REVlST.A VET.E'RINA.RIA DE ESPAÑA - , Vol. VIII Barcelona: 1.0 Agosto de 1914 N.O 8 TRABAJOS ORIGINALES Un procedimiento de tinción de la triquina POR JOSÉ LÓP,EZ FLQRES Catedrátic~ de la Escuela de Veterinaria de Zaragoza Los- casos, de triquinosis observados este invierno pasado en toda la Península han provocado una activa campaña sanitaria contra esta enfermedad. El Ministro de la Gobernación dió una Real orden por la cual se obliga a todos los Ayuntamientos a do- .tar <¡l sus respectivos mataderos del instrumental de inspección necesario para el reconocimiento de las carnes de cerdo. Con este motivo varios compañeros me han pedido prepara- ciones de carne cori triquina, con el objeto de poderlas enseñar a las Autoridades de los modestos pueblos donde, prestan sus ser- vicios, pues después de con vencerles de la in dispensa ble necesi- dad de adquirir un microscopio, es preciso demostrarles su efi- cacia en el reconocimiento, mostrándoles las triquinas. Las preparaciones de carné con triquina, hechas por compre- sión y aclaradas. por un poco de glicerina, permiten ver con toda .claridad el parásito; lo mismo ocurre cuando el preparado se hace deshidratando el tejido por el alcohol absoluto, aclarándolo después por una esencia, y montándolo al bálsamo del Canadá. , Pero estos dos procedimientos tienen dos graves inconvenien- tes; uno, que su' conservación rio dura mucho 'tiempo ; 19S'tejidos no teñidos se digieren con facilidad por los líquidos conservadores; el otro inconveniente es que los líquidos conservadores aclaran demasiado las tri quinas haciéndolas difícilmen te observables. Pasado algún tiempo, y aun en época reciente a su preparación, no es extraño que la ".triquina se, halle a medio digerir por elbál- ).. ~" ~ sama, y tan clara, que para poderla ver sea preciso diafragmar mucho el aparato iluminador d~l microscopio. ' . 474 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Preparaciones así no pueden enseñarse a personas profanas que' no tengan costumbre de manejar este aparato, porque no ven nada o ventan mal, que no quedan convencidas de la obser- vación. A las personas que no están acostumbradas a manejar el microscopio, es preciso mostrarles preparaciones en donde el contraste sea tan ostensible, que no tengan más remedio que notar los detalles del preparado. , Por eso me propuse ensayar varios procedimentos de tinción de la triquina, para que mis compañeros que prestan sus servi- cios en los modestos mataderos rurales puedan enseñar la tri- quina teñida, en condiciones de ser perfectamente vista por las personas más ajenas a' este género de observaciones. Pocose ha hecho de teñido de la triquina. Algunos han con- seguido teñirla por la hernatoxilinaeosina, obteniendo prepara- ciones de contraste, en las cuales la fibra muscular queda teñida de color de rosa y los núcleos y los parásitos de color violado. Pero para conseguir estos preparados se necesita una gran ha bi- lidad técnica no siempre frecuente. Es preciso otro procedimiento más secillo y cuya ejecución sea tan fácil que hasta las personas menos expertas pueden na- cerIo sin dificultad. Habréis visto preparados, teñidos' por la eosina o el carmín, en los cuales la fibra muscular queda de color rojo o de rosa yla triquina en su quiste sin teñir. Por esto se ha dicho que la tri- quina no sentía apetencia por ninguno de los colores de anilina de uso corriente. En estas preparaciones el contraste es bien ma- nifiesto, pero la conservación del parásito adolece de los mismos inconvenientes que en las preparaciones sin teñir. Lo mismo que en estos últimos se aclara y digiere con facilidad. Para teñir la triquina hay que partir del conocimiento del me- canismo de la tinción. Las substancias colarán tes que se emplean en histología, bacteriología y parasitología, obran de dos maneras al teñir .los tejidos, bacterias' y parásitos; una, química o colo- ración micro química, como por ejemplo, la reducción del ácido' ósmico por las grasas, la impregnación argéntica, etc ... ;.y otra pura- . mente física o' mecánica, que consiste en un fenómeno de imbibi- ción de-las substancias colorantes. Así obran casi todos los colo- res de anilina, habiéndose observado que determinadas partes orgánicas ·s~ tiñen mejor por unos reactivos colorantes qu~ por otros,' habiéndose-fundado en esta distinta apetencia por los di- versos reactivos colorantes.rla infinidad de procedimientos de tin- . . REVISTA VETERINARiA DE ESPAÑA 475 ción doble, triple, etc .... con que hoy cuenta la técnica moderna, sin que esto sea una contradicción ni desnaturalice en-lo más mí- nimo la teoría física del modo de obrar los reactivos colorantes, toda vez que las materias colorantes de acción electiva no se combinan químicamente con las partes que tiñen, pues por muy intensamente. que hayan tomado el color, se las puede decolorar y desteñir por un lavado reiterado y persistente. Conocida esta acción electiva de los preparados por las mate- rias colorantes, para teñir las triquinas no hay más que buscar el reactivo por el cual tengan mayor apetencia. Después de va- , rios ensayos sacamos en consecuencia que hay que prescindir de los reactivos colorantes ácidos, y elegir, cambio, los fuertemente alcalinos por ser los que mejor toma la triquina, especialmente el azul de metileno carbonatado. Estando en posesión de este hecho 'no se ofrecen dificultades para conseguir la doble tinción si se tiene un poco de habilidad y se sigue la siguiente técnica con conocí- miento de qué consiste cada manipulación. TÉCNICA: j.o Se comprime fuertemente un trozo de carne con triquina para que tome forma laminar, o lo que es preferible; se corta en el microtomo, obteniendo gruesos cortes para que su es'-' pesor pueda contener íntegramente el quiste de triquina. 2.° Los cortes así obtenidos se tiñen durante un minuto en' ,. una solución acuosa de eosina. Esta será la coloración de fondo. 3.° Se lavan en agua para arrastrar el exceso de eosina. 4.° Se tiñen durante dos minutos en azul de metileno carbo- natado. 5.° Nuevo lavado en agua. A pesar del la vado los cortes quedan fuertemente teñidos de azul de metileno y hay que decolorarlos para que reaparezca el color rosa de fondo que les dió la eosina. Esta es la maniobra más delicada del procedimiento, puesto que la decoloración se ha de limitar a quitar el azul de metileno de la fibra muscular sin que la triquina se decolore. Esto no es difícil conseguirlo si se tiene en cuenta que es un hecho perfectamente observado que la facilidad de decoloración de los tejidos, bacterias y parásitos está en razón directa de las dificultades para su tinción ; así, pues, si la triquina se tiñe con dificultad, con la misma dificultad debe desteñirse, pues si la tinción es una función osmótica o de paso del color a través de la membrana externa del parásito, con las mismas dificultades pasará el color de fuera adentro en la tinción, que de dentro' afuera durante la decoloración. Esto, que 476 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA se aprovecha en la práctica para las decoloraciones parciales, puede acentuarse más con la acertada elección del decolorante. 6. ° Rápida decoloración de los cortes, primero en agua ace- tificada al 10 por 100 hasta que adquieran un tinte azul pálido, y después en alcohol débilmente acetificado, hasta la reaparición del color rosa de la coloración de fondo. 7.° Inmediatamente se lava el corte para arrastrar el ácido acético que pueda contener, se deshidrata en alcohol absoluto, se aclara en esencia de cayeput y se montan al bálsamo del Ca- nadá. Por este procedimiento, que es de una gran sencillez y suma- mente rápido,' puesto que entre todas las maniobras de tinción no debe invertirse más de seis a siete minutos, se consigue obtener bellas preparaciones en donde el contraste no puede ser mayor .; la fibra muscular queda teñida de color de rosa y la' triquina in: tensa mente en azul dentro de su quiste de un color rosa más pá- lido que el resto de la coloración de fondo. Las adjuntas micro- fotografías dan i/dea- del acentuado contraste entre el parásito y el resto del preparado. En las preparaciones no teñidas el índice de refracción es igualo casi igual en todo el preparado, denunciándose los deta- lles del mismo por la refracción de los bordes de los objetos. En cambio, en los preparados.teñidos cambia el índice de refracción notablemente, viéndose los objetos coloreados mucho mejor, sobre todo la triquina, que aparece en el preparado como un espiral mu- cho más obscuro. No cabe duda, pues, que este procedimiento reúne grandes ventajas cuando se trate de obtener preparaciones vistosas que hayan de conservarse. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 417 Los Mataderos en los barrios rurales y los Veterinarios municipales MOCIÓN APROBADA POR EL AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA PRESENTADA PÓR EL TENIENTE ALCALDE Y CATEDRÁTICO DE LA ESCUELA DE VETERI NAR!A DON PEDRO MOYANO y MOYANO Excelentísimo Señor : Recientemente acaba de ser publicada una Real orden, con fecha 21 de marzo último, en la cual se disponen los medios más 'convenientes contra las epidemias de triquinosis, que con tanta frecuencia se repiten en España. De gnll1 necesidad era que se decretase tan soberana disposición, por lo abandonados que se hallaban muchos de los servicios de Higiene pública y por dejarse incumplidas la mayor parte de las disposiciones sanitarias, que son la causa de que haya que lamentar sucesos como los ocurridos en Se- villa (1875), Villar del Arzobispo (1876), Valladolid (1879), Córdoba (1881), Cartagena y Albaida (1889), Elgoibar (1896), Murcia (1901), Zaragoza (1902), y, últimamente, en Algar, de Murcia; Fuenteovejuna, de Córdoba, y en otros puntos más, donde han sido a centenares los enfermos de triquinosis en la especie humana' y muchas las defunciones ocurridas. . Tales hechos no se deben repetir; para evitarlo recomienda la Real orden citada que se haga cumplir con todo rigor lo dispuesto en el Reglamento de Policía sanitaria de los animales domésticos, en lo referente a la triquinosis, en sus artículos J 80, 181 Y 182. Exige también. que todos los .Munícipios habiliten local para MATADERO, en el que será obligatorio el sacrificio de todas las reses que se destinen al consumo público, provisto de un gabinete micrográfico, con elementos su- ficientes para diagnosticar la TRIQUINOSIS. . Estos preceptos de Matadero y gabinete micrográfico se hallan ya bien cumplidos por lo que se refiere a esta capital, como es de notoria fama entre los Mataderos de España, y por lo cual nada hubiéramos de decir ;. pero no sucede así en los barrios agregados al Municipio de Zaragoza, que representan un gran contingente de vecindad, y, sin embargo, los más carecen de Ma- tadero donde deban sacrificarse todas las reses del consumo público y en nin- guno existen, sino en Víllarnayor que cuenta con microscopio, los medios necesarios de investigación de la triquinosis. De aquí la necesidad de que este Ayuntamiento se vea obligado a tener que adoptar, en beneficio de la salubridad pública de los referidos barrios, las medidas necesarias que se prescriben en la Real orden <\. que nos referimos. Obliga el hacerlo, además, el hecho de que en el ganado de cerda que se sacrifica en el Matadéro público de esta capital, oriundo de varias comarcas españolas y también 'de este término municipal, se presentan anualmente bastantes casos de triquinosis que son retirados del consumo público, lo cual pon~ de manifiesto la necesidad de la investigación microscópica. No hay que olvidar tampoco que en 1902 ocurrieron casos de triquinosis en la especie humana en esta capital, descubriendo nosotros la infestación de los embutidos 478 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA origen de la enfermedad, confeccionados en Zaragoza, y preciso es que no vuelva a suceder. El atender a la higiene pública es la principal necesidad en la vida mo- derna. Los barrios a que nos referimos integran este Municipio ya ellos hay que llevar los medios de higiene de que carecen. En el presupuesto del presente año, capítulo 36, artículo 8.0 y relación número 71, se consignan 4,000 pesetas para construir cuatro mataderos en los barrios rurales en la forma y punto que el Ayuntamiento acuerde. La citada cantidad nos parece exigua si se han de construir con las debi- das condiciones 'higiénicas. Para determinar la forma de hacerlos es preciso que el señor Arquitecto municipal determine el plano y el presupuesto de las obras necesarias, des- pués de lb cual -pudieran .subastarse las referidas obras, previa aprobación por el excelentísimo Ayuntamiento y la Junta municipal, acordando la con- signación necesaria en el presupuesto del año próximo. El sitio donde deben construirse los citados MATADEROS creemos que convienen en aquellos barrios de mayor poblado y vecindario, y éstos son, sin duda alguna, los barrios de las Casetas, Monzalbarba, San Juan de Mo- zarrifar y San ta Isabel. En los demás barrios deberán hacerse en los años sucesivos, si es que en el próximo no fuese posible la consignación para todos. La Real orden a que nos referimos dice en su apartado 'tercero: Que los, Ayuntamientos de escaso vecindario se agruparán para sufragar este ser- vicio. Los barrios rurales, al figurar como agregados a Zaragoza, forman parte del Municipio, y éste es el obligado a sufragar y resolver, el problema que encierran en-sus aspectos hígíéntcosocíat y administrativo. • El servicio de inspección veterinaria debe ser desempeñado, como reco- miendan las disposiciones vigentes, por Veterinarios municipales o titulares, previo contrato con el Ayuntamiento, y en todos aquellos casos que no haya Veterinario en el barrio, se procurará desempeñe el cargo el de otro inmediato, agrupándolos para los efectos de sufragar' este servicio de Higiene. Prohibiéndose el sacrificio 'de reses de Matadero en las casas particulares, conviene organizar el servicio de inspección veterinaria de forma que nada escape a dicha inspección. En los barrios muy próximos a la capital se les debe exigir el' sacrificio d~ las reses en el Matadero de ésta, procurando resulten todo lo mejor posible, armonizados los intereses sanitarios y los de la administración pública. Para ello creemos es conveniente para el buen servicio de la salubridad , pública alimenticia de la capital, a cargo especialmente de Veterinarios mu- nicipales, que se atienda debidamente por los Inspectores veterinarios en los barrios a la garantía de la referida salubridad, dada la convivencia que existe entre el vecindario de la capital y el de los' barrios. Por este motivo entendemos deben figurar como Inspectores agregados al Municipio, sin que por esto se les dé otros derechos que los que sus cargos les confieren. Es, así' como podrían armonizarse bien bajo la misma dirección técnica del Jefe de dicho cuerpo .y exigirse el mejor cumplimiento del deber de todos para la mejor garantía de la salubridad pública. Este es el principal deber a cumplir. REVI STA VETERINARIA DE ESPAÑA 479 En los barrios agregados, además de la necesidad urgente de mejorar el servicio de mataderos, también deben ser objeto de la inspección veterinaria los mercados públicos en los que los tienen, y lo mismo. las carnicerías, los puestos de venta de toda clase de alimentos, las vaquerías, la leche y cuanto se dispone en el Real decreto de 22 de diciembre de 1908. ° La [ustíficación de tales servicios debe ser llevada en un libro registro es- pecial, 'en el que diariamente se llenarán sus casillas conforme al modelo n.v t. '1 MODELO N.o 1 , , Fechas oro 'C ..!.> .. u o 'C ro "'ro o",'" 'ü ro", 'C ~~ o ..... s::"O~ o ... >", '" E o .~ " +:.:: 0:"0' .o ~ o ~ '" E O " w . l· Al fin de cada mes deberán enviar los referidos Inspectores un oficio al señor Alcalde de esta capital con la relación de las reses que se sacrifican, peso de las mismas y cuantas hayan inutilizado, así como todos los servicios prestados, ajustándose al modelo n.e 2. . Los datos de estadística pecuaria, de tanta utilidad para conocimiento de la riqueza pública, también deben ser aportados por los veterinarios rnu- nicipales, y al efecto lo pueden hacer todos los meses, sirviéndose del mo- delo n.O :3, y los animales que se mueran, conforme al modelo n.O 4, todos y ellos hacerlos figurar en el Boletín de la Estadística Municipal de Zaragoza. MODELO N.O 2 INSPECCI ÓN° SANITARIA El Inspector que suscribe pone en conocimiento de V. E. que durante el mes de la fecha ha practicado el reconocimiento en vivo y en muerto de las reses que a continuación se expresan: Peso en vivo Peso neto De carneros . »: ovejas . » corderos : .. vacas l) . terneras l) 0 ••• )) cerdos . )) cabras ; . Barrlo de ... El Veterinario municipal Excmo. Sr. Alcalde de Zaragoza. 