“De modo similar al de otras literaturas producidas en espacios que surgen de la dominación colonial, en especial las de lengua oficial portuguesa, la literatura mozambiqueña, como fenómeno de escritura, presenta las siguientes características: emerge durante el periodo de vigencia del sistema colonial; es una literatura relativamente reciente: cerca de 100 años de existencia; traduce las paradojas y complejidades generadas por la colonización, como el hecho de tratarse de una literatura escrita y difundida en la lengua del colonizador, el dualismo cultural y la identidad problemática de los autores, la oscilación entre la absorción y la negación de los valores y códigos de la estética occidental, etc.; a lo largo de prácticamente toda la trayectoria de esta literatura, la mayor parte de sus textos aparece difundida sobre todo en la prensa hasta mediados de la década de los ochenta; se trata de un fenómeno esencialmente urbano”.
Font: NOA, Francisco (2008). “Literatura Moçambicana: os trilhos e as margens”, in CALAFATE RIBEIRO, Margarida; PAULA MENESES, Maria, Moçambique – Das palavras escritas, Porto: Edições Afrontamento, p. 35-46.
Las cinco etapas según Pires Laranjeira
El 1º Periodo se extiende desde el inicio del establecimiento de los portugueses hasta 1924, año anterior al de la publicación de O livro da dor, de João Albasini. Este período casi desierto en cuanto a producción se refiere se ve alterado con la introducción de la prensa en 1854, pero sin que se alcancen los resultados literarios de Angola. Hoy está perfectamente probado que, al contrario de Angola, en Mozambique no hubo una actividad literaria consistente y continuada hasta los años veinte del siglo XX. En ese panorama, habitual en el siglo XIX en África, destaca, entre 1860 y 1880, la publicación dispersa de los textos de Campos Oliveira (1847-1911) […].
El 2º Periodo va de la publicación de O livro da dor hasta el fin de la IIª Guerra Mundial, incluyendo, además de este libro del periodista João Albasini, los poemas dispersos, en los años treinta, de Rui de Noronha, publicados posteriormente en una compilación dudosa, incompleta y censurada, con el título de Sonetos (1946), el género más cultivado por el autor. Rui de Noronha (1905-1943) publicó una buena parte de sus poemas entre 1932 y 1936, en el periódico O Brado Africano. […]. Influenciados por la poesía de la tercera generación romántica portuguesa, coincidente ésta con el impulso renovador del realismo que se aproximaba, estos sonetos, incluso por su forma, mantienen una relación estricta con la tradición occidental […] la poesía de Rui de Noronha también dio lugar a formas más libres donde trató temas relacionados con tradiciones nativas de Mozambique, como el caso del celebrado poema «Quenguelequêzê» (modernamente también se escribe «Quenguele que ze»). […] el poeta se apropia de temas e imágenes según una estrategia textual e ideológica de mozambicanidad basada en la Historia y en el recurso a la etnografía (caso del ritual, aunque estereotipado, de la Lua Nova). Así, después de la IIª Guerra Mundial se inaugura una nueva época. Durante aproximadamente 20 años (hasta 1963), la literatura mozambiqueña alcanzará su autonomía definitiva en el seno de la lengua portuguesa […]. Noémia de Sousa, en la línea de los textos sueltos de Campos Oliveira (siglo XIX), del periodismo de los hermanos Albasini y de O livro da dor (1925) de João Albasini, y de Rui de Noronha, además de otros, no muchos ni muy prolíficos, es la primera escritora de inequívoca radicación (y radicalización) africana, pero sin que se pueda considerar que la literatura mozambiqueña empiece con ella, que escribe sus poemas entre 1948 y 1951, antes de embarcar hacia Europa. Simplificando la cronología, podemos, para facilitar la perspectiva temporal y anclar los textos en su marco referencial, establecer el período de la postguerra, de 1945-52, como decisivo para la nueva literatura mozambiqueña. [...] Fonseca Amaral publicó, en 1945, los primeros textos poéticos; Orlando Mendes, las «Cinco poesias do Mar Índico», en Seara Nova (1947); a ellos cabe añadir el poema de Noémia de Sousa «Canção fraterna» (1948); João Dias murió en 1949, dejando inéditos varios cuentos, publicados en libro por la CEI, en 1952; salió el número único del periódico Msaho (1952), con colaboración de Noémia de Sousa, Virgílio de Lemos y Rui Guerra (el conocido director del Cinema Novo brasileño); Luís Polanah, Orlando de Albuquerque y Vítor Evaristo organizan para la CEI una antología de Poesia em Moçambique (1951), culminando una actividad más amplia que venía siendo desarrollada, en Lisboa y en Coímbra, desde mediados de la década de 1940. […]
