REVISTA VETE'RINARIA DE ESPAÑA Vol. IX Barcelona: Abril: 1915 N,> 4 TRABAJOS ORIGINALES Sobre la aglutinación del bacilo del muermo POR E. BENTOSA y A. HUERTA Veterinarios Militares I En la pág. 172 del volumen VIII de esta REVISTA se lee al final de un trabajo, que trata de este asunto, lo siguiente: «Los sueros de caballo, mulo o asno, para demostrar la aglutinación del bacillus mallei, conviene usarlos previo calentamiento a 56-580 durante treinta minutos o previa conservación de veinte días después de la sangría.»· . En el mismo se dice que el suero normal calentado pierde parte de su poder aglutinante y desciende de 1:700 (dilución máxima de suero sin calentar que aglutina) a 1:200, cuando se le ha calentado a 580 durante 30 minutos. De esto parece deducirse que el suero procedente de animal enfermo y que, según dicho trabajo, aglutina al 1:1000 sin previo calentamiento, perderá algo de su poder después de calentado, pero seguirá aglutinando; pues bien, esto está en abierta con- tradicción con un trabajo de los Sres. Pfeiler y Weber, según el cual el SUero de caballo muermoso, después de calentado, no aglutina. . I:Iemos tenido ocasión de comprobar este aserto en la forma SIgUIente: n ocho tubos pequeños de reactivo o de ensayo po- e nemos un par de centímetros cúbicos de emulsión de gérmenes (~uertos a 800) y agregamos: al primero una gota de suero normal SIncalentar; al segundo otra del mismo calentado (15 minutos a 580); al tercero una gota de suero muermoso sin calentar; al c~artp otra del mismo después de calentado; al quinto una de la dIsolución de este (calentado) al 1 X 100; al sexto otra de la del 1 X 200; al séptimo de la del 1 X 300; al octavo otra de la del 1 X 500 y se llevan a la estufa (a 370) hasta el día siguiente, pues a las dos horas apenas se manifiesta. Resultado: en los tubos primero, segundo y tercero hay aglutinación; en los restantes falta. . Ratificación: a los tubos en los cuales no sobrevino el fenó- meno se les agregó una gota de suero muermoso no calentado y Se produjo la aglutinación. 2IO REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Advertencia: de estos sueros no hacemos diluciones porque una vez probado lo que nos proponemos no nos interesa compro- bar a qué tanto por ciento aglutina un suero normal, pues de esto ya se han ocupado los autores de textos conocidos. Pfeiler y Weber dicen que no se trata de aglutinación normal, sino de un fenómeno debido a una substancia particular, normal, que desaparece durante la infección. Si nosotros no hemos interpretado mallos hechos, deducimos de ellos que debe tratarse de una modificación de las aglutininas del caballo muermoso, las cuales se hacen poco estables y no resisten al calentamiento. Por eso falta la aglutinación en este caso, mientras que se verifica con el mismo suero sin calentar. Sólo en un caso hemos practicado la experiencia, pero la re- petiremos cuantas veces tengamos ocasión. Trátase de un caballo que perteneció al regimiento de Cazadores de Vitoria y que ingresó en la enfermería como sospechoso de muermo.' Después de extraído el suero, se procedió a la comprobación in vivo (maleini- zación) y más tarde post mortem (fué sacrificado), coincidiendo todo con el resultado de la aglutinación. . ' Conclusión: la falta de aglutinación es un buen método para decidir, en casos dudosos, en los cuales no se pudieron interpretar bien los fenómenos de maleinización hipodérmica u oftalmica El triquinoscopio en la inspección de carnes de cerdo POR P. MARTÍ Veterinario Municipal de Tarrasa Ya se comprenderá que, con el título que antecede, no vaya tratar de la enfermedad parasitaria del cerdo de más gravedad para el hombre desde el punto de vista de la higiene bromatológica. Sería inútil; aunque me lo propusiera y por muchos esfuerzos que realizara, no conseguiría decir otra cosa que lo que todos los veterinarios saben ya. Mis pretensiones de autor quedan reducidas a cantar desde esta mi muy apreciada REVISTA, cual tro- vador que pulsa su lira debajo de la ventana donde reside su bella, las cua- lidades, las excelsitudes, las primorosidades del aparato llamado triquinas- copio. Si los compañeros que se molestan en leerme se han sentido alguna vez enamorados de algo práctico que no sea el dinero, o de algo espirituaL que no sea la mujer, estoy convencido que si ensayaran el triquinoscopio para el desempeño de la función de inspección microscópica de la carne de cerdo, se les despertaría el mismo cariño, el mismo amor que yo le profeso, y no calificarían de ridículo este mal hilvanado prólogo. Ya en el número 4.°, volumen VIII, de esta REVISTA, su ilustrado íun- dador, nuestro malogrado e inolvidable--cpara mí de un modo especial- · . TRABAJOS O1UGINALES 211 compañero don J. Farreras, con su esclarecido criterio, competencia y gran habilidad, nos dió a conocer el triquinoscopio q ue la casa Hartmann de Barcelona instaló en el matadero central de aquella ciudad, calificando de imponderable la ventaja .de dicho instrumento. Tenía razón el llorado íntimo amigo. Para convencerse, no es lo suficiente poner crédito a una autorizada y respetable firma, estampada al pie de un escrito encomiás- tico: hay que verlo, hay que manejarlo; en una palabra, hay que saciarse con él, ya que sólo así se comprenderá que dicho instrumento es un prodigio, una maravilla. El Inspector de carnes que en el cumplimiento de su deber tiene que inspeccionar un regular número de cerdos todos los días, y hace de cada uno de ellos y como mínimum 6 preparaciones, exigiéndole gran rapidez en la concepción del diagnóstico-a los expendedores de carnes de cerdo s'iempre les falta tiempo para extraer dichas carnes del matadero, acusando al Inspector ante 'el Ayuntamiento de este hecho, para ellos insoportable,- sabe perfectamente lo molesto, lo extraordinariamente pesado y el cansancio ocular que ocasiona el ir observando con atención los caracteres de la pre- paración en el campo del microscopio. Su repetición constante anonada y aborrece al Inspector de más tesón, de mayor resistencia física y de más firme voluntad. El movimiento que debe imprimirse a las placas compre- soras, al objeto qe desviar e ir explorando poco a poco el campo de la pre- paración, fatiga la retina, siendo este cansancio la causa de que las imá- genes se aprecien algo confusas, dando lugar a dudas y sospechas qile ~I Inspector no puede tener, por cuya razón y de una manera intuitiva esfuerza de nuevo la 'vista y redobla la atención. Dicho proceder, con el tiempo, llega a ocasionar efectos perj udiciales en los órganos de la visión, como se- cuela de la práctica diaria y prolongada del manejo del microscopio. Todos estos inconvenientes quedan subsanados con el uso del triquinoscopio Gracias a la grandiosidad de la imagen proyectada en la pared o en el lienzo, de 1 y 1/2 m. de largo por 0.70 a 1 m. ancho correspondiente al aplasta- miento de un trocito de carne ele unos 3 mm. de largo por 1 mm. ancho, se observan con toda claridad los más pequeños detalles. Los quistes miden, proyectados, unos 5 cm. de largo por 2-3 cm. ancho, apareciendo en su interior las triquinas enquistadas o arrolladas en espiral, midiendo unos 2 cm. en el sentido de su fliámetro de enrollamiento. Las ventajas del triquinoscopio son: 1. a Que el Inspector no debe vio- lentar, como le sucede con el' microscopio, su posición sentada, ni tiene que guiñar el ojo a nadie, pudiendo presenciar el desfile de las figuras por el Cuadro de la pared enyesada o' por la tela, con la misma tranquilidad y admiración que demuestran los campesinos cuando acuden a una sesión de cinematógrafo. (La varieté se reserva para aquellos casos en que se en- cuentra triquina y se decomisa la res'). 2.a El dominar de un solo vistazo y can toda claridad la preparación completa. 