REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. IX Barcelona: Septiembre: 1915 N.O 9. TRABAJOS ORIGINALES Cisticercus (¿pisiformis? ¿fasciolaris?) en el hígado de una rata POR C. LÓPEZ LÓPEZ y E. TRULL Inspector de Higiene pecuaria , Veterinario municipa I de Barcelona de Barcelona La campaña de extinción de ratas, iniciada a últimos del año próximo pasado, tanto en esta ciudad como en el resto de la provincia, continua todavía. Los motivos de esta persecución, dejando a un lado problemáticas y absurdas suposiciones por lo que se refiere a la parte que a ellas pudiera caberles en la epi- demia tífica pasada, no pueden ser más justificados. Las ratas desempeñan. un papel importantísimo en el mante- nimiento y difusión de la, peste humana, enfermedad que con- viene tener siempre presente en puertos cosmopolitas como este, a pesar de que el Laboratorio Municipal de esta ciudad, como con- clusión al, examen de unas 2,000, manifieste que no pueden con- siderarse pestosas. ' Su aparición en el campo ocasiona tantos perjuicios que, con mucha razón, se puede considerar como una plaga o epi- zootia más. Cuando llega este caso, se apela unas veces al empleo de polvos vegetales llamados mata' ratas, otras a preparados de arsénico o de fósforo a base de escila y euforbio y últimamente a virus raticida s como el Danysz. Como no está en nuestro ánimo hacer una crítica de ellos, nos limitamos a mencionarlos. Esta lucha tiene otra ventaja sanitaria que los veterinarios conocemos perfectamente, pues sabernos que si se pudieran ex- terminar todas las ratas se habría dado un gran paso para la de-- aparición, o disminución, cuando menos, de la triquina, como prácticamente se podría demostrar con sólo tomar nota del nú- !llero de cerdos triquinados, del régimen alimenticio a que es- tuvieron sometidos y de su procedencia.' , Persistiendo en la campaña raticida y en cumplimiento de órdenes superiores, el personal facultativo de los mataderos de esta ciudad reanudó durante el último mes de Mayo la activa persecución empezada anteriormente, habiéndose conseguido una gran mortalidad ratonil, lo que nos demuestra que, con cons- tancia, se podría llegar a su desaparición total. 34 ( 53° REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Practicada la autopsia de siete ratas de varios tamaños, con objeto de apreciar las lesiones orgánicas ocasionadas por el raticida, llamó nuestra atención que casi todas ellas presentaran en el hígado la misma lesión, incluso una que había sido muerta a pedrada limpi:a por varios matarifes yalacual no había llegadola acción destructora del veneno e amo a las otras, Esta lesión hepática consistía en gran hipertrofia del órgano, y en la existencia en su superficie y espesor de unas manchas o nódulos amarillentos, parecidos a la tuberculosis miliar, de diferente tamaño, formando algún saliente incrustado en el tejido, pareciendo en algunos casos quistes de cisticercos. , Examinados al microscopio con aumentos de 50 y lOO diá- metros los mencionados nódulos, hallamos masas enormes de elementos esféricos inmóviles. Estas esfe- 'B .' 'ritas a grandes aumentos, en fresco o teñidas en azul, eosina o Gram, dan la impresión de huevos de Trichocefalus o de Trichosomas; pues como. ellos, son esféricos, tienen una prolongación saliente en cada polo, dos membranas por lo ~ menos bien visibles y un interior lleno 1 de granulaciones finísimas y entre el1as ' 1. Huevo de Trlchosomum; algunas vacuolas. . . es~.ue::~:~md~nt~:I~~~~~Pha. . Por varias razones nos cuidaríamos muy lus; esquema; aumento de 200. mucho de considerarles tales, pues sin des- . conocer que los tricocefalos abundan en las rafas, su localización es intestinal; además, los huevos de tre- matodes del hígado no son los únicos que, con esa forma. aunque sin prolongamientos, presentan el bo ón característico (también lo poseen los del botriocéfalo); es más, a juzgar por la forma, también se asemejan a los del Schistosomum bovis, que pre- sentan dos prolongamientos polares. Por último, el haber encon- trado un cisticerco, la imposibilidad de seguir la experimentación por carencia de nuevos sujetos y la falta de interés por tratar- se de' estos animales, son motivos que justifican el abandono dé este trabajo, para no e ifrascarnos en discusiones teóricas de esterilidad más que probable .. Este cisticerco hallado en uno de los bordes, como dispuesto a escaparse, cual si fuese un cisticerco pisiformis (Tenia serrai«, cuyos huevos son ovoides, el embrión con seis estiletes), que pasa del hígado al per toneo, se desinvaginó con ligera presión. Exa- minado al microscopio (50 aumentos), muestra un buen número de ganchos, sin poderse afirmar de un modo terminante la eXI~- tencia de ventosas, aunque la disposición de la cabeza pareCla indicarlo. . . A ésta seguía un cuello que a nosotros nos pareció proporcio- nalmente muy largo (1.:1 razón por la cual nos inclinaríamos al fasciolaris (Tenia crassicolis) siguiendo una serie de anillos Y . terminando por una pequeña vesícula de las dimensiones de este. TRABAJOS ORIGINALES 53! --------------------~ La longitud total, por el contrario, le asemeja más al pisijormis (doscentímetros, mientras el [asciolaris alcanza por término medio de 4 a 20), siendo natural que la longitud esté subordinada al grado de desarrollo. Aunque insuficiente para la resolución del problema, un estu- dio teórico nos lo 'podrá aclarar. El cisticerco de la Tenia serraia tiene el hígado de conejo por terreno predilecto (temporalmente); algunos días después de la ingestión de los huevos, se nota la presencia de pequeños órganos estrechos, largos de 1 milímetro al principio, de 3 al cabo de 12 días y de un centímetro a los 22 dias (Neveu -Lemaire) . Por' su .parte, el cisticerco de' la Tenia crassicolis del intestino delgado del gato doméstico y ciertas especies salvajes, no es pará- sito de los animales domésticos, sinó del ratón, rata blanca y topo, como lo atestiguan los experimentos de Perroncito. Estos consistieron en obligar a seis ratas blancas a que ingiriesen ani- llos de Tenia crassicolis, a los 15 días presentaban numerosos quistes en el hígado del tamaño de 1 mrn.; después de 18 días ya medían 2 mm.; después de 42 días murió un ratoncito, habién- . dosele encontrado en la autopsia un hígado grandemente hi- pertrofiado, percibiéndose en él gran número de cist icerc.s del diámetro de 4 a 5 mm, los cuales presentaban muy bien formada la cabeza con sus correspondientes ventosas y garfios. Estos cisticercos habían transformado el hígado en un órgano lleno de quistes, próximos uno a otro, del diámetro de 4 a 5 mm. cada uno, ocupando casi la totalidad del hígado. . Enla observación relatada hay más o razones para sostener que se trata, de un cisticerco [asciolaris, pero careciendo .de nuevos medios de comprobación, no es segura una afirmación.y lo sería menos si intentásemos hacerlo con respecto a los organismos de que nos ocupamos al principio. I " Necesidad en España de una. lucha contra la melitococia POR C.' SANZ y EGAÑA. Inspector de Higiene y Sanidad pecuarias en Málaga 1 . Las ideas sustentadas por esta REVISTA, respecto a que la melitococia o fiebre de Malta debía incluirse enla relación de las epizootias sujetas a vigi ¡aneia oficial, han sido interpretadas y comentadas de diversa manera. Un escritor de valía. don Publio .F. Coderque, cita mi nombre en un reciente 532 REVISTA VETERIKARIA DE E~PAÑA artículo (r), e, invocando hechos prácticos, hace pública su disconformidad con las afirmaciones que anteriormente yo tengo hechas también en estas páginas respecto a la necesidad de incluir esta fiebre entre las epizootias que comprende la nueva ley. Aunque es conocido mi modo de pensar en este asunto, no he expuesto aún en detalle los fundamentos de mi opinión, y es preciso, pues, que diga el por qué pienso así y cuáles razones cuento en mi favor, aunque no sea más que para acudir a la invitación, siempre galante, del señor Coderque y ver si consigo traerlo a nuestro lado, pues habría de servirnos mucho para e triunfo de nuestra idea. Allá por los años en que yo me revalidé, se empezó a hablar en España de fiebre mediterránea o de Malta como enfermedad propia de las personas y de los animales, especialmente de la cabra, y ·el primer trabajo que el señor Duránvde t Cottes publicó (2) y que casualmente vino a mis manos, fu una revelación que me impresionó vivamente; después he leído cosas é más maravillosas y no me han impresionado tanto. Ello es porque yo miro con simpatía a la cabra desde mi más tierna infancia; durante mis vaca- ciones escolares, pasé muy buenos y largos ratos en compañía de' cabreros y de cabras. Además, tengo una verdadera idolatría por la leche cr1tda: de cabra, a ser posible recién ordeñada, y en las mesetas alcarreñas y en plena gañanía, 'he bebido así mucha leche; quizá mi endeblez de niño de la capital la haya combatido entre los riscos y las breñas de la ribera del Tajo, siguiendo los rebaños de cabras. Cuenta Langa en su Pastoral que Daínis tenía agilidad y vigor por haber sido amamantado con leche de cabra, y supo conservarlos por el mucho consumo que de este alimento hacía, pro- porcionado en abundancia por sus rebaños. Con estos -antecedentes se comprenderá mi tristeza cuando supe que la cabra y su. leche pueden sér un peligro para la salud humana: Al venir destinado a Málaga, cuya población se abastece- casi exclusivamente con leche de cabra y en donde son típicas y reinan constantemente las fiebres malagueñas, de tipo ondulante, fué mi preocupación el estudió de estas fiebres que me hacían renunciar por completo a beber leche cruda, uno de mis ali- mentos favoritos. Repetidas veces, en juntas o conversaciones con los médicos de esta capital, vine en conocimiento de que muchas de las fiebres malague1ias son fiebres maltesas, y aprovechando una ocasión de pavor público, que ya he explicado en otro artículo (3), empecé mis primeros trabajos experi- mentales para demostrar la importancia y extensión que tiene en la cabra de esta costa la meliticocia o fiebre de Malta. Durante mis trabajos me sorprendió gratamente la memoria .documen- tadísima de Cayetano López (4), demostrando que en Barcelona las cabras albergan el germen me liten sis, y próximo el X Congreso Inte¡;nacional de : 1) Publio F, Code rqué Sobre la fiebre de Matra, La ~nduBt1ia Pe,Cllaria, Madrid,20 Agosto, 1915. . M (2) J. Durán de Corte s, La fie hr e de Malta en' España, Revi8ta de Sanidad Militar, ¡I- drld,1 Noviembre, 1906 . (3) C. Sanz y Egaña. La meliticocia en las cabras de la costa malagueña. REVISTA DE ESPAÑA, Barcelona, Junio, 19U. . VETERI"ARIA (4) C. López López. Etiología, s e ottcernla mellténsica estudia experimental O' me litococ ía , con 'aplicación y profilaxis a Barcelona. !: de la fiebre ondulant Revi8ta de Higtene Y Sa' dad Veterinaria, Madrid, Marzo, 1914. . r TRABAJOS ORJG1N ALES \ 533 Veterinaria que debía celebrarse en Londres, deseosos de que se oyese la voz española, aunque modesta por ser nuestra, redactamos una nota (1) resumiendo nuestros trabajos: nota que se publicó en la prensa profesional. ya que nuestros propósitos congresiles se ahogaron entre el fragor de los primeros cañonazos que hoy tienen ensangrentada a casi toda Europa. El señor López y yo hicimos más: cuando en el Congreso de los Diputados se discutía la ley de Epizootias, escribimos una carta al señor marqués de la Frontera, rogándole que, como individuo de la Comisión' dictaminadora, ésta incluyera entre las epizootias que citaba la ley, la melitococia de la cabra; esta-carta llegó cuando el Congreso había aprobado la ley. Si invoco el nombre del señor López es porque los dos, y en ciudades tan distantes como Barcelona y Málaga, coincidimos en este pensamiento: en la necesidad de una lucha sanitaria contra la melitococia de la cabra; pero de aquí en adelante recabo exclusivamente para mí la responsabilidad de todo cuanto se diga en el presente trabajo. Aunque algo difusas, he creído preciso 'hacer estas manifestaciones, a modo de prólogo. II LA MELITOCOCIA ,¿ES UNA EPIZOOTIA? Entiendo que la melitococia de las cabras debía figurar en la lista de las epizootias de la ley, es decir, que legalmente debe ser una epizootia, aunque' en el rigorismo científico de la patología deba incluirse entre las enzootias. La fiebre mediterránea o de Malta es una enfermedad infecciosa, espe- cífica, inoculable, común a todos los animales domésticos y al hombre (Ch. Dubois). (2) Aceptando esta definición vemos que por su triple carácter de infecciosa, específica e inoculable, bien podíatener cabida: entre las citadas en el arto r.v de la ley, máxime habiendo adoptado un criterio tan amplio que se ha admi- tido la contagiosidad del coriza gangrenoso, actualmente negada o discu tida por la mayoría de los autores. Cierto que esta fiebre no causa mortalidad en los rebaños y por lo tanto. la 'cabaña caprina, aun siendo la más atacada, no sufre mermas, pero. no siempre hemos de combatir las infecciones por su mortalidad; basta que la difusión de la melitócocia pueda perjudicar a los intereses pecuarios de la nación. y ahora se puede preguntar ¿pero es cierto que esta infección acarrea I perjuicios a nuestra riqueza caprina? Evidentemente; por abandono, por incuria o desconocimiento (quizá todo junto), nuestras mejores razas de cabras lecheras han sido infectadas por el M. melitensis al ser cruzadas con cabras maltesas, cuya productividad lechera es envidiable. El hecho de tener infectados nuestros rebaños supone ya un perjuicio, una depr~ciación, y esta difusión de la melitococia en nuestras cabras ha (1) C. López López y c. Sanz Egaña. La Septicemie melitococlque et le lait de chev re , Com uuicac ión-a l X Congr cso deVeter inar ía), Málaga 1914. (2) Ch. Duboís. La fiebre de Malta en los animales domésticos; en la traducción espa- ñola de las «Enfe;medades ínfeccíos as. de P. Oreste, Madrid. 534 ) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA sido perfectamente comprobada por el señor Durán de Cottes, autoridad indiscutible en esta materia. En su reciente obra (1) estudiando las causas probables de la propagación de esta fiebre entre las personas, dice que hast s 1906 se manifestaron en alguno que otro punto de la península (Cata- luña, Cartagena, etc.), pero «el hecho habla este autor-de manifestarse un crecimiento rápido en la morbilidad a partir del año 1906, en que apenas se sospechaba su existencia, permite establecer una relación directa con el descenso que eh esta fecha se manifestó en Gibraltar como consecuencia de los trabajos practicados en dicho punto por la Comisión inglesa .