REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Vol. X Barcelona: Mayo: 1916 N.O 5 ARTíCULOS ORIGINALES Leíshmaniosis canina Su estudio clínico Contagiosidad a la especie humana (1) POR MIGUEL TRIGO MEZQUITA Subdelegado de Sanidad Veterinaria, y Veterínario, por opostcíon, del Cuerpo Municipal de Sanidad, de Valencia 1 El papel patógeno de los protozoarios parásitos de la sangre quedó reconocido y clasificad? a raíz del gran descubrimiento de los hematozoarios del paludismo del hombre por Laverán en 1880. _ Desde entonces, el estudio de los .hematozoarios patógenos en el hombre y en los animales, por el mismo Laverán y Blan- chart en Europa y por Smith y Kilborne en América, desde el Plasmodium malariae-i-Fiebre cuarta en el hombre, hasta el Halteridium Danilewsky-Malaria de las aves, pasando por el hermoso estudio de las Piroplasmosis en los animales domésti- cos, se llega, como llevados -de la mano, al descubrimiento de 10.$ Tripanosomas en' los grandes mamíferos por Evans en la India, también en el año 1880, y por Bruce en el Natal en 1895. y así, en el año 1903; por Leishman y Donovan en Madrás, tam- bién en la India, fué descubierto el protozoario parásito del gé- nero Leis'hmania. Los recientes estudios experimentales de las Leishmaniosis en los animales y en especial de la Leishmaniosis natural del perro, Leishmania Donovani, efectuados por Laverán, en los 'que indica la posibilidad de que la enfermedad en el perro sea de la misma naturaleza que el Kala-Azar infantil o mediterráneo-. Leishmania i1ifantum-EsPlenomegalia parasitaria de los niños, san trabajos cuyo conocimiento es de gran interés y más par- (1) Monografía premiada con el titulo de Socio honorario en el concurso de premios del afta 1916, celebrado por el Instituto Médico Vatenctano, 16 242 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ticularmente en nuestros climas cálidos, por estar éstos com- prendidos dentro de su área geográf~a de aparición, y en donde también con tanta facilidad y frecuencia se sufren otras infec- ciones parasitarias idénticas y de carácter endémico. Divide Laverán su estudio de las Leishmaniosis en los ani- males, por sus modos de trasnmisión, y por sus caracteres comu- nes o distintos en diferentes virus procedentes de diferentes es- pecies de animales, bajo el orden siguiente (I): LO La Leishmaniosis natural del perro. 2.0 Las infecciones experimentales producidas por la Leish- mania infantum. I 3.° Las infecciones experimentales producidas por la Leish- mania Donovani. 4.o Las infecciones naturales y experimentales producidas por la Leishmania trópica. . Pero, sujetos nosotros a los límites señalados para el des- arrollo del tema, trataremos sólo sobre el primer epígrafe de la escala de Laverán, bajo el enunciado: La Leishmaniosis natural del perro: su estudio clínico, contagiosidad a la especie humana, dejando para el final la exposición de los trabajos de investiga- ción personal sobre la Leishmaniosis natural canina y las con- clusiones que el trabajo nos sugiere. n. LA LEISH'MANIOSIS NATURAL DEL. PERRO: SU· ESTUDIO CLINICO I Todos los protozoarios parásitos de la sangre o hematozoa- rios, determinan, ~n los diferentes mamíferos, accidentes aná- logos; penetrando los glóbulos rojos, los destrúyen y favore- ciendo la disolución de laóhemoglobina, determinan las anemias, enflaquecimientos extremados, la ictericia, la hemoglobinuria, la parálisis, etc., etc., que caracterizan su evolución . .Se designa con el nombre de Leishmaniosis una infección natural que sufre el perro debida a la presencia en la sangre de un protozoario parásito del género Leishmania. Experimentalmente se puede conferir esta enfermedad a otras especies de animales, de preferencia los cánidos, el mono, el ratón, la rata, y más difícilmente al cobayo y al conejo. En el ga:to se han estudiado' casos de infección .natural. I La evolución de la enfermedad en el perro, es más o menos rá~ida, y difícil de fijar; tan pronto se presenta de forma latente y lIgera, casi con carácter crónico, corno de, tipo agudo y grave. En la forma ligera los síntomas de la enfermedad son raros, o?scuros, y poco apreciables; caracterizan poco de qué infec- ción se trata, y presentan por lo tanto un cuadro sintomático _ (1) «Annales de I'In st itut Pasteur», T. 28.-1914. ARTICULOS ORIGINALES 243 muy difuso, ya que el enflaquecimiento y su consecuente pér- dida de peso, que' es la característica de la Leishmaniosis natural canina, se aprecian también en un sinnúmero de enfermedades del perro. . En estas formas de evolución lenta, ni la muerte natural del perro, ni su sacrificio, por el ex~men macr?scópico de s~s :rÍsce- ras, permiten sacar consecuencia alguna; solo los procedimientos histológicos de los productos de la sangre, Iíquido raquídeo, mé- dula del hueso, productos del bazo, del hígado, nos determinan la presencia del Leishmania, lo que no siempre se consigue en sus formas de evolución lenta y larga, cuya duración puede ser de tres meses a un año, y la terminación, si el enfermo conserva las fuerzas con el apetito, la curación; en caso contrario, la muerte. Sólo en los casos de convecindad del perro enfermo sujeto a estudio con el de un niño enfermo de Leishmaniosis infantum, nos sumará probabilidades al éxito de nuestras investigaciones. L Pero esto es un dato que no siempre se tiene presente, ni se hace cargo de su importancia, y por lo tanto, de la imperiosa nece- sidad de su determinación, por el profesor veterinario práctico. Todo lo cual deja sentado lo difícil que es el diagnóstico de la Leishmaniosis natural canina. Ahora, en los casos de infección fuerte, de tipo agudo y grave, los síntomas se manifiestan más, el cuadro sintomático ya des- crito es más completo y característico; pero así yl todo, no se le debe dar más de un valor relativo. No debemos olvidar que el enflaquecimiento, pérdida de peso, las manifestaciones cutáneas " de pelos tumbados .por placas, las pequeñas ulceraciones en las mucosas bucal o conjuntiva y nasal, la queratitis simple o doble, la debilidad y anemia extremadas, la parálisis progresiva del tercio posterior, que constituyen, como ya hemos dicho, el cuadro sintomático de la Leishmaniosis natural canina, también son alteraciones que se manifiestan en un sinnúmero de enfermeda- des que sufre el perro, y aventurarse a fijar sólo por ellas un diagnóstico puede .conducir al profesor a un concepto equivo- cado, con grave daño de su reputación profesional. Por lo tanto, para la determinación del agente patógeno en . los casos de infección fuerte de tipo agudo y grave, y de ciclo breve, Nicolle y Conor han preconizado la punción del bazo, operación no muy fácil de verificar en este animal. El sitio de elección es el décimo espacio intercostal, izquierdo, a una dis- tancia de dos dedos de la apófisis espinosa, y también la trepa- nación del fémur por su cara externa, y con pulpa del bazo o con l':l de la medula ósea proceder a los trabajos de infección expe- rimental a otros animales, de preferencia la rata blanca, inyec- tándole intraperitonealmente I Ó 2 ce. de emulsión a base de agua fisiológica. . El agente patógeno del Leishmania natural del perro, es idén- tico yn su morfología al que produce el Kala-Azar infantil, pro- tozoos parásitos del género Leisbmania, provistos de flagelos ¡ 244 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA como los Tripanosomas, extremadamente movibles en su vida extraglobu,lar a favor del flagelo, el cual pierden al englobularse y adquieren la forma redonda u, oval dé 2 a 4 micras, provistos de dos masas cromáticas, muy voluminosa la primera y poco colorable, pequeña la otra de aspecto bacilar y muy afine a la coloración. El. procedimiento· qu,e hemos seguido en el Labotarorio del Dr. Cervera Moltó para la investigación del Leishmania canina con productos recogidos en autopsias de perros sospechosos verificadas por nosotros, lo explicamos más adelante, en el capí- tulo correspondiente. En 'el medio de cultivo que hemos empleado en el mismo La boratorio, y qu,e también explicamos más adelante, hemos obte- nido formas flageladas del Leishmania canina que comparadas con las del Leishmania infantum, también obtenidas Con ante- rioridad en dicho Laboratorio, y por el indicado Dr. Cervera Moltó, procedentes de un enfermo del Kala-Azar infantil, es imposible distinguir u,nas de otras en sus caracteres morfo- lógicos: El Leisbmania Donovani, es sólo patógeno para el perro; sin embargo, los otros animales sensibles al virus canino lo son también al virus humano. La rata blanca sensible a infecciones experimentales por ino- culación intraperitoneal de virus de Leishmania natural del perro, €s también sensible por inoculación de virus del Leish- manda infantum; estas grandes semejanzas establecen la iden- tidad de estas dos afecciones. De todo lo expuesto se deducen las grandes dificu,ltades que se le presentan al práctico para fijar un diagnóstico cierto en el perro enfermo, ya por las indicaciones sintomáticas que dejamos anotadas como por los procedimientos experimentales del La- boratorio. En el examen macroscópico de las lesiones viscerales en el cadáver, la fluidez de la sangre que se presenta negruzca y po.co coagulable, el aumento de volumen del bazo o esplenomegalia, el aumento del hígado, la fluidez de la medula ,ósea, en los perros sacrificados en los períodos. avanzados de la enfermedad o qu,e su,cumben por ella, la gran riqueza virulenta de estos productos contribuyen a fijar en el examen post-mortem un diagnóstico con más probabilidades de acierto, pues, paralelo a la autopsia los trabajos del Laboratorio de investigación microscópica con productos procedentes del bazo, médula ósea, líquido raquídeo, sangre, etc., hasta declarar la presencia del Leishmania. En la etiología de la enfermedad, Nicolle establece la hipó- tesis de que la Leishmania natural del perro, y el Kala-Azar infantil, sean propagados por las pulgas, y expone hechos expe- rimentales para confirmar su, opinión. . Nosotros, si tenemos presente los modos de "infección de los Piroplasmosis entre las diversas especies aniIl!éj1es, expuestas ARTICULOS ORIGINALES 245 magistralmente por Smith y Kilborne (1), en que los virus son transportados e inoc,:!lados 'por la~ garrapatas y tábano~ que se implantan sobre la piel de los animales, de preferencia el ca- ballo~ buey y perro, 'yen los modos de infección de los TriPan?