Revísta Veterinaria EEE de E sp a n a ..:.....:::::.^ Fundada por D. JOSE FARRERAS en 1906 MEDALLA DE ORO en la exposición Hispanofrancesa de 1908 PASTEUR MEDICINA, HIGIENE Y TECNICA PECUARIAS : VETERINARIA MILITAR : INSPECCION DE ALI- MENTOS : JURISPRUDENCIA VETERINARIA : INTERESES NACIONALES Y PROFESIONALES DIRECTORES : García Izcara, D., Director de la Escuela de Veterinaria de Ma- arid; Turró R., Director del Laboratorio Bacteriológico Municipal de Barcelona. REDACTORES: Arderíus, J., Veterinario en Figueras; Campuzano, T., Auxiliar de la Escuela de Veterinaria de Madrid; Colomo, V., Catedrático de la Escuela -de Veterinaria de Madrid; Gallego, A., Catedrático de la Escuela de Veterinaria de Santiago; Hidalgo, J., Veterinario en el Instituto de Alfonso XIII; Huerta, A., Veterinario Militar; López, C., Inspector de Higiene Pecuaria de Barcelona; Mas Alemany, J., Veterinario Municipal de Barcelona; Pérez Baselga R., Veterinario Militar; Ravetllat, J., Veterinario en Salt (Gerona) ; Rof Codina, J., Inspector de Higiene Pecuaria' de La Coruña; Sabatés, A., Veterinario Municipal de . Barce- lonà ; Sanz Egaña, C., Inspector de Higiene Pecuaria en Málaga ; Sanz García, B., Inspector Provincial de Higiene . Pecuaria, agregado a la - Inspección general Trull, E., Veterinario y Farmacéutico. GERENTE: Dr. P. Farreras, Médico Militar y Veterinario. AD GIINIS'1'RADOR : F. Farreras, Abogado. VOLUMEN Xlii DE LA REVISTA PASTEUR I'ftflJ Vol. XIII Barcelona : Enero-Febrero : igig Aúms. 1-2 ARTICULOS ORIGINALES Los fenómenos de adsorción en las reacciones de inmunidad por RAFAEL GONZÁLEZ ALVAREZ Veterinario y Licenciado en Ciencias. La inmunidad. El lenguaje de la fagoci= la letra el lenguaje, la forma externa tosis en que se le ofreció la solución del pro- blema y se consideró prematuramente El problema de la inmunidad sigue satisfecho, , sobre todo a la vista de la trayectoria fatal de todo fenómeno unos cuantos experimentos —la reac- biológico. El principio de la trayecto- ción de fijación del complemento, por ria es la explicación teleológica, luego ejemplo—que por su bella: sencillez. vienen las doctrinas vitalistas y el fi- teórica y su eficacia .práctica parecían. nal, aun no sobrepasado, lo constitu- confirmar plenamente las hipótesis. ven las teorías mecánicas. Innumera- Cuando del admirable descubrimien- bles cuestiones de la vida se hallan en to de la fagocitosis, Metchinikoff de- la primera fase rodeadas de misterio ; dujo sus opiniones sobre las defensas muchas atraviesan la segunda etapa y contra la infección, se forjó en torno a muy pocas, las de apariencia más sen- la esencia del fenómeno una verdade- cilla, están bajó el dominio rígido de ra leyenda extracientífica. Se han he- la mecánica. cho descripciones fantásticas de la ma- El problema de la inmunidad, con- ravillosa solicitud con que los leucoci- siderado en la totalidad de los facto- tos acuden en brillante tropel a engu- res que lo integran es uno de los. más llir el microbio y defender heroicamen- abrumadoramente complejos -de la te al organismo. Biología. Desde un punto de vista am- Una de las frases que más pueden plio, parece un asunto del cual sabemos repugnar a un espíritu científico es esa pocas cosas' rigurosamente establecidas que corre por los libros, comparando como hechos científicos. Conocemos ex- los , fagocitos "a un cuerpo de policía periencias, enunciamos teorías; pero perfectamente armado para la lucha." estamos lejos de una base sólida. To- Todo esto parecerá a i s das las teorías de la inmunidad han cir- y veterinarios algo b ,1'p qu culado por el mundo arrastrando, en ya saben qué alcan dar 1 lengu4 mayor o menor proporción, un cierto -je; pero hay muc duc^ss en dei lastre vicioso formado por el antropo- masiado empirism despra stos de, morfismo de lenguaje y de pensa- la suficiente base crítica í urosa,n miento. El público médico, no muy ha- que al cabo termi or creerme bituado a encararse con conceptos ma 'solucionan los prob de la er>^^ al pie de,-temáicosóda de la vida con el crite .^ramenrh`4r^ 4 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA leológico de un mecanismo preestable- que acciones. Los sueros son bacterici- cido que colocó a la máquina animal das, heniolíticos, aglutinantes, precipi- en condiciones admirables para defen- tarites, favorecedores de la fagocito - derse contra sus maléficos invasores. sis, etc.; esto es lo cierto. Lo dudoso es Esta manera de no razonar—que razo- que la existencia indubitable de todas nar es todo lo contrario — debe des- esas propiedades tenga necesariamen- aparecer, como ha huido de las otras te por sujeto un anticuerpo. Los quí- ciencias positivas, de la medicina. micos no han procedido así nunca. , Si el yodo no se disuelve en el agua Los anticuerpos , y es disuelto por el agua que contiene Después de la fagocitosis han venido yoduro potásico no se ha opinado que los anticuerpos. Evidentemente hay esto sea debido a una vodalisina. La aquí un progreso. El fondo del cuadro química de las diastasas es también fe- de los anticuerpos es claramente quí- cunda en substancias; pero obsérvese mico y este modo de interpretar los he- que las acciones de las diastasas son chos es un avance dado hacia la preci- procesos de estirpe química innegable sión científica. El mal está en que son y las reacciones de inmunidad están to- demasiados anticuerpos y que de una davía envueltas por nebulosas en cuan- doctrina fértil y racional se concluye to a su esencia, para que pretendamos por hacer un juego infecundo de pala- saber los cuerpos entre los cuales se bras, cuando se crean con cierta lige- efectúan. Las experiencias de bacte- reza tantas substancias desconocidas. riolosis son tan elocuentes, no obstan- El fondo químico toma un carácter de te, que es muy difícil substraerse a la vitalismo que lo desacredita. '`Cada ex- interpretación de Bordet. La colabora- periencia nueva conduce al descubri- ción de las dos substancias, alexina y miento hipotético de nuevos cuerpos: sensibilizadora, parece una cosa evi- anticuerpos, pricipitinas, sensibilizado - dente v cuando Bordet decía que esta ras , agresinas. Esto, ni siquiera es po- • noción de las dos substancias no era sitivismo; es metafísica. La bacteriote- una teoría, que no había en ella nada de rapia ha perdido su consistencia desde hipotético, pues era la traducción lite- el momento en que renunció a los he- ral de los hechos observados, se expre- chos positivos para aceptar como cier- saba de un modo en el cual todos coin- tas, hipótesis dudosas y vagamente for- cidihos. El hecho de que vibriones co- muladas ; así ha aceptado sin mucha léricos, por ejemplo, mezclados a un discusión la doctrina de las antitoxinas. suero anticolérico, calentado a 600 , se- A las toxinas, que nunca ha visto, pero parados después de este suero por cen- cuyos efectos revelan su presencia, ha trifugación, sufran la bacteriolosis al opuesto las antitoxinas, que tampoco sumergirlos en un suero normal no ca- ha visto jamás, pero cuya realidad es lentado, no parece susceptible, a la ho- poco segura; y si no le satisfacen las ra actual, de otra interpretación más antitoxinas inventa alexinas, más va- certera que la generalmente admitida. gas y vaporosas aun. Es necesario que Y se ha visto notablemente reforzado vuelva a su punto de partida, al estu- este punto de vista con el descubri- dió; de:, leas toxinas, de la sangre, a ex- miento de las kinasas de los fermentos plorar mejor, él terreno conquistado, digestivos. Los fermentos del pán- :.antes de aventurarse en nuevas adqui- creas, sobre todo la tripsina, no des- siciones.", : (Arnozan). pliegan su plena actividad más que El vicio de este aspecto de la cues- ayudados con la enterokinasa del jugo .tión es, pues, el abuso, la propensión intestinal, segregado no por las glán- actual:pente exagerada de suponer dulas de la mucosa, sino por los órga- cuerpos dotados ' de específicas propie- nos linfoides constituídos por glóbulos dt^les; allí dó nd :mo hay por ahora más blancos. ARTÍCULOS ORIGINALES La química de estos agentes defen- pos tiene que sufrir una profunda re- sivos del organismo, se reduce al co- visión que al mismo tiempo podrá es- nocimiento de algunas propiedades de clarecer la naturaleza química y el mo- los sueros que les asimilan a las dias- do de acción y reparar los extravíos de tasas, pero sin que se sepa ciertamente la excesiva generalización que de su si tales propiedades revelan substan- doctrina se ha hecho. cias nuevas o, por lo menos, específi- Los fenómenos de adsorción. Los coloi- cas o si, como afirma Arthus, son pro- des. La reacción toxina - antitoxina pias de las materias proteicas del suero. Las interpretaciones físicas de algu- En efecto; el hecho de ser solubles en nas reacciones de inmunidad fueron el agua ( en el agua salada al I por iniciadas por Bordet, quien las con- ciento), precipitables por el alcohol, trapuso a las puramente químicas de la arrastrables por los precipitados floco- teoría de Ehrlich. Su modo de conce- nosos, poco dializables, destruidas por bir los fenómenos lísicos es ya de un el calor a una temperatura inferior a orden físico. La sensibilizadora se fija loo°, si es verdad que enlaza a los an- a los microbios o a las células como un ticuerpos con las enzimas, no es menos mordiente en el teñido de una tela, que cierto que la mayor parte de ellas son facilita la impregnación del colorante. comunes a todos los coloides y los al- Cuando un coloide es precipitado por buminoides del suero que se hallan al una sal, el precipitado fija una parte estado coloidal se comportarían de la del agente precipitante y la combina- misma manera. Advirtamos que el ca- ción formada por ambos se dice que es rácter fundamental de las diastasas, una combinación de adsorción. que es la desproporción entre la canti Estos fenómenos de adsorción pa- substancia transformada y el -dae recen de índole física, íntimamente re- agente tranformador, no parecen po- lacionados con las fuerzas moleculares, seerlo los anticuerpos. Cuando en un aunque Duclaux, en recientes experien- suero anticolérico calentado a 6o° su-' cias, considera que entre los cuerpos mergimos vibriones coléricos y los se- adheridos se establecen combinaciones paramos luego por centrifugación, el químicas. líquido que queda se muestra en deter- La hemolisis pondría en juego el po- minadas circunstancias, ineficaz para poder de adsorción del par glóbulo ro- sensibilizar nuevos vibriones: el anti- jo-sensibilizadora para la alexina y ese cuerpo se fija sobre el microbio, al poder de adsorción sería mayor que el cual sensibiliza y desaparece funcio-. del glóbulo normal. Es un caso análogo pando. al del vidrio fino . recubierto de para Algunas reacciones como las lísicas mojado. por agua. -finay y las de neutralización de las toxinas En tales condiciones el agua escurre por las antitoxinas tienen, a primera sin fijarse sobre la lámina de