REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. IX Barcelona: Marzo: 1915 N.O 3 TRABAJOS ORIGINALES' Sobre-la etiología' de la influenza, deducida de sus manifestaciones sintomáticas (1) RAFAEL CASTEJÓN Veterinario Militar, 1. Nada tan diferente ni tan desemejante de un caso a otro, o mejor aún, de una epizootia a otra, como esta enfermedad de los équidos, esencialmente contagiosa, que actualmente está exten- dida por toda Andalucía. . No es extraño. que, cuando los medios de observación y comprobación con que cuenta la clínica no habían llegado al perfeccionamiento que hoy poseen, se considerase esta epizoo- ha bajo los más distintos aspectos. . Cuando el conocimiento de la patología entra por cauces anchamente experimentales y científicos, es al estado tifoide de esta enfermedad al que se concede excepcional importancia. La presencia indefectible del estado ictérico, las gastroenteritis, el verdadero estado tífico que la influenza presenta en muchas de.sus formas más características, es la huella que siguen más de cerca los clínicos. Y cuando en los albores de la Microbiología son. descubiertas las bacterias carbuncosas y por doquier se presienn, infección hemática, se concede beligerancia a este im- po~tante síndrome y, combinándolo con el estado tífico, se diputa la mfluenza como una tifohemia. Aparece. más' tarde el concepto ..de septicemia hemorrágica,· y con el descubrimiento de la pasterela por Lignieres, se cree resuelta, en lo tocante a su etiología, la tan debatida cuestión de la influenza. . Por otra parte, los clínicos alemanes, con todos los que siguen sus teorías, no tan obsesionados como los franceses en todas las .alteraciones que hacen relación al tubo digestivo, y acaso por d 1(1) Trabajo leído en el Ateneo de Sanidad militar, en la sesión del 10 de marzo e año actual. . 146 REVISTA VETERI::\ARIA DE ESPAÑA condiciones de medio (el mismo Hutyra considera actualmente el enfriamiento como el principal predisponente a la influenza pectoral o pleur oneumonía), estudian con más especial cuidado las formas. de influenza que tienden a localizarse en el aparato r espirator ioyy se llega a la magistral división de la influenza por Dieckerhoff, en tres formas: gastro-intestinal, pulmonar y gripal · o catarral. . . Mas, precisa hacer justicia a los clínicos franceses. ·Sus con- ceptos de neumoenteritis contagiosa y de septicemia hemorrágica, representativos de la influenza, son los más exactos que de esta epizootia se han trazado. A mi entender, ellos dos solos dan n-oción de lo que es la enfermedad. Siguiendo en este orden de exposición, un tanto histórica, la revisión de las definiciones de la influenza dadas por los autores, marcaría. la importancia dada por cada uno de ellos al síndrome predominante. Haciendo jugar el papel principal a las locali- zaciones del agente causal en los pulmones y el intestino, se hace · intervenir, en otras, a la inflamación y edema conjuntival, a los trastornos nerviosos, a la tumefacción inflamatoria de ten- dones y articulaciones, a los desórdenes cardíacos, a cada uno de los síndromes, en fin, que como resultantes de la colonización · preferente del microbio causal en determinado aparato, dan motivo a las diversísimas formas que origina la influenza al infectar los organismos animales. Reconoció Sallé, el primero, la esencia preponderantemente proteiforme de esta infección; y cuando, a la luz de las estadís- ticas los clínicos comenzaron a percatarse de la extensión e impor- tancia de la influenza y de la multitud de formas que se achacan a una sola individualidad, hasta dudaron de la real existencia de ésta (Colín, Saint-Gyr), y el mismo Cadéac, ese gran clínico de fecundidad asombrosa, consideraba COn recelo que se im- putarían a la influenza muchas neumonías y gastroenteritis, muchas epizootias de identificación dudosa, de las que en rea- lidad no sería responsable. . y como respuesta a estos temores, las leyes de policía sani- taria de Alemania, sostienen categóricamente el siguiente exten- sísimo concepto: «Se sospechará la pleuroneurnonía contagiosa siempre que Un caballo, sin motivo exterior apreciable, presente alguno de los fenómenos morbosos que siguen: tos, fiebre, pos- . tr ación o tambaleo, color amarillo-rojizo de las mucosas ... etc». y, ciertamente, que los eminentes patólogos alemanes, en tan extrema suspicacia de contagiosidad, no van descaminados. II Las opiniones referentes a la etiología de la influenza podrían dividirse en unitarias, que sólo estiman la causalidad de un agente, y en dualistas o' pluralistas, que hacen intervenir, como TRABAJOS ORIGINALES I47 , productores de la epizootia, a dos o más microbios o agentes vivos, y dividen, por consiguiente, la misma, en dos o más entidades. Creo que Cadéac, aferrado al concepto primordial de fiebre tifoidea, es uno de los principales unitarios. Recientemente sostenía: (r) . «Los virus filtrables poseen la propiedad de favorecer las infecciones secundarias, que cambian el aspecto de la enfermedad esencial y le dan una apariencia de gravedad que aquélla no tiene. La fiebre tifoidea, por ejemplo, es una enfermedad benigna, contagiosísima, que predispone a la infección adenítica y, espe- cialmente, a la neumonía estreptocócica infectiva.» _ Bien claramente expresada está su opinión de que la influenza o fiebre tifoidea es la infección esencial, priinaria, única.' Acepta. la entidad «neumonía contagiosa» vistos, ante todo, los nuevos trabajos realizados por Gaffky y Lührs acerca de la etiología de ésta, pero muy a regañadientes. Militan, en cambio, en contra del criterio unitario y señalan nuevas corrientes, por las que actualmente parece decidirse la moderna patología, los clínicos alemanes, que establecen el dua- lismo etiológico y, por consiguiente, la separación en dos enti- dades: influenza propia y pleur oneumonía contagiosa. y los hay como Hutyra, defensor hasta hace poco del uni- tarismo, que ya dice: «Con el nombre genérico de influenza se suele designar un conjunto de enfermedades infecciosas, agudas, febriles, contagiosas ... » El criterio, pues, se hace cada vez más difuso, y como hasta el presente, aparte los felices resultados de inoculación conse-' guidos por Basset (aunque poco deductivos) y el hallazgo de protozoarios en la secreción bronquial por Gaffky y Lür hs, ya citados, la etiología de la infección hasta aquí llamada influenza no" ha entrado en terreno francamente