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Cómo empezar a trabajar. Cómo se trabaja en seguridad del paciente en un equipo de atención primaria. Implementando la respuesta. Implicando a todos los profesionales del equipo. La misión y el contexto
Maderuelo Fernández, José Ángel
Astier Peña, Maria Pilar
Olivera Cañadas, Guadalupe
Torijano Casalengua, María Luisa
Moreno González, Pilar

Data: 2010
Resum: El Institute of Medicine (IOM) define la calidad de los servicios sanitarios como “el grado en que los servicios de salud destinados a los individuos y a las poblaciones aumenta la probabilidad de conseguir unos resultados de salud óptimos y comparables con los conocimientos actuales de los profesionales”. Esta definición ha sido ampliamente aceptada y revela un concepto multidimensional. El análisis evolutivo de la calidad muestra como, a lo largo del tiempo, se ha dado diferente protagonismo a cada uno de estos componentes. En la década de los 90 empiezan a adquirir especial relevancia los problemas relacionados con la seguridad del paciente y diferentes organizaciones, como la Joint Commission la incorporan entre los factores importantes que determinaban los resultados de la calidad: orientación al paciente, la seguridad del entorno de la atención y la accesibilidad, adecuación, continuidad, eficacia, efectividad, eficiencia y oportunidad de la atención. Actualmente la seguridad del paciente es considerada como una dimensión fundamental de la calidad, la base sobre la que se construye el resto de dimensiones, y cuya ausencia afectaría negativamente a las demás. Calidad y seguridad del paciente son culturas estrechamente vinculadas donde la calidad, concepto más amplio, sirve de marco de referencia para la seguridad del paciente. Ambas comparten organización, objetivos, metodología y herramientas de trabajo, lo que facilita la implantación de actividades de seguridad del paciente en los centros de salud y su integración en los planes de mejora continua. La puesta en marcha de actuaciones para la mejora de seguridad del paciente requiere un análisis de situación del equipo de atención primaria (EAP), conocer su contexto, cómo se organiza, las circunstancias y el entorno en que se desarrolla el trabajo, todo ello será de gran utilidad para definir los objetivos y las actividades concretas a desarrollar. La definición de la misión, visión y valores del centro de salud nos permite sistematizar esta reflexión sobre el propio equipo, el rol que desempeña en el presente y cómo queremos que sea en el futuro. El análisis se completa con una valoración de la propia organización y de su entorno externo mediante la técnica DAFO que permite la identificación de sus Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. El proceso de gestión para la mejora se inicia con la identificación de situaciones que pueden suponer un riesgo para las personas. Se propone combinar una estrategia reactiva que identifica los riesgos una vez que se ha producido el incidente o evento adverso, con otra proactiva mediante la cual se pueden conocer los riesgos potenciales de los procesos antes de que se produzca cualquier efecto no deseable. Todas las etapas del proceso asistencial son susceptibles de presentar problemas relacionados con la seguridad, por lo que la National Patient Safety Agency (NPSA) propone un análisis estructurado de los siguientes factores: pacientes, profesionales, de tarea, sociales, de formación, de equipamiento y recursos, condiciones de trabajo, organizativos y de comunicación. La identificación de los riesgos específicos puede realizarse con las herramientas clásicas utilizadas para la mejora continua (técnicas creativas, encuestas, sistemas de notificación, auditorías, monitorización de indicadores, etc. ). La priorización de riesgos, el análisis de los mismos y la implementación de propuestas pueden acometerse con técnicas propias de la gestión de riesgos como son la Matriz de Riesgos (MVR), el Análisis Causa Raíz (ACR), o el Análisis de los Modos de Fallos y sus Efectos (AMFE) que, aunque comparten algunos procedimientos con las herramientas clásicas, se describirán con más detalle en otros artículos de esta monografía. La gestión de riesgo guarda un estrecho paralelismo con el ciclo de mejora continua o ciclo evaluativo, en ambos casos se trata de identificar los problemas o áreas de mejora, analizar las causas que los originan, implantar las actividades correctoras, evaluar el efecto de los cambios introducidos y valorar nuevas acciones. Esta orientación de la mejora de la calidad basada en la realización de ciclos de mejora o PDCA (planificar, hacer, evaluar y corregir), se contempla en todos los Modelos de Gestión de la Calidad, certificación ISO, acreditación JCAHO, autoevaluación mediante el modelo EFQM, y de manera especial en la Gestión por Procesos. Además, los EAP pueden llevar a cabo otros proyectos esenciales para la seguridad del paciente como son: la difusión de la cultura de seguridad, la implantación sistemas de notificación, análisis de incidencias, higiene de manos, conciliación terapéutica, monitorización de indicadores, colaboración con pacientes, etc. Para afrontar la mejora de la seguridad del paciente en el centro de salud es preciso contar con una estructura básica que se encargue de su planificación y despliegue como, por ejemplo, una Comisión para la Mejora de la Calidad multidisciplinar y un responsable que se encarguen de: planificar las actividades, desarrollar las diferentes fases del proceso de gestión de riesgos, comunicar los resultados, etc. Este modelo se extendió a finales de los 90 en los EAP para el desarrollo de Programas de Mejora de Calidad y puede seguir siendo válido.
Drets: Tots els drets reservats
Llengua: Castellà
Document: article ; recerca ; publishedVersion
Publicat a: Revista clínica electrónica en atención primaria, Núm. 18 (Octubre 2010) , p. 1-7, ISSN 1887-4215



7 p, 156.3 KB

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