• ) »Adoptóse en consecuencia, después de los trabajos de Horroks, la prohibición de importar a Gibraltar cabras procedentes de Malta, reempla- . zándolas por cabras españolas que consideraban como no contaminadas y sometían a la observación, Estas medidas dieron lugar a una disminución notable en la ~orbilidad, hasta el punto de que en 1905 eran escasos los enfermos de fiebre de Malta. Esto demuestra que nuestras cabras. si se hallaban infectadas, lo eran en escaso número, puesto que, a pesar de sufrir un atento estudio, eran admitidas en el mercado, y, por lo tanto, que el aumento simultáneo de nuestra morbilidad probablemente ha sido debido a que, desviado el mercado hacia España por la prohibición de importar cabras maltesas a Gibraltar hemos sufrido en época reciente una invasión de M. -melitensis por nuestros puertos, aparte de la que pudiera realizarse por el mismo Gibraltar.i Estas suposiciones 'del señor Durán de Cottes tienen cierto viso de cer- tidumbre; preguntando a los cabreros de esta región, yo he podido ave- riguar que hasta hace pocos años el traer cabras maltesas era dificilísimo; parecía que el Gobierno de la isla pusiera ciertas dificultades, y constituía una suerte de contrabando sacar un chivo o chiva. Oficialmente no he podido comprobar esta restricción en la importación. Por aquí se tiene me- moria de que cuando echaron las cabras de Gibraltar , muchas fueron sacrifi- cadas pero muchas se vendieron en España. ya buen precio, porque los tipos malteses ya hemos dicho que son muy apreciados entre los cabreros como mejoradores de sus rebaños. Pero estos datos sólo son conjeturas hipotéticas; es preciso demostrar .que el M. melitensis ha causado verdaderas epizootias en nuestras cabr,as. No cabe duda que por los estudios serológicos de Ramón y Caja!"(P.) (2), Durán de Cottes (3), Moragas y CUSSO(4), López (5), los que yo he hecho y otros que no he podido consultar, se ha demostradó'la infección melito- cócica en las cabras españolas; en cuanto a mí, puedo decir que no he podido observar síntomas patológicos que me hicieran sospechar la existencia de esta enfermedad, pero no siempre ha ocurrido lo mismo, y en la obra que tantas veces citaremos del doctor Durán de Cottes hay unas referencias de algunos enfermos que son pruebas concluyentes de que las cabras espa- ñolas, en muchos casos de infección, presentan también los síntomas que los autores conceptúan como peculiares de esta' epizootia. (1) Durán de Cortes. Fiebre de Malta. Madrid, 1915. . (2) P. Ramón y Caja l, Las fiebres ondulantes mediterráneas en Aragón. Clínica médIca, Zaragoza, 1904. (3) J Du r án de Cottes, Loc. cit. 1915. (4) Moragas i Cus so , Estudi sobre la tebr e meditérránea a Barcelona. AnaZs de l'Academia de Ciencias Medicas de CataZunya, 1912. (5) C. López López. Loe. cit. TRABAJOS ORIGINALES 535 Dice el citado autor: «Uno de los enfermos por mí observado, el doctor Facio de la Rosa, residente en Olvera (Cádiz), que, por cierto. ignoraba el proceso que le aquejaba, me manifestó, como dato por mí inquirido . .que en la época en que comenzó su enfermedad (1906), las cabras de su pro· piedad abortaban en gran número y adelgazaban notablemente, hasta el punto de que despidió a sus pastores, por creer eran culpables de abandono en el cuidado de sus pastos. »Otro enfermo, procedente de Valdepeñas, me manifestó que su enfer- medad databa de su 'estancia en una finca de su propiedad donde el ganado se moría en más número que de ordinario y estaba afecto de una demacra- ción que demostraba la existencia de una epizootia. Como el anterior, se- ñalaba la frecuencia de los abortos. »El administrador de una finca de la provincia de Ciudad Real, lindante con la de Toledo, me manifestó que muchas cabras abortaban y se dema- craban notablemente, muriéndose algunas. Habiéndole encargado- ,me remitiera sangre y órganos de las que murieran, y que pudiera considerar comotipo de la enfermedad, así lo' hizo, dándome su suero un poder agluti- nante superior al 1 por 200, y las siembras de jugo esplénico cultivos de 111. melitensis . . »Estos datos demuestran que indudablemente esta infección, aparte de sus síntomas' escasos,y de su significación diagnóstica dudosa, ha sido poco estudiada.') Evidentemente es cierta esta aseveración del señor Durán de Cottes; los veterinarios españoles tenemos que confesar que hemos hecho poco en esta clase de trabajos; la lucha terrible que pOTla vida tiene que sostener el veterinario sin más ayuda que la herradura y la clínica, no le permite' dedicarse a esta clase de estudios. Además, la apatía de' los gana- deros, que tampoco consultan cuando los pequeños animales doméstico s enferman, ha corrtribuído a que los veterinarios no sepamos la impor- tancia ni la extensión a que alcanza la infección melitocócica en las- cabras. Parece que en estos últimos tiempos la clase veterinaria ha querido preocuparse de este asunto, para llegar a un conocimiento perfecto de esta enfermedad; pruébalo el buen acuerd~ de los señores García Izcara y Prtta- luga al transcribir el artículo de M. Dubois, en la traducción de la obra de' Oreste, y-sobre todo hemos visto con agrado que en el programa de prác-' ticas bacteriológicas que hicieron los Inspectores de Higiene y Sanidad Pe' cuarias a quienes se les confía laboratorio, tuvo su adecuado estudio el mi- crococo melitense, según la carta que suscripta por todos se.publicó en La Industúa Pecuaria de 1 de junio pasado. Estos compañeros, si sus aficiones y las circunstancias' del' lugar les son propicias, podrán hacer el estudio clínico-patológico tan necesario de esta infección, porque cuentan con elementos de laboratorio que puedan servirles de confirmación a sus obser- vaciones clínicas. A estos propósitos debe acompañar la inclusión de esta infección entre las epizootias. Poco beneficio ha de obtener la ganadería (luego hablaremos de la salud pública), con que los veterinarios, sepamos diagnosticarla, se tengan noticias exactas de su difusión no sólo en la cabra sino también en la Ovejay otros animales domésticos, si no intentamos una campaña profi- láctica que aminore, o evite su propagación o destruya su persistencia. REVISTA VETERINARIA 'DE ESPAÑA Si por apatía o desconocimiento hemos dejado infectar nuestras cabras; si no nos ha preocu pado hasta ahora.su propagación' hoy suenan voces que demuestran el daño económico que hace este descuido, este no importa,. El profesor J. Sejournant del Instituto Pasteur de Argelia, dice en su estudio sobre estas fiebres en aquella colonia (1): (}; de sus inquisiciones no obtuvo ningún dato que demostrase la relación directa entre la epidemia reinante y el consumo de leche o convivencia. con las cabras: a este hecho tampoco le concede el autor gran importancia, porque dice: «ni afirmo ni niego que aquellas cabras fueran portadoras de micrococo melitensis. Nolo sé, ni tenía medios para averiguarlo». No es esto lo que me ha hecho fijar 'en la visita del señor Coderque; es algo más trascendental; yo me supongo que si alguna vez se recrude- ciesen las endemias de fiebres melitenses tan frecuentes en esta provincia y viniese el Inspector de Sanidad del campo a practicar un estudio, yo tendría que acompañarle, y supongamos,- no es gratuita la suposición - .que entre losrebaños visitados encontrásemos sospechas, indicios, que nos hicieran pr,esumir su infección o que llegáramos a diagnosticarla por tener elementos; aquí vendrían mis dudas: ¿qué debía hacer? Hacer, si se lo que tengo que hacer: informar detalladamente a mis superiores, recoger algún dato para la patología veterinaria, y nada más. ¿A qué .régimen? ¿Qué medidas sa- nitario-pecua~ias dispongo' que se tomen con aquel ganado? Ninguna, porque nuestra legislación no habla de esta epizootia, y resultaría que en la práctica mi trabajo no habría obtenido ningún resultado. ' Muchas veces he pensado esto y' por eso siento la necesidad de ampliar la lista de epizootias con la' fiebre de Malta en las cabras y ovejas paca que pueda el servicio de Higiene pecuaria, contribuir eficazmente a la lucha contra la fiebre melitense. IV CONCLusroNES Vamos a resumir nuestropensamiento y todo lo anteriorment expuesto en unas' cuantas conclusiones: I 540 REVISTA VETERINARIA 1lE ESPAÑA 1.:1 La melitococia, fiebre de Malta' o melitense, es una enfermedad infectocontagiosa y transmisible de los animales domésticos, principalmente de la cabra. . 2.a En las cabras españolas se han dado frecuentes casos de epizootias melitocócicas, aunque no se ha estudiado con la atención que merece esta zoonosis. 3.a Para evitar la difusión de esta infección entre nuestro ganado caprino, es preciso: a) Que se dicten las oportunas medidas de sanidad pecuaria. b) Que se vigile el comercio interior y la importación de esta clase de ganado. 4." Para que esto se pueda hacer en la práctica es precico que la Junta Central de Epizootias proponga al ministro de Fomento la inclusión de esta enfermedad en la lista de las epizootias. S.a La principal fuente de origen de la fiebre de Malta en el hombre es la leche de cabra atacada del M. melitensis. 6.:1 Dada la extensión que adquiere la fiebre de Malta en el hombre, se siente la necesidad de una campaña sanitaria para atajar sus peligros. '7.:1 En toda camp.aña sanitaria debe intervenir el veterinario, como encargado de vigilar los animales enfermos o sospechosos. s.a Si no se declara oficialmente epizootia 'esta infección, no se podrá hacer una campaña contra la melitococia eficaz en España, porque quedará fuera de. vigilancia el peligro mayor: la: cabra lechera . . Málaga y agosto de 1915. INTERESES PROFESIONALES La Federación Veterinaria Nacional POR R. P. REVES Cuando en mayo de 1913 se celebró la 'tercera Asamblea Nacional ele Veterinaria, no pude concurrir a sus sesiones; sólo conocía de aquella reunión de la clase las informaciones publicadas por la .-prensa profesional y las refe- rencias contadas por los amigos. Además; por aquel entonces yo no pensaba escribir para el público; lo que leí y lo que escuché apenas me sirvió para formar juicio. Al llegar a la Redacción, me encuentro con un .volumen publicado por el Comité organizador de la Asamblea: donde están recopilados los trabajos, ,dictámenes, proposiciones y acuerdos adoptados, según se cita en la portada. TRA BAJOS ORTGTN ALES 54! Ya puedo documentarme de lo que fué aquella Asamblea, y empiezo con curiosidad a ojear las páginas del libro. Entre los trabajos que contiene me encuentro con un proyecto sobre la creación (así dicen los ponentes) de una sociedad o asociación Nacional Veterinaria, y ahora recuerdo que las bases de este proyecto fueron "por aquel entonces muy aplaudidas y muy alabadas en la prensa profesional y que han hecho mella en la opinión vete- rinaria. Por todas partes se percibe un gran interés en que triunfe seme- jante proyecto, para que todos los veterinarios constituyamos una grandiosa sociedad desparramada por 'toda la nación; la veterinaria unida en una gran familia como en época de los patriarcados bíblicos. Los que como yo somos bisoños en las lides periodísticas, carecemos de autoridad para aconsejar y nuestras palabras tienen un valor muy escaso, casi nulo. Convencidos de ello, no pretendemos constituirnos en faro que· oriente y menos en brújula que guie a la clase para' llevar a feliz realización muchos de sus ideales, y uno de ellos, quizá el más noble, el más hermoso, es el de fraternización de todos los compañeros en forma de una asociación nacional. P~ro tampoco so+11.0tan inocentes qne todo nos plazca y lo crearnos s realizable porque una gran mayoría así lo piense; las masas tienen fuerza en mecánica; en ideología, el número no siempre vence. Después de leer tan magistral trabajo, he pensado que semejante proyecto es prematuro para-llegar a la práctica; en una palabra, que es utópico: perderemos tiempo y energías soñando en estos asuntos, y, lo que' es peor, destruiremos algunas ilusiones. jY es muy triste vivir con recuerdos de ilu- siones perdidas!' _ " SOll1.0S jóvenes, y nuestras afirmaciones no pueden llevar la, pátina de"la experiencia de lo vivido, que tanto enseña; para que tengan autoridad nues- tras palabras es necesario que vayan acompañadas o seguidas de hechos de indiscutible mérito y de fuerza confirmada. Y a" fe que tuve suerte en buscar' argumentos y encontré buenas pruebas de rancio abolengo. Y dicho esto, como. antecedente obligado, digamos ahora por qué ,el pro- yecto de la Asociación Nacional Veterinaria nos ha parecido utópico tal cual se presentó en dicha Asamblea. De los escarmentados nacen los espabilados, dice el refrán, y de seguro que los firmantes' de ese proyecto, que yo quisiera ver en la práctica, no conocían" un proyecto que en 1854 se presentó como idea salvadora de la veterinaria. ' . Esto lo hemos aprendido en la colección del Boletín de Veterinario, una revista que se publicó' en Madrid a mediados del siglo pasado. En el número 60; que corresponde al 20 de Marzo de 1854, publica una instancia dirigida al gobernador, en la que don Nicolás Casas, Director de la Escuela de Madrid, dice: «Que se 'le ocurrió la idea en unión de Guillermo Sampedro, Catedrá- tico deIa misma, de formar en nuestro suelo una Sociedad a imitación de las que existen en las naciones extranjeras» y la idea aprobada por la auto- ridad era establecer en la Corte la Sociedad de Medicina Veterinaria de EsjJa/la. La paridad de fines de esta sociedad con la Real Sociedad española eleVeterinaria, propuesta en la terceraAsamblea de 1913, no puede ser más semejante. Véanse sus fines: " 542 REVISTA VETERJN'ARIA DE ESPAÑA ASOCIACION 18S4 DE ASOC1ACION 1913 DE Art.3.0 El objeto de esta ins- Base I. a Se crea una entidad titución es trabajar por los pro- (particular u oficial) que con el gresos de los diferentes ramos que nombre de Real Sociedad Española se refieren a la medicina' veteri- de Veterinaria' u otro más apropia naria: sostener los derechos y los in- do: tenga par objeto fomentar el tereses de sus profesores: colocar a progreso científico veterinario na- la una y a los otros en el lugar que cional y sostener la unidad de ac- de derecho les corresponde y conso- ción entre los diferentes organismos lidar entre sí, por relaciones más o especialidades que constituye la: íntimas y frecuentes, las unio- clase, para su mejoramiento colec- nes de confraternidad que deben tivo propio y mayor utilidad