REVI-S-TA VETER-INAR-IA' -DE" E,SPAÑA Vol. VI II Barcelona: 1,.0 Junio de 1914 N.'? 6 _ TRABAJOSORIG~NALES - 'La Melitoco'cia en las cabras de la costa malagueña POR C. .'0 SANZ y EGAÑA , Inspector de Higiene pecuaria de Málaga , , NOTA PRELIMINAR 1 La fiebre .de Malta, ruelitococia o melitecosis, ha llegado en esta población a constituir un' estado endémico, como lo' acredita el conocerse con el nombre de fiebres malagueñas .. Indudablemente, entre los, problemas de higiene pecuaria más importantes que deben resolverse en esta provincia figurá el es- tudio de la fiebre melitense, La riqueza ganadera de esta costa la constituyen casi exclusivamente las cabras ; la leche que se "consume en estas poblaciones es' un 96 por 1 00 de cabra; existen 'pueblos enteros y pueblos grandes donde no se conoce la leche de vaca; el queso de cabra, elaborado 'por sistemas 'primitivos, en los 'cortijos y lagares de esta zona, es muy codiciado por las personas. Estos datos, por sí solos, 'constituyen elementos impor- rtantes para hacer un estudio veterinario de la fiebre melitense en la cabra de esta costa. ' En enero de 1913 llegaron a adquirir -una gran preponderancia -en el: estado nosológico de Málaga las fiebres maltesas; las Auto- ridades locales, pensaron poner remedio a este estado;' y a: ese efecto' el' Alcalde convocó en .su despacho a las Autoridades sani- tarias para que le informasen acerca de los medios conducentes a atajar tales fiebres. En aquellareunión se discutió en su aspecto médicoveterlnario el problema y se, nombró una ponencia inte- -grada por el Inspector. provincial de Sanidad, un concejal (rné- -dieo) y el que subscribe, En 'nuestra ponencia hicimos un estudió acabado de esta infección y propusimos las medidas sanitario- 'pe'diarias 'qUe débíálJ ponerse' en- vigor pafa terrniriar contales fiébres.'- , , ".' ,~:' 346 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA - - A decir verdad, aunque firmé aquel dictamen que nos valló- plácemes del Ayuntamiento y de la prensa, yo no quedé satis- fecho de nuestra misión; nuestra ponencia era un estudio corn- . pleto, acabado de la fiebre de Malta, pero un trabajo teórico, de recopilación, sin tener un conocimiento exacto de la extensión e intensidad de. la 'enfermedad, y, sobre todo, Jo para mí intere- sante, carecía de antecedentes exactos para determinar el papel que las cabras de esta población tomaban en el sostenimiento y propagación de aquella dolencia. . Así llegó el mes de noviembre, y en una de las sesiones del Consejo provincial de Fomento presenté una proposición pidiendo que de la subvención del Estado se me concediese un crédito para el estudio de esta zoopatía, y a primeros de año empecé los trabajos en el Laboratorio de la Estación de biología marina de esta ciudad (1). El. programa de mi trabajo era éste : determinar' el método más sencillo y práctico para el diagnóstico de la fiebre meli- tense en las' cabras y señalar la extensión que esta enfermedacl tiene en las cabras que abastecen de leche a esta población. 11 Los métodos que mejores resultados proporcionan para el diagnóstico de la infección melitense en la cabra son los seroló- gicos. Sabido es que las cabras presentan un aparente estado de salud y su organismo es albergue del micrococus meliiensis ; las alteraciones que este germen produce en el organismo de la res sólo excepcionalmente pueden traducirse en síntomas recono- cibles para el clínico; las cojeras, el aborto en las hembras y la orquitis de los machos, que algunos señalan en las reses enfermas, .no los he podido observar en los numerosos reconocimientos que he practicado. El síntoma aborto, que Dubois señala como muy .frecuente, puede atribuirse a muchas' causas : golpes, etc., etc .. En -un rebaño de cabras casi todas maltesas, en donde obtuve frecuentes diagnósticos positivos, no se da casi ningún aborto ;: .or quitis en los machos no he podido recoger ninguna. En esta nota preliminar nos limitaremos a exponer los resul-· tados obtenidos con el suero diagnóstico, aceptando la aglutina- . '(1) Quiero hacer pública gratitud al señor de Buen don Rafael), director de esta. Estac'ión, p·or la buena acogida dispensada a mis deseos y por haber puesto a mi dis- posición cuántos elementos podía utilizar del material científico de la Estación .. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 347 , ción corno más sencillo y preferido en la práctica; por la fijación del complemento han' obtenido resultados satisfactorios,entre otros, Vallillo; pero su técnica es muy complicada y los resulta- dos son inseguros; creemos que esta reacción no prestará indica- ción especial en la cabra (López). Como. se sabe, la aglutinación se produce con el suero, los ori- nes y la leche; de. estas reacciones nosotros sólo hemos empleado el suero, por razones que todos comprenderán, y ese es el consejo de cuantos se han dedicado a estos estudios. Nosotros hemos hecho aglutinaciones microscópicas y ma- croscópicas ; el germen eran cultivos en agar y caldo y procedían de cultivos del « Instituto Pasteur ». ;\) AGLUTINACIÓN MICROSCÓPICA. - Con esta aglutinación hice los .primeros ensayos, por conceptuarlo más seguro y porque carecía de práctica para preparar la emulsión lactiscente de ger- men en solución fisiológica; la técnica se reduce a colocar en un portaobjetos cuatro o cinco asas de cultivo puro de veinticuatro horas en caldo en unión de una asa de suero, que por decantación natural se obtiene en los capilares que han servido para recoger la sangre de la res (no es conveniente la centrifugación; la presencia de los hematíes favorece el enfoque y sirven de contraste para las distintas fases de la aglutinación). Conceptúo como positiva toda aglutinación que se produce antes de los treinta minutos; así he analizado 248 muestras de sangre de reses de distintas piaras, en su mayoría situadas en los alrededores de Málaga, compuestas de cabras costeñas (indígenas), granadinas, malte- sas y ctuzadas de maltesa costeña, todas dedicadas a la produc- ción de leche. - De los 248 exámenes, 3 han sido positivos; lo que supone un porcentaje de más de 45' por 100. En Barcelona, López ad- mite provisionalmente como positivos ella por 100 de las le- ches; en Túnez, el 30'72 por 100 (Nicolle) ; en Argel, el 3 por 100 (Sergent, Gillot,. Lernaire) ; en París, ella por 100 (Martel) ; en Ma-Ita , el 41 y el 50 por 100 '(Horrocks.r Eyre) ; en los alrededores de Roma, el 53'8 para las cabras. y el 75 para los machos (Levi Vida). El tanto por ciento tan elevado que nosotros hemos hallado en las cabras de Málaga debe atribuirse a que no hemos podido establecer distinción entre las infecciones melitense pura y la 'pararnelitense ; además, existen otras razones : en esta costa hay gran número de cabras maltesas; .las importaciones de ma- 348, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑI\ chos 'de Malta han sido frecuentes y todos los cabreros buscan con gran interés la sangre maltesa; esto explica las sospechas de Sejournant, quien, para explicarse la persistencia de la fiebre melitenseen las cabras de Argelia después de prohibir la irnpor- . . tación de ganado maltés, dice que los animales españoles .intro- ducidos están enfermos. Hace tiempo que las Autoridades sani- tarias de Gibraltar han prohibido la importación de cabras malagueñas, fundadas en la persistencia. de la infección meli- tocócica. B) AGLUTINACIÓN MACROSCÓPICA. - El antígeno lo pre- paro del modo siguiente : utilizo cultivo de cuatro días en agar glicerinado, lo someto a una esterilización de 1 1/2 a la tempera- tura de 60-620; la capa superior del cultivo es emulsionada en una pequeña cantidad de solución fisiológica para obtener una solución lactescente. .' Las diluciones las hacía al: 30, al: 50 y 1 : 150. De' acuerdo con la mayoría de los autores, admitimos como positivas las aglutinaciones al 1 : 30 en diez ho.ras y 1 : 50 en veinticuatro a treinta horas; hemos hecho diluciones al 1: 150, siguiendo el consejo de Martel,Tanon, Chrétien, quienes aseguran que el em- pleo de di! uciones al 1 : 50 y 1 : 150 permiten dar la seguridad del diagnóstico, pues debe considerarse como atacada de meli- tococia la cabra' que aglutine con ambas titulaciones. Nuestro trabajo, hasta el' presente, llega a veintiocho cabras, la mayoría sacrificadas en eí matadero' de Málaga. Las reacciones positivas se anotan en este cuadro r Diluciones . 1 : 30 1 : 50 1: i50 Reacciones. + . 17 14 15 Por 100 , . 60'7 50 53'5 Estas' cifras, que son algo superiores a las obtenidas en la " aglutinación microscópica, me las explico por error en la prepa- ración del antígeno, pues no es raro que precipite en alguno,s tubos testigos,' y aunque he anulado de esta. estadística ,Jodos los casos de -precipitación en los testigos, me, cabe la duda de' que pueda haber ocurrido alguna precipitación no específica en los tubos antígeno + suero. Vaya ensayar la filtración del antígeno, según recomiendan algunos autores italianos, y consigo mejores resultados. No' saco consecuencias de estos trabajos, por las dudas expues- tas y por ser pocos en número. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 349 111 El aislamiento del germen específico constituye, a nodu darlo, el método más científico para establecer el diagnóstico de la fiebre > melitense, En este sentido hemos hecho ocho el~sayos de herno- cultura, con resultados negativos; no hemos querido insistir en estas pruebas hasta que no tengamos .un suero. específico que nos .. sirva de indicador si conseguimos algún cultivo. IV Por lo que antecede, nuestras observaciones .cnntcstes con las de Dur án de Cottes y López demuestran la importancia y exten- sión que ha alcanzado la .melitococia en nuestras cabras, y, por tanto, la necesidad de una triple profilaxis por parte del Estado, de Jos Municipios y del individuo para evitar la propagación de estas fiebres al hombre. , BIBLIOGRAFIA Entre otras publicaciones, las más completas son': M. DU,BOIS.: La fiebre de Malla en las enfermedades infecciosas. Oreste, Traduc- ción de Pittaluga y G. Izcara. LEVI VIDA: Ana. de 19. sperimentate, t. XXfI, f. 3. 1913. p: 263-280. C. LÓPEZ LÓPEZ : Revista de Hig, y ·San. Ve/. t. IIJ, núm. 12, p. 787-806. - Este trabajo es e'l más completo y documentado de los pubucádos en España. H. MARTEL, TAI'ioN y CaRÉTIEN : La -Presse Médicai. agosto, 1913. Trad. Rev. Vete. de España, vol. VIII. Núm. 4. J. 'SEJOURNANT : Annales l nst . Pasteur, 25 agosto, 1913. ' G. VALLILLO: La Clínica v etertnaria.etic XXXV, núms. 19-30 octubre, 1912. Aeerca de la maleína POR'. ANDRÉS' HUERTA . Veterinario' militar' La lectura del resultado del informe emitido por la corrusion rusa 'sobre la. utilidad de la maleína ha dado lugar a discusiones entre nuestros compañeros. Observando, e imparcialmente juzgando lo que' algunos di- cen, sacamos la consecuenc}a de que, unos no han usado el 'pI'O- dueto con oportunidad; otros no anotaron GOI1 escrúpulo' las 350 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA observaciones, y otros quieren obtener de su aplicación reglas exactas que jamás den lugar a dudas. Aunque no vamos a despejar ninguna incógnita, perrnítasenos recordar algo a unos y a otros para atemperar sus apasiona- mientos. c. Compañero hay que habla de haber usado la maleína en casos clínicos que presentaban manifestaciones externas. Estos olvi- dan que todo agente revelador tiene su aplicación indicada cuando lo que queremos averiguar no 10 vemos a simple vista; porque cuando las cosas, se nos presentan claras no necesitamos ninguna ayuda. Por tanto, la maleína presta grandes servicios como reveladora, cuando por no haber manifestaciones sólo po- demos decir que, a juicio nuestro, el animal, objeto de la con- sulta, pudiera resultar muermoso algún día. Sabemos que es preciso observar al animal antes de su apli- cación, pues la existencia de algunos estados morbosos puede dar lugar a dudas por el resultado de la gráfica térmica; y sabe- mos también que ésta tiene menos, mucha menos, importancia para el diagnóstico que la reacción local; y llegamos a lo más importante: interpretación de este fenómeno. Cuando en el sitio de la inyección se forma a las 'Pocas horas una tumefacción caliente, tensa, dolorosa, siempre voluminosa, con ramificaciones inflamatorias (en. la mayoría de los casos) en dirección de los ganglios linfáticos próximos y de dos o tres días de duración, el diagnóstico es positivo. Al mismo tiempo se manifiestan fenómenos generales acentuados. Si la inflamación es pequeña, o, aunque del tamaño de un puño (hay algunos casos), desaparece pronto (veinticuatro horas poco más o menos), el resultado es negativo. Danse algunos casos, aunque pocos, de reacción local" más duradera, sin reacción general importante, recuperando el animal al día siguiente la alegría, el apetito y normalidad térmica. ¿ Será preciso recordar la influencia del temperamento? También se dan aquéllos en los que sin haber pasado la tumefacción del vo- lumen de un huevo de gallina se indura primero, reblandece des- pués y supura. ¿ Es preciso después decir. que tuvo ti! culpa el operador o su auxiliar por descuidos en la asepsia? En todos estos casos, como en aquellosde una térmica enga- ñosa sin coincidencia de reacción local franca, el clínico debe ser muy escrupuloso en sus observaciones, para no atribuir, equivoca- é1aní.ente, los fenómenos a causas distintas de las que investiga. REVISTÁ VETERINARIA. DE ESPAÑA 351 L0s prácticos razonables, cuando proceden a la maleiniza- ción de gran número de caballos, distribuyen éstos por grupos y simplifican su trabajo, sacrificando, desde luego, sin maleini- zación, a los típicamente enfermos con lesiones de manifestac'ió,n exterior que .hacen indudable el diagnóstico clínico. El grupo de sospechosos que reaccionan con la maleína de un modo fnaneo en el punto de inyección y de aspecto febril con abatimiento, inapetencia, etc., etc., tan no ofrece duda, que muchas o- casi iodas las veces se hace innecesario el trabajo de tomar sus tem- -pera turas. Lógico es suponer que en el grupo de dudosos se colocarán- aquéllos de reacciones incompletas o disparidad entre ellas, pues 'sería una ligereza imperdonable dar importancia a aquellas pro- 'testas orgánicas, de, las que nosotros mismos (y no la maleína), :somos culpables por nuestras distracciones, Es preciso observar concienzudamente y saber leer en el libro de la Naturaleza. No pueden darse reglas exactas porque la exactitud no existe ni aún en las ciencias que llevan este apellido, cuanto más en las médicas, donde forzosamente se parte muchas veces de una hi- pótesis, porque se desconoce mucho de la intimidad del cambio. de materia entre el elemento primordial y el medio alterado por substancias extrañas. Si en aquellas ciencias se discute hoy la exactitud de las verdades que, creímos hace años indiscutibles ¿ qué tiene de extraño que se discuta en .las biológicas la inter- - pretación de fenómenos como los de la sensación y protesta orgánica contra un agente revelador? - La imposibilidad de dictar reglas indudables y la pequeña :dificultad que en algunos- casos haya para la interpretación y valoración de los fenómenos provocados por la maleína ¿-justi- fica la actitud de los enemigos de Nocard? De ninguna manera. Si nosotros no encontramos siempre el corpúsculo de Negrl - en el diagnóstico histológico de la rabia, que después se mani- fiesta positiva en el conejo inoculado ¿ es por qué i10 existe? 