REVISTA VETERINARIA 'DE ESPAÑA Vol. XII Barcelona Diciembre 1918 N.O 12 ARTICULOS ORIGINALES Nota de toxicologia veterinaria • ., Una planta ven~nosa para las cabras por C. I SANZ EGAÑA Inspector de Higiene Pecuaria' en Málaga El 'objeto primordial que me guía al publicar esta nota es el de contribuir al conocimiento de -las plantas venenosas para los animales domésticos. La observación del hecho, que ahora publico, sólo es posible en una zona muy pequeña, que disfrute de una climatología parecida a . Málaga; su repetición, en 'nuestra patria, esníuy difícil fuera de esta región .. *** Dada la importancia que en esta costa tiene la capricultura, vengo hace' ·ti.empo recogiendo observaciones referentes. a la crianza; enfer- medades; etc. de estos .ganados. ', . • Hace tiempo que-.oia hablar de-la existencia de una planta vene- . nosa que abunda mucho en los jardines y especialmente en el Parque de Málaga, y cuya ingestión para las cabras es de efecto mortal. ' I He recogido cuantos antecedentes he podido hasta que la suerte me ha sido favorable y he tenido ocasión de ver la planta y estudiar sus efectos .en las' cabras. La planta es una herbácea de la famiJ..ia de, las Arodineas, del gé- nero colocasia; hay varias especies de esta planta; la más abundante en Málaga es la colocasia Boryi, Hort. (Alocasia. Schott) que repre- senta la adjunta fotografía. También existen ejemplares de la c. es- culenta, perola que nos interesa es la c. floryi. , \..Entre las plantas de la. familia de las arodíneas son conocidas como venenosas desde antiguo los géneros Aru.ni y Calla; de algunos REVISTA VETERINARIA DE -ESPAÑA ejemplares de estas plantas dice Stourbe (1) 10 siguiente: "El arwm. maculatum, aro manchado, y el calla polustris, calla de los pantanos, son plantas tóxicas, pero más bien que envenenamientos son simples desarreglos intestinales los qu~ produce su ingestión ~. Brehm (2) termina la descripción de la familia colocasia con estas palabras: '~Las hojas excitan fuertemente la salivación por la. sensación ardo- rosa que produce en la boca." Supongo se referirá a las personas, porque la c. Bor')Ji es causa de envenenamiento mortal para la cabra, sin excepción. , \ / , Col0casi~ Boryi. H ort, (Alocasia. Schott )' Esta planta, como todas las del genero, es de origen tropical, 'Y es una hermosa=planta de adorno, que se usa en la ornamentación de jardines y parques. Según Cortés y Morales (3) estas plantas requieren en invierpo estufa caliente para su 'cultivo, pero en Málaga vegetan bien a la intemperie, debido a la benignidad del clima. A causa de su fácil cultivo y su hermosura, la alocasiaes una planta muy estimada y que abunda' en los jardines' y en muchas • '1 \ (I) A. F. 'DELAUD et .o. STOURBE. Pharmacie et Toxicologie vétérinaires: .Paris 1900. (2) BREHM. Hist. Natural. T. VIII. Botánica, ed. esp., Barcelona r888, pág. 65 r. . (3) B. CORTÉS y MORALES. Novísima guía del hortelano-jardinero y arbolista. Ma- dnd 1918. ARTÍCULOS ORIGINALES. 531 macetas que adornan los balcones; esta abundancia es un peligro cons- tante para-las cabras" que, por falta de previsión o exceso' de perver- sión de los cabreros para que', coman todo lo que :encuentran al paso, no llevan bozal en sus viajes por la población y comen con gran avidez, las hojas de estas plantas" sufriendo después mortales into- XlcaClOnes. , ,( • • ¡, \ • En esto Se diferencia considerablemente la colocasia de los otros, ,géneros venenosos de las arodineas, pues al decir de Stourbe, los aros y callas'" apenas son conocidos por nuestros ánimales domésticos"; las hojas de colocasia, aunque estén sucias, manchadas y 'marchitas se las comen las cabras con gran .avidez, lo que constituye un gran peligro, que su instinto no les avise, los