siempre existir entre las personas social. que ejercen la: misma profesión. Hablando de residencia, tanto en uno como en otro proyecto se propone Madrid como centro donde radique el organismo superior directivo de esta agrupación. Respecto a la categoría de socios, etc., las semejanzas continúan. Sin embargo, la Asociación propuesta en 18S4 tiene carácter: más científico, más docente: pretendia el progreso por la ciencia, la conquista pacífica; en cambio en 1913 la proyectada asociación tiene carácter más profesional, de sociedad de resistencia: pretende la conquista por la fuerza de la unión. Posteriormente y casi antes de constituirse, la Sociedad de Medicina Veterinaria de España sufrió una reforma en su Reglamento, y según las bases propuestas por Llorente Lázaro, Martín Grande y Tomás Pardo se llamó Academia Veterinaria de España; esto ocurría en 18SS. Esta reforma, que introduée una modificación que también encuentra eco en la redactada en 1913, se refiere a la publicidad, es decir. a crear una revista que sea el portavoz de la Asociación: ASOCIACIONDE 18S4 ASOCIACIONDE 1913 Base 4." Para lo primero (ade- BASE IS. Procede crear una lanto científico) se publicarán por revista que sea órgano y propie- cu enta de la misma: dad de la Sociedad, reuniendo en 1.0 Un extracto de los perió- ella todos los elementos profesiona- dicos más notables de veterinaria les hoy existentes, cuya unificación del extranj ero. daría por resultado el' poder tirar 2. o Los escritos teóricos y las un periódico notabilísimo y eco- observaciones clínicas de sus indi- nómico ... viduos. En uno y otro proyecto se tienen compensaciones y consideraciones para los propietario dé las revistas que se publioasen a la sazón. La paridad persiste en muchos otros detalles que no conceptuamos necesario .citar. Nihil novum sub sale, y 'es 'natural que así ocurra: cuando aparecen las mismas necesidades, surgen los mismos remedios; la inteligencia humana se mueve en un circulo . \ / TRABAJOS ORIGINALES 543 muy estrecho, que sólo de tiempo en tiempo ideas geniales r.qmpen y logran hacer escuela. Aquí es donde encaja lo .de avisados después de escarmentados. Aquellos preclaros varones constituyeron en abril de 1854 la sociedad, de la cual fué presidente don José Ecllegaray _y después otros ilustres profesores; y en las páginas del Boletín de Veterinaria, de 1855, encontramos. reseñas elealgunas sesiones, y en todas se ocupan de discutir y aprobar reglamentos, vicio muy. español, tan extendido y tan nefastocomo el de colocar-primeras piedras de monumentos que después no han de continuar. Si aquella Sociedad o Academia, a pesar de integrarla las más altas personalidades de la veterinaria, no llegó a ejercer la influencia científica y profesional' que sus, fundadores pensaron. es un ejemplo vívido de lo que ocurrirá a-la Sociedad propuesta en la tercera Asamblea. Se puede argüir que· no en balde van pasados 61 años; pero tal argumento es muy endeble, porque 60 años en.la evolución de la humanidad apenas si significan nada: Cronos ejerce su influencia a más largo plazo. Pero tampoco es esta la razón 'que nos hace pensar de esta manera: la razón está, en cómo fné implantada aquélla y cómose quiere ii:nplantaresta Asociación. Para: que un movimiento societa- rio de la magnitud y extensión del propuesto arraigue, no puede hacerse por fuerza centrífuga; es preciso que se precipite desde la periferia; si ha de tener vida, no será por acción difusiva, 'sino por concentración. Crear el cerebro antes que el organismo, será fracasar. Lo primero que conviene es entusiasmo en todas partes; crear uniones en los pueblos.. robustos organismos en las provincias, y luego es muy fácil fundir en un punto central toda esa energía. Cuando tenga la savia de la opinión veterinaria, que vivifique; cuando tengamos músculos que trabajen, entonces vendrá la necesidad del cerebro que guíe y armonice todas estas partes a un fin único, pero no antes. En España han fracasado multitud de instituciones, de gran prosperidad en el extranjero, porque la primera preocupación fué crear el Comité central, con sede en Madrid sin preocuparse de tender tentáculos por el resto de la nación, y claro, una flor, aunque sea hermosa, si su tallo no es resistente, cualquier vientecillo la troncha. Es fácil, desde un despacho, organizar no una Asociación Nacional Vete- rinaria, que al fin somos 5,000 personas mal contadas, sino una Unión Uníversal e Ínterplanetaria: lo difícil, lo importante, es infundir el fuego elel entu~iasmo en el pecho de esos 5,000 veterinarios. Alma de apóstol y pies de. globe-trotter sería necesario, y aun así y todo es tan difícil dominar las pasiones, acallar los rencores, que la obra es algo así como un bello ideal remotísimo, confnndible con la perfección humana que -invoca la mística o la aparición del superhombre pretendido por Nietzsche. *** Para arruar las energías, las aspiraciones y los deseos de todos los vete- rinarios españoles, es preciso cambiar de rumbo; en vez de ir del tronco a las ramas hay que ir de las ramas al tronco. Los veterinarios de Cataluña y de Baleares nos han dado el ejemplo constituyendo la Federación catala- na-balear; en Valencia se' trabaja para constituir la Federación Veterinaria levantina, y en Palencia, se acaba de acordar la creación de la Federación 544 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA veterinaria castellana, compuesta por los compañeros, de las pro \,incias de Castilla la \,ieja. Los Colegios de estas provincias de fusionan en organismos más podero- sos, rompen el molde provincial para buscar al próximo compañero, para unir el entusiasmo con los de la región, y de este modo se podrá llegar pronto a formar la Federación Veterinaria Nacional corno suma y compendio de todos los veterinarios españoles. . La clase va comprendiendo que mientras estemos aislados, sueltos, no podremos imponemos ni conseguir 'el respeto social debido; .los tiempos no son para vivir como hongos: se impone el gregarismo como suprema. defensa. El veterinario también debe convencerse de que su mejor amigo, su ma- yor apoyo, lo hallará en el compañero; el espíritu de clase que se mantiene en algunas carreras es una fuerza indestructible'; el veterinario que busque amparo y defensa en otros profesionales hace traición a su causa; y entre los otros será mirado como extraño y no conseguirá lo que se propone. Nosotros siempre hemos mirando con desconfianza a los amigos no veterinarios que intervienen en nuestras reuniones o que figuran en las I juntas de nuestra: defensa. Esos amigos, a quienes nosotros considerábamos como tutores creyéndonos desamparados, huérfanos, nos han prometido mucho, han ofrecido grandes cosas, y luego nos han dado ... disgustos. Nombres y hechos que están en la' memoria detodos son pruebas de lo que dan los amigos extraños. Las demandas que hemos hecho para que las reformas de la enseñanza veterinaria no tuviesen' ese sello de atropello y arbitrariedad que las caracteriza no han encontrado eco en el Consejo de . Instrucción Pública, aunque algunos Consejeros se honran' concurriendo a nuestras' reunio~es. La ley de epizootias fué despiadadamente tratada en el Senado, y nuestros amigos, que tanto nos habían ofrecido en nuestras juntas y asambleas, nada hicieron ... digo mal, hicieron causa común con' nuestros enemigos y fué precisa la acción enérgica de la opinión ganadera de toda España para destruir la conjura. Siempre fui escéptico en estos asuntos de la ayuda del vecino, 'y cuando veía' que un 'defensor espontáneo, aj eno a nuestra' comunidad intervenía con promesas halagadoras, cautivando nuestra inocente credulidad, lo . miraba como a un farsante y me decía: (,o nos engaña, o engaña a sus compañeros, porque algunas de nuestras peticiones son contrarias a los suyos»: cualquiera de las 'dos suposiciones me entristecía, y si me ·hubiese guiado de nii instinto, hubiérale interrumpido en su elocuente discursa con un «[fuera!». La cortesía, amén de otras obligaciones sociales, amordazaban mis .deseps convencido de que aquellas galanas promesas se tornarían en desengaños. Traigo esto a recuerdo para ejemplo de los crédulos en' los amigos ofi- ciosos que bulleuy figuran en donde encuentran el aplauso fácil, que como los políticos prometen mucho y dan muy poco. El veterinario debe esperarlo todo del veterinario, éste es su mejor amigo y el mejor defensor de sus intereses. Pero el veterinario solo no puede nada: es preciso que se asocie; que se a reúna y se federe, y .ese objeto se creará la Federación nacional. Pero la federación debe ser algo más que una palabra. que una ficción; de lo TRABAJOS ORiGIl-iALES contrario será una ilusión más que perderemos los 'creyentes en nuestra vitalidad, Hemos de poner enmienda a nuestra conducta pasada, si queremos triunfar, Hace unos 10 Ó 12 años hubo una febril actividad en todas las provincias' para crear los Colegios Veterinarios. y muy 'pocas 'quedaron sin constituir dicho organismo, 'Pasaron los momentos de impresión, de la novedad, y los colegios son sombras','son palabras vacías;bay algunos, muy pocos-se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos,-que son una excepción; que trabajan, que se mueven; lo general es lo otro, la inercia. He pensado muchas veces en las causas de esta resultante y me he pre- guntado: ¿Cómo unos organismos que nacieron al calor de tanto entusiasmo se inactivaron tan pronto? Indudablemente nuestros compañeros ,pensaron que crearse el colegio, declarado que fuera oficial y conjurarse todos los males que afligen a nuestra profesión, sería lo mismo, y no ha sido así. Los colegios han dado solución a muy pocos problemas; han hecho, sí, at- mósfera propicia a nuestra causa, pero no han podido resolver, satisfacer las necesidades de todos los colegiados. Hay que comprender que el colegio no es un ente misterioso que esparita nuestros enemigos; no, el colegio somos nosotros; es la imagen de nuestros actos, el reflejo de nuestra conducta: con la diferencia de que uno 'sólo chilla poco y no se hace oir, y muchos chillando se imponen y pueden hacerse escuchar. Los primeros fracasos de los colegios fueron ante el intrusismo y el ca- ciquismo, y esto entibió a muchos; el colegio no era la fuerza arrolladora que soñába~os. ' y empezaron las bajas, y llegó lo que fu peor, la pérdida del é entusiasmo, y el colegio pasa a la categoría de cadáver en muchos casos, o cuando menos al sueñoletárgico, y de vez' en vez da unas sacudidas in- termitentes, sin continuidad de efecto y,por tanto sin resultado; los menos se conservan vigorosos. Los .organismos colectivos se sostienen en dos pilastras: entusiasmo y fe;'él entusiasmo ha de animar nuestros actos; todo esfuerzo es molesto y a veces gravoso, y esta molestia degenera en cansancio si se ha de sostener por mucho tiempo: y si a esto se añade que el resultado no es inmediato 'ni directo, queda explicado que sólo por .cntusiasmo, por interés de clases puede realizarse. La fe nos ayuda a perdurar en la repetición; a insistir en' la acción; triunfaremos pronto o tarde, poco importa; la 'lucha debe ser constante, 'porque sin lucha no hay vida, La falta de estos factores ha matado los colegios que un día nacieron vigorosos como factores de gran estima en el desenvolvimiento profesional. Quizá tengainos que asociar a estas dos causas 'otra tercera: falta de orientacióri. ¿Q~lé pediinos? Difícil es contestar; muchas cosas y nada: pedimos nuestros derechos, pero en concreto falta un programa, falta se- ñalar unos cuantos puntos de vista que resuman nuestras aspiraciones y poner 'todo nuestro entusiasmo en conseguirlas, Algo de esto ha esbozado GordÓ~len su conferencia' de Zaragoza;' pues eso y lo que falta debe in- corporarse al pensamiento colectivo, La Federación Nacional, si nace algún día, elebe tener un cuestionario que resuma nuestras peticiones a mas de los asuntos que' la actualidad 35 R.EVISTA VETERINARIA DE ESPAÑ.\ vaya deparando; de este modo la colectividad veterinaria ~ncamina sus energías a la prosecución de un fin. Los veterinarios catalana-baleares nos han dado el ejemplo, federándose: los valencianos y los castellanos preparan también su federación; los demás colegios deben pensar en reconstituirse para no tardar en formar la fede- ración regional, que, dando un paso más, hará surgir la Federación Na- cional Veterinaria, que unirá a todos los veterinarios españoles. y no olvidemos nunca esta frase de Bülow: 4Un partido sin programa es una cantidad desconocida, es una incóg nita.s VETERINARIA MI LIT AR Cartas alemanas EXTRA.CTAnAS POR RL DOCTOR PEDRO FARRERAS Las cartas que vaya extractar han visto la luz en la Berliner Tierárstlich» Wochenschritt: Sólo extractaré lo que sea 'de interés veterinario. La mayoría proceden del frente oriental. Del occidental sólo se ha publicado una. , 1 DEL FRENTE' ORIENTAL Al estallar la guerra, el doctor Bach, redactor responsable de la B. T. W., fué destinado al frente oriental, desde donde ha dirigido a este semanario interesantes cartas. En la primera, fechada en 3 de septiembre de I9I4, entre otras cosas que no son de interés para los veterinarios, dice: «Fui con una columna de muni- cionamiento ... Los primeros disparos se hicieron en la noche del 5 al 6 de agosto. Los presuntos cosacos eran caballos escapados del cuartel. Pagaron su temeridad con la vida. En estos primeros días el veterinario no tenía mucho trabajo. Lo primero que hubo que hacer fué herrar el ganado, porque la mayoría estaba desherrado ... Así que comenzó la marcha, empezaron las heridas por coces y mordiscos, y las producidas por el ronzal o la' cadena. Después hubo las inevitables punturas de la palma y, sobre todo en los días de mucho calor Y' de mucho polvo, las erosiones producidas por la silla y por los demás arreos. Estas erosiones, después de los enormes esfuerzos exi- gidos por las batallas, las 'padecía una tercera parte del ganado, De heridas de guerra sólo he visto hasta ahora las causadas por schrapnels: no intere- saban mucho los huesos y músculos, y eran de pronóstico benigno. En caso de guerra, la cuestión de si el veterinario es ono combatiente se· resuelve inmediatamente por· sí sola. Contra un enemigo como el soldado - TRABAJOS.. ORI.GINALE.S ·547 ruso, que no hace semejante distinción, uno se vuelve' desde luego comba- tiente y adquiere las armas necesarias. Y así muchos veterinarios tratan de ser útiles como combatientes, pues los límites de la actividad profesional, por lo menos para el'vet;;inario