vidrio; vista, un aspecto químico seductor que pero si el agua lleva en suspensión sul- disculpa la fervorosa adhesión recibida fato bárico, entonces impregna a la pa-' por la teoría fundamentalmente quími- rafina, porque el sulfato bárico se fija ca que las explica. Pero los procesos por adsorción y el agua, a su vez, moja de precipitación de los sueros, de aglu- al sulfato. La adherencia es tan enér- tinación y de opsonización, no nos obli- gica que es imposible quitar la capa de gan a invocar reacciones químicas en- sulfato de bario por lavados con agua. tre substancias específicamente preci- Conviene reparar en qué los proce- pitantes, aglutinantes u opsonizantes. sos de adsorción se dan generalmente Para Burnet, la aglutinación y la pre- entre coloides y que la mayor parte de cipitación, se asemejan mucho a la flo- las materias constitutivas de los tejidos culación de los coloides. se encuentran al estado micelar. En suma: el estudio de los anticuer- La adsorción ha servido para dar 6 , REVISTA VETERINARIA DE ESPANA una nueva interpretación también a la de en seguida, esto no es susceptible de reacción toxina-antitoxina. Sabido es, ninguna interpretación química con que nada más fácil que asimilar este arreglo a la ley de Prousto. fenómeno a una acción química como La influencia de la temperatura, con- la que tiene lugar entre un ácido y una virtiendo en tóxicas mezclas neutras de base. - toxina y antitoxina, parece excluir la La célebre teoría de las cadenas la- posibilidad de una combinación nueva terales no es más que una explicación ' toxina-antitoxina, por lo , menos de una química de la inmunidad y dentro de combinación estable. esta teoría las mezclas de toxinas y Arrhenius, el gran investigador sue- antitoxinas se comportan como las de co, cuya teoría de la disociación elec- ácidos y bases cuidadosamente neutra- trolítica le ha consagrado corno una lizadas. Ehrlich aplicaba la ley de las autoridad científica de primera línea, proporciones definidas a las reaccio- ante estos hechos que niegan la forma- nes de toxinas y antitoxinas y creía que ción de una combinación estable entre una unidad tóxica debía exigir, para su la toxina y la antitoxina, creyó hallarse' neutralización, otra unidad arítitóxica. presente a un caso de equilibrio quími- Una de las pruebas más claras de co. La reacción toxina+ antitoxina se- que en esta cuestión no se puede apli- ría reversible, como la que tiene lugar car el clásico criterio de la química de entre un alcohol y un ácido. En estas los equivalentes es que aumentando la reacciones las transformaciones de las dosis de la mezcla se logra hacerla tó- substancias no afectan a la masa total, xica. Por ejemplo: i centímetro cúbico sino que siempre hay en presencia can- de toxina diftérica mezclado con 4 cen- tidades de substancias no modificadas tímetros cúbicos de suero antidiftérico al lado de los productos de su trans- es inofensiva; pero si la mezcla se formación. En la mezcla toxina±anti- efectúa entre 3 centímetros cúbicos de toxina habría siempre toxina no altera toxina y 12 de antitoxina, es decir, en elevación de temperatura podría-dayl la misma proporción, resulta nociva. Al actuar operando la transformación en discurrir •sobre estas experiencias, no se un solo sentido, deshaciendo la combi- puede menos de pensar cuán aventura- nación toxina-antitoxina. En los seres do es llevar el lenguaje 'químico a reac- vives no escasean los procesos reversi- ciones en las cuales operamos casi a bles, pero esta teoría de. Arrhenius no ciegas respecto a las cantidades de ha logrado gran aceptación. substancias activas. Los sueros, los cal- La teoría física hace intervenir los dos de cultivo, las proteínas de los sue- fenómenos de adsorción para explicar ros que parecen arrastrar la antitoxina la reacción toxina+ antitoxina_ Se sabe al precipitarse, son substancias dema- que algunas toxinas, análogamente a siado complejas para esperar de sus las diastasas, se adhieren a los preci- mutuos conflictos el rigor químico pro- pitados provocados en los líquidos. La pio de las especies químicas perfecta- toxina diftérica puede ser arrastrada mente definidas. por el fosfato cálcico y lo mismo suce- El fenómeno de Dansyz-Dungern es de con la toxina tetánica. Los hidratos también una contradicción a la teoría coloidales de cromo, hierro, zinc, etcé- química y un apoyo para una explica- tera, gozan de la propiedad del fosfato ción fundada en acciones de adheren- cálcico y ya hemos hecho notar ante- cia. Cuando se mezcla la antitoxina a la riormente que estos fenómenos son de toxina en varias veces, las primeras adsorción. Bordet aplicaba su criterio mezclas son inofensivas, pero las últi- de los mordientes a la unión de la to- mas son tóxicas, mientras que hacien- xina con la antitoxina y su interpreta- do la mezcla en una sola vez se obtiene ción ,salvaba el escollo químico de la un producto inocuo. Como se compren- ley de las proporciones definidas, por- ARTÍCULOS ORIGINALES 7 que la toxina podría fijarse a la anti- pensiones coloidales, se encuentran lo- toxina en cantidades variables, así calizadas en las membranas celulares. como una substancia es susceptible de y por sus aptitudes disolventes para teñirse más o menos por un colorante. ciertas substancias (los anestésicos) Cuando se añade a una toxina una han esclarecido el mecanismo de acción cantidad de antitoxina insuficiente para de los anestésicos, al mismo tiempo que neutralizarla, "no hay acaparamiento se conducen como ciertas grasas (acei- de la antitoxina por una parte de las tes) y de ahí su nombre. Las principa- moléculas de toxina, formándose una les, de éstas substancias, son las leciti- combinación, en tanto que el resto de nás que contienen fósforo, la coleste- la toxina quedaría . libre" (Burnet), sino rilia, el protagoll y la cerebrina que ca- que la antitoxina, al modo de una ma- recen de dicho metaloide. Se encuen- teria tintórea, se repartiría por toda la tran abundantemente en el tejido ner- masa, atenuando la acción de la toxina. vioso y toman parte en los actos ínti- El fenómeno de Dansyz-Dungern ha- mos de la nutrición celular, constitu- llaría una solución satisfactoria si se yendo las barreras que han de salvar supone que en las primeras porciones los materiales de la absorción digesti- mezcladas, la toxina se ha impregnado v a para pentrar en la célula. Si los de antitoxina -y en las últimas ya no efectos de las toxinas o de todo antí- retiene más antitoxina, quedando ésta geno están ligados a su introducción intacta para producir sus efectos. en el interior de las celulas y si en el Las mezclas toxina -antoxina van ad- fondo el problema de la inmunidad quiriendo estabilidad a medida que en- es un problema de nutrición celular, el vejecen. Admitiendo que esta unión es conocimiento de las propiedades de los de naturaleza física, el hecho sería se- lipoides merece todo el interés que los mejante al que tiene lugar en un tejido fisiólogos le han concedido. Las toxinas abandonado mucho tiempo a la impreg- de la difteria, del muermo y del téta- nación por un baño colorante para que nos tienden a fijarse sobre el cerebro la fijación sea duradera o a la rediso- y serían los lipoides, sobre todo,, quie- lución de algunos precipitados coloides nes las retendrían por adsorción (i). recientemente formados mientras que Las antitoxinas también poseen prefe- ,después de algún tiempo se vuelven in- rencia a unirse a los lipoides. La obser- solubles. vación de Guy Laroche confirma que el Evidentemente estas hipótesis son tejido nervioso que ha fijado la antito- bastante audaces y carecen de base ex- xina tetánica, puede proteger contra perimental. una dosis mortal de toxina. In vitro se Los fenómenos de adsorción se pro- puede probar que la toxina tetánica ad- ducen entre coloides y en tal estado se rida al tejido nervioso es susceptible hallan en los humores las toxinas y an- de ser sustituida por la antitoxina, lo titoxinas, pero los ejemplos de telas y cual equivale a la neutralización de baños colorantes de Bordet no pasan aquélla. In vivo Roux y Boi-rel en 1898 de la categóría de imágenes groseras combatieron los efectos de la toxina de los fenómenos verdaderos. tetánica inyectando en el cerebro la Donde la explicación física ha lo- antitoxina y se logra atenuar la grave- grado un apoyo experimental es en el dad de la inyección de toxina por me- papel que los lipoides juegan en la re- dio de una inyección previa de antito- tención de toxinas y antitoxinas. Los xina en el cerebro que impediría la im- lipoides son unas substancias estudia- pregnación de las células nerviosas por das primeramente por Overton, que poseen una serie de propiedades co- (r) Al decir adsorción no pretendemos invo- car un simple hecho mecánico de adherencia. Es n-tunes, aunque su constitución química muy probable que sea la solubilidad en los lipoi- sea diferente. Con el agua forman sus- des la que rija estas afinidades de las toxinas. S REVISTA \'ETERIXAr1A DE Esr\^_ la toxina. Esta interpretación, que ad- la renovación que el problema de la mite la sustitución de la toxina por la defensa del organismo contra los an- antitoxina o la protección de las célu- tígenos ha experimentado a la luz de las nerviosas por la antitoxina — pro- los nuevos descubrimientos biológicos. tección de un orden mecánico — qui- Nos juzgaría mal quien supusiera. zás tuviera un fundamento en la pro- que en la exposición sumaria de los. piedad disolvente de los lipoides y así hechos relatados nos queremos mani- como la energía de un anestésico está festar adscritos a una nueva teoría de relacionada con su coeficiente de re- la inmunidad. No es posible tal cosa, partición entre el agua y los lipoides (a porque no hay tal teoría, sino un con- mayor coeficiente de reparto, es decir, junto de observaciones y de hipótesis a mayor solubilidad relativa en los li- que están demasiado descabaladas para poides, mayor poder anestesiante), tam- formar un cuerpo doctrinal. A dife- bién en este caso la antitoxina rencia de muchos maestros que se plan- tetánica se conduciría como un tan en tina teoría y no la abandonan cuerpo de mayor coeficiente de reparto jamás, nosotros no comprendemos sec- entre el agua y los lipoides, que la to- tarismos científicos; únicamente com xina. La conocida experiencia de Was- aceptación provisional de -prendmosla sermann y Takaki de neutralización de un modo. • de concebir los fenómenos la toxina tetánica por el tejido cerebral, para desecharlo en cuanto otro nuevo prueba claramente la intervención de modo lo reemplaza legítimamente.. los lipoides en la fijación de la toxina, Nuestro propósito ha sido recopilar porque si se somete a lavados sucesi- unos cuantos hechos que enfocan las vos con éter la masa cerebral, los li reacciones de inmunidad desde un nue- disueltos y eliminados y la -poidesn vo punto de vista, poco atendido ge- inyección 1 en estas condiciones puede neralmente