l' - ¡ -R-EVI-STA VE1-E~BINARtA UE ESP i~ÑA N.O 12 .. V accínoterapí« .. Vacunas -~utógent¡ts:- Vacunas, polivalenÜs.-'f7 acunas sensibiliza- da~.--Vacunas. autógenasauto-cultivad(l.s , .J y aut,o-sensibilizadas l. . POR " 'Resume~ .históJ,'ico La _,~arenéia detraoaj os expéri~éI;1taH~s donde recurrir para orientarnos claramente/ en este moderno e' interesante tema de a¡;1tígen:o-terapia yd~ pbservaciones propias en número suficiente · para .formarnos un'GO~cepto acabado acerca .del porvenir prác- ticq: que pueda' e~tarle, reservado en las distintas jn:fe~ciones en , que 'Se emplea, l1lÓS cbliga, como si se tratase d.,eresolver un pro- ble¡ma e~pe¡;im,eRtal,a guíar:nos por consideraciones 'de índole te6ri,~a, por razonamientos nacidos al calor de una reflexión sere- · Ha acercadel mecanismo en .virtud de¡ cual' es, o puede ser, un hecho lá inmunidad ,.arrtibactex;iana:, ora c.0n fines preventivos, 'ora cop times .curativos.. , ., , .La vaceinotetapi« (r). o ~vacun'@terapv.a como dicen otros, tra- tamiento 'de las enfermedades por vacunas, parte del supuesto del que., .eH una i;nfección, J particularrn rrte si es de curso crónico, no .todos )05 tejidos se, infectan y, coIl1o consecuencia, no res- · penden a ,las excitaciones del agente microbiano .invasor con elementostle defensa, 'perdiéndose por esto en la lucha un va- lioso concurso.: La vacoinoterapia, 'por 10 tanto, así considerada, 'no es otra cesa que una forma- de inmunización. activa, que pro- cura hacer ésta más completa introduciendo en el organismo ,1nayOF eanti dad, de antígeno, de microbios, de materia excitante, tal vez de materia .inrnunizante si admitimos otras teorías, sin la, cual los tejidos r.1O demuestran las propiedades defensoras " , . '(11 Cr eemo s prcfeníble decir Vaecino ... porque va'~u"a'debe dértvardel tatín va cea y se la I,lam,ó uaccinio; Ademásv-Ienn er', empleó la palabra v,accinaliol1._ . . REVISTA VETERIN~RlA DE-ESPAÑA sufiéientes para librarse de los gérmenes microbianos de la misma especie que anidan en una parte de su organismo, mejor que érr t6do él, pues, ~n este caso, la introducción de más cantidad, aun- que sean muertos, está menos justificada, habida cuenta de que, aun en el caso de haber perdido la virulencia, son tóxicos y reac- cionantes. La .vaccinoterapia así considerada, cuando se intenta des- cifrar su origen, lo primero que salta a 1a vista son los ensayes de tuberculinoterapia practicados por Koch y dados a conocer en agosto de 1890: mas sin pretender restar importancia a estos trabajos, modelo de experimentación biológica, ni a los de Wright, , I muy posteriores y los verdaderamente fundadores y propulsores de este tratamiento; y, por otra parte, puestos a buscar el origen de la inmunización, que es la base de donde arrancan todos estos descubrimientos, habría que relacionarle, de un lado, con la vacu- nación antivariólica de ]éÍmer, mas aun, con la práctica copiada a 1.os circasianos e ¡implantada en' Inglaterra ~1721) y las Vacu- naciones antirrábicas de Pasteur; y" de otro, con los experimentos de Fodor en 1885-'87, el cual demostró-que las bact'erias inyec- tadas en la sangre desaparecían de ella en un plazo de 48 a 70 horas Hay que cre'er, sin embargo, qué el verdadero' genio fué Pas- teur: 10 que después se ha hecho son derivaciones de sus dos des- cubrimientos cumbres, los cultivos en serie del microbio delcó- lera de las gallinas, con la ·at.enuac!ón experimentada por el cultivo que dejó algunas semanas y que inyectado provocara enfermedad e inmunidad posterior, sin matar, y la prevención. de la fiebre carbuncosa (18~0) por cultivo y \Lténuación artifi- cial del Bacillus anthracis, atenuación llevada al grado deseable y transmisible por herencia, Est.os dos .descubrimientos fueron el. puntó de partida. de' todos, completados por la vacunación antirrábica, tratamiento después de la' mordedura, y del estudio de los productos solubles consecuencia de' ellos, pues Pasteur creía (enero ·del 85), «que, el virus rábico debe 'acompañarse 'de una materia que impregnando el sistema nervioso, le haría im- propio para el cultivo del microbio figurado); esto' es¡ que el mi- crobio vacunaba por 'lo que deiaba, no pO,r lo que hada produ- cir, lo cual no ha sido apreciado eh su total valor a causa de una derivación de la ciencia por otros derroteros, marcados por las substancias reaccionales 'y por las defensas activas, A estos trabajos 'hay que añadir, aunque sólo sea corno G:0m- plemento, Jos de R0i\lX, Chamberland; Iersin Behring', Kitasato. vacunando con. productos solubles; los de Pfeiffer y Kolle, con microbios muertos y, por, último, los de Wasserrnann para la blenorragia, Frankel y otros para la' fiebre tifoidea y .Koch con su tnberculinoterapia. ' No obstante, 'ni estos trabajos ni los anteriores, aquilatando el valor utilizable en vaccinoterapia, tienen otro mérito que el de preparadores del camino, pues hasta conocer qué pasaba en .el organismo con las bacterias y productos que se inoculaban, mal , - ARTICULOS ORIG~NAL.ES podía' preconizarse 'fundadamente su empleo con fines curativos: por esto decíamos era probable fuesen las experienoias de Fodor y los descubrimientos de Pasteur y' ]enr.ler, e~punto de partida del descubrimiento de esta nueva aplicación terapéutica de los conocimientos acerca del mecanismo en' virtud del cual se esta- blece la inmunidad, que es, err último extremo, el punto de donde irradian todos los descubrimientos de prevención o curación. '. En efecto: es a la inmunidad bacteriolítica (en su rnavor parte) .a donde .hemos de. recurrir para explicarnos la acción de la vacu- nación y .de la vaccinoterapia. ,-Sabemos que inyectandó microbios más o menos, virulentos, muertos, 'etc., a un- organismo, éste. nos responde con un 'suero sanguíneo de ciertas propiedades (pues más conocidas nos son cerno tales que corno cuerpos definidos)., de acción antagónica disolvente para el microbio inyectado, del mismo modo que, si- .se trata de-substancias amorfas, con elementos precipitantes; todo esto le verifica sin que se resienta o apenas con ligeros trastornos, el' equilibrio .que existe en: todas sus' funciones. Si inyectamos máscantidad, mayor será la producción, pues los tejidos (r)' se .ejercitan en este trabajo, que hasta ahora creemos ,se trata de formación de cuerpos nuevos, lo cual hoy pudiéramos no admi- tir sin di~sus,ión, del. mismo modo que lo verifica un' órga~o para una' función determinada. . ¿En ~rtud de qué mecanismo? ,. . Ádínítese hoy que fabricando defensas específicas (¿defensas ql1!! ya posee .na1rup)mente?) (bacteriolisinasen parte), anticuer- ps; substancias antagónicas, fermentos, que atacan á la bacteria : disolviéndola. . . (No hacemos mención de defensas morfológicas, fagocitosis, porque, de-admitirlas en. el grado preconizado por muchos de la escuda francesa, habría que hacerlo partiendo de las nuevas .concesiones, fermentos que aquéllos segregan, y sabemos que los tejidos todos son los que goz;.an de esas propiedades citdsicas que se preconizaban exclusivas del demento figurado.) Hasta este punto, producción de substancias líticas, puede haber uniformidad; pel:o mientras la mayoría creen que aquí se termina el proceso inmunitario, hay algunos, entre los que nos encontramos nosotros, que entienden que este acto de digestión (desintegración molecular) es sólo la 'primera fase, la fase sine qua, non, del proceso, .pero no .la verdadera, que viene después, sea' por un mecanismo desconocido o rnal interpretado, sea como parece deducirse de los últimos descubrimientos de prevención por el Ovi-serum de Turró y del estudio de los productos solubles, porque tomando la célula y almacenando la materia inrnuni- zante que llevaría el microbio o substancia vacunante en sí misma, , (1) La propiedad bac te r io lítlcá es común a los diferentes tejidos, siendo más int, osa .,n 1". de mas rápida nutrición:, . .. , I \ . REVISTA VETERINARIA DE ESPAKA liberada o hecha incorporable, almacenable tal vez, por el acto '" I preparatorio del fermento. Sea el acto digestivo el único, sean dos las fases del proceso, intervengan o no las opsoninas, substancias que obrarian sobre las bacterias para que las células las digiriesen mejór, el resul- tado práctico, que es el único que aquí nos interesa, hacer resal- tar, es que el organismo se inmuniza tanto¡ más intensamente cuanto mayor sea la cantidad de microbio que recibe, siempre que para esta función no tenga que luchar. intensamente, ade más, con los productos tóxicos, piretógenos, etc., resultantes, (reacción consecutiva a la 'inoculación), que 'le debiliten! o ani- ~il~. . La vaccinoterapia, no obstante, ya pesar de venirse emplean- . do vacunas, desde .hacia ya varios años, en distintas enfermeda- des, está íntimamente ligada a la teoría de las opsoninas de Si,r Almroth Wright (1902), por lo cual y con razón sobrada se l-a llama también Método Terapéutico, Terapeutica opsonizante, o ' sencillamente Vacunas de Wright. '. ' . . Fué este sabio experimentador quien afirmó el primero que las vacunas inyectadas a organismos enfermos,' sobre todo 'de " afección local de evolución crónica, se seguían de un aumento de defensas específicas que podrían sumarse a las naturales y desarro- lladas por el microbio en la lucha contra .éstos cuando se locali- zan en regiones de difícil acceso o que, por el carácter de la dolen- cia, no estimulan, suficientemente, a parte de que, si no se les. 