REVISTA VETERINARIA DE ESP ARA " Vol. XII Baréelona : AbrH 1918 'N.O 4 . ARTíCULOS ORIGINALES Muermo POR MANUEL ESPADA GXNER Veterinario militar No ser yo quien caiga en la tentación de llenar cuartillas y más cuartillas é para decir lo que se puede hallar en todas las obras y revistas, Un gran volu- men podría llenar si pretendiera recopilar' algo de lo mucho y bue"'no que se ha escrito de' tan m¿rtífera en,fermedatl; pero corno éste no es mi objeto, me limitaré a hacer de una manera sintética una ligera reseña de los trabajQs efectuados para extinguir esta dolencia del ganado del 9, o Regimiento Montado de Artillería" para lo cual presentaré los termo- gramás 'del «Hongoa, '«Ceñida~ y ~Jaksom, que no fueron malleínizados: las gráficas de malleinización anterior y posterior de; los sujetos a tratamiento y al final un cu ad ro resumen de mis investigaciones, Aunque las estadísti- cas, según frase de Worken; son coquetas que procuran dar, gusto a todos y' su valor ha disrninu ído mucho como argumento de discusión, de todos modos, los hechos y los números nos obligan a comparados y a meditar acerca . de los resultados de la comparación. . Diagnostiqué de muermo el primer caso, que se presentó en el caballo llamado «Consumación», y, para comprobar en éste y en los otros el diag- nóstico Clínico practiqué, por este orden,' la oftalmorreacción conjurrtival, la fijación del complemento y 'la malleinización clásica, ' Al ser .sacrificado, se confirmó el diagnóstico por las lesiones anatómicas, comprobadas en Ia autopsia y los exámenes bacteriológicos, Recogí material virulento de un chancro de la fosa nasal izquierda e inoculé dos conejillos de Indias por el mét,odo,' subcutáneo en un lado del .vientre; el uno murió a los once días con diarrea y orquitis manifiesta: el otro murió a los trece días, con catarro nasal y orquitis, De la úlcera de inoculación, del .primero y profundamente, se sacó el material .para inocular dos por vía int~aperitoneal, que murieron al tercer día ~Oll una orquitis disparatada. ' De uno de éstos, se sacó material y se hicieron siembras y de una de sus colonias se aisló el bacilo; se cultivó en agar glicerinado y éste, en diferentes pruebas, mato los conejillos con todos los caracteres que resultan propios del bacillus mallei, de modo iap activo, ·que mataba las cobayas dentro del tercer día consecutivo a la, inyección intraperi toneal de tres gotas, 10 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA • > Estos cultivos en agar glicerinado eran disueltos por la' sosa para formar la suerovacuna por el método que se emplea para la elaboración del tifus .•Turrós. Ya en posesión de esta suero-vacuna, la administré por vía buco- gástrica a la dosis de cuatro tubos de cultivo el primer día; el tercero ocho; el sexto doce; el noveno diez y ocho; y tres días después veinticuatro. , Al observar que no había ,modificación en su temperatura, inspiraciones, circulación, ni del flujo nasal, a pesar de haber administrado tan elevada cantidad, cambié de rumbo y lo administré en inyección subcutánea a la dosis de diez centímetros cúbicos diarios, que tuve que suspender al quinto día"porque en todos los puntos que se aplicaba producía intensa reacción local. tardando. días. y días en desaparecer y sin notar¡ ningún alivio en e~ enfermo: lo que me autoriza a sentar la afirmación de que este suerovacu- na no cura nuestros équidos muermosos que tienen-flujo nasal. chancros e infarto del ganglio gutural. Conv~ncido del fracaso de este tratamiento, me decidí a utilizar la ma- lleína líquida de nuestro Instituto de Higiene Militar, por él método que se emplea para el tratamiento de la tuberculosis, igual que con la tuberculina en la especie humana, en todos aquellos caballos que habían reaccionado positivamente a la oftalrnorreacción, a la fijaciófidel complemento (se hizo en varios) ya la malleinización clásica, pero que todavía no estaban en pose- sión de ningun síntoma clínico apreciable a nuestra vista, Después de diferentes tanteos, pudo apreciarse que, a la dosis de un mi- límetro cúbico, disuelta en un centímetro cúbico de suero o de agua hervida, preparada cada día en el momento de ir a dar la inyección subcutánea, no daba temperatura ni apenas reacción local, por lo que elegí esta dosis -diaria desde ocho días después de haber sido malleinizados hasta el vein- j;iocho de diciembre, que fu suprimido el tratamiento, para volver- a mal leí- é .nizar, con fecha 'cuatro de febrero lo que fué efectuado por el Veterinario 2.0 don Agapio Malina, a presencia de la Junta nombrada por la autoridad- superior, con. el resultado que se indica en las gráficas (antes y después del tratamiento) y último cuadro demostrativo que se acompaña, Además de esta cantidad, diaria, recibieron mensualmente dos y medio centímetros ü zaclón e lástca ... ¡ Positiva u Local Gen e r a l 11: ... ,:5 " ., .. " :; 'Ol o< o< o i ; ~ o + .:: o 'd ;¡ " '" '" ... ... ... .... o< ,- bJI_ El o .. ... "''' tU o< o< tU o '0< ~ -e Nombres '" ... s:: " " ... o< -e- - Mes -e vw = e Z .. " Meo oc ... o " 'd M~s o o o o »' v¡ , al -e 'k ., ., ... = u- + + 11 .c ... o< .. »;:; o -e .. ,<; ,<; " ., e, tU ü ... Ü " " .<:: <00< ~ " .el o "' .. ... o< " ~ ';S M ... s:: " ., o oS .- "" Ñ ... ~.! -; El " '¡i, obl> .. .- .. o "" e ¡:¡. el 'd i? o- 'O -- + - - + - - " - e, " (fJ + + + + - - - O + - " ¡.. <:t: <:t: 21 21 4 Y e, Cotorra 37' 37'\ 37'3 37'8 37'8 38' \3 1 1 27 ~ .- 4 Zorrero 37'\ 37'5 37'4 37'6 ·37'2 37'3 0'5 1 I 27 , » 21 » .. 4 e Zulaque 37'5 37'8 37'8 37'6 37'8 37'8 0'3 1 1 27 » - 21 4 e Godoy 37'.6 37'4 37'3 37'9 ' ' 1 27 37'3 37'1 0'3 > 21 » 4 e Carrillo 37'7 37'9 38' 37'6 37'3 37'5, 0'2 JI 1 27 > l· 21 • ., 2 e Perieo1 37'4 376 37'9 37'9 38,4 37'3 l' 1 1 27 » · 21 21 2 Y y Alaclar 25' Marzo": 37'5 389 37'3 37'3 372 37'4 \'3 1 I 1 27 » . 21 » 4 Arreciar 37'3 37'5 3i'7 37'2 37'3 37'1 0'4 1 1 27 2 e Noveno 37'1 37'Q '37'6 37'6 37'4 '37'3 0'3 1 1 27 1> 21 2 e Nitral 37'J 37'5 0'4 21 " » z e Testado 37'4 37'9 37'7 37'9 37'1 38'1 37'3 38' 37'4 37'6 l' 1 1 1 1 27 27 ' » 21 y 2 Tienta 37'6 37'7 37'9 37'3 '37'1 37'1 0'8 1 1 ~7 » 21 21 » '» 2 2 e y Consumidor Zozobra 37'4 37'7 37'6 37'8 37'9 37'7 38'4 37'9 37'9 38' 37'5 37'5 l' 0'2 1 1 1 1 27 27 • ~ · 21 » 2 e Camarln , 37'\ i- 38'9 38'1 37'8 37'4 37'1 1 1 '27 > · 21 2 y' Obje tlvas 37'7 37'9 38' 37'4 37'2 '31'2 ! 0'2 1 1 27 28 21 4 e Consumación 24 37'7 ' 37'6 1 Marzo 39' 39' 39'8 39' 2' 1 27 1 1 1 I 1 1 21 5 e Maduro 1 201 23 » 37'7 38' 38'5 38'2 . 37'6 37' 0'5 1 I 27. ") » 6 e Tartteño 22 » 38'\ 38'5 39'1 39' 38' 38~ i- 1 1 27 ) 23 21 » 4 e Hueco 39'5 27 » 28 » ! 1 1 1 1 12 3 Abril 2 y Abonada 5 Abril 38'1 40-'2 39'6 1 Abril 40'6 40'2 39'7 2,5 1. 11 1 1 1 1 1 3 » 4 e Peatón 37'S 7 38'5 39'S ,38'7 1.;?8'4 39' 2' 1 1 11 » " 12 3 Y Ceñida 38'9 6 » , 1\ ") 1 1 1 1 1 15 5 Octubre 4 e Carrocín 8, OCtubre 38'5 40' 39'7 40'1 40'1 40' 1'6 1 1 14 Octubre 1 1 1 1 5 5 » 6 e Integro 1- ro I 37'5 37'6 38'4 37'5 37'2 37'3 0'9 1 1 14 » 5 e Conv,oy 1. 11 ,1 37'5 38'4 . 38'5 38'6 37'5· 37'5 1'1 1 1 14 » 20 5 [. e Jakson 12 39'3 ',1 19 » 1 1 1 1 5 5 5 4 4 4 e e e Convlvlo Obrador Peatón - 38'7 . 