REVIST A VETERINARIA DE ESP ARA Vol. xr Barcelona : Marzo y Abril 1917 ARTÍCULOS ORIGINALES Vacunaciones y suerovacunaciones recomendadas en cada enfermedad infectocontagiosa (1) POR JUAN BORT CERDÁN Inspector de Higiene Pecuaria de Burgos Señores asambleistas: Cuando, llegado el caso de 'trasladar de un punto a otro un cuerpo pesado, no se tiene a la mano máquina o motor que desempeñe este trabajo, nece- sariamente se hace uso de la fuerza humana, y en tal momento no se puede. exigir a cada cual mayor esfuerzo que el que está eri relación con sus propias fuerzas. Tal es el caso -de los ponentes de los temas en todM las asambleas \ . y congresos científicos. En la ocasión presente, 'el esfuerzo desarrollado por mí será pequeño. No soy un bacteriólogo, ni siquiera un aprendiz de bacteriólogo; soy sim- plemente un aficionado, y en un asunto que tan grande vulgarización esta adquiriendo hoy día, no sená extraño que la mayor parte de los que me escu- . chan sepan tanto o más que yo de esta materia. Sin embargo, como el com- promiso adquiriC{f:"es ineludible, a .pesar d~ mis pésimas condiciones y de mi ignorancia, he de desarrollar el tema, por lo cual pido de antemano bene- volencia a los señ(~t~ asambleístas. y vamos a entrar en el tema. Como, los señores asambleístas ven, el tema es concreto, y esta misma condición le hace ser abstracto, aun cuando esto parezca una paradoja. Yo, señores, no discuto ni he discutido la idea que la comisión tuvo al redactarle. ¿De qué he de tratar? ¿De las prácticas de laboratorio inherentes a Ía obtención de sueros y vacunas? ¿De la aplicación práctica de estas substancias? ¿De los efectos que las mismas producen en los seres vivos' Teniendo en cuenta que en el tema no se piden sueros y vacunas, sino (1) Ponencia leída en la primera Asamblea de la Federación Veterinaria de Castilla la Vieja y León. 7 REVISTA VE"l'ERJNARIA DE ESPAÑA ¡ acunaciones y suerouacunaciones, debe ser aplicable la segunda de las pre- guntas; teniendo en cuenta también que no se trata de un congreso exclu- sivamente científico, sino de una reunión de .profesionales más en contacto con la clínica que con el laboratorio, el clou de la disertación debe llevarse por el terreno clínico, práctico; no de experiencia, sino de aplicación. Este es mi criterio, pero no tan absoluto que me concrete a la definición de la técnica quirúrgica, porque tratar esto solo resultaría nimio y en la mayoría de lós casos de insignificante interés. Trataré pues: De la técnica para la obtención de sueros y vacunas; pero, como puede comprenderse, muy su- perficialmente. De la aplicación de dichas substancias según sean revela- trices, preventivas o curativas. Por último: efectos que producen en los seres vivos, según el estado en que éstos se hallen. 'Jj No teniendo una idea fija de clasificación y siendo de absoluta libertad el método u orden que he de seguir, me concretaré a enumerarlas según- vienen en la ley de Epizootias, empezando por la Rabia.-Hasta hace pocos años la rabia ha sido la ignominia de la Vete- rinaria;. hoy, si se ha adelantado poco en su 'diagnóstico clínico, en cambio es un hecho usual y corriente el diagnóstico experimental, y, aunque no de una absoluta precisión, el bacteriológico. Sin embargo, el veterinario lla- mado a diagnosticar no debe olvidar que el perro rabioso no vive más allá de diez días después dé presentarse los primerossíntomas. Esto tiene capital importancia cuando hay mordidas una o varias personas. Pero no siempre nos encontramos con el perro vivo; la gente, en su horror a esta enfermedad, lo primero que trata es de matar al: animal rabioso, quizá porIa absurda creencia de que fmuerto el perro, se acabó la rabiar, No describo esta enfermedad, como no' describiré ninguna, por dos razo- nes: 1.0 Porque es conocida de todos los profesionales. 2.0 Porque esto sería salirme del tema y hacer interminable este trabajo. Voy pues a tratar dejos síntomas clínicos y bacteriológicos, y de los métodos de inmunización en el hombre y en los animales. Cuando nos encontremos en presencia de un perro sospechoso de rabia, si no hay mordidas personas o animales de valor, el sacrificio del sospechoso se impone; si hay mordidas personas es preferible conservar la vida del ani- mal, pues de estar rabioso no ha de vivir más allá de diez días. Si por el contrario nos presentan sólo el cadáver del perro, tenernos por precisión que hacer su autopsia y remitir su cabeza 'a un Iaborator-o. si no estamos en condiciones de hacer el diagnóstico experimental con probabilidades de éxito. ,ti' En la. autopsia, que debe hacerse con guantes de goma, se buscará sólo el aparato digestivo; la presencia en el estómago de cuerpos extraños y sobre todo el contenido de líquido negruzco, parecido al café claro' y fa presencia 'de petequias en esta víscera y en los intestinos delgados, dan cierto valor diagnóstico; pero la .ausencia de cuerpos y lesiones no autoriza para descartar la rabia; es un dato' positivo, pero nada más, tienen mucho más valor clínico los anamnésicos. El diagnóstico experimental se hará inoculando' al conejo una dilución de médula oblongada o de cerebelo, en la cámara anterior del ojo o entre las meninges cerebrales; en ambos casos la cantidad in'oculada no pasará de 2 a 3 gotas de la emulsión. Si el cadáver del perro sospechoso de r~bia , ARTÍCULOS ORIGINALES 99 hubiera entrado en descomposición, la inoculación se hará intramuscular (preferible la región cervical) y' con mayor cantidad de virus (1/2 cc.). El diagnóstico bacteriológico se hará: 1.° Buscando la suplantación de la célula nerviosa por .la ~ndotelial (elementos de nueva formación oriun- dos de la cápsula del ganglio, que se ven en los perros rabiosos jóvenes y adultos; método de van Gehuchten y Nelis). Este método tiene el incon-' veniente 'de que los perros viejos, pero sanos, presentan esta degeneración ganglionar, y si bien es cierto que tos caracteres. anatómicos de la célula epitelial se diferencian en ambos casos, es lo cierto también, que se necesita un conocimiento perfecto de esta lesión para pronunciarse en favor o en contra del diagnóJrlico. Además, las lesiones anatómicas del ganglio no son 'if¡F firmes sino en los cas.os en que el perro ha muerto de la enfermedad, y pocas veces cuando ha sido sacrificado durante el curso de la misma. Para teñir las preparaciones (preferibles los cortes finos de substancia ganglio- nar), puede usarse la tionina en solución acuosa, el azul 'de metileno en so- lución acuosa o el azul de Nissl. Dice Izcara que los cortes de ganglio rábico se tiñen instantáneamente en dos minutos, mientras los de sano se tiñen muy poco. 2.0 Por la busca de los corpúsculos de Negri, hoy conocidos como el germen de la rabia, después de los trabajos de Hideyo Noguchi. Este método es sencillo y puede hacerse el diagnóstico en tres ,horas. Se dejan ,en un frasco de acetona pura substancia del ganglio plexiforme o asta de . Arrimón, teniéndolo en la estufa durante treinta minutos; de aquí pasa ia - la parafina, en donde permanece otros cincuenta minutos, y englobada en la misma se dan los cortes; éstos se tiñen por los métodos de Mann, Roma- nowski (método de lo~ parásitos malarios), o de Giemsa. A los cinco minutos se han teñido los cortes, que después se lavan, primero al agua, después al, alcohol absoluto, al alcalino y por fin lavado al agua acidulada, se des- hidrata y se fija al xilol y motaje al bálsamo. El protoplasma queda teñido de azul, mientras los corpúsculos lo están- de rojo. Este método es el usado por Izcara.·en el Instituto de Alfonso XIII, y corresponde al de Mann, 3.° Por la hipertrofia neurofibrilar; Cajal y García Izcara han encontrado en los Herros muertos de rabia 'de calle y -aun en la rabia experimental, la le- sión anatómico-patológica consistente, en la hipertrofia neurofibrilar (fusión de hebras elementales en el protoplasma de la célula nerviosa) fusionadas y anastomosadas, y entre las cuales quedan fondos claros libres de filamen- tos, y la disgregación del núcleo, apenas teñible. Las preparaciones se hacen por el método argéntico (nitrato' de plata) que deja las neurofibrillas teñidas de negro sobre fondo amarillo claro. . . Diagnosticada la rabia, hay que ocuparse de la inmunización de los mor- didos, y aquí entra de lleno el tema presente. Tres métodos son los usados: el de Pasteur; el de Hogyes y el de Ferrán, Hoy no se usa ni es práctico el primitivo de Galtier, que consistía en inyec- tar en la yugular solución de' virus rábico puro. Este, además de lo audaz y lo empírico del tal método, tiene el inconveniente de provocar la muerte por colapso cardíaco del sujeto puesto en tratamiento, si la solución pasa de cierta cantidad (3' a 5 c.c.). MÉTODO' PASTEuR,-Dejando a un lado el primitivo método de este DE sabio, que consistía en el paso sucesivo del virus rábico por el organismo del mono, y que sólo tiene hoy un interés histórico, voy a tratar del método 100 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA corriente y usadohoy. Consiste en provocar la rabia en el conejo, y las mé- dulas de estos roedores, muertos de la enfermedad, se desecan a corrientes de aire. Para ello se extrae asépticamente la médula y se colocan trocitos de unos 2 c. colgando de un hilo, en un frasquito de cristal que tenga en su interior potasa cáustica. El frasco se cierra sólo con algodón hidrófilo para que exista corriente de aire sin penetración de gérmenes extraños. La inmu- nización consiste en aplicar al mordido soluciones de médula desecada, empezando por la de catorce días, y concluyendo por médula fresca. MÉTODODE ROGYES,'LLAMADO TAMBIÉNHÚNGARO.-La atenuación del virus rábico por este método, consiste en diluir un gramo de médula en 100 de solución fisiológica (cloruro de sodio al o '7 por 100). Para la preparación del virus a inocular se diluye un gramo de esta primera dITación en 10,000 de regnado de alcohol para que. penetre siempre limpia. ' Desgraciadamente, este virus, que produce buenos resultados, sólo se fabrica, que yo sepa, en el Instituto Pasteur de Argel, ;y todavía no seha extendido por España. Sueroterapia.-Es un hecho real la obtención de suero antivarioloso.. pero es un hecho real tambié~ que por su elevado, precio no ha resultado práctico. La fatalidad de no poderse extraer más que del carnero, y,por lo. tanto en cantidades relativamente pequeñas, cuando para su uso se necesitan dosis elevadas, ha obligado al señor Izcara a renunciar a su obtención, y el Instituto Nacional :", sensch. und prakt. Tf erh e lkund e , Tomo 29, Be r lín, 1903.-DR. OseAR Wr (l.¡1!h'\-I ;<:,'\,\ <." "'. í raumayarem der Mllchdrtise beim Rind, Ibí d . 7. 39, Berlín, 1913. - Pr UBEJ.!, Anatomía de las mamas, en Handb, der tierarzte. Ch ru rg ie und Gebu í 1 e, III Teil, (; r'l"~1 Erkrankungen des Euters von Prot. Dr. He s s, Viena y Leipzig, 1911 - 1 onderhelten (~'" t i ím Ausführungsgengsystein Gesell- . ~t> N/~3J.