2015

Introducción a la recepción de la literatura brasileña en España: de Juan Valera a la «Revista de cultura brasileña» (1962-1971)
Francielle Piuco Biglia

Doctoranda en Traducción y Ciencias del Lenguaje
Universidad Pompeu Fabra

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Recibido: 15 septiembre 2014
Aceptado: 29 noviembre 2014


De Juan Valera a los papeles perdidos de Francisco Villaespesa

Los primeros escritos que se conocen de la crítica española sobre la literatura brasileña pertenecen a don Juan Valera (1824-1905), uno de los mayores novelistas españoles de la generación de 1868, que entre 1851 a 1853 fue nombrado secretario de segunda clase de la Legación de la Embajada Española en Río de Janeiro. Pocos saben que este joven diplomático movido por el deseo de conocer «las cosas brasílicas» y de asomarse a su cultura, redacta una serie de notas (cartas, ensayos, artículos) que configuran su corpus brasileño.

Valera, como es sabido, era un gran aficionado a la escritura epistolar y parte importante de su correspondencia estuvo dirigida al escritor malagueño Serafín Estébanez Calderón. En este rico epistolario se conservan sus primeras observaciones —sin perder el tono burlesco— de los dos años pasados en el Brasil de la Corte de Don Pedro II. Algunas de las cuestiones relacionadas con la literatura y cultura brasileña serían luego reunidas y divulgadas por el autor en el ensayo titulado De la poesía del Brasil, publicado en Madrid en 1855.

En esta breve introducción sobre la producción poética brasileña, Valera analiza y reproduce algunos versos de dos poemas épicos de temática indigenista del siglo XVIII, que resultan fundamentales para entender la formación literaria del país: el Uraguai (1769) de Basílio da Gama y Caramuru (1781) de José de Santa Rita Durão. Posteriormente, se aproxima a la poesía de su época y presenta a los que considera dos destacados poetas. El primero de ellos es Gonçalves Dias (1823-1864) —al que Valera considera el «Zorilla del Brasil»—, con obras como: la leyenda de Y Yucapirama ó el que ha de ser muerto; los poemas La madre del agua, El gigante de piedra, Lechos de hojas verdes, Marabá, y el canto guerrero Tabira. En segundo lugar, exalta su admiración por el aristócrata Araújo Porto Alegre (1806-1879), en palabras de Valera, «poeta americano por excelencia» y hace referencia a su epopeya Colón. Asimismo, cita a pie de página a otros poetas románticos del siglo XIX: José Andrade y Silva, Gonçalves de Magalhães, traductor de Byron; y ofrece la transcripción de los versos de Canto do Piaga de Gonçalves Dias.

Como bien dice Piñero Valverde (1995), a la luz de cuanto expone Valera en De la poesía del Brasil, podemos considerarlo como el pionero de los brasileñistas, ya que se nos presenta una literatura que ocupa un espacio propio dentro del sistema literario de los países de expresión portuguesa. Este aspecto es muy significativo y novedoso para su época, pues al no presentar la literatura brasileña como dependiente de Portugal, se reconoce su estatus de plena autonomía frente a las letras portuguesas. En este sentido Valverde declara:

Su mismo título (De la poesía del Brasil) es innovador. Se trata de un título que rompe con la tradición de presentar las letras brasileñas como simple apéndice de las de Portugal. A esta práctica quedaba sometida la obra del único europeo que hasta entonces se había ocupado de escritores brasileños, en un texto de 1826, citado en el ensayo de Valera. Me refiero a Ferdinand Denis y a su importante obra titulada Résumé de l'histoire littéraire du Portugal suivi du résumé de l'histoire littéraire du Brésil. Al contrario que el crítico francés, Valera proponía a los lectores europeos el estudio de la poesía de Brasil, y de ésta solamente (1995, 204).

Así como Valera, el ingenio poético brasileño es apreciado por el crítico literario Marcelino Menéndez Pelayo quien, en una carta redactada en Lisboa (el 31 de octubre de 1876) a su amigo el D. José María Pereda, evidencia que «el Brasil es aún más rico que Portugal en poetas líricos, y los ha tenido de primer orden, como Gonçalves Dias, en lo que va de siglo» (1941, 270). Y alude al puente interrumpido debido al mutuo desconocimiento de las letras brasileñas en Portugal, así como de las literaturas hispanoamericanas en España.

Aparte de estas dos referencias y, aunque Valera se compromete a tratar el tema con mayor ahínco, pasada su estancia en Río, no cumple con su promesa, ni tampoco tendremos más noticias sobre la literatura brasileña por parte de otros españoles en el siglo XIX.

Al inaugurar el nuevo siglo salen a la luz algunas revistas literarias (1) con el propósito de revitalizar el escenario cultural español. En enero de 1927 surge en Madrid la revista La Gaceta Literaria (2) fundada y dirigida por Ernesto Giménez Caballero y cuyo secretario de redacción fue Guillermo de la Torre. En su folleto de propaganda se promovía el «gusto por la universalidad» y su integración a los «hermanos portugueses» (1990, 115). Tanto es así que se crean las secciones: La Gaceta Portuguesa coordinada desde Lisboa por Antonio Ferro y Ferreira de Castro; y La Gaceta Americana dirigida por Guillermo de Torre desde Buenos Aires, y Benjamín Jarnés desde Madrid.