480 REVISTA VETERINARIA DE ESP.AÑA MODELO N.o 3 ESTADÍSTICA PECUARIA Ganados que existen en el barrio de '" durante el mes de la fecha. Caballares . Mulares , : . Asnales . Vacunos . Lanares : . Cabríos . Porcinos " . Barrio de ... El Veterinario municipal MODELO N.o 4 ESTADÍSTICA DE SANIDAD PECUARIA Duran te el mes de ... han muerte en el barrio de ... los animales que a con- tinuación se expresan: . Ganados Núm. de cabezas Enfermedad Observaciones Caballares . Mulares .. · . Asnales . Vacunos . Lanares . Cabrios Porcinos. ' Barrio de ... . . I El Veterinario municipal Es conveniente, además, que en todos los barrios se señalen sitios donde sean enterrados los animales muertos, conforme a lo dispuesto en la Real orden de 6 de octubre de 1908, que en ninguno existe. . Con todo cuanto se deja expuesto es indudable que mejorarán las con- diciones de salubridad en los barrios de referencia. Al mejor cumplimiento de la misión sanitaria confiada a los veterinarios municipales en los citados barrios, es .preciso les sean Iacilitados los medios de investigación microscópica de las carnes de cerdo, a tenor de lo dispuesto . por la Real orden de 21 de marzo, y que en la mayor parte de los pueblos de España ya se ha hecho. He aquí un presupuesto aproximado del material del laboratorio más indispensable para cada uno de los barrios agregados: , Pesetas Microscopio especial para triquina ..... : . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100' Placas compresoras, dos pares, a 7'pesetas par................ 14' D~s aguj.as enmangadas. " . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l' TIjeras finas ", . . . . . . . . . . . . . 3'50 Placa de caucho. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 0'50 Portaobjetos (0'76 X 0'26), 100 : 4'50 Cubreobjetos de 20 mm., 100. 6'00 Lactodehsimetro terrnocorrector de Queven (1). . . . . . . . . . . . . . . . . 5'00 -143'50 1) Este aparato es utilisimo para determinar la densidad de la leche. REVISTA VETERINARIA· DE ESPAÑA' 48'1 Las mayores exigencias en el cargo de Veterinario municipal, impuestas por las disposiciones vigentes y las que se demandan por la sociedad, deben 11var consigo una mayor retribución. e . Actualmente al referido é11.1:g0e le asigna la' cantidad exigua'de 90 pe- s setas anuales. Quien se detenga a pensar la transcendencia que tal misión tiene y las res- ponsabilidades que lleva consigo, no dejará de comprender que dicha canti- dad no puede ser más mezquina; es nconcebible. La Comisión de Gobernación, que ha querido saber el número de reses que se sacrifican· en cada barrio, el de carnicerías que existe y vaquerías, vecindad, riqueza pecuaria, etc., etc., puede presentar el siguiente estado, con los datos que la han suministrado los actuales Veterinarios municipales, y con ello es bastante a demostrar la insignificancia de la retribución que reciben. .. Barrios agregados Veterinarios múnicípaíes Reses9ue se sacrifican i'i:,~ I V~querias ~ ~ y cabrerías Vecin- dad Cabezas de gana- Al año Al día U u dos -- - --- Las Casetas .. Guillermo Rubio. 1,796 4'92 3 4 200. 430 Casa blanca .. '- . 2'98 Miralbueno .. , Enrique Bosque .. 1,090 5 5~ 460 1,420 Santa Isabel.t . Movera .... .IMatlas .Granel. ... 2,300 6'30 5 18 300 '780 San Juan " . Bruno Cardós .... 2,400 6'57 .3 26 vacas 360 juslibol " ... Joaquín Lajusticia 1,130 3'09 2 8 200 1,080 Alfocea ..... Mariano jimeno .. 300 0'82 1 4 vacas 68 1,586 Monzalbarba. Mariano Jimeno .. 3,OÓO 8'21 2120 )) 351 1,015 \50 cabras Garrapinillos. Mariano jimeno .. 1,800 4'76 1 25 vacas 231 1,410 Peñaflor .... Do!ninguito Lope. 1,700 4'00 2 1,000 Villa mayor , , Benito 'Garbea ... 1,800 4'90 5 540 3,490 Montañana. . Manuel Jiménez .. 1,000 2'77 4 1,200 Por cuanto se deja expuesto, creemos fundadamente que debiendo exrgir con mayor rigor y celo el cumplimiento del cargo de veterinario municipal en cada barrio .agregado, debe ser también más retribuído. No olvidamos, al proponerlo así, la situación del presupuesto municipal, y de aquí el que aun no expongamos toda la cantidad merecida. Si no temiéramos ser extensos lo razonaríamos más, pero no es preciso. De aquí el resumirlo todo en las siguientes conclusiones: 1:'" Que deben construirse Mataderos públicos en los barrios rurales, agregados al Municipio de Zaragoza,' en consonancia de cuanto se dispone en la Real orden de 21 de marzo último. . 2.'" Que a los efectos de la conclusión anterior deberán ser agrupados algunos de los barrios que se hallan más inmediatos para el mejor cumplí- miento del servicio sanitario, en la forma siguiente: juslibol y Alfocea. Santa Isabel y Movera. Casablanca y ·Miralbueno. Los barrios de Las Casetas, Garrapinillos, San Juan, Monzalbarba y Mon- 48.2 REVISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA tañan a deben figurar independientemente. Los barrios de Peñaflor y Villa- mayor ya tienen Matadero (1) . .3. a Que figurando en el presupuesto actual una partida de 4,000 pesetas para construir cuatro Mataderos en los barrios que el Ayuntamiento designe, convendrá tomar como urgente medida que se hagan en los de mayor poblado y que más número de reses se sacrifiquen previo el plano y presu- puesto correspondiente, y creemos deben serlo en Las Casetas, Monzalbarba, San Juan y Montañana. En los demás barrios deben hacerse también lo antes posible, emplazán- dolos en Santa Isabel, Juslibol, Casablanca y Oarrapinillos. 4.'" Que una vez construídos los Mataderos en los barrios agregados, deberán señalar los límites de la zona que cada uno abarque, al objeto de que los industriales y particulares sepan dónde hacer el sacrificio de las reses de Matadero del modo que lo está para el de esta capital, por ser el único modo de que ninguna res escape a la inspección que debe sufrir y al pago del tributo que lé corresponda. 5.'" En todos los Mataderos de los barrios rurales de Zaragoza se habili- tará un gabinete micrográfico, con los elementos suficientes para diagnosticar la triquinosis. 6.'" Que los Veterinarios municipales de dichos barrios' sean provistos sus cargos con arreglo a las disposiciones vigentes, o sea por concurso entre Veterinarios titulares y que figuren cama agregados al cuerpo de Veterinarios municipales de Zaragoza, sin que por esto se les dé más derechos que los propios del cargo. 7. a Que por la mayor exigencia que los Veterinarios municipales de los barrios agregados deben tener la consignación siguiente: Pesetas Al de Juslibol y Alíocea. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 250 » Casablanca y Miralbueno ,......... 250 » Santa Isabel y Movera.. . . . . . . . . . . . . . . . 250 » Las Casetas ............. 250 » Oarrapinillos :................. 250 » San Juan de Mozarrifar. ' ... : . . . . . . . . . . 250 » Peñaflor.............................. 250 » Villamayor............................ 250' II Montañana............................ 250 II Monzaíbarba.......................... 250 8.'" Que' se señale sitio en todos los barrios para el enterramiento de los animales muertos, según se dispone en la Real orden de 6 de octubre de 1908. Zaragoza 31 de julio de 1914. (1) La Cartuja será Incluida entre los barrios, según convenga. REVIST;O\ VETERINARIA DE ESPAÑA 483 TRABAJOS TRADUCIDOS Tentativas de vacunación de los bóvidos con bacilos tuberculosos de origen aviar POR O. MARcaN E Después de descubierto el bacilo de la tuberculosis, Rivolta y -Maffucci señalaron notables diferencias entre el bacilo de la tuberculosis de los mamí- feros y el de la de las' aves; por largo tiempo se admitió que la tuberculosis -aviar era inofensiva para los mamíferos, excepto el conejo, en el que podía engendrar una forma septicémica o bacilérníca conocida bajo el nombre de tipo' Jersin. Pero observaciones sucesivas demostraron que el bacilo aviar es capaz de .producir formas de tuberculosis progresiva en algunos mamíferos, corno el caballo, el cerdo, los topos blanco y gris, la rata, el mono, el ternero y hasta el hombre (cavernas pulmonares de tísicos, bazo de un hombre muerto de tuberculosis miliar, en los ganglios mesentéricos de una-mujer). Pero éstos son hechos del todo excepcionales y confirman la regla de que el bacilo aviar tiene caracteres propios derivados de la adaptación a vivir en el organismo .de animales de temperatura media elevada, y que, aun re- -conociendo que' puede ser causa de un proceso tuberculoso en mamíferos, incluso el hombre, esta posibilidad está limitada a un tan reducido número de casos conocidos, que puede despreciarse, especialmente si se la compara ,cqn la mucha mayor frecuencia que ocasiona la tuberculosis humana el ba- cilo bovino. . Conocidas, pues, meior las relaciones entre la tuberculosis aviar y la de los mamíferos, era natural que surgiese la idea de experimentar si podría emplearse como vacuna para los mamíferos el bacilo de la tuberculosis de las aves. Desde este punto de vista emprendieron investigaciones algunos experi- mentadores, especialmente franceses, con el objeto principal de descubrir un método conveniente para 13 profilaxia humana Héricourt y Richet hicieron las primeras pruebas en dos monos, a los que inocularon, primero, bacilos aviarios, y, después, bacilos 'humanos, sin con, 484 REVISTA VETERINARIA DE E:;;PAÑA seguir en los monos otra ventaja que prolongar algo la duración de la enfer- medad experimenta!. Después hicieron pruebas más numerosas en perros en tres series de ex- perimentos. Los perros a quienes se inoculó por varias vías, especialmente por la circulatoria y en la cavidad serosa una o más veces cultivos de bacilo, aviar, toleraron después de más de dos meses la inyección endovenosa de notables dosis de cultivo de bacilo humano, al paso que todos los perros. testigos murieron de tuberculosis en menos de dos meses. Los perros vacunados con bacilo aviar sobrevivieron en perfecto estado de salud y sin disminuir de peso. En un perro del primer experimento, muerto después de la prueba de control, se hallaron dos articulaciones con alteracio- nes inflamatorias, y en el pulmón lesiones tuberculosas en estado regresivo. De las pruebas hechas poco después por Grancher y Martin en conejos, no pueden 'sacarse, consecuencias dignas de notarse. . Menos inciertos son los resultados de los experimentos de Peterson en conejos. Este empleó bacilos tuberculosos aviarios, muertos por el calor a 1000 C. durante una hora, y los inyectó en la sangre de conejos. Sobre los. animales tratados hacia la pru~ba de control con virus de origen humano. Por tal motivo los experimentos de Peterson pierden mucho de su valor, pues hoyes evidente que el conejo ofrece una notable resistencia al bacilo tuberculoso, de tipo humano, por lo cual aquéllas pruebas de control no fueron decisivas. De todos modos los resultados obtenidos por Peterson pueden resumirse así: los conejos tratados e inoculados después con virus tuberculoso humano presentaron tres o cuatro meses después, al hacer la comprobación,.o raros nódulos pedunculados, sí el virus de control fué inyectado subcutáneamente, o una iritis que desaparecía a las pocas semanas, si se introdujeron los bacilos , humanos en la cámara anterior. del ojo. Otras pruebas de vacunación con bacilos aviarios hizo Mac Fadyean , de 1898 a 1901 en dos bóvidos, un' macho de 1 año y una vaca de 3. Después de una inyección endovenosa de cultivo de bacilos tuberculosos procedentes del hígado de faisán y de pollo inyectó a intervalos bacilos tuberculosos procedentes de mamíferos (caballo, perro, carnero, buey y hombre). Dichos bóvidos murieron de tuberculosis meníngea después de cierto tiempo, exis- tiendo en los demás órganos numerosos focos de tuberculosis. Ledau-Lebard, Courrnont y Dar y Tradeau experimentaron también so- bre animales pequeños la eficacia innurnizante de los bacilos' aviarios por los mamíferos; pero de los resultados vacilantes y dudosos de sus experimentos. no se dedujo ningún método de vacunación para la práctica. Romer pudo demostrar que la inyección de bacilos tuberculosos aviarios a los bóvidos produce, en efecto, cierto grado .de inmunidad, pero a la ~eZ' afirmó que el método no podría introducirse en la práctica sin reservas, por- que los mismos bacilos aviarios ejercen sobre los bóvidos una int.ensa acción tóxica, especialmente sobre los que ya son tuberculosos. De los bacilos aviarios con fines inmunizadores se sírvió también Ligníe- res (1905), pero en forma diversa; es decir, haciendo ingerir cultivos de bao cilos aviarios -que, encerrados en saquitos decotodión, habían estado diez y ocho meses en el peritoneo de bóvidos. Así consiguió en terneros jóvenes cierto grado de inmunidad, :aunque todavía no se conocen los resultados prácticos del método. .. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 48'5 Una inyección subcutánea de bacilos aviarios a los bóvidos 'puede, según Lign ieres, conferir tal vez la inmunidad sin provocar lesiones duraderas, pero en Jos más de los casos la receptividad se modifica poco, o nada. Recientemente, en 1,911-1912, Mac-Fadyean ha vuelto sobre el asun- to, siguiendo normas experimentales mejor ordenadas que en las pruebas anteriores, y comprobando el poder inmunizante del bacilo aviar inyec- tado en el aparato circulatorio a terneros con el de los bacilos de origen .hurnano. Se ha demostrado plenamente que puede conferirse a los bóvidos un no- table grado de resistencia contra la tuberculosis, merced a la inyección en- dovenosa de bacilos de origen humano, pero a la vez se ha reconocido que la inmu,nidad es de corta duración, y que para prolongarla sería preciso una revacunación anual. Mas esto, que en general podría hacerse sin inconveniente para los bóvi- -dos, aunque desde el plinto de vista práctico de la lucha contra la tubercu- losis bovina el método no sería fácilmente aceptado; no es, en absoluto, recomendable desde el punto de vista del contagio por el hombre. En 'efecto, los bacilos humanos introducidos en el organismo bovino como vacuna pueden permanecer vivos y conservar su poder patógeno primitivo durante largo tiempo, pudiendo ser eliminados COIl. la leche. El peligro, por tanto, del contagio por el hombre, por medio de la carne y de la leche, no sólo no aconseja una revacunación anual, sino que ni siquiera anima á practicar una sola vacunación en los bóvidos destinados al matadero. Estas consideraciones justifican los nuevos experimentos que Mac Fadyean ha hecho sobre un considerable número de bovinos, bajo los auspicios del Mi- nisterio de Agricultura. Las pruebas se practicaron en becerros de' 3· y 4 meses; la dosis inyec- tada en el círculo venoso variaba entre 10 y 50 miligramos "de bacilos frescos tomados de cultivo glicerinado. Ninguno de los becerros así tratados murió, y, en general, todos toleraron perfectamente la inyección, menos alguno que presentó señales de malestar, tos, respiración frecuente y mala nutrítición. Es indudable que los bacilos aviarios o humanos introducidos en 'la sangre de los bóvidos, al encerrarse en los capilares del pulmón, dan lugar a la for- mación de pequeños tubérculos, que no progresan o desaparecen. Por el examen de los documentos publicados por Mac Fadyean se deduce inmediatamente que la inmunidad conferida por la vacunación con bacilos humanos es notablemente mas 'duradera que la que se obtiene con la ínyec- ción de bacilos aviarios. Hecha la inyección de control con dosis variables de 5 a 50 miligramos de bacilos bovinos, los becerros, después de un período más o menos largo, eran sacrificados y divididos en partes; las lesiones tu- berculosas más leves, frecuentemente limitadas y en forma levísima al co- nectivo subcutáneo del sitio de la inyección, se hallaban en los bóvidos va- cunados con bacilos humanos; lesiones tuberculosas locales y en órganos lejanos, tal vez numerosas y graves, se encontraban, a su vez, en los terneros vacunados con bacilos aviarios. Por lo demás, el resultado no era despre- ciable, porque entre ambos tipos de bacilos de la tuberculosis de los ma- míferos existe una 'relación más estrecha que' no entre un tipo de' mamífero y 'uno de ave. 486 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA A pesar de todo, los experimentos demostraron que con bacilos de origen aviar puede aumentarse la resistencia de los bóvidos al contagio tuberculoso propio de su especie. Así se deduce comparando los efectos de la inoculación de bacilos bovi- nos a terneros vacunados y no vacunados. Resulta también de estos experimentos que no se consigue ninguna mayor ventaja, repitiendo, después de un intervalo de dos o tres meses, la inyección de vacuna, ni tampoco las grandes dosis de ésta confieren una resistencia más acentuada. En este trabajo, Mac Fadyean sienta como conclusiones: a) que es po- sible aumentar notablemente