-; r-..: REVISTA VETERINARlA DE ESPAÑA blemente' relación con la proporción de leche producida por la ubre; por lo tanto, en las vacas buenas lecheras está, de ordinario, muy desarrollada. Desde los puntos de vista fisiológico y 'patológico, tiene importancia - singular el tránsito 'de la p'oráón glandular a la del pezón, En este punto, suele haber un angostamiento que separa una porción de la otra. Tiene cierto parecido con el orificio atrioventricular, pe¡:o el tránsito de .una porción a la otra no es infundibiliforme o en forma de r~loj de arena. Mas bien existe aquí un repliegue anular, de 2:6 mm, de-grosor, con un orificio circular LÁMINA 1 u ovalado, central o algo excéntrico. El pliegue anular éstá compuesto de tejido conjuntivo denso y contiene venas de trayectoria circular. Si el ori- ficio es muy estrecho, dificulta, considerablemente la salida de la leche, En casos patológicos-puede formarse un tabique (horizontal) que separe 'ambas cavidades, De las proporciones entre las dimensiones de kas dos partes y la del orificio de comunicación dan idea las medidas siguientes, tomadas en tres mamas distintas: Caso 1 Caso JI Caso III Longitud de la, porción del pezón . 5 cm. 5 cm. 5'5 cm. Diámetro del extremo superior .' . 1'7 2 2 Diámetro de la parte media . 1'7 ¡ )} 2'3 - 2'4 Diámetro del -extrerno inferior ". l' J)- 1 '2 J). 1 Diámetro dorso ventral de la porción glandular , " . 5 , J) 10 ", J) 5 Diámetro cranio-caudal de la porción' glandular . 4 5 5 DiámeÚo de1 'orificio de cómunieaoión .. 4 mm. '6 mm, 7 mm. ARTICULOS TRADUCIDOS 139 En la porclOn glandular de la Cisterna desembocan los 8-12 conductos galactáforos mayores (L. 1. fig. 1). Si la glándula indúrada con forrnalina se secciona por encima del anillo y se observa' su cavidad, se pueden ver bien las aberturas de los conductos galactóforos; la mayoría están dispuestas concéntricamente y son de forma oval alargada. Dan a las paredes de la cisterna el aspecto de un cedazo de mallas amplias. Pero su distribución es irregular, En la glándula anterior, en el'llamado cuarto abdominal, se hallan, de preferencia, en la pared externa; en la interna son raros y me- nares. En la glándula posterior, en el llamado cuarto femoral o crural, la distribución es menos irregular, aun examen superficiel, pero aquí 'las aberturas de la cara posterior son. también más numerosas que en las .res- tantes caras y generalmente también mayores. Esta distribución de los con- ductos' galactóíoros puede observarse también en 'una sección horizontal de la mama, inmediatamente por encima de la cisterna. (L. 1, fig. 2), Y lo mismo en los moldes metálicos por corrosión, en los cuales, además, puede seguirse fácilmente la dirección de aquellos conductos (L. 1, fig.. 3). En los moldes metálicos puede verse algo así como un árbol cuyo tronco corresponde a la cisterna y cuyas ramas representan los conductos galactóforos. La. copa del árbol metálico no es igual y simétrica en todas direcciones, sino siempre asimétrica. -Las ramas más gruesas y largas arrancan del tronco formando ángulos de. 30-35°, (en las glándulas anteriores dirigidas afuera y en las posteriores atrás) y dan "Origena ramas menores dirigidas en sentido 'contrario, es decir, adentro y adelante, respectivamente. Como los ángulos que forman estas dos últimas juntas varían d~ 45-9~o, asimismo los conductos galactó- foros de segundo y tercer orden marchan oblicuamente de fuera y abajo, adentro y arri:ba o de'atrás y abajo, adelante y arriba, Por lo' tanto, los' conductos galactóforos mayores residen en las -caras opuestas de las glándulas anteriores vecinas, y es muy probable que la formación de aquéllos tenga lugar por el desarrollo y crecimiento desiguales de cada una de las glándulas, las cuales se .comprimen o rechazan recíproca- mente. ' - De la disposición expuesta resulta el hecho de gran .importancía práctica de que la extracción manual de la 'leche puede ser más completa si se ordeña de modo que los pezones tengan la dirección de los conductos galactóíoros mayores, cosa que se realiza, como se sabe.. ordeñando (,de modo cruzado». esto es, ordeñado al mismo tiempo, primero los pezones anterior izquierdo ,y posterior derecho, y luego, a .la vez, el anterior derecho y el posterior iz- quierdo, La situación de los conductos galactóforos mayores en la cara dorsal del llamado cuarto crural, disposición singularmente característica de las ubres de la cabra, es, por lomismo, muy favorable, porque la presión ejercida . sobre las 'ubres por los miembros abdominales no puede obrar directamente sobre aquéllos. Los conductos galactóforos mayores, por lo regular, son cortos y anchos. En estado de distensión, su sección transversal es elíptica y, en estado de va- cuidad, lineal. El extremo que desagua- en la cisterna es más estrecho que lo restante de dichos tubos, En la cara externa de las glándulas anteriores y en la dorsal de las posteriores están colocados muy superficialmente y en la parte inferior sólo están cubiertos por la fascia.y por la piel. Si; al ordeñar, se tira de los pezones en la dirección citada más arriba, se ejerce con ello 140 REVISTA VETERI~ARIA DE ESPAÑA una presión sobre la leche contenida en estos conductos y se activa la extrac-: ción de la misma. Como ha señalado Wirz (véase más arriba). la situación superficial de estos conductos tiene la ventaja de que' la turgencia del tejido .glandular no impide la repleción de aquéllos y recuerda la situación super- ficial' de las arterias coronarias cardíacas, que permite que la corriente san- guínea no Sea en ellas grandemente influída por el sístole. En los puntos en los cuales los conductos galactóforos están muy juntos y los tabiques intermedios están transformados en una membrana muy del- gada, ésta, cuando la presión es desigual en los conductos citados, es ado- sada contra la pared opuesta del conducto galactóforo vacío, y, en estados patológicos, puede adherirse o soldarse con ella, con lo cual incomunica con la cisterna el conducto y sus ramificaciones correspondientes. La secre- ción que se acumula por encima de la oclusión, da origen a quistes por ·1 retención, que se advierten, como se sabe, en la superficie del tejido glandular en forma de bultos del tamaño de guisantes al de nueces y aun al de huevos de oca (1). En muchos casos, mediante un amasamiento racional, pueden abrirse los conductos y vaciarse la secreción. La forma de los conductos galactóforos dilatados, que se muestra con especial claridad en los moldes metálicos, es extraordinariamente intere- sante. o son, .como los .de las otras glándulas, tabes de grosor uniforme, sinó huecos, formados por trozos alternativamente muy estrechos y cortos y trozos muy dilatados. Los primeros forman tubitos de 1-2-3 milímetros de diámetro; los últimos, por lo regular, constituyen espacios redondeados, uniformes o también anchos tubos en U, de 2-4 y más centímetros de exten- sión, cuyo diámetro longitudinal suele ser perpendic1!-lar al tubito excretor. El tránsito de una porción a la otra suele ser muy preciso y no infundibili- forme; por esto la leche sólo puede pasar de la porción ancha a la porción estrecha lentamente y' por efecto de cierta presión. Esta disposición particular, no s610 la presentan los conductos galact6- foros mayores, sino. generalmente todos los interlobulillares y hasta los intralobulillares que forman en el centro del lobulillo un espacio común para la leche procedente de los alvéolos. Sin duda tienen gran importancia fisiológica y patológica, tanto por lo que se refiere a la repleción, como _a la evacuación de los conductos galactóíoros. Así se explica que los trozos más anchos vayan llenándose sucesivamente de arriba abajo y que la extracción de la leche de las mamas enfermas y sanas pueda ser activada considera- blemente mediante un amasamiento apropiado. En' este punto hemos de recordar los testarazos que dan a las tetas los ternerillos mientras maman, testarazos que indudablemente tienen por objeto exprimir la leche de los espacios colectores. Por mucho que aumenten estos espacios, no pastan para contener la leche que una mama sana puede dar de sí en un ordeño ordinario. He obser- vado que la cantidad de líquido (formalina o alcohol) necesaria .para llenar del todo el sistema de cavidades mamario, sólo equivale al 60-70 % de la cantidad de leche qu1e un ordeño puede obtener de la misma mama. Por (11 Ver Hess, Enferme lades de las ru arn a s en «Handb , d. ttera rz t l . Chlrurgie un d- Ge bu r cshl lfes (:'.1:anual de cirugía y obstetricia veterlnárias) de Bay er y Frühn er , 1911 Pág. HH. ARTICULaS TRADUCIDOS 14I lo tanto, una tercera parte de la leche debe ser segregada durante el ordeño. Núesch (r) halló, por otro procedimiento, que la cantidad de leche formada antes del ordeño, era sólo la mitad de la obtenida en el ordeño. Como apéndice a las condiciones anatómicas gel sistema cavitario, recordaré, con pocas palabras, el aparato hemostático del pezón de la uaca (Lámina Il, fig. 6), en lo que difiere d~l de las otras hembras domésticas. Fué descrito y representado perfectamente por Fürstenberg (2), primero, y des- pués investigado minuoiosamente por Riederer. Sólo tomaré 10-más esencial de estos trabajos. Sobre todo merecen mención el desarrollo ·~considerable de las redes venosas y el enorme grosor de las paredes venosas, que casi' LÁMINA. Il borra las diferencias entrevenas y arterias. Según Fürstenberg, las válvulas de las venas cierran imperfectamente, y por esto sería posible inyectar dichas.venas desde la base del pezón. Yo no puedo compartir¡,.esta opinión, pues nunca he logrado llenar del todo la red venosa ~esde la base del pezón, sino sólo a trozos, esto es, a veces hasta las válvulas más próximas, donde la. ·masa de inyección suele detenerse. Acerca de la importancia de la red venosa del pezón, Fürstenberg se expresa, poco más o menos, de este modo: La salida de la leche sólo se puede interrumpir en la vaca durante breve tiempo, pero esta interrupción se puede repetir inuchas veces consecutivas. El motivo de esto suelen ser dolores, pero también puede ser debido a otras causas. Para el proceso de la retención de la leche. no se puede tener en cuenta la musculatura del pezón, si~o sólo la. (1) A. NÜESCH, Uber das sog , Aufziehen der Milch b eí der Kuh; Dis., Inaug. Zür ích 1904. (2)' M. H. f. FÜRST¡¡:~BERG, Die Mílchdr ü sen del' Kuh, Leí pztg; 1868. .i J I42 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA corona venosa contenid;;' en el mismo, adosada directamente a la mucosa. Acerca de esto dice textualmente: «Esta corona vascular, estrecha ya consi- derablemente la luz del conducto galactóforo en la repleción ordinaria de las venas. Ahora bien, si.la sangre no puede salir de estos vasos, desarróllase un estasis y, a consecuencia del mismo, un aumento considerable del volumen de las venas, las cuales, entonces, acercan tanto las paredes del conducto galactóforo. que ello equivale a una oclusión lLámina II Hg. 8)'.t