• REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. IX Barcelona: Febrero: 1915 N.O 2 TRABAJOS ORIGINALES Jennerianas (') POR • FRANCISCO SUGRAÑES y BARDAGÍ Subdecano del Cuerpo de Veterinarios municipales de Barcelona Los desastrosos resultados consecutivos a la llamada vacu- nación contra la viruela en cuantiosos rebaños de reses lanares, el año 1912, pertenecientes a varías comarcas ganaderas españo- las, principalmente a la de lVIérida, donde ocurrieron más de dos mil bajas, me impulsaron a emprender una serie de experiencias con la pretensión de alcanzar un procedimiento profiláctico de dicha enfermedad, que además de conceder la inmunidad ne- cesaria a los animales, no fuese causa originaria de los accidentes y perjuicios que con deplorable frecuencia acarrea el método hasta hoy empleado. . El modesto trabajo que (sea dicho de paso), implica una serie .de sacrificios y de bastante tiempo, creo verlo solucionado según demuestran los resultados conseguidos; por lo que doy por bien empleados unos y otro; abrigo además la convicción de que en la práctica reportará cuantiosos beneficios a los intereses pecuarios y quizá, dentro de breve plazo, a la especie humana; esto último ha de constituir el complemento de mi humilde labor, la cual fine en los límites del campo de la medicina zooló- gica; ahora, los hombres dedicados a la medicina del hombre habrán de completarla, aprovechando las facilidades y medios con que su profesión les brinda y entonces podremos decir, caso que los resultados sean positivos, que entre todos hemos consu- mado una obra útil a la humanidad bajo el doble punto de vista económico-sanitario. . Viruela Así se denomina una afección común al hombre y alas animales domésticos que, con el sello peculiar de las epiteliosis iníectivas, (*) Premiado en público certamen por la Real Academia de Medicina y Cirugfa de Bar- cetona. 6 82 • REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA aparece en forma eruptiva con pústulas específicas que encierran un virus contagioso e inoculable. - -'. -- . 'Cuando el virus variólico procede del ganado vacuno se le llama cowpox; si de los solípedos horsepox; la viruela benigna transmitida al hombre por estos virus se apellida mawpox, ETIOLOGíA.-Es la viruela una enfermedad de origen induda- .blemente bacteriano, penetrando el germen en el organismo ya sea con el aire, o por medio de alguna solución de continuidad. Hasta hoy, a pesar de los pacientes estudios de los experimen- tadores, se desconoce el germen productor. Vacuna Con este nombre se denomina el virus obtenido de las pús- tulas, que sirve para practicar la inoculación preventiva en el hombre y en los animales. Al médico inglés Jenner se le debe todo el mérito del descu- brimiento de la vacuna, pero las viejas tradiciones de diversos pueblos nos demuestran que aquélla no era -completamente desconocida; se practicaba en Persia, en la tribu de los Elliaats (Burce). . La práctica de vacunar el ganado lanar, que indudablemente fué inspirada por los resultados que la vacuna producía en la especie humana, es muy moderna, por cuanto no se remonta más allá del siglo XVIII. Mr. Chalette fué el primero que aconseja, en 1763, en su obra titulada Medicina rjielos caballos, la práctica de la operación. En Inglaterra ciertos médicos, como Fewster y Sulton (1768) habían comprobado que las personas atacadas de couipox, eran refractarias a la viruela. Pero J enner comprendió la importancia de la vacunación, la valoró con datos experimentales y la im- puso por el ardor de su fe. En 1800 fué introducida en Francia por el duque de la Ro- chefoucault y experimentada por el Comité central de vacuna y muy pronto difundida por el mundo entero. Variolización y vacunación Conviene diferenciar lo que ambas palabras significan; en la práctica las confundimos quizá por el uso, a pesar de ser com- pletamente distintas. Lo que se· produce en un animal depositando el virus va- rioloso debajo de su epidermis no es la vacunación sino la vario- lización; la vacuna de la viruela, como se sabe, no se ha descu- bierto todavía, puesto que no es conocido el germen y por' lo mismo no puede obtenerse cultivos con que hacer vacunas; po- TRABAJOS ORIGINALES dremos atenuar el virus variólico valiéndonos de lpaso de las siembras virulentas por el organismo de ciertos animales, pero la recolección nos dará virus y no vacuna; de consiguiente, pre- cisa recordar que. es impropia la palabra vacunación tratándose de la viruela. . .Por ser una variolización la que se practica actualmente, acompañan a la misma ciertos peligros ocasionantes de un tanto por ciento de bajas (del 6 al 8 ordinar iamente), insignificantes si se comparan a las que origina la enfermedad natural, pero ep. ciertos casos se elevan los accidentes consecutivos a un cuarenta y. hasta sesenta por ciento como resultado de defectos de técnica, (punto en que se ha practicado la escarificación, falta de limpieza después de la operación, estado de nutrición y gestación de las hembras), e incumplimiento por los ganaderos de las indica- ciones post-operatorias aconsejadas por los veterinarios. Todo lo cual hay que tener en cuenta, así como la procedencia y estado de la linfa variolosa que se ha de emplear, al objeto de prevenir los desastrosos resultados observados recientemente en las comarcas ganaderas citadas y que, como ya hemos manifestado, nos inspiraron este trabajo. NUESTRO METODO Consiste en inmunizar los animales de la viruela por medio de inyecciones hipodérmicas de la linfa vacuna, preparada en la forma que a continuación se expresa, habiendo fijado la dosis a inyectar, según los ganados, después de repetidos ensayos de tanteo, Fórmula: Virus varioloso obtenido de la ternera ,., .. ,., 10 gramos Glicerina neutra esterilizada .. , . , . , , ..' , , , , . , . ,. 20 Hecha la mezcla y. pasada por la máquina trituradora, añadimos: Suero artificial al siete por mil , , , , , , 80 Envasamos la linfa resultante en tubos de a 5 c. c. cerrados a la lámpara .. El virus para preparar la fórmula fué comprobado previamente, resul- tando .de.efectos positivos. . PUNTO OPERATORIO.-Practicamos la operación en la región mfra-costal inmediatamente detrás del codo, valiéndonos de una jeringuilla de Pravaz previa desinfección del punto de punción y del instrumental empleado. . RESULTADOS EL GANAl;>OANAR EN L Sometemos a las experiencias un lote de seis carneros pri- REVISTA VETERINARIA DE ES!,AÑA males, en buen estado de nutrición, de raza castellana y sm precedentes de haber padecido viruela. La temperatura normal- de este ganado es de 39°.5. CARNERO n.v 1 Inyectado 2 c. c. de la fórmula apuntada, ofrece: T¡¡mp." A las treinta horas de inyectado . 41-4 A los tres días . 40.1 A los cuatro y cinco días " : . 40.2 A los seis días . 40.5 A los siete, ocho y nueve días . 39.8 A los diez días . 39.6 El estado general DO nos manifestó nada anormal; el animal come, rumía y está alegre. Tampoco se observa nada de particular en el punto de inyección. CARNERO n.? 2. Temp.a A las treinta horas de inyectado 40.5 A los tres días 40.0 A los cuatro y cinco días 39.9 A los seis días 40.6 A los siete y ocho días 40.5 A los nueve días 39.4 A los diez días 39.6 . Igualmente que el anterior, el estado general bien y sin nada aprecia- ble en el punto de inyección. CARNERO N. o 3 Temp' A las treinta horas de inyectado 40.5 A los tres días 40.9 A los cuatro días ", . . . .. 40.3 A los cinco y seis días .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 40.1 A los siete días ' , 40.{ A los ocho días. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 40.1 A los nueve y diez días 39.6 Estado general y punto de inyección como los anteriores. CARNERO N.O 4 ~ A las treinta horas de inyectado 40.0 A los tres días 39.8 A los' cuatro días 39.9 A los cinco días .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39.7 A los seis días 39.9 TRABAJOS ORIGINALES 85 A los siete días . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 40.1 A los ocho días . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39·7 A los nueve y diez días '.' . . . . . . . . . .. 39·5 Nada de particular en el punto inyectado y estado general. CARNERO N.o 5. Temp.' A las treinta horas de inyectado " . 39·5 A los tres días . 39.9 A los cuatro, cinco y seis días . 40.1 " A los siete días . 4°·3 A los ocho días . 39.8 A los nueve y diez días . 39·7 Estado general y punto de inyección, bien. CARNERO N. o 6 Temp.' A las treinta horas de inyectado 39.6 A los tres días 39,.8 A los cuatro y cinco días 39.6 A los seis y siete días. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 40.0 A los ocho días , 39.8 A los nueve días " 39·7 A los diez días 39·5 Punto de inyección y estado general como en los anteriores. Transcurridos treinta días de la inyección fueron sometidos los seis animales y dos testigos a la contaminación, albergándolos en un redil infectado de Viruela en contacto con un lote de 64 reses lanares afectadas de la enfermedad en distintos períodos, resul- tando refractarios pasados los veinte días los animales inyectados y contaminados los testigos a los siete días. Tratamos, después, de var iolizar por el método ordinario los seis carneros inyectados, obteniendo resultado negativo. Extraídos de dos de dichos animales 60 c. c. de sangre, de la cual obtuvimos 20 c. c. de suero, inyectamos a dos conejos, hipodérrnicamente, 3 c. c. del mismo a cada uno, con intervalo de tres días; después de los cuales, procedimos a variolizar cuatro conejos, los dos inyectados con el suero Y' dos testigos, sobreviniendo en los últimos una erupción pustulosa en el campo operado (región dorsal) y ni una sola pústula en los dos que sufrieron la inyección previa del suero. Estos resultados comprueban evidentemente que los animales sometidos a la acción de nuestra linfa variólica son refractarios a la enfermedad, y que el suero de ellos obtenido tiene propiedades inmunizarites contra la misma. "" 86 REVTSTA VETERINARIA DE ESPAÑA RESULTADOS EN EL GANADO CABRIO Dispusimos, para las pruebas en este ganado, de seis cabras murcianas, dos en estado de producción láctea y dos preñadas de cuatro meses, bien nutridas, de dos 'años de edad y sin pre- cedentes de haber padecido viruela. . La inyección se practicó en el mismo punto que en el carnero. La temperatura normal de estas reses es de 39°· CABRA N. ° 1 Inyectada con 2 c. c, de linfa variólica, resultó: Temp.· A las veinticuatro horas de inyectada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39.0 A los dos días 40.1 A los tres días ;..................... 39.3 A los cuatro días 39.3 A los cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez días : , 39.0 En el punto de inyección apareció un pequeño edema que desapareció al octavo día. El estado general no' ofreció nada digno de mencionarse. , . CABRA N.O 2 Temp.' A las veinticuatro horas de inyectada '.. 39·9 A los dos días . 39.1 A los tres días' : ' : '.. ' . 39·4 A los cuatro días . 39.0 A los cinco 'y seis días ' ' . 39.1 A los siete, ocho, nueve y diez días:' : . 39.0 Nada de particular: en el punto operado ni en el estado general. CABRÁ N.O 3 (preñada) A las, veinticuatro horas de' inyectada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39-4 A los dos. días ~ ~.:.. . .. .. .. .. 39.2 A, los tres días :., -,» ••••••• '•••••.•••• " •• •• •••. 39.3 A los cuatro días , :,." , : .. ,... 39,0 A los cinco días, ,., ,., .. ' .. "., ",... 38.9 A los seis días ,'.'."" ', , . , .. , , ; .. , .. , , 39.j A los siete días . , : ' , , , , , , . " . , .. , ., 39.3 A los ocho días".,.,. ,o. :,., ••• " •.•• " •• ".", ••• ", :. " •• ,.. 38.8 A los nueve días , .. , : ,.,.,.".",., , ,... 38.5 A los 'diez días ., ", .. ".,.,.,,: , 38.9 Nada de particular en el estado general y punto operado, TRABAJOS ORIGI1\ALES 87 CABRA N.o 4 (preñada) Temp.· A las veinticuatro horas de inyectada , '.' ; , , , , , , , , , , , 39-4 A los dos días ", .. """"""",.""."".".,.',.,",.," 39·v A los tres días .,.""""",."""""""".".".",."" 39.1 A los cuatro días """""".,.,."", .. ".,." ,." ,., 39·9 A los 'cinco días ., . , , , , , . , . , , , , . , , , . , , , , . , . , , , , , , , , ... 39.6 A los seis y siete días . , ,, ., , , . , , , , , , , , .. , , , , 39.0 A los ocho días . , . , , , , , . , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , .. , , , .. , , , , 38.3 Á. los nueve días ", .. "",.,.,."""".,.,."", ",."" 39·5 A los diez días ,.".",.,.""",."",.,." ,. 39.0 La reacción febril resultó en estos animales menos acentuada y sostenida que en el ganado lanar, seguramente por ser la cabra bastante refractaria a contraer la dolencia. Sometidas las cuatro reses cabrías y dos testigos a la conta- minación, albergándolas en el redil infectado de los carneros, aparecieron escasísimas pústulas. variólicas a los nueve días en la región mamaria y alrededor de los labios de las dos testigos, no observando pústula alguna en las cuatro reses previamente inyectadas con la linfa variólica. . RESULTADOS EN EL GANADO VACUNO . Seis terneras gallegas de 4 a 5 meses, muy bien nutridas y SIn precedentes variólicos fueron las sometidas a la experimen- tación. La inyección hipodérmica en cada uno de los animales fué de 8 c. c. de linfa, operando en la misma región que en los animales precedentes. La temperatura normal es de 39° en estas reses.' - TERNERA N.o 1 Te.mp.' A las veinticuatro horas de inyectada, , " .. 41.0 A los dos días , , " " .. ,.",., ,.... 39.9 A los tres y cuatro días. ' , ., , ,., , . , . . . . . . . .. 