en los terneros sanos la resistencia a la infec- ción tuberculosa bovina, merced a la inyección endovenosa de bacilos, avia- rios; b) que este método de inoculación es absolutamente inocuo para los terneros, y e) cuando se quisiera practicar la vacunación dé los terneros es preferible adoptar el virus aviar en vez del humano, para evitar el peligro del contagio al hombre por medio de la carne y de la leche. Las recientes publicaciones de Mac Fadyean me sugieren algunas consi- deraciones acerca de la utilidad de los medios de vacunación en la lucha con- tra la tuberculosis. No discuto el valor científico de estos experimentos que han mejorado nuestros conocimientos acerca los efectos de los 'bacilos aviarios sobre los bovinos, han eliminado en gran parte las dudas sobre la toxicidad de aquel bacilo para los mamíferos y han contribuído a afirmar, aunque no de un modo absoluto y cierto, el principio de que con bacilos aviarios, salvo pocas excep- ciones, no se transmite la tuberculosis a los mamíferos. Pero cuando se quiere llevar al terreno de la profilaxis, aunque sólo sea a título de ensayo preparatorio los resultados de aquellas pruebas, conviene formular algunas reservas. La vacunación tuberculosa de los bóvidos asociada a las prácticas hi- giénicas y de po licia sanitaria, que forman su indispensable complemento, sólo podrá constituir el ideal de la lucha antituberculosa, cuando los méto- dos propuestos sean de otro modo inocuos, respondan a las exigencias profi- lácticas y sean compatibles con la economía de la cría del ganado. ComparandoJos dos métodos de vacunación bovina que tienen por base bacilos humanos y aviarios, resulta claramente de los propios experimentos de Mac Fadyean que el bacilo aviar es menos eficaz que el humano para con- ferir a los bóvidos cierto grado de resistencia al contagio bovino. De los tres requisitos principales que debe llenar una vacuna, se ve claro que si ambos métodos son equivalentes respecto a la inocuidad para el animal que se vacuna, el bacilo aviar es preferible al humano por- el peligro de con- tagio que éste ofrece para el hombre durante la vacun ación y después por medio de la carne y de la leche. También por el lado económico de la cuestión tendría ventaja la vacuna a base de bacilos aviarios, porque su preparación no exige todas aquellas precauciones que deben' emplearse cuando se mani- pula con virus humano; estas precauciones y el mayor peligro aumentan el coste de producción." Mas si por estas dos razones, en igualdad de circunstancias, sería preferi- ble usar el bacilo aviar en vez del humano, no' puede decirse lo mismo de la parte" más saliente del problema, es decir, de la eficacia de la vacuna. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑ.A . 487 De los indicados experimentos de Mac Fadyean aparece claro que el ba- cilo aviar es menos eficaz que el humano para conferir a los bóvidos un mayor grado de resistencia contra el contagio bovino. Teniendo en cuenta como ha sido acogido el método de Behring en la lu- cha contra la tuberculosis bovina, puede afirmarse que la vacunación a base de bacilos aviarios, dado el estado actual denuestros conocimientos, no tiene aplicación práctica. A raíz de la bovovacunación (de Behring) y del taurumano (de Koch y Schütz) se experimentó largamente la resistencia de los bóvidos vacunados a la infección natural y artificial. Me limito a referir únicamente las conclu- siones de las pruebas más importantes. Rosignol y Vallée afirman que en los bóvidos tratados con la bovovacuna- ción la resistencia a la inyección endovenosa de virus bovino disminuye rápidamente, y en algunos. animales desaparece antes de terminar el primer año, y que la resistencia contra la infección procedente de bóvidos afectos de tuberculosis abierta es menos pronunciada, y sólo dura pocos meses. De igual modo consiguió Hutyra un inmediato aumento de la resistencia contra una infección artificial de virus bovino, pero también dura poco; dis- minuye sensiblemente al terminar el primer año, y poco después des- ap.arece. Los resultados de las pruebas hechas por Eber con la bovovacuna y el taururnano pueden resumirse así; la vacuna aumenta la resistencia por un cierto tiempo, pero no confiere una defensa suficiente contra el contagio en las condiciones naturales de vida. A las mismas conclusiones llegaron Weber y Titze. Entre la vacuna de Behringy la de Koch y Schütz no hay diferencias substanciales, y ninguna de ambas confiere suficiente inmunidad. Dammann niega que la vacuna de Béhring por sí sola confiera a los terneros una defensa segura contra la in- fección artificial o natural, y Nowack concluye que el método de Behring, en su forma actual, carece de todo valor práctico. El mismo Rorner, colaborador de Behring, ha reconocido que no puede presentar la demostración unánime e incontrastable de la ventaja práctica de la vacunación. Cuando se pensó luego vencer la gravísima dificultad de la poca duración de la inmunidad repitiendo periódicamente la inyección de bacilos humanos a los bóv dos, surgió el o bstáculo no menos grave del peligro que ofrecía para el hombre el uso de 'carne y leche de bóvidos repetidamente tratados con bacilos virulentos de origen humano. Era natural que se quisiese allanar la dificultad de la poca duración de la inmunidad con el propósito de some- ter los. bóvidos a períodos de cerca un año a ulteriores inyecciones de virus humano. Pero entre tanto, ya Lign.eres había demostrado que los bacilos humanos podían hallarse .vivos hasta dos años después de la inyección, lo cual perjudicaba el uso de la carne. A esto. hay que añadir este otro detalle de Bongert, ya señalado antes por Behring : que los bacilos tuberculosos de origen humano inyectados a los bóvidos podían ser eliminados por la leche sin lesiones apreciables en las mamas. El hecho fu confirmado por Titze, y Schroeder y Cotton habian ya demos- é trado que la mama de la vaca es un excelente terreno para el cultivo del ba- cilo de la tuberculosis humana. ·488 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Por consiguiente, la dificultad principal que motivó el fracaso de la va- cunación bovina contra la tuberculosis por el método de Behring está en esto: que el aumento de la resistencia es, por un lado, de muy poca duración, y por otro que es insuficiente para proteger a los bóvidos contra el contagio natural. Después de esto, cualquier otro método que no asegure a los animales inoculados una defensa más duradera y eficaz no puede susbtituir con proba- bilidades de éxito al método fundado en la acción del bacilo humano, método que está abandonado casi completamente. Las tentativas hechas por Mac Fadyean han traído al estudio comparativo de la tuberculosis, en los diversos animales, un conjunto magnífico de conoci- mientos, pero no dan la seguridad. El aumento de resistencia obtenido con la inoculación de bacilos aviarios es sensiblemente -rnenor que la que se consigue con los bacilos humanos. Mientras la vacunación tuberculosa de los bóvidos se practique con lqs métodos conocidos hasta ahora, no podrá suplirse el bacilo humano por el bacilo aviar por la menor eficacia inmunizadora de éste. Y cuando en una vacuna falta este carácter esencial, de poco sirve saber que es inocua para los bóvidos que la reciben y para los hombres que consumen su carne y su leche. Trad. por j. F. (La Settimana Velerinaria, 14 mayo 1914). REVISTA DE ACTUALIDAD La sueroterapia danesa de la fiebre maculosa de los équidos- POR EL DOCTOR PEDRO FARRERAS La sueroterapia de Ia enfermedad maculosa de los équidos es de resulta- dos cada vez más alentadores. Ya el suero antiestreptocócico de Marmorek, el análogo de jess-Piorkowski, el polivalente del « Institut' Pasteur ", de París y hasta el mismo suero normal, han dado resultados importantes a los inves- tigadores y clínicos que los han usado contra la fiebre petequial. Según una estadística de Heisz, Veterinario en Reinach .(Suiza), antes de la suerotera- pia, de 44 équidos enfermos, morían 20, o sea 45 por 100 y, después, de 47, sólo 9, o sea 19 por 100. Pero los resultados obtenidos con el suero polivalente danés de jensen son tan hermosos; que, según Frühner (cuya imponente autoridad me ha impresionado hasta el punto de decidirme a dedicar al asunto esta revista de actualidad), este último suero « ha iniciado una nueva era en la terapéu- REYISTA VETERINARIA DE ESPAÑA, 489 tica de la fiebre' petequial ». Por tratarse de la sueroterapia .de una enferme- dad grave, frecuente y, por lo tanto, de importancia práctica, merece singular atención: .Según todos los indicios, en la producción de la fiebre petequial intervie- nen, principalmente, gérmenes estreptocócicos, y por esto los sueros emplea- dos primeramente. contra dicha enfermedad' fueron sueros an tiestreptocó- cicos. Pero estos sueros no se habrían obtenido con estreptococos aislados de caballos enfermos de .íiebre petequial, sino con estreptococos de origen, total- o parcialmente humana. A pesar de lo cual, dieron, como .he dicho, resultado. satisfactorio. En cambio, el suero polivalen te danés de jensen se obtiene por lainyec- ción intravenosa de diversos estreptococos aislados de caballos enfermos de fiebre maculosa, y antes de facilitarlo a quien lo pide, todavía se mezcla con suero contra la papera. Sabido es con cuánta frecuencia figura. la papera entre las infecciones precursoras de la fiebre petequial. Se debe usar en inyección intravenosa, por obrar más intensamente' que la subcutánea. Generalmente, basta una sola inyección de 200 cm." Pero en otros casos hay que inyectar otros 100 cm.", una odos veces más, en días sucesivos. El tratamiento debe continuar en los casos graves y','sobre todo, en las recidi- vas. El suero cuesta 35 marcos por litro (unas 44 pesetas), y se debe pedir al Laboratorio serológico de la Escuela superjor de- Veterinaria ·de Copenhague. Frohner lo ha ensayado durante más de un año y ha podido cerciorarse de que posee un poder curativo específico, a menudo sorprenden te, semejante al del suero contra el mal rojo. De doce casos graves, curaron. nueve ; de modo que la mortalidad, que según I.os tratados clásicos (de Friedberger y Fróhner y de Hutyra y Marek), es de 40 a 50 por 100, Y según javorsky de 60 a 65 por 100, ha descendido a 25 por 100 en los casos graves. y conviene advertir que Frohner, en este cálculo, hace figurar casos (los tres que no curaron), quizá incurables, a pesar de la eficacia del suero, pues en dos ce ellos éste se inyectó muy tarde, cuando acaso había lesiones irre- mediables, y en el tercero existían una necrosis del ciego y, adernás.i un abs- ceso retro faríngeo del tamaño de un huevo de gallina, que lo hacían eviden- temente incurable . .Sea lo que fuere, lo más racional y, sin duda, lo mejor, es emplear el suero danés cuanto antes. Corno dice Heitz, con respecto a los otros sueros emplea- dos antes contra la enfermedad maculosa, éstos deben inyectarse, incluso en los casos leves, al principio, porque el pronóstico es incierto siempre, y.Fr ohner advierte también que la eficacia del suero danés es tanto más indefectible cuanto más pronto, se use. El poder curativo del suero de Jensen se manifiesta rápidamente. Las petequias de .las mucosas palidecen,' de ordinario, doce o catorce horas des- pués de la primera inyección, aunque a v~ces tardan tres días. Lis turnetac- clones cutáneas y las hemorragias intestinales también disminuyen con ra- pidez. La temperatura baja, el apetito se restablece y la híperleucocífosis, en otro caso tan desfavorable, desciende prontamente a la norrnal., En fin, las necrosis cutáneas también se .curan en seguida. En los casos de Frohner las inyecciones de suero no produjeron reaccio- nes locales, pero, en tres équidos, provocaron fenómenos de colapso algo in- qüietantes, que, sin embargo, resultaron exentos de peligro. .. 490 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Por lo tanto, el suero de jensen, exceptuando su precio algo elevado, carece de inconvenientes y constituye un progreso sobre los antiestrepto- cócícos obtenidos con gérmenes de origen humano, menos científicos y de resultados menos seguros para tratar la enfermedad maculosa de los équidos. BIBLiOGRAFíA HUTYR'A y MAREK : Patología y terapéutica especiales de los animales domésticos, tomo 1, pág. 205, (Véase también REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA, vol. VIII, n.s 3). HEITZ : « Uber Morbus maculosus equorum und seine Behanlung •. Como a la Asam- blea de los Veterinarios de Berna, en 9 de diciembre de 1911'- (SchIV. Arch. f. Tierheilk., LV, 11 noviembre de 1913.) FROHNER : «Ertolgreiche Behandlung des Petechialfiebers beirn Pferde rnit dánis- chem polivalentem Serurn nach jensen .• (Monatshefte f. praktische Tierheilk., tomo XXV, pág. 64.) REVISTA PRÁCTICA Estudio de la terapéutica sintomática de la fiebre aftosa POR EL DOCTOR LUIS BIANCHI Es sabido que la fiebre aftosa ofrece, en las diversas épocas y localidades, formas o marchas diferentes, desde la benigna o leve, hasta la gravísíma o maligna. Entre nosotros se dice que predomina la forma benigna, mientras que la forma maligna se observa' en la Europa Oriental, Rusia y los Estados Balkánicos, donde la infección se extiende, atenuándose hacia la parte oc- cidental. Esta es la opinión de observadores autorizados, pero tenemos noticia de que, aun eritre nosotros, lo mismo hoy que en los tiempos pasados, esta epizootia ha causado, en ciertas localidades, verdaderos estragos en el ganado. La presentación de estas diversas formas se atribuye, principalmente, al distinto grado de virulencia de la infección, y ya sabemos que ésta es 'muy variable. Debe, además, tenerse en cuenta otro importante motivo diferencial de las formas de la fiebre aftosa, fácilmente conocido por cuantos se han ini- ciado en el estudio de esta enfermedad, consistente en la distinta manera de presentarse y desarrollarse, según las condiciones topográficas, agrícolas y zootécnicas de la región iniectada. Se observa, en efecto, que en las regiones donde el pastoreo es casi el único modo. de criar el ganado y que por lo mismo no está sujeto a la estabu- lación, loafiebre aftosa ofrece, generalmente, la forma benigna, tanto que los ganaderos y hasta los veterinarios mismos, sin aplicar remedio alguno a los enfermos, consiguen la curación de éstos en pocos días. Si descendemos a la llanura' lombarda y a sus regiones limítrofes, que se parecen a ella por la intensidad de la explotación agrícola y de la iridus- REVISTA VETERINARIA DE :ESPAÑA "491 tria lechera, observaremos dos hechos bien distintos: las grandes explotacio- nes donde el ganado bovino destinado a la producción de leche está suma- mente especializado para .esta función, donde el cultivo agrícola intensivo 110 permite los pastos, donde el ganado bovino vive en perenne estabulación y cuyo ambiente es siempre limitado. Aquí es donde la fiebre aftosa produce grandes pérdidas por la forma grave que ofrece y por la serie de conse-: cuencias gravísímas que origina. Por el contrario, en la misma llanura, al lado de estas grandes heredades, hay algunos propietarios pequeños cuyo sistema agrícola, aunque intensivo, no exige la continua estabulación del ganado, sino que éste se destina también al trabajo del campo. En éstos, la fiebre aftosa, sino tan benigna como en las regiones de los pastos, es mucho menos grave que en el caso anterior, hasta el punto de que también se con- sidera superfluo el tratamiento curativo de los animales enfermos,' bastando para el buen éxito el tratamiento higiénico. Pero hay más: en aquellas grandes explotaciones se observa, en general, una gran diferencia en el modo' de presentarse la infección; en los bueyes de trabajo y 'en los jóvenes es más benigna que en las vacas lecheras. Téngase en cuenta que, aun en las grandes explotaciones, el tratamiento higiénico y curativo de los animales suele aplícarse tan sólo a las vacas le- cheras ; a los bueyes de labranza se les cuida tan sólo las manifestacioñes de los pies, y a los terneros apenas _se les atiende. Y, a pesar de ello, los nesultados son, en lineas generales, los que acabamos de indicar. . . Esto, que parece una anomalía o un contrasentido, es perfectamente claro y explicable. La especialización a que se somete el ganado bovino en las granjas agrí- colas priva a estos animales casi de toco movimiento y gimnasia funcional; la abundante alimentación verde, propia para la producción de leche, pero en extremo debilitante, establece una mayor actividad en las funciones galactógenas en detrimento de las demás funciones, que se hallan, por decirlo así, en condiciones de absoluta inferioridad fisiológica. De ello se deriva una debilidad orgánica general y una menor resistencia a los