transtornos que ocasiona este alimento, I • La colocasia es conocida de todos los cabreros, pero no tQdos- le .dan este nombre. Como sinónimos he oido los dos siguientes, bastante vulgarizados : llamen) corcel. Pero todos están conformes en con- ceptuar la planta como una ruina para las cabras; res que come hoja de colocasia,' muerta segura, Como antídoto' han ensayado . varios productos, todos inspirados, en un criterio vulgar, sin funda- meñ científico. El que ha tenido más aceptación es el aceite dé olivas, pero de todos modos sus efectos no son muy seguros y su eficacia es '~ayor cuando se administra inmediatamente de ingerir la planta .venenosa. ,Un cabrero me decía a propósito de este remedio: El aceite sólo impide el envenenamiento dándoselo a la cabra cuando está comiendo la planta ; pasado este momento es in7ficaz. ,,} *** , Nada 'puedo decir del veneno activo que contienen las hojas de colocasia ; no conozco más que sus efectos. ~n el organismo de, la cabra. , El veneno de la colocasia debe incluirse entre los paraliso-motores 'de la clasificación de Rabuteau, atendiéndonos a los síntomas que pre- .sentan los animales envenenados. I .' El' principio activo se absorve ' con rapidez; el primer síntoma -que .aparece es el ptialismo; la saliva afluye en abundancia por. las , comisuras' labiales ; la res guarrea como si tuviera un- fuerte dolor , cólico ; la exitación nerviosa es intensa. La cabra que yo he observado 'estaba furiosa; en un principio sospecharoji ' en un ataque de hidro- fobia, y por eso me llamaron;' po<:o a poco cede la excitación y se observan desórdenes rnerviosos en la vista y en los músculos de la 'cara, La parálisis aparece en, el 'tercio posterior;- antes va precedida de intenso temblor de piernas que derriba al .animal ; la parálisis se - propaga rápidamente ; la respiración se hace más despacio, el ritmo del corazón es lento, aunque puede percibirse alguna discontinuidad -en ,el pulso; hay hipotermia, pudiéndose,' comprobar el enfriamiento 'en las extremidades, orejas, etc, La muerte sobrev;iene a las' pocas hora~, sin violencias, como .si el.animal se quedase normido, después. los cotiledones están "más relajados, lo cual hace más fácil lk opera- ción. Y si, en este momento, Úl.S adherencias de las envolturas feta- les son todavía muy marcadas, es preferible aguardar algunos. días más. Después' de eliminadas las envolturas, deben separarse mediante' írrigaciones los residuos y los coágulos, tanto del cuerno grávido, como del no, grávido. El autor utiliza, desde algunos años las irriga-o cienes de agua tibia hervida, sin añadirle desinfectante alguno, por- qu'~ la flora bacteriana muchas veces esporulada que se halla en la aguas fetales en descomposición, exigiría una concentración del, desi~- fectante, tan elevada que no podría tolerarla la sensibilidad de la, mucosa uterina. Practicada la limpieza ~ecánica de la cavidad uterina, se debe: L° facilitar la involución del útero; 2.° impedir cualquier proceso ulterior- de descomposición pútrida. . Para lograr lo' primero el autor, después de las irrigaciones con " ARTÍCULOS EXTRACTADOS agua tibia, la cual debe ser extraida del todo siempre, aconseja una ·irrigación de 10-15 litros de agua, fría; después de la eliminación de esta agua, se establecen contracciones enérgicas y duraderas del útero, que determinan la clausura de eventuales puertas de entrada de infecciones y evitan la absorción de substancias perjudiciales. Cuanto menor cantidad de agua permanece en el útero, mejor, pues se puede efectuar la involución más fácilmente; por esto se da gran importancia a la completa, eliminación del agua del lavado. La con- tracción del útero provocada de este modo puede hacerse más eficaz, :mediante el masaje