REVISTA VETERINARIA DE ESPARA , Vol. XI Barcelona, : Julio' : 1911 N.O 1 ARTÍCULOS ORIGINALES Curiosidades de Mataderos POR E. TRULL V~terinario Municipal d~ Barcelona - . Como íbamos diciendo ... en el artículo publicad0. en esta REVISTA en 'septiembre de 1914 (r), nos ha dado por ,recoger, preparar y coleccionar todo cuanto se pone fa nuestro alcance, procedente de los mataderos, que sea digno de llamar la aten- ción, tanto bajo el punto de vista de su mérito, científico, como simplemente por la curiosidad que pueda inspirar. Nos Iarnentá- barrios' de la indiferencia que tienen muchos compañeros para estas cosas y terminábamos excitándoles para que nos favoreciesen con algún envío, ya que con mucho gusto nos habríamos im- puesto algún sacrificio pecuniario para su preparación y conser- vación. En cuanto a la primera, he tenido ocasión de ver que no cayó en saco roto mi divulgación, pero en cuanto al, segund : .no se me ha .presentado ocasión de aumen- tar la colección conenvíos foráneos; pero como. la ley de las compen- saciones sigue en vigor, a pesar de los pesares,' en . casa hemos tenido ocasión. de recoger algo que, ha- biendo ido a fengrosar la' colección de nuestro naciente museo terato- patológico, tiene perfecto derecho a ver la luz pública en estas pá ginas. Ofrecemos en primer' lugar unos casos teratológicos, mons Fig.1 truosidades. o anomalías halladas en la nave de ganado .lanar del matadero general de esta ciudad, procedentes de ovejas sacn- (1) El artículo de referencia, lo ha reproducido en parte, jn n ro con uno de los grabados que lo ilustran, nuestro colega de Londres Tite Veterinary JouYllal. -N. DE L!\. 1<. 19 29° REVISTA. VETERINARIA DB ESPAÑA ficadas en el mismo y sin que en vida se les hubiera apreciado el más ligero síntoma de' enfermedad o desorden genital. El seña- lado con el número I pertenece al género Perocephalus, especie ag natia o. agnatus, por tener cabeza defectuosa, boca pequeña, y principalmente por la gran atrofia del maxilar inferior. También podía estar incluído en el Ectromelia o Ectromelus, por presentar desarrollo defectuoso de uno o varios miembros o segmento de miembros, defec- tos que tenía y que se aprecian perfecta- mente, de preferencia en los anteriores. El n." 2 parece ser un monstruo Since- phaliano, caracterizado por tener cuerpos incompletamente separados por encima del ombligo, provistos de una cabeza doble más o menos incompleta. Nótase . también fusión de dos cabezas y una cara atro- fiada, percibiéndose las correspondientes orejas de la misma. El señalado con el n. o 3 pertenece al grupo de monstruos unitarios autósitos, con deformidad de extremidades como el Fig.2 primero, pero con anomalía cerebral o cra- neana debida a carencia total de cráneo. Lo que en la figura aparece como cabeza' tumefacta, no' era más que un depósito seto-sanguinolento reunido en aquella región, en extremo edematosa. A continuación de las vértebras del cuello no se notaba la existencia de la vértebra ,atlas y por lo tanto tampoco existían rudimentos de la articulación occípi-, , " Fig.3 toatloidea. La prolongación terminal se parecía a 'la fusión de dos orejas unidas en el sentido de su mayor longitud, pero sin orificio de comunicación con el cráneo, ni con los apara- tos digestivo y respiratorio, los que estaban en estado normal hasta la altura de la glotis. ' Por analogía debiera, según nuestro parecer, incluirse en el ARTICULOS ORIGINALES 291 grupo de los Pseudencephaliamos , - puesto que está. caracterizado por la existéncia de un tumor (que substituye al cerebro) 'de un color rojo viv.o, compuesto de multitud o , f de pequeños vasos y1descartsando pre- cisamente sobre la base del cráneo, '1 cuya bóveda falta. ',' Hemos tenido .ocasión de ver otro' ejemplar, parecido 'al descrito que ca' o recía de citado 'edema, y 'si bien se' apreció por la disección la' existencia de un cráneo poco menos que micros- cópico, articulado con un atlas de pa- recido tamaño, ni exteriormente." ni por presión digital se llegaba 'a po- Fig., 4 der sospechar la existencia del cráneo; , por todo lo "'cual, quizá estuviésemos más en , lo cierto. si lo incluyéramos en el género A nen- cephaliano o en el .Acranio, que significan ca- ,rencia/de' encéfalo o de cráneo. I , La figura n.? 4es una cabeza que .clara- mente se .puede .apreciar como perteneciente al grupo Perocephalus agnatus; toda su ano- malía consistía en la considerable atrofia del , maxilar inferior, sin qu.e en el,resto de su orga- nismo se le notara la más ligera imperfección. Por este motivo: y porque involuntariamente se le dió un corte profundo en el cuello, no se Fig.5 le conserva íntegro como los anteriores. Hoy día, la formación de monstruos no tienenada.de sobrenaturaljno exis- - ' ten gérmenes originariamente mon- truosos, y las anomalías, así como las monstruosidades, no preexisten a la fecundación, debiendo ser' con- sideradas como consecuencia de una perturbación que ha modificado el embrión. El mayor número de mons- truosidades y las más, importantes son debidas a perturbaciones en el o desarrollo de la cubierta embriona- ria llamada amnios. Como estas consideraciones pron- to traspasarían el carácter de curio- sidad o pasatiempo que tienen estos renglones, vuelvo a las anda- f( das describiendo el número 5, Este Flg.6 grabado, que representa un corazón plagado de, cisticercos, pertenecía a un cerdo decomisado por r estar atacado de dicho parásito -Ór , . REVISTA VETERJ!'iARJA DE ESPAÑA T sé conservó porque habi~ndo visto muchos cerdos cisticercósi-. . cos, era el primero que veíamos tan invadido. Posteriormente al decomiso de aquél, se han presentado otros tres cerdos cisticercé- sicos, sin que en ninguno de sus respectivos corazones 'existiera un solo quiste. .. El n. o 6 representa una oreja de cerdo enormemente hipertro- fiada, pesando cerca de tres kss. En fresco, se apreciaban todos los detalles que puede presentar una oreja normal. principal- mente por la parte interna del oído medio; por su aspecto exterior, consistencia y demás cualidades,. parecía un sarcoma, Flg.7 ,. no existiendo lesiones que pudieran hacer sospechar que fuese debida su formacióri a los continuados golpes con que con tanta frecuencia se castiga a e ichos animales. Completan. el grupo de los grabados reproducidos en este número, tres fetos de oveja, en posiciones diferentes. Estas dis- ARTICULOS ORIGINALES 293 tocias fetales, por el mero hecho de ser-procedentes de naves de sacrificio, ya justifican la imposibilidad en que nos hallamos de relacionar un punto determinado del' feto con otro punto deter- minado. de la madre, que es lo que' constituye, la posición, Tam- . poco podernos tratar aquí de presentaciones anterior o 'posterior, longitudinal o transversal, puesto que sólo en contados casos de retención anormal' del feto, o de tumores' del úteroTfibro- miomas, mixomas, papilomas, etc.), podríamos ver fuera de la madre, si era el tercio 'anterior o el posterior, el que se dirigía hacia: el canal de la pelvis, \ -: , ya que por los' motivos citados antes 'no podamos determinar posiciones ni presentaciones, se puede deducir con toda seguridad, a juzgar por los 8 fetos diferentes que conservamos, que.zde pre- sentarse el parto, en muchos casos habría sido en extremo labo- rioso, pero en otros 'absolutamente imposible. También podíamos haber reproducido una nueva y curiosa porción de objetos extraños, hallados en diferentes, cavidades . orgánicas, como' también un bonito caso de gigantismo fetal,' hallado precisamente ~n estos días; pero apremios de tiempo por. un lado y deseos de contar con reservas para otro día, han sido la causa de que, en el presente artículo no hayamos agotado todo el repertorio, '. . . ,. .'.' Terminábamos nuestro anteri'or artículo; encabezado como éste, divulgando el casq,. bastante raro, dé que algunos toros de lidia de la ganadería de ID. Eduardo Miura tuviesen catorce pares' • de costillas bien desarrolladas 'en lugar de trece, que es lo más corriente. Como consecuencia de ello, al hacerse la .inspección de las reses lidiadas en las tres plazas de toros de esta ciudad, se viene haciendo un minucioso recuento de dichas' piezas óseas, que en ocasiones e; objeto de apuestas entre aficionados. En los novillos de dicha ganadería lidiados en esta capital el' 7 de junio último pudimos contar nuevamente esos catorce pares, si ndo extraño 'que en los de otras" ganaderías no se de casi nunca semejante caso. .\ \ La lucha contra el muermo mediante la, Inmunización "DR. -P. FARRERAS' '1 , • j. Con motivo de la campaña europea. W, Pfeiler (1) hapropuesto la lucha contra el muermo por medio de la inmunización. En tiempo de. paz-dice- bastaban para extinguirlo las medidas de policía sanitaria fundadas en el diagnóstico clínico, en la prueba inall~ini<::aocular o en Investigaciones orrológicas, pero,., durante Ia rguerra, el número de casos de muermo ha , 294 REVISTA VETERINARIA DR ESPAÑA crecido de manera espantosa' y es de temer que aumente todavía más. Actualmente-añade-amenaza seriamente los équidos' de la población . civil. En algunos efectivos han sido hallados muermosos el 40 por 100 de los caballos. Diée que los métodos oficiales ele diagnóstico (malleiúi- zación, aglutinación, fijación del complemento) no descubren todos los casos de muermo y probablemente tampoco los descubrirían todos la -r eacción C. H. y la conglutinación. En estas circunstancias opina que hay qu~ buscar nuevas orierrtaciones. Generalmente se admite que la inmu- nización 'contra el muermo no es posible-e-dice Pfeiler-pero lo~ experi- mentos hechos por Dedjulin-añade-hablan hasta cierto punto en favor de la inmunización artificial. Por lo regular, el ganado que ha servido para estos eXI]erimentos ha estado expuesto a infecciónes masivas, muy raras en la práctica, y entre infección e inmunidad existen ciertas relaciones. (Pfeiler atribuyó el fracaso de las inoculaciones preventivas contra la peste porcina-véase REV. VETERINARIA :PE ESPAÑA, volumen X pág, 534-a que no se tenían en cuenta dichas relaciones). El éxito de las medidas de policía veterinaria en tiempo de paz ha im- puesto, exageradamente, la idea de que, contra el muermo, sólo, se podía luchar sacrificando los animales infectados, y por esto no se han hecho en Alemania observaciones en suficiente número acerca ele la curabilidad de este mal, dice Píeiler. Agrega que sería extraño que el muermo no curase. Observa, desde luego, que en medicina humana se han descrito muchos casos de muermo· que han curado y añade que él mismo' sabe de no pocos caballos muermosos curados. o envías ele curación. Dedjulin, en..los ensayos de inmunización referidos, habla también de caballos en los que hay que admitir el muermo como preté.ito, Cierta experiencia suerológica también abona esta tesis, y Schñnrer habla ele modo análogo. ¿Nó vemos procesos ulcerosos cicatrizados en la nariz o en la tráquea' y nódulos muermosos en los pulmones o en otros órganos substituíelos por tejido conjuntivo?-pre- gunta Píeiler.s--La naturaleza, pues-concluye,-propenele a la curación: el que la enfermedad sea mortal enrnuchos casos, no debe hacernos con- siderar la inmunizaciÓn contra el muermo como problema; también es mortal el cólera índico del hombre. ' El muermo tiene mucho parecido con la -tuberculosis. y ésta muy a menudo cura, Si todas las per:sonas tuberculosas muriesen, quedarían muy pocas en la tierra. Esta curación puede. considerarse como un proceso' de inmunidad.