39,5 A los cinco días '. " ,, , " ', 39,7 A los seis, siete y ocho días , ' , . . . . . . . . . . . . . .. 39,6 A los nueve y diez días .. ",' .. , .. , ,.,.............. 39.2 Normalidad en el estado general y nada de particular en el punto de inyección. TERNERA N. ° 2 Temp.· A las veinticuatro horas de inyectada. , , , ., , , , .. 39,5 A los dos días .......................................... 41.0 88 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA A los tres días 4I.3 A los cuatro días 4.50 A los cinco, seis y siete días , 39.8 A los ocho días. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39.6 A los nueve y diez días 39.3 Estado general bien y el punto de inyección ligeramente edematoso. TERNERA N. o 3 Temp.' A las veinticuatro horas de inyectada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39.6 A los dos días 40.6 A los tres días 40.9 A los cuatro días 4I.2 A los cinco días .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39.8 A los seis y siete días. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39.fi A los ocho y nueve días. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 39-4 A los diez días 39.0 Punto de inyección edematoso y estado general normal. TERNERA NO 4. Temp.' A l~s veinticuatro horas de inyectada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 40.0 A los dos días 40.2 A los tres días '. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 30.9 A los cuatro días :................................... 39.5 A los cinco días :.. 39.2 A los seis días 39.3 A los siete, ocho y nueve días 39.4 A los diez días 39.1 Normalidad en el punto operado y estado general. La alimentación de estos animales y de los anteriores, du- rante los trabajos de indagación, consistió en alfalfa verde, avena y salvado, graduada según la reacción de cada res. Una de las terneras testigo fué variolizada, cosechando a los cinco días en su zona linfógena abundante virus, del cual nos valimos para practicar la variolización en las cuatro terneras inyectadas con la linfa, no pudiendo conseguir ni una sola pústula en el ancho campo sembrado (región abdominal) en ninguno de los animales. Variolizamos por el mismo método y con dicho virus otra ternera testigo y a los seis días pudimos observar abundantes pústulas en. el campo sembrado, completamente formadas y repletas de virus. El suero de las terneras inyectadas con la linfa nos dió re- sultados inmunizantes para los carneros y conejos. Terminada la narración de mis observaciones experimen- tales, r éstame únicamente exponer las siguientes TRABAJOS ORIGINALES CONCLUSIONES r:a Que la inyección subcutánea del virus variólico (cowpox) mezclado según fórmula descrita en el lugar respectivo, preserva a los carneros, cabras y terneras de contraer la viruela. 2.a Que los animales inyectados con dicha linfa son refrac- tarios a la variolización. 3.a Que la inyección empleada no ocasiona el aborto en las reses preñadas ni accidente alguno local ni general en los animales sometidos a la misma. 4.a· Que el suero de los animales inyectados tiene propie- dades inmunizarites contra la enfermedad, sin que podamos fijar el tiempo que dura su acción. S.a' Que. ante resultados tan positivos debe desterrarse la variolización en los animales, adoptando el sistema de inyección hipodérmica. ' 6.a Que debería ensayarse este procedimiento en la especie humana, al objeto de inquirir si ofrece más ventajas que el hasta aquí empleado y no ocasiona los accidentes y fracasos que al- gunas veces suelen acompañar a este último. Terminado mi modesto trabajo, tan sólo anhelo que sus indicaciones puedan ser de alguna utilidad, resolviendo algo positivo en pro de los cuantiosos intereses pecuarios tan seria y frecuentemente amenazados, no tan sólo por la plaga variolosa, sino también por el sistema profiláctico hasta hoy practicado contra la misma, a la par que beneficiosas para el hombre; pues de las mismas depende que renazca la confianza hoy perdida en los ganaderos y vacunen sus ganados sin recelo alguno, ami- norando así notablemente los peligros de contagio que aquéllos constituyen para la humanidad, bien con sus carnes y leches, ora por las emanaciones infecto-contagiosas que desprenden cuando se hallan atacados de viruela, ya en forma enzoótica o epizoótica, pero siempre transmisible. Las conglutinaciones globular y bacilar y la reacción de Abderhalden aplicadas al diagnóstico del Muermo POR C. LÓPEZ LÓPEZ Inspector de Higiene Pecuaria de Barcelona . Com~ si no contásemos con suficientes procedimientos para diagnosticar el muermo, modernamente, varios experimen- tadores pretenden haber enriquecido la literatura diagnóstica REVISTA VETEKINARIA DE I:i.SPAÑA 9° de esta enfermedad con otros dos o tres, cuya eficacia, juz- gando por sus trabajos, permite afirmar hemos alcanzado el límite accesible en reacciones biológicas, donde lo absoluto no existe. . Aunque el valor de los métodos antiguos fuese insuficiente para que, aislados, nos .diesen un tanto por ciento de resultados positivos aproximado al 94, disponíamos de los siguientes, "Como más importantes y conocidos., 1.0 Examen clínico. De gran valor cuando el técnico tiene práctica suficiente y la enfermedad se presenta clara; así y todo, en un número no despreciable de enfermos, no es posible llegar al convencimiento sinótr o auxiliar. 2.0 Lnoestigacion del B. mallei: imposible, difícil e insegura, respectivamente, según la localización de la enfermedad: los negativos carecen de valor. 3.0 Lnoculacio«. Tanto en caso de recurrir al conejillo de Indias (r) como si utilizamos el asno y desde luego el perro, etc., es insegura; forzosamente debe acompa- ñarse del examen microscópico de productos procedentes del inocu- lado: en ocasiones se impone la reinoculación. 4. A utoinoculacum; 0 los mismos inconvenientes que el anterior: los resultados dependen mucho de la pureza microbiana del material sospechoso que se inocula. 5.° M aleina; aplicada en la forma clásica lo mismo que en aquellas otras, hijas de la primera, (intráder mo, óítalmo, intrapalpebro, etc., reacción) cuenta con no pocos adversarios y éstos no aparecieron por generación espontánea, y con fracasos, pudiendo muy bien ser una verdad experimental, sin que en la práctica tenga confirmación proporcional; como método fácil que es, .siempre auxiliada del examen clínico ..y en manos de hábiles observadores, merece un buen lugar en este concurso, 6.o A gl1,¡,tinación. Excelente método, según nos dicen y se nos ha demostrado en las pocas que nosotros hemos hecho; con facilidad puede y debe hacérsele de aplicación práctica: a emplear eh unión de . cualquier otro. 7.° Precipitación. Las-precipitaciones nos merecen, en general, poca confianza. En manos de algunos se ha revelado como bueno y es, por lo que teóricamente conocemos, inferior a la aglutinación. 8.° Fiiacion del complemento. Convertido en método oficial de. ~i3:K!l~~.s"j.. ~::ct..p,.-?-lg1.!~as naciones, conside- rado como el mejor hasta hace poco, muy justamente si hemos de juzgar por nuestras experiencias (número reducido). Sin embargo, no esde técnica' tan fácil. y, por lo mismo, es menos . práctico, q)le la aglutinación e inyección reveladora. Se salvaría elInconveniente con la remisión de suero sanguíneo a Laborato- rios autorizados. 9. Diagnóstico en el cadáver, seguido del examen 0 microscópico. En nuestra opinión, éste tiene muy poca valía. Hoy, ante un cadáver de animal que padeció muermo agudo o crónico, nos veríamos muy embarazados si forzosamente habíamos de dictaminar sin recurrir al Laboratorio. Seguramente que na (1) Si la iooculaclón se hace directamente en el escroto, fácilmente se consiguen orquitis muermosas. . TRABAJ.OS ORIGINALES 9~ le pasará esto al que haya visto bien y repetidas veces las lesiones con que se denuncia en el cadáver. . .Paso por alto la aplicación de la anafilaxia, porque nuestras notas dicen muy poco. en su favor. Según ellas, no ha pasado de un intento; no sería posible sacar partido para una aplicación medianamente aceptable . . Repetimos que en la actualidad contamos con dos o tres nuevos procedimientos; dos de ellos consagrados, no tan sólo como aceptables, sino como valiosísimos y a colocar al lado o de- lante de la aglutinación y fijación del complemento. Eltercero, reacción de Abder halden. o método .de dialisis, es de ayer; única- mente conocemos un grupo de pruebas. Se trate o no de un in- tento más, las registramos aquí, en espera de nuevas comproba- ciones. CONGLUTIN ACION El fenómeno de conglutinación no es idéntico al de aglutina- ción. Aunque macroscópicamente no .haya diferencié]. en la ma- nera de presentarse, la causa que les origina es diferente. Una prueba de ello la tenemos en la observación siguiente, que debe- mos a Pfeilsr. y "Weber: Elsuero de caballos sanos, después de calentamiento, reúne los bacilos muermosos en masas, cosa que no se consigue con el suero sanguíneo de los. atacados. No se trata-dicen-de aglutinación normal, sino de un fenómeno diferente, que estos investigadores atribuyen a una substancia particular normal que desaparece cuando la infección se ha presentado (Bulletín 1nst. Pasteur, Mayo 1914). Existe, por lo tanto, en el suero normal de algunos animales, una substancia que llamaremos conglu.tinina, un nuevo anticuerpo o fermento, fabricado sin necesidad de. que las 'células hayan recibido excitación por antígeno determinado. Sucedería como con la secreción de bacteriolisinas o capacidad de disolver las bacterias, inherente a lamater:ia viva. . Los fundamentos de la conglutinación son consecuencia de trabajos de Bordet y Gay, publicados en los Anales del Instituto Pasteur, según una nota que poseemos, en 1906. . Estos sabios demostraron que en el suero de buey existe una substancia especial, diferente de la aglutinina, capaz der eunir en copos, en masas, los glóbulos rojos de diferentes especies animales, siempre que se hayan sensibilizado y alexinado con- venientemente. Bordet y Streng idearon para ella el nombre de conglutinina, por cuya razón llamamos conglutinación al fenó- meno que, más tarde, se ha convertido en un procedimiemto de serodiagnóstico. . El suero de buey inactivado no. solamenté tiene acción con- glutinante de los glóbulos rojos (conglutinación globular). Am- pliando las experiencias, Streng ha visto 'que se obtienen lo mismos resultados substituyendo los glóbulos por. emulsiones d. 92 REVISTA VETERI~ARIA DE ESPAKA bacterias (conglutinación bacilar), propiedad de canglutinación bacteriana «que Píeiler y Weber han aplicada al diagnóstico del muermo: (Courrnont y Panisset). Creernos que también se debe a aquéllas la aplicación al muermo. de la conglutinación globular. En el fondo, la reacción es exactamente igual a la fijación del camplemento: únicamente varía el mecanismo. merced' al cual conseguimos revelarla macrascópicamente, esta es, la parte que sirve de reactiva. En la reacción de fijación, es el sistema hemolítica el indicador: en la de canglutinación, la reunión en ' capas voluminosos de glóbulos a bacterias. Intervienen en la reacción de fijación: Extracta bacilar, emulsión de bacterias, maleína, etc. Suero. sospechoso desactivada. Complemento de conejillo de Indias (suero. recién obtenido). Glóbulos de carnera. Hornolisina para estas glóbulos. La explicación del resultada es la siguiente. Si la mezcla extracta +suera sospechoso es específica, fija el complemento y al agregarle hernolisina y glóbulas, éstas na se disolverán, parque na queda completamente libre. ,Reacción positiva, Si, par el contr ar io, la mezcla extracta -l-suero sospe- choso na se corresponden, es decir, que el suero. na pro.cede de animal can muermo, el complemento queda libre y aprovechado par las glóbulos y hemolisina, hay disolución de aquéllas. Reac- ción negativa. , En la reacción de conglutinación intervienen: . Extracta, emulsión de microbios, maleína, etc. Suero. sospechoso desactivada. Complemento de caballo (suero. recientemente obtenido). Glóbulos de carnera. Suero de buey calentado a 56°. Las elementas que cambian, san, .el complemento, que en lugar de ser de conejillo de Indias, es de caballo y el suero de buey, que substituye a la hernolisina. Las resultadas de la reacción canglutinante se interpretan así: Si el suero. que se investiga procede de animal rnuerrnoso, al ponerle en contacto can el extracta de bacilos mallei, hacen la fijación del complemento de caballo. Al incorporar a esta primera mezcla de tres elementos las glóbulas de carnera y el suero. de buey calentada, cama na queda complemento de caballa en libertad, las glóbulas na se alexinan; la conglutinación na se presenta. Reacción positiva. Par el contr ar io: la mezcla extracta -l-suer o nada tiene que ver, esta es, el suero. na procede de animal can muermo, el com- plementa de caballa queda libre, sin fijarse, y se une a la segunda, suero. de buey + glóbulos de carnera, presentándose la canglu- tinación a reunión de las glóbulos en masas voluminosas. Reac- ción negativa. TRABAJOS ORIGIN ALES 93 En la r.eaoción de conglutinación bacilar intervienen: Extracto, maleína, etc. Suero sospechoso. Suero fresco de caballo (complemento). Suero de buey desactivado. Dilución de bacilos mallei. Para la interpretación de los resultados hay que esperar 24 horas. El mecanismo es exactamente igual al de la congluti- nación globular. Los bacilosque forman con el suero fisiológico la emulsión microbiana, no se aglutinarán más que en el caso de' que el suero sospechoso proceda de caballo sano. En las reac- ciones positivas, quedan uniformemente repartidos en el líquido