3.a La extraordinaria rapidez COn que puede llevarse a cabo la perfecta observación (considero sufi- cientes 8 minutos para hacer el examen de 72 preparaciones). Y 4.a La gente profana queda convencida y admirada del peligro que representan aquellos gusanillos que jamás soñaron pudieran existir en una carne que en apariencia reÚne inmejorables condiciones, reconociendo desde aquel instante en el !nspector más mérito y saber que si les recitara toda la enciclopedia Cadeac. "2I2 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Incluso el dueño de la res confirma, entre confuso y contrito, que el Veteri- nario tiene razón. Ya saben mis buenos compañeros que arrancar esta de- claración es conseguir casi lo imposible. El día 15 de marzo del año actual se decomisó en el matadero de Ta- rrasa un cerdo, encontrando en una sola preparación 6 triquinas, y en otras 5, 4, 3 Y 2. La figura reflejada por el triquinoscopio era rica en perfec- ción. Las triquinas eran de un dibujo tan claro y tan perfecto que asombra- ba verlo. Ante semejante cuadro, al Inspector más serio se le dibuja una franca sonrisa, hija directa del deber cumplido y de la satisfacción que en- traña la demostración de la trascendental importancia de la inspección de carnes en la salud pública. Mi interés, al publicar estas cuatro líneas, es excitar a mis compañeros inspectores de carnes de poblaciones donde el sacrificio de cerdos es algo crecido, para que influyan de una manera seria y constante cerca de los municipios, al objeto de que les doten del aparato en cuestión, con la con- vicción de que, cuando lo utilicen, no tendrán inconveniente en rectificar su error al calificar' este escrito de exagerado (o tal vez de subvencionado; ¡hay tanta suspicacialj El municipio que adquiere uno de estos aparatos, pone en manos del Inspector una poderosa arma defensiva para la salud pública, rinde tributo a la ciencia y se hace acreedor a que se le califique con la palabra «(culto». Y el Inspector que lo consigue, puede desempeñar con satisfacción su co- metido, seguro de que presta un servicio positivo, que las 'personas ilus- tradas han de reconocer y aplaudir. INTERESES NACIONALES Medidas para contribuir eficazmente' al abaratamiento de las carnes - POR R. V. DE E. Uno de los principales efectos de la guerra europea, tanto en los países beligerantes como en los neutrales, es el encarecimiento de los ;víveres en general y muy especialmente de las carnes. La escasez de animales de' abasto es cada día mayor, por ser muchos los que mueren por las epizoo- tias que ha desencadenado la guerra y los que abandonan en su éxodo los habitantes de los países invadidos por el enemigo en el teatro de las ope- raciones; por ser, además, mayor, la cantidad que necesitan los ej ércitos contendientes para el avituallamiento de sus soldados y porque algunas naciones, como Alemania, por ejemplo, han tenido que sacrificar gran parte de su efectivo pecuario por no tener suficientes pastos ni granos con que alimentarlo. Y como los ganados no se fabrican Con igual rapidez que '1 TRABAJOS ORIGINALES 213 los demás pertrechos de guerra, de aquí que, siendo el consumo muy supe- rior a las reservas, aumente el precio de aquéllos, siguiendo las oscilaciones de la oferta y de la demanda, que es la ley básica que regula el mercado. Para contrarrestar, en lo posible, esta escasez, muchos pueblos de Europa han puesto en práctica determinadas medidas de segura eficacia. Así, Italia en 8 de febrero último, prohibió la salida de toda clase de carnes, incluso las conservadas.i-=Austria, en 9 de febrero, prohibió la exportación de carnes frescas y preparadas, conservas, embutidos y caza.-Bulgaria ha prohibido la exportación de cerdos y grasa. -Dinamarca ha prohibido la exportación de cerdos vivos.-Holanda la de carneros.-Y Alemania, en 31 de julio, había prohibido ya la exportación de animales y sus 'productos. Se ha favorecido, además, la importación. abriendo la puerta a los pro- ductos extranjeros, lo cual, .como era de suponer, ha motivado grandes abusos por parte de ciertos comerciantes poco escrupulosos. Así, algunos, por ejemplo, ,han enviado a Alemania carnes de mala calidad, embutidos de carne de caballo que vendían como de carne de buey, etc., etc. Una casa de Dinamarca llegó a publicar una hoja ofreciendo. buenos precios por los bóvidos y équidos enfermos, para exportar el extranjero. Con objeto de aprovechar todo lo posible la carne, se ha mitigado un poco el rigor de los reglamentos de mataderos. A partir del 21 de enero del año actual, se dispuso en Alemania que, mientras dure la guerra, se pres- cinda de la inspección de las reses en vivo, con tal de que los veterinarios las inspeccionen después de sácrificadas. En Francia se han recordado las disposiciones que autorizan el consumo de ciertas carnes (tuberculosas, etc. l, previa esterilización. Pero los franceses no parecen propicios p.ara comer- las, a juzgar por la insistencia con que las autoridades les invitan a ello. También se han dado facilidades para la caza. En Prusia se ha reducido el tiempo de veda para las liebres, cabras monteses y faisanes, y el doctor G. Róring, del Instituto biológico agronómico, ha hecho una estadística aproximada de la caza que actualmentebay en Alemania. Se calcula en Unos19 millones de cabezas, distribuídas en la siguiente forma, según cuenta la Zeitschrijtt f. Fleisch u. Milchygiene: 128,000 cabras monteses; 78,000 cor- zos; 59,goo jabalíes; 1.326,500 venados; 8.423,000 liebres; 735,000 faisanes y 8.018,000 perdices. *** Pero, mucho más importantes y de mayor eficacia SOnlas medidas adop- tadas para fomentar el desarrollo de la ganadería, impidiendo el sacrificio de las hembras y de los terneros demasiado jóvenes. La iniciativa ha par- tido de Suiza. En 8 de agosto de 1914 el ministerio federal de Agricultura suizo publicó' un decreto modificando temporalmente la ordenanza de 29 de enero de 1909, que permitía el sacrificio de los terneros a 10S}4 días de nacidos. En virtudriel decreto de 8 de agosto, que empezó a regir el día 15 'del propio mes, se prohibió el sacrificio de los terneros de menos de seis semanas. Fundamentando esta disposición" decía el Ministro: La necesidad de ase- gurar el abastecimiento de carne en nuestro país en las actuales circunstan- cias, nos obliga a procurar el mayor desarrollo de nuestro efectivo pecuario, 214 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA El sacrificio de los terneros se opone a esta medida. La experiencia nos enseña que cuando éstos se guardan algún tiempo, muchos que, en otro caso, se habrían llevado al matadero, se destinan a la cría. Además, los animales demasiado jóvenes proporcionan una carne de inferior calidad y sus pieles no tienen la consistencia que exige la industria de curtidos. Por tales razones. el Consej o federal h~ fij ado en seis semanas la edad mínima de los bóvidos que puedan ser sacrificados. Si, en casos excepcionales, es necesario rebajar el límite de esta edad, el referido ministerio está autorizado para permitir tales excepciones. (Posteriormente, en 20 de Febrero del año actual, se ha reducido un poco este rigor, autorizando el sacrificio de los animales de especie bovina que cuentan cinco semanas). En 29 de Agosto del año pasado, el Gobierno de Baviera prohibió la ma tanza de terneros de menos de 4 semanas. Antes se permitía el sacrificio de los bovinos de la mitad de esta edad cuyo peso era, por término medio, de 40 Kgr., lo cual fué causa de que, en un período de tres años, es decir, de 1907 a 1910, el número de terneros disminuyese en un 70 %. Ahora, autorizándose el sacrificio únicamente si cuentan más de 4 semanas, se ha calculado que el aumento de peso de los mismos ahorrará el sacrificio de 150,000 cabezas, y el pú blico podrá disponer, de la misma cantidad de carne. Por análoga razón, el mismo estado prohibió, en II de Septiembre, el sacri- ficio de cerdos que en vivo pesaran menos de 60 Kgr. En la indicada fecha, el Gobierno de Prusia prohibió temporalmente, es decir, hasta el 31 de Diciembre próximo pasado, la matanza. de terneros cuyo peso fuere inferior a 75 Kgr.. y de las vacas de menos de 7 años. Tal precepto no se aplicaba a Iós animales importados del extranj ero ni a los que había que sacrificar can urgencia o por necesidad. En 10 de Octubre de 1914 un decreto imperial de Austria prohibió, hasta el 31 de diciembre, la matanza de terneros menores de 6 años, sin permiso de la autoridad, castigándose a los contraventores con una multa de 500 coronas Y un mes de arresto. En Hungría, por decreto de II de Octubre, se prohibió hasta nueva orden el sacrificio de terneras y vacas de menas de tres años y también el de las vacas preñadas. Esta disposición tampoco se aplica a los animales que hay que sacrificar por necesidad. En Austria, desde r.v de Enero del año actual, se prohibe el sacrificio de cerdos y vacas preñadas. Además, sin permiso de la autoridad, no se pueden comprar ni vender terneraS, terneros castrados y bueyes que no tengan 2 años y medio, y los novillos y toros que no tengan dos años. Por último, el Gobierno italiano, en 22 de Abril, ha publicado el si- guiente decreto: «Art. 1.° A partir del 1.° de Mayo de 1915 Yhasta nueva orden, se prohl' be el sacrificio de los terneros que, en vivo, no lleguen a 20b Kgr. «Art. 2. ° Cuan/do por lesiones accidentales sea preciso él sacrificio de terneros de peso inferior, la autoridad municipal exigirá la previa certifi- cación escrita del veterinario municipal, y, en su defecto, la 'ele una p'erso: na perita designada con tal objeto. Art 3.