> El que no hallemos en el· suero de los enfermos substancias inmunizantes, no demuestra que no, las..haya. Pueden 'hallarse fuera del suero. Pfeiler ha demostrado la existencia de una inmunidad local con- tra la papera y contra la iabia. Como hemos dicho, Pfeiler llama la atención hacia las relaciones entre la inmunidad y la infección, En la práctica, suele bastar una inmunidad pequeña, porque la infección también suele ser péqueña. Tal ocurre con la viruela. Pero en los experimentos de infección artificial, se practican infecciones masivas y por esto se obtienen con frecuencia resultados, al parecer, malos. El tifus y el cólera del hombre sólo habían sido combatidos de modo experimental en los laboratorios o en círculos reducidos"; no se había hecho el ensayo de inmunizar millones de soldados; por 'esto n,? se obtuvieron grandes éxitos. Pero actualmente se han vacunado contra 'ARTICULas OR~GINALES 295 el tifus y el cólera millones de soldados con resultados brillantísimos. No es que los casos de cólera o 'de tifus hayan desaparecido; es que la morbosidad y la mortalidad son menores: Hay menos soldados enfermos; por lo tanto, menos vehículos de gérmenes y .menos focos de difusión que en las guerras anteriores, Claro está que las condiciones higiénicas de hoy son mucho me- jores y contribuyen también a tan excelentes resultados, Por esto todos los veterinarios del ejército y todos los oficiales y suboficiales deberían procurar que no fueran expuestos al contagio los caballos 'con ulceraciones produci- das por atalajes, para que los que padecen flujo nasal no les contaminasen, Aquéllos no deberían ser mezclados con los demás en los transportes colec- tivos en f~rrocarriL Asimismo deberían vigilarse más las condiciones de los piensos yvabrevadéros. En fin, Pfeiler dice que la higiene veterinaria del ej ército debería constituir la labor 'éonstante de un Consejero higienista veterinario, de la misma manera que hay el consejero higienista médico, I , * * * Según Pfeiler, la vacunación contra el m_uermo debe tener por objeto el que la. inmensa mayoría de las contaminaciones del ganado equino dejen de causar enfermedades, En su opinión, el sacrificio de los équidos muer- mosos debe suspenderse, Se objetará qué la inmunizaciÓn imposibilitaría el empleo de nuestros actuale~ procedimientos diagnósticos. Es posible y por esto propone marcar los caballos inmunizados con unaR (inicial de, Rots, muermo), Si los anticuerpos provocados por la inmunización persistiesen largo tiempo, es claró que no tendría gran valor el suerodiagnóstico de estos casos, Sin embargo, este inconveniente lo compensaría o lo suprimiría la ventaja de la inmunización, Por lo tanto, s610 deberían sacrificarse los caballos clíni- camente muermosos, Así el ejército dispondría de más caballos que ahora, pues dejaría de sacrificar a los muchos que sacrifica por' las medidas de policía' veterinaria, sigue diciendo, En medicina humana ocurre lo mismo, añade, La reacción de Widal (aglutinación] es hoy positiva en mucha gente vacunada, contra el tifus, y también son frecuerrtisimos los casos de personas tíficas cuya reacción de Widal es insignificante, porque, por efecto de la vacunación, la infección, de curso muy leve, no ha originado grandes cantidades de anticuerpos, A pesar de ello la lucha' contra el tifus ha dado resultados notables, fundán- dola en los síntomas clínicos, Igual ocurriría con el muermo. Prevé, además,' otra posibilidad, Podría ocurrir que, caballos muer- mosos desconocidos o ignorados, al ser vacunados, empeorasen y hasta muriesen, Pero esto se podría evitar eliminándolos antes mediante una prueba suerodiagnóstica u oftálmica, Pfeiler ha tenido ocasión de probar la influencia mortífera de la vacuna en un material no escaso; 90-95 % de los caballos muermosos murieron después de la inyección de lá. vacuna, pOl lo regular, en doce horas, En cambio, los caballos no muermosos no sufren apenas y pueden volver a trabajar al cabo de dos días, También ha observado que un pequeño número de animales sanos inocu- lados contra el muermo, se comportan como los muermosos, en lo concer- niente a-la aglutinación y a ~a fijación del complemento, Pero ninguno le REVIST.A. VETERINARIA DE ESPAÑA reaccionó .a la prueba oftálmica, ni le dió conglutinacíón, ni reacción C.,H. positivas. Si esto fuese la regla, los caballos vacunados podrían distinguirse de los muermosos por estas investigaciones orrológicas o por la malleiniza- , ción ocular: . . . Advierte que la. inmunización contra el muermo por 'la vacunación, sólo daría resultados prácticos, de ser efectuada en gran escala. La prueba más adecuada ·sería vacunar los caballos de uno o varios regimientos o de un gran conjunto militar, antes de .mandarles a! teatró de la guerra oriental, que es hoy el más castigado por la epizootia. Según. la. experiencia que ac- tualmente nos proporciona Ia medicina humana, en lo relativo a la vacu- nación contra el tifus y contra el cólera de las tropas, conviene que no quede sin vacunar équido alguno de la formación o que solo queden sin vacunar los menos caballos 'posible, para preservarlos de infecciones masi- vas y persistentes. El éxito innegable de la inoculación preventiva contra el tifus y contra el cólera, debe atribuirse a que las tropas 'que van él. campaña están todas ellas inoculadas, y por esto son raras las infecciones en los' soldados. I *** .' B. Schuber t. de Munster, se adhirió calurosamente a la proposición de, ~feiler en todos sus puntos. Declaró que, practicada en 'gran escala, produ- ciría muy pronto resultados notables y simplificaría mucho la tarea' pre- sente de luchar constantemente contra el muermo con el complicado apa- rato de l~s medios diagnósticos, y, al acabar la guerra y desmovilizar, este medio de combatir el muermo en los équidos de la población civil, sería menos complicado que las investigaciones diagnósticas, para evitar la im- portación del muermo. En síntesis, aplaudió con calor la idea de Pfeiler y añadió que si se la. practicase con rapidez y en gran escala, sus ventaj as probablemente serían muy grandes y no habría que temer inconveniente notable alguno, *** Schnñrer también respondió a la proposición de Pfeiler, pero de modo cornplctamcrrte opuesto. Dijo que ~l éxito de la: policía veterinaria del muer- mo fundada en el ,diagnóstico, justifica el que no se busque 'otro camino para combatir esta enfermedad. Recordó que. todas las' .infinitas tenta- tivas hechas hasta hoy, para curar y preservar de la tuberculosis; tan seme- jante al muermo,' han resultado casi estériles, a pesar de los esfuerzos de los investigadores más eminentes. En cambio, añade, sacrificando todos los ani- males enfermos y sospechosos de .muerrno, podemosdesterrarlo d~ nuestro país, como la peste bovina y la peripneumonía contagiosa de los bóvidos .. Contra la inmunización profiláctica del ganado sano, formuló Schünrer algunas objeciones. Ante todo dijo que nuestros conocimientos experimen- tales acerca de este punto son todavía muy deficientes; únicamente tenemos ideas teóricas para la preparación y el empleo de la substancia inmuni- zadora (dosis, número 'de inoculaciones); las investigaciones recientes de Levy, Blumerrthal y Marxer, de Block y Bubbermann,'. Dedjulin y otros, ARTICULOS ORIGINALES 297 I no bastan para contestar esta pregunta; tampoco se sabe nada del comienzo y la duración de la preservación. Schnürer teme, noque la vacuna dañase al ganado sana, pues no sería dificil evitarlo, sino que la confianza en la' vacunación antimuerrnosa de- terminase negligencias .en la práctica de las demás medidas; teme que se ,Uegase a decir: «Nada 'hemos de hacer; nuestros caballos están inmunizados .contra 'el muermo.i El parangón con la vacunación contra, la viruela,' el tifus y el cólera del hombre, no le parece probatorio.vli.stos procedimientos son antiguos y el primero antiquísimo; además conocemos el principió y la duración aproximados de la inmunidad que producen y sabemos que no nos ofrecen una seguridad absoluta y por esto· seguimos observando con rigor todas las demás medidas higiénicas. Bn cambio, en Ia inmunización rnuérmica nos movemos todavía en tinieblas. Por lo tanto, desde el punto ele vista práctico debemos .considerar la vacunación antímuermosa como por conquistar y seguir guardando con toda severidad todos los preceptos que seguimos para la lucha contra el muermo. Otra objeción gravisima: la inmunización preventiva destruiría 'el valor diagnóstico de los exámenes hemáticos, que hoy son, en Alemania, la piedra angular ,de la lucha contra el muermo y qlle en Austria-Hungría son rele- gados a segundo término por, los buenos resultados de la prueba malleínica ocular. 'Esta no es influida por la inmunización. En 5 caballos sanos a los que Schnürer trató con graneles dósis d~ bacilos muermígenos muertos, con el objeto de valorar la malleína, cbservó que, mientras en la piel manifestaron una hipersensibilidad' a la malleína como .la de los' animales muermosos, no mostraron hipersensibilidad conjuntival a la misma, ni siquiera cuando Se les 'pintó con malleina el saco conjuntival, después de haberío tratado dos veces' diarias durante diez y ocho días consecutivos con bacterias muermígenas muertas. Esta prueba nos' descubre una 'nueva objeción contra la inmunización: , suponiendo que. ésta se realice con bacterias muermígenas muertas cualesquiera-e-y, a juzgar pOI' lo que pasa en la. tuberculosis, una sola in- yección nq bastaría para ínñiuuizar.c=tales caballos reaccionarían positi- vamente a las pruebas 'rrialleinicas cutáneas, durante cierto tiempo. El camino que propone Píeiler, de que si los anticuerpos persisten largo tiempo después de la inmunización en el suero de ló~ inmunizados; única- mente se 'sacrifiquen los caballos clínicamente, muo rmosos, nos muestra con gran claridad el abismo ante el que nos hallamos; no es otra cosa que la renuncia a los éxitos obtenidos en la extinción del muermo durante los últimos diez años., éxitos de los que la medicina veterinaria 'puede estar orgullosa y que consisten, ante todo, en descubrir con seguridad los casos que clínicamente no son sospechosos y que, sin embargo, son origen de contagios. En el tifus' del hornb re las más . de las' veces los pacientes están graves y' ofrecen manifestaciones bastantes para el diagnóstico, clí- nico; en el muermo latente, no. I En Alemania y en Austria se ha limitado todo lo posible la prueba ma- lleinica .subcutánea, que ofrecía más perspectivas que la inmunización para la extinción del muermo, para no perturbar las, pruebas hemáticas, y ahora se propone que se use un procedimiento que tiene los mismos peli- f ' , gros, en tantos caballos como sea posible. No; un recurso acerca de cuya REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA eficacia sólo sabemos que puede perturbar nuestros métodos acreditados de diagnóstico, no debe ser preferido a estos. También aqui vale más un pájaro en la mano que cien en el aire. - Pfeiler advierte que la inoculación de la misma substancia que sería preservadora para los sanos podría empeorar de tal modo los caballos muer- mosos, que su muermo se manifestase por hipersensibilidad o por la muerte de numerosos casos. Schnürer contesta que semejante posibilidad se ha demostrado ya desde .hace largo tiempo. La reacción orgánica-e-dice-e- producida por la malleinización subcutánea clásica, suele agravar de tal modo los équidos, muermosos, que los hace manifestarse como enfermos ele muermo. Que los équidos muermosos, por la infección intravenosa de malleína, pueden morir, lo describió ya Schnürer en 1910 (Tieráztl, Zeniralbl att, 1910, pág. 252) Y en 19I1 i Zeitschrijt j. Lniekt. del' Hausiiere . T. 10). Jocosamente también ha pintado en sus lecciones el porvenir de la extinción del muermo: se inyecta malleina intravenosamente a los équidos sospechosos:; los que resisten, están sanos; los que sucumben eran muer- mosos; por 10 tanto, diagnóstico y terapéutica de un solo golpe. Añade que todavía estamos lejos de semejante tierra ele promisión. * * * I El profesor doctor' Miessner también se opuso a la proposición de Pfeiler, pero, por causa de la guerra, no he podido disponer de su trabajo; ni de la contestación de Pfeiler al mismo. Pero la contestación de Pfeiler al de Schnürer es altamente interesante, sobre' todo para nosotros, los espa- ñoles. Pfeiler prescinde de toda consideración puramente teórica y relata los resultados obtenidos en sus experimentos. Ha utilizado 6 animales, entre los que había caballos y asnos. Dos de los animales fueron considera- dos como testigos e infectados en el cursó de la investigación con 1/2400 de asa (u ose) de cultivos de bacilos muermigenos: ambos enfermaron de muermo. Los cuatro tratados previamente por su vacuna contra el muermo fueron infectados con la misma dosis de cultivo. Pues bien, todos éstos permanecieJon sanos, Por .Io tanto, el 100 por 100 de los' testigos en- fermaron y el roo por 100 de los inmunizados resistieron la infección. Y no se trataba de un resultado casual, pues la repetición del experimento, ino- culando a los cuatro últimos una dosis doble de la que sirvió para infectar los testigos, también fué resistida por todos los inmunizados. La dosis empleada para la infección fué de nuevo duplicada, y tam- bién ahora permanecieron sanos el 100 por 100 de los animales. Los cuatro fueron infectados otra vez con una dosis todavía doble y tampoco enfer- maron. Estos experimentos prueb 30.