; 'es indispensable, para lograr su aclimatación a tales medios', sembrar el virus natural en mate- rias: ricas en principios alimenticios; que los tubérculos de siem- bra estén perfectarnente triturados; someter el medio sembrado 214 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA a' temperaturas "de estufa; y, a pesar de dichas condiciones, el expresado microbio, en cierto número de casos, necesita un nú- mero grande de días para fertilizar el medio en que se siembra. Una vez aclimatado a los medios artificiales, multiplica bien en materias tan pobres en alimento como las simples infusiones, vegetales; -no necesita temperaturas de estufa para desarro- llarse y los medios sembrados dan ya señales manifiestas: de fructificación a las pocas horas. En fin, una bacteria completa- mente saprófita, y que, por-tal razón, seguramente ha de aburidar en la naturaleza libre,' • ,La virulencia de tal bacteria puede variar desde cero al infinito. Seriada .unas cuantas veces en caldo, puede inocularse en cantidad de' unos cuantos. gramos bajo la piel del conejo, sin determinar otros efectos que algún edema local que desaparezca en pocos días, Inoculando cantidades masivas de cultivo bajo la piel del conejo y repitiendo la inoculación de conejo a conejo; con fuertes dosis de serosidad del edema que en el sitio que se inocula determina, adquiere una virulencia tal, que después de algunos pases por el referido animal, una' mínima cantidad de serosidad del edema local, inoculada bajo la piel de un conejo nuevo, lemataen el término de unas cuantas liaras a muy po- cos días. En el virus tuberculoso natural puede también la referida bacteria presentar una virulencia bastante acentuada. Creemos que cuantos se han dedicado a estudios experimentales sobre la tuberculosis habrán observado un hecho que nosotros hemos observado centenares dé veces : ciertos animales de experiencia (conejos y conejitos de Indias), al ser inoculados con una pequeña cantidad de virus tuberculoso natural, se caquetizan y mueren antes que los tubérculos hayan aparecido, presentando o bien importantes inflamaciones de los, órganos internos, o nada de característico, Tales lesiones.no son imputables al bacilo de Koch, porque la inoculación de sus cultivos puros, fuera de inocularlos, .a dosis-masivas en una vena (tuberculosis tipo Yersin), tuberculi- zan siempre. De los tejidos lesionados de .los animales "muertos' de esta suerte o de la emulsión de diferentes órganos, de los que caquetizándose no presentan lesiones macroscópicas, hemos ais- lado muchas veces el representante saprofito del. bacilo de Koch. Otras veces, aunque mucho más raras, al inocular una pe- queña cantidad de tubérculo gris bajo la piel del conejo, se pre- senta una inflamación local extraordinaria, seguida, de irnpor- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 215 tan tes inflamaciones de los órganos internos y de la muerte 'del animal en pocos días. En tales casos hemos aislado siempre el representante saprofito del bacilo de Koch de las citadas lesiones inflamatorias. Puede que parezca algo extraño que una pequeña porcion de tubérculo gris pueda determinar .Iesiones inflamatorias rápida- mente mortales, pues si tal tubérculo contiene un microbio de una virulencia tan exaltada, es natural suponer que los mismos efectos rápidamente mortales, había de haber determinado en; el animal que suministró el referido virus .. El representante sa- profito del bacilo de Koch, como hemos explicado en diferentes trabajos, resulta bacteria que inmuniza iperíectamente contra . sus propios efectos. Por lo tanto, creemos nosotros que si ciertos animales tuberculosos pueden contener el citado microbio en una virulencia máxima sin determinar en ellos efectos mortales., es porque tales animales sufrían cierta inmunización contra la re- ferida bacteria, Dos procedimientos hemos seguido para tuberculizar los ani- males de experiencias mediante la referida bacteria. El primero, es proceder a una-serie de inoculaciones bajo la piel del conejito, de Indias con cantidades mínimas de virus en ique el microbio posea una virulencia máxima (el conejito de Indias .resiste mejor el indicado virus que el conejo, que muere en pocos días de tu-, berculosis inflamatoria). Las inoculaciones deben repetirse en, el término de pocos días, a fin de que no se establezca ninguna, inmunidad contra la referida bacteria. El segundo procedimiento: consiste en inocular cantidades grandes y repetidas, con inter- valo de pocos días, de cultivos avirulentos bajo la piel del co- nejo, Tales inoculaciones acaban por determinar abscesos locales.' El pus de dichos abscesos, en cantidad de unos cuantos centi- gramos por conejito de Indias, lo inocularnos bajo la piel de un, buen número de dichos animales, y repetimos varias veces, con, intervalo de algunos días, a la misma serie de conejitos de In-, dias, igual inoculación con la misma cantidad de pus, AISLAMIENTO DEL REPRESENTANTE SAPRÓFITO DEL BACILO' DE KOCH, DEL VIRUS TUBERCULOSO NATURAL Los caracteres - por nosotros asignados a la tal bacteria están descritos en nues- tro trabajo « Representante saprófito del bacilo de Koch» de la Revista de Higiene y Tuberculosis: De dichos caracteres; los más. esenciales, son los que a continuación describimos, advirtiendo que en los experimentos que a continuación expondremos, se REV(STA VETER'INA'RIÁ ·'OÉ ·ESPAÑA denominará cultivo positivo, si la bacteria aislada se amolda á todos los citados caracteres; cultivo impurificado, si labac- teria aislada no se amolda a dichos caracteres; cultivo estéril, si después de sembrado el virus tuberculoso natural en caldo y , mantenida la siembra más allá de ocho días a 370, límite máximo a que se ha desarrollado el representante saprófito del bacilo de Koch en el expresado medio, el caldo queda estéril. Pequeño coco que puede presentarse suelto, en diplo, corta' cadena, triade, tétrade y zooglea, dé un número más o menos grande de elementos. Sedimento en la parte inferiór del caldo. Multiplica en caldo fenicado en la proporción de dos gotas de agua fenicada al 5 por 100 por centímetro cúbico de caldo. Colonias en agar redondas, grisáceas, del tamaño. de puntas de alfiler si . están contiguas y del de medias cabezas de alfiler si están sepa- radas. Temperatura eugenésica 370, a la cual prolifera en el caldo en pocas horas; pero una vez aclimatado a los medios artificiales, con algún retardo, multiplica también a 130• SIEMBRA EN CALDO DE EMULSIONES DE BAZO DE CONEJITO DE INDIAS TUBERCULOSO. - Una buena condición para obtener cultivos del representante saprofito del bacilo de -Koch, como ya hemos expuesto .antes, es que los tubérculos que hemos de sem- brar estén perfectamente triturados. Sacrificamos un conejito de Indias inoculado a lo menos un mes antes para que no falten tubérculos eh el bazo, pero sin que se observe en aquél ningún decaimiento orgánico; lo sujetamos en la' mesa de operaciones; esquilamos el abdomen; cauterizamos con hierro candente la parte esquilada y practicamos ~na incisión (naturalmente con instrumental aséptico) a todo lo largo de la línea media hasta perforar todas las capas dé la pared abdominal. Dos cortes per- pendiculares a la' primera incisión, a unos 4 centímetros de distancia uno de otro, a la izquierda del 'abdomen, nos dan' un colgajo que, levantado, pone gran parte de la cavidad abdominal al descubierto. Levantamos el estómago, y cogemos con pinzas un pedazo. de bazo, que trituramos en mortero bajo ,campana de cristal, cuyas paredes hemos lavado previamente en agua su- blimada, y añadimos a la pasta de· bazo un' poco de caldo; agi- tamos la mezcla, y con unas cuantas gotas de tal emulsión sem- bramos matraces caldo. 1. Bazo de conejito de Indias. tuberculoso se, tritura en mortero, se emulsiona en caldo', y con unas cuantas gotas de la citada emulsión- se -siembran-ocho matraces caldo. Primero y se- REVI'STA VETERINARIA: DE ESPAÑA 217 gundo se impurifican. L-os seis restantes, cultivo positivo en veinti- cuatro horas. 11. Idern, ídem, se· siembran seis matraces caldo. Cultivo positivo entre las. 'veinticuatro -y treinta y una: horas. IJ,I. Idem, ídem, ocho' matraces caldo. Primero y segundo, cultivo positivo en tres días .. Tercero, cuarto y quinto, cultivo' positivo en cinco días. Séptimo .y octavo, estériles, IV. Idern.. ídem, seis. matraces caldo. Primero se impuri- fica. Los, cinco restantes, cultivo positivo en' treinta y' dos horas. '. V. Idem,: ídem, cinco matraces caldo. Cultivo positivo entre' uno y cuatro días. VI. Idem, ídem, dos matraces caldo. Primero, cultivo po- sitivo .en ocho días. Segundo, estéril. . VIi. .Idem, .ídem; .seis : matraces .caldo: Cinco, cuitivo posi- tivo en veinticuatro horas. Sexto,estéril. ' VIII.., Idem, ídem, ocho matraces caldo. Seis, cultivo posi- tivo entre uno y tres días. Séptimo, cultivo positivo en seis días. Octavo, estéril. ' , . - IX:. .Idern, ídem, -ocho , matraces .caldo. Siete, cultivo posi- tivo entre uno' y dos días. Octavo, cultivo positivo en cinco días. Las anteriores pruebas fueron verificadas con una tubercu- losis .de origen humano, que. debemos a la a:mabilidad del doctor Ferrán, y cuyo virus ha sido conservado, de conejito de Indias a conejito' de Indias, en nuestras manos durante tres años. En los experimentos que a continuación expondremos, los conejitos de Indias que suministraron el virus de siembra fueron inoculados con cultivos puros del bacilo de Koch. r. Bazo de conejito de Indias con tubérculos se tritura en mortero, se emulsiona en caldo y con algunas gotas de la citada , emulsión' se siembran seis matraces cardo. Primero, cultivo po- sitivo en veinticuatro horas. -Segundo, tercero y cuarto, cultivó positivo en tres días. Quinto,cul1:ivo positivo en cinco días. Sexto, estéril. 11. Idem, ídem, ocho matraces caldo. Seis, cultivo positivo en veinticuatro horas. Séptimo, cultivo positivo en dos días. Octavo, estéril. De manera que nosotros' aislamos del virus tuberculoso na- tural, ·con una constancia tan grande como de cualquier enfer- medad microbiana puede aislarse, el agente vespecífico que la - determina (y esto hasta en los casos en que los animales de expe- riencla fueron inoculados con cultivos puros del bacilo' de Koch), 218 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA una bacteria determinada, sin' ninguno de los caracteres' del bacilo de Koch, bacteria que, si anteriores trabajos nuestros no nos demostraron la posibilidad de tuberculizar y de transfor- marse en bacilo de Koch,' en estos tiempos que está en tela de juicio el exclusivismo del bacilo de Koch en la etiología. de la' tuberculosis, no dejaría de ser significativa su presencia constante en el virus tuberculoso natural. Naturalmente que, existiendo con una constancia tan grande .en el virus tuberculoso natural el representante saprofito del bacilo de Koch, ha de haber sido conocido de· la mayoría de los experimentadores que han estudiado la bacteriología de la tu- berculosis. Así creemos que ha ocurrido, y si no han descrito su presencia constante en el tubérculo gris, ha sido, sin duda, debido a no haber empleado para las siembras la técnica .que nosotros hemos empleado, pues la tal bacteria muchas veces no proli- fera en los medios artificiales de cultivo si el tubérculo de siembra está imperfectamente triturado. I Dejando, pues,' aparte las siempre posibles impurificaciones del tubérculo por bacterias extrañas, el representante saprofito del' bacilo de Koch, creemos nosotros ha' sido descrito por dife- rentes autores con distintos nombres, sin considerarlos autores que lo describieron pudiese tener ninguna relación con la tubercu- losis ni con el bacilo de Koch. Malassez y Vignal (nuestro repre- sentante saprofito del bacilo de Koch, lo mismo por sus ele- mentas que por la asociación de tales elementos, que por los, caracteres de sus cultivos en caldo, creemos corresponde al tipo descrito por Malassez y Vignal bajo el nombre de tuberculosis zoogleica),Courmont, etc., han descrito microbios muy distin- tos del bacilo de Koch (pseudotuberculosis), aislados de ciertas tuberculosis, y cuyos cultivos tuberculizaron los animales de ex-: periencia, con la particularidad de que en tales tubérculos apare- ció el bacilo de Koch. Dichos autores consideraron que si bi-en tales bacterias podían tuberculizar, no se podían transformar en modo alguno en los bacilos de Koch (en aquella época hubiera sido un desatino discutir el exclusivismo del bacilo de Koch en la etiología de la tuberculosis), y' explicaron la presencia del tal· bacilo en los animales inoculados por estar contenido, aunque ellos .no lo pudieron descubrir, en los tubérculos de siembra. En tos experimentos 'que llevamos publicados sobre propiedades tu- berculógenas y' mutabilidad en. bacilo de Koch y de su represen- tante saprofito, 'no nos pudo caber semejante duda, pues la ci-' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 219 tilda bacteria, antes de ensayar en los animales de experiencia sus propiedades tuberculizantes y mutabilidad en el bacilo clá- sico de la tuberculosis, fué aislada de una sola colonia en agar y seriada después muchas veces en caldo para librar los cultivos de todo bacilo de Koch que hubiera podido depositar en ellos la materia de siembra. Grandes son las dificultades (y por dichas dificultades nos explicamos que la nueva bacteriología de la tuberculosis no haya entrado, en el orden del día)' para probar experimentalmente que el representante saprofito del bacilo de Koch es una bacteria tuberculógena y mutable. en el expresado bacilo: Seriada la tal bacteria en los medios artificiales, carece de efectos patóge- nos. 'En su grado máximo ,de virulencia determina la muerte entre unas cuantas horas y muy pocos días, provocando sim- ples inflamaciones. ¡Quién va a deducir de aquí el agente de la tuberculosis! Pero de la tuberculosis cada día conocemos cosas nuevas. El tubérculo es una fase' de la tuberculosis; prueba de ello la tuberculosis inflamatoria, que ya está admitida en la ciencia, y cuyo descubrimiento debemos a Poncet; y el ba- 61'0 de Koch es una fase de una bacteria saprofita, no ácido- rresistente, que si bien puede tuberculizar, necesita para ello de- terminadas condiciones, y la mayoría de las veces determina simples inflamaciones o no produce nada. Las lesiones puramente inflamatorias que determina nuestro representante saprofito del bacilo de Koch, son las lesiones de la tuberculosis inflamatoria, pues si los animales' de experiencia no mueren en este período de inflamación, acaban por tuberculizarse y por contener bacilos de Koch. Los microbios son células como nuestras células, y unos y otras están sujetos a las' mismas leyes de ataque y de defensa. Los organismos superiores pueden inmunizarse contra los mi- crobios, como los microbios pueden inmunizarse contra los prin- cipios de destrucción que las células de los organismos superiores segregan contra ellos. En las enfermedades de curso agudo el organismo sucumbe o puede 'sucumbir porque el microbio acu- mula en poco tiempo un número de combatientes o cantidades de toxina, que en aquellos momentos no puede contrarrestar el organismo con sus .elernentos de defensa. En las enfermedades de curso crónico el organismo sucumbe o puede sucumbir porque el miCrobio está inmunizado contra los elementos que para su destrucción segrega el organismo. En fin, gracias a los trabajos 220 ~EVIS,TA VETER] J../. 'Ilf;U;lf'\.... , REVISTA .VETERINARIA DE ESPA-ÑA tintos; pero en nuestras manos, y después de varios experi- mentos, la citada bacteria, dejando aparte las evoluciones ci- tadas, que solamente se operan en el organismo, se ha presentado como una especie completamente fija .. Hemos guardado fuera de la estufa 'cultivos de nuestro representante saprofito del bacilo de Koch más de un año, y ni tan siquiera se han presentado en la tal bacteria las formas de involución que en este caso serían naturales. Hemos guardado nuestros cultivos meses a la estufa, . y tampoco hemos observado ni la más mínima variación de forma ni de otros caracteres en la referida especie. El pase de dicha bacteria por diversos medios de cultivo; su estudio, siendo viru- lenta o avirulenta, la observación en los tejidos de los animales inoculados (dejando aparte su transformación en corpúsculo de Much y bacilo de Koch, que no solamente se operan después de mucho tiempo) y el nuevo pase desde el organismo a los medios artificiales nos. han dado siempre una bacteria con caracteres constantes. Nuestros experimentos sobre' las lesiones determinadas por la referida bacteria en los animales de experiencia, sus propie- dades flogógena, tuberculógena y mutabilidad en bacilo de Koch, corresponden completamente a los asignados por Ferrán a su bacilo espermígeno ; pero entre la bacteria de Ferrán y la nuestra existen caracteres específicos tan distintos (amén de que la bac- teria de Ferrán carecería completamente de caracteres, pues su autor la declara mutable en bacterium coli, tifus y algunos otros) que no creemos pueda existir ninguna relación entre ellas. Representante saprofito del bacilo Representanle saprofito del bacilo de Koch según Ferrán. de Koch según Ravetllat. Bacilo. Coco. Movi\. Inmóvil: Aerobio. Anaerobio. Aerobio estricto. l Forma esporo s y resiste la ebulli-' No forma esporos y muere a 520. ción. Gram positivo. Gram negativo. Forma' velo en el caldo, y Ferrán No forma velo en el caldo. Sedimen- no habla de sedimento. to importante en el expresado medio, y que imposibilitaria las pruebas de aglutinación que ha descrito Ferrán con su bacteria. I5·de marzo de I9I4. REVISTA VETERINARIA DE ESPA Nirnes, 1910, Rapport au Conseü.générat. (4) Carrieu y Anglada : - Comment peut 011 rendre moins íncertai ne la valeur.de .la sero-reacction d'agglutination du micrococcus melitensls> » (La Presse Médicale 2 noviembre 1912,11,090, p. 909, ) (5) Euziére y Roger: e Grandeur et décadence de la sero-reactlon de la ñevre de Malte. » Gaz. des Hop s, 20 febrero 1912, p. 289. (6) Roustacrotx. « Le sero-diagnostlc de Whright conserve sa valeur diagnostique." t Goz, des Hop., 14 marzo 1912, p. 439.) , (7) Para esta parte de la bibliografía' consultar el artículo d'Euziére y Roger (Gaz. des Hirp . 20 febrero 1912, pág. 289); y el de Roger (Gaz. des Hé p ), 22-29 enero 1910.) (8) Critien: four, o], tropic mea, and nve., 1.° junio 1907. -228 REVIS'TA ,V"ETERINARIA'DE ESPAÑA conocen muchas de las enfermedades que afectan a este rumian fe; pero es lógico admitir que pueden-presentarse causas de error iguales, sobre todo, 'tratándose de un animal 'excesivamente resistente y poco escrupuloso en ..la elección de alimentos, y cuyo régimen exclusivamente vegetal provoca reac- ciones humorales, que 'casi- desconocemos en absoluto. Además, la melitococcia no determina ninguna reacción en la cab'ra,. aunque nosotros hemos' observado cabras profundamente infectadas .que presentaban anemia, abatimiento, aumento de temperatura, etc. (al con- trario de-lo que han indicado ciertos médicos ingleses) y adenopatía cervi- cal y submaxilar. Es verdad que son estos casos excepcionales y que las más de las veces 'no 'se descubre más síntoma que el abatimiento, que si' puede hacer sospechar de la salud del animal, la enfermedad queda latente. Sólo la hemocultura confirma e'l diagnóstico; pero, como con mucha frecuencia es negativa; es forzoso atenerse a la serorreacción. Esta debe hacerse al 'l/50 (Nicolle) y la enfermedad se encontraría en Túnez, en la proporción de 30'72 cabras por 100 ("1); en Argel, Sergent, Gillot y Lernaire la han encontrado en 3 por 100 '(2); en París' la hemos observado en ·10 'por 100; en Malta, los médicos ingleses han hallado una proporción más elevada (Horrocks, Kennedy, Crawford) (3), 41 por 100; Eyre, 50 por lOQ' (4),' cosa que se comprende fácilmente, puesto que la enferme- dad es endémica en esta isla. Se ha visto igualmente en caballos, 46 por 100 (Eyre, Dubois); en asnos, en mulos, al parecer sanos, en bóvidos, 30 por 100 (Fiorentini) (5"); en car- neros (Auclair y Braun, Vacher); en gallinas (Fiorentini, Dubois) (6) ;' en perros, 11 por 100, Y en gatos, 23 por 100 (Eyre, Sergent y Bories, Conor) (7) ; en conejitos de Indias (Anglada); en conejos (Memini), y, en fin, en- tantos otros animales san es , que puede preguntarse si el 'suero .. e la mayor parte d de los animales normales aglutina o no al melito coco. Esta es la opinión 'que creemos más justificada, y vamos a' demostrar que esta' aglutinación depende de reacciones de defensa banales. VALOR DE LA AGLUTINACI0N.