espontáneamente, o a la menor agitación del tubo. Este es, en líneas generales, el método de conglutinación aplicado al muermo y tal cual fué practicado por los primeros investigadores. Los últimos trabajos, a medida que comprueban su valor, nos dan ideas y observaciones nuevas interesantes que le simplifican. . Las ventajas del método por comparación con la fijación del complemento, pueden reducirse a estas: -de un lado, una sensi- bilidad mayor y que ha sido la causa de concederle el lugar pre- ferente entre todos los conocidos, en particular, cuando se recurre a la conglutinación globular, más' conveniente que la bacilar; de otro, en. que no se necesita hemolisina, cuya, preparación lleva cuatro o cinco semanas, y no siempre, por su precio o por otras causas, está al alcance de los prácticos, como seguramente 10 está el suero de buey. El complemento, por otra parte, 10 proporciona el caballo y no el conejillo de Indias, tercera ven- taja para la realización práctica. Como recomendaciones especiales se indican: la titulación exacta de los diversos componentes de la reacción total y el control de la, misma por numerosos testigos. Para demostrar la necesidad de cumplirlo fielmente, aportamos la observación recogida en las primeras pruebas. Con tres centésimas de centí- metro cúbico de suero muermoso, no se obtuvo la reacción posi- tiva; en cambio fué bien marcada con una centésima. Como únicamente nos hemos propuesto dar una información de actualidad, extractamos a continuación las notas que teníamos recogidas, algunas verdaderamente interesantes y que sub- rayaremos. . Pfeiler y Weber (mayo 19I4) (1). Han propuesto aplicar el mé- todo de conglutinación globular al diagnóstico del Muermo. Es más simPle que la reacción de fijación y no exige sensibilisatriz. Han reconocido después que el complemento no es necesario a la reacción, porque el mismo suero de caballo es capaz de conglutinar·. El suero de caballo sama, después de calentamiento, reúne los bacilos muermosos en masas, mientras esto no pasa con el de (1) Los primeros trabajos en 1912. 94 REVISTA. VETERINARIA DE ESPAÑA muermosos. Experimentan el valor en 60 animales.cconfir mándose siempre por los resultados de la autopsia. (Bull. Inst. Pasteur). H. E. Reeser (junio 1914). Indicaciones acerca de los elementos componentes de la reacción. Los cuatro reactivos deben ser titula- dos en cada caso. El suero de buey, en general, conserva largo tiempo su valor con bastante constancia. Esteexperimentador ha aplicado el método al muermo, a la sífilis y al aborto contagioso. Los antígenos o extractos estaban representados respectivamente por maleína bruta, extracto alcohólico de corazón de conejillo de Indias y un extracto del bacillus abortus, Los resultados son pare- cidos a los de la fijación para el muermo, menores para la sífilis. Ha hecho obrar sobre diversas especies globulares varios sueros frescos. A parte los glóbulos de conejillo de Indias, muy frágiles, todas las especies son conglutinadas por el suero de buey, etc. (Folia Microbiológica.) Andersen (agosto 1914). La conglutinación falta cuando el complemento ha sido fijado por un complejo antígeno + anti- cuerpo. Para él sería más sensible que el método de fijación. (Bull.· I nst. Pasteur). . Waldmann (agosto 19i4). De sus estudios comparativos con la fijación comprueba que los anticuerpos no pueden ser demostra- dos más pronto. Se presentaron a los 5, 6 ó 7 días de la infección. Fija en 0,05 la dosis óptima de suero sospechoso a emplear. Michin (agosto 1914).. De 200 caballos examinados encontró 41 reacciones positivas, confirmadas todas por. la autopsia. Le cree. tan bueno como lafijación y desde luego superior ala aglu- tinación. REACCION DE ABDERHALDEN ., Método Qe dialisis Hacer aquí un resumen de Jo que se sabe acerca de las des- doblaciones y disgregaciones de los albuminoides que llegan a la circulación con estructura molecular distinta a.los circulantes, y de los .fermentos , o secreciones celulares que los atacan,' etc.,: etc., no es obra ;nuestra ni estaríamos capacitados para emprenderla con acierto. Nos limitaremos a los fundamentos del-método de dialisis y a su aplicación al diagnóstico del muermo. Cuando se desdoblan las micelas albuminoides, se obtienen productos que atraviesan las· membranas 'animales, que aquéllas no pueden penetrar. «Así, si en un dializador colocamos cualquier albumi- noide, y en el exterior, agua, no pasarán aquéllos al líquido externo; pero si se añade tripsina, pepsina y ácido clor hídrico o cualquier otro fermento capaz de desdoblarle, pasarán al líquido externo los productos de la digestión, que POdIJ.!Lf.á:~ cilmente ser recognoscibles. (Mouriz Riesgo.) TRABAJOS ORIGINALES 95 pe aquí ha nacido un procedimiento de diagnóstico primera- mente aplicado al embarazo con:excelentes resultados, a la preñez deIasyacas y..otras. hembras animales, y posteriormente a varias enfermedades. . . Las' pruebas no podían faltar en el muermo, enfermedad que cuenta, más que ninguna otra, con procedimientos modernos de diagnóstico, que' estamos obligados a practicar por sus resulta- dos y en interés de la higiene pecuaria y pública. Los primeros trabajos fracasaron, al parecer, pero Videsco y Popesco (1914) han conseguido salvar las dificultades. , E! suero del caballo sospechoso es recogido después de estar el animal-z.q a 36 horas en ayunas. En ocasiones-dicen-con- viene dializar el suero 6 a la horas'. _ El suero es inactivado a 53-560 durante media hora, tem- peratura que, en ocasiones" es suficiente para hacerle enturbiar. Se emplea complemento de conejillo de Indias en proporción de 0.1 c. c. por 1 C;. c. de suero (0.3 c. c.. de una dilución al 1:3); como substratum, bacilos muermosos. Los tres elementos, suero inactivado, complemento y bacilos muermosos se colocan en el interior del saco dializador, y en otros sacos los testigos: suero solo, etc. , La ninhidrina, que es el reactivo que se emplea para demos- trar siIos resultantes de la desdoblación interior han pasado al líquido, externo, se emplea diluída al 1:500 (un gramo de esta dilución por TO C. c.. de dializado). Lasconclusiones de los experimentadores precitados son las que siguen: ,r.a Pueden ponerse en evidencia fermentos específicos. z.a Puede servir como diagnóstico del muermo . .Si la conglutinación globular ha entrado, todo hace creer que definitivamente, en la práctica, la reacción de Abderhalden, hoy por hoy, es una prueba más, un intento que dudamos llegue a convertirse en método del diagnóstico de esta enfermedad. En el embarazo y preñez, ha conseguido el triunfo; justa recom- pensa a los desvelos del sabio. -El'nuevo Matadero general y Mercado de ganados de Madrid POR C. S. E, Por la importancia que tiene este grandioso proyecto que el Ayuntamien- to de Madrid va a llevar a la práctica, resolviendo uno de los más impor- tantes problemas de higiene pública relacionado con la salubridad de las carnes, vamos a' dar a nuestros lectores algunos datos sobre este nuevo 96 REVISTA VETERINAHIA DE ESPAÑA --------------------------------------------------~ edificio en cuya construcción se despliega una gran actividad. Una vez terminado y contando con la amabilidad del arquitecto, señor Bellido, autor del proyecto, daremos a nuestros lectores una descripción detallada de ese Matadero y Mercado modelo, que honrará por igual al autor que lo ideó y al Ayuntamiento que lo construye. El referido Matadero y Mercado está emplazado en una parte de la antigua Dehesa de la Arganzuela, a la que por tradición cuadra bien este destino, pues fué cedida él la villa de Madrid por los Reyes Católicos para apacentar el ganado que surtía al matadero, situado ya entonces donde se encuentra el actual, junto a la Puerta de Toledo. Mide el solar una superficie de I65-4I5 metros cuadrados, siendo la longitud de su perímetro de unos 2,500 metros. Estas cifras permiten apre- ciar la enorme extensión del edificio, que será uno de los mayores de Eu- ropa, si se exceptúa el de Berlín, y muy superior a las necesidades no sólo de la población actual madrileña, sino a la de un censo doble del actual, pues merced a disponerse de tan amplio terreno y a las previsiones del proyecto, cuyos pabellones se construyen en forma ampliable, el nuevo Matadero y Mercado podrá duplicar la capacidad de sus servicios, llegando con un gasto relativamente pequeño, a satisfacer las necesidades de una población de mas de un millón de habitantes. Comprenderá el edificio todos cuantos servicios tienen relación con el abastecimiento de carnes y contrataciones de ganados de todas clases, con utilización completa, por procedimientos modernos y científicos, de los despojos y residuos de las reses, animales enfermos y hasta los que mueran fuera del matadero, pues el Ayuntamiento, como medida higiénica, munici- palizará la industria' de su' aprovechamiento, así como todas las demás (mondonguerías, seberías, secaderos de pieles, de cerdas, etc.), que hoy se explotan por particulares, en detrimento de la salud pública, con enor- me lesión de los intereses municipales y grave perjuicio de los ganaderos, que tienen que pasar por las horcas caudinas de los abastecedores, amos de aquellas industrias y casi del matadero actual, que por su anticuado edi- ficio y deficiente organización no da garantías al consumidor y es aten- tatorio para el productor. . El transporte de las carnes será también municipal y se hará en magní- ficos automóviles. El sistema y disposición general del nuevo edificio es el alemán, adoptado sin excepción en Europa; el arquitecto señor Bellido ha realizado un aca- bado estudio de los principales mataderos europeos y ha sabido asociar lo clásico de nuestros mataderos, el elemento español, consecuencia de las condiciones de nuestro ganado, con las modernas conquistas de la arquitec- tura y de la higiene á plica das a estos 'edificios, y para nosotros este es uno de los mayores méritos del autor del proyecto, pues ha sabido adaptar a los antiguos elementos de nuestros mataderos todos los modernos, con lo cual se facilitará el trabajo extraordinariamente utilizando los medios mecáni- cos; el transporte de las carnes de. unos a otros locales se hará por una red de rieles aéreos, sin más que empujarlas ligeramente con la mano. Se instalarán varios laboratorios para que sea efectiva la inspeccióri veterinaria; se dotará de locales para el análisis micrográfico de las carnes, de salas de autopsia nara el estudio y diagnóstico de Ias infecciones de los T RA)3A]OS ORIGINALES 97 ganados; también se harán instalaciones de esterilización en todos sus grados, de forma que se aprovechen absolutamente todas las reses, cualquiera que sea la enfermedad que padezcan, Las cámaras frigoríficas que, por lo menos durante la época de calor, serán obligatorias como naves de oreo, se construyen coJ} gran amplitud, en previsión de que puedan servir no sólo para las necesidades delMatadero, sino como depósito de ca;rnes refrigeradas importadas de América o Australia, que pueden. en momentos dados resolver el problema de escasez o carestía de tan preciado alimento. En esta forma lo han resuelto varias naciones ¡ de Europa y otras lo tienen en ensayo. ' Para la llegada de ganados y vagones fri~oríficos, dispondrá el Matadero. de una completa red ferroviaria que permitirá la llegada de los trenes hasta los mismos edificios de destino, desde todos los puntos de España. Los muelles para el desembarco de ganados se han dispuesto de tal forma que podrán descargar todos los vagones a la vez, pOl' muy largo que sea el tren; además, los «vagones -jaulas», de tres pisos, usados para el ganado lanar y de cerda, podrán desembarcar simultáneamente 105 tres pisos a la vez, El conjunto del Matadero y Mercado de ganados constará de 64 edificios, variosde los cuales miden 5,900, 6,000 Y hasta 7,000 metros cuadrados, para oficinas, laboratorios, naves, frigoríficos, esterilizadores, establos, rediles, cochiqueras. etc., etc. Integran el oonjunto una. cantidad conside- rable de muros de cerca, corrales, vallas Y demás elementos de clasificación del ganado, que en nuestro país, por la bravura del vacuno, difícil de manejar y conducir, exige precauciones que complican mucho la dispo- sición general del edificio, pero que el señor Bellido, con su admirable ingenio, ha sabido resolver de una manera práctica, El presupuesto .de gastos asciende a 8.09'0,-000 .de pesetas, sin contar con las instalaciones mecánicas, frigoríficas, sanitarias, etc. La obra, cuya construcción está muy adelantada, terminará en el plazo máximo de dos ajos, y pronto podrá. el.Ayuntamiento de Madrid contar con un grandioso Matadero y-Mercado, que podrá resistir con ventaja la comparanza con los más famosos del mundo; no hay detalle que se haya escapado a la perspi- cacia del, autor del proyecto, ni la Corporación .esca.tima -gasto alguno. Todo ello bien Jo merece la capital 'ele España, VETERIN ARIA MILITAR. D. R.ufino Muro: A la memoria de un héroe POR ALBERTO GARete.. GOMEZ Ve ter inarío Militar Habiendo pasado inadvertida pa,ra la mayor parte de la clase, la trágica muerte de un compañero que sucumbió en Tetuán, ahora precisamente hace un año, a consecuencia de un accidente fatal, pereciendo ahogado al in-' 7 REVISTA VETE~l:NARIA DE ESPAÑA --------~--------------- tentar vadear el río Martín montado a caballo y en ocasión que se hallaba destacado en la posición de Laucien, prestando el servicio de su clase, y como parece ser que basta la fecha nadie ha publicado dato alguno de su biografía, ni mucho menos se han hecho revelaciones de los distintos hechos de armas en los que tomó parte muy activa, y entendiendo que este infor- tunado y pundonoroso veterinario Militar dignificó y enalteció a la clase y en particular el cuerpo de' Veterinaria Militar al que pertenecía, nos creemos en el deber de bonrar su memoria con motivo de cumplirse actualmente el aniversario de su fallecimiento, baciendo una sucinta reseña bistórica de los hechos más salien- tes de su breve y brillante vida militar .. Procedamos al relato de los datos biográficos más principales del inolvida- ble y malogrado oficial Veterinario 2. ° que fué de las fuerzas regulares Indígenas de Melilla, don Rufino Muro. Este heroico y bizarro oficial fué pen- sionado en la Escuela de Veterinaria de Córdoba, donde ganó el título de Vete- rinario por oposición. En noviembre de I909 ingresó en el Cuerpo' de Veterinaria Militar con el empleo de Veterinario .3.