experimental y firme, y todo son conjeturas obtenidas de la patogenia y la semiología, a ellas me remito para sostener y apuntar hechos y razonamientos en favor del criterio unicista .. III El doctor P. Farr er as, feliz traductor del magistral Tratado ~e Patología y Terapéutica especiales de los animales domés- hcos, de Hutyr a y Marek, ha' tenido el acierto de construir una sinopsis comparada con las diferencias que los clínicos apun- tan ent.re la influenza catarral y la pectoral, al tenerlas como d')s entIdades diversas; . Ellas serían, efectivamente, de importancia, si l¡s- l;ubT~~"a;l contrastado experiencias .rigurosas; y aun así no serían bastantes (1) Journ. deMéd. Veto et ele Zoot" febrero 914 ,-R sv. :VET. de Esp., Mayo 1914', 148 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA a invadir el terreno etiológico y servir de base sólida a la susten- tación del dualismo. Uno de los puntos cardinales en que se apoyaron los pató- logos para desquiciar el concepto único de inituenza, fué la di- ferencia de mortalidad tan marcada a que dan lugar ambas formas, catarral y pleur oneumónica: de 0.5 a 1 % la primera y de la % la segunda (Fhr óner , Hutyra). Y después, estos mismos autores afirman que cuando en la primera se presentan complicaciones graves, como pulmonía, la mortalidad sube al 4 %; y si en la forma pleuroneumónica existen condiciones higiénicas favorables, decrece la mortandad a igual cifra de 4 %. Luego la diferencia no es tan esencial. De las observaciones por mi recogidas en la epizootia padecida en la Yeguada Militar de Córdoba, he sacado los datos siguientes: de 82 yeguas enfermas, de todas edades, han muerto 13, corres- pondiendo una cifra de mortalidad de 15.85 %; y de 25 potros enfermos, de uno y dos años, ha fallecido uno solamente (4 %) (1). El detalle de mortandad, con la forma o complicación pre- dominante en cada fallecido, ha sido el siguiente: F ..llecidos Edad Forma o síndrome predominante Apasionada 19 años Influenza clásica Marasmo senil. Canela 17 » Influenza clásica. Marasmo senil. Tamara 16 » Piopneumotórax. Esclarecida 15 » Neumonía hemorrágica. Debilidad cardíaca. Esmeralda 1.' Influenza clásica. Espléndída * Influenzu clásica. Fogonera 14 » Neumonía hemorrágica. Figurera * Pleuresía. Curso remitente Galga - 13 » Influenza clásica. Iluminada 11 » Neumonía hemorrágica- Debilidad cardíaca. Lotera * 10 » Septicemia. Eateritis hemorrág ica. Madre" 8 Pleuresta. Curso remitente. Oficiosa 6 Neumonía hemorrágica Debilidad cardíaca. Tato ~ Pie uro neumonía. Los señalados con * fueron tratados con suero antiestreptocócico. No es siquiera discutible el aceptar la forma pleuroneumónica como la más mortal de todas las que reviste la influenza. Esto es indudable, por más que acaso no le vayan en zaga las comph- caeiones cardíacas. Pero en virtud del mutuo enmascaramiento que los órganos torácicos se prestan en sus manifestaciones semiológicas, al proceso neumónico, como más ostensible, se le confiere más importancia. . Pienso que el curso patogénico de esta infección, el). su acción pulmonar, y aparte la preferencia marcada que el virus productor (1) Estas cifras generales de mortalidad no deben reputarse como .muy exactas, por cuanto sólo han sido considerados como enfermos los animales que ofrecían sín- tomas manifiestos de morbosidad. Más, en realidad. 'son' de considerar como infecta- dos todos los individuos que han convivido y han estado expuestos al contagio, muchos de los cuales habrán sufrido formas benignas, inapreciables casi, sobre todo en animales que viven en libertad. . . TRABAJOS ORIGINALES 149 tiene por colonizar en tejidos epiteliales, sería explicable por una de las acciones siguientes: o el tal germen es un aerobio obligado, y su existencia en la sangre (septicemia), tiene por objeto abas- tecer a una de sus más imperiosas necesidades' vitales (también hay hechos que probarían lo contrario), yen tal caso su acúmulo en la superficie pulmonar obedecería a la busca, por el mismo, de la más pura fuente de su nutrición, determinando conges- tión embolia, y, en una palabra, el proceso flegmásico; o bien, por el mismo carácter septicémico que los autores le reconocen, lesionando el germen el endotelio de los capilares pulmonares, y acaso también el endotelio pulmonar de los alvéolos, por las íntimas relaciones anatómicas que ambos sostienen, daría lugar a los derrames hemorrágicos tan característicos, y al franco acceso al parénquima pulmonar de toda clase de gérmenes secun- darios (estreptococo, diplococo, pasterela, bac. pioséptico, pio- cianeo, necrósico, etc.), por estas puertas abiertas a la infección. Pero esto sucedería, una vez el virus en la sangre. Es de notar que casi todos los autores, actualmente, parten 'desde este punto y se detienen ante la investigación del camino que habrá seguido el virus para llegar al círculo sanguíneo. Entre los prodr ornos más generales a esta infección tan 'proteiforme, los desórdenes intestinales son los más comunes. Podríaseles considerar como constantes. ' Con prelación de 2-3 días al ascenso térmico, a la irrupción, manifiesta ya, del proceso infectivo, son de notar en los individuos atacados síntomas de ligera flogosis intestinal, que, bien se atenúan al generalizarse la infección, ya se hacen concomitantes de otras graves complicaciones (neumonía) que los obscurecen-a la impor- tancia clínica, o ya siguen aumentando de intensidad, constitu- yendo, en muy escasas veces, la localización más importante del proceso. . Pero el orden cronológico de su aparición es por demás Importante, En cambio, los desórdenes respiratorios, indicadores de alteración en el aparato pulmonar, son más tardíos. A veces van precedidos, en 24 ó 48 horas, de la hipertermia, antes que ellos se inicien.. En otras ocasiones tardan mucho más en pre- sentarse. En una piara de 46 potros de destete, próximos a cumplir Unaño, el único síntoma apreciable en los atacados de influenza, que lo fueron casi todos, fué la hipertermia, que en tanto subía en algunos a 40, 410, en otros pasaba escasamente de la normal en unas décimas, . En estos últimos, ni el apetito desaparecía. Los primeros, durante los dos o tres días en que la curva térmica alcanzaba el mayor grado de elevación, presentaban el ligero ijadeo-y estado estuporoso que les tenía alejados del pesebre, propios de fiebre tan alta, los cuales desaparecían apenas ésta comenzaba a remitir. El diagnóstico