~ Nos limitaremos en este trabajo al es- tudio de la cabra. En este animal la aglutinación se produce con el suero, los orines y la leche; de estas tres reacciones creemos que únicamente debe emplearse una: la del suero'; las dos restantes no son patognomónicas. Si el suero normal puede por sí solo provocar aglutinación, con más motivo, la orina, que es rica en .sales, en materias extractivas, en moco yen albúmina, (1)Nicolle y Conseil: Recherches sur la fiévre méditerranéenne, poursuiv.ies a 1:1[\,_ titut Pasteur de Tunis.» (Arch. de j' l ns, Pasteur de T'unis , 1909, p. 157 .. ) (2) Sergent, Oillot y Lernair e: "Etudes sur la fiévre méditerranéenne 'ehez les ché vres algeriennes en 190'7. u (Ann. de l' Ins . "Pasteur , 1908. p. 209.') (3) Horroks., Kennedy, Crawfo;d: « Goats as a means of propago of medit. leve".' ·(Jaurn. of the Roy . army medo corps, vol. VI, 1901, n.O 4,- p. 381.) (4) Eyre:" Rec., Work 'of medit fever." (Qua/erly fourni oj medie. Oxford, 1903, Bibliogr. oj melit fever . 1907 ..) (5) Flórentini :- Sulla distribuzione della jebre medit, nella ttat=merid. e nelle Sicil» e (Congr. di medie. int. celebrado en Palerrno, Roma, 1907.) (6) Dubois : 'Revlle générale de Médécine veterinatre, 15 febrero' 191,2, n.v 220, pá- gina 173. . ' ..' , , . , (7)' 'COrto'r ,--' ,Fievre rnédltérranéenne -(rnotrton, lapin, rat, poute) : passage .du mi- crococcus 'metttensts de', 'la' mere -au fetus!» (Arch. de l' lnst: Pasieur 'dePunis, 1910, pá gina 92.) .. ¡ . I :.. -: .. ) , 229 podrá' modificarla, sobre. todo cuando se pone' en contacto con un, micro- ' bio como el micrococo de Bruce, poco móvil, y que terma, en muchos culti- vos, masas microbianas. .En: lo que toca .a la, leche puede hacerse la misma objeción : la leche es un medio' muy rico en materias albuminoides, para que pueda 'afi-rmarse que sihay aglutinación ésta se debe sólo' a las aglutininas específicas. Por otr a parte, 10S glóbulos. de' grasa, que persisten aun después de, una escrupulosa ceotrifugacíón, impiden que se produzca el fenómeno .librernente. Hemos 'observado en muchos casos que la leche aglutina, cuando la hemocultura y la- aglutinación con ~Lsuero sanguíneo han producido .efectos negativos, y faltando igualmente los síntomas' clínicos. Que unas leches aglutinan y otras; no; que otras aglutinan centrifugadas y no aglutinan, si artíñcíalmente se provoca la precipitación de la caseína. Para todas estas investigaciones he-; mos usado soluciones de 1/50 a 1/30. -Debe tenerse en cuenta, además, que la composición de la leche varía extremadamente de un día a otro, tanto en lo: que se refiere al agua' como en lo que toca a las demás materias extractivas. ¿;Es, a la serorreacción 'con el suero sanguíneo a lo que debemos limitar- nos? ¿Tiene ésta un valor indiscutible? Creemos que no, y sobre este asunto queremos insistir. Estudiando la' aglutinación en la cabra, hemos podido darnos cuenta, de que, estaba sujeta a numerosas variaciones, y que en in- fecciones diversas podía obtenerse un suero perfectamente aglutinante; 'y en proporciones elevadas y en determinados casos -las aglutininas resistían. por, espacio de media-hora, una temperatura de 560• Además, fundándonos en lo 'que se observa en el hombre, .hernos. escogido una infección-corno latífica, muy frecuente en-él, que provoca la aglutinación. del -rnicrococo' de Bruce, y que si es' que se presenta, se presenta en la cabra de' modo muy excepcional, y además hemos utilizado la infección estafilo- cócica, frecuente en todos los animales y que sólo determina casi siempre reacciones insignificantes en ellos. De un rebaño COnducido .a París, el año 1912, escogimos tres cabras, dos pirenaicas (Lilou y Papillaut) y otra alpina' (Simplon) ; dos estaban completa- mente 'sanas otra estaba ligeramente asmática, (Papillaut). Después de va- rios exámenes-no encontramos aglutinación alguna del, micrococcus meli- tensis, hecho biológico cuya comprobación se hizo con la aglutinación cense- guida por la inyección de' 'conejos, de proporciones elevadas, durante muchos Mas. Las cabras no segregaban leche, pero estaban vigorosas y .comían bien. Antes de proceder a la inyección ríe microbios procuramos averiguar cuál era el poder aglutinante' de estos animales, con relación a otros micro- bios, elegidos al azar entre los microbios móviles y los inmóviles, tales como el estreptococo, el bacilo tífico, el bacteniurn coli, el bacilo colérico y 'el ba- cilo del muermo. Hemos encontrado: Simplon Papillaut ---- Micrococcus melitensis. . . .... . .... Sin aglutlninas Id. .ie. "estreptoc'oco ... !". :..- ••. ~ • '" •• '. _. • ,Id. Id. , Id. Bacilo tífico.................... Aglutininas Sin ellas Id. Ba,cilo colérico Sin aglutinínas Agl'utininas Sin ellas f3a~rlod.el UlUerrpo., ; "o ., •• '.'~ : Sin ,eilas' ' ',_, ••• ' ,¡(r,'-"~_, Id: Baeterium eoli. . . . . . . . . . . . . . . . . . Aglutininas Id. Sin ellas, 230 La aglutinación se ha practicado con una dilución de 1/30 del bacterium coli, del bacilo colérico y los demás microbios; de 1/30 y l/50 del micrococ- cus melitensis y del bacilo tífico. En todos los casos positivos hemos obser- vado una aglutinación de las más evidentes, que no se conseguía en una pre- paración testigo. MODIFICACIONES DE LA AGLUTINACIÓN CONSEGUIDAS POR LA INYECCIÓN DE CUL TTVOS. - Infección tifica. - Hemos inyectado a un animal, cuyo suero no había 'aglutinado en presencia del micrococcus melitensis, cultivos en -caldo de bacilo tífico. • A la primera cabra, Lilou, que aglutinaba el bacilo tífico y el bacteriurn coli, la inyectamos, bajo la piel del cuello, primero, y después en la vena yugular, cultivo de un caldo de veinticuatro horas, a. la dosis de l centí- metro. Los fenómenos reaccionales fueron mínimos. Al cabo de ocho días el sue- ro aglutinó el micrococcus melitensis, el bacterium coli y el bacilo tífico. Es- tas reacciones han sido ligeras al 1/50. ' Hicimos una segunda inyección intravenosa de 5 centímetros cúbicos de cultivo. Al cabo de ocho días persistieron los mismos fenómenos de agtutina- I ción, pero desaparecieron en lo que concierne almicrococcus melitensis, después de actuar durante media hora una temperatura de 56°. Hicimos una tercera inyección intravenosa de 5 centímetros de cultivo en caldo de veintic uatro horas. Observamos fenómenos anafilácticos, que desaparecieron al cabo de dos días; el suero, después de ocho y de quince días, tenía las mismas propie- dades aglutinantes; sólo que las reacciones fueron más fuertes. Las agluii- ninas resistieron, por espacio de una hora, unatemperatur a áe 56°. El micro- coccus melitensis, a la proporción de 1/50 y el bacterium coli, fueron agluti- nados por el suero calentado. Así, pues, la infección tífica ha producido aglu- tininas que han obrado sobre el bacterium coli y el micrococcus meli- tensis. Estas aglutininas no siempre se han destruído por el calor. Estos experi- mentos confirman lo que se ha observado en el hombre. INFECCIÓN ESTAFILOCÓCICA. -A la segunda cabra, Simplón," que aglutinó el bacterium coli y el vibrión colérico, la inyectamos, en la vena yugular, pri- mero, 1 centímetro de cultivo de cuarentay ocho horas, de estafilococo blan- co, poco virulento (1); ocho días .después 2 centímetros de un cultivoen caldo de veinticuatro horas, y ocho días más tarde otros 5 centímetros. A con- secuencia de esta inyección, el animal tuvo un poco de fiebre y diarrea, y rnurió al cuarto día. En la autopsia se halló pericarditis y, peritonitis con un principio de neumonía. El suero fué recogido y examinado cada v,ez ocho días después de la in- yección y antes de la inyección siguiente. Se recogió igualmente el día antes de la muerte. Se obtuvieron los resultados siguientes : Después de la primera ,inyección no se modificó nada; el suero no aglu- tinó más que el bacterium coli y el vibrión colérico al 1/30. Después de la Se': (1) No determinó reacción alguna en el conejo ó en el conejillo de Indias, en ayec- 'l. í ción subcutánea ya la dosis de centímetro cúbico de cultivo en caldo de veinticuatro horas. REVISTA VE!ERINARIA DE ESPAÑA 231 gunda inyección, el rnicrococus melitensis era aglutinado al 1/30. Después de la tercera inyección, el micrococus melitensis era fuertemente aglutinado al l/50 en un cuarto de Mora; el bacilo tífico, el estreptococo y el bacillus Mallei no se aglutinaron. Pero la reacción con el micrococcus melitensis se producia sólo al 1/100. La inyección del estafilococo provocó, pues, la formación de aglutininas para el micrococcus melitensis. Estas aglutininas desaparecen por medio del calor. INFECCIÓNDIGESTIVA. A la tercera cabra, Papillaut, que en el primer - examen y antes de toda inyección, no aglutinaba ninguno de los microbios citados, y que, en el segundo examen aglutinaba el bacilo tífico y el bacte- riurn coli, le hicimos comer salvado regado de cultivo de estafilococo blanco. Oada dos días mezclábamos a la hierba y al salvado 5 cm." de un cultivo de veinticuatro horas en gelosa, diluído en agua destilada hasta obtener un tinte opalescente. Al 'cabo de cinco días el animal presentó diarrea sin tempe- ratura (39'70). Murió a los ocho días de pleuresía peritonitis y numerosas lesiones caseocalcáreas en el pulmón, en los ganglios y en el epiplón. Todas estas lesiones eran antiguas y pueden explicar el asma que hemos observado. ' El suero recogido dos días antes de la muerte aglutinaba el rnícrococo. . melitense y el bacterium colí. SIJ poder aglutinante desaparecía después de calentado. La infección digestiva obtenida aquí experimentalmente es quizá bas- , tante frecuente en estado normal; esta observación hace creer que las modi- ficaciones de la aglutinación en las cabras dependen, en parte, de infecciones generales de origen intestinal. INYECCIONESDE CULTIVOS, ESTAFILOCOCOS LOS CONEJILLOSDE IN- DE A DIAS.- Los experimentos hechos con otros animales, como el' conejillo de Indias, con cultivos de estafilococos, obtenidos en veinticuatro horas en caldo, de los que inyectamos 1 cm." cada dos días en la piel del ijar, nos permitieron observar la aparición de anticuerpos, que al mismo tiempo pro- vacaban la aglutinación del micrococcus melitensis al 1/5.0. Las aglutininas obtenidas en esta forma no resistían el calor. La aglutinación persistía a 1/100, pero desaparecía a una dilución más elevada. , Resulta de .estos experimentos, que desgraciadamente no hemos podido continuar en gran escala, por causa de la dificultad de podernos procurar otros animales, que la aglutinación del micrococcus melitensis en las cabras, a una proporción de 1/50, es un fenómeno muy variable .. Esto se concibe fá- cilmente, puesto que el melitococo aglutina bajo la influencia de aglutininas no 'específicas, y que las reacciones de defensa son muy variadas en las ca- bras, en estado perpetuo de infección digestiva. En ciertos momentos hemos creído poder atribuir este fenómeno a una infección conocida, tal como la estrongilosis pulmonar; pero la reacción, positiva en un 'caso a una dilución de 1/50, resultó negativa en otros tres casos, de los cuales en dos se trataba' de cabras y en el otro de un carnero. En cambio, la inf~cción tífica y la estafilocócica provocan la f¿rmación de aglutininas, que ho se, destruyen siempre por el calor, por poco intensa que haya sido 'la infección. La primera constituye una causa de errorfrecuente en el hombre; en la cabra podrá ser rara, pero debería buscarse. ~32 REV'IS:rA VETERI,N.A-RIA ,Jj)E ESPAÑA i En todos los casos el fenómeno nos 'ha parecido que, en general, perma .necía en estado latente, porque, el animal que habíamos inyectado con un ,cultivo poc,o virulento no presentó, es verdad, ninguna reacción, excepto .una ligera elevación térmica a 39'7° durante dos-o tres días. Sin llegar a decir que Iacabra pudiera estar atacada de septicemia por los bacilos de Eberth, puede afirmarse que ingirió con los alimentos colibacilos y todas las varie- .dades de micrqbios banales. Se conoce-la frugalidad de ,las cabras, la facili- dad con que se nutren comiendo sólo hierba, detritus y bebiendo agua más Q .menossucía. La elaboración de los anticuerpos tendr-a, pues, lugar durante I~ .dígestión intestinal. " Por igual mecanismo actuaría la infección estafilocócica, cosa mucho- más fácil de.. concebir. Ella es también la que determina una aglutinación fuerte del micrococcus melitensis. Mientras que con las demás inyecciorres no, hemos observado más que aglutinaciones medianas, con ésta, por el con- trario, hemos .observado aglutinaciones muy fuertes, comparables a las que se obtienen con el suero de los animales infectados experimentalmente con el micrococus melitensis. Estas aglutininas, después de. la tercera inyección intravenosa, no resistieron media hora de calor a 560. . , Antes de terminar queremos mencionar los resultados de investigaciones hechas J3'OI:. G. Vallet y 1.. Rimbaud, acerca del mismo asunto; aunque sus ;ip.v~.~tigilci,¡;)J1es se hayan hecho en cabras, no por esto dejan de confirmar no 'las nuestras desde ciertos puntos de vista. , En este trabajo los autores demuestran que el suero de animales norma- .les, ..9g1utina el micrococo melitense a diluciones variables; la aglutinación .que. da el 'suero de conejo y de conejillo de Indias es débil, pero la del. suero de perroses mayor y alcanza la dilución de J /600. Esta observación dernues- tra una .vez más que las investigaciones fundadas en el solo hecho 'de la .aglu- tinación por medio del suero deben ponerse en cuarentena antes de conside- rar que bastan para permitir afirmar la melitococia en los animales. Esta variabilidad en la aglutinabilidad se halla también en los animales inyectados experimentalmente, mientras en las cabras y conejillos de Indias hemos visto que ~a,inyección de estafilococos o de bacilos tíficos determi- naba siempre la aparición de aglutininas, Vallet y Rimbaud han demostrado- que en el conejo las mismas inyecciones no provocaban aglutinación alguna. Este, punto es digno de señalarse, pues demuestra una vez más de cuántas precauciones hay que rodearse antes de afirmar la existencia de la aglutina- .cíón en un animal sospechoso. CONCLUSIONES .. - De las observaciones que preceden, y que confirman lo que sucede en el hombre, podemos concluir lo .siguiente : I.a Que la infeccióntífica experimental provoca la formación de aglu- .tininas activas para el micrococcus melitensis. Que el suero de la cabra infec- tada es activo al l/50. QueIas aglutininas formadas no desaparecen sometí- das, por espacio de' media hora, a un calor de 56°. 'i",2.aQue la estafilococcia experimental determina la producción de aglu- tininas activas para el melito coco. Que el Suero de la cabra se aglutina fá- cilmente cuando la. infección es ligera. Que la, aglutinación resulta muy clara, pero no pasa del 1 por IOQ, si la infección es intensa. ( . ' 3.a, Que la agtutinación del. rnicrococcus melitensis por el suerode la.ca- bra al l/50 nopermite afirmar q~!e el animal esté atacado de, melitococcia. .. REV!STA VETERINARIA DE ESPAÑA 233 ,4 ..a Que la temperatura, tal como' se emplea en el procedimiento preco- nizado por Negre y Raynaud; no ev.ita todas las posibilidades de un errcr. . 5.a Que para .diagnosticar la melilococcia en las cabras es indispensable recurrir a ensayos de sueroaglutinación en diluciones superiores al/100, se- gnn 'recomiendan Anglada, Carrieu 'y Anglada, Rouslacroix, etc., para- la melitoco.ccia del. hombre. Nosotros aconsejamos el empleo de diluciones a .. 1¡50 Y a 1/150; cuando el suero aglutinasolamentea Ij50,'el animal no puede considerarse éorri.o sospechoso. Si' el' suero aglutina al mismo tiempo a 1,/50 y a "l/150, la cabra q.ue lo ha' proporcionado podrá 'considerarse afecta, de me- itococcia. No parece necesario recurrir al calentamiento previo a 560• 6.a· La hernocultura permite diagnosticar con verdadera seguridad .:' T,» Debe entenderse, por fin, que én todos los casos de aglutinación se debe, a título de' medida profiláctica.iprcscribir el uso de la leche o de los que- sos de las cabras que se considere sospechosas o atacadas de melitococcia. Trad. por JUAN ARDERIUS (La-Presse Médicaie, agosto 1913.) '. -< . DE ~ \3iblíoteca "]"ª\ . < rl'l REVISTA DE ACTUALiDAD ;:l Z U > u: nR~GOZ~ ~ .ei germen 'de la viruela w POR EL DOCTORPEDRO FARRERAS· El general médico' doctor von Schjerning sometió a una reurnon cientí- fica; que ,convocó en la Kaiser Wilhelrns ,Akadehlie en 16 de julio de 1912, la conveniencia de perfeccionar .Ios procedímientqs de obtención y conser- vación de la linfa profiláctica 'contra la viruela. Y como que de los informes de dicha reunión resultó que con los procedimientos hasta entonces conocí- dos no era posible conservar activa durante largo tiempo dicha linfa, la Sec- ción de Sanidad del Ministerio de la Guerra del Imperio Alemán, a cuyo frente se 'hallaba el referido general, dispuso que se hicieran investigaciones para rlsolver este problema, y el médico militar doctor Walter Forne.t se con- sagr.Ó a ellas . . ,¡ Desde luego consideró Fornet que la vacuna se conservaba mejor con el frí'd que con 'él calor. Pero rechazó en seguida la opinión de Paschen, Repin yotros, los cuales afirman que las temperaturas de 37 a 400 perjudican di- rectamente a los agentes variólicos, pues éstos medran perfectamente a estas cifras térmicas en, el cuerpo del hombre y de los animales afectos de viruela, La.~t~mperatura elevada no podía ser, 'pues, la causa eficiente de la pérdida de la.virulencía de la vacuna. Tampoco la eran las bacterias que suele llevar .asociadas.r ya que cuando, por excepción, carece de tales bacterias, no se COnSérjvaidurante más tiempo. Por lo tanto, ta causa de la pérdida del poder del la' vacunano podía· ser otra que la ,glicerina que sirve para su conserva- ción, En efecto, en 1897 Kirchner demostró ya que la vacuna, muy ricaen 234 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA gérmenes al principio, se hacia cada vez más escasa en ellos, después de mez- clarla con glicerina, Esta empezaría por destruir las bacterias asociadas y acabaría por matar los gérmenes variólicos de la vacuna. ¿Cómo disminuir el poder ofensivo de la glicerina para la vacuna? Por medio del calor, no, porque ya Maggiora demostró que la glicerina calen- tada era todavía más antiséptica. En cambio, enfriándola, sí, pues Chaumier pudo conservar activa la linfa gllcerinada más de dos años a las temperatu- ras de - 6 a-15°. Pero este proceder es caro; además, la linfa no puede estar en la nevera siempre, y al sacarla de la última se altera inmediatamente. Había que substituir la glicerina por otros medios. Fornet empezó por en- sayar diversos antisépticos, tales como sublimado, iodo, cloroformo, anti- formina, etc., y, por último, el éter sulfúrico, cuyo poder microbicida, como se sabe, utiliza Vincent para preparar su vacuna polivalente contra la fiebre tifoidea. Esta idea de valerse del éter para conservar la vacuna parece ha- berle permitido cultivar puro el germen de la viruela. En un tubo de vidrio de unos 50 crn.> echa 0'5-1 gramos de linfa vacuna en bruto y añade 10-30 cm." de éter. Ocluye luego el tubo con ,un tapón es- merilado, que ata bien y lo recubre con un capuchón de goma. Después, por medio de un agitador mecánico, lo zarandea enérgicamente durante veinti- cuatro horas o más a la temperatura de la habitación (18 a 200). En 26 de febrero de 1913 agitó así, durante diez a veinticuatro horas, 0'5 gramos de linfa vacuna en bruto con 1'0 cm." de éter sulfúrico. Evaporado éste, inoculó el residuo en la piel afeitada de conejos; a los cuatro días aparecían lesiones idénticas a las producidas por la linfa vacuna clásica. El residuo del materia I agitado durante doce horas, una vez sembrado en los medios ordinarios de cultivo (caldo, agar), dió colonias de bacterias; en cambio, el resultante de agitar durante veinticuatro horas no dió colonias. La linfa vacuna, pues, mezclada con éter y agitada fuertemente, se libra de las bacterias acceso- rias, y, sin ernbargo.opersiste activa. Esto lo ha comprobado después Fornet repetidas veces. La duración del tratamiento de agitación con éter necesa- ria para librar dicha linfa de bacterias, oscila entre diez y media y cien horas; en general, es de veinticuatro horas. Al parecer, depende del número y de la índole de las bacterias asociadas. Por esto hay que limpiar bien los ter- neros antes de recolectar la linfa de los mismos. La linfa vacuna desprovista' por medio del éter de las bacterias ordina- rias, no sólo es capaz de producir lesiones variólicas, inoculada en la piel afeitada o en la cara interna de la oreja del conejo, sino que, inoculada en 1a tornea del, mismo animal" origina corpúsculos de Guarnieri en las células epiteliales, y además, inoculada en la piel de terneros y de niños, engendra pústulas bellísimas que no difieren de las producidas por la linfa clásica, Por lo tanto, la linfa vacuna, exenta de bacterias, conserva plenamente activos Jos gérmenes de la vi mela. ¿Cómo obra el éter? No se sabe. Fornet ha observado que si se desmenuza la vacuna en bruto antes de introducirla en el tubo en que se ha de agitar,. o se' la mezcla con calda, glicerina o suero artificial, o si -la temperatura es demasiado baja, o si la agitación es poco intensa, o se practica manualmente. 