-3. J. SCHNÜRER;Zuro Frage der SelbstausheiIung des Rotzes und . der Rotzbekámpfung durch Immunisierung. Ibid. 1915, n.s 35,-4. MIESSNER: D81ltS- chew T'ierarztlicñen Woche1tsch"ift 1915, n:> 39. Cit. por:-5. PFEILER, W.: Erscheint die Immunisierung gegen die Rotzkrankheit aussichtsvoll? Berliner T'ierarst]. Woch. 1915, n.v 45. . , , 300 REVISTA VETE~INARIA DE ESPAÑA Las carnes frigoríficas en España .En torno de un comerclo en perspectiva POR JOSÉ M,a FONTELA VÁZQUEZ Vet erinario Desde hace mucho tiempo se Viene debatiendo mediante campañas sos- tenidas.por políticos, entidades económicas y agro-pecuarias, prensa, gana-' deros, veterinarios y otros elementos españoles y funcionarios públicos d~ diversa índole, una cuestión que entraña suma importancia por aíectar inte- reses capitales y que gira en rededor de este concepto: Ventajas o inconre- nientes que para la ganadería. nacional representa. la introduccion. de carnes extranjeras . Habiendo sido comisionado el articulista, en carácter de veteri- nario, por el Gobierno. de España, para realizar en América, -especialmente e111a Argentina, estudios sobre la industria de carnes frigoríficas y su aplica- ción a los intereses pecuarios españoles, resulta oportuno escribir estas líneas, él. iin de concretar los puntos principales del asunto, a la vez que se completan las informaciones varias que hubimos .de dar a conocer acerca de la inicia- tiva y propaganda oficial referente al consumo de carnes frías, basándonos en dos objetivos be-neficiosos en absoluto, a saber: 1.0 Abaratamiento de la' carne para las clase~ menos acomodadas. 2, o Propulsión y fomento de 'la gauaderia de abasto. en cantidad y calidad, para el engrandécimiento de la población zootécnica. No vamos a rebatir ninguna opinión contraria al proyecto; nuestro pro- pósito es el de ceñirnos a la verdad de los hechos, exponiendo. sucintamen- te, como antes dijimos, las causas esenciales que abonan nuestro cometido, / el desarrollo de los medios puestos' en actividad para Ilevar a la práctica la empresa comercial y, por , último, conclusiones qu.e f~rmulamos fundándonos , , en las ventajas primordiales que se deducen de las experiencias que día tras día se registran en las naciones importadoras de carne, Seguramente, obran- ' do así, l-fubreínCfsconseguido refutar las distintas opiniones que dentro de España y en la misma América recoge la prensa con el único objeto de hacer oposición a un proyecto utilísimo en grado sumo. Haciendo un poco de historia, podríamos decir que la idea de irn por ta- ción en España de carnes conservadas por la acción del frío artificial, se viene agitando, aproximadarrierrte, a partir del año 1910. Por aquel entonces fuerorr dirigidas mociones' a los ministerios de Gobernación y Hacienda, al Real Consejo de Sanidad, al Ínsfituto deREJonnas Sociales; al Consejo de Estado, etc., sin que sus solicitantes lograsen el resultado apetecido. :Sin embargo, poco tiernpo después, el patriotismo de las autoridade~ debi6 ma- nifestarse en algún sentido, dado qlle el año 1913 se habilitó el puerto ele Barcelona para recibir carne extranjera. Y, en efecto, la «Compañía Sarisi- - nena de Carnes Congeladasv.vprevia construcción. de un depósito frigonfico en el puerto citado, fué la encargada ele organizar el servicio comercial, en- viando, a titulo ele ensayo, de la Argentina, un pequeño cargamento de car- ARTICULOS ORIGINALES 301 '\ ne vacuna y ovina congelada, el mencionado año, Según una estadística que consultamos, esa partida de productos frigoríficos, que fué remitida a Bar- celona desde principios de 1914 hasta' el 30 de 'juniQ del mismo año; se com- ponía de lc'siguiente: 173 cuartos congelados de vacuno y ~92 carneros con- gelados, ~ ' ¡ ¿ Por qué causa no prosperó la 'iniciativa de la «Compañía .Sansiuena de Carnes Congeladass? Hoy día se deplora esto en' España, porque si entonces , I . . , logra establecerse el consumo de carnes, una buena parte del problema de las subsistencias quedaría resuelto, La gerencia de la Compañía citada, correspondiendo 11l,uyatentamente a nuestros deseos, nos lía manifestado la serie de causas con que-en Barcelona tropezó el representante comercial, quien, tras Ias consiguientes pérdidas, por haberse aprovechado solamente el10% de la carne, no pudo imponer el consumo del producto ante las difi- cultades surgidas, las cuales motivaron 'un desastre .y un desaliento en los iniciadores, A poco que se recapacite en este género de empresas, es fácil darse per- fecta cuenta de la serie de inconvenientes registrados y que, indudablemen- te, no fueron previstos, y, por 'e';;.de;también es lícito considerar que, en cierto 111,Odo,tales inconvenientes estuvieron justificados, Porque, ¿ cómo el pueblo español había de adaptarse a un consumo de un producto que des- conocía en absoluto por falta de una propaganda adecuada, eficaz y bien- hechora, máxime cuando, además, agravando las circunstancias, se vió in- clinado, a despreciar l~ c~rne a instancias de la oposición que se encargó de hacer, ele un lado, indirecto. el mismo gobierno, al imponer derechos aduane ros excesivos unidos ~ los arbitrios municipales, y de otro, directo, los gre- ! l' . , mios de abastccedorés y carniceros, v la misma prensa'! Semejantes obs- táoul~s eran naturales, y muy poco se debió haber hecho pata evitarlos, Por 'fortuna, hoy día, las cosas han cambiado, y la mayor suma de opi- niones aboga por la, introducción de carnes, siendo necesario.' eso no obstan- te, adoptar medidas preventivas a fin de que el resultado sea lisonjero como lógicamente corresponde, '~n vi~ta de que el pueblo español no está todavía preparado Jo suficiente para recibir y cOJ1sllmir el producto, Claro está que una empresé!. de tal índole requiere toda clase de sacrificios y desvelos para imponerse en la conciencia del público, contrarrestando así .la cruzada que en contra pueda emprénderse. y de ahí que la propaganda bien dirigida sea la base de un éxito firme y seguro, Y sólo de esta manera la' opinión entrará en el terreno de las consideraciones para apreciar en su justa medida las grandes ventajas que reporta el consumo .del producto enfriado, sobre todo desde que es un hecho indiscutible 'quelas experiencias científica y comercial subrayan y confirman, que la carne reúne cualidades sanitarias 'y nutritivas más sobresalientes cuando ha sido sometida, previamente, a un principio de enfriamiento, Ciertamente, nQ a otra "tosa obedece la i'n\talación de cá- maras frigorífic~s ep los mataderos, en las cual~s la carne fresca, antes de ser entregada a las carnicerías o tablajerías, recibe la: acción del frío artifi- cial por cierto tiempo, favoreciéndose así la4m,aduracióm lenta yprogresiva, que transforma el producto en más tierno, sabroso, digestible, higiénico, nutritivo .. , " ' En la: actualidad. a pesar de persistir las campañas en pro y en contra de la importación de carnes en España a que al principio aludimos, podemos 3°2 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑ'A 1 , registrar satisfactoriamente que, tras de múltiples reuniones y acuerdos de las fuerzas vivas, nacionales, .se ha conseguido al fin que un organismo ofi- cial, como es la Junta de Aranceles y Valoraciones, en sesión celebrada el 21 de noviembre de 19i:6 emitiese informe favorable a 'la libre introducción de carnes congeladas (y, según nuestras noticias, ya eso mismo había acor- dado anteriormente el Consejo de Estado), habiendo sido recibida esta reso- I lución con leg ítimas demostraciones de aprobación por la opinión general. Como puede observarse, en España ya se va concediendo a la cuestión - de las carnes frigoríficás el verdadero alcance que en realidad tiene, Pode- mos indicar que el problema de las subsistencias vino a señalar el rumbo fijo, que no debe descuidarse, para que se implante radicalmente la impor- tación del producto, libre, de derechos aduaneros, cuando se trate de carnes de segunda categoría en la preparación industrial, o sean las carnes congela- das ((hard-beef,) o «frozen-meat»). lo que fUI? acordado, toda vez que este pro- ducto es el más propio para abastecer los, mercados económicos, debiendo existir tales derechos para las carnes de primera categoría industrial, ql1e-SOD las refrigeradas' ((chilled-beef»), más propias del consumo de lujo. Siguiendo por este camino, pronto veremos cristalizados en una realidad halagüeña los ideales acariciados por quienes se, consagran a la defensa de los intereses brornatológicos 'públicos y pecuarios, inspirándose en fines nobles y patrió- ticos, .' Nos es grato, asimismo, consignar, para que se vea cómo toma cuerpo la , iniciativa del' comercio ele carnes hispano-americanas, que en Bilbao se ha constituido una Compañía integrada por capitalistas nacionales, y esa enti- dad se propone iniciar la construcción de mataderos industriales, comenzando por la región galaica, ql:le es una de l~s más ganaderas. Dispónese, además,' a introducir carnes americanas fL medida que las necesidades. del consumo interno lo exijan, habiendo proyectado, al efecto, la instalación de un depó- sito frigorífico en el puerto bilbaíno. ' Los comentaristas contrarios a la idea de importación de carnes, apenas si han parado mientes en discutir el punto con relación a sus efectos en la economía pública; y esto es debido, lógicamente se deduce, a reconocerse, en vista del manifiesto encarecimiento del producto, que las clases modestas sólo podrán comer carne en abundancia cuando sea importada, toda vez que el alimento indígena se cotiza a precios que no están al alcance de aquéllas, Yen cuanto al punto principal de controversia-haciendo caso omiso de los intereses particulares que se oponen al comercio de carnes Y 'los cuales cons- tituyen una valla bastante difícil de franquear dada la calidad de los elemen- tos constitutivos-e-que se refiere a la consabida plática de que «la importa- ción de carnes arruinará la ganadería nacional oregional». en nuestro sentir y en el sentir unánime de la experiencia, podemos afirmar muy sol~mnemeñ- te que el peligro proclamado jamás tendrá razón de existir, siendo, al con- trario, el proyecto sumamente favorable al fomento y progreso del ganado en general y del de carnicería en particular. Para 'sostener' esto tenemos en nuestra defensa los hechos siguientes: Primero: No se destinarán al matadero 'ese crecido número de reses jóvenes (terneros)" que la ganadería española precisa para sumul tiplicación. -Segundo: No experimentará el ganado, comercialmente, las oscilaciones perjudiciales de precios bajos, prepara,dos por acaparadores y traficantes con ¡ARTICULaS TRADUCIDOS fines exclusivamente embaucadores.-Tercero: No se' entregarán, tampoco, al mercado' aquellos ejemplares reproductores que deben ser conservados para mejorar la especie.-Cuarto: No será, finalmente, condenada al olvido o al desprecio la práctica científica y zcoeconómica que dicta reglas y pre- ceptos para Ia prosperidad y el florecimiento de la animalicultura. A todo lo-manifestado sólo nos resta agregar las conclusiones anunciadas, las cuales ponen en evidencia, una vez más, la necesidad de que España con- suma carne de frigorífico. Helas aquí: Primera.u-Les: carnes frigoríficas no reducirán el consumo de las carnes frescas ni tampoco. disminuirán su precio de venta, en virtud de ser distin- tos los consumidores, ya que las clases pudientes seguirán consumiendo el producto nacional y las proletarias, en general, el producto extranjero. Segunda,.-J,.iichas carnes heladas (las congeladas), según se deduce de lo anteriormente expuesto, harán que la carne fresca aumente en consumo y por tanto en valor comercial. Tercera.-El producto frigorificado ,contribuirá a que especialmente la ganadería de abasto española sea mejorada y fomentada en-calidad y can- tidad, desde que se procurará valorizarla mediante una evolución progresiva. Cua·yta.