Según Fürs- tenberg, el estasis en las venas mamarias lo produce la musculatura del abdomen y en la vena cava el diafragma. Esta última opinión casi es inve- rosímil; hay muchas razones contra ella. Hay que recordar que la vena cava, cuando atraviesa el diafragma, se adhiere firmemente al centro frénico, y \ que normalmente el orificio diafragmático de la vena cava no mengua \ en la inspiración ni en la espiración,' sino que permanece siempre abierto. Además, los orificios de la aponeurosis común a 19s dos músculos oblicuos del abdomen que dan paso a Ias venas mamarias, no disminuyen, sino que se dilatan, cuando se contrae la musculatura del abdomen, como sucede siempre que io~ vasos --3.tr~viesanorificios en los mú~culos o en las fascias, ~egún Fürstenberg, una vaca sólo puede diferir la s<3¡lida e la leche mientras d .puede suspender la respiración. Esto, como sabemos, no es exacto. Por lo demás. al interrumpirse la circulación en la vena cava caudal yen la subcu- tánea del abdomen, la sangre se debería estancar en toda la inmensa zona de distribución de estas venas, es decir, no sólo en las venas de los pezones, sino también en todas las venas de las vísceras abdominales y de la parte posterior del cuerpo, extremidades pelvianas inclusive. Pero está fuera de duda que la repleción y la evacuación de los vasos del pezón son posibles independientemente del estasís hemático en las grandes venas procedentes. de las ubres. Si la opinión de Fürstenberg fuese cierta, no tendría razón de ser la "preparación para, el ordeño necesaria en la vaca y sería incompren- sible que la leche, sin manipulación alguna, pudiera pasar hasta la parte 'de la ci~terna correspondient~ ,al pezón. Todos estos procesos pueden com- prenderse fácilmente si se atribuye a la disposición vascular de los pezones la significación que realmente tiene. Es un aparato hemostático como el que hay en otros órganos, por ejemplo" en los conductos eyacnladores, etc. Precisamente como en el conducto eyaculador, (donde, por existir dicho aparato, no puede penetrar la orina en el conducto deferente), aquí los vasos están repletos normalmente de sangre y 'Oponen resistencia o impiden el paso de la leche a la 'porción de la cisterna correspondiente al pezón. Sólo por el nacimiento de las venas puede dilatarse la cisterna y dar acceso a la leche. (Lamina II, fig. 9). La eyaculación tiene lugar por la excitación de los vaso-motores, que se produce de diversos modos, tales como contactps o manipulaciones, por la fatiga del animal empleado en el arrastre de vehícu- los, etc. Es un hecho bien conocido que la evacuación puede producirse con sólo entrar en el establo el ordeñador con las vasijas para recoger la leche. . La extensa red venosa que puedo mostraros yo. en muchos preparados y figuras, debe haber pasado por alto a F. Christ (r), pues escribe: «Riederer (1) F. CHRIST Untersuchungen über die Muskulatur und das .e1astische .g:ewebe in der Milchdrüse der Haussaug e riere. Dls. Inaugural, Guisa, 1905. ARTICULaS TRADUCIDOS ha llamado capa vascular a la zona .mencionada, denominación inexacta porque, con el nombre de Z0Ra vascular, .sólo puede comprenderse la consti- tuída exclusivamente o, al menos, .en su mayor parte, por vasos, y en la zona en cuestión, según mis investigaciones, la parte principal está formada por fibras musculares de muy diversa dirección y tejido conjuntivó inter- calado entre ellas; por esto es mejor Ilamarla zona fibrosa mixta.» Esta descripción de Christ es absolutamente cierta para los pezones de la yegua, de la oveja y de la cabra, mas no para los de la vaca, púes aunque aquí la musculatura también está bien desarrollada, cuando 'los vasos .hemátícos están llenos, éstos forman la parte principal de la zona que Riederer llama vascular. . Recientemente S. G. Zwart (1), fundado en copiosas investig¡¡.ciones fisiológica;s, ha expuesto del siguiente modo el. papel de la red venosa del pezón. Ante todo, desglosa en dos conceptos el de la .llamada .interrupción de la leche, a saber: el de la I(jnterrupción de la salida de la leche') propiamente dicho y el de la insuficiente salida de leche durante el ordeño. Acerca de la interrwpció» de la salida de'.la leche dice textualmente: diariamente, cierto número de latas (2 %), de las fabricadas: Sil entre' ellas, las hay que se abomban, toda la fabricación del día es, sospechosa' y debe someterse a una inspección más detenida en un labora- torio especial, el cual, si el tanto por ciento de latas abombadas pasa de cierta cifra, puede verse' obligadoa decidir la destrucciónde toda la partida. Para facilitar la comprobación y - poder hallar siempre ulteriormente las latas que corresponden a la fabricación, de un mismo día, es costumbre imprimir, en la tapa de cada lata, la fecha de fabricación y la marca de la fábrica; sin embargo, en ciertos casos, en muchas fábricas de París particu- larm errte, no se cumplió esta regla de septiembre a diciembre de 1914. EXPEDICION DE LAS LATAS, En las condiciones normales, las latas no- son expedidas a los almacenes hasta después de haber eliminado las defec- tuosas y haber examinado la esterilización. Desde que comenzó la guerra, esta regla no ha podido ser siempre respetada, por ser intensiva la fabri-· cación y urgentes las necesidades; por esto muchas partidas, por lo menos de' las preparadas al principio, comprendían latas defectuosas en cantidad bastante grande. Estas latas defectuosas pueden hallarse, pues, entre los lotes en venta para el consumo, y el veterinario debe reconocerlas y apreciar su valor. Así se justifican las consideraciones precedentes acerca de la fabricación y los po~ibles fraudes. Caus¡lS de insalubridad de las conservas ! .' . Una conserva-debe ser desechada del consumo: 1. ° Cuando se' la fabricó con productos averiados ya en el momento de . ponerla en las latas; 2,° Cuando se ha alterado después de su fabricación. _ 1.0 .CONSE~VAS HECHAS CON PRODUCTOS AVERIADOS, Aunque la esterilización, en general, haya destruído completamente los gérmenes. • REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA causantes de la alteración de la substancia puesta en la lata, sin embargo, el 'producto puede conservar cierta nocividad, por persistir en él toxinas que resisten al calor y productos de descomposición de los albuminoides, cuya innocuidad no está demostrada. La conserva fabricada con substancias averiadas es de sabor desagradable, a no s~r que se haya disimulado este inconveniente por un sazonamiento especial. Esta causa de desecho del consumo es excepcional 'para las conservas fabricadas en Francia, por la vigilancia que la Intendencia ejerce durante la fabricación, y también por el cuidado que tienen la mayoría de las casas serias, de no desacreditar S1: marca, en lo concerniente a los productos comerciales. Esta observación no se aplica a los fabricantes de ocasión y a los mercaderes, demasiado numerosos, nacidos con motivo de la guerra y que, teniendo que desaparecer con ella, se cuidan poco de la reputación de su marca efemera; por esto no yacilan en utilizar los peores residuos, para transformarlos en dinero. No sucede lo mismo con ciertas conservas extranjeras. Esta alteración sólo puede descubrirse por medio del examen micros- cópico de frotes efectuados c.9n el contenido de la lata, que ponen de mani- fiesto numerosos microbios. muertos, como demuestran las tentativas de cultivo. Sin embargo, la simple degustación puede poner sobre la pista: deja un sabor desagradable y persistente bastante característico. Entonces un examen macroscópico minucioso del contenido suele hallar fragmentos de color anormal ( 1). 2.0 CONSERVAS ALTERADAS. La alteración de una lata de conservas tiene por única causa la presencia de gérmenes vivos, microbios o mucedí- neas, que pululan en ella; pero el origen de tales gérmenes puede ser doble. De este punto de vista etiológico existen, pues, dos clases de alteraciones. a) La lata ha sido esterilizada pel'fectamente. Pero, por un defecto del estañado del cierre, -ya por mal engaste, ya por la mala calidad de la hoja de lata o del caucho, o también a consecuencia de una perforación acci- dental (clavo o herrumbre), el aire penetra en la lata durante el enfriamiento o después, acarreando gérmenes vivos. La lata se califica entonces de fuiteu- se (rezumante). Se distingue porque rezuma humedad o líquido por la perforación o por la fisura o, si esta se cierra secundariamente por una partícula, sólida, con (1) Hemos tenido ocasión de inspeccionar una Importante partida de Co,ned beef (buey salado con sal en grano) amer icano, marca X, en Iat itas de una libra, interesante desde este punto de vista.' ' El contenido de la lata estaba formado por fragmentos de calidad inferior, de la región de la lengua, con ganglios, glándulas salivales, fragmen t03 de mucosa, cuerpo tiroides; ten- dones, arterias, piel, a menudo con pelo, todo ello nadando en una jalea espesa yabundan- te, con gran proporción de grasa. . ' El aspecto es favorable y apetitoso por el tinte rosado de la carne, como el de los pro- ductos de tocinerla, y lo' mismo el olor, por estar bastante cargado de especias; la degusta- ción es también agradable, a la primera impresión, pero deja un sabor desagradable, que debe acarrear una aversión rápida . La disección atenta, a la vez que pone de manifiesto los r es íduos indicados, descubre' casi siemprefragrnentos de superficie negruzca, notoriamente alterados; el color negro es debido, en efecto, a una verdadera película de microbios. Semejante tipo de Corned beef tu: parece justificar el favor de que disfruta; es poco nu- tritivo, dada su composición, y, además, es probable que su consumo no estuviera exento de inconvenientes. • A.RTIÓJLO¡; 'TRADUCIDOS frecuencia cuando esta fisura es pequeña, por el abombamiento producido por los gases desarrollados en la fermentación pútrida. La alteración de la lata' que rezuma, en general, es rápida; se produce de . la periferia al centro, .lo que permite, hasta cierto punto, en los casos dudosos, descubr~ el origen, qu¡e ~o'.