por el público médico que ser tóxica. En la hemolisis hay modifi- se ha sugestionado en cambio con los caciones en los lipoides que tan abun- artificiosos esquemas de la teoría de dantes son en la membrana envolvente Ehrlich. de los hematíes y la famosa reacción La .bioquímica es una ciencia - que de Wassermann es una reacción en la reserva las más inesperadas sorpre- -nos clue intervienen también aquellas subs- sas. La luz que ha proyectado ya en tancias. Sabido es que los extra:tos li inuchos problemas de la vida dándoles poseen propiedades fijadoizs -poides una precisión de que carecían, hace para los anticuerpos lísicos. prever que, poco a poco vaya exten- Si a todo esto añadimos que las pro- diendo su acción y dándonos la clave piedades de los coloides han sido trans- cíe fenómenos tan maravillosos y tan portadas a los anticuerpos y mediante poco conocidos en su esencia com® los ellas se pretende explicar algunas reac- de la inmunidad. Limitémonos a sub- ciones de inmunidad, se comprenderá rayar ésta nueva faceta del problema.. Tratamiento del torneo o cenurosis del carnero por MAXIMILIANO GONZÁLEZ RUIZ Veterinario en Matanza (León) Esta enfermedad, la más importante del perro. Los anillos expulsados con. de las parasitarias del cerebro, es de- los excrementos, contienen numerosos bida a la presencia en dicho órgano, del huevos, que pegándose a' las hierbas cenuro cerebral, estado quístico de la o siendo arrastrados por las aguas a tcenia conurus que vive en el intestino sitios donde éstas se encharcan, los ad- 13 ARTÍCULOS REPRODUCIDOS ARTICULOS REPRODUCIDOS los tiempos antiguos y modernos La veterinaria en Medicina humana y de -la tenido en los progresos de la e intervención que dicha ciencia ha Higiene pública D. SANTIAGO Dr í.A VILLA t- XIARTíN Por el Ilmo Señor inmediatos antecesores, que taje a la de sus SEÑORlZS ACADLMIÇO S : inmensos beneficios han repon- tantos y tan más linaje mediante ¡ Cuán cierto es, por regla general, que tado al mano estudio de un crea- Para minucioso y profundo -en el se lleva la penitencia! manantial inagotable de fecundas en- acallar disculpables anhelos del espíritu, ,ción, inquebranta- cuanto pueda contribuir señanzas para los que, con fe siempre ' ávido de perspicaz ingenio. se ocupan .en ex- la obtención de ble y los infinitos arcanos que encierra -a enaltecerle, codicia uno es ver- plorar cargos honoríficos, cuyo disfrute, si obra -tan suprema, cantada por las egregios dad que proporciona satisfacciones dignas poetas, admirada y bendecida momentos, como los ,de la mayor estima, llegan . inquie- bios de todos los tiempos y lugares, sa- or el presente, en que también origina sentimiento que despierta el es- al ánimo en mientras el tudes y sinsabores, que ponen de su bellezas situación asaz y comprometid exalta su fantasía ate- imaginación que si que a los doctos, por la doctos, conmueve su espíritu, ese mismo senti' - materias literarias y soran, y a los expertos en que implica una miento suscita en los otros el afán de la arredra y abruma la labor investigació oración inaugural, con todos ( trascendencia sito facilitar fac hombre los amedpos pde que demánda la solemnidad y realizar el . gran precepto, x osce e i sure no ha de su- del acto a que se dedica, ¿qué (conócete), que bien cumplido y appsum ceder a los que, corno yo, se hallan exentos e mejor y semejantes cualidades ? chado ha de hacerle forzosament casi en absoluto de cumplir con el más feliz. Fuerza es, sin embargo, precepto reglamentario, por más que me poder corres- inau- embargue el temor de no ( i ) Discurso leído la Realsolemne sesión en la con el elevado y año 19o1 en Academia de I4edi- ponder, cual yo quisiera, gural del cina. merecido prestigio de que goza esta muy A petición de numerosos compañeros que desean forma fragmentaria n , como asimismo con poseerlo íntegro y no en la publicando un perió- está respetable Corporació con que, desde i9 1 5, 10 pú- honramos hoy estas las naturales exigencias del ilustrado dico profesional de la Corte, páginas reproduciendo íntegramente este magistral blico que nos honra asistiendo a la actual discurso del que fué ilustre Director de la Escuela 1 apertura de nuestras sesiones académicas, sesiones celebradas precisamen te en los albo- tilo en que está escrito; por en él campea, y por el Por la galanura de es- de Veterinaria de Madrid. la vasta erudición que copioso caudal de datos que de la His- cuya prodigalidad en des-. contiene, constituye una bellísima página per- res del siglo xx, toria de la Medicina Veterinaria, que merece cubrimientos e'invenciones útiles es de pre- petúarse en la bibliografía de nuestra profesión. aven- (N, • de la R.). sumir que no desdiga. sino más bien 1 4 REVISTA VETERINARIA DE , ESPAÑA Pero si es innegable que en esa tarea no- los Proto- Mongoles y los Proto- Egipcios, bilísima y benhechora ocupan el primer e igualmente algunos pueblos de la Europa rango los filósofos, poetas, historiádores, na- occidental, como los Galos y los Celtas, los turalistas, agrónomos y médicos, hay que cuales, a la vez que una Agricultura relati- reconocer también, creo yo, la parte que en vamente próspera, poseían grandes rebaños ella han _tomado los veterinarios, de cuya de ganados en estado floreciente. La tradición misión, justamente apreciada y - agradecida califica a los druidas de sacerdotes, adivinos, en otras naciones, aun se tiene en la nues- médicos, veterinarios y jueces (i). tra una idea harto pobre, cuando no erró- Entre los Egipcios debieron observarse nea, siendo así que la vida, la salud y el también ciertas prácticas de veterinaria. El bienestar de las sociedades humanas de- haber elegido estos pueblos del Oriente a penden muy principalmente del auxilio, me- los animales como emblema de sus divini- dios de subsistencia, comodidades y recreo dades, el fervoroso culto que rendían al buey que las proporcionan los animales domés- Apis, encarnación legítima, según ellos, del ticos, los cuales constituyen, además, por su dios Osiris, y la marca de arcilla que ponían valor intrínseco, uno de los factores -de ma- en los animales destinados a los sacrificios, yor cuantía en la riqueza • y poderío de los como distintivo de su buen estado de salud, pueblos. ¿no son hechos que dan fuerza a semejante En atención a esto y al efecto que merece suposición la profesión que tengo el honor de. repre- Por otra parte, Dietz (2), por referencias sentar entre vosotros,'voy a molestaros bre- de Ibn Oseibia, testifica que el famoso mé- ve Q instantes con unos cuantos datos histó- dico indiano, Charaka, escribió un tratado ricos y consideraciones acerca de LA VETE de Medicina Veterinaria, y señala, además, TIEMPOS ANTIGUOS Y MODER-L-RINAEOS en la colección de la Sociedad de las Indias_ NOS, E INTERVENÇIÓ\ QUE DICHA CIENCIA HA la existencia de un manuscrito acerca de las TENIDO EN LOS PROGRESOS 'DE LA MEDICINA enfermedades de los caballos. HUMANA Y DE LA HIGIENE PÚBLICA. Ainslie (3) también da noticia de dos obras Confiando, pues, en que me otorgaréis de Veterinaria en lengua persa, traducidas vuestra atención y benevolencia, doy prin- del sanscrito. cipio a mi tarea. Los Iranianos conocieron desde la más remota antigüedad los cuidados que reque- rían las animales enfermos, puesto que de El intento de mejorar las condiciones ello se habla en sus libros sagrados, escritos de los animales domésticos, corregir . sus en lengua zend. En el Boundéhesch, tercera enfermedades y utilizarlo, por lo que ellos parte del Zend-Avesta, se registra un dato son y en , ellos se observa y aprende; el ave- curiosísimo, cual es la tasa reguladora de riguar lo que es el hombre desde el punto de vista, de su estructura física o material; los honorarios que debían percibir los mé- ese intento, decimos, no es de ayer o de dicos persas por los servicios que dispensaban a sus semejantes y a los animales. Respecto época tan reciente como algunos se imagi- de esto último, dícese en ella lo siguiente: nan, sino que reconoçe un origen antiquísimo. ". Si el médico cura a un animal grande, se Es indudable que desde el momento mismo le recompensará con un animal de mediano en que el ser humano, en su perenne lucha tamaño; si cura a uno de grandor regular, se cor, la Naturaleza, logró reducir a su dominio le pagará con otro pequeño; 'y si cura a uno los animales que hoy posee, el propio inte- pequeño, se le gratificará con cierta canti rés , cuando no el instinto de conservación, -daecrn(4). debió sugerirle la necesidad de cuidarlos y Quizás pertenezca a la misma lejana épo- atenderlos en sus padecimientos y exigen- cias . Cn. CORNEv'JN, ' Traiti• de Zuutccthnic gcnc- En documentos escritos, que han llegado yale. Paris, i891. +-) .4talecta Médica, pág. hasta nosotros, consta que así lo verificaban 3) 1latcria Médica índica, vol. II, pág. 516. ya los Aryas del Asia central, los Semitas, (4) Traducción Anquetil. Duperr.in. T. iii. pa- 343. ' ruxr!CULUS xr:PRODJUCIDOS 15 ca el manuscrito en persa, titulado el Bey- el Hacedor Supremo; pero bueno es también thar-Nasneh, o Tratado de Medicina Vete- que, rindiéndose a la evidencia, no se deje rinaria, de que se hacen mención en el Ca- llevar, en alas de erróneas abstracciones, tálogo de libros de la Biblioteca Huzard, hasta la cumbre del orgullo y de la soberbia, pág. 320, núm. 3.487. negando ciegamente a los seres que le son Estos datos elegidos de entre muchos más inferiores las cualidades que les pertenecen, correspondientes a los tiempos prehistóri- siquiera no sea más que porque esos seres cos,. ¿no patentizan la gran antigüedad de la constituyen para él un elemento indispensable Veterinaria, como así bien el aprecio en que de vida y bienestar, y asunto interesante de se la tenía por. sacerdotes y médicos distin- meditación y estudio. ¡Se comprende mejor guidos, los más genuinos depositarios en la grandeza divina, habiendo creado perso- aquel entonces del saber humano? La prác- nas y voluntades que a ellas se asocien, que tica de ambas medicinas a la vez, la humana habiendo construido meras máquinas sin y la veterinaria, ¿no legitima la presunción ninguna iniciativa! de que en dicha época comenzaron ya a en- Y menos mal en tanto los extravíos a que treverse las conexiones que entre las dos me- conducen las lucubraciones de ciertos pen- dicinas existen, la similitud de. sus princi- sadores, vengan sólo en mengua de los pobres pios, la analogía de sus procedimientos y el irracionales sometidos a nuestro dominio,. auxilio que mutuamente se prestan, con evi- pues peor es aún cuando se dirigen a desvir- dente provecho de los más caros intereses tuar los atributos más excelsos de la cria sociales? humana, si es que no entrañan el pro- -tura Pues bien; esto mismo, que según .todas las pósito de negar también los correspondien- probabilidades, era cosa sentida en edades tes al Autor de todo lo creado, quien cier- tan distantes de la nuestra, ha llegado a po- tamente no ha