°, obteniendo D. Rufino Muro el número tres, entre los oposito.res apro- bados en la referida convocatoria. Tan pronto como le Iué posible, pasó voluntariamente a servir al Ejército de Operaciones de África. y hallándose destinado en el Regimiento de Caballería de Taxdir, obtuvo la primera recompensa por haberse distinguido, por su bizarro comportamiento, en el combate de' Sarnmar (Melilla) y se le concedió, por tal distinción, una cruz roja de primera clase del Mérito Mi- litar. . .En mayo y junio de I9I3 fué propuesto, por los méritos que contrajo en los combates habidos en las cercanías de Tetuán, para otras recom- pensas, y le fué otorgada la cruz de primera clase de María Cristina, que compensó en parte los relevantes servicios del infortunado compañero. En el combate del I8 de agosto del mismo año, también ganó por sus grandes e importantes méritos otra cruz de María Cristina, y a propuesta del general Berenguer, que mandaba las fuerzas en estos combates, y en juicio de votación, se.1epropuso además para el ascenso al empleó inmediato. Asistió, sin faltar a uno,a todos los-combates en que tomaron parte los .fuerzas regulares, y casi siempre lo hizo como ayudante del general citado. y del comandante del grupo de Escuadrones de dicbas fuerzas don Miguel Cavanellas, quienes lo utilizaron constantemente para transmitir órdenes a los puntos de más peligro de la línea de fuego, Sentimos grandemente carecer de mayor número de datos biográficos que bubieran contribuído a completar este pequeño trabajo conmemorativo. Sirvan, -sin embargo, estas notas para recordar lamemoria del amigo TRAAJaS"ORIGINALES' querido, que se hizo acreedor al cariño y admiración de todos sus compañeros y demás elementos del arden militar can quienes alternó durante su vida de campaña. ¡Rindámosle un merecido y entusiasta homenaje, tributándole impere- cederos elogias por su abnegado valor y acendrado patriotismo. La Veterinaria Militar y la hipofilia inglesa en la guerrapresente Por el doctor P. FAHRERA·.' Al estallar la guerra europea, el cuerpo. veterinario del ej ército inglés constaba de 1 mayor- general, director-general del Cuerpo de Veterinaria Militar en el Ministerio de la Guerra (Londres), la tenientes coroneles (1 en el Ministerio de la Guerra, 6 en los cuarteles generales .de los distintas cuerpos de ejército. y 3 en la India), 23 mayores (2I' en Gran Bretaña, India, Sur de Africa y Egipto, 1 en el departamento de remonta del Minis- terio. de la Guerra y 1 instructor del ej ército en 'la Escuela de veterinaria militar de Aldershot), 47 capitanes (38' en las jefaturas de las regimien- tos, 6 en los depósitos de remontas de la India y 3 instructores en la Escuela de veterinaria del ej ército de .Aldershot) y 60 tenientes (57 sirven en regimiento. 3 prestan servicio en depósitos de remonta). Total 144 oficiales veterinarios. Con mativo' de la guerra, esta cifra se ha tenido. 'que a umentar, Yanas hemos hecho eco en otro. número de la propaganda con la que se intenta persuadir a los veterinarios civiles ingleses a que se alisten (V. REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA, 1914, p, 752), Se tropieza desde luego con un inconveniente muy· serio: la falta de veterinarios civiles, Por causas que ya hemos indicado alguna vez y que otro día expondremos extensamente (aumento de los vehículos automóviles, etc.), en Inglaterra, como en Es- paña y en la mayoría de los ·Estado.s, hay cada día menos entudiarites de "veterinaria y por ende menos veterinarios. Por otra parte, los veterinarios civiles ingleses no _se dejan persuadir fácilmente. No se contentan con el sueldo que se les brinda en el ejército (y na es' pequeño) y temen perder la clientela.' Esto último se discute mucho en las asociaciones veterinarias 'de Inglaterra. Los veterinarios alistados figuran tempo.ralmente con el' empleo de fe" Trientes en el Cuerpo Veterinario del Ejército. Selesexige que sean miembros del Real Colegio de Veterinaria, que se alisten para un año, que consagren todo el tiempo. al servicio militar, que no tengan más de 50 años, que sean buenos jinetes, que gocen buena salud )i sean de buenas costumbres- y aptos para trabajos rudos. Han de llevar una relación de su servicio anterior con el ej ército o una recomendación de dos personas de posición y responsabi- lidad. A cambio de esto se les ofrece una paga' de '250'libras anuales. un plus de campaña de 54 libras al año, 30 libras para equipo, 30 libras más 100 REVISTA VETERIN:A.RIA 'DE ESPi\ÑA por las raciones diarias y una bonificiación 40 libras después del año, si se han portado bien. Total cobran 405 libras, es decir, casi tanto como aquí en' España un general de brigada. Recientemente se había dicho q,ue la paga de un teniente temporal del Cuerpo de Veterinaria del Ejército, era equivalente a 300 libras anuales, y a la insuficiencia de tal paga se atribuyó la escasez de veterinarios alistados. Pero The Veterinary News del 30 de enero último lo atribuye más bien a falta de patriotismo. Después de decir que no son 300 libras anuales las que cobra un veterinario provisional, sino 405, añade: »No podemos admitir que la causa (de la falta de veterinarios para el ejército)' sea la insuficiencia de la paga» ... «Lo que hace falta es verdadero patriotismo, ese patriotismo que ha llevado a servir a la patria por una libra semanal a miles de mineros que ganaban de 2 libras y 10 chelines a 4 libras por semana.» ... «El hombre que discute si se le deben pagar 300' ó 400 libras, tiene una crisis tal (de patriotismo), que vale más que no salga 'de casa» ... He insistido un poco en esto, porque para nosotros, los españoles, cons- tituye una gran enseñanza, que debemos aprovechar. A nosotros nos puede ocurrir mañana lo mismo. También aquí en España es cada vez menor el número de jóvenes que cursan la carrera de veterinaria. Los que salen de las escuelas ya no bastan para satisfacer las necesidades del país. Y menos bastarían para el caso de una guerra. A pesar de los automóviles y aeroplanos militares, el caballo y el mulo son y serán indispensables para la guerra; son, como dice The Veterinary Netus, «a munition of war» (una munición de guerra}». y por esto son también indispensables los veterinarios militares. Hay que pensar en estas cosas ahora; en tiempo, para nosotros, de paz, porque mañana, en tiempo de guerra, no tendrán solución satisfactoria. Es preciso preparar veterinarios militares. Y hay que pensar en la creación de una Es- cuela militar de veterinaria, semejante a la Academia médico-militar o, quizá mejor, en la creación de una Academia militar que enseñase toda la carrera de veterinaria y preparase todo el personal veterinario preciso para las necesidades de una guerra. El j efe del Cuerpo Veterinario del Ej ército inglés es el genera Johnl Moore. Nació en 24 de mayo de 1864. Fué alumno muy distinguido del Colegio de Veterinaria de Edimburgo. Entró en el ejército en 1888. Ha prestado servicio, como veterinario militar, en la India, en el Tibet, en Rhodesia. Se hallaba de coronel en Aldershot cuando estalló esta guerra y fué nomo brado Director de los ser:"'icios veterinarios de las fuerzas inglesas expe- dicionarias. Es gran conocedor de todo cuanto se refiere a remontas. Entre los diversos destinos que ha desempeñado, figura el de agregado al depar- tamento de las mismas. EE. él adquirió conocimientos íntimos de las fuentes de las que·se pueden obtener caballos para el ejército en Australia, Canadá, Estados Unidos de América, etc. También 'estuvo con este objeto en Méjico, Argentina, etc. Sobre tal materia hizo una lectura interesantísima en el Royal Unitet Service Institute cap. este título: ({On Horses 01 the World and Ressources jor Remont Purposes.i (De los caballos del mundo y recursos para las remontas). . TRABAJOS ORIGINALES ¡Ol (El problema de la obtención de ganado equino preocupa intensamente al gobierne inglés. Se han dietado ya disposiciones para fomentar la cría caballar después de la guerra. Se discute mucho la importancia del mulo, del caballo noruego del Gudbransdal. etc. Se sigue organizado carreras y exposiciones de caballos de pura sangre, a pesar de la guerra. Recientemente ha llegado a Inglaterra John Barker con 976 mulos comprados en Nueva Orleans). Como decía en el número anterior, en la guerra presente la veterinaria militar adquiere gran importancia. El público de la calle, sin embargo, no parece preocllparse mucho en Inglaterra de lo concerniente al papel de la veterinaria castrense. De ello se lamentaba The Veterinary News del 2 de enero. El público General ]ohn Moore -decía~no tiene idea de la importancia de la Director de los servicios veterinarios de las fuerzas medicina preventiva. Uno de los mayores con- inglesas en Francia tratiempos de un ejército-añadía-es la explo- sión y la difusión deuna enfermedad contagiosa entre su ganado. Si esto es serio en tiempo de paz, en tiempo de, guerra puede ser desastroso. En la guerra presente-terminaba diciendo-se pone bien de manifiesto el valor de la medicina preventiva, y la profesión puede con justicia sentirse orgullosa de la labor efectuada por el Cuerpo Vete- rinario del Ej ército. Añádase a esto que el cuidado y la atención hacia los caballos heridos y enfermos es admirable. El pueblo inglés más bien se preocupa de los caballos compasivamente. y hay que confesar que la «Sociedad preventiva de la crueldad para con los animales» presta un auxilio mu y valioso al Cuerpo Veterinario del Ej ército. Viene a ser algo así como las asociaciones de asistencia privada (tales como la internacional de la Cruz Roja) con respecto al Cuerpo Médico Militar. Ella organiza cuestaciones o flags days (días de la ban- dera) en distintas capitales. Así, la A. P. C. A. (<ARJA ·DE ESPAÑA zadas las Inspecciones de Sanidad veterinaria, como consecuencia del celo de las autoridades locales, pero, hayotras donde sirven de norma la apatía y la indiferencia. Falta una metodización general, falta una norma común para todos los pueblos, sin destruir lo típico que, necesariamente, por ser característico, debe conservarse en cada región. La reglamentación que actualmente tienen estbs servicios veterinarios, no corresponde al criterio administrativo de nuestra época; en tiempo de franca a.utonomía municipal, de fueros y privilegios, que tanto añoran al- gunos partidos políticos creyentes en la tradición, estaba justificado y concorde con aquella. realidad; ahora que las corrientes socialistas tienden a centralizar el gobierno y la administración de los pueblos en normas dis- ciplinarias semejantes a la milicia, siendo ésta nuestra característica de la vida social, y la informadora de nuestras leyes, cobijarse en el autono- mismo municipal, es transformarse en un tumor heterocrónico del organismo administrativo oficial. Las inspecciones de carnes, leches, etc., y cuantas incumben a los veterinarios municipales, deben regularse por disposiciones emanadas del poder central, con idéntico criterio para todos, y dando cese definitivo a esa desigualdad que existe entre los reglamentos de pueblos limítrofes, entre los de capitales vecinas, No puede constituir garantía para el público un servicio cuyo criterio aplicativo puede tener diferencia tan notable como esta: admisión para el consumo de la carne de reses con tuberculosis localizada o v-isceral en unas partes; decomiso de toda res tuberculosa en otras localidades. Ejemplos, podríamos citar a granel; lo que es malo, dañino, en una región, debe serlo en todas, ya la inversa. Si es sano e inocuo, si no perjudica el consumo de carne de res tuberculosa, aútorícese su venta y prohíbanse lo decomisos; esto es lo científico, lo lógico, lo racional. . El Estado, con los elementos consultivos, con la asesoración de personas técnicas y peritas de que dispone, es el único que puede trazar una norma racional, dentro de nuestro criterio actual científico. Recordemos cómo se legisla en los Ayuntamientos; cuan aleatorias y mutables suelen ser las opiniones de los cabildos municipales, según manden derechas o izquierdas; esta movilidad de ideas según las agrupaciones políticas-o personales- en que militan los concejales, se reflejan en todas Ias dependencias conce- jiles, aun en los asuntos tan técnicos como las inspecciones veterinarias. ¡Qué serie de anécdotas grotescas y cuántos atropellos podrían citarse para ilustrar este párrafo, cometidos por las famosas Comisiones inspectoras que presiden los tenientes de alcalde! [Cuántas intromisiones-aunque es otro el calificativo - del concejal delegado de mataderos en asuntos peculiarmente veterinarios, atentatorios siempre. a la libre