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Universitat Autnoma de Barcelona

Generalidades

Los orígenes
La prehistoria de la región sudoriental de África estuvo marcada, en primer lugar, por las principales civilizaciones paleolíticas, particularmente las del grupo del Olduvai y del achelense. Los pueblos más antiguos del África Austral (Mozambique incluido), los Khoisans, fueron asimilados por los nuevos ocupantes o simplemente enviados a los territorios situados al borde de las zonas desérticas (Kalahari) por diferentes migraciones bantúes durante el primer milenio de nuestra era. De este modo, en nuestros días, la mayoría de los habitantes de Mozambique proceden de pueblos agricultores de origen bantú. […].

La época pre-colonial
Debido a su situación geográfica, Mozambique fue un lugar de cruces de múltiples influencias sociales, culturales e históricas. A partir del siglo X surgieron las primeras unidades políticas organizadas en Estados, como el reino del Zimbabue, formado de poblaciones del grupo Chona, que pagaban un tributo a los jefes bajo forma de bienes (como el sorgo, el ganado, el oro y el marfil). Estas poblaciones construyeron para sus jefes grandes conjuntos de edificios totalmente protegidos por murallas, las famosas Zimbabwes. Establecieron, además, relaciones comerciales con otros pueblos de la región, así como con mercaderes extranjeros de origen asiático. […]. Según la documentación portuguesa sobre esta época, en el siglo XV el Zimbabue se convirtió en el Imperio del Monomotapa […], espacio limitado por el río Zambeze, al norte, el río Save, al sur, y por el Océano Índico, al este […]. Los árabes, que se habían instalado en Mozambique antes de la llegada de los portugueses (específicamente en Sofala, que habrá sido fundado en el siglo XII), eran los intermediarios entre los africanos del interior y los comerciantes de los principales centros swahili de la costa oriental africana, Kilwa, Mombassa y Melinde. Tanto los árabes como los swahili practicaban el esclavismo. El oro y el marfil eran buscados especialmente por los comerciantes asiáticos.

Los portugueses y el África Oriental
Los portugueses son los primeros europeos que frecuentan las costas del África Oriental a finales del siglo XV. Desde su llegada, entran en conflicto con los árabes y los swahili por el control del comercio, especialmente con la India, de donde provienen las especias consumidas en Europa. Se establecen en fortalezas muy protegidas en la costa, sobre todo en Sofala (1505) y en la isla de Mozambique (1506/7). Después de haber apartado temporalmente a los árabes de la región y de haber limitado la acción de los swahili, los portugueses penetran en el territorio por el valle del Zambeze y, posteriormente, entran en contacto con el Monomotapa, a mediados del siglo XVI […]. Los portugueses penetran, así, progresivamente en el territorio, ocupando espacios y caminos, controlando y provocando la descomposición del imperio del Monomotapa y la destrucción de los reinados maraves, situados al norte del Zambeze. Al mismo tiempo que se desagregan el imperio del Monomotapa y los reinados maraves, aparecen, en el valle del Zambeze, nuevas unidades políticas dominadas por una clase de comerciantes portugueses establecidos como propietarios de tierras concedidas, compradas o simplemente conquistadas. Son las “tierras de la Corona” (prazos da Coroa), consideradas por muchos historiadores como la primera forma de colonización portuguesa en Mozambique. Estos prazos son sobre todo puntos de flujo de mercancías (oro y marfil en un primer momento, esclavos después), favorecidos por la vía natural del río Zambeze. Establecidos a lo largo de este gran río, los prazos constituyen la primera y única penetración portuguesa al interior de Mozambique hasta el siglo XIX […]. hacia la mitad del siglo XVIII, el tráfico de esclavos comienza a superar el comercio del oro y del marfil para convertirse, en el siglo XIX, en el elemento fundamental de estructuración económica. […] Aunque haya declinado a mediados del siglo XIX, esta práctica persiste clandestinamente hasta la primera década del siglo XX.