° Las infracciones del presente decreto serán castigadas 'cón la multa de 100 a 200 liras por cada res, que pagarán solidariamente él réspon' sable y el carnicero.» TRABAJOS ORIGINALES 215 * ** Todo cuanto acabamos de exponer se refiere, como vemos, al extranj ero. El encarecimiento de la carne se deja sentir también en España, ya diario ocurren conflictos en muchas poblaciones de nuestra patria, 'a causa del aumento de precio que aquel alimento ha sufrido. Como si ello fuese un asunto insignificante y trivial, el Gobierno español no ha dictado hasta hoy disposición alguna encaminada a conseguir el abaratamiento de la carne. Y el mal es ya viejo. El precio de las carnes, en España, es elevadísimo, desde hace muchos años, a pesar de figurar en el programa de todas los Gobiernos que se suceden el abaratamiento de las subsistencias, y no obstante haber hecho muchos diputados, de tan im- portante asunto, plataforma electoral. Se creó una Junta de iniciativas cuya vida fué tan efímera como estéril y no ideó solución alguna para resolver el conflicto; se ha promulgado Una ley, llamada pomposamente, de subsistencias, y en ella no sólo no se resuelve sino q~e ni siquiera se aborda el problema de que podamos comer carne a un precio accesible. Toda la previsión del legislador se redujo a dictar algunas medidas de eficacia dudosa para procurar que no falte hari- na, sin preocuparse de nada más, tal vez porque cree, contrariamente a lo que afirma la frase bíblica. que el hombre vive sólo de pan. y conviene, urge, combatir tal absurdo. Dado el precio altísimo que' tiene ordinariamente la carne en nuestros mercados, son infinitos los es- pañoles sujetos al régimen vegetariano, contra su voluntad. Y es induda- ble que este régimen del dómine Cabra, no es el mejor para vigorizar la raza. Para abaratar la Carne, es preciso que abunde, y para esto no hay otro recurso que fomentar nuestra riqueza ganadera y evitar las causas que con- tribuyen a su destrucción. Tenemos una ley de epizootias y dentro de poco cantaremos con un servicio de higiene y sanidad pecuaria completo, que librará de los agentes infecciosos a nuestros ganados, Pero esto, con ser mu- cho, no basta. Hay que atacar el mal en su origen, y éste se encuentra en -la perniciosa tolerancia que se viene observando 'en el sacrificio de las reses demasiado jóvenes y de las que se hallan en estado de preñez. , En Un valiente artículo que publicó en el mes de septiembre último en estas mismas páginas nuestro distinguido compañero Sr. Sugrañes, se de- mostraba que, anualmente, sólo en los mataderos de Madrid y Barcelona se sacrifican más de trescientas mil hembras y se inutilizan cerca de cuaren- ta mil fetos de las que resultan preñadas. Si añadiésemos a esta cifra las que arrojan los mataderos del 'resto de España, nos parecería inverosímil la fabulosa riqueza que estúpidamente destruimos. y lo triste es que no hagamos propósito de enmienda. Hasta hoy, los organismos ganaderos de España que, por su autoridad y por sus prestigios, debieran señalar orientaciones, permanecen callados e indiferentes. Unica- mente, en medio de esta apatía general, ha' dejado oir su voz el Consejo P~ovincial de Fomento de Lérida, que ha elevado la siguiente instancia al Mlllistro del ramo: 216 REVISTA VETERI~ARIA DE ESPAÑA «Excmo. Sr.t En vista de la exagerada elevación de precios alcanzados por las carnes en los mercados de las 49 provincias españolas, a causa de la escasez de ganado vacuno que se viene notando de algún tiempo a esta parte, y siendo la carne uno de los artículos de primera necesidad que debe ser adquirido para el consumo por la clase obrera, con el fin de que pueda ésta atender al constante desgaste de sus fuerzas aniquiladas pOloel trabajo corporal, el vocal Consejero, Visitador de Ganadería y Cañadas, D. Her- menegilda Agelet Romeu, en la sesión ordinaria celebrada por este Consejo provincial de Fomento el dia 27 de Abril del año actual presentó y fué aprobada por unanimidad la siguiente moción, que este organismo eleva a la superior deliberación de V. E.: Estudiado detenidamente el motivo principal del aumento que ha ex- perimentado el precio de la carne en los mercados de las cuarenta y nueve provincias españolas y después de consultada la opinión de los abas- tecedores, se vino en consecuencia que dicho aumento en los precios de las carnes de reses vacunas y lanares es debido al exceso de matanza del ganado lanar y vacuno joven aún, resultando con ello que las ganaderías se van extinguiendo paulatinamente. Uno de los medios más eficaces en evit~ción del desmembramiento antes mencionado, es, en nuestro entender y salvo su superior opinión, que por el Mifristerio de su digno departamento se promulgue una ley, transitoria si se quiere, prohibiendo en absoluto en los macelos públicos , el sacrificio de hembras vacunas y lanares que no hayan cumplido por lo menos cuatro años de edad, hasta conseguir nuevamente la repoblación de la 'ganadería, imponiendo, fuertes multas a los contraventores de dicha ley, que a no dudar seria de excelentes resultados para el fin que se persi- gue, pues de continuar tolerándose la matanza del ganado joven, como hasta hoy, y no permitiéndose la importación del ganado extranjero a causa de la actual guerra europea, se avecina un conflicto que es fácil de evitar.» La iniciativa del Consejo de Fomento de Lérida, no puede ser ni más oportuna ni más beneficiosa, pero mucho nos tememos que no llegue a ser una realidad, Y es lastima que el gobierno, en las presentes circunstancias, no se deje llevar del espíritu de imitación que sienten, a veces, nuestros políticos por las cosas del extranjero. Nuestros compañeros, los veterinarios municipales, pueden contribuir eficazmente a que sean un hecho tales medidas, influyendo con su asesora- ción y su consejo, cerca de los Ayuntamientos. Prueba de ello, es un caso recientemente ocurrido que vamos a recordar en dos palabras. El Vete- rinario municipal de Haro (Logroño) redactó Un informe, por acuerdo del Ayuntamiento y orden de la Alcaldía, en el que, por diversas razones cien- tíficas, higiénicas y pecuarias, proponía que no se autorizase el sacrificio de terneros en el matadero para el consumo público, si aquellos no alcanza- ban por lo menos, 60 kgs. de peso, añadiendo, como indicación, que aun sería .mejor elevar dicha cifra a 80 ó 100. El Ayuntamiento acordó aprobar por mayoría el dictamen del veterinario, pero, contra este acuerdo, interpusie- ron algunos concej ales que no estaban conformes, recurso de alzada ante el Gobernador civil de la provincia, alegando, entre 'otras razones, que el dictamen del Veterinario debería fundarse más que en el peso, en la edad " TRABAJOS ORIGINALES 217 las reses, lo cual es erróneo, porque la edad de las reses es difícil de pre- cisar y esto ha originado ya muchos abusos en paises mucho mas disciplina- dos que nuestra España. En cambio, el peso, es un fundamento legal indiscutible. El Gobernador civil de Logroño, previo informe de la Junta provincial de Sanidad, que lo emitió en el sentido de que no debía autorizarse el sacri- ficio de terneros cuyo peso no llegue a 70 kgs. y que no tuviesen dos meses de edad, considerando que no hay precepto legal alguno que regule esta materia y que los Ayuntamientos están facultados por la ley municipal para reglamentar cuanto concierne a mataderos, aceptó el informe de la Junta provincial de Sanidad, y en 6 de noviembre de 19.14,resolvió que en el matadero de Haro y otros de la provincia, no se permitiese el sacrificio de terneras que no alcanzasen 70 kgs. de peso y que no tuviesen dos meses de edad. La Veterinaria y la ganadería están en razón directa, Al trabajar por el fomento de nuestra riqueza pecuaria, laboramos, a la· vez, por la prosperi- dad nuestra profesión y contribuimos al bienestar de nuestra patria y al mejoramiento de nuestra raza. VETERINARIA MILITAR Los servicios del caballo en la guerra. - Importancia del caballo de, tiro de artillería POR RAMÓN PÉREZ BASELGA Veterinario Militar Desde la más remota antig üedad fué considerada como una de las pri- meras cualidades de un ej ército la movilidad, y, hoy, en todos los pueblos modernos, se estima el valor de esto como factor primordial, en relación, sobre todo, con la que presta el caballo a los contingentes armados. A pesar de los grandes progresos de la tracción mecánica aplicados a la locomoción, que indudablemente proporcionan grandes servicios a los ejér- CItosmodernos, el caballo es insubstituíble en la guerra. Lo atestiguan las estadísticas de producción relativas a la mayor cantidad de caballos pro- ducidos en Europa y América durante los 20 años últimos, como asimis- mo.el mayoi- contingente empleado en todos los ejércitos antes y después de la conflagración europea. Como es sabido, el ejército francés, cuya artillería de campaña ha resul- tado Superiol"a la alemana, debe, en parte, esta superioridad a la rapidez de Sus desplazamientos, a su gran movilidad, no sólo porque sus baterías se componen solamente de cuatro cañones, y éstos (los de 75) son relativamente hgeros,sino también porque estas baterías están servidas por caballos de 'tiro 2I8 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA de poco volumen, relativamente ligeros, rápidos y ágiles, por caballos del tipo postier o artillero, que ya, desgraciadamente, habrá disminuido mucho en los 9 meses de campaña transcurridos. ~ Los franceses han hecho una especialidad. de esta clase de artillería, que han supuesto siempre de mejor rendimiento para los ataques bruscos, en las retiradas y persecuciones, etc., teniendo en