expresión de un recto juicio sobre la naturaleza de las carnes! , El criterio que informa las resoluciones del Gobierno suele tener más fijeza, mayor estabilidad, pues les acompañan el consejo de entidades y corporaciones cuyas ideas no están a merced del color de la última can- didatura triunfante, A la redacción de toda ley, real decreto, o reglamento, preceden dictámenes de Reales Academias, Consejos, Institutos, Juntas Consultivas, etc., en cuyo seno se han discutido y se han depurado de cual- quier bastardía o apasionamiento en que pudo incurrir el legislador. Estos dictámenes son preceptivamente obligatorios, y siempre que no son cuestio- TRAB5JOS ORIGINALES 109 nes políticas o de partido, los ministros los acatan, dando así a Sus dispo- siciones garantía de mayor perfección y solución práctica a una nece- sidad pública. Al observar el abandono oficial en que están las Inspecciones veteri- narias, hemos pensado (según reza el refrán «piensa mal y acerta- rás»), en que nuestros legisladores no se han ocupado de estos servicios, porque no les conceden importancia o porque creen, y esto es desconsola- dor, que un monterilla con bastón o un Inspector de policía urbana pueden tener criterio en el reconocimiento de los alimentos y pueden fiscalizar la conducta del veterinario. Y esto, además de bochornoso, es intolerable por quien ostenta un título académico. Las pocas disposiciones dictadas desde la Gaceta relacionadas con el tema de estas cuestiones, son fruto de' la buena fe de los ministros firmantes, pero nunca el r.esultado de un estudio maduro, meditado, que constituya la deseada solución. Entre los temas que se trataron en disposiciones reales sin llegar a soluciones definitivas y que ahora recordamos, podemos citar el referente a las carnes flacas, asunto que ocasiona disgustos serios en todos los mataderos, y la ,policía e higiene de estos establecimientos que quiso arreglare e con una junta abigarrada, casi sin intervención veterinaria, cuyos propósitos fracasaron y de hecho están dirigidas por un empleado adminis- trativo, hechura de la mayoría que rija el municipio y variable según los votos; estos dos botones de muestra son cuestiones resueltas en todo país culto, y la dirección de todos los mataderos del mundo civilizado está confiada a los Veterinarios. La mayor confusión reina cuando queremos hacer una clasificación de las causas de decomiso; en cada localidad rige una; es pulsar el caos, como .decía el profesor a que al principio aludo. A los veterinarios nos incumbe pedir la perfecta organización de estos servicios, empezando por convencer a la sociedad de la trascendencia de los mismos, para que la opinión nos 'apoye en nuestra demanda, o, mejor, para que fuese ella quien pidiera la reforma, transformando así una petición profe- sional en una de interés público; si consiguiésemos arrancar de los Munici- pios, bien por incautación del Estado o bien éste imponiendo su criterio al Ayuntamiento en la organización de las Inspecciones sanitarias, lo re- ferente al personal.vtendría una inmediata y satisfactoria resolución lo que tantas veces hemos pedido: que el ,que preste servicio en un Municipio tenga retribución decorosa y segura, e independencia profesional en el cumpli- miento de su cargo.' Librándonos de las añagazas y tropelías del caciquis- mo, que empaña, con 'sus malas artes, nuestra más sagrada misión; la de- .íensa de la salud pública, habríamos conseguido nuestro bienestar. La ley de epizootias, que tanto ha de beneficar a nuestra profesión, puede servir de basamento sólido para una reglamentación nacional de las cuestiones de sanidad veterinaria que actualmente tienen desorganiza- das los Ayuntamientos. Hace tiempo que' la opinión veterinaria ha exteriorizado los deseos de una .nueva organización de los Inspectores veterinarios; pero no organiza- ción :platónica, gacetü, cuyo resultado práctico sea el aumento de nuestra ',; r lIO REVISTA VETERINARlÁ' BE -ESPAÑA colección legislativa; ha y que renovar desde la cepa a la copa, y estos creemos nosotros que son los morrÍentes"rilás propicios para transformarse en reali- dad nuestras pretensiones. Si el terapeuta ha de eligir con oportunidad la aplicación 'de los remedios, en "las relaciones sociales son mayores las pro- babilidades de éxito cu'and; en la demanda, además de justicia, 'hay cportu- nidad; es el más vale llegar a tiempo ... de nuestro refranero. Dice el artículo 'I4 de la: citada ley de epizootias-artículo que pasó con igual número a la' proyectada ley de epidemias-e-en su párrafo medio: «Igualmente dependerá del Ministro de la Gobernación cuanto se rela- cione con el régimen de mataderos, inspección de carnes y de las substan- cias alimenticias.i Para la ejecución de esta: ley (y la de epidemias, si se aprueba) se ha de redactar un reglamento orgánico, que ha de sufrir informe desde la Escuela de Veterinaria hasta el Consejo de Estado; aprove- chemos esta ocasión para -pedir que se haga tan necesaria reforma de los asuntos de trascendencia como los que se citan en el párrafo copiado. Entre los grandes problemas de higiene pública cuya resolución han de proporcionarla las ciencias biológicas, figura el de la alimentación; suminis- trar al hombre alimentos puros; tiene gran importancia, no sólo para la salud humana, sino también por su influencia bienhechora en el vigor de la raza y en la prosperidad de los pueblos. N o puede explicarse como el legislador no se ha preocupado de reglamentar todo lo que atañe a esta cuestión; la única disculpa se encuentra en creer que los Ayuntamientos tienen bien previsto su normal funcionamiento, y como sabemos que esta es uria creen- cia errónea, en cuanto a la inspección veterinaria por lo menos, tenemos ex- plicada la necesidad de .repetrr los aldabonazos en demnada de una solución que satisfaga al interés público y al prestigio profesional y esto sólo puede conseguirse con disposiciones del poder central de fuerza obligatoria para todos los ciudadanos. . Yá hemos discutido y hemos llegado a un acuerdo unánime en lo re- ferente al personal que desempeñe lo que actualmente son inspecciones municipales; el acuerdo se encuentra resumido en esta 'conclusión: «Pago y nombramiento por el Estado de los inspectores veterinarios para los mu- nicipios»; ya veremos en otro artículo cómo puede enfocarse esta petición nuestra para que esté de acuerdo con la legislación vigente. Conformes en lo del personal, tenemos que demandar también que dicte el Estado, por lo menos, bases muy detalladas que sean la norma en el cum- plimiento de la misión; el veterinario inspector necesita un guía a que ha de sornetersus actos en la práctica; cierto que la independencia económica,' da mayor libertad para la ejecución de nuestros juicios, pero conviene que éstos puedan someterse a una pauta oficial, para que otra autoridad, guiada por el favoritismo o el capricho, no pueda imponer su opinión y forzar o truncar nuestros dictados en 'la práctica." . Que ambas concesiones son necesarias, indispensables, para el perfecto funcionamiento, nos lo demuestra un ejemplo precioso, de gran enseñanza y que lo tenemos en nuestra propia casa. Los que durante estos cinco años hemos desempeñado las inspecciones de Higiene pecuaria, no obstante gozar los beneficios inherentes a los funcionarios del Estado, hemos tro- pezado muchas veces con grandes dificultades en la práctica porquecare- ciamos de un texto legal, definidor y amparador de nuestras disposiciones; TRABAJOS ORIGIN li.LES~_ 111 lo que se ha conseguido es fruto de iniciativa privada, pero con ser mucho lo adquirido, el servicio de Higiene pecuaria no alcanzará toda su expansión, toda la importancia nacional, mientras a los Inspectores' no nos acompañe la nueva ley; estas consideraciones tienen aplicación inmediata a los actua- les veterinarios municipales. Si no consiguen la categoría de funcionarios del Estado o no consiguen una disposición regulando sus servicios, siempre estarán funcionando interinamente, y las esperanzas de mejora serán una fantasmagoría, una cándida ilusión. ,,' . Por esto urgela' necesidad de que se regulen por el Estado los servicios que 'hoy día confían los Ayuntamientos a los veterinarios titulares; estas disposiciones no sólo han de ser obligatorias para los veterinarios; sino -que-han 'de -tener-fuerza ejecutiva ante las posibles 'ingerencias e imposi- , ciones de los ediles municipales, ya que no siempre y a pesar del régimen democrático, son los más aptos, probos y competentes de la colectividad. Si los Ministerios de Fomento y Gobernación han de redactar un Regla- mento comprensivo de las disposiciones conducentes a la higiene y sanidad pecuarias, laboremos todos de acuerdo demandando 'al Ministerio de la Gobernación, ya que no se ha podido substraer las industrias del matadero de la sanidad general, la promulgación de otro Reglamento que regule las cuestiones referentes, no sólo al primer párrafo del artículo 14 de la ley de epizootías, sino también la relativa al segundo párrafo del mismo artículo, Laboriosos compañeros tenemos en Gobernación, profesorescompetentes en el Consejo de Sanidad; pero la clase toda, Jos veterinarios todos, debemos acarrear ideas, aportar observaciones, para reunir la mayor suma posible de opiniones para hacer más perfecta una obra que ha de durar mucho tiempo. Creemos suficientemente discutido, y todos prestamos conformidad, en cual ha de ser la organización de los Inspectores municipales; quédanos ahora como tema de discusión 'cómo ha de desarrollarse, qué límites, qué acción debe alcanzar el veterinario en la inspección sanitaria de los alimen- tos. Bien organizado el personal y bien determinada su misión, es como prestará un servicio eficaz 'l, la sociedad. JURISPRUDENCIA VETERINARIA Centralización de la venta de carnes en los mercados- POR F, FARRERAS Además de la inspección de las reses en vivo y en canal, practicada en los mataderos en el momento del sacrificio, es de todo punto indispensable 1.1nnuevo reconocimiento de las carnes en las tablajerías o lugares donde se expenden. ' Con esta segunda inspección, mejor dicho, con esta revisión, confiada generalmente a los veterinarios adscritos al servicio de mercados, el pú- II2 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA blico tiene la garantía compl_eta de que las carnes que adquiere para su consumo se hallan en perfecto estado de sanidad. Que esta segunda ins- pección es necesaria, resulta evidente; no se pretende con ella poner en duda ni fiscalizar la pericia con que .ha practicado el reconocimiento el inspector del matadero, pues en muchas localidades es el mismo veterinario quien practica este nuevo reconocimiento, sino, simplemente, comprobar si la carne que salió del matadero en buenas condiciones, las conserva todavía al ponerse al alcance del consumidor. La facilidad con que se corrompe este alimento y los medios ilícitos de que se valen muchos vendedores para ocultar las alteraciones que puede presentar (uso de antisépticos, nieveliria, etc.) justifican. sobradamente la necesidad de esta segunda inspección de la carne. Ahora bien, para que pueda practicarse en las mejores condiciones, para que nada escape a esa revisión, sería conveniente que todas las carnes se expendiesen en los mercados, evitando, en lo posible, los puestos de venta instalados en el propio domicilio de los tablajeros, en diversos puntos de la población. Por estar alejados de los mercados, su inspección no puede ser ni tan constante ni tan rigurosa, y así se comprende que en ellos se expenda la carne procedente de reses enfermas o muertas en mataderos clandestinos. Además, es preciso que la persona y el instrumental empleados en la venta de la carne se hallen en buenas condiciones de higiene, pues la carne se puede contaminar con' agentes de infecciones temibles, especial- mente paratificas, después de salir del matadero, y esto puede ser evitado mejor en los mercados. En fin, centralizando la venta de carnes en los mercados y prohibiendo lOS, puestos instalados en diversos sitios de la población, se facilitará también la misión del veterinario, que no se verá obligado a correr de un lado a otro de la urbe. El mismo interés para la salud pública que motivó la R. O. de 21 de marzo de 19I-¡- (que por desgracia va resultando letra muerta) centralizando la matanza de todas las reses en el matadero, ha de existir para la centra- lización de la venta de la/carne en los mercados. Los Ayuntamientos, en virtud de las atribuciones que les conceden el artículo 72 de la ley Municipal y el artículo 10g de la Instrucción de sanidad, si estiman que para facilitar la constante inspección de las carnes destinadas al consumo público han de expenderse éstas únicamente en los mercados, tienen derecho a impedir que se vendan en ningún otro lugar de la población, Claro está que un Ayun- tamiento que quiera hacer uso de esa facultad ha de arrostrar las iras de los tablajeros que tienen el puesto de venta instalado en su propio domici- lio, pero en la práctica se han resuelto ya algunos casos que confirman dicha facultad y que no dejan lugar a ninguna duda. He aquí el último de que tenemos noticia: El Ayuntamiento de Tarrasa, en sesión de 24 de diciembre de 1913, acordó centralizar en el mercado municipal la venta de carnes frescas, prohibiendo la expendición de las mismas en otros puestos que no fuesen los habilitados en el mercado y sus cuatro sucursales. El gremio de tablajeros de Tarrasa. se opuso, y formalizó demanda civil ordinaria de mayor cuantía contra