El 3º Periodo, que va de 1945/48 a 1963, se caracteriza por la formación de la literatura mozambiqueña. Por primera vez, los escritores y candidatos a escritores adquieren conciencia de grupo, influenciados por el Neorrealismo y, a partir de 1950, por la Négritude. Noémia de Sousa escribe todos sus poemas (conocidos hasta hoy) entre 1948 y 51, sin conocer la Négritude francófona, pero al corriente de los movimientos negros americanos (Black Renaissance, Indigenismo haitiano y Negrismo cubano, entre otros), dado que dominaba el inglés y el francés. En 1951 circula su libro policopiado Sangue negro, formado por 43 poemas (uno más que en otra versión posterior). En 1951, viajó a Portugal y, al pasar por Luanda, dejó una copia, que sería fructuosa para los intelectuales angoleños ligados a la Mensagem (1951-52) y todos los escritores de las dos décadas siguientes. […]. El periódico cultural Msaho (1952, nº único), prohibido por la censura, se destinaba, como indica el título, al compromiso […], solidario con la cultura ancestral y popular, en la línea de la Mensagem angoleña […]. Aparecen también textos exclusivamente poéticos en selecciones y antologías. Poesia em Moçambique (1951), organizada por Luís Polanah, con un prólogo de Orlando de Albuquerque y Vítor Evaristo, publicada en Lisboa, en la CEI […] contiene textos de poetas importantes del país. José Craveirinha destaca, en esta década, de una pléyade que reúne, además de Noémia de Sousa, a Rui Nogar, Rui Knopfli, Virgílio de Lemos, Rui Guerra, Fonseca Amaral, Orlando Mendes, entre otros.
El 4º Periodo se prolonga desde 1964 hasta 1975, es decir, entre el inicio de la lucha armada de liberación nacional y la independencia del país (la publicación de libros fundamentales coincide con estas fechas políticas). Es el periodo de desarrollo de la literatura, que se caracteriza por la coexistencia de una intensa actividad cultural y literaria en el hinterland, en el ghetto, con textos de carácter no marcadamente político (de intelectuales, escritores y artistas como Eugénio Lisboa, Rui Knopfli, el portugués António Quadros, entre otros) y de la guerrilla, con inequívocos poemas anti-colonialistas que tejían loas a la revolución y tematizaban la lucha armada. En 1964, Luís Bernardo Honwana publica Nós matámos o cão-tinhoso, un conjunto de cuentos que marca la emancipación de la narrativa respecto de la preponderancia de la poesía. En este mismo año sale, en Lisboa, el pequeño libro Chigubo, de José Craveirinha, editado por la CEI. Después, hasta la independencia, aparecen la que fue presentada como la primera novela mozambiqueña, Portagem (1966), de Orlando Mendes, los tres números de la revista Caliban, de índole universalista y cosmopolita (en 1971, justamente cuando la FRELIMO editaba un primer volumen de Poesia de combate) y, en 1974, el Karingana ua karingana, de José Craveirinha, una compilación de poemas escritos a partir de 1945. En los años sesenta y setenta, en Mozambique, entran en escena bastantes escritores que abandonarán el país poco antes o poco después de la independencia, sobre todo blancos, pero también algún mulato. Se intensifica así una tendencia propia de la colonia consistente en el surgimiento de muchos intelectuales, escritores y artistas con una identidad nacional indefinida, vacilante o doble, que se sienten mozambiqueños y/o portugueses: Rui Knopfli, Glória de Sant’Anna, Guilherme de Melo, Jorge Viegas, Sebastião Alba, Lourenço de Carvalho, Eduardo Pitta, João Pedro Grabato Dias (o Mutimati Barnabé João o António Quadros), Eugénio Lisboa, Ascêncio de Freitas, etc. Otros, como Mia Couto, Heliodoro Baptista, Leite de Vasconcelos, se quedarán en el Índico, asumiendo sin reservas la ciudadanía mozambiqueña. […]