cuenta la máxima arti- llera que dice: hay que llegar a tiempo para tirar bien y si no se llega con opor- tunidad, lo mismo da tirar bien que tirar mal. Los alemanes, por el contrario, para sus baterías más ligeras de cañones de 77, precisan tiros más pesados y sus movimientos resultan mucho más lentos. Ha ocurrido varias veces que las baterías francesas han tenido tiempo de reducir al silencio a las alemanas antes de que éstas pudieran hacer el primer disparo, y, por el contrario, en los casos en que los primeros se han encontrado descubiertos, su gran movilidad les ha permitido cambiar de posición y volver a tirar en el espacio de pocos minutos.' Así, de los alrededores de París han desaparecido, desde los primeros meses de la guerra todos los caballos de tiro ligero en buen estado, mientras continúa al servicio de la agricultura y de la industria todo el ganado de tiro pesado, de la misma manera que loo alemanes pudieron apoderarse en su avance sobre París, cuando llegaron a la región de gran cultivo de Creil, Chantilly, etc., de gran número de caballos pesados, propios para el camionaje y las faenas del campo, que el ejército no había requisado aún, por su falta de ligereza para la artillería. Estos caballos grandes y pesados que cayeron en poder de los alemanes, no eran aptos para salvar las dificultades del terreno' en los bosques, en las, tierras cultivadas, en las canteras destrozadas por los obuses, etc., Ji no siendo suficientemente lige- ros, hubieran entorpecido mas bien la acción de las baterías francesas, que salvaron a Francia de un desastre completo. En la guerra franco-prusiana, los franceses tenían mucho ganado de tiro pesado enganchado a sus piezas, y algo debieron ver en la influencia que esto tenia sobre el rendimiento de sus baterías, cuando poco tiempo después de la campaña se proscribió casi en absoluto dicho caballo pesado. La íór- mula que desde algunos años predomina, preocupando a nuestros princi- pales zootécnicos y criadores, es la armonía que debe existir entre el peso y alzada para determinar la masa (teniendo en cuenta el grado y calidad de sangre convenientes) y rendimiento en fuerza y velocidad necesarias a los caballos. dé tiro de artillería. En realidad, el elemento táctico de la artillería es su caballo de tiro, y dáda su capital importancia, casi siempre decisiva en la guerra moderna, no pueden ocultársenos los grandes esfuerzos que todos los países han rea- lizado pór mejorary aumentar esta clase de motores animados. En la vic toria del Marne y la retirada alemana, resaltó la movilidad de la artilleria francesa; en aquella ocasión los alemanes, por tener un ganado menos veloz, perdieron inmensas cantidades de material y municiones. En España todos recordamos el cambio en las baterías del ganado mular que las arrastraba, por potentes y ligeros caballos extranjeros, importados en su mayoría de Francia, de donde continuaban adquiriéndose antes del comienzo de la guerra europea. También se importaron con objeto de fomentar la producción del caballo de tiro de artillería en nuestro pals, TRABAJOS ORIGINALES reproductores Norjolh-breton o posiier-breton, con el objeto de crear con elementos propios y extraños un tipo de caballo algo más ligero que el pequeño percherón, un caballo muy apropiado para los servicios de artille- ría rodada. II!J Italia y Francia emplean 'el Aonj o-Breton en abundancia, y por sus especiales condiciones debiera producirse en España y más especialmente e~ Aragón, para atender, entre otros servicios, á los particulares de nuestra artillería, dejando por este medio de, ser tributarios del extranjero. A este fin, la Dirección General de Cría caballar y remonta, hace ya algunos años, dotó de varios ejemplares.de esta clase de caballos a los Depósitos de sementales de Aragón y Cataluña. Es el tipo del verdadero postier, sobrio, resistente, de marcha muy veloz, y lo repetimos, no tiene rival para la artillería de campaña moderna. Pero, como una consecuencia obligada al gran desgaste intensivo de todas las reservas de la riqueza mundial-que la guerra nos trae de modo irremediable y desastroso, hoy se requisan para la artillería caballos que, hace tres meses solamente, se hubieran considerado impropios para esta clase de servicios, sin preparación suficiente, sin uniformidad, etc., etc. Por otra parte, el trabajo extraordinario a que se ha sometido a estos animales, la excesiva fatiga que han sufrido (surmenage) ha hecho que muchos hayan quedado completamente inservibles desde el comienzo de la guerra y otros no podrán utilizarse sino después de varias semanas de reposo y tratamiento en los hospitales hípicos. La caballería, igualmente comienza a resentirse de la falta de buenos caballos de silla, a pesar de que han tenido lugar pocos combates en los que esta arma ha ya operado en grandes masas.. pero no obstante, sus m últi ples e imprescindibles servicios hacen necesario gran número de caballos vigo- rosos, imposibilitando a los jinetes de realizar en concidiones provechosas sus servicios de seguridad, reconocimiento, exploración, destrucción de comunicaciones enemigas, etc., etc., cuando sufren constante número de bajas eh sus efectivos y no es fácil reponerlas. y Sontanto más de apreciar los servicios del caballo en la guerra, cuanto que a la hora presente los buenos ejemplares para usos militares comienzan a escasear de un modo notable, y, fuera de RUEia, que tenía millones decaba- 110s, e silla sobre todo, todos los beligerantes comienzan a carecer poco o d mucho, particularmente Alemania, que ha hecho un verdadero derroche de ellos, cuando su rápido avance sobre París. Cuando se conozca la cifra de los caballos que han consumido los ej ér- citos en el tiempo de guerra transcurrido, ha de causar asombro, pues se trata de 'centenares de miles seguramente. El agotamiento de los efectivos caballares de las distintas naciones beligerantes ha de producir' grandes quebrantos, teniendo en cuenta que los motores de sangre no se improvisan ni se producen con la misma relativa facilidad que los .demás eleinentos nec~satios para los combates. _ En las antiguas guerras, 'cuando las bajas en caballos por efecto de las ~~maseran mucho menores que hoy, los efectivos se gastaban ya 'con una ra- ¡:ndeznota\)te; así Napoleón, que había pasado el Niemen en su campaña de Rusia en junio de r8J2 con 60,000 jinetes y cerca de 70,000 caballos para usos 220 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA de la artillería y los transportes, volvía a pasar este río en díciembre con sólo I,600 caballos. y así, en esta hecatombe universal, los motores animados, y el caballo de guerra principalmente, desempeñan un papel importantísimo, contri- buyendo siempre al éxito de las operaciones, como en todas las épocasde la historia ha sucedído. [Tengamos en cuenta, que los animales son, en todo momento, los más poderosos e inmediatos auxiliares del hombre! ... INTERESES PROFESIONALES Cuestiones Pecuarias (Noticias comentadas) 1 «Parada de sementales.-Sabemos que, como en años anteriores, se ha instalado en las afueras de esta capital una parada de sementales del Es- tado. Lo que no podemos' decir-no obstante pertenecer a nuestra Redac- ción el único Veterinario Militar que hay en la Plaza-es en qué con- diciones se ha instalado y' el número y tipo de los sementales de que consta. Suponemos 'que podrá dar informes el Director técnico de la pa- rada, un sargento de caballería. ¡Y vamos viviendoh (De La Veterinaria Toledana.) La lectura de esta noticia nos apena porque todos los años yen todas las capitales y pueblos importantes de la nación se repite el mismo caso, Por si esto fuese poco, recientemente el Ministerio el Fomento ha publica- do una R. O. relativa a la organización de los concursos de ganados, y en dicha disposición se excluye al Inspector de Higiene pecuaria, que anterior- mente figuraba, de la comisión para la redacción de programas y de los jurados para la concesión de premios. . A la veterinaria se la excluye sistemáticamente de toda intervención oficial en asuntos zootécnicos. El arma de caballería rige y gobierna la cría caballar; los ingenieros agrónomos acaparan cuantos elementos dispone el Estado para el rnej oramiento de los animales de granj ería, y unos y otros no sólo prescinden de nuestro consejo, sino que ni siquiera nos invitan a dar nuestra opinión. Y ello es lamentable porque si nuestra mejora pecuaria fuese, por obra de estos' organismos, una realidad; si nuestra ganadería, tanto caballar como de granjería, hubiera alcanzado un estado de prosperidad equiparable a otros ganados extranjeros; si en España tuviésemos siquiera algún tipo de ganado que fuese único en el mundo, aun podríamos transigir con esa dirección zootécnica. ¡Pero si nuestra ganadería yace en un esta.do TRABAJOS ORIGINALES 221 lamentable de atraso y .mísería, ysi algo se ha hecho, can marchamo oficial, que merezca la atención de fijarse, es' obra de veterinarios! Guipúzcoa y Vizcaya nos dan el