Petroni, Satíricon LX. (Ed. Akal Trad. Carmen Codoñer)
No nos fue posible asombrarnos mucho
tiempo ante tan exquisitas creaciones; de repente los cuarterones del
techo empezaron a resonar y el comedor entero retembló. Yo me puse en
pie, consternado; me temí que el techo fuera a descender un
equilibrista. Con no menor asombro levantó su mirada el resto de los
invitados esperando a ver qué novedad se anunciaba del cielo. Y de
pronto, al separarse de improviso los cuarterones, comienza a descender
un enorme aro, sacado sin duda de un tonel de gran tamaño; todo
alrededor colgaban coronas de oro con frascos de perfume. Y mientras se
nos ordena que tomemos los regalos, al volver la mirada a la mesa... ya
estaba allí colocada una fuente con pasteles. El centro lo ocupaba un
Priapo de repostería; sostenía en el halda, bastante amplia, frutas de
todo tipo y uvas, a la manera tradicional. Alargamos las manos con
ansiedad hacia aquel derroche, cuando de repente una nueva serie de
bromas provocó otra vez el regocijo. Todos los pasteles, todas las
frutas, al más mínimo roce empezaron a soltar azafrán y el desagradable
líquido nos alcanzó. Pensando entonces que un plato rociado por tan
respectable elemento tenía un sentido sacro, nos pusimos todos en pie y
dijimos en voz alta: "Próspera vida a Augusto, padre de la patria". Sin
embargo, como algunas personas, incluso después de esta señal de
respeto, se lanzaran sobre las frutas, también nosotros llenamos las
servilletas, sobre todo yo, que pensaba que no había regalo lo bastante
bueno con que colmar los bolsillos de Gitón.
En tanto entraron tres muchachos con túnicas blancas ceñidas, dos
colocaron sobre la mesa unos Lares con ex votos de oro; el otro,
haciendo circular la patera de vino gritaba: "¡ Dioses protectores!",
[...] y decía que uno se llamaba Artesanón, otro Felición, el tercero
Lucrón. También a nosotros nos dio vergüenza pasar por alto la imagen
del propio Trimalción, muy lograda, siendo así que todo el mundo la
besaba.
Text llatí
Nec diu mirari licuit tam elegantes strophas; nam repente lacunaria
sonare coeperunt totumque triclinium intremuit. Consternatus ego
exsurrexi, et timui ne per tectum petauristarius aliquis descenderet.
Nec minus reliqui convivae mirantes erexere vultus expectantes quid
novi de caelo nuntiaretur. Ecce autem diductis lacunaribus subito
circulus ingens, de cupa videlicet grandi excussus, demittitur, cuius
per totum orbem coronae aureae cum alabastris unguenti pendebant. Dum
haec apophoreta iubemur sumere, respiciens ad mensam <. . .>.
Iam illic repositorium cum placentis aliquot erat positum, quod medium
Priapus a pistore factus tenebat, gremioque satis amplo omnis generis
poma et uvas sustinebat more vulgato. Avidius ad pompam manus
porreximus, et repente nova ludorum remissio hilaritatem hic refecit.
Omnes enim placentae omniaque poma etiam minima vexatione contacta
coeperunt effundere crocum, et usque ad nos molestus umor accedere.
Rati ergo sacrum esse fericulum tam religioso apparatu perfusum,
consurreximus altius et "Augusto, patri patriae, feliciter " diximus.
Quibusdam tamen etiam post hanc venerationem poma rapientibus, et ipsi
mappas implevimus, ego praecipue, qui nullo satis amplo munere putabam
me onerare Gitonis sinum.
Inter haec tres pueri candidas succincti tunicas intraverunt, quorum
duo Lares bullatos super mensam posuerunt, unus pateram vini
circumferens "dii propitii " clamabat.
Aiebat autem unum Cerdonem, alterum Felicionem, tertium Lucronem
vocari. Nos etiam veram imaginem ipsius Trimalchionis, cum iam omnes
basiarent, erubuimus praeterire.