~s otro que una v,erdadera putrefacción, a veces acompañada de enmo~eclmlentos en el exterior de las latas perforadas por clavos, cuando se las tiene' almacenadas en locales húmedos. La lata qué rezuma en putrefacción, es poco peligrosa: la alteración, como hemos visto, es, al principio, superficial; pOF lo tanto, no puede pasar por alto al consumidor, máxime reveláridose a él por un 010r nauseabundo, , Cuando el escape de líquido es consecutivo a una. perforación por la .punta de uno de los clavos del embalaje, no lleva consigo la sospecha del resto de la partida. por ser efecto ,de un simple accidente. No se trata evi- dentemente de lo mismo cuando el escape se debe a un defecto de' cierre o al mar funcionamiento de la máquina de cerrar; entonces toda-la partida fabricada en Ias mismas defectuosas condiciones, hácese .sospechosa y, si las circunstancias .lo permiten, está indicado su examen minucioso. El hallazgo de' perforaciones' debidas al herrumbre, . (en las latas no pin- tadas bastante frecuente), requiere también el examen de toda la partida, y, además, -el consumo .de las latas expuestas, antes de su perforación, y la evacuación del almacén, si. es' húmedo. b) La l~ta [ué imperfectamente esterilisada, En general, en el centro del bloque que forma el contenido de la lata existen gérmenes todavía vivos, peJio cuya vitalidad. fué .más o menos atenuada por 'el calentamiento. Estos gérmenes 'se' multiplican ,m¿'s o menos pronto, según su, especie, su 'estado, la temperatura del ambienté, la naturaleza del medio en que se 'hallan incluidos y, si ésteces sólido, según su aptitud para disgregarlo y di- solverlo. Si, al principio, se pueden multiplicar los microbios aerobios, por persistir en 'la\ lata un poco de oxígeno, éste desaparece muy pronto y en seguida predominan los cultivos anaerobios, que seacompañan de despren- dimiento' d; gases', ' ~ \ . La alteración de la conserva se manifiesta, en fin, por un abombamiento que hasta puede hacer estallar' la lata; perq .este abombamiento puede ser muy tardío, pudiéndose presentar al cabo de uno, dos' y quizá más años después de la fabricación, en las condiciones normalesde almacenamiento (r J, LQs caracteres del contenido de la lata mál esterilizada varían esencial- - , (1) Hemos observado un ejern oto tfpico de este abombamiento - tardlo al examinar una partda de Comed beef de la marca X" en latas grandes ue 2 kgs, 750 grs. Estas latas, en forma de tronco de pirámide cuadrangular, contienen una carne de buey que conserva la coloración roja, merced a un modo. particular de prepar-ación; esta carne" fuertemente comprimida, es aaluttnada en un bloque compacto por medio de gelatina muy consistente, ' La oresencla d e.cí erto número de latas abombadas no rezumantes y parlo tanto mal es- terilizadas, que hacían sospechosa toda la' partida, me hizo examinar el contenido de dos latas en apariencia normales tomadas al azar'; en cada un" se hallaban en el seno de la masa, focos decolorados, Infiltrados de microbios vivos y por lo tanto en extensión. Estas latas,conservadas más tiempo, habr ían acabado. por abombarse mas o menos tarde, Su venta para el consumo habría p o dido causar accidentes, pues res-tocos alterados eran poco. exten- sos toda da; solo setraducían por una simple decojoraclón y una disociación d el músculo, no producian olor anormal y es taban-jí isimulado s en el seno de 1a masa, de modo que habrian podído pasar inadvertidos - _ Esta .a rtid a estaba en el almacén desde hacía más de unaño y por los caracteres de las la [as, o rr ecía de fabricación bastante antigua'. Este ejemplo. demuestra, pues, la íufl u en- era retardatrlz de la compacidad del contenido sobre la marcha de las alteraciones debidas a unaesterUizaclon imperfecta; pone además, de relieve, con cuanta circunspección convtene proceder para dictaminar' acerca del valor de una partida de conservas de-las cuales hay algunas abombadas / ' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA. mente, por una parte, según el grado y, por otra, según la naturaleza de la. alteración. , Cuando la alteración es avanzada, el contenido a menudo está putre- facto y huele mal; pero, al contrario, cuando aquélla comienza, el contenido puede parecer normal y no desprender olor desagradrble; el, olor depende únicamente de la naturaleza, pútrida o no, del gas qu~ resulta de la fermen- tación, y, por lo tanto, de las especies y propiedades de los microbios selec- cionados por el calentamiento. Cuando la lata contiene un jugo gelatinoso normalmente sólido por debajo de 20°, como el buey Chevalier-Appert, es rápidamente licuefacto por los microbios, lo cual a$egura su diseminación rápida por toda la lata. Pero cuando el-jugo persiste sólido merced a la gelosa y al arroz, como en 'las conservas del tipo llamado .Billancourt perfeccionados, la alteración puede , ser más lenta y permanecer localizada más tiempo, porque la mayoría de los microbios son incapaces de liquidar la gelosa. - Una lata mal esterilizada no es forzosamente peligrosa, pero puede serlo; no es menos peligrosa cuando no desprende olor alguno normal que cuando es maloliente (I). En todos los casos debe ser desechada del consumo, por ser prácticamente imposible distinguir los microbios peligrosos de los que no lo son. El peligro de las latas esterilizadas imperfectamente sube de punto cuando la alteración es poco avanzada; en efecto, cuando todavía esta localizada , en el centro del bloque, puede dejar de ser advertida por el consumidor, cosa que no sucedería con las latas rezumantes. Este posible peligro de las latas esterilizadas imperfectamente, justifica las mayores precauciones para descubrirlas en los lotes de conservas y eliminarlas inmediatamente. - Como se ha dicho más arriba, el hallazgo de latas esterilizadas imper- fectamente en un lote, tiene una importancia primordial, pues .no pudiendo ser debido este defecto más que a, un mal funcionamiento de 16s autoclaves, todas las latas esterilizadas en el mismo autoclave, sino todas las fabricadas en el mismo día, son sospechosas y conviene someterlas al calor de la estufa para acelerar y ppner de manifiesto la alteración en vía de desarrollo, mas no traducida todavía por el abombamiento.' Cuando la proporción de las latas abombadas 'a consecuencia de seme- jante prueba. es muy crecida, la prudencia ordena desechar, al menos provi- sionalmente, toda la partida fabricada en las mismas condiciones, Examen de una partida ,de conservas en almacén Los reglamentos prevén una inspección periódica de las partidas .alma- cenadas; hemos visto cc¡mfiar' esta inspección ca personas -incompetentes;, pero queremos creer .que nosiempre se hace así y que se puede encargar al veterinario. Cuando el alma¿enamiento se ha hecho de modo racional, las latas están (1) A este propósito, es demostrativo el ejemplo del Baciltus botultnus, qae no traduce , su presencia por. olor alguno, ni por alteración alguna manifiesta y, sin en bargo, causa tr.- tcxícacionea mortales al hombre'. ARTICULaS TRADUCIpÓS 153 clasificadas p~r fabricante y por día de fabricación, lo que facilita las ope- raciones y permite una estimación mas exacta del estado 1 de conservación, En el caso contrario, esta estimación es mucho más delicada y a veces es difícil decidir con alguna certeza. Vamos a .suponer un' almacenamiento racional'. TÉCNICADE"LA INSPECCIÓN. Consta de: , 1.°, Una selección metódica; 2:° ,¡ El examen' del contenido de un. suficiente número de) latas sospe- chosas~ , i ° Un estudio en el laboratorio, siempre que sea posible, 1.° Selección metádica. " Se fundará en el examen externo minucioso .de cada una de las latas, examen que' requiere la inspección d~ todas las caras, la compresión de los dos extremos, la percusión 'y, 'en' los casos du- dosos, la sucusión. ' , . ~J.' Siempre que Sea posible, se debe hacer, al mismo tiempo, en latas fabri- cadas en-un mismo día, para fijar el tanto por ciento de alteraciones por .dia y por fábrica, cosa que, como se ha. visto, es' un elemento indispensable de' apreciación. Lleva consigo la separación' de todas las latas anormales por cualquier causa, que conviene clasificar en diferentes categorías, resumidas en el cuadro siguiente: Abolladas , Fluctuantes' - , Latas ,defectuosas 1 Picudas .. ¡ J ' Oxidadas P~rforadas ' í RClavos b , ~ errum re Latas alteradas' Rezumantes Salida aparente . Ab b' d' t 'Sálida obliterada '1 om a as y ro as J(Esten '1"'" '\ ización lmper f ecta ' Esta clasificación es la parte delicada de la operación; en efecto, es bastante difícil distinguir I ciertas latas defectuosas de las ligeramente alte- radas; eritre las huecas', por ej emplo.. y las que comienzan a abombarse. Lo que hemos dicho de la naturaleza de estas dos anomalías permitirá, sin embargo, la diferenciación, ,merced a un .examen :"lgo atento. completa- do, si es preciso, con el examen del contenido de algunas, tomadas como tipo. Las latas defectuosas SOl~ apropiadas 'para el consumo, como las normales; pero, por .su ~ismo defecto, .están .más expuestas a rezumar y, por ro tanto, a alterarse; está, pues, indicado el ponerlas al consumo antes que las demás. Para evitar una in:terpretació;, errónea de su defecto por el .desti- riatario, : que podría considerarlas como averiadas, convendría indicar y ,explicar los defectos. . En cuanto a las latas alteradas, por ser absolutamente impropias para el consumo, se imponen su eliminación y .su destrucción. Pero, si se trata sobre todo de una partida todavía reciente y cuya esteriliiación no se ha comprobado, conviene determinar previamente la causa de la alteración, escape o .esterilización imperfecta, para poder apreciar la fabricación del día correspondi'ent~, según. las-reglas 'ya expuestas. 154 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA Esta distribución es dificil cuando el abombamiento es acentuado, y, en general, es de la incumbencia del laboratorio. Sin embargo, se puede admitir que el abombamiento precoz mas bien traduce 'un escape que un defecto de esterilización, sobre todo cuando se trata de latas de contenido compacto, 2. Examen del contenido. El examen del contenido permite precisar el diagnóstico cuando éste, fundado en sólo caracteres exteriores, es impo- sible o dudoso; se impone, por lo tanto, para ciertas latas de entre las sospe- ch~sas. . Se puede hacer en condiciones cualesquiera. Pero, siempre que sea posible y sobre todo si se trata de apreciar el valor de una partida importante' gana si se lo completa con un estudio de laboratorio. Eú principio, es preferible no abrir más que latas cuya temperatura no pase de 20°, pues, en estas condiciones, el jugo gelatinoso que contienen debe hallarse coagulado; para esto, si el-tiempo es caluroso, se las puede sumergir previamente bastante tiempo en agua fresca. Antes de abrir la lata, conviene practicar en la tapa, sobre todo contra el engaste, una pequeña perforación con una punta fina y acerada, lo que permite darse cuenta de la presión interior de la lata. -La existencia de un vacío relativo, traducido por el silbido del aire que penetra en la lata, y sobre todo los levantamientos del fondo o de las paredes, si son planas o ligeramente cóncavas, constituyen un indicio casi cierto '(1) de la esterilidad del contenido, a lo menos para las "latas fabricadas desde varios meses. Por el contrario, la salida de gases con presión y la depresión simultánea de la envoltura, son se-ñales absolutas (2) de alteración, a menos que la lata no sea fuertemente abollada o aplastada. Obtenido este primer dato, se puede practicar una amplia abertura, en lo posible con un instrumento que corte la hoja de lata' con limpieza, junto al engaste, de modo que permita, si es preciso, el vaciamiento fácil del contenido en un solo bloque. En la lata así abierta, se apreciarán el olor, el aspecto general, el