De la colonización a la independencia
Hacia la mitad del siglo XIX, la presencia portuguesa en Mozambique, más allá del Zumbo y de Lourenço Marques, fundados en el siglo XVIII, se limita a la ocupación de establecimientos creados cuatro siglos antes, es decir Sofala, isla de Mozambique, isla del Ibo, Tete, Sena y Quelimane. En el valle del Zambeze se sigue practicando el sistema de prazos que, contrariamente a lo establecido por la Corona portuguesa (atribución de tierras a los portugueses oriundos de la metrópolis), es en efecto propiedad de los mestizos, de origen afro-indio en su mayoría. Durante el siglo XIX, la historia de las poblaciones de Mozambique está marcada, entre otros factores, por la penetración de varias expediciones europeas de exploración. La Conferencia de Berlín (1884/1885) decide la repartición de África entre las principales potencias europeas. Entre 1875 y 1891 se delimitan, entre Inglaterra y Portugal, las fronteras actuales de Mozambique. A partir de entonces comienza una verdadera conquista del espacio y de las poblaciones de Mozambique, que se oponen, sin embargo, con una resistencia tenaz, a la ocupación y a la imposición de las leyes y de la administración portuguesas. En el sur de Mozambique, la autoridad colonial solo se vuelve efectiva cuando es debilitado el mayor foco de resistencia, situado en el estado de Gaza (1894-1897), después del arresto y deportación a Portugal del rey Gungunhana y de sus principales colaboradores.

En el centro, después de una serie de conflictos conocidos como las “guerras del Zambeze”, las fuerzas militares portuguesas consiguen finalmente someter a los señores de los prazos e instaurar una real administración. El norte de Mozambique no fue conquistado hasta finales del siglo XIX y, en algunos casos, únicamente en las primeras décadas del siglo XX. Los débiles recursos económicos y financieros de Portugal y la inexistencia de compañías potentes capaces de emprender la exploración de los recursos mozambiqueños motivan el abandono de una parte del territorio (aproximadamente dos terceras partes) a sociedades concesionarias no portuguesas. Es el caso de las compañías de Mozambique, del Niassa y del Zambeze, cuyos capitales son mayoritariamente ingleses. En el siglo XX, una necesidad vital conduce a los portugueses a poner en marcha una dominación colonial que contribuirá de modo decisivo al crecimiento de la propia economía portuguesa. Así, se construyen vías de comunicación, principalmente ferroviarias e infraestructuras portuarias, con el fin de exportar las materias primas procedentes de las minas y de las plantaciones de Sudáfrica y de Rodesia del Sur (actual Zimbabwe), entonces bajo dominación inglesa. El problema del trabajo y de la mano de obra tenía, en el caso mozambiqueño, una importancia considerable. La colonia constituyó durante mucho tiempo una reserva de mano de obra, destinada especialmente a las minas sudafricanas, cuyas necesidades anuales eran de más de cien mil trabajadores. El reclutamiento era facilitado por el sistema de trabajo forzado (chibalo) y por el régimen del impuesto sobre la habitación (imposto de palhota) o capitación (mussoco). En 1921, un documento oficial regula el estatuto del asimilado (es decir, el africano que abandona sus costumbres tribales). Un código de asistencia indígena publicado en 1921 […] divide a la población de Mozambique en tres categorías: los blancos portugueses, que disfrutan de plenos derechos; los asimilados, los negros que sabían escribir y que, en principio, disfrutaban también de plenos derechos; los indígenas, sin ningún derecho.

Algunas manifestaciones esporádicas
A pesar de todo ello, surge una oposición en forma de manifestaciones esporádicas (reivindicaciones sociales) o incluso de acciones culturales y nacen movimientos de defensa de los intereses de los autóctonos que, a partir de los años veinte, comienzan a organizarse. […] A partir de 1960, la colonia experimenta un cierto crecimiento y una modernización apreciable en diversos ámbitos: la administración, la agricultura y la educación, la industria y los transportes, la salud, la enseñanza (de la primaria a la creación del ciclo universitario). Algunos proyectos financieros de gran envergadura, como la presa de Cahora Bassa (expresión práctica de la dependencia económica de Mozambique respecto de Sudáfrica), son puestos en marcha, y en 1970 la idea de creación de un Estado federado empieza a tomar forma.