agentes morbosos, especialmente al de la 'fiebre aftosa, lo cual no acon- tece en los animales criados en condiciones de mayor equilibrio. orgánico, y, por consiguiente, más resistentes a las enfermedades, como son los bóvidos criados en los pastos; los j ÓVeJ1eS, los destinados a las faenas agrícolas o el ganado de labor.' • De estas breves premisas surgen claramente algunos conceptos que con- tribuyen a establecer con cierto discernimiento los tratamientos curativos que deben adoptarse en los diversos casos de fiebre aftosa; intensificándolos en las vacas lecheras que se encuentran en condiciones de menor resistencia a la enfermedad antes indícada ; limitándolos alas manifestaciones más salientes en los demás casos. ** * Contra la glosopeda no tenemos ninguna cura específica, medicamentosa, ni sueroterápica, y hoy, lo mismo que antes, debemos limitarnos a la cura sintomática. No obstante, actualmente el más exacto conocimiento de su virus, sus manifestaciones' y lesiones primitivas y secundarias, nos ponen en condi- 492 REVIST:t>. VETERINARIA DE ESPAÑA ciones de establecer un tratamiento más eficaz y activo, aunque sea sin- tomático . . En primer término, y por lo que se refiere al ambiente, es importante notar que hoy, al principio de la enfermedad, se exige que los animales estén en las mejores coridiciones de aereacíón, reduciendo y distribuyendo conve- nientemente .el número de cabezas de ganado, acabando con la mala cos- tumbre de encerrar es un establo un número excesivo de animales. Esta primera providencia, descuidada en otros tiempos o no tomada en consideración por larnayor parte de los prácticos, es hoy, por decirlo así, una de las bases de la terapéutica de la glosopeda, encaminada a mitigar los' efectos de la hipertermia que causa la enfermedad en sus comienzos y las consecuencias de las lesiones cardíacas de la fiebre aftosa (miocarditis inters- ticial), que es origen del desequilibrio entre la circulación y la respiración. Es indispensable que los animales respiren aire bien oxigenado, para que no se agrave dicho desequilibrio y puedan corresponder a las exigencias de la hematosis; Muchas muertes repentinas de bóvidos, por la llamada fiebre aftosa apoplética, deben atribuirse, en parte, a la insuficiencia de ai-re oxigenado en los establos, que, dado el estado débil del corazón, ha determinado una insuficiente oxigenación de la sangre y una agravación en las condiciones del corazón -mismo hasta producir su parálisis. . La pureza del a mbiente, unida a las irrigaciones repetidas con soluciones antisépticas, y a la diaria extensión por el pavimento de cal en polvo sobre la que se pondrá una cama de paja limpia y seca', contribuye mucho a la .buena aereación, porque impide -en gran parte la fermentación de las de-. yecciones, con gran economía del oxígeno del ambiente y gran ventaja para la respiración de los animales. La cura directa de éstos debt hacerse rápidamente, aplicándola a la vez a un número considerable de animales. Lejos, por tanto, de seguir las ideas de los escépticos, de los retrógrados, de abandonar los animales a su propia suerte, fiándolo todo en sus naturales energías;' pero tampoco debe- acudirse a remedios 'caros y molestos, cuyos resultados son, al final, muy discutibles. No hemos de ser partidarios de este o del otro método o especialidad, porque ninguno de ellos, por lo menos hasta hoy, ofrece serios .mo tivos de preferencia, y ya sabernos que los ensayos de esta naturaleza, hechos antes de ahora, han fracasado completamente, y al- gunos ignominiosamente . . Debemos, por tanto, afianzarnos en una' terapéutica general apropiada a las manifestaciones de la enfermedad, es decir, la terapéutica de una fiebre infecciosa más o menos grave o deprimente al principio, y a la de los nume- rosos hechos' que la acompañan, en segundo lugar. Es una buena medida, al comienzo -de las manifestaciones de la enf'er- medad el) un efectivo de ganado, purgar ligeramente a todos' los animales, enfermos o no', dándoles bebidas farináceas con sulfato de sosa o de mag- nesia disuelto. Es muy bueno el hiposulfito de sosa a la dosis de 50 gramos por cabeza adulta, dos veces 'al día, durante dos o tres consecutivos. Con' esto se provoca útilmente un aumento del peristaltismo intestinal en la pri- mera fase de la enfermedad, caracterizada por tendencia al estreñimiento. a veces persistente y siempre nocivo; se .Iimpia el tubo gastroentéríco de REVISTA VE1ÍERINARIA DE ESPAÑA· 493 todo residuo perjudicial, Y' se logra una utilísima derivación sobre los ór-. ganas glandulares abdominales. Esta primera medicación interna, sencilla y al alcance de todos, es mucho. más provechosa que algunas preconizadas en otros tiempos: su reducidísimo coste y su fácil administración permiten aplicarla aun en los grandes re baños.' Todavía en las formas aftosas graves, como. ordinariamente se mani- fiestan en los grandes establos de vacas lecheras, es preciso intervenir simul- táneamente con una medicación más enérgica, a fin de evitar los daños in- mediatos y los derivados de la infección. En estos últimos años se han propuesto gran número de medicamentos y específicos, con más o menos fundamento, los más de ellos basados en conceptos empíricos, muchas veces erróneos, y modernamente también se han querido crear una larga serie de pariaceas. En último término todo se- reduce al uso más o menos adecuado de an tisépticos, febrífugos, tónicos, excitantes, cardíacos, etc., etc. Nada, tienen, pues, de específicos; todo lo más son una cura sintomática grosera, de la que se obtienen efectos útiles muy .limitados cuando no nega- tivos. De igual modo los medios más en boga recientemente descubiertos, como el atoxil, el quinarsenil, el "eugotorrno de Hoffmann, la panfagina de Doyen, etc., no han dado el resultado apetecido, ni para la profilaxis ni para la cura. Esto, no obstante, hay que reconocer que actualmente se ha perfec- cionado mucho el concepto de la terapéutica. de la fiebre aftosa. Teniendo en cuenta la facilidad con que pueden hacerse las inyecciones subcutáneas en los bóvidos, debe preferirse esta vía para la administración de medicamentos, en vez de la digestiva, que requiere operaciones a las que no se prestan los animales y que producen lesiones en la boca, nariz y labios llenos de' aftas.' Por otra parte, sabemos que la introducción directa de algunos medica- mentos en la sangre tiene por objeto activar en alto grado las oxidaciones y recambios orgánicos, las secreciones y las eliminaciones, provocando una hiperleucocitosis y una hiperactividad fagocítica. Todas estas funciones tienen gran importancia en la lucha contra la enfermedad .que invade, con la sangre, todo el organismo, como se cree ocurre hoy -al principio de la fiebre aftosa. Por tales razones, de 'indiscutible oportunidad técnica y terapéutica, se han empleado en el tratamiento de la glosopeda inyecciones de sales de quinina, ácido fénico y plata coloide. He aquí lo que yo hago desde hace años en las formas graves (que ordi- nariamente son las que 'se presentan en las vacas lecheras), con resultados. satisfactorios: Las fórmulas y las dosis que empleo son: solución al 30 por .100 de bi- cloruro de quinina en agua hervida, filtrada; emulsión al 50 por 100 de ácido fénico puro en aceite de olivas. De una o de la otra inyecto profunda- mente -en los músculos de la espalda una jeringa de 10 cm." a' cada vaca lechera; una vez al día, durante los dos o tres primeros de la .enferrnedad. No he podido ensayar todavía la plata coloide. Esta técnica operatoria, tan expedita, permite tratar gran número de animales sin gran trabajo y sin que nada ocurra en el punto de la inyección. Como efecto útil inmediato; destaca la remisión de la temperatura seguida de reparación de fuerzas, y como efecto sucesivo, muy ventajoso, un tanto 494 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA por ciento bastan~e reducido de consecuencias (marasmo, asma, aborto, agala- xia, etc.), que en gran número acompañan las formas graves de la glosopeda y que son expresión de la localización interna de la infección, especialmente de la localización cardíaca. Después de esta medicación, que propiamente podríamos llamar causal, la administración de medicamentos por la vía digestiva tiene en la gloso- peda un papel secundario, y teniendo en cuenta las dificultades que su prác- tica ofrece, se usa únicamente en los casos estrictamente necesarios, en las más graves manifestaciones sintomáticas. Así, los purgantes en la constipa- ción pertinaz; los amargotónicos en las formas de atonía gastroentérica, de inapetencia prolongada; los antisépticos astringentes en las formas diarreicas; los aromáticos alcohólicos en la postración; los cardíacos en la disnea; la sangría, seguida de una inyección' de cafeína, en la disnea grave; la inyección de estricnina en las formas paralíticas, etc.', etc.; en suma, una medicación apropiada a los variados y múltiples síntomas más graves que pueden observarse en un grupo algo numeroso de animales atacados. La dieta debe regularse con cuidado especial. En el primer período debe procurarse sostener las fuerzas del animal enfermo con alimentos de fácil masticación y digestión, como farináceas, semillas cocidas, forraje verde, en fin, con substancias que pueda consumir el enfermo, aunque en pequeñas. cantidades, a pesar de la reacción febril y del dolor de la boca-En el segundo período, cuando la fiebre disminuye o ha desaparecido, las lesiones bucales tienden a repararse, y el animal tiene apetito, debe cambiarse de sistema inmediatamente, dejando de estimularle para que coma, limitando el pasto y la bebida lo más racionalmente posible, fraccionándolo en no menos de tres veces por día. Conviene recordar este precepto que por si sólo puede evitar funestas consecuencias. En efecto: todos los prácticos saben que ciertos bóvidos, que después de haber estado gravemente enfermos de fiebre aftosa presentaban notable mejoría, han muerto repentinamente después de una abundante comida o abrevada. Es una cosa muy común en nuestro ganado bovino, y la causa de la muerte se halla en aquella lesión ya mencionada, especi- fica de la glosopeda y la más temible de todas: la miocarditis intersti- cial, que aparece durante el acceso febril, que permanece en el período reso- lutivo de la enfermedad con tendencia a resolverse con ella, pero que en tanto, determina un estado de debilidad del corazón, de desequílibr!o entre las funciones del propio corazón, todavía lesionado, y las funciones digestivas ya reintegradas. - y ocurre lo que es lógico esperar, es decir, que después de una abun- dante comida o bebida, en los comienzos de una digestión laboriosa, el corazón no soporta el mayor trabajo que debe hacer y queda paralizado. Por esto, jamás se recomendará bastante que se dé-poca comida y escasa bebida a los animales aftosos en vías de curación, y durante la convalecencia, distribuyendo la bebida y el pasto en varias veces durante el día. A ser posible, debe colocarse un bozal a los .entermos -para evitar que se coman la paja que les sirve de cama; y al abrevarlos, no debe hacerse juntos como de ordinario, sino por separado, uno a uno, y con un cubo, a fin de niedir la cantidad de agua suministrada a cada animal, que nunca debe exceder de 10 Iitras por cada vez, abrevándolos tres, veces al día. ' REVISTA .V.ETERINARIA DE .ESPAÑA 495 Que en el'principio y en el decurso del acceso febril deben sostenerse las fuerzas, estimulando al enferma para que coma, administrándole, sí es preciso, .tónicos y excitantes, es evidente, pues debe evitarse. que la exce- siva' inapetencia y anorexia debiliten en extremo al organismo en el período inicial de la.enfermedad, y un estado de inercia frente a la enfermedad misma con posibles complicaciones. En este primer período ayudan también bastante los, colutorios en la boca, los cuales atenuando momentáneamente, los fuertes dolores de las partes enfermas, facilitan .al animal-la ingestión de algunos alimentos líqui- dos o sólidos de fácil masticación. En este sentido jamás me cansaré de condenar la práctica aconsejada por algunos teóricos y empleada 'por cier- tos' veterinarios, de meter en la boca de los enfermos la mano envuelta en un trapo mojado con soluciones antisépticas, restregándolo sobre la mucosa para romper las aftas y acelerar su curación. Es inconcebible el estado en que queda la boca de los pobres animales, algunos privados de toda la mucosa gingival o lingual, que les obliga a un prolongado ayuno que les debilita. Es preciso que los colutorios se hagan con el mayor cuidado a fin de no provocar la depitelización de la lengua, de las encías y de los labios, a fin de que el epitelio, aunque esté despegado, sirva de defensa natural a las lla- gas que recubre, ~ antes que caiga mortificado puedan éstas curarse en parte. ' , .' . Todo esto es de fácil ejecución; se emplea una solución antiséptica y astringente poco tóxica (ácido bórico y clorato de potasa al. 2-3 por 100, lisoforrno, creolina al 1-2 por 100, bacterol al 1-3 por 1,000, etc.), y.con una jeringa o con un pulverizador se echa a chorro moderado por entre los la- bios del animal, mientras uno o dos ayudantes lo cogen por los cuernos haciéndole doblar la cabeza a un lado y le abren ligeramente la boca intro- duciendo uno o dos dedos, entre las encías. El animal soporta fácilmente todo esto, y con la lengua.extiende'por toda la cavidad bucal el líquido que en la misma se ha echado, produciéndole gran alivio, que manifiesta en se- guida tomando algún alimento. Estos colutorios deben repetirse dos veces diarias en los primeros días de la erupción vesicular, bastando por cada vez y por cada cabeza un poco e más de un cuarto de litro de solución, que se tiene ya preparada de antemano en cantidad suficiente, según el número de animales. Practicando la operación en la forma expuesta, se ejecuta rápidamente y con excelentes resultados. También en .los pies debe intervenirse con lavados antisépticos, comen. zando al segundo o tercer día de la invasión de la enfermedad, así que las aftas se han desarrollado. Conviene anticipar en este sentido, que está en absoluto contraindicado sacar del establo a los animales enfermos durante los primeros días, para rnedicarlos, teniendo en. cuenta la gran irritación y la extrema delicadeza de los tejidos .vivos del pie invadido por el proceso aftoso, al que la menor, reacción puede perjudicar .mucho, Convendrá, por tanto, en.los primeros días hacer la desinfección del pie a chorro de. bomba, teniendo los animales quietos en su establo, procurando, .adernás, que la cama sea abundante y lo, más bien limpia posible. Al cabo de cuatro o cinco días,cuando el proceso agudo se ha resuelto casi del todo, la fiebre ha disminuido o desaparecido y las vesículas están 496. ReVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA rotas, no bastan estos simples lavados, y. es preciso seguir la medicación cubierta de los pies, por lo menos de los .posteriores, para .evitar las graves complicaciones que origina el contacto de las llagas recientes y descu- biertas con las deyecciones y la cama infecta. Para ello, debe trasladarse convenientemente al animal a un lugar con- tiguo al establo, procurando extender por el trayecto una buena capa de paja limpia que venga a corregir la irregularidad del pavimento; una vez allí, se levantan las extremidades posteriores y se lavan bien, primero con agua, luego con solución antiséptica, y después .se aplica una abundante capa de polvo antiséptico y secante (la naftalina es muy buena), cubriéndolo con algodón sujeto con una venda limpia. . Aquí también debo hacer notar la costumbre bárbara de los que restre- gan las partes enfermas con trapos impregnados de solución antiséptica, pasándolos fuertemente por entre el espacio interungular y sobre el rodete coronario, a fin de provocar la ruptura de las aftas y la caída de las porcio- nes de epidermis mortificada, Es deplorable que algunos usen todavía esta práctica que lesiona gravemente el pie, hace sufrir mucho al enfermo y abre ancho campo a la .introducción de los gérmenes infecciosos de la cama, faci- litando la aparición de la grave complicación llamada « desarado », Al con- trario; la limpieza y 'la medicación deben ser minuciosas, pero a la vez prac- ticadas con el mayor cuidado para no arrancar el epitelio levantado, si no es' por los' extremos o fragmentos completamente desprendidos y mortificados, haciendo uso para ello, de las pinzas y tijeras. De este modo el dermis tiene, por lo menos en parte, una defensa natural, bajo la que se repone en breve, y, entre tanto, el animal experimenta menos dolor. Las extremidades anteriores pueden curarse de la misma manera hacién- dolas levantar por un ayudante. No