En su trayectoria, La Gaceta ofrece tres publicaciones sobre la poesía brasileña. La primera referencia aparece en el número 20 (15 octubre 1927) y se trata de una entrevista al profesor Jiménez de Asúa en la columna «Los Raids Literarios» bajo el título Brasil ida y vuelta, donde se afirma que, en cuanto a la literatura, «siguen predominando románticos tristes: Olavo Bilac, Menotti, Picchia». Y añade que «hay jóvenes vanguardistas, pero me han parecido desorientados y de mal gusto». La segunda referencia sale en la sección extranjera Gaceta portuguesa titulada La literatura brasileña, el 15 de enero de 1929, donde parece que, por querer hablar sobre un tema amplio, solamente sobrevuela los nombres de autores y tendencias, destacando sobre todo los poetas nuevos (justamente los «jóvenes vanguardistas» criticados anteriormente) como Ronald de Carvalho, Eduardo Guimaraens, Mario Andrade, Raul de Leoni, Menotti del Picchia, Gilka Machado, Rosalina de Castro Lisboa, Cecilia Meireles, Guilherme de Almeida y Oswald de Andrade.

Ya en el número 74 (15 enero 1930), esta vez en la sección La Gaceta Americana, aparece un artículo de dos páginas, «Estructura de la actual poesía brasileña», redactado por el escritor chileno Gerardo Seguel. En su análisis, Seguel aporta aclaraciones sobre los últimos acontecimientos culturales del Brasil y hace referencia a dos revistas de impronta modernista:(3) Antropofagia y Festa. Además, aparecen una selección de poetas y sus respectivas poesías: Oswald de Andrade, «Prosperidad» Mario de Andrade, «Momento» Ronald de Carvalho, «Toda América»; Menotti del Picchia, «Espectros»; Cecília Meirelles, sin título; Guilherme de Almeida, «Sobre la nostalgia»; Álvaro de Almeida, «Súplica»; Francisco Karam, «La hora eterna»; Gilka Machadi, «Para el otro yo»; Murilo Araujo, «La suave espera»; Augusto Meyer, «Derroche», Jorge de Lima, «Mi ´Flos Santoru´»; Felipe d'Oliveira, «Ubi Troia Fuit»; Barretto Filho, «Upanishad»; Tasso da Silveira, «El cántaro olvidado».

En cuanto al género de la prosa aparece, a través de la mano de Rafael Cansinos-Assens, la traducción de Once cuentos de Machado de Assis (1839-1908), una de las figuras literarias más ilustres del Brasil decimonónico. Estos relatos, publicados en 1919 por la editorial América de Madrid, son incluidos dentro del volumen Várias histórias (Río de Janeiro, 1889). A pesar del entusiasmo de Cansinos-Assens por la obra, la recepción machadiana se interrumpe y sólo vuelve a aparecer, en 1974, con el relato El alienista traducido por Martins y Casillas (Tusquets).

Cabe añadir en esta panorámica la relación casi desconocida (pero no menos importante) entre la literatura brasileña y el poeta Francisco Villaespesa (1877-1936) quien, al recorrer Iberoamérica con su compañía teatral, emprende en 1928, desde Montevideo, un viaje a Brasil que se convirtió en una permanencia de dos años. Estando en Río de Janeiro, el ministro de Asuntos Extranjeros de Brasil, Octávio Mangabeira, le encarga la traducción de «cuanto hay de bueno, que es mucho, en la literatura brasileña» (Álvarez Sierra, 1949, 185). El objetivo era traducir varias obras literarias con el fin de fundar una Biblioteca Brasileña en suelo español. El ambicioso proyecto ideado por el gobierno brasileño y realizado por Villaespesa desafortunadamente no llega a buen fin; y de los supuestos ochenta tomos de la «biblioteca destinada a ser el más vivo e intenso lazo de unión espiritual entre todos los pueblos de origen ibérico, con la más honda gratitud y la más fervorosa admiración» (1949, 186) tan sólo salen a la luz tres de ellos publicados en 1930 por Alejandro Pueyo en Madrid: Sonetos y poemas de Olavo Bilac, El navío negrero y otros poemas de Castro Alves; y por último la poesía de Ronald Carvalho seleccionada por el propio Villaespesa bajo el título Toda la América.

¿Qué pasó con los demás manuscritos traducidos por el poeta? En algunos ensayos escritos por sus amigos, hemos encontrado distintas versiones, y muy contradictorias sobre el paradero de la «biblioteca». Según el crítico A. De Larragoiti, cuando enfermó, el poeta remitió a su hija los cuarenta tomos de poesías brasileñas y que por «odio y la sed de venganza la hija se incautó de la obra de su padre, y no quiso restituírsela» y que al morir su hija, «personas allegadas a ella (extraños, he oído decir), se apoderaron de la producción del poeta» (1943, 90). Por otro lado, su médico y amigo J. Álvarez Sierra, cuando Villaespesa se hallaba enfermo en Brasil, regresó a España con todos sus escritos, y en su viaje de Almería a Madrid, las cajas que contenían los archivos fueron robadas; y aunque el poeta las volvió a recuperar después, la mayoría de los libros habían desaparecido (1949, 183).

Si bien no tenemos acceso a estas traducciones (independientemente del número de libros traducidos), ya que siguen extraviadas en territorio español, tenemos constancia de que algunos cuadernos inéditos escritos por Villaespesa en 1928 se hallaban custodiados por el poeta Ronald de Carvalho en Brasil.(4) En efecto, en 1978 salieron a la luz, en la edición del número 47 de la Revista de cultura brasileña, algunas traducciones que formaban parte de estos escritos inéditos, acompañadas de una breve nota explicativa para cada autor: «Soneto» de Gregório de Matos, «Ser y no ser» de José Bonifácio de Andrada, «A Carolina»de Machado de Assis, «También ella» de Junqueira Freire, «Los Krupinos» de Felipe de Oliveira, «El camarín» de Gonçalves Crespo, «Momia» de Cruz e Sousa, «Súcubo» de Emiliano Pernetta, «Soneto XLI» de Alphonsus de Guimarãens, «Profundamente» de Manuel Bandeira, «Balada de las tres princesas» de Cecília Meireles, y «Bonanza» de Henriqueta Lisboa.