querido que se estatuya la nerse en tela de juicio hacia el último tercio fuerza como principio de la naturaleza del del siglo que acaba de finar. Mas, ¿qué digo? hombre, ni la lucha cruenta y devastadora Si todavía hay personas, y no pocas, que se como inexcusable medio de existencia. ¡ Va figuran que media un abismo entre la me- código el en que se inscribe a la fuer- -lient dicina del hombre y la veterinaria! Imbuidas, za como fuente de razón y de derecho, se sin duda, de las ideas de Descartes, opi- entona un himno a la guerra y a la anarquía, nan que los animales no son más que má- y se sanciona como bueno el exterminio de quinas autómatas, indignas por consiguiente los débiles y menesterosos! de la preocupación de los seres superiores. ¡ Allá se las hayan consigo mismo los após= ¡Qué enormidad! Máquinas son por cier- toles de conceptos tan extraños y cuantos ha- to; pero no autómatas, sino animadas y sen- gan profesión de idénticas o parecidas doc- sibles, con impulsos que les son propios, ca- trinas! Nosotros, puesto el pensamiento en paces de afectos y pasiones, provistas de consideraciones de orden moral más elevado, instinto e inteligencia, más o menos desen - seguiremos oponiéndonos a los embates del vuelta, según la jerarquía orgánica a que error y de las pasiones turbulentas, amando correspondan, que atienden, conocen y dis- a nuestros semejantes, olvidando sus ofensas, tinguen, que gozan y padecen, que mues- asistiendo a los enfermos, dando de comer tran previsión y condiciones para el adies- al hambriento y de beber al sediento, ense- tramiento, que trabajan y producen de mil ñando al que no sabe, protegiendo al débil formas y maneras, y que son dueñas, en fin, contra el fuerte, consolando al afligido, y tra- c e otra multitud de atributos, por virtud de tando también con la benignidad que se me- los cuales desempeñan el oficio de impres- recen a los seres irracionales que nos pres- cmdibles mediadores entre el hombre y los tan servidumbre. Código por código, nos demás seres que pueblan nuestro planeta. satisface más el que propende a ennoblecer Bueno es que el ente dotado de razón no la criatura humana, mediante la práctica de abjure de ninguna de las facultades y pre- las grandes virtudes, que el que la desvía rrogativas, que le han sido otorgadas por hacia la impiedad, la violencia y el encono; I6 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA entre el hombre ángel y el hombre bes- Veterinaria, cuya ciencia no bastó, sin em- tia, preferimos al hombre ángel; queremos bargo, a contener los estragos del terrible alas para remontarnos a toda la altura de azote. nuestra dignidad, y no vientre que nos haga Praeterea jam nec mutar! pabula refert, arrastrarnos por el fango; nos place más el quaesitaeque no cent artes; cessere magistri Phillyrides Chiron Ampthaonius que Melampuz (I) astro del día, con su luz propia y radiante, yue difunde vida y alegría por doquiera, que Consignan Hierocles y otros historiadores •el de la noche, cuya luz prestada y morteci- que el primer hipiatra griego fué un tal Si- na coarta el movimiento, vela los sentidos y món, el cual hizo erigir, en el templo de abate la inteligencia; necesaria es la gimna- Céres, según unos, o en el de Palas, según sia muscular; pero más lo es aún la del en- otros, en Eleusis, cerca de Atenas, un caballo tendimiento y el raciocinio; entre el imperio de bronce, en cuyo zócalo mandó grabar en de la materia y el del espíritu, optamos por el madera el nombre de todas sus obras. Se le .del espíritu; consuela y fortalece más el adjudica el hallazgo de los núcleos fibro- alma la plegaria que la blasfemia, la libera cartilaginosos del corazón en el caballo y en que el egoísmo, là franqueza que la -lida el mulo, circunstancia que ignoraron sus an- taimería, la verdad que la mentira. ¿ Quién tecesores en el arte. .no advierte la diferencia que separa al bri- En la Iliada y Odisea de Homero, el gran llante verdadero del falso? Pues esa misma cantor de Aquiles, se contienen algunas no- diferencia apreciamos nosotros entre el hom- ticias de Medicina general con indicaciones. bre de heroicas inspiraciones, noble, compa- anatómicas bastante exactas, y entre las 145 sivo y afectuoso, que salva los escollos de la observaciones recogidas en su Iliada, de he- vida con valor .y resignación, y ese otro for- ridas de todas clases y en todas las regiones,, jado al calor de malhadados sistemas filo hay una en que se describe minuciosamente descreído, uraño, déspota y orgullo -sófico, la producida a uno de los caballos de Nestor que sólo vive de arrebatos de codicia y -so, ', por la flecha de Paris, cuya flecha entró por destemplanza para con sus hermanos y el la parte superior de la cabeza, hacia donde resto de la creación viviente. nacen del cráneo las primeras crines, región Y nóto; señores, que llevado por el deseo de las más peligrosas, dice el poeta. El ani-. de haceros . menos pesada la lectura de este mal furioso, saltaba de' dolor y daba vuel- discurso, me encuentro en algún modo fuera tas sin cesar entorno del hierro que le hi- del asunto principal que lo motiva. rió, introduciendo el desorden entre los de- Continuando, pues, - mi relato acerca del. más caballos. Indudablemente la flecha in- mayor o menor predicamento en que a la teresó el cerebro. Veterinaria se tuvo en los tiempos anti- -También se ocupa Homero en su Iliada guos, y viniendo ya a épocas cuya historia de enfermedades contagiosas. En el canto i.°, nos es más conocida, hállase comprobado verso 50, habla de una peste que asoló al ejér- asimismo que en la culta. Grecia, y durante cito, después de haber reinado durante diez todo el tiempo de su .apogeo, anduvieron días lo menos entre los mulos y los perros. juntas, por decirlo así, ambas Medicinas, Asimismo hace una indicación relativa al pues se daba a la una y a la otra igual ori estro o tábano, insectos que entonces se te- mitológico, y Esculapio pasaba por ha- -gen nían cómo idénticos, lo cual no debe chocar, ber ejercido la medicina del hombre y la de pues aún en el día los confunde cierta parte los animales, asignándosele por preceptor al del vulgo. centauro Quirón, que practicaba operaciones Alcmeon de Crotona, considerado como sobre el hombre y sobre el caballo. el primer médico que practico disecciones en El príncipe de los poetas latinos, el muy animales, porque en el hombre estaban insigne Virgilio, en la admirable descrip- prohibidas, dejó pruebas de su inteligencia ción de la peste que padecieron los ganados en Zoología y Medicina Veterinaria. Se ocu- de los Alpes julianos, de los castillos Nóri- pó en buscar las. causas de la esterilidad en cos y campos Japídicos, cita a Quirón y a Melampo como dos grandes maestros en (1) Geórgicas lib. 3.0, verso ; -o. ARTÍCULOS REPRODUCIDOS el ganado mular, que refirió a la frialdad del presencia de un cuerpo extraño en el cerebro, esperma del macho y a la oclusión de] orifi- y significa que dicha enfermedad es muy cio de la matriz en las hembras (i). frecuente en los citados animales. Infiérese A Hierón, rey de Sicilia, le reputan Va- de esto que el gran maestro equivocó la rrón y Columela como autor de un Trata- epilepsia con el torneo o cenuro cerebral. do sobre Agricultura y de un artículo acer Hasta al teatro se llevaban en aquellos elefantiasis en el caballo; , y res- -cadel tiempos datos interesantes de Veterinaria, pecto de su discípulo Epicarmo, poeta y . fi- no, de seguro para excitar la risa de los lósofo pitagórico griego, natural de la Isla concurrentes a expensas de los que la dedi- de Cos, dice Columela que escribió con el can sus desvelos, como ahora es de habitual mayor escrúpulo un libro acerca de los cui- usanza,, sino para instruirlos, deleitándolos. dados que requerían los animales enfermos: En una pieza intitulada Los caballeros, puesta Pecudun medicinas diligentissime conscrip- en escena unos 425 años antes de nuestra era, sit. debida a Aristófanes, el más ilustre de los 'El renombrado filósofo Demócrito, con- poetas cómicos griegos, se hace alusión por temporáneo de Hipócrates, verificó numerosas vez primera a la lepra del cerdo (cisticerco- disecciones en animales y escribió mucho sis), y en la comedia de las Aves o de los sobre Zoología. Sus paisanos, los Abderitas, Pájaros, el autor pone en boca de uno de los teniéndole por loco, llamaron a Hipócrates actores palabras que autorizan la sospecha para que le curase. Acudió éste, y le en- de que Apolo, el dios de la Medicina, era contró inspeccionando las entrañas de.va- también invocado con ocasión de enfermeda- rios animales, especialmente el hígado, con des en los animales domésticos. el propósito de averiguar precisamente la En las obras del famoso filósofo e histo- causa de la locura. Hipócrates contestó a los riado- Jenofonte se encuentran observacïo- ' Abderitas, que el que suponían loco, estaba nes sumamente instructivas acerca de los CUE.IWDO Y MUY CUERDO, y que era uno de los animales domésticos, con especialidad del más grandes sabios de su época. caballo y del perro. Se lamenta de la fre- El mismo Hipócrates, el Padre de la .Me- cuencia con que las epizootias diezmaban los dicina, como con sobrada justicia se le ca- rebaños mejor cuidados. En su Cinegética, o lifica, vióse, a lo que parece, aunque dedicado tratado de caza, discurre con muy buen acier- exclusivamente a la curación del hombre, en to sobre las diferentes razas de perros, la necesidad de ilustrar algunos de sus jui- dando reglas para su procreación, cría y .cios con hechos tomados de la Medicina Ve- atenciones que se les debe dispensar. Su terinaria, pues hace notar muchas veces en, tratado de Equitación revela una sagaci- sus libros la conformidad que existe entre dad y un talento de primer orden: trata las enfermedades del hombre y de los ani- en él de la elección y compra del caballo males, y en su tratado de Articulis, traza un de guerra, y de los medios a que conviene. cotejo entre las lujaciones en ambas clases recurrir para evitar el engaño; dedica todo o de seres, explicando por qué los bueyes pa- un capítulo a los cuidados que reclaman los decen con tanta frecuencia lujaciones de la caballos, de los cuales dice: "Cuando rehusan cadera. Hablando de las enfermedades en ge- los alimentos, es que han tomado demasiada neral, y considerando al aire como la causa sangre, o que están fatigados o amenazados de las fiebres, se admira de que no las padez- de la infosura u ordeadura, siendo menester can todos los animales. Conoció los quistes en tal caso acudir pronto al remedio, por- hidatídicos del pulmón del buey. del cerdo que las enfermedades se curan con más fa- y del perro, como 'así bien los del cerebro cilidad en su principio que cuando se hacen de la cabra y oveja; y con tal motivo ase inveteradas "; aconseja el procedimiento que que la epilepsia, contra la opinión del -vera debe seguirse para sostener fuertes y resis- vulgo, no es imputable al demonio, sino a la tentes los cascos de los caballos, sin cuyo requisito—dice—se hace imposible o peligrosa la utilización de éstos en la guerra u otros (1) L. MOULt. Histoirc dc la Médécinc Vété- rinairc dons l'antiquité. París, i8go. servicios análogos. Y en la Ciropedia insinúa Ió REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA que, si bien la castración de los caballos era con las homónimas de los animales.