exacto de estos casos de tan miserable síndrome, observados también en otros animales de uno a dos años, es, 'a REVISTA VETERINARIA ÍlE E>;PAÑA mi entender, el de' septicemia pura. En ellos sólo ha existido la reacción del organismo (fiebre, producción de anticuerpos), ante una infección puramente hemática. Esta ausencia casi completa de localizaciones sería explicable por una: insuficiente acción del virus ante el organismo joven, por una reacción de éste más acabada que en el adulto, opor que, en este caso particular, todos los individuos a que me refiero habían sido vacunados con dosis preventivas de suero ant iestrep- tocócico. Este habría determinado la inmunización del organismo contra los gérmenes productores de infecciones secundarias que, len sentir de Cadéac, son los que determinan el estado de gravedad. La acción exclusiva del virus de la influenza, sólo motiva una débil septicemia. Y cuando el organismo no cuenta con suficientes resistencias o el ataque es muy intenso, el virus lesiona el endotelio vascular y determina el estado hemorrágico productor de las alteraciones que facilitan la implantación de gérmenes secundarios .. Esta concepción viene a explicar la frecuencia de la forma neumónica en elevada proporción, con relación a las restantes, por ser el epitelio pulmonar el que está más en contacto con el medio exterior, y apenas. lesionado, más fácilmente infectado por los gérmenes comunes, ubicuos. Cuando el virus se localiza en otros tejidos de naturaleza epi- telial (serosas articulares, tendovaginales), la infección perma- nece pura, por el difícil .o casi imposible acceso de los mencio- nados gérmenes a estos tejidos, en virtud de su colocación ana- tómica. Estas formas o complicaciones, son, por tanto, bastante raras, siendo tan escasa su proporcionalidad, en razón a que el virus de la influenza, de acción comúnmente benigna, necesita atacar con desusada intensidad a órganos tales ,para determinar en ellos lesiones de trascendencia. Esta relación entre la infección' primaria, única, y las secun- darias, sube de punto, en la valoración de los síntomas y lesiones intestinales. - ' Cuando el virus propende a localizarse en el sistema pulmonar, el intestino, pasadas ya las ligeras, a veces inapreciables altera- ciones con que se inicia la infección, vuelve raramente a la norma- lidad. La enteritis sigue a veces un curso tan intenso, que por el ano son expulsados trozos de mucosa con lesión francamente hemorrágica, de infiltración hernática en todo el tejido epitelial, denotadores de un completo destrozo en los capilares y pequeños vasos. El pronóstico, en este caso, no puede ser más grave. De todos los presentados con este carácter en la epizootia a que me refiero, sólo uno, tratado precozmente, pudo ser salvado. En él (yegua «Turca», de raza irlandesa) no pasó el estado térmico de 38°. El pronóstico era bastante desfavorable. En otro caso de enteritis pura (yegua «Lotera», española, diez años) debutó la infección con elevada hipertermia (41°1). TRABAJOS ORIGINALES Se desarrolló un curso insidioso, con ausencia de fenómenos pleuropulmonares, remitiendo la fiebre diaria y paulatinamente, hasta la muerte del animal completamente apirético. En los dos días anteriores a este, acusó 37° y 37°3· Los únicos síntomas materiales apreciables fueron los de una intensa enteritis crupal- hemorrágica. El final de la curva térmica marcaba casi hipo- termia, por el estado consuntivo inherente a las lesiones estable- cidas y análogo a los que por igual causa se producen en el cólera humano y colibacilosis de los animales, en sus últimos períodos. Tengo para mi criterio, que el carácter hemorrágico en este caso, como en todos los demás, Iué dado por el virus de la influenza y que, por las. puertas y senderos de infección trazados por éste, penetraron otros gérmenes que aumentaron la intensidad y gravedad del proceso. En otros casos, seguidos también de defunción, señalados con la diagnosis de influenza clásica, y siendo la pleuroneumonía la complicación predominante, la enteritis hemorrágica, intensa, hizo también sus estragos. . Ella cambia en muy desfavorable. el pronóstico. Los trozos de mucosa desprendidos, necróticos, le hacen con rara excepción mortal. En estos casos, la muerte acaece con elevada hipertermia. En muchos de ellos era apresurada .por la degeneración mio- cár dica, asimilable a la simple degeneración albuminosa originada por la fiebre o las .toxinas. . Pero estas observaciones no son mías exclusivas. Todos los autores las han definido y admitido, pero las achacan a la in- fluenza propiamente tal, fiebre tifoidea, que de estos síndromes le valió tal nombre. Y separan de esta la forma pleuroneumónica, elevándola a la categoría de entidad independiente, pues que Cumpliendo a "la letra dicho artículo es legal la exclusión acdrdada; pero teniendo en cuenta que la antigua: Sección de Ciencias Físico-Químicas se ha desmembrado en la de Físicas yen la de Químicas, constituyendo hace años una y otra Secciones independientes, cree este Consejo que debe inter- pretarse, lo que a las Ciencias Físico-Químicas se refiere, como extensivo "en este caso a las Ciencias Físicas y las a Ciencias Químicas, separadamente. REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA »Además, son admitidos los Licenciados en Medicina; que no estudian más Física que los de Ciencias Químicas, ni más Química que los de Ciencias - Físicas, y si es verdad que los alumnos de estas Secciones no han recibido enseñanza especial de Toxicología, tampoco la han recibido los de la antigua Sección de Físico-Químicas; de lo cual se infiere que no deben ser excluidos de la lista de opositores a la mencionada Cátedra los Doctores y Licenciados en Ciencia~ Químicas que han recurrido contra su exclusión. »Entendiendo, pues, esta Comisión, que la convocatoria debe interpre- tarse como extensiva a los Licenciados y Doctores en Ciencias Químicas ya los de iguales grados universitarios en Ciencias Físicas, .proponeque sean admitidos como opositores los solicitantes.» y conformándose S. M. el Rey (q. D. g.) con el presente dictamen, ha acordado resolver como en el mismo se propone. - De R. O. lo digo a V. S. para su conocimiento y demás efectos.-Dios guarde a V. S. muchos años. Madrid 5 de febrero de 1915.-EsTEBAN Co- LLANTEs.-Sr. Subsecretario de este Ministerio.