Aquellos primeros intentos de aproximación a la literatura brasileña, llevados a cabo por Valera en la mitad del siglo XIX, constituyen una etapa que se cierra con las publicaciones de las traducciones de Villaespesa en 1930.


La voz de la poesía brasileña en la España de posguerra

Se inicia a partir de los años 40 del siglo XX una nueva fase en la recepción, marcada por el creciente interés de un grupo de intelectuales que –comprometidos con su tiempo– introducen en la escena literaria española publicaciones de poesía brasileña en antologías y revistas especializadas.

La primera antología empieza a circular en 1948, bajo el título de Poetas del Brasil de Oswaldo Rico. Esta antología, sugerida por el poeta Dámaso de Alonso, es publicada en los Cuadernos de Literatura del Consejo Superior de Investigación Científicas con la presentación conjunta del original y de su traducción. Pese a su interés, recibió algunas críticas por olvidar grandes poetas modernistas es la primera antología de poetas brasileños publicada en España.

La segunda antología, titulada Antología de poetas brasileños de ahora, publicada sin fecha y organizada por Alfonso Pintó, aparece dentro de la colección O Livro Inconsúltil (perteneciente al poeta João Cabral de Melo Neto). Incluye a los poetas de la segunda etapa del modernismo: Augusto Frederico Schmidt, Carlos Drummond de Andrade, Cecilia Mereiles, Murilo Mendes e Vinícius de Moraes.

En 1950, Pilar Vázquez Cuesta, en colaboración con Leonidas y Vicente Sobrino Porto, publica en Madrid la antología Tres poetas del Brasil (Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade y Augusto Frederico Schmidt). Este volumen da a conocer numerosos poemas de cada uno de los poetas. Después de esta antología, la Colección Adonais publica, en 1951, una selección de poemas de Drummond, en la traducción del poeta Rafael Santos Torroella (Col. Adonais, LXXIII, Madrid, 1951).

La tercera antología, titulada Antología de la poesía brasileña de Renato Mendonça, fue publicada por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, en 1952. Las primeras dieciséis traducciones son de Rafael Morales, mientras que la segunda parte fue traducida por Rafael Santos Torroellas. Esta antología abarca un número más completo de poetas en comparación con la de Rico y Pintó, ya citadas anteriormente.

Para ilustrar el panorama de la poesía brasileña divulgada en revistas españolas (5) tenemos la revista barcelonesa, Entregas de poesía (n.º 5, mayo 1944), que bajo el título Cinco poetas brasileños de hoy, publica los poemas en versión original de Jorge de Lima, Tasso da Silveira, la poetisa Adalgisa Nery, Alphonsus de Guimarães Filho y Vinícius de Moraes. En 1947, la revista madrileña Acanto en su número 11 (noviembre 1947) publica «Elegia», de la poetisa modernista Cecília Meireles, en traducción de Haydée de Meunier. En junio de 1948, el número 5 de la revista de Córdoba, Cántico dedica una página de su revista a las traducciones de Ricardo Molina de la poesía de Augusto F. Schmidt, Ribeiro Couto, Drummond y Mario de Andrade. Asimismo, podemos citar las versiones en castellano y catalán de cuatro poemas de João Cabral de Melo Neto aparecidos en Dau al set en 1949 (edición de julio-agosto-septiembre); el primero de ellos, titulado «Nadie», corresponde a la traducción de R. Santos Torroella, mientras que «La Ballarina», «El Paisatge Zero» y «Els Núvols», recogidos dentro de la obra L’Enginyer, son traducidos por el poeta Joan Brossa. En esta misma revista, y organizada por Alfonso Pintó, sale a la luz en 1954, la versión original de Cobra Norato e outros poemas del poeta modernista Raul Boop.

Como hemos visto, esta segunda etapa de recepción permite que algunos poetas brasileños se introduzcan poco a poco en el sistema literario español, y de manera muy especial, en las páginas de publicaciones independientes que por escasa circulación pasan inadvertidas a los ojos de la censura, contribuyendo a enriquecer el escenario literario de la España de postguerra. Estas condiciones preparan el terreno para el nacimiento en los años 60 de la Revista de cultura brasileña, cuya aparición representa un antes y un después en la recepción de las letras brasileñas en suelo español.


Una revista emerge: la Revista de cultura brasileña

En junio de 1962, con la publicación del primer número de la Revista de cultura brasileña (de ahora en delante RCB), se inaugura una fase de actividad intensa sostenida en las relaciones culturales entre Brasil y España. Editada por la Embajada del Brasil en España, la RCB nace con el objetivo de divulgar la cultura brasileña en suelo español y por extensión en los países de habla hispánica, además de en centros de estudios hispanistas de todo el mundo. Es el inicio de un largo proyecto –aunque no sin sufrir interrupciones– de una estrecha colaboración que perdura hasta la actualidad.(6) A través de la RCB se interrumpe el silencio cultural vivido entre ambos países, para dar cabida a una actividad cuyo desarrollo despierta el interés de estudiosos españoles en las artes brasileñas, y muy especialmente en su literatura, que era el elemento principal de la revista.

Nos centraremos en el primer periodo de publicación de la revista, desde junio de 1962 hasta marzo de 1970, cuando de la mano de Ángel Crespo se introdujo la literatura brasileña en el sistema literario español.