color; se pondrá particular atención en la consis'tencia del jugo: una jalea .firme y transparente, indica la ausencia de gérmenes vivos; por el contrario, un jugo líquido y turbio, es indicio de alteración dé la lata y causa de quese la deseche. El carácter proporcionado por la jalea puede faltar en las conservas adicionadas .con gelosa o con arroz, cama las del tipo «Billancourt mejor ados, al menos cuando la alteración comienza; también puede faltar en las latas cuyo contenido es comprimido en un bloque compacto como el «Cerned bee]», de donde la necesidad de 'llevar más lejos el examen, de disecar en cierto modo el contenido de la lata, ya practicando secciones en serie, ya disociando (1). Aqui hacemos una re atrtcció n, porque, a veces, hemos visto estos vacios relativos en latas de Comed beej, en cuyo centro habia un comienzo de al ter ación, con reblandeci- .mlento; en estos casos, la compacidad era tal. que la presión central no se transmitia a la periferia; hecho excepcional Que solo se puede observar en conservas de este tipo. (2) Según Blanc, el abombamiento de una lata puede deberse o una alteración química sin intervención microbiana; no hemos tenido ocasión de observar este fenómeno, pero es bueno señalarlo. En todo caso, su rareza, entre las conservas de fabricación poco antigua, por lo menos. lo hace d e una Importancia b astante pequeña para que no haya Inconveiliente alguno en c ons íde r ar'[corno no esteril toda lata realmeñte abombada. ÁRTI'C1;JLOS TRADUCIBOS 155 los fragmentos, a fin de poner en evidencia los focos de alteración, todavía profundos y localizados, traducidos por la. decoloración, la disociación, o el . reblandecimiento de la carne. _ El examen del contenido se completa por el examen interno de la lata; las manchas negruzcas, morenuzc~ o irisadas, que siempre se observan en las paredes, resultan de .una reacción química entre el estaño y ciertas partes del contenido; son absolutamente normales y deben ser conocidas, para no ser interpretadas como resultado de un comienzo de alteración; también conviene saber que las partes de la conserva en contacto con ellas pueden estar 'superficialmente teñidas de negro. -El examen practicado en estas condiciones no puede pasar por alto alte- ración alguna macroscópica, es decir, bastante pronunciada; en las condi- ciones habituales de la práctia es, pues, muy suficiente .para las latas fabri- cadas desde algunos meses. En cambio, no basta para conservas de fabrica- ción reciente, de las que conviene comprobar la esterilización, antes de la posible aparición de las deformaciones exteriores de la lata. En este caso especial: el examen en el laboratorio es indispensable. 1 3. o Examen en el laboratorio. Este examen puede hacerse, ya en latas de fabricación reciente sistemáticamente separadas cada día para comprobar la fabricación, ya en latas puestas ap.arte por sospechosas, cuando se ins- pecciona una partida, con el objeto de precisar la naturaleza de la alter~ción. En' el primer caso, es' indispensable someterlas al calor de la estufa en' las condiciones ya indicadas; en el segundo, es también útil, pero puede pres- cindirse de ello. - , Cuando se puede llevar a cabo -la prueba de la estufa, el abombamiento basta para reconocer las latas alteradas; pero puede interesar el aislamiento de los gérmenes cultivados en ellas; para esto, basta practicar, con las pre- cauciones de asepsia requeridas, un agujero en la tapa y, con una pipeta estéril tomar un poco del contenido, en parte Iicuefacto, de la lata, y sem- brarlo. Para las latas no abombadas o para las sospechosas no probadas en \, , la estufa, basta cerciorarse de la p;resenqia o de la ausencia de los microbios . y, en el primer caso, examinar la vitalidad, ya que.no determinar la especie. En estas condiciones, la técnica-debe modificarse, sobre todo si el conte- nido de la conserva es compacto, como en el «Corned bee]» o en el «Billan- couri meiorado»; en efecto, los microbios muertos o vivos no suelen estar diseminados en la lata, y la toma, a ciegas, con una pipeta, corre el albur de resultar negativa. Entonces es indispensable practicar una amplia aber- tura, como para el examen macroscópico, lo más asép+icarnente posible, extraer el 'contenido y efectuar un suficiente: número de frotes con las partes que" pueden parecer anormales, al disecar la masa. Este método no excluye las tomas para las siembras de prueba; en efecto, basta dirigirse a las partes no manchadas. Así se puede apreciar con exactitud máxima el estado micro" biano dé la conserva.' , Gérmenes abundantes pero, que no producen cultivo alguno en medio aerobio y anaerobio; indican una conserva hecha con productos averiados. La presencia de gérmenes vivos, si se han hecho correctamente las tomas, permite inducir una .esterilización imperfecta. p'or el contrario, el fracaso de las siembras no permite ~firmar que la lata es estéril; indica simplemente que l~ parte utilizada era aséptica. En.definitiva, sólo la prueba REVISTA VETERINARIA DE ESPA'{A prolongada de la estufa da certidumbre absoluta en lo que concierne a la esterilidad del contenido; por esto se debe recurrir a ella siempre que. se disponga de la instalación necesaria. Inspección antes del consumo Cuando las latas de conservas son puestas en consumo, por lo menos las que facilita la Intendencia, suelen haber sido sometidas a las comprobaciones múltiples que acabo de indicar; tienen, por lo tanto,' todas las probabilidades de hallarse en buen estado de conservación. Sin embargo, el veterinario puede ser llamado para dictaminar acerca del valor de un lote o simplemente de una lata que parece sospechosa. En las condiciones en que opera, el solo examen externo de la lata (inspección de la superficie, compresión de las extremidades, percusión, sucusión), le permitirá formular un juicio. Considerará como aptas para el consumo las latas no deformadas. Sabrá caracterizar y apreciar las latas simplemente defectuosas. No separará más que las latas abombadas y las rezumantes cuya salida es aparente o lo 'resulta de la compresión enérgica de las extremidades. . S~ para esclarecer su juicio, en los casos dudosos, debe practicar el exa- men del contenido, la abertura de lata con arreglo a la técnica expuesta le in- dicará la presión interior, que' e.suno de los mejores elementos de apreciación. En lo que concierne al contenido, un jugo cuajado en forma de jalea trans- parente (a no ser, sin embargo, que la temperatura s.ea muy alta), una carne firme, de color homogéneo y olor agradable, se considerarán como signos ciertos de buena conservación, y los caracteres opuestos motivarán el desecho. En fin, un olor anormal y desagradable, a falta de licuefacción de la jalea, podrá revelar el empleo de substancias averiadas antes de su esterili- zación, cosa que también deberá ser motivo de desecho (Rec. de Med. Vet., I5 de marzo dé I9I7)' Trad.· por F. S. ~======= Recientes investigaciones sobre la peste porcina POR P. STAZZl; Las nuevas investigaciones 'sobre la peste del cerdo realizadas en nume- rosos institutos científicos y con especialidad en los' diversos laboratorios de producción de suero antipestoso de América del Norte, se refieren espe- cialmente a la etiología, a los métodos más seguros y rápidos de diagnós- .tico de la infección, a la posibilidad de obtener una atenuación fija del virus y 'un método eC0nó~ico y cierto de vacunación, más que al examen crítico de los resultados de los actuales métodos inmunizadores, es decir, el mé- , todo de sue;o solo y el simultáneo de suero y virus. ARTICULaS TRADUCIDOS 157 * ** 'Gracias a los trabajos bien conocidos de Schweinitz y. Dorset, confirma- , dos en sus resulcados por muchísimos investigadores de todos los países donde domiha'la peste porcina, se sabe que esta epízootia es producida por un virus filtrable. En estos últimos años, como ha ocurrido en otras enfer- medades producidas por virus que pasan el filtro, algunos ,investigadores, especialmente americanos,' han trabajado inces~ntemente .para el mejor conocimiento del elemento causal de esta grave infección del cerdo,' del cual, como en la glosopeda, o' la peste equina, sólo conocemos la propiedad de poder atravesar' el filtro Berkefeld, En otras 'enferm~dades, debidas a virus fil- trables,se han encontrado elementos ql,le, por su característica morfoló- gica y' p0,r S11 constancia, se conceptúan como específicos de la infección; así ocurre con el espiroqueto de la enfermedad de Weil, o ictero-hemorragia del hombre, el corpúsculo de Negri en la rabia, y_el corpúsculo de Maggiora en la peste de las ocas. Ya Uhlenhuth ha descrito en las células de la conjun- tivq. de los cerdos pestosos, corpúsculos <,!ue, ara algunos, son conceptuados p como clamidozoos: Craig y Waiting, en diversas comunicaciones, hablan de corpúsculos de forma variada que se encuentran ea- la sangre de los cerdos pestosos y' en íntima relación con esta! .enfermedad: estos .corpúscu10s, de forma filamentosa, los consideran los mismos observadores, en una ca- municación posterior, cerno efecto, en vez de causa, de la infección .pes- J , tosa. En estos últimos años, diversos investigadores han dado a conocer, en .la sangre, en el intestino, en las lesione~ cutáneas efe los cerdos muertos de peste, 'la existencia.de espiroquetos; y han pensado si alguno de estos podría Ser el elemento causal de la peste. Smith en II;l94 ya notó que en los bordes de las, lesiones .intestinales de los cerdos muertos de peste se encontraban espiroquetos: Dodd, en una epizootia que atacó' a lechones,' caracterizada 'por úlceras cutáneas, encontró. en los bordes de 'las mismas, espiroquetos; Poenauru, en I9IO, en la viruela del lechón. que, probablemente, sería la misma enfermedad vista por Dodd, encontró también. en las úlceras cutáneas -espíroquetos, pero los conceptuó de importancia secundaria. Cleland y Gillrut, en los tumores fibrosos desarI'~llados a consecuencia de la castración. y en los abscesos cutáneos: encontraron espiroquetos. A , Ruther corresponde la primacía de interpretar la, relación entre los espiro- ~uetos y la peste del cerdo, Difatti en su monografía dice haber encontrado espiroquetos en la sangre de los cerdos muertos de peste y también los en- contró en la mucosa del estómago y del intestino, en el pulmón, hígado, bazo; riñones y mesenterio de los cerdos pestosos, así como en cerdos muer- tos de otras enfermedades. Betegh ha tenido oc'asión de encontrar espiro- quetos en el suero; en la linfa, y en las úlceras intestinales de los cerdos muer- tos de peste. King, Hoffmann, Drake y Baeslack han estudiado de un modo 'muy' detenido la significación del espiroqueto en la etiología de la peste 'porcina.' ,. . En ·una serie de artículos- aparecidos desde I9I2 al I9I6 en el i=r« Infect. Diseases y en el ] ournal of the A merican Veterinary A ssociation, de- clararon haber encontrado el espiroqueto en la sangre, en las úlceras y en las lesiones