'Creemos que existe siempre (en la positiva), como creemos que por falta de oportunidad o de habilidad no siempre lo vemos. El método de fijación del complemento ¿es absolutamente se- guro? No. Dará un noventa por ciento de resultados útiles; pero ¿de un resultado negativo como de la falta de éorpúsculos de Negri puede asegurarse la no existencia de la enfermedad?, No; úni- 352 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA carnente la posibilidad de sumar un dato más a. los suministrados. por la clínica. Las inoculaciones al asno 'resultan caras y dificultosas, porque. ¿ de dónde. obtenernos substancia virulenta de un caballo que no . presenta stntorriaa alguno y 'cuyo reconocimiento nos interesa. por haber convivido: con un. muermoso? _ Terminaremos C01'l estas palabras de Besson.: « la investiga-o ción de la propiedad aglutinante no parece dar .resultados prác- ticos para" el diagnóstico del muermo JJ, y añadiremos, sólo COñ10' información, que el tiempo se encargará de confirmar. o no la siguiente nota: « e!. suero de caballo sano, después de calentador reúne en copos los bacilos muermosos, mientras que el suero de- animales muermosos falta a esta reacción. No se trata de aglu- tinación normal, sino de un fenómeno distinto que los autores. (Pfeiler y Weber) atribuyen a una substancia particular, normal, que desaparece durante la infección. Los autores han experi- mentado el valor del método en sesenta animales, confirmando la autopsia su valor'». - (Bul. J nst Past., núm. 8, tomo XII). TRABAJOS TRADUCIDOS Acerca de la tubereulosís 'de los carnívoros domésticos (1) POR EL 'PROFESOR CADIOT Si íá cuestión de las relaciones que existen entre la tuberculosis humana, y la mayor parte de las tuberculosis ánimales permanece siempre abierta, hay entre estas últimas una, la de los carnívoros domésticos, que' en la gran mayoría de los casos es, íncontestablemente. de la misma natunaleza' y del mismo origen que la primera. El interés ,que ofrece, tanto desde el punto de vista de la higiene públic-a como de la patología comparada, nos ha parecido, que encaja entre' los temas 'de los que puede hacerse desde esta tribuna un breve estudio. Sólo' queremos presentar un esbozo, señalar sus particulari dades más curiosas y; enseñaros las fotografías que muestran sus principales, lesiones. Los estudios. que, hemos emprendido acerca de la tuberculosis d_~I, erro, p datan ya de lejos. ' En algunos años hemos sacado la conclusión de que es relativamente- (1) Comunicación hecha a la Academia de Medicina de Pa rís. REVIST.A VETERINARIA DE ESP.AÑA , 353:: común en París como entodas las' grandes ciudades; .quese ha corriprobado, especialmente, .en dos 'animales que pertenecen a personas atacadas de tisis. pulmonar, con quienes viven, o frecuentan los lugares infectados por ellas; que procede, generalmente, de un contagio humano.; que si de ordinario reviste las mismas modalidades ana tomo patológicas que la del hombre, también' frecuentemente determina lesiones atípicas, que dan la impresión de un cáncer antes que de- producciones tuberculosas; 'Y, finalmente, que va acompañad", a veces de llagas, de úlceras que ocupan de.ordinarioIa fe- gión cervical (afirmaciones confirmadas por los autores que posteriormente se han ocupado de la tuberculosis de los carnívoros, Y en apoyo de los cuales citaremos hechos anotados en. nuestra primera colección de observaciones. relativas a esté' bacilosis). Antes de ser descubierto su agente específico, apenas se había señalado la tuberculosis en el perro; su existencia la: comprobaron la mayor parte de los patólogos, 'después que Villemín hubo demostrado que ese animal puede ser infectado por inoculación subcutánea de productos virulentos. El estudio histológico de sus lesiones ne había descubierto su verdaderanaturaleza : en las del pulmón creían :v.erse los caracteres de las flegmasías crónicas ba- nales; en las del hígado, serosas y ganglios linfátic~s; los atributos del cán- cer o de la .lintadenía: Se habían referido algunos ejemplos, pero no parecían convincentes. No se había dado prueba alguna de que se tratase, efectiva- mente, de la tuberculosis .. A partir de 1882, se 'pudo, por el examen bacteriológico, diferenciarla fácilmente de los otros estados morbosos con los que se había confundido. No obstante, hasta 1891 'las publicaciones francesas y extranjeras apenas si contienen trein-ta casos, de los cuales, nueve fueron recogidos por Bang (1). Se sabía que existía, pero se la consideraba como una afección' de las más , ' raras, En 1890 comenzamos nosotros a investigar entre los enfermos presenta- dos a la consulta de la Escuela de Alfort. En menos de diez y ocho meses se' nos trajeron cuarenta animales atacados de tuberculosis avanzada, y tuvi- mos ocasión de observar algunos 'otros menos gravemente atacados, Con los materiales' así reunidos, hicimos una primera descripción de la tubercu- losis canina, llevándolo más particularmente sobre la etiología, la síntoma- , tología y la anatomía patológica (2). En' el curso de los tres años siguientes . recogimos 165 casos, en les cuales' se verificó el' diagnósticó pos! mortetri y se estableció siempre bacteriológicamente. ' Si todavía se la considera como muy rara en muchas regiones del anti- guo y del nuevo Mundo, obedece a que; hasta hoy, no ha atraído la 'atención de quienes podrían reconocería. Su frecuencia debe ser sensiblemente la misma en las' diversas comarcas, en -todas partes donde se realiza en igual grado 'la primera condición, para su desarrollo, :. la densidad de la población o la concentración humana. Estrechamente unida a la tuberculosis del hornbne, varía según los me- dios; es mucho más elevada en las' ciudades llIu!,!' el campo, no tan sólo por en (1) Bang. « Tuberculoseunter den Hausthiere n in Danerna rk » (Deutsche Zeitschr jd, .Thiermed , 1890, p. 355), (2) Cadípt: La t;/berculose du chien, París, 1893, 354 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA razón de la mayor frecuencia de I~ tisis pulmonar en las primeras, sino tam- bién porque el perro vive por más tiempo en el hogar de su amo, cuando no pasa la mayor parte de los días y de sus noches en las habitaciones del piso, de las cuales, por lo común, ninguna le está vedada. Su morbilidad es de momento, indeterminable. No' podría decirse, .aproximadamente, el número de perros infectados entre los 200,000 que viven entre la muchedumbre parisién o los 4.000,000 con Que cuenta Francia. Las estadísticas que conocemos se refieren solamente al número de casos de tuberculosis comprobados en los enfermos presenta- dos al Consultorio de las Escuelas de Veterinaria o a los de necropsias prac- ticadas en servicios especiales. La morbilidad clínica no puede establecerse de una manera' rigurosa, puesto que los atacados recientes o frustrados es- capan a la observación. Durante los meses de otoño e invierno, es cuando se hallan mayor número de casos a consecuencia de los avances y de las complicaciones que sobre- vienen a los enfermos bajo la doble acción del frío y de la humedad. Refi- riéndonos a las primeras estadísticas publicadas, tanto· aquí como en el ex- tranjero, se ve que la proporción de los casos de tuberculosis hallados al examen de los enfermos era inferior a 1 por 100 Y que el de los casos de le- siones bacilares comprobados en las autopsias variaba del 2 a 3 por 100. Desde fines del siglo pasado sabemos que la morbilidad clínica oscila entre el 3 y el 4 por 100 en la mayor parte de loscentros urbanos, particularmente en París y sus alrededores, en donde habría excedido del 4 por 100, según un. estado que comprende el período de 1905 a 1909 (1), evaluación desde luego todavía inferior. a la verdadera, porque no comprende los atacados de lesiones localizadas, latentes, compatibles con los atributos de un buen es- tado general. En cuanto a la otra que' registra la casi totalidad de las lesiones bacilares, está, expresada por dobles cifras que las precedentes. En Alfort el profesor Petit (2) ha .hallado la del 6 por 100, llegando en 1904 al 9 por 100, En el gato también se encuentra la tuberculosis, en su .máxima frecuen- da en las ciudades, siempre con una morbilidad, aproximadamente, tres veces menor que en el perro. Admirados de la progresión de estas proporciones indicadas en las esta- dísticas, algunos autores, médicos y veterinarios, han creído poder deducir que la tuberculosis canina es cada vez más frecuente. Pero este aumento es tan sólo aparente; obedece a que la enfermedad se ha ido investigando de una manera más sistemática; a las investigaciones más continuas y riguro- sas de que ha sido objeto; desde luego, a una más extensa aplicación de la tuberculina a los perros sospechosos; y, de .otra parte, a la extensión que ha tomado poco a poco su dominio anatomopatológíeo, a mayor número de le- siones de órganos, cuya verdadera naturaleza era desconocida y que hoy están perfectamente señaladas. Añadamos que en lo -que se refiere a la frecuencia relativa de la tubercu- Josis en las especies animales" el perro y el gato no deben colocarse (como lo (1). Dou vilte: "De la tuberculosis de los carniceros doméstícos ». (Bult.sie laSoc cenir . de med . vet., 1910, p. 257). (2). Petit: "Acerca de las relaciones que existen entre la tuberculosis del hombre yla de los carniceros domésticos», (Congreso de la tuberculosis, 1905, p. '196~ REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA: 355 están en algunos recientes tratados de patología) al mismo nivel que el caballo y los pequeños rumiantes. En los mataderos, la tuberculosis del ca- ballo se ha comprobado escasamente una vez entre Í5,000 sujetos (1), 'y nuestros documentos clínicos acusan una proporción menor todavía; sería, pues, por lo menos, quinientas veces más rara que' en el perro. ' Las lesiones de la tuberculosis canina, a veces localizadas en algunos ór- ganos o en uno sólo, se extienden también frecuentemente a la mayor porte de las vísceras, a los ganglios mediastinos o mesentéricos, a la pleura o al peritoneo. En las 205 autopsias que hicimos hasta fin de 1896, las visceras torácicas y abdominales estaban invadidas 140 veces; 65 las lesiones estaban circunscriptas a esas últimas o a las primeras. En más de los tres cuartos de los casos hemos hallado lesiones pulmonares, presentándose bajo múltiples aspectos. De ordinario son granulaciones mi- liares translúcidas, morenas o negruzcas y tubérculos' en todos los estados de evolución, aislados o reunidos en montones de volumen variable; más raramente en focos de neumonía con pequeñas cavernas; pueden. hallarse uno o más de los lóbulos secundarios invadidos en toda su altura, indurados por trozos o totalmente edematosos. La mucosa de los bronquios, de la tráquea o de la laringe, es, algunas veces, ulcerada o vegetante. Atacados' en más de la mitad de los animales, los ganglios traqueobron- quiales y del mediastino están hipertrofiados aisladamente o conglomerados, Aun cuando el pulmón apenas esté lesionado, casi indemne, los primeros . pueden adquirir un volumen considerable. Reunidos con los de la entrada del pecho, forman una enorme' masa ovoide o irregularmente mamelonada de 20 a 30 centímetros de longitud, que desvia, comprime o engloba los ór- .ganas, incluso el mediastino, y cuyo tejido aparece al corte negruzco, antra- cósíco en algunas partes, picado de granulaciones tuberculosas. Con el tiempo, su parte central sufre la degeneración caseosa o quística, donde se desarrolla una cavidad llena de una especie de. magma gredoso o un líquido grisáceo. En algunos casos se ha señalado la extensión del pro- ceso infeccioso a la aorta y sus válvulas (2), la destrucción de .Ias paredes de los 'conductos mucosos o vasculares que se adhieren, al tumor, estableciendo así una vía de comunicación entre estos focos de degeneración y la tráquea un bronquio o la aorta (3). .La inflamación. específica de la pleura. con derrame serofibrinoso, puru- lento o hernorrágíco, se ha observado en casi la mitad de los casos. La serosa está habitualmente salpicada de, granulaciones o de tubérculos aplastados, nu- merosos, confluentes, entre las paredes costales..et diafragma y el mediastino. Este es, a veces, considerablemente engrosado, de aspecto neoplásico al principio. (1) En1911 en el matadero de Decroíx, entre 62,500 caballos sacrificados, se hallaron 4 casos de tuberculosis (1 por 15,600\. (Martel: Rap port sur les observat ions du service véiéri- naire de Paris el du départemeni ae ia Seine , p. 149). Entre 324,275 caballos sacrificados en e l mismo matadero durante un período de siete años, ~Iservicio sanitario sólo registró 18 ca- sos de tuberculosis, es decir; una proporción de 1 por 18,000. (Césari : Nota cnmurricada) . (2) Eber: «Beitrage ZUr Kermtniss der Tub erculose bei Hundeund Ka tze.» (Deuische. Zeits.für Tiermed., 1893, p. 129).-Von Ratz: v eterinarius (Budapest) 1898, p. 497. (D Petit y Basset: «Notas acerca de la tuberculosis del perro» (Recueil de Méd . Vél., 1900, p. 405, Y 1901, p. 86). Véase igualmente: Petit y Gerrnain: «Tuberculosis de la aorta. (Archives d'Anat. patti., í913). 