adjunto a tropas que marchan rápidamente, son muy reducidos. Los caballos muy graves no pueden ser tratados, por la falta de reposo y por la economía de medicamentos que hay que hacer. La instalaciÓn de puntos de reunión ode 'puestos de socorro para caballos, no demasiado lejos del frente, sería quizá más ventajosa, porque aprove- , , charía mejor el personal veterinario y economizaría ganado. A consecuencia de la movilización, la falta de veterinarios es, muy grande; con frecuencia los veterinarios del ejército son solicitados por la población civil.» , Describe las batallas de los lagos de Masuria y añade: «Losganados de los habitantes de los pueblos abandonados ofrecían: un aspecto particular. Los fugitivos únicamente pudieron llevar consigo parte de las reses, Por esto, entre las tropas y hasta muy cerca de la línea de fuego, pacían rebaños de bóvidos. Los cerdos hozaban en los campos de patatas y 'se hallaban en las habitaciones de las casas, L~s aves de corral permanecían indiferentes'. Pero los petras y gatos vagaban: angustiados en busca de sus amos. Como' no Jos encontraban, buscaban otros nuevos. Casi no hay fracción alguna de , tropas que no tenga su perro o su gato, Una cabra corrió durante un día tras una columna de municionamiento.» En otra carta fechada el 14 de septiembre, después de describir numerosos episodios y .acontecimientos. de orden puramente militar, agrega: «Tras una noche lluviosa, llegamos a la yeguada de Gudwallen, donde se acuartelaron y pudieron alojar los caballos, que descansaron durante un día, y parecían orgullososde ocupar el sitio de los corceles de tazas nobles. Muchos, después de 5 semanas de fatiga, semejan inválidos. Abundan las úlceras por com- presión, la papera, los catarros de las primeras vías, respiratorias y la info- sura. El trabajo del veterinario es ya grande, Sin embargo, la rapidez de la marcha no se dificultó en modo alguno por los caballos eníermos.» En otra misiva escrita en Radom (Rusia) en 7 de octubre, describe Bach el mal estado de los caminos 'en Rusia. Habla de barrizales y de difi- cultades y penalidades 'inenarrables. Para recorrer 20 kilómetros, necesitaron 8 y .I/2 horas. Y 'menos mal de día y hasta de noche, si la luna no sólo está en el 'calendario, sino que realmente funciona. 'Pero la cosa es 'mucho peor Cuandono hay luna y' el viento helado y la lluvia fría hielan los dedos, en- varan las piernas, y hacen tropezar a los caballos,' los cuales casi no pueden tenerse de pie. A pesar de la manta, se calan, primero los codos, luego las rodillas y luego los pies ... Hay algunos caminos buenos, pero aun en éstos el esfuerzo del ganado es enorme. Los caballos muerlos o que mata una bala compasiva forman como piedras miliarias en los bordes del camino, Es imposible requisar caballos rusos; no quedan ya, y no' es extraño, porque por estos campos han pasado en poco teimpo los ej ércitos rusos; austriacos y alemanes. " Por lo demás, dice, no vivimos mal. Los vendedores judíos nos propor- cionan muy buen pan y a veces mantequilla, un~ libra de la cual cuesta 1 marco (la Íibra rusa es 1/4 parte menor que la alemana). Un pavo cuesta I'50pes~tas y una oca 1'85. La carne de cerdo y de buey es también más barata que en Alemania. Y los precios a que nos cuestan estas cosas son 'REVISTA ;VE'FERINARIA' ·DE ESPAÑA precios de guerra, pues los campesinos de por aquí han comprendido en, sé'guida que los soldados alemanes llevan mucho dinero y no son como los FUSaS, que 'con un ru blovrven un mes, .El consumo de carne de nuestras tropas deja boquiabiertas y' con:un palmo de narices a estas gentes, pues los niños -nola comenjamás y los adultos únicamente la prueban en las fiestas mayores. En otra, fechada en Skerniewice en 30 de diciembre de 1914, después de muchos detalles relativos a la miseria del país polaco, a la suciedad y a las cos- tumbres del mismo, habla de la batalla de Lodz. El cañoneo, dice, fué de una violencia inaudita en la noche del z t al 22 de noviembre. El enorme consumo de' municiones exigió de nosotros mucho trabajo, Teníamos que marchar todo el dia para recorrer 40 ó 50 kilómetros y los días eran cortos. Las re- servas de pienso se agotaban; los caballos estaban hambrientos. Entumecidos, tiraban penosamente de los carros por las carreteras heladas, y menos mal que los hielos las habían .endurecido. Las columnas de provisiones que encontrábamos por el camino tenían «orden severísima de llevarlo todo al frente, de llevar toda la:avena parala caballería», No había pienso; los pueblos inmediatos a las grandes carreteras estaban devastados. Lo que importaba era llevar las municiones; lo demás yavendría más tarde, Por fin el coman- dante de una columna de tren, un sajón amigo, nos dió 10 quintales de avena, después de haberse casi desmayado porque le pedíamos 30 quintales. Al menos ahora los caballos comían' avena. En estos días podía verse cuan precioso es el ganado para la guerra, incluso en la época del vapor y de las máquinas. Será poco todo cuanto se haga para su conservación y salud. Después de aconsejar. que 'no se manden. paquetes grandes, habla de 'los donativos realmente provechosos para el soldado, y, entre otras cosas, dicéque la monotonía, de la alimentación (carne y patatas) puede ínterrum- pirse agradablemente mediante latas de conservas' de todas clases, pero sobre todo de carne. Eh general, es práctico todo lo comestible. También es muy práctico todo lo que alumbra, como' velas de sebo y de ,estearina. Igualmente son prácticos los encendedores de bolsillo -cuando son sólidos "y; hay reservas de piedras. También lo es el papel apergaminado para envolver 'grasas. *** La B. T. W. de 7 de enero del año actual publica des cartas anónimas de un veterinario de la Prusia Oriental. Después de lamentar el haber tenido que abandonar la mujer; los niños y la clientela, para prestar servicio militar, sin haber sido soldado nunca, y de haber tenido que prestar el servicio vestido de paisano durante dos meses, por no haberse podido proporcionar uniforme, dice que' su trabajo fué grande, por tener a su cargo -más de 400 caballos, todos los cuales hubieron de ser herrados. o repasados del herraje- y por haber' estallado la papera. Las marchas eran de 30 a 70-lálómetros diarios. La primera vez que montó a caballo, permaneció en la silla desde las 5 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Por fin recibió 310 marcos, paga del mes, varios centenares de marcos para el equipo y otros tantos coma .indemnización de movilización. Sin embargo, los sastres y comerciantes :"de'uniformes le pidieron 'precios elevados, dobles que los del' tiempo de paz. Como no -había servido nunca, no era «veterinario», sino 'qu¡:diguraba , entre el personal «a disposición de los veterinarios». El servicio, en PQlo.nia \ . TRABAJOS ORIGIN ALES 549 era extraordinariamente penoso. Desde Cracovia, así que desembarcaron del tren,' hicieron una marcha de unos 60 kilómetros por país montañoso. Por el camino murieron varios caballos 'de fatiga y muchos enfermaron de infosura. Se veían caballos muertos en todas partes. En su columna, después de algunos días de marcha por país difícil, I4 caballos no pudieron continuar, 2 murieron .de pulmonía, varios volvieron a tener infosura y la papera empeoró. Muchos 'caballos debieron ser sacrificados porque estaban exte- nuados. Describe sus penalidades. Al desembarcar del tren, en Cracovia, después de un trayecto de muchas horas, no, pudieron comer más que un poco de pan con manteca y algunas manzanas, porque la .cocina estaba todavía muy atrás. Durmieron' como muertos encima de paja, en casas de labradores pobres. Al día siguiente tenían la .cara tan comida de chinches , que parecían enfermos de viruela.. Habla de la práctica de la 'veterinaria en la Prusia Oriental y de la .crisis en que se halla; porque mucho ganado ha desapareci- do, ha, sido destinado al ej ército, vendido-a otras provincias o tomado por los rusos. En la segunda carta sigue hablando de sus penas, de las pérdidas que ocasionaron lbs rusos en su casa (evaluadas en 25-30,000 marcos) y de los recursos pecuniarios que, distribuyen las asociaciones de veterinarios. A este propósito dice que 'recibir limosna es una píldora muy amarga, y ter., mina deseando elaux ilio del Estado . • * * El semanario berlinés del 4 de marzo' del año corriente' publica una carta, también anónima, de otro veterinario. Este afirma que si Alemania vence, no será debido alvalor de sus tropas sino a su organización. Por mucho que se use la fuerza motriz en las guerras modernas, el caballo no sólo sigue . siendo indispensable, sino que se hace todavía más necesario. Quien dispone de caballos capaces .:de marchar más trecho, vence con más seguridad. Y para esto y para que los caballos enfermos vuelvan a ser útiles, el papel del veterinario es principalísimo. Para: ello necesita no' sólo conocimientos de veterinaria, sino todas las organizaciones correspondientes. Estas no existen en suficiente cantidad; cuando las tropas marchan, el veterinario puede hacer poca cosa. Los casos leves o agudos pueden tratarse, los graves y cró- nicos no. El caballo inú til. para el servicio es una. carga para la tropa, una boca inútil y. un peligro. Tal ocurre con los caballos con heridas graves (porejemplo las úlceras por compresión), con dolencias del pie y de los miem- bros, debilidad general de causa especial (por ejemplo consecutiva a la papera)'- o ·no. ' Aboga porque se· organicen puntos de reunión reglamentados oficial- mente, para el ganado enfermo. La mayor parte del,servicio veterinario, como la mayor parte del servicio médico, debe 'realizarse a retaguardia, en puntos bien organizados, con personal auxiliar, pudiendo. utilizar las vías de etapa,' disponer de forrage, etc.. *** . La {¡ltima carta del frente oriental publicada por el semanario berlinés 110 lleva fecha (salió en el n.v del 22 de abril). Su autor es el doctor Kru- 55° REVISTA VETERINARIA: DE ESPAÑA ger, veterinario de distrito y actualmente de la' reserva. A fines de Enero, dice, fui destinado desde Francia al este de Prusia. Los caminos- estaban cu- biertos de nieve. Las marchas eran penosísimas. Para dar una idea de los caminos de Polonia, diré que una batería sólo anduvo 7 kilómetros en 13 horas. Los cadáveres de caballos. marcan los caminos por donde se marcha. La mayoría de los équidos murieron de fatiga, muchos fueron sacrificados por claudicaciones graves. En Francia, por ser buenos los caminos y reinar buen tiempo, eran superfluos los talones y callos de las herraduras; en Rusia son indispensables. Se dispuso la formación de un punto de reunión de ganado enfermo para el regimiento en K. Ingresaron 56 caballos enfermos, 36 de ellos con alcances y rozaduras. La distancia máxima recorrida por el ganado enfermo fué de . 5 kilómetros; algunos caballos necesitaron un día para recorrerla y llegaron 'bañados de sudor. De los 36 caballos con rozaduras, curaron 25 al cabo de . 4 semanas, éxito que sólo se puede obtener en un punto de reunión de ganado. La organización de muchos puntos' de reunión de ganado pequeño para uno o dos regimientos lo más cerca del frente, es una necesidad imperiosa. Así que los animales cojean, pueden ser llevados a retaguardia y ser asistidos por los veterinarios correspondientes. En los puntos de reunión, un solo veterinario puede asistir de 60 a 100 caballos, y no en cambio cuando éstos están dispersos por varias baterías o hasta por varias localidades. Además, tiene siempre los caballos a la vista y puede vigilar si se cumplen sus órdenes. n. DEL FRENTE OCCIDENTAL Del frente occidenta:l 'sólo ha publicado una carta. Es del doctor veto Enlst Miller y no está fechad~. La B. T, W. la publicó en el número de 31 de diciembre último. He aquí lo más interesante de la misma: Llueve copiosamente desde hace quince días. Los caballos están conti- nuamente al aire libre; muchos permanecen enjaezados día y noche, pues han de hallarse a .:punto de marchar en todos los momentos. Han de hacer marchas largas por caminos difíciles, imposibles, pendientes, con las ruedas .hundidas en el barro hasta los cubos. Muchos mueren. Por todas partes se ven sus cadáveres hinchados y pestilentes. No siempre hay tiempo para enterrarlos en seguida. El pienso no escasea. En los campos abundan la alfalfa y la hierba. También se dispone de avena, etc. . Principalmente padecen enfermedades causadas por la fatiga. Abundan la influenza, la papera, las laringitis y las pulmonías. "'Cólicos, hasta hoy, he obserVado-dice-relativamente pocos. Al principio eran muy frecuentes las mataduras y úlceras producidas por los roces y presiones de las guarni- ciones, pero con un tratamiento adecuado curan pronto. Las cojeras menu- dean, pero también se remedian. . Por desgracia el auxilio yeterinario es mínimo. Los caballos que no pueden seguir las. columnas, han de abandonarse: Así que se juzga. imposible su curación, se les mata. Todo esto supone un gran derroche de vidas de ganado que se podría evitar mediante .puntos de reunión o puestos de socorro, de los cuales ya existen algunos y a donde se mandan los pacientes, cuando es posible. TRABAJOS ORIGINALES 551 El ganado perdido se repone o reemplaza difícilmente. Pueden encontrarse y cogerse algunos caballos libres perdidos y también se pueden aprovechar muchos , pregunta Kulz.