Una parte de la prensa (aquí y aquí) informa de que la Unión Europea y el Reino Unido han reemprendido las negociaciones sobre las relaciones futuras. Explican que hay avances significativos, aunque todavía hay extremos en que las posiciones continúan alejadas (lealtad concurrencial y pesca, como siempre). De momento no hay comunicados oficiales y nada nuevo aparece en la página web de la Comisión que informa sobre el desarrollo de las negociaciones; continua anclada en la novena ronda. Es posible que estemos ante un cambio de estrategia y que se prefiera avanzar en silencio. Continuaremos informando
Arxiu mensual: octubre de 2020
Consejo Europeo de 15 y 16 de octubre de 2020
Mediados de octubre parecía la fecha clave para conocer el desenlace final de las negociaciones sobre las relaciones futuras; es decir, para saber si se llegaría a un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Reino Unido. De un lado, Boris Johnson había afirmado que debería haber consenso al respecto antes del 15 de octubre. De otro, durante ese día y el siguiente tenía lugar una reunión del Consejo Europeo. Pues bien, hemos superado esa fecha y el cielo no ha caído sobre nuestras cabezas. Es cierto que la tensión ha aumentado y el acuerdo parece más difícil, pero las partes continúan negociando.
Antes que nada cabe referirse a la tercera reunión del Comité Especial sobre Irlanda e Irlanda del Norte de 9 de octubre de 2020. Urgía al Reino Unido a acelerar los trabajos para que los controles fronterizos estuvieran operativos el 1 de enero de 2021 y para diferenciar la identificación tributaria de los empresarios norirlandeses de la del resto del Reino Unido. Igualmente consideraba que debía avanzarse en los encargos realizados por el Comité mixto; en particular, garantizar los derechos de los representantes de la Unión Europea en el Reino Unido, en la identificación de los “bienes en riesgo” (aquéllos que transitan desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte y pueden entrar en la Unión Europea), en las ayudas en agricultura y en las exenciones tarifarias británicas en materia de pesca.
El 15 de octubre el Consejo Europeo confirmó que ha habido avances pero que no son suficientes para llegar a un acuerdo conforme a las directrices de 25 de febrero de 2020. Pedía a Michel Barnier continuar con las negociaciones, instaba al Reino Unido a dar los pasos necesarios para conseguir el consenso y exhortaba a los Estados miembros a adoptar las medidas necesarias para el caso de que no pudiera alcanzarse el fin deseado. Pueden verse las conclusiones de la reunión aquí. En la conferencia de prensa que Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, y Michel Barnier dieron el 15 de octubre el último reiteró que estaban determinados a llegar a un acuerdo con el Reino Unido, aunque no a cualquier precio. Y anunció que viajaría a Londres el lunes para reunirse con el equipo de David Frost, al que proponía intensificar las negociaciones.
Al día siguiente Boris Johnson replicó que se están preparando para el caso de que no se llegué a un acuerdo sobre las relaciones futuras, que a estas alturas considera harto improbable (aquí y aquí). Volvió a repetir que el Reino Unido sólo pide el mismo trato que otros Estados -en particular, Canadá- con los que la Unión Europea ha concluido tratados de libre comercio, y le recriminó que quisiera seguir controlando la legislación y la pesca británicas “…in a way that is obviously unacceptable to an independent country”. Con todo, mantiene la puerta abierta a seguir negociando, aunque advierte que debe ser la Unión la que haga el siguiente paso. Ese paso podía ser el viaje de la delegación comunitaria a Londres, que anunció Michel Barnier. Sin embargo, según la prensa, David Frost le pidió ayer que no lo hiciera ya que no hay base para continuar con las relaciones. Pero también se informa de que se comunicarán por teléfono.
La conclusión es que continúan las negociaciones, aunque es más difícil alcanzar un acuerdo dado que la tensión ha aumentado, que cada vez hay menos tiempo, que no se ha recuperado la confianza rota por la UK Internal Market Bill y que el coronavirus está acaparando casi toda la atención.
