Llegenda de Clèlia
T.Livi, Ab urbe condita II (Clèlia)
Despedido Mucio, a quien la pérdida de la mano derecha le hizo dar en adelante el nombre de Escévola, Porsena mandó legados a Roma. El peligro que acababa de correr, y del que solamente le había librado la equivocación de su matador, y más aún, el combate que tendría que sostener mientras existiese uno solo de los juramentos espontáneamente proposiciones de paz a los romanos. En vano procuró poner entre las condiciones el restablecimiento de la familia real, y si lo hizo, antes fue porque no podía negar este paso a los Tarquinios, que por convencimiento de que no se lo negarían. Accediose a la restitución del territorio de Veyas, y los romanos se vieron obligados a entregar rehenes para conseguir la evacuación del Janículo. Ajustada la paz con estas condiciones. Porsena retiró sus tropas de aquel punto y salió del territorio romano. El Senado, para recompensar el heroísmo de C. Mucio le dio al otro lado del Tíber terrenos que después llevaron su nombre, Prados Mucientes. Esta honra concedida al valor, excitó a las mujeres a merecer también distinciones públicas. Como el campamento de los etruscos no estaba muy lejos de las orillas de Tíber, Clelia, una de las jóvenes romanas entregadas en rehenes, burló la vigilancia, y poniéndose al frente de sus compañeras, atravesó el río en medio de los dardos enemigos y sin que ninguna fuese herida; llevolas a Roma y las entregó a sus familias. Indignado el rey a la noticia de aquella evasión, mandó emisarios a Roma para reclamar a Clelia, sin mostrar mucho interés por las demás; mas pasando muy pronto de la cólera a la admiración, y estimando aquel rasgo de audacia más aún que las hazañas de Cocles y de Mucio, declara que si no se la devuelven, considerará roto el tratado; pero que si le entregan la joven, la restituirá a sus conciudadanos sin sujetarla a ningún mal tratamiento. Por ambas partes se cumplió lo prometido; los romanos, en conformidad con el tratado, devolvieron a Porsena los rehenes de la paz, y por su parte el rey de los etruscos quiso que no solamente estuviese segura a su lado la virtud, sino que fuese honrada, y después de elogiar a Clelia, la regaló una parte de rehenes, dejándola la dirección. Cuando los llevaron todos a su presencia, dícese que eligió las más jóvenes, creyendo que por respeto al pudor, y en cuanto a esto obtuvo pleno consentimiento de las mismas doncellas, deber sustraer ante todo al enemigo aquellas que, por su edad, estaban más expuestas a los ultrajes. Restablecida la paz, los romanos recompensaron con un premio excepcional aquel extraordinario valor en una mujer, dedicándola una estatua ecuestre y colocando en lo alto de la vía Sacra la imagen de la doncella a caballo.
Text llatí
[13] Mucium dimissum, cui postea Scaeuolae a clade dextrae manus cognomen inditum, legati a Porsinna Romam secuti sunt; adeo mouerat eum et primi periculi casus, a quo nihil se praeter errorem insidiatoris texisset, et subeunda dimicatio totiens quot coniurati superessent, ut pacis condiciones ultro ferret Romanis. Iactatum in condicionibus nequiquam de Tarquiniis in regnum restituendis, magis quia id negare ipse nequiuerat Tarquiniis quam quod negatum iri sibi ab Romanis ignoraret. De agro Veientibus restituendo impetratum, expressaque necessitas obsides dandi Romanis, si Ianiculo praesidium deduci uellent. His condicionibus composita pace, exercitum ab Ianiculo deduxit Porsinna et agro Romano excessit. Patres C. Mucio uirtutis causa trans Tiberim agrum dono dedere, quae postea sunt Mucia prata appellata. Ergo ita honorata uirtute, feminae quoque ad publica decora excitatae, et Cloelia uirgo una ex obsidibus, cum castra Etruscorum forte haud procul ripa Tiberis locata essent, frustrata custodes, dux agminis uirginum inter tela hostium Tiberim tranauit, sospitesque omnes Romam ad propinquos restituit. Quod ubi regi nuntiatum est, primo incensus ira oratores Romam misit ad Cloeliam obsidem deposcendam: alias haud magni facere. Deinde in admirationem uersus, supra Coclites Muciosque dicere id facinus esse, et prae se ferre quemadmodum si non dedatur obses, pro rupto foedus se habiturum, sic deditam intactam inuiolatamque ad suos remissurum. Vtrimque constitit fides; et Romani pignus pacis ex foedere restituerunt, et apud regem Etruscum non tuta solum sed honorata etiam uirtus fuit, laudatamque uirginem parte obsidum se donare dixit; ipsa quos uellet legeret. Productis omnibus elegisse impubes dicitur; quod et uirginitati decorum et consensu obsidum ipsorum probabile erat eam aetatem potissimum liberari ab hoste quae maxime opportuna iniuriae esset. Pace redintegrata Romani nouam in femina uirtutem nouo genere honoris, statua equestri, donauere; in summa Sacra uia fuit posita uirgo insidens equo.