-( 5~8 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ----- polineuritis o de una avitaminosis. Se observan en ella convulsiones, contrac- turas, trastornos motores, debilidad del tercio posterior, parestesias, fenó- menos paralíticos, enflaquecimiento y curso crónico y apirético. Cierto que los resultados de las investigaciones del sistema nervioso central y perifé- rico practicadas por Cassira hablan contra esta hipótesis mía. En cambio, Besnoit y Morel encontraron una inflamación parenquimatosa intensa en los ramos más finos de los nervios periféricos, deterioro de los axones y des- trucción de la mielina. Ahora quiero hablar de la pica o malacia. Esta enfermedad, que se pre- senta sobre todo en los bóvidos, pero también en otras especies, es una dis- trofia crónica, que comienza de modo apirético y se presenta cuando, duran- te largo tiempo y de modo exclusivo, se dá pienso. de una determinada pro- cedencia o preparación. Las manifestaciones consisten en apetito variable, caprichoso, propensión a lamer, roer y a veces comer los objetos más diversos; trastornos digestivos y nutritivos, síntomas nerviosos y enflaque- cimiento. La enefrmedad se presenta en ciertas comarca:s de modo estacio- nario, sobre todo en invierno, cuando la alimentación está constituída por heno seco; alcanza su máximum hacia el final de la, estación fría y se presen- . ta de preferencia en terneros recién destetados, en novillos y en vacas pre- ñadas o recién paridas y productoras de leche, es decir: en animales de gran metabolismo. A mi juicio, estos factores justifican que la pica o malacia se considere como una avitaminosis. En otro tiempo se conceptuaron como causas de la misma todas las cir- cunstancias posibles, como el contagio, la herencia, la imitación, los tras- tornos nerviosos, las malas condiciones de los establos, del suelo y de la ali- mentación, la falta de ciertas sales (Friedberger y Fróhner , etc). Aun hoy no están de acuerdo los investigadores acerca de la etiología. Mientras mu- chos atribuyen la enfermedad-a condiciones especiales del suelo y de los alimentos, esto es, a la falta de las sales necesarias para la nutrición, Ostertag y Zuntz, fundados en investigaciones profundas acerca de la pica o malacia hechas en los páramos de Joanisburger, llegaron a opinar que lacausa de la enfermedad era un veneno que se producía por la desecación de la hierba en la henificación. Pudieron establecer, además, que la pica o malacia no existía en los establos cuyo heno procedía de suelos arenosos o arcillosos y que sólo aparecía de preferencia en los bóvidos jóvenes, cuando se usaba como alimento heno de prados pantanosos o turbosos, mientras que el mismo heno, tratado con agua hirviendo (vapores), no era nocivo, y lo mismo cuan- do, por su propio calor, se había transformado en pardo 'o tostado. La in- gestión d~ la hierba fresca de los mismos prados no sólo no era nociva, sino que mejoraba y acababa por curar gradualmente los animales enfermos. El heno del primer corte, antes de florecer, y las retoñaduras y el heno detré- bol de los prados pantanosos, eran menos perjudiciales. El saneamiento de los prados pantanosos no pudo acabar con la malacia. La compensación de la composición anormal de las cenizas del heno mediante adición de sal común, cal, fósforo, etc., las dosis de medicamentos o la administración de alimentos substanciosos, como avena, tortas de linaza, tréboi o hierba, melaza, bre- zos, no aprovecharon gran cosa, en los casos pronunciados de malacia. Soxleth, que ha hecho investigaciones acerca de la pica o· malacia en el Danubio bávaro, averiguó por el análisis del heno de prados pantanosos TRABAJOS TRAD1]ClDOS 559 que la causa de los trastornos nutritivos no era la falta de ácido fosfórico. cal. sosa o hierro. Teniendo en cuenta las investigaciones de Ostertag y Zuntz, llega Soxleth a la siguiente conclusión: «La hierba contiene las substancias necesarias para el crecimiento de los terneros en cantidad sufi- ciente, pero el heno procedente de la misma nó, .porque parte mayor o menor de aquellas ha sido destruída durante la henificación.e En cambio, Lótsch que estudió la pica o malacia en las montañas de Sa- jonia, considerándola como un defecto de estabulación, atribuyó la enfer- medadal hambre de sales alimenticias: a un trastorno metabólico producido por un pienso escaso en sales nutritivas y generalmente difícil de digerir, que, además, a menudo, se administraba en cantidad insuficiente. También observó que la enfermedad sólo. se presentaba durante el invierno, si la alimentación era de heno seco, y si lo era de hierba tierna, sólo cuando ésta era demasiado hecha, dura y por ende difícil de digerir, y que alimentan- do los animales enfermos con hierba verde, se reponían lentamente. Yo hice precisamente las mismas observaciones durante mi práctica de muchos años en la Selva Negra de Wurtemberg. La pica o malacia (asocia- da generalmente con osteomalacia) sepresentaba en el invierno, en localida- des determinadas, alcanzando a menudo gran extensión, cuando se alimenta- ban los animales puramente con' henó. Pasado el invierno, al volver a co- merhierba tierna, se reponían, si no estaban muy debilitados,' incluso cuando elverde se les daba en el establo (en aquella comarca no se conduce a los prados en primavera). La administración de alimentos fortificantes y de fosfato de cal, no dieron resultado manifiesto, ni siquiera en el período inicial de la enfermedad. Al contrario, con leche fresca, que los agricultores administraban como remedio casero, con frecuencia obtuve mejorías y curaciones. Resumiendo lo expuesto; llama la atención que todos los observadores han coincidido en el hecho de que la pica o malacia se presenta esencialmente Cuandoel heno, es decir, la hierba seca, se ha dado de comer largo tiempo (durante el invierno). Por lo tanto, en el heno deben faltar substancias indispens¡¡.bles ara el organismo, que se hallaban en la hierba fresca y que han p sido destruidas por la desecación. ¿Cuáles son estas substancias? Soxleth sospechaba que fueran ciertas substancias fáciles de destruir de las 'plantas verdes, combinaciones orgánicas de fósforo, como la lecitina. Pero la cir- cunstancia de que precisamente también ciertas vitaminas (las del escor- buto) se destruyen fácilmente por la desecación y el almacenamiento, hace verosímil que se trate de substancias análogas a las vitaminas y que la picao malacia deba considerarse como una avitaminosis. Puedo añadir que la falta de apetito, que pronto se presenta en la mala- cia,es un síntoma precoz de la'alimentación escasa en vitaminas. Si la mala- ciasólo se presenta en localidades. determinadas y no en otras, a pesar de la alimentación con heno, ello no invalida mi opinión. La enfermedad se pre- senta en lugares .de suelo. especial, .en los que crece un verde ya .de suyo es- casoen vitaminas y cuya pequeña cantidad de vitaminas es todavía reduci- da o perdida del todo por la desecación del heno. La circunstancia de que el henotostado sea menos nocivo, tampoco habla en contra, pues las vitaminas Puedensoportar temperaturas como las que se producen durante la fermen- tación del heno (60-800 C.) Y más. El hecho de que por el tratamiento con el 560 REVISTA VETERINA1HA DF: ¡:¡:"PAÑA agua hirviendo (vapor acuoso), según las investigaciones de Ostertag y Zuntz, el heno se hace inofensivo, puede relacionarse con la interesante observación de Furst, de que en la avena se forma al germinar upa substancia que pre- serva del escorbuto, substancia que, al desecarse, pierde su actividadv al, humedecerse, vuelve a ser activa, De modo análogo puede admitirse que las vitaminas hechas inactivas por la desecación del heno, sé vuelven acti- vas al humedecerlo con el vapor de agua. Fleischmann, fundado en investigaciones numerosas, opina que al traus- formarse la hierba en heno seco pierde substancias indispensables para el desarrollo del organismo. Se comprende que se presente sobre todo la malacia en los animales jóvenes, en las hembras preñadas y en las que se hallan en el período de. lactación, pues en tales animales la necesidad de vitaminas es especialmente grande. Yo creo que la malacia no es expresión de una intoxicación o de la falta de sales alimenticias, sino del hambre vitamínica y, por ende, una avita- minosis. Ya he citado antes una porción de hechos en abono de tal opinión. Si se considera la malacia como una avitaminosis, 'se explican a mi ver todos sus fenómenos, su origen, su curso todo y también su curación. Creo que las investigaciones de Ostertag y Zuntz y las de Soxleth y Fleischmann, tienen él valor de las hechas ad hoc y que sus resultados deben considerarse como confirmación de mis ideas acerca de la naturaleza de la malacia. Aunque falta una prueba exacta y. son menester todavía nuevos 'estudios hechos desde el punto de vista de la teoría de las vitaminas, la terapéutica de la malacia quizá saque ya partido de las nuevas ideas. Habría que ver si sería influida de modo' favorable por la ingestión de substancias que se conservan ricas en vitaminas incluso en invierno, esto es, dando vegetales frescos (coles, zanahorias, patatas crudas, etc.), hojas de remolacha, leche y espe- cialmente levadura (1). Que la malacia, el raquitismo y la osteomalacia son enfermedades dife- rentes, aunque afines, es cosa reconocida de modo general: Lótsc, en" sus estudios acerca de la malacia en las montañas' situadas entre Sajonia y Bohemia, observó ei raquitismo en animales jóvenes de corrales faltos dé establos. La osteomalacia se presenta, muy a menudo asociada con trastor- nos .digestivos y pica, por lo menos 'en los bóvidos. Esta se puede considerar con frecuencia como el primer período de la osteomalacia. Yo al menos he observado que en los mismos puntos en los que reinaba la pica, se presentaba -también la osteomalacia, la cual iba precedida constantemente de sÍntbmas de pica. En otras partes se han hecho observaciones" análogas. Es cierto, sin embargo, que la osteomalacia no siempre sigue 'á la pica: Lótsch observa que así como antes-la osteomalacia se presentaba: en las zonas ·de las montañas que hay entre Sajonia y Bohemia, donde reina la pica, no se observa ya por la sencilla razón de que los propietarios de ganado' conocen abOFael (1) Hjalmar von Fe lítzen /Tntern, Agrar-Techrüsche Run dschau, 1914, cuad.81. ha í hecho recientemente un análisis escrupuloso, botánico y químico, de un heno .qu.e produr malacia, procedente de un prado pantanoso. A pesar de ño haber encontradc en él na a nocivo, tanto botánica como químicamente, aconseja, claro que sin fundamento, que 'p~r~ evitar los trastornos ocasionados por el heno de prado pantanoso, éste se abone con aClda fosfórico y potasa, se siembre sólo en pequeña parte, y se deje sin sernb rar elresto I?al que crezcan las hierbas que puedan. También aconseja cosechar el heno lo antes. poslb)~: y darlo sólo a los caballos y aun en pequeña cam ídad , Como se ve, todo' esto_es' lDCO!'.Sta. ten te Hay que pensar, por lo tanto, en otras causas, Y éstas, probablemente, son-las VI mlnas.-(Nota del traductori) TRAB'\JOS TRADUC1DOS curso de la enfermedad .y sacrifican o venden los bóvidos malácicos antes del desarrollo de laosteómalacia. Sin embargo, en' la osteomalacia también pueden faltar los'"fenómenos de pica.' . No existe todavía completa claridad en lo relativo a la etiología y a .ia naturaleza del raquitismo y de 10. osteomalacia. Prescindiré de las diversas teorías imaginadas para explicarlas. Lo cierto es que la osteomalacia y el raquitismo se presentan en las mismas comarcas que la pica, que pueden producirse por la alimentación monótona y que se caracterizan por altera- ciones óseas. Las diferencias anatómicas e histológicas que se 'advierten entre ambas enfermedades, indudablemente dependen sólo de las diferencias de edad de los animales afectos; en una se trata de huesos que se desarrollan y en la. otra de huesos ya desarrollados. Ambos procesos dependen indud a-. blemente de una insuficiente asimilación .de la cal, de trastornos del meta- bolismo calcáreo, muy .probablemente influído y dominado por las glándulas de secreción interna (corpúsculos epiteliales, timo, ,ovarios, hipófisis, cáp- sulas anterrenales). Los trastornos funcioriales de las mismas, condicionan los'del metabolismo calcáreo. Como he dicho al principio, Funk ha indicado que las vitaminas ejercen gran influjo en los órganos de secreción interna; que éstos responden con hipofunción a la falta de vitaminas, y que estas parecen de ini.portancia para la asimilación de la cal y del hierro. Sobre todo para el aprovechamiento de la cal, la acción decisiva de las vitaminas es casi seguramente conocida. Segúnesto, el raquitismo y la osteomalacia del hombre, con arreglo a la con- cepción de Funk. que él apoya en razones numerosas, deben considerarse como avitaminosis, y como ambas. enfermedades del hombre son idénticas, clínica' y anatómicamente, a las mismas enfermedades de los animales, la conclusión puede aplicarse también a éstas. En 'pr~ de la misma existe además la circunstancia de que ambas enfermedades pueden' ser influíclas de modo favorable por los cambios de alimentación, el verde y la vida de los ani~la,lesen los prados. Hace poco tiempo que Zell hapublicado en la «Berl. tierarztl. Wochen- schrift», 1914,.N0 1, un interesante trabajo «Sobre la alimentación natural y contranatural de los animales», eri el que trataba de 10s herbívoros que se Comen las secundinas; de las cerdas q~~edecoran a sus lechones y de las aves de corral que 'comen huevos y plumas. Acerca de estas malas costumbres (que, por lo demás, están ya tratadas en el Manual de Obstetricia Veteri- naria de Harm, 4.a edición, t. II; en la Patología y Terapéutica especiales de Friedberger y Fróhner, 7.a edición, t. 1 Y en la obra de Enfermedades delas Aves de Corral de Klee, 4:a edición), expresaba la idea de que se debían a un hambre, de carne consecutivo a la domesticación y a la alimentación contranatural y apoyaba suf.esis en razones diversas, Yo puedo agregar el vicio de comer' lana de Jos óvidos y señalar que todos los vicios citados apa- recencuando la alimentación es monótona, y cuando la estabulación es exclu- siva, sobrertodo durante el invierno, pero no' durante la vida pratense. Estas eanomalías del gustos son, a mi juicio y en opinión de muchos otros, afines a la malacia y pertenecen .a su grupo. Admitir en los herbívorosvun hambre de carne, no es naü;ral. Yo creo más bien que la ingestión de secun- dinas, de lechones, de huevos, plumas y lana, son efecto de una alimentación lUonót,ona,pobre en vitaminas, y que estos vicios deben considerarse como 36 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA la expresión del hambre vitamínica. Con este concepto armoniza perfec- tamente lo que ya he dicho acerca de la génesis de tales vicios y el hecho de que desaparecen con la vida pratense, y después de cambiar de alimen- tos, de administrar verde, sangre, materias animales, en suma, después de la ingestión de substancias que contengan vitaminas. De la lameiekte y de la stijfziekte de los bóvidos del Africa del Sur, enfer-. medades que Theiler considera idénticas o, por lo menos, muy afines a la malacia, Funk mismo ha expresado ya la sospecha de que deben conside- rarse como avitaminosis. Por último, he de mencionar la enfermedad maculosa, sobre cuya etiología casi todo se ignora en medicina veterinaria. Cierto que la enfermedad ma- culosa (fiebre petequial) del caballo parece una enfermedad infecciosa, y que los buenos resultados terapéuticos obtenidos recientemente por Frcihner con el suero polivalente de J ensen contra. la fiebre petequial, abonan esta concepción. Pero, por lo que atañe a la enfermedad maculas a de los demás animales, especialmente de los bóvidos y porcinos, por una parte, se advierten ciertas diferencias en los cuadros clínicos y anatómicos y en el curso, y, por otra parte, se observan en los síntomas clínicos y alteraciones anatómicas, grandes analogías 'con el escorbuto del hombre. Es muy probable que haya entre ambas enfermedades gran afinidad; de todos modos, pertenecen a un mismo grupo morboso, al de las di tesis hemorrágícas, de manera que la idea de atribuir esa enfermedad de los animales a causas análogas a las del escorbuto del ha rnbre, se presenta espontáneamente. 