-(Gaceta de 29' de marzo.) CURIOSIDADES los. caballos militares y los caballos civiles »El tiempo es también de guerra para los caballos en las cuadras patriase dice el Berliner Tageblatt. Como los hombres, los caballos alemanes se dividen ahora en militares y civiles. Los hay que se han ido Jal combate, corceles galopantes y piafantes, dispuestos a vencer o a morir, y la tierra enemiga ha retumbado bajo sus cascos en las cargas heroicas cuando, mas- cando con una espuma de rabia el freno de los húsares o de los ulanos, avan- zaban en masa, rápidos, ciegos y terribles, como un viento de.tempestad Pero esta guerra no la sostiene sólo el Ej ército. La sostiene también el pueblo. No basta luchar en tierra enemiga. Hay que resistir asimismo en , la propia tierra. Es preciso sostener las industrias, patrias, cuya paralización implicaría la paralización de las maniobras militares, y, sobre todo, es preciso ahorrar, hacer durar las provisiones, evitar que llegue un momento en el cual se imponga la rendición por hambre . .-Civiles - decía hace po,co un ilustre orador alemán, - 'Sacrificad vuestros placeres, así como vuestros hermanos, en, los campos de batalla, sacrifican su sangre. ' ,y esta arenga, ,qtre iba dirigida a los hombres, podía también dirigírseles a, los caba·llos. Actualmente, los caballos alemanes están a.ración, igual que los hombres. La Berliner-Omnibus-Gessellschaft, que emplea 3-400 caballos, no tiene ya maíz que darles. Las existencias de maíz se agotan, al punto de que la tonelada ha subido a 520 marcos. El heno y la paja, más abun· dantes, escasean también, y también aumentan de precio, Se está buscando un substituto del maíz, que será para los caballos lo que el hriegsbrot o pan de guerra es para los hombres, y una porción de Compañías-la Berliner- , I CRÓNICA EXTRANJERA 199 Omnibus-Gessellschaft, los Pferdeinstituten, las agencias de transpor- te, etc.,-han comenzado ya' a ensayarlo. Todavía no hay bonos de pienso para los caballos; pero es casi como si los hubiera. Los caballos de carga, que en tiempo de paz recibían 20 libras diarias de alimento, ahora sólo reciben tres. y la población caballar alemana se sacrifica patrióticamente. ¿Es que los caballos militares no sufren también 'el hambre, el frío, la humedad yel insomnio sobre los campos de batalla, a más de derramar su sangre generosa en aras de la nación que peligra? Y ¿qué importan, al Ia.do de estas priva- ciones, las privaciones que exige el Gobierno de los caballos civiles? A la guerre comme a la guerreo A uch jür die Pierde im heimischen Stall ist Kriegs- , zeit, como dice el Berliner Tageblatt en una frase que yahe traducido antes. y si a uno no 1e convencen completamente las medidas adoptadas por Alemania sobre la nutrición ,de sus caballos, es porque le viene a uno a las mientes el cuento aquel del caballo del gitano, que el lector, de seguro, sabrá contar mejor que yO.-J. CAMBA.(Del A Be.) La primera mujer eherradora» En estos tiempos de progresos feministas, no ha de extrañarnos que la mujer, olvidándose de que pertenece al sexo débil, quiera dedicarse a ejercer 'Profesiones que hasta hoy parecían ser patrimonio exclusivo del hombre. Según dic-e Le M oniteur de la M aréchalerie, en el XIV Congreso de herradores habido en París en junio último, concurrió una mujer llamada Noémie Desvois, que ejerce su oficioenManche, donde hierra diariamente a 30, patas. Esto es una prueba más de que la diferencia de 25 de oficio según el sexo no es natural. Pocos trabajos habria más rudos que el del herrado, Y, sin embargó ... " CRONICA EXTRANJERA Cursosde veterinaria de guerra.-Los profesores de las Reales Escuelas de medicina veterinaria de Pisa y de Bolonia (Italia). con los informes y los hechos recogidos' acerca de la marcha y resulta dos del servicio veterinario en los ejércitos combatientes, han tenido la iniciativa de efectuar un curso especiar de 'veterinaria de guerra, considerando, indispensable preparar con,urgencia todos los veterinarios a las exigencias y necesidades de esta rama, medi'}nte enseñanzas ,apropiadas, de carácter preferentemente prác- tico y de duración suficiente para ilustrar los criterios que deben guiar a dichos veterinarios en el desempeño de su misión en tiempo de guerra. Con Igual objeto se inaugurará dentro de poco un nuevo curso en la Escuela de Veterinaria de Milán. , Los perros de tiro en Bélgica.-Según una estadística hecha por o;den del ministro de Agricultura de Bélgica, publicada antes de ser invadido este país por los alemanes, existían en el mismo cerca de I20,000 perros de tiro, 200 , REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA cuyos servicios se utilizaban preferentemente por vendedores al por menor, de leche, legumbres y frutas, El trabajo cotidiano hecho POl- cada uno de esos perros representa un valor, por lo menos, de 50 céntimos, Calculando para cada uno, 65 días de reposo durante el año, el trabajo que en Bélgica ejecutaban dichos perros equivalía a 2'2 millones 500 mil pesetas, Situación de los profesores de las Escuelas de Veterinaria en Fran- cia_-Por haber cumplido la edad de 64 años han sido jubilados los profeso- res Neuman y Faure, que enseñaban Historia Na tural en las Escuelas de Toulouse y Lyon, respectivamente, Dentro de poco, parla misma causa, será jubilado el profesor Railliet que explica la propia asignatura en la Escuela de Alfort. Estas jubilaciones han motivado el siguiente comentario a un periódico tan importante y serio como Le Temps: «Respecto a la veterinaria, parece que conservamos una opinión y una conducta indignas de nuestra época, Esta especialidad se ha transformado en una rama científica muy vigorosa que mantiene con las ciencias médicas - y biológicas en general estrechos lazos que se unen cada vez más, Poco a poco se llega a la ,noción lógica de que sólo hay una medicina cuyos prin- cipios se aplican ora a los hombres, ora a los animales, La patología com- parada, en su ascensión ininterrumpida; nos demuestra palpablemente los servicios que los profesores de las escuelas de veterinaria prestan a la medicina humana, y los progresos que hacen experimentar a nuestros conocimientos científicos, Si necesitásemos pruebas individuales de su alto valor.Tos nombres de Bouley (gracias al cual Pasteur logró imponerse), de Nocard, y Arloing entre los desaparecidos y el de Chauveau entre los vivos, nos atestiguarían el lugar que ocupan tales especialistas entre los sabios.. ~¿Porqué, pues, se deja a las Escuelas de Veterinaria ya