110 tiene lugar la, esterilización expresada, Lo de que la trituración previa de la linfa puede frustrar la esterilización etérea, es cosa inexplicable to- davía. REVISTA VETERINARIA~ DE ESPAÑA 235 La esterilización de la linfa se prueba sembrándola en tubos de agar. Si no da colonias, se puede sembrar en caldo y éste constituir, en lo suce- sivo, el material de inoculación. La: linfa vacuna, desprovista de bacterias, merced a la agitación y al éter, se puede guardar. en la nevera, incluso en forma de linfa seca, evaporando el éter. La linfa exenta de bacterias o pura se conserva virulenta durante mes y medio a 37°. Puede cultivarse, además, anaerobiamente. Fornet usa para ello matra-o ces de Pasteur, ocluídos mediante tin capuchón de cristal esmerilado (relle-, no de algodón) que termina en un tubo provisto cíe una válvula. El matraz, se llena de unos 70 cm." de suero de buey o de caldo 'azucarado mezclado. con líquido ascítico (1/3 de líquido' ascítico + 2/3 de caldo azucarado). En, este medio sumerge un trocito de esponja de platino para facilitar la vida, anaerobia, como aconseja Píuhl. Fórnet siembra en dichos matraces 1 mili- gramo de material variólico puro, y' en seguida cambia el aire de los mismos por hidrógeno (para ello sirve la válvula del tubito del capuchón de cristal). Hecho esto, los pone a la temperatura de 37°, A los cinco o diez días de per-, manecer a esta temperatura, siembra 1 milígramo del contenido del .matraz en otro análogo, Al .cabo de otro tanto tiempo resiembra de igual manera otro matraz, y así sucesivamente una serie de 5 o más. Con semejante serie de resiembras investigaba si 'el virus variólico se po-, día multiplicar. Y, en efecto; inoculando el último caldosuero a .terneros no les produjo pústulas típicas en. fados los casos, pero sí en algunos: espe- cialmente cuando tomaba el virus de lesiones poco características produci-' das P9,C la: inoculación de dicho caldosuero. Ahora bien, como que con tan- tas resiembras el virus experimentó una dilución de más de 1:1,000 billo- nes, y la linfa vacuna diluída en una proporción de poco más de 1:10,000, deja ya de ser activa, Fornet indujo que forzosamente se debió multiplicar el virus en los medios descritos. Obtuvo pústulas, no únicamente con el material resultante de la quinta resiembra, sino hasta con el de la duodé- cima, Todas las inoculaciones dejan' inmunidad. El medio (caldo, caído- suero, .gelatina) y la clase de cultivo (a o anaerobio) parecen indiferentes. En fin, el virus es filtrable. Un hecho, sobre todo, parece indicar que se trata de una verdadera pro- liferación del, virus varrólico, y es el siguiente: a veces resulta negativa la inoculación de uno de los eslabones de la cadena de siembras y resiembras, pero' las inoculaciones de los eslabones que siguen resultan positivas. Sin embargo, así como la linfa vacuna esterilizada por agitación y éter produ- cía pústulas tan bellas como la glicerinada ordinaria, los cultivos originan sólo una insignificante culminación del punto inoculado. Pero si se raspa esta lesión mínima y con el material que se arranca de la misma se, inocula un segundo animal de la misma especie, se obtienen pústulas típicas acaba- ,das. Esto lo considera Fornet como demostración de la especificidad de sus cultivos y lo equipara con lo que ocurre con la inoculación de la viruela del hombre al ternero, que prende poco y rara vez, y, en cambio, la reinocula- ción prende perfectamente, como si hubiese necesitado adaptarse a la espe- cie zoológica. Y otra prueba de que se trata de cultivos, es decir, de la mul- tiplicación del virus, es esta: los medios de cultivo no producen pús- tulas inoculados inmediatamente después de sembrados; en cambio, las pro- ducen cuando se inoculan cinco o diez días después de sembrados. 236 REVISTA VET'ERl·NARIA DE ESPAÑA rLos medios de cultivo, sembrados y mantenidos en la estufa, no, experi- mentan cambio alguno visible a simple vista, o, a lo sumo, se ve .un entur- biarniento alrededor de la esponja de platino y una tenue membrana en la gelatina con líquido ascítico, Examinados en fresco con el microscopio no ·, ,r) _!, i ;'''~' Figs, 1 Y 2 Mlcrosoma vaccinae s. variolae revelan elemento microbiano alguno', Pero, examinados en gota pendiente con el ultramicroscopio, y, sobre- tojo, teñidos con fucsina fenicada caliente, con solución de Giemsa o por el procedimiento de coloración de las pestañas imaginado por Uiffler, se advierten unos corpúsculos esféricos, de 2 a 5 dé- cimas' de micra, unidos muchos de ellos en parejas por un puentecillo y ro- deados de un 'cerquillo, Por lo preciso de sus contornos, por su esfericidad perfecta, por poderse seguir paso a paso su aparición y multiplicación 'en los medios de cultivo, y, en fin, por aglutinarse-mediante un inmunsuero variólico muy activo; Fornet cree 'que son los gérmenes patógenos, de la viruela: ., ¿Lo son realmente? Algunos miérógrafos, como' Hunternuller y Gins, han observado formas idénticas en medios de cultivo no sembrados, y por esto sospechan que son precipitados albuminoideos, Yo mismo he visto muchas veces en diversos medios albuminosos formas análogas a las descritas p01' F"6rriet, incluso' dispuestas en parejas' y hasta en 'cierto modo 'aglutinadas, Y~''(iúe, sin embargo, no eran microorganismos. Por esto dudo también+dé que lo sean las -descritas 'por Fornet. Mas, por' otra parte, con el germen de la viruela ocurre la unanimidad imponente de- ser- ya muchos los' autores que han .visto formas muy semejantes-a las de Fornet en cortes y frotes de I'e- , ' siones -variólicas. Sobre todo los corpúsculos elementales o iniciales de P-ro- wazek tienen- de común .con losde- Forriet el tamaño, el' teñi rse 'por el 111é- R'EVISTA' VETERINARIA. DE ·.ESPAÑA 237 todo de Giernsa y por el de coloración de pestañas de Loffler, el ser gram- negativos, etc. ¿De qué clase' de germen se trata? Desde luego no parece una bacteria. Por 'SlÍ resistencia contra 'los antisépticos" y por sus propiedades biológicas y mor- fológicas difiere de todas las bacterias conocidas; por esto Fornet propone llamarlo microsoma vaccinae s. variolae (figs. I y 2). Notemos de paso que la resistencia de tal germen a los antisépticos, en general, y al éter, en particular, parece .arrrJOni~ar .con elhecho de conservarse la vacunamediante glicerina ..y..acaso .tarrrbién con el del uso terapéutico .del éter en ,el' período. de supu- -ración de' la viruela-en. el cualooraria quizá contra las bacterias' asociadas. : ':,'Aigunos bacteriólogoshan opuesto reparos importantes a Ios asertos d.e Fornet. Como éste probó sus cultivos a la vez que vacuna clásica el} unos mismos. terneros, Friedberger le objetó, en .la Sociedad Microbinlógíca de -Berlín, que las pústulas 'producidas por la vacuna clásica pudieron conta- ni'itÍar las heridas hechas al inocular los pretendidos cultivos i qu~,. además, en estas herida~' pudo. nacer la. 'vacuna espontáneamente por practicarse 'las inoculaciones de los cultivos en los mismos locales en los que se trabajaba con terneros inoculados con vacuna clásica, y, en fin, atribuyó el hecho de que los cultivos no produjeran pústulas al ser inoculados por primera vez, y, en cambio, sí al reinocular. el material de las. pequeñas lesiones producidas primeramente, a que +os gérmenes diluídos (nd 'múitiplicadosj de los preten-' sos cultivos, al ser inoculados por primera vez, se multiplican en el animal, y por esto .la reinoculación es positiva. . f' f Gi~s'decla;'Ó ante ¡a' I;úsma Sociedad que no logró esterilizar'las linfas variólicas vacuna y conejuna en tres semanas de agitación, y que, por el contrario, lo consiguió dos veces en veinticuatro horas; pero entonces- había muerto también el virus variólico. En otra comunicación, hecha reciente- mente ala Sociedad Microbiológica mencionada, ratifica -que.no Ira' corn- probado los resultados de Fornet. Según Gins, el éter daña siempre a la va- cuna y no mata los gérmenes accesorios, y si los mata, mata también los de la vacuna; para estos últimos es más perjudicial que la glicerina.· Tampoco ha obtenido la multiplicación del virus .en los cultivos. Unicamente, 'logró esterilizar, agitando durante mucho tiempo, una viruela conejuna que,sin embargo, persísts, .activa. Pero su virulencia disminuye:' a la temperatura de 37°. En fin, dice' que la idea de librar la vacuna de las bacterias accesorias por medio del éter la emitió el gran químico Emilio Fischer. . Otro bacteriólogo de Charcow, Marcus Rabinowitsch, ha dicho que 'el germen de la viruela lo descubrió ya él en 1-910. Entonces aisló de las virue- las humana y vacuna, y de la sangre y del brazo de los variolosos, un estrep- todiplococo muy pequeño, que se cultiva. con dificultad en los medios ordi- narios, produce lesiones típicas enIa piel de ratas y conejos y se colorea tanto por los colores de anilina como por el método deGrarn. 'Afirma que Fornet ha redescubierto su estreptcdiplococo, pero que no ha podido ver las cadenas que forma este germen, porque las destruye con la agitación. Finalmente, sostiene que Fornet ha obtenido: un extracto ..etéreo del agente de la viruela, más o menos diluído y que por esto le resulta filtrable. De todo lo expuesto se infiere que los trabajos de Fornet requieren ser c0!TIprob'ados, y que, probablemente, sufrirán rectificaciones. De todos. mo- dos, merecen ser acogidos con aplauso. La vacuna.conquehoy se preserva-de 238 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA la viruela humana, se obtiene todavía de modo rudimentario y defectuoso. Incluso es posible que -con ella se inocule alguna vez tuberculosis. Por esto fué una gran idea la del general médico von Schjerning de promover estos estudios. Especialmente se impone la purificación de la linfa vacuna. Fried- berger y Mironescu han logrado matar todas las bacterias que la impuri-. fican ; sin que la vacuna pierda su actividad, exponiéndola veinte minutos alos rayos ultravioletas. BIBLLOGRAFiA. - W. Fornet: «Die Reinkultur des Pockene rregers». (Ber/. klin. Wpch:, '6 octubre 1913.) - Id.; «Ueber den Pockerierreger» (conferencia a la Sociedad bacterio- lÓgica de Berlín en 7 de noviembre de 1913). (Ber/. uu«. Woch .• 15 diciembre 1913.)- Prowazek (citado por Hutyra y Marek en su Patologia y Terapéutica especiales de los animales domésticos, 4." edición). - M. Rabinowitsch: «Die Reinkultur des Pockenerre- gers», ( Berl: klin . Woch., 24 noviembre 1913.) - Id.: «Ueber den Pockenerreger» (Ber/. klin . j.Voch., 16 febrero de 1914.) - H. A. Gins: «Mitteilungen über expertmentelle Vaccine (conferencia a la Sociedad microbiológica de Berlín en 15 de enero de 1914. ( Berl . klin . Woch., 2 marzo de 1914). - Friedberger y Sh ioj i: «Ueber Desinfection der Mun.dhéhle durch ultraviolettes Licht». (Deuts . Med. Woch., 19 marzo de 1914). REVISTA PRÁCTICA ~ La inspección triquinoscópica de las carnes de cerdo POR J. FARRERAS . Los abundantes casos de triquinosis, acaecidos en tan poco tiempo en Es- paña, han llamado la atención de algunos Municipios que hasta ahora se habían burlado de las disposiciones oficiales y de la importancia que tiene la inspección microscópica de fas carnes de cerdo, según lo prueba el hecho de -que no consignaran. en el capítulo de gastos una cantidad de tan poca consideración como la que supone el coste de un microscopio. Empero ha venido la catástrofe" la lección ha sido dura, y ante la responsabilidad que amenaza a: los Municipios, compuestos de. miembros ignorantes y egoístas, empiezan a preocuparse, según nos consta por cartas y consultas que nos hacen diariamente estimados compañeros, acerca de la mejor manera de adquirir el materi'al necesario para la investigación, no tan sólo de los temibles nernato- dos," sino de algunos agentes bacterianos que afectan a las reses de carnice- ría. Al objeto de contestar él todos ellos, hemos creído oportuna la publica- ción de esta «Revista-práctíca», sin que en ella pretendamos decir novedades imposibles de señalar en trabajos de investigación microscópica elemental. Para la triquinoscopía existen microscopios especiales,construídos ex- clusivamente para este 'objeto, y, como es natural, su limitado aumento los hace inservibles para otra clase de diagnósticos, que a veces se ve preci- sado hacer el inspector de carnes si quiere garantir la sanidad de las reses ·que examina. , _ Es mejor adquirir un modelo de microscopio que sirva 'para la triqui- noscopia '-y -·bacteri()scOpi~.· REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 2.39 Hoy se puede comprar un buen apara!o por 600 pesetas, y con él, y los reactivos colorantes más precisos, se monta, en los pueblos rurales, un la- boratorio modesto, pero de prácticos resultados para los efectos de la ins- pección, Aconsejamos, pues, a. nuestros compañeros que indiquen a los Munici- pios donde presten sus servicios la conveniencia de adquirir un modelo 2,4P ,REVISTA' VETERINARIA, DE ESPAl'lA econorruco de rnicroscópio completo, que consta de tres objetivos (uno de ellos de, inmersión. homogénea para ver los microbios), dos oculares, revólver porta objetivos para el cambio de éstos, según convenga la ampliación de "lo .ql,le se examina, crema- llera y tornillo micrornétri- .. CO. De este modelo eco- nómico, marca «Reichert», hay tres ejemplares en el matadero . {le Barcelona, que funcionan diariamente con muy buen resultado. El mismo modelo,construí- do por la casa Leitz, es también tan :recomendable como la' q'ue"aÍüecede:-- En posesión del mi- croscopto vpara -la investi- gación de las triquinas en las carnes: de .cerdo, con- viene disponer de algunas placas compresoras, en las que se colocan los troci- tos de carne procedente de los maseteros, diafragma, m úsculbs jt n tercos tales, psoas y 'de Ios jriuslos. Es mejor servirse de 'una placa ··í compresora que de los por- taobjetos, pues con éstos la preparacíón no queda sujeta; y 'al:moverla con los dedos para recorrer el 8. Parte 111ecán¡(:a aparato vista de frente con pla- del ca colocada. - 9. Tornillo para sujetar la placa campo de 'Ia, misma, se de- 10 Carro' p:ara mover la placa sitúa el portaobjetos que cubre la preparación y la visión resulta, mala. La ins- peccion de la' carne entre dos portaobjetos puede hacerse con aquellos mi- croscopios de platina movible, en cuyo caso, sujetos' los, 'cristales con las, pinzas que hay' a, los lados del orificio de la platina, puede recono- cerse el campo mediante los movimientos de la misma. Pero las dimen- . ·t . siones de los portaobjetos son reducidas para las cinco muestras de carne , de los músculos antes indicados que conviene examinar, puesto que a veces en una muestra no se ve ningún parásito, y, en cambio, en otras existen uno o varfos.' En ,e~te caso las placas compresoras resuelven la dificultad y per- miten trabajar con rapidez .ycornodidad, toda vez' que, en cada una .de ellas, -caben hastaveinttcíratro muestras de 'Carne.' I ,,', ',' ': ,:.' Quedamos, pues, en que el instrumental necesario para la triquinos- . copia en los mataderos 'de 'los pueblos. se reduce 'a .: un 'micioscopíoi-cuiürc o seis placas compresoras; unas tijeras curvas y uñas pinzas ae disección. 'Eli' tas REVISTA VETERIN~RIA DE ESPAÑA, 241 poblaciones de', más importancia,' además de lo precedente, es necesario que se tengan jícaras o vasos metálicos (de aluminio) y chapas numeradas para que pueda saberse a qué res corresponden las muestras recogidas para la inspección, A medida' que se extraen las porciones musculares de cada cerdo, se colocan en el vaso o jícara, ya la res se le clava la chapa 'que lleva igual número que la jícara. De este modo es fácil saber en caso de triqui- nosis, a qué res corresponden las muestras parasitadas extraídas. La triqui- noscopia es una parte de la inspección bastante pesada, sobre todo en aquellos mataderos,' que como el de Barcelona, hay que hacerla en unos 90,9°0 cerdos anuales. Para hacerla fácil y más rápida que con el microscopio Kabitz ideó un aparato de proyección, conocido con el nombre de « Triqui- noscopio ", que vamos a describir para que se tenga idea de cómo es y cómo funciona. Son" varias las casas constructores y varios también los modelos. El instalado en el matadero de Barceloná ha sido construí do por el óptico R. Winkel, de Gotingen( Alemania), y consiste, como demuestran los adjun- tos grabados, en dos columnas metálicas huecas, que "sirven, la más alta, para soporte del aparato proyectór o linterna, y la más baja, para la mesa en que se apoya el inspector al hacer funcionar el triquinoscopio. La iluminación de la linterna se' hace por medio de la electricidad, que pone en incandes- cencia dos carbones (vertical el uno y horizontal el otro), cuya regulariza- ción se hace por medio de un regulador automático. La parte óptica está- compuesta de una lente planoconvexa, fijada en ja cara anterior de la lin- terna, de un condensador y, de dos objetivos montados en un revólver para poder amplificar ~ voluntad la imagen proyectada. Para detallar la prep~ra- ción existe un tornillo micrométrico que aproxima o aleja los objetivos, según convenga al operador. Entre la lente de la linterna y el objetivo se coloca un recipiente de cristal de forma cúbica lleno de ªgua destilada con objeto de enfriar los rayos luminosos emergidos de la linterna. La parte mecánica consiste 'en un carro que lleva unas pinzas que sirven para sujetar la placa compresora con las porciones de carne que deben ser examinadas, y se mueve en sentido vertical y horizontal. De la parte media de la columna, que sirve de soporte a la linterna, parten tres vástagos o ba- rritas horizontales de hier.ro, que van, a .fijarse en la mesita y comunican con tres botones o tornillos, que" sirven para mover la placa en todos sen- tidos y para separar o aproximar el objetivo. Dos de los vástagos comunican con dos ejes verticales, provistos" de ruedas dentadas, y el tercero imprime movimientos a una polea que sirve como de tornillo micrométrico. Los tres botones están colocados en la parte anterior de la mesita, y su objeto consiste en hacer correr la placa a derecha e" izquierda el primero, en subirla y bajarla el segundo, y en separar o aproximar el objetivo el ter- cero. Colocada la placa compresora, el inspector se sienta en una silla o ban- queta colocada en el lado izquierdo de la mesita, y apoyando el brazo derecho en ella, comienza por enfocar la imagen en una pantalla de tela blanca, fijada " en un marco; en la que se proyectan las preparaciones. Luego, con la mano izquierda mueve el botón tercero, que corresponde al tornillo micrométrico, y va detallando la 'imagen hasta que se presenta .con la claridad necesaria. Terminada la inspección de la primera fila de porciones musculares de la placa, mueve el botón segundo de la parte anterior de la mesita y hace bajar 242 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA la placa para proceder a la inspección de la otra fila de muestras, y así, suce- sivamente, hasta haberla visto toda ella. La ventaja del triquinoscopio es imponderable. Permite una inspección rápida y perfecta de la carne de cerdo; tiene la buena condición de que no cansa como el microscopio, y de que con un golpe de vista se domina al mo- mento toda la preparación proyectada. Aconsejamos a todos. nuestros com- .pañeros que prestan sus servicios en mataderos, en los que la matanza de reses de cerda sea importante, la instalación de este utilísimo aparato, cuyo coste nó es tan excesivo que no lo permita el erario municipal, pues el de Barcelona, colocado por la casa Hartmann, ha costado 1,400 pesetas. Con él llevamos decomisados hasta ahora doce casos de triquinosis. El veteri- nario, acostumbrado a trabajar con el triquinoscopio, queda encantado de la sencillez de su mecanismo y de lo perfecta que resulta la inspección. De cuanto acabamos de indicar, se desprende: Que por 650 pesetas, en un pueblo, y hasta en poblaciones de alguna importancia, puede montarse un servicio de triquinoscopia suficiente para que no ocurran casos tan sen- sibles como los acontecidos últimamente, y que tan poco dicen en favor de la rudimentaria cultura y celo de los municipios. ¡Véase si la vida y la salud de los administrados en los pueblos puede evaluarse en cantidad tan irri- soria como la que supone la 'adquisición de los instrumentos más precisos para garantir la sanidad de las carnes de cerdo! TRABAJOS EXTRACTADOS PATOLOGÍA y CLÍNICA ABDUL KADIR : Dos casos de muermo agudo en el hombre. - En el pri- mer casó se trataba de un mozo de cuadra. Empezó a sentir intensos dolores en la cabeza y en los miembros: Al tercer día se le presentaron dos pústulas en el hombro. Al cuarto se le hinchó la cara y .se le desarrolló una dácriocis- titis izquierda. Después le aparecieron pústulas conñuentes en el paladar, en el pecho y en la .espalda, algunas rodeadas de un cerco sanguinolento; por la nariz sólo fluía escasa secreción seropurulenta, Las pústulas crecieron, se transformaron en. nódulos como almendras y apareció por la nariz abun= dante secreción, purulenta sanguinolenta. El análisis bacteriológico confirmó el diagnóstico. El mozo murió al séptimo día-de haberse sentido enfermo. En el segundo caso se trataba de un recluta que también empezó con dolores articulares, especialmente con hinchazón de la rodilla derecha, es- calofríes y fiebre. Ingresó en el hospital en' el décimo día de la enfermedad; y fué diagnosticado de reumatismo articular agudo. Los preparados salicí- licos no dieron resultado; Más tarde aparecieron hinchazones en la clavícula izquierda, en la región temporal derecha yen los hombros, y en la piel manchas rojas, del tamaño de lentejas, que se transformaban en pústulas rápidamente. Sólo al .décimo sexto día se presentaron síntomas en la mucosa nasal. Las pústulas aumentaron, confluyer?n y aparecieron abcesos en el 'tejido sub- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 243 cutáneo y en la musculatura de los hombros y del pecho, El análisis bacte- riológico de la sangre confirmó el diagnótico de muermo. La muerte ocurrió el décimo-séptimo día. 