'ataca enérgicamente dejándoseles adaptar, llegan hasta inmu- nizarse, vacunarse, contra las mismas defensas que los tejidos ' , 1es oponen. I ~, '. f' . Para él, «el principio fundamental de la vaccinoterapia es el de explotar, en interés de los tejidos infectados, lascapacidades ,. inmunizadoras, hasta entonces no 'utilizadas, de los tejidos no infectados»;, casi vemos aquí: una' confirmación de la .inmunidad local de 'Wassermann. . , Como hemos de ocuparnos más adelante de los trabajos de Wright, aunque con poco detenimiento, tan sólo .diremos que. la vaccinoterapia: así concebida, estriba en la concurrencia de dos factores: abundante formación de defensas por iny,e'n de grandes cantidades de microbios, esto es, por una explotación mayor, en favor del organismo, de la capacidad reaccional de los tejidos que no han sufrido 'excitación y facilidades para .que estas, defensas Ileguen al foco enfermo, 10. cual se 'consigue actuando , .externa tY localmente yon excitaciones que las' atraigas, ' Como estas inyecciones masivas se seguían de acciderítes. a veces graves, todo el esfuerzo, se encaminó 'a\evitar la reacción consecu ti va a ellas, y, sin embargo de, los pocos años transcurrí- dos, se ha llegado a las proximidades del ideal práctico. Sigo haciendo historia. . . r ARTICULeS ORIG[NALES 685 Vacunas autógenas y polivalentes Es' 10,r-zGlso, ahora-ccupamos, aunque sea' sólo' de un modo ge- neral, de, la clase de microbios más recomendables para la prepa- ración de vacunas con fines terapéuticos. • Desqe luego e}ia.,de sentido 'común que había que recurrir a bacterias .de la misma especie que la -causante jde la infección .. Pero' es el caso que.vdada la especificidad de las defensas que en- centramos en el organismo, dentro de las inoculaciones de bac- terias consideradas de la misma especie, y la facilidad con que los microbios modifican algunas de sus propiedades, como en el ya clásico experimento de Rosenau con el estreptococus oiridan« que, cultivado .en seis diferentes medios, pudo producir varios tipos de enfermedad estreptocócica (endocarditis ulcerativa, · úlcera gástrica, reumatismo muscular, etc.) o con lo. que pasa con Ias del grupo colí-tífico, el primero-pudiendo vivir en. el medio .exterior en saprofitismo completo o en condiciones de producir eH,ferm.e,dadesvariadas en. el hombre y animal, y, todavía, con el' enterococo, al i'enen aislar gérmenes de la primera y recurrir a ellos el 'año siguiente si no es posible obtenerles de los casos en éste presentados, que sería lo mejor. / , Tanto las polivalentes como las autógenas, las vacunas deben ,¡ I' ser muertas, ya por no estar bien demostrado que las vivas sean absolutamente inofensivas, como 'por estar bien, comprobado que con las muertas se consigné una abundante producción de anti- , cuerpos; dentro. de éstas hay que procurar las que hayan perdido menos facultades antígenas, inmunizantes, lo cual debe determi- narse pQT experimentación. " Siendo, en general, las vacunas muertas peores antígenos, 'el procedimiento empleado para matarlas es probable influya en la pérdida de mayor o menor número de unidades inmunizantes, por lo que habrá que elegir una substancia o un agente especüi.l que mate, pero con .arreglo a le dicho, las más empleadas son las , r- - ; ARTICULOS ORIGINALES 687 /, muertas por accióndel calor ,Y del éter, tal vez, aunque se han empleado una porción de cosas: Cloroformo, iodo, etc. Puede verse que nuestro fin es ir colocando las cuestiones tanto, en, el terreno experimental como en el práctico, pues si teóricamente el procedimiento de 'matarlas tiene interés, en la práctica no siempre se ha seguido de resultados, tal vez por no _ haber hallado.elmedio conveniente para esa separación o porque "ésta no es posible, No obstante, así planteada la cuestión, queda siempre un problema a resolver, el cual no existiría haciendo afirrriaciones 6 negaciones escuetas, con las que no tan sólo nos expondríamos a errores lamentables; sino que, además, cerra- damos el alamina 8:1estudio experimental, grave delito que no puede', perdonarse a quien pretenda plaza de hombre de Labo .. ratório. I , VaClmas sensibilizadas (1) Estas vacunas, que, algunos han llamado «Sero-bacterianas», no son otra cosa, que emulsiones microbianas que pOI'haber estado en contacto con el suero anti-específico han tomado de, él, se han impregnado, o, como también se dice, saturado de los anticuer- pos correspondientes; por esta razón y, además, porque se eli- , , minael suero en el que han estadio emulsionadas, sometiéndolas a! un proceso de centrifugación y lavado, y con él casi totalmente -/ la, albúmina, pueden ser-inyectadas en mayor cantidad sin temor I I a-una reacción consecutiva a la inyección y que observamos par- ,-ticularrnente en las no sensibilizadas, De todos modos, si esta reacción se presenta es mucho menos temible. Por otra parte, C()J:iJ. la sensibilización, los microbios no pier- den, al ,parecer, ninguna de las propiedades antígenas; en vacci- , iroterapia se las emplea muertas. «Cualquiera que sea la natura- leza del virus-s-dice Besredka.el genial descubridor,-ya se trate del microbio de .la peste bubónica, disenteria, cólera o fiebre tifoidea, ':ya del virus de la rabia o de la toxina diftérica; o ya de los microbios vivos o muertos, la sensibilización 'les confiere pro- piedades que las convierten en vacunas de primer orden, pose- - yendo UNa acción que es segura, rápida, inofensiva y duradera.' Las vacunas autógenas fueron un progreso para la vaccino- terapia, pero las' sensibilizadas, parpicularmente si son au tóge- nas, son un segundo paso de gran interés, pero no el último, .como veremos niás adelante . .Las ventajas de las vacunas sensibilizadas las encuentro sufi- cientemente claras y resumida en un trabajo de los Laborato- rios Noulford: ' I,a . «No causan fase negativa opsónica ni clínica. Durante el proceso de -Iá sensibilización, las' bacterias se saturan con los 7 (I ) Damos únicamente unas ideas generales como adlctón al proceso histórico, pues no es este lugar de tratarla ex:tensaI!'ente, / 688 REVISTA-VETERI:-IA!{fA mi ESPA:::'A anticuerpos. específicos, y, en S1:1 consecuencia, no absorbenJos anticuerpos ..del paciente, impidiendo de ese modo las neaccio- nes desfavorables, o sea la llamada fase negativa. 2.a Producen una' inmunidad activa inmediata, que co- mienza dentro de las veinticuatro o cuarenta y ocho horas des- pués de la primera inyección. Esta aoción rápida 13!$hace de inestimable valor en el tratamiento e inmunización .preventiva de las enfermedades, coñstituyendo un factor de gran importan- cia en' el dominio y prevención de las epidemias. , ' 3a Rara vez causan reacciones locales o generales. (Estas reacciones constituyen hasta aquí el mayor inconveniente en el uso de las vacunas bacterianas.) 4.a Producen una inmunidad permanente y eficaz en alto grado» (Besredka). , Veamos ahora la última palabra de la ciencia en esto de la preparación de vacunas para la vaccinoterapia y;, con ella, el pro- ceso histórico que ha seguido y que creemos haber trazado del modo más claro y compendiado posible, dado el fin que perse- guimos, que no es otro que el de divulgar un asunto 'de. gran im- portancía e insuficientemente conocido. ' - , ' Vacunas autógenas auto-cultivadas y auto-sensíbílízadas. .Ó» \ En lo que es posible, con las vacunas .auto-sensibiiizadas y, por añadidura, auto-cultivadas, hay que creer se' ha llegado tan cerca del ideal, que será dificilísimo aportar mejora alguna .. Las experiencias de auto-cultivo, según datos confusos que -han llegado a nuestras manos, derivan de trabajos de los Hespí- tales del Dr. Murph'y; de Chicago, siendo Sweek, según creernos, 1: el primero que ideó la auto-sensibilización y Kreutscher. quien I primeramente la convirtió en procedimiento práctico: En el curso ,dé este trabajo hemos aludido repetidas veces a la importancia que tiene en vaccinoterapia la reacción consecutiva a las inyec- ciones de bacterias, principalmente polivalentes y autógenas no sensibilizadas. Puede afirmarse que' todos los esfuel'zos de estos últimos años han tendido a evitarla por la doble razón del peligro que repre- senta para, el enfermo y por ser un obstáculo a la introducción de grandes cantidades de antígeno, con las graves consecuencias que conocemos, pues con frecuencia se daba el caso de q'He era necesario disminuir ,tanto la dosis que luego no se obtenían resul- tados .ni medianamente aceptables: Ya' hemos dicho" qlie Bes- redka, con la sensibilización, había .conseguido inyectar canti- dades mucho mayores con una reacción insignificante; como vemos, no -es la última palabra, " ; , La idea original pertenece al Dr. Murphy: «Fué die la aplica- ción de estos experimentos a nuestros conocimientos de auto.- transplantación de tejidos, Jo que nos llevó a concluir que con el ARTIÓJLOS ORIGINALES fin' d'e obtener' los mejores resultados en las vacunas, no sola- mente debía tenerse el germen' del paciente, sino que este micro- olTganismo"a'lltógetJ.Q,.~ebía ser! cultivado 'en, el suero -sangcíneo de] mismo enfermo; dáadolé. asi un auto-médium de cnltivo.» El microbio ais1ado del enfermo a tr~taJr y cultivado eri pre- sencia de suero sanguíneo de éste, conserva su' virulencia en el \ más .salto grado posible», que, a' la vez, «da, próximamente, el mismo medio, que tenía en el onganísmo».. , .' Es - natural que- si no es posible aislar' el micro bioi del mismo enéermo habrá que recurnir a uno de los ele la especie que se con- servan en el Lebcsatorie, .el cÍ1'é1lf erá cultivado en eI suero del s enfermo, llegáudose así aJ una' armonización, la única posible eN estas cireunstancias. ' . , Una: vez demostrado .esto= dicc Krectscherc--el paso inme- diato era 1<3.auto-sensibilización de la vacuna, como se indicó por el Doctor Sweek. UNa precaución es convenientetener en cuenta, y es que para poder utilizar el suero del enfermo (suerova-ernplear en la sensi-: bil,zaeión), e's 'necesario que éste p®sea un ciérto grado devinmu- nidad, consecueneia de la enfermedad que padece el individuo .y sin la cual no sería posible la impregnación, sensibilización del microbio (reducción de la inmunidad a una reacción de antígeno- anticuerpo), ". . Esto, como se comprende,' no es siempre fácil el demostrarlo, mas 'Puede deducirse teniendo en cuenta la, evolución de la .en- fermedad, De todos modos, un: ensayo previo es en' muchas oca- sienes posible, " " , Corno hemos cl'e' dar .más adelante la: técnica recomendada por Kreutscher, anticiparemos las conclusiones que' formula: . (11" a Que este método ha eliminado las. reacciones local y cons- titucional, que son tan comunes en otros, 2,ru Que puede darse más cantidad.de vacuna .CON muy poca o ninguna reacción. (El Dr. Murphy afirma puede llegarse a ino- cular'1lnadosis diez veces superior a la ordinaria.) _ ,., .3.a Q.1iJ.€ iM.'an: ado buenos resultados las vacunas autóge- 'si d nas, las auto-sensibilizadas, cultivadas previamente en sangre del mismo enfermo, se aproximan al ideal.i ( Preparacién de las vacunas' , J 1 Las. vacunas, si-son p0ii~3JleJites, se preparan por cultivo ,de los gérmenes de la especie que sospechamos ataca al individuo y, luego, -rnuertos pos el calor, según el primitivo procedimiento de Wright. . La técnica: por él seguida al principio de-la vaccinoterapia no consistía más que en cultivar en agar durante veinticuatro horas" emulsionar en suero-fisiológico, muerte por el calor a 60° y adición de lisol en una. proporción del o' 5 por roo como conservador. , . 