En el prólogo al primer número, editado por el servicio de Propaganda y Expansión Comercial de la Embajada del Brasil en Madrid, el entonces ministro Paulo T. F. Nonato da Silva presentaba el propósito de la revista:

La presente revista viene, según nuestro modo de ver, a llenar una gran laguna existente en el campo de las relaciones culturales que, por tantos motivos, unen y deben unir España y Brasil. Era preciso crear una publicación que, excediendo el ámbito de lo meramente informativo o noticioso, pusiese al alcance de los estudiosos españoles un compendio, o quizá reflejo, del acontecer cultural brasileño. Esta publicación [...] quiere ser la culminación de un esfuerzo de aproximación y entendimiento intelectuales, lo que equivale a decir cordiales en su más recto y consistente sentido. Creemos, con toda modestia y con toda complicidad, que la presente revista viene a prestar un valioso servicio a las letras tanto de España como del Brasil (1962, 5-6).

Tras este proyecto cultural innovador, está la presencia del ilustre poeta y diplomático brasileño João Cabral de Melo Neto (1920-1999) quien confía el cargo de director de la RCB a un intelectual y poeta de talla excepcional: Ángel Crespo (1926-1995). Cabral no sólo nombra a Crespo director de la RCB, sino que en las palabras del propio Crespo, «también tuvo la caballerosa delicadeza de abstenerse de interferir por iniciativa propia en una labor que siempre estuvo dispuesto a facilitarme con los consejos que le pedía y relacionándome con muchos escritores y artistas de su país» (1994, 29).

Como director, Crespo tiene la oportunidad de establecer un contacto directo con los exponentes de la alta cultura brasileña, y muy especialmente con poetas del modernismo cuyos ideales estéticos se manifiestan en una intensa producción artística enmarcada por una fuerte ruptura frente a la tradición literaria, para dar cabida a una incesante búsqueda de nuevas fuentes de carácter experimental, cuya innovación comprende los diferentes estratos del lenguaje literario. En efecto, dentro de esta producción, es la poesía la que toma la delantera en las manifestaciones de renovación en el campo de las letras del Brasil, y será uno de los motivos por lo que se convierte en el hilo temático de la RCB.

Ahora bien, la fuerte oposición de Crespo a las corrientes más influyentes de la poesía española, representadas, sobre todo, en las revistas Garcilaso y Espadaña,(7) que, aunque de naturaleza distinta, coincidían en su conformismo poético; y la necesidad, por ende, sentida por un poeta «comprometido con su tiempo» de manifestar en España una poesía que reflejara un «lenguaje nuevo capaz de desconcertar a la corriente conservadora protegida por el régimen y, de paso, al régimen mismo» (Crespo, 2007, 31) serán elementos significativos que, como veremos, influyen en el conjunto de temas tratados en esta primera etapa de la revista.

Es importante mencionar que el carácter oficial de esta publicación por parte de la Embajada Brasileña en Madrid no se sometía a los dictámenes de las leyes de censura que sometían toda la información al servicio permanente del Estado.(8)

En efecto, Crespo gozaría de plena autonomía y libertad (además de la responsabilidad) en cuanto al proceso de selección y edición de los contenidos de los números publicados.

Este conjunto de factores nos sirve para demostrar que el interés suscitado por Crespo al asumir la RCB va más allá de la tarea de divulgar una literatura (y una cultura) casi desconocidas en España. La RCB representa no sólo la voluntad de aproximarse a la cultura brasileña, sino que se convierte en una «plataforma» viva para la defensa de los ideales estéticos literarios del poeta español.


Descripción de la revista

Una vez presentadas las premisas de su nacimiento, pasaremos a la descripción propiamente dicha de la primera fase de la RCB (1962-1970) que, a nuestro juicio, asume un papel fundamental en la recepción de la literatura brasileña en España. En 1962 se publican tres números (n.º 1, junio; n.º 2, octubre; n.º 3, diciembre), para luego seguir con constantes publicaciones trimestrales. En efecto, a partir de 1963 se publican cuatro ediciones (marzo, junio, septiembre y diciembre). Esta actividad disminuye excepcionalmente en los últimos dos años: en 1969 serían dos las ediciones publicadas, y en 1970 una. En los ochos primeros años de publicación, aparecen treinta ediciones cuyo número de páginas varían entre noventa y ciento cincuenta páginas.

La RCB era divulgada de manera gratuita y su distribución se realizaba a través de una lista de receptores pertenecientes al mundo literario y artístico español, además de ser enviada a bibliotecas, periódicos, universidades españolas y centros de estudios hispanistas situados en más de treinta países.

Los artículos de este período dedican sus páginas a retratar el escenario de la cultura brasileña y, como hemos dicho anteriormente, presta una atención especial a la producción poética brasileña. En efecto, los artículos sobre los poetas y movimientos literarios de vanguardia y sus correspondientes traducciones muestran un contenido riguroso, además de una cuidada bibliografía.

En el primer artículo del primer ejemplar ya aparecen los poemas recogidos en la larga trayectoria poética de Murilo Mendes (1902-1975). Se trataba de un poeta cuya creación literaria empezaba a dar sus primeros pasos dentro de la estética modernista. En una Nota preliminar, el traductor Dámaso de Alonso –uno de los más significativos colaboradores de la RCB– aclara al público lector que la entrada modernismo se presenta incómoda «para nosotros, porque trae en seguida a la mente una relación, que es falsa, con el modernismo hispánico: el modernismo brasileño sólo se inaugura, digamos, oficialmente en 1922, aunque estaba en su gestación en los años próximos anteriores» (Alonso, 1962, 7).

En esta primera nota preliminar ya es posible rastrear una predilección por poetas influidos por esta estética singular caracterizada por una ruptura total frente a las normas de composición poética impuestas por la tradición literaria. De hecho, el poeta Murilo Mendes con su inventiva poética, destaca por «dar precedencia a la imagen sobre el mensaje, a lo plástico sobre lo discursivo» (Cabral, apud; Bosi, 2008: 448; la traducción es nuestra) y es él uno de los primeros en influir en toda una generación de poetas.