ejemplo. Losque en España tratan y hablan de zootec- nia y hacen zootecnia no son ciertamente los ingenieros agrónomos, ni los militares: somos los veterinarios; y en premio a esta labor, el vacío, la indiferencia, o 'lo que es peor, el desprecio oficial para nuestra clase. Hubo Un tiempo, ya algo lejano, en que creíamos cándidamente que a la conquista de la zootecnia llegaríamos saliendo a la plaza pública, demostrando Conhechos nuestra competencia y probando en cualquier terreno nuestros conocimientos. Si a la muj er del César le precisaba, además de ser honrada, aparentarlo, parodiando la frase, decíamos que los veterinarios españoles no sólo debíamos decir que sabíamos zootecnia sino que debíamos demostrar- lo. Han pasado muchos años; los veterinarios hemos dado muestras de inequívoca competencia, y, no obstante, el premio a nuestro trabajo no se deja entrever a través de la literatura oficial de la Gaceta. Mucho se ha escrito sobre la competencia de los veterinarios en asuntos zootécnicos; es pleito largo, en que han terciado .buenos compañeros, y no obstante esos alegatos, el pleito sigue perdido. , En estos últimos tiempos de renacimiento pecuario, llegamos a creer que definitivamente sería. un hecho la conquista de la zootecnia; pero el tiempo pasa, la fase pecuaria ha quedado definitivamente plasmada en un aspecto higio-patológico con límites bien definidos; en el aspecto zoo- técnico, ni una migaja hemos conseguido; seguimos igual que hace la, 20, 30 ... años. Hemos querido buscar la causa de este estancamiento y nuestras ave- riguaciones han fracasado; no podemos explicarlo. Aun conceptuando interesante el conocimiento del por qué nos tienen distanciados en las esferas oficiales de la intervención zootécnica, sería más importante que procurásemos los medios de una aproximación; empre- sa Un poco dificultosa, contando can los intereses creados que hay que des- truir; pero nosotros no podemos abandonar lo que nos compete por nuestros estudios. La veterinaria, que ha dado en estos últimos años una prueba de vita- lidad admirable, un entusiasmo y una unión envidiables, está capacitada para emprender una acción en defensa de nuestros intereses: para ell~ tan sólo necesitamos el hombre con programa, y creemos que no ha de faltar. En las Escuelas" en el Ej ército, en las Inspecciones pecuarias, ha y compa- ñeros competentes en asuntos zootécnicos; busquen lafórmula (no olvidar que estamos en el país de la fórmula), que hemos de defender en la prensa, ante la sociedad y ante los poderes constituidos, La zootecnia para los veterinarios; pero, ¿cómo? Tomándola. Para eso es preciso que antes la cultivemos asiduamente de modo particular, haciéndonos productores de 'ganado. ' ¿Que no tenemos fondos? Asociémonos para tenerlos. 222 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA II Laboratorios bacteríológicos--ce.l'or el Ministerio de Fomento se han designado las provincias en que han de instalarse los 6 laboratorios bac- teriológicos, para los que figura consignación en los vigentes presupuestos. Las poblaciones, o mejor dicho, las provincias que contarán con este excelente y necesario complemento de la Inspección' pecuaria son Valencia, Zaragoza, Badajoz, Lugo, Sevilla y Baleares.» (De La Industria Pecuaria.) Esta noticia también nos ha sugerido algunos comentarios, pero estos son optimistas. La creación de los laboratorios para el servicio de Higiene y sanidad pecuarias, constituye una de las reformas más importantes que la Direc- ción de Agricultura ha introducido para el mejor cumplimiento del fin encomendado a este servicio. Pasemos por alto la distribución, sin mirar si en ella hubo o no acierto, porque lo conceptuamos secundario; lo funda- mental y lo necesario, era que contásemos con centros de investigación, con elementos de trabajo para el estudio de las enfermedades que atacan a los animales domésticos; para hacer ciencia española; para seguir el pro- greso de la patología veterinaria. Esto está conseguido y por ello nos debe- mos alegrar. Concesiones como la presente son las que han de. mejorar nuestra profesión. Muchas cosas pueden decirse respecto a la trascendencia de semejantes laboratorios; la buena voluntad y los excelentes deseos que animaban a los Inspectores de Higiene pecuaria en el cumplimiento de su misión, ten' drán ahora un poderoso colaborador en estos laboratorios. Para díagnos- ticar , para' estudiar las epizootias, tendremos en lo sucesivo, a más de la actividad y la ciencia infusa de inspectores y veterinarios, los laboratorios repartidos por toda la nación; esto es un evidente progreso para el plan- teamiento de las medidas sanitarias. No tomamos la pluma para analizar y loar las ventajas que tales centms de trapajo han de reportar a la ganadería completando los servicios de higiene pecuaria; nosotros haremos más, queremos exponer algunas ideas que desde ha tiempo acariciamos, relacionadas con este asunto y cuya im- plantación conceptuamos útil para ganaderos y veterinarios. A pesar del entusiasmo producido por la lectura de esta noticia, encono tramos .al final señales de mal agüero. Dice La Industria Pecuaria, revista que suele estar bien informada de estos asuntos: «Dicho servicio (los íabo- ra.torros) será sin duda, ampliado y es de suponer que dentro de pocos años todas 18s provincias cuenten con laboratorio para los trabajos de Higiene pecuaria.» Esta posible ampliación, sin duda por querer complacer a las muchas peticiones de las provincías. constituyo para nosotros motivo de entristecimiento. No tendrán eco nuestras palabras en donde asientan los legisladores, pero si allí llegasen les diríamos que no precisa un labo, ratorio en cada provincia, no ya con la actual ganadería, sino ·aun dupli- cando su número de cabezas. Crear muchos laboratorios, ¿para qué? Es TRABAJOS OlHGINALES 223 preferible que las energías, el dinero, los elementos de trabajo que piensen dedicarse en el nuevo servicio, se acumulen en los recién nacidos, mejo- rándolos hasta lo infinito; pero no pensar en muchos pequeños laboratorios, porque al repartir sus elementos de sostenimiento (personal y dinero) terminarán por no servir para nada. Si los actualmente creados y alguno que por excepción fuese preciso crear, han de trabajar con provecho, re quieren muchos gastos y nosotros somos un país pobre. Tomen' el ejemplo en nuestras Escuelas: de cinco nos sobran tres, y, esa supresión, tanto tiempo suspirada, hubiese permitido organizar en España las Escuelas y la ense- ñanza veterinaria que pudiera competir con las extranjeras que se citan como modelo. Los veterinarios, en este asunto de los laboratorios, debemos mirarnos en este ej emplo. ¿ Son seis los concedidos? 'pues buenos son; tra- bajemos y procuremos convertirlos en verdaderos centros de trabajo útil y práctico, pero no caigamos en la tentación de pedir se aumenten, porque eso sería perjudicial ¡Acordaos de las Escuelas: Ahora que los laboratorios carecen de orientación, de tradición, y, sobre todo, de precedente; ahora que son plásticos y susceptibles de recibir cualquier impresión, creemos nosotros oportuno exponer nuestras opi- niones, por sí en los Centros su periores de los servicios pecuarios creen tienen algún valor. . Los laboratorios tendrán como objeto primordial diagnosticar las in- fecciones, pero a esto solo no deben reducirse; hay que buscar soluciones a las múltiples cuestiones de epizootiología, patología infecciosa, para- sitología, etc., que existen en el campo de la veterinaria, y como esto es cuestión de tiempo y trabajo, porque desgraciadamente no van a surgir en España genios que resuelvan tan arduos problemas, tenemos desde el primer momento necesidad de encaminar la actividad presente hacia asun- tos de aplicación práctica inmediata. El primer problema que salta a nues- tra pluma y que fácilmente-y en poco tiempo podrían resolver los citados laboratorios, es nacionalizar la fabricación de sueros. y vacunas que, se emplean en los ganados para combatir sus enfermedades. Los miles de pese- tas que anualmente entregamos a'los Institutos extranjeros, deben quedarse entre nosotros; desde el primer' momento los laboratorios deben empe- zar a fabricar Sueros y vacunas; la ocasión no puede ser más oportuna; nos obliga la necesidad, La prodncción.nacional de estos productos es bien escasa, y en estos momentos, cerrados los grandes Institutos franceses y • alemanes, difícilmente se podrán comprar las cantidades de vacunas 'que se necesitan para nuestra ganadería; por eso debemos intentar producirlas nosotros, no sólo para estos momentos, sino para siempre; esto sería una de las mayores glorias a que podían aspirar los laboratorios pecuarios, y además sería un corolario práctico a su misión científica. De poco sirve a la economía pecuaria que un laboratorio haya diagnosticado la peste como eplzootia que devasta una piara de cerdos, si en España no se fabrica el suero can que se ha de combatir; el laboratorio nos proporciona Un factor que ha de