40'1 37'7 38'S 40'6 40'7 40'8 40'3 40'6 40'1 . 40'1 39'8 40'5 2'1 29 1 i 1 1 12 Noviembre 12 » 1 1 » 5 " » ( e Confidente 38' 40'6 40'1 40'1 40'3 40' 40'3 396 38'2 38'9 40' 2'4 2'3 1 1 1 1 12 12 » 1 1 5 - 5 5 » » " 4 4 4 . c e ó Calabazón Zurrón Salud 11 3 Novíembre Noviembre 38'5 37'8 37'8 4U'5 40'4 40'2 40'1 40'5 39'9 40'2 40'8 40' 40'S 40'7' 39'5 39'9 4(,'3 39'3, 2' 3' 2'2 1 1 1 , 1 1 1 12 12 12 » » » 1 " 5 Y Narcisa 37'4 39'9 3'4 39'5 4Ó'8 39'8 - 38'9 I 1 12 > 5 5 4 4 e Y Alcaparre Tanguí sta 37'6 37'5 40' • 39' 39'9 39'4 40' 40'3 40' 39" 39'6 39'8 2'4 2'8 1 1 1 1 12 12 » .. 1 .1 : · 5 » 4 y Botana 37'7 :40'2 1 \ - 5 11 Novie'mbre 40'3 40' 39'4 39'6 2'6 12 » 1 · 7 » 4 y .Pta nista .t" 37'9 40'2 40'4 387 39'7 40' 2'3 1 r 12 .» 1 e Desdoro 1 38'2 40'5 40'8 40'1) 4f)' 39'6 2'6 1 1 12 7 8 » » 1 y v Ca n tera '12 Noviembre 1 38' 40'9 40'1 40'5 40'5 38'4 2'9 1 1 12 » - 3 Abaniquera 10 » 1 37'4 39'8 39'5 39'5 38'4 38'6' 2'4 1 1 12 » 1 r · 9 2 Y Corduro 8 > 38'8 J. 37'7 40'1 40'8 41'2 40'1 33'7 2'2 1 1 12 » 1 \O » 5 e J erile 38'5 38'3 37'5 1'2 1 1 12 ¡ 38'9 38' .1 3 » e Tercena! • ,.A 37'6 37' 37'9 37' 37'2 371 0'3 1 1 12 » 5 l> c , Cascabelero 1 37'8 40'4 40'9 39'6 40' 39'5 3'1 1 1 12 » 1 " 5 » e Zopz.íco 37'5 1 39'9 4n'3 ·1 1 » J >- 38'0 39'6 38'8 3"8 1 20 5 4 e Perchado 1 37'5 39'2 • 40'1 40'2 40'4 38'5 2'9 1 1 1 20 > 1 5 4 e Contri sta 1 3e'7 39'1 39'5 40'3 39' 2'6 1 1 \ 39'9 20 )1) 5 4 37'7. Y Armon sta 38'1 37'9 37'7, 37'4 - 37'4 0'2 1 1 1 20 » 6 ~ í 6 y Integro . 37'6 37'7 37'5 37'9 , 38' 37'1) 0'4 I 1 1 20 :1> • "'~"-~------------~--~~-----------~,,------~--------~~~--~--------7,.------~---- I ARTícULOS ORIGINALES 157 _ 1. RxvtSl'A VXTERINA1UA. DK ESPAÑA !.~ \ ' ~eaeciÓD Oftalm or reacción ao u IIJ. Local' General Positiva 'el oC '" o e + ., :;; o > oS = ., '" -e Mes Nombres o Mt:s d 'O .. .. "" ... oS .. ... Ü 8 oS '" + + '" Z !!. ., Q • &: Q. C> Il. + + + Il. o o o ., + + o oS M lIS l' 1 37'4 37'6 ~I 1 28 » 17 Y Orduña 38'8 38' 39',1 37'5 1'7 17 e Carr ícoch e 1 Ganatlo tratado I porla malleina r : 37'4 39' 39'4 39'1 38'6 38'4 2' 1 1 4 Febrero 4 4 e e Zorcico Perchado ,', 37'7 38'3 38' 39' 40'7 39' , 39'8 407, 39'8, 41" 39'1 40'4 39'7 39'8 2,1 2'4 1 1 ,,': 4 4 ') ~ \ , 4 y Contri sta 39!1 392 39'2 /38'5 I"~ 1 1 4 » e Padrón 37'7 38'1 38'2 38'3 38'2 37-'7 0'6 1 4 ;) 4 37'8, » I , y Condensa 39'2 39'~ 39'8 39'5 38' 2' 1 1 4 4 36'9 y Abiar 38'9 38'7 38'3 38'8 38'4 2' 1 '1 4 » 4 37'3 ,4 e -Des t d ente 39'4 39'3 39'7 39'6 39'1 2'4 1 1 4 4 Y y Capota Tirañuela I ' 37'8 37'6 38'4 40'1 38'6 39'2 38'6 "40'4 39' 40'1 37'7 39'5 0'8 , 2'8 1 1 ~ 1 4 4 6 4 e convivio 37'5 40'1 40'" 39'9 39'7 38~7 2'6 1 1 4 » , 4 e ,Obrador 39' , 40'4 ' 40'5 39' ,38'5 40'2 40'1 ' 39'7 ,38'6 1'5 1 1 4 4 » 4' e Peatón, 38' 39,1 38'2 0'1 1 1 'lJ 4 4 'e e €alahazón' Zurrón 1" , l 37: 40'1 37'4 39'7 '39:6 40' 40'2 39'4 39'2 39'8 39' 38'9 2'8 2'4 1 1 1 !\ , » » e Salú ~'4 38'4 38'2 38' 38'3 37'8 l' 1 1 4 4 ~ ') .' 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Los efectos terapéuticos del jugo testicular hicieron concebir a Brown- 'Sequard la idea de órganos que segregan productos específicos, electivos, que, por medio dela sangre, influyen sobre otros órganos. Así se ha llegado a conocer la solidaridad entre las partes orgánicas por mecanismos distintos del sistema nervioso; es decir mediante substancias que obran'electivamente sobre talo cual órgano. Gley lla~ó·á estas substancias «excitantes fisioló-'" , \. gicoss: Starlirig shormonass. , Las correlaciones funcionales de naturaleza química son un asunto que ha' logrado ya gran desarrollo y que cada día es más vasto. Hoy sabemos que hay secreciones internas que son excitantes, funcionales de diversos órganos, del metabolis~o y de la morfogenia. y t9do este cuerpo de doctrina tiene s'} origen en las inducciones de Brcwn-Sequard. Lección segunda: Condición fisiológica necesaria de una' secreción interna. Demostración mediante la ,exposición de hechos nue~os concernientes a. la fisiología de las cápsulas anterrenales, Treinta años después de Claudio.Bernard. las investigaciones acerca de la endocrinología se' han' practicado con arreglo a dos métodos: 1.. o analizando los efectos de la extirpación' de las glándulas, y 2. o Inquiriendo'los efectos de la inye¿ción de los extractos glandulares. Esto no era lógico, pero se hizo, por ser más fácil qúe recoger la sangre venosa procedente de las glándulas. e investigar en 'ella el producto segregado. . '.' , , Cuatro a.ños atrás, decía Gley-que para que una glándula pueda consi- «lerarse de secreción ,interna, necesita reunir ·tres condiciones: una hi¿to- .lógica, otra química y otra fisiológica. La primera es una estructura consti- tuída por numerosas células de carácter glandular. dispuestas alrededor de abundantes vasos; la segu nda es· hallar en la sangre venosa procedente del órgano un producto específico característico; y la tercera producir, con esta sangre acciones fisiológicas típicas. La segunda condición puede ser difícil '§e inquirir por; razones técnicas, pero Gléy cree hay que procurar el ,"studio -de la sangre venosa-procedente de todos los órganos de secreción interna. Posteriormente, sus indagaciones le han hecho' exigir ;\otra condición: -es preciso hallar el produ cto de la secreción interna en la sangre arterial encargada de llevarlo ia los órganos en los que ha de obrar; porque puede perderse; puede descomponerse por oxidación en la misma sangre o al atravesar el pulmón. Por esto hay que buscarlo en la sangre del corazón, y. si no se halla en ésta, en la sangre aórtica. La sangre podemos obtenerla "mcrlianta una punción; inyectándola en 'animales de laboratorio averigua- remos si contie~le o no el producto buscado. REVISTA . VETERINARIA DE ESPAÑA Según Gley, nuestro concepto de la fisiología de las glándulas anterre- nales es erróneo. Dice que sólo se conoce bien una secreción cuando se sabe su destino. su función. El est~dio de las secreciones internas', con arreglo a este método, es muy laborioso; pero' es más exacto que el hecho con los ex- tractos de órganos, lleno de errores. La experimentación debe practicarse con arreglo a la lógica; de lo contrario, puede conducir a conclusiones absurdas. Lo equivocado de la fisiología de las cápsulas anterrenales, es un ejemplo de los errores a que conduce la experimentación ilóg~ca. El estudio de. la fisiología de las cápsulas anterrenales ha tenido tres fases experimentales: la de la extirpación del órgano. la de la inyección de maceraciones o extr.actos del mismo y la del estudio de la sangre venosa I suprarrenal. La prünera, iniciada por Brown-Sequard y proseguida por Abelous y Langlois, llevó a la conclusión de que las glándulas anterrenales eran indispensables' para la vida. La segunda, comenzada por Oliver y Schafer, enseñó que la inyección de extracto acuoso de glándula suprarrenal, por estimular las fibras lisas vasculares, de;l:ermina vasoconstricción y, a consecuencia de ello, hipertensión arterial. La tercera es la del descubri- miento de la adrenalina. hecho por Takamine. En seguida y con harta Iigereza=-díce Gley-se atribuyó a.la adrenalina toda la fisiología de las cápsulas anterrenales. Cybulsky, Camus y Langlois observaron efectos vasoconstrictores en la sangre procedente de las cápsulas y los atribuyeron a.la adrenalina. Se vió después que los animales a los que se había extirpado- dichas glándulas tienen hipotensión. Biedl demostró que la excitación del esplácnico por debajo del diafragma hace más activa la sangre venosa capsular. El mismo efecto producen la picadura del bulbo (Brucke) y, en el gato, las excitaciones psíquicas (Cannon). De todo ello parece deducirse que las glándulas anterrenales tienen por objeto segregar adrenalinay que' ésta es la encargada de mantener el tono arterial. Gley conceptúa erróneas -ambas conclusiones. Desde luego, media hora después de la extirpación dt¡lla~ glándulas de que hablamos, la presión san- guínea no baja. Langlois yCamus han visto que la presión es todavía alta 6 horas después de practicada dicha extirpación total. Segú~ estos autores, la acción de las glándulas anterrenales sobre la presión sanguínea es eventual, no constante. Esto se ha comprobado en este mismo a.