sus profesores eri la situación dé inferioridad en que se hallan actualmente? ¿Por qué se les jubila a los 64 años, en plena actividad laboriosa, mientras que a los profesores de las facultades de medicina se les retira a los 70? ¿Por qué se continúa retribuyéndoles con un sueldo inferior en la mitad al de estos últimos? ¿No se sabe que tales sabios a quienes se 'jubila tan premátura- mente, tienen una notoriedad universal, y se les tiene en todas partes como maestros? «En el extranjero, en Alemania mismo, la veterinaria se enseña en las Facultades; sus profesores tienen iguales títulos y situación que los profe- sores de medicina, No es cuestión de transferir nuestras Escuelas del Mi- nisterio de Agricultura al de Instrucción pública, pero es necesario tener más en cuenta el valor científico de sus maestros y colocarlos en una situa- ción moral y material más digna de los elevados servicios que prestan, cEs un acto de justicia.s NOTIciAS 201 NOTICIAS Homenaje a la memoria de don José Farreras.-El día 28 de marzo el ColegioOficial de veterinarios de Barcelona celebró una sesión necrológica dedicada a enaltecer la memoria del que fu su digno tesorero, nuestro. é llorado José Farreras. El acto resultó conmovedor y solemne, asistiendo al mismo casi todos los colegiados de la capital y de los pueblos vecinos, deseosos de rendir al ilustre finado este tributo póstumo de simpatía. Al abrir la sesión el Presidente señor Sugrañes, expuso brevemente el objeto de la misma, y acto seguido cedió la palabra a nuestro estimado amigo don Angel Sabatés, quien con voz entrecortada por la emoción dió lectura al siguiente trabajo: . «Hedme aquí, apreciados colegas y amigos míos, como sólo por deberes de amistad me hallo obligado a exigencias dolorosas y difíciles. Dolorosas, por teneros necesariamente que refrescar la enconada herida de cicatri- zación lenta producida por la Parca al arrancar violentamente uno de los miembros más lozanos de nuestro organismo colectivo; difícil, porque lo es mucho tener que hacer ante vosotros la apología de .quien con su solo recuerdo habla más elocuentemente que podría hacerlo aun palabra más autorizada que la mía. Valga, pl:les, en-su loor la brevedad de expresión, y así será más leve en vosotros mi delito. He ele hablaros, amigos, .de un hombre compuesto sólo de cerebro y co- razón; he' de hablaros de una mezcla de inteligencia y sentimiento he¿hos carne; he de ]:J.ablaros del honor y el trabajo asociados; he de hablaros, en fin, ele José Farreras y Sam pera. y al hacerlo, no extrañéis que se turbe mi voz y las ideas vacilen, pues bien seguro que mi. esfuerzo interno ha de ser extraordinario para coordinar cuanto guardo en el reservaría de mis recuerdos en holocausto al Ilora.do desapa recido. Amigos' entrañables él y yo desde felices tiempos escolares, ¿por qué 1~0 ha eleserme permitida la expansión de oral' un momento breve inspirado en su memoria? Yo que fuí honrado por él con su nunca por nada inte- rrumpida intimidad, podré daros un trasunto de su valor humano secues- trado por la modestia de su carácter y haceros partícipes de ocultas sensa- ciones que sólo merecíamos bien contados privilegiados contertulios suyos. ¡Oh! Si os pudiera transmitir, conforme siento, la serie de imágenes reproductoras de una tronchada existencia en plena lozanía, ¡como gozaríais y sufriríais a un tiempo delicias y sinsabores gráficos de un bien arrebatado en pleno saboreo! Pero no es así, y los lirismos han de trocarse en prosa funeraria desgra- nada en toda 'su crudeza. . José Farreras y Sampera vió la luz en la riente villa de Masnou en el año 1880 yen su sangre trajo infusa la alegría de nuestras playas levantinas y la firmeza ele carácter de una familia de abolengo científico, cuyo tronco secular se amplía en ramas de lozanía exuberante. 2Q2 REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA Allí creció y allí se desarrollaron en él los ejemplos de laboriosidad que en su mansión se prodigaban, hasta llegar ,la época en que la perduración profesional en la familia le indicó el camino universitario donde fructifica- ría la flor del saber en triunfos escolares a que puso cima un título de Veteri- nario obtenido en premio de honor y de justicia al mérito. Esto fué en 1901, cuando de adolescente pasaba a docto sin darse cuenta. porque su digestión intelectual era función franca y vegetativa y la nutrición de sus ideas se hacía con sangre pura de experiencias paternales y estudios infiltrados con la naturalidad del ser bien organizado, Pero no bastaba esto al pletórico de doctrina. El egoísmo nunca anidó en él y tampoco había de reservar avaro para sí lo que como privilegio la Naturaleza le concedía, Y fundó una revista de carácter moderno donde estampar ampliamente sus ideas que no cabían en los mezquinos límites de las que en aquella fecha poblaban el estadio de nuestra prensa profe- sional. y'en Ig06 salió a luz la famosa revista Pasteur. hoy REVISTA VETERI- NARIADE ESPAÑA,premiada con medalla de oro en la Exposición Hispano- Francesa. celebrada en Zaragoza en Ig08, cuando contaba dos años escasos de existencia. Apoyado en puntales' tan firmes como los maestros Turró y Arderius, siguió enarbolando cual trofeo glorioso sus páginas impregnadas de ciencia mundial por todos los ámbitos del Universo, y a prueba de adver- sidades y desengaños, la llevó donde no ha llegado aún otra alguna en España: al modesto despacho del veterinario rural para ser obra de consulta err casos múltiples de duda en elejercicio experimental. ¿Qué otro mejor galardón a su utilidad y valía? y era obra suya genuina, directamente suya, como suyos eran los libros que escribía robando a su descanso horas de inagotable actividad. «Memorándum para el diagnóstico bacteriológico de las enfer- medades de los animales domésticos» y «Manual del veterinario inspector - de Mataderos, Mercados y Vaquerías» sOIÍ muestra de lo que afirmo. La tierra natal, la villa riente de techo y alfo~bra azul y airesa.turadc de iodo y resina, no pudo, con ~us patriarcales venturas, detener el impulso de aquel carácter arrollador que avasallaba con su mirada al infinito, rotas las amarras paternas que le reducían amorosas y severas al pueblo rural y saltó a la capital, donde la vida es lucha, actividad, obra, a renovar los torneos y los triunfos, y con laureles ganados en buena lid, entró dignamente en Ig0g en el Cuerpo Veterinario municipal de Barcelona, del