Sucesivamente, en este mismo número se publica la versión bilingüe de seis poemas de João Cabral de Melo Neto, extraídos del libro Serial (1959-1961). Estos poemas fueron seleccionados y traducidos por el mismo Crespo. Con el fin de aclarar los conceptos claves de la poética de Cabral a los lectores españoles, Crespo acompaña sus traducciones con el ensayo de José Guilherme Melquior titulado «El serial de João Cabral de Melo Neto». Así como el poeta Murilo Mendes, la producción poética cabralina se distancia de la lírica anterior, hasta ser nombrado como el «anti-poeta» porque no ofrece un solo concepto, una sola nota que no sea sino reflejo de una rigurosa reflexión, en la búsqueda casi científica de una pureza expresiva sin precedentes en la literatura brasileña.

Con este afán, salen a la luz traducciones de poetas contemporáneos de la talla de Manuel Bandeira, Carlos Drummond de Andrade, Mário de Andrade, Cassiano Ricardo, Cecília Meireles, Jorge de Lima, Vinicius de Moraes, Raúl Bopp. Bueno Rivera, Henriqueta Lisboa, Oswald de Andrade, Raúl Pompéia, Menotti del Picchia, Mario Quintana, Lêdo Ivo, Ferreira Gullar. La lista de poetas no es completa pero sirve a nuestro propósito de evidenciar –a lo largo de la trayectoria de RCB–, una búsqueda de nuevas fuentes que más allá de divulgar, sirvan como modelo de inspiración para renovar los aires de la poesía española.

En cuanto a los colaboradores de la RCB, se destaca la labor de Pilar Gómez Bedate, que tras escribir en conjunto con Crespo el estudio «Situación de la poesía concreta» en el número 5 (junio 1963), y con una publicación suya «El arte plumaria de los indios Kaapor» en el número 6 (septiembre 1963), comienza a colaborar como secretaria de redacción a partir de la edición número de diciembre de 1963. Gómez Bedate no sólo se dedica con ahínco a tratar temas relacionados con el arte y cultura brasileños sino que contribuye a la divulgación y traducción de buena parte de la prosa brasileña contemporánea. Un ejemplo de ello, es la traducción del cuento «Dibujando un niño» en el número 13 (junio 1965) de Clarice Lispector.

Asimismo, ocupan un papel notable los poetas-traductores Dámaso Alonso y Gabino-Alejandro Carriedo, quienes gracias a la amistad con Ángel Crespo, se aproximaron al estudio de la literatura brasileña. El primero traduce al poeta Murilo Mendes (n.º 1, junio 1962) y juntamente con Crespo los poemas de Manuel Bandeira (n.º 2, octubre 1962), Carlos Drummond de Andrade (n.º 3 diciembre 1962), Cecília Meireles (nº 6, septiembre 1963), Cassiano Ricardo (n.º 7, diciembre 1963), Augusto Frederico Schmidt (n.º 13, junio 1965). Ya de la pluma de Carriedo, que había participado con Crespo en los ejemplares de Deucalión,(9) Pájaro de Paja (10) y Poesía de España,(11) surgen las traducciones de los poetas Paulo Moreira da Fonseca (nº 13, junio 1965), Domingos Carvalho da Silva (n.º 14, septiembre 1965), Fernando Ferreira de Loanda (n.º 16, diciembre 1965), Affonso Romano de Sant’Anna (n.º 18, septiembre 1966) y Bueno Rivera (n.º 20, marzo 1967).

En el número 2 (octubre 1962) aparece el poema Poética, que se adhiere a la estética modernista, del libro Libertinagem (1930) de Manuel Bandeira (1886-1969). Traducido por Alonso y Crespo, este poema se caracteriza por los versos libres y la ausencia de la puntuación formal. Rechaza a los «puristas» y declara su posición contra el arte poético tradicional, explícita en el verso «No quiero saber nada del lirismo que no es liberación». Reproducimos aquí el poema:

Poética

Estoy harto del lirismo comedido
Del lirismo bien educado
Del lirismo funcionario público con cuaderno de notas expediente protocolo y palabras de aprecio al Sr. Director

Estoy harto del lirismo que se detiene y va a averiguar en el diccionario el carácter vernáculo de un vocablo

Abajo los puristas

Todas las palabras, sobre todo los barbarismo universales
Todas las construcciones, sobre todo las sintaxis de excepción
Todos los ritmos, sobre todo los innumerables

Estoy harto del lirismo galanteador
Político
Raquítico
Sifilítico
De todo el lirismo que capitula ante cualquier cosa que le sea ajena

Por lo demás no es lirismo
Será contabilidad, tabla de cosenos, secretario del amante
Ejemplar con cien modelos de cartas y las diferentes
Maneras de agradar a las mujeres etc.

Antes quiero el lirismo de los locos
El lirismo de los borrachos
El lirismo difícil y pungente de los borrachos
El lirismo de los borrachos de Shakespeare

–No quiero saber nada del lirismo que no es liberación (12)

Además de los colaboradores que ilustran las páginas de la revista con sus traducciones, citamos algunos nombres como el crítico literario José Luis Cano, el historiador Víctor Manuel Nieto Alcaide y el crítico de arte José María Iglesias, que se dedican a escribir artículos sobre la historia y el arte brasileños; asimismo no podemos dejar de mencionar los puntuales colaboradores provenientes de la orilla brasileña: el antropólogo Gilberto Freyre, el sociólogo Joaquim da Costa Pinto Netto y el filósofo Benedito Nunes.

