Petroni, Satíricon LXIII (Ed. Akal Trad. Carmen Codoñer)
63. 1. Todos estaban paralizados por
el asombro. Dice Trimalción: "Con todos los respetos para la historia,
creedme que se me han puesto los pelos de punta, porque sé que Nicerote
no anda contando bobadas; al contrario, 2. es muy serio y nada
charlatán. También yo voy a contaros un suceso espantoso: un burro
volando.
3. Cuando todavía llevaba el pelo largo -yo de pequeño
llevé una vida muy sibarita-, se murió el favorito de mi amo, una
perla, ¡válgame el cielo!, una monada, muy completo. 4. Así que, como
su pobrecilla madre lo estuviera llorando y nosotros fuésemos muchos en
el velatorio, de repente las brujas empezaron a lanzar gritos
estridentes. Daba la sensación de un perro persiguiendo una liebre. 5.
Teníamos entonces a un Capadocio, alto, muy valiente y con mucha
fuerza: podía levantar en vilo un buey furioso. 6. Éste, desenvainando
la espada con energía, salió corriendo por la puerta -con la mano
izquierda cuidadosamente recubierta- y atravesó por la mitad a una
mujer, tal que como por aquí -lagarto, lagarto-. Escuchamos un gemido
y, juro que no miento, ya no las vimos. 7. Nuestro grandullón,
metiéndose dentro de la casa, se dejó caer sobre la cama; tenía todo el
cuerpo amoratado como si le hubieran dado de latigazos, porque era
clarísimo que lo había tocado una mala mano. 8. Nosotros, tras cerrar
la puerta, nos volvimos al trabajo, pero la madre, cuando intenta
abrazar el cuerpo de su hijo, lo toca y ve que es un saco de paja. No
tenía corazón, ni intestinos, ni nada; es evidente que las brujas
habían robado al niño y habían colocado en su lugar un monigote de
paja. 9. Por favor, debéis creerme, hay mujeres muy sabihondas: las
brujas nocturnas; lo que está boca arriba, lo vuelven boca abajo. 10.
Por lo demás, aquel grandullón alto, después de este suceso, nunca
recuperó el color, mejor dicho, al cabo de pocos días murió loco".
Text llatí
[LXIII] Attonitis admiratione uniuersis: "Saluo,
inquit, tuo sermone, Trimalchio, si qua fides est, ut mihi pili
inhorruerunt, quia scio Niceronem nihil nugarum narrare: immo certus
est et minime linguosus. Nam et ipse uobis rem horribilem narrabo.
Asinus in tegulis.
"Cum adhuc capillatus
essem, nam a puero uitam Chiam gessi, ipsimi nostri delicatus decessit,
mehercules margaritum, <sacritus> et omnium numerum. Cum ergo
illum mater misella plangeret et nos tum plures in tristimonio essemus,
subito <stridere> strigae coeperunt; putares canem leporem
persequi. Habebamus tunc hominem Cappadocem, longum, ualde audaculum et
qui ualebat: poterat bouem iratum tollere. Hic audacter stricto gladio
extra ostium procucurrit, inuoluta sinistra manu curiose, et mulierem
tanquam hoc loco — saluum sit, quod tango! — mediam traiecit. Audimus
gemitum, et — plane non mentiar — ipsas non uidimus. Baro autem noster
introuersus se proiecit in lectum, et corpus totum liuidum habebat
quasi flagellis caesus, quia scilicet illum tetigerat mala manus. Nos
cluso ostio redimus iterum ad officium, sed dum mater amplexaret corpus
filii sui, tangit et uidet manuciolum de stramentis factum. Non cor
habebat, non intestina, non quicquam: scilicet iam puerum strigae
inuolauerant et supposuerant stramenticium uauatonem. Rogo uos, oportet
credatis, sunt mulieres plussciae, sunt Nocturnae, et quod sursum est,
deorsum faciunt. Ceterum baro ille longus post hoc factum nunquam
coloris sui fuit, immo post paucos dies freneticus periit."