- Consi- ya conocida en tiempos muy anteriores, su dera a la vida como causa; dice que el ani- práctica estaba, sin embargo, poco generali- mal es un ser provisto de la facultad de sen- zada en el ejército griego siendo así que tir 3- de nutrirse, distinguiendo en él, por los caballos fogosos, después de castrados, tanto, dos formas de vida, una sensitiva y se vuelven más dóciles, sin que por eso de- otra vegetativa; analiza las condiciones esen- jen de servir lo mismo para la guerra (i). ciales de la existencia y las funciones más Según Plinio, Arquidamo, médico griego importantes de la economía, pricipiando por que floreció hacia el IV o V siglo antes de las sensaciones, y de estas por la del tacto, nuestra era, escribió una obra de Medicina a la cual considera como la más general; Veterinaria, y Pánfilo de Alejandría, al que estudia los diferentes movimientos, que di- Galeno atribuye un Tratado acerca de las vide en voluntarios e involuntarios; :es di- Plantas, hubo también de tratar de Veteri- versos modos de reproducción, las diferen- naria, por cuanto en las. Geopónicas, colec- cias sexuales y el influjo de la castración; ción de obras de los agrónomos griegos y la- habla de la digestión y de la rumia, y apun- tinos, publicada bajo los auspicios de Cons- ta ya la idea de que todas las partes del or- tantino Porfirogeneto, hay un artículo suyo ganismo no se asimilan los mismos elemen- sobre enfermedades de las aves. tos, y la de que el calor animal se :naniiiestq Pero el sabio que más brilló en el período más elevado en las especies provistas de pul histórico a que nos venimos refiriendo, fué que en las que carecen de ellos. Ma- -mones el gran Aristóteles, diséípulo de Platón y ravilla sobre todo la precisión de los datos fundador de una secta de filósofos llamada que este ilustre filósofo suministra, res- peripatética. Este hombre, que unía a una pecto del carácter y costumbre de los anima- profunda erudición una sutileza de ingenio les domésticos, de su modo de vivir, de sus extraordinaria, puede decirse que fué_ el pa- migraciones, de la variedad de sus marchas, dre de la Anatomía y Fisiología compara- de su instinto, de su industria, de su cría y das y de esa otra ciencia, que muchos siglos multiplicación. Asimismo dedica algunos ca- después había de reconstituir Bougelat so- pítulos de su ya citada obra a la reseña su- bre bases firmes e imperecederas. La His- maria de las enfermedades más frecuentes toria de los, animales (2) que dejó escrita, es que aquejan a los animales, en cuyos capí- un verdadero monumento de sabiduría y sa- tulos trata, por ejemplo, de la gota, cólicos, gacidad. Aun en el día causan asombro la tétanos, cardialgia y rabia en el caballo ; del exactitud de los juicios y la precisión de las muermo en el caballo y asno; de la gota y observaciones que contiene. Apartándose en padecimientos de los pulmones -n l buey; absoluto de toda apreciación fabulosa o pro- de la angina y lepra en el cerdo; de la ra- ducto de la fantasía, de que tanto habían abu- bia y angina en el perro, haciendo además sado sus antecesores, Aristóteles formula indicaciones no exentas de novedad sobre principios y saca deducciones, fiado solamen- las dolencias de los camellos, elefantes, aves, te en lo que de la observación atenta y de la peces e insectos, cual si pretendiera introdu- comparación rigurosa de los hechos se des- cir también en el . campo de la patología el prende. Rompe con el pasado y empieza a método comparativd, de que tan excelentes construir de nuevo; su método es racional; resultados obtuvo en sus investigaciones de no aventura explicación alguna fisiológica, Anatomía y Fisiología. sin haber adquirido antes certidumbre de lo Con tales antecedentes, a nadie puede sor- que ha visto y tocado; su antorcha es la Ana- prender que el nombre de Aristóteles hays. tomía comparada, y como no se conocían pasado a la posteridad rodeado de la aureola las partes internas del hombre, juzgaba de de gloria y de prestigio, a que sólo adquie- ellas por la semejanza que habían de tener ren derecho los grandes ingenios y los es- píritus superiores. Tienen, pues, sobrada ra- zón los naturalistas modernos que le juzgan (i) L. MovLÉ. Obra citada. como modelo digno de ser imitado, y hacen (2) ARISTÓTELES. Histoire des animaux; trad. de Camus. París, 1783. bien los que le consideran como el más in- ARTÍCULOS REPRODUCIDOS signe precursor de esa ciencia utilísima, bajo resultado el hacer trasladar a Roma todas cuya salvaguardia se hallan los animales do- las maravillas científicas y artísticas, de que mésticos, auxiliares de que al hombre culto los vencedores suelen despojar a los venci- no le es dable prescindir, sin que peligren o dos; y atraídos por ellas, acudieron a la sufran menoscabo su vigor orgánico y su capital del mundo los artistas sabios y los :salud. hombres estudiosos, que en su emigración Imposible parece que entre los discípulos corrían en pos de aquello, que era como el -de Aristóteles no podamos mencionar, desde sustento de su actividad 'y de su inteligencia. el punto de vista a que debemos contraer- Cabe decir que los vencidos instruyeron a nos, más que a Theofrasto, el cual hubo de los vencedores, y esta circunstancia favora- dejar un libro muy instructivo acerca de los bílísima fué la que comenzó a arrojar algu- caracteres de los hombres, y muchos escri- na luz en medio del caos, en que se halla tos referentes a las plantas y a los animales, sumergidos los grandes maestros de la -ban cuyos escritos en su mayor parte, desgracia- ciudad eterna. damente no han llegado hasta nosotros. Hacia los años 250 y 140 (porque no se Se tiene por seguro que Dïoclés y Antígono halla esto bien determinado) anteriores a la de Carysto se ocuparon asimismo de Veteri- venida de Jesucristo, Magón, general car- naria, por cuanto Galeno conceptúa al pri- taginés, reputado como el padre de la vida mero como un anatómico distinguido, por rural (rustication is parentis), escribió en lengua más que le reproche, inmerecidamente en púnica un Tratado de Agricultura en 28 li- nuestra opinión, el no haber verificado sus bros, del cual se hicieron varias traduccio- estudios más que sobre animales; y Plinio nes al latín y al griego. Dicho trabajo, que menciona al segundo como autor de varias mereció elogios de Cicerón, contuvo sin Memorias, especialmente de una relativa duda algunos capítulos. consagrados a la Ve- • también a los animales. terinaria, puesto que en la Hipiatria, recopi- lación de cuanto los hipiatras griegos habían II producido en esta materia, se consigna un artículo del mencionado autor acerca de la Las turbulencias domésticas y luchas fra dificultad de respirar los animales, y Apsir- sobrevenidas entre los griegos aca- -tricdas to le atribu ye otro sobre la dificultad de rrearon al fin la pérdida de su independencia orinar en tales seres. y poderío, dando así margen al período gre- Catón él Censor, a la vez que ejerció como co-romano. durante el cual tampoco faltaron magistrado, militar, jurisconsulto y orador, hombres ilustres y patricios beneméritos que escribió también de agronomía, y en su li- se preocuparan de las cuestiones concernien- bro De re rustica, que milagrosamente se tes a la Veterinaria._ salvó de los peligros que corrieron otros Destituidos al principio los romanos de las análogos de la antigüedad, hizo algunas con- prerrogativas del entendimiento, que en tan sideraciones referentes a Veterinaria, aun supremo grado poseyeron los griegos, única- escasa importancia y no exentas de -qued mente cifraban sus miras en extender sus cierto tinte supersticioso. conquistas, en fortalecer sus ejércitos y en Plinio y Apolonio citan a Antipater, con- dar otra forma a su gobierno, permanecien- temporáneo de Tiberio Graco, que vivió do sumidos por tal causa en la ignorancia hacia el año 132 anterior a nuestra era, como más profunda por espacio de muchos años. autor de un buen libro relativo a los anima- Dedicados nada más que a la milicia, te- les, especialmente de los domésticos; y Dió- nían en el mayor desprecio los conocimien- fanes y otros varios coetáneos suyos, en tos restantes del saber humano, debiéndose a número de unos nueve o diez, discurrieron esto el que las ciencias y las artes, con tan del propio modo sobre materias pertinentes brillante éxito cultivadas por los griegos, a la Veterinaria. cayeran por entonces en olvido deplorable. Mas para encontrar algo de interesante Pero andando el tiempo, las sucesivas con- en asuntos de tal naturaleza, es necesario quistas de los romanos en Grecia dieron por llegar hasta Varron (Marcus Terentius Va- 20 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA rro), el niás sabio de los romanos, a juicio bóveda celeste, climas lejanos, de igual ma- de Cicerón. Escribió sobre infinidad de mate- nera que las nubes y las nieblas, cuando no rias, mereciendo a causa de esto el dictado surgen de la tierra misma, cuyas entrañas de polígrafo. De todas sus obras, que según se pudren merced a las lluvias y a los ca- noticias fueron unas 74, sólo se conoce el lores intempestivos." (i). Tratado de Agricultura (De re rustica), el ¿ Cabe pintar con colores más adecuados cual compuso, a lo que parece, a los ochen- la manera cómo se originan y propagan las ta años de edad (I). enfermedades infecto - contagiosas. y las fu- Le dividió en tres libros. En el primero, nestas consecuencias a que dan lugar? dedicado al estudio de los diferentes trabajos Lucrecio describe también en su poema la agrícolas, formula un consejo importantísimo, peste que asoló al Atica, y atacó indistinta- que autoriza en cierto modo a considerar mente a hombres v animales, cebándose con a Varrórn como el iniciador de las actuales predilección en los bueyes, carneros y cabras. doctrinas microbianas. "No construir—dice- - A la muerte de Lucrecio aparece en el pue- grànja o vivienda alguna en las cercanías de blo romano una de las más eximias y no- los pantanos, po;-que al desecarse éstos, dan bles figuras con que se honra la historia de orige n a infinidad de insectos microscópicos la humanidad, la del , célebre Virgilio. ya (quee non possunt oculi consequi), que pro- citado por nosotros. Este hombre, de inge- ducen enfermedades graves. "(2).