'Autopsia : infiltraciones y úlceras en la faringe y eri la laringe, abscesos en num'erosos músculos y .derrarnes seropurulentos en las articulaciones, con existencia de bacilos del muermo. - P. F. - (Sesio- nes científicas del hospital Giilhane 'de Consianiinopla, diciembre, 1913).' HOFER : Etiología del ozena. - Sabido es que el ozena es un proceso crónico que acaba por ocasionar la atrofia de los cornetes nasales, y se carac- teriza por costras amarilloverdosas en la mucosa nasal y el hedor del aliento a chinches. Sobrevienen, además, catarros de las vías respiratorias altas, inapetencia, enflaquecimiento, congestión del semblante y cefalalgia. Se ha dicho si era de naturaleza tuberculosa o sifilítica. Pero Hofer lo cree debido , al cocobacilo fétido del ozena descrito por Pérez. Lo ha cultivado y ha pre- parado con él una vacuna con la que ha obtenido algunos efectos curativos, cosa que afianza su creencia de que .el microbio de Pérez es el verdadero responsable del ozena. - P. F. - (Berl. Klin. Woch., 1913, p. 2413). PÉREZ, de Buenos Aires .: El ozena es una enfermedad infectocontagiosa. Según Pérez, el agente causal del ozena: es el 'llamado por él, cocobacilo fétido del ozena. Se haIla en la secreción nasal de las personas ozenosas, y es 'transmisible al conejo por' la mucosa, nasal, del cual tiene gran predilección. Lo contagioso de la enfermedad lo ha observado Pérez en noventa y tres personas (contagio familial); en cambio, no ha podido observar 'el contagio' familiar en treinta y cinco casos. Pero el hecho más interesante para nosotros es el poderse transmitir el ozena del perro al hombre, según ha demostrado Pérez, clínica y bacterio- lógicamente. El cocobacilo fétido del ozena es un huésped habitual de 1as fosas nasales del perro, y se multiplica en los canes afectos de moquillo. No se ha encontrado en las cavidades nasales de otros animales domésticos. - p, F,- (Berl. Klin. Woch., 1913, p. 2411): SEPPIA (G. DEL). Observaciones sobre la ametropia de los bóvidos, de- terminada por el método esquiascópico. - El. autor, en 1908, hizo observa- ciones esquiascópicas .sobre la ametropia en el caballo; observaciones que ha querido repetir en .los bóvidos; la importancia de este estudio estriba en que los animales ametropes son peligrosos en su utilización, pues está demos- trado que muchos équidos son asustadizos por defectos de refracción ocular, especialmente por miopía; lo mismo puede decirse de los bóvidos y si bien estos animales, no hacen marchas tan rápidas como los caballos, no deja de ser pe- ligrosa una res con este defecto. Su diagnóstico es muy interesante, aunque conocido el defecto, no puede corregirse y debe evitarse que tales reses se dediquen a la reproducción, pues está demostrado que se transmite por he- rencia; es útil el estudio de la ametropia en la jurisprudencia veterinaria, porque su reconocimiento puede dar lugar a la' redhibicióii. De los dos métodos objetivos y subjetivos, seguidos en oftalmología para el estudio de la refracción ocular en veterinaria, sólo el objetivo tiene apli- cación, y es lo que constituye el método esquiascópico. El autor da una serie de consejos prácticos para hacer estas observacio- 244 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA nes, que sólo pueden interesar a los especialistas; para nosotros tiene más importancia el conocimiento de los resultados. Los bóvidos observados suman 172 adultos y 64 jóvenes; las observa- ciones dieron estos resultados I En los 172 adultos: Ametropes . 48 o sea el 28 por 100 Miopes . 95 55 Hipermetropes . 27 15 Astigmáticos '.' . 2 En los 64 jóvenes: Ametropes . 20 o sea el 31 por 100 Miopes . 35 54 Hi permetropes . 9 14 De esto se deduce que la mayor parte de los bóvidos - al menos en las razas de Val di Chiana y de la Mucca Pisana - son miopes: si los bóvidos son miopes, los -équidos hipermetropes. La razón de estas cifras, según Vachetta y Noli, para el caballo, es que la hipermetropía es' el ojo normal. ¿P.or qué no puede ser en los bóvidos - al menos de éstas razas - el ojo normal el miope? pregunta el autor; si en el . caballo se ha demostrado que la refracción ocular varía según las razas, las variedades y hasta según las condiciones de higiene en que viven, también pueden ser ésta una razón aplicable a los bóvidos, y si Vachetta ha demos- trado la frecuente miopía de los caballos del Norte de Italia como conse- cuencia del método de explotación, la misma razón puede invocarse para el ganado vacuno. Después de estas observaciones Seppia sienta esta conclusión: que el ojo normal de bóvido - al menos en las citadas razas - es un ojo miope, y precisamente una miopía de una dioptria. - C. S. E. - (Jl Nuovo Ercolani, 31 de enero de 1914, págs. 33 a 38.) UNGAR : Tratamiento dél moquillo con suero, según Dassonville (A n- tistaupin). - Antistaupin ee opuesto al moquillo (Staupe, en alemán). En una Sociedad de cazadores enfermaron cuarenta y ocho perros de moquillo. El trato sintomático (morfina, polígala, sopa de vino tinto, etc.) y las in- yecciones, de tricloruro de iodo (L : 500 a 700), no dierori resultado. En vista de esto se les inyectó antistaupin por el proceder de Dassonville y Wissocq. De los cuarenta y ocho murieron cuarenta y dos (85 por 100), Este suero carece, pues, de Valor curativo, y, además, es muy caro (una dosis (4 cm.") cuesta 2 pesetas). - P" F. - (Extractado por Z. del Allartorvosi Lapok, 1913, n.O 48, en la Berl. Tierarzl. Woch., 1914, n.O 3). TERAPÉUTICA Y FARMACOLOGÍA ANDRÉE : La' hiperemia por estasís en el tratamiento de padecimientos de los miembros. - Andrée publica en el Zeitschr. f. Veterinark., 1913, p.74, el resultado de su experiencia del estasis de Bier, que ha empleado desde 1907. El método casi no se puede aplicar más que a los miembros. Se reduce a colocar una venda de goma, de, 5 cm. de ancho, unos.l O cm, por encima del' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 245 sitio del mal. La venda debe permanecer aplicada de dos a diez horas,' según el comportamiento del paciente. En algunos enfermos esta venda se hace intolerable cuando se mantiene aplicada durante más de ocho horas; produce grandes molestias (palpitaciones, desasosiego, sudoración). En los pacientes con lesiones cardíacas no debe aplicarse, a no ser con gran prudencia. Esta es la desventaja del tratamiento: que hay que observar al paciente de modo continuo para evitar perjudicarle. Andrée ha logrado curar, con el método de Bier, heridas de la piel y del tejido subcutáneo, de los tendones y de las vainas tendinosas, erosiones y úlceras, flemones, arestines, alifafes. Hasta un ares ti n crónico de ambas extremidades abdominales 'consiguió curar. También ha ensayado Andrée la hiperemia pasiva para favorecer la producida por los revulsivos y esca- róticos, y ha visto que con ella bastaba la mitad del medicamento para ob- tener el efecto deseado. En estos casos, el estasis no duró más de tres horas. El autor concluye afirmando que la hiperemia pasiva de Bier obra bien y acelera la curación. de los procesos indicados, yque su acción se acrece median- te amasamiento bien practicado y movimientos oportunos. - P. F. - (Extr. por Richter en Berl. Tier arzl. Woch., 1914, n.O 2). BORGHESI(A.) Las inyecciones de alcanforen el reumatismo agudo. - El autor asegura que el reumatismo agudo es frecuente en la Italia central; respecto a la etiología del reumatismo, acepta como demostrada la natura" leza microbiana, conceptuando esta enfermedad como un proceso morboso autobactérico debido a la infección de la flora intestinal. En 'Ia terapéutica del reumatismo han tenido éxito los compuestos sa- licílicos (salicilato de sosa); pero en veterinaria no resultan económicos. Las teorías de Baccelli, respecto a las inyecciones endovenosas de sublimado, no ha tenido un éxito franco. El autor ha comprobado buenos resultados con las fricciones de aceite alcanforado en el reumatismo muscular y articular y ha querido experimen- tar este medicamento por vía hipodérmica, en la siguiente fórmula: Alcanfor -.. - . 2'50 gramos Aceite de almendras . 6 )) Eter sulfúrico . 4 Para una inyección. La inyección se practica en la región preescapular o en el área cardíaca; si se hace con precauciones de asepsia- no determina reacción local; inmedia- tamente después de la inyección disminuye la fiebre ; repitiendo durante tres o cuatro días la inyección, ei animal hace progresos hacia la curación. Borghesi relata la curación de cuatro casos de équidos, con reumatismo muscular y articular, demostrando la acción antitérmica, antiséptica y analgésica del alcanfor. Por su eficacia y economía este medicamento debe preferirse al salicilato de sosa en el tratamiento del reumatismo agudod el ca- ballo.-C. S. E.-( JI Nuovo Ercolani,20 de enero de 1914, páginas19 a 25). ENGELMANN(DOCTOR E.) Tratamiento de la artritis de los terneros re- cién nacidos. - Engelmann preconiza el tratamiento siguiente: Administrar cada día cuatro o cinco cucharadas de las de comer sopa de la siguiente mezcla: 246 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Ioduro potásico : . 2'5 gramos Acido bórico . aa 4 Extracto de genciana . Agua de menta piperita . 100 Aplicar sobre la articulación afectada una compresa de solución de Bu- row. Esta solución' tiene por base un polvo formado de una parte de acetato de alumina y dos de acetato de plomo. Basta disolver una cucharada de este polvo en medio litro o un 'litro de agua ordinaria. - J. F. - (Veterinarski Vigesnik, n.» 5, 1913.) HAUER : Experiencias con la antiflogistina. - La antiflogistina, es un silicato de alumina con glicerina pura y antisépticos (ácidos bórico y salicí- lico y iodo). Se presenta en forma de una pasta gris, contenida en cajas de hoja de lata, que se calienta en agua hirviendo; luego se aplica la pasta a la parte correspondiente, se cubre con una planchuela de algodón, y si es me- nester, se ata con un vendaje. La acción de la antiflogistina, sumamente higroscópica, consiste, sobre todo, en una hiperemia activa. El autor la em- pleó, con buenos resultados, en seis casos (tenositis, heridas y flemones, úl- ceras debidas a los atalajes, arestín). Es un medio, especialmente aplicable al tratamiento de las enfermedades agudas y crónicas de la piel y del tejido subcutáneo. Al contrario .de otros medios que irritan la piel, como la tintura de iodo, la mostaza, el aceite de crotón, las cantáridas, etc., la antiflogistina puede servir precisamente de cosmético, porque no sólo no daña la 'piel, sino que la suaviza y hace más resistente. Además, las curas de antiflogis- tina calman el dolor. Si se abaratase (hoy 1 kilogramo cuesta unas 6 pese- tas); acaso se generalizará en la práctica veterinaria. - P. F. - (Extr. por Richter de la Zeitschr f. Veterinark., 1913, p. 111, en la Berl. Tierarz. WOéh., 1914, n.O 4). MONBET. Tratamiento abortivo de la filariosis equina con las inyeccio- nes de una solución de permanganato de potasa. - Inspirándose en las in- vestigaciones hechas 'en 1902 por el veterinario mayor Huguier, acerca de la acción tóxica electiva del permanganato en solución, para la Filarla irri- tans, el autor ha relatado un caso feliz de tratamiento preventivo de las llagas de estío por este mismo procedimi~nto. Trátase de un caballo capón, que desde' hace cuatro años pasa todos los veranos a la enfermería veterinaria por llagas de estío parasitarias. Estas lesiones son bastante extensas y diseminadas por la superficie del cuerpo, pero más que en ningún sitio en los miembros. Todos los tratamientos preconizados contra esta afección fueron' inac- tivos, y entonces Monbet ideó ensayar, durante el invierno, la acción de las inyecciones' subcutáneas indicadas alrededor de las cicatrices, de una solución de permanganato potásico al 1 por 1,000. ". Con objeto de juzgar del valor del procedimiento, solamente se trató una cicatriz. ~Alrededor de una lesión antigua se hicieron seis inyecciones de la solución de permanganato potásico de 60' cm." en conjunto. 'La inter- vención fué completada por" un masaje, a fin de hacer penetrar la solución tóxica alrededor- de los quistes de filarias. REVISTA' VETERINARIA DE ESPAÑA 247 Al verano siguiente él resultado obtenido fué de los más felices; casi todas' fas cicatrices antiguas se transformaron en llagas de estío, menos la que había sido tratada con la solución de permanganato. Generalizado este tratamiento, al año siguiente ha dado buenos resul- tados en todas las lesiones recientes. Las' cicatrices antiguas menos flexi- bles se volvieron a transformar en llagas de 'estío: El autor piensa que esta recidiva debe imputarse 'a la dificultad de poder penetrar la solución' de permanganato en las lesiones viejas yen la imposibilidad de hacer llegar la sclución tóxica hasta las filarias enquistadas. El caso relatado' debe ser objeto de experimentos complementarios por parte de los clínicos. -' J. F, (Rev, Générale, 15 de noviembre de 1913.) SUSTMANN : La estrícotina. -' Es un líquido compuesto de glicerina, ergotina, estricnina y veratrina. Por su composición y acción es idéntica a la vergotinina francesa. Da buenos resultados en los catarros bronquiales agudosy crónicos y en los estados reumáticos, pero no, en el asma, por lo menos en el avanzado (enfisema pulmonar, etc.). Lo prepara la fábrica de Krewel & Co, de Colonia. - P. F. ~ (Deutsche Tierarzt. Woclz., 1913, n.O 42 y 43). SCHMIDT: La fibrolisina en la papera. - El 'autor ha usado la fibrolisina Merck en las hiperplaxias conjuntivas e infartos que, 'suelen quedar en la papera, después de abiertos los abscesos, con resultados notabilísimos, pues después de la inyección subcutánea del 'contenido de una fiola (11 '5 cm." de fibrolisina) el tumor desaparece del todo en algunos días. La fibrolisina se puede usar también con éxito contra diversos engrosamientos cutáneos, esclerosis y elefantiasis, tendonitis y tendovaginitis, etc. Es fácil de aplicar y de uso cómodo, y tanto en inyección subcutánea como en inyección in- travenosa o intramuscular' no causa accidentes desagradables ni compli- caciones. -..,- P. F. - (Allatorvosi Lapok, 1913, n.« 45; analizado por Z. en la Berl. Tierdrz, Woch., 1914, n.« 3)'. SPECK, W. : El noviformo para el tratamiento de las úlceras. - El novi- formo, sucedáneo del iodoformo. es un tetrabromuro de pirocateguina y óxido de" bismuto. Es un polvo.flnísimo, inodoro, que la luz no altera. Se , usa en polvo, en Jqrma de gasa, con 10 por 100 de noviformo y en forma de pomada al 5 por 100. No es irritante, ni tóxico, ni se apelmaza con las secre- ciones de las heridas, Lo prepara la fábrica de Heyden A. G. en Radebeul, Dresden. - P .. F. - (Munch .. medo Woclzs" 1913, p. 1881). INSPECCIÓN DE ALIMENTOS , ' MELLIN, A. Propagación dela fiebre tifoidea por la leche. - Durante el mes de noviembre de 1911 se observó en Malmce (Suecia) una fuerte. epi- demia de fiebre tifoidea con 134 casos y 17 defunciones. Se trataba de una eptdemía causada por un portador de bacilos, que. era la hija de la rnan- tequería y que habia padecido la fiebre tifoidea hacía veinte años. Las deyec- ciones no contenían bacterias, pero su suero, sometido a la reacción de Widal, era positivo. Desde que se marchó de la mantequería cesaron los casos de fiebre tifoidea. Al cabo de algún tiempo se observaron nuevos casos y pudo REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA comprobarse que eran debidos a la misma persona reintegrada en 'su em- pleo. Sometida a la prueba de la reacción de Widal, se' vió que ésta seguia siendo positiva. - J. F. -,-- (Skanti. Veto Tidskr, 1913; L'Hygiénede la Viande el duLait, 10 de marzo de 1914). . SITZE, C. Contribución al juicio acerca de las carnes tuberculosas como alimento. - Es indudable, cualquiera que sea nuestro modo de ver, en lo que se refiere a la unidad o pluralidad de la tuberculosis, que la carne que contiene bacilos tuberculosos vivos debe considerarse como sospechosa para la alimentación del hombre. Que dichas carnes puedan o no perjudi- car la salud, eso depende de la cantidad de bacilos vivos que contienen, y por esta razón las disposiciones de policia sanitaria prohiben la venta. El autor trata con investigaciones experimentales, de cuál debe ser el juicio acerca de las carnes de animales tuberculosos como alimento, y cuáles son precisamente los casos en que pueden ser nocivas y cuándo es probable que contengan bacilos tuberculosos vivos. Según Broll y -Marnrnen, los bacilos se hallan en la sangre aun en la tuberculosis crónica' de los bóvidos. Sitze ha querido comprobarlo, ha- ciendo pruebas en conejitos de Indias, y no ha llegado a confirmarlo. De acuerdo con Schroeder y Cotten, la inyección de sangre y fibrina de doce vacas -tuberculosas a noventa y seis conejitos de Indias, ha dado siempre resultado negativos, Hay ciertamente casos en que los bacilos invaden la sangre, pero éstos- se denuncian alojo clínico a los pocos días por la fie- bre y otros síntomas, y desde el punto de vista anátomopatológico o con hechos más claros, como la magrura muy acentuada y la presencia de una generalización tuberculosa reciente (tubérculos submiliares). Unicamente estos hechos autorizan al inspector de carnes a admitir la', presencia de ba- cilos tuberculosos vivos en la carne y a prohibir .la venta de la misma. La presencia en las carnes, de focos tuberculosos reblandecidos no del todo encapsulados o de caseificación radiada (lesión de Bongert) , no basta por sí' sola para decomisar las carnes, pero debe poner en guardia al veteri- nario para que busque con ~uidado los signos de la generalización del proceso. Muchas veces los focos tuberculosos encapsulados no tienen casi importancia para la inspección, y en cambio son sospechosos los focos anti- guos en los ganglios linfáticos, aunque no haya erupción reciente. El autor cree aun hoy cierta la definición admitida antiguamente para reconocer la generalización tuberculosa reciente en los bóvidos que dice: La generalización tuberculosa en los bóvidos se caracteriva por tumefacciones del bazo y de los ganglios linfáticos, por formación de nódulos tubercu- losos que no exceden de las dimensiones de, un guisante en estos y en otros parenquirnas. - J. 