690 El siguiente ejemplo de Citrón nos da una, idea general. Se -, refiere a la vacuna estañlocócica. " «A un cultivo -de estreptococos '(debe decir flstafilococos.), en agar con veinticuatro horas de fechá, _se le' añaden. ro .cm.' de dilución de suero fisiológico esterilizado y se agita bien; se deja . reposar la .meecla un rato hasta que en el fondo se depositen . masas de. bacterias no disueltas; se aspira el líquido del precipi- .. tado y se 'calienta durante una media hora a 60°" , »Esta emulsión de bacterias se coloca durante veinticuatro ho}\as en el termostato para facilitar la reproducción de las bac- terias que hayan resistido a la acción del calor: se comprueba la esterilización, y si resulta estéril la emulsión se diluye la vacuna con suero fisiológico de' modo que r cm." de líquido contenga 2,500.900,000 'de estafilococos. Para terminar, se añade lisol de modo que la' vacuna contenga 0'25 por roo de dicho desinfectante, Las ,dosis primeras son de o' 5 a 1 cm.", más tarde r a Z .cm,s» De las modificaciones hechas 9. este método, tedas de un valor muy relativo' aunque estimable, merécen citarse, las que suprimen el antiséptico, o le substituyen por el tricresol al Q'3 por roo, o por el ácido fénico ala' 5 por roo; la, de Vincent matan- do Jos microbios por el éter (400 cc. por '}itro de vacuna: cuarenta ... Y ocho horas de contactó a la temperatura de la cámára) y. em- pleando autolizados en lugar -de cultivos íntegros, el. empleo del cloroformo, del iodo, 'etc" en .lugar del éter. 1J]1a vez dosificadas, están en disposición de 'ser, empleadas, Para las vacunas· autógenas hay que aislar primero el micro- bio. Este aislamiento conviene hacerlo sembrando en¡ el medio' de elección para el microbio que. creemos hemos' de encontrar. Si S~ trata de heridas, abscesos" etc" casi siempre se recurre a la siembra en placas .de ag~r~ guardando en la torna ·deia muestra . 'las precauciones' que todo -bacteriólogo conoce. Nó obstante, de un 'modo general merecen recomendarse los medios. siguientes preconizados por Mürphy:. . .' Cuando se sospecha ha .de aislarse el estaiilococcus p)iogenes, sea cualfuere la variedad; el bacillu« Coli, b.: tytplíosus,paratíji- cos, etc., b. py,ocianicus.y b, protB~ts;debe preferirse el'agar-glú- cosado a, cualquier otro: cuando, ~or. el contrario, se cree ha de encontrarse el estreptococo,' meningococo, gonococo, microcoecus catarrhalis, m. teiragenus, p.alJ'atetrageno, pneumococo y bacilo de la influenza, el agar-sangre es' particularmente recomendable. Cuando se trate de .otras bacterias, debe rconsultarse antesen.Ias obras de bacteriología 'el comportamiento en 10s diversos-medios de cultivo y elegir el que se recomiende como más úti] y p.ráctico': En las vacunas sensibilizadas hay mía operación más, la sensibilización, práctica que no es posible. tratar aquí- con todo detalle. Los microbios emulsionados en suero fisielcgico.son pues- tos en contacto con el suero específico "durante mil número de horas que varía.según el microbio y aun según el operador, Centriíúganse, después, eliminando el suero: .vuélvense a \ - . emulsionar en suero fisiológico y a centrifugar. Esta operación del lavado por centrifugación puede limitarse a una sola vez; también puede hacerse 'dos y tres veces, que tampoco, hay una- nimidad; ,emulsionadas, por último, en el suero fisiológico con que 'han de conservarse, se - matan, aUl'lqu~ hay defensores de las vacunas sensibilizadas' vivas. .si bien para fines preventivos casi exclusivamente, ' - Por lo que pe refiere a las auto-cultivadas y auto-sensibili- . zadas, véase la técnica preconizada por Krentscher: ' , «Se extraen 20 ce, de sangre de-las venas del enfermo e inme- diatamente se vierte 1 ce. en cada uno de otros 20_ tubos de agar- ascitis inclinado, Por inclinación de c-ada tubo se obliga a Ya sangre a recorrer teda la superficie del medio .durante un minuto, Se llevan 'a 'la estufa: en posición vertical durante veinticuatro horas, La sangre coagulada en el fondo del tubo da unas cuantas ,g'otas'€le suero, Si se ha contaminado algún tubo, se desecha; los libres dé bacterias están 'listos para la siembra, ' Se procede' al aisla~niento' del microbio y se siembran los tubos, que son 'nuevamente puestos a la estufa .durante veinticuatro horas, A ras doce se saca uno de los tubos y se siembra de él una placa de agar. Pasadas veinticuatro. horas se sacan los 19, res- tantes y se .hace una preparación para-ver el resultado que nos , da el microscopio, El tubo que sólo permaneció doce horas vuelve. a la estufa por 'otras doce: El resto es colocado en la nevera, dis- puesto para las óperaciones sucesivas. , ,Se obtienen 6Q ce. de sangré del enfermo, se dejá coagular a la .temperatura del Laboratorio y luego se le pone en la' nevera .doce horas. El suero sanguíneo claro se decanta y coloca en un frasco, dejando-en un tubo un ce, Setinactiva todo el suero menos este ce, ,!l 57'0 Y con este cc. de suero sin desactivar y el cultivo del tubo de a:gar .primitivo se hace una reacción precipitante, Si la reacción es' positiva, se; recoge por .lavado de l,a superficie todo el cultivo de los tubos, procediendo así: ,', 'Se echan 5 cc' de solución salina al 0'7 po~ ¡OO en el tubo pri-' mero y con un hilo de platino o capilar encorvado 'se raspa suave- mente toda la superficie, sin tócar el coágulo: el contenido de este tubo se .vierte en otro, repitiendo la oper.acióri hasta que se haya recogido toda la superficie germinada, ' " Esta emulsión bacteriana .se coloca luego en el suero inacti- vado-y puesto veinticuátro horas a 37°. Pasadas éstas se 'hace \ una: preparación para comparada CON la primera. Se cuentan luego las bacterias qH,e, ontiene la emulsión .se intuban y se colo- c can en el baño de maría a 60,° durante -una hora; después se llevan a 'la nevera; del contenido de un tubo se siembra en agar para probar la esterilidad. Todavía debe tomarse una precaución adicional, tal como con las vacunascorrientes. Se inocula 1 cc.,intraperitonealmente .. 692 '! REVISTA VETERINARIA ,DE ESPA~A --~----~----------------~~~------------------ , I a la cobaya y' otro en la vena de un conejo sano. Se espera un tiempo suficiente para 'la observación animal. Si no hay germinación en los tubos sembrados, y no presen- tan transüornos 10s animales, la vacuna, está Lista para el uso. Desde luego. en esta, serie de manipulaciones se tendrá gran cui- dado para-evitar to'da eontaminación.» , De lamentár es que· una idea tan bonita tenga en su contra 'una técnica que puede .calificarse de enojosa. De todos modos, puede prestar grandes servicios en manos de algunos veterinarios y ráédicos. y.en clínicas y hospitales. Desiñeaeión O numeración de gérmenes ·J' .,." Es la parte más importante y la más delicada. Tiene, sin embargo, jma ventaja: 'la de, no tener importancia 'grande una equivocacipn de centenares de miles inclusive,' pues ya ~e com-'. ' prende es esto "sumamente fácil tratándose de seres tan peque- ños. Así y todo, conviene much.o elegir el método más seguro y,' sobre todo,' especia1izrj.rse, pues sin una preparación práctica con- tinuada pueden sufrirse errores lamentables, mientras qi;e con 'ella, el solo aspecto de los tubos que contienen las emulsiones' (vacunas) da a nuestro juicio un valor indiscutible. - Estudiaremos brevemente los métodos principales. . . MÉTODO DE WRIGHT,~Es el método primitivo y uno de los más empleados, Se mezcla un volumen. dado. de la emulsión de bacterias con otro igual de glóbulos la vados, por centrifugación (según el procedimiento ¡ qué nosotros seguimos casi siempre),' Hecha la mezcla, se hacen unas cuantas préparaciones y se tiñen por los procedimientós habituales' de tinción de bacterias, em-' -pleando- el colorante que se haya mostrado mejor para la' espe- cie' a examinar. ' .' Se enfocan y cuentan de un lado, el número de glóbulos rojos que hay en ¡el: campo y' de otro el de bacterias y se torna nota;' acto seguido se cuenta un nuevo campo Y luego otro y otro, etc', hasta un número variable' '-segúnel 'operador, generalmente 20 Ó '50, pues la cifra de- roo es demasiado molesta e innecesaria según nuestros cálculos. Lo que sí recomendamos es que' no nos concretemos al examen de campos centrales; sino que deben exa- minarse del centro y perif.eria:- (.", ' , - , Se suman el número de .glóbulos hallados,:y e1'1: columna aparte el de bacterias, obteniéndose la media, , Calculandoe1 número de glóbulos de hombre 'en cinco milló- r nes .por milímetro cúbico" el ide bacteiias se: obtendrá por el si, guiente cálculo, según un ejemplo de.Buchanaa: 5,000,000 : x = 'Húmero de glóbulos por campo: a' número de bacterias por campo, .' .' ' , Calculando son 2lic~rp'oÍ' .i,oooY' tendremos 12.50~,000 X 'f,000 ~ 12,51o,·aproximada, pero tenien'do presente lo dicho, ll10 esnecesarió un \GálGulo más exaote. , puarido' eknúrnere de bacteria? excede al recomendado para , el rnicnobio, será suficiente añadir "suero fisiológico hasta obte- n~y ¡¡a·ci:f,¡;,aaproximada; que se busca: si no se d'esea, basta indi- car la titulación 'PaJra -que el d~FliC0 sepa a qué atenerse. ,Por últi- m0;, 'Pue~~:r..t indicárseie ~as dosis. _ . 'Dir:Jl.;UCrÓN YSI!EM;áRAS.: No, se 'emplea mucho en la numera- CiÓN .de génnenes ..destinados- 'a-'>vacuna\ pues pon 'la mayoría de los', microbios se presta a gran mejor es .prepararlas en concentraciones, aproximadas, a lo necesario y variar la dosis. ,' En cuanto él las , sensibilizadas, pasa exactamente lo mismo, si bien el número es ma yor. - , Gordon en el /tratamiento de la erisipela col). vacuna estrep- tocócica .sensibilizada, empleaba: 'primera dosis, '500 millones; segunda dosis, veinticuatro horas mas tarde, rooo millones: ter- cera dosis, veinticuatro horas' después; 2000' millones. , - , »Gay y Force emplearon dosis de 500 millones d'e bacilos tífi- cos muertos sensibilizados, con .intervalos de dos o' tres días ,para la inmunización pieventivá» (Mulíord). .', Podríamos citar muchas, pero como no servirían para \ otra ,cosa que para orientarnos, no son, suficientes [as cifras anotadas. Hay que' hacer constar Que, con las auto-cultivadas y auto- •sensibilizadas, los' experimentadores de Ch'i'ca:go (Hospitales Murphv) afirman puede inyectarse un número' diez veces más elevado, lo cual es muy lógico i no .necesíta más argumentación q!1e la expuesta en apartados .anteriores. ,,' " '. \ I • I Aplicación práctica Sin duda podemos 'Ya darn~s una idea daF~ del valor prác- -tico de la Vaccinoterapia, ,aunr:¡ue sea sólo de un modo general. Bajo el punto de vista de la aplicación' en la clínica pueden presentarse tres casos, dos de ellos en los. que este tratamiento está poco o nada indicado y el otro, ~l verdadero y ea' el que la vaccinoterapia tiene toda, su aplicación, Primero. Incluiremos, en él las enfermedades agudas genera- lizadas, fiebre tifoidea, septicemia estafilocóeica, -etc. En estas ARTICULOS, ORIGINALES enfermedades no