-La importación del alimento frigorífico servirá, como es .natu- ,ral, para establecer, estrechar, impulsar e intensificar relaciones industria- les y comerciales de España con paises diversos. Quinta.-En casos de guena, de movilización de ejércitos, de ejercicios militares, etc., la carne frigorífica substituirá con inapreciables ventajas al ganado destinado a suministrar alimento a las tropas .. Sexta.-Finalmente; los beneficios qué. producirán las carnes frías, bajo el punto de vista social, serán numerosos e importantes. Entre ellos podemos citar los que siguen: a), la población obrera estará mejor alimentada; b), el alcoholismo, el pauperismo, la depravación y demás calamidades que asolan .a la sociedad mal nutriría, irán desapareciendo.!>aulátinamente; e) .el trabajo, la cultura y la actividad social se harán más ostensibles; d), en suma, el pro- greso y bienestar se manifestarán en todo su esplendor. Tacuarernbó (Uruguay), Ir ele junio de 1917. ARTÍCULOS TRADUCIDOS Nuevas observaciones sobre el aborto epízcotico - , \ POR J:L PROFÉSOR P. STAZZI En Inglaterra y en América del Norte el aborto epizoótico de las va!?as ocasionado por el b. de Bang va difundiéndose con tanta gravedad, que se .calcula que esta epizcotia, después de la glosopeda y de la peste porcina, es la que causa llla~ores perjuicios a la riqueza ganadera . . REVISTA VETER1NARIA DE ESPA~A En los Estados Unidos, Eichhorn yPottier (}ournal 01 Am. Veter. Asso- ciat., 1916) calculan en 100 millones el daño que ocasiona el aborto epizoótico; pero esta cifra es bastante baja si se considera .que en algunas regiones se pierden el 50 % de los terneros por nacer muertos en los abortos. Esta epizoo tia ocasiona daños directos e indirectos; entre los primeros está la muerte de los terneros y .la disminución de la producción láctea; entre los segundos la esterilidad, por la retención de las secundinas y también la fre- cuente infección de las terneras, que se verifica constantemente en los esta- blos donde domina el aborto. El estudio del aborto presenta muchas y muy variadas dificultades, y por ésta causa muchas cuestiones relativas al mismo están todavía confusas. Estas dificultades consisten principalmente en el carácter crónico de la enfer- me dad, en la falta de síntomas clínicos precoces y en el comportamiento especial del b. de Bang, que crece muy lentamente en los medios nutritivos y es fácilmente suplantado por otros microorganismos. Los nuevos métodos para el descubrimiento del bacilo (Holth y Ascoli) por los cuales puede separarse o identificarse con mayor facilidad y seguri- dad en los diversos materiales patológicos (leche, contenido gástrico e intes- tinal, exudado uterino, etc.) han demostrado que el b. de Bang puede causar en los establos además del. aborto otras alteraciones de carácter enzoótico. Aborto en las cerdas. El b. de Bang, además del aborto en la vaca puede determinar en algunos' casos el aborto en las -cerdas. Hay que advertir que el aborto infeccioso que alguna vez se observa en las hembras porcinas es más raro que en la vaca y en la yegua. Faltan hasta ahora observacio- nes directas y precisas sobre cuál es la causa etiológica de esta infección, porque en la yegua y en la oveja han resultado ser gérmenes distintos del h. de Bang. Goedessmitt (]ournal oi Bacteriology n.? 41) en las secundinas de una cerda que había abo! tado y en el cordón ·umbIlical, en el corazón, en el hígado, yen el estómago de dos fetos, consiguió aislar el b. de Bang. El germen aislado correspondía en sus propiedades biológicas y fisiológicas exactamente a los gérmenes aislados del exudado uterino de una vaca que había 1bortado, con la sola diferencia de .que en el segundo transporte el cultivo se desarrollaba aerobiamente. Dos cerdas infectadas con los cultivos originarios, una por inyección endovenosa y otra por vía gástrica, abortaron, las dos, después áe 17 y 19 días; en las secundinas, en los órganos internos, en el contenido gástrico d-e los 'fetos se consiguió también aislar el germen· característico. El suero de estas tres cerdas daba reacción positiva a la prue- ba de la aglutinación (1: 100) y a la desviación del complemento (0.02); en tanto que el suero de un cerdo normal, ensayado en estas dos pruebas suerológicas, dió invariablemente. reacción negativa. El toro y la diseminación del contagio. Muchos autores conceptúan al toro como un factor importante en la diseminación del aborto epizoótico - (Ostertag, Zwíck, etc.). El}.otro artículo sobre el aborto (Clínica Vet., 19J4) he manifestado que el toro tiene, en general, 'mucha menos importancia en la difusión de este contagio, de lo que se cree; y apoyaba esta conclusión en los resultados de una encuesta hecha en una granja donde dominaba el aborto, en la cual he podido notar que mientras las vacas estabuladas abor-. taban con gran frecuencia, no se presentaba el aborto en las .novil las -en el primer parto, siempre que éstas no 'frecuentasen los establos contagiados AR['!cULos ,TRADUCID0S durante la preñez, a pesar de haber. sido tcid~s las .reses de la granja cubiertas por el mismo t"bici: Ahora', dos observadores americanos, fiodley y Lothe, después de detenidas. experiencias, establecen la misma conclusión. Ellos, con el donativo de 5,000 dólares concedido por el estado de Wisconsin, abor- daron el estudio experimental de la influencia qu,e corresponde al toro en la diseminación del aborto. Hicieron cubrir novillas vírgenes, con certeza de no' estar infectas ni. haber estado expuestas al contagio, ,por toros infectos que habían cubierto con anterioridad vacas de 'establos ~11 donde se había registrado muchos casos de aborto: En la selección de los animales de expe- riencia sirvieron de guía las reacciones suerodiagnósticas de la aglutinación y la desviación del complemento, y estas reacciones, juntamente con los sín- tornas clínicos, se utilizaron paraIa interpretación de los resultados de la experiencia. Las pruebas suerodiagnósticas son concluyentes: ninguna de las novillas, cuya sangre dió reacción negativa" abortó ni manifestó sínto- mas de infección durante la preñez. , En el transcurso de la experiencia se tomaron toda clase .de precaucio- nes para evitar; cualquier posibilidad de infección que no fuese el toro. Los animales permanecieron en los prados hasta la época del parto; al llegar este rnomerrto.se albergaron en locales limpios que no habían; servido de establos. Algunas vacas fueron también observadas en la segunda gestación en un ambiente sano pero distinto para cada una: eran vacas de pequeños propie- tariosque las tenían en sus establos en eontacto con otros animales. Sirvieron para la experiencíar y reses, 5 toros y 10 novillas, .y; los autores detallan el historial de cada res, los datos cllnicos recogidos y el resultado de la pruebas suero lógicas. El toro, sin duda algul):a, puede adquirir la infección en. la cópula con una vaca que albergue el bacilo del aborto en el útero o en el flujo.vagi- nal; pero no está suficientemente demostrado ,que este toro pueda disemi- nar el aborto contagioso mediante el acto de la fecundación. En las experien- cias de los autores el toro, estaba positivamente infecto, y al.decir de su pro= pietario había infectado otras vacas, pero no ha transmitido el' aborto alas novillas vírgenes que [uero» cubiertas por él varias veces. Se ha podido demostrar que los toros .son menos .susceptibles al b. del aborto que las vacas y las novillas" y que poseen un cierto grado de inmuni- dad natural, respecto a la infección. Esta inmunidad es en, parte sexual y en parte individual. La razón de esta resistencia reside -principalmente en la robusta constitución orgánicay en la especial disposición anatómica y fisiológica de los órganos de la reproducción en el macho, que se prestan mal a la multiplióación.del germen. Corno quiera que sea, es ciérto que, el bacilo de Bang depositado o recogido por un toro, sufre una atenuación que lo hace incapaz de determinar una infección inmediata en la novilla. Esta teoría encuentra 'su confirmación én las pruebas suerológicas.Ien la's que las reac- ciones dela sangre del toro van disminuyehdo en intensidad hasta extinguir- se completamente. Actuando de simple portador mecánico .de la infección, el toro infectado en la cópula, no transmite la infección a la vaca si se deja transcurrir un lapso de tiempo de' algunas semanas entre salto y salto. Los autoresconcluyen. como resumen de sus experiencias, diciÉmdo: el toro no es, por lo general, el diseminador del aborto epieoático, . La leche- de vaca 'infectada, de aborto; su acción en el hombre y en los ani- 20 , RBVISTA VETERINARIA. DE ESPAÑA males. En estos últimos años, después de haberse demostrado que la vaca a atacada de 'aborto puede eliminar el b. de Bang través de la mama, ha ga- nado mucho terreno la idea de que a la difusión' de la infección contribuya el uso de leche infecta en la alimentación de las terneras; y también se ha puesto de relieve el peligro que puede derivarse para el hombre por el consu- mo de leche cruda procedente de vacas infectadas. Williams ha llamado la atención i'The. Vetel'. [ournal de Nbre. Ig'I6j acerca de la importancia que puede tener la Íeche en la difusión del contagio' empleando leche cruda en la alimentación de los terneros, Este autor-es muy ce/nacido pOI:sus estudios y trabajos sobre las afecciones ge- nitales de los bóvidos. La leche puede ser causa, del' aborto dice Williams, sea por, la presencia del b. de' Bang en la mama de la vaca, sea-y este es el caso más frecuente -mediante el flujo vaginal que ensucia la cola, Iasbragadas y las' mamas de la vaca y es ingerido por la becerra juntamente con la leche. La infección del becerro se efectúa seguramente en los primeros días de su vida.cuando se alimenta con leche mezclada. La medida más segura para evitar la infección es el aislamiento de los becerros sanos desde el momento de nacer y alimentarlos con leche esteri- lizada. Desgraciadamente, no todos los becerros nacen sanos, ni toleran la leche cocida en los primeros días de la vida; algunos mueren, cualquiera que sea su alimento; otros no soportan la leche cocida y deben ser criados con leche cruda, En este último caso se podrá reducir al' mírrimum el peligro del contagio dándoles leche pura, sana y limpia de una sola vaca que resul- ta indemne del contagio. , , Muchos propietarios ganaderos tienen la pésima/costumbre de dar a los terneros, la leche de la primera vaca parida, o, peor todavía, la leche de las enfermas, porque no puede librarse al consumo, Otros recurren a laslecherías o queserías para comprar los desechos de la fabricación para alimentar sus propios terneros y ¡después extrañan que los animales aborten al primer embarazo! ' Los actuales conocimientos respecto al aborto epizoó tico son todavía muy incompletos para poder señalar una norma de profilaxis eficaz. De todos modos, el autor recomienda agregar a las medidas aconsejadas para la profilaxis del aborto, tales como la rápida destrucción de los fetos y de la placenta, el alejar del establo las vacas que han abortado, la desinfección de los órganos genitales externos, la de los box, el tratamiento de las vacas con metritis o esterilidad, etc., las siguientes: a). En los establos donde domina el aborto, poco -antes del parto, se lavará bien la vaca preñada y se la transportará a un box limpio 'y desinfec- tado, continuando diariamente, hasta la época del parto, los lavados dé la' vagina, de las nalgas, de la cola y de lasmamas. b). Los terneros, apenas nacidos, serán colocados en un ambiente Iirn- pio, para criarlos, a ser posible, con leche, cocida; si la lactancia artificial no' es posible, se tendrá -cuidado de limpiar las partes posteriores de la vaca y de lavar bien la mama antes de permitir que el becerro mame. e). Cuando el ternero ha llegado al décimo día de la vida se puede irn- punemente alimentarlo con leche cocida. d). Cuando las hembras lleguen a la época elel celo', serán cubiertas por ARTICULOS TRADUCIDOS un toro que haya sido criactó' en idénticas condiciones y se tomará la precau- I . ción de desinfectar a los dos los órganos genitales antes y después del salto. .Estas reglas higiénicas tienen lógica y utilísima aplicación, aunque no se comparta la opinión de Williams