por vía rectal. Para evitar los procesos de descomposición pútrida no son acon- .sejables las' irrigaciones antisépticas, porque dificultan el proceso de la involución, y porque la Humedad favorece tal' descomposición. El autor utiliza mezclas pulverulentas que introduce en ambos .cuernos uterinos. Una de tales mezclas está compuesta de arcilla 'blanca e itrol (cit1'ato de plata) en la proporción: 15 gramos de la :primera y un decigramo del segundo. Pero preconiza como mucho más preferible los parvos de carbón animal o vegetal. Tanto los pol- vos de carbón como la 'mezcla' de itrol y arcilla blanca los introduce dentro de cápsulas de gelatina. En cada cápsula pone de 10 a 15 gra- :mas. de polvo y: en cada cuerno uterino introduce de ro a 12 cápsulas. Al cabo de tres días practica una irrigación uterina, y generalmente advierte ya una notable disminución del olor pútrido. Pero si éste :persiste todaví:a bastante intenso, introduce por segunda vez en los cuernos uterinos,. otras ro o 12 cápsulas. En más de 300 vacas tratadas con cápsulas de itrol y arcilla, los resultados' fueron excelentes, incluso para el empleo ulterior de las 'vacas en la. reproducción. En 27, casos tratados con polvo de carbón 'Vegetal fué muy notable la rapidez con que desaparecieron los' fenó- :menos de la putrefacción. El operador' también, se libra. rápidamente del desagradable olor de que queda impregnado su brazo, (rotando .éste con carbón vegetal. Un inconveniente de las cápsulas' de gelatina es la facilidad' con que se destruyén; por esto' se hacen ensayos actualmente con' corn-' :primidos de .po1vo de carbón del tamaño de judías .. " En conclusión, el polvo de carbón animal y vegetal es el remed;o ideal. para el tratamiento consecutivo de la retención de las secundi- , nas. (L. COMINOTTI, La Clínica Veterinaria, 15 'de julio de I9Í8 y WYSMANN S.chw. Arch. Agosto de 1918). - F. S. ZOOTECNIA WEICHLEIN. Los mulos en la guerra (Deutsche Tieriiretliche W ochenschrift, I9i7, núms. 43 y 44.) - Este trabajo da una idea excelente de la experiencia hecha en Alemania con mulos de Baviera y de la 'provincia de Hannover; empleados en artillería de montaña, durante la campaña rumana .. 566 REV~STA VETERINARIA DE ÉSPAÑA Los animales de más de 1'55 metros de talla fueron eliminados como animales de carga, porque las tropas no podían elevar hasta el dorso de los mismos las pesadas cargas de artillería. Como acémilas. de artillería eligiéronse animales robustos, de dorso recto y de 1'53 metros por término medio, medidos con instrumento rígido, y, como portadores de municiones, los menores de 1'40-1'50 m., medidos con la cinta. Para silla, sirvieron, sobre todo los de talla elevada, pero de buena conformación y de marcha rápida. Los de más de _1'55 in. sir- vieron para el' arrastre de los carros de municiones, enganchados unos tras otros. . Este ganado se' habituó bastante pronto a la silla y a la carga, y su empleo como animales de tiro tampoco tuvo dificultades. El mulo desarrolla una fuerza muscular 'considerable, soporta tranquilo los atalajes y, cuando no ha podido arrancar el carro, repite las tentativas, después de descansar un poco Por esto debe tratársele con calma y paciencia. I Al cabo de unas cuatro semanas estaba ya .el ganado perfecta- mente adiestrado y pudo enviarse la sección a campaña. Aquí pudo apreciar el autor perfectamente la utilidad del 'mulo como -animal de trabajo en la .montaña. Venció todas las dificultades con relativa faci- lidad. Caminos resbaladizos, empinados y endurecidos por el frío, fueron recorridos con seguridad y velocidad uniforme, cuando los I conductores caían, a menudo, a pesar de llevar calzado adecuado. Resultó ventajoso el tiro de 3 ó 4 animales, unos tras otros. Lo mejor fué