'Por lo que atañe a la enfermedad maculosa (escorbuto, putrefacción de los cerdos) del puerco, Hutyra y Marek . y Friedberger y Fróhner conside- ran que la alimentación monótona y la administración de substancias altera- das o de composición inadecuada, sólo son predisponentes y que la enferme- dad propiamente dicha es una infección. En cambio Wolf la tiene por una intoxicación. Weber observó en el Voigtland sajón, que el S % de los cerdos enfermos examinados por él padecían enfermedad maculosa, y que no rara vez estos cerdos habían sido alimentados de modo inconveniente, insufi- ciente o monótono. Weber. considera la'alimelltación irracional como causa predisponente. En cambio Schupp. por lo que se refiere a la cantidad y calidad del pienso, no pudo advertir, en sus casos, deficiencias. Además, Weber observó que todos los cerdos afectos, excepto uno, habían sufrido una ligera urticaria, 4 semanas antes de' padecer la enfermedad maculosa. Schupp observó también algo semejante. Por el contrario, no pudo lograr en caso alguno la transmisión de la enfermedad maculosa de 'un animal a otro. Por lo tanto, parece que la enfermedad se produjo por la alimentación defectuosa o monótona en los cerdos de razas finas, de desarrollo precoz y de no muy robusta constitución, debilitados pOl;'jma urticaria previa. Respecto a la presencia de la' enfermedad maculosa en los bóvidos (acerca ele la cual publiqué cuanto se sabía entonces en los «Monatsheften für prak- tische Tierheilkunde», t. 21, pág. 221), sólo puedo añadir que, ciertamente, la enfermedad es relacionada por algunos observadores con la alimentación o administración de pienso aterado, pero ninguno de ellos menciona qU,e los animales correspondientes hayan sido alimentados defectuosa o mOno- tonamente. Puede ocurrir que este punto, y ~acaso también , otras muchas \ . TRABAJOS TRADUCTDOS circunstancias, no hayan sido tenidas en cuenta, porque la atención se dirigía a.otros fenómenos más.Interesantes (hemorragias). De todos modos, es cu- rioso.que los cuatro casos de enfermedad maculosa observados por mí 'desde aquel tiempo en bóvidos, apareciesen hacia el final del invierno y en las mismas comarcas en las cuales reina la malacia, de manera que puedan relacionarse con una alimentación escasa en vitaminas. Esto deberá-tenerse presente.en adelante. Es notable, además, que en los bóvidos la enfermedad comienza también de modo apirético, no es contagiosa ni inoculable, afecta generalmente a -los animales jóvenes, y, además dé las hemorragias en la piel y en las mucosas, muestra una actividad cardíaca violenta y con freo cuencia derrames sera sanguinolentos en el pericardio y en el tórax, es decir los fenómenos propios del beriberi. En el perro, en la cabra y en el carnero, también se presentan casos de enfermedad maculosa o escorbuto. Así, en la literatura médica se ha descrito una enfermedad ovina semejante al escorbuto. Es notable que tal enfer medad atacase sólo c~rderos de razas de lana fina estabulados, que respetara 103 corderos de las razas del país o de las razas inglesas criadas para cebo y los animales adultos, y .que desapareciese por sí sola cuando las reses volvían a los prados. Los animales morían a menudo caquécticos, anémicos y flacos. (Friedberger y Fr óhner.) Por lo tanto, entre la enfermedad maculosa o escorbuto de nuestros animales domésticos y las enfermedades correspondientes del hombre, hay muchas analogías, y muchos hechos y fenómenos permiten fundar la opinión de que-una gran parte de las enfermedades de los animales domésticos deben considerarse como avitaminosis. A esto hay que añadir que mediante una alimentación monótona o sometida a temperaturas altas en el autoclave, se ha logrado producir en perros y cerdos, de modo experimental, escoro buto con síntomas de beriberi. Después de haber expuesto la opinión de que algunas enfermedades de los animales domésticos pueden ser avitaminosis, he de declarar que sólo se trata de conjeturas y que faltan todavía fundamentos firmes para SO$~ tenerla. Sólo me he propuesto llamar la atención de los veterinarios hacia la teoría d~ las vitaminas y su gran importancia en patología, y demostrar con ejemplos que, por medio de la misma, se puede producir una revo- lución. en el modo de concebir la etiología y la naturalza de muchas zoopatias. revolución que puede ser también de influencia y utilidad en terapéutica y en profilaxis. Las enfermedades mencionadas por mí, presentan, clínica y anatómicamente; síntomas más o menos claros, característicos de las avitaminosis, de modo que mis conjeturas no son infundadas del todo. Hay que advertir también que hasta hoy' no se ha tenido en cuenta esa posibilidad; pues tales enfermedades han sido consideradas desde otros puntos de vista. Es probable que cuando se consideren estas enfermedades desde el punto de vista de la teoría de las vitaminas, se observen circuns- tancias y heého~ nuevos que consoliden mis ideas.' Además, en esas dolencias elelos 'animales' domésticos' faltan muchas veces investigaciones. minuciosas, especialmente hístológicas.véstas deben .repararse. Bien mirado, muchas enfermedades, 'consideradas de modo crítico y sin prejuicios, en su origen, sintomatología, anatomía'. patológica y curso, y apreciando con. extraordi- naria reserva su conjunto sintomático, sólo pueden conceptuarse como 5.64 REVISTA VETER1N:<\.RIA DE ESPAÑA ------~------------------------------------------ trastornos producidos por la falta de substancias químicas de importancia vital. Pero la demostración directa de esto ofrece grandes dificultade~. (1) No quiero terminar sin advertir que el estudio y el conocimiento de las vitaminas pueden aplicarse a la terapéutica y son ya fructíferos en medicina humana. No sólo la conquista de las vitaminas ha proporcionado un funda- mento seguro para el tratamiento y la profilaxis de las avitaminosis, espe- cialmente del escorbuto y del beriberi, sino que la medicina trata ya de administrar artificialmente vitaminas en forma concentrada contra otras varias enfermedades. Hussy ha administrado el orypan, preparado rico en vitaminas, especialmente en vitaminas preservadoras contra el beriberi, en trastornos de la nutrición, inapetencias, estados de inanición, debilidad y convalecencia, en el insomnio, en la anemia, en el agotamiento y en la nervosidad, con resultados excelentes innegables. En medicina veterinaria la teoría de las vitaminas no sólo puede darnos nuevas ideas acerca del origen y la naturaleza de diversas enfermedades sino también propor- cionarnos nuevos puntos de vista terapéuticos. En el tratamiento del hambre' vitamínica partiendo del conocimiento de la utilidad de las vitaminas, con- , endrá ensayar, en las enfermedades citadas más arriba, la administra ción .de substancias crudas ricas en vitaminas (levaduras, patatas, col, zanahorias, salvado de arroz, legumbres), o preparados adecuados (orypan), máxime porque se ha demostrado ya que la alimentación rica en vitaminas (pienso verde, leche, etc.), influye de modo favorable sobre dicbas enfer- medades. Con frecuencia, el tratamiento preciso, instintivo o experimentado, ha precedido a la conquista científica y al conocimiento de la causa y de la naturaleza de una enfermedad. BIBLIOGRAFIA 1. Aron y Hocson. Deutsch Tierárztl. Wochenschr, 1912.587.-2. Blain Deutsche 'I'ierárztl. Wochenschr, 1913. 454.-3. Cas-p ari y Moszowshi. DeutscheMedizin. Wochenschr, 1913.479,529.-4. Chamberlain, Bloombergh y Kilbourne. Deutsche Tierárztl. Wochenschr, 1912. 6.-5. Ghamberlain:y Vedder. Deutsch 'I'ierarztl. Wochenschrift, 1912. 600.-6. Chamberlain, Vedder y Willicims. Deutsche Tierarztl. Wochenschr, 1913.184.-7. Eykmann. Virchows Archiv. 148, 523, 149, 187.-8. Fleischmann; LandwirtscbaítL Versuchsstatiinen. 76, 237.-9. Frieddberger y Frbliner. Lehrbuch der speziellen Pathologie und Therapie der. Haustiere. 1. u. 2. Band. 7. Aufl, 1908:-10. Frohner, Monatshefte für prakt. Tie~heilkunde -. 25 6r.-Il. Frohlich, Zeitschr. für Hygiene. 72, 155.-12. Fürst. Zeitschr. fúr Hygiene. 72, 121.-13. Funk . Die Vitarnine, ihre Bedeutung für die Physiologie und (1) L. Renon (Soc. de Terap . de París y Tuberculosis, Vol. 13, n.O 9, pág. 373), pi~nsa que acaso existe alguna. relación etiológica entre -la tuberculosis y la falta de vitammas en los alimentos, especialmente desde que se come pan cada día más blanco. Para resolv~r esto, ha empezado a estudiar y tratar a los enfermos de su sanatorio, desde este punto e vista. Dice que conveudría ver sI en diversas reglones la tuberculosis es más frecuen~e, desde que 1:;,alimentación por el ma íz, el centeno, el trigo sat r aceuo y el pan casero, a caído endesuso y ha sido s ub s tituída por la altrnentacio i con el pan blanco. Asimismo hay que ver la influencia de la al mentacíón' í con o ,sin vitaminas. en la tubercuIosls natural o experimental de los animales, y los efectos de los polvos y extractos de salvados diversos en la terapé utica de la tuberculosis.-(Nota del traductor.) TRABAJOSEXTRACTApOS Pathologie. Wiesba:den, 1914. (Aquí se halla toda la bibliografía restante.)- 14. Harms Lehrbuch der tierárztl, Geburtshilfe 4. Aufl. 1912.-15. Holst y Frohlich, Zeitschr. für Hygiene 72. 1.-16. Hussy. Münchn, mediz. Wo- ehenschr, 1914. 981.-17. Hutyra y M'arek . Spezielle Pathqlógie und The- rapie der Haustiere.4. ·Aufl. 1913.-18. Kellermann, Deutsche Tierarztl. Wochenschr., 1909. 169.~19. Klee, Geflügelkrankheiten 4· Aufl.. 1910. -20. Lotsch, Zeitschr. für Infelctionskrankheiten etc. der Haustiere. 12, 2°5.-21. Maret«. Deutsche Tierarztl. Wochenschr., 1907. 417.-22. Os- tertag-y Zuntz. Zeitschr. Iür. Infektíoskrankheiten etc. der Haustiere. 2, 4, 4°9.-23. Reinhardt, Monatsh. für. prak t. Tierheilkunde. 21; 221.-24. Schmidt. Zeitschr. für Infektionskrankh. etc., der Haustiere. 9, 161.-25. Schmidt. Deutsche Tierarztl. Wochenschr., 1913. 692.~26. Scholz, Deutsche Tierárzfl. Wochenschr., 1914. 217.-27. Segawa. Virchows Archiv. 215. Heft 3.-2 . Soxleth, Viertaljahresschrift des Bayer. Landwirtschaftsrats, 1907.283.--29. Stepp. Deutsche mediz. Wochenschr., 1914. 223.-30. Strong y Croueil, Deutsche Tierárz tl. Wochenschr., 1914. 223.-31. Titze. Berliner Tierarztll. Wochenschr., 1914. 1.-32. Vedder y Clarh, Dtsch. Tierarzfl. Wochenschr., 1914. 262.-33. Vedder . Deutsche Tierárz'tl. Wochenschr., 1914. 271.~34. ·Weber. Deutsche Tierarztl. Wochenschr., 1909. 297.- 35· Wolf. Der Skorbut der Schweine. Inaug. Dissert. Leípzig., 1909.- 36. Zell, Berliner 'I'ierárz tl. Wochenschrift., 1914. 50. BERL. TIERARZTr:. WOCH., 1914, N. os 37 y 38. Traducido por el doctor P. F. TRABAJOS EXTRACTADOS PA TOLOGíA y CLINICA N. N. - Comunicación de la Comisión inglesa para el estudio de la glosopeda.-La comisión llamada por el presidente del Board 01 Agri- cu.lture and Fisheries para el estudio de la glosopeda, su modo de contagio y difusión, estaba compuesta por Sir Mac Fadyean, Mettam, Stochmann Y.Wragg. Fué creada en Junio de 1912 y celebró la primera sesión el 26 'del mismo mes, acordando el progmma de trabajo. Se acuerda en dicha sesión que las observaciones y experiencias han de versar sobre estas cuestiones: r. a Determinar la vitalidad y resistencia del virus aftoso en diversas Condiciones: especialmente cuanto tiempo resiste vivo en el heno, en la paja, en la piel y en otras partes del animalsacrificado á. causa de la enfer- medad', . 2.a Determinar el poder infectivo de .varios líquidos y tejidos de. los animales enfermos, así como también de sus secreciones y excreciones. 566 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA . 3.'a Determinar si otras especies animales, como el oaballo, perro, cone- jo, topo, pájaros, etc., pueden ser vehículos del virus. 4.a Determinar las diversas vías de infección y el curso de la enferme- dad en relación con la vía de introducción del virus. 5.a Estudiar los efectos producidos por la inoculación simultánea del virus del cowpox y el de la fiebre aftosa. También se convino en iniciar tentativas para cultivar artificialmente el virus. Los trabajos de la Comisión debían efectuarse en la India, donde la glo- sopeda estaba muy difundida. Para estar seguros de no hacer los estudios en establos infectos, se construyeron expresamente cabañas que, una vez terminados los trabajos, debían ser quemadas para evitar la difusión. del contagio. En septiembre de 1912 parte de la Comisión se embarcó para Bombay, continuando su viaje a Barcelly, lugar destinado para los experimentos. El material infectivo que debía servir para el estudio .fué recolectado en abundante cantidad en los rebaños infectados que tan abundantes eran en la India, pero de preferencia en los bóvidos importados de Inglaterra y de otras partes de Europa, pues ya es sabido que estos animales son más susceptibles a la infección glosopéclica. Las primeras inoculaciones para producir artificialmente la enfermedad se efectuaron el 9 de Octubre en bóvidos, búfalos, cerdos, y cabras, con un resultado negativo; resultado que debe atribuirse a la ineficacia de la linfa. Desde esta fecha hasta final de enero ele 1913 las tentativas de trans- misión se repitieron varias veces con virus de diversa procedencia; la mayor parte de los éxitos positivos se obtenían inoculando por vía venosa; se consiguieron algunos casos de infección por contacto, mientras que resul- taron negativas las tentativas de transmisión con pulpa esplénica de ani· . males infectos .o por medio de la escarificación. Con el liquido vesicular de un animal espontáneamente infecto, diluí do con solución fisiológica Y filtrado a través de una bujía Berkefeld, se consiguió desarrollar la enfer-. medad en dos búfalos jóvenes, de tres que se inocularon en las venas, En el curso de los numerosos experimentos hechos por la Comisión en. todo el 1913, se ha convencido de que los bóvidos de la llanura indiana, y también los óvidos y suidos, son 'impropios para este género de estudios, a causa de la resistencia natural que presentan contra la enfermedad- Esta resistencia es manifiesta no sólo en los animales adultos sino también en los jóvenes. Aunque la localidad de la llanura elegida para realizar las experiencia~ no reunía las condiciones adecuadas, por lo que en el ánimo de· los experi. mentadores estaba la -idea. de trasladarse a las regiones más· montañosas de la India donde se sabía, que la glosopeda estaba muy difundida entre la ganaderla. no fué posible semejante traslado, y se continuaron las expe· riencias haciendo. venir, de lugares oportunos, ios animales infectos para suministrar virus y animales sanos destinados a' la inoculación. A falta de bóvidos y animales muy sensibles a la infección, era imposibre emprender experiencias demostrativas respecto a la' vitalidad del virus fuera del organismo. En una experiencia se contaminó forraje con virus el'17 'de noviembre de 1913, y fué dado como alimento a 4 bóvidos en los días 3, 4 Y 5 de diciembre. Ninguno de los animales enfermó, lo que hace sospechar que durante el período de quince días el virus había perdido en el forraje su vitalidad, En otra' experiencia el forraje fué infectado con sangre, saliva, y líquido vesicular de un toro matado el segundo día de la enfer- medad, cuando las vesículas aftosas eran muy numerosas. El forraje se conservaba en sacos con intención de examinar' su infecciosidad en otra época, pero el experimento carecía de valor porque el mismo virus fresco inyectado en dos animales no tenía suficiente actividad para producir la glosopeda. Por la misma razón se hubo de abandonar las experiencias destinadas a demostrar la virulencia de 1 se halla en el comercio. p, F. (Il Moderno Zooiatro, ;30 abril 19I1' pá- ginas 187-189.) CIRUGÍA RIVABELLA, S.