que ha .sido orgullo y ejemplo en todo tiempo y ocasión. ' Cargos honoríficos y retribuídos consiguió cuantos se propuso 'y-su vo- luntad inmensa no sufrió quebranto· jamás en conquista intelectiva que le atrajere. Su inteligencia fué armónica como su .'temperamento. Su .carácter era . un verdadero clavicordio cuyos hilos vibraban a tono seguro, sin estriden- cias ni monotomías. . Su pasión fué la música, después de los libros y el tabaco. !Oh, qué ideal el suyo mirado a través de un nimbo Elehumo tabacal Y a las dulzuras melódicas de una sonata clásica! ¡Qué bella la vida! ¡Qué íln- siones habían brotado de su corazón en momentos como estos de éxtasis contemplativo hacia ignotas regiones de gentes - raras que se difumaban entre las espirales. del humo del veguero y las volanderas notas del pen- tagrama embriagador}. .. Pero volvía la realidad con el fuego del consumido 'NOTICIAS 2°3 cigarro, y el ruido e~sordecedor' de la lucha 'ciudadana y el rostro ilumi- nado del iluso señalaba un rictus de amargura qlle 'procu'raba' ocultar al, punto con una frase Ieliz.. con una ocurrencia justa de humorismo y sátira. y era abnegado, magnánimo hasta la exageración. «Tengopocos amigos que lo sean», me hubo de suspirar muchas veces; peto para ellos era la . dádiva en persona. Lloraba sin lágrimas cuando revistaba la forma en que transnurrian ciertos compañerismos y añoraba la paz de su terruño cuando una nueva espina del desengaño se hincaba' en su ,alma fado bondad y cl~. • Aceptaba las luchas de clase, pero no los procedimientos. Donde hay lucha(~evive si las armas no san homicidas. Y él veía con tristeza como los veterinarios caían maltrechos por otros compañeros; como la dignidad 'profesional era pisoteada por' un cualquiera cuando no por otro profeso; como la desgracia de un cofrade era 'glosada, con hipócrita compunción, trasunto de una íntima alegría de bárbaro: como el favoritismo encumbraba nulidades intrigantes; como todo o casi todo era charca, fiemo, lodo, cuyas salpicaduras era' muy difícil .evitar. Y de nueva el rictus doloroso hacía su aparición en aquella facies enérgica y bondadosa, para expansionar pesimismos breves de UD corazón transido de amor al prójimo. Pero, pasa- ba rápido ese instante nebuloso, y la amagada tempestad que amenazaba tragar aquel mundo de ideales luminosos se resolvía instantáneamente en lluvia benéfica que saturaba de puridad y frescura aquella atmósfera enrare- cida por impurezas sociales capaces sólo de dejar huella en las exquisiteces , de un alma como la suya, No fué envidioso-¿de quién y por qué?-pero fué envidiado. El talento natural de GJuegozaba mereció en varias ocasiones el honor de las morda- cidades de talentos suplantados. No fué siempre la emulación, noble cualidad que estimula la inteligenciá hacia mejoramientos presentes, lo que guió la crítica profesional de 1as obras de Farreras v sí un mal disimulado ofen- dido amor propio, que corroe el raciocinio y nos hace crueles' e injustos. ¡Pobre amigo! El. que nunca tuvo una palabra ,ge reproche para los que supo que le habían ofendidol. .. Su munificencia, alcanzó 'el grado sumo; ansiabá la posesion de una fortuna poi" el placer de repartirla; hacer bien era su recreo y sus dádivas se especializaban preferentemente en menesterosos prodigado res de armo- nías callejeras, tribus 'musicales deambularites. cuyas notas más o menos ajustadas al diapasón, él compasaba con el pie y aun con el brazo a trueque de pasar por integrante de la murga errante. [Hasta donde llegaba su pa- sión por la música! ¿Cómo un temperamente así podía emerger de bastardo materialismo? Vivía embriagado de la vida por él imaginada; una vida con seres her- manados por el amor, sin ficciones, con dolores y alegrías naturalmente sentidas; el dinero, impuesto por la trama social,' sólo válido para su 'ob- jeto, pero jamás para promover disputas; crímenes por su posesión y menos en el Seno de la familia. Me había dicho'i.eSi alguna vez acierta a suceder que por disparidad de criterio .discutimos con mis hermanos la 'distribución de Unaherencia, que no espero, antes de consentir siquiera el más ligero roza- lli1ento, les haría cesión total de mi derecho; que no hay dinero ni objeto que valga el precio de la consanguinidad.» Aceptaba la lucha por la exis- 204 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tencia, pero lucha digna, conforme a los medios legales y naturales de cada uno, sin muy altos ni muy bajos, ni prepotentes rii desvalidos; él, que podía aspirar a todo grado de prebendas, se limitaba al ejercicio serio de la profesión al lado del maestro Darder, de cuya austeridad había sabido arrancar corrientes de simpatía indefinible, poco propicia en un carácter cur- tido en los desengaños como el del venerable profesor. Era un aristócrata de la profesión a la que dedicara el tesoro de su inteligencia, y, gigante como era, procuraba no corvar la cerviz al suelo para no darse cuenta de los repti- les que lo pueblan y las inmundicias que lo invaden. Reía de los ridículos Narcisos y de los fieros Molochs de guardarropía, y sólo cuando el agudo aguijón de traidor alacrán se hincaba en sus pies desnudos, ponía la faz torva y su corazón laxo de sentimiento se contraía en sístole de justicia. Sólo entonces y por un momento rapidísimo pasional 'era capaz de revolverse contra 'las ofensas; mas, transcurridos unos minu- tos, la placidez renacía y el espíritu bueno era estuche de la banal materia. Si yo fuera cursi, diría que en un momento de estas rarezas psicoló- gicas Farreras había castigado al mundo, pidiendo a Quien todo lo puede un más allá de gloria presentida, huyendo de aquí por culpa de una infamia calumniosa de una prensa ciudadana fementida. Pero no incurriremos en esta insensatez. que fuera bajar al hombre al ras de los vampiros. Digamos, sencillamente, que murió el amigo, pero su espíritu ha de ser oxígeno de nuestros pulmones colectivos para hematizar el vital flúido del' compañerismo verdadero. Su obra de laboriosidad ha de ser ejemplo en nuestro paso por esta vida caduca que no vale el esfuerzo que gastamos en destruirnos, La honradez de Fa rreras, su inteligencia y sentimentalismo, han de ser la meta donde enfoquemos nuestros propósitos si queremos inspirarlos en la nobleza de la acción y sabrosidad del fruto. Sólo así, podremos considerar que nuestros actos son un compuesto de cerebro y corazón. )} Luego el señor García Neira dió