el referido Ayuntamiento, apoyándola: en que tal acuerdo constituye un verdadero monopolio que lesiona sus derechos civiles; en que el Estado en sus tarifas' de contribución industrial TRABAJOS TRADUCIDO? II3 les reconoce el derecho de ejercer ,su industia en su propio domicilio; en que el derecho a. la libertad de profesión es un derecho civil análogo al de propiedad, del que nadie puede ser desposeído sin previa declaración de utilidad pública, y terminaba con la súplica de que se declarase que todos los que ejercen la industria tablajera gozan del pleno dominio de todo aquello en que consiste el ejercicio de su industria y la explotación de los citados establecimientos, y que el acuerdo tomado por el Ayuntamiento vulneraba este derecho. El Gobernador civil, de acuerdo con la Comisión provincial, requirió de inhibición al Juzgado, fundándose en que, según el arto 72 de la ley Municipal, era ello de la exclusiva incumbencia de los municipios, JI que la libertad industrial se halla limitada por las disposiciones dictadas en bien de la salud pública. Persistió el Juzgado en querer entender del asunto, por cuya razón .se entabló una cuestión de competencia qne acaba de ser resuelta por Real decreto de la presidencia del Consejo de ministros, de fecha 12 de febrero del corriente año, inserto en la Gaceta del día 13 del propio mes. En él se sienta la doctrina de -que «el acuerdo del Ayuntamiento de Tarrasa, como referente a la policía de abastos, que es de carácter adminis- trativo, cae dentro de las peculiares facultades de la Administración muni- cipal, y, por consiguiente, los derechos cuya violación alegan los tablajeros no tienen carácter civil, según doctrina establecida en sentencia del Tribunal Supremo de Í de abril de ISSn. Este criterio, sancionado ya en lo relativo a la venta de carnes, tiene, si 'cabe, más adecuada aplicación en la venta del pescado. En efecto, el pescado sólo se inspecciona cuando se vende en los mercados. El que se expende fuera, en sitios dispersos por el interior de las poblaciones, está exento de toda inspección. El Avuntarniento de Barcelona, para evitar esto, trata ahora de centra- lizar la venta del pescado, prohibiendo que se expenda fuera de las pesca derías instaladas en los mercados. Esto levantará la protesta de los. expen- dedores que alegarán intereses creados y derechos adquiridos, pero, en cambio redundará en beneficio de la salud pública, que para un Ayunta- miento digno debe ser siempre la suprema ley. TRABAJOS TRADUCIDOS El "Evaccator" de Hess-Schenk, nuevo instrumento para la castracíon de la vaca Por el profesor doctor E.· HESS, de Berna En la página 173 del Schioeiser A rchi» ¡ür Tierheilkunde, de 19II, indiqué los laudables esfuerzos 'hechos desde hace decenios por los veterinarios prácticos para obtener un instrumento no muy complicado que impidiera la hemorragia de las arterias ováricas en la castración de las vacas. Repeti- 8 114 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA dos estudios, que me han costado grandes sacrificios de tiempo y de dinero, me han demostrado que la hemorragia, con razón tan temida, delas arterias ováricas, únicamente puede ser evitada con seguridad si se practica, con arreglo al arte, la ligadura del ligamento ovárico. Pero este proceder, segu- rísimo, requiere conocimientos especiales, mucho trabajo y mucho tiempo, porque la extirpación de los ovarios patológicamente alterados, la realizan siempre muchos prácticos mediante instrumentos magullado res o magul1a- dores y cortantes a la vez. Pero, que todos estos últimos instrumentos de castración, tales como los magulladores (écraseu1'S), emasculadores y ovariotomos.' usados también por nosotros en las vacas con resultados variables, no pueden impedir con absoluta seguridad la hemorragia de las arterias ováricas, se desprende de las comunicaciones orales de los colegas que pan practicado la castración de vacas, de los catálogos de instrumental, en los cuales "figuran una serie de instrumentos para la castración de la vaca, que todos persiguen el fin ca pital de im pedir la hemorragia secundaria, y de nuestra propia experiencia, ya de años. Además, he de advertir ~ue la práctica de la castración de la . vaca sin estropear .los ovarios, es decir, mediante la ligadura del ligamento ovárico, con goma o aluminio, jamás me ha satisfecho íntimamente; por una parte, porque no permite mostrar el o los ovarios anormales al propie- tario interesado en ello y, por otra, porque las ligaduras con goma, tanto delgada como gruesa, con frecuencia Se rompen precozmente y, a consecuen- cia de ello, las vacas entran de nuevo en celo, como ha ocurrido en nues- tra clínica, motivando sospechas y desconfianzas injustificadas hacia el operador. Después de algunos años de tentativas, en unión del instrumentista y ortopédico Schenk, de Berna, he logrado fabricar un instrumento para la castración de la vaca, con el cual y del modo más sencillo, se puede impedir con absoluta seguridad toda hemorragia de las arterias ováricas y, por lo tanto, se puede suprimir la secuela más importante de la castración: «la hemorragia consecutiva.e La figura I representa el instrumento sencillo y manejable, reducido a la tercera parte _de su tamaño natural. En esencia, consta de tres partes: boca, juego de tubos y manecilla. La figura 2 representa la boca cerrada, sin la grapa intercalada. El tubo interior (fig. I, T. t., fig. 3, T. r., fig. 4, T. r.) se desliza por dentro del exterior T. E; su extremo superior lleva la mitad superior de la boca o, si se quiere, la mandíbula superior (fig. I, M. s) y su extremo inferior lleva un tornillo (fig. 6) con una manecilla que, girando, abre o cierra la boca del instrumento (figs. 5 y 6). El tubo exterior lleva, digámoslo así, la mandíbula inferior (fig. 1 M. l.) y, por debajo, termina en otra manecilla fija, que sirve de apoyo (figs. 5 y 6). Al destornillar dando vueltas a la manecilla que gira, la boca se cierra. El principal papel de este instrumento de castración lo desempeña una grapa de aluminio que, como se puede ver en la figura 7 a, b, e y d, se com- pone de dos ramas que, al cerrarse, quedan la una enganchada en la otra, porque la rama inferior tiene una prolongación que ya en la grapa abierta está de tal modo dirigida (figs. 3 y 4) que, por la presión del instrumento, se coloca fácilmente debajo de la otra y forma un anillo cerrado. Ambas ramas de la grapa llevan una canal que forma un saliente longitudinal TIMBAlOS TRADUCIDOS 1 15 Fig 2 1: E. Fig.3 Fig.4 Boca del instru men to con la grapa abierta ..··I1tJ:t.·a.. Fig.l II6 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA en la cara interna de la rama inferior yen la externa de la superior, y cuya sección transversal se representa en la fig. 7 d; al cerrarse la grapa, la parte saliente de la rama inferior entra en la canal de la superior y así, por una parte, la compresión es mucho ma- yor y, por otra, es imposible que la grapa cerrada se deslice del ligamento del ovario . . La grapa se coloca en la boca del instrumento (figs. 3 y 4), en un hueco que haya lo largo de las mandíbulas inferior y superior. Este hueco tiene por objeto que la grapa no salga de su sitio hasta que se halla completamente cerra- da. La fijeza de la grapa en la boca se aumenta haciendo girar la Fig. 6 manecilla giratoria. Broche o grapa cerrada Broche o grapa cerrada Visto de lado Vista por delante Broche cerrado Visto por encima El modo de usar el instrumento es muy sencillo .. La mano derecha, in- troducida por la vagina, se mete por 'una incisión vertical * hecha por encima (*) Para la incisión de la vagina, Bouchet C:'ec. de Méd. Vét., 28 febrero -1914) imaginó el instrumento. representado en las figuras o adjuntas. Es un tu ha de So cm. de largo y 1 de grueso con un ensan- chamiento de forma oval en un extremo. Por dentro del tubo pasa una va:rilla terminada por una lanceta cortante que sale por delante del ensanchamiento apretando con el pulgar un hotón de resorte que I}ay en el extremo éontrario. El instrumento se coge pasando el dedo índice por el anillo que lleva, se introduce en la vagina; se aplica la parle oval en el punto que hay que incin dir y se aprieta el botón con el dedo pulgar. Al empujar con la parte oval, la parad vaginal se distiende y se junta con el peritoneo y, al apretar el botón, se seccio- nan ambos a la vez, En la discusión que siguió a la presentación de este trabajo, Even relató CÓmo se castran las vacas en la Argentina. El veterinario belga .Rucq, en Rosario de Santa Fe, ha castrado hasta el afio 1894; unas 10,000 vacas. En 60 vacas preñadas que castró, no sobrevino aborto, ~l feto se desarrolló normalmente y la mortalidad fué de 3 %, Los castradores duchos llegan a castrar por la vagina 1So vacas dia- rias. Como únicos instrumentos usan una especie 'de lanceta y un magullador o ecraseur , Los castradores argentinos ensanchan la inci- sión vaginal hasta pasar la mano por ella. Y, contra 'todas las regla, de la técnica quirúrgica, aprietan el magulla dar tan rápidamente 'TRABAJOS TRADUCIl;>OS del orificio externo de la matriz' y coge y atrae, de preferencia con los dedos índice y medio, el ovario izquierdo. Ahora la mano izq uierda introduce dentro de la vagina el instrumento con la boca ábiert~ y siempre dirigida hacia arriba, y lo acompaña a lo largo del brazo derecho, hasta el orificio uterino, eventualmente hasta dentro de la cavidad abdominal, si el ligamento del ovario es muy corto. En seguida se 'hace entrar este ligamento, cerca del ovario (fig. 8) en la boca del instrumento y, por lo mismo, en la grapa. Es necesario procurar que el ligamento ovárico quede totalmente dentro de la grapa. Hecho esto, se dan' vueltas a la manecilla (fig. 5) Ovartum. hasta cerrar fuertemente la Eíerstcckband. boca del instrumento. Este cierre vale más que lo haga un ayudante, mientras el ope~ rador procura. que no escape de la grapa porción algnna del ligamento ovárico. Cuando' el cierre se ha hecho del todo, es decir, apretadamente, se abre de nuevo el evacator y se saca. La mano derecha sostiene toda- vía el ovario izquierdo junto con la grapa. Este ovario se introduce ahora, por fuera de la grapa, dentro de las ramas de la larga y conocida tijera de castrar, y se corta, con lo que Fig.8 termina la operación. La per- Eiústockband, ligamento ovárico. Ova'1'ium, Ovario. manencia de la grapa en la cavidad abdominal o pelviana del animal operado, no perjudica en modo alguno su salud. Una vez extirpado el ovario izquierdo, se coge con la mano izquierda el derecho y se practica la operación del mismo modo. Entre las ventajas especiales de este instrumento de castración, figuran: La evitación absolutamente segura de toda hemorragia secundaria, la sencillez' de su construcción, lo fácil de 'su manejo, lo cómodo de su desarme, la gran facilidad de su desinfección y lo bajode su precio .. El instrumento, patentado en Suiza y registrado en Alemania, reúne todas las cU?-lidades que se pueden desear de un instrumento verdaderamente como pueden, hasta el punto de que la operación apenas dura 2 minutos. Las pérdidas no pasan de 3 por 1.000. Otro «operador», Thomas Mur t ag h, cas tr a ba diariamente 140 vacas per vaginam. A las becerras las castraba por el ijar; la operación duraba 7 minutos, castrando de este modo de 50 a 60 reses. (N. del T., tomada de una Ref. del Dr. Salvisberg en el Sclno, Arrh, f. Tierheitk., 1914, p. 269.) II8 REVISTA VETERINARIA pE ESPAÑA adecuado para la castración de la vaca, como han demostrado numerosas observaciones hechas por nosotros desde hace un año, tanto en vacas des- tinadas al sacrificio, como 'en la clínica Ambulatoria. El precio del instrumento, con 6 grapas, es de 35 francos; el de una grapa suelta de 20 céntimos y el de una docena de grapas, de 2 francos. El instru- mento hay que pedirlo al bazar quirúrgico de Félix Schenk , Waisenhausplatz, 5, Berna. (Schw, Arch, [. Tierheilk., T. LVI. Cuad. 6.) (Trad. por P. F:) La Tuberculosis en el asno Por el profesor docto r M. SCHLEGEL de Friburgo de Brisgovia En la literatura de que tengo noticia, sólo' se registran casos aislados de tuberculosis espontánea en el asno. Durante largo tiempo, este animal se ha considerado refractario a la tuberculosis, como antes la cabra. Dada la importancia de esta cuestión litigiosa, J ohne (a instancias del Consejero secreto doctor Ellenberger) inoculó un asno de año y medio con 2 gramos de una emulsión de cultivo puro de bacilos tuberculígenos en una vena de la oreja y 2 gramos de'Ia misma emulsión en la cavidad abdominal; en conjunto con 4 gramos. El animal fué sacrificado 47 días después. Se le hallaron abscesos tuberculosos en ambos. puntos inoculados, tubercu- losis embólica aguda y crónica de los pulmones e infiltración blanda de muchos ganglios linfáticos. Este experimento prueba que el asno no eS absolutamente imnune a la tuberculosis, y contradice, además, la opinión de Viquerat y Klemm, de que el asno sea inmune a la tuberculosis espon- tánea. Stockmann investigó de nuevo este problema en tres asnos y en un mulo, En 27 de enero inoculó intravenosamente un asno ele cuatro años con un asa de platino llena ele cultivo de bacilo tuberculigeno de 3 semanas. Salvo una elevación de la temperatura, rápidamente pasajera, el asno no presentó después fenómeno morboso alguno; una prueba tuberculínica practicada I9 días después, dió reacción; otra ulterior ya no la dió y el ani- mal permaneció sano. En 2 de febrero inoculó una burra de dos años con igual dosis de emulsión de bacilos tuberoulígenos. También se produjeron la elevación pasajera de la temperatura y la reacción tuberculínica. La burra, sacrificada el 8 de marzo, no presentaba fenómeno morboso alguno y había engordado. La necropsia sólo descubrió en los pulmones :24nódulos del tamaño de cabezas de alfiler al de guisantes, que contenían bacilos tuberculígenos, Los cone- jillos de Indias infectados con un nódulo tuberculoso, no se tuberculizaron. -Una burra vieja, inoculada de igual modo, presentó elevación de la tem- peratura y reacción tuberculinica, pero no reaccionó a otras pruebas tuber- culínicas y en la necropsia resultó exenta de tubérculos.