-El éter en la medicación tópica del peritoneo.-Desde que la terapéutica del peritoneo ha pasado de los dominios de la medicina a la cirugía, el número de curaciones es mayor, El tratamiento de las infec- ciones peritoneales adelantó mucho cuando se inauguraron los lavados del peritoneo primero en seco con materiales esterilizados y absorbentes, y después con líquidos antisépticos, El método que más adeptos ha tenido y mayores discusiones ha provocado ha sido el propuesto por Mcrestin: el lavado del peritoneo con éter. Más de un año ha sido tema de discusión en la Sociedad de Cirugía de París,' en donde han terciado. los mejores ciru- janos para esclarecer y aquilatar la importancia de este método terapéutico. El autor sigue paso a paso las discusiones, poniendo de manifiesto los diferentes resultados que con semejante tratamiento han obtenido los diferentes autores, y, entusiasmado con el tema, ha querido aportar expe- riencias personales a la discusión. Para .ello se ha servido de perros, conejos, y conejillos de Indias. Su objetivo experimental fué probar los efectos inmediatos del lavado peritoneal con éter y comprobar la suceptibilidad v las modificaciones que sufre la serosa sana a consecuencia de este tratamiento. También se quiso estudiar la eficacia antiséptica del éter frente a la infección REVISTA VETERINARTA DE "ESPAÑA peritoneal generalizada, pero las dificultades técnicas no dan valor a las observaciones. El éter se puso en contacto con el peritoneo por inyección endoperito neal y según la técnica usada por los cirujanos médicos; practicando uua brecJ;ta laparotómica, extrayendo la mayor parte de las asas intestinales y vertiendo algunos 'centímetros cúbicos de éter; a continuación se suturaron la capa musculosa y piel. La cantidad de éter llegaba a 5-10 cm. por kilo- gramo de peso vivo; las operaciones se hicieron con todo cuidado de asepsia. Primera serie.-Inyección intraperitoneal de éter a cuatro perros en cantidad de 50, 35, 42 Y 40 cm. La inyección determinó manifestaciones vivísimas de dolor, después de manifestaciones anestésicas y narcóticas de distinta intensidad. Uno de los perros muere al tercer día; -los tres restantes se sacrificaron cuatro, ocho y doce 'días después; todos presentaban a la autopsia exudado sero-fibrino-hemorrágico en el peritoneo más o menos ~. intenso, pero siempre evidentísimo, yen algunos puntos la serosa con señales de adherencia. A cuatro penos se introduce el éter, previa incisión laparotómica, en cantidad de 90, 40, 30, .15 C.C., según peso; las manifestaciones de dolor y de excitación fueron en estos animales tan intensas como en los anteriores: la anestesia no pasó de una somnolencia, sin llegar a la narcosis profunda; uno de los perros muere pocas horas después de la operación en estado de colapso; los otros 'tres, entre uno y tres días. Las lesiones se caracterizan por peritonitis serofibrinohemorrágica con escaso derrame y epíploon inten- sament.e congestionado. La mucosa intestinal con catarro agudo y en algu- nos puntos hemdrragía submucosa. Segunda serie.-Abierta la cavidad abdominal, se vierten a 4 conejos 12-8 c.c. de éter, según peso: dolores vivísimos en cuanto el medicamento contacta con la serosa; después de una intensa reacción, profunda 'anestesia que dura próximamente una hora. Los animales mueren espontáneamente, y en la necropsia se encuentran señales. de peritonitis serofibrinosa y graves alteraciones de enteritis catarral. Tercera serie.-A cuatro conejillos de Indias de 400 grs. se les introduce por laparotomía 5 c. c. de éter. Primero dolor, después narcosis; los anima- a: les se sacrificaron de los 15' los 40 días de la operación: a la autopsia aparecieron en diversos puntos adherencias y bridas conjuntivas. . El autor intentó provocar en el perro una peritonitis por inyección de cultivo de coli, pero siempre la muerte se producía de una manera fulmi- nante y sólo en un caso pudo dar tiempo al lavado etéreo, sin resultado, porque el animal murió a la hora de intervenir. . , El autor ha querido demostrar en qué grado de narcosis debían encon- trarse los animales para intervenir, para lo cual empleó seis perros previa- mente anestesiados con cloroformo, éter y morfina-escopolamina. Con la técnica descrita lavó el peritoneo con '80, 65, 60, 48 c. c. según peso: los resultados fueron muy semejantes a, los obtenidos en el grupo anterior:' rápidamente aparecieron síntomas. alarmantes y los animales murieron en breve tiempo por síncope respiratorio. El autor no saca conclusiones, pero escribe textualmente: «De las citadas experiencias resulta que el éter, vertido en d eterminada cantidad en la ,serosa peritoneal del perro, conejo o conejillo de Indias, determina efectos graves TRABAJOS EXTRACTADOS' 577 e inmediatos que revisten caracteres de intensidad tales que hacen sea condenado el métcdo.» Y más adelante añade: «El trauma determinado por el éter en la serosa íntegra resulta tan grave e intenso, y las alte- raciones macroscópicas ocasionadas son tan profundas, que hay que dudar seriamente de su eficacia curativa.' No puede creerse que los daños, producidos por el éter en la serosa enferma e infectada, sean de menor importancia.e-e-C. S. E. (La Clínica Veterinaria, 30 mayo Y 15 j,nnio 1915. p. 405-415 Y 455-466.) MEDICINA LEGAL Y TOXICOLOGÍA GIOVANOLI, G.-Intoxicación de los bóvidos por el jugo del tabaco.- Para matar los piojos de cuatro bóvidos se les lavó con una maceración de tabaco. Pronto dos terneras de 8 y 13 meses empezaron a resoplar por la,nariz y a temblar con todo el cuerpo. Además hacían movimientos desusa- dos con la cabeza y el cuello, y estaban muy débiles. Una de las terneras tuvo diarrea. Las dos murieron. Los otros dos bóvidos no presentaron trastorno alguno. En'la necropsia se observó enrojecimiento delas mucosas visibles, dilatación pupilar, pulmones rojo-negros repletos de sangre, sangre líquida, negra como pez, pero que se volvía pronto roja en contacto con aire. Todos los órganos internos estaban' sanos: Como apéndice, Hess, director de la clínica ambulatoria de Berna, recuer- da una enfermedad que observó en bóvidos tratados con un jugo de tabaco espeso, de aspecto alquitranado. En un becerro de dos años observó temblor, sudor copioso, meteorismo pronunciado, marcha insegura y vacilante. Hubo que sacrificarlos por necesidad. Otras dos reses (vacas) enfermaron con igua- les síntomas, pero más ligeros, La inspección de los cadáveres no descubrió alteración anátomo-patológica alguna. La prueba de la cocción de la carne no acusó olor de tabaco .. (Schw. Arch, f. T erheilñ., t. 55, cuad. 4.-K por ]. Schmidt en B. T. W. 5 mayo 1914.) HIMPEL.-Intoxicación endérmica por la nicotina.-Un agricultor e ins- pector de carnes quiso ensayar el poder antiparasitario de. la nicotina, y para ello hizo en la nuca y en el cuello de dos de sus bóvidos una embrocación abundante·de una maceración concentrada de tabaco. A la media hora una de las reses, un becerro precioso, sucumbía con fenómenos de parálisis. El otro animal, un buey, después de recibir inútilmente una inyección de atropina y de ingerir grandes cantidades de café, hubo de ser sacrificado por' necesidad a las tres horas, porque presentaba pródromos de parálisis ele los centros del vago y de los vasomotores.c=Las manifestaciones morbo- sas principales de tan fulminante. intoxicación por la nicotina, fueron fenó- -menos de parálisis, entre los que se intercalarori espasmos tÓnico-clónicos, respiración muy acelerada, pulso arrítmico apenas perceptible, bradicardia, salivación, dilatación pupilar y exoftalmía. La inspección de sus carnes úni- camente halló ligeras equimosis en el endocardio. El consumo de la carne resultó completamente innocuo. (J11dt. d. V. Bad, t. 1914, n.o rr. R. por Reir. en B. T. W., 29 abril 1915.) - 37 REVISTA' V¡;;TERINARIADE ÉSPAÑA . HIGIENE GARCÍA IzcARA, D.-El cow-pox O linfa vacuna de ternera, inoculada hípodérmieamente a las reses lanares ¿las inmuniza contra su propia viruela? -'-:De respuesta experimental califica el autor esta nota, contesta~ion al • trabaj o del señor Sugrañes publicado en el n.v 2 del año actual de esta REVISTA. El autor quiso comprobar las conclusiones del señor Sugrañes, ciñéndose estrictamente a la técnica por él seguida. Para realizar la prueba utilizó 12 corderos merinos de 7 meses. Mezcló 10 gramos de linfá de ternera con 2Ó gramos de glicerina neutra, esterilizada, y'sumetida a la trituración en la máquina de Chalybáus, asegurando así la completa división del cow-pox y exacta mezcla con la glicerina; se agre- garon 80 gramos de solución fisiológica al 7 1/2 por 1000; agitóse fuertemente la mezcla. y cuando el todo apareció completamente homogéneo, dióse por preparada la fórmula del autor del método, Dividiéronse los corderos en dos lotes de 6 reses, llamando al primero lote Sugrañes, por ser el que se iba a tratar por este 'método, y al segundo lote de variolización. Todo dispuesto convenientemente, se tomaron las temperaturas, que fueron las 'siguientes: Lote 1 (Sugrañes) Lote 2 (Variolización) N,O de orden Temperatura N.O de orden Temperatura 1.0 . 39°6 39°7' 2.0 39°8 39°5 3:° 39°7 39°8 4·° 4°\)0 4°°1 5·° 40°1 .................. 40°3 6.° 40°5 4°°4 En la región recomendada por el autor del nuevo. método; y_ previa desinfección, dice el señor Izcara, inyectamos a cada cordero 2 centímetros cúbicos de la fórmula recomendada. Seguidam.ente y en idéntica región, inoculóse, subepidérmicamente, a- los 6 corderos del 2.° lote, 1 miligramo de virus ovino diluí do, que es la dosis que se inyecta según el método de variolización que el señor Izcara reco- mienda. Para conocer la .reacción febril se tomó nuevamente la temperatura el día 14, y su resultado fué el siguiente: ' Lote 1 (Sugrañes) Lote 2 (Variolización) N.O de arden Temperatura N.O de orden Temperatura 6.° 39°5 6.° . 4°°7' , 5·° •••••••• 0·0 •••••• 39°7 5,0 4°°8 4·° 39°8 4·° o •••• ; •••••••••• 4°°4 3D 39°6 3·° 4°°2 2.° 40°0 , 2.°' ••••••••••• ,0 •••• 4°°5 ID 40°1 1.0 4°°9 TRABAJO!;; EXTRACTAD,O!:> 579 La reacción local, en los corderos del primer lote se redujo a una pequeña tumefacción flegmonosa, circunscrita. al punto de la inyección, pálida en su centroy fluctuante. Los 6 corderos del segundo lote ofrecían hermosas pústu- las variólicas, de color rojo, del tamañode monedas de la céntimos y algu- nas mayores, próximas al período de secreción. El día 15 extirpamos las pústulas de estos corderos y con su' virus pre- paramos la dilución que este Instituto expende para la variolización ovina. El día 17 volvimos a reconocer el primer lote de corderos y como los flegmoncillos estaban a punto de abrirse, el autor .los dilató y lavó con di- lución antiséptica. Seguidamente, procedió a la contraprueba, es decir, a de mostrar si el método Sugrañes, comparado con el de la variolización, había inmunizado mejor o peor que éste. A los 6 corderos 'dellote primero, en el costado opuesto al que había inyectado el cow-pox, inoculó el virus ovino bajo la epidermis a la dosis ordinaria (un miligramo}; alos del segundo lote les inyectó las dosis siguientes: a los tres primeros, doble dosis; al 3·<\, 5; al 4:o, la yal 5. o 25 dosis. El resultado que obtuvo fué el siguiente: los 6 cor- deros del primer lote mostraron hermosísimas pústulas en el sitio de la ino- culación; en cambio de los 6 corderos que habían sido variolizados ninguno tuvo, incluso el que recibió 25 dosis, la más pequeña reacción local en el sitio de la inoculación. El señor Carcía Izcara no ha proseguido las pruebas del método Sugrañes aplicándolo a la profilaxis .de la viruela de la cabra, en primer lugar, por ca- recer de virus varioloso de este animal y, en segundo, por tener la seguridad de que es sumamente difícil comunicar a la cabra la viruela de la oveja. Todo lo que. antecede me conduce con pena-acaba diciendo-a contes- tar a la afirmación del señor Sugrañes con la siguiente conclusión: Las. invecciones hipodérmicas de 2 cent. cúb. de coiu-pox glicerinado no inmuni- zan ni a las ovejas ni a las cabras contra. un ataque de viruela natural ni comunicada, ·En la actualidad, el único método exento de accidentes que confiere una inmunidad sólida es la suerovariolización. (1) El autor confiesa no haber ensayado la inmunización con el virus sen- sibilizado.-C. ·S. E. (Bol. Inst. Nacional de Higiene, 30 de junio de 1915, p. 89-93·) RONCAL y SORIA,A.-La. vacuna de ternera y el virus ovino atenuado Por pasajes por la cabra como medios preservativos'de la viruela ovina.