ñó. El anterior observó Gley, con su preparador Carnus, que los efectos de la excitación de 'los esplácnicos no variaban después de fa suprarrenalectomía doble. y de la ligadura de los vasos suprarrenales. Por lo tanto, la autonomía del es- plácnico con respecto a la adrenalina es evidente. De modo que el tono arte- ririalno necesita la acción constante de la adrenalina. Gley cree que los expe-. mentos de Cannon ,(según . los cuales en los gatos excitados ,psíquicamente aparece más adrenalina en la sangre eferente) deberían repetirse -despu és de ligar las venas procedentes de las glándulas anterrenales. . ¿Existe normalmente adrenalinemia? ¿Pasa la adrenalina que h~y en las venas arrterrenales a la sangre general? Se ha dicho que hay en la sangre algo de adrenalina. O'Connor ha encontrado de una diezmilésima a una milésima de miligramo en el plasma de la vena cava del perro; ,en. el gato normal no ha en¿ontrado siquiera, y en la sangre del asfixiado sólo I halló indicios .. Pero estas cantidades no tienen acción alguna. .I Experimentos hechos por GleY hace dos años, demostra~on la existencia AR-¡;ÍCULOS ORIGINALES 161 de la adrenalina en la vena cava por encima dé la afluencia de las venas suprarrenales, pero no por encima de la afluencia de las venas suprahepáticas, Tampoco halló Gley adrenalina en la sangre de los ventrículos antes ni después de excrtar los nerviosesplácnicos. Por: lo tanto, la adrenalinnernia normal no existe, ¿ Es que la adrenalina se destruye o se diluye al.Hegar a la sangre? Los ,experimentQs de Gley prueban que in vitro la sangre no destruye la adre- -halina. Sin embargo, se ha visto que la adrenalina desáparece pronto de la sangre circulante, después de inyectarla en ella. Para que su acción 'se man- tenga, es menester inyectar de una a dos milésimas.de miligramo por minuto' ¿Hay adrenalinemia patológicaj No -se ha, investigado. Todo cuanto se' .hadicho de hipo e hiperadrenalinernia, diabetes suprarrenal y á.terorna, es aventurado. Quinquaud ha investigado lji influencia de la picadura diabé- .tica sobre la' adrenalinemia y nada observó positivo. En fin, la hipoadrena- Iinerniano puede corresponder a nada real, porque, normalmerrte, ni siquiera existe adrenali~emia. , , Es innegable que la adrenalina tien~'efectos Iárrnacodinámicos evidentes, -pero -de ellos no puede inducirse' la' función de las cápsulas anterreriales , 'Si la adrenalina no 'es más que u'ua excr~ció~ ¿ cuál 'es la función supnarrenal? 'Esto es lo que se indaga hoy en elIaboratorio del Profesor Gley con. arreglo a otra: \orientación. ' ,- . . , Le~ción tercera; La nueva orienta~ión de las investigaciones acerca de las hormonas y las harmozonas, Las nuevas indagacionesacerca de las hormonas deben atenerse siempre a la lógica experimental. .Por no haberse atenido a ella se han cometido, muchos errores. Así, es' curiosa la facilidad con que se han considerado los extractos orgánicos como equivalentes a las secreciones internas. Hace '25 a ños.Vassale y Gley ensay;aron¡los efectos de las inyecciones del extracto t iroidco en los animales. En, seguida-<Íemasiado prqnto-los, cbínicos _ >\.plieáron el hecho al tratamiento. de la insuficiencia tiroidea (mixedema"ek.),. Asimismo, de los experimentos de Schaffer y Oliver .acerca del influ jo de lbs extractos dé glándula sú prarrenal sobre el tono cardio- vascular, se indu jo que -dichas glándulas liberaban a la sangre productos 'de-acción cardrovascular. ,', Esto, era ir demasiado lejos; más lejos de lo que los experimentos permi- tían, Ya en 1899 GleyllamabaIa atención acerca de este punto, y lo mismo .hacía.ien iguai' íecha. Lewandowsky. Lo que la glándula viva segrega ¿es lo mismo que los extractos? No, Desde luego estos únicamente obran en ,dosis elevadas. La hipófisis dél buey, por ejemplo, p,esa unos dos gramos / aproximadamente;r '80 su lóbulo anterior y 0'10 .su lóbulo posterior. Pues , hay que inyectar 0'30 de lóbuloposterior para obtener efectos terapéuticos, y, para lograr esta dosis, es menester sacrificar, 'por lo menos, 5 bueyes. ' Se dirá que la glándula viva es mucho más activaque su ,extracto~ que,. p0r ejemplo, la glándula 'submaxilar del perro, en 10 horas de excitación, , 'produce 200-210 ce. de saliva,' Peto l~ saliva es casi agua y ésta nada tiene , que ver con las secreciones internas. - Muchos extractos.producen efectos idénticos; así, Schaffer y Mackenzie .han visto que los de hipófisis. cuerpo amarillo, útero en involución, mama enlactación y glándula pineal, tienen todos efectos galactógenos. 11 162 REVISTA VETERINARIA DE ES·PAÑA. El feriómeno de taqm:¡Úáxia o inmunización rapidísima, descubierto por Roger, Cesa-Bianchi, Dold y, Gley, demuestra también que los extractos difieren mucho de las secreciones internas. El hecho es el siguiente: después de una inyección de un extracto de órgano, el animal queda inmunizado contra otra inyección de igual o.de distinto extracto. Si el .organísmo se defiende con tanta rapidez contra estos productos tan tpxicos ¿e~ posible. conside- rarlos como de secreción interna? Se dirá, tal vez, que el organismo se de- fiende contra los extractos de modo global. Pero el caso es que también. se vé taquifilaxia después' de la inyección de productos' muy especiales. Así, mientras-el extracto de ovario aumenta la presión arterial en la primera. inyección, en la segunda) practicada inmediatamente, no 'la aumenta 'ya, Una primera inyección de extractos de .hipófisis o de intestino modifica la contractilidad vesical o intestinal; una segunda inyección ya no. ' Se ha confundido escandalosamente la fisiología de las glándulas de secreción interna con los efectos de sus .extractos, y éstos con las hormona Se han dividido las glándulas endocrinas en hiper e hipotensoras, únicamente fundándose en los efectos de sus extractos. Se han escrito libros titulados .Glándulas de secreción irrternay Presión sangu ínea», y sólo sé habla en ello de los extractos. Se ha hablado de .una hormona prostática, fundándose sólo en la acción de los extractos de prostata:, y se ha propuesto dar adrena- lina para tener sucesión, y