beneficiar en no poco a los intereses ganaderos, Cierto que can 12,000 pesetas que se asignan en el presupuesto para mon- tar tales laboratorios y 3,000 pesetas para gastos de entretenimiento no pueden hacerse grandes empresas, pero en el presupuesto figura.nz j ,000 pe- setaspara trabaj os de investigación y para sueros y vacunas y 1000 ;000 para I 224 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA mejoras del servicio, De estas pesetas puede distraerse alguna cantidad para que los nuevos laboratorios puedan llegar a constituirse en verdade- ros centros bacteriológicos y sueroterápicos. Sería lamentable circunscribir la misión del laboratorio a un trabajo de mero diagnóstico; la Dirección de Agricultura completará el servicio de Higiene pecuaria el día que pueda ofrecer al ganadero no sólo el cono- cimiento de. las infecciones sino también el remedio; y en vez de comprar los sueros y,las vacunas, invertir ese dinero en fabricarlas. Sería temerario empezar en las seis provincias esta fabricación; tampoco es preciso. Que empiece alguno, que sirva de guía y.pauta; los resultados habrían de mar- car la orientación en lo futuro. La Dirección de Ag¡icultura debe llevar hasta el final la protección a la ganadería; dando un paso más, tendríamos en España un servicio pecuario perfecto, sin envidiar a ninguno extranj ero, compuesto de perso- nal adecuado, con laboratorios bacteriológicos, y creando los suero terá- picos, la lucha contra las epizootias, disponiendo de estos tres factores, sería una realidad y' de una gran eficacia para nuestra economía ganadera, Los laboratorios, si han de realizar una labor perfecta pro pecuaria, deben tener esta triple misión: r.a consultiva (diagnósticos) .para veterina- rios y ganaderos; 2.a investigadora; 3.a productora de sueros y vacunas: Siempre que no abarquen este círculo, su misión será incompleta. Por eso creemos nosotros que, en vez . • rtoa>1proce~ a la extración del bulbo, y el pastor, en un arranque geni ,me preguntó si ~ habría medicina para haceríe volver a crecer. Sin ser m .$sustadizo, con semejante pregunta ha y para caer de espaldas. Cuando le d ~Ju~~l~i¡¡~, ." ¡ie e f; I , no había llegado aún a tales portentos, no quiso 'saber na la oper~¡oh~ ..~ <::- ~~-1 3Q O'<\V REVISTA VETERIl'ARIA DE ESPAÑA Clientes de los milagros son también aquellos para los que la medicina no es medicina, sino matemática, libro de cuentas hechas, tabla de multi- plicar: dos por dos, cuatro; tres por tres, nueve, etc., etc. Tales son los sín- tomas, tal la enfermedad, tal el remedio. ¡Es una cosa sencillísima! Esto para las enfermedades internas; para las externas es más fácil aún. Un cirujano corta, extrae, cose, reduce ..., en fin, ni más ni menos que un le- 'fiador, un carpintero o un sastre. También entre estos clientes se deben incluir aquellos que quieren ver efectos inmediatos de las medicinas. Al cabo de una hora de haber administrado el medicamento prescrito, vienen y os dicen: «[La medicina no ha hecho nadab Recuerdo algunos ejemplos de gentes que han venido con esa frase al cabo de una hora de haber aplicado un vexicante en casos de distensión. Y menos mal cuando uno trata con esas pobres gentes cuya gran ignorancia les disculpa por completo; pero a veces, por el contrario, hay que habérselas con individuos arrogantes, burlones, y hay que hacer grandes esfuerzos para no perder la paciencia. Pero en la actualidad, no hay peligro de que me escalden, como decía aquel que huía hasta del agua fría, y acompaño todas mi:s recetas con esta máxima cuya profundidad algunos apreciarán: «Para que la medicina obre, se necesita tiempo; y podría muy bien ocurrir que .el animal reventase, a pesar de la medicina y del tiempo». Las contrariedades que acabo de exponer, las encuentra especialmente el profesor que se establece en un partido nuevo, donde jamás ha habido veterinario. Que muchas veces ocurre que la gente no cree nada o cree dema- siado y pretende absurdos. Mucho más temibles que los clientes de los milagros, son los clientes que ,se creen inteligentes o prácticos. Estos os presentan el animal con la convicción absoluta de que conocen su enfermedad, y si os lo' presentan es sólo por ver si, en vuestra ignorancia, sois de su opinión. Los clientes inteligentes hablan, por lo común, con gran calma, sosegada- mente, con aire de superioridad, y suelen hallarse, sobre todo: entre los cocheros de las familias nobles, los cuales, por la librea que llevan, se con- sideran insignes entre la Plebe y se creen, naturalmente, superiores al vete- rinario. Si sois de su parecer, seréis un genio: si no, [que el cieloos proteja! ¿Queréis un cuadro de ese género? Helo aquí: -Este caballo para el cual yo le he hecho llamar-dice el cochero-co- jea del remo anterior derecho. El veterinario va preguntando: (desde cuando cojea, cómo se ha produ- cido la cojera, etc.), examina' el animal y dice, dando su parecer: -Se trata de una cojera de la espalda. Entonces ocurre lo extraordinario, aunque es lo ordinario: como antes he dicho, o el cochero estaba ya convencido de que 'se trataba de una cojera de Irespalda y entonces se deshace en cumplidos, o, por el contrario, estaba convencido de que la cojera radicaba, supongamos, en el menudillo, yenton- ces vuelve los ojos a los 'que le rodean, como diciendo: (,¿No lo decía yo que ese infeliz no sabe nada?» Y luego, o se digna escuchar vuestros razona- mientos con la atención Con que se escucha a un loco,' o insiste en pre- guntar: . -Pero, dispense usted, ¿no se trata de una distensión' del menudillo1 '¡Ah, insigne de la Plebe! CURIOSIDADES De esos clientes inteligentes tenía yo uno clásico. Justificaba sus cono- cimientos diciendo: -Señor profesor, yo ya soy viejo; ¡he visto tantos y tantos casos! Para apurarle yo le preguntaba: -¿A qué número ascienden esos famosos casos de enfermedades que ha visto usted? -¡Oh! qué sé yo ... -¿Ciento? ¿Dos cientos? .. -Sí, ciertamente; tal vez más. ~Bien, admitamos tres cientos. Pues sepa usted que todos esos casos que ha visto durante toda. su vida yo los veo en pocos meses; y todavía no sé bastante. Ese pobre hombre, h'a fallecido ya. En cierta, ocasión me había hecho salir de quicio, y me vengué de una manera cuyo recuerdo me hace aún sonreir. Me había llamado para visitar un buey, ligeramente indispuesto por una indigestión de habas. Yo le dije que el buey estaba gravísimo, y que si no quería verle morir, debía velarle toda la noche él mismo, sin fiarse de nadie, y administrarle 50 gramos de 'sulfato de magnesia al dar cada hora el reloj. ¡y así lo hizo! Hay, además, los clientes que dudan. Estos os llaman, os escuchan aten- tamente y creéis haberles convencido, cuando, a lo mejor, os dicen, por ejemplo: -y ¿hará bien, esa medicina? -Hombre de Dios, si yo la prescribo es señal de que creo que hará bien. -No, no;simegai:antiza el efecto. bueno; si no, no quiero gastar el dinero. Hay, por el contrario, otros· clientes que tienen tan gran confianza en el veterinario. que le llaman hasta para las enfermedades de los miembros de su familia. y quieren que se les recete, y casi se ofenden si no se accede a ello. . ¿Y los clientes que pretenden el diagnóstico de la enfermedad y no saben responder a ninguna pregunta? -Traigo este buey, que está enfermo ... -¿Qué síntomas presenta? -No come. -¿Cómo hace de vientre? -No lo sé. -¿Cómo se presenta la orina? -¡Ah! - -¿Tiene tos? -No sabría decirlo. y yo pregunto ahora: ¿cómo se hace para proceder al diagnóstico? La' cosa, .por lo demás, no debe maravillarnos, teniendo en cuenta que hay personas que pretenden que el médico conozca la enfermedad que pa- decen con sólo tomarles el pulso. Otro consuelo para el profesor son los clientes enfadosos. -Este caballo mío, tiene tos. -Se trata-decís, después de haberlo examinado-de' una simple tos ~~~. . . . -¿Y de qué es producto la tos laríngea? 