está indicada, en general, la antígenoterapia. La razón de ello hay que buscarla en que las vacunas, aun cons- tituídas por .cadá veres microbianos, son tóxicas, y aunque están imposibilitadas para provocar infecciones, no así' para intoxicar, dando lugar, a la vez, a reacciones, que si bien en condiciones normales 'son insuficientes para poner en peligro la vida del en- fermo, cuando éste reacciona contra una infección aguda podrían agravar el proceso 0 precipitar un desenlace funesto. Por otra parte, la cantidad de gérmenes en el interior del organismo hay que Creer está-en número suficiente para obligar a los diferentes tejidos y órganos de la économía a reaccionar contra ellos, sea por medio de elementos antagónicos, sea activando la fagocitosis. Sólo en el caso de tendencia a localización es cuando convendría intervenir para no dar lugar a que los tejidos se acomoden a la presencia del microbio y éste se vacune contra, las defensas. N o quiere esto decir no se haya empleado en algunas de estas enfermedades, sobre todo en la fiebre tifoidea, pues' reciente- mente en los Balkanes se hizo uso de este tratamiento con buenos resultados.' ' En estas infecciones agudas ya localizadas más o menos, cual puede ocurrir con la 'linfangitis, ósteomielitis, artritis gonocócicas, peritonitis ; etc., para poder recurrir a la antígenoterapia es ne- cesario establecer pronto el diagnóstico e intervenir lo antes posi- ble con pequeñas dosis, pues con grandes cantidades de vacuna, la ;llamada fase, negativa, empleando los términos de Wright, puede ser un peligro difícil de evitar. Segundo. Trátase de procesos crónicos pero de naturaleza especial, sásteo-mielitis crónicas, infecciones colibacilares de Zas 'vías urinarias, tuberculosis genitales, per.itonitis crónicas, Pleure- sías; tuberculosis óseas, pulmonares, actinomicosis» (Darier) en los que a veces está muy' indicada y otras no, 'Pero _siempre em-, pleada con método y c~idad? especial. , Tercero. Hemos de refenrnos a los procesos netamente lo- calizados, en los que hay esa acomodación por parte del orga- nismo y esa adaptación o vacunación de bacterias, siendo escasa la reacción o no surtiendo efectos notables: «forúnculos,' inflama- cienes de la vejiga, de la conjuntiva, del epidídimo, la bacilosis localizada, la uretritis gonocócica», etc, , ' Con respecto a la -forunculosis, dice Gauthier: «En la foruncu- , Iosis, se puede decir que es el triunfo del 'método de las vacuna- . ciones practicadas sin el. control delicado de la medida' opsoni- métrica. Si se trata, por ejemplo, de un forúnculo que comienza ,en un individuo presentando una forunculosis con repeticiones, cea el objeto de hacer abortar 'este nuevo brote, se inyectarán 50,000,000 de estafilococos y .se espera cuatro días. Si hay me- jora; es evidente que la dosis era lo bastante pata producir una elevación de substancias protectoras suficientes» con aborto .de la lesió-n, etc., pudiendo hacerse nueva inyección, con la misma o ligeramente mayor dosis, pasado =r= tiempo, Si no se obse.rva • 700 REVISTA VETERJJ'ARJA DE ESPAÑA alteración alguna, «una dosis más ',considerabl~ de vacuna está indicada. para' la inoculación siguiente»; dosis crecientes hasta 400 y 500 millones, inyectadas primero cada semana y luego a intervalos más largos. , . Cuando el forúnculo va a supurar, «una fuerte dosis 'debe ser inoculada inmediatamente, 509 millones, por ejemplo», si bien :Ñ anté piensa n~ hay inconveniente en inocular roóo y hasta r500 millones.. '. . En casos de localizaciones blenorrágicas tampoco puede indi- . cilrse un plan. EA general es preferible ~m}:ezar por dosis rela- tivamente pequeñas (un' millón a cinco) y seguir el aumento conforme a las indicaciones clínicas obtenidas por las primeras inoculaciones, según la localización fácilmente perceptibles (tern- peratura, trastornos locales, dolores; etc.). La vaccinoterapia colibacilar de las vías urinarias' también se sigue de buenos resul- tados, siendo .las dosis preferibles de 50 a 500 millones. Aunque ya nos hemos ocupado de las dosis y del valor: rela- tivo que puede 'concederse a eS'Íasdfras, queremos insistir di- ciendo que en la práctica es frecuente encontrarse con que cier- . tas vacunas dan, con dosis más bajas, mayor reacción, y/otras peores resultados. Una de .las causas de esto estriba en lo que-hemos dicho, que no todas las razas son igualmente buenas como antígenos, aun- que sear¡..muy virulentas; porque la virulencia y la propiedad antígena no siempre están en razón directa..' . 'Por otra parte, no hay que olvidar el medio donde se han cultivado las bacterias y la antigüedad de éstas, pues, em.pleadas viejas, puede suceder se hayan producido y liberado substancias tóxicas por· simple métabolismo nutritivo o por disolúción de las bacterias, en cuyo caso la toxicidad de las vacunas sería mayor que no.empíeando cultivos recientes. Por esta razón y, además, por evitar que se recojan albúminas, es porque los culti- vos para vacunas .deben hacerse siempre en medio sabido, toda vez que la superficie germinada de los tubos puede ser separada del medio' nufritivo sin elementos de este: ' Como con mucha frecuencia se reFufI1ea las vacunas .poliva- lentes, dada la especificidad microbiana, otra causa más de, re- sultados menos seguros estriba en esto, aunque, sin duda, se ha exagerado' bastante. Por último, las cifras ya sabemos varían mucho según sea la vacuna; desde medio millón que se preconiza como primera in- yección para algunas, hasta la cifra de 30 mi] millones (estrepto- estafilo-míxta) que se ha inyectado, sin reacción notable, en las auto-cultivadas y auto-sensibilizadas, hay una diferencia impo- sible de someter a reglas fijas, por otra parte imposibles. ' En Cirugíá, la vaccinoterapia puede prestar algunas indica- ciones no como algunos pretendieron limitando eí empleo del bistur'í, el cual es insubstituíble en el tratamiento de las afecciones que estén a su alcance, sino obligando al organismo a disponer ,, " ' I ARTICUÚlS ORIGINALES 7°1 en sus 'plasmas de defensas especificas a utilizar contra los agen- tes q1!lepueden penetra!" durante la operación. 'Tal vez en algu- nos otros casos pudieran tener aplicación, pero no conviene exa- gera!" la nota aun 'e~ caso de ser verdad, _ J ' La . vaccinoterapía y el Indiee opsónico ' .., Antes de ocuparnos del valor del índice, opsónico en el tra- tamiento por V~GUllaS, debemos 'dedicar unas líneas a las opsoninas. OPsoN~NAs.-Las' opsoninas serían, según' Wright y Douglas, substancias SOiUIDle.s contenidas en los sueros normales e inmu- ,'" "nisnéros, Intermediarias a los fagocitos y a los microbios y que intervienen en el acto de la fagocitosis para exagerarla y hacerla más eficaz.' , ' ," , "' - 'Los siguientes párrafos, extracto del capítulo correspondien- 'te de rni libro Resumen. de Bacteriología general, dan una idea clara de, las opsoninas' y' bacterio-tropinas o' inmuni-opsoninas. 'Para Metchnikoff, los sueros específicos tendrían' una acción estimulante de la fagocitosis; fué tal vez la primera idea. Des- pués descubrieron esas substancias Wright y Douglas, llaman- Q01a:sopsoninas y sin las que no existiría fagocitosis. La rcreen- cia. más gelleral, C0'n respecto a la especificidad; es que hay un I principio de ella; en cambio se ha .discutido mucho si son o no - substancias nuevas. ' ': , En CUaI}t0 a las opsoninas de ,los' sueros .nonmales, después de los argumentos invocados ]!lor Levaditi e Inmann, Kraessler, (19Q7), Rata, Muir y' Martín, Hartoeh y María Villein, Muter- milch, Capín, Cowie y Bchme, que en la obra citada se .registran y que hacen referencia a Té\. termolabilidad fdestrucción por tem- peratura inferior, a, 60°), pérdida del poder opsónico del suero, de conejo cuando se une a bacilos tificos, estafilococos, etc., dis- minución de la fuerzá opsónica de un suero al unirse con emul- siones de órganos'; no existir en el humor acuoso; descomponerse en des partes, media (Mittelstríck) y terminal (Endstrich): des- aparición en ciertas enfermedades, etc., .al igual que para con el complemento ha,y suficiente apoyo para concluir en que las opsoninas normales no S0n cosa distinta del complemento. , En cuanto a las de los sueros inmunes, inmuniopsoninas o bacteriotropinas de Neufeld, los mismos trabajos de Levaditi e Immanrr, Mutermilch, Milhit, 'permiten concluirse con este: «Las opsoninas normales se asemejan más bien a los complementos; las de, los inmunisueros a las sensibilizadoras. N o deben, sin em- bargo, identíficarse unas, con otras, Aquéllas presentan analo- gías con 10s 'Unos y, las otras; son a la vez una mezcla de sensibi- Iizádosas y complementos, en parte termoestables y sobre todo termolá~iles, y no un principio ,perfectamente aislable del suero.i , ~0n Effas nociones gener~les acerc~ ~e las opsoniI;as hay que entrar con reservas en el método opsomco como gUla de trata- , ' 7°2 RE:VISTA VETERINARIA 'DE ESPAÑA miento'. Mas cautela impone 'después de los párrafos siguientes. de la obra citada: «Por la alcalinidad, por ejemplo, se sabe que el máximum de efecto se obtiene en medio neutro, que a más de r: 6 cc. en álcali y o' 5 ce. en ácido a 1 por 2d N, ,-impiden la acción opsónica de 1 ce. de suero. Muchos sueros en los que se da como normal una alcalinidad de 0'8 cc. a 1 por 20 N , al ser disminuida se sigue igualmente 'de disminución del poder opsoico que puede elevarse por neutralización del álcali, no haciéndose definitiva la alteración del poder opsónico más que próximamente a 1 N. en ácido o álcali.» (Noguch). Influyen. además, notablemente en la opsonización, la naturaleza y calidad de los leucocitos, las bacterias, el frío, el calor, la duración y varias substancias; clo- ruro y fluoruro de sodio, sales de calcio, etc. . «Wright mismo notó .muy pronto que la cantidad de opsoni-- nas contenidas en un suero podían variar según la especie animal- y en el individuo mismo según ciertas condiciones (ayuno, diges- tión, embarazo y edad), pues es menor en el niño que en el adulto, ' y mayor en el niño de pecho (Milhit) y en las enfermedades infec- ciosas, estados tiroideos (Marbé), etc.» Neufeld dijo: «Cuando en el curso de 'un tratamiento por la tuberculina- o estafilococos matados se ven aparecer opsoninas, no debe interpretarse la aparición de otro modo que se hada para las aglutininas, sino que se asiste a una reacción específica del organismo a las substancias inyectadas: de esto a ver en. las opso- ninas los inanunicuer-pos que preceden a la curacián o bien consi- derdrselas como expresián de la inmunidad adquirida, hay muchá distancia.i , Quizá nos hemos separado' aquí del plan general de esta rno- nograíía al profundizar un' poco en este asunto, pero es que ,a,' ello nos vernos forzado por el tema y, además, por ser decidido propó- , sito nuestro el someter a crítica razonada lo que pudiera consi- derarse como algo trascendental en medicina, siendo así que, de ~ la parte referente a las opsoninas y al valor del índioe opsónico, dentro de pocos años quedará muy' poco.' . Esto no es regatear méritos a los descubridores ni a los' pre- conizadores: es sólo pone~ las cosas en su lugar. Ellós satisfechos pueden quedarse con el triunfo del verdadero descubrimiento, -el, tratamiento por vacunas. ' INDICE .OPSÓNlco.