—En el se- nio maravilloso, muéstrase en casi todas sus gundo trata de la edad, conformación, razas, obras dominado por el afán de arrebatar a crianza y generación de cada especie de ani- los griegos la palma de la poesía, en cuyo males, y hace ligeras indicaciones respecto divino arte sobrepujó a todos, sin duda al- de los cuidados que éstos exigen en sus pa- guna, excepción hecha del gran Hornero. decimientos. En esté libro da Varrón las Las Eglogas, las Geórgicas y la Eneida de primeras- nociones de que se tiene conoci- Virgilio, son un dechado de suprema per- miento sobre Derecho veterinario comercial, fección. Entusiasta de la vida y las labores y también por vez primera se alude en él a la del campo, admirador de la Naturaleza, aman- existencia en Grecia de personas (mediti te como el que más de las glorias de su pa- pecorum) encargadas especialmente de pres- tría, de costumbres ejemplarísimas, sóbrio tar sus servicios facultativos a los animales en todos conceptos, agradecido, endeble de enfermos (libro II. cap: VII). El libro ter- cuerpo, peix de espíritu amplio, franco y cero sólo' contiene instrucciones relativas a noble, supo comunicar a las imágenes, de que las aves de corral, a las abejas y a los peces profusamente se hallan esmaltadas sus obras, de viveros. 1 un encanto irresistible y una asombrosa rea- En el notable poema, en seis cantos, que lidad. Lucrecio compuso unos años antes de nues- El lenguaje y. argumentos cíe que se vale tra era, intitulado De rerunz natura, se ex- deleitan, subyugan y convencen. plica cómo las enfermedades ocasionadas por Las Geórgicas son las que más particular- influencias generales malsanas esparcen la mente nos interesan. Treinta y cuatro años mortalidad entre los hombres y los ganados. tenía Virgilio cuando empezó a escribirlas, "Si hay—dice el poeta—mil especies de se- invirtiendo siete en componerlas, como quien m illas (semina) favorables a la vida, otras no conoce. la prisa, ni como consejera, por ser mil que revolotean entre nosotros y los ani- mala, ni como ejecutora, por ser peor: males acarrean, en cambio, la enfermedad y D. Eugenio de Ochoa, uno de los más la muerte. Cuando la casualidad las reune conspicuos traductores y comentadores que y enturbian la transparencia del cielo los han tenido las obras de Virgilio, las cali aires se hacen malignos. Estas borrascas de como la más bella y acabada de todas -fica pestilencias nos las envían, a través de la ellas. He aquí cómo nuestro insigne compatrio- (i) VARRóx. De re r,ística. Scriptores rei rus- ta da cuenta de esta parte de dichas obras_ tic . Mannhemü, 1781. . (2) VARRóm. De re rustica, lib. i .0, cap. XII, Pa g. 74. (i) L. MouLÉ. Obra citada. ARTICULOS REPRODUCIDOS 2.I "Divide Virgilio este su poema en cua ra•r la educación física y moral de la juven- libros, que tratan el i.°, de las cualida- -tro tud, y cómo no pierde ocasión de hacer des iy labranza de las tierras; el 2.°, del ar- extensivos al hombre, en su primera edàd, ya bolado, y particularmente del olivo y de la por medio de ingeniosas alusiones, ya di- vid; el 3.°, de los ganados, y el 4.° de las rectamente, los sanos preceptos que da para abejas." la crianza de los animales. Esto imprime a "En el I. después de una breve exposi su acento algo dulcemente persuasivo, y invoca el poeta a las divinidades de la -ción, casi podría decir de paternal, que realza Agricultura, y a Augusto como a una de mucho su encanto." ellas, .y entra seguidamente en la materia del "La descripción de las carreras de caba- libro, la cual divide en seis partes: la llos' es una maravilla: lo es aún más la i.° trata de la naturaleza de las tierras y de pintura de la irresistible violencia y de los los métodos de cultivo; la 2. del origen de estragos del amor en todas las criaturas. la Agricultura; la 3.° de los instrumentos Los colores de fuego que en ella emplea de labranza; la 4.° del tiempo propicio para Virgilio, y en que parece que derramó sin las labores del campo; la ;.° de los pronós- tasa todos los tesoros del más exaltado li- ticos que pueden sacar los labradores del rismo, son una prueba, entre mil, de que aspecto de los astros, y la 6.a contiene una estaba dotado de un alma profundamente admirable digresión sobre los prodigios que tierna y apasionada. Allí se hallan versos, siguieron a la muerte de César. Concluye que por sí solos pintan objetos y afectos con un epílogo, en que implora para Octavio mejor que pudieran hacerlo largas descrip- y el pueblo romano el favor de los dio ciones:" -se." "Pascitur in magna sylva formosa invenca: "Comprende el libro II siete partes: en la illi alternantes multa vi proelia miscent olneribus crebis..." z habla de las varias maneras cómo se pro- ducen los árboles; en la 2.° de sus distintas "¡ Qué contraste entre la apacible sere- especies y de los diferentes cuidados que nidad del primer verso y el tumulto de los reclaman; en la 3.' de los lugares que son dos siguientes!" •a cada tino más- propicios, con cuya ocasión "El libro IV trata únicamente de la cría hace un magnífico elogio de Italia; en la de las abejas, de sus costumbres y modo .4.° del arte de reconocer la naturaleza de de vivir en maravillosa sociedad, de sus los terrenos; en la 5." del cultivo de la vid; batallas y de las enfermedades a que están en la 6."- del de la oliva y otros frutales. y sujetas, y, por último, de los medios que -por último, la q.' contiene un elogio de la se emplean para reparar los enjambres, vida del campo." con cuya ocasión refiere la bellísima fábula "El libro III empieza con una elegante de Aristeo, á que se enlaza la de los amores invocación a los dioses protectores de los y trágico fin 'de Orfeo y Euridice. "- -ganados, de donde toma pie el poeta para "Bien puede decirse— continua D. Euge- .alabar nuevamente a Octavio, y recordar que nio de Ochoa — que en este libro hay tan- escribe por inspiración de Mecenas. Entra tas bellezas de primer orden cuantos son fuego a dar preceptos para la cría de gana- los versos de que consta. Parémonos, ante dos, dividiendo su argumento en cuatro par- todo, en la breve cuanto encantadora digre- tes: i.°, de los toros y caballos; 2.", de las sión del viejo de Coricia, y admiremos su ovejas y de las cabras; 3.', de los perros; y oportunidad y estrecho enlace con el asunto 4.", de las plagas que persiguen a los gana- del poema. Virgilio no pierde ocasión de dos; concluyendo con la descripción de la encarecer las ventajas de la vida campestre, terrible peste, de que ya hicimos mérito." con una convicción y un calor, que infali- "Hay en este libro—dice D. Eugenio de blemente trasmiten al ánimo de sus lecto- Ochoa—bellezas de un orden nuevo, aun en res los afectos de que el suyo propio estaba -el mismo Virgilio. Adviértase sobre todo tan hondamente poseído. El campo y sus cómo el poeta tiene constantemente fija en dulzuras no han tenido jamás cantor más 'el pensamiento la idea patriótica de mejo- sincero que Virgilio. En la pintura que 22 REVISTA V ETERI MARIA DE ESPAÑA hace de las grandes batallas de las abejas, cuencias a que dan margen las enferme no parece sino que se ensayaba ya a la de infecciosas de los animales dorpés-- -daes las que más adelante habían de inmorta- ticos. lizar los nombres de Eneas y Turno, de Me- Celso, sometido en su fama a juicios tan cencio y Polante, pues con no menos épicos contradictoris. merece, sin embargo, de nues- acentos canta la de sus héroes troyanos y tra parte respeto y consideración. Columela latinos, que las de aquellos alados capitanes, le coloca en el rango de los grandes auto- que res de su tiempo, y Plinio no le olvidó en la lista de los que contribuyeron a la for- Ingentis animes augusto ira pectore versant." (i) mación de su Historia Natural. Su tratado, Mas si en concepto de poeta nadie, que De re medica, en ocho libros, a no dudarlo, sepamos, ha dejado de tributar a Virgilio una de las más preciosas obras que nos han los honores de la inmortalidad, no han fal- legado los romanos en esta materia; y si tado críticos ligeros o descontentadizos que bien es cierto que Quintiliano le califica al- con ocasión de las Geórgicas, y como a hom- go desairadamente, no por eso se amengua bre de ciencia, le han dirigido cargos, a en gran cosa la reputación de Celso, toda nuestro entender, sin fundamento alguno vez que la apreciación de aquél eminente serio. ¡ Que acogió y dió por hechos ciertos retórico no alcanza un 'valor absoluto, sino multitud de errores y patrañas concerni- relativo, puesto que compara a nuestro autor entes a la Agricultura, a los ganados y a con Hornero, Platón, Aristóteles, Catón, Va- las costumbres y reproducción de las abe- rrón, Cicerón. v, en suma, con los hom- jas! Prescindiendo de la evidente exage- bres más ilustres de la Italia y de la Gre- ración que reviste tal censura, ¿cómo extra- cia. Se distinguió Celso, sobre todo, por la ñar que Virgilio compartiera esos errores belleza de su estilo y la seguridad de sus y fábulas, de que se le hace responsable, conocimientos médicos. Escribió también, a con hombres de su época tan ilustres como lo que parece, sobre Arte militar, Agricultu- Aristóteles. Plinio, Columela y otros va- ra y Veterinaria (i). En Medicina no debió rios? ¡ Qué prurito el de atribuir a las per- ser metodista, como algunos suponen, sino sonas que descuellan por su saber y su ta- ecléctico, por cuanto censura a los médicos lento, lo que es patrimonio natural de los metodistas de no ver en las enfermedades tiempos en que viven y de las circunstan- más que los estados de lavum y strictum, cias que las rodean! Claro está que en y de circunscribirse en su práctica a una nuestros días, con los adelantos de que han observación fácil y vulgar, asemejándoles a sido objeto las ciencias y las artes, esas los veterinarios, quienes, no pudiendo re- mismas celebridades no caerían en los erro- cibir explicaciones de sus enfermos mudos, res de que se las acusa;, ¿pero dejarían no .les queda otro remedio que el de ate- de participar de los que en mayor o menor nerse a los caracteres generales. Son — dice grado encarnan en muy notables hombres Celso— como aquellos "gui pecoribus ac ju- de la época presente? mentis inedentur, cunt propia enjusque ex Ovidio, uno de los más sabios poetas del rttutis anim,alibus nosse non possint, com siglo de Augusto, reseña también en las (Cels.m-i+turzbsanodite." Metamorfosis (lib. VII, versos 517 al 66o) med. Pcrf.) los horrores de la peste que asoló a los Gracio Falisco, 'poeta romano, contem ganados en su tiempo, aunque en términos compuso un poema en -poránedèOvi, menos precisos y elegantes que Virgilio; 540 versos exámetros, intitulado el Cynege- lo cual no obsta, en opinión nuestra, para ticón, en el que revisa las diferentes razas que se le coloque en el lugar que le corres- de perros de caza, sus cruzamientos, cópula, ponde, entre los que han señalado como gestación y cuidados que reclaman en sus verdaderos desastres públicos las conse- énfermedades. Trata de las heridas que (i) Obras completas de P. Virgilio Marón, (r) Dc re rústica, en 5 libros. Obra de que traducidas al castellano por don Eugenio de Ochoa; sólo se tiene conocimiento por las citas que de (le la Academia Española, 1869. ella