adrninistr ar extractos de medula ósea contra el raquitismo, de cerebro contra la parálisis general, de músculo contra la as- tenia, etc. ¡Y todo esto por la vía gástrica, sin saber si obran ,o no, por esta vía! No hay derecho a confundir los extractos orgánicos 'con las secreciones. internas. En un libro reciente Marañón dice que podemos considerar como equivalentes el extracto y la secreción. No; son cosas completamente dis- tintas. Hay que buscar enla sangre de las venas procedentes de una glándula para poder hablar 'de hormonas; hay que buscar en la sangre de las venas procedentes de la próstata, para saber si existen o no las hormonas prostá- ticas. La imaginación en terapéutica, no ha tenido límites; con el nombre a de hormonal se'ha llegado' usar extractos de intestino, tan tóxicos, que han producido muertes. - . , , Sólo conocemos una verdadera hormona fisiológica: la secretina. La' palabra hormona significa yo excito. L';' secretina hace segregar el páncreas. Enriquez y Hallion lo han demostrado bien. Transfundiendo la sangre de la. \ carótida' de un perro a la yugular de otro, provocan la secreción del páncreas del segundo, (La inyección de ácido clorhídrico en un asa intestinal ais'lada '. (no unida por nervios), determina la, formaciónríe la secretina en el pri- mero}. 'Hay, sin duda; otras hormonas. El bazo produce, tal vez', una encargada . de activar la secreción pancreática. Quizá existe una sub~tancia que excita la producción de la leche al final del embara,Zo. Acaso existe una glándula miometrial en el espesor del.útero. Tal vez existen hormonas hipofisarias que obran sobre la fibra muscular lisa, etc. Pero, no hay.derecho a considerarlas. como tales l!ormonas fundándose sólo en los efectos de las inyecciones de los respectivos extractos. Existen, además, otras secreciones internas que no podemos investigar con arreglo al método r igoroso de ía lógica experimental; que no podernos. ARTICULOS ORIGIlIfA,LU poner de manifiesto en la sangre de las venas procedentes de los órganos productores de aquellas secreciones, porque obran de modo 'lento y a la larga .. Tales son las substancias morfogenéticas que Gley propone deno- minar sharmozonase, palabra que significa ,yo dirijo. Las harrnozonas más importantes son las producidas por las glándulas tiroides, timo e hipófisis, que regulanel desarrollo del, esqueleto y del cerebro: las producidas por la glándula intersticial del' testículo, que r.egulan el. desarrollo del aparato genital masculino. etc. Las harrnozonas, como veremos en la lección siguiente, abren a la biología horizontes 'nuevos. . Lección cuarta: Los yesúÚados esenci~le; del estudio de, las secreciones .inteYnas y los resultados que se prevén. Una revolución en biología. . El estudio de las secreciones internas ha demostrado que no todo está gobernado en el organismo por el sistema nervioso y que este sistema no dirige tanto como se creía. Saber que un acto funcional está gober- nad? por una acción nerviosa no' es saber gran cosa: Es necesario saber por qué acción, a su vez, está gobernada la nerviosa, Sabernos, por ejemplo, que ,la pretensa.autoriomí.a del centro respiratorio del bulbo, no es tal auto- nomía, sino que obedece al influjo de pequeñas cantidades de ácido carbó- nico, que viene a ser, en este caso, una parahorrnona. El jugo tiroideo es un excitante trófico -y probablemente psíquico. . . Antes no se concebían más correlaciones funcionales que las .establecidas por el sistema nervioso. En 1867 Claudio Bernard,afirmaba que la solida- ridad interorgánica, se realizaba sólo por medio' del sistema nervioso, F. Franc krepetia lo mismo, 20 años después. Algunos fisiólogos, corno Wert heirner y Moreau , estuvi.eron a dos dedos de descubrir la secre tina, muchos años antes ql'l'~ Bayliss y Starling, al .aíslar un asa intestinal del' ffistema nervioso: no la descubrieron por I~ener aferrada la idea de que la. secreción de un asa intestinal aislada del., sistema nervioso era efecto de reflejos de los' ganglios nerviosos del espesor de las paredes de! intestino. Hace 5 años, Grasset ha escrito todavía queCuviertenía razón al decir que , , el sistema nervioso era todo el animal. iY hace 5 años conocíamos ya otras cosas que no pudo conocer Cuvier. Hay una correlación nenroqu ímica, la del ácido carbónico, la del ácido- clorhídrico sobre el pilero, la del mismo ácido al provocar en el duodeno la. producción de lá secretina y esta la secrecíón del páncreas, etc. Existe una. correlación puramente química del páncreas sobre el hígado, del bazo sobre el rpáncraas, de la placenta y de otros órganos sobre la secreción láctea. Existen, en fin, substancias que provocan el desarrollo de prganos a veces muy alejados de los que las producen (harmozonas). Existen pues las correlaciones hurnor.ales. La doctrina de la correlación humoral, química, hasido fecunda para la terapéutica y ha batido al vita- I " lismo. Todo es automático. La misma orrtogenia está toda ella presidida 'í por fuerzas químicas. La extirpaciÓn del tiroides detiene el desarrollo del cuerpo. La secreción tiroidea regula el dessarrollo del cerebro y del testículo. La glándula intersticia] del úl'tirno .regula' el desarrollo del aparato genital masculino. El cuerpo amarillo del ovario regula el desarrollo del -aparato genital femenino. El esqueleto mismo -se desarrolla más o menos según: la. actividad 'tiroidea. REVIstA' V'EÍfERINA~lA DR ESPAÑA - ....-.-._- De todo lo expuesto, 10 más interesante y revolucionario es lo relativo al influjo de ías glándulas endoc~inas ~n la ontogenia. Pe~ard ha investigado el de la castración sobre los caracteres sexuales secundarios del gallo, La castración 'del gallo antes de la pubertadocasiona el infantilismo del tractus genital. La castración postpuberal hace disminuir la cresta pero. no el des- arrollo del plumaje. Este no es carácter sexual secundario, por lo menos condicionado por la seoreción interna del testiculo. El ingerto testicular vuelve a desarrollar la cresta de los castrados (1). • Destruyendo la glándula espermática, pero dejando la intersticial del testiculo-muy desarrollada en el hombre, en el caballo, en el toro, etc.