obstante, teniendo en cuenta que en el establo se encuentran éstas en un punto seco y limpio, a fin de ahorrartiempo y gasto, se puede emplear, en vez 'de la cura cubierta, la simple desinfección y pulverización con un polvo antiséptico o el alquitranado, La cura cubierta del pie, si está bien, puede dejarse tres días, procurando tener lo más limpia y seca posible la cama y la plaza que ocupa el animal. Después se repite una segunda, y si es preciso una tercera vez con el mismo intervalo de tiempo de una a. otra. Casi todas las llagas cicatrizan después de la tercera cura cubierta, y una vez logrado, basta continuar con algunas pinceladas de alquitrán vegetal p uro o combinado con otros antisépticos. También el alquitranado se repite dos o tres veces cada dos o tres días " hasta que las llagas se han cicatrizado. Después convendrá continuarla una vez cada ocho o diez días, por lo menos durante un mes, para proteger las sepa- raciones ungulares y evitar que penetren en las mismas, cuerpos extraños. Entre las soluciones antisépticas usadas' para la irrigación de .los pies hay las dé lísol, creolina, lysoformo al 4 por 100, bacterol al3 y 1/2 por 1,000, que por ser muy poco. tóxicos e irritantes son apropiadas cuando han de ha- cerse las curas en el establo, a fin de evitar todo peligro de envenenamiento y cauterización, Para las curas que se hagan fuera del establo es aconsejable la solución de sublimado corrosivo .al 1-2 por 1,000. Esta solución ofrece diversas ventajas: su coste es muy reducido; su limpidez permite el completo aseo de las llagas, es inodora y tiene un poder , R,EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA antiséptico indudablemente superior al de las demás soluciones. Todos es, tos motivos le hacen preferible y sumamente útil a pesar de su toxicidad para los bóvidos, inconveniente sin ningún valor en las curas hechas fuera del establo, ya que se evita así cualquier peligro de envenenamiento 'de los animales por ingestión. Por otra parte, la absorción insignificante por las lesiones de los 'pies no tiene ninguna influencia nociva. Yo lo empleo en to- dos los casos y, estoy muy satisfecho. Además de las soluciones antisépticas indicadas, también dan buen re- sultado las de ácido fénico al 3-4 por 100, las de permanganato potásico, de pioctanina, ácido crómico, etc., etc., pero que no tienen ninguna acción es- pecial, y son mucho menos eficaces que la de sublimado corrosivo. Del tratamiento curativo de las complicaciones que pueden presentarse en los pies nada diré, porque es.asunto propio de la cirugía especial. Unica- mente haré observar que las separaciones ungulares derivadas de la infec- ción aftosa deben respetarse siempre que no sean excesivamente dolorosas, debido a la penetración de cuerpos extraños, o por la ulceración de los te- jidos blandos o la tumefacción ílegmonosa del pie; que el estuche córneo, aunque esté desprendido, siempre que no interviene ninguna de las causas anteriores, constituye por sí solo la mejor. defensa del tejido vivo del pie, hasta que sale la nueva pezuña y que únicamente cuando ésta se ha endure- cido es conveniente cortar la primera, que ya se desprendía. Las lesiones de las mamas deben tratarse con lavados repetidos de solu- ciones desinfectantes tibias y no, tóxicas ni irritantes; como las soluciones de lisotorrno, creolina al 1-2 por 100; ácido bórico al 3-4 por 100; bacterol al 1-2 por 1,000 Y con la aplicación de pomadas antisépticas, secantes, y anal- gésicas. Es buena la pomada de ácido bórico, óxido de zinc al 3-5 por 100 con adición de extracto de belladona al 2-3 por 100. Esta medicación deberá usarse después de cada ordeño. Las complicaciones de las aftas de las mamas entran asimismo en el número de las lesiones quirúrgicas que merecen un tratamiento curativo adecuado a su importancia. Merece, n o obstante, especial mención la cura de las aftas que se forman-en la punta de los pezones y que son causa, a ve- ces, de lesiones graves. Estas aftas, cama las demás, al romperse forman llagas, .que se recubren de costras rápidamente con tendencia a cicatrizarse. Sabemos que tales costras obturan el orificio del conducto galactóforo, que debe deso bstruirse cada vez que se practica' el ordeño, a fin de que pueda salir la leche, Con esta maniobra, además de molestar al animal por el dolor que le produce, se irritan mucho las 'llagas, las cuales en vez de cicatrizar se extienden, interesando cada vez más el orificio del conducto y toda la extre- midad del pezón. A menudo, a causa de la inflamación, las paredes del con- ducto se engruesan, adquiriendo. éste la forma de un cordoncillo. s- tado es imposible el ordeño; y la pérdida de un cuarto de 1 ''I'Ij\8lV2 mellas que puede suceder. , f) o- ~ ~ , Para evitar toda esta. serie de complicaciones, muy, jl"REfentes en la& 1(,__ grandes explotaciones de vacas lecheras, hay un medio $Y sencillo, ~ e\ con,siste en ~antener ab~erto el 9ri~i,cio del C?nducto,g ctóforo ~,-~te!:i la introducción en la primera .porcron del rmsrno, aSI e se no~~agas ~ en la pun ta del pezón, de un bastoncitodesinfectadn.rque se ie~ '(alocado C. ' de uno a otro ordeño. De este..rnodo, aunque las llagas d ~lrededor se?,o' ~'I/~:U; " ~ REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑ.A cubran de costras, el orificio continúa expedito y se puede ordeñar con sólo quitar dicho bastoncito, lo cual, si se hace con cuidado, no dificulta la cica- trización. A tal objeto, yo be visto emplear cerillas ya usadas, es decir, sin fósforo, untadas de pomada bórica; también se emplean pedazos de catgut o troci- tos de cuerda de guitarra, sumergiéndolos, al usarlos, en una solución anti- séptica caliente. De este modo se consigue dilatar el conducto galactóforo y su orificio, obteniendo buen resultado. Merece párrafo aparte el tratamiento de dos complicaciones gravísirnas en la fiebre aftosa: el llamado pelo largo y el aborto. El primero de ellos, tratado hasta hoy con criterio incierto y falso, porque no se había precisado aún su entidad patológica causal, consiste en un estado de enflaquecimiento progresivo del animal, con disnea cardíaca y respira- toria y un enorme crecimiento del pelo. Las últimas investigaciones anátomo- patológicas .demue-tran que tal estado tiene por causa la miocarditis inters- ticial crónica, es decir, la forma crónica de la localización aftosa del corazón. Basándose en estos estudios, se recomienda la administración de cardíacos (cafeína,5 gramos, en infusión aromática alcoholizada, una o dos veces dia- rias durante algunos días) que tienen por objeto regular las funciones respi- ratorias y del corazón; después debe seguirse una cura resolutiva suminis- trando diariamente yoduro potásico elevando gradualmente la dosis (de .3 a 11) e;ramos por día). . El tratamiento aconsejado por el profesor Stazzi puede decirse que es nuevo, por lo cual no se conocen todavía con certeza los resultados obte- nidos. Vale la pena de probarlo, porque se funda en un concepto terapéutico exacto. Yo lo he usado en algunos casos, con buenos resultados, pero debe emplearse con muchísimo cuidado, sobre todo en los animales curados de fiebre aftosa grave que presentan disnea. El aborto puede ocurrir en eí período agudo de la enfermedad o varios meses después de la misma. El primero es la manifestación de un desorden orgánico ocasionado por. la infeccón aftosa; generalmente es poco común y se combate, o mejor, se evita, combatiendo la causa, es decir, empleando el tratamiento causal de la fiebre aftosa aguda (inyecciones de quinina, de ácido fénico, de plata coloide) y procurando reparar los desórdenes de la infección con los medi- camentos internos apropiados a las manifestaciones clínicas más salientes. El aborto que sigue a la infección aftosa aguda es el verdaderamente pós- tumo y más grave, porque puede afectar a muchos animales y causar con ello grandes pérdidas. Este, más que la 'expresión de una lesión aftosa subaguda o crónica, debe considerarse como la consecuencia del advenimiento del aborto infeccioso sobre la glosopeda. Hay que suponer que el bacilo de Bang' halla en los animales extenuados por la invasión ·aftosa un terreno apropiado para su desarrollo. Las investigaciones biológicas que hoy se practican para diagnosticar el aborto epizoótico podrán confirmar esta hipótesis mía. Lo que yo puedo afirmar es que las inyecciones de ácido fénico, practicadas en varios establos donde se manifestaban numerosos abortos después de la glosopeda, 'repetidas cada quince días en las vacas preñadas de más de cinco meses, han extin- , guido esta grave secuela de la fiebre aftosa . .... '-., ..... REVISTA, VETEIÜNA RIA DE ESPAÑA 499 El tratamiento de los animales en lactación constituye una preocupación grave, porque si los terneros suelen ser menos receptibles que los adultos, una vez atacados, difícilmente logran vencerla, Debe tenerse en, cuenta, además, que la leche de los animales enfermos contiene las secreciones de las llagas de las mamas, donde vegetan muchas especies microbianas, y' que esta leche produce con gran facilidad gastro- enteritis en los animales lactantes. El tratamiento de éstos ha de tener por fin evitar tales peligros, por lo cual deben alejarse de su madre y de su establo, y alimentarles con leche hervida. * * * Del conjunto de consideraciones que acabamos de hacer, podernos resu- mir el tratamiento de la glosopeda a las siguientes reglas: i.» AL COMIENZO LA ENFERMEDAD.- Reducir a la mitad o a la ter- DE cera parte los animales de cada establo; limpieza y desinfección diaria del ambiente, y purgar ligeramente a todos los animales. ' 2.a DURANTE EL ACCESO FEBRIL. ~ Inyecciones intramusculares 'de quinina, o de ácido fénico a altas dosis en las vacas lecheras, y administra- ciones por la vía digestiva, limitándolas a las manifestaciones sintomáticas más graves. 3, a DURANTE LA ERUPCiÓN VESICULAR. - Colutorios, desinfección de los pies, en el establo; lociones desinfectan tes en las mamas y aplicación de pomadas antisépticas, secantes y analgésicas; cuando hay aftas en la punta de .los pezones, introducir un bastoncito desinfectado en la primera porción del conducto galactóforo. 4.a AL ROMPERSE LAS AFTAS. - Colutorios y desinfectantes de las mamas, corno se' ha dicho antes; medicación cubierta de los pies. 5.a RÉO'IMEN DIETÉTICO. - Favorecer -Ia alimentación en el primer período; limitar las comidas y las bebidas, fraccionándolas, en el período resolutivo y de convalecencia. • 6.a EN LOS CASOS COMPLICADOSDE DISNEA. - Administración de cafeína hasta el restablecimiento Iuncional ; después, cura resolvente. 'l,» EN LOS CASOSCOMPLICAboS'DE ABORTO,- Tratamiento del aborto infeccioso, es decir, inyecciones de ácido fénico cada quince días' a las vacas preñadas de 'mas del quinto mes. - J. F. (La Clínica' Veterinaria, 'pági~ nas 199-213, marzo, 1914.)' 500 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA TRABAJOS EXTRACTADOS ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA MICUCCI T. Algunas anomalías anatómicas del higado de los cerdos.- El autor ha inspeccionado cerca de 8,000 cerdos, y ha podido notar en ellos algunas anomalías, especialmente en el hígado, por lo que se refiere a la forma, colocación, número de lóbulos, etc. Entre estas anomalías, la más notable se halló en un hígado que, en lugar de estar dividido en cinco lóbulos, comprendiendo el de Espígelio, estaba dividido en tres, con las separaciones apenas marcadas; además, la vejiga de la hiel, en lugar de estar situada en la cara posterior del lóbulo medio derecho, en forma de redoma alargada, estaba unido al margen ex- terno del primer lóbulo casi completamente fuera, y el canal cístico corría por ei centro del órgano en medio de la vejiga biliar. - j. F. - (Il Mo- derno Zooiatro, 31 marzo 1914). PATOLOGÍA Y CLÍNICA , BORRELLINI A., Contribución al estudio de la rabia en los bóvidos. - El autor tuvo ocasión de visitar en una cuadra un buey que cojeaba del rerrip posterior- izquierdo, y al dia siguiente, aunque el animal estaba quieto prefería estar echado y presentaba cierta debilidad del tercio posteríor, a la vez que sobrevenían otros síntomas, como inapetencia, disminución de las funciones intestinales, y ligeros temblores en los músculos superficiales. Al tercer día, el buey no quería levantarse; cesaba de rumiar y de evacuar, permaneciendo la temperatura completamente. normal. Otro buey, de un estabto contiguo, presentaba la misma cojera del miembro posterior izquier- do, y con el tiempo empeoraban ambos animales desde el punto de vista tró- fico del tercio posterior, col! parálisis de la vejiga y del recto. Poco después un tercer bóvido enfermó de idéntica manera, mientras se hacía la autopsia al primero, que había muerto, sin que la misma pusiera nada en evidencia. El examen histológico del cuerno de Amrnon y las pruebas biológfcas establecieron finalmente que tales bóvidos estaban atacados de hidrofobia, sabiéndose también que un perro que tenía el dueño de la casa había sido muerto tres meses antes suspecto de rabia. El autor hace notar, en los casos referidos; la completa calma de los animales atacados durante el período de 'la enfermedad, 'y la claudicación del miembro posterior izquierdo al principio de Iamísma. - j. F.-( Il Mo- derno Zooiatro, 31 rriarzo 1914.) REVISTA VETERiNARIA O'E ESPAÑA 501 , FROHNER, E. Memorias deIa clínica médica de Berlín. - El insigne' maestro de la Escuela de Berlín estudia en estas Memorias los asuntos y casos que vamos a resumir: I) El examen bacteriológico del tétanos para fines forenses. -Relata tres casos de tétanos mortal en caballos, en los cuales el; examen bacterioló- • gico de la secreción de las heridas y la inoculación de la misma secreción a la rata, demostraron de modo indudable que en dos de los casos la puerta' de entrada de la infección había sido la herida ocasionada por la amputa- ción de la cola, y, en otro, una pun tura de la palma. Dice que para infor- mar acerca de las relaciones etíoíógícas entre la puntura o la amputación DE CHIREL. - ANGEl> F. CARO.- ANTONIO SANTA CRUZ, Secretario. 520 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Como se ve, este proyecto.no difiere mucho del que- aprobó el Congreso, que publicamos nosotros en el n.o 6, siendo tan sólo dignas de notarse, entre otras menos importan.tes, las siguientes variaciones : En el artículo 1.0 del proyecto del Senado, se suprimen, al tratar de las enfermedades objeto de la ley : la viruela y la agalaxia contagiosa ovina y caprina; la durina de los équidos; el mal rojo, la pulmonía contagiosa, la peste, la triquinosis y la' cisticercosis porcina. Los dos últimos párrafos del arto 3.