hace Columela. ARTÍCULOS REPRODUCIDOS ^3 con tanta frecuencia se observan en estos joven se encariñó con el cultivo de las tie- animales, a virtud de las luchas que conti rras y el mejoramiento de los ganados. En sostienen con las bestias feroces;-nuamet su país natal estudió la Jurisprudencia, la y en los casos de eventración, aconseja que Retórica, la Poesía y la .Filosofía, y hacia se cohiba la hemorragia y aplique sobre la el año 42 de la venida de Nuestro Señor Je- herida suturada orina del animal que la ha sucristo pasó a Roma con el intento de am- ocasionado. Habla de la rabia, de la cual pliar sus estudios y elevar más aún su ya admite varias especies (plurima per catulos escogida cultura. A dicho efecto frecuentaba rabias, que por cierto, no determina, atri cuotidianamente los liceos y academias de dicha enfermedad al pretendido -buyendo la gran ciudad, en cuyos centros pronto se verme (veriniculunz), que aún hoy cree hizo lado como persona meritísima y enten- gran parte del vulgo existe en la base, parte dida en todo linaje de cuestiones científicas, media y cara inferior de la lengua. Para especialmente en las relacionadas con el fo- evitar el contagio de la sarna (scabieis) mento del cultivo agrario y de la ganadería, entre los perros de una jauría, propone el objeto predilecto de sus afanes. sacrificio del primero de estos animales en En Roma se ilustraba con la lectura de los que se observe dicho padecimiento, preci- autores, con el trato de los filósofos y con samente lo mismo que se recomienda en el las luchas académicas: en el campo hacía día, como medida general, en todo género toda clase de ensayos para discernir cuáles de enfermedades contagiosas. Por último. eran los métodos más preferibles. De este y en vista de los fragmentos de este poema nodo sus juicios adquirían la certeza de la que han llegado hasta nosotros, cabe,conje- razón, porque se basaban en la propia ex- turar que Gracio Falisco habló también de periencia, iluminada por la inducción y el las diferentes razas de caballos de caza y de cálculo. algunos otros particulares relativos a' Vete- No satisfecho con esto, hizo viajes por rinaria. Asia, España, las Galias, Grecia y algunas Algo disminuye a nuestros ojos el mérito regiones de Africa, entre ellas el Egipto, de este autor, la escasa o ninguna confian- no para acallar exigencias de pura vanidad za que ponía en el arte de curar, pues en ó de inmoderado lujo, sino para reunir datos muchos casos aconseja que se renuncie al que pudieran servir de sólido fundamento empleo de medicamentos y se implore el a la obra, cuya publicación venía ya medi socorro • de los dioses, singularmente el de -tando. Diana. conducta que, después de todo, no Las instancias de Publio Silvino le indu- debe asombrarnos en gran manera, por cuan- jeron, por fin, venciendo su natura modes- to en los actuales tiempos no son pocas las tia, a dar luz su magnífico tratado, De re personas que fían más la curación de sus rustica, el cual dedicó al referido prócer. enfermos, racionales e irracionales, al santo Está obra, importántísima por muchos con- de su devoción que a la perspicacia del fa- ceptos, consta de un prefacio y doce libros. cultativo que les presta su asistencia. Cues- El prefacio es un admirable cuadro del tión de fe. estado social de Roma con relación a la Nuesto Columela (Lucio Junio Modera- Agricultura, y las reflexiones que en él hace to), proclamado por sus sucesores Príncipe acerca de la unión que hay entre la ganade- de los ingenios géopóli cos, es, sin duda, una ría y la labor, de tal manera son aplicables de las figuras que m ás se han distinguido en a España en la época presente, que no po- la antigüedad por sus profundos y variados demos resistir a la tentación de transcri- conocimientos agronómicos y zootécnicos. birlas aquí, porque también satisfacen en Este varón insigne nació en Cádiz al prin- parte el propósito que nos guía. cipio de la Era Cristiana. Heredero de pin- "Yo sé — ¡ oh Publio Silvino! que algu- gües haciendas agrícolas, y bajo la direc- nos labradores entendidos han condenado la ción de su tío, Marco Golumela, inteligen- cría de ganados, y que han desechado con la te labrador de la Bética, de esmerada edu- mayor constancia la profesión de los pasto cación y purísimas costumbres, desde muy como contraria a la suya. No niego que -res 24 REVISTA `' E'IERI \ARI:\ DE ESPAÑA esto lo hayan hecho con alguna razón, con- gamos oportuno dar en este sitio cuenta de siderando el objeto que se propone el pastor ellas. Son las siguientes como opuesto al del labrador, pues que éste "Los terrenos pingües y llanos mantie- tiene su mayor complacencia en tener un nen ovejas grandes; el endeble y de colinas terreno muy bien labrado y limpio de hier- las cuadradas; el inculto y montuoso las bas, y aquél en tener uno inculto y lleno de pequeñas: el ganado que se cubre con ellas; éste tiene su esperanza en el fruto pieles, se apacienta con muchísima 'comodi- de la tierra, y aquél en el del ganado; de dad en los prados y en los barbechos que que resulta que la copia de hierbas, que es están en llanos. Y este ganado, no sólo es lo que - abomina el labrador, es lo que, de muy diferentes- castas, sino de muy di- por el contrario, apetece más al pastor. ferentes colores. Nuestros mayores tenían Pero, sin embargo: en estos deseos tan opues- por de una casta sobresaliente las ovejas de tos hay cierta especie de sociedad y de Mileto, las de Calabria y las de Apulia, y unión; lo uno, porque continuamente es de por las mejores de éstas las de Tarento. más utilidad aprovechar el pasto de nuestra Ahora pasan por más excelentes las de la heredad con ganado propio que con ajeno. Galia y entre ellas principalmente las de y lo otro, porque con el copioso abono que Altino, y también las que pastan en los se consigue con el estiércol de los rebaños, campos de )\-lacra, cerca de Pariria y. Mó- abundan los , frutos de la tierra. Y no hay dena. En cuanto al color, no sólo es tampoco país alguno en que, si se producen el mejor el blanco, sinotambién el granos, no se ayuden las operaciones con- más útil, pues con" él se tienen mu- ducentes a esto, tanto con el auxilio de los chísimos colores, y este color no se puede ganados como con el de los hombres, por tener por medio de otro. Son también de lo cual los jumentos han traído el nom- un precio recomendable por su naturaleza bre de la cosa misma, a causa de que ayu- el color obscuro y negruzco, los que dan dan nuestro trabajo, bien sea conduciendo en Italia, Polencia, y en la Bética, Córdoba. cargas, bien arando la tierra. Y así pienso También los de Asia rojos, que llaman eri- que conviene conocer tan perfectamente la treos. Pero la experiencia ha enseñado a cría de los ganados como el cultivo de los sacar otras variedades en esta clase de campos, según lo previnieron los antiguos ganado, pues como se hubiesen traído de romanos. Pues en la Agricultura, la indus- los países de Africa, vecinos ál Municipio de tria de apacentar ganados aún es la más Cádiz, entre otros animales feroces, carneros antigua, y al mismo tiempo la más lucrati- silvestres y montaraces, de un color admira- va; por lo cual los nombres latinos pecunia ble, a los empresarios de espectáculos, Mar- y peculium, que el primero significa moneda co Columela, mi tío paterno, varón de agu- y el segundo hacienda o caudal, y también do ingenio y célebre labrador, habiendo com el de pegiejal, parecen haberse derivado, de algunos, los envió a sus haciendas, -prado pecus, que significa ganado." y después de haberlos amansado, los echó a El libro VI de su obra le dedica Columela las ovejas. Al principio parieron corderos al estudio de la cría, conformación, domes- burdos, pero del color de los padres, y es-.. ticación, higiene, reproducción y enferme- tos mismos, echados después a ovejas de dades más frecuentes del ganado caballar, Tarento, procrearon carneros de vellón más vacuno y mular. fino. Después de lo cual todo lo que provino En el VII trata de los mismos asuntos de estos sacó la suavidad de la lana de las en el ganado asnal, lanar, cabrío, de cerda, madres y el color de los padres y abuelos. e igualmente de los perros. Pero en el capí- De este modo—añade Columela—la especie tulo 2.° de este libro hay unas cuantas líneas, de un animal silvestre, fuese como fuese, que por referirse a un punto muy contro- volvía a reproducirse en sus nietos. mitigado vertido entre los historiadores (la fecha por grados su natural silvestre." de la importación en España de la raza En el libró VIII trata de todo lo concer- merina), y porque en ellas se ve claramente niente a las aves de corral y a la cría de indicada la doctrina del cruzamiento, juz- peces en piscinas; y en. el IX. de la parte re- ÀRTÍCULOS REPRODUCIDOS 25 estos . mentos de la labor, y que tengan por una lativa a los colmenares. La lectura •de López Martínez, cosa indecente estar tinos pocos días en la libros —dice don Miguel casería. Por lo cual, habiendo no sólo de- uno de sus más discretos comentadores- diligencia con que había es- -persuadl jado de usarse, sino aniquiládose entera- mente aquella costumbre antigua de las ma- tudiado Columela estos ramos de la pro- a dres de familia, sabinas o romanas, se ha ducción doméstica, y del gran adelanto introducido por necesidad que el cuidado del que llegó Roma en ellos. ama de llaves se extienda a ejercer las fun- En el libro XII, último de la obra que ciones de aquéllas, porque también los ca- analizamos, hay un párrafo en que se cen- pataces han entrado a ocupar el lugar de sura el lujo y la ociosidad de las romanas sus amos, que en otros tiempos, por una de aquel tiempo, y como la elevada lección costumbre antigua, no sólo cultivaban los moral que envuelve puede aplicarse a no canïpos, sino también habitaban en pocas españolas de la época presente, y a la ellos" (i). vez da idea de la austeridad de costumbres En el párrafo transcrito toca Columela de nuestro ilustre compatriota Columela. no queremos dejar de trasladarle aquí, aun a uno de los problemas que más influyen en la vida, riqueza y poderío de las naciones, riesgo de que se le juzgue impertinente. Es como sigue: el del Absentis-:,o y Espíritu rural. Anteriormente a Columela, otros auto- "No sólo entre los griegos, sino después entre los romanos, hasta el tiempo de nues- res, especialmente Cicerón, príncipe de la elocuencia romana, habían visto y señalado tros padres, casi todo el trabajo dolí téstico era peculiar de las mujeres, como si los pa' ya los males que acarrea el Absentismo, la- dres de familia volviesen a sus casas a des- mentando que los ciudadanos abandonasen, por los negocios de la ciudad, el cultivo cansar de los negocoios forenses, desechan- do todos los cuidados. En efecto, había en agrario y el cuidado de sus rebaños. El em- ellas un respeto sumo, junto con concordia perador Justiniano confirmó las obser- vaciones hechas por Columela a este res y