- somas, en especial el Surra CT. Evans~), yen el.Nagana Bruce~), (7'. demostrando Leingard la frecuente presencia de Tripanosomas del Surra en la sangre y líquidos orgánicos de las moscas reco- gidas sobre caballos y perros afectados), y ~a obseryación de- muestra también que el N agana es consecutivo a·la plc.adura de la mosca tsé-tsé (glosina morsitans), que pulula por ciertas re- giones de Africa. .. . Bacile ha encontrado el Leishmania ~nfantum en el tubo digestivo de la pulga del perro t Ctenocephaius canis), yen la pulga del hombre (Pulex irritans), y estos insectos son capaces de pro- pagar la enfermedad del perro al hombre y de perro a perro. El mismo observador ha infectado a perros jóvenes rete- niéndoles durante algunos días dentro de un cajón-perrera donde había numerosas pulgas procedentes de un perro que murió de Leishmania días antes. Ha infectado también el mismo autor a un ratón, inyectán- dole el. contenido del tubo digestivo de pulgas muertas sobre perros. atacados de 'Leisbmania, Numerosos son los trabajos llevados a cabo para demostrar los modos de infección de la Leishmaniosis canina y queda sen- tado en el factor pulga el vehículo de transmisión, y de ahí los casos de Leishmania que se citan, por convivencia del perro con el niño. Establecido el diagnóstico del Leishmania, por el estudio de su evolución y síntomas, conociendo la anatomía patológica, y determinación del agente patógeno, se procura un pronóstico dentro -de los límites del caso opuesto al examen clínico, decla- rando la epizootia en la región contaminada, procediendo a su tratamiento y promulgando una profilaxis. El tratamiento, como el de todas las infecciones análogas originadas por los hematozoarios, es poco evidente; no secunda a la más entendida intervención facultativa. La medicación em- . pleada hasta ahora contra el Leishmama natural del perro, son los mercuriales; las sales de quinina, los arsenica1es, que tan favorable acción ejercen en el tratamiento de la Durina en el caballo (Tripanosoma e'quiperdum), no dan ningún resultado francamente favorable en el tratamiento del Leishmania. El Dr. González Prats, de la Facultad de Medicina de Barcelona publicó en el' Mes Terapéútico, números 5 y 6 correspondientes a mayo y junio del año 1915, las opiniones del Dr. Torres, de Bahía (Brasil), sobre el valor específico del tártaro emético en el Leishrnania, empleado en inyecciones de 2 a 3 centigramos cló~'>_fg8~.ard y Leclaínche , «Les MaIadies Microblennes des anlmaux». T. UdS." edi. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA para los nmos, y progresivamente de 5 a I2 para los adultos, hasta obtener la curación, disminuyendo entonces la cantidad de la substancia inyectada y continuando el tratamiento du- rante un mes después de haber desaparecido las lesiones. Las primeras inyecciones deben hacerse a pequeñas dosis hasta co- nocer la tolerancia del enfermo. Pero hay que recordar aquí, que lo que el Dr. Torres debe de haber tratado en su clínica de Bahía (Brasil), es la Leishmania Trópica, forma típica del país, Leishmania Brasilense, caracte- rizada por lesiones cutáneas (botón de 01'iente), ya que en su escrito declara que esta clase de lesiones curan fácilmente con su tratamiento, mientras que son algo más resistentes al mismo tratamiento esas mismas lesiones sobre 1as mucosas nasal y bucal. Siendo conocidos los modos de- infección del Leishmania natural del perro, por los magistrales trabajos de Nicolle y Bacilé, puede establecerse la profilaxis basada en las medidas sanitarias que tiendan a impedir la transmisión a la especie humana, y de los perros entre sí. Se prohibirá la importación de perros procedentes de puntos contaminados. Serán secuestrados y muertos los perros aban- donados y enfermos, destruyéndose por el fuego sus cadáveres, perreras, camas, collares, bozales, etc. Se procederá como se hace en Italia, y en Túnez y Argelia en Africa, al reconocimiento sanitario de los perros retenidos en los depósitos municipales recogidos abandonados en la vía pública, siendo Sacrificados los que presentan el menor síntoma de Leishmanaa. Será declarada infecta 'la región en donde se presenten casos de Leishmania canina, prohibiéndose la exportación, y se levantará el estado de infección á los tres meses de 'haberse declarado el último caso de Leishmania canina. III CONTAGIOSIDAD A ,LA ESPEC'IE HUMANA Los trabajos de Pianen en el sur de Italia, y los de C. Nicolle y Comte en Túnez, nos demuestran la posibilidad de la infección experimental al perro y a diferentes especies animales del Kaia- Azar infantil, cuyo agente causal es el Leishmania infantum, pudiendo considerarse, por lo tanto, al perro,daqa su re<;:ep- tibilidad a la' infección experimental, como un reservatorio po- sible de virus que en contacto con el niño le produce su infección. Por otra parte, otra serie de investigaciones realizadas en \ Túnez, por los mismos C. Nicolle y Comte, inyectando al perro en el hígado y cavidad peritoneal unas gotas de sangre proce- dente de la punción, del bazo de un niño atacado de Kala-Azar, por primera vez y en la segunda con pulpa del bazo recogida en la autopsia de ese mismo niño, sacrificados el primer lotejde ARTICULO S ORIGINALES 247 perros a los ciento cincuenta y nueve días de las primeras inyec- ciones, y a los ochenta días después el otro lote de perros de la segunda serie, se encontraron gran número de Leishmanias en la medula ósea, algunos en el bazo y muy pocos en el hígado (r). . En estas condiciones constituye el perro 'un foco de infección para el hombre. . Hay que hacer constar que en Argel y Túnez, lo mismo que en algunas regiones meridionales de Italia, principalmente Cala-. bria y Sicilia, la Leisbmania canina es enzoótica. La han estudiado numerosos observadores extranjeros, entre los que debe mencionarse Ed y Et Sergent, Lombart, Quiliclúni, Lemaire, Senevet y Lleritier en Argelia, en donde señalaron le-s tres primeros un caso de infección simultánea de un niño, un perro y un gato en una misma habitación. Deben citarse, . además, el médico inglés Wemyon por sus notables trabajos en Malta, en donde también es enzoótica la Leishmania canina, Bacile en Messina, Alvarez y Pereira de Silva en Lisboa, y en Francia Laverán. La ilustrada clase médica española ha contribuido poderosa- mente al estudio clínico y experimental del Leishmania infantum; el sabio Catedrático de la Facultad de Madrid, Dr. Pittaluga, en el primer Congreso español de Pediatria celebrado en Palma de Mallorca en abril del próximo pasado año T9I4, da a cono- cer sus estudios sobre el .Leishmania infantum como productor de la enfermedad el Kala-Azar infantil, y hace notar que esta enfermedad se presenta en las regiones en donde es endémico el paludismo, por lo que se impone el diagnóstico microscópico para diferenciarlas, ante la facilidad de confundirlas y enumera también a la vez los trabajos realizados por los Doctores Vilá de Tortosa, García del Diestro de Madrid, Fidel Fernández de Gra- nada y Aguilar Jordán de Valencia. . Es notable la tesis del doctorado sobre los Protozoos pará- sitos del género Leishmania y las' Leshmaniosis, del Dr. Cumáñez de Cádiz, y por 10 que a los médicos valencianos e refiere, el hermoso estudio publicado por el Dr. Bover El Kala-Azar ~nfan- t~l (Esplenomegalia parasitaria de los niños, en las costas de Levante], los casos observados en su clínica por. nuestro ilustre paIsano el Catedrático de esta Facultad de Medicina doctor Gó- mez Ferrer, dados a la publicidad por su distinguido discípulo el señor Sanchis Banús, los casos tratadosensus clínicas parlas doc- tores .Aguilar Jordán ya mencionado, y Cornín, Y los notables t rabajos de investigación microscópica para el diagnóstico de la enfermedad en el niño, de los Dres. Cervera Moltó y Campos Fillcl. ' l?_etodos ellos se deduce la posibilidad de contagio del perro al runo, y por lo tanto, la identidad de la Leishmaniosis natural (1) «Annales de l'Instltut Pas teur», de Túriez.-1908 J RJ,¡:VISTA VETERINARIA DE ESPAÑA canina con la Leishmaniosis iniantscm, cuyo agente productor es la Leishmania Donooani. También es unánime la opinión médica, lo mismo que sucede en Veterinaria, en reconocer las dificultades que se presentan al práctico para diagnosticar dicha enfermedad, haciéndose im- prescindible para ello el recurrir a la investigación microscópica para sentar un diagnóstico pronto y seguro., . Demostrado todo esto, queda evidente 'que la difusión de la Leishmania inianuom entre la población infantil de España, y en particular de sus costas de Levante, es mucho más extensa de lo que se cree, yen segundo lugar, que la ilustre clase médica española, tiene un perfectísimo conocimiento de dicha enferme- dad en el niño, que le coloca muy honrosamente al lado de sus colegas extranjeros que del estudio de el Leishmania se han ocupado. IV TRABAJOS DE INVESTrGACIÓN PERSONAL SOBRE LA LEISHMANIOSlS NATURAL CANINA Haciendo. uso de lo que dispone el art ,v I79 del Reglamento provisional para la ejecución de la Ley de Epizootias de I8 de diciembre deI9I4, previo permiso del Alcalde D. Francisco Maestre y contando con la colaboración, para lo que se refiere a trabajos de Laboratorio, de mi distinguido y querido amigo el competente bacteriólogo Dr. D. Augusto Cervera Moltó, Cli principio a una serie de trabajos 'de investigación sobre el Leish- mama natural del perro, en el próximo pasado mayo hasta fina- . lizado julio, en el depósito municipal de perros de esta ciudad, ,en donde me presentaba los mas de sacrificio de perros que pasado el período de retención no han sido reclamados por sus dueños. Durante el transcurso del indicado tiempo practiqué la autopsia a I97 cadáveres de perros, de entre los cuales solo cinco, por su extremado enflaquecimiento, anemia aparente, coloración amarillo-cérea en las axilas y sitios desprovistos de pelo, por las lesiones aparentes en las cavidades esplánicas, esple- nomegalia o hipertrofia del bazo, que se presenta a la vista de color blanco lechoso y por aspecto rojizo y semifluidez de la medula ósea, autorizaron mi sospecha de que me encontraba ante casos de Leishmaniosis natural canina, y al efecto, recogí, con todas las garantías de asepsia, productos patógenos del bazo, hígado y medula ósea, y de esos cinco perros sólo dos fueron positivos al Leishmania, uno a la Pasteurelosis canina, y los otros dos res- tantes resultaron negativos a toda otra infección, en las inves- tigaciones microscópicas practicadas en el Laboratorio. Al mismo tiempo y paralelamente a estos trabajos de in~es- tigación, recabé y conseguí del Jefe del Cuerpo de Veterinarios Municipales mi distinguido compañero y querido amigo señor ARTicULOS ORIGINALES 249 Gómez me designara para el servicio' municipal de' reconoci- miento de perros sospeohosos de rabia a domicilio de sus dueños denunciados al Juzgado por accidentes personales originados por mordedura de sus perros en la vía pública, y de 35 de esa clase de perros que reconocí en 'el transcurso de poco más de . dos meses, en ninguno de ellos pude apreciar