266 REVISTA VETERl"-'AHIA DE ESPAÑA -,-Puede' ser producida por muchas causas: el polvo, las emanaciones de la cuadra, e.tc., etc. -¿Y podría ser también producida por el frío? -Ciertamente. -¿O, mejor, por la humedad? -¡También por la humedad! Prescribís el tratamiento y hacéis ademán de marcharos. -¿Podría tener consecuencias para el animal esta tos? -Es muy difícil. -¿Debo dejarle reposar? -Será mejor tenerlo un poco resguai:dado. -Oh, es que yo no puedo dejarle en reposo, .porque tengo que acabar un pequeño trabajo ... -Entonces, acabe ese trabajo. Intentáis otra vez tomar la puerta, y ... -Diga, doctor: ¿esta tos, podría atacar a los otros animales? -¡No, no! -Porque en el establo inmediato tengo un borrico y no quisiera que también enfermase. En fin, es el cuento de nunca acabar. Pero el prototipo del cliente en- fadoso es el del por qué; y aun no sólo del por qué, sino del por qué del por qué; y más aún, del por qué del por qué del por qué; y así hasta lo infinito, hasta que os entran escalofríos al lado de los cuales los de las-ter- cianas son una broma. ¿Y el cliente de los sangrías? Es un obsesionado que tiene la .pesadilla de la sangría para las enfermedades de la cabeza; del hígado, de la sangre, de .la pIel... Si el animal muere y no lo habéis sangrado, la. culpa es toda vuestra. La sangría no sólo la quieren con un fin terapéutico, sino hasta preventivo. La sangría viene a ser comouna vacuna portentosa, de un poder casi igual al de Dios. La sangría es para. ellos casi su substituto. Sangrar a diestro y a siniestro; a propósito y a despropósito, es un medio para ad- quirir, mantener y acrecentar la popularidad. ** * Todas las diversas razas de la especie cliente tienen de común, como oeurre siempre en la escala zoológica, un carácter fundamental. En nuestro caso ese carácter es: no pagar, especialmente cuando descubren que han de habérselas' con un 'veterinario que no es capaz de hacerse pagar. . . .Eso de no saber hacerse pagar es un defecto que se tiene al terminar la carrera, Al principio, llevaba yo mi candidez hasta el punto de huir cuando veía algún cliente que me debía, porque. me figuraba que él podría creer que yo me hacía el encontradizo para saldar la cuenta. No tengo. espacio ,. suficiente para poner el número de puntos admirativos a tantaingenui- dad mía.'. que ¡ay!·todavía no ha desaparecido del todo. Pero, en la actua- lidad, doy gracias a Dios cuando me pone al alcance esos clientes morosos- Corno el náufrago que ve la tierra, se me ensancha el corazón a penas les CURIOSIDADES diviso a lo lejos; pero las más de las veces la esperanza me engaña, por- que, o doblan la esquina, o me saludan cortésmente y siguen adelante, . o se acercan para hablarme de esto, lo otro y lo de más allá, pero no de la factura. Otros, por el contrario, cuando os ven, adoptan un sistema cu- riosísimo. Se yerguen, adoptan un aire feroz, os saludan como preocupados, cual si su pensamiento estuviese sumido en una tremenda contrariedad y como diciendo: ~¡A ver quien se atreve a acercarse!. .. » Y vuelven a su estado primitivo tan pronto como habéis pasado. Hay otros que prometen pagar y no pagan nunca. Sin que abráis la boca, ellos son los primeros que hablan de su deuda. -Sí, doctor, he recibido su facturita; no lo dude usted, no tenga cuidado; pagaré en seguida. Una segunda vez: -Sí, aquella cuentecita; la tengo muy presente; yo jamás me olvido de mis deudas. ¡Y con usted! ¡Figúrese!. .. Una tercera vez, al cabo de meses y meses: -Esta semana lo saldaremos. Recuerdo siempre que me salvó el caballo; a no haber sido usted, ¡se habría muerto! Y no pagan nunca. . Sistemas como el que acabo de exponer, los siguen personas ricas. Una' de ellas, que me debía 30 liras por visitas y curas de un caballo afecto de una pulmonía, me mandó la mitad con esta rara declaración: «Egregio doc tor: Le envío I5 liras, en la seguridad de que estará usted contento.» Yo le con- testé inmediatamente en la misma carta, debajo de sus palabras, lo siguiente: «EgregioSr.: Le devuelvo las I5 liras, seguro de que usted estará aún más' contento de mí.» Conservo esa carta con esa pulla por respuesta (que me fué enviada de nuevo junto con la cantidad que yo pedía) entre mis cosas más apreciadas, y la contemplo en mis ratos de melancolía. Pero, aun hay más: esa gente que no paga, os manda llamar y quiere que corráis a su casa con la mayor urgencia. Muchos no pagan, no porque su intención sea no querer pagar, sino 'porque conceptúan la visita como la visita de un amigo, sin considerar que, por aquella visita de amigo, uno ha tenido que sacrificar años de estudio y dinero. Un amigo mío, al terminar la curación, aborda al cliente y, sin más, Conla mejor de sus sonrisas, dice: «[Oh, señor, vea usted qué hermosa com- binación! Estaba a punto de mand~rle la factura a su casa, pero ya que ~os vemos aquí, le ahorraré esta molestía.» El cliente, cogido por sorpresa, medio asustado ante esa elegante imposición de la bolsa o la vida, la mayor parte de las veces paga; pero existen otros que, menos asustadizos, contestan que . se han dejado la cartera en casa, o que de momento no pueden ... etc. Otros clientes, para conquistaros, es decir, para que no tengáis valor de presentarles la cuenta, exageran la; alabanzas y procurando que les oigáis u os enteréis, van pregonando que sois 'un hombre extraordinario! A este pro- pósito recuerdo una, terrible: después de practicar con buen resultado una operación en un cerdo, un entusiasta me dijo ante gran número de personas: -¡Doctor, es usted el rey de los cerdos! 268 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ** * En fin, los clientes, conocen perfectamente sus derechos, entre los cuales hay el de insultaros más o menos públicamente cuando, sin la menor som- bra de culpa por parte vuestra, las cosas van mal; pero,. en general, no conocen sus deberes. En general digo, lo cual quiere significar que, para dicha de la humanidad a la que tenemos el gran honor de pertenecer, no están hechos todos con el mismo molde. Hay algunos pobres diablos, por ejemplo, que no pueden pagar en dinero, y vienen a decíroslo avergonzados, pero, en cambio, os envían hoy un pollo, mañana huevos, otro dia una fruta primeriza, y así, en realidad, acaban por pagar más de lo que habrían pagado si lo hubiesen hecho al contado. Pero tales clientes, son raros, y se des- vanecen como una copita de vino generoso en un mar de agua.-F. F. (Gior. di Med. Vet., B Marzo I9IS.) CRONICA EXTRANJERA En favor del caballo.-Entre las unidades del Ej ército alemán se ha distribuí do profusamente la circular que a continuación reproducimos, la cual, sobre ser inspirada en generosos sentimi~ntos, ofrece, según se dice, la novedad de haber sido escrita por el mismo Emperador: . «En el Ej ército de nuestra Patria siempre el caballo desempeñó papel importante. Tenemos contraída con él una gran deuda por los servicios que nos ha prestado, tanto en días de paz como en los tiempos de guerra. Es de esperar que todo buen soldado, movido por tal sentimiento, sepa respetar los derechos del caballo, que es como un mudo hermano nuestro. »Los caballos de nuestro Ej ército tienen, para merecer el alimento, el "agua, el abrigo y el techo, exactamente el mismo título que tenga un sol- dado. Pero además de esto, es preciso recordar siempre que no debe 'agre- dírsele ni con hechos crueles, ni con palabras ásperas. »Irisultar a un caballo es hecho tan reprochable como insultar aunllom- breo Más aún quizá, porque el hombre puede contestar la agresión, en tanto que el caballo está completamente bajo el dominio nuestro. El valor del caballo proviene del valor de quien lo guía. Cuando está solo, es nervioso y tímido. . . . i . »El caballo, aunque, no pueda expresarse.. está dotado de gran inteli- gencia. Las palabras de estímulo y de cariño le son gratas; el trato cruel y el lenguaj e rudo lo deprimen y amedrentan. »Se ordena, de consiguiente, que todo mal tratamiento inferido a un CRÓNICA EXTRAN']ERA caballo del Ej ército se tenga como una' falta. Cualquier palabra agresiva que se dirija a un caballo debe ser considerada por los oficiales exactamente lo mismo que si se hubiera dirigido a una persona. Se aplicará en tales casos la censura y .: l castigo correspondientes.» e Crisis canina.-Además <:leser el ni~j oroamigo del hombre, el perro. es también Un excelente camarada del Estado, al cual proporciona rendimien- tos abundantes y bien saneados en forma de impuesto. Hace diez años había en Inglaterra más de un millón de perros suj etos a la tasa; Irlanda contaba con 380,000 y Francia con más de dos millones y medio, que procuraban a la nación más de diez millones de francos. En Alemania en igual época había millón y medio, de los cuales 20,000 perte- necían a Berlín. De entre ellos 6,000 estaban exentos de tributo; sin que se sepa a punto fijo el motivo de la exención. Todo induce a creer, sin embar- go, que debía tratarse de perros de salvamento, porque como causa de exen- ción tributaria señalábanse los buenos servicios prestados por los animales, La población canina de Alemania se multiplicó en los últimos diez años. Según La Gdceta de Colonia, hay actualmente en el imperio germánico más de dos millones de perros de luj O. El hecho constituye un verdadero peligro para la nación, según el periódico manifiesta. En una época en que los víveres tanto se encarecen, alcanzando, cuando más, a lo indispensable para el consumo humano, la Gaceta de Colonia deplora que los alimentos se desperdicien en beneficio de especies inferiores. Solicita de los Poderes públicos, el periódico conservador, a -fin de atajar el mal que señala, que los perros paguen un impuesto de 20 a 50 marcos. De este modo los pobres se verán obligados a prescindir de sus canes. > En cuanto a los ricos, que podrán soportar cómodamente el aumento y guardar, por consiguiente, a sus amigos mejores, se les impondrá la obli- gación de mantenerlos con las sobras, hasta que la' guerra finalice. Mucho tardarán algunos en acostumbrarse al cambio de régimen. El vino como alimento para los ganados.e=Como recurso para reducir las existencias de vinos inferiores, vuelve a estar sobre el tapete en Francia su utilización~n el racionamiento de los ganados y en especial de los ca- ballos. ' Cierta cantidad de vino dada a los animales constituye un excitante y Un alimento que puede reemplazar a los granos .. , El director de la Estación Enológica del Herault, M. Ross, en diferentes ocasiones ha comprobado el valor alimenticio del 'vino empleado. en el' caso CItado, y lo propio ha sido experimentado por otras notabilidades en la' materia. • ' M. Giret, reemplazando metódicamente la avena por salvado regado ~Onvino en la alimentación de los caballos, pudo realizar 'una economía de 148 francos al año por cabeza. ' ' , ' Cada animal recibía diariamente, en tres raciones, seis litros de vino que se aderezaba Can dos kilos 50ogramos de avena, llegando así a la supresión de una mitad o un tercio de la misma." , 27° __ REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Tiene esta aplicación la ventaja de dar salida a los vinos deficientes o inferiores, aprovechándolos económicamente. NOTICIAS Víctimas del deber.