--se conservan los caracteres sexuales secundarios.' La' inyección de extracto de glándula intersticial de cerdo cníptórquido, desarrolla lQS caracteres sexuales secundarios del gallo (espíritu de pelea, etc.). ' El estudio experimental de la ontogenia es ya posible, y a esto es a lo que llama Gley una revolución en la biología. Algo sobre las condiciones necesarias de toda secreción interna Consideraciones al margen de las conferencias de G1ey , a la "Societat de Biología de Barcelona" POR EL nOCTOR LEANDRo CERvERA Es cosa considerada corno clásica en Endocrinología hacer uso de dos métodos dé Ínvestigación .para llegar a, conclusiones firmes sobre la natu- raleza de la secreción interna de los órganos estudiados; el primero consiste en la observación de los fenómenos de déficit consecutivos a la extirpación de los órganos cuyas funciones se quiere indagar y el segundo en la -observación de los efectos consecutivos a la inyección de extractos de estos mismos órganos. Las experiencias de Claudio Bernard sobre la glucogenia hepáti- ca, d~ las que se dedujo el rpapel endoc~ino del hígado, se fundaron en la observación d~ las características químicas de la sangre de las venas su prahepáticas. Gley se lamenta de que este proceder del creador del método experimental: a pesar de su bien argumentado criterio, no haya csid~ con- tinuado por los investigadores siguientes. Bien es verdad que acoge con bondad el argumento que pueden esgrimir éstos' de que, en ciertos casos, las dificultades técnicas son de todo punto insuperables, pero -clarna tam- bién por la revisión de los hechos admitidos hasta hoy por los fisiólogos. en el capitulo de las secreciones internas. Grey no concibe que pueda admi- tirse una secreción 'interna si no se demuestra en 'la sangre procedente del órgano el producto de elaboración de él'. El ilustre profesor del Colegio de , I Francia tiene incondicionalmente a su favor la fuerza, de la lógica. N0S- otros creemos que en muchos casos ei sentir de Gley es inexpugnable, pero discrepamos totalmente en otros de esta manera de 'pensar. (1) Ver el resumen de los trabajos de Pezard en la REV; \Tu. OM Eeu¡¡". volumen XI, pág, 568. . AR'rjCULOS ORIGINA~ES 16-5 Ya en su libro sobre secreciones intyrnas (r) daba a conocer claramente su manera de pe-nsar, diciendo qué para admitir una secreción interna son 'necesarias tres condiciones: una histológica, otra química y otra fisiológica. En virtud de esto es necesario: 1.° que las glándulas sin conducto excretor estén penetradas por numerosos vasos sanguíneos y que sus elementos celu- lares (de estructura glandular) se dispongan alrededor de estos vasos; 2.0, descubrir químicamente en la sangre venosa eferente un producto específico; y 3.°, que la sangre venosa, general posea propiedades fisioló- gicas evidcnciables al inyectarla en' cantidad suficiente a otro animal. Tratándose de una rama de] saber humano tan especial como es la Biología, ninguna disquisición teórica, por bien argumentada que parezca, tiene valor. si no se la traslada 'al' terreno de las realizaciones experimentales, , y así a Gley le sucede con esta esquematización, que al intentar, con ejem- p105, hacer-su aplicación, se halla en el caso detenerque afirmar que tra- tándose de glándulas. secretoras de elementos ,nutritivos (hígai:l6)~ .bastan las dos priméras condiciones para caracterizarlas como endocrinas. Pero cuando se trate de glándulas desecreción interna que elaboran hormonas, ~ lacondición fisiológica se basta porsí sola para dejarnos admitir o no como endocrina la glándula que se estudie. Nosotros a esta afirmación debernos objetar que, a nuestro criterio, el hecho de que la sangre eferente posea propiedades específicas demostrables p.or Ia inyección a otro animal o por simples ;re.activos' químicos, nos basta paI'a admitir, el papel endocrino de la glándula estudiada; .pero jamás adrni- tiremos que una. glándula fleje de ser órgano endoci ino por el solo hecho de no ser posible reconocer en su sangre eferente' el producto de su secreción interna. ' Nuestra discrepancia con el criterio de' Gley es mayor todavla cuando afir-ma (2)~ «El producto. cuya presencia se ha comprobado en lo. sangre venosa, para ejercer su acciáw; ya q.ue va a actuar sobre un 6rgan.o más o menos distante de aquel del cual sale" debe penetrar en otro de-partamento venoso o en la circu- lación general, en 'la sangre arterial. Es necesario que el -producto de elaborc!ción interna de un ÓI'garlOsea ballable-y perseguible hasta la sangre arterial, Es verdad que su paso puede 'ser· muy rá-pido :p que puede pasar en cantidad tan pequeña que escape POI' esto mismo a las' investigaciones 'más minuciosas. E s verdad; tambié'n que las .subsiancias endocrinas, tan pronto han llegado a la sangre arterial no se quedan en t¿Úay se fijan rápidamente sobre los órganos so bre los cuales actúan, siendo esta fijación' la' condic\:ón d(! su acció,,!; de donde la difi- cultad, OI'a de escoger el momento preciso de encontrarlas en la sangre aórtica, ora de encontrarlas en cantidad suficiente .en un momento dado. Se impone la necesidad de descubrirlas en ta sangre del corason izquierdo. Es necesario, pttes, pMa caracterizar una secreción .inierna, poder, encontrar en la sangre del co- .razón izquierdo, o en la sangre arterial, un' princiPio activo cuyas propiedades se manifiesten en esta sangre» '1 • ..j \ A. tál exageración conducen estas suposiciones, que el profesor Gley llega .! . a negar la adrenalinemia, fisiológica. Nosotros, rotundamente,' no podemos admitir esta teorización, lamentable en un prestigio de fisiólogo como es el (1, E, G~ey.-Les Sécrétlons Internes. 1914, París, Baí llter e. 12, E. Gley .• L'Erat actuel de la q ues tion des sécr ti on s ínternea-, é 1917. Curso dado en la por razones fáciles de comprender, han de servir para varias especies animales (especialmente para cerdas, ovejas y'cabras)., hubo que adoptar. una curva de conveniencia o de compro- miso, que ha dado buenos resultados. La longt~ud de los brazos de los extremos de las cucharas hasta el cierre hubo de ser algo mayor de la corriente. Así. · cuando el fórceps está colocado, no se· cierra ya entre 1<1. vulva, como suele ocurrircon los 'otros fórceps. . ' r La forma de las cucharas es importante. En nuestro modelo se adaptan . .a la forma de la-cabeza, por 'ejemplo, de un lechón ode un Corderillo, como una mano que cogiera toda la cabeza, hasta detrás de la nuca. Por ello es imposible ~ que se escape incluso con la mayor tracción, si está bien aplicado. .Su efecto -l ~ es análogo 'arde un lazo, Lo mismo se aplica al tercio posterior. La aplicación de lascucharas se asegura por medio de un a-parau: de cierre, de quita y. pon, en el extremo por. donde se coge. Está dispuesto de tal modo que, con su auxilio, 'se puede practicar también, si es menester, el aplastamiento de las partes que se presentan. No hay que olvidar 'Ia importancia del cierre para la aplicación del Iórceps, A diferencia de los cierres comunes, éste lo forma 17°, REVISTA VETERINARIA DE ESP.'-Ñ/I \ una ranura de la rama inferior, en la que se adapta un saliente de la superior. Así se evita que aiubas ramas se deslicen 'laleralmente (como pasa con el cierre -de Cowper), l~ que origina muy a menudo dificultades, y también permite que se adapten bien ambas de arriba abajo, Esto, en la mayoría de los casos, se realiza lJ1uy fácilmente. Sólo entonces se introduce el tornillo de cierre, mediante, cuya presión pueden compensarse fácil- mente posibles pequeñas desviaciones delas ramas. , ,Quien prefiera una espe- cie de cierre de Cowper, sólo ha de colocar 'el to.r- nillo en el brazo inferior. Las partes del·fórceps descritas hasta este punto, permiten aplicar fácil- mente y fijar con seguri- Flg. 1. dad el instrumento. Sólo falta describir ,la dispo- sición que permite la acción más ventajosa, la tracción axial. Las dos figuras esquemáticas adjuntas representan este modo de obrar con la mayor sencillez. a-b es el eje riatur al de expulsión. Con, el fórceps 'usual (fig. 1), la dirección de la tracci:ón la representa la línea a-]; por lo tanto, para: la