nada anormal que me hiciera sospechar la presencia del Leishman'ia. A últimos de julio, a consecuencia del excesivo calor que se dejaba sentir y en virtud también de las malas condiciones en que me veía precisado a trabajar en las prácticas de las autop- sias en el depósito municipal de perros, dejé en suspenso esta primera serie de trabajos de investigación, reanudando una segunda serie a primeros de octubre siguiente hasta el 30 de noviembre próximo pasado. En este segundo período de tiempo, en el que el número de cadáveres de perros en el depósito municipal disminuye bastante, practiqué 83 autopsias, siéndome sospechosos otros cinco, de los cuales resultaron positivos al Leishmania uno. El procedimiento o técnica que hemos seguido en el Labo- ratorio para la investigación del Leishmania canina, ha sido el siguiente: ./' Obtenidos los frotes de los productos recogidos en la autop- sia, se procede a la fijación por medio del alcohol de 90°,eligiendo este método de fijación por ser el que mejor prepara los frotes para la coloración de Giemsa que ha sido a su vez elegido como medio de coloración. I ' Tanto el Giemsa lento como el 'Giemsa rápido, llamados así 'por el distinto tiempo empleado en colorear la preparación, Son los métodos a elegir en la coloración de casi todos los herno- parásitos, siendo entre los dos el más recomendado por su mayor sencillez, el lento. ' , Una observación que conviene hacer respecto a la técnica, es que jamás se deben colocar las 'laminillas dentro del líquido de Giemsa sin asegurarse previamente de que no se encuentra éste precipitado, pues en caso contrario hay que preparar nueva- mente la solución, porque si se intenta colorear con un líquido precipitado, a más de salir las preparaciones débilmente colo- readas, salen llenas de partículas de materia colorante que difi- cultan la visión, y en algunos casos pueden llegar a confundir al observador. La ventaja que reconocemos a este método de ccloración es que Con él se colorean V se diferencian todos los elementos celulares existentes en la preparación a más de ser el que mejor y más diferencia a las especies hemoparasitarias en general. En las diversas preparaciones de los distintos casos, observa- dos y ya citados se han encontrado estos Leishrnania lo mismo bajo la forma endo como exoglobular o celular, pero predomi- nando siempre las formas endoglobular. El cultivo de este parásito es relativamente fácil en el medio REVISTA VETEFil'ARIA DE ESPAÑA conocido por el NNN, llamado así por ser el de Nocard-Nicolle modificado por Novy, y en el que se observan las formas fla- geladas del Leishmania. v CONCLUSIONES 1.110 El perro padece de Leishmania, cuyo agente. causal es el Leisbmania Donavani. 2.110 La proporción de la enfermedad en el perro es de un Idos por Ciento. 3.110 El diagnóstico de la enfermedad en el perro es de abso- luta necesidad determinarlo en el Laboratorio. 4.110 El más probable vehículo de transmisión del agente patógeno es la pulga. 5.110 La época más propensa para. la difusión de la enferme- dad en el perro es en la primavera y en el verano, precisamente también cuando más padece el niño el Kala-Azar infantil, 10 que se deduce por la convecindad del niño desnudo Con el perro en nuestras costas de Levante. 6.110 No se conoce tratamiento para combatir la enfermedad en el perro. 7.110 Para los efectos de 1a Policía Sanitaria de la Leishmania canina en España es de absoluta necesidad sea comprendida entre las demás enfermedades de la Ley de Epizootias. Diciembre de 19Í5. Demostración de un fermento proteoIítico en la bilis por procedimiento histológico I «Posible explicación de una-manera de obrar la bilis sobre los albuminoides algo más que 'fisico-quimicamente?» POR LEANDRO CERVERA Veterinario y Doctor en Medicina Durante el transcurso de una larguísima serie de experiencias que con mi compañero Dalmau estoy realizando, sobre cual sea la característica del fermento del embarazo, se me ocurrió la idea de estudiar por el método histológico, en ellas empleado, las propiedades de la bilis, y-de las obser- vaciones recogidas formé. el núcleo de una nota presentada a la Societat ARTICUL0S OR1GilNALES de Biología 'de Barcelona recientemente, Procuraré ahora recomponer el trabajo de manera sucinta. I Es esta nota un, acopio de datos recogidos cuidadosamente en el labo- ratorio, seguidos de las consideraciones por ellos sugeridas. La novedad que representan me obligó a repetir los experimentos muchísimas veces y. recordando los consejos de Cajal, no me atreví a calificar de nuevos los hechos recogidos basta después de repasar bibliografía. Una larga serie de nombres podría citar como autores de monografías que hablen de fer- mentos en la bilis desde G. G. Bruno (1899) hasta Minami (1912), pero sus conclusiones no son absolutamente convincentes. Por otra parte, sólo A. Tscherrnak (1902) se atreve a decir que en la bilis hay un fermento triptá- sico de acción muy leve y rápidamente alterable. En resumen, pues, nada hasta hoy se ha dicho que valga la pena. de ser colocado enfrente de la afir- mación tan, generalizada de que en la bilis no hay fermentos y de que su acción digestiva sólo tiene lugar por mecanismos físico-químicos. Con este previo recordatorio aquí van mis observaciones, hechas todas sobre perros recién sacrificados. . Se extrae la bilis directamente de la vejiga biliar perforando sus pare- des y se recoge en un tubo de ensayo completamente estéril. Estas mani- pulaciones deben llevarse a cabo con, una rigurosa asepsia para que el factor infección no se ponga por medio. Por lo' tanto lo mejor es laparotomizar el animal y poner la vejiga al descubierto, fijarla un ayudante y con la cá- nula de una jeringa de 15 a 20 c. c. aspirar el contenido a través de la pared. Con la bilis recogida se disponen cuatro tubos de ensayo estériles y tapa- dos con algodón, estéril también; como para un cultivo, de la manera si- guien,te: Tubo 1. o-Un, centímetro cúbico de bilis y 5 c. c. de agua destilada esterilizada fria y ligeramente alcalinizada con objeto de que la bilis se diluya mejor. Tubo 2.0-Lo mismo que el anterior, pero dejándolo luego a baño de maría por espacio de 30 minutos a la temperatura de 80°. Tubo 3.°-5 c. c. de bilis. Tubo 4.0-5 c. c. de bilis, pero, al igual que se ha hecho con el n.O 2, se dejará media hora 'a 80° con el baño de maria. Dentro de cada .tubo se sumergen cortes de tejidos de delgadísimo es- pesor, obtenidos con el microtomo después de incluir en parafina los frag- .mentas de órgano según la técnica histológica vulgar, pero adheridos a pequeños cubre-objetos para que quepan dentro de los tubos. Como se comprende, deberá desposeérseles de la parafina con toluol o xilol y luego lavarles con alcohol absoluto y luego con agua estéril y destilada, con lo cual se cumplirá el doble fin de hacerles permeables y estér~les. En resumen, se seguirán los preceptos ya consignados por Dalmau en su primera comu- nicación a la Societat de Biología de Barcelona sobre el fermento del em- barazo. El tejido que he empleado en mis observaciones ha sido el del hígado de conejo y de perro normales . .Los tubos así dispuestos se dejan en la estufa 24 horas a temperatura de 370-C. y después se sacan las preparaciones, procediéndose a su tinción con hematoxilina y eosina: ' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Resultados: Tubo I.O-(Bilis diluida y alcalinizada.) El tejido ostenta marcadas señales de digestión, está visiblemente hinchado y macroscópicamente tiene mayor transparencia. Observada la preparación al microscopio, a pequeño aumento,· se nota que los núcleos-tan abundantes en el tejido hepático- ha¡J. desaparecido totalmente y los protoplasmas celulares están mal teñi- dos e hinchados, A mayor aumento aparecen las células con contornos bo- . rrosos y mal definidos y sus protoplasmas ostentan una turbia homog-e- neidad. Tubo 2.o-(Bilis alcalinizada y diluida, sometida 30 minutos a 80 gra- dos.) La preparación, aparentemente está poco modificada, quizá pudiera decirse que está solamente algo' más gruesa, pero no es transparente. Vista con el microscopio, lo primero que se destaca es la absoluta integridad de los núcleos, los cuales se tiñen fuertemente con la hematoxilina. Solamente algunos núcleos de los extremos de la preparación ofrecen muestras de digestión, lo cual debe atribuirse ~ que la preparación casi siempre se des- pega algo por sus bordes y esto hace posible una mayor acción macerante del líquido. Los protoplasmas están bien conservados y se tiñen corree- . tamente. Tubo 3.o-(Bilis sola.) La preparación observada con el microscopio tiene gran parecido con la del tubo l. ° Tubo 4.o-(Bilis sola, calentada a 80 grados durante 30 minutos.) Pre- paración intacta. CONSIDERACIONEs.-Una acción destrucfora de substancias albumi- noides, que se extingue por la acción del calor a temperatura inferior a IOOo, sólo puede achacarse a un fermento. La destrucción de los núcleos celula- res (subst. núcleoproteidos) se nota. tanto en las preparaciones que se su- mergen en la bilis diluida como, en la bilis sola. Pudiera objetarse que la alcalinidad sobreañadida influya por acción .química, pero téngase en cuenta que análogos fenómenos tienen lugar en la bilis sola y que ninguna acción química deja de existir en nuestra experiencia calentando a. 80 ° Y en cam- bio no se puede observar, después de hecho esto, destrucción nuclear al- guna. Por otra parte, en posteriores experimentos he podido observar que preparaciones sumergidas en bilis diluída· y sin adición' de álcali son ata- cadas de la misma manera. . Por todo lo dicho, creo que las sospechas de ciertos áutores de que en la bilis hay fermentos, quedan completamente confirmadas. Pero tengo espe- cial interés en remarcar otra cuestión: van Tschermak había sospechado-s- como se ha dicho anteriormente-la existencia de un fermento prcteolí- tico y había supuesto que su acción era muy tenue y-rápidamente descom- puesto. He repetido mis experimentos con bilis de perro conservada (en tubo estéril y cerrado a la llama) por espacio de ocho dias y siempre he tenido resultados positivos. . Otro hecho notable es que en la bilis de perros sacrificados en plena. di- gestión, el fermento se manifiesta más activo y se destruye más difícilmente. Este hecho lo he observado en tres perros sacrificados en estas condiciones, por lo que no me atrevería a dejarlo sentado como cosa definitiva. En resumen.ipuede decirse que en la bilis hay un fermento proteolítico de acción preferente sobre los núcleo-albuminoides, que se destruye por. ARTICULaS ORIGINALES 253 el calor a 800 y cuya acción se puede observar aún pasados algunos días de su extracción. Por todo ello, creo que no resulta aventurado el suponer que la bilis, en la digestión intestinal, a más de su acción físico-química (por todos acep- tada), a más de su propiedad de reforzadora de la acción de otros fermentos (admitida por muchos), a más de su papel antiséptico (casi despreciado por todos), desempeña una acción fermentativa pa.fticular. Barcelona, abril de 1916. Bibliografía G. G. Bruno. Arch. soco biol. Petrogrado, 7-87-143 (1899). A. Tscher;mak.