Si por un lado se ofrecían traducciones fidedignas, además de material informativo de primera mano sobre los poetas, por otro lado se publicabn artículos sobre la poesía en sus distintas facetas. Los artículos que merecen destacarse son: «La poesía brasileña en España (noticia bibliográfica)» de José Luis Cano (n.º 12, octubre 1962); «La nueva poesía brasileña» de Walmir Ayala (n.º 3, diciembre 1962); «En torno de la poesía gaucha» (n.º 4, marzo 1963) de Hugo Emilio; el artículo sobre el poema en prosa redactado por Crespo en «Muestrario del poema en prosa brasileño» (n.º 18, septiembre 1966).

Se presentan números de carácter monográfico, como el «Número extraordinario sobre la poesía de vanguardia» (n.º 11, diciembre 1964). Para esta edición se ha organizado por Crespo y Bedate un «Planteamiento de una encuesta sobre la literatura de Vanguardia», que una vez enviada a los distintos exponentes de las letras brasileñas, logró recibir innumerables respuestas, cada una manifestando su opinión sobre este controvertido tema. Los colaboradores de las veintiséis respuestas recibidas aparecen por orden cronológico, y al final de la edición se ofrece una galería iconográfica, además de presentar una rica información bibliográfica. Entre ellos aparecen los hermanos Haroldo y Augusto de Campos, y Décio Pignatari, conocidos por arrojar luz a la poesía de vanguardia a través de la estética de la poesía «visual» o poesía concreta. Al afrontar dicha problemática, este número no se esfuerza en dar una resolución final sobre la literatura de vanguardia y de su política comprometida con la sociedad brasileña. Por el contrario, ofrece al lector «reparos y negaciones formulados con el mejor estilo polémico», subrayando la abertura al diálogo «sobre los más arduos problemas» que viene a demostrar «ejemplaridad que es a la vez testimonio de la madurez literaria del Brasil» (Crespo y Gómez Bedate, 1964, 331).

Sobre esta nueva producción estética, ya en el artículo de Crespo y Bedate «Situación de la poesía concreta» publicado anteriormente en el n.º 5 (junio 1963) se da a conocer por primera vez en España la poesía experimental a través del concretismo. Los adeptos de esta tendencia, ya citados en el párrafo anterior, consideran cerrado el ciclo del verso como unidad rítmica formal de la poesía y proponen un nuevo agente estructurador: el espacio gráfico. Esta técnica permite que los poemas sean leídos en todas las direcciones, de acuerdo con los diferentes recorridos, posibilitando distintas interpretaciones para cada lectura. Valga como ejemplo en este estudio, el poema «Navio» de Haroldo de Campos que se aleja de la poética tradicional al mezclar las artes sonoras en conjunto con las artes plásticas:

En este sentido, Arturo Villar en su artículo «Acercamiento a la poesía experimental española» publicado en la revista Estafeta literaria, reconoce que «[l]as nuevas ideas estéticas aplicadas a la poesía llegaron a España con retraso, hacia 1963, año en que se da a conocer la poesía concreta brasileña gracias a Ángel Crespo, director de la Revista de cultura brasileña» (1974, 7).

Con vistas a la conmemoración del centenario del nacimiento del poeta Vicente Carvalho (1866-1924), el número 17 (junio 1966) se consagra a los poetas de la escuela parnasiana: Teófilo Dias, Alberto de Oliveira, Raimundo Correia, Olavo Bilac, Vicente de Carvalho y Francisca Júlia. Cabe recordar que el Parnasianismo fue la búsqueda de superación del viejo modelo romántico, así que en el prólogo que acompaña este poemario, Crespo se vale de este concepto a fin de manifestar una vez más su desconcierto frente a la estética adoptada en España en cuanto afirma la «imposibilidad de volver al pasado», y su necesidad latente en la búsqueda de nuevas vías de expresión estéticas. «Hoy, cuando el arte se plantea problemas de claridad de precisión y de buen sentido, no estará de más que echemos una mirada sobre el principio de los parnasianos —y de paso sobre sus obras—, no para imitarlos, Dios nos asista, sino para reflexionar sobre el movimiento pendular de la poesía, para convencernos de la imposibilidad de volver al pasado, para juzgar al presente con ojos limpios y un tanto irónicos y, finalmente para preguntarnos cómo podríamos hacer un parnasianismo que no fuese parnasiano, es decir, una poesía racional, vanguardista y capaz de hacerse de ilusión de que comprende al mundo.» (1966, 120-121).

Sobre la cuestión «¿Qué es un poema en prosa?» Crespo publica en el número 18 (septiembre 1966) un contundente ensayo sobre la problemática de este género híbrido y su progresiva incorporación en Brasil. El poeta manchego selecciona y traduce un muestrario del poema en prosa en el que figuran dieciocho poetas brasileños que van desde João Cruz e Souza (1861-1898) hasta el poeta contemporáneo Ferreira Gullar (1930). Puede citarse, entre ellos, la traducción de «Alas» recogida del libro Evocações del poeta Cruz e Sousa (1861-1898), considerado el precursor del poema en prosa en Brasil con la publicación del libro Missal (1893); y Raúl Pompéia (1863-1895), con la traducción de un fragmento de su obra Canções sem metro.

En el número 22 (septiembre 1967), Crespo selecciona y traduce poemas simbolistas brasileños, incluyendo una vez más al poeta Cruz e Sousa, conocido como el Cisne Negro de la literatura brasileña. El muestrario incluye a doce poetas que más tarde formarán parte de una antología general de la poesía brasileña publicada por la editora Seix Barral en 1973 bajo el título Antología de la poesía brasileña. Desde el Romanticismo a la generación del cuarenta y cinco.

