Recientemente ha visto a luz una interesante publicación del profesor Ángel María Ballesteros Barros, de la Universidad de Cádiz, titulada “El Brexit y la libertad de establecimiento de sociedades en la UE: el caso de Gibraltar”. Dicha publicación ha aparecido en Cuadernos de Gibraltar – Gibraltar Reports, núm. 3, 2018-2019 (publicado en mayo de 2020), y se ha elaborado en el marco del proyecto de investigación “La incidencia del Brexit en la cooperación transfronteriza entre Gibraltar-Campo de Gibraltar y Andalucía” (PRY2015/19), proyecto subvencionado por el Centro de Estudios Andaluces.
El trabajo reseñado aborda las consecuencias que tiene, para la libertad de establecimiento de las sociedades con sede en Gibraltar, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, tanto en el émbito societario como en el concursal. Asimismo, el trabajo pone de relieve cómo el Brexit incide en la libre prestación de servicios por parte de las sociedades consituidas conforme al Derecho inglés o al de Gibraltar, en sectores como el financiero o el de los juegos de azar. Como bien demuestra el trabajo del profesor Ballesteros, las consecuencias del Brexit en esta materia ya están teniendo como resultado modificaciones estructurales o traslados de sede por parte de las sociedades gibraltareñas.
Puede accederse al texto del trabajo en este enlace:
https://revistas.uca.es/index.php/cdg/article/view/5899
M. Gardeñes Santiago
El 20 de julio tuvo lugar la sexta ronda de negociaciones. El jefe del equipo negociador europeo informó acerca de dos novedades prometedoras. La primera es que el ambiente de trabajo había sido muy positivo y que la comisión británica había actuado de forma profesional. La segunda era que se había conseguido progresar respecto de la coordinación de la seguridad social y los programas de la Unión, de la gobernanza del acuerdo y de la cooperación judicial y policial. A continuación, el jarró de agua fría: continúan las divergencias sobre dos extremos esenciales: evitar la deslealtad y la pesca. Y lo que es peor, Michel Barnier continúa reprochando al Reino Unido no querer ningún compromiso al respecto. ¿Será una táctica negociadora?