La fundación de la FRELIMO
Desde la Segunda Guerra Mundial, al mismo tiempo que se desarrolla un sentimiento anti-colonial generalizado, aumentan las críticas internacionales contra la colonización portuguesa. En el interior, un fuerte descontento social conduce a la fase de la lucha de liberación nacional, entablada por la fundación del Frente de Liberación de Mozambique, la FRELIMO, en 1962, bajo la dirección de prestigiosos nacionalistas como Eduardo Chivambo Mondlane y Marcelino dos Santos. La FRELIMO desencadena la lucha armada por la independencia del país el 25 de septiembre de 1964. El movimiento de descolonización de África, el apoyo de varios países y organizaciones a la lucha armada, el golpe militar del 25 de abril de 1974 que marca el fin del régimen dictatorial portugués y, sobre todo, la determinación de los mozambiqueños son factores concomitantes que permiten a la FRELIMO declarar, el 25 de junio de 1975, la victoria sobre el colonialismo portugués y la independencia de Mozambique.

La independencia y las trabas al desarrollo
La Constitución de 1975, que define en sus principios generales la subordinación de la política del Estado a la FRELIMO, tiene por objetivo hacer extensiva a todo el país la experiencia adquirida con la instalación del poder popular en las llamadas "zonas liberadas” desde finales de los años sesenta. El Tercer Congreso de la FRELIMO (1977) decide la transformación de la organización en partido marxista-leninista. Al principio de los años 80, un conjunto de factores interrelacionados revela la fragilidad del modelo político-económico adoptado. Después de la independencia, el país sigue encontrando serias trabas a su desarrollo. La política económica aplicada no tiene en cuenta la estructura colonial heredada (dependencia de Sudáfrica en lo referente a los servicios ferroviarios y portuarios, así como a la exportación de mano de obra). El desconocimiento de la realidad del país, y otros factores de orden político e ideológico, conduce a la imposición administrativa de un modelo económico que, al mismo tiempo que vuelve imposible la creación de riqueza, destruye las bases de la acumulación que podría ser desarrollada a partir del apoyo a la agricultura familiar y privada. Las sanciones contra Rodesia del Sur y la participación en el conflicto rodesiano que llevaron a la independencia de Zimbabue en 1980, las restricciones impuestas por Sudáfrica respecto a la mano de obra de Mozambique, la caída del sistema ferroviario y portuario (y la consecuente reducción de los beneficios), la fluctuación de los precios del petróleo en el mercado mundial, así como la climatología adversa (sequías prolongadas) son algunas de las causas que, unidas a una gestión económica ineficaz y excesivamente centralizada, dan lugar a la grave crisis económica del país. El Cuarto Congreso de la FRELIMO (1983) decide revisar la política económica, particularmente en el ámbito agrícola, privilegiando el sector familiar. En marzo de 1984, Mozambique negocia con Sudáfrica el Acuerdo de Incomati, cuyo principal objetivo era impedir la continuación de acciones de desestabilización procedentes de Sudáfrica. Ante la crisis económica generalizada, el gobierno mozambiqueño procura asegurar el apoyo de los países occidentales a la vez que solicita la adhesión al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, que se concreta en 1984. Después de la muerte de Samora Machel (1986) Joaquim Chissano se convierte en el presidente del Partido y del Estado. [...] En 1987, la situación económica y social es considerada muy crítica, con una población estimada de aproximadamente 14 millones de habitantes y un PNB per capita inferior a 150 dólares, lo que sitúa al país entre los más pobres del mundo. Para intentar sacar al país de la crisis, se aprueba una nueva Constitución (1990) que autoriza el multipartidismo y la economía de mercado, al mismo tiempo que se inician conversaciones entre el gobierno y el principal movimiento de la oposición, la RENAMO. Este proceso culmina con la firma de un acuerdo general de paz en octubre de 1992. En el interior, la ausencia de una oposición organizada hasta 1990 provoca el descontento popular que se manifiesta a través de huelgas fácilmente controlables, personalizadas y con escaso contenido político. Sin embargo, un movimiento estudiantil notable, al que se une un movimiento de huelga […], inicia un proceso de contestación política que pondrá en tela de juicio la gestión del país y de su clase dirigente.

Font : ROCHA, Aurélio (1993). “Brève Histoire”, Notre Librairie, 113, p. 10-14. Traducción de Nazir Can