En el último número de la RCB se ofrece a los lectores un número especial dedicado a la poesía romántica. Además de la selección, traducción y notas críticas realizadas por Crespo, se ofrecen tres valiosos ensayos que comprenden tres períodos del romanticismo brasileño: «Niteroi, revista brasiliense» del profesor Soares Amora; «Junqueira Freire: Inspirações do Clautros» de Machado de Assis y el último ensayo sobre «Banzo palmares e abolicionismo» de poeta Péricles Eugênio da Silva Ramos. Este último trata sobre la poesía abolicionista de Brasil, cuyo maestro Castro Alves (1847-1871), conocido como el «poeta de los esclavos», es traducido por Crespo.

No obstante, la RCB no descuida su interés hacia otros géneros de la literatura y como muestra de ello son las publicaciones de cuentos traducidos por Crespo de escritores brasileños contemporáneos como «Gato, gato, gato» de Otto Lara Rezende. «Cuento con bicho y niño» en el primer número (junio 1962); asimismo, el cuento de João Guimarães Rosa, «El caballo que bebía cerveza», aparece en el número 7 (diciembre 1963). De la mano de Pilar Gómez Bedate, consta la primera aparición en España de la ya mencionada Clarice Lispector, con el cuento «Dibujando un niño», publicado en el número 13 (junio de 1965), el cuento «Palabras de amor» del autor Nelson Coelho en el número 14 (septiembre 1965) y el relato de Jorge Amado «De cómo el mulato Porciúncula se sacudió su difunto», del número 17 (junio 1966).

Para acompañar a la publicación en España de la traducción de Crespo de la novela Gran Sertón: Veredas, publicada por Seix Barral en 1967, la RCB dedica pocos meses después el «Número extraordinario sobre João Guimarães Rosa» presentado en el número 21 (junio 1967). En este estudio figura la biografía del autor escrita por Renard Pérez, y en el apartado «Breve Antología de Guimarães Rosa» se divulgan las siguientes traducciones de Crespo: «La Ceguera» correspondiente a un fragmento del cuento «São Marcos», extraído de la antología de cuentos Saragana (1946); el fragmento «Cara de Bronce» perteneciente al volumen de ciclo novelesco Cuerpo de baile (1956); el fragmento «El juicio de Zé Bebelo» de la obra Gran Sertón: Veredas (1956); y por último los textos: Los hermanos Dagobé y Ninguno, ninguna del libro Primeras Estórias (1962).

Asimismo, el número 24 del mes de marzo de 1968 es dedicado a la joven novelista Nélida Piñón (1937). En esta edición, se ofrecen al lector algunas traducciones realizadas por Crespo de fragmentos de las obras Guía mapa de Gabriel Arcángel (1961) y Madera hecha cruz (1963); y una selección de los cuentos «Suave estación», «La fuerza del fuego» y «La vaca tripona», pertenecientes a la obra Tiempo de las frutas (1963). Acompañan a las traducciones, el ensayo realizado por Crespo y Gómez Bedate «Nélida Pinón, de guia de mapa a tempo das frutas», además de una nota escrita por la propia autora. Por dedicarse casi enteramente a una autora puesta al margen de la literatura brasileña, su publicación causa no pocas polémicas entre los ambientes académicos brasileños. En consecuencia, tras su aparición, algunos exponentes de los círculos literarios tienen la voluntad casi lograda de poner fin a la revista.

No obstante, no es este el motivo por el cual Crespo, en 1970, renuncia a seguir dirigiendo la RCB. Las causas van más allá del ámbito literario. En efecto, la política de la embajada brasileña cambia de orientación con el nuevo embajador Pereira Guillon, el cual pretende publicar en las páginas de la RCB la propaganda del régimen de su país (1989, 32). Cabe añadir que en 1967 el poeta se había exiliado en Puerto Rico y a partir de 1970 iniciaría sus estudios doctorales en la Universidad de Upsala.

No es propósito de este artículo analizar las etapas posteriores al período que culmina en 1970. Sin embargo, comentaremos someramente la trayectoria de las publicaciones de la segunda y tercera etapa que encierra su última aparición en mayo de 2010.

Tras un año de interrupción, el segundo período de la revista arranca en mayo de 1971 y se prolonga hasta noviembre de 1981. El cargo de director pasa al crítico de arte y director de cine Manuel Augusto García Viñola y la secretaría de redacción pasa a las manos de Léa del Prá Netto. La revista se define en esta nueva etapa por su diversidad temática y por ofrecer un panorama más general de la cultura brasileña. En efecto, en el prólogo del número 31 (mayo, 1971) se declara que la revista tratará de «diversificar los temas, dándole una mayor cabida a las artes plásticas, al cinema, al teatro y a la crítica bibliográfica» (1971, 5). Para conmemorar el decimoquinto aniversario de la revista, el número 47 (marzo 1977) reproduce de manera integral el primer número de la revista como forma de reconocimiento de la actividad desempeñada por Crespo y Cabral.

El tercer período se caracteriza publicaciones irregulares, con constantes cambios de directores y variaciones de temas. Tras diecisiete años de silencio, el primer número sale en junio de 1997, con una edición antológica dedicada a Crespo; aparecen dos ejemplares posteriores en 1998 y –tras otro lapsus de siete años– la revista vuelve a surgir en marzo de 2005, con una edición especial titulada «La mirada española hacia Brasil». Con apariciones anuales en estos últimos años, la revista cesa su actividad, y dedica su último número al estudio monográfico en homenaje al escritor Machado de Assis en mayo de 2010.

Como hemos visto, la RCB enriquece el panorama literario, sobre todo durante el período en que Crespo dirige la RCB. Tanto es así, que a lo largo de los ochos años de duración, el número de tiradas se incrementa, pasando de mil a cuatro mil quinientos ejemplares. Esta intensa y sostenida actividad de divulgación de las letras brasileñas es un caso único en la historia de la recepción de las letras brasileñas en el extranjero. Ni siquiera en el ambiente literario portugués ocurre algo semejante.