-La, relación -que existe entre el poder fagocitario del suero normal y el del individuo enfermo o vacu- nado fué llamado por Wright, «indioe opsónico». _ I Para la práctica del método hay que disponer de una ernul- sión de bacterias, del suero y de leucocitos lavados por centrifu- gación. Cuando se colocan en el- tubo- del centrifugador sangre y suero fisiológico y se hace d-ar vueltas, no a grandes velocida- des, sobre la capa de glóbulos rojos llevados al fondo, se reúnen 1. I los leucocitos, los. cuales tomados con pipeta son, nuevamente lavados por el mismo sistema con suero fisiológico y en tubo .aparte. . I " / , ., , . "ARTICULOS , ,OJÚGrNALE~ Con una 'pipeta calibrada se toma una ,parte de emulsión de leucocitos, otra igual de suero y otra de. microbios; bien mezcla- das o sobre un cristal de relojo portaobjetos, se. vuelvena tomar con la/pipeta, la cual-cerrada a la lámpara por el extrema. afilado, se pone quince rnimatos a 37° para que la fagocitosis tenga lugar. • Transcurridos 'estos minutos se rompe el extremo y se depo- sitan varias .gotas en otros tantos portas, extendiendo y fijando por los procedímientos .corrientes: se tiñe con el colorante indi- cado para el microbio en cuestión y sé examina de, preferenca en los bordes; S§! verifica esto anotando el.inúraero de bacterias fagocitadas, por ejemplo, en 59 leucocitos y esta cifra sirve de divisor al número de microbios 'fagocitados .. o Así: Número microbios fagocitados en 50 leucocitos" P '. -, 1 . ' Poder opsomco . or CIncuenta eucocitos , , Se verifica fuego .la misma op eración .con el otro suero y ob- tendremos el poden opéónico, partiendo el resultado en cada caso, ,Así: , . Poder opsónieo suero A.(específico Osospechoso) , :' : . , ': ,.... . = Indice opsomco . P.od~r, opsónico suero B (normal). '" ' , . . ~. . N 0_ hemos de" criticar el Indice opsónico como procedimiento de Laboratorio y de clínica. Para nosotros todo 'es cuestión de. .práctica, con todo y revelársenos complicado, particularmente en la obtención de leucocitos y de escaso valor para, el clínico: esto, sin tener en cuenta lo que puede influir el no preparar la . errrúlsión bacteriana con arreglo a las exigencias da:das para las vacunas, que seria necesario. Sin embargo, y aunque sea en pocas líneas, debemos dar cuenta del juicio general, merecido por el 'Indice opsónico corno guía de tratamiento por vacunas. No lo hacernos extensamente, tanto porque este trapajo va resultando demasiado largo, ,COID0 porque aun después de escribir 50 cuar- tillas más, habríamos' de concretamos a unas semi-conclusiones, que serán 'las que ahora daremos. ' " Ya hemos visto las causas que pueden hacer variar la canti- dad de opsoninas en e!lsuero: si agregamos a éstas las que pueden resultar del procedimiento de investigación del índice opsónico y las, que siempre resultan-del examen hecho en condiciones muy diferentes a las; normales, esto es, la misma prueba hecha por y e11,el organismo, forzosamente hemos de concluir .que el valor' de la medida ,opsonimétrica" eri general, queda bastante redu- cido. ") , ' , 1 ", Si profundizásemos .en el mecanismo de la inmunidad- tra- tando de aquilatar. las ·h~pótesis inventadas para explicarla,· la fagocitosis tampoco quedaria - en lugar preferente.., , Por último: si tornásemos la cuestión bajo el punto de vista clínico, en la mayoría de los casos (no quisiéramos exagerar), el índice opsónico sería de un valor inferior a la observación clí- , 7°4. REVISTA VETERINARIA.DE ESPAÑA nica, especialmente en íorunculosis, estafilococia, gonococias, etc., según ha reconocido Mathews, de Londres. Teóricamente, la cuestión es sugestiva. La inyección de vacu- nas, a juicio de Wright, momentáneamente privaría alorga:nismo de parte' de sus- elementos' defensores (dismínucióa «íel Índice opsónico: fase negativa (r), pero, después, el Índice aumenta, (en virtud de mecanismo hipotético), gracias a Una excitación celular, \que no sabemos a qué es debida aunque podríamos in- tentar la explicación, la cual se traduce en una formación mayor de substancias protectoras, esto es, de opsoninas (fase positiva o reflujo de Wright). El objeto del clínico es ver el medio de man- tener ese aumento de producción (ernarea ascendente de la inrnu- nidad»). ,. Para esto es necesario saber qué sucede en-el organismo cuan- do se inyectan las vacunas, reacción orgánica observada a través del índice opsónico. - , «Una inyección de 'una pequeña dosis de vacuna-e-dijeron Wright y sus discípulos-e-provoca un alz~ del índice, pero que no dura- más q'ue 'dos a tres días; después todo vuelve a ló normal. Con una dosis media, se 'aprecia primero una baj a (fase negativa); después una elevación, después de' nuevo una .ligera baja, pero que se mantiene siempre un poco por encima del índice' apr;e- ciado en el primer día de la enfermedad (fase positiva}: el ciclo ·es recorrido.eri.diez a catorce días. Con una dosis. muy fuerte, la cur'va opsónica denota una disminución considerable del índice; . que permanece imucho tiempo en esta Jase negativa» (Darier). Resulta de esto que la dosis tiene importancia grande., como también la tiene el momeJ?-ta para intervenir, pero, así y todo, I teniendo en cuenta las variaciones que puede presentar el poder opsónico, las dificultades técnicas; la existencia, en la mayoría de los casos, de síntomas fácilmente apreciables; y, por otra parte, las enseñanzas €J.tle_ derivan del mecanismo general de la ínmu- se. nidad.. la menor importancia, con relación a lo que se creyó al principio de la fase negativa, etc., etc., bien se puede concluir lo siguiente: A. El Índice opsónico, como guía de tratamiento, sólo es convenien te en con tadas enfermedades (tuberculosis), y para poder fiarnos de .él, debe practicarse por persona' especiali- zada. B. En la mayoría de los casos y, desde luego, en la prác- tica corriente, que nos. ocupa mucho tiempo, el clínico debe guiarse por los sintornas.zetc, que presente el enfermo a conse- cuencia de la primera inyección, tanto más intensa, .'se dice, cwal!lto más erónioas esIa dolencia a tratar:. ' Como consecuencia: Ningún clínico debe desechar el trata- miento por vacunas, en aquellos casoserJ: qué' esté indicado ; ante el temor de no disponer de medios para guiarse por el índice op- minucioso, un buen espíritu de observa- sónico. Un i11,te'Y1loga~or.ri.o cián. y juicio crítico, son suticien&~s: en particular si el práctico \ (1) La fase negativa ha sido ne2"ad17 por algunos. ARTICUI;OS EXTRACTADOS ha conseguido compenetrarse con los' fenómenos de inmuniza- ción activa y mecanismo supuesto que la preside. Debernos decir que la vacGinot~rapia ne excluye otro medio terapéutico que se haya revelido conveniente; antes al contrario, debe emplearse, como también. las medidas higiénicas adecuadas al caso cues- eh tión .. Conclusión La anfígeno o vaccinoterapia, empléense vacunas autógenas, polivalentes, autosensibilizadas, etc., constituye una mejora gran- de para el tratamiento de ciertas enfermedades (véase el texto). Con ella se establece en el. organismo infectado un verdadero estado de inmunización activa. , Siempre que' sea posible se emplearán acunas autógenas y autógenas auto-cul ti vadas y auto-sensi bilizadas. EnIa preparación de. las vacunas conviene tener cuidado en la numeración de gérmenes, pero no puede precisarse el número a inyectar por depender de una serie de factores dignos de tenerse en cuenta. En ~'amayoría de los casos no es necesario guiarse por el índice _ opsónico, por las razones que se indican y por ser suficientes los signos clínicos. . . Tanto para preparar vacunas oomo para la práctica de la . medida opsonimétrica, aun no siendo necesario un gran Labora- torio, se impone o estar en relación con une a quien remitit pro- duetos, presentar el enferme, etc., o prepararse previamente. El Matadero, establecimiento municipal POR c. $AÑZ' y EGAÑA I , Inspector de Higiene pecuaria en Málaga . , III .. Slt1S DEFECTOS Muchas cuartillas pueden escribirse relatando ios defectos que tienen nuestros mataderos públicos; los Ayuntamientos no ha sabido responder a la exclusiva: que les ha concedido la ley para explotar estos establecimientos. Fiados en la falta de competencia, obedeciendo al descuido que todas las autoridades, chic~s YJ5randes, conceden alas cuestiones de higiene y sanidad, quizáa la, dos causas, -eslo cierto que el Municipio español tiene en estado de abandono la cuestión del matadero, que tanta. importancia tiene en el abasto de la carne, ':in l3J expo~ción de sus defectos hemos de seguir un método, un plan de agrupamiearto pata hacer' más comprensibles estas .ideas. \ A.-Los edifieios.