cutáneas de los cerdos muertos de peste. Estos espiroquetos, .' REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA por su forma y dimensiones, 'Son fácilmente diferenciables de los otros más gruesos, que se encuentran en el intestino de los cerdos sanos. Los autores citados han intentado cultivar en terrenos adecuados,' análogos a los acon- sejados para el cultivo artificial del espiroqueto, ictero-hemorrágico del hom- bre y para el espiroqueto pálido, el espiroqueto aislado de los cerdos pes- tosas que llaman spyhos y sus cultivos, inoculados, han determinado 'una infección análoga a.Ia de la peste natural y a la producida por inoculación de sangre pestosa; y además han demostrado que este .espiroqueto, como los demás patógenos o no, los espiroquetos ictero-hemorrágico, clusa y duttoni, puede pasar algunos de sus gérmenes por el filtro o que probablemente tiene en la sangre o en el cultivo una fase granular, por lo tanto. filtrable. No obs- tante estas observaciones que señalamos, al considerar el verdadero valor del espiroqueto sphyos, ~uchos investigadores han mostrado sus dudas sobre la importancia del espiroqueto en la peste porcina. Hayes notó ya que nunca podía encontrar el espiroqueto en la sangre de los cerdos pesto- sos, mientras que en su comunicación, al jefe del Bureau of animal l ndus- try en 1914 llega a la conclusión de que el espiroqueto se encuentra en can- .tidad considerable en el intestino, sobre todo en las cercanías de las úlceras de los 'cerdos pestosos, pero en la misma cantidad y con los mismos carac- teres se encuentran en los cerdos sanos, Hrtz llega a las mismas conclu- siones, análogas a las de Barensky del Laboratorio veterinario del Minis- terio .del Interior de Petrogado. Estos observadores piensan que los espi- roquetos hallados en la peste 'porcina son gérmenes saprofitos que en nada afectan a la causa de la enfermedad y que probablemente tienen el mismo valor que el b. suipestiter, el b . suisepticus, que concur,ren a determinar pro- cesos secundarios que agravan el decurso de la peste. Arnheim, que en sus pesquisas no encontró el espiroqueto en la sangre de los cerdos. pestosos, le excluye toda importancia en la etiología de la peste; en la espiroquetosis es utilísimo el salvarsán, por ser tóxico para los espiroquetos; al paso que no marÍifiesta ninguna acción útil en la peste del cerdo. . Sólo merece una cita la publicación de Pfeiler y Lenz sobre el- cultivo artificial del virus de la peste, porque el trabajo de estos autores no aporta ningún detalle sobre la técnica del aislamiento, C) sobre el cultivo del pre- sunto germen causante de la peste. * ** Las investigaciones :encaminadas a descubrir un método preciso y rá- pido de diagnóstico que no sea el anatomopatólogico y epizootiológico, no han dado resultados seguros. Los ensayos practicados en Alemania en. el laboratorio de Ostertag y repetidos en la Estación experimental del Missouri por Connaway y Durant sobre diagnóstico por la desviación d~l comple-' mento, usando como antígeno sangre o extracto de bazo d~ cerdo pestoso: . han dado resultados muy irregulares, como también, son inciertos los obte- nidos por Healy y Smith en la Estación experimental de Kentuky.' emplean- do como antígeno extracto de ganglios linfáticos. En ella:boratorio de pato- logía del Bureau 01 animal Imdustry se han hecho observaciones muy insistentes acerca de la alteración: del' riñón en el cÓlera porcino, en cuya ARTICULOS TRADUCr·DOS 159 infección se considera como característica y de valor diagnóstico' la hemo- rragia puntiforme de la zona cortical del riñón; lesión primeramente des- cripta por Schweinitz y Dorset. Parece, alrnenos en América, que lesiones análogas se han encontrado en otras enfermedades infecciosas del cerdo, y particularmente en la necrobacilosis, 'la cual, confundida con la peste, a causa de la semejanza de la lesión renal, ha dado por origen el empleo del suero antipestoso sin resultado satisfactorio. En Italia no hemos encontrado todavía una forma de necrobacilosis del lechón que se presente cou carac- teres de epi o endozootia confundibles con la peste. Puedo asegurar que unas lesiones renales análogas a las de la peste se encuentran en el mal rojo, y con más frecuencia en la septicemia pura, cuando ataca animales grandes. Es cierto que en' la forma típica y de evolución aguda de la peste, una de las lesiones más frecuentes y más precisas es la hemorragia puntiforme del riñón. He tenido ocasión en estos últimos años de ver cerdos sacrifica- dos, que aparentaban perfecta salud y encontrar hemorragia puntiforme en el riñón, con lesiones catarrales agudas en el intestino. La lesión del riñón me hizo sospechar la peste, y, en tres casos, la inoculación de sangre o de parénquima' renal a cerditos sanos confirmó la peste. " Cuando se trate de canales de cerdos en la inspección de carnes forá- neas, no debe despreciarse el examen del riñón, y¡¡. que de este examen pueden recogerse elementos importantes para saber si la res fué atacada de enfermedad epizoótica y especialmente de peste. Así, sobre este tema llama recientemente la atención Birch (A study 01 slog-cholera transmission: Cornell Veterinarian, 19-!4, vol. IV, .n. o 3, pág. II6), quien ha observado y demostrado experimentalmente que en América, dado el modo de hacer la inspección de carnes, es decir, recono- ciendo s6,10las canales, es posible que se hayan librado al consumo anima- les atacados de cólera. La demostración del hecho se ha obtenido alimen- tando cerdos sanos con carne· fresca procedente de animales pestosos, los cuales no 'presentaban lesiones características; esto ha sido suficiente para transmitirles la infección. El: hecho de que la carne de cerdo atacado de peste pueda ser infectante antes de que presente lesionés características, tiene una especial interés epizootiológico para los investigadores americanos, porque en los Estados Unidos se utilizan los residuos de todas las carnes, incluso los de cerdos, para la alime~tacióEl de los suidos; así, pues, según 'Birch, Rutherford, Me, 'Gilway, este es uno de los procedimientos de 'difusión de la peste. Conviene hacer presente que la carne salada. o seca pierde toda: virulencia pestosa. * ** Otra cuestión que interesa muchísimo es el hallazgo de un virus de una actividad patógena fija, yes 'más importante todavía encontrar una va- cuna con la cual, de un modo más económico que con. el suero o con suero y virus, sea posible conferir una duradera y sólida inmunidad. En América y en Hungría se ha querido remediar el grave inconveniente de la fugaz acción protectora dél suero recurriendo a la inoculación simultánea de suero y virus, es decir, sangre de cerdo pestoso. Pero todos los experimenta- dores reconocen que este método simultáneo no está exento de inconve- 160 REV¡STA VETERINARIA DE ESPAÑA nientes, ya que no siempre puede determinarse la actividad del suero y el poder patógeno de las diversas cepas de virus pestoso. Asi, en varias comu- nicaciones de autores americanos, resulta que en algunos localidades se dieron casos de aborto en los cerdos, pero que, según Dorset y Fischer, nunca han superado al 9-10 por 100 'y apareciendolos abortos en las piaras infectas puede admitirse que sean consecutivos a la infección, en vez de accidentes de la inyección simultánea. Pero es cierto que en muchas re- giones de América y de Hungría se ha preferido recurrir al suero solo lo- grando mediante una desinfección minuciosa y el 'sacrificio de los cerdos atacados, una limitación de la epizootia. - Por cuanto respecta a la estabilización del virus pestoso o virus fijo, Reichel (eFised hog-cholera virus», [ournal, Infect. Iris, 1913) del Instituto sueroterápico del Estado, ha obtenido buenos resultados, seleccionando varios virus y por pases continuados se consigue' una' cepa que mata' regu- larmente los cerdos al octavo dia; asi se puede conseguir controlar el valor protectivo del suero y señalar la fórmula de inyección simultánea que no ofrezca peligros. Menos afortunadas han sido las pesquisas para obtener del virus una vacuna. Es triste que no hayan sido coronadas de éxito las tentativas de Uhlenhuth, cuando intentó atenuar la virulencia del virus pestoso con la adición de productos quimicos; Graham y Brueckner intentaron obtener una vacuna calentando el virus a 60°, y consiguieron un producto que toda- vía infectaba pero que los animales que no adquirian la infección no les producía la inmunidad. Craig intentó obtener una vacuna mezclando una parte de virus con dos partes de solución fisiológica y mantener la mezcla, 'a 37° durante veinticuatro horas, y seguidamente dos horas a 60°. De 62 cer- dos inoculados con este producto, 60 adquirieron una peste aguda: Mejores resultados obtuvieron Lewis, Schuler, Me, Ebroy y Reitter de la Estación experimental de Oklahoma, que j.ntentaron, como yo hice en la glosopeda, atenuar el virus pasándolo por inoculación en el organismo de un suido hiperinmunizado y usando como vacuna la sangre toda del mismo cerdo, , después de veinticuatro o cuarenta y ocho horas de la inoculación. La misma experiencia repetida en el Laboratorio sueroterápico del Es- tado no dió resultados afortunados. • r .* *. * Hoskins nos suministra algunas noticias interesantes sobre la receptivi- dad de los cerdos en la peste según la edad y' las varias condiciones fisioló-. gicas. De sus observaciones en 2,800 cerdos inoculados con virus pestoso para la preparación de suero antipestoso, resulta que sólo 360 han resis- tido; los' más susceptibles son las reses de 40 a 50 libras, las menos las de 70 a 90 libras; más tarde la receptividad es maycr; disminuye, según Dor- ' set, muy sensiblemente en las cerdas preñadas. Ya se ha notado hace tiempo que los cerdos recién nacidos no son muy receptibles a la peste; presentan mayor resistencia los que nacen de cerdos vacunados con suero y vacuna. De este hecho se puede sacar' una conclu- sión pr'áctica: que' la sueroproíiláxis es útil vacunando' las cerdas preñadas . y después los lechoncillos cuando cuenten pocas semanas. ,ARTICULOS ' - EXTRACTADOS- , I * ** La mayoractividad científica sobre la peste se desarrolla en América por 'contar con grandes medios,y profundos conociniientos de esta cuestión; así pues, hay que esperar, que la profilaxis sueroterápica y la vacunoterapia haga rápidos progresos. (La Clínica Veterinaria, 30 diciembre 1916, pá- gina 767.) Trad. por C. S. E. ARTíCULQS EXTRACTADOS ANATOMIA y FISIOLOGÍA r BU~GI, EMILIO' (Bema).-ClorofHa y .clorosana. (Eorrespondenzbl¡'¿t ¡ür' Schuieie. Arete, t. 4.°, 6, 1916, pág. 449.)-En 105 organismos del horn- bre y de los animales fa clorofila' se transforma en hemoglobina. Activa la nutrición y es aperitiva, tónica y vivíficante. Para la nutrición son menes- ter, no sólo grasas, hidratos de carbono y albuminoides, como se admitía hasta hoy, sino también vitaminas. Estas son aminas (NH), y su falta pro- duce trastornos profundos en los 'cambios materiales y en el desarrollo, denominados avitamind'sis~ (escorbuto, jaqiiítísmo, etc.]