'F. ~ (Zeiischri]t für Fleisch, u .. Milchsltygiene, enero de 1914; La. Clinica Veterinaria, 28 de febrero de 1'914). VASSEU R. Conservación de la carne por medio del azúcar. - A,los me- dios que hasta ahora se venían usando para conservar 'la carne (salazón, ahumado, ozono naciente, etc.), hay que añadir el empleo del azúcar que ha ensayado el ·ingeniero químico Vasseur. ' El. procedimiento consiste en recubrir con azúcar en polvo la carne, que se quiera conservar de una res recién sacrificada. Durante, los tres o cuatro REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA primeros días el azúcar absorbe el agua que tiene la carne, convirtiéndose en una especie de jarabe, que se decanta, y luego se vuelve nuevamente a cubrir la carne con azúcar pulverizado. Así se produce una absorción pro- funda del agua contenida en la carne, una deshidratación, quedando sub- sistentes los elementos de la sangre. Es una especie de desecación y de anti- sepsia a la vez. La carne se arruga sin haber perdido ninguna de sus propiedades,. y puede cortarse a trozos para el consumo individual, sin que se altere en nada la parte restante. . Con este procedimiento puede también conservarse el pescado. Para qui- tar el sabor' del azúcar, basta.remojar la carne en agua fría antes de cocerla. El único inconveniente de este medio de conservación es el precio algo elevado que tiene el azúcar; pero podría abaratarse quitándole los impues- . tos que actualmente le gravan. - J. F. - (DéJense agricole el horticole, 30 de noviembre de 1913). HIGIENE COMPARADA MARQU ÍS. Valor del agua, el jabón y el cepillo en la desinfección de las manos. - Pasó a la historia el tiempo en el que se podía decir con Volkmann : "la asepsia de las manos depende únicamente del cepillo de las uñas". Paul y Larvay, Schaffer, Engels, frotaron -sus manos con el cepillo, las jabonaron y las lavaron durante treinta y cinco minutos sin lograr disminuir los gér- menes de su piel. Otto halló aun más gérmenes que antes, después de cinco minutos de jabonamiento. Nalten y varios otros han obtenido el- mismo. resultado. Grossich ha dado a conocer que la desinfección, por primera in, tención, se hacía mejor no cuando se lavaba la parte con agua, sino cuando se pintaba con tintura de iodo. Un jabonamiento prolongado eón cepillo aumenta los gérmenes, porque infecta el cepillo. Es un error creer que la acción del lavado, el cepillamiento y el jabón se perfecciona mediante antisépticos. El sublimado, por ejemplo, da. resultados poco satistactorios después de un lavado con jabón y cepillo, incluso cuando se ha frotado la piel con piedra pómez. El lavado y el jabo- namiento, antes de aplicar el iodo, son .también contraproducentes porque, corno. indica la bacteriología, impiden la penetración del iodo. Los medios de cultivo, que permanecen estériles cuando se siembra en ellos trocitos de piel que .sólo ha sido desinfectada por medio del iodo, dan colonias cuando la acción del iodo ha sido precedida de un lavado (Walther y Touraine). Tras un lavado con jabón durante cinco a diez minutos, al que sigue una fricción durante tres a cinco 'minutos con alcohol rectificado o desnatura- lizado, los gérmenes disminuyen' en. 97'49 por 100. Si se frota durante dos a cinco minutos las manos secas, no cepilladas ni jabonadas, con alcohol de 96°, disminuyen en 98'35 por 100. Si en iguales condiciones se usa alcohol de quemar, el número de gérmenes decrece un 99'62 por 100; es decir, se ob- tiene mejor resultado .que cuando se frota el alcohol puro en manos previa- mente lavadas y frotadas con cepillo. Los resultados clínicos concuerdan con los experí mentas bacteriológicos. Por lo tanto, antes de pr.acticar operaciones, no .hay 'que limpiarse- las manos con agua, jabón y cepillo, sino desde luego con alcohol. Tam.bién pueden 250 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA usarse la tintura de iodo, una solución de tanino en alcohol de 950, el tribro monaftol, una solución alcohólica de jabón, una mezcla de alcohol con ácido nítrico, de alcohol con acetona o de alcohol con sublimado o de agua oxige- nada y alcohol; pero 10 mejor es el alcohol pur.o o' desnaturalizado. El empleo es extraordinariamente sencillo. Basta para ello una pequeña jofaina y torundas de algodón. Estas no' son de despreciar, pues cuando se frota una mano contra la otra, la desinfección es más imperfecta que' cuando se las frota con torundas de algodón. Se echan 200' cm." 'de alcohol en una jofaina flameada y se frota los antebrazos y manos con torundas empapadas en alcohol, evitando volver a mojar en alcohol las torundas ya usadas, y 10 mismo que caigan en él las gotas que se desprenden de las manos. Una fric- ción de cinco minutos es suficiente. Durante la operación se moja de vez en cuando las manos en alcohol (pero no en el sublimado ni en el agua estéril), y se secan. con un paño esterilizado .. La sangre que queda pegada en las manos, después de la operación, se quita con el agua en la que se ha hervido los instrumentos o en una solu- ción ·de carbonato sódico o en agua oxigenada. De este modo no se logra quitar todos los gérmenes de las manos, pero sí reducirlos en un 99 a 99'99 por 100. Si se quiere una asepsia absoluta hay que usar guantes de goma esterilizados en el autoclave. Grakow ha practicado trescientas operaciones del modo expuesto,. y s610 una fué seguida de supuración.- P. F. - (Helfer, Berl. Tierarztl. Woch., 1914, n.« 2; tomado de Le Mouvement Higiénique), SECCION PROFESIONAL. Los escolares veterinarios y la organización de las inspeccíones de carnes Los escolares de Zaragoza se-.han dirigido al señor García Izcara, como jefede los servicios de higiene pecuaria, en petición de los datos que puedan servir para conocer de una. manera formal el verdadero estado de las ins- . pecciones de carnes en los pueblos de la Península.: exponiéndolos ante los ojos .de los gobernantes para evitar que. se repitan hechos tan sensibles como los de Flores de Avila, Murcia, etc.; para demostrar la inculpabilidad de los veterinarios en los casos de epidemias' por el consumo de carnes'; para despertar la conciencia colectiva; para que se vea cómo atienden las Autoridades la defensa de la salud pública; para pedir, en URa palabra, una reforma radical de las actuales inspecciones de carnes. Los antecedentes que solicitan los escolares son éstos: 1.° Ayuntamientos o. partidos de' cada provincia' donde existe. veteri- nario o veterinarios inspectores de carnes y sueldo que cada- uno percibe' 2.° Pueblos en que no existe matadero público y pueblos .en los que exis- te. 3.° Mataderos provistos de microscopio y. accesorios complementarios Y. mataderos no provistos de estos medios de irivestigación. . / . REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 251 El señor García Izcara ha hecho suyas las anteriores peticiones y ha re- comendado eficazmente a los Inspectores pecuarios que hagan en sus res- pectivas provincias 'esta clasificación. No dudamos que con la valiosa ayuda de nuestros compañeros serán satisfechas las aspiraciones de los escolares aragoneses. La clasificación se hará, y anticipadamente tenemos por seguro que se pondrá en evidencia lo que muchas veces hemos dicho: la desatención, ra- yana en el olvido, en que tienen las Autoridades, tanto locales como centrales, los servicios veterinarios municipales que constituyen una de las mayores .farsas de la' administración española, tanto en la asignación de sueldos como en la dotación de medios para que la inspección de lac carnes sea todo lo eficaz que reclama el-interés' público. Millares de pueblos españoles con- sumen carnes sin ningún reconocimiento, porque conceder 50 ó 60 pesetas de sueldo al año a un veterinario municipal no es ningún aliciente para el que estudia una carrera. Por eso escasean tanto los veterinarios rurales; y aun en' aquellos pueblos que cuentan con un profesor, en muchos no hay ma- tadero, y en otros se carece de todo elemento de inspección. En tales casos, el veterinario no puede hacer riada. La costumbre, muy extendida en España, de sacrificar los cerdos eri el domicilio del criador, aun cuando exista ma- tadero público, perjudica en mucho la inspección verdadera de las carnes, pues hay que confiar en la buena fe de los carniceros o del ganadero. Todas estas circunstancias son contrarias a la verdadera inspección de carnes, y todo ello se pondrá de manifiesto el día que los pecuarios terminen la información que su jefe les ha encomendado; trabajo qué servirá para de- mostrar lo injusto que es encarcelar a un veterinario cuando el carbunco, la triquina, etc., causan' víctimas en la población humana. El pensamiento de los estudiantes zaragozanos es altamente simpático para la clase, .no sólo por constituir un argumento de exculpación para el inspector de carnes, sino porque puede servir para una definitiva reorgani- iación dé las inspecciones municipales, problema capita1ísimo de la veteri- naria nacional. ' Con todo y ser muy meritoria la labor que han pedido los citados esco- lares, creernos que eso no basta para tener en nuestra nación una verdadera inspección de carnes. Aunque se demuestre que un 60 ó 70 por 100 de los pueblos carecen de veterinario que reconozca las carnes, y que el otro tanto por ciento no tienen matadero y si lo tienen carecen de microscopio y acce- sorios inherentes a esta clase dereconocímíentos, el problema seguirá en pie. Con semejante 'estudio no se sienta ninguna base para su solución. Quisié- ramos pecar de suspicaces, pero nos parece que el pensamiento matriz que ha informado la petición de los escolares de Zaragoza ha sido la posesión del mayor número posible de elementos para defender a los inspectores que puedan encontrarse en el caso del compañero señor Torres, de Algar. Este pensamiento, forjado en los nobles pechos de la juventud. escolar, es muy simpático, muy altruista y muy humano, y la 'clase sabrá agradecerlo y es- timarlo. La posesión de estos datos sólo resuelve una parte, por cierto acci- dental, del problema de la inspección de carnes: la referente ala irresponsa- bilidad del veterinario en casos de epidemias de origen carneo. Pero, ¿debemos contentarnos con esto? No, de ninguna manera; la ins- pección de carnes y 'demás substancias animales necesita una reforma muy , 452 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA amplia, radical y transcendental, que ha de empezar en la ley y ha de terminar en la práctica. Nada conseguiríamos con que se dotase a los actuales veteri- narios titulares de mataderos, de microscopios, de laboratorios, si quedasen millares de pueblos, millones de personas que consumen carne sin haber su- frido reconocimiento alguno. No suelen ser peligrosas las carnes que salen de los mataderos, aun de los rurales; el peligro está en las carnes sacrificadas en los. pueblos donde cada vecino es carnicero; en los suburbios de las grandes ciudades, donde por eludir los impuestos municipales se sacrifican muchas reses. ¿Servirá para algo que se dote a un pueblo de matadero, de laboratorio, sino cuenta con veterinario? Apuntamos estas observaciones para deducir que tal cual están organi- zadas actualmente las inspecciones veterinarias no pueden resolver la parte sanitaria que tienen encomendada; para eso serían precisos 10,000 veteri- narios rurales, y como somos tan solo 5,000 faltan otros tantos que no se hacen como si fuesen panecillos. Por eso pedíamos, en la 111 Asamblea de Madrid, y los ponentes del tema segundo no comprendieron su importancia, que las inspecciones veterina- rias rurales se transformaran en « Servicio Nacional». Lo único que se aceptó fué la palabra nacional, pero no el espíritu de la organización por nosotros propuesta. Las predicaciones anteriores habían hecho demasiada mella en la clase para que Una reforma tan radical se abriera paso por una simple discusión; pero nosotros no cejaremos en ese asunto, porque creemos que es la única organización que puede resolver el amplio poblema de las inspecciones' sanitaria. El primer obstáculo con que tropieza el actual inspector es que su juris- dicción sólo abarca un término municipal, y por muy próximo que se en- cuentre otro pueblo, el veterinario no puede intervenir en reconocimientos de ninguna clase. Si el veterinario rural fuese un funcionario del Estado, siempre podría imponer su autoridad, y una sola persona podría tener la inspección de varios pueblos, según distancias, medios de locomoción, etc., y quizá con los actuales veterinarios podríamos tener una completa or- ganización veterinaria. Otras ventajas que no son del momento tendría el servicio siendo nacio- nal, tales como : unidad. de organización, conocimiento por un organismo central técnico, de cuántas novedades existiesen en la salud del ganado, independencia de los municipios, donde tanto varían las opiniones y los cri- terios, etc., etc. A los escolares que tan desinteresadamente y con gran espontaneidad han intervenido en este asunto de las Inspecciones veterinarias les recomen- damos, ya que la juventud es edad a propósito para ello, pues se trata de sem- brar para ~I porvenir, que a imitación de los escolares médicos, pidan y tra- bajen para que se cree en España un « servicio nacional de Veterinaria» o « de Higiene pecuaria» como piden éstos un « Cuerpo nacional de Sanidad ci- vil» y si los médicos quieren, y asi lo han solicitado recientemente, que este organismo dependa de Instrucción pública, nuestros estudiantes deben so- licitar ·Ia organización de estos servicios en el Ministerio de Fomento, porque todo lo referente a ganadería (y los mataderos, lecherías, etc., son industrias REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 253 animales) debe estar" regido por disposiciones de la Dirección de Agricultura. Además, la práctica nos enseña que Gobernación, con sus dos Inspecciones de Sanidad, no se preocupa para nada de la Veterinaria ni atiende nuestros ruegos, ni introduce mejoras. Jóvenes escolares, muchos de vosotros vais a tropezar en la práctica con un Ayuntamiento dirigido por un cacique, que os asignará una miseria de sueldo, como 'titular, y que no os pagará, pues el municipio se lleva el sueldo por la cuota de consumos; con pueblos en los que cada vecino rna- tará sus reses dónde tenga a bien y le convenga, y sólo inspeccionaréis' aquéllas que él quiera. Y para material de 'inspección no os darán un céntimo, y el microscopio, si lo tenéis, será vuestro. Los pocos que os coloquéis en poblaciones más importantes, estaréis algo mejor retribuidos; vuestro sueldo será igual al del alguacil; pero el matadero que actualmente es el más pingüe ingreso de los pueblos, lo veréis intervenido siempre por todos los concejales; por eso vuestros actos son vigilados o ins- peccionados cuidadosamente, y no es difícil, es lo corriente, que cualquier tabernero, que ha llegado a concejal, quiera inmiscuirse 'en vuestra misión y quiera discutir cualquiera de vuestros dictámenes. Ante porvenir tan poco halagüeño se impone un movimiento enérgico, para sacudir esta carroña que entorpece la labor del veterinario; se impone desligarse del Municipio rural, como se han desligado los maestros de escuela" conquistando honorabi- lidad, respeto y dinero; la administración municipal es asfixiante; sacudamos ese yugo y elevemos nuestra función a servido nacional. Quizá tarde mucho tiempo la clase en convencerse de esta necesidad; pero si vosotros, los estudiantes, iniciáis el movimiento, mucho habrá ganado la causa de la creación del « Cuerpo nacional de Higiene Pecuaria » con 'una organización central, provincial" y 'municipal. El Congreso internacional de Veterinaria y España POR" C. SANZ y EGAÑA Inspector de Higiene Pecuaria en Málaga En la sección del presente número destinada a crónica extranjera trans- cribimos el programa, cuestionario y ponentes del próximo Congreso inter- nacional de Veterinaria que se reunirá en Londres. Creo innecesario demostrar la importancia, la transcendencia que para el progreso cientíñco tienen estas asambleas íntemacionales, donde discuten los grandes maestros; los investigadores de todos los paises; en esas discu- siones plácidas, serenas, propias de espíritus superiores, se resuelven asuntos transcendentales, pues la aportación individual de hechos prácticos, de observaciones e investigaciones de laboratorio contribuye a la conquista de la verdad. Este asunto del Congreso ha cautivado mi atención, no sólo por su actua- 254 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA lidad, sino por la importancia que puede tener para la veterinaria patria tanto en su aspecto científico como en el más íntimo: en el nacional. Es sensible para España que en el último Congreso de La Haya no tu- viéramos delegado oficial; la veterinaria española estuvo representada por tinca adhesiones - entre ellas esta REVISTA,- pero ninguna llevó la repre- sentación del Gobierno. Semejante olvido no debe repetirse, y la prensa y los organismos veterinarios debemos trabajar para que no ocurra lo propio en Londres. No deben terminar aquí nuestras gestiones; los veterinarios es- pañoles tenemos una deuda ante los compañeros extranjeros, que hablan muy mal de nuestro entusiasmo por el progreso de la ciencia veterinaria; me refiero a nuestra ausencia en el comité permanente de los Congresos in- ternacionales de medicina' veterinaria, cuya misión es asegurar la unidad y la continuidad de estos Congresos. En esta comisión tiene representación la Veterinaria de todas las naciones europeas, de muchas americanas, de algunas africanas y asiáticas ... menos España; los veterinarios españoles debemos tener un compatriota en esa comisión, para que el nombre de nues- tra patria no constituya una excepción en tan honrosa lista. Esta comisión la preside el venerable doctor Lyntin, de Baden, y tiene su residencia en La Haya, donde está el secretario general, doctor de Jong. La historia de los Congresos veterinarios, que tan admirablemente trazó el señor García Izcara, en el discurso inaugural de la segunda Asamblea ve- terinaria de Madrid, de t907 (este trabajo puede leerse en el tomo consagrado a esa Asamblea en las páginas 149 y siguientes), enseña que son pocas las naciones europeas en que no ha celebrado sus sesiones el Congreso de Ve- terinaria; los españoles debemos pensar que algun día sea nuestra patria honrada con estos Certámenes, como lo ha sido por Congresos de otras cien- cias; será difícil traer aquí el X 1 Congreso, por la ausencia de represen- tación en el comité permanente internacional y por la de delegados oficiales en las sesiones del Congreso; pero sino el próximo, el siguiente, podría cele- brarse en España. Esto no se consigue con el retraimiento, sino concurriendo a las sesiones, presentando temas y trabajos, como lo hacen los compañeros extranjeros y demostrando qtie aquí tiene la Veterinaria una digna re- presentación científica. Al Congreso de Londres debe ir una nutrida representación de la Vete- rinaria española; pero, no sólo haciendo número, sino aportando trabajos, con intención de discutir. Ya se conoce el programa, aun quedan unos meses por delante, y trabajando con fe conseguiremos dejar gratos recuerdos; en La Haya se discutieron dos trabajos españole? : el del señor Turró y el del señor Pisón, Pidamos que en Londres sean muchos más, para evitar en 10 sucesivo la tristeza que supone el que no haya ningún ponente oficial español. Si en España existe comité nacional de este Congreso, debe dar gran ac, tividad a sus trabajos para conquistar adhesiones, para conseguir vayan tra- bajos españoles y para que el Gobierno mande un delegado oficial, ya que a otros Congresos menos importantes se mandan. , Debemos salir de .easa y concurrir al mercado universal, donde se valoran y se cotizan las ideas, si queremos tener importancia y conquistar. res- peto, sino, siempre seremos los eternos rezagados, y perderemos el valor escaso que todavia tenemos hoy. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 255 Una instancia Con mucho gusto insertamos esta instancia que los dignisimos profeso- res de la Escuela de Zaragoza han dirigido al Ministro de Instrucción pú- blica' y que a nuestro entender, resuelve magistralmente la cuestión de intrusismo de los universitarios. « Excelentísimo señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes. Excelentísimo señor : Los que subscriben, catedráticos numerarios de la Escuela especial de Veterinaria de Zaragoza, a Vuestra Excelencia respetuosamente exponen lo siguiente: La ley de Instrucción pública, al tratar en su título tercero de las facul- tades y de las' enseñanzas superior y profesional, dice que pertenecen a estas tres clases las enseñanzas que habilitan para el ejercicio de determinadas . profesiones. Señala 'el artículo '26 que para matricularse en las Facultades se requiere haber obtenido el título de Bachiller en Artes; prescribe el artículo 27 que para ingresar en las Escuelas superiores, los reglamentos determinarán si ha de exigirse el mismo grado o en su lugar una preparación equivalente de estudios generales o de aplicación de la segunda enseñanza, que no durará menos de los seis años que se requieren para el bachillerato en Artes; y pre- ceptúa el 28 que los reglamentos determinarán qué parte de los estudios ge- nerales o de aplicación de la segunda enseñanza se ha 'de exigir a los alumnos que hayan de matricularse en las Escuelas profesionales, entendiéndose que la duración de aquellos estudios previos ha de ser menor que la señal ada en el artículo 27. Según esto, y asi lo determina la referida ley, la enseñanza de la Vete- rinaria era enseñanza profesional cuando la ley se promulgó, y profesiona I ha venido siendo mientras para comenzar -la carrera no se exigió ni el grado de Bachiller ni estudios equivalentes a. éste y de la misma duración por lo menos. Al tratar la ley, de los Catedráticos de enseñanza profesional, dice en su articulo 21~, que se considerarán como tales los de aquéllas para cuyo es- tudio se exija a los alumnos la preparación de que trata el artículo 28; es decir, una preparación menor y de menos duración que la que el grado de Bachi- ller representa. Y en el artículo 214 determina que para aspirar a cátedras de Escuelas profesionales se requiere tener el grado de Licenciado en la Facultad a que corresponde la asignatura o el título profesional, término d e la carrera. Opinan algunos, y tratan por ello de hacer nuevamente valer sus ~l.rechos, que siendo la enseñanza de la Veterinaria una enseñanza profesional, pueden los Licenciados y Doctores en Medicina, Farmacia y Ciencias físicoquímicas y naturales, aspirar a cie;tas cátedras de nuestras Escuelas, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 214 de la ley de Instrucción pública, sin 256 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑ'A tener en cuenta que la Física, la Química y la Historia natural que en nues- tras Escuelas' se enseña son, según está determinado, aplicadas a la Veteri- naria,y mal pueden haéerse aplicaciones a una cosa que se desconoce, y que la Patología general, con su clínica, es bastante distinta en Veterinaria que en Medicina humana, so pena de declarar que es igual, y, por lo tanto, que con igual motivo podrían enseñar Patología general con su correspondiente clínica en .las Facultades de Medicina los Veterinarios. Y habría que ver a un Médico en una caballeriza, en un establo, en una porqueriza, enseñando clínica de Patología general, tomando el pulso a las bestias, reconociendo el casco, recogiendo y enseñando a recoger los síntomas suministrados por los diversos aparatos y por las distintas funciones, etc.; y también sería edificante' contemplar a un Veterinario en la sala de un hospital enseñando clínica de Patología general a los 'alumnos de Medicina humana y valiéndose de -hurnanos enfermos: No creemos que absurdo tal prospere, dese la interpretación que se quiera al repetido 'artículo 214. Pero por si prosperase, téngase presente que la misma ley de Instrucción pública nos defiende, y precisamente a partir del momento en que algunos Licenciados y Doctores creyeron, porque un Real decreto así lb determinó, que podían aspirar a ser Catedráticos en las Es- cuelas de Veterinaria. Desde el curso de'1912 a 1913 se exige, para comenzar los estudios de la carrera de Veterinaria, hallarse en posesión del grado de Bachiller. Y, por lo tanto, y de conformidad con el artículo 27 de la ley de Instrucción pública, la enseñanza de la Veterinaria dejó de ser enseñanza profesional y pasó a ser enseñanza superior. Dice la ley de Instrucción pública, en su artículo 219, que se consideran como Catedráticos de Facultad,' para los efectos de dicha ley: primero, los de Universidades; segundo, los de las enseñanzas superiores que no pueden comenzarse sin haber obtenido el grado de Bachiller en Artes o la preparación equivalente de que trata el artículo 27. Y en el artículo 220 señala que, para ser Catedrático de enseñanza superior ha de estarse en posesión del título que se obtenga al terminar I¿s estudios de la correspondiente enseñanza. De conformidad, pues, con el artículo 219 son los Catedráticos de Veteri- naria Catedráticos de enseñanza superior, y como de Facultad, para los efectos de la ley de Instrucción pública, y según preceptúa el 220, sólo pue- den aspirar a cátedras de las Escuelas de Veterinaria los que se hallen en po- sesión del título de Veterinario. Por ser de justicia, por así disporÍerlo la ley, rogamos respetuosamente a Vuestra Excelencia que dé a nuestra enseñanza la categoría de superiór, y que para la provisión de las cátedras de las Escuelas de Veterinaria rija, por lo tanto, no el artículo 214, sino el 220 de la vigente ley de Instruc- ción pública. Así lo esperan de la rectitud reconocida de Vuestra Excelencia, cuya vida guarde Dios muchos años. - Zaragoza 20 de febrero de 1914. (Siguen las tlrmas.)» " REV.1STA VETERINARIA DE EspÁÑ'Á 257 CRÓNICA EXTRANJERA El X Congreso internacional de Veterinaria. Londres, 1914.-Co.mi té de organización para la Gran Bretaña e· Irlanda: Presidente, Sir John M'Fadyean, Ll. D., M. R. C. V. S., Royal veterinary College. Camden Town, Londres N. W. ; Secretario, Sir S. Stockman, M. R. C. V. S., 10> Red Lían Square, Londres, W. C.; Tesorero, F. W. Garnett, M. R. C. V. S. Dalegarth, Windermere (Inglaterra), ó10, Red Lion Square Londres, W. C. Dirección oficial del Comité e « Royal College of veterinary Surgeons, )) 1O Red Lían Square, Londres, W. C. El X Congreso internacional de Veterinaria secelebrará: en Londres, del 3 al 8 de agosto de 1914. Es el/Congreso del" jubileo, y se celebra en Londres por el deseo expreso de todos los -veterinarios del mundo, en honor de un eminente veterinario inglés; John Gamgee, iniciador de los primeros Congresos internacionales de Veterinaria. Aunque no es costumbre que el Gobierno británico subvencione ningún Congreso internacional, se ha tomado mucho interés por este Congreso, y a todos los países, por intermedio del Ministro de Negocios Extranjeros, se ha dirigido la siguiente invitación para que manden delegados oficiales: « Ministerio de Negocios Extranjeros, septiembre de 1913. A los representantes de Su Majestad en el extranjero: Señor : Adjunto os mando copias del programa del X Congreso internacional jAR!'A ! DE ,1 ~ ~':' ESPi\ÑA I '~'Lli~~ _ 263 :" ,~ .. tulosas atenuadas), observándose, además, el aborto de los animales pre- ñados y un~ fiebre.pasajera en los animales' testigos. . ! , '.'.,',;. Las lesiones bucales, q.ue en los cerdos no se presentaron, no ótrectan, .~6r' otra parte, nada de característico. La comisión, sin querer negar que' fi.ni~en . ocasionadas en 'parte.,aí menos, por el microbio de Siegel,' hizo constar que " en los animales sanos son frecuentes análogas alteraciones. En' ninguno d'e' . los 'casos se .observaron vesículas aftosas en él hocico ni en las mamas, corno ocurre en los casos de fiebre aftosa, especialrnen te en el perlodo tebri! de la' ¡ enfermedad. . ' , ,'," ,',' : Teniendo en cuenta la fiebre alta y duradera, los trastornos generales bastante serios (abatimiento, inapetencia), y el aborto de las vacas, la co- misión reconoció que el Cytorrhyctes es muy patógeno para los bóvidos, pero cree que las lesiones provocadas nada tienen de común con la fiebre aftosa, Que no se trataba de esta enfermedad, lo 'prueba la: falta dé vesículas en el hocico y en los pies, la falta de salivación exagerada y el hecho de no pre- sentar ninguno de los cerdos, excepto de la fiebre, tenómenos.morbosos, rná- xime si se considera que los cerdos de diez a doce semanas son: genéralrnente , muy sensibles a la fiebre aftosa. ' Aunque estas observaciones no confirniaran lo dicho . por Siegel en cuanto a la significación etiológica de 'los micrococos designados con el nombre de Cytorrhyctes, la comisión quiso ver, sin embargo, cómo se comportaban con respecto al virus aftoso ros animales infectados, para comprobar si les habia conferido alguna inmunidad. Al efecto, fueron sometidos a la prueba de un virus aftoso muy activo, inyectando ajos bóvidos 0'025 crn." en 'las venas y a los cerdos 0'005 cm." debajo de la piel. Todos, así como doce bóvidos y dos cerdos testigos, presentaron casi el mismo tiempo una fiebre aftosa caracte- rística y fueron sacrificados para' impedir la difusión de la enfermedad en todo el establo. La comisión terminó sus experimentos afirmando -que el Cytorrhyctes de Siegel no tiene importancía etiológica con respecto a la fiebre aftosa. / *** Casi al mismo tiempo que los experimentos que anteceden se hicieron investigaciones destinadas a comprobar el valor del descubrimiento anun- ciado por 'von Niessen. . . ,Las pruebas fueron hechas el día 22 de octubre en dos bueyes y dos cerdos. 61 germen que van Niessen pretendía haber aislado de las vesiculas af- tosas y que en .los cultivos puros debía presentarse coma un microbio polio morfo, no fué- más que una mezcla de microbios variados. Se inyectó a los bueyes de 10 a 15 crn." de cultivos de van Niessen y de 5 a 10 en los cerdos, parte en las venas yen la piel, y.tarnbién se les adminis- "tró por la boca. Los animales manifestaron. reacciones más o menos.pronuu- ciadas. Uno de los cerdos cayó bruscamente como fulgurado, y aun cuando aparentemente se restableció, murió al otro día, sin lesiones ni síntomas de fiebre aftosa. En uno de los bueyes se observó, el 25 de octubre, una pequeña lesión lin- gual, que, examinada parla Comisión, fué considerada por unanimidad como resultado de un mordisco. La reacción febril obse.rvada no pasó de 39'8°;' . ;' 264 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA '. _únicamente en el cerdo, que murió, se elevó la víspera de la -muer te por la tarde a 41 '5°. Mientras. duró el experimento, que terminó el 5 de noviembre, no se ob- servó nuncaní aftas ni otras alteraciones características, y la autopsia· he- cha el 7 del mismo mes no reveló ninguna lesión morbosa. Ante estos resultados la Comisión declaró que el microbio proporcionado por van Niessen no podía representar el agente infeccioso de la fiebre aftosa, ni tener la importancia etiológica eon respecto a esta enfermedad. - J. F. JURISPRUDENCIA VETERINARIA .Venta de cerdos triquinosos. - La triquinosis continua siendo el asunto de mayor actualidad; hablemos, pues, de la triquinosis. Se ha tratado este tema en su aspecto científico y social y desde el punto de vista de la legislación positiva; digamos algo de su aspecto jurídico eco- nómico o contractual, que también ofrece notable interés. Seguramente no ha de ser muy agradable para los abastecedores y to- cineros que sacrifican ganado porcino destinado al consumo público, que en un matadero, donde se practique la inspección de carnes con toda escru- pulosidad, les sea decomisado un cerdo afecto de triquinosis. Generalmente, sin embargo, suelen conformarse aquéllos a sufrir, aunque a regañadientes, la pérdida de la res decomisada, sin exigir responsabilidad alguna a los que en definitiva son los verdaderos causantes de la pérdida, es decir, los cebadores de 'ganado porcino, que abusando de la excesiva vo- racidad de este paquidermo, le crían en estercoleros o depósitos de basura, a despecho de todas las reglas higiénicas y sanitarias que lo prohiben. Y, no obstante, a nuestro entender podría, en muchos casos exigírseles la responsabilidad consiguienté, ejercitando las acciones que la ley otorga al comprador de animales cuando éstos padecen algún vicio oculto. El ar- ticulo 1484 del Código civil obliga a todo vendedor al saneamiento por los defectos ocultos que tuviese la cosa vendida, si la hacen impropia para el uso a que se la destina, y es evidente que el tocinero que compra un cerdo para el abasto público, que luego le decomisan a causa de la triquina, puede obligar al vendedor a que le responda del saneamiento por la enfermedad oculta que el animal padecía, y que lo ha hecho impropio para el objeto a flue estaba destinado. El precepto que, en términos generales; establece el artículo 1484 para todas las .cosas vendidas parece tener una limitación cuando se trata de la venta de animales, establecida por el artículo 1496 del mismo cuerpo legal. Dice, en efecto, este articulo, que en las ventas de animales la acción redhibitoria que sefun~e en los vicios o defectos de los mismos « sólo se podrá ejercitar ..respecto a aquellos vicios o defectos que estén determinados POl- la ley o por los. usos. locales», y a' pesar de 'que e! Código lleva ya veinticinco años de vigencia, la ley a que este articulo se refiere todavía está por pro- mulgar. . RE:Y.l~TA. VETEiH)'IARIA DE ESPA'ÑA 2e5 En defecto de ella, tiene un innegable valor supletorio la enumeración que de tales vicios hacía el proyecto de Código de 1851, inspirándose en al- gunas legislaciones extranjeras y. en un informe emitido por la Escuela de Veterinaria central. . Esta enumeración es en extremo deficiente; ya lo era a raíz de su publi- cación, y lo es mucho más en nuestros días en que la Patología ha hecho progresos maravillosos. Por esto no hade 'extrañarnos que no figuren junto tales vicios algunas enfermedades que realmente deberían estar con los mis- mos, entre ellas la triquinosis, de que !'los ocupamos aquí. No habiendo, pues, ley alguna que determine con precisión cuáles son estos vicios redhibitorios , ha de acudirse como recurso subsidiario a los usos o a la costumbre de la localidad, según dice el articulo antes citado. Pero esto no resuelve el conflicto, pues aparte de que el que alegue la cos- turnbre tiene obligación de probarla (cosa no siempre fácil), puede muy bien ocurrir que por la poca frecuencia en presentarse los casos (como acon- tece con la triquina precisamente), no se haya podido formar la costumbre, y en tales condiciones ¿cómo va a ejercitar la acción· redhibitoria el compra- dor? Y, sin embargo, no es legal ni justo dejarle indefenso. En estos casos creemos de acertada aplicación el apartado segundo del artículo 1494 del Código civil, que dice así: "También será nulo el contrato de venta de los ganados y animales, si expresándose en el mismo contrato el servicio o uso para que se adquieren resultasen inútiles para prestarlo. » ,AquÍ no.se trata ya de-la acción redhibitoria, sino de la de nulidad, que puede ejercitarse siempre que el animal adquirido sea inútil para el uso a que estaba destinado. La dificultad queda, pues, resuelta fácilmente con sólo procurar al celebrarse el contrato que el vendedor manifieste concre- tamente que vende el animal para ser destinado al matadero, con objeto de que luego no pueda alegar que no lo vendió para tal fin; por ejemplo, si se trata de una hembra podría decir que la vendió, no con destino al matadero, sino para. la reproducción. Esta' manif.estación hecha con la aquiescencia del comprador al celebrarse el contrato deberá .probarse, ya sea documentalmente si. el contrato se ha celebrado por escrito, ya con la de- claración de testigos si el contrato ha sido verbal. Con probar esto dentro del plazo oportuno y la identidad del cerdo de- comisado, es decir, que es. el mismo que el. tocinero compró, creemos que podría entablarse la acción judicial con muchas probabilidades de éxi too Un caso por el estilo. ha ocurrido en Francia recientemente. Se trataba de un tocinero que compró a un agricultor una cerda para el abasto público . . Sacrificada en el matadero, el veterinario la decomisó por presentar tubercu- losis generalizada. El tocinero. reclamó al vendedor, la restitución del precio, a lo que este se opuso, alegando que la tuberculosis del cerdo no figura entre los vicios redhibitorios que enumera la ley de 2 de .agosto de 1884; pero se probó que el vendedor había enagenado el animal precisamente con destino al matadero y entonces el Juez, apli,cando el artículo 1641 del Código civil francés, que obliga al vendedor a responder de los vicios ocultos de la cosa vendida, "cuando éstos -Ia hacen. impropia para el uso a que estaba desti- nada, condenó "al agricultor: .adevolver al tocinero los 296 trancos que le había pagado como precio de la cerda decomisada. - F. FARRERAS. ,266 CURIOSIDADES Acerca del' alma de las bestias (1) POR iZ' CUNISSET-CARNOT A M. Pierre Mille' " NO' puede usted' figurarse, mi querido amigo, el placer que me causó al dedicarme la historia deliciosa del asno, voluntariamente « aguador », de la seca meseta de Tademait, que tan ingeniosamente relató usted en Le Temps 'del 4 de febrero. Grata historia esa del borrico intrépido e inteligente que, abandonado, falto de amo y de dirección en la vida, recobra la libertad, elige oficio y espontáneamente resuelve dedicarse a sacar agua de un pozo que sirve para el abastecimiento de las caravanas del desierto. Sabe dónde hallará de comer y sabe también, por haberlo visto y comprendido desde luego, que dentro del agujero negro, bajo las losas que levantan los conductores de ca- mellos, hay agua, la cual se sube por medio de una cabria y unas odres muy pesadas. Discurre que si contribuye a llevar a cabo esta tarea, se le recompen- , sará dándole de beber, y se pone junto al pozo y se ofrece tan sumiso a secun- dar el humano esfuerzo en labor tan fatigosa, 'que al instante se le adivina la intención, se le ajusta, y luego se le paga el trabajo dándole de beber - como en todas partes. - Y con esto ya es feliz; no le queda más que hacer que vivir" pues tiene que comer y apagará la sed cada vez que pase una caravana. ¡Viene a ser un burgués del desierto! He aquí un asno, un simple asno que ha comprendido' perfectamente una situación singular inesperada y de la que ha sabido sacar en provecho suyo todo el partido posible, de manera Inteligentísima. A usted esto le mara- villa, pero en el fondo también le conturba un poco, puesto que se pregunta cómo una pobre bestia desprovista de inteligencia-cjun burro! figúrese usted- desprovisto también de alma, porque, todo el mundo lo sabe, los animales carecen de alma, pudo dar una muestra tan indiscutib le de reflexión, de jui- cio y, digámoslo claro, de razón. Y usted se pregunta si ese « todo el mundo. no está engañado y si realmente las bestias carecen de alma, Y al prever la contestación que ha de dar, a está espinosa pregunta, teme contradecir una opinión general y pide auxilio ,a Santo Tomás de Aquino para que le dé va- lor. .. ¡y autoridad! Ha descubierto que piensa como usted, aunque tampoco se atreve a decirlo valientemente, y usted cita ese breve inciso de la Suma en el que el gran Santo declara « que los animales tienen alma en cierto modo », Esto, como ve, no es una afirmación formal anté la que haya que incli- narse como ante una verdad divina. Al decir: « un alma en cierto modo», ex- presó 'que no podía negar que los animales poseyesen algo parecido a .un alma; pero no se pronunció de modo claro acerca de la existencia y de la naturaleza de la misma. La única autoridad invocada por usted' se tambalea un poco, y por esto recurre usted a mí. Me oye hablar ?- menudo de los animales en tér~ (1) Véase el número anterior. .. REVIS.TA. VET,ERJNARIA 06 ESP.AÑA.; minosque le hacen suponer que los juzgo como usted.y como.Santq.Tornásc; y me coloca usted junto al Santo, para afirmar que poseen un . alma .. Este, honor, no lo dude, me conmueve singularmente, y la idea .d~~l;iaI!arme así .de, acuerdo con un santo tan ilustre me confundiría. de vanidad, si-de antemano ... no tuviese conciencia de mi pequeñez y añadiese más simplezas de lo razona-, blea lo. escrito tan ingeniosamente por ..usted, con su pluma incomparable, Pero' y:a queme lo..pregunta directamente, no he de ~ehuir la. contestación, , Con medias palabras me pregunta usted si creo en el alma de los animales. Can, granñrrneza me mantengo junto a Santo Tomás, donde usted me ha colo- cado, y-creo, .como él, que los il'ñimales tienen alma. No añado «en cierto modo».. Esta corrección indicarla que el alma de los animales puede compararse al. alma humana y que los -psicólogoshabian encontrado .diferencias. entre arn-. baso ¡No hemos, llegado aun a ello! Y hasta descorazona un poco el observar que desde Empedocles hasta Boutroux, no sólo' nose ha logrado .saber qu( cosa es un alma,.s)iQo que. ni siquiera. se ha conseguido dar.una definición que pueda ser generalmente aceptada sin graves objeciones. ;""1 .;; Este problema.era ya uno de los que más preocupaban a Pascal. ¡Cuánt;q~ l' veces lo abordó, lo. estudió, buscó ardientemente .su solución y se .desesperó . al no poderlani síquiera vislumbrar! Más tarde se resignó, se declaró vencido, . y escribió este pensamiento de amargo 'desengaño : « El hombre es para. sí mismo el más prodigioso efecto de la .naturaleza, pues no puede concebir qué cosa es un cuerpo, menos aún qué cosa es un espíritu y menos todavía cómo su cuerpo puede hallarse unido. a un espíritu JI. Seamos, querido amigo, pru- .. dentes como Pascal Y. no tratemos de averiguar lo que no consiguieron des- cubrir ni él ni sus predecesores, y lo que tampoco descubrirán sus sucesores; estoy profundamente convencido de ello. Sobre todo, ante este mister-io inquietante del alma no tratemos de definir, pues, hasta hoy, todas las defi-. niciones que han dado del espíritu los psicólogos de todas las épocas no son más que substituciones de unas palabras por otras, que no expresan más que las primeras, porque nadie puede definir lo desconocido e incognoscible. :. Así, por ejemplo - no se impaciente usted, déjeme acabar el razonamiento, y en seguida trataremos de los animales, - tome un Dicccionario cualquiera y busque la voz «alma». ¿Qué dice el Diccionario? Dice: « alma, principio espi- ritual del hombre" o « principio vital" o « parte incorpórea del ser ", etc. Pero ¿qué es una' parte incorpórea, qué un principio vital o de vida, qué un prin.ci-. pio espiritual? ¡Qué ha de ser, pardiez; el alma! Y vea usted por qué su hija es 'muda: porque no habla. Y ¿por qué cuando el cuerpo, parte material del, individuo, ha bebido algunos vasos de vino de más, el « principio espiritual" está de broma? ¿Es que no sería tan razonable admitir la unidad total, abso- luta, de nuestro ser, sin reñir, como desde hace miles de años venimos ha-o ciendo, para constituir una dualidad incomprensible que, por lo demás, no llegamos a constituir de modo indudable? Tangere enim aut iangi, nisi corpus, nulla potest res, como dice el poeta., comentando a Epicuro. Pero si no admitimos en nosotros más que una subs- tancia material, la esperanza de la resurrección, de la