| Resum: |
El panorama lúdico-religioso tradicional de las comarcas interiores de Catalunya en la actualidad es poco relevante, aunque fue muy importante en los pasados siglos. Por ello, al igual que está ocurriendo en muchos otros destinos de interior, en estos últimos años se están empezando a aprovechar estos casi olvidados recursos patrimoniales, materiales e inmateriales, para ponerlos en valor turístico y así ofrecer una diversidad de actividades pseudoreligiosas que permitan experimentar a sus participantes unas emociones de distinta intensidad, pero que les satisfagan y les comprometan emocionalmente con el lugar y su patrimonio, creando un vínculo y diferenciándolos de los demás. Con este nuevo producto también se contribuye a la recuperación, revaloración, restauración, preservación y protección de un patrimonio cultural muchas veces olvidado y en fase de desaparición. Por ello, el objetivo del presente artículo es, a partir del análisis de la documentación encontrada y de las entrevistas personales realizadas, conocer la resiliencia y el potencial turístico que presentan estas festividades y de su importancia como elementos de cohesión social entre la población local y los turistas que participan en ellas. Para ello se han analizado dos de estas festividades en la comarca pirenaica de la Cerdanya. En concreto, se han estudiado más detalladamente los aplecs o encuentros populares-religiosos de Rigolisa (en Puigcerdà) y de Sant Salvador de Predanies (en Prats i Sansor), analizándose su puesta en valor como producto turístico, así como sus consecuencias sociales y culturales. En primer lugar, se ha efectuado la recogida y análisis de la bibliografía existente, seguido por la realización de diez entrevistas personales en profundidad que, después, se han vaciado en el programa de análisis cualitativo QDA Miner Lite con el fin de obtener los patrones más significativos que nos permiten estudiar la utilidad de estas manifestaciones culturales como elementos regeneradores de un patrimonio y una memoria histórica casi olvidados, y su valor como instrumento cohesionador, identificador y fomentador de un turismo respetuoso con el territorio y sostenible para las futuras generaciones. Finalmente, se ha confirmado que el turismo cultural es uno de los principales productos turísticos para los destinos de interior y se ha comprobado que el factor emocional es relevante en la experiencia de consumo del turismo cultural-religioso, ya que las emociones son el elemento central en la satisfacción del turista y, como consecuencia, la gestión de sus expectativas debe completarse con la gestión de dichas emociones. |