-Centralb. F. PhysioI. 16, 329-330 (1902). E. Abderhalden.c=Biochemisches Handlexikon.-Be~lín, 1911. T. v. P·587· ,Edgard Zun~.-Brüssel-Fermente. M. Dalmau.-Ferments defensius: nou metcde.s=Soc. de Biol. Bar- celona, 1915. M. Dalmau.-Algunes característíques del ferment de I'embrás.c--Bocietat de Biol. de Barcelona. 1915. ' ,Minam,i.-I9I2. Uber den Einfluss der Galle auf die Diastasa, Wohlgemuth, T.-Ig09, Untersuchungen über die Diastasen. VI. Uber den Einfluss der Galle auf die Diastase. Biochem. Zeitsch. Bd. 21 p. 447-459· L. Cervera.c=r qró. Demostració de la presencia d'un íerment en la bilis del gOY.Societat de Biol. Barcelona. . Car lier, E. Wa~e.-Concerniri.gs the Secretion of Ferments by the Liver Cells aud same of the Changes Observable in them during Digestion.-La cellule, 1905. , LOS MATADEROS ESPAÑOLES .Nota preliminar POR C. S. E. Cuando el ilustre DI. Moreau preparaba la segunda edición de su obra L' A battoir M oderne, se dirigió. á. mi inolvidable amigo, el fundador de esta REVISTA, para obtener algunos datos de mataderos españoles.' JOyé Farreras (q. e. p. d.) trabajó bastante en este sentido y consiguió algunos datos y fotografías que remitió al colega francés; esto ocurría en 1914; pero la obra no se ha" publicado todavía y los datos de nuestro amigo per- menaceaaún ignorados. Comprometido yo a publicar una obra sobre mataderos españoles, he conseguido reunir valiosas fotografías, preciosos datos y excelentes mono- grafías sobre esta materia. La extensión de estos trabajos no permite in- REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA / cluirlos en un tomo y en cambio merecen su publicación, no sólo para co- nocimiento de nuestro público, sino también para el extranjero, que cons- tantemente se lamenta en sus obras de no encontrar noticias sobre mata- deros españoles, *** El matadero en España es una institución antigua, según demostraré en mi obra con datos auténticos; pero en este asunto cama en otros muchos fuimos precursores de pueblos que hoy figuran a la cabeza del progreso. Debido a un estancamiento social nos hemos quedado trasnochados, nos han ido pasando aquellos que fueron nuestros discípulos y en la actualidad vivimos a la zaga con más blasones que innovaciones. No estamos tampoco tan mal cama suponen los espíritus timoratos y las gentes de visiones pesimistas; tenemos algunos mataderos excelentes; varios regulares y muchos pésimos; este resumen pueden hacerse en casi todos los países. Alemania misma, que marcha a la cabeza en este género de cosas, cuenta también con mataderos antiguos, tan malos cama los nues- tros, si bien es cierto que, para honor de sus administradores, son muchos los mataderos modernos que se han construido en este país y que sirven de modelo al mundo entero. Al dar a conocer los mataderos españoles, seguirnos la costumbre esta- blecida en muchas Revistas extranjeras. Entre nosotros no hay público, - ni elementos para editar Revistas especiales sobre el particular como en Francia, por ejemplo, donde aparece la Revue Pratique des Abattoirs, o. como en Alemania donde se publica la Deuische Schlacht und Vienhof Zeitung; en las que se insertan los planos, fotografías, etc., de los mataderos y cuan- tas cuestiones se relacionan con el régimen y administración de estos esta- blecimientos públicos. Los veterinarios españoles no hemos concedido la importancia econó- mica que requieren estos establecimientos; modernamente se han hecho algunos esfuerzos en este sentido por compañeros prestigiosos, en los ·cabil- dos municipales yen la prensa. El publicista meritísimo Sr. Arán, ha publicado una obra, «Mataderos y Substancias alimenticias», mas en ella, a pesar de su título, corno en la antigua obra de Morcillo «Guía del Veterinario Inspector de Carnes») se dedican muy pocas páginas al matadero; son obras de inspección de carnes .. La intervención del veterinario en la redacción de los programas, en la admisión de proyectos de los mataderos españoles, ha sido casi nula; habrá excepciones, pero son las menos y siempre más corno concejales, por ejem- plo, que cama veterinarios. Así resultan algunos mataderos, como el de Valencia--del que ya nos ocuparemos-que ha costado muchos miles de pesetas al Ayuntamiento y no sirve para satisfacer las necesidades de aquel público. .La falta de dictamen veterinario acarrea estas deficiencias; en cambio, en Francia, en el concurso del matadero de Reims, intervino el veterinario español señor Sabater.. Siguiendo los métodos de propaganda empleados por los colegas fran- ceses y alemanes, no dudo que hemos de conseguir modificar los mataderos y su organización; la política elel silencio no sirve de nada; es preciso dar publicidad a lo bueno para imitarlo y a lo malo para su mejoramiento y ARTICULaS ORIGINALES 255 reforma. Acostumbrar al público a saber que los veterinarios somos los únicos competentes en estas cuestiones; nosotros hemos de redactar el plan, de necesidades que debe llenar un matadero y el arquitecto debe dar soluciones, con los elementos disponibles, a estas necesidades y después el veterinario juzgar si enefecto en los proyectos se abastece todo lo que la práctica demanda, sin confundir la gimnasia con la magnesia. La necesidad la formula el veterinario, la solución la da el arquitecto. Antes de terminar, quiero hacer público agradecimiento, por ser de jus- ticia, a mi querido compañero Pascual Luna, por haber acudido muy solí- cito' a mi requerimiento, y hacernos una descripción del matadero modelo de Pamplona. I Matadero general de la ciudad de Pamplona POR PASCUAL LUNA Inspector provincial de Higiene Pecuaria No es de hoy la importancia que se da. a la inspección de las carnes pro- cedentes de animales destinados al consumo público. Su necesidad ha sido reconocida en todos los tiempos y por toda clase de autoridades. Es cierto que no siempre dicha inspección se ha realizado en, las perfectas condiciones en que hoy se realiza, pero no es menos 'cierto también que ni los medios de investigación eran los actuales, ni el personal técnico encargado de prac- ticar dicha inspección poseía los conocimientos que en la actualidad posee. No 'es nuestro propósito demostrar la necesidad e importancia que la inspección de carnes ejerce en la vida humana, sino poner de relieve muy sucintamente la magna obra realizada por distintos .Ayuntamientos que se han sucedido en esta capital, para que aquella inspección se realizase en las condiciones que las necesidades humanas demandan y exigen los noví- simos procedimientos higiénicos, sin que esto signifique que, con anteriori- dad a la obra realizada, Pamplona careciese de dicha inspección. Nos referimos al hablar así a la construcción de los magníficos y amplios 'edificios destinados actualmente para el reconocimiento de animales de abasto, e inspección de sus carnes, con el fin de ser destinadas al consumo público. . Antiguamente, la ciudad de Pamplona poseía un Matadero situado en la parte más baja de la población en la margen del río Arga, falto de con- diciones higiénicas para el objeto al cual se le destinaba, encontrándose el local destinado al sacrificio de cerdos dentro del' casco de la población, constituyendo por tanto verdaderos focos de infección. ' Convencici.os de esta verdad, los Ayuntamientos que en aquella época se sucedían, presididos por personas tan celosas, inteligentes, progresivas y defensoras de la salud de sus administrados; y que como 'tales deben ser- ir de ejemplo y estímulo a sus sucesores en tan importantísimo cargo y cuyos nombres deben proclamarse; aquellas personas competentísirnas .D. Salvador Ferrer, D. Joaquín Viñas y D. Daniel Irujo, pusieron a con- tribución todos sus esfuerzos para allanar' dificultades y vencer los innu- inerables obstáculos que se oponían para poder dotar a su querida capital de un edificio destinado a Matadero, edificio 'que no sólo llenase las indica- ciones para las cuales se destinaba, sino que fuese honra del pueblo que le poseía. Orgullosos pueden estar al ver su obra terminada, ya que en reali- dad puede considerársele corno .uno de los rn,ejores Mataderos de España. Vencidas las dificultades citadas y previa la autorización por el ramo de guerra, la construcción de edificios públicos en las afueras de la pobla- ción, se acordó su emplazamiento en los terrenos comprendidos entre la carretera de Logroño y el río Arga, a unos quinientos metros del casco de la población, en el extremo Norte de una meseta próxima a la' Cárcel. Las obras a construir fueron objeto de subasta en 28 de julio de 1905, terminándose en el mes de agosto de 1907; empezando a funcionar el Mata- dero de ganado de cerda elLO de octubre de 1908 y el de ganado vacuno y lanar en marzo de 1910. Vista general de los edificios y puerta de entrada al mercado' de abastos Los edificios, así como las obras realizadas, verdadero modelo en su género (según indican las fotografías que acompañan este artículo) fueron ejecutadas bajo la. sabia dirección de los Sres. Arquitecto e, Ingeniero, D. julián Arteaga y D. Francisco Claret respectivamente; adjudicándose. las obras de los edificios y explanaciones a D. Aniceto Goñi. La casa instaladora de teda la maquinaria existente fué la de Tourte- llier et Íils. de Belfort; devengando por sus trabajos y materialempleado la cantidad de 85,000 pesetas aproximadamente; siendo el coste de edifi- cios,y terrenos unas 340,000 pesetas; o sea un total de 425,000; ocupando uIl;a extensión de terrenos, entre mataderos y terrenos colindantes de des- ah?go,. 19-409 metros cuadrados. Corno datos generales, a lo ya referido po- demos agregar que el servicio de agua es completísimo y en abundancia, condición indispensable. en todo Matadero, suministrando. tan precioso .ele~~nto la Sociedad «Conducción de Aguas de Arteta. por tubería de 0'15 de .diámetro y. las alcantarillas son tubulares de gres de 0'30 de diámetro con sifones Genester en los extremos que descargan automática y' peri ódica- ARTICULaS ORIGINALES 257 .M.ATAD.GROS J)gflJ/}fP/¡OIlA Pl.Rh rN 6~1f~I?,qL ~--------------------------~----~----.