inmortalidad, esta fuerza inmensa, este consuelo magnífico de todas nuestras desdichas, .des- aparece. y ¿por qué. el poder desconocidq.que nos ha dado ya una vez lit v.ida,;; no nos la ha de dar por segunda vez? ¿Es que debemos, es que podemos su- poner que su voluntad encontrará obstáculo alguno'rBastaque lo .quiera para 268 REVISl'A VETERI,NARJA DE ESPAÑA ,que gocemos otra vida; incluso aunque aquí, en la tierra, hubiésemos vivido sin reunir en nuestro ser dos principios diferentes, uno material" y otro inmaterial, ,como dicen los psicólogos, por lo demás muy apurados para enseñarnos lo que es inmaterial y lo que no lo es. En efecto. Así como no existe una definición clara de lo que llamamos « espiritu », tampoco la tenemos de lo que denominamos • rnateria », ¿Existe la matenia tal como la concebimos? Cuando vemos los esfuerzos inútiles que. para encontrarla realizan los sabios de nuestra época; cuando leemos el relato de las investigaciones de Berthelot acerca de los átomos, el de las del doctor Le Bon a propósito de la luz negra y de la desaparición de la materia por irradiación (1), etc., etc.,. nos preguntamos si verdaderamen- te nuestras sensaciones corresponden a realidades tangibles. De aquí a la afirmación de que los objetos que las suscitan son materiales o inmateriales ... [Logomaquia, logomaquia inutil! i Damos vueltas como las ardillas enjaula- das, sin salida y sin resultado! Si ahora pasamos a los animales y planteamos el problema de saber si tienen o no « alma », desde luego presiente usted, querido amigo, que no en- contraremos una solución que se imponga, puesto que no se ha encontrado para el alma humana. Se cree o no se cree en el alma de los animales, como se cree o no en la existencia del alma humana; pero nadie ha dado todavía una prueba convincente, afirmativa o negativa, de la una o de la otra. El primer psicólogo que afirmó que los animales tenían un alma, creo que fué Anaxá- goras de Clasorriene. No es muy explícito acerca del asunto; dice simple- mente que « el alma del hombre y la de los animales; por proceder ambas del alma del mundo, son 'una y otra de la misma naturaleza, es decir, de la natu- raleza de esta última». Pero¿quénaturaleza es esta? Anaxágorasseguarda bien de definirla, pues, como sus antecesores y como sus sucesores, entre los cuales figura Sócrates, discípulo suyo, no puede hacer otra cosa que afirmaciones. Así llegamos hasta Descartes, nuestro gran escamoteador, quien no a tre- viéndose a pasar por alto el problema del alma de los brutos, lo cortó con desenvoltura magistral, declarando, con una audacia verdaderamente des- concertante, que no se debía investigar si poseían o no un principio espiritual [porque no eran otra cosa que máquinas! i Uf! Con esta maniobra, que desem- barazaba su camino, se quedó descansado, pero el peñasco que creyó haber derribado, seguía todavía en pie. Y en pie persiste aún, y debemos decir como el excelente padre jesuíta Buffier, que hizo un hermoso pisto de la obra de Descartes: ( La filosofía sola nada nos enseña - rigurosamente, hablando - del origen de nuestra alma », Bossuet, en su Tratado del conocimiento de Dios, también se halla frente al problema del alma de los animales. No lo resuelve, ni lo discute, pero nada niega; sin picarse y hasta sin mostrar extrañeza, con una indulgencia que sor- prende un poco en él, dice: « La escuela les atribuye (a los animales) un alma sensitiva distinta del cuerpo». Ciertamente, si con la ruda franqueza que le era , habitual, no lo contradijo y se calló, ello da que pensar y prueba que no quiso abordar cuestión tan difícil, de la solución de la cual seguramente dudaba: .. Los grandes filósofos, los grandes sabios, los teólogos mismos, nos dejan, pues, en una libertad que no podemos usar sin temor de ser escarnecidos, lo 'que sería de poca monta, ni condenados, lo que tendría una importancia dis- (l) Le Bon: L'évotution de la- maiiére (Flammarion, edit.) REVISTA VETERINA~IA DE' ESP>A'ÑA . 269 tinta, como yase comprende. Por lo 'tanto, le repbto la declaración que acabo de hacerle-; creo que el principio de vida que da sensaciones y sentimientos a los animales y - digámoslo resueltamente - con el que razonan estos, es de la misma naturaleza que el que siente y piensa en el hombre. En nos- otros este principio es' más activo, más extenso, y evidentemente de resulta- dos inmensamente más numerosos y potentes que en los animales; pero, en el fondo y en realidad, es una fuerza de naturaleza igual a la que causa estos efectos. Si no lo fuese habría que admitir el fenómeno de que los animales piensan por la acción solade la materia, o que no piensan en absoluto, y que todo lo que les vemos hacer inteligeritemente no es otra cosa que el funciona- miento de la simple máquina de Descartes, lo cual es inaceptable. Por lo tanto, es de una evideñcia indiscutible, abrumadora, que los ani- males piensan, puesto que realizan operaciones intelectuales. En efecto, tie- nen memoria, comparan, se impresionan, se ponen coléricos, nos dan muestras de afecto, se comprenden mutuamente, y los que viven familiarmente con nosotros comprenden asimismo nuestras acciones y palabras, por lo menos las que se hallan a su alcance, etc., etc. Ninguna persona sensata se atreverá a dudar de todo esto. Y lo repito: o la materia, si los animales no son más que materia, puede realizar funciones intelectuales, y entonces nada nos de- muestra que no es la materia sola la que las realiza en nosotros, o poseen igual que nosotros este principio de vida intelectual que llamamos alma y que es el factor de nuestros pensamientos y sentimientos. ¿No le parece que la se- gunda hipótesis es la más razonable y, hablando con claridad, la más acepta- ble? En todo caso nadie puede probar que. no es exacta, y como nos explica sin lunares ni deficiencias todo cuanto de inteligente vemos hacer en los ani- males, creo con firmeza que debemos adoptarla, en espera de que se nos den pruebas contra ella, cosa por cierto muy remota, estoy seguro de ello. y vea usted: mientras escribo estas líneas tengo cerca de mí, junto a mi banco, la prueba palpable de que las bestias piensan e imaginan; Ia prueba de que tienen visiones e imágenes, independientemente del funcionamiento de los órganos de su cuerpo, aparece 'de modo innegable. Mi antiguo amigo Friquei, perrito faldero, que me quiere « con toda su alma y no se separa )l de mí más que por la noche al acostarse, se halla tendido sobre la alfom- bra. Duerme, duerme con sueño apacible, en el confiado abandono de su buena salud y de su amistad .para conmigo. El silencio es absoluto; de pronto se oye un ligero ruido, una especie de ladrido lejano, ahogado; diríase que es un ladrido de ventrílocuo. MÍI:o a Friquet; él es quien lo emite, con la boca cerrada, y a la par que duerme profundamente. El ladrido cesa después; Fri- quet gruñe ahora sordamente, retrae los labios, aprieta sus dientes y luego deja de apretarlos; al mismo tiempo sus patas se agitan con pequeños mo- vimientos bruscos. Vamos a ver, Descartes, ¿quién mueve así esta máquina? ¡Quién ha de ser! La acción del principio espiritual, el sueño, la pesadilla, la visión de escenas percibidas claramente, y en las cuales el durmiente des- empeña un papel. Este papel no es difícil de comprender y precisar. El perro soñaba que ha encontrado un adversario; primero lo ha perseguido, y de ahí sus ladridos; después lo ha alcanzado, y entonces ha gruñido ; se ha tra- bado la pelea, se han levantado uno contra otro, según indicaban los movi- mientos de las patas, se han mordido a dentelladas, y Friquet ha despertado todavía muy emocionado,' mirando a su alrededor, y viéndose con estupor .... H'EVISTA· VETERINARIA DE ESPAÑA ";",l'hü lado, echado sobre un mullido tapiz, en vez de rodar por el fango del '. camino; con arreglo a las peripecias del combate que acababa de sostener. .: ! ¿Con qué ha soñado, con su cuerpo - [entonces la materia soñaría! - o con su alma? ¡Decidid, señores psicólogos! , Pero se me dirá: si admites que los animales tienen un alma; ésta no pue- de ser sino espiritual, y por ende de naturaleza semejante a la del hombre, y 'por ·10 tanto, inmortal como ésta. Nada contesto porque' nada tengo que con- testar; entramos en un terreno obscuro que trata de aclarar el sentimiento y no la razón, puesto que hasta hoy ninguna prueba sirve de apoyo a ninguna de las dos hipótesis: materia o espíritu. Que se coloque cada cual en este terre- no con arreglo a sus ideas personales, ¡todo el mundo es libre] y. si usted me quiere hacer avanzar más, no le contestaré con argumentos, sino que, como usted, mi querido amigo, expresaré solamente deseos; preferiré creer, como usted, que no es imposible que la potencia infinita que ha dado entendimiento a los animales, al ponerlos en la tierra junto a nosotros, les conceda otra exis- '-tencia que les compense de cuánto han sufrido mientras han permanecido en 'este bajo mundo. ¡Oh! Los sufrimientos de las míseras bestias, las torturas horribles de toda la vida de un pobre caballo que tiene por amo una bestia estúpida y cruel', .. 'Pero ¿cree usted que los animales silvestres, que viven en libertad en los cam- pos y bosques, no están sujetos al sufrimiento y al martirio? Abandone usted . esta 'ilusión, pues muchos de ellos viven demasiado cerca de nosotros para escapar al tormento. [Cuántos ejemplos conozco yo que afligen! Permítame la mención de uno reciente. Un día, de fines del último enero, cazábamos cier- vos con fusil; un amigo, cuya locura por la caza le hace perder la sangre fría, vió saltar un ciervo de siete años ante sí ; sólo le pudo disparar un tiro, con el que le hirió, pues en la nieve vimos las manchas de sangre. Buscamos al herido durante varias horas; pero las manchas de sangre se fueron haciendo cada vez más distantes unas' de otras, y, por último, no aparecieron más; vino la noche, y hubimos de retirarnos. Diez y ocho días después encontramos un ciervo fantasma, flaco como un esqueleto, que ya no se podía tener más en pie y que ni siquiera intentó huir: era el herido. Tenía fracturado el maxilar inferior; no había podido comer desde que recibió el tiro, y moría de hambre, de extenuación y de sufrimiento. ¿No estaría justificado un paraíso para las bestias, como compensación merecida de semejantes suplicios?- (Le Temps de 21 de febrero de 1914). Trad. por P. F. SECCION OFICIAL Real orden disponiendo se haga cumplir con todo rigor lo dispuesto en el Regla- . mento de Policia sanitaria de los animales domésticos, de 3 de julio de I904, en la parle referente a triquinosis. Recientemente; durante la- temporada' de matanza de ganado de cerda .en .'el pasado- ínvíerno.vse ,han presentado en· divers-as .. Ioealidades- del-país ..- - ",REVISTA VETERiNARIA DE ESPAJ\lA 271 verdaderas epidemias de triquinosis, que han 'llegado a producir eh la espe- . cíe humana centenares de enfermos y muchas defunciones, pudiendo citarse, entre las mas importantes, las ocurridas últimamente 'en Fuente Ovejuna . y Montilla (Córdobaj.ry, sobre todo.ua de Algar (Murcia). Esta enfermedad, para la que no existe todavía tratamiento especifico alguno, es, sin embargo, evitable, y no debiera presentarse ni un solo caso si los Ayuntamientos cumplieran las medidas que están ordenadas. Dos son las precauciones que hay que adoptar para evitarla: . La Procurar que los cerdos, que son los que la 'transmiten al hombre, no la adquieran, 2.a Impedir que las carnes procedentes de .cerdos enfermos de triquino- sis sean destinadas al consumo público. . Lo' primero se consigue estableciendo 'tina campaña permanente contra los múridos y haciendo cumplir las disposiciones del capítulo XV del Regla- mento de Policia sanitaria de los animales domésticos de 3 de julio de 1904, en el que se dictan medidas encaminadas a impedir que los cerdos coman, animales muertos, especialmente ratas y ratones, que son los que producen el contagio y los excrementos humanos con los que pueden adquirir la cis- ticercosis determinante de la tenia en el hombre. Para impedir que las carnes procedentes de cerdos con triquinas o con cisticercos sean consumidas, y, por lo tanto, puedan dar lugar a las epidemias de triquinosis y a casos de tenia en el hombre, existen varias disposiciones oficiales que están incumplidas por muchos Municipios, dando lugar a los daños que se-Iarnentan y que a toda costa deben evitarse. En primer término, el Reglamento para la Inspección de carnes de 24 de enero de 1859 dispone en su artículo 1.0 que « todas las reses destinadas al público consumo deberán sacrificarse en un punto determinado y señalado por la Autoridad local, llamado Matadero", y en su artículo 2.° marca «que en todos los Mataderos haya profesor veterinario inspector de carnes ». Ambas disposiciones dejan de cumplirse en muchas localidades por no existir en ellas profesor' encargado de revisar las carnes. Aunque existiesen en todas partes, no sería esto suficiente para evitar el contagio de la triquinosis al hombre, puesto que los cerdos que la padecen no acusan signos exteriores evidentes del padecimiento, ofreciendo, en ge- neral, buen aspecto y buen estado de nutrición, ni tampoco puede precisarse a simple vista en las carnes muertas la existencia de dicho parásito, siendo por tanto, preciso recurrir al reconocimiento micrográfico de dichas carnes, Este servicio, cuya necesidad está reconocida en diferentes disposiciones, alguna tan antigua como la Real orden de este Ministerio de 4 de enero de 1887, es necesario cumplirlo como complemento de la existencia de Matade- ros y de los inspectores de carnes, y para implantarlo donde no existe, debe tenerse en cuenta que la instalación de los gabinetes micrográficos necesa- rios 'es muy económica, puesto que los microscopios precisos para ello son de poco alcance, y, por lo tanto, de muy escaso precio. , Por todo lo expuesto, su majestad el, Rey (q, D, g.), se ha servido disponer: Primero. Que se haga cumplir con todo rigor' lo dispuesto en el Regla- mento de Polida sanitaria de los animales domésticos, de 3 de julio de 1904, en la parte referente ..a -trlquinosis, que. dispone, : , ' 272 REV [STA VETE~,~;NAR[ DE ESPAÑA A Art. 180. 'A fin de cortar el desarrollo de la triquinosis y de la cisticer- cosis porcina, queda prohibido: 1.0 La cría y cebo del cerdo en corrales y muladare~ o estercoleros, -en donde se vierten o depositan basuras, procedan éstas de la vía pública o de las casas particulares. 2.° La manutención de dicho ganado con animales muertos o con pro- ductos animales recogidos de Mataderos, quemaderos, -etc, Quedan exceptuados, sin embargo, de esta regla, los industriales que mon- ten calderas ad hoc en donde se esterilicen las indicadas substancias anima- les antes de entregarlas a los cerdos para su alimentación. 3.° La libre circulación del ganado de cerda por las calles de las pobla- ciones. Art. 181.- Quedarán sujetas a la inspección y vigilancia sanitaria vete- rinaria las porquerizas o cochiqueras destinadas al albergue 'de los cerdos, y serán denunciadas aquellas que no reúnan condiciones higiénicas o en que los animales coman substancias perjudiciales a la salud: Art. 182. En los pueblos donde se acostumbra a llevar los cerdos al .carnpo, la Autoridad municipal señalará los sitios y las vías por donde a él ha de ser conducido el ganado, cuidando 'bien del aseo de los indicados sitios para que los cerdos no satisfagan Sus instintos coprófagos. Segundo. Que todos los Municipios habiliten local para Matadero, en el que será obligatorio el sacrificio de todas las reses que se destinan al con- sumo público, provisto de un gabinete micrográfico con elementos suficientes para diagnosticar la triquinosis. Tercero. Que los Ayuntamientos de escaso vecindario se . agrupen para sufragar este servicio. Cuarto. En todos los Municipios habrá, por lo menos, un profesor ve- terinario encargado del reconocimiento de las reses destinadas al consumo público, de los análisis microscópicos de las carnes y demás obligaciones or- denadas por las leyes y reglamentos vigentes. Quinto. Queda prohibido el sacrificio de los ganados vacunos, lanar, ca- brío y de cerda en las casas particulares. Sexto. Los Municipios, en un plazo que no excederá de tres meses, or- ganizarán el servicio de examel! microscópico de carnes. Este será inspeccio- nado por el subdelegado de Sanidad veterinaria, el que dará cuenta al Ins- pector provincial, y éste a 'la Inspección de Sanidad exterior, de haberse es- tablecido el servicio. En aquellas localidades que no cumplimenten esta disposición, los Go- bernadores civiles de las -provincias impondrán a los Alcaldes la sanción que autorizan las disposiciones vigentes y se prohibirá el sacrificio de reses de cerda hasta tanto los Municipios no monten este servicio como garantía i'n- dispensable para la salud pública. Lo que de Real orden lo digo a V. S. para su conocimiento y el de las Auto- ridades locales, debiendo, al efecto, disponer V. S. la insereión de esta Circu- lar en el Boletín Oficial de esa provincia. 'Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid 21 de marzo de 1914. - SÁNCHEZGUERRA. - Señores Gobernadores civiles de las provincias. (Gaceta del ,26.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 273 NOTICIAS Un asilo para caballos viejos. - En una población cercana a Viena acaba de fallecer el señor Francisco Bizony, muy 'popular entre sus conve- cinos por sus excentricidades. Poseía una cuantiosa fortuna, pero entris- tecido por contrariedades amorosas; se retiró a la vida privada sin más compañía que un criado y gran número de animales domésticos de todas clases, cuya amistad le era más agradable que la de los hombres. En su testamento ha legado un millón a la ciudad de Viena, cuyas rentas serv~rán para sostener un' asilo para los cabailos viejos. Circular del Gobierno civil. - Por el Gobernador civil de Barcelona se ha dictado una circular que dice así : Los recientes casos de triquinosis, carbunco y perineumonía, presentados en diversas provincias, seguidos de propagación al hombre algunos de eilos y causa de las medidas adoptadas por los Gobiernos de naciones próximas, en perjuicio del prestigio de la higiene, comercio y ganadería nacional, pro- vincias con las que la nuestra, yen especial la capital, sostiene activo comer- cio, obligan a este Gobierno a recordar a los alcaldes, subdelegados de Vete- rinaria, veterinarios, ganaderos y público en general, el exacto cumplimiento de las disposiciones vigentes sobre Higiene y Sanidad de los animales do- mésticos, contenidas principalmente' en el .Regtamento de policia sanitaria, Real decreto de 22 de diciembre de 1908, e Instrucción general de Sanidad, y a disponer lo siguiente: . 1.° Está prohibida la cría y cebo de cerdos en corrales o estercoleros' donde se viertan o depositen -basuras procedentes de la vía pública, casas particulares, etc .., como también la alimentación con carnes de animales muertos .o desechos de mataderos si no se someten al tratamienso conve- niente. 2.° Los Ayuntamientos que carezcan de veterinario inspector de subs- tancias alimenticias o de material de Inspección adecuado, procederán in- mediatamente a su nombramiento y adquisición, bajo apercibimiento de exigirles las responsabilidades correspondientes: 3;0 Los veterinarios inspectores de substancias alimenticias que carez- can de material conveniente para cumplir su cometido, le reclamarán' del' Municipio y darán cuenta a este Gobierno si el Ayuntamiento deniega su petición, hecha con arreglo a las necesidades del servicio y medios económi- cos de la Municipalidad. 4.° Las carnes que carezcan del sello usado por el inspector veterinario' serán decomisadas y consideradas clandestinas para los efectos .de la sanción penal, entregando los contraventores a los tribunales de Justicia, sin per- juicio de las responsabilidades competentes a la administración. 274 RE;VISTA VETEIUNARIA DE ESPI\ÑA 5.° Los animales procedentes de regiones contaminadas o proveedoras habituales del mercado traerán certificado de sanidad, sin que esto evite que los inspectores veterinarios las reconozcan a la llegada, si hay sospechas de infección, y obren según las circunstancias. 6.° Las estaciones de ferrocarril, autorizadas para la desinfección, que carezcan del material necesario y exigido por la legislación vigente, serán igualmente denunciadas. . 7.° Los veterinarios encargados de la inspección de carnes, vaquerías, cabrerías, puertos y estaciones, darán cuenta inmediata al inspector pro- vincial de Higiene pecuaria y Sanidad - veterinariá de la existencia o lle- gada de .anirnales sospechosos o enfermos, y éste, independientemente, girará frecuentes visitas a los 'locales y sitios de desembarque, díctando las disposiciones que crea convenientes, exigiendo el certificado de sanidad, o practicando el reconocimiento de animales. que crea sospechosos, llevando en todo momento larepresentación de mi' autoridad. 