. ( Los medicamentos obran, "ora .como excitantes (funcionaleS), ora reem- plazando substancias que faltan (por substitución). E'~ este caso se cornpor- tan como -ali-Ill,eritos.Ahora bien, en lo relativo a.' la, clorofila se debe tener en cuenta lo siguiente: , ' , Oxihemoglobina =:: Hemoglobina O + ¿" (unidos' débilmente) ¡( ~ , " ' l /" , Qlobina' 'Bematina Globina Hemocromógeno. "En la oxihemoglobina exístenc ' . a) Albúmina, que sé .desintegra en aminoácidos: lb) 'El grupo prostético, llamado hematina. Esta'es .una combinación ferruginosa en forma de cadena cerrada o . anillo, ¡cuya disociación origina la hematoporiirina. exenta de hierro, La . hematoporfiFina está compuestá por cuatro anillos pirrólicos del tipo . CH=CH" '1 I -NH 'CH' CH/ En la hematina los cuatro anillos están unidos entre. sí pór medio de hierro. Ahora bien, la' [itoporjirina, derivada de la clorofila, es muy seme- [ante a la herriatoporfirina. El organismo, para formar oxihemoglobína, neces~ta: 11 , \ 152 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA I. Moléculas de albúmina, que halla en todos los alimentos albumi- noideos. 2.Hierro .. 3. El anillo pirrólico característico de la hemato- o de 'la filoporfirina. Para comprobar la exactitud de estas hipótesis, el autor hizo investiga- ciones en conejos, a los que, artificialmente, les-produjo anemia de dos ma- neras: ora extrayéndoles con frecuencia sangre de la vena de la oreja, ora inyectándoles fenilhidrazina. De ambos modos logró disminuir la hemo- globina o los eritrocitos en un 40-50 por 100. Dividió sus animales de experimentación en cuatro grupos de 8 cabezas cada uno. -.. El grupo A no' recibió medicamento alguno. .El grupo B recibió hierro (píldoras de Blaud). El grupo e 'recibió clorofila. El grupo D recibió hierro y clorofila. La ~limentación consistió en avena\ y za~ahorias amarillas; por lo tanto, contenía xantoíila. o • Lasopérdidas mienza con la primera sonrisa ~lnifu.· 1 ncipe, parve puer, ,rJsu cognoscere 'matrem! Nada, pues, más legítimo que el estudio de una psicología especialmen- te humana; que la afirmación de una diferencia profunda entre la psico , ,. logía humana y la de los animales.' U nicamente que, a mi ver, esta di- ferencia, tan profunda, no 'es absoluta. Esto' es todo .•--':P. F. /' ART~OULOS EXTRACTAIlOS r67 RABAUD, E.-¿Qué· es la biología humana? (Rev. Scieniijique, 10-17 de .marzo 19I7.)-Cogtestación al' trabajo del doctor Grasset, resumido más arriba. Dice' Rabaud que admitir la fijeza de la especie humana e's hacer una afirmación gratuita: que admitir, corno hace Grasset, la fijeza morfo- lógica y a la vez el progreso psíquico' de la .especie humana, es contradicto- rio y erróneo; que la forma y la industria de los hombres primitivos fueron más parecid as a 'las de los antropoides; que se hallan en los animales las mismas particularidades que en el hombre; que el hombre, al creerse libre, tal vez yerra; que de todos modos, esta hipótesis na le autoriza par!! decir si el animal es o no; libre. «El hombre-se nos dice-s-se substrae a las leyes biológicas de su especie: ¿obra, pues, fuera de las leyes naturales y su liber- tad le hace capaz de. hacer milagros? Esta consecuencia del libre albedrío no parece compaginarse con ladefinicíónque-suele servir de base a las con- troversias; en todos los casos, la «ciencia positiva» n.o conoce a este hombre dotado de poder' sob~enatm;al 'IUt: 10s teólogos de todos los tiempos consi- deran como poder' estrictamente divino ...~ »Así se .sueedeÍl..1as afirmaciones" pero sin apoyarse. jamás en hecho' ni experimento alguno. 'Todas' .derivan del empleo de un método verdadera- mente singular, que consiste en confundir. el estudio del Hombre con el de la Medicina. 'Ahora bien, todo 'el mundo puede advertir en el acto que los hombres no tienen el monopolio de la enfermedad y llodula,res rara en fosganglios del cerdo: Se trata, en general, de tu ber- culosis de tipo hipertrófico, con degeneración completa o incompleta, bajo la forma de masas 'extendidas a todo o a la mayor parte del ganglio. Si estas lesiones tuberculosas datan s610 de poeos meses, las vísceras están, a menudo, .afectadas por la .generalizaeión, mientras que en la pseudotuberculosis son generalmente indemnes. No obstante, en un caso de pseudo tuberculosis ha observado Chaussé tubérculos en el pulmón yen el hígado, pero estos últimos ~ran mucho -más duros y calcificados que no lo son' las lesiones bacilares. Cuando existen, a la vez,' tuberculosis y pseudotuberculosis, la distinción podría ser difícil, pero 'en tal caso baiitaría reco~ocer la primera de ellas. j Tampoco es· difícil distinguir las lesiones pseudotuberculosas de la equino- cocosis y cisticercosis del hígado. REVISTAVETERINARIADE ESPANA El autor no ha investigado la causa .de esta pseudotuberculosis porcina por carecer de medios para ello, pero opina, que se trata probablemente de secuestros caseosos debidos a una infección anterior benigna del aparato di- gestivo, que no deben confundirse con la tuberculosis bacilar de Koch,-F, S. DISTASSO,A.-Epidemiología experimental en tuberculosis, iTñe Journal 01 Lnfections Diseases, octubre I9I6,)-En los pueblos en que de antiguo existe la tuberculosis mueren muchos menos individuos de 'los que se tu- 'berculizan y son muy frecuentes las formas crónicas de la afección, El fenó- meno inverso tiene lugar en las poblaciones recién invadidas, en lo que res- pecta a la evolución y la mortalidad es en ellas mucho mayor, ¿A qué es debido este hecho bien comprobado? ¿Es porque entre los primeros hay un gran número de individuos inmunes o porque los .gérmenes se han ido atenuando en los sucesivós pases? Estas preguntas, hasta ahora no con- testadas por la vía experimental, son las que el autor trata de aclarar en su trabajo, Para ello infecta cobayas con una cantidad' determinada de bacilos. y en días sucesivos pone en contacto 'con ellas cobayas sanas, El resultado de estos experimentos ha' sido el siguiente: las cobayas sanas introducidas en. [aulas donde estaban las inoculadas contraían la tuberculosis y murieron en más breve plazo que las propias inoculadas, -siempre que el con- tacto se establecía después de los trece días y antes de los treinta, y cuatro. Antes de los trece supone el autor que no se infectaban por la escasa canti- dad de gérmenes' que expulsaban 'las inoculadas, y después de las. cuatro semanas porqu~ las lesiones están encapsuladas y los bacilos aprisionados. La segunda parte desu trabajo la dedica a investigar la vía de conta- gio. Fundándose en que las cobayas que ha usado no comían la hierba pisa- ' , d~ ni aunque tuvieran hambre, y mucho menos sus propios excrementos, y que entre ellos es frecuente la costumbre de aproximarse los hocicos unos a otros,' pensó lógicamente en qu~ la infección se haría por inhalación, lle- gando en sus experiencias a comprobar la escasísima cantidad de bacilos necesarios para infl'¡ctar las cobayas, depositándoselos el).,las fosas nasales" Algo semejante piensa debe ocurrir en el hombre: el contagio tiene lugar pasado el período inicial y ya no cuando han entrado los enfermos en el pe- ríodo caquéctico, en que los gérmenes se han atenuado en la mayoría de los casos. (R. por J. Blanc@, en el Bol. del Tnst. Alf, XIII, diciembre 1916,) , , DUNNE, J.-E~perienciílS diversas sobre la trlj,nsmisión de la tubereulosís aviar al cerdo,-Hasta estos últimos tiempos, se admitió generalmente que la tuberculosis se transmitía al cerdo sólo por el consumo de leche, o Ror, el suero no pasterizado procedentesde vacas tuberculosas, peLOmodernamente se ha observado que gran número de cerdos eran infectados por el bacilo aviar, En mayo de 1912, -Petersen demuestra¡ que los ganglios de tres cerdos pertenecientes a la mism~ piara contentan el bacilo de la tuberc~.losis aviar. En 17 casos -de tuberculosis porcina examinados ulteriór~ente' (.en '5 casos sólo se reconocieron las amígdalas y los ganglios .rneserrtéricos) 9 contenían el bacilo aviar y entre ellos había 5 reses que tenían 'localizaciones ganglionares. Un 'examen sistemático de las partes lesionadas decomisadas' en un mata- dero, demostró que, de, 118 cerdos tuberculosos, 86 ptesentaban él bacilo aviar solo, 28·el bacilo bovino, y 4 los dos tipo~ reunidos. , ' ARTICULaSEXTRACTADOS El carácter de la enfermedad varía segúri sea el tipo microbiano; el bacilo aviar determina principalmente'Iesiones locales, en tanto que el tipo bovino 'provoca la generalización. . Una investigación hecha.en los establecimientos de donde proceden los animales decomisados, demuestra que, con frecuencia, coinciden estrecha- mente la existencia de focos tuberculosos de las aves y 'la misma enfermedad en el cerdo. .' , . Debemos añadir que la hIberculosis del cerdo ha sido encontrada en forma 'aviar: en las granjas en donde la tuberculosis bovina es desconocida. El aislamiento de los' cerdos, lejos de los gallineros y de los estiércoles contaminados y la desinfección de estos últimos, es suficiente para prevenir. la diseminación de as ienfermedades de las aves a los cerdos. (R. en The _ [ourna! oj. the Board 01 Agritultitre, abril 19r5.) FAYET.-La poiera, corno signo diagnóstico, en la malleinización 'sub- cutánea. (Rec, de Méd., Veto 30 de octubre de 1916.)-La intraderrnorna- lleiniz~ción palpebral. ha venido a substituir con ventaja a la malleiniza- ción subcutánea. Sin embargo, esta última aun se emplea en l?s casos dudo- sos para evitar todo lo posible las causas de error. de diagnóstico. \ . El autor ha descubierto que la .reacción local consecutiva a la inyección subcutánea de malleína, va acompañada. frecuentemente de cojera o más bien, de dolor, del miembro a que el edem:a corresponde. Esta cojera, que \ guarda' relación con la intensidad y la extensión del edema, su tamaño, su sensibilidad y la: presencia de cuerdas o vasos linfáticos, ',se revela, sobre todo; p0rque dificulta la extensión del miembro. El animal arrastra la punta del casco, como en los' casos de lesiones graves -y profundas de las regiones superiores del miembro; inmoviliza laregión escapular manteniéndola hacia atrás, mientras que al andar marcha de través y se apoya sobre el miembro opuesto. . En las reacciones locales débiles, esta cojera apenas s.e nota znás que al salir el animal de la cuadra" y se atenúa al cabo de algunos pasos hasta ha- cerse poco menos que imperceptible al trote. . En las reacciones locales fuertes con edemas gruesos y extensos es, por el contrario, muy manifiesta. El movimiento del miembro hacia delante y la media' vuelta apoyada sobre el mismo son e'n extremo dolorosos. En tales casos, la cojera no se atenúa sino al cabo de haber andado algunos metros al paso o al trote; . r La inyección .subcutánea, debe practicarse precisamente en la región del tercio inferior del cuello, a pocos centímetros de su borde superior, y ante todo el veterinario debe reconocer, el animal para asegurarse de que antes de la inyección no presentaba señal alguna de cojera. F. S. " . , FRÉGER.