de qué el medio de difusión principal del aborto en lavaca estárepresentado por la leche cruda de vaca infectada que' sirve p'ara la crianza, de los terneros. A propósito de la presencia del b. de Bang en 'la leche de vaca infectada, y del peligro que puede representar para los terneros y para el hombre, en el'] ournal oi, A m, Veter, A ssoc . de no- viembre de 1916 Gil'tur, Cooledge y Huddleson publican un estudio in-. teresarrté 'que merece ser conocido.' " El b. del aborto se encuentra en muchas muestras de la leche recogida en el mercado, pero '~s' difícil obtener un cultivo puro, porque los métodos propuestos para el aislamiento (Nowo,k Bang) presentan gran dificultad, . porque con la ino'culadón de la leche infectada a la cobaya se observan las lesiones car acterlsticas después' de 8- 19 ~emanas. ' ~ Púa hacerrnás rápido el reconocimiento de la leche y por tanto más fácil y aplicable a un gran 'número de muestras, los autores encuentran muy cómodo servirse de la pruebade la aglutinación, usando leche y suero de la leche, 'en lhgar de suero: de la sangre, La' aglutinación sirve, muy bien y es usada sistemáticamente en el examen de la/leche 'y ha demostrado que son proporcionalmente muy numerosas las muestras de leche que presentan la reacción específica de la leche procedente de vacas infectadas, En la mayoría de los casos, cuando se demostraba que la leche tenía aglutininas, también se comprobaba la presencia.de bacilos, bacilos que a su vez determinaban en la cobaya lesiones de poliadénitis, características del 11.de Bang. Los autores han podido demostrar que inyectando el b. del aborto en la-cisterna láctea de la mama, la leche ordeñada del pezón más próximo al foco infeccioso contiene aglutininas específicas que denunciail ' la iritección, Sucesivamente las aglutininas se 'presentan también en la le- che total procedente del ordeño de los demás pezones, En ningún caso' el b. de Bang produce lesiones macroscópicas en la mama-rle la vaca: su acción es puramente antigénica, pero no patógena. .' ' Para. demosti:~r si las personas qué consumen leche infectada tiene anti- cuerpos específicos en su sangre, los aFtores hicieron el siguiente experimen- to: la leche de vaca ciertamente infecta y capaz de dar reacción sera-diag- nóstica 6aracterística y lesiones positivas en la cobaya, fué consumida por algunos individuos durante ocho. semanas a la dosis diaria de 1 y medio litros. El suero de estos individu~s fué sometido a la prueba de la aglutina- ción y desviación del complemento, antes, durante la expericiencia y cua- tro semanas después. De siete individuos, cinco demostraron un ligero aumen- to de anticuerpos, aumento que sólo en un caso se mantuvo durante cuatro' semanas, Resultado negativo en dos personas que ingirieron durante seis , semanas dir iamerite 'un litro de leche pura, infectada artificialmente con 10 centímetros cúbicos de emulsión bactérica, Q~izá por ser pocos los casos de'individuos que hall ingerido leche infec- tada, el contenido de anticuerpos en la sangre no se ha podido mostrar cons- tante y persistente; pero los autores creen más probable que el resultado es- caso e inconstante es la expresión de una inmunidad pasiva conferida' por '\ ' REVISTA VE'BERINARIA> DE ESPAÑA l. , la absorción de leche y: que el b. ,de Bang ingerido con leche no ejerce en el ho-mbre, 01 numos en el adulto, -accion patógena y antigénica sensible. Los autores recuerdan que en un trabajo de Williams se.da un gran valor a. este medio de difusión del aborto, y que, según las observaciones de este autor, en 10s terneros nutridos con leche infettada se han encontrado lesiones en los órganos genitales, que se manifiestan por sínt09as catarrales y se hacen evidentes por un especial aglutinamiento de los pelos de la región prepucial y vaginal. . Para comprobar esta observación, los autores eligieron I4 terneros sanos . y alimentaron seis con leche naturalmente infectada, seis con leche .de vaca sana, uno con leche pasterizada y otro con leche sana artificialmente infec- tada. . La experiencia demostró que no hay ninguna relación' entre la alimenta ción con leche sana o infectada y elaspecto normal y menos en los pelos de la región genital del ternero .. Como consecuencia de, la -ingestión de leche infecta, comprobaron en la sangre. anticuerpos; pero no pe sabe con certeza si estos anticuerpos son la consecuencia de la infección, o son por el contra- rio debidos a la inmunidad activa o la transmisión pasiva de tos anticuerpos de' la leche a la sangre. ' La l~che que contiene anticuerpos específicos desarrolla in vi/ro una nota- ble acción bactericida sobre el b. de Bang: los a~toies creen que, sometido a un calentamiento capaz de matar los gérmenes sin destruir 19S anticuerpos, semejante leche debe ser beneficiosa para los terneros recién nacidos, .por conferirles una inmunidad pasiva para el aborto' '. Vacunación,contra !JIaborto epizoótíco. La vacunación contra el abor- to epizoótico puede .decirse que está ahora en su, fase experimental, La inyección intravenosa o subcutánea de gérmenes vivos, como se ,viene usan- do frecuentemente en Inglaterra, sin dar los resultados apetecidos, se' prac- tica algunas semanas, antes de emp'ezar la gestación. La inyección intrave- nasa es algo peligrosa s( no se practica ~n la: gestación inicial o primera; generalmente se acompaña de una reacción febril' q\le dura algunos días. Menores son los inconvenientes que presenta la inyección subcutánea, pero de efectos menos seguros y/lo mismo puede decirse de la vacunación Can . \ cultivos muertos. La vacunación con gérmenes vivosno está_ exenta 'de neli- gros y debe limitarse, a los establos ya infectados, porque de otro modo podrían diseminarse' los gérmenes y provocar así la .infección. Hace algunos años el Board o.f AgrüU!u7'e and Fisheres ha iniciado la. lucha sistemática contra el- abortoepizoótico, recnrriendo la varias prepara- ciones de vacunas. ' En I9I6 fué ..dirigida una circular a todos los v.eterjnar ios gubernamenta- les, qué contenía la norma paraIa lucha contra el-aborto epizoótíco, con es- pecial interés respecto a la vacunación, He aquí 19s puntos principales.) , . Son dos los métodos conocidos para .combatir el aborto epizoótico cuan- do éste ha.infectado un establo: '" .: '.. ' . - , ·a). Aislamiento inmediato de los ani~ales sanos; 'b). Vacunación de todas las vacas y novillas 'antes de.la cubrición Para seguir el primero de estos métodos se recoge una muestra de sangre d e cada vaca preñada y se examina con la prueba de .la aglutinación. Se ,.1 ARTICULaS TRADUCIDOS conceptúan como sanos los animales' en \los cuales la sangre da reacción negativa yesos sdn sacados del establo infecto y puestos en un ambiente lim- pio y desinfectado. Es,te procedimiento puede dar buen 'resultado. en, el caso de que el aislamiento sea absoluto y completo, cuando no es demasiado alto el porcentaje de ';enfen'j'los y hace pocas semanas que el aborto infecta. el estab·lo. - .' , • . E1rseg~ndq método-s-la vacunación-e-pretende hacer a los animales arti- ficialmente, sino inmunes; -al menos bastante resistentes a la enfermfdad, para conseguir que la .gestación llegue a-término, no Obstante la presencia: , de la infección en el ambiente donde se encuentran. . Sin . la' vac.un~ión, la vac9' dé' un establo infecto en general adquiere, grad'ualmente.. un cierto grado de resistencia, de modo que los casos de abor- to se dan "principalmente en las novillas y en las vacas de reciente adquisi, ción; pero antes de Llegar a este estado, el.ganadero debe sufran pérdidas cuan- tiosas en terneros y leche. -. ' JCon,la vacunaciówestas pérdidas se reducen al mínimum, porquelos ani-· males se hacen inmunes antes ele la gestación y porque todas las reses del establo adquieren al mi.smo tiempo y más pronto la resistencia con la vacu- nación que con la infección natural. . La 'vacuna antiabor tiva que se usa en Inglhterraconsta elefuertes culti- . vos de vaciles vivos; se usa a la dosis de 50 centímetros cúbicos. Además de esta vacuna a base «le gérmenes vivos, 'que se llama vacuna antiaborto A.;rse ha ensayado también! enInglaterra la v.acuna antiaborto B, que consta de gérmenes I):11~e:rtos'p0r'el calor..Esta segunda vacuna tiene los inconvenien- tes de exigir repetidas inyecciones, y a 'pesar re- sentes estos consejos: '. l. o Das teses jiJi·e.íiÍa:das debe!'! vacunarse porque se corre el riesgo de no .qne aborten; . 'l' .1 2. o En las vacas preñadas no tiene Este tratamiento ni acción preventi- va, ni curativa; 3.0 Las vacas y novillas vacunadas deben llevarse a la cubrición des- pués de transcurridos'. dos meses del tratamiento vacunal; 4.0 Las vacas que paran· de término, pueden ser som;tidas a la vacu- nación después q~e se hayan restablecido del parto; 5:0 Si se practica con la debida precaución, l,a vacunación sólo debe producir pasajera tumefacción en elpunto de 1á:' 'picadura y una moderada y breve disminución de la secreción láctea: 6.o La vacuna antiaborto A se 'concede gratuitamente a los ganaderos que la pidan al Board 01 Agric~,lture; 'pero .el envío se dirige al veterinario que debe hacer la inyección;' . J' I . . Las pruebas. que he realizado en Cr emasco y Pares o confirman esto; solo con va- ,(1) Cunade bacilos vivos se obt+ene buen resultado en la pr eve ncí ón del aborto. La vacuna es mejor qué sea ino.culada antes del salto o á 1.0más una semana después. I REVISTA VETERINARIA D~ ESPAÑA 7.0 El propietario se obliga a comunicar al Board una breve relación. . de los resultados de la vacunación; \ 8.o Al veterinario se le comunica una . detallada instrucción de la 'tÉ!cnica vacunal y, a petición, también un pequeño instrumento necesario ::.para este obije.t o. . -, ' \ , 1, t 'Tratamie~to: Trabajos y experiencias hechos en América han confir- ::mado el valor de la inyección sistemática del ácido fénico en el tratamiento I ,del aborto, asociado a la desinfección de los órganos genitales externos con lavados jabonosos y con lavados endovaginales de soluciones 'tenues de iodo '(al 1 por 10,000). . Ultimamente la Estación experimental agraria de Vermont ha emplea- do para combatir .el aborto epizoótico de la vaca, la ingestión, a altas dosis, de azul' de metileno. De 92 vacas infectadas co~ el bacilo del aborto, a las cuales se les suministró el azul de metileno, ninguna abortó. A Williáms nd le ha dado buenos resultados el uso de este medicamento, . no obstante de suministrar el azul en tal cantidad que la orina y la leche presentaban intensamente esta coloración. . •• • El veterinario provincial A. Douglas ha dado en la Asociación de gana- deros de Ayrshire una conferencia acerca de 10$resultados obtenidos con la vacuna preparada por el Board 01 Agriculiure de Londres; en 1915 vacunó 493 reses distrübuídas en 23 establos y de ellas abortaron 22, esto es el- 4 %. En estasmismas reses, el año anterior de la vacunación abortaron el 75 %; los re~ultados son, pues, satisfactorios. Entre todos los establos en que se practicó este nuevo medio de lucha contra el 'aborto, once se libraron com- pletamente de la infección: no habían lamentado ningún aborto; en otros siete establos se dió en cada uno ub. caso de aborto, mientras que los res- tantes 15 casos' fueron, distribuidos en cinco establos. ' . Durante el 1916 él autor ha extendido más la práctica He la 'vacuna contra el aborto, sometiendo al tratamiento unos 600. animales. (La Clínica Veterinaria, 15 de.mayo de 1917;) Trad. C. S. E. . ARTíCULOS EXTRACTADOS " . \ ' ,BACTERIOLOGIA , EICHHURN,_DR. A. Vacuna antiearbuncosa filtrada. (An'¡er. [our . 01 V~t. Me d. Junio de 1917.)