356 REVISTA VETERINARIA DE ESPANA Sostiene masas tuberculosas, sueltas o ligeramente pediculadas, en parte de origen ganglionar que, -con otras desarr.olladas en la parte intéripn, de la pleura costal, recubren más o menos completamente el saco del pericardio, al que se adhieren finalmente. Lo propio que las adenopatías traqueobrónquicas, estas neoproduccíones parecen, por su aspecto exterior, tumores cancerosos o linfadénicos. Al corte su tejido es de aspecto sarcoma toso o infiltrado de pequeños tubérculos. Comprobada de seis veces, una, en ocasiones primitiva y sin otra deter- minación bacilar, la pericarditis puede ser seca o exiuiaiiva. En la primera, las dos membranas están parcialmente reunidas. o la sín- fisis es completa. En la segunda, que es la más común, las lesiones son aná- logas. a las de la pleura; el derrame es, de ordinario, abundante, seroso o- hemorrágico; las granulaciones y los.tubérculos están diseminados o reuni- dos hacia el fondo del saco. Más frecuentemente afectado que en las demás especies, el miocardio aparece salpicado o cubierto de nódulos blanquecinos; los más gruesos in- teresando todo su espesor y casi todos partiendo del epicardio ; no obstante, también se encuentran en el' músculo, en las paredes o tabiques. Las lesiones del endocardio y de los. troncos arteriales son muy raras. La tuberculosis del intestino, demostrada en la mucosa por granulacio- pes grisamarillentas o por úlceras de bordes un poco salientes e iridurados, apenas se nota en la décima parte de los casos. La de los ganglios mesentéricos, sublumbates o paragástricos es, por lo . menos, tres veces más frecuente. Las adenopatías mesentéricas son común- mente voluminosas, irregulares, abolladas; al igual que aquellas·a que acaba-' mos de referirnos, sufren en su parte central la desintegración caseosa. Tuberculizado en más de la mitad de los casos, hipertrofiado, conges- tionado o recubierto de un exudado que junta los lóbulos, el hígado está ge- neralmente relleno de nódulos pequeños blancogrisáceos, duros, regulares o- finamente dentellados en su alrededor, la mayor parte del tarriaño de un cañamón al de una judía, los mayores deprimidos por el centro, amarillento, lesiones objetivamente parecidas a las de la tuberculosis hepática común de las aves y" como ellas consideradas también durante largo tiempo como nó- dulos cancerosos, . A veces está deformado por anchos tumores hemisféricos, de tinte gris- amarillento o uniforme o un poco rosado hacia -la periferia, primero consis- tentes, después reblandecidas, fluctuantes, por la. degeneración' caseosa de su parte cen tral. El riñén tuberculoso está hipertrofiado y salpicado de puntos amarillen- tos o con señales de lesiones de nefritis crónica intersticial. Las dos capas de la glándula o la cortical solamente, encierran granulaciones, tubérculos o focos caseosos. . La mucosa de la pelvis puede estar ulcerada o nodulosá. . La vejigá'y la .. róstata raras vecesestán afectadas. El) qn perro. cuyos ri- p ñOI:Ie~tubér-úi!i~, ~. 1"'",1' ,(2) , Cadiot: «Acerca las osteoartropatras de origen túbe uloso.» (ReCU~ Méd. Ve~' , J912, p:221). j ". ' r1'.; . ¿,,' ~ ...¡ ~A' fYb-I\'/~31? ~ '»"r.' 358 REVISTA VETERINARTA DE ESPAÑA La tuberculosis de los carnívoros se manifiesta por disturbios generales, síntomas funcionales y signos físicos' subordinados, principalmente, a su mar- cha más o menos rápida, a sus localizaciones, al número y a la extensión de sus lesiones. . Unas veces no tarda en acompañarse de manifestaciones lo suficiente expresivas para fijar la atención de un observador avisado; otras veces evo, luciona insidiosamente durante meses, hasta que sobrevienen complicaciones. internas reveladoras, y a veces también, aunque más raramente,' son los, accidentes exteriores (cutáneos, articulares u óseos) los que permiten re- conocerla. En el perro, en general, se notan desde luego un conjunto de trastornos, de los que los más frecuentes son : abatimiento y tristeza permanentes; anorexia o vómitos después de la comida; fatiga rápida 01 andar aprisa o al paso; accesos, febriles, enflaquecimiento y debilidad que se acen- túan rápidamente. Más tarde pueden comprobarse síntomas especiales, motivados por lesiones de las vísceras torácicas o abdominales (tos, a veces una ligera mucosidad, disnea, signos estetoscópicos y plesimétricos, hiper- trofia y tumores del hígado, adenopatias mesentéricas perceptibles a la ex- ploración del abdomen). Un fenómeno constante de gran importancia es la emaciación de los en, ferrnos, y si el hábito exterior es el de las enfermedades consuntivas, sus trazos son más claramente marcados que en ninguna otra. ) Por poco antigua que sea la tuberculosis, estos síntomas y la cronicidad de la afección permiten, cuando menos, suponerla. Las presunciones, aumentan si existe ascitis, pleuresía o pericarditis ~ igualmente si lbs antecedentes adquiridos del enfermo, sus costumbres y frecuentación, son desfavorables. Casi no puede confundírseles más que con los cánceres viscerales y las probabilidades no están a favor de éstos, menos caquectizantes y mucho más raros que la tuberculosis. En nuestros estudios muchas veces hemos hallado sólo un caso contra diez, quince O veinte de tu- berculosis. En el perro, el enflaq.uecimiento profundo y la faci~s calificada de can- cerosa 'delatan; generalmente, la tuberculosis. En los casos dudosos puede asegurarse el diagnóstico buscando los ba- cilos en el flujo nasal, las secreciones de las llagas, los exudados de las sero- sas o por la inoculación de estos productos. Pero estos medios sólo pueden emplearse en un reducido número de sujetos, pues aunque la tuberculosis pulmonar sea antigua y con lesiones abiertas, no siempre es posible :recoger mucosidad. La tuberculina, en inyecció~ subcutánea a la dosis .de 1 a 10 centigramos, provoca en las dos terceras partes de los casos una reacción característica ~ la temperatura general se eleva de 1'5" a 30 y en la mayoría de los enfermos se observan }os demás fenómenos habituales de la fiebre. Como es de rigor, en los animales pequeños esta reacción es precoz; comienza de la cuarta a la décima hora, generalmente a la quinta o sexta; la ascensión térmica al, canza pronto su fastigio y permanece muchas horas; las curvas sólo acusan ligeras oscilaciones. ' . ',' Muy marcada e)1 los casos.en que la infección es reciente y las Iesiones.cir- cunscriptas, 'la reacción es poco pronunciada o nula cuando los enfermos REVISTA VETERINARIA' DE ESPJ\ÑA 359 están ya debilitados y las lesiones generalizadas; en estos últimas, la reac- cién puede determinar 'la hipotermia y' la muerte. Los demás modos de emplear la tuberculina proporcionan también, en parte, de 'los casos, indicaciones bastante precisas, .aunque inferiores a la ir.- yección hipodérmica. La eüologia. se presta poco a la discusión. Hallada en todas las razas ya' todas las edades, la tuberculosis del perro tiene un doble.erigen : las expec- toraciones del hombre tísico y las substancias alimenticias o secreciones vi'- rulentas procedentes de, animales tuberculosos. Aunque el perro esté bien alimentado, no por esto deja de buscar substancias animales de toda especie. Muchos' de 10S perros que viven en libertad ,o son poco vigilados ingieren ,'restos de carne abandonados en la vía pública que husmean en los 'monto- nes ,cle basura, donde se arrojan los detritus, las inmundicias bacilíferas. V, a pesar de la vigilancia de que son objeto, los perros de ILljo pueden infectarse Iarnierrdo los esputos, lo que tiene lugar, principalmente, en las ciudades de invierno, donde abundan 10s tuberculosos. ' Numerosas observaciones, muy precisas, han establecido que la tubercu- losis can (na es, casí.siernpre de origen humano, La mayor parte de nuestros enfermos pertenecen a personas tubérculo- sas o viven en estrecha promiscuidad con ellas, o 'habitan en ciertos lugares públicos (cervecerías, cafés, restaurants), ,cuyo suelo está, generalmente, cu- , .bíerto de esputos. Es sabido que muchos perros tienen marcada propensión a lamer las ex- pectoraciones de!' hombre, llegando algunos hasta a lamer las escupideras. ,Hemos referido la historia-de .una perrita, víctima de la estupidez 'huma- .na, contaminada por una escupidera en circunstancias especialísimas. Las -lesiones de los ganglios mesentéricos y del hígado, hallados a la autopsia, ,demostraban que la infección se había efectuado -por el intestino .. Hace veinte años que formulamos en estos términos los resultados de nuestros pnímeros estudios etiológicos: « en más de la mitad de los casos los enfermos parecen víctimas del contagio humano. La vida común o íntima ; las relaciones frecuentes y prolongadas de esos animales con personas tuber- culosas, se Ira demostrado plenamente. De nuestros cuarenta enfermos, nueve pertenecí,an a fondistas, cafeteros o taberneros, que vivían en lugares donde abundan les esputos bacilares, y donde, al barrer las habitaciones, se levanta polvo' virulento ». • Se explica fácilmente la frecuencia de la tuberculosis en perros que viven o duermen en las tabernas y bodegones, porque se infectan, ya ingiriendo, esputos virulentos o restos de comida que caen al suelo y se ensucian con los esputos, o ya aspirando polvo bacilífero.' '. Tenemos d'e ello numerosos ejemplos, de los cuales vamos a referir e,n pocas palabras los más sugestivos. En agosto de 1899, un tabernero 'que vivía en la calle Haxo nos trajo una perra montesa, a cuya autopsia hallarnos lesiones tuberculosas generaliza- das. Algunas semanas después 'adquirló un perro de la misma raza, de seis meses ce edad, que vivió, como la an'Íerior perra, en la pieza principal de la ~ienda. A últimos de.fébréro 'de 1909 nos trajo el perro, que desde hacía al- ,gimas semanas' estaba' enresmo, y mostró, al ,hacerle la autopsia, una peri- , carditis tuberculosa. 360 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA En el año 1903 un fondista del Arrabal de San Antonio nos trajo, en me- nos de diez meses, dos perros criados, sucesivamente, .en su establecimiento, y atacados ambos de tuberculosis. En el primero, las lesiones se extendían ·a los órganos abdominales y torácicos; en el otro, se habían localizado en los ganglios mesentéricos y en el hígado. De estos hechos se infiere una consecuencia que tiene interés para el hom- bre y que salta a la vista: si se observa la tuberculosis en animales cuyo or- ganismo es poco favorable al desarrollo del bacilo, ¿no es evidente el peligro del contagio tuberculoso para las personas que viven o frecuentan los mis- .rnos lugares? En oposición a lo que se cree, dada la habitual alimentación del gato, la tuberculosis felina es también, sobre todo, de origen humano. En más dé las tres cuartas partes de los casos en que se indica la causa probable, es el contagio humano a quien se acusa; los animales pertene- dan a tísicos o vivían en su compañía. Fuera de las poblaciones rurales, donde sea posible la infección por leche rica en bacilos, sólo excepcionalmente se contagia el gato con productos animales. Prescindiendo de algunos. casos infinitamente raros, el bacilo tubercu- ~oso penetra en el organismo del perro por las vías respiratoria o digestiva. Atraviesa la mucosa fácilmente, sin dejar ninguna huella de su paso y va a guarecerse en los ganglios linfáticos correspondientes, que un-as veces le tole- ran, guardando su apariencia normal y otras reaccionan y se hipertrofian. En 'nuestro primer trabajo, apoyándonos a la vez en los caracteres de antigüedad relativa .de las lesiones pulmonares de la mayor parte de los en- fermos y en los datos experimentales conocidos hasta tal fecha, considerába- mos .el aparato nespiratorío como la principal puerta de entrada .del bacilo. _La confrontación de, hechos más numerosos nos llevó-a formular, ciertas. reservas .acerca de este punte y por eso algunos-años después escribíamos: "Teniendo en cuenta la extrema ,frecuencia de las Iesíones pulmonares y la diñcultad de transmitir al perro la .tuberculosis por ingestión de materias virulentas, parece, como ha hecho notar Straus (1), que la infección se opera, principalmente, por las vías respiratorias, merced 01 polvo que aspira el pe- rro en.los locales- infectos. Pero, no obstante, Ios resultados negativos de los experimentos hechos, haciendo ingerir a perros materias tuberculosas, y a pesar de que frecueñtemente taltanIas lesiones que marcan el paso de los bacilos a través de la mucosa intestina'! y a los linfáticos que de ella parten, Ia ingestión 'de materias' virulentas es un modo de infección por lo menos tan común como 'la inhalación de polvo bacilífero. » Se han hecho estudios experlmentales a fin de dilucidar la patogenia de la infección; de fijar la parte que corresponde, respectivamente, a, ~us prin- cípales modos; para saber si puede, producirse indistintamente por el bacilo " humano o bovino. Sólo mencionaremos aquí estos resultados .. Hace treinta años que ya Tappeiner y Weichselbaurn habían admitido .la posibilidad de infectar al perro pqr la vía respiratoria, haciéndole .inhalar polvos virulentos de origen humano. Si Leudet y Petit (2) no consiguieron (1) Straus: L'a tuberculosis y su bacilo, ·p'arls: 1895, p. 360.. " (2) Leudet y Petit: «Resultados de los experimentos de inoculación de la tuberculosi humana al perro. Infección naturat de -este último por las vías digesbivas.» '(Recuéilde méd, vét" 1904"p: 298). '. REWlST;\ NETERINARiA 'DE ESPAÑA :361 Intectar ninguno de losiseis. perros sometidos por ellos a la pulverizacióa de :bacilos humanos, .Findel .