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La figura del músico de café es una identidad aún hoy en día enmarcada en un curioso debate historiográfico. Si bien es cierto que la musicología ha llegado a diversos puntos comunes, como su notoria influencia en la difusión de corrientes estéticas, aún quedan por deconstruir esas miradas desdeñosas que, desde el canon creado por la historia de la música europea, se les han dedicado a estos instrumentistas. Los músicos de café, así como sus espacios de socialización y divulgación, han sido vituperados como figuras diletantes en el sentido peyorativo de la palabra. Incluso desde los estudios académicos han sido histórica e irremediablemente percibidas con un halo de inferioridad, herencia del pensamiento decimonónico que el regeneracionismo ayudó a proyectar en las décadas posteriores. Las identidades de estos músicos han sido construidas desde una mirada sesgada a partir de su comparación no solo con la música de salón, librada esta de toda carga moral indigna, sino también con respecto a las grandes figuras del canon europeo, y por si no fuera suficiente, cotejadas con distintas líneas de progreso como pueden ser la complejidad armónica o formal, desdeñando otros factores como el sociológico o cultural. A través de este trabajo pretendemos hacer un ejercicio de análisis de la literatura académica que ha habido en España alrededor de estas figuras, partiendo desde los precedentes sociales y culturales que encontramos recogidos en la hemerografía de la época hasta sus consecuentes en los estudios actuales, buscando puntos en común y reafirmando la figura y labor que cumplían estos músicos frente a una historiografía de la música que, en su ambición universalista y positivista, no solo ha excluido a estos músicos de su canon sino también negado el papel de las personas que acudían a esos espacios en busca de ocio y conocimiento. |