expulsión sólo. es del todo eficaz el 'trozo a-e, y, en cambio, la a-d, no sólo se pierde como. fuerza ecbólica, sino que obra de modo nocivo sobre las paredes de la hilera genital poi medio de la presión y del roce. No sucede así empleando el tractor axial (fig. 2). Este tractor está for- mado por-dos cadenas con manecilla que se fijan en los puntos g de los brazos del fórceps. Así' es posible realizar la tracción en el sentido' preciso y debido: Se evita toda presión lateral y en todas las porciones de la pelvis puede Fig.2. '\ .realizacse la tracción en la dirección correspondiente a la que debe seguir la parte que se presenta. Además, la parte que Bepresenta. tiene casi, la misma libertad de movimiento. que en la expulsión natural. Así el fórceps no nece- sita ser cogido fuertemente, sino. que por sí mismo se desliza por el. camino natural con la parte que se presenta. ARTÍCULO~ TRADUCIDOS, El fórceps así construído ha resultado útil., Las cucharas pueden aplicarse bien, incluso cuando el feto está muy profundo y sólo puede alcanzarse con las puntas de los dedos. En este caso e'l fetó se fija 'por medio de' un garfio para que no pueda escapar y a continuaciÓn se introduce el fórceps. , I El garfio nunca puede bastar por sí solo para axuiliar el parto; no permite la extracción de fetos demasiado grandes, porque desgarra la parte cogida, como ha demostrado' la' práctica en muchos casos . .En call1bio, un fórceps bien construído abarca toda la patte que se pre- senta y la sujeta de modo absolutamente seguro (de suerte que no es posible un-desgarro) y permite la tracción máxima, Permite, además, en un caso dado; la reducción-de una parte fetal demasiado grande, Por -últírno, por la forma en arco de sus, ramas, dilata la porción de hilera genital por la que debe pasar inmediatamente la parte de feto cogida con las cucharas, (Manatshefte fur praktische Tierh~ilkunde; 'T, 25; C,. 7-8.) Traducido por P.. F . .Contrlbucion al tratamiento .de la fractura del. íémur del perro 'POR EL DOCTOR A. SALVISBERG, d e Tavannes \ . Quien conozca las dificultades de la colocación correcta de un vendaje fijo en la fractura del fémur, tal vez 'acogerá bien 'esta simplificación. Aunque la colocación el'eun vendaje fijo es más' fácil en\!~'perra'que en el perro, tiene siempre, sin embargo, grandes dificultades. Sobre todo en la práctica rural (donde no 'es frecuente solicitar el tratamiento de un perro) se verán con gusto las ventajas de un- tratamiento simplificador. . ' . El perro, por su inteligencia, es un animal extraordinariamente 'sensible, y procura suprimir o atenuar sus dolores. Así, un can' con una' fractura "reciente del fémur, permanece quieto, echado en la postura que le causa m~nos dolores, y que suele ser la única racional. Pero, al cabo de algunos días, los dolores han disminuido y el animal quiere moverse y aun saltar, y en- tonces es cuando hay que instit{¡ii el tratamiento: , Se prepara una cama buena, plana y fácil de cambiar; se ata corto al perro; de modo que sólo pueda levantarse, mas no marchar libre ni atado, Lo único desagradable que ha de haéer su dueño es quitarle los excrementos, Al cabo de 4-5 semanas, los extremos fracturados están de ordinario soldados y, entonces convien~ al perro algo, de movimiento . Empieza general- mente. a sentar breve~ momentos el 'miembro enfermo, al incorporarse, 'al ver gatos, gallinas, gentes, extrañas, etc. Más, como el perro sabe correr' muy bien con tres patas, tarda mucho a usar las cuatro, si se le deja. Por esto, cuando se tiene la: certeza de que se ha formado el callo y han transcurrido. 6-8 semanas, según el peso y la edad del can, se le hace una pequeña incisión en un pulpejo digital de la pata sana 0, mejor, se le quita un trocito de piel de dicho pulpejo con una tijera curva. Este dolor agudo es mayor que el anterior y le quita el vicio de marchar ~n sólo las. tres patas , \ ,172 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA sanas; el animal s\" apoya en la extremidad fracturada, teniendo levantada la recién herida y lamiéndosela de vez en cuando. Corno tratamiento 'interno, durante toda la enfermedad: me ha dado siempre 'resultados excelentes la emulsión Scott o un sucedáneo suyo . .Es inmudable' que con ella las fracturas curan más aprisa. ET, Ji. El instinto 'y. la inteligencia'. é Reo, $cientifique, 19+6. p. ',7.5I3.)~El instinto de los animales ¿es refractario a, la experiencia o, si se. aprovecha de ella, es' a título de mecanísrno exento de toda reflexión? Según Herbe'rt Spencer, el instinto, ~s.mecanismo transformado: para.Lewes I \ r74 REVISTA VETERINARIA. DE ESPAÑA i es inteligencia convertida en mecanismo; según Fouillée, sería eel apetito .. -cambiado en mecanismo. Cuando el medio ejerce, durante largo tiempo y de modo necesario, una acción modificadora, se puede admitir la opinión del mecanismo exento de todo elemento psicológico; pero esto es inadmisible si la adaptación 'a cir- cunstancia~ nuevas es instantánea, o relativamente brusca. Se dice vulgarmente que los gatos caen siempre de pie. Esto es cierto, incluso para los muy jóvenes (1). Están organizados así; l~ experiencia no interviene. Se trata, pues, de un instinto primordial o, en todo caso, here- di'tario. Pero, veamos otros hechos. Una gata joven solía pasar por el orificio de o un vidrio roto. El orificio era pequeño y sólo permitía el paso justo al animal. Esta:;gata.f:u..éfecundada, yen los primeros días de su preñez siguió pasando por el agnfet:Q;::peI:.Q llegó un día en que ya no pudo pasar, y después de varias tentativas fné a. salir: por otro lado. Al día siguiente intentó pasar por el orificio del vidrio, pero, con esíner zos menos acentuados y más breves, y ulterio;mente ni siquiera lo intentó más, ' ,Esta gata solía subir al borde de una ventana donde tomaba el sol, Para subir había de saltar desde el suelo. Esta ventane.psrrnaneció cerrada durante algunas semanas. La gestación aumentó' el peso det.animal. Una mañana vió de nuevo' abierta la ventana y saltó corno de costumbre, pero (con sorpresa d~l autor), no alcanzó el borde y cayó al su;lo. Sin emb~'t"go: a continuación, midió, en cierto modo, la distancia con la vista y saltó con exactitud al borde de la ventana. En lo sucesivo, a pesar del aumento continuo de su peso, la gata no se engañó más, incluso cuando el autor modificaba la distancia que había que franquear, intercalando algún obstáculo, y la gata tenía que recorrer una distancia más larga. Esta adaptación requería cierta reflexión; por parte del animal,' el cual. en otros casos, mostró cuánto puede influir la experiencia sobre. el instí~to. Cuando parió, 'no se separaba de sus hijos; en vano se la llamaba para que acudiese a comer 'al sitio de costumbre., Se le llevó comida y la devoró con, o avidez, pero junto a su prole. Al cabo de una semana se 'decidió a dejar el nido pala comer en el sitio habitual. Pero, así que sus gatitos mayaban, dejaba inmediata~ente la comida y corr ía hacia ellos. o , . En la segunda preñez, el instinto maternal-que primitivamente se había exagerado hasta pOJ;ler en peligro la conservación individual-pareció atenuado, y teatenuó' aún 