° están adicionados. Al arto 12, párrafo e), se le añade la preferencia que se otorga a los Sub- delegados para desempeñar el cargo de Inspector municipal. En el art. 13 se obliga a todos los Municipios que tengan más de 3,000 habitantes a nombrar, por lo menos, un Veterinario municipal. En el proyecto del. Congreso se hacía extensiva esta obligación a los Municipios' que contasen con más de 2,000 vecinos. Además, en este último proyecto se obligaba a las poblaciones pequeñas a asociarse para tener un Veterinario .cornún ; en el del Senado esta obli- gación se convierte en 'facultad, dice que podrán asociarse, lo cual equivale tácitamente a permitir :que en tales poblaciones se prescinda del Veteri- nario. Por último, el arto 14 del proyecto del Senado, no figura en el del Con- greso. Tales son las más importantes diferencias que se deducen del cotejo de ambos proyectos. . .Remedios contra. el intrusismo POR C. SANZ' EGAÑA y F. FARRERAS Inspector de Higiene Pecuaria Abogado Para todo buen clínico, los fracasos de una medicación sirven de ense- ñanza tan provechosa corno los éxitos; las. ciencias progresan entre.triunfos y fracasos. Fundados en estos conceptos hemos creído que sería interesante. hacer un estudio, lo más detallado posible, de los remedios propuestos para combatir el intrusismo, de los cuales unos .han sido llevados a la práctica y otros son meras aspiraciones de la clase veterinaria, que constantemente demanda sil implantación, confiando en que si se adoptasen, el intrusismo quedaría desterrado de nuestra profesión. Nuestro estudio, será de mera crítica, serena y desapasionada, y quizás pueda tener aplicación en discusiones sucesivas.ven próximas deliberacio- nes, para que haga recaer acuerdos de eficacia práctica; es .la enseñanza del fracaso. i ~. Hubo un tiempo, no lejano, en que la clase veterinaria pedía insistente- mente a los poderes públicos que haciéndose cargo de la importancia.adqui- rida por ei intrusismo dictase leyes represivas, que persiguiese el ejercicio REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 521 ilegal de nuestra profesión; y estas peticiones se hadan impulsados por la creencia infantil, por la fe ciega en la virtualidad del papel impreso, en la eficacia de la Gacela; creíamos' cándidamente que publicar una Real orden o un Real decreto y desaparecer los intrusos como por ensalmo, sería una misma cosa;' esto es una manifestación del misticismo que, según Costa, tenemos los españoles. Como consecuencia de nuestras peticiones tenemos una rica legislación contra el iritrusismo y a pesar de ella los intrusos viven tranquilos y mer- mando la acción del veterinario sin que la Gaceta los haya hecho desaparecer. Fijando un poco nuestra atención en este asunto, nos hemos preguntado: ¿Por qué no han desaparecido los intrusos a pesar de las disposiciones que res combaten? La razón de esto no constituye a nuestro entender ningún arcano; se da por supuesto que la leyes son garantía del derecho y ahí está el error. La ga- rantía del derecho no está en la ley ni en las disposiciones del poder público, cuanduni una ni otras no tienen asiento y raíz en la conciencia de los que han de guardarlas y cumplirlas. Precisamente lo que nos sobran son disposiciones dictadas por el Go- bierno para perseguir 'el intrusismo. En un arranque de sinceridad así lo reconoció el señor Dávila en la Real orden de 23 de noviembre de 1906, cuando dijo: "No es la 'falta de preceptos, sino su incumplimiento lo que determina que el intrusismo extienda cada vez más su esfera de acción.» Esta abundancia de disposiciones es la prueba más evidente de su inefi- cacia, es el signo más elocuente de que el intrusismo vivirá próspero mien- tras su exterminio se haga con Reales órdenes dictadas por el Ministro de la Gobernación, pára que las 'hagan cumplir los Gobernadores civiles. Estos funcionarios de 'la Administración española los definió admirable- mente Joaquín Costa en su monumental obra Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España, diciendo: la "relación entre la oligar- quía central y el caciquismo.periférico, es el GOBERNADOR CIVIL. » " El poder central - sigue el autor en el citado libro - lo envía a láspro- vincias, dice el señor Sánchez de Toca, sobre el supuesto de la ficción jurídica de no ser más que un agente para funciones meramente fiscalizadoras de orden público y representar la suprema garantía de gobierno contra las extralimita- , ciones legales y el amparo de la justicia contra todos los desafueros de los do- minadores de la tierra, en medio de la conflagración de las pasiones locales»; pero eso no es más que letra 'y apariencias, como advierte el mismo citado escritor: "en realidad la preocupación principal que se impone a esos funcio- narios representantes del poder central, consiste en cuidar, ante todo, de ser garantía del reclutamiento y contenta de las mayorías parlamentarias; por tanto, nada puede ser para él asunto de más preferente desvelo como vivir identificado con los organizadores, amos y caudillos, dominadores del sufra- gio, accediendo a sus demandas, sometiéndose a sus exigencias, haciéndose , solidario de todas sus pasiones individuales y colectivas y hasta en los asuntos más nimios, públicos o privados de la vida local. Por esta convivencia y com- ,plicidad de! Gobernador y de los poderosos del.lugar - añade - instintiva- mente confabulados por razón de oficio, para la dominación del cuerpo elec- toral, se ha producido no en usos y costumbres de orden público, sino también en resoluciones oficiales de carácter general, la jur-isprudencia más contra- 522 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA dictaría del mismo principio generador en que se pretendió informar la legis, ación provincial y municipal y el derecho público del reino. » De igual modo el señor Alzola representa a los gobernadores de provin- cia como agentes electorales, sometidos en «absoluto a los' caprichos y exi- gencias de los caciques, de quienes son meros intrurnentos s : y' el señor Ro- mera, como « maniqules que los caciques de comarca tienen a sus órdenes, no para mandar y gobernar una provincia, sino para desarrollar política de bandería por y para los amigos, prescindiendo de los intereses morales y ma- teriales que la ley puso a su cuidado. » (Págs. 44, 45 Y 46). Lo copiado, aunque sea mucho, lo conceptuamos necesario, porque argu- mentos tan valiosos nos explican la inutilidad de todas las disposiciones que salgan del poder central y que hayan de cumplir los gobernadores; el intru- sismo si ha de ser .combatido por estos procedimientos vivirá lozano y vigoroso a expensas de nuestro organismo profesional cada vez más empobrecido. y es que el remedio contra los intrusos no está en las leyes, sino en la creación de costumbres, en la educación de la población rural. Mientras el ganadero no distinga entre la intervención de un veterinario y la de un intruso elegirá éste porque es más barato y quizá porque haga caso de sus indicaciones aunque sean atentatorias a sus intereses. Podemos establecer esta primera conclusión. Con las simples disposicio- nes del poder ejecutivo no se extinguirá el intrusismo. La experiencia de mu- chos años lo demuestra hasta la evidencia. * * * Ante el fracaso de la intervención gubernativa como remedio contra el intrusismo, los veterinarios pensaron en la acción judicial y no han sido pocos los intrusos que han visto cerrados sus establecimientos por la inter- vención del Juez y hasta algunas denuncias han llegado al Tribunal Supremo, sentando jurisprudencia en favór del veterinario. (Véanse las sentencias de 22 de diciembre de 1900 y 20 de junio de 1907.) ¡Pero qué significan un centenar de intrusos castigados ante los milIa- res que pululan a las mismas puertas de los veterinarios! Creyendo algunos, con razón por cierto, que el Código penal es demasiado blando al castigar el intrusismo, han pedido, buscando una sanción más eficaz, que se modifique aquél en el sentido de considerar el intrusismo, no como' la falta que castiga el art. 591, sino como el delito que define y pena el art; 343 del propio cuerpo legal. Esta reforma que acordó la II Asamblea Veterinaria de 1907, y cuya de- manda reiteró la II 1 Asamblea celebrada el año anterior, difícilmente la ve- remos realizada. . Desde 1870. en que se publicó el Código penal hasta 1907, el intrusismo se. castigaba tan sólo con la multa de 5 a 25 pesetas, según decia su arto 591. Desde 1907 en que. se reformó el Código, el citado artículo ha c¡uedado r'e- dactado así: «Serán castigados con la pena de 5 a 125 pesetas de multa, los que ejercieren sin título actos de una profesión que lo exija. Lds reinciden- tes serán condenados, además de la multa- a la pena de arresto menor de uno a diez . días». . Esto es todo cuanto hemos podido alcanzar 'y difícilmente creemos que pueda llegarse más allá. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 523 Los legisladores que no conocen las privaciones que sufre el veterinario rural, 110_ podrán comprender jamás que el acto simplemente mecánico-de he- rrar una caballería por quien no tiene el título de veterinario, sea un hecho delictuoso que deba reprimirse con mano dura. Para ellos el herrar sin título no es un hecho punible per se, opuesto al derecho natural y que' repugna a la conciencia como repugnan, por ejemplo, el robo o el asesinato. Para ellos todo lo más sería un delito puramente artificial o ficticio, porque argumentan así: Si tos' veterinarios piden que se castigue aquel hecho como- delito, es porque, hoy por hoy, el herraje constituye la mayor fuente de ingresos de los que ejercen en los pueblos; el día en que sus servicios profesionales sean más remunerados, el día que, como ocurre en otros países, puedan vivir de- corosamente del ejercicio científico de la profesión, ningún interés tendrán en que se castigue a los intrusos o se decrete el herrado libre. Tales ideas u otras muy parecidas han sido defendidas públicamente por distinguidos compañeros y están en el ánimo de todos, acariciándolas como un hermoso ideal. ¡Vivir del ejercicio científico de la profesión! ¿Acaso no es ésta una de las supremas aspiraciones de la clase? ¿Acaso no anhelamos todos poder arrojar el martillo y el pujavante que nos hacen aparecer ante el vulgo necio como for- zados del yunque y no como hombres de ciencia con once años de estudio y acreedorés por nuestros servicios a la estimación general? Todas estas considera- ciones han debido influir, indudablemente, en el ánimo del legislador cuando se le ha pedido que castigue como delito la práctica. del herrado por quien no sea veterinario. Y si cuando se reformó el Código penal en 1907 no se pudo lograr que se castigasen como delitos los hechos a que se refiere el citado ar- tículo 59.1, es utópico creer que vamos a conseguirlo ahora, .que las Cortes reformarán el Código única 'y exclusivamente por complacernos a nosotros. Somos poco influyentes en los sitios donde se hacen y reforman las leyes y si- contemplamos' la realida-d desapasíonadameríte, no podremos menos 'que sentar, como segunda conclusión, la de que el intrusismo, o mejor, el hecho de herrar sin' título, difícilmente será considerado nunca como delito. ** * Tal' vez porque poco a poco vamos convenciéndonos de la certeza de estos hechos, o ya sea por la curiosidad con que siempre se reciben las in- novaciones, parece que hoy la idea de que se considere al intrusismo como delifo, cede su puesto a un remedio que podríamos llamar heroico, cuya aplicación supone el exterminio inmediato del intrusismo: nos referimos a la Guardia .civil, Algunos.Gobernadores. civiles, como por ejemplo el de Jaén', Murcia y otros, han publicado circulares en sus respectivos Boletines Ofi- ciales, confiando a la Guardia civil este nuevo servicio, y en -algunas Asam- -bleas provinciales de Veterinaria, celebradas recientemente, se ha propuesto que este Instituto armado previo el correspondiente atestado, recoja los utensilios con que hierran los intrusos y ponga a estos últimos a disposición de la autoridad judicial. No tenemos noticias de los resultados satisfactorios que haya producido el nuevo remedio, pero o mucho nos equivocamos o la Guardia civil no se preocupará gran cosa en perseguir a los intrusos mientras haya criminales sueltos. . 524 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Para opinar así nos fundamos en que no es ese servicio, según nuestra le- gislación, de la incumbencia de la benemérita. El legíslador creyó, seguramente, que nadie podría velar mejor-por los prestígios de una colectividad, que sus propios interesados; que nadie sabría defender mejor los intereses de nuestra.clase que los miembros de la misma. y por esto confió a los Subdelegados de Veterinaria la misión de perseguir a los intrusos dé nuestra profesión. Así lo establecen el Reglamento para las subdelegaciones del reino; la Instrucción de Sanidad y la Real orden de 10 de octubre dé 1894, llegando esta última disposición a conminar a los Sub- delegados con la multa de 125 a 25.0 pesetas, ce si olvidasen sus deberes tole- rando las intrusiones », Ahora bien; ¿cumplen los Subdelegados con estas obligaciones? Tengamos 'el valor de hablar con .franqueza : salvo contadas excepciones, no. Diaria- mente recibimos cartas de compañeros que se quejan de que las denuncias qué hacen a los subdelegados se pierdan en el vacio ; que éstos no se preocu- pan de cursarlas y si las cursan no encuentran eco en las Autoridades gu- bernativas y entretanto los intrusos siguen ejerciendo con toda impunidad. y nada prueba más el escaso celo con que la mayor parte de los Subdele- gados proceden, que las disposiciones que periódicamente publica el Gobierno excitando a los mismos para que cumplan mejor con' su deber. El hecho de que el cargo de Subdelegado no sea retribuido, no exime a 'quienes lo desempeñan, de cumplir los deberes .que les señala la ley, antes. al contrario, por ser un cargo voluntario y honorífico, sólo deberían solici- tarlo quienes contasen con la necesaria fuerza de voluntad para llenar bien su cometido." . Pero volvamos a nuestro tema: Supongamos que la Guardia civil se persona 'en el herradero de un intruso y previo el 'correspondiente atestado 'se incauta de los' utensilios con que aquél ejerce su oficio. Este'hechopuede dar lugar a 'un conflicto de orden público, 'porque la gente de la localidad que no concibe cerno cosa punible que el in- truso hierre, llevada de un mal entendido sentimentalismo, le hace objeto de su conmiseración y de su simpatía. En los pueblos donde, por ejemplo, matan a la Guardia civil porque im- pide ver un escrutinio electoral, puede ocasionar esto una grave alteración del orden, porque 'lo que infunde la 'Guardia civil, no es' respeto, sino temor, que procuran vencer con, ,la protesta éolectiva; con la fuerza del número. Detenido 'el íntruso la Guardia civil deberá entregarlo al Juzgado municipal para celebrar el 'correspondiente juicio de faIta, después del cual, se devol- verán los utensilios al intruso para que pueda continuar trabajando; por, que el art. 622 -del Código penal que enumera los' casos en que caen en comiso los .objetos' que sirven para cometer las faltas, nada dice de' los instrumentos de los intrusos. Finalmente, si 'para combatir un hecho-de cuyá ilicitud algunos dudan y que la ley castiga como simple falta, se emplean lo, mismos procedimientos usados en la persecución de los bandoleros, quizá, por exceso de severidad, llegásemos al fracaso. ' Como tercera conclusión podernos 'afirmar que no sien-do misión legal .de la' Guardia civil perseguir a los intrusos. no creemos que la in tervencíón de aquella fuerza armada pueda acabar con eSÍ!'l8'últimos. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 525 *** Tímidamente, de un modo .esporádico, sin que hayan llegado a ser aspira- ción general de la clase ni hayan constituido acuerdos de Asambleas, se han propuesto otros remedios contra el intrusismo. Uno de ellos son las patentes. Alguien ha pensado que el veterinario debía pagar patente corno el mé- dico y que el farmacéutico no despachase recetas que no llevaran el número de la patente veterinaria. Con recordar que en medicina existen muchos intrusos, no obstante el sistema de patentes, queda dicha la inutilidad del remedio. Que así ocurra no debe extrañarnos. Imaginemos por un momento que no se despacha fórmula alguna en la farmacia que no lleve el número de patente del veterinario; el intruso no recetará del petitorio oficial, pero la industria le proporciona especificas para las más importante. enfermedades que pade- cen los animales domésticos y con ellos se arreglaría en su clínica (?). Conclusión: Las patentes a los veterinarios no acabarían con los intrusos. Lo que ocurre en medicina humana nos lo demuestra. * * * También se ha buscado la persecución del intrusismo por La contribución industrial. Existe en nuestra legislación tributaria la táriia 4.a, n» 1, para Albéi- tares herradores, y por esa tarifa contribuyen los intrusos para evitar las persecuciones por la investigación de Hacienda. Para que no se cuelen más herradores en esa tarifa y puedan tener legalmente (?) abierta su tienda o herradero, proponía Sanz Egaña, en Jaén Pecuario de septiembre de 1913, el siguiente criterio, .aunque desconfiando de su eficacia: « que se emplease en las altas de contribución para Albéitares herradores, .etc., un criterio semejante al de los revendedores de localidades de espectáculos ». « Cuando La Cierva quiso hacer desaparecer los revendedores se encontró con que alegaban que pagaban su contribución y que legalmente podían ejercer su industria ¡ pero el Ministro fes salió al encuentro naciendo que su compañero de Hacienda publicase una Real orden diciendo que sólo se daría de alta a los revendedores cuando se autorizase esa industria y de ningún modo cuando no.se autorizase. Así, nadie puede darse de alta como revende- dar; la tarifa subsiste pero no hay contribuyentes ». « Con una Real orden que dijese: se autoriza la tarifa 4.&, n. o 1, cuando se demuestre que, en efecto, el solicitante acredita legalmente ser Albéitar herrador, quedaba cerrada esa justificación de legalidad que presentan al- gunos intrusos, porque serían pocos quienes podrían acreditarlo ». Esto que en teoría no falla en la práctica, sería un fracaso como lo ha sido en la reventa de bi.JJetes, porque hay muchos intrusos (la mayoría), que, no pagan contribución, y si se impidieran las altas en la citada tarifa buscarían legalizar S1.1 situación acudiendo, a tarifas similares, (herrerías, etc.) Las tarifas para el que quiera contribuir son muy amplias. Conclusión. Tampoco la investigación de Hacienda puede combatir el intrusismo aunque se prohiban las altas en la tarifa 4.a, n.O 1 ;. los intrusos buscarían' otras tarifas o no pagarían ninguna. 