-Después de examinar los diversos métodos de inmu- nizaoión contra el carbunco sintomático de que hasta la fecha disponemos (método de Arloing, Cornevin y Thomas, método de Kitt, método de Leclain- y che Vallée, etc.r), de los cuales no hacemos mención en este extracto por ARTICULaS EXTRACTADOS 311 ser sobradamen te conocidos, dice .el a u tor: Recien tern en te se ha recomendado mucho para la inmunización contra el carbunco sintomático, los extractos de gérmenes.1ibres (agresinas). Estos productos se obtienen de animales arti- ñcialmente infectados con la enfermedad, y se extraen mediante punción, de los nJ,~scJ-110s fectados y de las secreciones. El.Iíquído a así obtenido es refrigerado .para facilitar su filtración. Después de haberlo filtrado y cuida- dosamente conservado, se expende en ampollas de 5 ce., que es la dosis pre-· verrtiva para cada animal. Los resultados-de la vacunación con este produc- to son altamente satisfactorios y sin duda más uniform:es y dignos de COI.J- fiatlza. que los obtenidos pon la vacuna en polvo o en pastillas. Sin embargo, el coste de producción' de estos extractos es considerable. Su acción inrnurii- \ zante depende indudablemente de las substancias tóxicas especificas (agre- sinas) que contiene, y.en consideración a la cantidad limitada ele tal extrae- 'ro que puede obtenerse de un animal enfermo, los investiga. dores han ensa- yado producir tales toxinas específicas (agresinas) en el laboratorio. Para ello han preparado un 'medio conteniendo una cierta cantidad de carne y lo han sembrado con cultivos de carbunco vivos, resultando un crecimiento muy prolínco, con enorme formación de gas. Siguiendo este método de cultivo, se 'no ta en los primeros días una pro- pagación muy activa de los bacilos oarbuucosos: después se observa la des- integración de la carne, y una espesa capa de bacilos se posa .en el fondo del recipiente. A los primeros días se, nota el continuo crecimiento de las formas vegetativas de los bacilos, y con la disminución de la producción de gas un aumento de los esporos carbuncosos. El término del crecimiento lo indica la total cesación del gas y en in fondo del recipiente hay un grueso sedimento que consiste, en su casitotalidad, en esporos de carbunco. En este estado, la carne aparece de' consistencia pastosa. .r. ',. Para preparar el filtrado, se somete los cultivos a varios procedimientos ( que lo facilitan: puesto que el producto perfecto debe estar en absoluto. exen- to de esporas o de las formas vegetativas del bacilo. Este procedimiento se ha generalizado tanto .en el Japón, que en la actua- lidad el <,germen· filtrado libre» se 'usa casi uniformemente en la vacunación contra 'el carbunco sintomático. Según datos que el au tor' ha obtenido 4el profesor Nitta deIa Universidad de Toldo, .parece qu~ este producto \está por encima de todos los que se emplean hasta hoy en la vacunación arrti- carbuncosa, que oo~cede u~a protección uniforme y que las pérdidas pro- ducidas por la vacunación son por ese medio' enteramente evitadas. Para determinar el 'valor de este método, de inmunización, el autor hizo investi- gaciones encaminadas a probar en cada caso los resultados obtenidos en el ] apóri, y eri el. curso de sus experimentos pensó si podría emplearse otro \ medio de cultivo distinto del expuesto para producir gérmenes libres fil- trados y en este sentido )lizo una doble prueba:. con cultivos que contenían carne y con -otros querno la contenían. Los1 resultados demostraron que es , 'preciso que el medio de cultivo contenga- carne, puesto que el filtrado del medio que no lo contenía apenas protegía, al paso que el que lo contenía mostraba un gran poder inrnunizante. Igualmente pudo observar que en el me'élio que contenía' carne'la producción de gas era tremenda, al paso que en el que no lo contenía era muy moderada. En la dosificación del filtrado empleó, ~~1Il,0 se recomienda e~ el j apón, 5 cc.. para inmunizar, pero le pa- 312 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA reció sería ventajoso reducir la dosis a una cantidad más fácilmente maneja- ble concentrando elfiltrado. Esto lo consiguió con éxito desecándolo al vacío, sometiendo el producto a. una temperatura que no exceda de 40° C. El filtra- dd'se conserva con cierta: cantidad de glicerina para aumentar sus cualida- . des protectoras. .I Los ensayos practicados en conejillos de Indias para fijar la cantidad del producto, .demostraron que las inyecciones de 0'2 CC.,0'3 cc. Y 0'5 -cc. del material concentrado diez días o dos semanas después de una. inyección de virus carbuncoso virulento, producia una inmunidad manifiesta. Tomó ocho conejillos de Indias de los cuales separó dos que sirviero . de contraste. De los seis restantes, dos recibierorio-r cc. dos, 0'4 ce. Y los dos últimos 0'6 cc. de vacuna. Diez, días después inyectó a todos' ellos 0'5 ce. de virus carbuncoso virulento. De los inmunizados sobrevivieron 4, al paso que murieron los dos que sirvieron de contraste. ' También practicó ensayos en terneras a las que inyectó 5 ce. de virus carbuncoso dos semanas después de. haberlas vacunado conel nuevo produc- to. Cinco terneras de las qué fueron inoculadas en esta forma resistieron la. infección, y tan sólo una vez apareció una hinchazón en elpunto donde se había inyectado el vi~us. La duración de la inmunidad, es de cerca un año. Como' resumen de su trabajo sienta estas conclusiones: . r.a El virus carbuncoso filtrado es un agente inrnunizarrte eficaz contra el carbunco sintomático. 2.~· Confiere una 'inmunidad activa 'que protege el ganado contra la enfermedad durante tanto tiempo como el extracto de gérmenes libres (agre.- sinas) preparado con el jugo de los tejidos del ganado enfermo. 3.3, Pues;to que no contiene el germen carbuncoso en ninguna forma, no puede .transmitir la enfermedad, por lo cual las pérdidas inherentes a la vacunación coupolvo o pastillas son completamente evitadas. ' 4.0.' Puede prepararse en forma concentrada; y, conservada' convenien- tcmerrte, mantiene su poder casi por .tiempo indefinido. ' 5.0. Es indispensable someter la vacuna anticarbuncosa filtrada a varias pruebas par.a asegurarse de que es estéril, tanto durante la filtración, como' al llenar las ampollas, 'a fin.de evitar cualquier contáminación posible. '" . F. S, TRIBONDEAU, L. y DlTBREUIl., J. Nuevos col¿rantes 'para microscopia de- r rivados del azul de metileno. (C. R. de A.c. des Sc., 2 abril de 19l7.)-~ay diversos procedimientos para provocar la aparición del violeta y del azul de metileno en una solución de azul de metileno; se fundan todos en la inter- vención de un reactivo alcalino: óxido de plata pata el azul Borrel, carbona- to potásico para el azul policromo de Unna, borato de sodio para el azul de Manson, etc, Pero no se ha publicado método alguno que permita obtener/ aislados, el azur y el violeta de metileno, por lo cual, para obtener estas' so- . uciones y sus derivadas, hay 'que recurrir' a las casas alemanas a las que I Giemsa entregó su técnica' secreta de la fabrieaci-\ldel .azur. Tribondeau y Dubreu il han logrado preparar. y: obtener separados el azur y el violeta de metileno; partiendo de una solución al 1 % de azul de rne'tileno medicinal, puro, 'francés', en agua destilada. Para ello, ponen esta solución . en un matraz, agregan de 5 a 10 % de amoníaco líquido y calientan .en baño . , AR'l1ICULOS .EX,TRACTADOS, I de maría" hasta la ebul'licióndel baño. Se forma un precipitado abundante. Filtran, en caliente, por filtro de papel de pliegues. Evaporan el filtrado en una cubeta de fotografía, dentro de una estufa y a 37-400; el residuo, ras- cado y, pulverizado, ,e'$el violeta de-meiileno prácticamente puro. El precipitado que quedó en el filtro y, más aun, en.las paredes del ma- traz, lo dejan al aire durante 24 horas, por lo. menos (el matraz permanece destapado), de preferencia 'dentro de una nevera para, evitar la evaporación del líquido de impregnación. En estas condiciones-el preci'pitado se vuelve intensamente azul' obscuro'. Una vez, transformado así, se disuelve con faci- lidad en agua 'destilada, se 'filtra y el 'filtrado, evaporado como el precedente, deja. el'azur de metileno . . I Si se opera bien, se obtienen cantidades casi iguales de polvo de uioleia y de. polvo de aeur al amoniaco. eón estos, dos polvos Triborideau y Du breuil preparan tres soluciones colorantes,' a saber: -1." Solución acuosa de aeur. 1 gramo de azural amoníaco en 100 CC,' ?e agua, destilada. La utilizan para teñir productos orgánicos frescos (exu- dados, trasudados, mucosidades). Basta mezclar una gota del colorante con otra del producto, aplicar el.9uq~e'objetos y mirar con luz artificial. La colo- ración es, primero, progresiva; después, regresiva. Obtienen buenas pre- paraciones de células de' los exudados y de 'los amibos de las mucosidades disentéricas. Sin embargo, los resultados varían según la reacción química de los, productos. " , 2." Azul poiicromo at' amoniaco, Resulta de 'mezclar una parte de 50-' lución 'de laz\lr al l· % con tres partes'de solución de violeta también al I %. Substrtuve al azul de Unna y a la tionina fenicada, con la ve~1taja de que río se altera, como éstos. Por su metacrornasia notable y específica es de, gran valor para-teñir pus, secreciones uretrales y bucales, posos de centrifugación de líquidos pleural, céfalcrraquídeo, etc. Para los esputos puede usarse: la técnica de Bezancon y Jong (con el azul de Unnaj.icon la condición de fijar Con alcohol y n6 con ácido crómico. Para las demás extensiones fijar en al- cohol, teñir de 30 segundos 'a 1 minuto, lavar y secar. A veces conviene diíe- renciar con rapidez con alcohol: absoluto. Para elexamen es indispensable lá luz' artificial. ' 3. o A:zeo. Llaman azeo á una solución alcchólicoglícerinada de azur yeosina, análoga a la mezcla de Giemsa , .Para prepararle usan dos solucip- nes: a), azur 1, alcohol etilíco absoluto 75 y glicerina 25; b), eosina francesa 1, alcohol etílico 'absoluto 7'5 Y' glicerina :25. Vierten poco'a poco un volumen de' la solución a en otro de la solución b, dejan la mezcla en repo:;¡o,durante algunos días, con 'el fin de que tenga sUficiente tiempo para efectuarse la com,binación del' azur y de la eosina, y entonces añaden un exceso de la solu- ción a (1 parte para 4 de la mezcla). El.azeo su bstituye a la solución de Giem- say se usa, corno ésta, .después de fijar las preparaciones.. ya con alcohol absoluto, ya con el mismo '¿ol,orante' diluído en su volumen dé alcohol abso- luto, Pero es mejor fijarlas con bieosinato, pues así se realiza el métod'o pa- nóptico de Pappenheim, substituyendo el May-Crünwald con bieosinato y el Giemsa con el azeo. (El bieosinato es una mezcla de eosinato deiazul Bar.rel a la plata y de eosinato de azul de metileno. Ambos están disueltos en alcohol-glicerinado. Las coloraciones con eosinatos requieren agua des- tilada perfectamente pura y neutra, pues la menor acidez de ella estropea I RltVISTA VETERINARIA. DE ESPAÑA las preparaciones,' particularmente las de sangres. Para neutrali~ar la aci- dez del agua, Tribondeau recomienda añadir a ella carbonato u óxido de plata y redestilarla. (V. C. R. de la Soc. de Biol. de París, 1 abrilde 1916. y 21 abril' de J91¡'.)-P. F. < • PATO LOGIA y CLINICA BELlN. Precipitación reversible~obtenida por calentamiento de1 suero de caballos muermosos. (Soc. de Biol. de París, 16 diciembre de 19'[6.)-Belin ha observado que el suero de ciertos caballos afectos de muermo, calentado a 4;7° inicia un precipitado que aumenta rápidamente hasta' 55°, para des- " aparecer a 60-61°, si el calentamiento es rápido. Un enfriamiento rápido lo hace reaparecer pasajenl.~ent~. Semejante precipitación reversible puede reproducirse muchas-veces consecutivas y suele ser de muy mal pronóstico. No se realiza en caballos afectos de otras enferrnedades.LcP. F. COMPTOX,A. Meningitis cerebroespinal y 'MeteoIologIa. (C. R. de l' Ac. desScien, de Pa1'Ís, 91ulio de 1917.)-La hegemonía de la bacteriología nos ha hecho descuidar el estudio de múltiples condiciones etiológicas de las en- fermedades, que tienen acaso tanta o más importancia que los microbios que las producen (V. a este propósito el trabajo de Wenger, en este mismo volumen de esta misma REVISTA, pág. 215)' . Ar thur Compton ha observado que el comienzo (entendiendo ¡por tal-el momento de la invasión de las meninges por el meningococo procedente de la rinofaringe de los portadores de gérmenes), coincide siempre con una hu- I rnedad atmosférica que confina con la satu~ación, con un período \d~ gran uniformidad en la temperatura y con un mínÍ.Ín,u~ de sol , Estas, hes circuns- tancias están relacionadas entre sí :las variaciones ele temperatura modi- fican el estado higrométrico y un tiempo. brumoso· coincide necesariamente con una gran humedad y la falta de sol. Todo esto tiene gran importancia; porq~e la humedad varía mucho de unas localidades a otras, y la sequedad del aire puede contribuir tanto como el aislamiento .y .la desinfección .a 'ta desaparición de la ineningiti,s cerebro- espinal epidémíca.c=P. F. . .' . , }. COURMONT,J.' y DURAND, P. La espiroquetosis icterohemorrágica :en el perro. (Soc. de Biol. de Parí. s, 17 marzo de 1917.)