'más en las maternidades posteriores. Breves instantes después de parir, est<;-madre, a pesar de mayar agudamente los pequeños, no vacilaba en dejar el nido y en irse tranquilamente a comt(r (2). Esta gata gustaba mucho de-cierto queso encerrado en un mueble cuya. .puerta h~cía ruido al abrirse. El animal no acudía si. se le I llamaba, pero IlQ n. (1) He dejado caer varias veces gatitos de un mes desde do; o tres_metros de altura y, solo han eaido de pié, sinó que.muchas veces han muer to.a ecnsécuencía de la caída, Lo de que los gatos caen siempre sobre sus patas, es tan exagerado como'io de que tengan siete vidas; es tan fácil matar un gato como un conejo casero. Dr. P. F. (2) Esta observación la he hecho también yo en las gatas. Acaso es general en el las-e- como 10 es en las mujeres-el cuidar mas asiduamente a los primeros hijos que a los segundos, terceros, etc. En cambio. en las conejas' oeurre lo c6ntrario. Tódo esto prueba. que los Instintos experimentan modificaciones. Dr. P. F. . . Aarfcur.os EXTRACTA:QOS venía si 'se abría el mueble. Lou rbet suprimió el queso para ver si, por una' asociación de esensacioness, ,era el ruido (y no el olor del queso) lo que 'hacía venir la gata. Durante algún tiempo,' el ruido de la puerta la hizo acudir, 'pero, poco' a poco, dejó de hacerle caso y llegó a serle del todo iridife- rente.-P. F. ' .) , FISIOLOGíA DURAND, 4. La olfación (C, R. Ac. Se. ?at'is, 29 enero I9I8).-En 1875 Coulier demostró que había en el aire centros de condensación del vapor ácueo; Posterior-mente se ha visto que tal condensación se debe a la presencia de iones. Langevin estudió los iones grandes del aire ordinario y Bloch demostró q~~ también había iones grandes en el.aire que ha estado en con- tado con fós-foro; el aire con iones y olor de fósforo, condensa- el vapor acuoso. Ahora bien, las emanaciones de los cuerpos olcrosos.fqoe vienen a ser .del tamaño pequeñísimo de los iones mayores G menores ¿pueden con- densar el vapor ácueo como los iones? .. Para contestar esta pregunta, Darand filtra el aire al través de algodón para librarlo de polvos y núcleos. de' condensación. Repite luego el experi- mento deCoulier, pero haéféndo pasar antes el aire inactivo por encima de un cuerpo aromática (alcanfor, almizcle); el aire adquiere olor yen' el frasco de Coulier forma una leve neblina, bajo la acción de la détente. Por lo tatttó/las partículas aromáticas del almizcle y del alcanfor conden- san el vapor acuoso más o menos fácilmente, según las dimensiones .de los iones" aromáticos. En los animales con movimientos respiratorios y en el hombre, la inspiración (détente) favorece dicha condensación. La sensación olfatoria depende, ,pues, de l~· presencia, en el aire, de centros, productos - o núcleos propios para facilitar la condensación del 'vapor acuoso atmosfé- rico (iones aromáticos), del estado higrométrico 'conveniente y del enfría- miento de 'la corriente de aire.inspirado (fenómeno de détente).-:-P. F. LILLIE FRANK, 1. El ternero hembra gemelo de un ternero macho; influencia de 'las hormonas. sexuales en la vida fetal de los bóvidos (The [ournal 01 Experimental Zoology, XXIII, 2, P. 37I).-La ternera gemela de un ternero, una vez adulta, suele ser e~thil. ¿Por qué? Según ha observado Lillie 'Frarik, los coriones de.ambos fetos están en comunicación por anasto- mosis vasculares y lasihormonas determinado ras del sexo masculino neu- tralizan a éstos e impiden el desarrollo de los órganos genitales de'Ia hembra, _la cual, por lo mismo, queda incompleta. (Esto sucede porque, como vamos -- a ver en el extracto siguiente, las hCDrmOI).aS masculinas aparecen antes que las femeninas.)-P. F. . CHAPIN, C'lI.TALlNE. Estudio microscópico del sistema reproductor del fl!to de ternero hembra 'gemelo de otro feto macho. (The ] ournal 01 Experi- . ... ~ mental Zoology, ,XXIII, 2, P. 45·3.)-Miss,Chapin ha demostrado que el tejido intersticial del testículo de los mamíferos aparece antes de la diferenciación del ovario y por ello lás hormonas machos obran suprimiendo el tejido especifico del ovario; cosa posible por la anastomosis de los vasos de ambos coriones o por la fusión de ambos coriones, Si faltan anastómosis o fusión semejantes, la hembra gemela de un' macho es fec~nda.-P. F. IZ§ REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA BACTERIOLOGIA CÉPEDE, C. Nuevo método de coloración del bacilo de la tuberculosis. (C. R. de. l'Ac, d. Se. 'de' Paris, 25 febrero 1918.)-SubstitUción' del ácido nítrico del método de Ziehl-Neelsen por elácido láctico asociado al alcohol y al 'azul de metileno, para abreviar. , Preparación del colorante (lactoazul de metileno alcohólico o azul Cépede]. Poner un exceso de azul dernetileno en polvoen un frasco que contenga: .ácido láctico, 40 cc.: agua 160 cc.; alcohol d~' 95°, 800 ce. El azul de metí- leno se puede poner en un saquito para evitar una filtración ulterior, El ácido láctico saturado de azul de metileno se· ,puede conservar en solución acuosa (solución A) y el, colorante se puede preparar del siguiente modo; Solución A (azul de metileno en exceso, ácido láctico 40' cc., yagua destilada 160 cc.) . ; : . 1 parte' Alcohol de 95° ; . 4 partes Coloración. Sobre la extensión de moco, sangre u orina fijada por el calor, se hace obrar la fuchina de Ziehl, que.secalienta suavernerrte hasta que desprenda vapor (5 'minutos) y, en seguida, sin lavar, se somete du- rante 2 Ó 3 minutos al azul de Cépéde. Se lav.a bien con agua. La coloración puede darse por terminada si la preparación muestra un color azul uniforme, a simple vista. Si muestra ·puntos. espesos, todavía rojos, hágase actuar unas cuantas gotas más de lactoazul hasta obtener el color deseado. Investigación 4e1 bacilo de Koch en la orina. Durante 5-10 minutos, tratar " la extensión por una lejía de sosa con 5 % de alcohol, que quita lagrasa del bacilo del esmegma y con ella su ácidorresistencia, .en tanto que persisten la cera y la acidorresistencia del bacilo de Koch, Luego se tiñe la preparación como se ha expuesto, I . , Este procedimiento es más preciso, seguro y económico (ahorra tiempo) que el del método clásico de Ziehl-Neelsen.e+P. F. " 1 .. ORROLOGIA HUERTA, A. Procedímíento.sencñlo de reacción de complemento, (Rev. de . veto militar, n.v 27, 3.1 diciembre 1917.) Este proeedimiento es el que el médico militar doctor Casares usa para la sífilis y que en el Instituto de Higiene militar se aplic~, desde hace cinco años, al.muermo. Uno de 'los incon- venientes de la práctica, es el de la, medición de décimas de fentímetro cú- bico, aunque se disponga de pipetas graduadas. Este inconveniente se salva haciendo pipetas C0D: tubo de cristal que ,se estita reblau 'lleva en brazos. Si no se ha encontrada el cabrito, la cabra permanece tranquila: en la cabreriza hasta la' mañana siguiente. Al llegar. ésta, pero sólo si no ha sido ordeñada, corre al sitío donde escondió a su hijo y le da de mamar. Lo miSIÍlOhace durante el día. Si ha sido ordeñada, Gasa que no tolera gustosa, espera que vuelva a llenarse su ubre antes' de buscar a su hijo. Después de saciado, trata de ocultarlo, de nuevo, Esto dura míen- ARTíCULOS