-Un asno inoculado TRABAJOS TRADUCIDOS 119 intra venosamente con 5 c. c. de una emulsión en caldo de un nódulo pulmonar del tamaño de un guisante, de un caballo muerto de tuberculosis, presentó, 18 días después, en el punto de la inoculación, una hinchazón indolora; 4 semanas más tarde la respiración se aceleraba y el animal enflaquecía; la prueba tuberculínica resultó positiva; 7 semanas después el animal moría. La .necropsia descubrió numerosos tubérculos miliares en los pul- mones, en los cuales había masas de bacilos tuberculígenos; los demás órganos estaban intactos. El asno, pues, posee cierta resistencia contra la tuberculosis; pero el último experimento demuestra en cambio el hecho, confirmado por otros autores, de la receptividad del asno para la tubercu- losis por inoculación. Que el asno no es completamente inmune a la tuber- culosis, lo demostró ya Galtier. El contagio. según él, tiene lugar espon- tánea y experimentalmente. La tuberculosis espontánea del asno sólo se manifiesta por medio de la necropsia, mientras que la tuberculosis expe- rimental presenta diversa gravedad, según la dosis y la virulencia del virus. Galtier produjo en II asnos la enfermedad por la inyección de emul- sión de tubérculo en la yugula.r; 8 animales murieron, 3 resistieron la infección. Blanc describió la tuberculosis en una burra vieja, la cual estaba junto a una vaca tuberculosa; sólo tenía enfermos los pulmones; la superficie de los mismos persentaba numerosos nódulos miliarse, blancos, duros, hasta de 5 cm. de ancho. Las neoforrnaciones ofrecían la estructura de un sarcoma fusocclular, en el cual sólo se veían escasos bacilos tuberculígenos. Sin embargo, de 7 conejos Y conejillos de Indias inoculados. enfermaron seis de tuberculosis típica. Pleindoux en un mulo halló infarto en todos los ganglios linfáticos del abdomen, úlceras numerosas en el intestino y abundantes nódulos blancos del tamaño de guisantes al de nueces en el bazo y en el hígado; los pulmones estaban Sanos. Las alteraciones de la c~vidad abdominal contenían abun- dantes bacilos tuberculígenos. El mulo. estaba muy caquéctico. Según Arloing, la tuberculosis es rara en el asno. Nocard.observó tuber- culosis en una burra que vivió largo tiempo junto á una vaca tuberculosa. Arloing inyectó en asnos intravenosamente cultivos virulentos de bacilos tuberculígenos; los animales fueron sacrificados al cabo de 6 semanas: el peritoneo y las vísceras estaban libres de lesi~nes, los pulmones, contenían muchos tubérculos miliares, loo ganglios correspondientes estaban sanos, Cesari ha descrito tuberculosis en el asno: los pulmones contenían .mu- chos nódulos blancos, homogéneos, del tamaño de cabezas de alfiler al de nueces; los ganglios linfáticos bronquiales, mediastínicos y cervicales su- periores, estaban duros, hiperplásicos: en el bazo, el riñón y el hígado había pocos nódulos duros, homogéneos; los 'ganglios mesentéricos aparecían hipertrofiados; las placas de Peyer tumefactas. Se hallaron bacilos tuber- culígenos y los focos eran infecciosos para los conejillos de Indias. Teniendo en cuenta las particularidades que caracterizan la tuberculosis del asno, poco conocida todavía, he investigado minuciosamente la tuber- culosis pulmonar primitiva que describo a continuación· (en forma de nó- dulos o manchas, unas fibrosas crónicas, otras en forma de induraciones -tensas, con destrucción del tejido pulmonar y formación de ca- callosas e... vernas y focos broncopneumónicos dispersos). 120 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Se trata de un asno castrado, de raza italiana grande, de unos 10 años de edad, bastante bien nutrido, cuyas particulares alteraciones pulmonares hicieron sospechar que se trataba de muermo en el sacrificio. (*) Alteraciones anatomo-patológicas de los pulmones. El pulmón es todo él de consistencia dura, hasta leñosa y de coloración manchada, desde gris blanquecina hasta rojo morena.-La pleura pulmonar aparece opaca, turbia, engrosada y muestra numerosos pseudoligamentos vellosos (como en la pleuresía fibrosa crónica adhesiva); en muchos puntos hay en el tejido conjuntivo sub pleural tubérculos miliares, granujientos al tacto, que forman prominencias jibosas. En otros puntos, la pleura se presenta fruncida y retraída. Las vegetaciones pleuríticas, por lo tanto, sobresalen, especial- mente por encima de los procesos tuberculosos colocados debajo, como engrosamientos fibrosos, blanco-grisáceos, j unto a revestimientos velloso- filam entosos.: En los cortes diversos de pulmón se advertían, en el tejido pulmonar, por lo demás normal y aireado, pero hiperémico y edematoso, numerosos nódulos del tamaño de cabezas de alfiler al de lenteias, blanco-grisáceos, duros, los cuales, empero; no estaban bien circunscritos como tales nódulos, sino que más bien presentaban el aspecto de focos de infiltración mínimos, turbios, blanco-grisáceos, en forma de manchas irregulares, que, a menudo, se anastomosaban entre sí, originando figuras y dibujos en forma de redes irregulares. Estos focos tuberculosos mínimos estaban agrupados en focos de infiltración tuberculosa del tamaño de judías al de avellanas y aun al de castañas, y se originaron en los alvéolos, por la diseminación o la emigración de los bacilos tuberculigenos por medio de las células linfoides o a lo largo de los espacios y vasos linfáticos, y, en parte, también, por aspiración aerógena de material tuberculoso. Los nódulos y manchas miliares, blanco- grisáceas, a diferencia de los tubérculos de otros animales domésticos, no presentan foco alguno caseoso en el centro, sino una .estructura fibrosa homogénea (tuberculosis miliar crónica fibrosa). Los nódulos, del tamaño de judías al de castañas, no están claramente circunscritos, sino que invaden el tejido pulmonar aireado, hiperémico, hinchado, rojo-moreno, del que, generalmente, sólo quedan restos; radican casi exclusivamente alrededor de bronquios menores y mayores, cuyas paredes aparecen engrosadas; el tejido conjuntivo peribronquial se ve agran- dado por infiltraciones tuberculoso-granulosas; en algunos puntos el proceso de proliferación se transforma en necrosis incipiente, caseificación y hasta en reblandecimiento completo (broncopneumonía tuberculosa crónica). En otros puntos hay, en medio de focos tuberculosos mayores, bron- quiectasias llenas de masas de detritus mucopurulentos. Estos focos tuberculosos broncopneumónicos son, alrededor de los bron- quios, blanco-grisáceos, fibroso-granulosos, homogéneos, caseoso-necróticos e irradian a menudo hacia sus proximidades prolongaciones callosas de 2 a 3 c. de longitud y de 1/2 a 1 c. de anchura para anastomosarse con focos dé infiltración vecinos, lisos, blanco-grisáceos, en forma de cintas. En otras porciones de pulmón hay cavernas con cápsulas ulceradas ,de (*) Doy las más expresivas gracias a1 consejero veterinario' señor Weber yal director del matadero de Mulhouse (Alsacia) señor Helfer, por el envío amistoso de las preparaciones y de la descripción del caso. TRABAJOS TRADUCIDOS J a 2 cm. de grosor y cavidades que alcanzan el tamaño de avellanas, cuyas paredes están abolladas irregularmente; las cavernas están llenas de masas de detritus, blanco-grisáceas, parecidas a una papilla grasosa. El pulmón alberga más de seis focos cavernosos, algunos de los cuales se abren en los bronquios. Las inmediaciones de los mismos presentan, como las vecindades de los focos broncopneumónicos, granulaciones extensas, carnificaciones e induraciones. Los bronquios se hallan en estado de catarro crónico, presentan también bronquiectasias y el proceso inflamatorio bronquial invade también el tejido conjuntivo peribronquial, La mucosa tumefacta está cubierta de secreción purulenta, las paredes mismas están muchas veces engrosadas y fibrosas y el tejido conjuntivo peribronquial está ensanchado por la pro- liferación. En conjunto, los focos tuberculosos menores y mayores tienden tan poco a calcificarse como las cavernas; más bien predom.ina el proceso de induración crónico, carniticante, granuloso-fibroso, en el que se hallan es- parcidos también escasos focos de necrosis, caseificación y reblandecimiento y los cuales envían focos de proliferación, como prolongaciones, al tejido pulmonar vecino, del que todavía quedan restos. Los ganglios linfáticos peribronquiales se ha.lla n en estado de tumefacción blanda (sin inclusiones t tuberculosas). Los demás órganos aparecieron intactos. Micl'Oscópicamente se hallan en las preparaciones de frotes de conte- nido cavernoso, de pus de diversos bronquios y de superficie de sección de pulmón, masas de bacilos tuberculígenos. En el contenido de las cavernas existen a menudo acúmulos de piltrafas rojas, mayores y menores, las cuales aparecen más aisladas en otros puntosy en los bronquios. Los bacilos pa- recen los del tipo bovino, y son, unos rectos, otros encorvados y ora con- tinuos, ora teñidos en forma granular; en conjunto, aparecenc amo formas vigorosas, compactas; muy a menudo se advierten fagocitados en leucoci- tos más o menos necróticos. Examen histológico.-La estructura íntima del proceso morboso se pudo examinar en series de cortes de trozos de diversas porciones alteradas de pulmón, teñidos, unos con hematoxilina-eosina y otros por el método de Koch-Ehrlich. Los cortes no mostraban en modo alguno el aspecto general- mente conocido de las lesiones tuberculosas: faltaban casi del todo los tubérculos puramente celulares, epitelioides, reticulados o fibrosos, con más o menos células gigantes incluidas en ellos; faltaban asimismo los conocidos focos broncopneumónicos caseosos. Este 'proceso tuberculoso pulmonar de asno se caracteriza por su carácter de induración fibrosa difusa, con poca tendencia a formar nódulos y a caseificarse y sin indicio alguno de calcifi- cación .. La induración conjuntiva partía de los tabiques interalveolare- y de los tabiques interlobulillares, bronquiales, peribronquiales y perivascus lares y seguía las vías linfáticas de los mismos; por esto la inflamación, a consecuencia ele infecciones y reinfecciones repetidas durante meses y; acaso, años, había provocado induraciones, carnificaciones y retracciones de los pulmones, y, en otros puntos, los tabiques alveolares aparecían en- grosados por afluencia de leucocitos, por proliferaciones fibroblásticas, por la vascularizacíón y por la extravasación sanguínea. También se halla- ban focos edematosos y atelectásicos. 122 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA La induración pulmonar se caracterizaba, principalmente, por nódulos fibrosos, menos a menudo por nódulos caseosos, o manchas de diverso tamaño; '105 focos hiperplásicos de tejido conjuntivo se hallaban dispersos, unos por el tejido aireado todavía; otros estaban tan juntos unos de otros que se confundían o se unían entre sí por el tejido pulmonar indurado y fibroso. A esta induración más nudosa se asociaba una induración difusa extensa, originada por la proliferación del tejido pulmonar, que, histoló- gicamente, ofrecía }locas particularidades y daba origen a la formación de un tejido conjuntivo grueso y duro; en muchos puntos las induraciones tenían incluídos algunos tubérculos que contenían células gigantes. .En las zonas induradas. los alvéolos pulmonares estaban completamente ahogados, invadidos y repletos por el proceso granuloso-fibroso; sólo en algunos puntos persistían más o menos llenos de una exudación que, además, contenía epitelio pulmonar descamado, leucocitos, eritrocitos y trozos de moco. Sólo en pocos puntos el proceso pneumónico crónico de proliferación indurativa estaba interrumpido por necrosis caseosas miliares y sólo en diversos bronquios aparecían focos caseosos que se abrían y se vaciaban de su reblandecimiento. También existían dispersas algunas cavernas reblandecidas y purulentas, en la cara interna de las cuales había vellosi- dades necróticas y entre éstas masas de células, de núcleos y hasta de bacilos tuberculigenos. 105 cuales, en cambio, eran más raros en las proliferaciones fibrosas; en sus inmediaciones hallábanse leucocitos, células epitelioides, fibroblastos esféricos y fusiformes de gran extensión rodeados de abundante tejido conjuntivo fibroso y escaso en células, seguían luego tractus de tejido conjuntivo duro, difuso, induratívo que, a menudo, se entrelazaban y se irradiaban mucho haoia el tejido conjuntivo interlobolillar, con lo cual, el tejido pulmonar era totalmente presa de la proliferación fibroso-callosa. En la pneumonía tuberculosa cróníca tomaba también parte la pleura, sembrada de excrecencias fibrosas, filiformes, que formaban engrosamientos fibrosos, duros, de preferencia en el tejido conjuntivo subpleural, en forma de tractus conjuntivos, rectos unos, ondulados otros, y, además, prolife- raciones vasculares y escasos tubérculos miliares fibrosos. Resum.en.