lectura de un notable trabajo de nuestro ilustre compañero señor Arderius, estudiando la personalidad de José Farreras como ciudadano y como veterinario ejemplar, Su mucha extensión nos impide publicarlo. Seguidamente usó de la palabra el prestigioso com- pañero don Antonio Darder. «Como si el destino, dijo, quisiese poner a prueba el temple de mi alma, me envía las desdichas de dos en 'dos: el mismo día'que murió don José Farreras, murió también mi esposa; simultáneamente perdí, pues, a la compañera de' mi vida y al mejor de mis amigos y compañeros. Nadie podrá deciros mejor que yo lo mucho 'que valía' el ilustre desapare- cido a cuya memoria dedicamos este homenaje. Alto, robusto, de gran fuerza muscular, cosa que nuestra profesión requiere 'a menudo, dotado de despierta inteligencia, poseedor de varios idiomas y de una bibliote- ca selectísima de obras y revistas .profesionales, José Farreras era un vete- rinario completísimo: lo conocía todo; jamás podía cogérsele por sorpresa. Durante los años que le tuve a mi lado en la clínica de la «Unión Catalanal, pude convencerme de su criterio médico y de su ojo clínico; para éi ni la Patología ni la Terapéutica tuvieron secretos. Con su muerte perdí un ~OTlCIAS 205 excelente amigo y la ciencia veterinaria un profesor que le habría dado con toda seguridad días de gloria.i Después de breves palabras de don Manuel Martínez. que dedicó un sen- tido recuerdo a nuestro malogrado fundador, se levantó a hablar nuestro jefe de Redacción don Pedro Farreras para dar gracias. «Quisiera-s-dijo-e-poderos expresar toda la gratitud que siento hacia vos- otros por el homenaje que dedicáis a mi. entrañable hermano; pero con más elocuencia que mi lengua os lo dirán mis ojos, donde pugnan por salir las lágrimas que con gran esfuerzo logro contener. En medio de mi 'dolor y de mi sentimiento, hallo un gran consuelo al verme rodeado de todos vosotros, que fuisteis buenos amigos de mi hermano y cuya memoria, con esta sesión acaba de hacer innaccesible. En nombre de mi familia y en el d e la REVISTA,os doy gracias a todos.» El Presidente señor Sugrañes, antes de levantar la sesión, agradeció 2. los concurrentes su asistencia a la misma y dijo: e[osé Farreras no ha muerto; se ha separado de nosotros en busca de un mundo mejor. Sus amigos con- servamos su memoria: su laboriosidad nos sirve de ejemplo y su nombre vive y se perpetuará en los fastos de la veterinaria patría.» Seguidamente dió por terminado el acto, que resultó solemne y conmo- vedor. Resumen de las enfermedades intectocontagíosas que han atacado a los animales domésticos en España durante el mes de enero de 1915, según datos remitidos por los Inspectores de Higiene Pecuaria: Enfermos Invasio- Muertos que o Quedan Enfermedades existían nes en el Curados mes de sacrlfica- enfermos en el mes la fecha dos anterior Perineumonía contagiosa 5 31 9 23 4 Glosopeda Viruela. . . . .- . . - - - - - 14,941 9,907 11,006 961 12,071 Carbunco bacterídíano . - 102 - 102 - Carbunco sintomático '. - 7 - 7 - Mal rojo o roseo la . . 172 579 194 511- 46 P~lmon¡a contagiosa. 40 82 30 54 38 Colera de los porcinos 582 ·1,248 281 801 748 Tuberculosis. . - 38 - 38 P~sterelosis. . . . . . 7 141 50 54 44 Colera y difteria de las aves - 323 - 323 - ~u~rmo .' . . . . . . - 6 - _. 3 3 Urtna. . 45 20 6 59 Rabia .. - 37 - 37 - Sarna . .' 72 111 46 9 128 T~iquinósis : - 20 - 20 - CIsticercosis - 24 - 24 - --- Madrid 27 de febrero de 1915.-El Inspector Jefe del Servicio de Higiene y Sanidad pecuarias, D. OARCIA E IZCARA.-.V.O B.O: El Director general, C. CASTEL. 206 REVISTA VETER!NARIA DE ESPAÑA La inamovilidad de los pecuarios.-Nuestro estimado compañero en la prensa, señ?r Cordón Ordás, ha iniciado en su Revista de Higiene y Sanidád Veterinaria una briosa campaña contra el Real decreto de 22 de enero, que ya conocen nuestros lectores, por considerarlo atentatorio a la existencia del Cuerpo de Higiene y Sanidad pecuarias. No podemos permanecer callados, al requerimiento que hace a la prensa profesional, y por esto nos decidimos a exponer nuestra opinión sobre el asunto, sin' querer convertirla en tema de debate ni pretender que sea norma de conducta para nadie. Es, simplemente. nuestra opinión, y con ello queda . dicho el valor que tiene. El Real decreto de 22 de enero último, es, a nuestro juicio, incompleto y provisional. Incompleto, porque sólo ha resuelto determinadas cuestiones relativas a sueldos, categorías, etc., y, en cambio, no s:ujeta a la superioridad a freno alguno para señalar destinos. Provisional; porque al redactarse el Reglamento para la aplicación de la ley de Epizootias, en él se determinará necesariamente todo lo que atañe a traslados, ascensos y demás cuestiones relativas al personal. Publicado el escalafón que ahora se está formando, se constituirá el Cuerpo de Inspectores de Higiene y Sanidad pecuarias como un organismo facultativo, .cuya orga- nización y desarrollo estarán sometidos a la legislación común 'que rige en Fomento para los demás cuerpos técnicos que prestan servicios al Estado. Una disposición de tal naturaleza no tiene nada de extraño que resulte defectuosa, y que, precisamente tales defectos permitan. ya que no dis- culpan. algunos abusos. Dígalo, sino, esa última combinación de personal del referido Cuerpo. Es cierto que los Inspectores trasladados lo han sido por su propia voluntad, pero no lo es menos, que, por complacerles. ha sido preciso saltar por encima de. muchos que tenían mej or derecho para ocupar las plazas vacantes si tal era su deseo. Semejantes traslados debieron anun- ciarse y proveerse p'or concurso; esto era lo justo y lo legal. Lo que se ha hecho ahora, postergando a unos para favorecer a otros, es una arbitrariedad que merece nuestra enérgica protesta. Hay quien opina que el decreto de 22 de Enero es una puñalada trapera. una estocada mortal para el Cuerpo de Higiene pecuaria, y no faltan pesimis- tas que creen que desde la publicación del referido decreto el Cuerpo de Higiene pecuaria es poco menos que un cadáver insepulto. Nosotros, hoy por hoy, no compartimos esta última opinión. El cuerpo de Higiene pecuaria es demasiado útil; la bienhechora influencia que en 'la ganadería nacional ha dejado sentir durante esos últimos añoS es demasiado intensa; la raigambre que tiene en la opinión pública es demasia- do honda, para que, por capricho, se pueda destruir de un plumazo tan meritoria labor. Es indudable