- El autor se lamenta de que para preserva!' a los ovinos. contra su viruela natural, sólo dispongamos hoy de la variolización, ya que los inconvenientes que presenta 'su empleo a veces son tan graves como la misma enfermedad. Con objeto de' evitar estos males, se ha ensayado en distintas' épocas inmu- nizar las ovejas con vacuna jenneriana. El autor, en dos ocasiones, en 19ro y 19II, utilizó el cow-pox y el asin-pox para presel'var a la oveja contra su viruela; en ninguna ocasión ha conseguido conferirle resistencia contra el virus varioloso; ninguna res vacunada ha resistido la contraprueba. (1) El Sr. Sug rañe s , replicando a lo dicho por el Sr. G. Izcara, ha manifestado que muy enbreVe se pubtícar an.Ios r esulrados.que ha obtenido.con su linfa un compañero que la ha ensayado en unos cuantos cientos de cabezas lanares. Cuando tengamos noticia de estos resultados, los dar~mos a conocer a nuestros lectores. (N. DE LA R.) 580 REVISTA. VETERINARIA DE ESPAÑA En vista de estos éxitos, el autor trató de acomodar el virus ovino a la ternera utilizando como animal intermediario la cabra; con virus de viruela natural, variolizó un primal. Conla linfa de sus pústulas inoculó por escari- ficación a una cabra, y consiguió al cuarto día «unas pústulas umbilicadas que tenían todos los caracteres de la pústula normal de vacuna jenneriana del 'ho¡nbre,). Con parte de esta linfa inoculó una ternera por el método de escarificaciones múltiples, y pudo conseguir 20 gramos de pulpa que le sirvió para sus ensayos. Con objeto de observar la validez del producto recogido en la cabra, fueron elegidos 6 corderos; 3 inoculados por escarificación y 3 por inyección subcutánea; en los 6 apareció un brote en el lugar de la inoculación, Todas las reses fueron variolizadas, con 1/2 c. c. de vacuna-viruela corriente, y al octavo día apareció la pústula variólica, que siguió su curso solamente en el punto inoculado. Otros 6 corderos fueron inoculados con vacuna de ternera de origen ovino pasada por la cabra; la variolización de prueba dió por resultado que en todos apareció la pústula vari ólica, generalizándose el brote en cuatro corderos, dos de cada forma de inoculación. Los resultados obtenidos por el autor con la vacuna de ternera de origen ovino, fueron contrarios a las afirmaciones de Sacco, aunque ninguno de los corderos en que se generalizó sucumbió por esta causa. Sólo pareció éxito el obtenido con vacuna de cabra de origen; el autor refiere que en un rebaño en plena epizootia, vacunado con linfa ovina de origen caprino, de 170 reses vacunadas no murió ninguna; de 80 reses vacunadas con otra vacuna mu- rieron 18. El autor se manifiesta satisfecho, porque este método lo han empleado Bridré-Voigt y sobre todo Konew en Rusia, según citan Hutyra y Marek en su Patología y Terapéutica especiales, edición de 1913, Las conclusiones de su trabajo son, La Ni la vacuna de ternera, ni la de asno, es decir, los medios usados hoy para preservar al hombre de la viruela, conocidos con el nombre "de vacunas jennerianas. sirven por el procedimiento de inyección, ni de esca- rificación para prevenir al ganado lanar contra su viruela, por cuanto no .resisten, los así tratados, la prueba experimental sin generalización de brote. 2.a Los bóvidos no pueden servir para probar la inmunización contra la viruela ovina, puesto que ni natural ni experimentalmente la padecen. 3.a El virus ovino atenuado por pases por la cabra es de utilidad para la vacunación contra la viruela de los óvidos. 4.'" Es de gran interés que este procedimiento se practique con ra- pidez y frecuencia, para ver si se puede, bien convencidos de su eficacia, desterrar el actual, en beneficio de la riqueza pecuaria, iRc». de Higiene y Sanidad Veterinaria. Mayo-Junio de 1915,) ZOOTECNIA NITZESCO, J. J.-Valor nutritivo del maíz nuevo y del conservado.- Los estudios del autor, realizados en el laboratorio de fisiología de Bu- carest, tuvieron por objeto determinar el valor nutritivo del maíz de :la nueva cosecha en comparación con el de' cosechas anteriores. Los animales 1, TRAB."-JOS EXTRACTADOS 581 elegidos fueron gallinas, gallos y ratas blancas, determinando en sus excre- mentos el almidón, nitrógeno y ácido úrico (gallinas) o urea (ratas). Duraron las experiencias 39 días para las gallinas, 41 días para los gallos y 32 días para las ratas. Resultó que el maíz nuevo es menos digestible y asimilable que el conservado y que las ratas soportan más 'difícilmente que las gallinas una alimentación larga compuesta exclusivamente de maíz. A continuación están algunos de los resultados referidos a 1 kg. de peso vivo. Gallinas Gallos Ratas Maíz asimilado. Nuevo . gramos 1.433 Conservado , . 1.696 Coeficiente de digestibilidad. del maíz nuevo % . 92 89.6 92.3 del maíz conservado % .. . 92 89.2 92.4 Aumento (+) o disminución (-) de peso después de la experiencia .. Con maíz nuevo . +47 + 2 356 35 + 63 + » Con maíz CaD servado . » 2 679 2 C. S. E. (C. r. h. des 5. de la 50c. de 'Biologie. 8 de Enero de. 1915, P·583586.) WOOD. R. CEcIL.-Laharina de pescado en la alimentación delganado.- Recuerdo que en los años de mi infancia, pasados en la costa cantábrica, cuando las pesquerías de sardinas eran abundantes y no tenían venta, se . cedían grandes cantidades de pescado a precios irrisorios para utilizado para abono debido al gran valor fosfóreo que tiene. En la actualidad la rapidez en los medios la' Iocomocí ón permite el transporte de las mayores cantidades de pescado a las poblaciones del inte- i ior y quizá no se repitan aquellas subastas a bajo precio de pescado; pero por .otra parte en « Vida M aritimai se lee con halag üeña ilusión el gran des- arrollo que adquiere en nuestra patria la industria pesquera debido princi- palmente a la adopción de los medios de arrastre, y no sería de extrañar que el acúmulo de pesca en nuestra costa en un momento determinado tra- jese la necesidad de transformar estos productos en alimentos para los ganados. Hace tiempo se vienen ocupando las revistas veterinarias y agrícolas del valor alimenticio de la harina de pescado, y del Boletín de Lnjormaciones Agricolas (Marzo de 1915) copiamos estos extractos, 1.0 En el Instituto Agrícola de Coimbatore. (India inglesa), cuya direc- ción corresponde al autor, se hicieron ensayos de alimentación de bóvidos con pescado ligeramente salado y seco reducido a harina. Se ensayó en va- cas de 20 a.30 meses, de las que cinco se sometieron a un régimen de pescado y airas cinco como testigos, al corriente. Su peso inicial medio era de 187 kgs. para las del primer grupo y de 182 kgs. para las del segundo. La ración suple- mentaria concentrada del grupo testigo la componían: semillas de algodonero torta de cacahuete. vainas de cajawus indicus arazón 0'25 kgs. cada una y sal 3 grs. Esta ración contenía: 142 grs. de albuminoides, 219 grs. de hi- dratos de carbono y 55 grs, de materias grasas. Sin tener en cuenta la dig esti- 582 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA bilidad de las diferentes materias, la relación- nutritiva era de 1 : 2'3. La rela- ción suplementaria del primer grupo se componía: de salvado de arroz, 397 grs ; vainas de cajanus indicus, 250 grs.; harina de pescado. 340 grs.; contenía esta ración: 140 grs.. de albuminoides, 234 grs. de hidratos de carbono, 46 grs. de grasas. La relación, con las salvedades anteriores, era de 1 :' 2'4. Una primera muestra de pescado seco contenía: 34'19 % de materias mine- rales solubles, 3 '21 % de aceite y substancias extractivas, 40'75 % de albu- minoides brutos. Las muestra que sirvió para la experiencia teníauna com- posición parecida a la primera, pero contenía más sal. La experiencia empezó el 5 de Septiembre y se terminó a mediados de Marzo del siguiente año; los animales se acostumbraron a la harina de pescado después de seis se- manas de consumo, Las reses alimentadas con harina de pescado no sufrie- ron ninguna alteración, pero aumentaron menos de peso vivo que las del grupo testigo, como término medid a razón de 6'804 kgs. por cabeza y mes, contra 6'849 kgs. para el grupo testigo. Parece, sin embargo, que la ali- mentación con harina de pescado excita la m' duración sexual de las vacas; así, mientras que 3 vacas del primer grupo estaban en condiciones de cubrir- se, en el grupo segundo sólo estaba una. Pagando el pescado seco (precio redu- cido a harina) y puesto en la explotación a razón de 82 '67 francos la tonelada, la ración de pescado costaba un poco menos que la ordinaria que sirvió de testigo, La ventaja del menor precio viene compensada, sin embargo, con el inconveniente del menor aumento de peso vivo. En conclusión, el empleo de la harina de pe,scado, al precio dicho, no constituye ni 'ventaja ni inconve- niente; sin embargo, puede aconsejarse como medio de utilizar grandes cantidades de pescado que de otro modo se perderían y que por conse- cuencia ,podrán comprarse a un precio muy bajo, 2, o La riqueza de la harina de pescado en albuminoides digestibles (50 % o más) aconseja especialmente su empleo mezclándola con otros ali- mentos faltos de albuminoides (raíces, patatas, heno, paja, cereales y sus residuos), Cuando se' suministra esta harina en dosis excesivas o contiene un tanto por ciento de aceite muy elevado puede ocasionar malos gustos a la carne ya la leche. Una harina de pescado de buena calidad no debe con- tener más de 2 a 3 % de aceite. La sal no debe pasar del 3 por %; una dosis muy fuerte puede acarrear alteraciones gástricas, especialmente en los cer- dos. Se aconsejan las raciones' siguientes: Bóvidos . 2 kgs. por IODO de peso vivo Cerdos . 250-500 grs. ) Ovidos , . 100-200' Para las aves de corral hay que elegir una harina más pobre en aceite y sal, y deben acostumbrarse lentamente a esta alimentación; la harina de pescado no debe exceder del 10 % en la ración de las gallinas y del 5 % en la ele los polluelos. C. S. E. (Agricultural 01 India Vol. IX. Calcuta, octubre 1914, Il.-The Jour. 01 the Board 01 Agriculture. Vol. XXI. Londres, 1914:) BIBLIOGRAFíA' BIBLIOGRAFíA GUINARD,L. Y GOBERT,H. J.-Tratado de Terapéutica. Traducido por F. GordónOrdás. Tomos XXIII y XXIV de la Enciclopedia Cadéac (edi- ción española) Madrid, F. González Rojas editor, 6 ptas. cada volumen. La Enciclopedia Veterinaria de Cadéac se ha enriquecido con estos dos volúmenes de Terapéutica; anteriormente existía en la misma colección la' Terapéutica de· Kaufmann, que un traductor poco escrupuloso la dió como de la Enciclopedia, engañando al público. con una obra anticuada, pues al poco tiempo la edición francesa sufrió una renovación importante. La Terapéutica que ahora se ha tmducido y publicado es la que se es- 'cribió en Francia para la Enciclopedia, y está dividida en dos partes: Terapéutica general por Guinard y Terapéutica aplicada por Gobert. Recuerdo que al publicarse en francés la obra de Guinard causó una verdadera revolución, científica por las geniales ideas, y por la admirable originalidad con q,u~ se tratan las cuestiones fármacodinámicas. Un amigo mío, .opositor a cátedras de Terapéutica de la, facultad de Medicina, me aseguraba que Guinard había tratado como ningún autor las cuestiones . I concernientes a terapéutica general. Con la amenidad de la novela más cu- riosa se leen los capítulos de esta parte de la obra; con sencillez y admirable razonamiento muestra el autor la complicada ciencia del medicamento. Las cuestiones arduas e ininteligibles se comprenden con la simple lectura. y. es porque Guinard enfoca el tema por derroteros completamente originales. Del trabajo de Gobert sólo podemos decir que su nombre está asociado a numerosas .obras de recopilación veterinaria. Cobert es un verdadero reco- pilador: veterinario: sus obras están hechas con materiales.extraños, siempre bien elegidos, y su misión es acoplar y dar forma didáctica a los conocí- ruientos que se encuentran desparramados en diversas publicaciones. Y en verdad que sabe cumplir con 'esta misión. En esta obra ha tenido un guía formidable, Manquat, que ha dado la pauta para mucho tiempo de cómo debe escribirse la terapéutica, La edición española es mucho más extensa que la obra de Guinard y Gobert, porque en ella ha puesto' muchas adiciones el traductor Gordón y Ordás. La Enciclopedia Cadéac, al pasar al español ha sido víctima de una serie de desatinos que han estropeado el texto y~han puesto de manifiesto la ig- norancia de los traductores; pero estos tomos que ahora ven la luz han sido mejorados en mucho 'con respecto al original. El traductor ha modernizado; hasta ponerlos 'al día, todos los capítulos franceses y por su cuenta ha intercalado nuevos temas; casi capítulos. nue- vos. Uno de los más extensos, es el de los procedimientos antiinfecciosos biológicos, donde se estudian las vacunas, los sueros, etc., con gmn lujo de detalles y completos argumentos; los modificadores generales, frío, calor, mas L3. esposa de nuestro distinguido compañero y amigo D. José Rubio Carcia., Inspector de Higiene pecuaria de Villanueva del Fresno, ha dado a luz una hermosa niña. Nuestra enhorabuena a los venturosos padres -Nuestro distinguido compañero D. Gregorio Baquerín Santos, acaba de contraer mat rimonio con la señorita D. Eloisa Bahamonde. Muchas. felicidades. -En atento besalamano nos comunica el ilustrado compañero D: Ni- costrato Vela Esteban, haber tomado posesión del cargo de Inspector Jefe del servicio veterinario Municipal de León. Agradecemos la deferencia y hacemos votos para que alcance muchos Éxitos en el. desempeño de su delicado cargo .. Resumen de las enfermedades infectocontagiosas que han atacado a los animales domésticos en España durante el mes de julio de 1915, según datos remitidos por los Inspectores de Higiene, Pecuaria: . Enfermos Invasio- que Muertos Quedan Enfermedades nes en el existían mes de Curados sacrfflca- enfermos en el mes dos anterior la fecha Perineumonía contagiosa ',1 7 36 6 37 10,938 Viruela. . . . . . . 5,707 11,659 5,450 973 Carbunco bacteridíano . 1 808 24 783 2 Carbunco sintomático 19 , 19 Mal rojo o roseola . 159 1,686 346 1,068 431 Pulmonía contagiosa 104 481 173 332 80 Cólera de los porcinos 1,060 3,529 356 2,082 2,"151 Tuberculosis. 1 67 67 1 Influenza. 3 61 54 6 4 Durina. 93 6 11 13 75 Muermo 7 5 2 Rabia 50 50 Sarna .... 514 214, 11 253 Coriza gangrenoso. 3 1 Distomatosis . 49 6 43 Estrongilosis. ',' 4 4 Agalaxia contagiosa. 5 5 Triquinosis. . '. 9 9 Cisticercosis . . . . . ;1 4 Cólera y difteria de las aves 234 16 218 Madrid 31 de agosto de 191.5,":"'ElJnspector general del Servicio de Higiene y Sanidad pecuarias, D. GARCI¡\ E IZCARA.- V.O Ro: El Director general, C. CASTEL. J. Barta, impresor Gel'onn; 11 - Ihr~"'''''~