| Resum: |
La idea del mundo como espejo y del espejo como mundo forma parte esencial del sistema cosmológico medieval. El hombre contempla la naturaleza que le rodea y observa un sinnúmero de correspondencias entre las criaturas que la habitan, la tierra que pisa y el cielo que le arropa. La semejanza como sintaxis del mundo, epistemología, lenguaje o escritura, es una de las propiedades más preciadas por el hombre tardomedieval para comprender, no solamente el universo del que forma parte, sino su propia condición. Las relaciones analógicas entre el ser humano y el mundo se multiplican para justificar esa relación recíproca entre el microcosmos y el macrocosmos. Los arquetipos matemáticos respaldan este vínculo "natural" entre el hombre y su entorno como se puede observar en el caso del "homo quadratus". Las cuatro extremidades del hombre y las cuatro letras de "Adán" entran en consonancia con sus paralelos cuádruples: los elementos del universo, los vientos, las fases de la luna, los puntos cardinales, las estaciones, las cualidades primarias, las virtudes del alma, etc. Por este motivo, en palabras de Foucault (2002:26) el mundo en aquel entonces "se enrrollaba sobre sí mismo: la tierra repetía el cielo, los rostros se reflejaban en las estrellas y la hierba ocultaba en sus tallos los secretos que servían al hombre". La Edad Media, sobretodo durante el siglo XII, demuestra un gran interés por este aspecto y elabora diversos "espejos" que aluden a este deseo por conocer e interpretar el mundo y la naturaleza del hombre. Tal es el caso del célebre Speculum Maius de Vincent de Beauvais, el Speculum Virginorum, Speculum Ecclesiae de Honorius Augustodunensis, entre otros. Se proponen dechados de perfección moral, pero también estudios muy precisos sobre las criaturas que habitan la tierra, los elementos que constituyen el cosmos y las virtudes morales del hombre y de la mujer. La literatura devota del siglo XVI español bebe de esta tradición "especular" y la adapta a las nuevas corrientes espirituales alentadas por las órdenes mendicantes y la devoción popular. Hay una gran producción de "espejos" para príncipes, cristianos, pecadores, monjes y vírgenes. Muchos de estos espejos devotos fueron sumamente difundidos durante este período, aunque algunos de ellos sufrieron el expurgo o fueron incluidos en los índices inquisitoriales. Mi intención en estas páginas es examinar el concepto de "espejo" en algunos de estos trataditos y su repercusión en el contexto socio-cultural áureo. En la primera parte esbozaré sus antecedentes más relevantes y posteriormente revisaré algunos de los textos más prolíferos de este género en el Siglo de Oro. |