que la inamovilidad en el destino es ventajosa, no sólo para el funcionario, sino para el mejor desempeño del servicio. La prolongada permanencia en un mismo punto permite al inspector conocer sus usos Y costumbres, estudiar perfectamente la ganadería, ver los defectos que deben corregirse. las 'necesidades que conviene satisfacer... En una palabra. hace que se especialice y que sus iniciativas resulten provechosas. Si se llevase a la exageración. el criterio arbitrario del Real decreto de NOTICIAS 2°7 "22de Enero, y sin ton nison se hiciera un continuo trasiego de Inspectores, es evidente que el servicio se desmoronaría y que se habría convertido en un organismo inútil un Cuerpoque ha de prestar grandes servicios. Pero no es esto solo; hay algunos Inspectores que, para compensar el limitado sueldo con que el Estado les retribuye, se han buscado otros in- gresos ejerciendo la profesión en algu-no de los aspectos compatibles con los deberes del cargo, y seguros de la inamovilidad en el destino, que les reco- noció" Real decreto de 29 de enero de 1909, se han creado, durante los el años que vienen permaneciendo en una misma población, intereses, rela- ciones y afectos que el Estado no puede desconocer. Destruir esos intereses creados, y creados precisamente al amparo de un precepto legal, es inicuo, equivaldría a un verdadero despojo. Si el Estado considera que, por exigencias del servicio, los Inspectores de Higiene pecuaria no deben residir siempre en" una misma provincia, sino que han de estar a disposición de la superioridad para ser destinados no con miras al favoritismo, sino allí donde realmente puedan desarrollar mejor sus conocimientos v aptitudes, que aplique este nuevo criterio a las plazas de nueva creación" cuyos individuos sabrán desde luego a qué atenerse y no se lesionarán los derechos de nadie. Así se armonizarían los intereses "particulares' con los intereses del Cuerpo. ¿Que no debe entronizarse la arbitrariedad? Conformes. ¿Que no es justo echar de Un buen destino a quien lo ocupa por méritos propios para com- placer a quien, a falta de merecimientos tiene buenos padrinos? Conformes también. A su lado nos tendrán, incondicionalmente, cuantos quieran com- batir tales injusticias y abusos. Pero, antes de publicarse el Reglamento para la aplicación de la ley de Epizootias, que, como decimos al principio, ha de regular definitivamente Un servicio que hoy lo está de un modo incompleto, opinar, como el señor Gordón y otros, que el servicio de Higiene pecuaria ya ha muerto por los siglos de los siglos, nos .parece un pesimismo prematuro; sostener, como La Veterinaria Toledana, que con el decreto de 22 de enero la ley de Epizootias será inútil, nos parece exagerado, teniendo en cuenta el interés que en su estricto cumplimiento tiene la Asociación de Ganaderos, que tanto trabajó por la referida ley; y por último, afirmar, como hace 'don Ignacio Navarro en Jaén Pecuario del Pasado febrero, que en lo sucesivo los Inspectores de higiene pecuaria «se dedicarán a cultivar amistades entre las personas que pueden ser superioridad, en vez de laborar brillantemente, como hasta aquí lo han hecho: en pro de la riqueza pecuaria, la salud" pública "y la cultura "patria»,es una injuria, "esuna infamia, es una ofensa a la dignidad del Cuerpo, que merece la más enérgica protesta.rQuien opina así, tiene muy ruin con- cepto de los Inspectores de Higiene pecuaria. No; ese Cuerpo que ya nació luchando, que ha vivido comba tiendo, que ha crecido en medio de la angustia y del dolor, tanto si es movible como Inamovible, cumplirá siempre con su deber. y un Cuerpo que ha dado tales muestras de vitalidad y de espíritu de disciplina, aunque hubiese muerto, como creen algunos pesimistas, rena- cería, como el Ave Fénix, de sus propias ceniz~s. 208 REVISTA VETERIKARIADE ESPAÑA Eramos pocos y parió la abuela.-Como si no tuviésemos bastantes in- trusos, el ministro de Instrucción pública ha autorizado (véase la R. O. in- serta en otro lugar) a los licenciados en Ciencias químicas para que puedan opositar a la cátedra de Física, Química, y Toxicología, de las Escuelas de Veterinaria. El hecho no nos sorprende, pues de algún tiempo acá el Consejo de I Instrucción pública, en lo relativo a nuestra carrera, falsea la ley con el mayor descaro. Lo verdaderamente inaudito es que el ministro reconozca expresamente qge los licenciados en Ciencias químicas no han estudiado oficialmente Toxi- cología aplicada a k Veterinaria (materia que no se puede dominar sin profundos conocimiento especiales de Anatomía y Fisiología) y que a pesar de ello, les reconozca el derecho de poder enseñar aquella asignatura. ¿Se concibe mayor desatino? Por dignidad, por decoro de la Veterinaria, debemos ganar el recurso contencioso. A ver si de' una vez acaba tanta farsa. La Asamblea provincial de veterinarios toledanos.-El Colegio de vete- rinarios de Toledo, que bajo la presidencia del ilustre don Victoriano Medina ha constituido un organismo donde tienen mucho que aprender los demás colegios profesionales de España, acaba de publicar el libro de la Asamblea que con éxito extraordinario 'se celebró en aquella ciudad en junio último. Este libro, editado con gran pulcritud y buen gusto, comprende toda la historia de dicha Asamblea, desde su origen a su clausura, y. constituye un hermoso recuerdo de aquella gloriosa jornada. Necrología MINOT.~Acaba de fallecer en Boston (Estados Unidos) el ilustre pro- fesor Charles Sedgwick Minot, una de las figuras contemporáneas más relevantes en el campo de las ciencias biológicas. Era catedrático de Histología y Embriología en la Universidad de Hai- vard y fué uno de los sabios norteamericanos que con motivo del intercambio de profesores entre los Estados Unidos y Alemania pronunció una serie de brillantísimas conferencias en la Universidad de J ena. Asistieron a varias de estas conferencias los duques de Sajonia, y versaron sobre «La nueva doctrina celular», «La citomorfosis», «La teoría de, la inmortalidad». «El ,desarrollo de la muerte'), «La determinación del sexo» y «El concepto de la vida». Estos trabajos, que se distinguen por la profundidad del pensamiento y la claridad de la exposición, acaban de traducirse al castellano, siendo de lamentar la triste coincidencia de la muerte de Minot con la aparición de la única de sus obras que se ha publicado en nuestro idioma. J. Boria., improsor Gercne , 11 -Dnrcclonllr..