-La tuberculosis natural del asno es rara:, se ha observado, hasta hoy, tres veces en Francia por Blanc, Nocard y Césari y una vez en Alemanía; dos de estos animales adquirieron indudablemente la tuberculosis por convivir con vacas tuberculosas. En el caso descrito por Césari, se trataba de tuberculosis intestinal (alteración de las glándulas mesentéricas y de las placas de Peyer) y, además, de tuberculosis miliar metastática en los pulmones, hígado, bazo y riñones. EIl el caso de Blanc, en cambio, se trataba de un asno viejo destinado a la disección, que presentaba tubercu· losis pulmonar de tubérculos grandes, con la estructura del sarcoma íusoce- lular. Pero todos estos casos de tuberculosis asnal ofrecían la particularidad de que los pulmones presentaban neoformaciones tuberculosas blanco- grisáceas, homogéneas, de consistencia dura. fibrosa. unas circunscritas. otras difusas ya menudo anastomosadas unas con otras, con poca propensión a la necrosis, al reblandecimiento, a la caseificación o a la calcificación, y, en cambio, con tendencia a la formación de induraciones callosas y fibrosas progresivas. Por lo tanto, las neoformaciones tuberculosas también se presentan en TRABAJOS EXTRACTADOS I2,3 el pulmón del asno de modo primitivo; principalmente, unas, en forma de nódulos o manchas fibrosas crónicas y otras en forma de induraciones ca- llosas difusas de los tabiques interalveolares e interlobulillares, las cuales pueden: ahogar por completo al tejido pulmonar (como en la pneumonía crónica indurativa). A consecuencia de la propagación aerógena y linfógena del proceso, se forman cada vez nuevos tubérculos miliares y algunos raros focos broncopneumónicos caseosos y cavernas. En esto difiere la tuberculo- sis del asno de las tuberculosis de 105 demás animales domésticos en general y de la del caballo en particular, indudablemente porque la resistencia del asno a la infección tuberculosa es mucho mayor, aunque no absoluta. Lo prueban la rareza de la tuberculosis espontánea del asno, El hecho de que de II asnos inoculados por Galtier intravenosamente, sólo murieron 8 y los 3 restantes curaron, pero con caloificación de los tubérculos y, en fin, el de que de 3 asnos Y .I mulo infectados por Stockmann por inyección intravenosa, sólo sucumbió un asno de tuberculosis generalizada y los otros 3 animales resistieron la infección. J ohne, Arloing y Nocard practicaron otras inoculaciones experimentales con resultado positivo, lo cual demuestra que el asno no es refractario a la tuberculosis. BIBLIOGRAFIA.-]oHNE, Zeitschrif't 1,· Tiennedizin, 1897, Ler T" p. 361 Y si- guientes. VIQUERAT, Annales de l'Institut Viquerat, T. 1. diciembre 1894. p. 14. KLEMEN, Jahrbuch [iir Kinderheilkw,de, N. F. 43. ELLENBERGER, Jahresber, ü. d. Leistunaen a. d. Gebiste d. Veto Med. 1808. año 17, p. W.· .. STOCKMANN, Steioart, 'The Journai of. eomp, Pathol, and Therap. XII, p. [25. GALTIER, Journ. de medo »éiér. et de zooteclini», Lyon, T. 51, p. í6. BLANC, Jour n, de medo »éiér -.et de zootechn.ie, LYOD, T. 49, p. 46:1. PLEINDOUX, Journ, de medo »étér, et de zootechnie, Lyon, T. 49. p. 338. ARLOING. JOU1·n. de med. vétér . etde zootechnie, LYOD, T. 51, p. 257. ~ESARI, L'hig. de la viande et du lait, junio 1910, ..p. 333. (Berl: TiemrztL Woch., 26 noviembre 1914). Trad. por P. F. TRABAJOS EXTRACTADOS BACTERIOLOGIA COMINOTTI, L.-La llamada peste bacilar, tifus o paratiíus de los lechones. +-En el mundo científico se ha discutido mucho si el tifus o para tifus de los lechones debe considerarse como un proceso idiopático etiológicamente bien definido e individualizado o como un proceso secundario, expresión de la actividad patógena ocasional de una bacteria acompañada del virus ultra visible. " El autor hace un resumen ele las opiniones y experiencias encaminadas a esclarecer este asunto ..empezando por las de Schreiber, Lourens y Glásser, sobre todo de este último, que demostró la existencia en los cerdos pestosos de un bacilo de comportamiento bioquímico distinto del b. sui-pestije» de Uhlenhuth. A este bacilo le llamó Clásser b. typhi suis . Dammann y Síe- defeder, examinando productos de unos cerdos de una explotación en el territorio de Voldagsen, demostraron que no había virus Iiltrable y que la 124 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA enfermedad se transmitía por ingestión de un bacilo especial; de aqui sl nombre peste de Voldagsen. f1S Los discípulos de Uhlenhuth, que sostienen la persistencia del suisepticus, conceptúan el bacilo de Voldagsen como agente secundario. Pfeiler yKohls- tock consideran que el B. Voidagsen ocasiona una peste bacilar distinta de la peste virus-suipestifer, y que debe considerarse COP.10 un verdadero agente morboso específico. Los autores alemanes no se han puesto de acuerdo y cada uno defiende sus puntos de vista. El autor, habiéndose demostrado en Italia la presencia de casos de peste que no respondían en sus exámenes hematológicos a la peste pura, quiso aportar sus observaciones al problema etiológico de la peste y pa- ratifus y planteó estas cuatro cuestiones: l.a Diferencia anátomopatológica y epizooticlógica entre la peste y el paratifus de los cerdos. 2. a Estudio bioquímico de los bacilos aislados de los ganglios mesen- téricos de los cerdos, comparados con un cultivo' de B. Volda.gsen. 3.a Determinar la avirulencia de la sangre de lechones atacados de paratifus. 4.a Practicar ensayos de inmunización activa contra la infección por B. de Voldagsen. Hé aquí en síntesis, el resultado de sus estudios: La evolución de la peste es aguda, y su difusión rápida; el paratifus se desarrolla en forma lenta y ataca a lechones de menos de 4 meses; la peste a los de 4 a 6 meses. ' La mortalidad, que alcanza en el paratifus ' a 10 ó 15 %' en la peste siempre es mayor. El paratitus evoluciona lentamente, causando un enflaquecimiento pro- gresivo; en la peste el estado de nutrición aparece normal. Persiste en aquél la diarrea; alterna con estreñimiento en ésta. En el paratifus las heces son amarillas o verdosas; en la peste son hernorrágicas. Los para tifos os tienen apetito y la piel anemiada; los pestosos- a veces; anorexia completa y la piel hiperhemiada y con manchas hemorrágicas. Las lesiones intestinales se diferencian en ambas enfermedades: en el tifus el espesamiento de la pared intestinal atacada y las úlceras, tienen forma irregular, sin fondo hiperhémico; en la peste las úlceras son circuns- critas, de márgenes elevados, de aspecto hemorrágico; la formación de estas lesiones en la peste es lenta, lo que no ocurre en el para tifus. Las lesiones pulmonares de la peste tienen, con frecuencia. carácter necrosante; en el para tifus, cuando existe la hepatización, está limitada a pequeños focos en el lóbulo anterior o medio: esta hepatización se encuentra en los casos de peste crónica; en el paratifus los .ganglios tumefactos pre- sentan aveces focos dercaseificación que no hemos observado en la peste. Estas lesiones no son suficientes para establecer un diagnóstico diferen- cial; hay que recurrir al examen bacteriológico de la sangre. Bacilos con loscaracteres del de Voldagsen, no se encuentran en los cerdos pestosos; las pruebas serológícas tampoco sirven para el diagnóstico, porque los anima- les enfermos y aún los sanos aglutinan a título muy variable estos bacilos (1:800 a 1:20, en las pruebas del autor). TRABAJOS EXTRACTADOS 125 Del estudio comparativo entre los B B. Voldagse» y suipestife», el autor confirma los caracteres dados por Pfeiler; el B. Voldagsen difiere del pestifer, en que no altera la solución de Hetsch y enrojece el terreno de Petruschky; en las pruebas serológicas el autor ha demostrado, en contra de Pfeiler, que el B. Voldagsen es aglutinado al mismo título con el suero antiuoldagsen y con el antisuipestijer, con el suipestifer se consiguen iguales resultados, que están de acuerdo con los de Uhlenhuth y sus discípulos. En las pruebas de virulencia se demostró en cuatro casos (uno vacunado con suero antipestoso Hut yra) qlle la ingestión de un cultivo en agar del B. Voldagsen, reproduce un proceso semejante a la forma crónica de la peste y que la infección se propaga por contacto de animales enfermos y sanos: la ingestión de un cultivo en agarde suipestifer determina un proceso gastroentérico semejante a la peste crónica, pero no se transmite por contacto entre los animales sanos de la misma edad. Pfeiler ha demostrado la posibilidad de inmunizar los cerdos pasiva- mente y activamente contra la infeccíón Voldagsen, pero en las experien- cias del autor resultan negativas las pruebas de inmunización. Cominotti establece estas conclusiones: Que en Italia existe una enfer-. medad enzoótica ocasionada por un bacilo del grupo para tifus B., diferencián- dose por caracteres clínicos, epizootiológicos y anátomopatológicos de la pes- te del virus filtrable; el B. Voldagsen, agente de esta enfermedad, se distin- gue por caracteres de cultivo y biológicos del suipestifer; la infección que se provoca por el B. V oldagsen es una infección que se difunde por con- tacto entre lechones sanos de la misma edad, mientras que la provocada por el suipestifer es una infección que no se transmite por contacto; a dosis bajas (2-5 c. c.) la vacuna antivoldagsen no protege a los lechoncillos de una infección por contagio.-C. S. E. (La Clínica Veterinaria, 1'5 di- ciembre 1914, págs. 989-1004,) PFEILER, W. y KOHLSTOCH, A.-Invéstigaciones acerca de la peste de Voldagsen (tifus de los lechones).-Glasser, en sus investigaciones de labo- ratorio, halló un bacilo que primero le pareció el de la peste porcina, pero después le denominó ebacillus typhi suis». Dammann y Stedefeder aislaron de los animales de una piara (del distrito de Voldagsen, en Braunschweig}, donde desde años reinaba la «peste porcina crónica», un bacilo que, por ingestión, producía en el cerdo una enfermedad idéntica a la peste porcina, que se transmitía, espontáneamente, a otros lechones. Le llamaron «ba- cillus suipestifer Vol dagsen» y observaron que no todas las enfermedades a las que se daba el nombre de peste porcina eran debidas a la misma causa, sino que, con esta denominación, se confundían por lo menos dos enferme- dades etiológicamente distintas, de las cuales una era producida por un virus fi:ltrable y el agente de la otra era un bacillus suipestifer especial, el cual no era idéntico a:l B. suipestifer de Uhlenhuth, ni a muchos otros halla- dos en el cerdo, del grupo del cólera del mismo. En 19II Píeiler aisló igualmente del cadáver de un lechón el B. suipestifer Voldagsen. En la piara correspondiente reinaba desde años la peste por- cina. Tres sueros empleados resultaron ineficaces. Pfeiler y Kohlstock practicaron experimentos de inyeccion, contagio, inmunización (activa y pasiva), y confirmaron que.: junto a la peste porcina verdadera (peste de 126 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA virus), existía la peste de Voldagsen (peste de bacilo). Para esta última la mejor denominación es la de tifus de los lechones o tifus porcino. El tifus del cerdo no se combate con el suero contra la peste de virus. La peste de vi- rus y la de bacilo se distinguen anatómica y clínicamente; sólo en casos raros es menester una investigación especial. Los autores agregan que, además de la peste de Voldagsen, es posible que haya otra enfermedad bacilar, cuyo agente se comporta como los ba- cilos del grupo del para tífico B. Por esto siempre que se hallen bacilos del grupo del paratíñco B en el hombre o e.n los animales, es de mucha impor- tancia ensayar si las bacterias aisladas son aglutinadas por el suero de Voldagsen.-(AI'chiv f. unssenschattt u. prakt. Tierheilkunde, T. 40, 1 Y 2, Ref. por J. Schmidt en Berl. Tierársü. Woch., 1915, n.o 3.) P A.TOLOGÍA y CLÍNICA BEMELMANS, E.-Estudio de la fiebre tifoidea del caballo.-Conclusiones: _ virus de la fiebre tifoidea del caballo es ultramicroscópico. Puede per- El manecer vivo durante varios años en las vesículas seminales del caballo. Un caballo padre infectado así, puede contaminar la yeguas por medio del coito. Las yeguas infectadas por medio del coito transmiten la enfermedad a los demás caballos por los modos ordinarios de contagio. El período de incubación que sucede a la infección experimental -es de unos 30 días. La enfermedad producida por infección experimental suele ser benigna, excepto en las yeguas preñadas y en los potros. El autor recomienda infectar expe- rimentalmente, como· medid profiláctico, a todos los animales expuestos al contagio natural (caballos padres y yeguas destinadas a la reproducción). Tvidschrij¡ voor Veeartsenijkunde, T. XLI, 18 R. por Heelsbergen en la Rev. Gen. de Med, Vet n.O 279-280 (25 enero 1915). CADÉAC, .-Las psicosis de los animales.-Psicosis C son estados morbosos, pasajeros o permanentes, caracterizados por un disturbio ele la función psí- quica, es decir, de la inteligencia, de la emotividad. Tienen relación íntima con las afecciones neurósicas que guardan correspondencia especialmente con la sensibilidad y la motilidad (hemorragia de las meninges, encefalitis, tumores, meningitis crónica, hidropesía ventricular, cenurosis, etc.) y tam- bién con las infecciones, intoxicaciones y traumatismos . . Las más importantes son: la demencia, la idiotez, la melancolía, la fobia, la gestación imaginaria y la perversión sexual; todavía existen algunas otras, pero por no tener gran importancia y por .manifestarse en formas di- versas no son frecuentes de comprobar. La demencia es la abolición de todas las facultades intelectuales (memoria, atención, juicio, asociación de ideas); 1