Es menester reconocer que sin la amistad y entendimiento literario no de un grupo de individuos sino de poetas comprometidos con su tiempo como Crespo y Cabral, este proyecto cultural difícilmente habría podido ser llevado a cabo. Al compartir sus vidas en un momento determinado surge la ocasión de ofrecer un material de primera mano a los lectores españoles y que seña un momento bisagra en la recepción de la literatura brasileña en España.

Este trabajo sobre la recepción de la literatura brasileña en España que comprende finales del siglo XIX hasta el inicio de la década de 1970, no tiene el objetivo de ser más que una pequeña introducción de lo mucho que se podría decir sobre este tema.

En primer lugar, hemos rastreado los primeros intentos de divulgaciones por parte de individuos que se han interesado de manera especial en la literatura brasileña. El esfuerzo del poeta Francisco Villaespesa a través de la creación de la «biblioteca brasileña» de ochenta (¿o cuarenta tomos?) y de lo que podría haber significado para la recepción de las letras brasileñas es parte de una crónica sin final feliz, pero que pueden reservar futuras sorpresas en la historia de aproximación de estos dos países. Aparte de algunas apariciones puntuales en antologías y revistas especializadas que empezaban a poblar el escenario de los años cuarenta del siglo XX; hemos observado que la creación de la Revista de cultura brasileña en 1962 interrumpe el silencio cultural vivido entre estos dos países.


NOTAS

(1) No hemos podido consultarla, pero según el estudio de Molina (1990) la efímera revista Electra organizada entre marzo y mayo de 1901 por Valle-Inclán, Maeztu, Villaespesa, Pío Baroja y Manuel Machado, «llevará a cabo una de las primeras presentaciones de poetas brasileños» (ibíd., 15); y la revista «Cosmópolis fue más allá de lo meramente portugués y también incluyó una antología de poetas brasileños» (ibíd., 16).

(2) Considerada como una de las revistas más relevantes de su década, La Gaceta Literaria surge al público español el 1 de enero de 1927 y continúa con sus entregas quincenales hasta 1932, totalizando 123 números.

(3) El modernismo brasileño es, en esencia, un movimiento de rescate y revalorización de la cultura del país. Renueva el campo literario al introducir elementos de la cultura popular brasileña (el lenguaje hablado en la calle, las creaciones espontáneas del pueblo, los neologismos) en detrimento de los modelos académicos basados en la cultura europea.

(4) Estos tres cuadernos inéditos que Villaespesa deja en Brasil fueron pasando de mano en mano hasta llegar a García Viñolas quien en 1971 asume el cargo de director en la segunda etapa (1971-1980) de la Revista de cultura brasileña.

(5) Aunque no hemos podido consultar todos sus números, mencionamos la revista de poesía y crítica literaria Intus, que contribuyó activamente en mantener el lazo de unión entre Brasil-España. Dirigida por Julio García Morejón y publicada por la Universidad de Salamanca en 1951, después del traslado de Morejón a Brasil pasa a ser dirigida y editada desde ese país, y perdura hasta 1956.

(6) En síntesis, los números de la RCB pasan por tres fases de publicación. En su estreno es dirigida por Ángel Crespo, números 1-30 (junio 1962–marzo 1970). Luego pasa a estar bajo la dirección de Manuel Augusto García Viñolas, números 31-52 (mayo 1971-noviembre 1981). En el tercer período es dirigida por diversas personalidades: el número 0 (junio 1997) por Antonio Maura; el número 1 (marzo 1998) por Gilberto Velho; el número 2 (septiembre 1998) por Bruno Roberto Padovano; los números 3 (marzo 2005), 4 (abril 2006) y 5 (febrero 2007) por Acir Pimenta Madeira Filho; los últimos números 6 (febrero 2008) y 7 (mayo 2010) por Antonio Maura.

(7) En palabras de Crespo: «no me atraía la estética de la Juventud Creadora ni la patrocinada por la revista Espadaña que, aunque se hacía en León, tenía un grupo de lectores y seguidores en Madrid. Ni la imposible vuelta al Siglo de Oro ni la confesada continuación del 98 tenían mucho que ver con mis preocupaciones y mis aspiraciones de aquellos años. Aunque, políticamente, estuviese de parte de los poetas de Espadaña intuía [...] que no se puede combatir con eficacia a los detentadores de una cultura reaccionaria valiéndose de su mismo juego» (1989, 22).

(8) Se han realizados muchísimos estudios sobre la censura en España en la época franquista (1939-1976). Un buen punto de partida es el estudio clásico de Manuel L. Abellán, Censura y creación literaria en España (1939-1976), Barcelona, Ediciones Península, 1980.

(9) Deucalión es una revista fundada por Crespo en Ciudad Real en la cual se publican 11 números entre marzo de 1951 y septiembre de 1953. Véase el trabajo de Fanny Rubio (2003, 242-244).

(10) El triunvirato formado por Gabino Alejandro-Carriedo, Ángel Crespo y Federico Muelas lanza en 1950 la revista Pájaro de Paja. Se publican nueve números (o cartas) entre diciembre de 1950 y mayo de 1954. Véase el trabajo de Jaume Pont (2006, 184-234).

(11) Es importante resaltar las traducciones realizadas por Carriedo y Crespo en la revista Poesía de España bajo la sección «Poesía del mundo» en la cual se divulgan los versos de Fernando Pessoa, Pier Paolo Pasolini, Paul Eluard y otros exponentes de la poesía internacional. Véase el estudio de Fanny Rubio (2003, 187-191).

(12) Este poema formará parte de la antología de la poesía brasileña organizada y traducida por Crespo titulada: Antología de la poesía brasileña. Desde el Romanticismo a la Generación del cuarenta y cinco (Seix Barral, 1973).


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