(1) ha provocado fácilmente la tuberculosis en el peno, procediendo de igual modo con bacilos del mismo origen,' y Chaussé (2). la ha visto desarrollar de .seis veces todas seis, a consecuencia de pulveriza- -ciones de esputos humanos diluidos; de tres. veces todas tres, empleando rnaterta caseosa bovina. Nuevos ensayos de inhalación le han llevado a con- clúir .que los carnívoros domésticos-son mucho más sensibles al bacilo 'bovino que al de origen humano (3). Cadeac (4) ha experimentado en diez y siete sujetos: en diez por tnha- Iaciones' repetidas de .polvo virulento, y en los siete restantes por, ingestiones de esputos bacilares repetidas, por espacio de seis a diez ·semanas. Todos se hallaron indemnes al hacerles la autopsia. F.' Arloing (5~ ha logrado tuberculizar cinco veces- de entre siete, valién- . dose de 'cultivos de bacilos humanos introducidos en el estómago por una iístula gástrica; dos veces comprobó 'la generalización de la infección. Leudet y. Petit han obtenido resultados parecidos parla simple ingestión -de cultivos de origen humano. Findel ha fracasado siempre en sus tentativas -de intectar.alperro por ingestión, aun empleando ..dosis 1,000 a 2,000 veces .más fuertes que .en sus experimentos por inhalación. Chaussé (6), que ha he- ·cho ingerir a cerca ochenta. perros, unas veces substancias tuberculosasJhu- manas o bovinas y otras veces cultivos bacilares del mismo origen, no ha encontrado, al hacer la autopsia a estos animales, ni lesión torácica ni ab- dominal; SÓÜ¡ pudo comprobar, en parte de Ios casos, la tuberculosis. oculta; Jos ganglios mesentéricos, de aspecto normal, eran virulentos. Nos parece difícil dar 'una explicación satisfactoria de estos resultados ·tan diversos o/ contradictorios, aun. adrnitiende que su discordancia obedez- -ca, por una parte, a la cualidad o a la cantidad de las materias virulentas empleadas ; a la edad, .al grado de receptividad y al ~stado de los animales .de estudio. Renunciemos a interpretarlos. Resulta, sin embargo, como hecho. positivo' e incontrovertible, que los bacilos tuberculosos, humano y bovino, pueden infectar al perro, tanto si .penetran por la vía digestiva como por la respiratoria. Mas, aunque su tes- timonio sea favorable al papel preponderante de las .inhalaciones virulentas y del tipo bovinov persistimos en creer que en las condiciones naturales 'la ingestión de substancias hacilíferas es un medio de infección muy frecuente y que en la inmensa mayoría de los .casos, la materia contagiosa es el esputo .humano, . (1~, Findel: .Vergleichende'lJnlersuchungel1 uber 'Inhalations und Füterungstubercu- one. [Zeitschr, [ur Hygsu Infeciionskrankñeiten, 1907, p. 117). (2) Chaussé: «Experimentos de ingestión y de inhalación del virus tuberculoso. en el -perro.» (Bull. de la Soco centro de méd. vei., 1910, p. 263). (3) Chaussé: «Nuevo.carácte·r distintivo de los bacilos de la tuberculosis de origen 11u- mano y bovino.' (Comptes rendus d~ l'Acad.des Sciences , 1912, p. 143). (4~ ¡ Cadeac: «Cambio de-los bacilos de Koch .entre las diversas especies," (Journal de .méd, véi., 1906, p. 550). (5) F. Arloing: «Acerca de la infección tuberculosa del perro por las vías digestivas .• {Comptes rendus de la Soco de biotogie, 1903; p. 480). (6) Chaussé: «La tuberculosis mesentérica oculta, realizada experimentalmente en el ::perro.» t90mptes tendus de l'Aca.d. des Sciencies , 1910,p. 828). REVISTl-\ ViETERINARM DE ESPAÑA , Cualquiera que haya sido la puerta de la infección en una parte de los atacados, tiende, tarde' o temprano, a producir bacilosís abiertas. l' :' Entonces el perra tuberculoso siembra el virus.en los lugares donde vive ;, con su espectoración y las, secreciones de sus úlceras cutáneas (espectoración casi siempre ligera y úlceras raras, como ya antes hemos dicho), puede con- tarnínar a las personas, sobre todo a las mujeres y niños, tanto más, solícitos: en cuidarle cuanto 'su mal es más grave. Es cierto que no se ha expuesto nin- guna relación, ningún hech.o auténtico, pero no por ello la cosa es menos posible-en diversas, circunstancias. Vamos a resumir todavía algunas de nues- :tras· observaciones :, En 1894 la señora C., que vivía en la calle Favart, en París, nos. .trajo repetidas veces una [ox terrier tuberculosa, de la cual no quería separarse y que cuidó durante cerca un año. Le advertimos las. precauciones que-debía tomar, mas la enferma continuó pasando la mayor parte, del tiempo en el cuarto, junto al lecho de su dueña. Finalmente, se: , decidió sacrificar aquélla mediante una inyección intravenosa de cloral. La, autopsia reveló, entre otras lesiones, cavernas en ambos pulmones y una úl- cera; tuberculosa en la laringe. , - -En- mayo de '1895, 'M. V., farmacéutico, Avenida del Maine, nos envió- una perrita que 'dos meses antes había tenido un abceso en la región cervical, La ,llaga de punción se había ulcerado y el animal había enflaquecido mucho, Cuando, nos Iué presentado, la parte súperoanterior del cuello era asiento de una amplia úlcera de bordes delgados, despegados, manchados de pus grisáceo; tres trayectos ñstulósos que partían de su interior se dirigían hacia la laringe y el origen de ·Ia tráquea. , .El aspecto exterior del enfermo, su magrura y los caracteres de la llaga, daban la impresión de tuberculosis. El examen bacteriológico del pus descu- brió numerosos bacilos. : Esta perrita vivía en el mismo piso que sus dueños. Durante, dos meses, . su llaga cervical había sido tratada por toda clase de medios, incluso la su ~~. , ,Dura[1te '~I mes de -julio del propio año una chiquilla trajo a nuestra con- sulta una perrita perteneciente a M. L., Avenida Daumesnil. Por el camino había vendado la muchacha el cuello del ani~al con su pañuelo de bolsillo ~ unas seis semanas después existían en esa región, junto a la garganta, dos llagas fistulosas. Los caracteres de estas llagas y la emaciación de la enferma despertaban la idea de la tuberculosis; hicimos unas preparaciones con pus" y .ccntenla bacilos, Cinco meses más tarde.sucumbió el animal en un estado, de extrema magrura. Se hallaron lesiones específicas en gran parte de 103: órganos. Las fístulas cervicales no se habían cerrado aún, ., "En 'Qc:tl;l.br~_d(HJ89~~hiciin0s.sacriñcar' un 'perro muy flaco, .cuyos dueños. obreros parisienses, tenían -por un animal de gran valor. Tenía libreacceso 'a 'iíl!' piso, donde Jug'aba con un niño' de tres a,ñ'os.,Enfermo durante muchos meftes,Ínilnifesíal;J.a disturbios de los aparatos digestivo 'y respiratorio, cuya -v~rd~dera causapermanecíaignorada hasta el día .en que nos.lo trajeron., A, laautopsia ,hall~mos lesiones.fuberculósas -generálizadas. Los pulrno- nes .eranca"ernosos y en parte destruidos, .. ",:,", ,,' :Séría "otioso"n1ti1tipiicar hechos similares. Indudablemente, el perro, que J,eciqe)11u:)t g,eJ:l,ef-fl1mente . <:Iel:j1QTnprela infección tuberculosa, puede C01)ta- giarle cuando es portadorcde. lesiones; abiertas: y.- púede-oacerto a-causa del 3 REVISTA VETERINARIA 'DE ESPAÑA 36 lugar que se le concede en el seno de' la familia, tanto en las casas más 'humil- des como en las más suntuosas. Pero de esta eventualidad no conviene exagerar ni la frecuencia ni el pe- ligro. No es tan temible como se dice, Lo 'importante es estar advertidos. Frente de ella, al, igual que en la defensa de las demás bacilosis animales, la profilaxia dispone de medios muy poderosos, sin chocar con grandes dificul- tades. Salvo contadas excepciones, los interesados se deciden, inmediatamente; a abandonar o sacrificar el animal enfermo, y acaban por conformarse, Y para el caso en que quiera conservarse, basta adoptar medidas sanitarias muy sencillas para impedir" la transmisión del bacilo a las personas expues- tas a sus ataques. A pesar de que fa tuberculosis canina es muy frecuente, , el peligro de su contagio es, en realidad, raro, ínfimo, casi despreciable ante el del contagio ínterhumano. (Revue Scientijiqúe, 28 marzo '1914) Trad. por J, F. -; Sobre el aborto epizoótico POR GUILLEBEAU El aborto de los animales es indudablemente producido por diversas causas, cada una de 'las cuales origina un cuadro morboso especial. Sin em- bargo, la madeja de las condiciones etiológicas no es fácil de desenmarañar siempre y por eso cada época investiga este proceso cori arreglo a 'un método característico de la misma. Como se comprende, los trabajos de la presente, son investigaciones de naturaleza bacteriológica y serológica. Los prácticos no podían dejar de advertir que precisamente las yeguas están suietas a una epizootia de abortos muy característica, Nuestro colega el doctor Guillerey (De l'avortement épizooiique des jumenis. These de Berne, 1901. Livrée par la Chancellerie de l'Uníversite. Arclz. f. w. u. pro Tierheillc., Berlin, t. 29, 1903, pág. 37), publicó' una notable Memoria concerniente a la descripción de la' epizootia. Parte del valor, de la publicación, depende de lo copioso del material (1,18 casos, en 5 epizootias) en que funda las con- clusiones. La materia' contagiosa se puede transmitir por contacto de los animales enfermos a los sanos con extraordinaria facilidad, 'hasta el plinto de reali- zarse por los vestidos de personas que han estado, en cuadras infectadas y muy probablarnente también por pisar los animales el suelo de parajes en los que hay abrevaderos colectivos. El flujo vaginal es especialmente con- tagioso. La infección tiene lugar por. la 'vagina y muy probablemente también por la ingestión de bebidas y, piensos 'infectados. El doctor Guillerey, distingue una forma maligna yotra benigna. En la primera el período de incubación sólo dura tres días. Si hay retención de las secundinas, sobreviene una metritis que produce la muerte de la madre. En la torrna benigna la.latencia dura de diez.a diez y ocho días. Como podro- 364 , REVISTA VETERINARJA DE ESPAÑA mos hay que mencionar el flujo vaginal y la tumefacción de las ubres, a lo' que sucede con gran facilidad la expulsión del feto muerto. Las yeguas se restablecen pronto del accidente. Ostertag, investigó' algunos casos de esta índole y atribuyó la infección a un estreptococo corto, que tenía la particularidad de ser gramnegoiivo. Bang, también ha influido desfavorablemente la gestación de una yegua, . mediante .la inyección intravenosa de su bacilo del aborto de la vaca. Este resultado no ha parecido suficientemente concluyente a la generalidad de los veterinarios para explicar las epizootias équinas, y' por esto no se ha vuelto a incriminar at bacilo de Bang, como causa del aborto de la yegua. La mayoría de los investigadores, y entre ellos los autores de las tres comunicaciones indicadas al final del presente trabajo, admiten la presencia de un bacilo especial del aborto de la yegua (bucillus abortus equi de Meyer y Boerner), emparentado estrechamente con el de la peste porcina, pero no idéntico' a él y también con el del tifus de los múridos, el paraüfico B., el paratifico A. y el enteritidis Gaeriner, encontrado en los envenenamiento por carnes. La bacteria se halla en las cubiertas del feto, en los órganos internos del mismo yen el flujo vaginal de la madre. En estos puntos, ora se halla en gran cantidad- ora en escaso número, y no rara vez no se le logra encontrar en casos en los cuales considerábase segura su presencia. Lautembach lo encontró nueve veces en la necropsia de diez Y ocho fetos, Van Heelsbergen cada vez en tres investigaciones y Meyer y Boerne tres veces en cinco ani- males; dos de ellas sólo en torundas de algodón impregnadas con secreción vaginal. . Este microorganismo tiene forma ovalada o bacilar, con los extremos redondeados. En circunstancias culturales poco favorables, aparecen diver- sas formas de involución, por ejemplo, largos filamentos. Normalmente tiene de 0'5 a 1'5 micras de largo ';1 de 0'2 a 0'5 de gruesó. En los preparados por frote de órganos de animales, presenta una coloración bipolar rnani-. fiesta que falta en las preparaciones hechas con los cultivos. El microorga- nismo' se tiñe con los colorantes ordinarios, pero no por el método de Gram ; es móvil y está provisto de numerosas pestañas. No esporula. Crece bien en agua de carne y en suero. . No liquida la gelatína, en la que produce, a los dos días, pequeñas colo- nias circulares, En agar se desarrolla con mucha rapidez; en la superficie oblicua del mismo produce una cutícula seca, friable, que se desprende fá- cilmente, de bordes transparentes, turbia en el centro. En agar glicerinado y glucosado medra con especial rapidez y lo mismo en patatas glicerina das y alcalinizadas. Altera la leche. sólo a los diez días, al cabo de loscuales aparece un precipitado de caseína. No' forma indo!. Los trabajos originales citados en la bibliografía contienen detalles acerca de los cultivos en medios nutritivos especiales y en veintiún medios azu- carados diversos, para establecerIas relaciones de parentesco con el bacilo tífico y el colibacilo. Los resultados ya se han expuesto antes, Van Heelsbergen, logró diferenciar el bacilo del aborto por medio 'de la aglutinación, Meyer y Boerner, que disponían de mejor material, 'en el C011- cepto serológíco, confírrnaron que una aglutinación de 1 : 1,200 a 3,000 (la del suero normal es de 1 : 300) es característica de la bacteria de que ha- RE~llSTA 'VETERINARIA DE ESPAÑA 365 . blamos e igualmente útil resultó en sus manos la fijación del complemento, . cuando, se practicó el proceder debidamente. Los resultados serológicos son actualmente decisivos para la determina- ción específica de un microorganismo patógeno. No me propongo exponer aquí el diagnóstico senológico, extensamente. Sólo quiero advertir; a este propósito" que se trata de un proceder de laboratorio .que requiere mucho tiempo y. una instrucción especial. Los establecimientos científicoveterina- rios de nuestra Suiza deben completarse con secciones de serología, donde quiera que no las haya. Los gastos no serían muy crecidos, pero para ello se requiere una labor especial. La bacteria interrumpe la gestación con la mayor certeza después de inyectar 1 cm." de su emulsión en la vena yugular. La incubación, en tales casos, es, como en la práctica, de diez a quince días, y el feto muerto es ex- pulsado sin muchos prodomos. La bacteria no es virulenta sólo para la yegua, sino también para la vaca, la cabra, la cerda y las pequeñas hembras de ia- boratorio. Si!1 embargo, ninguno de .nuestros autores infiere la conclusión de que el organismo de que tratamos ocasione abortos en otros animales que en las yeguas. La bacteria puede ser administrada también con el pienso y la bebida. A veces los animales oponen resistencia a la ingestión de substancias conta- minadas de este modo, pero con paciencia se logra que las ingieran. Así consiguieron la interrupción del' embarazo Van Heelbergen en una yegua, Lauternbach en una cabra, y Meyer y Boerner en una coneja de Indias. También han producido el aborto por infección vaginal, Smith y Rilborne en la yegua, Meyer y Boerner en la cerda y todos ellos en la coneja de In- dias. De todos modos los procedimientos mencionados, no son tan indefec- tibles como la inyección intravenosa. En los pequeños roedores y en la palo-: rna, la bacteria del aborto de la yegua produce muchas veces una septicemia aguda mortal; en 'cambio, las gallináceas resultan inmunes él- ella . . En los .experímentos hechos con hembras domésticas, embarazadas, ob- serváronse grandes diferencias en la predisposición, pues mientras unas abortaban, otras continuaban preñadas, pero presentaban un aumento en el valor aglutinante y en el poder de fijación del complemento, es decir, fenómenos manifiestos de reacción, y atrás ni siquiera presentaban estos fenómenos. La virulencia de los cultivos de gérmenes aislados de proceden- cias' naturales diversas, es indudablemente distinta. Se comprende, por. lo tanto, que los resultados, de los estudios hechos aparezcan inseguros y casi confusos, pero no se debe dejar de considerar como reguladores los resul- tados positivos. Para diagnosticar el aborto epizoótico se procede, según Meyer y Boerner, del siguiente modo; 1. Preparación de frotes de órganos. cubiertas fetales y del flujo vaginal de la madre y coloración de las bacterias. Hay que tener en cuenta que la bacteria especíñea puede faltar y que cuando existe nada tiene de caracte- rístico. 