-La, inmensa mayoría de las casas-mataderos que ex- plotan nuestros' municipios no sirven para el obj eto a que se destinan. Con los dedos. de'las manos-e-y, sobran dedos-pueden contarse las poblaciones que tienen un edificio adecuado para matadero, y en estas columnas hemos ya descripto casi todos los mejores. Los demás son caserones inmundos" corra- lizas sucias, faltas de todo elemento de higiene y ausentes de toda facilidad para el trabajo a que se destinan. ' Con demasiada frecuencia los abastecedores, carniceros 'y demás comer- \ ciantes de este. alimento se niegan a concurrir a los mataderos públicos porque estos 'locales no ofrecen seguridad- en su fábrica o son tocos pestilen- ciales por falta de 'agua u ofrecen dificultad de alejamiento de inmundicias o ambas cosas a la vez, haciendo que la limpieza no Sea posible y más qUEi una garantía para las carnes es un peligro en cuanto a su salubridad. .' No faltan tampoco poblaciones,' y poblaciones ·de censo crecido corno Gra~ada (SO;5II habitantes) donde, los cerdos se sacrifican .enlas casas par- ticulares o.como en Orense (li6,2'85 h.) donde las mism~s reses se sacrifican en la vía pública-y hay un arbitrio «por razón de ocupación en la vía públioa y molestias al. vecindario». No es, pues, de extrañar que en las aldeas y ville- rrios.se sacrifiquen las reses en la plaza pública o en el corral de la posada. La persistencia de estás costumbres. la atribuyo-a dos causas: desprecio a las cuestiones de higiene alimenticia y mala administración . municipal, Los administradores del municipió no se 'han com;encido'de la importancia sanitaria de los mataderos, e ignoran preceptos tan elementales .como estos:· sin matadero, la inspección de carnes no es factible y sin inspección de carnes la salubridad de este alimento es dudosa. La realidad, con sus terribles de- mostraciones pone esto de 'manifiesto con- sensible frecuencia, con: las zoo- nosis que atacan al hombre que 'consume carnes sacrificadas en mataderos clandestiños. Estos mortíferos ejemplos, consecuencia, de la incuria de nuestras autoridades. nada les enseñan, nada les .elicen sobre la ventaja sanitaria de un. matadéro público. - , Los mataderos-corralizas, que tanto abundan en-omuchos pueblos ,y ciudades, son centros de infección cuyos alrededores no pueden ser habitables p~r la pestilencia ~ue dan al ambiente. En locales sucios y lóbregos la.matanza es peligrosa, dada la promiscuidad y hacinamiento de las .reses de toda prd- cedencia. El trabajo es dificultoso y la inspección imperfecta. ¡Ypep.sar que descendemos de los romanos, pueblo que sacrificó las rtses de abasto' en el Foro, ante los ojos 'de los dioses! - -: En el Matadero, por la naturaleza del negocio, se concentran un. graN número de operaciones peligrosas e incómodas, repugnantes y sucias;. hay necesidad de higienizar 'el local, 'purificar el ambiente; agua, amplitud del \ terreno; luz, claridad, que saneen e -ilurninen todas las operaciones y todos los rincones. R-;;;'z.ón tenía Reclús al.proclamarsevegetariano ppr no, ver,' s.ufrir a los animales cuyas carnés habían de ser su alimento, . El local no sólo es insuficiente -en cuanto a superficie, sinoque los edificios están mal distribuídos y carecen de material de trabajo y de instalaciones salilitari3Js., . En las naves de matanza se hace todo el trabajo a mano, -con «carnales» ',ARTICULOS ÓRIGÜ,ALES·; 707.' . '. ' - - de madera y tornos provistos de cuerdas, cuya vista es tan repugnante como peligroso su manejo: 'EJolUchas eces ctodo el mecanismo queda reducido ar v un matarife que vestido de harapos mugrientos transporta las reses corno si' fueran fardos de mercáneía menos delicada'. -: Las instadaciones de mondonguerías y vaciaderos de panzas, suelen ser io más repugnante del matadero; un corral, o' un rincón dela nave casi siempre . terrizo, sirve .Plara de,Positar el contenido de las panzas y 10s menud~s hasta que guiferos ,o casqueros las transportan, generalmente sin lavar, COlI' lo . cual depósitos y carros va regando y manchando por :dondequiera que pasen.' 'hasta'q\u:! llegan al ·sus' despachos, . . ) En un edificio y un ambiente tan .pestilencia;¡ y repugnante no se podía contaricon instalaciónsanitarra. Los municipios' españoles confían al-vete- rinario la fiunción . sanitaria más delicada, ,y para su cumplimiento no le facilitan: elementos. ni medios adecuados -., Conozco veterinario qüe tiene necesidad de llevar el microscopio de su 1 propiedad -al matadero. para evitar los estragos de la 'triquina, lo cual de- muestra que la sección sanitaria Ira sido yes para" nuestros municipios in- comprerrsible y que por su instalación no han hecho nada. Los más celosos han. dotado al matadero de UFl cuartucho al qlile llaman pomposamente '«Iñ:spección Veterinaria» y cerno elementos de investigación un modesto microscopio .. Córdoba, que ha construido un buen matadero y moderno, tiene el clásioo cuartucho por Inspección Veterinaria. I I La" inspección. sanitaria carece de inedi6s de investigación científica y debido a esto son tan modestas- las aportaciones españolas a la inspección . de carnes, a:}a patología comparada, a la parasitología, etc. . . . Los municipios españoles, 'pródigos ,en momios, dotan con tacañerí a estas cuestiones que se relacionan- con/la higiene y con.Ia ciencia; esto es u'i:J. reflejo d'e nuestraInopia mental y 'de 'la carericia de cultura, que son causa de.no encontrar fruición en el buen vivir, qlile caracteriza a los pueblos mo- demos. Pero si este abandono en la especulación cieutifica puede explicarse fácilmente.' no' tiene explicaoión que abandonen instalaciones sanitarias de saneados rendimientos como son la esterilización de carnes aprovechables, 'üidustrialización de los decomisos, etc., que podrían reforzar los ingresos del matadero. Todo esto son para nuestros 'ediles fantasías y quimeras qlile sólo en el , extranjero son realizables, como 'si los hombres" fueran de distinta pasta en uno U" otro país.. . . La depuración de las a:guas sucias del matadero es asunto de 'una irnpor- tanela higi<3nica trascendental, que . nuestros .;yuntamientos resuelven .fácilmerrte: abandonándolo. En-muchos mataderos estas aguas se encharcan, por falta de pendiente del piso: en el matadero de Cáceres, de reciente cons- trucción (1), las naves por éste defeeto( son lagunas de aguas sucias y ensan- grentadas una vez terminada la faena de las 'reses; e¡ alejamiento ele esta, aguas sude hacerse por' ácequias o .canales descubiertos que perfuman el ~~. '.' I (1)' El proyecto es debido a hn delineante, prcregtdo de un cacique, ayuno de estas cue sj ío nes- El Municipio no escuchó la a ut o rtzp da opinión del Veterlnai!o que hubiera, corregido este y otros defectos .. \ 708 REVISTA, VETERINARIA DE ESPAÑA El aband~no, la suciedad que caracteriza el matadero público, sesostie- .nen, al decir de l~s administradores municipales, por la penuria de los municipios, pOI' ÚI; escasez de fondos y la falta de recursos que tienen los pueblos para poder eoiistruir- un matadero moderno .oorrigicndo t0d05 estos y otros defectos, ,J , Los que así argumentan rio dice~ que el matadero público esIa mejor finca, 'el ingreso más saneado con que' cuentan los municipios; en España, sin puda alguna es donde más oaros son los arbitrios de matadero, ,como demos- traremos en otroartículo porque ello sale de los límites de éste, pero, entre tanto sentemos esta afirmación: el matadero en nuestra p';:ttia es m~10 y caro. . , , i( B,-El person66I,-J!\l.l hablar del personal delos mataderos no me quierore-' ferir a los operarios, matarifes, etc" cuya habilidad 'en todas las operaciones es bien manifiesta. Indudablemente tanto el apuntillar y degollar, como 'el d~sollar y eviscerar se hace ejl nuestros mataderos cOl} una rapidez que nada tiene que envidiar a 10s extranjeros; el obrero de matadero es bueno, excelente, y conste que para nada entran en mi juicio sus condiciones mo- rales, su conducta social, }i'aque me refiero aquí a.su habilidad en e] trabajo y el dominio en la, técnica, ' , , Si el' 'obrero, es bueno no ocurre lo mismo con el personal ':tburocrático destinado a: los mataderos y que lleva el cargo directivo, En todo matadero, cualquiera que sea' el censo de la población, existe un empleado administrativo representante de la autoridad del alcalde. Este empleado recibe distintas .denominaciones (las más frecue~1tes son :de ' Conserje o Administrador),'y, es el verdadero jefe del establecimiento, pl!lrque la misión del veterinario en .estos centros es exclusivamente inspectora de cames: desempeña Una 'funyión., pero no ,dirige toda la actividad, ni inter- viene en la: solución de llE!!lguhade las infinitas operaciones' que en los mismos se realizan. El veterinario sólo juzga de la- sanidád de 'la carne; al adrni-. nistrador corresponde la direcci?n de todo el personal, la distribución del - t'abajo, el corregir los abusos ir faltas que cometan los operarios, el-presenciar y dirimir las dudas eJ;J. pesos y destares, etc.; es deoir, toda la parte indus- los trial y comercial del matadero, " Los administradores suelen ser personas carentes de la ,más pequeña noción de lo .qUe es un matadero, una res.... Son cargos queel " favoritismo f . proporciona, sin reparar en méritos ni condiciones, y por esto v~m0s a abo- gados, escribientes, .guardias 'civiles jubilados. etc" llegar a la Administra- ción de 'un' matadero, Así estos cargos, por las personas que los ocupan se pueden clasificar en' ad11i.inistradores 'momios y administradores ' entrometidos, Los primeros son inofensivos; I suelen ser el premio a un escribiente o, 'pasante de algún pcliticastro, cuando' no un regalo a un próximo pariente del alcalde o cacique del lugar. No hacen nada: cobran y callan; 'dan corno buenos los partes de lbs celadores, recaudador de' arbitrios, fiel me peso,etc.; con un figurón de esta clase, 'cada uno hioe lo que quiere; el ~bas'- tecedor, ,plaga mas 'terrible que las egipcias, se desJ¡>acha ,a su gusto" se hacen el amo, como por Andalucía dicen, El matadero 'y los reglamentos, disposiciones sanitarias y de buen gobierno, son letra muerta, El Adminis- trador, lo único q,ue procura es que no le perturben la digestión; aunque los -iutereses del 'público y del municipio se perjudiquen, no quiere afrontar ( A.RTICULOS .0RI<:i~NALES ningún conflicto por temor a 'no poderlo resolver; es más cómodo -él dejar hacer y que nadie chille. . Reverso de este tipo crustáceo hay otros administradores tipo insecto.' chinches, para que la comparanza sea zoológica; son personas que tienen un concepto lamentable del matadero, se lo figuran como antro de latrocinios" • raterías y chcmgüis. Para ellos el matadero es lugar de tortuosa adniinistra- ción, que precisa ojo avizor para evitar las. anormalidades; no entienden de nada, ignoran la función. sanitario-económica que desempeña el matadero, pero' su fatuidad les. hac~ ~r~e;que 'es precisa su intervención personal en todo momento. Así se .les v,e.muy temprano celando al veterinario durante el reconocimiento en pie., discutiendo y' opinando en contraposició,n a su , juicio en muchos casos y queriendoimponer su criterio al del técnico; se f'1- sean con frecuencia" .con' mirada escamona, por las naves-y también en el reconoCimiento' en canal discuten' con los veterinarios, les hacen objeciones y hasta tratan de corregir. su dictamen. Cada orden que dan, cada disposición que toman estos pedantes, son un desatino, porque ignoran la naturaleza de este negocio, Así caminan de.' fracaso en fracaso; se titulan, rigoristas y austeros, po~que no quisieron hacer . un par de favores que a nadie perjudicaban y con ese escudo cubren su estolidez, pero' en nada mejoran ni beneficían el matadero: de la ignorancia . no puede salir ninguna innova,tión, • " . , Los' municipios españoles no han querido convencerse de la importancia que tiene el llevar un administrader competente a la dirección del Matadero, única manera de resolver acertadamente los conflictos y las 'dificultades que diariamente surgen en lbs mataderos de ciudades algo populosas, Los mataderos alemanes son verdaderas manufacturas de .carnes, y el director es siempre un veterinario' que sabe el mecanismo del negocio y así , han conseguido transformar desde el local hasta' la actividad productora que permite una mayor rendimiento de los animales,de abasto sin aumentar los gasteis. ' . ' . C,-Conclustón.