-Nota acerca de Ias lístulas mamarias congénitas de la vaca. (Rec: de Méd.; Veto 15 feb~ero 1917)-Aparte de, las' fístulas que pueden producirse en las .mamas. de las vacas) por- traumatismo, mordeduras de perros, desgarros' .por el' roce, etc., existen otras fístulas congénitas que no hay que confundir con las primeras. . Esta anomalía se produce debido a que uno o varios canales galactóforos, en lugar de desem.bocar en el interior del pezón correspondiente, se abren 172 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA a un lado, en la superficie de la ubre. El autor la ha observado siempre en la cara pcstero.interna de uno de los cuartos traseros de las mamas. Generalmen- te pasa inadvertida hasta el momento del primer parto,' en que llama la aten- ción p,or el escape de leche que se produce en el lugar de la fístula. Se compren- de que ésta es natural, por la regularidad de su abertura, por la ausencia de toda señal de traumatismo y, sobre todo, por su completa independencia en relación con e1pezón inmediato. La parte glandular que le corresponde es por completo independiente, a manera de una pequeña mama supernumeraria desprovista de pi zón, pero que funciona solidariamente con la parte del cuar- to que desemboca en.el pezón. Esta anomalía se explica perfectamente por la manera como se desarrollan los pezones en los rumiantes. En efecto, es sabi- do que estos apéndices se forman por un levantamiento cutáneo alrededor de los campos de' His, de donde parten los botones' epiteliales que constituyen las futuras glándulas. Si no se produce este levantamiento, o si deja fuera de' su recinto uno de los botones de la glándula, se produce la fístula de que. tratamos, la cual, en síntesis, no es otra cosa que la aberturá de una glándula supernumeraria sin pezón, o mejor, una parte desviada de una glándula normal. Cuando esto ocurre, se produce en aquel punto un derrame de leche que, si es posible, debe encauzarse hacia el. pezón inmediato, estableciendo una comunicación artificial, o bien secarlo por medio de una inyección io- dada que oblitere la glándula. También puede cerrarse la fístula mediante unos puntos de sutura con crin de Florencia. Como la leche entonces DO puede salir, hincha la mama o la porción de la mama correspondiente, y la secreción no tarda en detenerse, a causa de la atrofia progresiva del tejido glandular. F. S. Gaseo, G, Y AGUZZI, A.-Sobre la virulencia de la sangre de los animales enfermos de' glosopeda, y ensayos de inmunización contra ésta. (Gior. de Med. Vet., 7 abril I9I]).-En'una nota publicada en marzo del año último, cuyo extracto puede ver el lector en la página 289 del volumen X de esta REVISTA,demostraron los autores, contrariamente a lo afirmado por Nocard y Lec1ainche, que la sangre de los animales glosopédicos es m1lY virulenta durante el período febril. Para robustecer esta afirmación y sacar conclusiones prácticas, los autores han proseguido sus estudios, cuyo resultado' exponen en este trabajo: El hecho observado, de que la sangre es virulenta durante el' período febril, hay que relacionarlo con el carácter de la 'fiebre con que' empieza lá enfermedad. En efecto, el primer fenómeno que se observa en la infección aftosa, tanto si es producida por contagio natural, como por inoculación de material virulento (suero sanguíneo o glóbulos rojos), es la fiebre. Incubación. La fiebie se presenta después de un período de incubación ,¡;:uya duración varía según la virulencia y la forma del.contagio, Por término medio es de 2 a 5 días" peto cuando se inoculan subcutáneamente glóbulos rojos muy virulentos, la incubación, puede ser de '70 horas y hasta menos, al paso que, con glóbulos de menor virulencia, puede durar de 5 a 9 días. Con la inoculación del suero sanguíneo ocurre casi lo mismo. . Fiebre, La,fiebre es, de tipo, remitente y va ,precedida, una horaantes ARTICULOS EXTRACTADOS I73 de manifestarse, de temblores musculares, escalofríos ':1 falta de apetito. Cuando ap rece, sribe rápidamente, alcanzando dos grados o dos y medio sobre la normal. L<;Jsaccesos febriles se suceden casi regularmente cada 24 horas, c~n breves períodos intermedios de remisión. Erupción e las Itas. La erupción de las aftas raramente ocurre du- tante el primer acceso -febril: por lo general se manifiesta en el segundo y a veces hasta en el tercero y cuarto acceso. En las formas graves, de' incubación breve, y, sobre todo, en la infección producida mediante la aftización ordinaria, Ia erupción aparece más pronto, mientras que, - con la inoculación de glóbulos rojos, suele comenzar en el cuarto acceso febril.' . En todos los casos, la erupción no aparece por completo de uria sola vez, sino que se va desarrollando coincidiendo con los accesos febriles. Así, en el primero., no aparece ninguna afta; en el segundo aparecen una o dos en la boca o en los pies, las cuales, al romperse, dejan una lesión que perma- . nece estacionaria hasta el nuevo acceso, en el que aparecen otras aftas, y, así sucesivarnente.. . Momento de la mayor virulencia de la sangre. Expuesto lo que. antecede. los autores buscaron el momento en que la sangre tiene su mayor virulen- cia, y después d practicar, varias sangrí s en -diversos tiempos, hallaron que en la mayoría de casos los glóbulos rojos teníar¡. su virulencia máxima al comienzo del segundo y tercer acceso, y que disminuía cuando. la curva, térmi,~a llegaba' al acmé, y desaparecía o poco menos -en el descenso. No ocurre lo propio respecto a la virulencia del suero, la cual llega a su mayor grado cuando se practica la sangría en el acmé del acceso. Por otra parte, mientras los glóbulos rojos llegan, a perder su virulencia cuando se ha 'practicado la sangría en un momento desfavorable, el suero, 'por el con- trario, conservaeiempre su' virulencia aunque en grado distinto. Virulencia de los glóbulos rojos y del suero. Los experimentos hechos para determinar separadamente la virulencia de los glóbulos rojos y la del suero. demuestran que, a iguales dosis, la virulencia de éste.es mayor. Tal vez esto podría' hacernos creer que la virulencia de los glóbulos se debe a que, aun después de lavados, conservan en su masa una pequeña cantidad de suero, pero los autores han probado que no es exacto. Dosis mínima: Respecto a la dósis mínima de glóbulos o de suero nece- . saria para producir la infección, sus estudios han demostrado: 'l. ° Que 'los glóbulos obtenidos de la sangre extraída en el momento oportuno de la evolución febril, de' bóvidos enfermos en la forma natural ordinaria, pueden producir la infección a 'la dosis de JO CC., pero en los casos de forma grave esta dosis es mucho menor. 2.° El suero separado de la sangre extraída también en el momento adecuado, produce la infección a la dosis mínima de 1/4 de ce. Exaltabión de la virulenCia de' los glóbulos rojos. Comenza~on 'por inocu- lar subcutáneamente, 10 ce: de glóbulos rojos y se" vió qué "la virulencia de éstos iba aumentando en .los pasajes ,suoesivos, hasta conseguir: 1.°, pro, ducir una forma clínica grave de la glosopeda inoculando -1 CC. 2.0, deter, minar una forma cada vez más grave, 'hasta producir la muerte del animal en la forma lla~ada apoplética, inoculando constantemente la misma dosis - . I 174 REVISTA VETERINARIA n'E ESPAÑA de la CC., y 3.° abreviar el período de la incubación desde seis días hasta, setenta horas, Tentativas de infección por" vía oral. Quisieron también los autores ave- riguar la virulencia de los glóbulos rojos y del suero por la vía oral, a cuyo fin los restregaron por los bordes de las encías y por la muc?sa de los' labios, siguiendo el procedimiento de aítiza-ión ordinaria. El resultado fué nega- tivo. Tampoco dió resultado la ingestión de 40 ce. de glóbulos y l~ de 25 ce. de suero. Inyección endouenosa. Valiéndose de prócedimientos técnicos especiales, para evitar que los hematíes y el suero se difundiesen por el tejido conec- tivo perivascular en el momento de practicar la inyección en la yugular, han' conseguido producir constantemente la infección inoculando hasta 1/4 de cc. de suero. En cambio, la inoculación, también en la yugular, de 35 cc. de glóbulos rojos, no produqo nunca la enfermedad, al paso que estos mismos glóbulos rojos inoculados subcutáneamente a otros animales a la dosis de la ce, fes producían una forma de glosopeda idént ca a la de los ani- males de quienes procedían tales glóbulos rojos. Estos dos hechos, cuya exactitud se basa en pruebas escrupulosas hechas sobre 94 bóvidos, no han podido ser, por ahora, explicados satisfactoria- mente. . Ensayos de iv.muni,zación. Acabamos de decir que los glóbulos rojos virulentos inoculados en la yugular no producen manifestaciones exter- nas de la fiebre aftosa. Solo determinan una reacción general traducida por elevación térmica, que. se manifiesta casi inmediatamente después 'de la inyección y du"ra unas veinticuatro horas, alcanzando hasta dos grados y medio sobre la temperatura nOI'IDal.Este fenómeno va acompañado de otros, como son: abatimiento, alteraciones de la respiración, inapetencia, suspen- sión de la rurniación y otras ligeras perturbaciones del aparato gastrcenté- rico, pero los au,tores no sospechaban que se pudiesen sacar' de este hecho consecuencias prácticas para obtener un método de vacunación activa. En efecto; valiéndose de bóvidos de la misma raza, edad y peso, qui- sieron averiguar qué resistencia ofrecían a la inocula¿ión endovenosa de diversas cantidades de glóbulos rojos virulentos, negando a inocular hasta 35 ce. sin producir la enfermedad. Ante este importante hecho faltaba saber si tales bóvidos adquirían al- guna inmunidad, .y observaron que de 16, vacunados con una sola inyección endovenosa, hubo 15 que permanecieron sanos, a pesar de estar expuestos por espacio de dos meses a la infección natural, al paso' que los otros bóvi- dos que servían de testigos enfermaron rápidamente. ' .Aunque estos resultados no son todavía definitivos, no puede negarse el hecho importantísimo y nuevo de que. los hematíes virulentos lavados, inoculados a las venas 'de los bóvidos, determinan una notable reacción general y térmica sin que se desarrollen manifestaciones exteriores· de la glosopeda y confiriendo a los animales así -tratados una inmunidad cuya duración, .. seg.ún se. deduce.de. estas pruebas, no es menor.de dos meses, De todoello se desprende que es posible obtener una inmunización activa C0n- tra la glosopeda. Ahora sólo falta conocer en detalle las dosis de gíóbulos rojos de una virulencia determinada que deben inocularse, el número de \ . " ARHCHL0S EXTRACTADOS 175 inyecciones que ha:y que practicar, y el tiempQ que ha de mediar entre una y ott~.- Esto.es lo 'que: se proponen .esclarecer los autores. F. S. ' M;RKUS, H. y SHORNA:~EL, H.""":"'TuberculásiS del perro y su relación