bibliografia biografia presentacio a càrrec d'Aranzazu Usandizaga
enllaços
   

PRESENTACIÓ

El pasado dieciséis de octubre hizo 150 años del nacimiento de Oscar Wilde. Las casas subastadoras aprovechan estos días para sacar a la venta las pocas cartas inéditas y desconocidas del autor que aun existen, alguna primera edición dedicada de alguna de sus obras, así como algún libro de su biblioteca que el autor a menudo dedicaba y regalaba a sus múltiples amigos. El catálogo de ventas, muy elocuente, incluye también una hoja en la que el autor escribió seis epigramas, unas notas manuscritas de una conferencia que dio en Philadelphia en 1882, así como varios manuscritos de obras relativas a Lord Alfred Douglas. Los pocos objetos que incluye resumen la vida alegre y la trágica muerte de Wilde, y remiten directamente a su gran talento así como a sus grandes debilidades.

 

Entre los libros en venta está su copia de la obra de Aristófanes, Clouds (1865), un texto de cuando Wilde estudiaba en Oxford, lleno de anotaciones y comentarios. Anglo-irlandés de origen, alumno destacado de la gran universidad de Dublín, Trinity Collage, Wilde había heredado lo que el crítico Vivien Mercier definió como “La tradición cómica irlandesa”, que se remonta a la literatura celta, a Swift, a Maria Egdeworth y a tantos autores y autoras anteriores y posteriores a él como Shaw, Synge, Joyce o Beckett. Más que heredarla, Wilde, el más ocurrente e ingenioso de sus contemporáneos, la retomó para transformarla una vez más y llevarla hasta unos límites sin precedentes. Prueba de ello son sus famosos y constantes epigramas que se siguen repitiendo incansablemente generación tras generación, así como sobre todo sus comedias, El abanico de la Sra. Windemere , La importancia de llamarse Ernesto , Una mujer sin importancia, y Un marido ideal , obras de un humor total, a menudo absurdo, escenificadas entre 1892 y 1895. Su perdición fue precisamente, en gran parte, el exceso de ingenio que le llevó a ser un gran conversador de todos asediado en las largas noches de juerga literaria londinense. La excelente formación clásica que recibe en Irlanda, se consolida en Oxford a donde llega becado a los veinte años, y estudia en las aulas del gran maestro esteticista John Ruskin, crítico del materialismo y defensor del socialismo utópico que interesó también intensamente a Wilde, a juzgar por sus relatos y por sus escritos críticos. Su otro gran maestro es Walter Pater, que exalta la belleza a ultranza y el individualismo, e influye también poderosamente en Wilde. Estas influencias le llevaron a escribir ensayos tales como “El alma del hombre bajo el socialismo” (1891) y le ingenioso “La decadencia en el arte de la mentira” (1889) si bien su talante fue siempre apolítico, así como claramente amoral, lejos siempre de cualquier creencia radical. De su interés por el esteticismo da también buena cuenta su relato El retrato de Dorian Grey (1891), así como los cuentos que escribió en parte para leer a sus propios hijos: “El fantasma de Canterville”, “El gigante egoísta”, “El príncipe feliz”, “El mejor amigo”, “Un cohete muy especial”, “El ruiseñor y la rosa”, y “El joven rey”; todos ellos incluidos en el volumen publicado en 1888, El fantasma de Canterville y otros cuentos . También en 1891 publicó dos volúmenes más de relatos y cuentos: El Crimen de Lord Arthur Savile , y Una casa de granadas .

 

Sumergido muy pronto en las profundidades de la vida intelectual de Londres, el éxito social del autor es espectacular que se convierte en el más famoso de los dandys. A partir de 1886, aunque casado y con dos hijos, el autor empieza a visitar a jóvenes estudiantes de Oxford. Pronto inicia una intensa relación con Robert Ross, el único amigo que le fue fiel hasta más allá de su muerte. En 1891, Wilde conoció a Lord Alfred Douglas, un joven caprichoso e indulgente con quien llevó una vida cada vez más disipada y alejada de su familia, y cuya influencia fue abiertamente destructiva para el autor. A partir de 1889, a pesar de ello, Wilde vive unos años de intensa creatividad que culmina con el clamoroso éxito de sus comedias. Convertido en el dramaturgo más aplaudido de Inglaterra, Wilde alcanza un éxito personal y profesional intenso y fulminante. Sin control alguno, derrocha el dinero con la misma facilidad con la que lo gana, pero el desenfreno de su vida estalla en el famoso escándalo al que, por razón de su avidez económica, le obliga Douglas a someterse, con el fin de oponerse y desprestigiar a su padre, el marqués de Queensberry. Como es bien sabido, Queensberry acusa a Wilde de practicar la homosexualidad, legalmente prohibida entonces, y Wilde, que podía haber evitado el juicio y huido de Inglaterra, instigado por Douglas, se enfrenta a Queensberry y pierde uno de los pleitos más tristemente famosos de la historia. Su estancia de dos años en la cárcel de Reading destruye definitivamente a Wilde, pero le inspira también páginas memorables. Mientras está en la cárcel redacta De Profundis (1905, 1906), un texto que dirige a Douglas en el que le recrimina su nefasta influencia sobre él. Tras su liberación Wilde escribe un poema conmovedor; La balada de la cárcel de Reading (1898) en el que expone su tragedia con intensidad y rigor.

 

Wilde pasó sus últimos años en el exilio parisino, viviendo en condiciones muy precarias de la caridad de su mujer y de sus entonces ya poquísimos amigos. Según sus biógrafos, aunque Douglas estuvo con él un tiempo después de que saliera de la cárcel, fue Ross, su único verdadero amigo a la hora del fracaso y la enfermedad, quien, de acuerdo con los deseos del autor, llamó a un cura católico que le administró un bautizo provisional y la extremaunción en septiembre de 1900 cuando el autor, pocos meses después de salir de la cárcel, se estaba muriendo a causa de una infección de oído relacionada con una neuro-sífilis. Ocho años más tarde, Ross había saldado también las muchas deudas de Wilde gracias a la edición de sus obras, y contaba con el suficiente margen como para comprar una tumba en el cementerio Pierre Lachaise de París en el que depositar sus cenizas.

 

Aránzazu Usandizaga
Departament de Filologia Anglesa

Novembre 2004