----~ Plano de los matadero. de Pamplona mente la cantidad de mil litros de agua que contienen los depósitos en donde van instalados dichos sifones. Los desagües son, m,uy perfectos; tod? lo cual demuestra -que la condición esencial en todo matadero se halla perfecta- mente atendida, 17 258 REVISTA VETERTJ>;ARJAE D ESPAÑ.' División de edificios según el objeto a que se destinan Nada más natural y lógico que, teniendo presentes las numerosas ope- raciones que con y en los animales de abasto se precisa practicar, así como en sus carnes, antes de ser expedidas al consumo público, se precise cons- truir edificios especiales en los cuales deben practicarse aquellas opera- ciones. Por lo tanto, pueden dividirse en Mercado de abastos, local en el cual son objeto de contratación comercial en determinados días y meses; y naves de sacrificio. Nave para ganado de cerda NAVES DE SACRIFICIO.-Dos son las que existen: una destínada al sa- crificio' y operaciones complementarias del ganado de cerda, en comunica- ción con el mercado de abastos, y otra con idéntico objeto para ganado vacuno y lanar. Ambas naves o pabellones hállanse separados entre sí por un camino de ocho metros de ancho. PABELLÓN DEDICADOAL SACRIFICIODEL GANADODE CERDA.-Hállase r .ipreserrtado por una nave que aproximadamente mide cuarenta y cinco ARTICULOS ORIGINALES 259 metros.de larga por catorcede ancha y diez de altura, en cuyo interior puede observarse 'los distintos aparatos para realizar el escaldado, (previo sacrificio) de los cerdos, su elevación, limpieza y peso, amén de los gabine- tes destinados al Conserje, pesador, inspector de carnes y puertas,",dellos cuartos destinados al personal subalterno destinado a las operaciones refe- ridas. Dicho pabellón o nave posee dos amplias puertas, por una de las cuales .se sacan las «anales de reses sacrificadas en disposición de ser conducidas Calderas para el escaldado de los cerdos y máquinas para su elevación, (En el fondo gabinete micrográfico y despacho del señor Admínístrador] a la venta pública. Asimismo dicha nave-posee varias comunicaciones con el corral de cambretas.rde las que existen cuarenta, de seis rñetros de capaci- dad próximamente, dispuestas de manera que el ganado destinado al sa- crificio pueda entrar y salir con facilidad, sin necesidad de llevarlo arras- tran~o. De estas cambretas y por las comunicaciones o puertas citadas pasa el ga~ado a la nave de matanza, en cuyo punto es cogido por la respectiva cuadrilla de matarifes a quien,es corresponde. 260 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA E~ sacrificio se verifica por grupos de 6 a 8 cerdos. El escaldado se prac-: tica mediante agua caliente en unas calderas o gamellones, de capacidad total de unos veintisiete metros cúbicos. El agua destinada al escaldado de los cerdos procede de calderas situadas en la parte exterior y uno de los extremos de la nave, situadas en una habitación espaciosa y perfectamente cubierta. De las referidas calderas pasa el agua caliente por tubería, para cada uno de los gamellones de escaldar; disponiendo de un grifo especial para su proyección, Escaldados los cadáveres de los cerdos y desprovistos del pelo, son conducidos al lado opuesto de la nave para abrirlos y limpiarlos por pequeñas plataformas con ruedas sobre carriles, procediéndose al col- gado en grupos de 6 u 8, en armaduras que se elevan a torno, a la altura de las ventanas de oreo, a unos cinco metros sobre el suelo; terminado el cual, son igualmente conducidos .por carriles aéreos, al peso establecido dentro de la misma nave. Los despojos pasan al' pabellón anejo de tripe- rías construído en condiciones ad. hoc para dicho objeto. Ya queda indicadoque la referida nave posee dos amplias puertas, efec- tuándose la salida de las carnes por la situada hacia el Sur. Omitimos con- signar que dicho pabellón posee amplias ventanas que proporcionan gran 'cantidad de luz y excelente ventilación. Anejo al pabellón de sacrificio de ganado de cerda y con objeto de que nunca pueda interrumpirse el servicio de agua caliente para el escaldado en caso de algún accidente imprevisto, existe un depósito de reserva pro- yectándose sobre el departamento de las otras calderas y depósitos de car- bón, el 'secadero del pelo. Pabellón o nave destinada .al sacrificio de ganado vacuno y lanar Separado del anterior, según ya queda indicado, o«;upa uno de los prin- cipales edificios, y adjuntos a él la casa habitación del Administrador y personal subalterno, De dimensiones análogas a las descritas en el de ganado porcino, hállase dividido en dos secciones: una destinada al sacrificio de ganado vacuno y la otra' al ganado lanar; ,éada una de dichas secciones comunican con los establos y apriscos respectivos en los que se encuentra el ganado destinado al sacrificio. Dicha nave posee igualmente dos amplias puertas, la principal por donde son sacadas las canales de las carnes y la del costado Sur que da salida a un pequeño pabellón de triperías, así como también a las habitaciones des- tinadas a secadero de pieles, sebo e intestinos. Verificado el sacrificio de las reses mencionadas y para su oreo, son ele- vadas a gran altura, por medio de un torno, el ganado vacuno, uno por uno y en bastidores ·de diez en diez las reses lanares. Excusado es decir que el ganado vacuno, corno los de cerda, son transportados de un punto a otro de la nave por carriles aéreos. Los establos y apriscos' anejos a dicha nave, son lo suficientemente ca- paces para albergar hasta setenta vacunos y unas doscientas cabeza:s de ganado lanar. , ARTICULOS ORIGINALES 261 El pabellón de triperías comprende un espacio para que diez personas tengan el sitio suficiente, en cuyo centro existe un gran pilón de agua, abun- dantes grifos, pudiendo disponer las obreras para la mejor limpieza, incluso dte agua caliente. . . He aquí muy sucintamente descritos los edificios destinados a la ma- tanza de animales para el consumo de esta población. Bueno será hagamof constar 'que las carnes son conducidas a la capital en carros especiales, en los que, y con todas las condicion,eshig'iénicasque dicho~ vehículos reúnen, son distribuidas en las carnicerías de la población. Nave para ganado vacuno Un aparato indispensable en todo Matadero de importancia encontra- mos. falta: nos referimos al horno crematorio; bien es cierto, que en los casos que procede el decomiso total o parcial de una res sacrificada, sus carnes y despojos son conducidos y debidamente custodiados por personal del Matadero yen carros especiales, a la Fábrica de Abonos propiedad del Ex- celentísimo Ayuntamiento en donde son destruídos para solubilización por los ácidos. 262 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA' El Servicio de inspección, de carnes se verifica por tres inspectores, tur- nando mensualmente, cuyos funcionarios disponen de material micrográ- fico y personal .subalterno auxiliar. Dicho servicio sanitario, dada la im- portancia que tiene (la primordial en todo matadero) y el ganado sacri- ficado, entendemos debía aumentarse el personal técnico; de esta manera se garantizaba más completamente tan elevada misión. Nave para ganado lanar Mercado de ganado de cerda" Según anteriormente hemos sentado, existe un amplio edificio próximo al pabellón de sacrificio de ganado de cerda y con el cual tiene comunica- ción directa; destinado a la compra-venta de ganado porcino, así como en sus afueras existe un terreno dedicado a iguales operaciones en :el ganado vacuno, La ciudad de Pamplona, capital de la, provincia, situada más bien en la parte alta de la misma y muy próxima por tanto a sus 'montañas, en las que la industria pecuaria se desenvuelve de una manera progresiva, posee excelentes condiciones por las numerosas y grandes facilidades de comuni- ARTICULOS ORIGINALES Vista general interior del mercado de ganado de cerda caciones, para que en ella se celebren frecuentes mercados, uno de cuyos resultados inmediatos es la gran industria de elaboración de embutidos. que tanta y tan justa fama adquieren en los distintos mercados españoles y hasta en Buenos Aires. Celébranse en Pamplona mercados semanales (todos los sábados) de ganado de cerda, desde el mes de octubre al de marzo, ambos inclusive, siendo objeto de contratación comercial millares de animales de la espe- cie citada, que no sólo surten las necesidades de la capital y de la industria choricera, sino que también son exportados a Zaragoza, Huesca, Teruel, Valladolid, Guadalajara y otras poblaciones y varios pueblos y ciudades de esta provincia. ' El local o espacio de terreno dedicado al mercado de cerdos hállase re- presentado por un paralelogramo de' cuarenta 'y dos 'metros de )frente por Mercado de ganado porcino Pabellón destinado al peso, básculas y despacho del señor Administrador r REVISTA VETERTNARIA DE ESPAÑA cincuenta y seis de fondo, o sea una superficie exterior de 2,352 metros cuadrados. En su interior y en todo su perímetro se proyectan unas cin- cuenta cambretas cubiertas, de nueve metros superficiales cada una; a la entrada a dicho local hay fuente pública y abrevadero para el ganado. En uno de sus lados, existe un pabellón para estancia de los contratantes, bás- culas para pesar el ganado y deépacho del pesador, El pavimento es de losa, lo que facilita la limpieza y las desinfecciones que frecuentemente se reali- zan en dicho local y sus dependencias. El establecimiento de básculas es una garantía para el comprador. Or- dinariamente las transacciones en dicho ganado se realizan a peso, siendo conducidos a dichas básculas y devengando o '20 ptas. cada animal. De esta manera el Excmo. Ayuntamiento no sólo garantiza el peso de los animales sino que a la vez obtiene una respetable cantidad de ingresos. Personal, Inspección y Administración del Matadero El personal del Matadero general hállase constituido por los Sres. Ins- pectores de carnes (turnando mensualmente). Sr. Administrador, Pesador. Revisador Conserje, Portero, cuatro matarifes, dos suplentes y cuatro apro- vechantes aspirantes. . Los nombramientos de dichos funcionarios y empleados, así cama los haberes que devengan, son hechos y satisfechos respectivamente por el Excmo. Ayuntamiento. - Los deberes y obligaciones de cada uno de dichos funcionarios, así cama el régimen interior del Matadero y Mercado .hállanse perfectamente des- lindados y especificados 'en el Reglamento a probado por el Excmo. Ayunta- miento el día 1.0 de mayo de,1915; debiendo hacer constar que en el suso- dicho Reglamento se incluyen entre otros asuntos de capitalísima impar· tancia, las reglas a que deberá sujetarse el destino de las carnes sacrifica- das, incluyendo los casos en que procede el decomiso total o parcial, según resultado del reconocimiento e inspección practicado en el mismo, sin per- juicio de que por los Inspectores de carnes se cumplimente cuanto se dis- pone en las disposiciones sanitarias vigentes y las que en lo sucesivo se dicten en tan importante materia. Antes "de dar por terminado