526 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA * * * Estos son, que sepamos, los remedios que se han propuesto de un modo general para combatir el intrusismo, sin haber obtenido ningún resultado. Es muy triste destruir una ilusión. La Veterinaria, por lo que insiste en su petición, cree que contra el intruso puede esgrimir estas armas, principal- mente ;,el conceptuarlo como delito y que lo persiga la Guardia civil. Los razonamientos que serenamente hemos expuesto nos prueban lo infundada que es esta ilusión. Ya lo hemos dicho al principio incidentalmente, y quedó plenamente demostrado en el artículo « Intrusismo e ignorancia", publicado en el n. Q 4 del presente volumen;' la desaparición del intrusismo es un problema ínti- rnamente ligado con la educación nacional. El intrusismo necesite para vivir, la incultura y la ignorancia del pueblo. A medida que estas desaparezcan, desaparecerá aquél. Sin embargo, y refiriéndonos concretamente a la Veterinaria, podría dis- minuirse mucho los perniciosos efectos del intrusismo si los Subdelegados desplegasen todo su celo en perseguirlo; si el caciquismo no le amparase mu- chas veces, y, sobre todo, si algunos mal llamados compañeros no protegiesen a los intrusos prestándoles su titulo profesional, verdadera patente de corso, para que impunemente ejerzan el oficio y les ponga a cubierto de toda res- ponsabilidad, como pabellón que cubre su averiada mercancía .. JURISPRUDENCIA VETERINARIA Separación .de un veterinario municipal. - El Ayuntamiento de Padrón (Coruña), 'por acuerdo de 30 de diciembre de 1907, nombró a don Jesús Culebras Rodríguez, Veterinario 'municipal encargado del reconocimiento de las reses vacunas que se sacrificasen 'en el matadero público de dicha villa, asi cama de la inspección de las expendedurías de carne, mariscos y demás especies destinadas al consumo. Por no haber consignación alguna con que atender a estos servidos en el presupuesto de aquel año, el Ayuntamiento de Padrón se reservó el derecho de determinar más adelante la forma en .que debía hacerse el pago de los mismos, y sin que consten otros antecedentes, la misma Corporación, en 24 de marzo de 1909, al acordar la prórroga de un contrato que tenía con don José Castaños, abastecedor de carnes de dicha villa, resolvió .que el pago al veterinario por el reconocimiento de las reses sacrificadas en el matadero sería de cuenta de dicho abastecedor. Así las cosas, el referido Ayuntamiento acordó, a principios de 1910, separar a don Jesús Culebras del cargo de Veterinario Inspector que desempe- ñaba, y facultar al Alcalde para que nombrase a quien le substituyera. Contra esta resolución recurrió el señor Culebras en alzada ante el Go- bernador civil, quien confirmó el acuerdó del Municipio, en vista de lo cual interpuso. recurso contencioso administrativo ante, el Tribunal. provincial de la Coruña. Este Tribunal' revocó el acuerdo del Gobernador .civil y dispuso la' reposición del señor Culebras en el cargo que desempeñaba, obligando' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 527 al Ayuntamiento de Padrón a que le indemnizase de los daños y perjuicios que con tal' separación se le habían ocasionado. No conformándose dicho Ayuntamiento con este fallo, apeló del mismo ante el Tribunal Supremo que, en sentencia de fecha 6 del próximo pasado abril, revocó la del Tribunal contencioso provincial" sentando la siguiente doctrina: « Considerando : que don jesús Culebras fué nombrado Veterinario mu-' nicipal por el Ayuntamiento de Padrón, el 30 de diciembre de 1907, sin intervención de los vocales asociados, sin previo concurso y Sin derecho a recompensa alguna, que 'no consta haya percibido jamás ni siquiera que llegara a serie asignada, pues solamente está demostrado que, con motivo de la prónoga del contrato celebrado entre la Corporación municipal y don josé Castaños para el abastecimiento de carnes, el Ayuntamiento, acordó, , en 24 de marzo de 1909, que el pago del veterinario por el reconocimiento de reses que hubieran de sacrificarse en el macelo, fuese de cuenta del contra- tista, no con'teniendo la referencia del acuerdo, certificada en autos, ninguna alusión a don jesús Culebras; . » Considerando: que en estas circunstancias no pueden favorecer al de- mandante las garantías de estabilidad que invoca, deducidas del reglamento de 24 de febrero de 1859, 'de la Real orden de 28 de febrero de 1885 y de la Instrucción de Sanidad de '12 de marzo de 1904 y establecidas en el regla- mento de veterinarios titulares de 22 de marzo de 1906, al cual no se ajustó su nombramiento, que tampoco fué subseguido de contrato alguno, cuyo otorgamiento o cuyas estipulaciones pudieran en su caso conferirle el derecho que se atribuye de permanecer en el cargo mientras no se le prive de él por causa, justificada, en expediente tramitado con su audiencia; . ;, Considerando : que la facultad de los Ayuntamientos para nombrar y separar libremente a sus empleados y dependientes, proclamada en el ar- tículo 78 dela Ley Municipal, solamente cede ante el imperio de disposiciones tuitivas del Poder central, fundadas en el cumplimiento de deberes de un orden superior, ante la fuerza obligatoria de disposiciones precisas o pactos que la menoscaben, sin que en caso alguno sea lícito interpretar con criterio de amplitud las limitaciones contrarias a la autonomía inicial de las corpora- ciones populares para privarlas de ella en relación con empleados y depen- dientes a quienes no fué otorgada al aceptar sus servicios ninguna garantía de permanencia y que, como el actual demandante, no pueden invocarla eficazmente, acogiéndose a disposiciones que no ampararían su nombra- miento, y que, por lo tanto, no pueden impedir su separación. » De la lectura de estos considerandos se deduce la siguiente consecuencia, que no deben olvidar los veterinarios quedeseen la estabilidad en el desem- peño de sus funciones: la necesidad de formalizar con el Ayuntamiento el co- rrespondiente contrato, en 1'1 que se estipulen con toda claridad las condi- ciones 'en que el Inspector deberá desempeñar el cargo'. No siendo así, se exponen- a que .cualquíer monterilla atrabiliario les destituya, pues, según proclama el Tribunal Supremo, en la sentencia que comentamos, la libertad que tienen los Ayuntamientos de nombrar y separar libremente a sus emplea- dos, sólo cede ante las disposiciones de I,Poder central, basadas en el cumpli- miento de deberes de orden superior, o anteIa fuerza de obligaciones precisas o pactos que la menoscaben. - F. FARRERAS. 52~. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA CRÓNICA EXTRANJERA Profilaxis del muermo en los équidos del ejército italiano. - En el Diario Militar Oficial, de Italia, se ha publicado la siguiente circular, relativa a la maleinización de los caballos del ejército: Tanto para los caballos de nueva remonta como por los ya pertenecien- tes a los cuerpos montados, en la maleinización colectiva con fines profilác- ticos deberá usarse la maleína bruta en la conjuntiva, ateniéndose a las siguientes normas: REACCIÓN CONjUNTIVAL (OFTALMORREACCIÓN) EN EL DIAGNÓSTICO DEL MUERMO.- La reacción conjuntival en el diagnóstico del muermo se basa en el fenómeno biológico que la maleína, puesta en contacto con la mucosa de la conjuntiva de 'los caballos muermosos, determina un especial estado infla- matorio local que no se produce en los animales sanos tratados de 1;:1 misma manera. Esta particular sensibilidad de la mucosa conjutival de reaccionar a la maleína, se hace manifiesta ya a los ocho·o diez 'días de contraída la infec- ción ; .lIega a su máximo en los primeros meses de la enfermedad, y luego desaparece gradualmente a medida que la infección avanza. Este hecho tiene la ventaja de que la inyección diagnóstica es fácil y sen- cilla, permitiendo operar sobre caballos febricitantes o que habían perdido mucho la capacidad de reaccionar por anteriores inyecciones de rnaleína. MALEÍNA QUE DEBE EMPLEARSE Y DOSIS. - La maleína que debe emplearse para la reacción conjuntival es la pura, bruta o concentrada, sin adicionarIa ningún desinfectante, en la cantidad de 3 a 4 gotas por caballo (l/ó de cm.>, aproximadarnen te). TÉCNICA. - Los caballos que deban SOmeterse a la maleína serán antes examinados, a ·fin de excluir los que presenten lesiones oculares, cuyos ca- racteres pudieran ser erróneamente atribuídos a la reacción específica. Para practicar la reacción se separarán los párpados con el pulgar y el índice de la mano izquierda, a fin de poner bien ál descubierto la. conjun- tiva del ojo sobre el que se opera, y, a la vez, con la derecha se pasará sobre aquélla un pequeño pincel impregnado de maleína. Luego se juntarán los párpados y se practicará con la palma de la mano un ligero masaje, a fin de que la maleína se extienda por toda la mucosa óculopalpebral. El pincel que haya servido para un caballo no podrá usarse para otro' si no después de desinfectarlo en, agua hirviendo y. enjugado con gasa hídr ó- fila. REACCIÓN. - La reacción que sigue a la aplicación de la maleína sobre la conjuntiva produce una inflamación local y también elevación de tem- peratura, a la que no debe atribuirse gran importancia, porque puede faltar aún en. los casos de muermo evidente. La reacción comienza cinco o seis horas después del tratamiento y a veces antes, y dura treinta y seis y cuarenta horas, y en ocasiones hasta setenta y dos. ·\ REVISTA 'YETERINARI'A DE ESPAÑA 529 La que se manifiesta en .las primeras' horas no debe considerarse como específica, al paso que deberán tenerse en la mayor consideración los fenó- menos reaccionales que puedan ocurrir entre .las doce y catorce liaras. Por este motivo la aplicación de la maleína se practicará hacia las ocho de la no- che, a fin de tener todo el día siguien te para hacer los correspondien tes exá- menes. INTERPRETACIÓN DE LA REACCIÓN. - Los resultados de la maleinización pueden ser tres: positivo, dudoso y. negativo. El resultado positivo se caracteriza especialmente por una abundante secreción, primero mucosa y luego mocopurulenta, de color blanco sucio, que se recoge en el ángulo nasal del ojo o a lo largo del párpado inferior. La conjuntiva, además, se' muestra muy enrojecida y los párpados se hacen edematosos. Estos hechos tienen mayor valor si se prolongan, a partir de las veinticuatro horas . . Puede notarse, además, una elevación de la temperatura superior a 38'5°. El resultado es dudoso cuando hay irritación conjuntival con lágrimas y reacción mucosa, que dura a veces más de veinticuatro horas. La temperatura puede 'ascender a 38'5°. En el resultado negativo falta toda manifestación mucosa o mocopurulenta, pudiendo haber manifestaciones parecidas con lagrimeo y fotofobia. Tales hechos son fugaces y duran muy pocas horas. MÉTODO QUE DEBE SEGUIRSE PARA PRACTICAR LA MALEINIZACIÓN. - Para la rnaleinización colectiva, que se practicará con mira profiláctica en los animales de nueva remonta, se empleará el método de la ottalrnorreacción. Cuando después de tales experimentos se ha encontrado en un grupo' de potros alguno con reacción positiva, se procederá lo antes posible a la maleini: zación de todo el grupo con el método ordinario de la inyección diagnóstica, separando de los demás el que haya reaccionado. Cuando se encuentre alguno de. dudoso, los, potros de su grupo se man- tendrán separados, para someterlos quince días después a una segunda prueba con la oftalmorreacción. A este objeto conviene advertir que en el empleo simultáneo de los dos métodos (of talrnorreacción y cutirreacción) n.o hay contraindicacíón alguna, siempre 'que entre ambos se deje 'un intervalo de treinta y seis a cuarenta y ocho horas .. ' En los regimientos, cuando haya un caballo suspecto de muermo, se pro" cederá a su aislamiento y al de los dos animales de cada lado vecinos del mismo, sometiéndoles a la maleinizacióncon ambos métodos. Cuando el caballo 'sospechoso sele considere como positivo o fuertemente dudoso, aunque sus colaterales no. hayan reaccionado, se dará cuenta inme- diatamente al Ministerio (Oficina de Inspección veterinaria), a la que se pe- dirá permiso para proceder con la óculorreacción a la maleinización de los caballos de la cuadra donde se ha hallado el caso sospechoso. Ningún caballo que haya respondido positivamente a la rnaleína con la ottalmorr eacción ser.á sacrificado, si no después de la prueba diagnóstica practicada a título de control con la reacción subcutánea ordinaria. 530 REVISTA VETERINARfA DE ESPAÑA CURIOSIDAQES Herbívoros que comen carne POR W. WIELAND Veterinario en Wangerin Sabido es que los herbívoros generalmente tienen gran repugnancia hacia la ingestión de carne. Por esto me ha parecido interesante referir algunas excepciones a esta regla, observadas por mí. El carnícero E., de Wangerin, posee un par de caballos que comen muy a gusto carne y sebo). y viven perfectamente. Este caso se explica con facilidad por el hábito, que. lo embota todo. Estos dos animales, al principío, sentían aversión hacia el olor de sangre de las reses sacrificadas; pero como que cada día perci- bían este olor, su olfato se habituó a él, y ellos acabaron por aproximarse tranquilos a las reses muertas, y después por comer, primero a disgusto, pero después cada vez más a gusto, los trozos de carne que se les ofrecian. Este caso demuestra claramente que la variación del gusto es principal-o mente consecuencia del embotamiento de los nervios olfatorios, pues el ca- ballo, calificado con razón por el doctor Zell, como «animal olfativo», confía en su olfato más que en cualquier otro de sus sentidos. Con ocasión de las inoculaciones a los cerdos he podido persuadirme, con 'frecuencia, de lo sensible de la nariz equina; pues, cuando abandonaba yo las pocilgas, a pesar de haberme lavado bien las manos, era recibido con repugnancia por les caballos -que debía explorar, cosa que no podía depender más que del olor porcino adherido a mis ropas. El sentido del olfato es, pues, el prin- cipal para los équidos, especialmente para los que viven salvajes, expues- tos a los dientes y garras de las fieras. Así que el caballo director de una manada huele la presencia de una fiera, intenta librarse de olor tan anti- pático mediante un resoplido fuerte, quizá porque cree, inocentemente, que librándose del olor desagradable se libra también, al mismo tiempo, del enemigo. Este resoplido despierta la atención de toda la manada hacia la fiera, y, el resoplar de repugnancia se. transforma en señal de alarma. Pero la finura exquisita del sentido del olfato, se conserva también mucho en los équidos domesticados. Baste pensar sólo en el miedo de los caballos I cuando circularon los primeros automóviles. El temor y la angustia que les producían estos vehículos, dependían menos del ruido del motor que del olor de la bencina. Hoy, los caballos de las grandes ciudades están acos- tumbrados al tal olor, y 110 se asustan ya de los automóviles. El sentido del olfato está íntimamente relacionado con' el del gusto, como 10 prueba el caso del cabecilla hegro que, con el mayor candor, lanzó un bocado a una pastilla de jabón perfumado que, le regalaron. Cuando la nariz del caballo se ha acostumbrado al olor, al principio desagradable, dela carne, de la sangre y de la 'grasa, . su lengua ya no tiene reparo en probar la ' carne y la grasa. REVISTA VETERINARIA DE ESpAÑA 531 El siguiente caso es más raro. Un labrador de Roggow, B., tenía un caballo tordo al cual el criado le hacia comer los ratones vivos y muertos que cazaba en el "campo al labrar la tierra. Cuándo el criado contó este gusto singular a su amo, éste, al" principio, no quiso creerlo, hasta que su' criado se lo demostró prácticamente. Por desgracia no puedo explicar cómo se había desarrollado en este caballo su inclinación hacia la carne de rata, pero su olfato debía estar también embotado por alguna substancia cual- quiera de 010r intenso, y por ello podía devorar, sin asco, los ratones, de olor desagradable. Que los conejos también comen carne, lo he observado yo mismo hace diez años, dando de comer por mi mano a mis propios co- nejos carne de conejo asada. (Die Umschau, 27 junio 1914, trad. por el doctor P. P.) , BIBLIOGRAFíA Memoria del Concurso Nacional de ganados de 1913. - Madrid, 1914. La « Asociación general de Ganaderos 'J, organizadora de este Concurso, acaba de publicar una interesante Memoria que nos da a conocer la impor- tanela 'que tuvo aquel Certamen. La Memoria consta de tres partes: en la primera hay los estudios des- criptivos de las distintas especies animales que figuraron en el Concurso; la segunda contiene las láminas de los ejemplares premiados y la tercera las actas de los jurados.' En la parte descriptiva se en~uentran datos muy interesantes acerca de las" distintas razas animales que pueblan nuestra Península. Cuando yo comentaba el Concurso en la prensa malagueña, decía que el Certamen no era la representación de la ganadería nacional, pero sí una prueba de lo que preocupa el fomento pecuario en algunas regiones; igual comen- tario puede hacerse después de leído el trabajo que nos ocupa. El caballo andaluz y sus cruzas, el asno catalán, el vacuno del norte con sus razas pi- " renaica, tudanca, pasiega, asturiana, gallega; los óvidos merinos de Andalu- da y Extrernadura, el manchego y aragonés, el caprino granadino, los porci- nos extremeños, gallegos "y mallorquines, son los más importarites que hay en España, pero no los únicos. Esta ausencia lamentable, supongo se irá remediando en Concursos sucesivos, y no tardaremos en tener un catálogo de nuestras razas nacionales. Los redactores de la Memoria aportan interesantes datos sobre las razas citadas, que son leídos con "gran contento por los aficionados a estos estudios. 