2. Siembra de órganos fetales y de flujo vaginal en caldo con bilis, en agar fucsinado de Endo, en agar con azúcar de malta, en suero de leche con tintura de tornasol y en suero lácteo y gelatina. Los resultados se ob- tienen a los dos días. 366 REVISTA VETERINARIA DE ESPAt\lA 3. Determinación del poder aglutinante del suero y de la fijación del- complemento. Un poder aglutinante de 1 : 1,000 a 10,000 y una fijación positiva son caracteres muy seguros de la epizootia del aborto. Estas propiedades del suero, hacen esperar que se consiga una inocula- ción preventiva. Lauternbach distingue una inmunización activa y otra pasiva. La primera se obtiene inyectando cultivos muertos del microorga- nismo específico y la segunda mediante la inyección de un suero 'específico extraído de yeguas previamente tratadas. Ambos productos los prepara el Instituto serólógíco nacional de Rotterdam. Se usan del siguiente modo: En las cuadras en las cuales últimamente no ha ocurrido aborto alg-uno, se inyecta: A. .En los primeros cinco meses delembarazo, 5 cm." del cultivo dentro de las venas. B., Del 5.0 al 8.0 meses, 10 cm." de cultivo y 50 cm." de suero subcutá- neamente. e, Después de comenzar el 9.0 mes, 100 cm,3 de suero también bajo la piel. Si se han presentado ya en las cuadras casos de aborto, se hace preceder la cura expuesta más arriba por una inyección subcutánea de 50 gramos de suero y diez días más tarde se prosigue la cura con arreglo a lo dicho en los párrafos A, B Y C. Las yeguas inyectadas no se deben emplear durante cua- tro días. ' El procedimiento ideado en Rotterdam, "parece muy apropiado, pero como es de fecha tan reciente, todavía falta experiencia del mismo. Entre tanto, pueden considerarse como indispensables: el aislamiento de los anima- \ les que han abortado, los lavados vaginales desinfectantes, la destrucción de los productos abortados y la desinfección de las cuadras y de los si~ios . donde suelen estar los animales, Para concluir, diremos que lé} idea de que los caballos padres pueden transmitir el virus contagioso en el acto sexual no ha tenido justificación alguna (Guillerey, Meyer y Boerner). BIBLIOORAF!A LAUTENBACH,BEREND BROER: «Zur Aetiologie des seuchenhaften Verwerfens der Stu- ten.s (Zentralbt. J. Búderiol, Abt, 1. T, 71. 1913) Y Berner Dissert, de 1913, Trabajo del 1nst. serol. de Rotterdam. Director: Prof, Dr. Poels, VAN HEELSBERGEN, TEUNIS: 'Abortus bei Stuten du rch einen Paratyphus-Baz.lllus .• (T'ijdscñrift van v eeartsenigk, T, 24, 1912) Y Berner Dissertaiion de 1913 (esta publicación ,y la anterior deben pedirse a la Cancillería de la Universidad), Trab. del Insto für paras, u nd Infektionskrankheiten de Ut recht. Director: A, de j ong. . MEYER K, F. (Filadelfia) y BOERNERFR. : «Studíes in the Etiology of epizootic Abo r- tio n in Mares, » (The fouin, qJ Med, Research , Bosto n. Vol. 24, 1913). ' (Tnid.' por el doctor P. F. del Schweizer Arch iv: [ür Tierneílkunde, T, LVI, Cuad. 5, mayo,1914,) • ,1' REV.ISTA VE"I:E,RI'NARIA .DE ESPAÑA" 367, REVISTA DE ACTUALIDAD . ,.: 'Asuntos docentes palpitantes POR EL DOCTOR PEDRÓ FARRERAS La Bacteriología Veterinaria Según nuestros últimos informes, el error cometido por el señor Alba; en el que- se obstinaba en permanecer el actual Ministro de Instrucción pú- blica, facilitando la ingerencia de elementos extraños 'en el profesorado de nuestras Escuelas, ,tendr,á en breve una definitiva rectificación. Rectiñca- ción . que yo celebraré, no ya desde el punto -de 'vista de los intereses profesionales de nuestra clase, sino desde otro mucho más elevado: desde el puntó de vista del progreso científico, económico y sanitario general. Cuando, todo tiende? la especialización y más que, nada la .rnedlcína. ; 'cuando el progreso de .cada una de las ciencias, por lo copioso y' abrumador; hace imposible que se las domine, a no ser como especialista, resultaba mons- truosamente absurdo el que pudieran enseñar Veterinaria médicos, tarrna- céuticos y licenciados en ciencias. Esto sólo podría justificarse si no hubiesen -existido veterinarios, como cuando se crearon las Escuelas; entonces, por 'ejemplo, explicó transitoriamente Fisiología en la de Madrid el gran histo-. riador de la Medicina española don Joaquín Villalba. No repetiré los argumentos ya expuestos por mis distinguidos campa. ñeros señores Malina, Gordón, Chamón, Remartínez, Medina, etc., y por los profesores de la Escuela de Zaragoza, en defensa de lo peculiar de la Medicina veterinaria. Sólo añadiré que la Zooiatría precisamente adolece de una in- "iluencia excesiva de la' Medicina humana, sobre todo en España, donde se ha dado muchas veces una enseñanza veterinaria casi exclusivamente ins- pirada en libros de médicos, y donde hasta se han publicado, con el adie- tivo de veterinarias, obras casi copiadas de Tratados de Medicina del hombre. y este mal se hubiese agravado enormemente con la disposición inenarrable del señor Alba. Pero quiero insistir en lo que atañe a la (' Bacteriología, Parasitología 'y Preparación de sueros y vacunas.», por ser asignatura. de nueva creación, de. transcendencia suma y por cifrar yo en ella, desde hace años, gran 'parte del porvenir de la Veterinaria. Precisamente ahora se acaba de .irnplantar en Alemania la inspección bacteriológica de las carnes, reforma 'que habrán de imitar los demás países, y' que acrecentará la importancia de la inspección de carnes, como especialidad, que nadie podrá desempeñar jamás en mejores condiciones que: los veterinarios. 3.68 BEVIS,TA VETERINA.RIA DE ESPAÑA. Desde hace tiempo los veterinarios vienen practicando estudios micro- gráficos, Por la inspección de carnes han tenido que familiarizarse 'forzosa- mente con el microscopio, mucho antes y mucho más que los médicos, los farmacéuticos y los licenciados en ciencias, y, silenciosamente, muchos ve- terinarios que dispqnían de microscopio, han seguido hasta cierto punto de visu los progresos de la- histología y de la microparasitología, y algunos, como por ejemplo Arderius, hasta hicieron estudios importantes acerca de la biología de la filoxera. Y en muchos pueblos ocurre con frecuencia que el veterinario sabe manejar el microscopio y el médico no . . Son ya muchos los veterinarios españoles que, motu proprio, han acudido, a los Iaboratoríos de Ferrán y de Turró (insigne veterinaria), para estudiar prácticamente la bacteriología y algunos, como Ravetllat, han hecho ya es- tudios originales en lo concerniente al bacilo de la tuberculosis, que han lla- mado la atención. otros, como don Cayetano López y don Abelardo Gallego- empiezan a producir trabajos originales interesantes .. o como don Tomás, García Cuenca figuran en laboratorios oficiales. Otros, en fin, como García Izcara y como don Julián Mut, son, desde hace años, bacteriólogos consu- mados, y con este último han estudiado ya prácticamente la Bacteriología, en el Instituto de Higiene Militar, los veterinarios' militares don Antonio Lage, don Vicente González, don Patricio Chamón, don Manuel Tejedor ~ y actualmente la estudia don Andrés Huerta. La bacteriología y la inmunología veterinarias,- no sólo son distintas de las correspondientes del hombre, sino de una extensión y una complejidad. mucho mayores. La bacteriología humana estudia, por ejemplo, gérmenes, como el gonococo, el bacilo tíñco.rel espironema de la sífilis, el bacilo de la lepra, etc., etc., que no tienen importancia zooiátrica, y la inmunología .del hombre puede decirse que se reduce casi exclusivamente a las vacunaciones. antivariólica, antirrábica y antitífica y a la sueroterapia contra la difteria contra el tétanos, contra la meningitis cerebroespinal epidémica, contra la peste y contra las estreptococias. ' En cambio, la bacteriología veterinaria, estudia gérmenes exclusivos. de infecciones de animales domésticos, tales como los microorganismos res-o ponsables de la. peste bovina, carbunco sintomático, septicemias hernorrá- gicas, glosopeda, pleuroneumonía contagiosa, durina, vaginitis contagiosa, peste porcina, mal rojo, peste de las aves, papera, paratuberculosis, enfer- medad de Barna, etc., etc. Y en cuanto a la inmunología es inmensamente más vasta y compleja que la de la medicina humana. No entro en detalles. por no alargar este trabajo demasiado. Por otra parte, las manipulaciones previas para la obtención de produc- tos morbosos difieren muchísimo y suelen ser más complicadas y difíciles que las correspondientes de la bacteriología' humana. Para la obtención, v. gr., de una pequeña cantidad de moco traqueal o esputo de una, res bovina con objeto de investigar el bacilo de Koch, son menester una serie' de operaciones nunca soñadas por los médicos, farrnacéuticos y Iicenciados en ciencias que no han estudiado de. modo especial este punto importantí- simo. La obtención de la orina de los animales es también mucho más dificíl, r Lo propio puede decirse de las aplicaciones diagnósticas. La tuberculi- . nizáción, la rnalleinización, etc., etc., tienen una extensión infinitamente mayor' en Medicina veterinaria que en Medicina humana. EL 'bacteriólogo. REVISTA VE'LERINA'RrA, 'DE ESPAÑA 36!) veterinario es, pues, el bacteriólogo por excelencia, y casi estoy por decir que por antonomasia. ¿No se practican en animales la inmensa mayoría de. las inoculaciones experimentales? Y en la opinión errónea, pero muy exten- dida, de que Pasteur fué veterinario, late un fondo de lógica, que demuestra la gran importancia de la bacteriología zooiátrica. La misma preparación de sueros y vacunas para la medicina del hombre, parece más propia de hombres entendidos' en achaques de animales domés- ticos. ¿No es el caballo el principal manantial del suero antidiftérico? ¿No es el ternero el de la producción de la vacuna que preserva de la viruela hu- mana? ¿Es, pues, indiferente que sean sanos' o no los équidos destinados a la producción de sueros, o deja de tener importancia el que los terneros que han de producir la vacuna contra la viruela no sean tuberculosos? Por lo tanto, la nueva asignatura tiene para la Veterinaria suma trans- cendencia y nadie más que un Veterinario es competente para poderla explicar. En ella van vinculados el porvenir de la clase, los intereses eco- nómicos y también los más elevados de la salud pública humana. Es preciso; pues, que la nueva enseñanza se dé con la mayor perfección posible, distri- buyendo los alumnos en grupos de dos o de cuatro, y haciendo que cada uno de los escolares prepare, cultive, tiña, inocule y aisle de los animales inocula- dos cada uno de los gérmenes patógenos, por su propia mano, y obtenga también así. los sueros necesarios para los diagnósticos de aglutación y fija- ción del complemento y que sepa practicarlos con exactitud. La enseñanza teórica de la Bacteriología debe proscribirse. Sólo dentro del laboratorio deben explioarse las manipulaciones y los secretos' técnicos,. a medida 'que se vayan poniendo en práctica. La explicación oral desde una cátedra de .los diversos microscopios, de las múltiples jeringas y de los in- . numerables matraces, tubos y frascos, de los reactivos, estufas, terrnorregu- Jadores, . etc., etc., hace perder inútilmente un tiempo precioso, máxime porque Jos alumnos pueden y deben tener estas explicaciones constantemente a 'la vista, en los libros que utilicen como guías de sus estudios prácticos, libros de los que no se puede prescindir, por elocuentes que hayan sido las explicaciones puramente teóricas, cuando se han de realizar los trabajos de laboratorio. II ¿ Hace falta otra Escuela de V~terinaria o urgen más otros organismos? En la sesión celebrada el día 30 de mayo en la Diputación provincial de Barcelona por la Asamblea de la Man¡;omunidad Catalana, el diputado pro- vincial don Alberto Bastardas presentó la siguier:te proposiciór : « El diputado que subscribe tiene el honor de proponer a la Asamblea de la Mancomunidad, los siguientes acuerdos: 1. Creación de una Escuela de Veterinaria, con todos los grados y es- peeialidades y la mayor perfección posible. ' H.. -Recabar que. tenga carácter oficial, como las demás del Estado. 