Al 5º Periodo, entre 1975 y 1992, lo llamaremos de consolidación, por no haber ya dudas en cuanto a la autonomía y extensión de la literatura mozambiqueña, contra todas las reticencias procedentes de algunos sectores de los estudios literarios, y, también hay que decirlo, contra todas las evidencias. Después de la independencia, durante algún tiempo (1975-1982), se divulgan sobre todo textos que se habían quedado en los cajones o se encontraban dispersos. El libro más destacado, incluso por el título sugestivo, fue Silêncio escancarado (1982) de Rui Nogar (1935-1993), por cierto el primer y único libro suyo que se publicó antes de su muerte. Otro tipo de textos es el de exaltación patriótica, culto de los héroes de la lucha de liberación nacional y otros temas marcadamente doctrinarios, militantes. Tal y como ocurrió en otros estados recientes, el Estado (y la FRELIMO) poseían el monopolio de las publicaciones y el consiguiente control. Sin embargo, siguiendo una concepción de la institución literaria que no pasa obligatoriamente por publicar en Mozambique, como sucedía, por cierto, en la época colonial, conviene considerar la actividad poética de un Rui Knopfli fuera de África como integrada en el patrimonio literario mozambiqueño. La publicación de los poemas de Raiz de orvalho, de Mia Couto (en 1983) y sobre todo de la revista Charrua (a partir de 1984, con ocho números) ilustra el surgimiento de una nueva generación de autores (Ungulani Ba Ka Khosa, Hélder Muteia, Pedro Chissano, Juvenal Bucuane y otros) que abrió nuevas perspectivas más allá de la literatura comprometida y caminos hasta entonces impensables, y que culminó con el libro de cuentos Vozes anoitecidas (1986), de Mia Couto, considerado como el punto de inflexión de una mutación literaria en Mozambique […]. A partir de este momento, quedaba aceptada la libre creatividad de la palabra, el tratamiento de temas tabúes, como la convivencia de razas y mezcla de culturas, a veces percibidas como antagónicas y causa de disputas (indios versus negros o blancos). La publicación de Terra sonâmbula (1992), de Mia Couto, su primera novela, coincidente con la apertura política del régimen, puede marcar provisionalmente el final del período posterior a la independencia.
Font: LARANJEIRA, Pires (1995). Literaturas Africanas de Expressão Portuguesa, vol. 64, Lisboa, Universidade Aberta, p. 256-262.
Literatura actual
Un aspecto que destaca para quienes conocen la trayectoria de la literatura mozambiqueña es la importancia que está adquiriendo la ficción, sobre todo la novela […]. Esta vitalidad del género novelesco, en los últimos años, puede observarse en títulos como: O Sétimo Juramento (2000) y Niketche – Uma História de Poligamia (2002) de Paulina Chiziane, Palestra para um Morto (2000) de Suleiman Cassamo, Os Narradores da Sobrevivência (2000) de Nélson Saúte, O Último Voo do Flamingo (2000) y O Outro Pé da Sereia (2006) de Mia Couto, Rosa Xintimane (2002) y Meledina, ou a história duma prostituta (2006) de Aldino Muianga, O Chão das Coisas (2003) de Marcelo Panguana, As Duas Sombras do Rio (2003), As Visitas do Dr. Valdez (2004), Crónica da Rua 513.2 (2006) y Campo de Trânsito (2007) de João Paulo Borges Coelho. Este último autor está protagonizando uno de los casos más fecundos en la producción literaria mozambiqueña de los últimos años […]. Teniendo en cuenta que una de las pruebas de la vitalidad de una literatura tiene que ver con la forma en que ésta se renueva a través no sólo de la ampliación de sus opciones estéticas y temáticas, sino también de la reinvención y recreación, por parte de nuevas voces, de toda una tradición que los años van sedimentando, no parece ser este propiamente nuestro caso, pues muy pocas son las voces que destacan por la calidad estética y por la profundidad de los temas tratados. Sin embargo, nombres prometedores como los de Awita Malunga (ficción), Sónia Sultuane, Eusébio Sanjane, Chagas Levene (poesía) y otros que los concursos literarios van haciendo emerger, son una tenue pero estimulante señal de esperanza de que el camino iniciado el siglo pasado […] está, con mayor o menor dificultad, dando frutos […].
Font: NOA, Francisco (2008). “Literatura Moçambicana: os trilhos e as margens”, in CALAFATE RIBEIRO, Margarida; PAULA MENESES, Maria, Moçambique – Das palavras escritas, Porto: Edições Afrontamento, p. 35-46.
Traducción de Nazir Can