'En estos trabajos puede vers~ la importancia que tiene la adopción de " un método' racional y científico, a la vez que gráfico, para clasificar razas; ahora, después de año y medio transcurrido, pueden todavía reconstituirse, 'con los datos que figuran en la Memoria, los méritos de los animales premia- dos; pueden estudiarse, en la tranquilidad del gabinete, las mejoras de que son susceptibles y que necesitan nuestros ganados; sirven poderosamente para marcar una orientación 'progresiva a nuestra ganadería. 532 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Con gran satisfacción vemos nombres de queridos compañeros que han puesto sus conocimientos zootécnicos a contribución del mejor éxito del Concurso, y han ilustrado a los Jurados en la adopción del método. de medí- -cíones y puntos, en la clasificación de los animales. Con triunfos como los que citamos el campa de la Zootecnia promete ópimos frutos a la Veterinaria. La segunda parte, en que nosotros hemos dividido la obra, la componen 73 láminas;' cada una contiene dos fotografías de los diferentes animales premiados. Sin duda alguna estas láminas son un documento valioso para conocer nuestra pecuaria·; las fotografías están admirablemente hechas, no desmerecen de las ilustraciones que vemos en revistas y tratados extran- jeros. Solamente por estas fotografías merece la "Asociación de Ganaderos», 'la simpatía de todos los que se interesan por las cuestiones pecuarias. La última parte contiene las diferentes actas de los Jurados, actas razo- nadas y pletóricas de datos. Si la doctrina y las ilustraciones que componen la obra suponen un triunfar éste se acrecenta ante el derroche de lujo y buen gusto que ha empleado la Asociación en editar esta Memoria; ni en la impresión, ni en el papel, foto- grabados, etc., se ha escatimado nada; sería imposible mejorarla. Al triunfo que consiguió la "Asociación de Ganaderos» con el Concursar hay que añadir el triunfo alcanzado con la Memoria. Es ta REVISTA, como representan te de los in tereses veterinarios, se te licita de que en España tengamos una "Asociación general de Ganaderos», que tanto se preocupa por los intereses pecuarios de nuestra patria. - C. SANT y EGAÑA. NOTICIAS Oposiciones a cátedras. - Por Real orden de 20 de julio último se sacan: . a oposición las siguientes cátedras vacantes en la Escuela de Veterinaria de Santiago: Cátedra de Física, aplicada a la Veterinaria, con Microscopia; Química, aplicada a la Veterinaria, y Toxicología, dotada con el sueldo anual de 3,500- pesetas, la cual debe proveerse por oposición libre, según lo dispuesto en los Reales decretos de 27 de septiembre de 1912, 18 de octubre de 19i.3 y en la Real orden de 14 de marzo última y Real orden de esta fecha. Los ejercicios. se verificarán en Madrid en la torrna prevenida en el Reglamento' de 8 de abril de 1910. - Para ser admitido a oposición se requiere ser español, no hallarse el aspi- rante incapacitado para ejercer cargos 'públicos.. haber Cumplido 21 años de edad, ser Veterinario o Licenciado o doctor en Medicina, Farmacia o Ciencias físico químicas, o tener aprobados los ejercicios de la Reválida co- rrespondientes, condiciones que 'deberán reunir antes de terminar el plazo de esta convocatoria. Los aspirantes presentarán sus solicitudes en el Ministerio de Instruc- ción pública en el improrrogable término de dos meses, a contar desde la R'::VISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 533 publicación ·de este 'anuncio en la Gaceta. de Madrid, acompañadas de los do- cumentos que justifiquen su capacidad legal, pudiendo' también acreditar los méritcsy servicios a que se refiere el .art. 7.° del mencionado Regla- merito. . . A. los aspirantes que residan fuera de Madrid les. bastará acreditar, me- . diante- recibo, haber entregado, dentro del plazo de la convocatoria en una Administración de Correos, el pliego certificado que contenga su instancia y Jos expresados documentos y trabajos: El día que los opositores deban presentarse .aí Tribunal para dar comienzo a los ejercicios, entregarán al Presidente un trabajo de investigación o doc- trinal propio, y el programa de la asignatura, requisitos sin los cuales no podrán ser admitidos a tomar parte en las oposiciones, El plazo termina en 30 de septiembre próximo, Para juzgar los ejercicios se ha nombrado el siguiente Tribunal: Presi- dente, don José Casares; Vocales, don Santiago de la Villa, don Victoriano Colomo y don' Pedro González. Competente, don Juan Téllez, * * * Cátedra de Anatomía descriptiva y nociones de Embriología y de Tera- tología, con el sueldo de 3,500.pesetas anuales. Ha. de proveerse por oposi- ción libre entre Veterinarios. Las solicitudes y documentos se admitirán en el Ministerio de Instrucción pública hasta el L° de octubre, El Tribunal para juzgar los ejercicios es el siguiente : Presidente, don Eloy Beiarano : Vocales: don Santiago de la Villa, don Juan de Castro Va- lero y don Joaquín González García. Competente, don Eusebio Melina . .* * * Cátedra de, Fisiología e Higiene, con igual sueldo que la anterior. Ha de proveerse por oposición entre auxiliares, según lo dispuesto en el Real decre- to de 30 de diciembre de 191,2 . .Las solicitudes. se admitirán hasta el I.» de octubre próximo. El Tribunal nombrado es el siguiente: Presidente, don Santiago Ramón y Cajal ;. Vocales: don Dalmacío García lzcara, dOI1 Juan Manuel Díaz Vi- llar y don Ju~n de Castro Valero. Competente, don Francisco Aznar Ca- vana. ,* *. * . Cátedra de Patología 'quirúrgica, Operaciones, Anatomía topográfica y Obstetricia. También ha de proveerse por .oposición entre Auxiliares en las mismas condiciones que la anterior, y el plazo para admitir solicitudes termina en 1.0 de octubre próximo. 'El Tribunal es el siguiente: Presidente,. don Ramón Jil'l1énez; Vocales: don Dalrnacio García Izcara, don Juan Manuel Díaz Villar y don Ramón García Suárez. Competente, don. Vicente Buendia. Delegado oficial. ---: Por fin, el Gobierno nombró a don Dalmacio Gar- -cía Izcara, Delegado' oficial para el Congreso ínternacíonal. de Londres, con 700.pesetas de subvención y 381 para gastos de vi;ij~. Suponemos que, da- 534 REVISTA ·VETERINARIA DE ESPAÑA das 'las circunstancias porque atraviesa actualmente Europa, el señor Izcara no habrá. podido emprender el viaje. Nuestro compañero señor" Sanz Egaña . que llevaba'. la representación de esta REVISTA, tuvo que detenerse en Pa- rís ante la imposibilidad de continuar el viaje hasta Londres. El Colegio de Barcelona, - El Presidente del Colegio de Veterinarios de esta provincia ha remitido al exce entísirno señor Gobernador civil una ex" tensa comunicación, a la que adjunta una relación detallada de los pueblos que carecen de Inspector veterinario y del material necesario para .la inspec- ción de carnes, infringiéndose, por tanto, .la Real orden de 21 de marzo del corriente año. En la citada comunicación no sólo se expone el constante peligro de que se halla amenazado el consumidor de las carnes procedentes de 'los consig- nados pueblos, sino que se propone los medios de evitarlos, haciendo que dichas carnes vengan acompañadas del correspondiente certificado de ins- pección, expedido por un veterinario inspector. - Por lo tanto, este Colegio, ínterin la generalidad de los pueblos que in- tegran nuestra provincia se colocan en el orden sanitario que la ley les de- manda respecto de inspección de Mataderos, se cree en el deber de llamar la atención pública para que mire con gran prevención y conceptúe como sospechosas las carnes y embutidos procedentes de los mismos, por carecer 'la mayor parte de toda garantía sanitaria, pudiendo ocasionar grandes tras- tornos en la salud de los consumidores. Veterinaria militar. -. La Real orden de 22 de julio (Diario Oficial 161), dispone que los Veterinarios que se mencionan, pasen a ocupar los destinos que se indican: VETERINARIOS PRIMEROS.- Don Rafael Carhallo Buendía, al Cuartel general de la primera brigada d~ la División, de Melilla; don Vicente Gen- zález y González Cano, a excedente en Ceuta, y en comisión al Cuartel general de la segunda brigada de la primera División de Ceuta; don Eloy ROdado Teatinos, al Grupo montado de la Comandancia- de Artillería, de Melilla; don José Ostalé Bosque, al Regimiento de Telégrafos; don Er- nesto García Pérez, al regimiento de Cazadores de Albuera Ip.o, de Caballe- ría; ·don José Uguet Torres, a la brigada de tropas de Sanidad militar en plaza de categoría inferior. VETERINARIOS SEGUNDOS.- Don Carlos Cervero López, a excedente en la primera región y en comisión al segundo de Zapadores Minadores; don Aurelio Alarcón Torres, al primer establecimiento de Remonta. VETERINARIOS TERCEROS,- Don Juan Jofre Petit, a la compañía expe- dicionaria n,« 3 de tropas de .Intendencia, en Larache, en plaza de segundo en comisión conservando su destino de plantilla; don Sabas Tejera Polo, a la comandancia de tropas de Intendencia de Ceuta. _ -. La Real .orden de 3 de julio (Diario Oficial 147) concede licencia al veterinario 2.0, don José M,a Dornaleteche, para contraer matrimonio con doña Jesús Margarita Sanz Muruzábal.' - Ségún leemos en nuestro estimado colega Revista de Sanidad Militar, ha celebrado el « Ateneo del cuerpo de Sanidad Militar » la sesión preparatoria para comenzar la labor cientifica del próximo curso. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA 535 Al hacerse la provisión de cargos, fueron elegidos nuestros compañeros señores Mut, Huerta y Téllez, el primero Vicepresidente de la sección.de Ve- .. terinaria y ·Vocales de la misma los dos' últimos. ' Asamblea provincial de Veterinarios. - El día 29 de junio último tuvo lugar en el salón de actos del Ayuntamiento de Zafra (Badajoz) la Asamblea provincial de Veterinarios bajo la presidencia del señor González Lafont. Se tomaron los siguientes acuerdos: Dirigir un telegrama al Presidente del Consejo de Ministros telícítándoleporIa aprobación del proyecto de ley sobre epizootias por el Congreso, y otro al señor Bergamín para, que eleve a supe- riores nuestras Escuelas, y otro a los señores Malina y Gordón por sus traba-, jos en pro de. la clase. ' A propuesta del señor Urúe se acordó celebrar una Asamblea magna' en Zafra, de carácter profesional y científico, coincidiendo con la feria de San Mi- guel con objeto de poder dar algunas conferencias a los ganaderos que con- curran a la misma. Para que asistan a dicha Asamblea se acordó invitar a los señores Izcara, Malina, Gordón y Marqués de la Frontera, y a los Inspectores de Higiene pecuaria' de Huelva y Sevilla. Asimismo se acordó recabar de los Subdelegados que se dirijan a los Alcaldes de sus respectivos distritos para sab'ei- si han cumplido lo dispuesto en la Real orden de 21 de marzo próximo pasado, comunicando lo que resulte al Inspector provincial de Sanidad. Por último, sé aplazó la discusión de' otros. temas muy .lmportantes, como el del intrusismo, moralidad profesional, implantación de la asistencia facul- tativa en toda la provincia etc" para la próxima Asamblea, Circular. interesante. - Por medió de circular ha hecho pública el Gober- nador. civil de Barcelona la siguiente disposición sobre Sanidad, del Director general de Agricultura: . . .« Ante la presentación de .la fiebre aftosa en los ganados' de varios puntos de España, en el año 1911, se vió este Centro directivo en la necesidad de dictar alguna» disposiciones extremando las medidas de higiene y poli- cía sanitaria de los animales domésticos, para evitar la propagación de aquel mal. A este' efecto se dispuso, entre otras cosas, en la orden de 27 de junio del referido año 1911, que se prohibiera la circulación del ganado porcino, ovino, caprino y bovino fuera de su habitual término municipal, sin que su conduc- tor fuese acompañado del certificado de sanidad ; pero habiéndose extinguido aquella epizoo tia, y no teniéndose noticia, en este Departamento de la exis- tencia: de caso alguno de glosopeda en ninguna de las provincias de España, con lo cual desaparece la causa que motivó dicha disposición, y habiéndose pedido a este Centro por varios dueños de ganados y por la «Asociación gene- . ral de Ganaderos del Reino» la supresión de dichos certificados de Sanidad, que a la vez' que origina un gasto que grava la mercancía, ocasiona' retrasos y perjuicios en el comercio' de gariados, . Esta Dirección general ha acordado dejar sin efecto la base quinta de la orden de este Centro directivo de 27 de junio de 1911., por la que se exigía cer- tificado de sanidad para el tránsito de los ganados; pudiendo circular' éstos libremente sin aquél requisito, a ,menos que ~.rocedan de alguna provincia en que se halle declarada oficial merite alguna epizootia.» . 536 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA En favor de la clase. - Cuando el pueblo de Zaragoza otorgó sus votos al señor Moyana elevándolo a su consistorio, no vacilamos en afirmar que desde aquel elevado puesto haría todo lo posible en bien de la Veterinaria. Hoy nos felicitamos de haber acertado. Debido a las gestiones de nuestro distinguido amigo, los diez inspectores de carnes de los barrios de Zaragoza, que antes cobraban 90 pesetas al año, cobrarán ahora 250; tiene, además, el propósito de conseguir la construcción de un nuevo Laboratorio municipal, cuyo pro- yecto de reglamento tiene ya hecho, y en el que se crean dos plazas más de Veterinario que no existían en el antiguo. Aparte de esto se preocupa de dar una nueva organización al Cuerpo de Veterinarios municipales, y muy espe- cialmente de montar un buen servicio para la inspección de la ·Ieche. Así se labora por la salud pública y se demuestra el cariño hacia la Vete- ririaria. Exposición agrícola. - Para las próximas fiestas del Pilar, la Cámara Agrí- cola oficial de Zaragoza ha organizado una Exposición que comprenderá los siguientes grupos: Productos y maquinaria agrícola; avicultura, cunicultura, apicultura y piscicultura de agua dulce. ' Un Jurado competente concederá un gran premio, diplomas de honor, objetos de arte, premios en metálico y diplomas de cooperación. En las ofi- cinas de la Cámara Agrícola, Fuenclara, n.» 2, Zaragoza, se facilitan detalles y programas. Pequeñas noticias. - Nuestro estimado compañero y amigo, don Manuel O. de Uriarte, ha tenido la desgracia de perder a su querida madre. También nuestro amigo, don Joaquín Sarnpietro, ilustrado veterinario. de Zaragoza, llora la muerte de su hijo, niño de 3 .años, que era .el encanto de sus padres. ' A los señores Uriarte y Sampietro les enviamos la expresión de nuestro pésame. -r-r- Con esta fecha remitimos el 2.° fascículo de la « Patología y Terapéu- tica especiales de los animales domésticos», de los doctores Hutyra y Marek, a los compañeros que están subscriptos a la misma. Con arreglo a las condi- ciones en que se publica dicha obra, les agradeceremos nos envíen el importe de dicho fascículo luego de recibirlo. Asimismo suplicamos a los subscriptores que aun no han abonado su subscripción al actual volumen de la REVISTA, que hagan el obsequio de ponerse .al corriente lo antes posible. - El Inspector de Higiene Pecuaria, de Albacete, trabaja activamente 'para constituir el Colegio oficial de Veterinarios en aquella provincia. Deseamos que encuentre el apoyo que merece su noble empresa. Necrología Roberto Bassi. - El día 4 de julio último falleció en Ticinetto, su pueblo natal, a la edad de 84 años, este ilustre 'profesor, que por espacio ,de muchos años fué Director de la Escuela de Veterinaria de Turín. Era uno de los prin- cipales prestigios de la Veterinaria italiana, y deja corno recuerdo de su glo- rioso paso por la tierra una labor cientifica en extremo copiosa. (D. E. P.) . Tipografla La Académica, de Serra Hnos. y Russell, Ronda Universidad, 6; Teléfono 861