111. :Instalación de la Escuela en Barcelona, sin perjuicio de establecer cátedras ambulantes y cursillos de verano en otras poblaciones de Cataluña' 37Q REyISTA VETERINARIA .DE ESRAÑA y crear un cuerpo de profesores que asesoren a todos los Municipios qué .le consulten. IV. Nombramiento del profesorado por oposición, pudiendo, no obs- tante y por excepción, nombrarse libremente algún profesor .de muy reco- nocida e indiscutible competencia. V. Recursos de la Escuela: Se gestionará del Estado y del Municipio de Barcelona una subvención anual y de carácter permanente para contribuir al sostenimiento de la Escuela. Tendrá, además, los derechos de matrículas, exámenes y títulos, y el déficit que resulte correrá a cargo del presupuesto de la Mancomunidad. VI. El Consejo permanente de la:Mancomunidad realizará los estudios y gestiones necesarios para que sean una realidad los anteriores acuerdos, y presentará un proyecto completo a la Asamblea, que se reunirá el próximo mes de noviembre." La proposición .tué tomada en consideración y pasó a estudio del Consejo permanente. ,* * * Hace unos veinte años alguien propuso recabar del Estado la creación de una Escuela de Veterinaria en Cataluña, y la inmensa mayoría de los ve- terinarios catalanes protestó enérgicamente contra semejante proposición, porque una Escuela de Veterinaria más, habría dado facilidades para el es- tudio de la carrera, y, por lo tanto, habría empeorado la situación económica de los veterinarios, pues entonces, incluso los más afortunados y con más clientela, necesitaban recurrir al herrado y aun a la construcción. de carrua- jes, aperos de labranza, etc., para vivir con algún desahogo. Hoy las cosas han variado. Desde que para el estudio de la veterinaria son menester los estudios de la segunda enseñanza,. el número de veterina- rios disminuye, y, como demuestra el señor Sanz Egaña en otro lugar de . esta REVISTA, las poblaciones rurales van quedando sin veterinarios. Desde luego, esto es un bien para la clase, porque, unida la falta de veterinarios a la cultura creciente de los mismos, harán más rápida y más intensa nuestra d.ignificación; pero también es cierto que la escasez de veterinarios es in- compatible con la buena inspección de carnes en todos los Municipios de la nación, y I'a misma dignificación del veterinarió será un escollo para que puedan disponer de un buen inspector de alimentos los Municipios pequeños Q los que no puedan retribuir al veterinario. de modo decoroso .. Para re-o mediar esto probablemente será preciso en lo porvenir nombrar los veteri- narios por circunscripciones o distritos que eorríprendan varios Municipios . pequeños, los cuales deberán mancomunarse. La inspección de carnes, por su naturaleza, es esencialmente veterina- ria. Y para. fortificarnos en esa posición y., evitar posibles usurpaciones, y con ellas .el empeoramiento del servicio y por ende perjuicios a la salud .pú- blica, conviene poder demostrar siempre, que nos hallamos en. tales cono- cimientos cien codos por encima de 'químicos,' médicos y farmacéuticos, . Mas, para esto, hace falta dar con' la mayor extensión y del modo' tnás práctico posible, las enseñanzas de inspeccíén de carnes y -de bacterlolegía veterinaria. Y para estas enseñanzas pr tctiias, quizá no. sobraría una Escuela más. La enseñanza teóríca.ses decir, la que se reduce a la lección 'oral pro- nunciada desde la cátedra como un sermón desde un púlpito, se puede dar a muchos alumnos a 'la' vez, pero la enseñanza práctica "no. Por esta razón conviene aumentar, desde luego, el número de profesores de todas las Escuelas. La enseñanza teóricé esinsuficiente' y a menudq hastacóntraproducente, porque hace, perder un tiempo precioso, que se 'podría emplear mucho mejor en la enseñanza práctico. Casi es un anacronismo desde que se conoce la im- prenta, máxime hoy, en ,que .se- dispone -de obras magníficas que tratan los asuntos con una perfección igual, por lo menos, á la de los mejores catedrá- ticos teóricos. ' Peró lo que no' se halla en los libros es la, enseñanza prácbica, que es la que se debe dar en las Escuelas, principalmente. Ahora bien: esta enseñanza práctica no se puede dar.va la vez, más que a un pequeño .número de alumnos. Para enseñar bien +a disección, la histología, la farmacología, la bacteriolo- gía, la clinica médica, la operatoria, 'etc., no bastan los libros, ni" las explica- ciones teóricas. Estoy cansado de ver alumnos recién salidos .de Ias aulas, calificados de sobresalientes en todas estas, asignaturas, s que, sin embargo, ,no saben 'hacer una preparación anatómica, ni una receta, ni una preparación - histológica o bacteriológica, ni una operación de cirugía menor, ni explorar un enfermo, ni siquiera enfocar un microscopio. Para esta enseñanza prác- tica, verdadera, -son indispensables muchos profesores y auxiliares. En este sentido no es' censurable que algunas Escuelas tengan pocos alumnos 'o 'que haya muchas Escuelas, aunque, corno digo antes; sería' preferible .que se aumentase el profesorado en las ya existentes. ' Pero 1;0 quiero terminar ,sin advertir que hace falta crear servicios vete- rinarios, importantísimos, con más urgencia que nuevas Escuelas. Es ver-' gonzoso .que no se haya emprendido en España una lucha sistemática para la extinción de, ía tuberculosis, con arreglo a los métodos de Bang o de Os- tertag, o para la extinción de la pleura neumonía contagiosa de los bóvidos, admirablemente dispuesta en la legislación' vigente, pero torpemente' aban- donada en la realidad, o para la extinción de las viruelas ovina y caprina, o para la del muermo de los équidos, etc., etc. En éstas o en campañas pareci- das, podrían emplear muy eficaz y beneficiosamente sus energías y caudales las Mancomunidades, presuponiendo cantidades o creando cajas, de seguros para indemnizar a los propietarios de animales que hay.a sido preciso' sacri- ficar para evitar la difusión de epizo.otias y fundando laboratorios y centros de información donde fuesen diagnosticadas pronto y bien todas laseníer- medades contagiosas de los animales domésticos, cuyo conocimiento urge para evitar el mal mayor de la difusión de las mismas .. En fin, las Mancomunidades .deberian organizar la elaboración de-vacunas y sueros indispensables para la' profilaxia y el tratamiento dé las eníerrneda- , des que no requieren élsacrificio- inmediato de los animales. atacados. Todo esto costaría, ciertamente, por de pronto, algunos cientos de miles de pesetas, pero"esta cifra disminuiría de año. en año, y a la larga seria 'reproductiva, parque acabaría con algunas, enfermedades muy rnortfferas- del ganado, y, por lo tanto, fomentaría la riqueza general, elnabaratamiento de las carnes 'y la salud pública. , 372 REV.IS'I'A .vETERiN.ARIA .D¡:; .ESPAÑA TRABAJOS EXTRACTADOS PATOLOGÍA Y CLÍNICA SeOTT, WM. La punción del pulmón usada como medio de diagnóstico de la tuberculosis pulmonar. - En los -anirnales que no esputan el diagnós- tico de la tuberculosis pulmonar por la investigación de los bacilos es fre- cuentemente difícil; el examen microscópico g~l flujo mismo puede inducir a error. Los bacilos ácidorresistentes mezclados a las secreciones no son siem- pre bacilos de Koch. El autor ha creído que obtendría el mayor resultado y precisión, tomando los productos morbosos directamente del pulmón mismo, y después de una serie de ensayos concluyentes, preconiza la punción del pulmón como medio diagnóstico de' la tuberculosis. Un examen clínico detenido (auscultación y percusión) permiten recono- cer las zonas más atacadas, y en el centro de una de ellas es donde ha de prac- ticarse la punción. A este nivel ·se corta el pelo y se desinfecta el tegumento con tintura de iodo. Se hunde sin miedo la aguja del aspirador en el espacio- intercostal más próximo, procurando salvar los vasos intercostales situados al borde posterior de la costilla. Se inyectan en el pulmón 5 o 10 cm." de agua esterilizada o caldo a la temperatura del cuerpo, y un minuto después se aspira el líquido, que al contacto de las lesiones se ha cargado de materias virulentas. No hay más que centrifugar y examinar el sedimento de la cen- trifugación previa coloración con los métodos ordinarios, A veces la aguja penetra en una' cavidad quística o purulenta y el aspira- dor retira el contenido casi puro. Entonces se ven los bacilos en número con- siderable, y el diagnóstico se establece rápidamente. Si la 'aguja perfora un vaso (lo que se advierte en seguida por un ligero- derrame sanguíneo), se saca el instrumento o se punciona en otra dirección. De igual modo se procede si la luz de la aguja queda obstruida por un frag- mento de tejido pulmonar o un coágulo. Pueden multiplicarse las punciones sin inconveniente alguno, con tal de proceder con la mayor asepsia, - J. F. - (Veterinary Record, 21 marzo 1914, Rec. de Med. Vet., mayo 1914.) TERAPEUTICA y FARMACOLOofA FONTAINE, DOCTOR. El abuso del agua en medicina veterinaria yespe- cialrnente en cirugía. - En un estudio muy completo examina el autor suce- sivamente todos los casos en que se emplea el agua en medicina veterinaria. En la práctica quirúrgica la asepsia se realiza, mediante la ebullición; de los instrumentos; mediante el lavado de las manos con una solución de sublimado al 2 por 1,000, por el cirujano y con la aplicación de tintura de iodo o cloroformo iodado al 1 por 2.0 para desin..fectar el campo operatorio, Las llagas operatorias se protegen mediante una cura seca. REVISTA VETERINARIA D.E ESPAÑA 373 En el Iavado de las heridas el abuso del agua es peligroso. En caso de un tr.au¡natismo reciente, un lavado hecho sin cuidado 'puede acarrear una in- fección. La simple aplicación de tintina de iodo o de áloes seguida de UI1 ven- daje protector, si la región lo permite, es suficiente. De igual modo un polvo absorbente permite aislar la ,herida del exterior. En caso de heridas 'anfractuosas, se limpian a chorro y se emplea inmedia- tamente una solución de sublimado al 1 por 1,000, aplicando un apósito de algodón humedecido. ' . En ras heridas en vías de cicatrización los lavados son 'inoportunos. Es mejor, después de evacuado el pus, un polvo absorbente o algodón de turba' iinamente picado, que forma una costra bajo la cual se obtiene la: cicatri- zación. ' Las pomadas antisépticas' esterilizadas, en tubo, todavía no han entrado en la práctica.' " . El apósito humedecido con agua, a 40°, usado como descongestionante y sedante, tia buenos resultados. El autor trata las heridas 'del pie igual que 'las de las otras regiones, me, {liante un 'cura y' prohibiendo los baños, , El' empleo simplemente higiénico del agua {la igualmente lugar a abusos- 'y provoca frecuentemente la inflamación superficial del dermis. El pediluvio también se ha reducido mucho, substituyéndose por baños calientes (a 400) en los casos de cojeras por congestión del pie. La írñgación continua se emplea tan sólo en casos 'excepcionales, porque requiere mucha vigi'lancia y porque parece retrasar la curación de las heridas grandes en vías de cicatrización. ' Las soluciones acuosas son ineficaces' en el tratamiento' de las afecciones cutáneas, pudiendo contribuir a extender tajes afecciones. , Fínalrnente, la balneación general, empleada en el tratamiento de las en- fermedades internas, parece' difícil de aplicar de un modo -adecuado en ras condiciones ordinarias de la práctica. En resumen: en veterinaria se lava mucho y se lava mal. - J. F. - (ReÍ!. Vet. mil, junio 1913 y Rev. Vet.; m~yo '1914.) SLAVl1, GR. I. Curacién de la sarna-dernodéctíca .o folicular del perro con I~ pomada de fenol alcanforado. - Todos conocernos lo difícil, incierto y largo que 'es el tratamiento de la sarna dernodéctica del perro, considerada corno incurable, especialmente' cuando es 'crónica 'y generalizada. Por eso no es de extrañar que para combatirla se hayan usado todas [as substancias parasiticidas. Me'gnín reoornlenda los baños de sulfuro de potasio; Cadeac. y Jakob la tintura de iodo cuando la enfermedad no está muy extendida; Altrnann las fricciones 'de petróleo; Nicolás las inyecciones subcutáneas de ácido fénico al 2-2 1/2 por 100; Raisits recomienda la, cauterización de la región enferma 1, ' con ~I termocauterio, "etc., etc ... Modernamente se han ensayado los rayos Roetgen, cuya aplicación es costosa y larga. Teniendo en cuenta que' el' ácido fénico estÜn buen parasitlcida, pensó el autor emplear esta substancia corrigiendo 'sus, efectos irritantes y coagu- Iantes sobre la albúmina, aprovechando 'la propiedad que adquiere mezclán- dole con el alcanfor, que es también 'un antiparasitario . .. 314 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA A este fin prepara una pomada de fenal alcanforado en esta propor- ción : Fenal líquido , : .. 1 gramo Alcanfor refinado '. . . . . . . . . . . . . . . .. '2 Vaselina blanca. '-',' ", 6 , La técnica del tratamiento es la siguiente: se echa el animal, y mental- mente se divide su cuerpo en cuatro partes. Cada día .se fricciona sucesiva- mente una parte con dicha pomada, y al cabo de cuatro días se le hace tornar -un baño con sulfuro de potasio al 2 por IDO. , Se vuelve a friccionar como en la primera vez, repitiendo la operación hasta que cada parte ha sido untada tres veces' en los casos leves, y cuatro en los graves. En la sarna demodécica -pustulosa es absolutamente preciso extraer todo el pus antes de aplicar la pomada. . Si en lugar de dividir al animal en cuatro partes se divide en tres, pueden aparecer manifestaciones tóxicas en ciertos individuos. susceptibles, especial; mente si se ha empleado mucha pomada, pero que desaparecen pronto. Cuando no sea fácil emplear el baño puede prescindirse del mismo, y también se obtienen buenos resultados usando la pomada únicamente. El autor ha tratado veintiocho perros de 8 meses a 2 años de edad, y pertenecientes a distintas razas.Ó: ¿Cómo obra ese medicamento? Según el autor el efecto de su pomada se- debe tanto al fenal como al alcanfor. En prueba de que este último es un pa- rasiticida importante, dice que con la pomada. de alcanfor únicamente ha curado también, la sarna demodéctica del perro, aunque el tratamiento es más largo que cuando se le asocia el fenal. , Slavu termina su trabajo diciendo que con la pomada de fenal alcanforado se cura siempre en 9-16 días la sarna demodéctica delperro, ya sea escamosa,. pústuloescamosa o papulosa, localizada o generallzada.. Este tratamiento eJ1 nada perjudica a los animales, teniendo cuidado de no emplear una canti- dad excesiva. Finalmente es económico, puesto que puede tratarse un perro de gran talla en la forma generalizada sin que el valor de la pomada exceda. de 2 pesetas. -;- J. F. - (Arhiva Veterinara, págs. 61-70, n.« 2, 1914.) INSPECCIÓN DE ALIMENTOS BERTOLINI, O. Sobre la importancia de la inspección de los riñones en, los bóvidos tuberculosos y .acerca de la especial forma anatómica de las lesio-· nes renales. -, El inspector de carnes debe atender a este doble criterio (es- tablecido por los más competentes en la materia) cuando en la práctica ha de- . adoptar ul'!a determinación en los, casos de tuberculosis bovina: 1.