este. brere y mal escrito articulillo, consi- deramos pertinente y CO)110 demostración de la -importancia del Matadero general 'de Pamplona, exponer el número de animales sacrificados durante el último quinquenio, y los ingresos obtenidos por dicho sacrificio en el mismo lapso de tiempo.' . Vacunos Terneras Carneros Ovejas Corderos Cerdos 8.751 16:h3 33.517 22·975 • 29·092 28.075 , Habiendo obtenido un ingreso total de pesetas un millón seiscientas ochenta y dos mil cuatrocientas. Hasta el año 1913 se pagaba como impuesto de matadero 0'35 ptas. pOl kilogramo de vacuno, ternera y carnero; el de oveja ycordero 0'25 yel de cerda 0'10; pero desde 1914 dichos impuestos han sufrido modificaciones ARTICULaS ORIGINALES en lá. forma siguiente: vacuno, ternera y camero a ptas. 0'25 el kilogramo, el de oveja y cordero 0'18, estableciéndose en cambio un nuevo impuesto de matadero que consiste. en 6 pesetas por vacuno mayor, 4 por ternera, , 0'75 por carnero y 0'70 por oveja y cordero. Además, paga por derechos de matarifes 1'50 por vacuno y 1 por ternera, siendo el ganado lanar sacri- ficado por los mismos abastecedores. En el ganado de cerda se estableció igualmente corno nuevo impuesto y para compensar la baja originada por la rebaja de derechos en las restan- tes especies, la cantidad de 2 pesetas por cabeza como derechos de mata- dero, pagando 'además cama derechos de matadero, incluyendo en este servicio el acarreo, 2 '25 pesetas. y aquí damos por terminado este breve etrabajo, no sin testimoniar nuestro profundo agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento de Pamplona' y al digno Administrador del Matadero, nuestro querido amigo, po r los datos y. facilidades que nos han proporcionado para el logro de nuestros deseos. La jefatura de los servicios veterinarios municipales POR C. SANZ y EGAÑA Inspector de Higiene Pecuaria en Málaga Las ideas vertidas en el artículo que con este titulo mismo publiqué en estas páginas' en el número de marzo último, han sido objeto de una ra- zonada réplica por parte del ilustre catedrático de Santiago D. Tomás Rodríguez, _publicada en la Revista de Higiene y Sanidad Veterinaria co-. rrespondiente aÍ mes de marzo, Falta de cortesía me parece dejar sin contestar el artículo del Sr. Ro- dríguez, y algo de cobardía abandonar mis modestas ideas sin un intento de contraataque. . Ante todo ruego. al Sr. Rodríguez, me, apee el tratamiento. es decir, 'que yo no tengo la autoridad ni gozo del prestigio que él me supone entre el público veterinario; soy un modesto escribidor de afición. que piensa en alta voz, sin más trascendencia que emborronar unas páginas en nuestras revistas. Hecha esta confesión, en descargo de mi ánima, intentaré defender mis ideas, aunqml el prestigio y conocimientos de mi contrincante sean presagios de vencimiento. En buena lid y con tan hidalgo caballero, puede discutirse y hasta es honor salir derrotado. .. *** ' Hace tiempo, desde que me asomé al campo fecundo de la Veterinaria, pude convencerme de que los servicios veterinarios debieran gozar de ab- soluta independencia, sin necesidad de subordinación inmediata a los La- 256 REVISTA VETERINARJA DE ESPAÑA boratorios municipales de higiene, porque nuestra actuación sanitaria se cumple a la perfección sin necesidad de, esos centros. La conclusión de la Asamblea de Santiago fué el fulminante que mo- tivó la explosión pública de mi pensamiento, d~biendo hacer constar' que de dicha Asamblea sólo tengo las referencias publicadas por los periódicos y un cambio-de impresiones habido con el Sr. Gordón, insuficientes a todas luces para formar un criterio acertado de lo que alli pasó. Si la interpreta- ción' que yo doy a la conclusión no es fidedigna, y en cambio lo es la del señor Rodríguez, ruego a los lectores que se atengan a ésta y prescindan de ella en mi artículo, porque esto I\O altera el fondo de la cuestión (1). *** El Sr. Rodríguez combate mi artículo por estas dos razones que el cree erróneas: L°, porque afirmo que el veterinario municipal no necesita de laboratorio para desempeñar su misión; 2.°, porque no goza de autonomía. El Sr. Rodríguez demuestra cumplidamente la necesidad del laboratorio y la autonomía de que a su juicio disfrutan los veterinarios. El planteamiento que yo hice de la cuestión es más trascendental; hablo en mi artículo de servidumbre, coyundas, falta de independencia ... pido y deseo que la clase entera pida la separación absoluta del funcionamiento de la acción veterinaria' de toda otra sanitaria. El veterinario contribuye con su ciencia a conservar la salud pública, es cierto, pero a esta función social-decía yo en mi artículo-e-ecorrtribuve ' el arquitecto imponiendo determinadas condiciones a las viviendas, el ingeniero vigilando las cañerías del agua, las alcantarillas, etc., y hasta el jardinero cuidando los árboles». l' y si estos técnicos hacen función sanitaria y no forman parte del labo- ratorio Municipal de Higiene, ¿Í)or qué, me pregunto, hemos de integrar nosotros esa dependencia? ¿Por qué no constituimos servicio aislado? A continuación venía el demostrar que la' técnica y los' métodos que el veterinario pone en práctica, son distintos, son diferentes, SOI\ genuina- mente veterinarios, inconfundibles con las prácticas 'usuales en estos labo- ratorios: Si esto es así, si asi lo reconoce el Sr. Rodríguez, ¿por qué hemos de tener la jefatura del Laboratorio? ' , Mi ilustre contrincarrte se explaya en largasargumentación COIl las ense- ñanzas poderosas que le ha dado su práctica de mataderos para demostrar que el Inspector veterinario en el matadero tiene necesidad de recurrir con frecuencia al laboratorio para ilustrar sus juicios. No creo rebatida mi opinión de gozar de nuestra independencia, aunque sea preciso en el matadero,' para ser celoso Inspector, buscar microbios en la sangre, .o determinar la naturaleza histopatológica de los tumores, ,todo eso que llamo yo complicar las cosas; no quiero discutir esto; voy a conce- derle al Sr. Rodríguez la nece~idad del laboratorio en el matadero; de esto (1) He aquí cómo interpreta el Sr. Rodríguez esa conclusión: «En la citada asamblea se desechó una proposición que pedía la separación de los servicios veterinarios, del Labora- torio Municipal, y a la aprobada no se le dió el alcance que tiene para el Sr. Sanz Egafla,' sino que expresaba únicamente la necesidad de formar Cuerpo con un Jefe que dirigiera ei servicio, en sustitución del inspector del matadero, inspector de mercados, de fielatos, etcé- tera, independientes unos de ot ros», _ ARTICULaS ORIGINALES, 267 a englobar la sanidad veterinaria como una sección del laboratorio Munici- pal de Higiene, hay un abismo. Voy; a ver si con pocas palabras lo señalo, Basta para ello leer el Real decreto de 2'2 de diciembre deroo S, que regula la inspección de substancias alimenticias y bebidas, para ver que los reconociInientos hechos por los peritos químicos son análisis químicos y alguna vez bacteriológicos, lo cual se confirma leyendo las Memorias que anualmente suelen publicar los Directores de algunos Laboratorios Munici- pales, y consultando el Boletin mensual de Estadísticas que publican los Ayuntamientos de las capitales. La inspección veterinaria, en, su parte de laboratorio es micrográfica; el mismo Sr. Rodríguez nos lo dice: examen de sangre, determinación histológica de algún tumor, etc., sin poder llegar a más, por la premura con que deben hacerse los reconocimientos y porque con, ello queda garantida la salud pública. Como dato interesante recuér- dese que la pretendida inspección bacteriológica de las carnes no pasó de ser un, buen deseo de los veterinarios alemanes, y nunca salió de los lab- ratorios de investigaciones patológicas. Lo más que puede demandar el más exigente veterinario es un labora- torio en el Matadero para el estudio de cuestiones anatomopalógicas: algo de lo que nuestros antepasados señalaban con el nombre de sarco16gicos; pero eso no es, ni con mucho, ~llaboratorio que el legislador pide a los Ayun- tamientos en el arto 190 de la Instrucción general de sanidad, nies el labo- ratorio que permita realizar «toda clase de reconocimientos y análisis quío micos, físicos, micrográficos y bacteriológicose en donde formamos una sección a las órdenes de un jefe extraño a 'nuestra disciplina y desconocedor de nuestra técnica y de nuestros métodos de investigación. Queda la Inspección de mercados: carnes, verduras, frutas, etc ..... Ac- tualmente la policía preventiva en la profilaxis, de las infecciones cárneas, está esbozándose: los laboratorios sirven para diagnosticar a posterior» , que tal carne tenía la toxina o toxona n, el bacilo Gaertner, el pseudo Gaer- tner... etc.; todo ello labor de medicina legal, pero no de profilaxis. Una conquista. hemos hecho en este ord~n de ideas, cuya consolidación en la práctica no está aun muy firme: me refiero al uso de sueros precipitantes para la distínción de las diferentes especies de carnes; para cuyas pruebas la industria suerológica proporciona el suero precipitante anti, correspon- diente y la reacción no requiere gran dispensa de material, ni complicadas instalaciones. Muchos médicos hacen la reacción de Wassermann en su clínica y es algo más complicada. La inspección de verduras 110 ofrece com- plicaciones, y en cuanto a la inspección de la leche, en este punto el S1'. Ro- dríguez se muestra conforme con mi manera de pensar. No obstante me hace algunos reparos, pero próximamente dedicaré al asunto una extensa memoria porque quiero asociarme' a algun compañero de valla en esta obra de organizar en España una verdadera y racional inspección. de la leche. *** Dicho lo que antecede, vuelvo al principio, insistiendo en que para todo esto no hacía faltar habernos llevado al laboratorio Municipal de Higiene para cumplir nuestra misión sanitaria e imponernos una jefatura extraña a nuestra profesión. . ./ 268 REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA No es la función técnica la que reclama la inclusión del veterinario en el laboratorio de higiene: es la administración, es algo que el Sr. Ro- dríguez y todos los veterinarios sabemos que ocurre en las esferas sanitarias que nos han convertido en soldados, cuando éramos jefes antes que ellos viniesen al mundo de la' Gaceta, pues de todas las instituciones sanitarias hoy vigentes, la más antigua es la inspección de carnes. y sin salirme de la realidad, puedo asegurar que a excepción de las capi- tales de provincia, y quizá no todas, muy pocas poblaciones, aun con más de 10,000 habitantes, tienen laboratorio municipal de Higiene, y,en esas poblaciones' el veterinario o veterinarios son jefes de sus servicios, sin inge- rencias aj enas a nuestra profesión. . Para que no perdure este