-La Mayoría de nuestros mataderos merecen el cas- I tigo que muy acertadamente propuso elrnalogrado ] osé Farreras: rociarlos con petráteo y prenderíes juego; el personal 'directivo la cesantía -por ineptitud manifiesta, el alejamiento perpetuo en la dirección o administración del' matadero de toda persona que no' sea veterinario. La renovación de nuestros mataderos exige nuevos locales y directores nuevoc La satisfacción de esta necesidad será el tema del próximo y último artículo de esta serie. Las enfermedades transmisibles al hombre Informe de la. Rea.l,·Aoa.demla. de :l'!edlolna. . I «Hay un membrete que dice: :Rea¡' Academia de Medicina. Excelenti- sima señor: En sesión de ayer la Academia se ha servido aprobar el siguiente informe de su Sección de Higiene privada y pública reclamado por esa 1ns- J .710 REVISTA YET,F:FTNARIA ----------~~--------~----- ,l.!¡!' ES:AÑA pección con fecha '12 de enero último, con el fin de señalar las enfermedades epizoóticas de los animales, transmisibles al hombre. :... cumplimiento de lo dispuesto, en comunicación dirigida por la n Secretaría de esta Real Academia, con. fecha 9 de febrero último, a la Presi- . dencía de la Sección de Higiene de la misma a fin <;le~ y que no son transmisibles de los animales ,al hombre: el coriza gangrenoso, el 'carbunco sintomático, la peste y la perineumonía contagiosa del ganado vacune, la influenza de los équidos, la viruela y la agalaxia contagiosa del ganado lanar y cabrío. la durina de-Ios équidos. el mal rojo y la pulmonia contagiosa de los cel'dos, el cólera, la peste y la difteria d~ las aves, la sarna en las especies ovina y caprina, y la distornatosis y la estrongilosis en la ovina. Como se ve, la Escuela de Veterinaria ha tenido a bien 110tratar en su informe más que de las enfermedades epizoóticas señaladas en el artículo 1.o de la Ley, prescindiendo de las demás; con lo cual ha excluído de la clasifi- cación hecha alguna enfermedad epizoótica muy transmisible y grave para e1 hombre, como es, por ejemplo, la fiebre mediterránea fiebrg de Malta, ó que causa, por cierto, muchos estragos-en' España. El espíritu del arto 14 de la Ley de Epizootias no obliga a la Academia a que se concrete a señalar sólo 'las enfermedades transmisibles al hombre comprendidas en la relaciÓn que se expresa en el arto 1. o de dicha-Ley, y' que son. por cierto, sólo aquellas cuya difusión afecta principalmente a los in- tereses-pecuarios. Dicho arto 11:4 dice lo siguiente: . . «Cuando las enfermedades que padezcan los ganados sean tránsmisibles a la especie humana, corresponderá al Ministerio de la Gobernación.dictar en el interior las medidas conducentes a evitar los peligros de contagio al hombre, pudiendo disponer para la eje'cución de aquéllas del personal dependiente, dé! Ministerio de Fomento, el-que estará obligado a poner inmediatamente en conocimiento del de la Gobernación '¡a aparición de las mismas.. Igualmente dependerá del Ministerio de la Gobernación cuanto se rela- cione con el régimen de Mataderos, inspección de carnes y de las substancias alimenticias. La Real Academia de Medicina, previo informe de la Escuela de Veteri- naria de Madrid, señalará las enfermedades epizoóticas de los animales transmisibles 'al 'hombre.»' . Como se ve, en este .artículo 110solamente no se dice de un modo expreso que las enfermedades' que se señalen por el Real 'Academia se reduzcan a las expresadas en la Ley, sino que se ha tratado precisamente por dicho ar- tículo de establecer el único nexo de unión que existe entre esa Ley y la Sa- nidad humana, reconociendo al Ministerio de la Gobernación el derecho de dictar en el' interior las medidas que juzgue conveniente par;¡. evitar los I _ AR'FI0UDOS -ORIGINALES 7II -peligros de' contagio al hombre y de disponer del personal dependiente. del .Ministerio de Fomento cuando )0 juegue necesario para 'la defensa de Ia salud humana. . . . . c€pn el 'f-in.· sin 'duda, de' que sirviera de base aJ1Mini'ster;0deIa Cober- nación .pa:ra -reglamentar las" medidas de profilaxis relacionadas con las enfermedades epizeóticas. dispuso con buen a~uerdo la Ley que la Real . AcadJmia, 'previo infor-me ~te la- Escuela de Veterinaria, señalara las enfer- medades epizoóti.4as rransmisiulea al hombre: y claro está que dado este alto sentido de la Ley en-relación con 'la defensa de la salud del hombre, la Real Academia 'no. puede dej,ar de señalar todas las enfermedades epizoóticas qué juzgue transmisibl'es' a la: espeeie.Iiumana, .estén o no comprendidas en el arto {o de la cinadarLey de Epizootias; con. tanta 'más razón cuanto que el objeto de esa Ley es- exclusivamente, según se expresa 'en el texto de su primer ar tlculcvevitar la aparición, propagación y difusión de las enferme- dades infeeto-contagiosas y parasitarias que atacan alos animales domésticos, '. sita preocuparse pánu nada. de lo que afecte o se relacione con la salud humana. 'Así'se comprende- que los inspiradores de esa Ley río creyeran conveniente incluir' en 'la lista 'de la" enfermedades epizoóticas objeto de ella a la fiebre I de Malta, por ejemplo; porque siendo ésta una infección que causa leves daños .a los intereses 'gana'' " ¡ "; DaiFO que ha-brá temido decepciones: todos las lil.em6~tenido al llegar a esa, su' . , '(,Funesta- edad de '.-amargos desengaños,» ~ " l' _ 't 1 ¡, ... y' s'r. It0 següimos teñiéndolasr p0r lb menos tam emcoíonantes o tan de- 'primcntes, eS'porque, las ,J:f¡epditásdecepéiones de los treinta años .nos hicie- ron menos ilusos, más ca:utos ymás inmunes. Cordón fué, corno' él mismo recuerda en su carta dedicatoria, un «mucha- oho impulsivo y'sión: a los de actividad, 'como 'el sueño a la vigilia, y los estados comatosos y melancólicos' a los 'convulsivos y ~aniacos, Una exaltación 'O l~n entusias- ~o permanentes, ~o son-compatibles éon :él ritmo de nuestra vida, ni son favorables para' el desarrollo de nuestro conocimiento. Conviene que nos veamos ':1- nosotros mismosy que.veamos a todo lo demás con diferentes esta- dos de-árrimo.r.Así aprendernos a conoeernos y a conocer mejor. Y si «~as~lusiones perdidas ¡ay! Sal! hojas desprendidas del árboldel. corazón», j en cambio, suelen original- flores y.frutos en el árbol del espíritu. * '" * Los A puntes .pa,:a una psicojisiología de los animales domésticos, que acaba de, publicar, el señor Gordón Ordás, más bien _ parecen obra de un hombre maduro que de un muchacho. El'señor Cordón.' en la carta dedí- catoría, dice que su .libro contiene muchos errores de bulto. Yo digo que contiene muehisimos aciertos. 'No 'Vaya citarlos; tendría que copíar'casí toda la obra, Solo mencionar i dos de 1GB mejores. El principal 'es el de seguir la doctrina individualista o unítada de Letamendí. a mi juicio Jamás exacta y fecunda para com- pre.ndeli y fomentar la ,psico1'ísio10g,ía, ' 47 73!, REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Conestecr:í:l':eriollmtario, eon argumentos de gran solidez y con erudición copiosa, el señor Gordón demuestra en este libro las tres tesis que siguen: La el individuo esquíen piensa y el cerebro el órgano con qué piensa; 2.11 el cerebro de los animales domésticos no difiere esencialmente del humano, por su estructura, y 3.1' los animales supequres poseen lasmismas facul- tades sensitivas. mtelectivas, volitivas y afectivas que .el hombre. Subscribo sobre todo Ia tesis última. He dedicado algpu tiempo al-estu- dio de la psícoñsíologia comparada y jamás he hallado diferencias cualita- tivas entre la psicofisiologia del hombre y la dé los demás metazoarios - dotados de cerebro, Entre aquél y'éstos únicamente hay diferencias psico- ~ -íisiológicas cuantita- tívas, tan grandes -como se quiera, pero solamente . cuantitatrvas, ', .. Otro-acierto de señor Gordón es el de reproducir como epilogo de su obra dos artículos notabilísimos: uno, muy discreto, del Dr. C. Chomel, sobre Los cabaUo~ sabios de E/berfeId, y otro de1 Dr. A. Lecha-Marzo, titulado Equi1lf!limciq del delito y de' las psicopatías sexuales el'} los animales, que-Gor:ro- -bora de modo sing¡ulár la~tesis de que no hay diferencia cualitativa entre nuestra vida psíquica y la de los restant e3 metazoarios can seso, Antes de reproducir los dos. artículos que acabo de indicar, el señor Górdon dice que no ha hecho más que un esbozo de libro, pero~quesi apre- ciara en el público veterinario interés por estas cuestiones relativas al alma de Ios animales, es posible: que más adelante se decidiese á pl,lbli~arun estu- dio completo de esta materia. Yo creo que debe decidirsedesde luego a ello, porque semejantes' asuntos despiertan la curiosidad, ne sólo del público veterinario, sino de todo el mundo, y señaladamente porqlle Cordón sabe tratarlos. DR: PEDRO FAI!RERAS. I NOTICIAS ,', -, La 'Asamblea de Valladolid.=-Durante 10S días :1<{: 15 y 'IP de Dicie~bre, ha tenido lugar en Valladolid la primera Asamblea de la Federación Regio- nal de Castilla la Vieja y León, con éxito extraordinario. " I " Concurrieron a ella numerosos' compañeros de la~ provincia:'! federadas y honraron también el acto con su presencia el Cobernador civil, el Alcalde, el presidente, de la Diputación' ProvinciaÍ, é1 Rector de la, Universidad y-, otras ilustres personalidades de Valladolid. Concurrieron," además, '~arios cated:-áticos de la Escuela de León¡y el señpr Cordón Ordás. ,e _. , Después dé los' discursos ¡yde'más preliminares que son de rigor en tales casos, seconstituyó la mesa en la siguiente forma:' Presidente dé honor, D. Félix Gordón; Presidente eféctivo, D. -Emilío Tejedor; Vicepresidentes: D. Justino Velasco, ,D. Aure'lianovGonzález Villarreal, y·D. 'Faustiue. Colo- drón: secretario general, D. Nicéforo Velasco. Secretarios de' sesiones: don Antonio F. Onduña, D. Grégorio,Daza, D. Lino Cbjllarón, D,/M~~uelGirá,l- • 1 dez, D. Nicostrato Vela y D. Indalecio Hernando" Vecales« D. Carlos San- , , I ,\ l. -, , ~~~~====~~ __ ~ __ ~~ N O_T_IC_I_A_S __ __ ~~ __ " ~ 731 »> tiago .Enrrquez, D. Froilán F. Silva, D. Féllx Núñez, D .. M.