8.° Si por la redacción o contenido de un certificado se sospecha no está expedido por. personas técnicas autorizadas por .la Ley, o se tiene evidencia de ello, como de cualquier otro acto de intrusismo, bastará denunciarlo a este Gobierno para proceder a su comprobación y castigo. He' de recomendar' que en las localidades donde se presentaron enfer- medades contagiosas en años anterior.es y hay temores de repetición al ini- ciarse los calores.ideben tomarse anticipadamente las medidas. convenientes, . lo .mismo que en las vaquerías de la capital, medidas que pueden consultarse ál .íríspector provincial de Higiene .pecuaria, denunciando siempre los pri- 1)1efOS casos observados, P.rocedi~ieqto nuevo para desinfectar los vagones de ferrocarril. - To- clps conocernos sobradamente el .valor que tiene el agua hirviendo, prnyec- tada -a, presión, para destruir muchos agentes patógenos, y por esto nuestro Reglamento de..f>olicía sanitatiade 1904 (no 1914, corno por- error de caja aparece impreso en una noticia del número de marzo), la incluye entre .los medios para desinfectar los vehículos que. han servido para el transporre de ganado., .' . Partiendo de estabase, los veterinarios italianos Gaseo y De Pascale han . hecho curiosos ensayos para aplicar el vapor de agua a la desinfección de los vagones del ferrocarril. El vapor ".a gran presión lo tornan de la locomotora de un.tren por 'medio de. unos tubos, especiales, y lo proyectan contra las paredes. de los va- gones que . sehan d,e desinfectar; .En menos de' tres minutos, y, con un .gasto que no llega a 40 céntimos por vagón, puede obtenerse una. desinfección acabada, imposible de alcanzar con los otros procedimjentos:u~qdos ;hasta . hoy., . ,.',' '., ' , . .' .- En vista de estos resultacios tan satistactoríos, las Compañías' .de ferro- carriles de Úqlia'jmp)an.táráncnÚ;y. en breve' este procedimiento p~ra desin- . . J.... fectar los vagones' que transportan ganado. J. , • . \ ' • f ~. l' ., ( ! . ¿Desaparecerá- el. ~üeño? =z: Un médico inglés, Gibson Ascel, partiendo deJ.heclío· de Obs~¡:va:ción de que. los más grandes.hombres han sid,~:po¡:o dormilones y. de que rñuchos, a í)esar de dornii¡:'sólo tres o cuatnc.horas-a! RE·YISf-A VETERINARIA Oc ESPAÑA 275 día, se conservan cornpléfamente sanos y robustos, afirma que el sueño es un fenómeno que tiende a 'desaparecer' y- que, en un porvenir no muy lejano, el hombre no' necesitará dormir. Servício de epifitias. - Así como hay servicios de epizootias, en Francia se ha creado el de epifitias,el tomo 1, de cuyos Annales acaba de aparecer, Los publican los señores Prillieux y Marchal, de la «Academie des Sciences» con la colaboración de don E. Foex. Conteréncia jnternacional fitopatológica: - Se reunió en el « Instituto Internacional de Agricultura" de Roma, el 24 de febrero último; concurrie- roncincuen ta delegados y se asociaron treinta y dos Estados. La conferencia tuvo por objeto preparar una convención diplomática para asegurar la de- fensa de los Estados adheridos contra la difusión de las enfermedades de las plantas, que hacen perder anualmente más de cinco mil millones de pesetas . . Asociación de inmunólogos. - Se lia fundado ·en Minneapolis (Estados Unidos de América del Norte). Tiene por objeto reunir todos los tacultatí- vos de los Estados Unidos del Canadá, que se dedican a estudiar la inrnudi- dad y la bacterioterapia. La primera reunión de la asociación tendrá lugar en el mes 'de junio próximo. Curandero castigado. - El tribunal de Rolle (Suiza) ha condenado a Adolfo Robert (a) Pinson, a 120 francos de multa, mas las costas, por ejercicio ilegal de la veterinaria. Durante la epizootia última de fiebre aftosa Pinson operaba en el cantón de Vaud. EI;¡ su interrogatorio ha declarado haber cu- rado más de 2,000 reses.r Unos cuarenta testigos han manifestado que Pinson había curado el ganado que le confiaron. Pinson se negó a que se analizara su remedio, cuyo secreto quiere guardar. El fiscal insistió en la falta de co- nocimientos técnicos de Pinson. El defensor dijo que Pinson poseía un re- medio contra la fiebre aftosa, según demostraron las declaraciones numerosas de los testigos y pidió la absolución del mismo. Pero si curó, no curó secun- aumortem, dice Le [ournal des Debats, y por esto ha sido condenado. Clasificación de partidos. - Los Inspectores de Higiene pecuaria de Bar- celona y Gerona han dirigido una circular a 'los veterinarios que ejercen en dichas provincias, interesándoles la remisión de cuantos datos precisan para la clasificación de partidos veterinarios, formación de la estadística ganadera y una resella del material especial veterinario existente en los respectivos Mataderos. Sería de desear que los Inspectores de las demás provincias imitasen la conducta de los señores López y Verdaguer. Transporte de carnes, - En virtud de lo interesado por la Alcaldia de Barcelona, la comisión de Mataderos acordó ordenar al Director general de Mataderos que prevenga a los abastecedores dueños de carros que realicen en los mismos las reparaciones necesarias para ponerlos en condiciones higié- nicas, y al Decano del cuerpo de veterinarios que disponga que dichos vehícu- 276 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA los sean desinfectados diariamente y se prohiba en lo sucesivo el acarreo de los que se encuentren -en malas condiciones. Acordó, al propio tiempo, oficiar al Presidente de la comisión de Reforma y Obras extraordinarias, para que en el caso de que se construya el gran Ma- tadero, se tenga en cuenta la construcción de carros para el transporte de' carnes que respondan a los adelantos modernos y a la importancia de esta ciudad. Homenaje de gratitud. - El Colegio de Veterinarios de Madrid ha abierto una subscripción entre la clase para reunir fondos y erigir, s~gún lo que se recaude, un busto o una estatua a los ex ministros don Santiago Alba y don Joaquin Ruiz Jiménez por sus decretos reformando la enseñanza de nuestra carrera, y a cualquier otro Ministro de buena resolución en el asunto. Las cuotas para esta subscripción son voluntarias, fijándose como mini mum la de una peseta. Estas cantidades se remitirán al señor Tesorero del Colegio, don Juan Miguel Montero, calle del Humilladero, n.» lQ, Madrid. Para facilitar la re- caudación será mejor que los interesados las remitan a los Colegios veterrna- rios de sus respectivas provincias o a los Inspectores de Higiene pecuaria donde no haya Colegio, encargándose éste de remitirlas después al señor Mon- tero. Nosotros encarecemos a nuestros compañeros que contribuyan en la me- dida de sus recursos a 'esta suscripción, para que vean los Poderes públicos que los veterinarios sabemos ser agradecidos. Un premio. -: En el Certamen literario celebrado en Bilbao, con motivo del homenaje a Trueba, le ha sido concedido el premio de 100 pesetas a la presentada con el lema « Atzo, Gaurr eta Biarr », por el Inspector de Hígie- ne pecuaria de Vizcaya, don Martín Ciga, en el tema « Medios más adecuados para aumentar los rendimientos de un caserío », afirmando así, en los actua- les tiempos, la antigua división de terrenos y el amor al trabajo agricola, que tanto enalteció Trueba en su Bosquejo de la organización social ele Vizcaya, Felicitamos sinceramente al señor Ciga. Conferencias. - Continuando la serie de conferencias organizadas por el Colegio de Veterinarios de Barcelona, empezadas por el señor Gordón con « La política del campo», el Inspector de Higiene pecuaria de esta capital, señor López, dió la segunda en el Instituto agricola de San Isidro, acerca de « La fiebre de Malta en las cabras lecheras». Empezó estudiando el origen humano y caprino de la enfermedad, pri- mero, creyéndose localizada en Malta y costas del Mediterráneo, y descu- briéndose después en diversas regiones de las cinco partes del mundo. Pasó a estudiar los síntomas, accesorios que acompañan en ocasiones a la enfermedad, indicando la carencia de valor diagnóstico las más veces, e in- dicando que únicamente el aborto tiene en ocasiones cierto valor que no puede igualar a la aglutinación por la sangre y}eche. Con abundancia de datos estudia las vías de contagio para 'el hombre, vía digestiva principalmente, vía cutánea, respiración y por las mucosas exte- riores. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 277 A continuación, y como final de la conferencia, estudió ampliamente la profilaxis, haciendo entrever una esperanza de vacunar por microbios ma- tados por el éter y exponiendo un plan completo de medidas sanitarias con aplicación a Barcelona, con las que sería posible una aminoración grande de los casos en el hombre. La concurrencia saludó con nutrido aplauso al conferenciante al terminar su notable disertación. La tercera conferencia estuvo a cargo de don Andrés Benito, Inspector de Higiene pecuaria de Port-Bou, desarrollarido el tema" La ganadería bo- vina nacíonal ». ' . Con palabra fácil estudió detalladamente la situación de la ganadería bovina nacional, como' fuente de producción de carne, leche y trabajo. Sentando primeramente que, en su opinión, hasta ahora no existe una raza verdad bien definida de ganado bovino español, se encargó de demos- trarlo, haciendo un recorrido minucioso por las diversas regiones producti- vas de ganado bovino. Galicia, con su importante riqueza, cuya orientación moderna débese en gran parte a compañeros nuestros, cual el señor Rof y Codina; Santander, cuna dela raza pasiega, de la cual apenas quedan cuatro ejemplares tipos de la raza primera, su raza tudanca, única que se cree tal por algunos tratadistas; Vizcaya y Ouipúzcoa, con sus granjas-escuelas, con sus técnicos veterinarios ; Ciga, Sáiz, ete.., SIlS cajas de reaseguros, sus trabajos en pro de la creación de una raza vacuna Schwitz-pirineica o Gui- púzcoa, Navarra, Cataluña, etc., etc" fueron concienzudamente revisadas para demostrar su primera afirmación de que, si existen grupos de bovinos con aptitudes y caracteres casi idénticas, capaces de transmitir por herencia sus caracteres, son insuficientes aún para. poder aplicarles el calificativo de razas. La notable conferencia terminó haciendo ver la verdad de la situación actual en ganadería bovina, las corrientes de mejora del Norte de España, y anunciando para otra segunda el estudio de los medios más convenientes para conseguirla. La concurrencia premió con un nutrido aplauso la labor del conferen- ciante, La cuarta conferencia se confió a 'don Benigno O. Neira, que versó acerca de « La triquinosis". Tomando pie de los casos recientemente ocurridos, demostró que el ve- terinario ';0 puede ser responsable de las víctimas que la triquinosis origina mientras el servicio de inspección de carnes no esté en todas partes bien or- ganizado. Describió el parásito y su evolución, explicando sus efectos en el animal. y en el hombre. Estudió las causas de la enfermedad, .señalarido como princi- pales la mala costumbre de criar a los cerdos en depósitos de basura, donde se encuentran a veces ratones muertos que, al ser ingeridos por el ganado porcino, le transmite el germen de la triquina. Por último, abogó para que se reglamente de un modo racional y defini- tivo el servicio de inspección de carnes, como firme garantía de la salud pú- blica. El señor Oarcía Neira también fué muy aplaudido al terminar su notable disertación. 278 REVISTA VETEIUIXA RIA_DE, EspAi!A La S.a conferencia la dió don José Más Alemany sobre el tema "De la fiebre vítularia de las vacas, sus modalidades y consecuencias económicas», Después de algunas indicaciones relativas a los: primeros estudios y tra- tamientos' que se hicieron de la enfermedad, dió idea de las causas predis- ponentes y de las específicas de la misma, incluyendo entre las primeras la edad, la alimentación y la raza. Tratando de las causas que producen la enfermedad, explicó detalla- damente los.sintomas que las vacas atacadas suelen presentar, o sea pér- dida de apetito, sopor, baja temperatura, temblores, dificultad en la respi- ración, albúmina en la orina, etc. Hablando del tratamiento, dijo que no podían admitirse en la actualidad las sangrías, ni los revulsivos, sino las insuflaciones o sea la introducción del aire en la mama por el pezón. Enumeró el conferenciante muchos casos prácticos por él observados, para Ilegal' a la conclusión de que no siempre la fiebre vitularia o de la leche, se presenta tan clara como quieren dar a entender muchos tra- tadistas. En definitiva, el señor Mas, hizo las siguien tes recomendaciones: Que siempre que alrededor de¡' parto se presenten perturbaciones en las vacas, se llame al veterinario y que éste analice los orines por si hay albú- mina y haga uso del termómetro por si baja la temperatura. Que se deje vein ticuatro horas el aire que se ha introducido dentro del animal atacado. Que no se le administren brevajes líquidos de ninguna. clase. y que las vacas predispuestas a la enfermedad se las separe de las demás y se las someta a determinado régimen. El señor Mas y Alemany fué muy aplaudido por. la concurrencia que llenaba com pletarnente el salón de actos. Colegio oficial de Veterinarios de la provincia de Barcelona. -' El día 22 del mes actual, y bajo la présidencia del vicepresidente don Miguel Vílá. tuvo .lugar la reunión general del Colegio oficial de Veterinarios de la provin- cia de Barcelona, a la que asistieron gran número de compañeros para pro- ceder a su reorganización y a la renovación de la .Junta directiva. Leída y aprobada el acta de la última sesión, se procedió a votación, resultando ele- gidos para formar la nueva Junta directiva, los señores siguientes : Presidente honorario, don Ramón Turró; Presidente efectivo, don Fran- cisco Sugrañes : Vicepresidente, don Eusebio Conti; Tesorero, don José Fa- rreras; Secretario, don Cayetano López ; Vicesecretario, don Angel Sabatés; Secretario de actas, don Benigno G. Neira; Vocales: don José Negrete, don . Joaquín Folch, don Jerónimo Marcó. Acto seguido se dió posesión a la nueva Junta, ocupando la presidencia don Francisco Sugrañes, quien agradeció sinceramente los sufragios de los compañeros, que le colocaban en un sitio tan elevado como inmerecido, pro- metiendo hacer para el Colegio todo cuan to pudiera en favor del mismo. El señor Barceló pidió la palabra para indicar. que est.e seria el momento oportuno para nombrar el Comité para la IV Asamblea veterinaria, que, como saben nuestros lectores, se ha .de celebrar en Barcelona. Intervinieron en la discusión los señores Mas y Neira en el sentido de que se nombre el Co- mité organizador. REVISTA 'VETERfNÁRrA DE 'ESPAÑA 279 El Presidente dijo que la Junta procuraría darforma a la proposición lo antes posible: El señor Palli pidió queel Colegio interviniera en lo hecho por 'el Ayunta- miento de esta capital acerca' del nombramiento ilegal de diez Inspectores de Abastos. .' .' .' ' El Presiclente acepta la proposición, y dice que elColegio presentará res- petuosa protesta. I Luego se aclmitieron, como nuevos-colegiados, a los señores: clan Julián Isasi; don Enrique .Esteban.i-don Juan Jofre Petit, clan Eusebio Conti, clan Pablo Martí, clan Juan Palli, clan Francisco Centrich, clan José Negrete, don José Puyoí, clan José Seculi, clan Vicente Sobreviela, clan Teocloro Górnez Malina, -don- Jaime Causa, clan Manuel Estévez, don Cayetano López, don . Antonio Riera y 'don Manuel Espada. . ..... .. Yno habiendo más asuntos de que tratar, se levantó la sesión, . - En la última sesión celebrada por la Junta directiva se tomaron, entr~ otros', los siguientes acuerdos de interés general: 1.0 Dirigir una ins- tancia al Ayuntamiento con motivo del nombramiento de Insp.ectores de policía sanitaria. 2.0 Recabar de los Veterinarios de la provincia datos con- cretos referentes al servicio de inspección de carnes,' material de laboratorio, dotaciones.vete, 3.0 Interesar del Gobernador la publicación de una circular obligando a acompañar a las carnes' foráneas, embutidos, jamones, etc., de un certificado de Sanidad. . Debiendo celebrarse en Barcelona la IV Asamblea nacional,' la Jun,ta se ocupó de la forma en que había de procederse a la organización de los trabajos preliminares. Pequeñas noticias. - Ha sido nombrado Inspector de Higiene Pecuaria interino de la frontera de Puigcerdá, el veterinario de la misma población don José Molas. -Hemos recibido el primer número de un periódico mensual titulado El Porvenir Veterinario que se publica en Vitoria bajo la dirección del Inspector de Higiene Pecuaria de dicha capital, don Mateo Arciniega. - Nuestro compañero don Ignacio Torres ha publicado una hoja diri- gida a los profesionales y escolares de la veterinaria española, en la que rebate valientemente las acusaciones de que' ha sido víctima con motivo de los casos de triquinosis ocurridos en Algar. - Ha fallecido en Sevilla don José Tejera de la Torre, concesionario en nuestra patria del desinfectante Zotal. E. P. D. También ha fallecido en Zanagoza nuestro distinguido amigo el doctor don José Antonio Dosset. Era, el.doctor Dossetun farrnacéutico cornpeteu- tisirno que se había conquistado grandes simpatías en la capital de Arag6n. Enviamos a su distinguida familia nuestro sentido pésame. . - Nuestro distinguido compañero don Mariano Padró, nos en via un ar- ticulo muy bien pensado, que la falta de espacio nos impide publicar, en el que aboga por que los veterinarios rurales emprendan una activa campaña danclo conferencias y publicando artículos en los periódicos de cada loca- lidad, al objeto de que la opinión-pública se convenza del valor que tiene el. reconocimiento de substancias alimenticias, y el importantisimo papel que en tal senticlo desempeña el veterinario. 280 , REVISTA VETE'RINARIA DE ESPAÑA - El 24 de marzo último celebró el cumplimiento de sus cincuenta años el insigne veterinario alemán Roberto de Ostertag, célebre por sus trabajos de inspección de carnes y policía veterinaria, especialmente de la tuberculosis. Resumen de las enfermedades infecto contagiosas que han' atacado a los animales domésticos en Fspaña durante el mes de enero de 1914, según da- , tos remitidos' por los Inspectores de Higiene Pecuaria: Enfermos Invasio- Muertos que nes en el Quedan Enfermedades existían Curados o en el mes mes de sacrifica- enfermos anterior la fecha dos --- --- Perineumonía contagiosa .... 4 24 2 16 10 Glosopeda ................. - 24 21 3 - Viruela .................... 11,429 8,632 ,10,171 1,155 8,735 Carbunco bacteridiano ...... - 150 1 148 1 Carbunco sintomático ....... - 17 - 17 - Mal ro jo o roseola .......... 143 201 280 833 231 Pulmonía contagiosa ........ 1,188 3,974 729 3,109 1,324 Cólera de los porcinos .... '.. 823 1,915 349 1,480 909 Tuberculosis ............... - 57 - 57 ,- Pasterelosís ................ 8 18 2 24 Cólera y difteria de las aves. - 1,032 - 1,032 - Muermo ............... '..... 2 14 - 12 4 Durina .................... 43 18 - 8 53 Rabia ..................... - 20 - 20 - Sarna ..................... 277 114 263 - 123 Triquinosis ..' ............... - 39 - 39 - Cisticercosis. .............. - 59 - 59 - Madrid 26 febrero 1914. - El Inspector jefe del Servicio de Higiene Pecuaria, Q. GARCÍA E IZCARA.- V.o B.O, el Director general, C. CASTEI~. Publlcacíones recibidas Cartilla popular contra el alcoholismo, por don N. Durán Desunvila. Es un trabajo que fué laureado ,por el Colegio de Médicos de Lérida en el certamen celebrado en 1906. Reglamento al que han de ajustarse las paradas de sementales solípedos de propiedad particular establecidas o que se establezcan en lo sucesivo en esta provincia, y que se destinen los sementales a uso público o privado, por don Emiliano Sierra, Inspector de Higiene Pecuaria, en jaén. Para reglamen- tar la industria de sementales solipedos, y evitar la propagación de la du- rina que se había presentado en algunos pueblos de jaén, publicó el señor Sierra este interesante reglamento, que fué aprobado por el Consejo pro- vincial de Fomento y por el Gobernador civil de aquella provincia. Moderna sueroterapia veterinaria para el tratamiento de las enfermedades infecioconiagiosas de los animales domesticas. - Con este titulo ha publi- cado. el Instituto farmacéutico «Ludwig Wilhelrn Gans », tan ven tajosa- mente conocido por sus reputados sueros y vacunas; un interesante folleto en castellano, dando a conocer las dosis y procedimientos mejores para usar aquellos productos. , El referido Instituto ha puesto a nuéstra disposícición algunos ejem- plares de dicho folleto, que nosotros remi tiremos gratuí tamen te a' los subs- criptoresque nos 16 pidan. ,- , ' . Especie bovina. - Estudio de los principales grupos indígenas del Norte, de España, por D. Juan Rof Cedida. Es un trabajo muy completo debido a nuestro estimado compañero en el que hace gala de sus vastos conoci- mientos zootécnicos .. Tipograffa La Académica, de Serra Hnos. y Russell , Ronda Universidad, 6; Teléfono 861