-....:...Tomamos nuestro querido colega Jaén Pecuario: de «En el número de marzo del Boletín del Instituto Nacional de Higiene de Alfonso XIII, se ha publicado u·na estadística de los casos de personas tratadas en dicho Instituto en el año IgI<¡., por haber sido infectadas por animales y personas enfermas o sospechosas de padecer Rabia. Entre .los 620 casos tratados por el método de las diluciones, descu- bierto por Hogves, que por cierto sigue teniendo un éxito tan brillante como siempre, pues solamente ha muerto una persona entre las 620 tratadas, se encuentran los veterinarios siguientes: D. julián Chiva y Espinosa, de Iriiesta (Cuenca). D. Flor encio Martí nez Villalta, de Cañaveras (Cuenca). D. Venancio Recalde.Olacir egui, de San Sebastián (Guipúzcoa). D. Federico Pérez Iglesias, de Valladolid . . D. Sixto de Nicolás Peña, de Chozas de Canales (Toledo). D. Manuel Dalda y Alda, de Aranda de Duero (Burgos). Estos seis compañeros, ·beneméritos de la clase, fueron infectados en cumplimiento de su deber, unos por mordedur~ directa, otros por autop- sias y otros por inoculaciones experimentales para diagnosticar casos sos- pechosos. El público inconsciente puede ver en estos seis casos el ejemplo de abnegación que por beneficiar a los demás han dado los veterinarios men- cionados, en la noble y callada labor diaria de la profesión, y nosotros pe- dimos para ellos una recompensa honorífica, pues han sido mártires en causa tan grande como lo es el dedicar su vida a evitar a la humanidad las ·enfermedades que la aquejan. Seguramente no se premiará su acción, que en España sólo se premia y recompensa a quienes dedican su vida a destruir y se abandona a los que construyen.') Biblioteca del Veterinario moderno.-Con este título, nuestro distinguido compañero y amigo señor Gordón Ordás empezará muy en· breve a publicar .una serie de obras de veterinaria, cuya redacción está confiada a los profe· sores y publicistas más notables de nuestro campo profesional. Cada vo- lumen constará de unas 500. páginas y se venderá a 10 ptas. en r-ústica y. 12 encuadernado. . Dicha biblioteca se inaugurará cc¡n un tratado de Bacteriología general de que es autor el prestigioso inspector de Higiene pecuaria de Barcelona, nuestro buen amigo don Cayetano López. Muy sinceramente deseamos que tenga mucho éxito la noble y arries- gada empresa del señor Gordón. NOTICIAS 271 Nuestra riqueza pecuaria.-La Dirección ,general de Agricultura ha publicado un resumen estadístico de la ganadería española. Según esos datos, en 1913, existían en España: De ganado caballar, 541.,623 cabezas; mular, 97,985; asnal, 848,897; vacuno, 2.878,846; lanar, 16.441-407; cabrío, 3.304,001; de cerda, 3.394,001, y camellos, 4,601. Total, 27,767-465. Clasificado este total por regiones agronómicas, resulta el siguiente nú- mero de cabezas: - Castilla la Nueva, 2.914-489; Mancha y Extremadura, 4.224,340; Cas- tilla la Vieja, 3.326,377; Aragón y Rioja, 3.IIO,660; León, 2.891,761; Galicia y Asturias, 2.750,178; Navarra y Vascongadas, 1.386,369; Cataluña y Le- vante, 1.347,597; Andalucía oriental, 1.640,167; ídem occidental, 2.321,OII; Baleares, 220,732, y Canarias, 228,870. Total, 27.767-465. La Federación Regional Veterinaria Catalano-Balear.-Este organismo profesional que ha nacido al calor del entusiasmo de un núcleo de com- pañeros luchadores y decididos, ha emprendido uná campaña sanitaria muy enérgica en la cual se propone denunciar a los gobernadores de las cuatro provincias catalanas y de Baleares, los Ayuntamientos respectivos que, con grave peligro para la salud pública, no cumplen lo que ordenan las disposiciones vigentes referentes a la inspección de mataderos. Desde las páginas de su órgano oficial, La Veterinaria prof{resiva, ínsís- tira. tenazmente hasta conseguir que las autoridades municipales cumplan lo dispuesto en la R. O. de 21 de marzo del año anterior, que parece tienen en olvido". Mucho esperamos de la nueva entidad profesional y sobre todo de la incansable actividad de su dignísimo presidente señor Sugrañes. Un escalafón.-En la Gaceta del 21 de abril se ha publicado el escalafón prOvisional del Cuerpo de Inspectores de."Higiene pecuaria, dando un plazo de 30 días para que los interesados formulen las reclamaciones que sean oportunas. Pasado dicho plazo, se publicará con caracter definitivo y 1n~onces lo daremos a conocer a nuestros lectores. Nuevo Colegio:-Los veterinarios de Palencia, que hasta ahora habían permanecido disgregados, comprendiendo que la fuerza está en la unión, se han agrupado, constituyendo un nuevo Colegio 'profesional cuya Junta directiva es la siguiente: . Presidente. Don Manuel Vidal; Vicepresidente, :don Rufino Sarrtur de; Tesorero, don Pío Dornínguez: Secretario don Nicéforo Velasco;', Vocales, don Fidel Ruiz de los Paños, don Mariano' Ramos, don Albano Castrillo y don Francisco Fraile. Hacemos votos por que el nuevo organismo tenga vida floreciente. De Veterinaria mtmieipal.c=En las oposiciones celebradas en Madrid p~ra proveer diez plazas de Veterinario municipal de dicha villa, sólo han SIdo aprobados los señores: don Miguel Toledano, don Patricio Chamón, don Pedro Pelo us, __ .9n Fra.ncisco Migu_~LZaragoza. y don Jesús Culebras. Q Que Sea enhorabuena, 272 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA -El Ayuntamiento de Barcelona ha convocado oposiciones para pro- veer una plaza de Veterinario supernumerario COn 1000 ptas. anuales y cinco de supernumerario sin sueldo. A pesar de ello y de que se ha COn- cedido un plazo brevísimo para presentar las solicitudes, sabemos que han concurrido 14 aspirantes. Nuevo catedrático.-Después de brillantes ejercicios, el tribunal que ha juzgado las oposiciones para proveer la cátedra de Fisiología e Higiene de la Escuela de Veterinaria de Sant.iago, ha propuesto por unanimidad a don Tomás Rodríguez y González. Con motivo de su merecido triunfo, el novel catedrático, que hasta ahora era jefe de los servicios veterinarios del Ayuntamiento de León, ha recibido muchas felicitaciones. Nosotros le enviamos nuestra sincera enhorabuena y.le deseamos que por muchos años pueda dedicarse a la enseñanza. Erratas.-En el número anterior aparecieron las siguientes erratas que deben corregirse: página 190, línea 6, dice: a protesta, léase a propuesta; a. página 199, línea 24, dice: 30 patas, léase: de 25 a 30 patas; página 205, línea 12, •dice inaccesible, léase: inmarcesible. Necrología Federico Augusto Loeffler.-El día 8 de abril falleció el profesor Loeffler, direct-or del Instituto para el estudio de las enfermedades infecciosas de Berlín. Nació en Francfort en 24 de junio de 1852 y estudió medicina en las universidades de Wurzburgo y Berlín. Su afi- ción a la higiene le llevó en r888 a desempeñar la cátedra de esta asignatura en la Universidad de Greifswald. Su nombre va unido a importan- tísimos estudios de bacteriología. En colaboración ".. con Schütz, esclareció la etiología del .muermo. Descubrió el bacilo de la septicemia clásica, el del mal rojo, el del tifus de los múridos y en r884 el bacilo de la difteria. Posteriormente se dedicó a investigar el agente de la glosopeda, compro- bando, en unión de Frosch, que el virus aftoso atraviesa el filtro de porcelana. También preparó Un ·suero contra esta terrible epizoot ia, que no obtuvo el éxito deseado . . La técnica bacteriológica le debe notables F. A. Loeffler adelantos. Muchos de 'los reactivos, colorantes y medios de cultivo que se usan en los laboratorios, fueron inventados por él. Por eso llevan su apellido un suero, un azul de metileno , un procerlimiento para teñir las pestañas de las bacterias, y un medio de. cultivo para distinguir las bacterias del grupo .coli-tífico. Aunque Loeffler no era veterinario, hemo-s de llorar la pérdida de tan insigne 'profesor, cuyos estudios e investigaciones hicieron progresar mucho nuestra ciencia. . J. Horta., impreBor Gcronn., 11 - Barcelnnu,