°, al modo como está difundido el proceso tuberculoso; 2.0, a la forma anatómica de las, lesiones. . - Respecto al primero conviene distinguir la forma localizada de la gene-- ralizada, recordando que puede haber casos de tuberculosis localizada,. en los que las lesiones se. hc:yan difundido mucho, esencialmente por las vías ü> super'lcies Iinfáticas, (pulmón y pleura, hígado y peritoneo, pleura y, perito- RBV.IS1'A VETERINARIA DÉ .ES·Pl\ÑAl 375 . neo; etc., 'etc.), y que sólo puede hablarse 'de verdadera generalización cuando , existen lesiones específicas en el parénquima de las vísceras y órganos que no tienen comunioación -directa con el exterior (bazo, riñones, ganglios muscu-- lares, huesos, etc.), puesto que la coparticipación de éstos en el proceso de- muestra que, por lo menos, en un momento determinado: ha sido transpor- tado el virus a la gran circulación. En cuanto al segundo criterio, es decir, a la forma anatómica de las lesio- nes, conviene' notar que si bien generalmente tienden a la calcificación (lo que explica en esos animales la lenta' difusión del proceso), algunas veces las mismas lesiones muestran gran tendencia a la caseificación. En tales casos, especialmente si existen extensas zonas de reblandecimiento en el pulmón, en el higado o en sus ganglios, será. prudente, antes de tomar una resolución, examinar atentamente el bazo, los riñones y los ganglios de las dos cavidades esplánicas, lo propio que algunos ganglio's musculares, en los que se encuen- tranalteraciones iniciales.que son pequeñas y no muy claras y características. ") Ostertag ya advirtió que en la forma generalizada en 'los bóvidos jóvenes las más de las veces es atacado tel bazo respetando losr.iñonés¡ al paso qué en los adultos. sucede Io-contrai'io. Desde que en el matadero de Roma el autor sigue el criterio de inspeccio- nar los riñones, además de los ganglios de ambas cavidades (pléurica y peri- toneal), en los casos en que las lesiones tuberculosas aparecen caseificadas, 1Ja .comprobado que dichos órganos están atacados. Las lesiones de la tuberculosis del riñón se presentan bajo la forma de una-especie de .intiltración de la capa cortical, que da el aspecto de 'pe- queñas manchas blancogrisáceas, parecidas a las de la nefritis ñbroplásticai de -la. que .se distingue únicamente por su.menor difusión, es decir, que rníen- trasen la nefritis fibroplástica las manchas' blanquecinas se extienden por toda l~ superficie renal, en la tuberculosis se observan dos, tres o una tan.sólo, ., . Las 'máculas decarácter tuberculosa son redondeadas, de contornos irre- gulares y poco Jimpibs. AL corte del riñón; se las: ve ahondarse en forma 'de ca.,. nos invertidos, con el vértice 'dirigido hacia la substancia medular, en el que, a veces, en períodos-avanzados-se observan pequeños tocos nodulares, La coparticipación de los riñones en el proceso tuberculoso, aunque se limite a uno de ellos y se circunscriba a un solo foco, basta para demostrar que la tuberculosis es generalizadora y que ha de procederse al decomiso. Concluye el autor diciendo gue la carne de bóvidos afectados de tubercu- 'losis generalizada" de\{eth¿: ;'~~re~!t~}.pudde'; ~nt;:bg~r~~' al consumo después de cocida o esterilizada, 'excepto en el caso de tisis concomitante, en 'el que la carne debe inutilizarse. o emplearla para algún fin industria]. - J. F. - (ll Corriere tiei Macelli, págs .. 28~3G, marzo'"I9l4.) '" CIRuoiA NICHITA. GEORGES. Anestesia general por 'las inyecciones íntraperíto- neales.de cloral hidratado. - El autor ha 'efectuado una serie-de experimentos en Perros, 'caballos y.asnos, a fin de comprobar .el.valor práctico de ese método anestésico preconizado por Locusteano y Richet, :; '. 376 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Para hacer las inyecciones se ha valido de un frasco análogo a los que se emplean para' inyectar suero artificial. La solución de cloral hidratado la prepara con agua destilada, en la proporción de 1 por 10 para caballos y asnos y 1 por 15 para los perros. La inyección la ha practicado siempre en todos. los ensayos efectuados en el hueco del ijar izquierdo, a igual distancia del borde posterior de la última costilla, del borde libre de las apófisis transversales lumbares y-del ángulo externo del ileon. Antes de practicarla debe afeitarse la región y desinfectar la piel con tintura de iodo. La inyección se hace lentamente, de modo que dure unos cinco minutos. La anestesia se verifica sin' producir ningún período de previa excitación, a los cinco minutos en el caballo; a los diez en el asno, y entre diez y quince minutos en el perro. El signo de la anestesia completa consiste en la desaparición' de los refle- jos mentolabial y conjuntivocórneo. Durante la anestesia la pupila queda contraída, y si se ausculta la cavidad abdominal se nota que han cesado los borborigmos. La mejor dosis de cloral por kilogramo de animal es: en el ca- ballo 25 centigramos (si el animal es viejo o está flaco bastan 20 centígra- mos); en el asno se emplea 35 centígramos, y 30 nada más si es una hembr-a preñada. En el perro se emplean de 35 a 40 centigramos. Por término medio dura laanestesia unas dos horas en el caballo. y asno, y de una a dos horas en el perro. Para ver si se aumentaba la acción anestésica, el autor hizo una inyección -subcutánea de morfina, sin conseguir mayor resultado. La anestesia por la inyección de cloral hidratado, hecha una sola vez, no produce en el animal ninguna lesión interna macroscópica; pero la repetición de tales inyecciones a cortos intervalos es peligrosa, porque el cloral ejerce una acción irritante y tóxica, produciendo el cloralismo crónico. Por eso nunca debe repetirse la inyección. A juicio del autor, la inyección intraperitoneal de cloral hidratado es un medio muy práctico, que debe emplearse en las operaciones 'luirúrgicas.- J. F. --.: (Arhiva v eterinara.itéss, 104-112, n.O 4. abril 1914.) SECCIÓN PROFESIONAL Ny.estro litigio La enérgica protesta contra la implantación del funesto artículo 12 del Real decreto del señor Alba, iniciada por. los alumnos de las Escuelas de Veterinaria y secundado por la clase, ha tenido una tregua que suponemos ha de -ser la precursora de la victoria definitiva. La gallarda actitud de los escolares negándose a sacar las papeletas de examen y prefir.iendo perder el. curso actual antes de consentir la consuma- -ción de aquel atropello; y la protesta unánirné de la clase, que por medio REVIS~A. VETERINARIA DE ESPAÑA 377 , ' de instancias y telegramas 'exteriorizaba su disgusto y su enojo, pusieron freno a la (excesiya magnanimidad del Ministro de 'Instrucción pública, que, para complacer a Ul)OS cuantos doctores, llegaba, incluso, a pisotear la ley'. Nuestros clamores en demanda de justicia, hallaron eco en el ilustre Ba- . rón de Velasco, quien, en la sesión celebrada el día 19 de mayo último, elevó nuestro pleito al Congreso, donde hizo del mismo una acertadisima de- fensa. El señor Bergamín no pudo desvirtuar en lo más mínimo la lógica argu- mentación del Barón de Velasco, Para justificar su criterio, tuvo que hace" verdaderos equilibrios, llegando a sostener el absurdo jurídico de que se halla vigente el artículo 12 del ,Real decreto del señor Alba en cuanto permi- tía el acceso a nuestras Escuelas, a los médicos. farmacéuticos y doctores en ciencias" cuando todos sabemos que tal artículo está derogado por el Real decreto de 17 de octubre de 19¡'3, publicado por el señor Ruíz Ji- tnénez. Para que nuestros lectores juzguen por 'sí mismos, a continuación repro- ducimos íntegramente la parte de los discursos que nos interesa, tomados del Diario de .sesiones. . EL SEÑOR BARÓN DE VELASCO: El segundo ruego que dirijo al señor Ministro de .Instrucción pública, tiende a saber cuál es el criterio del Go- bierno respecto de otro rumor que circula. ¿Va a ser restablecido el artícu- lo 12 del Real decreto de 27 de septiembre de 1912, que puede decirse reguló 'los estudios en lo carrera, de Veterinaria? Las cátedras de Física, Química e Historia Natural en la Escuela. de Ve- "terinaria de Madrid desde el año 1857 están desempeñadas por veterinarios., y desde el a-ño 1871, en que esas mismas enseñanzas se dan en las Escuelas de Zaragoza, León, Córdoba y Santiago, las cátedras de Física, Química e Historia Natural, que existen en aquellas Escuelas, también están desempe- ñadas por veterinarios, y ahora está I~ opinión de esta clase, digna de todo respeto, alarmada en vista de que pueden ser. desempeñadas por personas cornpetentísirnas sí, pen)' .que no tienen el tí~ulo de profesor veterinario. ,•••••••••••••••••••••• o., 0.' , •••••••••••••••••• . o.·· •••••••••••••••••• EL SEÑORMINISTRO,DE INSTRUCCló'NPÚBLlCA y BELLAS ARTES: Segundo punto. Los veterinarios, en efecto, sienten un poco de alarma, porque se trata, no de' introducir algunas .reíormas en lo legislado, sino sen- cillarnente de aplicar la legislación. Exist.en dos preceptos legales cuyo curn- plimiento es obligatorio ': el artículo 214 de la ley de Instrucción pública .de 1857 y el artículo 12 del Real decreto de 1912,'que regula las enseñanzas de Veterinaria. Uno y otro permiten que, no para 'nombramiento directo, libre, ni en' concurso, sino mediante oposición puedan concurrir a ésta y ser nombrados, si la ganan, catedráticos de determinadas asignaturas, los doc- tores o licenciados en Ciencias y los doctores y licenciados en Medicina. Eso esta legislado y dispuesto, no hay absolutamente, ninguna novedad que hacer en esto: lo único que hay es que con motivo de haberse anunciado un concurso, al cual concurrieron algunos auxiliares que carecían del título de Veterinario y tenían sólo el de licenciado en Ciencias, éstos fueros recha- zados y eliminados y acudieron en queja, y tramitado el expediente opor- tuno, el Consejo de Instrucciónpública opinó que era completamente nulo el concurso, porque estos licenciados en Ciencias tenían derecho a concurrir a virtud de esos preceptbs legales y propuso la anulación de aquel concurso. para que volviera a anunciarse, admitiendo a aquellos que habían sido ex- 378 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cluidos indebidamente. Yo he resuelto en armonía. con la propuesta del Con- sejo. Esta es la situación legal de las cosas. A los señores profesores Veteri- narios no se les irroga perjuicio de ninguna clase con que se cumplan los pre- ceptos legislativos. ¿Por qué? Porque no se trata sino de que vengan a la oposición' esos otros doctores o licenciados; de. modo que lo que se hace es ampliar el número de los que pueden concurrir a demostrar sus conocimien- tos, y si, en efecto, los profesores Veterinarios tienen por razón de sus es- tudios especiales mayor competencia en tales materias, lo demostrarán en los ejercicios de oposición, y, por lo tanto, no tendrán absolutaniente ninguna clase de perjuicios en ello. Si las Escuelas de Veterinaria pudieran ser decla- radas Escuelas de estudios superiores, entonces se exigiría, además del título de licenciado o de doctor, el especial de profesor Veterinario; y sólo podrían admitirse a la oposición, o al concurso en su caso, los profesores Veterinarios. Pero las Escuelas de Veterinaria tampoco están declaradas de estudios su- periores : .al contrario, están declaradas expresamente por la ley Escuelas. de -estudios especiales y terminantemente excluídas de las que se !laman superiores, taxativamente determinadas en el artículo 47 de la ley de Ins- ·trucción pública. De modo que ni por un lado ni por otro puede entenderse que sea justa la pretensión de los señores Veterinarios; así es que si hubiera de resolver exclusivamente con arreglo a los términos de los preceptos que rigen en la materia, no podría ser atendida su pretensión. Aparte esto, hay nada más que una circunstancia que puede influir en mi ánimo,y que ya he anunciado que estudiaré, para ver si es posible resol- ver la reclamación, si no en justicia, con caracteres de equidad, Es la de que hoy se exige para ingresar en las Escuelas de Veterinaria el título de Bachiller en Artes, yeso puede significar tanto como darles el concepto de superiores. Eso es materia que está ahora sometida a estudio; cuando se resuelva se verá si, en etecto, tienen el concepto legal de Escuelas superiores, v entonces vendría perfectamente bien la solución de no admitir a oposición más que a los que tuvieran el título de profesor Veterinario; pero ya digo que esa cuestión está estudiándose, y antes de resolverla los preceptos le- gales vigentes permiten que a todos los concursos y oposiciones vengan li- cenciados y doctores en Ciencias y Medicina. Eso es todo lo que en este punto. puedo contestar .a mi querido compañero. EL SEÑOR BARÓN DE VELASCO : Respecto al segundo ruego, relativo a los Veterinarios, desde luego que el claro tal nto de Su Señoría, no solamente da respuesta, sino que se abro- quela, anticipándose, digámoslo así, a defenderse, con una serie de preceptos legales que hacen difícil la solución apetecida. Por la consideración y res- peto debido siempre a Su Señoría no he querido interrumpir su elocuente discurso para llevar la discusión al punto concreto de la cuestión. Me va a permitir'. Su Señoría una sola pregunta: las enseñanzas de .las Escuelas de Veterinaria, ¿no son superiores? (EL SEÑOR MINISTRO DE INSTRUCCIÓNPú- .BLlCA: Hoy no.) ¿ No dice el artículo 219 de la ley: son catedráticos de' Facultad para los efectos de esta ley: Lo, los de Universidades; 2.0, los de enseñanzas superiores que no puedan comenzarse sin haber obtenido el título de bachiller en Artes, o la preparación equivalente de que habla al arto 277' (EL SEÑORMINIS"I;RODE INSTRUCCIÓNP.