Novena ronda de negociaciones (29 de septiembre – 2 de octubre)
El brexit no deja de sorprender. Si en la entrada anterior explicábamos el pesimismo existente debido a la falta de avances significativos en las negociaciones, al progreso legislativo de la UK Internal Market Bill y a los reproches de Maroš Šefčovič, ahora parece que algo se mueve en sentido contrario. Es decir, que podría haber un acuerdo sobre las relaciones futuras. La razón es que el Reino Unido ha enviado a la Comisión varios documentos que acercan las posiciones de las partes sobre pesca, lealtad concurrencial, cooperación judicial y policial, cooperación nuclear civil y coordinación en materia de Seguridad Social, según informaba The Guardian.
Parecería que la propuesta británica caía en saco roto pues, de nuevo según la prensa (por ejemplo, aquí y aquí), Ursula von der Leyen envió una carta al Gobierno Johnson reprochándoles el incumplimiento del Acuerdo de Retirada y dándole un plazo de un mes para responder. Interesa subrayar que el incumplimiento aparece referido al art. 5, que obliga a las partes a negociar de buena fe, y no al Protocolo de Irlanda e Irlanda del Norte, pues el proyecto de Ley todavía no se ha aprobado ni se ha adoptado medida infractora alguna. Ahora bien, la presidenta de la Comisión Europea también afirmó que la prioridad de la Unión Europea es alcanzar un acuerdo sobre las relaciones futuras. Y en esa clave debe interpretarse el hecho de que el plazo dado al Reino Unido para contestar sea de un mes, que finalizaría al terminar octubre o comenzar noviembre. Para esa fecha, ya debería haber un acuerdo (o el avance debería ser tan significativo que llevara a los dos partes a seguir negociando), pues Boris Johnson advirtió que la fecha máxima era el 15 de octubre, que es precisamente cuando debe tener lugar una nueva reunión del Consejo Europeo. Y de ahí también que el Gobierno británico esté retrasando la tramitación legislativa de la UK Internal Market Bill y que sea posible que desaparezcan de ella las disposiciones más conflictivas.
En medio de este ambiente ha tenido lugar la novena ronda de negociaciones, del 29 de septiembre al 2 de octubre. Las dos partes reconocen que ha habido avances, aunque las posiciones todavía se mantienen muy alejadas. En un escueto comunicado, David Frost se mostraba optimista, pues vislumbraba un acuerdo. No obstante, reconocía que las posiciones todavía están muy alejadas en cuanto a las cuotas de pesca y a la competencia leal. “These issues are fundamental to our future status as an independent country”.
También se mostraba parco Michel Barnier, cuya nota de prensa 2 de octubre puede dividirse en dos partes. En la primera repasaba el estado de las negociaciones, subrayando los extremos en los que había acuerdo, aquéllos en los que había habido un progreso (seguridad aérea, coordinación de la seguridad social, y cooperación judicial y política en temas penales), aquéllos en los que no se había conseguido ningún avance (protección de los datos personales y lucha contra el cambio climático) y los temas en los que persistían las divergencias, que son los que más interesan a la Unión, según el representante europeo. En la segunda parte recordaba los tres temas que debían resolverse para alcanzar un acuerdo sobre las relaciones futuras: la lealtad concurrencial, la pesca y la gobernanza. En cuanto al primero, destacaba que no podía aceptarse que el Reino Unido rebajase los estándares sociales, fiscales y medioambientales. Respecto del segundo, la Unión desea un acuerdo estable y duradero, por lo que la oferta británica de cuotas decrecientes durante los próximos tres años no es admisible. Por último, el representante europeo puso el acento en la gobernanza, exigiendo “…a comprehensive agreement, with robust enforcement and dispute settlement mechanisms, as well as effective remedies”. La razón es la desconfianza generada por el proyecto de ley británico sobre el mercado interno. A diferencia de en otros comunicados de prensa, no concluía reiterando que la voluntad de la Unión era alcanzar un acuerdo de libre comercio. Esta vez informaba de que mantendrían una actitud respetuosa y calmada, permaneciendo unidos hasta el final de las negociaciones. ¿Interpretando el papel de ‘poli malo’?