dejarlos marchas libremente y así ocurrió con frecuencia que , - hallaron a menudo senderos cubiertos de nieve, mejor que los conduc- tores (1). Al descender' por, caminos lisos y muy pendientes, se apo- yaban en su tercio posterior, y así resbalaban y descendían, sentados como perros, utilizando sus miembros anteriores como frenos. Sólo- dos mulos mostrar'on·.miedo al descender pendientes muy pronunciadas y al ruido de .la artillería o de los -fusiles, pero esto se remedió en seguida mediante anteojeras. - Tambiénresultó el mulo muy apropiado para la silla en la mon- taña, y los prejuicios que a, este propósito existen en algunas partes no están justificados. Para ello fueron elegidos mulos de buena casta, cuales eran generalmente de temperamento vivo y trotaban bien. Los. mulos tienen sobre los caballos la gr;¡.n ventaja de que no se excitan, tanto ni, sudan tan pronto, ni se fatigan tanto, después de grandes esfuerzos. Son, además, muy frugales, por 10 que atañe al p'ienso y -a los cuidados higiénicos. La r.ación era de 2/3 de la ordinaria de! caballo. Los animales mayores recibían más. Los de menos de 1'50 f m. menos. Una ración diari~ de 3 kilogramos de avena, 2 de 'paja corta y 4 de heno, bastó completamente, . - pero también fué bien sopor- " . (1) Esta observación exactísima del Dr. Weichlein, me hace recordar una marcha I ~a por una carretera de los Pirineos cubierta de nieve, en plena noche y nevando CQ- prosarnente. De no haber podido andar agarrado a la cola de un mulo que me sirvió en aquellas tinieblas de lazarillo inrnej orable, yo me habría extraviado y ha'bría perecido, inde- fectlblem~~te, sepultado en ·la nieve acaso en el fondo de una sima P. FA:RR:&RAS .. I • ARTÍCULOS EXTRACTADOS tada una 'reducción considerable. como lo demostraron las .experien- ciás relativas al paso de, las montañas de Fogaras, de más de 2,400 metros de alto, de la Transilvania. Entonces no se disponía para ellos más que de 1-2 libras de-avena diarias y. hierba seca y musgos que los mismos animales descubrían debajo de la .nieve y de ramas y cortezas de árboles (hayas), En estas condiciones los mulos enflaquecieron poco; en cambio, muchos caballos quedaron en los huesos y murieron de agotamiento. Cerno pienso seco diéron los mejores resultados el heno tosco de los prados o la paja de centeno y de avena. La avena mezclada con azúcar Iué aceptada con extraordinario apetito, pero el azúcar produjo frecuentemente .arestines, Las hojas tiernas- de los árboles, especialmente las .de hayas" fueron un excelente accesorio del pienso, 'en lugar del heno y de la paja. La ingestión de ramas de abetoy de retama no redujo trastornos gástricos: El mulo lo come todo; devora el cuero, 'los morrales, los pesebres, las tablas de separación entre unes y otros animales, las maderas de los vagones dél ferrocarril y hasta 1<1Smantas y cubiertas de la silla. Los ronzales de cuerda hubieron dé ser sustituídos por cadenas; los morrales únicamente deben emplearse en caso de necesidad s, .én tiempo de paz, son pre íe- ribles los pesebres de hierro. Las, barras divisorias no, son convenientes, pues los animales gus- tan de hallarse unos juntos a otros. Es muy taro que se den coces entre sí.; en cambio, las' lanzan ~contra las barras de' sus _flancos y se hieren a menudo contra ellas. , ' El mulo tiene menos, sed que el caballo; basta darle agua, en invier- no, una vez y en .verano dos veces al día. Durante las marchas, también aumenta la sed del mulo mucho menos que la del caballo. Asimismo es muy resistente a los ca1:nb'íds de temperatura, 'al frí' ,la hume-,' dad; ya los malos abrigos, merced, sobre todo, al espe o¡c~cs' .