ÚBLICA: Eso no tiene nada que ver con el art. 47.) Perdón eme Su Señoría. Yo también quería haber hecho a Su Señoría una interrupción para llegar al punto concreto de la dificultad, que a mi juicio es éste. El Real decreto de 27 de septiembre de 1912, del señor Alba, que regula la enseñanza de la Veterinaria, preceptúa en el ar- tículo 19 que para el ingreso en las Escuelas de. Veterinaria será indispen- sable el título de Bachiller, o testimonio legalizado del mismo, o certificación de haber aprobado los ejercicios del grado. Concuerde el artículo 19 con el' 219 antes citado, y se deduce lógicamente que los catedráticos de las Es- cuelas de Veterinaria, por este húmero 2.0 del artículo 219, tienen condicio- nes de catedráticos de enseñanza superior, y al tener estas condiciones viene como consecuencia a tener aplicación el artículo 220, en el cual se' exige tener REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 379 el título correspondiente, o sea el de Veterinario,' paca dar la enseñanza en las Escuelas respectivas. Legalmentese ha elevado la enseñanza de la Vete- rinaria a la condición de enseñanza superior; sólo se debate una cuestión de nombre, y basta sólo definirlo así, rotularlo así, porque todas las condi- ciones que se exigen para que una enseñanza sea superior las reúne la ense- ñanza de la Veterinaria, es de aplicación inexcusable el artículo 220, y de este modo vendrán a tener de derecho lo que de hecho han venido poseyendo, porque ya en mi ruego manifesté al señor Ministro que en la Escuela de Ma- drid, ,c~lando laienseñanza era solarnente profesional y era de aplicación, entonces, no ahora, el artículo 214 a quese refería Su Señoría, desde fecha remota, según los apuntes que tengo desde 1857, se estaba dando la ense- ñanza de la Física, .la Química y la Botánica, y jamás en esta Escuela, ni en las de Zaragoza, León, Córdoba y Santiago en que esas asignaturas se vienen cursando desde 1871, fueron profesores distintos de los salidos de esas Es- cuelas los que dieron esas enseñanzas, y, sin embargo, regía entonces la le- gislación que Su Señoria ha citado, y 'era de aplicación el artículo, 214, en que Su, Señoría se apoya ahora para aplicarlo a las Escuelas de Veterinaria, sin tener en cuenta que no dan, ya una enseñanza profesional, sino superior. Por consiguiente, ruego a Su Señoría que estudie este asunto. No es más que cuestión de rótulos, como antes, dije. No se dé a esta enseñanza el título de facultativa, porque no es cuestión de birrete ni de colores; lo que de- mandan es que se llame enseñanza superior, que es a lo que tiene indis- cutible derecho por el artículo 219,'y acuerde Su Señorta lasolución que pido, Q sea que a las cátedras de Física, Química y Botánica se reserven para que sólo a ellas puedan hacer oposición los que tengan, según el artículo 220, el título correspondiente de Veterinario. , Desde luego que los Tribunales habrían de hacer justicia, como Su Se- ñoríadice, a los méritos de todos los opositores; pero debe tener Su Señorta en cuenta cuál sería la formación de esos Tribunales, sabiendo que no hay Veterinarios en el Consejo de Instrucción pública, y en estos Tribunales no tendrían probablemente los profesores Veterinarios la debida ponderación. A esto debo añadir otra razón que ahora se me ocurre. Las enseñanzas de la Física, de la Química y de la Botánica en las Escuelas de Veterinaria son especializadas, de suerte que en realidad no, son de la competencia de los licenciados en Ciencias; que no pueden tener los conocimientos especiales que a la profesión veterinaria da la conexión de esta asignatura con los demás estudios de la carrera, y por, eso entiendo que deben ser desempeñadas esas cátedras exclusivamente por' Veterinarios. EL SEÑOR MINISTRO DE INSTRUCCIÓNPÚBLICA y BELLAS ARTES: (BER- GAM íN) : Pido la palabra. ' EL Sr;ÑOR VICEPRESIDENTE (APARICIO) : La tiene Su Señoría. EL SEÑOR MINISTRO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA y BELLAS ARTES'(BER- GA~1N) : Que en la actualidad las Escuelas de Veterinaria no son Escuelas Í superiores, no lo digo yo.: lo dice el artículo 1.0 del Real decreto de 9 de octubre de, 1866, que es ley del Reino por virtud de la ley de 7 de mayo de 1867, y cuyo texto es el siguiente: (EL SEÑOR BARÓN DE VELASCO: En- tonces no eran más que profesionales.), ' « Artículo 1.0 LaS Escuelas del Notariado, de Diplomática, de Ingenie- ros industriales y Profesores mercantiles, el Real Conservatorio de 'Música y Declamación, las de Bellas Artes, Náutica y Veterinaria dejan la denomi- nación de Escuelas superiores y profesionales, para tomar la de Escuelas especiales que tenían antes de la ley de 9 de septiembre de 1857. ». ' Este es el precepto legal vigente. NO SO!1, por lo tanto, superiores las Escuelas de, Veterinaria. Segundo precepto lega! referente a si pueden o no tomat parte en las oposiciones a determinadas cátedras los licenciados en Ciencias: Real decreto de 27 de septiembre de 1912, reformando las Escuelas de Vete-rinaria. "Artículo 12. Se proveerán por uposición entre veterinarios las restan- tes cátedras comprensivas de las demás asignaturas relacionadas, excepto las de Física aplicada, con Microscopia y Química aplicada y Toxicología; 380 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA la de Histología normal y Patología general, etc., a las cuales podrán optar además de los Veterinarios y también mediante oposición, los Licenciados o Doctores en Medicina, Farmacia o Ciencias ñsicoquírnicas, a la primera 1 Por su parte el señor Gordón en la Revista de Higiene y Sanidad Vete- rinaria, del mes de abril, pone estos acertados comentarios: « ¿Qué quiere decir esto? Fíjense nuestros lectores en dos cosas. 'Se habla en ese párrafo de la reorganización de la Inspección municipal de Sanidad y de la creación de un titulo con especialidad sanitaria de médico higienista. ¿Qué quiere decir esto? - volvemos a preguntar. - Porque hoy existen dos fun- ciones en la Inspección municipal de Sanidad, una médica y otra veterinaria; y para reorganizar. esos dos servicios de inspección municipal .sanitaria se pretende crear un sólo título especialista y ese es de médico. ¿Tendrán funda- mento nuestras suspicacias o solamente estarán basadas en un defecto de redacción de ese escrito, sin ninguna mala voluntad oculta? » « Es mucha coincidencia que cuando arrecian las campañas de nuestra profesión para que se reorganicen y doten decorosamente por el Estado las Inspecciones bromatológicas, responda indirectamente el Estado con un do- cumento de la más alta importancia, y nada menos que por boca del mismo Rey, que se piensa crear un título de médico higienista 'para atender a las necesidades de la reorganización de la inspección municipal de Sanidad. Esto no tiene más que dos interpretaciones, ambas depresivas para la clase veterinaria: o se intenta únicamente la reorganización de la Sanidad muni- cipal humana, en cuyo caso está muy bien que sólo se piense en crear el tí- tulo de médico higienista, pero está muy mal que se deje sin reorganizar la Sanidad municipal veterinaria, tan importante como la primera y más nece- sitada de reforma, o s,e intenta reorganizar toda la Sanidad municipal, y en ese caso el no crear el título de veterinario higienista al lado del título de médico higienista es que se piensa arrebatar a nuestra profesión para entre- gárselas a los médicos, funciones que le son privativas y que habrá de defender por todos los medios a su alcance, si no queremos quedarnos reducidos, en cuanto a veterinarios titulares, a disfrutar prebendas de 25 a 250 pesetas anuales, pues esas plazas, naturalmente, los futuros médicos higienistas se negarían a ocuparlas y nos las dejarían « galantemente» pala ,que las « dis- frutáramos de' por vida ». Ya tenemos el peligro encima y bien definido; por una parte el desvío de la juventud .escotar hacia nuestra carrera; de otra parte la abundancia de nuestros amigos hará que las funciones de los veterinarios pasen a vincu- larse en otras profesiones. Al llegar a este punto surge una interrogación: ¿Por qué no hemos de eví- tarlo? ¿No habrá ningún remedio? No encuentro más que lino y que no se le ha escapado a ningún comentarista de la citada Real orden: que mejoren el sueldo de los titulares. El Ministro se ha acordado de todo; ha impuesto obligaciones muy duras, pero no se ha acordado de que no les pagan bien a los veterinarios que inspeccionan las carnes; no se ha acordado de ordenar se doten con sueldos 'decorosos las titulares, para que constituyan una aspira- ción, un modo de ganarse la vida de nuestra juventud; tenemos que insistir hasta conseguir que una plaza rural sea un ideal lucrativo para un veterina- rio ,y 110 una arribada forzosa como actualmente ocurre. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 385 Pero como el problema es algo másintrincado y de transcendencia mayor que.lo que 'yo preveo, bueno será que' todos vayamos pensando' seriámente en buscar soluciones antes que el zarpazo extraño nos arrebate estas plazas que pueden ser benefici~sas. Proyecto de ley sobre Epizootias El sábado, 30 de mayo, leyó el ministro de Fomen-to, señor Ugarte, en el Con.greso, el proyecto de ley sobre Epizootias. Sin espacio para hacer co- mentarios, nos limitamos hoya darlo a conocer a nuestros lectores: Dice así: REAL DECRETO De conformidad con lo acordado por Mi Consejo de Ministros, Vengo en autorizar. al de Fomento para que presente a las Cortes un pro- yecto de ley sobre epízootías. . Dado en Palacio a 1.0 de mayo de 1914.- ALfONSO.- El ministro de Fo- mento, JAVIER UGARTE. A LAS CORTES: La opinión unánime de los hombres públicos y de las cía- ses productoras reconoce que muchos de los ramos de la riqueza nacional ne- . cesitan para su mayor conservación y tornen to de grandes reformas en lo que atañe a la acción que c0.rrespende al Estado. Las enfermedades' contagiosas de los animales domésticos son causa de su ruina, que entorpece y dificulta el desarrollo de la importante industria ganadera, y para reducir esa causa a los más estrechos límites posibles, favo- reciendo indirectamente elaumento y la mejora de la ganadería, incumbe al Ministro de Fomento la acción del Estado, y de este Departamento han de partir las iniciativas y disposiciones para la aplicación de todas aquellas medidas oficiales que se juzguen convenientes para atajar la difusión de este grave mal. Con el indicado fin, este Ministerio, en 14 de mayo de 1901, expidió una Real orden-circular unificando las disposiciones que acerca de la sanidad pe- cuaria existían dispersas, y dictó -las medidas higiénicas, profilácticas y tera- péuticas que habían de adoptarse contra' las epizootias de carácter infecto- contagioso en beneficio de la ganadería nacional, a la vez que se nombraba una Comisión de personas técnicas para redactar un Reglarnmto de policía sanitaria de los animales domésticos, origen y fundamento de posteriores y acertadas' disposiciones .: Por Real decreto de' 25 de octubre de 1907 fué creada por este Ministerio, la Inspección de Higiene pecuaria central, provincial y de puertos y fronte- ras, creación cuyos beneficios demuestran las estadísticas que rrrensualmente publica la Dirección general de Agricultura, Minas y Montes; y para comple- tar la obra comenzada se propone ahora instituir una ley de epizootias, que servirá para oponer un fuerte dique a la marcha invasora de aquellas enfer- medades infecciosas y parasitarias que la ciencia moderna considera produc- 386- , REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA toras de las mortalidades colectivas, haciendo cumplir a todos los ciudadanos españoles sus deberes en los casos de infecciones transmisibles, y faci1itando a las autoridades correspondientes una acción rápida y enérgica contra di- chas infecciones, La ley de Epizootias responde a un deseo común y a una necesidad reco- cida por los organismos pecuarios del país. «La Asociación general de Gana- deros del Reino", el Consejo Superior de Fomento y todos los Consejos pro- vinciales de este ramo, en Instancias reiteradas, patrióticas y justas, han acu-_ dido varias veces al Ministerio en demanda de esta ley, que juzgan salvadora para los altos intereses que representan, y es necesario satisfacer esta doble petición, porque al satisfacerla se labora en beneficio de la riqueza pública. Convencido de la necesidad inaplazable de dar carácter legislativo a los servicios de Higiene y Sanidad pecuarias, establecidos por este Ministerio para que resulten lo más beneficioso posible, el Ministro que subscribe, de acuerdo con el Consejo de Ministros, y autorizado por Su Majestad, tiene el honor de presentar a la deliberación de las Cortes el adjunto proyecto de ley. Madrid 30 de mayo de 1914.- JAVIER UCARTE. PROYECTO LEY DE Artículo 1.° Tiene por objeto esta ley evitar la aparición, propagación y difusión de las enfermedades infectocontagiosas y parasitarias que atacan a los animales domésticos. Las enfernedades infectocontagiosas que dan lugar a medidas sanitarias y que quedan sometidas a los 'preceptos de esta ley y sus disposiciones regla- mentarias, son: la rabia, y el carbunco bacteridiano en todas las especies; el coriza gangrenoso, el carbunco sintomático, la peste bovina, la perineu- monía exudativa contagiosa y la tuberculosis, en la bovina; el muermo y la influenza o fiebre tifoidea, en la eqt,Iina; la fiebre aítosa, en la bovina, ovina, caprina y porcina; la viruela y la agalaxia contagiosa, en la ovina y caprina; la durina, en la equina; el mal rojo, la pulmonía contagiosa, la peste, la tri- quinosis y la cisticercosis, en la porcina; el cólera, la peste y la difteria, en las aves; la sarna, en las especies ovina y caprina, y la dístornatosis hepática y la entrogilosis, en la ovina. Al número de las enfermedades mencionadas podrá añadirse por el Mi- nistro de Fomento, a propuesta de la Junta de Epizootias aquellas otras, co- nacidas o no, que aparezcan con carácter contagioso. Artículo 2.0 Las medidas sanitarias aplicables son: la visita o reconoci- miento, la declaración oficial de la infección, el aislamiento, la cuarentena, la prohibición de importación y exportación, la reseña, la prohibición y regla- mentación de! transporte y circulación de ganados, la prohibición de que se ~elebren ferias, exposiciones y mercados de ganados, el sacrificio: la destruc- ción de los cadáveres, la desinfección, la idemnizacióu, la estadística y la pe- nalidad. Todo dueño de reses atacadas de enfermedad infectocontagiosa o parasi- -taria deberá dar parte a la Autoridad municipal y cumplimentar cuántas medidas se ordenen en esta ley y sus disposiciones complementarias. Igual obligación tendrá el. Veterinario que hubiere asistido a los animales enfermos -y todo funcionario o autoridad 'que tuviera conocimiento del hecho. Todo ciu REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 387 dadano deberá poner en conocimiento de la Autoridad la aparición o existencia