-Después de la inoculación subcutánea o íntraperítoneal o elespués ele Ia ingestión d~ .material 'infec- cioso.el-perro jovencontrae constantemente una espiroquetosis icterohemo- rrágica típica y mortal. ID. E ID. Penetración transcutánea del espiroquete de la ictericia hemo- rrágica.-Los autores han observado el paso del espiroquete 7 veces: de /ten- tativas, al }ravés de la piel afeitada del conejillo de Indias; 5 veces,rde 6,.al través de la piel depilada, y 3 veces, de 6, al través de la piel intacta.L-P. F. MORl~:L. . Accidentes causados, por la «urtiea dioica». (Bull. de la. Soc. P Cent. de Med. Vet.núms. 9 y 10;' H)17.)-En octubre del año último el ~utor observó, en un grupo ele 15 caballos, manifestaciones bastante benignas : ARTICULOS EXTRACTADOS caracterizadas por salivación abundante, inapetencia durante uno o dos días y presencia en la lengua, paladar y cara interna de los carrillos de nume- rosas descamaciones epiteliales. poco. extensas y sin tendencia .alguna a ul- ,cerarse. Sospechando' que estos accidentes 'podrían ser ocasionados por el heno consumido por los animales, se -practicó el examen botánico del misroo y hallóse en notable proporción la urtica dimca, una de las especies más pun- zantes. Retirado este alimento del cousumo; desaparecieron aquellos acci- dentes . .' ' Sin embargo, pocos días después un caballo entero, de I2 años, en exce- lente estado de carnes, presentaba señales de intoxicación, al parecer bastan- te graves. Estaba triste, postrado, \ con la cabeza baja y el vientre re- traído.' Inapetencia completa, salivación intensa sanguinolenta, secreción nasal abundante que se adhiere a las alas deIa nariz, que pronto se recu- bren de costras muy sensibles. Los párpados están medie cerrados y su piel , I también presenta costras 'dolorosas. El animal abre la boca (que es caliente y sucia) con m1.fcha dificultad. Lalengua, el velo del paladar y la cara interna de los carrillos presentan numerosas' zonas elípticas o.circulares inflamato- rias, de color rojo violáceo, y otras que ya han sufrido la descamación com- pleta del epitelio. El prepucio está edematoso, y la orina. sale gota a gota. Pulso rápido, la arteria tensa, corazón tumultuoso y arrttrnico: respiración acelerada. Temperatura de 39'8°. Constipación. Este caballo, según' manifestó su conductor, 'había comido cierta canti- dad de 'aquel forrajei que contenía ortigas. " Se le, hizé gargarizar varias veces tisanas astringentes (tisana de zarza yagua oxigenda), dándole dos inyecciones de cafeína para sostenerle. Al siguiente día' el enfermo estaba menos abatido, mejoraron el pulso y la te~- pera.tura y t~mó algún. alimento. Sin embargo. el prepucio estaba más edematoso, y la piel del lomo, de la grupa y de [as nalgas se cubría de cos- tras salientes en .doride se arrancaba el pelo con gran facilidad. Posterior- nen te fueron desapareciendo los síntomas y al cabo de siete días 'el enfermo .ya estaba- restablecido. Los accidentes causados por las ortigas en la piel de los.animales, son bien conocidos. 'No obstante, a veces Ies acompañan síntomas bastante curiosos, que revelan que la' uriica dioica, además se su' acción' vulneraute sobre las mucosas y la piel, ejerce una acción tóxicasobre todo el organismo. A este propósito el autor refiere el caso de un caballo qU,e se había echado sobre montones de ortigas, que presentaba los síntomas siguientes: incoordinación de los movimientos, tendencia m.uy marcada a volverse hacia la derecha, narices dilatadas, ronquido intenso, sudora ión abundante, conjuntiva muy - inyectada, pupilas desigualmente dilatadas, corazón tumultuoso y pulso rápido. En vista de estás manifestaciones nerviosas y congestivas, practicó una sangría en la yugular, y durante la deplección sanguínea vió aparecer en el lado izquierdo del cuerpo numerosos botones extremadamente sensi- , bies que erizaban el pelo.-F. S. .. I . SAN!, L. El perro como. propagador de la fiebre carbuncosa. (La Clínica Veterinaria, 1Sijunio 1917.)-El conocimiento. d~ la difusión de los bacilos y esporos carbuncosos tiene una importancia grandísima, y, aunque de tiem- po estudiada y conocida, merece toda.vía indagarse en qué condiciones y REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA I por qué medios se difunde el carbunco, y la importancia que debe atribuir- e 'al perro en esta pro-pagación, ", Es sabido que el perro goza de gran .inmunidad para ¿ carbunco y que sólo ,por una debilidad .natura] (Fhisalix)' o -por la cocomitancia con otra' enfermedad 'como la rabia (Martel), enfermedad de Aujeszky (Finzi), puede desarrollarse esta infección. Es indudable que el bacilo carbuncoso, en deter- minadas condiciones, puede atravesar :la mucosa intestinal ('Perroncito) o el 'virus carbuncoso atraviesa la mucosa intestinal perfectamente sana.j Koch, Gaffky y Loeffler). 'La' posibilidad de la, infección carbuncosa del perro in- fluye poco en la difusión' de esta epizootia. ' Varios son los animales que, refractarios al carbunco, alimentándose con carnes o productos cadavéricos carbuncosos, devuelven al exterior el virus carbuncoso inalterado, Estos animales son los perros, gatos, ratas, lobos, 'zorras-considerados por la mayoría de los, autores como 'refractarios-los osos, leones, y, en general.rtodos los carniceros, Además, hay quea ñadir, y no en última Iinea, las aves de rapiña, que ofrecen notableresistencia. a la infección carbuncosa. (Roberston recientemente ha observado un 'caso de carbunclo en un avestruz en localidad indemne desde I4 afias), Por último, como posibles 'propagadores del virus carbuncoso, mediante sus propios ex- crementos, figuranJos coleópteros necrófagos (Heim). ' I Estas ideas no son nuevas, pero no siempre se tienen presentes en ~llla severa profilaxis anticarbuncosa. El autor se propuso. demostrar una vez más la importancia ucos0s,.¡porque la ingestión de su carne es un Veligw para la difusión de la enferrnedad.s-e-C. S. E. I .i - Wn ..f1ER, J. L. ,E~amen físico, de las' vacas lecheras. (J our. o; A mer. Veto Med. Assor." Febero deI9L7.,.)-·El'au'tor de este artículo no expone ningún nuevo método para.practicar el examen físico de las vacas lecheras: su obje- to selimita a proclama u la necesidad ~e que se extienda la práctica de dicho -examen, en.beneficio de la salud pública-y de nuestraproíesión. En efecto, -el veterinario rafas veces interviene, en las transacciones del ,ganado vacu- no, Resulta paradójico que se le llame para reconocer un pe-nco comprado' -en una feria y que en cambio los g~naderos prescindan generalemente de sus servicios cuando .cornpran una vaca, de mucho más: valor. El examen físic'o de estos animales 10 practica , el autor I enIa siguiente forma: , : 1.0 Ausculta cuidadosamente.los pulmones y percute allí donde la aus- -cultación revela algún sonido que no.~ enteramente satisfactorio. 2. ° Palpa . sea . . REVisTA VETERINARIA DE ESPAÑA los ganglios linfáticos de la regron pectoral y los del flanco; considerando . sospechosos los que son duros, nudosos y sensibles. 3.° Examina las ubres, tomando un poco de leche de caca pezón, con la mano. 4.0 Examina la cabeza para ver si hay señales de actinomicosis y palpa los ganglios submaxilares y parotídeos. Finalmente observa si por la vagina sale a'lgún flujo anormal y si en alguna pai-te del cuerpo hay alguna herida que supure. Mi experiencia en los. dos últimos años-acaba diciendo,- aunque algo limitada, me ha convencido de que un examen de esta naturaleza, practicado por un profesor llamado por un granjista, inspira respeto, tanto para el vete- rinario. como para la profesióu.i-c-F. S. TER~PÉUTICA y FARMACOLOGIA' BEllN. Tratamiento del tétanos por la óxidoterapia. (Bull. de la Soco Centro de Méd, Vét., 30 junio de IC)I7.F--El autor designa con el nombre de óxido- terapia un método que tieIte por objeto oxidar las toxinas en el organismo para que éste pueda-luchar de una manera eficaz contra el agente product,or de estas toxinas. r , Mediante experimentos de laboratorio, ha demostrado que .tal oxidación es posible. Si a un conejo al que se inyectó 11/2 CC, de cultivo de 48 horas de bacilo tetánico en los músculos ancóneos, y. que a los dos días presenta la contracción de estos músculos, se, le invecta ahora un S11 bstancia oxidante, (clorato potásico o sódico}, se puede ob;ervar que aquel miembro que perrua- necia casi inerte; recobra poco a poco la agilidad normal. Cuando cesa la 'acción oxidante, la, contracción reaparece paulatinamente hasta volver a lo que era en un principio. Estos hechos descubren un método' terapéutico per- . fectamente racional. Puesto quelas toxinas .pueden ser fácilmente oxidadas. es lógico u tilizar sistemáticamente las inyecciones de substancias oxidantes en los animales infectados, porque éstas, a la vez qu.ehacen inofensivos tale~ toxinas, permiten una fagocitosis más activa. . El autor ha aplicado con éxito este método en varios casos de tétanos. El último, que es objeto de esta comunicación a la Sociedad Central de me- dicina veterinaria, de París, lo trató en la siguiente forma: tan' pronto comd' hubo asegurado el diagnóstico, practicó una inyección intravenosa el) la yugular de roce .•de permanganato potásico al3 por lOO; al día siguiente una nueva inyección de 20 CC., al otro día 30 cc. y al día siguiente otra de 40 cc. El animal mejora ostensiblemente. Aldía siguiente inyecta ~50 ce. Y al otro día practica una última inyección también e 50 ce. La mejoría va acen- tuándose hasta alcanzar la completa curación. . En este caso-dice el autor- se trataba de un caballo sarnoso atacado de tétanos sobreagudo; que permaneció durante todo el tratamiento en las condiciones peores que se puede imaginar: sometido a todas' las excitacio- nes del exterior y alimentado como si.estuviese sano, y ha curado radical- mente con seis inyecciones de un oxidante vulgar. .. , En repetidas ocasiones ha podido comprobar que los caballos toleran per- fectamente las inyecciones intravenosas, hechas en la yugular, de soluciones de permanganato potásico en agua hervida, al 2, 3 Y hasta 4 por; 1,000. La única precaución que debe tomarse consiste en inyectar la solución en peque- .. ARTICULOS EXTRACTADOS ñas cantidades expulsadas 'bruscamente de la j eringuilla con objeto de su bs- '\ traer todo lo posible el endotelio venoso 12 de 1917, pá-gina 2II3, aneja ol discurso del señor diputado Le- Breton 'sobre enseñanza agricota.s Este documento, siempre interesantísimo, <,lo es ¡aun más, COlando tan~ urge aprovecharlo todo para poder seguir sustentándonos. .. . il I , '.. «El Club de muchachos para la 'crta del cerdo comenzó a fines de 1910 con 59 muchachos en 1Caddo Parish (Luisiana) y fué organizado por mister! V. W. J ones, inspector de enseñanza de las escuelas rurales del Condado, a semejanza Y como'~ecuela d'el Club para ¡a plantación de! maíz, con el fin de IacilitarJa/ 'venta 'de este.» , . . . Tiene por objeto -sinteresar y adiestran> a los niños en la producción y cebo. de cerdos, 'valorlción de alimentos, -higiene, conservación de carnes. en el hogar, todo lo que hace que el muchacho adquiera el concepto más clfro de la 'vida de la 9'ranja, se aficione a ella y pueda más' adelante des- arrollar con conocimienzo la explotación. de la misma. A esta obra contri- buye el Ministerio de Agricultu a, con la cooperación de los colegios, capi- talistas y cuantas entidades se interesen por la enseñanza y acrecentamien- to de 'la riqueza. El Miriisterio y los Colegios de Agricultura publican hojas con ',instrucciones detalladas para-la 'cría y .engorde, higiene y aliment1l.