- . Tiene l~w;:ha importancia un buen cuidado de su piel, ,1 at;ti cEs ~hlui'~\ el prurito, que se observa tan a menudo y que hac qlie' el C$.tmal, incluso ensillado o cargado, se revuelque por el suelo '~' ff t o Los conductores encargados de los mulos de t>tratarZfJs c ,) ca¿ma y paciencia. Mediante 'caricias y palabras.vs ~<4!itti lJmuch - mas que mediante golpes', pues el mulo no es malo, -. a:~T dócil. Conviene que el cabezal sea por lo menos de ro c~ptíme e ancho en la nuca y esté recubierto de piel de corzo, porque sino los animales pueden herirse la cabeza al tirar hacia atraso En casi todos los casos la: malignidad es provocada PQr malos tratos. El número de los animales malignos e,s de 3'6 por IQO en los mulos y de 3'3 en los caballos. I El mulo es extraordinariamente -resiStente a las enfermedsuies. Las internas, como cólicos y enfriamientos, constituyen una cifra' muy reducida y las 'dolencias externas, como por ejemplo, las cojeras,' son relativamente raras. En diez meses, de 83 mulos fueron. desechados o sucumbieron 3,y, en cambio, de ISO caballos murieron o fueron desechados I7. La papera, seguida de absceso retrofaríngeo se presentó en tres 568 REVISTA V ETERI'NARIA' DE ESPAÑA, - I casos en mulos de 4-5 años y su curso fué benigno. ClínicaJ¡ente pre- sentaron disfagia, fiujo nasal amarillo rojizo 'j" en algunos Casos, verdoso ligera elevación de' la temperatura y ligero infarto de los ganglio; linfáticos del canal exterior. ': , Un solo caso de pulmon-ía curó en ocho días, mediante compresas de Priessnitz. Decólico sólo enfermó un animal y murió; la causa del, 'cólico fué un exceso de alimentación 'y. la necropsia descubrió una rotura del omento y del "diafragma. ' El autor atribuye un extraordinario número de arestines a la ali- mentación azucarada y agrega que esta enfermedad en el mulo suele diagnosticarse tarde, a' causa de la longitud de los pelos del menu- dillo y porque la mayoría de los animales se resisten a la limpieza de esta región. I ' Las heridas fueron causadas por coces, alambre de espino, caídas, en las montañas, magullamientos y rozaduras. Un 'garañón, al inten- tar montar a una yegua~, recibió una: coz en el pene, y, la infección consiguiente hizo necesario el sacrificio. Las heridas por preSión de atalages únicc;Lmente ocurrieron en tres casos'; al parecer, la piel del millo es mucho más resistente, elástica e insensible 'a las heridas que la del caballo. En Serbia y en Rumania son muy frecuentes las mataduras de la cruz con' formación consecutiva de fistulas, según dijeron ál autor otros colegas. Muchas veces ocurrió que los animales cayeron en caminos muy abruptos a 20-30 \ Y aun a 'So metros' de profundidad, sin causarse graves daños. _' . Las 'heridas leves producidas por proyectiles, de infantería y arti- llería ocurrieron muy a menudo y curaron pronto y bien. Las 'afe~cio- nes de los tendones y vainas tendinosas y la infosura no se observa- ron. Tampoco se advirtieron las enfermedades producidas por esfuer- zos, al contrario de 10 que pasa con el caballo, y, a pesar/de haberse f exigido siempre de los, mulos grandes, fatigas. . En el tratamieicto de los 'mulos enfermos, particularmente de afee- ciones quirúrgicas ,heriqas, arestín, encordaduras) fué, menester siem- pre proceden con gran precaución. Nunca .se recomendará ésta bas- tanteo HastaJos animales más mansos y dóciles, vuélvense malignos en estos casós. Nunca se pudo practicar. examen alguno del tercio posterior, <Ó'Ó:» sin levantarles ¡ una mano y 'aplicarles un torcedor éi la I l, • nariz. Presto servicios excelentes un collar muy ancho y I fuerte' pro- , visto de doble cadena y atado a un árbol. El .