régimen de excepción con los veterinarios de las capitales, pedí";' yo, no la autonomía, la independencia del servicio vete- rinario, csm jefatura propia. Ahora y siempre combatiré por esa separación, por creerla beneficiosa a nuestros intereses. *** Cuando escribí mi artículo, al leerlo me satisfizo porque quedaba muy bien expresado mi pensamiento y esperaba impaciente saber cómo lo reci- ~la~~. . . Apenas publicado, recibí una carta -cariñosísima de D. Publio Coderque, Inspector provincial de Zaragoza, que me llenó de gozo; era un compañero que pensaba corno yo. Quisiera ~eproducir la carta integra, pero está es- crita en un tono de franca confianza, propia de aragonés, y sólo me atrevo a copiar unos párrafos que dan la impresión de su contenido. «Leer su artículo «La Jefatura de los servicios Municipales Veterinarios» en la REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA de marzo y eoger, la pluma para escribirle esta carta, todo ha sido una misma cosa. Efectivamente. El feti- chismo microbiano e idolatría del microscopio ha perjudicado enormemente al veterinario en ese determinado aspecto de inspector de substancias ali- menticias, y, además, es, como usted dice muy bien, ganas de complicar las cosas ... El microscopio es un gran auxiliar en determinados casos de la clínica: pero en la investigación de susbtancias alimenticias, para. la tri- quina y sólo para la triquina. Lo he sostenido siempre.e Esta carta me proporcionó una gran satisfacción; mi artículo lo califica el Sr. Coderque de «puro evangelio». Cuento pues con un aliado, de gran valía; esto me dióa comprender que no estaba tan equivocado en mis jui- cios y que con mis palabras había sabido concretar, en parte, la opinión profesional. Posteriormente a esta carta tuve otra 'nueva satisfacción. Consultaba no ha mucho la Reuue prasique des Abbatoirs y me encuentro (n.v 8, agosto de 1913), con una reseña de una Asamblea celebrada en París. en junio de dicho año, por -la Federación de Sociedades Vet~rinarias de Francia. Uno de los' ternas era el siguiente: Veterinarios municiPales y Laboratorios de Higiene, cuyo resumen traduzco literalmente: «M. Mallet presenta una nota sobre los veterinarios municipales y los laboratorios de higiene; la Asamblea después de la intervención de MM. Carreau y Aureggio en e1 mismo sentido que el ponente, vota esta conclusión: «En las ciudades que posean laboratorios ARTICULaS ORIGINALES de Higiene, el veterinario municipal debe conservar la dirección autónoma de los servicios de, inspección de carnes y productos alimenticios y los de policía sanitaria de los animales, comunicando natur~lmente cuantas ob- servaciones útiles crea al Director del Laboratorio de Higiene, para sos- tener una colaboración que conceptuames indispensable, pero sin ninguna idea de subordinación», ¿ Está esto claro? Los compañeros franceses protestan enes a Asamblea de la Jefatura de los laboratorios de higiene, y es que la razón y la dignidad profesional son únicas en el mundo. , LOs Veterinarios titulares españoles deben mantener relaciones con los laboratorios de higiene pero no dependencia,_ nada de servidumbre. Este será un tema que si abortó en la Asamblea de Santiago na será dificil se vuelva a presentar en alguna de las futuras Asambleas de Vete- rinarios, porque ya nos vamos dando cuenta de nuestra valía, y vamos reclamando no sólo en la sociedad, sino también en las esferas administra- tivas el lugar que nos corresponde .. *** Hay un final en el articulo del Sr. Rodríguez, un tanto ha1agueño: aspi- rar a que la dirección de los laboratorios Municipales se cubra por oposición y ponernos en condiciones' de poderla ganar. Me parece de perlas, que dice el vulgo, pero no es eso lo que se discute; mi pensamiento se concreta en este hecho: independencia absoluta del servicio veterinario municipal en el laboratorio de Higiene; jefatura propia de este servicio. Que los veterinarios debemos estudiar y ponernos en condiciones de optar a la dirección de estos Centros, muy bien, pero que estos centros no tengan la jefatura técnica en nuestros servicios. Son dos pensamientos, dos aspiraciones muy legitimas. pero distintas. *** No puedo suscribir la consecuencia que el Sr. Rodríguez saca en su tra- bajo de que al separarse la Veterinaria del Laboratorio de Higiene sea una huida de cobardia; un hecho lo demostrará. Cuando la Sanidad general del Reino tenia acaparada la Veterinaria, nosotros nunca fuimos ni 'queridos, ni respetados, ni temidos; se organizaron los servicios de higiene pecuaria -conocerá sin duda las luchas que ello costó-con independencia absoluta, y somos respetados por los demás organismos sanitarios. Mucho hemos ganado en concepto social con esta rebeldía, pero mucho mayor ha sido el beneficio en la práctica. Yo dudo que laborar a solas acarree el descrédito y el desaliento; lo que hace falta en veterinaria es trabajar, adquirir bagaje cientifico propio, que el encuentro con otros profesionales pronto se realiza y cuando se ha trabajado. la estimación pública no tarda en corresponder. REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA *** Al poner punto a -mi labor, mucho temo no haya convencido al Sr. Ro- dríguez, más por la endeblez de JIlÍs argumentos que por la. predisposición , de su ánimo. Como este asunto tiene más enjundia de la que parece a simple vista, la Clase entera, y, sobre todo, los-compañeros titulares, serán los que 'tengan que decidir, y si encuentran razonable el asunto, incluirlo en el memorándum de sus aspiraciones hasta que un día sea votado por la colectividad veterinaria. ¿Qúe yo acierto o que me equivoco en mis apreciaciones? Eso lo. dirá en su día la opinión Veterinaria. ' . \ ARTíCULOS TRADUCIDOS Contribución al estudio del procedimiento de diálisis de Abderhalden en los équidos FlOR LOB DOOTORBB BERNHARDT HOFHERR Veterinario primero De la Real Yeguada de Wurttemberg La importancia del diagnóstico precoz de la preñez en los animales, tanto desde el punto de vista zootécnico, como del económico, se ha seña- lado 'ya muchas veces" Y aunque los métodos de investigación de la preñez, en los últimos años, habían adquirido gran desarrollo, sin embargo, con los procederes existentes hasta hoy, no se había logrado diagnosticar con segu- ridad la gestación en los primeros meses. l , Ultimamente parece haberse hallado un método biológico utilizable para este diagnóstico precoz. Semejante posibilidad ha sido expuesta por los autores en una larga serie de trabajos publicados acerca del diagnós- tico precoz de la preñez por medio del procedimiento dialítico de Ab- derhalden . .Desistimos de citar la bibliografía. Para ésto, remitimos los lectores a los datos bibliográficos de Richter y Schwarz (Zeitschrift für Tiermedizin 1913, t. 17, pág. 256), de Schattke (Zeitschrift für Veterinarkunde,' 1913. t. 26, pág. 430) Y a las publicaciones de las Berliner y Deutsche tierárstlicbe Wochenschrijt de los dos últimos años. . ARTICULOS TRADUCIDOS 27 I En febrero de 1914 interesaba saber qué yeguas estaban preñadas y cuáles no, de una serie de la Real Yeguada de Wurttemberg. Con este objeto Investigarnos entonces las yeguas por el método de la diálisis de Abderhalden. Este método, el veterinario 1.0 Dr. Bernhardt lo aprendió en el labora- torio del consejero de Sanidad Dr. -Fauser; de Sttutgart, quien tuvo la . bondad de ofrecerle gustoso la enseñanza del mismo. A continuaci6n des- cribimos la t.écnicá minuciosamente y damos a conocer las investigaciones hechas por nosotros dos en colaboración y las practicadas por el Dr. Hofherr solo. TÉCNICA Para la investigaci6n hacen falta: suero, placenta preparada, bolsitas de diálisis, soluci 6n de ninhidrina al 1 %, matraces pequeños (matracitos de Erlenmeyer de cuello ancho), pipetas y tubos de ensayo .. '. PREPARACIÓN DE LAS BOLSITAS DE DIÁLISI¡:; Si éstas proceden- de la fábrica (Schleicher y Schull, Duren del Reno), se hierven' en agua destilada durante 5 minutos exactos y luego se guardan en un frasco lleno de agua, también destilada, tapado con tap6n .esme- rilado. Después de cada prueba, se lavan bien durante largo rato en agua corriente y se hierven durante unos 5 minutos en agua! destilada, El examen ,de la impermeabilidad de las bolsitas para laalbúmina y su permeabilidad para los albuminoides demolidos (1) se hace del siguiente modo: Se llenan las bolsitas con 5 ce. de una soluci6n formada con una clara de huevo de gallina batida y colada por un paño y 100 cc. de solución salina fisio16gica estéril. Se lavan bien y se. sumergen dentro de un matraz de Er- lenmeyer de cuello ancho, en el que se han introducido previamente 20 ce. de agua destilada. Tanto al contenido de la bolsa, como al agua del matraz, se añaden 8 gotas a cada uno de toluol, para que forme una capa oclusora, y se ponen durante 16 horas en una estufa. Al practicar, previamente y, después, en el curso de la operación, el examen del dialisado, mediante la prueba de la cocción y la soluci6n de ninhidrina, no debe producirse reac- (1) Abder hatden us~ mucho la voz demolición para expresar la disociación o dlsgre- gación·de los albuminoides que han de ser astmilados. El organismo, al asimilar albumi- noides. empieza por demoler/os mediante fermentos adecuados. AsI como un arquitecto que hubiese de transformar un cuartel en un teatro, dice i Abderbalden, empezarla por derruir el cuartel, y luego aprovecharía los materiales para edificar el teatro de nueva planta, con ar regto a su plan, así el organismo, para transformar en propios los albuminoides extra- il.os, empieza por disgregarlos, por demoler/os, mediante fermentos espectficos, y luego reconstruye los albuminoides propios con los productos de la demollcíon; tal eH el meca- n ismo de '" asimilación, según Abderhalden.