exactitud, y la esposa, animada a la vi- hasta el punto de que, conocedor de -pecto, • gilancia por una admirable emulación, po- nía mucho empeño en aumentar y mejorar los graves perjuicios producidos por lá de- por su Cuidado ;los bienes de su marido. serción campestre, nombró un magistrado Nada se veía separado en la casa; nada que para evitarlos, . infructuosamente, por su causa de que el mal se había hecho -puesto.a dijese al marido `o a la mujer ser privativa- mente suyo,. sino ambos conspiraban a be- y a crónico entre aquellas gentes. neficiar el caudal común; de suerte que la Virgilio y Horacio. ¿no expusieron en exactitud de la mujer en las cosas de la casa versos inmortales los encantos de la resi- era igual a la industria del marido en los dencia en el campo y la gran tranquilidad negocios forenses. Por consiguiente, el car- de espíritu que encuentra . el hombre, fo- tnentando la producción agrícola y pecua- go de capataz y el de ama de llaves no era de gran trabajo, como que los mismos amos ria ? visitaban diariamente y manejaban su cau ¡Todo en vano, sin embargo! Salvo tal ahora que la mayor parte de las -dal.Pero cual conato de regeneración, terna hoy en mujeres están entregadas al lujo y a . la ocio- día puesto también sobre el tapete, la ciu- sidad, de tal manera que ni aun se dignan dad romana, debilitada por la disipación y tomar el cuidado de preparar la lana y ha- la molicie a que compele la insana y codi- ciada vida de las grandes capitales, junta- cerla hilar o tejer, y se fastidian de las ro- mente con el descuido de los magnates y pas de telas hechas en casa, al paso que, arrastradas por una perversa pasión, sacan hacendados en la administración y buen ré- de sus maridos, a fuerza de halagos. otras gimen de sus heredades y ganados, tuvo más exquisitas, que se compran por una ex- cesiva suma de dinero, que se lleva casi to- (c)' Diccionario' enciclopédico de Agricultura, das sus rentas, no es maravilla que las fa- Ganadería e Industrias rurales, bajo la dirección de los Sres.: D. M. 'López Martínez, D. J. Hidalgo tigue el cuidado del campo y de los instru- Tablada y D. M. Prieto y Prieto. Madrid, 188,. 26 REVISTA VETERINARIA DE ESPAÑA que ceder, por fin, al empuje de las hordas que la mayoría de sus biógrafos adjudica a invasoras, que tampoco tardaron en conta- Plinio, porque sin citar, entre otros muchos, minarse del nocivo mal del Absentismo en niás que un solo ejemplo, el que bosqueja. mayor o menor grado. según eran las cir- corno él lo hizo, el canto del ruiseñor, tiene cunstancias locales en que fijaron la planta derecho, sin duda, a alguna mayor consi- y las condiciones del pacto de sumisión de deración. Sigamos con Edgar Quinet (i) en los vencidos. el texto las notas exactamente marcadas de "En cuanto a España. puede afirmarse ese concierto, y reconoceremos sus menores que el sentimiento, la idea y el hecho del matices, transcritos en aquellas antiguas ta- Absentismo reinaron desde el origen de la blas: largos suspiros, modulaciones, explo- Monarquía en su legislación en sus costum- siones , interrupciones, silencio, tornadas o bres, en todo lo que constituye su genio na- estribillos: lleno, grave, agudo, frecuente, c ional " (i). sin que, por desgracia y hasta extenso; luego de nuevo vibrante, alto, me- la fecha, se haya conseguido ventaja algu- dio, bajo (plenus, gravis, acutus, ereber, ex- na, a pesar de lo que para lograrlo hicieron tensas; ubi visum. est, vibrans, sumntus, me- don Alfonso el Sabio, don Juan II y escri- d ía s, i m us (2). tores de la talla de Saavedra Fajardo, Val- El ilustre conde de Buffón, apartándose cárcel y otros varios de nuestros días. en absoluto de opinión tan injustificada, con Por último, y volviendo a lo que más de su superior autoridad prodigó elogios bien cerca nos interesa en la obra de Columela, merecidos a quien de tal suerte sabía dise debe advertirse que en ella es donde por hasta en sus más mínimos pormenores -ñar vez primera se emplea el término de vete- melodías tan encantadoras. rinarios (veterinaris), aplicado a las perso- Siguiendo la costumbre de los más nota- ras encargadas de la asistencia de los ani- bles escritorea.de su época, incluye Plinio en males enfermos, y donde también consta la su Historia . Natural algunas nociones res primera indicación de un potro, aparato em- -pectodla cría, perfeccionamiento y enfer- pleado por los antiguos para sujetar los medades de los animales domésticos, como grandes cuadrúpedos durante las operacio- así bien de la castración en el camello, ma- nes quirúricas y que, notablemente perfec- cho y hembra, con el fin de hacerlos más cionado. se usa todavía en bastantes casos. aptos para la guerra, y en la cerda, para ace- Plinio el mayor o el naturalista, que vivió lerar su crecimiento y engorde. Asimismo en los años de 23 a 79 de nuestra era, goza trata de la rabia en el perro, contra cuya fama de haber sido uno de los hombres más enfermedad propone varios remedios pre- laboriosos y fecundos de la antigüedad. En- ventivos, entre los cuales muestra preferen- tre los numerosos trabajos que dejó escri- cia por el que todavía emplean gentes cré- tos, su Historia Natural, único que nos es dulas y empíricos recalcitrantes, que con- conocido, constituye, en efecto, una verda- siste en la extracción del pequeño verme, dera enciclopedia de cuantos conocimientos que ellos creen tienen debajo de la lengua podía abarcar entonces el espíritu humano: los perros cachorros (vermiculus in lingua Astronomía. Geografía. Agricultura, Co- canvia). mercio, Medicina, Física. Veterinaria, Ar- También Galeno, el más célebre médico tes. etc.. etc. ¡ Lástima que la excesiva cre- de la antigüedad después de Hipócrates, dulidad de este autor le llevase a consig- hizo honor a la Veterinaria, pues reconoce nar en obra tan apreciable juicios desti- notablemente en sus obras que ciertas ob- tuidos de todo fundamento servaciones verificadas sobre los animales Aun así y todo, parécenos en extremo de- sanos y enfermos pueden, en casos deter- primente el dictado de simple compilador, minados, esclarecer puntos obscuros de la Medicina humana. Traza en ellas, además, (i) El Absentismo el Espíritu rural; por una buena descripción de la rabia en el pe- D. Miguel López Martínez, itpo. — Esta obra, de amenísima forma y fondo patriótico y transcenden- tal, merece ser leída y consultada por cuantos (r) La Creation, por \I. Edgar Quinet. Suiza, se jactan actualmente de regenradores de este po- 1869. bre país nuestro. (2) Historia naturalis. Plinis. Lib. X, pág. ion. 27 ARTÍCULOS REPRODUCIDOS rro, y se ocupa de la sarna en el caballo y otra parte, ¿no apelamos aún al concurso carnero, de la castración en la cerda, y de de tales o cuales fuerzas para dar satisfac- otros varios particulares de índole pare- ción a nuestras ansias de saber, pretendien- dica (i). do explicar con ellas lo que acaso es entera puedo avenirme, -mentixplcab?Yo Galeno sintetiza, por decirlo así, los co- nocimientos todos de cuantos varones ilus- ni creo se avenga niñgún espíritu recto e tres le precedieron en la senda del saber, imparcial, con esa crítica desdeñosa y me- principalmente en lo que atañe a la Anato- nuda que medra a expensas del crédito de hombres sapientísimos, mientras quizás ol- mía y Fisiología comparadas. Tomando por norma los .trabajos de tAristóteles, Hipócra- . vida o procede con excesiva tolerancia res los desmanes que provienen de ne -pectod tes, Herófilo y Erasistrato, mas las fecundas enseñanzas de la Escuela de Alejandría, ob- atrevidos o ignorantes. Al sol no se -cios, serva por sí mismo, interroga a la Natura- le juzga por las manchas o lunares que le leza, imagina experimentos nuevos, y ha- empañan, sino por el brillo de su disco es- ciéndose cargo, con su genio eminentemen- plendoroso, y por la luz y el calor vivifica te - filosófico y generalizador, de la extraor- que de él brotan a raudales. -dores dinaria importancia que para el médico re- Después de Galeno, y en los siglos II, viste la más exacta apreciación de las dife- III y IV de nuestra era, la historia señala a. rentes funciones orgánicas, fiscaliza en los Eliano (el sofista), Nemesio, Marcial, Eu' , animales vivos aquello que no le es dado ineles y otros varios escritores que trataron percibir en el cadáver. De este modo acu- de algunos puntos de Veterinaria, entre cu- mula hechos de gran valía, que enlaza, com- yos escritores merece especial recuerdo Ap- para, clasifica e interpreta con extraordina- sirto, natural de Prusa, según unos, de Ni rio tino, para componer con ellos su mag- según otros, en Bitinia, que flore- -comedia, nífico tratado, De usu partiuni (2), una de ció en tiempo de Constantino el Grande, a las obras de mayor realce de la antigüedad. quien, según su propio testimonio, acompa- Se tilda a este preclaro médico de un ñó en la guerra contra los Sármatas, a ori- tanto vanidoso, y de haber rebasado los lí- llas del Danubio, en calidad de veterinario mites que la sistematización impone a los militar. observadores circunspectos. Cierto es que, Todos los escritos de este práctico no- en su afán de profundizar en la esencia de table están redactados a manera de cartas, los fenómenos vitales, creó inútilmente gran dirigidas a sus contemporáneos y a altos número de fuerzas, que nada explican, como dignatarios del ejército greco-romano. A los por él llamadas atractiva, retentiva y al- juzgar por la gran extensión de sus rela- terante del estómago, la pulsífica o pulsativa ciones hay que suponer que gozó de de las arterias, etc., etc. Pero —digo yo— una reputación elevada, pues en los semejantes defectos, ¿no son excusables en 121 artículos suyos que comprende la quien los celos y envidias de sus compañe- Hipiatriaca, compilación de las mejores ros hubieron de excitar su amor propio, y obras de Veterinaria de los tiempos anti- en quien sobre la sólida base de la Anato- guos, ya citada por nosotros, nombra a más mía, no sólo del hombre, sino también de de sesenta corresponsales que tenía. En di- los animales, erigió una Fisiología racional, chas cartas discurre sobre casi todas las uniendo el fruto de la observación al de la materias pertinentes a la Veterinaria (hi- experimentación,. y el de entrambas al de giene, cría, dirección, enfermedades, opera- la inducción y el cálculo, es decir, los ele ciones y exterior de los animales domésti- todos necesarios para la mejor in- -mentos cos). teligencia de los fenómenos de la vida? Por Debió componer, además, según Suidas, un tratado completo de Veterinaria, que ha desaparecido, el cual, por referencias de Ni- ( i ) Obras de Galeno; edición Kühn, libros .°, cías, Ddcange y otros, hubo de dedicar al 6. 0 , 9.0, 10, 12, 14 y 18. (2) GALENO. Qsuz'res anatomiques, physioingi- médico Asclepiades, a quien en el prefacio qúes et medicates. Trad. por Ch. Daremberg. París, de tal obra parece manifestaba, "que no en- 1854-1857.. :28 REVISTA VETERIi`iARIA DE ESPAÑA