único medio 'de suje-' ción fué el~'potro. También fué necesario para el herrado ,. algunos animales hasta hubieron, de ser derribados. I ' El cas<;:o¡ rece más aprisa y es más duro c yfino que en el caballoj: la tapa es también más fuerte: Sin embargo, los animales nó 'pueden ir desherrados, por' el gran desgaste de sus caSCC0S. l h'errado \ debe E renovarse, por 10 menos, cada tres semanas. Las herraduras con ranu'- , ras y cuatro agujeros y con, relieves -dieron buen, resultada, y Ío mismo las provistas de talones' H -atornillados a lbs callos. 1, La cuestión de los callos o talones Hno está clara, pues, Abel, no .. \ ARTÍCULOS EXTRACTADOS está contento de los resultados que le dieron en la campaña serbia. También se usaron los callos. ,H atornillados, para' agarrar mejor. En este caso es necesario instruir bien al conductor. acerca del ator- nillamiento, en la montaña. La pared o muralla debe rebajarse, mucho y la: palma respetarse \todo lo posible, para permitir la formación de una superficie plana. Son indispensables clavos cortos y fuertes. Las suelas de paja .para evitar el atascamiento de nieve no dieron · resultado en la alta montaña. Resultó mejor engrasar el casco antes de las marchas y una protección excelente. fué llenar la palma con una 'almohadilla de cuero. ' - ) Sintetizando, el autor hace resaltar que el mulo es el" único' ani- mal que ha .dado resultado para la artilleria de montaña, tanto para la carga ~omo para el tiro y la silla y que, por lo .mismo., debe procu- rarse tener ya en tiempo de paz una reserva permanente de mulos. Los mulos de 1'50-1'55 de talla resultan cómodos para cargarlos a lomo y \ marchan por las altas montañas con mucha: mayor seguridad que los animales más altos. Además, 10's animales pequeños necesitan menos pienso que los mayores, cosa de importancia, por las dificultades del · aprovisionamiento' en la montaña. El autor cree que la solución del problema de la cría de mulos, .a pesar de las diversas dificultadés que tiene, puede perfeccionarse, incluso en Alemania, hasta hoy tributaria del extranjero en este punto. Para lograr tal- fin, recomienda el establecimiento y la selec- ción de garañones y de yeguas. (WYSSMANN. Schsueieer Archiv für Tierheilkunde. T. 60, C. 10.) , , BiBLIOGRAFIA ' PEDRO MOYANa. Zootecnia general y especial de los équidos e Hipo- log'ía. - Un torno de 281 páginas, con 108 grabados, 8 ptas. Zaragoza, 1918. El 'libro qué tenemos a la vista, fué prernia'do en el concurso abierto para elegir una obra de Zootecnia general y' especial de los équidos e Hipología, · que sirviese de texto definitivo en la Academia de Artilleria, Este detalle es suficiente por sí mismo para patentizar la bondad de la nueva producción del señor Moyáno. Nosotros sólo debemos consignar que la Junta facultativa de la Academia de Artillería y, la del Cuerpo de Sanidad militar, "fuvieron un. feliz acierto al elegir la obra del señor Moyano de entre' las diversas que fue- Ton presentadas al concurso'. La circunstancia de tener que 'amoldarse necesariamente al programa oficial de la. convocatoria, de antemano trazado, limitaba la libre iniciativa. del autor en cuanto a la manera de desarrollar el plan de su obra; pero este 'obstáculo logró vencerlo el talento del seño~ Moyano, que supo, con rara habilidad ce- . ñirse a las condiciones del programa sin que esto le impidiese tratar todas las cuestiones con la mayor claridad dentro de la, necesaria concisión que la .ín- dole del trabaj o requería. En las veinte lecciones en que la obra se divide va exponiendo su autor los principios fundamentales de la. Zootecnia y -de la Hipologia, y, aun cuando el carácter elemental del libro lo, hace más 'adecuado para los principiantes que jlara los veterinarios, .no por ello' dejarán éstos de leerlo con fruto, 'puesto que hallarán en él un excelente resumen de los conocimientos de nuestra ca- rrera sobre tan importantes 'materias. \