~nuel Prieto .Y D. Eduardo' Martín. Tesorero, D. Cipriano Fernández. Los temas a discutir fueron los siguientes: «Bases para la clasificación I de Parfidos en las provincias federadas», que desarrolló con mucho acierto el " señor Portero y en cuyl discusi:ón tomaron partélos sefíor~s Calvo, Hernando, Veiasco, Prieto, Vidal, y otros; «Reorganización de los servicios veterinarios municipales», ponenci'a' muy notablé 'del entusiasta compañero señor Vidal Alemán, que fué aprobada' después de algunas enmiendas del señor Gordón; »Regla de conducta que debe seguirse para hacer cumplir -el Reglamento de Epizoofiasa.iacabado estudio del .\lusttado Inspector de-Higiene pecuaria de Valladol~d Dr. Diéz BIas, y «Utilidad de ias vacunaciones recomendadas -en las enfermedades infecto-contagiosas», gue desarrolló admirablemente , . el señor Bort.· '1 , El ten;a «Hethos ,clínicos 'de dificil diagnós,3:ico,> pudo ser desarrollado no por no haberse presentado trabajo alguno acerca del mismo. El señor Gordón Ordás dió una magnífica conferencia con el título de 9Mi,~efdad,>" elocuentísima .como todas las ~uyas y riúiÚzada cC!nllermosos detalles de erudición.' Fué .U11 himno al ideal, Una, invocación al espíritu de los veterinarios, deDlo~trando q~e la redención de la clase sólo está en el .-" cultivo de la ciencia .y en la unión de todos los compañeros. . , . r , un bar:q~ete r p'or último se nombró el,Consejo Directivo ,de la Federación, se celebró el H~tyl ~bderno, que se vió concurrido por/las autoridades que asistieroñ a la sesión lllªUgur¡~J de la Asamblea y por cerca de .doscientos compañeros. Hubo 'entusiastas brindis y se hicieron fervientes votos por el engrandecimiento de la clase. . He aquí las cenclusiones aprobadas, que fueron elevadas al Gobierno: 'l.a:';:s de necesidad urgente que el Estado ordene se haga la clasifi- cación de-partidos teniendo poi base el censo pecuario, y que por el Minis- terio de la Gobernación se derogue o modifique en sentido favorable a la cla- se veterin~ria,)a tarifa de 26 de Abril de' 1866".ligeramente mofidicada por Real orden de' 30, de Marzo de 1875, referente a los' honorarios que pueden exigir los veterinarios en el ejercicio de su profesión por recpnocimientos judiciales y extrajudiciales 0 privados, visitas- y operaciones . a Que por el Ministerio de la Gobernación se' dé cumplimiento a lo . 2 .. preceptuado en el 'artículo '14 de la ley de Epizootias, tomándose en consi- deración las conclusiones que esta Asamblea presenta a continuación, rete- rentes a Inspecciones bromatológicas... . 3,a Con-el nombre de Inspectores de Higiene bromatológica se organi- =v= zará un' Cuerpo de V~terinarios para atender debidamente los servicios de Inspección de carnes y, substancias alimenticias de toda la I '4.a Dicho . cuerpo constará 'de un Inspector general, 49 provinciales (que podrán .serlo los actuales pecuarios) y ta~tos inspectores municipales corno sean necesarios para la buena organización del servicio en todos los municipios. . - 5:&" :;:::1 repetido cuerpo será clasificado en categorías cuyos sueldos oscilarán' entre roco. y 4000 pesetas. 6.11 :'=stas plazas se proveerán por corícurso' de méritos y pOF oposición" .egún su camgorí~, dependiendo directamente del Estado, el que hará ejecu- , \ 732 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA tsvos los sueldos. Este Cuerpo'rpodría depender del proyectado Ministerio '" del Trabajo, 7,a Es de necesidad suma realizar el censo pecuario nacional, encargando I de la ejecución dEHmismo al Cuerpo' de Inspectores de Higiene 'y Sanidad 1, I pecuarias. .' ga Es aspiración de la clase que el nombramiento de Inspectores Muni- cipales de Higiene y Sanidad pecuaria!) se haga, por concurso. ante el Minis- terio de Fomento y se reformen los preceptos en vigor referentes a los suel- dos de los mismos, teniendo ~;;.cuenta, los servicios que hayan de prestar y las dificultades que para ello tengan que vencer" , \ 9:a Es también-de precisión imprescindible que .el. Estado se encarg;:te- de abonar el. sueldo -,devengado, por los Inspectores de Higiene pecuaria y los Inspectores de Higiene bromátológica, para que estos funcionarios PUE- dan presta. con todaIibertad y seguridad (de que hoy carecen) los servicies que l~s están enéomendados, " .. ' ; ,'\ ' IO,a Urge que el estado ordene la vacunación forzosa de la" reses vacu- nas, lanares iy cabrías',' C-ontra el carbunco bacteridíano, en .las comarcas en que se presente tal enfermedad y en las que existe con''carácter enzoótico- como también con-1:r~ carbunco bacteriano o sintomático, debiendo tornar- el se las mismas medidas preventivas contra las enfermedades rojas del cerdo err Ias comarcas donde originariamente hacen estragos, prócurandó siempre que los Inspectores de Higiene pecuaria díagnostiquen la enfermedad, Esta: misma medida' debe tomarse 'con Ías enfermedades infec o-contagiosas, que, a juicio de los Inspectores provinciales de Higiene pecuaria, lo merezcan por presentarse con carácter enzoótico en algunas com¡;trcas., II,a Teniendo en cuenta que las vacunaciones y revacunaciones' son:' de beneficioso resultado, aplicadas er; lo casos que la ciencia aconseja, se, hace.preciso obligar a los Institutos productores a que no faciliten sueros y vacunas sin la necesaria receta del facultativo que haya de usarlos, evitán- dose así muchos fracasos. '\ " .\ 1Z,a Es aspiración unánime de los 'veterinarios castellano-leoneses se decrete la colegiación obligatoria, para, que con unidad de ci:iterio puedan ponerse en juego las energías científicas de la Clase, con lo. cual se.conseguirá ' el fomento pecuario-y la prosperidadvde la .clase, Valladolid, 1.6 de Diciembre .de 19'16, " Cursillos de divulgación peeuaria-+La Sección de plagas del Campo del Consejo provincial de Fomento 'de Barcelona ha organizado unos cursillos gratuitos que se darán en el local de la-Sección, calTe de Mallo;¡;ca,'z8-r: SOBre enfermedades -contagío as de las aves y animales doraésticos, l?s 'cuales em- pezarán a darse el día ~¿¡ de Febrero próximo, con arreglo al siguiente pro- 'grama' . .,,' , • ': , Un, cursillo-de dos lecciones sobre enfermedades ,;de·las gallinas, COE.~j os i)r cerdos, que se 'explicarán los lunes y martes, a las tres de I?- tarde, .de dos semanas del mes, alternas, Otro sobre eníermedades de las vacas lecheras y ganado ~acúno en general, ganado caballar, lanar y cabrío.que: se expli- carán en los, mismos días y horas (le las otras dos semanas del mes, A dichos .. cursillos de divulgación podrán asistir personas de ambo,s sexos y deberán , N<;mcIAs 733 d '. ~., inscribirse antes de~qá: reledd~ fecha, scili~itando,lo del presidente de la refe- rida sección. Además se _dará pn' cursillo especial técnico para veterinarios y estudian- tes de veterinaria de la provincia, sobre Técnica de Laboratorio y examen microscópico, 'también gratuito. Este curso.i cuyo programa puede oonsul- tarse antes de hacer la inscripción, se dará pofIa tarde, de tres a cinco, los miércoles y sábados de cada semana, y para tomar parte en él deberán soli- citarlo por escrito del presidente de la sección.' A~.aderi¡ja de cíencias médicas de Bilbao,-Encargada esta Academia de conceder un premicdél legado que ccntal objeto instituyó el académico difunto D, José Angel de- Gamiruaga a la mejor memoria sobre un punto científico Glesignado de antemano, -dicha Academia ha abierto 'un concurso acerca del terna- «La 'Zeche de' vaca, Instrucciones prácticas sobre el p'rQiil~,ctQ, así como d~ las manipulaciones y cui¿~dos de que debe ser objeto desde el ordeií,b hasta; su entrega al consumidor.') ¡ El premio consistirá en 250 pesetas y título de socio, que se otorgará p'or un .}l1rado competente a' la mejor memoria .sobre el tema anunciado, ~deIYás! s'e adjudicará unaccésit y }lil'l diploma hOJ}.~ríficoa la' que siga eri I mérito a la anterio , .Las -memorias no deberán exceder de 16 cuartillas, escritas a máquina por una sola cara, y será preferido el trabajo que tenga una 'aplicación a 'la villa de' Bilbaó.. " ,. . Las men;,orias premiadas s~rám propiedad de la Academia, la cual se reser- va -el tlerecho de publicarlas, entregando 15 'ejemplares a los autores respec- tiV0S, I , :puede:r;:optar al pre~,o todos los médicos, farmacéuticos, veterinarios y ,pi:ofesores, dentistas de España que ;posean el correspondiente título. , 'Los trabajos se dirigirán en sobrecertifi~ado al Sec¡'etariQ de Úl. Academia, D, Carlos l\1endaza, Correo. n. o 6, 3. o Bilbao, y deberán ir sin firmar y enea- 'bezados con un lema idéntico a otro que se escribirá en un sobre opaco y cerrado en cuyo interior se pondrá el nombre, apellidos y domicilio del autor. El plazo-de admisión de trabajos terniinará en 1.0 de Agosto de 1917, / , v I . , I Pequeñas notícías'-t-En. Málaga 'ha 'conyaído matrimonio con la gentil señorita Victoria Rodríguez Bayettini, nuestro entrañable amigo y,compa- ñero de Redacción D, Cesáreo Sanz Egaña.' I Hacemos -votos para que el Cielo conceda a los recién casados todo géne- ro-dé felicidades, , , -THa dejado de publicarse, después de llevar un año de existencia, nues- tro querido colega El Peauario Español; que aparecía en Madrid bajola direc- ción del señor García Izcara. ]..amentamos la prematura d esápafioión del 'estimado colega, 'que-durante su breve, existencia tanto honró la profesión, -HaJallecida en LaSeca (Valladolid); a la edad de 76 años, la virtuosa madre de nuestro distinguido amigo D,_Pedro Moyana, catedrático de la Escuela de Zaragoza, También ha fallecido el padre de nuestro querido amigo D, José Orensanz, Inspector provincial de Higiene pecuaria de Valen- cia, '. Reciban los señores Moyano y Orep.sanz la expresión de nuestro sincero ,sentimiento por la desgracia que les aflige, ' I I 734 I • .Resumen de las enfermedades Iníectocontágtosas que han atacado a los animales domésticos ea España durante el mes de agosto de 1916, según d3.tos remitidos por los Inspectores de Higiene 'Pecuaria: Enfermos: InvaSi,o, c¡.u,: nes en-el I Cu d' o I ,M~ertos I Quedan exrstran mes de ra es sacrifica- enfermes e:D~~r~Oe: la fecha \ dos RabÚl ' , , , .• ' , 48 48 Carbunco bacteridíano , 54 2,043 91 f.842 164 Coriza gangrenoso 1 1 Carbunco sintomático . 42 42 " C'- Peste bovina. . . Perineumonía contagiosa . 1 64 8 56 1 Tuberculosis 32 - , 23 9 Muermo. .' 2 2 Influenza: 24 72 54 18 24 Fiebre aftosa , 1/ - Viruela -. , . , , ,. 7,588 22,064 8,884 1,252 ,19,516 Agalaxia'contagiosa, ; 391 279 305 10 35!:i' .., Durina. ., Mal rojo o roseola , Pulmonía contagiosa. , ¡ 31 237\ 932 '14 363 1,385 186 462 3n· 1. LOO. 755 34' 95 Cólera de los porcinos, 399 , 533 195 586 151 ~.. Triquinosis. .. f. 5 5 r Cisticercosis, . . , 1 r 1, Cólera y difteria de las aves, 24 812 '48 682 106 Sarna 284 194 Distornatosis ':1' 3,893 485 804 lb 3,689 Estrongi losis - ·1 Ma