-( Nota del T.) REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA ción alguna positiva. Luego se lavan y ponen las bolsitas durante unas rz horas en agua corriente, se hierven en agua destilada y se prueba su permeabilidad para las albúminas demolidas (peptona de seda) (r ). Para este obj eto se colocan en la bolsita 5 cc. de una solución al 2 % de peptona de seda, no filtrada y preparada con agua destilada, y se practica la prueba como anteriormente. A la prueba de la cocción con adición de solución de ninhidrina, todos los dialisados deben reaccionar positivamente: L'3.sbolsitas que den reacciones contrarias deben desecharse. . El color normal de la reacción de la prueba de la cocci ón debe ser el ama- tista. Hay que advertir que en las pruebas con solución de peptona de seda es azul de genciana. El color de las reacciones lo designaremos en los cua- dros con el signo +(V. la nota de la pág, 274). . El suero se debe preparar con el mayor cuidado. La sangre, obtenida con una cánula estéril y seca, se debe recoger en vasijas secas (tubo" de en- s.8-yograndes), procurando q}le no caiga de demasiado alto y no forme es- puma. El tubo con fa sangre se debe dejar en reposo hasta la coagulación completa, evitando toda agitación (hemolisis). El suero empleado se debe centrifugar siempre al cabo de 20-24 horas, para librarlo de glóbulos. La placenta se prepara del siguiente modo: Se toma un trozo de placenta fetal, bien fresca, se pesa, se lava bien con agua fría para despojarle de toda la sangre, se sumerge en solución fisiológica de sal, que se cambia varias veces para quitar toda Ia materia colorante, se desmenuza en tro- . . .citos del tamaño de céntimos y se lava varias veces en agua corrier-te hasta que no se advierta el menor indicio de rojo en la placenta. Entretanto, se añaden un peso 10 veces mayor de agua destilada y, a roo ce. de la misma, una gota de ácido acético glacial y se pone a hervir. Al agua hirviendo se agrega la placenta desmenuzada y se cuece durante 10 minutos. Luego se separa el agua, se añade igual cantidad de otra nueva con igual cantidad de ácido acético 'y se hierve otros ro minutos. Ahora se mira si en el líquido la prueba de la cocción y.la ninhidrina revelan la existencia de albumi- noides disociados, para lo cual, con una pipeta estéril, se toman 10 cc. de líquido, se añade a ellos r cc. de una solución de ninhidrina al r % y se hierve durante r minuto exacto. Si la reacción es positiva, hiérvase la pla- (1) La peptona de seda se prepara tratando 1 kg. de recortaduras de seda que han permanecido en la estufa durante 48 horas a 1000, para secarse bien, con 3-5 kgs. de ácido sulfúr ico al70 °/0. (Vals por ciento). La solución sulfúrica se deja en reposo durante 4 días a la temperatura de 25°. Hecho esto se rodea el recipiente con hielo y se añade a l~ solución un volumen de agua 10 veces mayor. Ahora se quita el ácido sulfúrico por medio del bióxido de bario, finamente pulver ízado y.agtt ando bien la mezcla, si es posible, mediante un agi- tador. En seguida se filtra por filtros dobles para separar el sulfato bárico. Conviene que la neutralización del ácido sulfúrico mediante la barita sea exacta, porque si hay exceso de barita o de ácido sulfúrico, por la cocción, la peptona de seda se desmorona en amino- ácidos. Cuando se tiene la certeza de que no hay barita ni ácido sulfúrico libres en el liquido filtrado, éste se concentra en un bailo de maria que no pase de 40°. Cuando la solu- ción de la peptona de seda se ha reducido a un pequeño volumen, se mira si bay todavía barita" ácido sulfúrico en una muestra de la misma. Como a menudo se substraen al análl· sis cantidades considerables de barita, se aconseja, en todos los .casos, reducir a cenizas una muestra de solución de peptona de seda y si se halla la barita en.ella se la neutraliza entonces en toda la solución, agregando a ella la cantidad que corresponda de ácido sulfú- rico. Hecho esto, se concentra. la solución, y cuando ésta se ha vuelto espesa y de color amarillo párdo, se la deja caer poco a poco en alcohol absoluto" en donde la. peptona de seda precipita en copos amarillos o Incoloros. Puede llegar un momento en que la peptona .for me un precipitado slr uposo; entonces hay que dejar caer la solución en una' .nueva can- tidad de alcohol absoluto. Con 1 kg, de recortadura. de seda, se pueden obtener 200, 300 gramos o más de peptona de seda.-(N. del T.) : ARTICULOS TRADUCIDOS 273 centa otros 10 minutos y examínese de nuevo el agua de la cocción, Este J' ' proceder se debe repetir cuantas veces fuere menester, hasta que 5 cc. del agua de cocción con 1 cc. de solución de ninhidrina no den reacción alguna. Logrado esto, se guarda la placenta con el agua de cocción en un frasco es- téril de tapón esmerilado. Cuando el agua está bastante fría, se agregan cloroformo, en tal cantidad, que forme una capa de 1 cm. de alto en el fondo del vaso, y luego,' encima, otra capa de toluol. El preparado se COnserva largo tiempo. Sin embargo, antes de cada ensayo, es preciso examinar de nuevo el agua de cocción y las más de las veces es preciso volver a cocer los trocitos de placenta de 3 a la veces, porque en el agua de cocción" de la p1a- centa preparada se forman pronto productos de demolición. La marcha de la investigación es la siguiente: Se ponen 20 ce. de agua. destilada en un matraz de Erlenmeyer y luego. por medio de una pipeta estéril, se introducen 2 cc. de suero del animal que se examina en la bolsita de diálisis, a lasque se añade 1 gra¡no de placenta, preparada en estado de disociación perfecta. La bolsita de diálisis es puesta en el matraz con una pinza estéril. Tanto el agua destilada del matraz, corno el contenido de la bolsita de diálisis, deben cubrirse con una capa formada por 8 gotas de toluoI. Y ahora se ponen los matraces de Erlenmeyer a 37° C., en la estufa, durante 16 horas. Pasado este tiempo, se ponen con una pipeta estéril la cc. del dializado en un tubo de ensayo estéril y seco, al que se agrega 0'2 ce. de una solución de ninhidrina al 1%. Se hierve todo ello con cuidado durante I minuto preciso prescindiendo de las primeras burbujas. Luego se agita el tubo de ensayo y se deja enfriar en la gradilla. Si se forma un color violeta claro, rojo azulado (amatista) mirando desde arriba y a la luz directa, la reac- ción es positiva. Si el color es amarillo, la reacción es negativa. El color de la reacción sólo debe mirarse media hora después de la cocción. Pero, las, más de las veces, durante la cocción, se', pueden distinguir ya los resultados positivos y los negativos. Corno comprobantes, nosotros hicimos primero una prueba con 2 ce. de suero sin adición de placenta, después con agua + placenta y con suero inactiva do+ placenta. El suero era inactivado durante medía hora en UD, baño de maria de 56 a 60°. En todas las pruebas empleábanse cada vez 2 cc. de suero y 1 gr. dé placenta. PRUEBAS Primero expondremos nuestros ensayos en 21 yeguas. Cuando practica- mos estas primeras pruebas, ignorábamos que los animales que se inves- tigan deben ser sometidos al ayuno antes de 'la toma de sangre. En el cuadro siguiente s,e hallan los resultados de estas 21 pruebas con el suero de yeguas. 18 274 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑ.A CUADRO 1* Especie JI Resultado de la reacción N.· de \ Prueba principal \ Comprobación Parió un potro en orden an lma l 2 ce. de suero + 2 CC. de suero I 1 gr. de placenta +-- .]+== 1 yegua 2 +~- 15 octubre 1914 3 +-- --- 1 octubre 1914 4 +-- --- 5 +--:- --- ~-- .. 6 --- 26 septiembre 1914 7 +-- --- 8 +-- .--- 9 +-- --- 10 +-- --- 11 +-- --- 12 + -- --- 14 octubre 1914 13 + -- --- 14 + -- -- --- 26 octubre 1914 15 + --- 24 septiembre 1914 16 +-- --- --- --- ~ 17 18 +-- --- 28 octubre 1914 19 + --- --- 8 septiembre 1914 20 +-- ---' 23 octubre 1914 21 +-- --- Resumiendo los resultado¿ expuestos en este cuadro, tenemos que, de Z r yeguas, reaccionó de modo positivo el suero de 9, de las cuales única- mente 7 yeguas parieron un potro. En una yegua la investigación fué ne- gativa y, sin embargo, estaba preñada. Por lo tanto, de las 21 pruebas, 12 nos dieron resultados erróneos. El crecido tanto por % de nuestras reacciones positivas (19 positivas, 2 negativas) nos pareció, desde luego, inverosímil, pues por lo regular en la yeguada. contábamos con solo 70 % de gestaciones, por término medio. Nuestros resultados, pues, estaban :en contradicción con los informes favorables de la mayoría de los autores y esto nos hizo indagar la causa de ello. Primero el Dr. Hofherr volvió a probar la impermeabilidad de las bol- sitas de diálisis p;¡.ra soluciones albuminosas y la permeabilidad para los albuminoides demolidos; para la peptona de seda. Todas las bolsitas re- sultaron perfectamente útiles. Después investigó el suero de yeguas que clínicamente s~ hallaban en estado de preñez avanzada, con resultado po- sitivo. (0) Explicación de los signos-Designamos con + l~ reacción positiva del di alisado, con + + +, -la de color azul de genciana (reacción con di alisado de peptona de seda), con + - - la de color violeta claro (amat istar, con ++-la intermedia, con- + ia indiferente o dudosa, es decir, la de matiz gris azulado, y con - - - la amarillenta (negativa). ARTIcuLaS TRADUCIDOS 275 CUADRO II I Resultado de la reacciOn 22 yegua +-- --- --- 23 +-- --- --- 24 +-- --- --- 25 +-- --- --- Entonces, los 'resultados de las 21 pruebas nos eran incomprensibles, dados los obtenidos en las pruebas ulteriores, pues las bolsitas empleadas eran buenas, los sueros no producían hemolísis y habíamos trabajado con utensilios estériles y con la más escrupulosa pulcritud. La técnica se amol- , daba exactamente a los preceptos de Abderhalden. El elevado tanto por % se explica, sin embargo, por la circunstancia de que las yeguas no habían sido sometidas al ayuno antes' de sangrarlas. Por lo tanto, no se puede inferir de dichos, ensa yos conclusión alguna, por lo que se refiere a la utilidad del método. Cuando tuvimos conocimiento del precepto de someter los animales al ayuno antes de la extracción de la sangre (D. T. W. 1913, pág. 682), el DI. Hofherr hizo una serie de pruebas en garañones y caballos castrados. Antes de las pruebas volvió a cerciorarse del estado de utilidad de las bolsitas. Para estos ensayos el DI. Hofherr escogió deliberadamente animales machos a fin de cerciorarse de modo, irrefutable de si en el suero de dichos animales existían fermentos demoledores y si éstos desaparecían de la san- gre de los animales por medio del ayuno. Además, clasificó las pruebas en series menores, pay;a investigar el influjo de algunos factores (ayuno, edad, fecha del suero, hemolisis del suero) sobre el resultado de la reacción. , Los ensayos fueron los siguientes: 1. Suero de caballos padres, centrifugado y amarillo claro, fué usado . al cabo de 24, 48 Y 72 horas después de extraída la sangre. 2. Suero de caballos padres cuyo último pienso databa de 15 horas antes de la toma de la sangre. 3. SU.:1ro procedente de caballos castrados que habían ayunado veinti- seis horas. ' 4. Suero hecho artificialmente hemolítico por medio de la agitación. En los 3 últirrios grupos, el suero empleóse, lo más tarde, 24 harás después de la toma de sangre. Para saber la acción de la fecha del suero sobre el resultado de la reac- ción ninhidrínica, hizo 8 pruebas con suero de garañones cuya sangre da- taba de 23 horas, 6 con suero de 48 horas y 2. CO'l suero de 72 horas. Como comprobantes empleó 2 CC. de suero solo y una mezcla de agua con 1 gramo de placenta. 276 REVISTA VETERINARIADE ESPAÑA • CUADROII! Resultado de la reacción Fecha del + + placenta I Especie a.nimal I suero Suero Suero H O \ . N° "\ orden \ placenta 26 27