EXTRACTADOS tras el cabrito no puede seguir a la madre. Por esta notable costumbre de la cabra doméstica, son víctimas de animales rapaces muchos cabritos. Por lo mismo es necesario vigilar las cabras que van de I?arto. El parto no siempre se hace normalmente. A Veces hay que auxiliarlo con maniobras análogas a las empleadas en la vaca, más fáciles de practi- car en los rumiantes pequeños. ParaIa exploración, el autor conceptúa de gran importancia el elevar el tercio posterior de la madre. Así se trabaja mej or , Elevando el terció' posterior de la res, disminuyen las contraccío- nes y los esfuerzos inútiles del-animal, y el feto, por su propio peso, vuelve . -al útero donde halla más espacio. Para tal elevación, Giovanoli pone la cabra en decúbito dorsal y hace que un ayudante la coja por los tarsos y la eleve y sostenga. Nunca olvida la desinfección de sus manos, ni la de la región genital de la madre. Además, considera de mucha importancia y de absoluta necesidad la lubricación de las vías genítales. Para esto llenael útero de aceite o de mu- cílago de semillas de lino. 'Así son más fáciles de modificar las presentacio- nes-y posiciones viciosas, Hechos todos. estos preparativos, introduce len- tamente y sin violencia la mano bien engrasada, 'por las puntas reunidas de los dedos', Al hacer; esto,' recomienda gran cautela. Los órganos genitales de'la cabra son poco resistentes; y muy sensibles a las heridas y a los magu- llamientos. Tras-intervenciones violentas, las cabras, generalmente, mueren. Según la experiencia del autor, la mayoría de las distocias de la cabra se deben a posiciones viciosas de la cabeza fetal, efecto del gran desarrollo de la parte frontal de la misma-y de su fácil movilidad. La cabeza suele hallarse desviada hacia un lado, pero también puede hallarse dirigida hacia arriba o hacia abajo ,Parq, terminar el parto, se vuelven a introducir en la¡ matriz los miembros anteriores del feto bien untados y en seguida se pro- cura que penetre la cabeza en el canal del parto. Vuelven a sacarse unos tras otros a~bos mi~mbros ,iLn'terioresy, después de lubricar el conducto genital -con abundante aceite, se facilita el parto tirando suavemente del feto. Las posiciones defectuosas de los miembros están determinadas por las flexiones-de los- mismos. En estos casos los miembros, en vez de salir, se aplican a lo largo del tórax o a los lados de la pelvis del feto y- aumentan el perímetro del mismo. En las presentaciones de frente pueden estar dobla- dos por 190sodillas uno o ambos miemb;os anteriores y en las presentacio- r nes de nalgas pueden estarlo porIos tarsos uno o ambos miembros poste- riores. Para facilitar el parto hay ique lubricar el conducto genital y pro- curar extender y sacar suavemente los miembros. Si no es posible, se corn- . prime el miembro doblado contra el abdomen del "feto. El autor ha obser-, vado que un miembro anterior extendido y colocado por encima, de la ca- beza puede impedir el parto. Este se hace posible reintroduciendo el fet~ y colocando el miembro por debajo d,e la cabeza. • ,l> A veces la cabeza del feto está demasiado desarrollada .. En este caso penetra en la hilera genital, pero los miembros quedan dentro. Si todavía no ha salido lacabeza, .se unta bien y, después de aplicar alrededor del ma-' xilar posterior una cuerdecita en forma 'de lazo, se la reintrodu ce y' se pro- cura sacar las partes rezagadas. Si no se logra fácilmente reintroducir la cabeza-o si ésta se halla ya fuera de lá vulva, lo más fácil es decapitar el feto, cosa nada peligrosa para la madre.' Para proteger la madre contra / REVISTA VllTRRINAIUA DE ESPAÑA posibles heridas, conviene aplicar la mano al muñón cervical del feto, man- tenerlo dentro d.e la dicha vía y sacar sucesivamente ambos miembros an- teriores. . El feto puede morir y permanecer largo tiempo muerto dentro de la matriz. El autor vió 'una cabra que ofreció, de pronto, el 9 de marzo, turgencia de la ubre, aumento de la secreción láctea y leche cómo calos.ro. No presentaba trastorno en su salud. E128 de marzo expulsó un feto muerto. Esta expulsión coincidió con ~l comienzo del celo. Con frecuencia la cabra lleva dos cabritos. En este caso suelen estar dentro de la matriz, uno con la cabeza hacia atrás y otro con la cabeza hacia delante. Como que, por' lo reducido del espacio, se desarrollan menos que cuando hay uno s610, el parto es más rápido y fácil. Por lo mismo son más fáciles de corregir las presentaciones y posiciones defectuosas. Al efectuar esta corrección, conviene no confundir partes de un feto con las del otro; es preCiso asegurarse bien de que las que se tocan son de un mismo feto. No siempre sigue inmediatamente la rexpu lsi ón del segundo feto a la del pri- mero. Giovanoli observó una cabra vieja que parió un cabrito vivo de tér- mino en 15 de mar zo de 1909, seguido de la expulsión de las secundinas. 'Dejó la cabra sin observación, creyendo que había. ter.minado del todo el parto; y;, 4 días después, dicha cabra expulsaba otro cabrito bien desarro- llado en el que se iniciaba la putrefacción. . Según la larga experiencia del autor, es rarísimo que las cabras tenidas -casi sin interrupción en los prados no puedan expulsar el feto por estrechez ,de las vías' del parto, El único caso por él observado fué una cabra joven, primípara, que', desde hacía 12 horas, manifestaba fuertes dolores precur- -sores del parto. Había expulsado las, aguas Y no paría, Apenas cabían dos -dedos en la vagina del animal; no era posible que pariese, Suponiendo que -el feto se secaría .derrtro de la matriz y que la cabra podría ser cebada, la dejó, A los tres días esta cabra falleció. I ' , \ En otro' caso el parto d~ un'a cabra vieja multípara no pudo realizarse / porque se había doblado lateralmente el cuello del feto y se había encla- 'vado así en la pelvis. Giovanoli no pudo alcanzar' los miembros ,anteriores ni modificar la posición del feto, Hizo sacrificar la cabra inmediatamente. Por último, el autor ha observado en la cabra, después de un parto nor- mal y fácil y después de la expulsión de las secundinas, una enfermedad -con el mismo cuadro de la fiebre vitular de la vaca, En 4 dé abril de 1904 vió una cabra inerte, inconsciente, a cuya madre ya le había ocurrido esto mismo y.había muerto a los 4 días. Gióvanoli llenó de aire la ubre de la hija y, al cabo de 3 horas, la res comía, bebía y parecía sana. A la mañana' si- , guiente' volvió a caer en estado comatoso. Giovanoli le volvió a llenarla ubre -de aire y obtuvo la curación definitiva. La presentación de la enfermedad. 'en la madre y en fa hija parece indicar urna predisposición hereditaria. En 25 de febrero de 1909 observó 1)na cabra de 4 anos que, dos días' .arrtes, había parido un cabrito normal. Permaneció sana dura'ute todo el día 24 y, en la mañana del 25, se la encontró como muerta. Estaba echada en el suelo, con los pies bajo el vieritre y la cabeza caída 'sobre el costado . ( izquierdo. Le llenó la ubre de aire, La res permaneció comatosa todo el día. Al siguiente despertó, se levantó, comió, bebió y CUródefinitivamente. P. F. T. Berta, impr~r, Gt:rÓII&, IJ,-B.rcelenR