- ción: dan conferencias! cori proyecciones luminosas sobre todas estas ma- terias; organización de los Clubs y cuanto contribuya a despertar 'el entu- siasmó por la obra: El límite de estas asociaciones es el Condado, y en este hay ~iernpre' un' director que' imprime y dirige la marcha, auxiliado d~ un experto en la cría y en~orde de este ganado, que está constantemente visi- tando a los socios, adiestrándolos, y da cuenta al director para que, unidos, puedan en todo momerto corregir las menores faltas o deficiencias que noten. Los. socios q·ue tengan cerdos han de cuidarlos y 'alimentarlos con- forme ,él, las -instrucciones recibida:s,' anotando, con ;1 mayor cuidado los ali- mentos' consumidos, el, coste de los mismos, el' aumento de peso, el coste por' unidad de ·peso aumentado, el origen del cerdo, etc. A fin de año, el socio ha de enviar todds estos datos al director del Club, ha' de exhibir su cerdo. en la feria del C~ndado y el ,que obtenga premio lo ha de presentar también en la feria deil Estado.» Esta obra 'ha hecho que los muchachos per-ezosos asistieran más asi- duamente a la escuela 'para enterarse de' los datos necesarios y' ba produ- cido un ahorro de la economía doméstica no menor de un 50 por 100, en los condados en los que se han organizado .estos Clubs. Además, muchos padres que' criaban cerdes, han aprendido de sus hijos' y ban adoptado los métodos de los,' muchachos. El Club consta de Sección de engorde y Sección de cría. Se comienza por la primera con cerdos castrados. Esta .sección puede terminar con el engorde o seguir con lajpreparación casera de jamón y tocino. Primero sé' pensó en. entregar 'los cerdos a lo~ muchachos, sin más obli- gación, por parte de éstos, que la devolución de su importe, convenido al I ._¡, ¡i (330 REVISTA .( VETERINARIA DE ESPAÑA entregar el cerdo al chico; una vez. éste- lo vendiera, después de haberlo cebado. Pero con esto no se estimulaba b'astante a 'los muchachos. Si no 'contraían más -obligación que la de cuidar y engordar al cerdo con arreglo a las instrucciones recibidas, nó tendrían interés en el negocio 'Y muchos -aun pudiendo, no adquirirían el cerdo, en espera de que se lo dieran. Por esto se resolvió adquirir numerosos cerditos (4°0 1909 20.771>420 15.349,85° 1910 23-482020 17.785;600 ·I9Il 24.212,200 18.172,750. 1912 27.163,740 23.967,840 ,191'3 '36.823,1'00 .' 21.324,5°0 1914 " 33.98;\,280 24.502,200 1915 39·747,600 28.693,5°0 1916 33.878,880 24.381,900 -, Estos aumentos en la producción requieren que ~i 'nú~ero de cabezas que 'sostiene el ganadero sea ,mayor d~ año en año. Pero -no sólo se ha progresado en el número, sino en la calidad, gracias a la selección' de reproductores que se practica en los concursos comarca- les de ganados, de los cuales han tenido lugar en la provincia de La Coruña, solamente el año último, trece; en la de Lugo, 'cuatro; en la de Pontevedra, tres, y en la de Orense, dos; en i otal, 22 certámenes pecuarios, que yan irradiando por' todo el-país s~men~ales contrastados po, la ciencia zootéc- mca. ,. . . . El establecimiento de básculas en algunas ferias, para la venta de las reses de carne, al peso vivo, ha contribuído de manera prodigiosa a que los ganaderos cuiden con más .esmero 'los animales, haciéndoles alcanzar, 'ma- 334 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA yores hilos en 'menos tiempo, Pero ,dependiendo el régimen de las ferias de los Municipios, se va implantando este procedimiento racional con apatía d.esesperadora para los que conocemos sus bienhechoras influencias, y sería de desear lque el Gobierno lo impusiera como una obligación ineludible, en todas las ferias donde predomina la concurrencia .de animales .de abasto, En esta obra de progreso pecuario, ~penas han tomado parte los hom- bres de capital que no escasean en Galicia, a los qu.e les está reservado llevar a cabo el factor que m~s influiría en el desarrollo de la ganadería regional: la implantación de mataderos industriales, El transporte en ,vivo de 150,000 cabezas de bovinos, tal como se hace hoy, ocasiona una-pérdida de más de tres millones de pesetas de carne que produce el labrador, que nadie le abona y que el matadero industrial le 'vagaría, porque la haría' llegar al mercado y le estimularía a 'criar anima- les de mayor precocidad,' qUE, hoy nadie se atreve a arriesgarse con ellos, y los exportadores SI" ven obligados a pagar c'on depreciación, El plan de fomento 'pecuario que desarrolla Galicia, poco a poco, desde hace una docena de años, y los progresos que se registran en, su ganadería, son prueba inequívoca de que en 'España se puede conseguir crear un caudal de riqueza muy considerable, con sólo seguir el rumbo que lleva la gana- dería del Noroeste de España que, afortunadamente, ha logrado d spren- dense del calificativo de decadente, para pasar .al de mejorada, GJue se le ya puede ir aplicando. ," BI~LIOGRAFfA PEDRO MOYANO,Manual'de Higiene Veterinaria, Uno torno de cerca 400. páginas en 8,0, seis pesetas, Zaragoza, 1917, , Aunque escribir W1 libro de Higiene Veterinaria es labor mucho más difícil de lo que suponen: quienes creen que semejante disciplina científica' consiste en cuatro. vulgaridades de sentido común.resta importante rama de' nuestra carrera ha merecido especial atención por parte de distinguidos tra- tadistas, que han procurado en este punto dejar en buen lugar la bibliografía ' veterinaria española, Mencionemos, para justificar este aserto, los tratados de Higiene' veterinaria de Casas, Martínez Anguiano,' Diez t Garrote, Díaz Villar, y este que ácába de dar a luz el incansable Secretario de la Escuela Veterinaria de Zaragoza, . Comparando la obra del señor Moyano con' las anteri~rmente citadas, llama desde luego la atención por su menor tamaño. Pero esto no es un defec- to. Alleerla. recordaba yo los 'versos que escribió el Arcipreste de Hita en S11 Librete de Cantares: «Chica es la calandria, chico el ruiseñor, / pero. más dulce cantan ;que otra ave mayor.» El señor Moyano no ha' querido escribir un libro voluminoso, porque, co mo dice acertadamente. en el prólogo', los alum~os de VeterÍIia~ia a quienes ARTICULaS . TRADUCIDOS 335 ------------------~----'------------~\--------------------------- ¡ va aquél perferen.tenicn te destinado, ofrecen marcada resistencia a va- lerse de libros muy extensos. 'Su propósito ha sido. condensar en un corto espacio, lo más .interesa.nte de cuanto conviene conocer, acerca de los preceptos generales de la Higiene de .los animales domésticos. Y esto lo ha conseguido plenamente. " Cierto que, en algunos puntos del libro que nos ocupa, se nota la. influen- cia que.ejerció en su autor la 'lectura de la Higiene' Comparada de Díaz Villar, pero la obra del señor Movano se distingue por ser esencialmente veteri- naria. ;' '. t , ... Ii . Después de unas nociones generales acerca del concepto de la Higiene y de la salud, se expone .el contenido dellibro en once capítulos, donde se trata de los preoeptos higiénicos relativos a la atmósfera, al suelo, al agua; a los climas, a la alimentación (esta es la parte más extensa), al aseo corporal, ~l ejercicio y reposo, al uso de los arreos y arneses, al trato de los animales, al uso 'de Ias.habítacíones, y por último contra los seres nocivos a los animales domésticos. En este capítulo se dan sumarias nociones de parasitclogia. Al final figura un Apéndice con el Reglamento para la ejecución de la ley de Epizootias, y otras disposiciones complementarias, y termina con una colección de formularios para que los ganaderos !Y los Inspect-ores mu- nicipales de .Higiene pecuaria tengan una pauta al redactar los documentos oficiales exigidos por la moderna legislación de epizoo tias. _ . , Esta obra, como nos tiene' acostumbrados el señor Moyano, está escrita en lenguaje-sencillo y claro, sin ampulosidades ni fárrago inútil que sólo sirve para aumentar ~l tamaño y el precio de los libros. Así. se explica cómo ha podido resumin en un pequeño libro de poco coste y editado pulcra- mente los .principios de Higiene veterinaria- q·ue deben conocer tanto. el alumno como el profesor práctico.c=F. S. ( ~ LEANDRO F. TURÉG .... O. ,Tratado teóricoprá~tico de justicia, legislación, N admínístracíón, higiene y sanidad veterinaria,' civil y militar.v-Tomo Il de 6'10 páginas, 12 pesetas. Madrid, 1917. En 1908, los señores ~IIolina y Turégano publicaron el primer- tomo del Prontuario de le qistación veterinaria que se agotó rápidamente, y alíor~ el señor Fernández Turéganoacaba de poner a la venta el segundo torqo de dicha obra, que fué publicada por entregas en la·Gaceta de Ciencias Pecuarias. Si el lector. veterinario, dejándose llevar por una impresión de momento, ' creyese que con este libro en la, mano puede resolver cuantas dudas le asal- ten en [a práctica acerca de los preceptos legales aplicables a su carrera, se llevaría un desengaño. Este segundo tomo es un complemento-obligado del primero, que, como antes digo, está agotado. En los dos tomos se contiene una gran parte de la legislación veterinaria, pero no toda, Desgraciadamente, I\O existe en la bibliografía veterinaria española un tratado. completo que abarque absolutamente todos los l?re€eptos legales en vigor aplicables a los diversos aspectos en que se desdobla la veterinaria y cuya consulta resuelva con acierto las dudas que puedan surgir en el ejercicio de la profesión. Los esfuerzos realizados con tal objeto por el señor lsasmendi con su «Colección legislativa veterinarias', publicada en 1898, por el señor Pereira con su «De- recho Veteri nario» publicado en 1904 y por los señores Malina y Turégano eri la obra qu-e nos oC;lpa, son ensayos muy estimables, aunque no' alcancen / l' REVISTA VETERINARIA' DE ESPAÑA a Ilenar completamente el fin propuesto, dificillsimo, por otra parte, de al- canzar dado el número y la diversidad de preceptos que forman el con- tenido de la legislación veterinaria española. El libro del señor Turégano se publicó, como digo, en forma de suplemen- to anexo a la Gaceta de Ciencias Pecuarias, y esto, en obras del carácter de la que nos ocupa, es un grave inconveniente, porque la forzosa lentitud de semejante forma de publicación es incompatible con la febril actividad de nuestros gobernantes, que no, se cansan de publicar en el diario oficial Rea- les órdenes y decretos. Así ocurre que muchas disposiciones vigentes, mientras el libro de publica, han quedado derogadas, modificadas o substituidas .por otras nuevas al llegar a la terminación del mismo. De este vicio de origen no está exenta la obra del señor Turégano, aunque éste, con muy buenacuerdó, ha procurado en parte remediarlo incluyendo al fíinal las disposiciones publicadas durante la impresión del libro. Las obras de legislación no pueden publicarse por entregas. Deben publi- carse de una vez y asignarlas un precio lo más reducido posible, para que su rápida venta permita sucesivas-ediciones en las que se va' poniendo la obra al día.En tal sentido, lo que hace el señor Abella con su Tratado de Sanidad. (y cito éste porque tiene relación con la materia de que tratamos cuya cuarta edición apareció en 1914) es lo' que más se acerca. al ideal a que deben tender las obras de esta. naturaleza. De todas suertes, no obstante lo expuesto, la obra del señor Turégano es muy recomendable Y útil y en muchos· puntos puede ser consultada con provecho. A los subscriptores de la REVISTA que estén al corriente en el pago les serviremos esta obra, previo el, envío de 10 pesetas, en vez de I2 que es su precio de venta.-F. F ARRERAS. PUBLICACIONES RECI;BID.A:S ,\ I . Memoria de los trabajos realizados durante -el año 1916 por el ·Consejó provincial de Fomento de"Zaragoza. . Entre los notables trabajos que contiene este folleto, figuran uno del culto Inspector de Higiene Pecuaria de Zaragoza don Publio F. Coderque, sobre la Profilaxis de la durina. \ .' La Ganadería de Navarra, por don Pascual Luna y don Tomás Rota.s-- Esta memoria fué justamente premiada' en el Concurso organizado por la Asociación general de ganaderos en 1916 y en ella exponen sus autores, con gran competencia y profundos conocimientos, el estado .actual de la ganade- ría navarra y los medios que deberían implantarse para su foniento y rnejo- ra. El folleto va ilustrado con numerosas fotografías y mapas en colores, para demostrar la distribución de la riqueza pecuaria-en aquella provincia. Memoria descriptiva del Concurso regional de caballos de tiro, de Valer.- cía, 1916. Por don José Orensan'z.-El Consejo Provincial' de Fomento de Valencia ha tenido el acierto de publicar esta memoria, en la que su autor reseña el concurso 'de caballos de tifo y expone muy atinadamente las eN' señanzas que se deducen del mismo.